Harry salió decidido a acelerar lo que sea que sus emociones le indicaban. Molly era solo una pieza más en el tablero. Por primera vez, la frase que Voldemort le había dicho en su primer año se hacía realidad. No existía el bien o el mal, solo el poder. Y aquellos demasiado débiles para ejercerlo. Siempre había considerado que el Señor Oscuro había fallado y que eso era una afirmación salida de una mente retorcida, pero veía que no. Veía que esa era la representación exacta de las ideas humanas.

Mientras avanzaba en busca de Molly, que estaría limpiando, se planteó en serio esa oración. Valoraba a Molly casi tanto como una madre. Su verdadero distanciamiento se había dado cuando se dio cuenta de que era demasiado protectora e impedía que Sirius desarrollase su labor adecuadamente. La Señora Weasley era una mujer bonachona que le había acogido y criado como un hijo pero quería unirlo a su familia, ese era su principal pecado. Había sembrado en Ginny aquellas semillas que él había calcinado hace horas. Si bien había aceptado a Susan, por el parecido físico, supuso. Sabía bien que no aceptaría su lugar en el mundo. Si derrotaba a Voldemort, sería el próximo mesías, el próximo Dumbledore. Ahí Daphne tenía razón. No podía quedarse en el castillo obviando los problemas como hacía el anciano director. Debía cambiar las bases y eso se sostenía sobre mantener las castas e intentar que hubiese tolerancia. Tolerancia en vez de igualdad. Eso era algo que Daphne le había enseñado con sus diatribas.

Ella toleraba a Hermione. Veía su inteligencia, su capacidad memorística y su don con la magia pero evidentemente no eran comparables. Daphne nunca se pondría a los pies de la bruja nacida de muggles. La mayoría de sangre pura no se arrastrarían ante nadie.

Poder. Al final todo era eso. Poder y seres débiles. Dumbledore había sido débil. Había intentado enseñar la igualdad en un colegio que comenzaba con once años. Draco Malfoy ya venía contaminado y como él, otros muchos alumnos. El director había educado a casi toda la sociedad que hoy guerreaba y no había solucionado nada. Solo se solucionaría sometiendo a todos al poder. Y eso debía empezar por Molly quien ahora mismo representaba un problema y un alivio.

El collar se retorció avisándole que la madura lo observaba extrañada mientras él se acercaba y divisaba una pequeña gota de sudor bajando por su cuello y perdiéndose en el canalillo. La miró a los ojos y sus emociones dictatoriales sucumbieron. Molly no era su enemiga, no era un simple escollo. Era la mujer que lo había invitado y había cuidado de él.

—Señora Weasley, me ha tratado demasiado bien. Se lo agradezco pero…—sentenció Harry—Siempre me pareció una gran mujer…que aprecia lo que tiene…su familia. Pero no se engañe más…y sobre todo no engañe a Ginny. Ella encontrará a alguien más…No le meta más ideas en la cabeza…Ideas que le reconcomen cuando está en la ducha, ¿verdad? —su voz había cambiado. El collar había vuelto a apretarse a su cuello dejando una marca, cambiando sus pensamiento. Poco le importó cuando una mano comenzó a deslizarse bajo el vestido ancho de la mujer.

—¡Harry yo no…! —poco importó cuando sintió los dedos del chico tocando sus bragas. Harry tenía en su mente una imagen extraña. Veía los recuerdos de la madura. Veía su primera vez, la mamada a Arthur y veía imágenes eróticas de la madura. Molly tocándose con la ducha o usando su varita. Al parecer en los últimos años, la madura se estaba volviendo atrevido. La oía gritar su nombre.

—¿Si fuese tan buena madre? ¿Por qué se toca a espaldas de su marido y pensando en mí? —dijo con algo de furia e indignación. Al final todos le mentían y le engañaban.

—No…yo no…—no podía ni negarlo. Suspiró gracias a los movimientos de los dedos cobre la escasa tela de su ropa interior.

Siguió atosigando a la mujer con preguntas—¿Y qué me dice de lo que estoy tocando? Mojado…—sonrió al ver que se sonrojaba—¿Y este vestido de zorra? —en realidad iba vestida normal con su delantal y su vestido hogareño que dejaba un gran escote visible—Usted sabía que con esas enormes tetas pondría cachondo a cualquiera…su marido no aguanto mucho…Pero yo no soy él, Señora Weasley—esa frase hizo mella en la mujer pero poco importaba. Únicamente estaba tocándole el coño.

—Detente por favor…—respondió con dificultad—Fui mala…Me he portado mal en el pasado pero—sus palabras se cortaban por el masaje—Pero no puedo dejar que Ginny caiga en depresión como yo caí cuando asesinaron a mis hermanos…Ella cree que…piensa que estáis…sois tal para cual. Y si sigues así…tan grande—eso hizo sonreír a Harry—no solo Ginny o yo…También Fleur y otras. Mi familia se desmoronará…

Dejó de tocarla para que pudiese hablar correctamente. Vio un rastro de decepción en los ojos de la mujer. Le espetó a la cara.

—¿Sabes? —estaba enfadado—No se mienta a sí misma, Señora Weasley. Usted no busca lo mejor para Ginny o para Bill ni para nadie. No le importa lo que sus hijos hagan siempre que sigan sus órdenes. ¿De qué otra manera explica las pociones de amor? ¿Los filtros de excitación en mis bebidas? —a su mente vinieron todas las veces que Molly había jugado con él. Le había dado la llave de su bóveda e incluso había estado comprando ropa para él. Se aprovechaba de todo para buscar su bienestar—Usted busca lo mejor para usted. Una familia unida, con usted en el centro controlándolo todo…por eso repudia a los gemelos. Por eso hace que Ron pierda confianza en sí mismo…Por eso Charlie se marchó a estudiar dragones y no siguió su relación con Tonks— sospechaban que no eran verdad pero salieron como puñales—Por eso planea unirme con Ginny y por eso piensa que Fleur no es buena para Bill. No es capaz de ver cómo alguien puede amar a una veela, a un ser sexual, un ser caprichoso e inconformista. Que seguramente le hará daño… pero ¿y si no? —respiró y dijo—Mi teoría es que usted quiere que sus imaginaciones de familia feliz se hagan realidad…Cree que Percy volverá en algún momento con una pequeña Molly…—sonrió ante la ironía—Ahora por ejemplo…quiere sentirme dentro de usted…una y otra vez, de espaldas a todos. Y quiere que esa polla con la que sueña, con la que se toca le de placer sin que nadie se interponga—agarró las caderas de la Señora Weasley con fiereza—Por suerte uno de sus deseos si será complacido…—dio un sonoro azote a una de sus nalgas gruesas—pero recuerde…la última vez…Valoro mucho su atención pero esta relación debe acabar—Molly intentó hablar pero no tuvo convicción. Era todo tan duro que no tuvo alternativa.

Harry le dio la vuelta y la bruja ofreció su magnífico trasero en pompa para el disfrute exclusivo del mago. Le levantó el vestido largo y bajó su propia túnica. Apartó la braga húmeda y la penetró ayudándose de esos fluidos. Las embestidas contra el culo de la madre de Ron empezaron a ganar ritmo conforme el pene del mago comenzó a endurecerse de verdad. Molly empezó a morderle la mano, tratando de no ocultar sus fuertes jadeos. Debía de ser una Navidad triste para los Weasley, primero su casa había sido atacada y dañada y luego la madre cariñosa que todos amaban estaba gozando de su polla como una autentica salvaje.

Las nalgas de Molly eran lo único que detenía el avance de Harry, que chocaba con ellas con demasiada fuerza en cada penetración. Estaba más húmeda de lo normal aunque no se acercaba al coño de Susan y de otras mujeres jóvenes. La posición impedía que la madura se resistiese aunque sus gemidos si podían ser oídos un par de plantas más abajo.

—No recordaba lo bien que se sentía—dijo Harry jocosamente mientras la insertaba hasta el fondo. Las tornas se habían cambiado. Antes Molly lo montaba con fiereza, ahora era al revés.

—Por favor—mascullaba Molly herida en su orgullo y gritando por el placer.

—¿Quiere que pare? —reía mientras escuchaba las palmadas que daban esas nalgas—No creo que su coño opine lo mismo—se detuvo por un momento y luego meneó su polla. El sonido de los fluidos era constante—Lleva deseando esto desde la última vez…no se preocupe.

—Lo que quiera no importa… ¡No está bien! —chillaba la mujer al tiempo que la voz de alguien los sacó a los dos de esa profunda inmersión pecaminosa. Molly se detuvo al oír la voz de Ginny subiendo. Harry no se detuvo, la menor de los Weasley no le preocupaba lo más mínimo.

—¿Qué haces? —masculló Molly—Si Ginny me ve…

Ginny preguntaba a chillidos pero nadie respondía. Harry continuaba dándole a un ritmo menor pero todavía audible. Estaba seguro de que la pequeña chica los había oído pero no había subido por decisión propia.

—Déjese llevar—masculló Harry mientras aumentaba el ritmo dentro de aquella hembra. Destrozó su vestido sacando sus enormes tetas, a las que se aferró para coger impulso y follarla más rápido.

—¿En el ático? —se escuchó la voz de Susan cuestionando a Ginny. Ambas chicas estaban hablando pero Harry no lo escuchaba. Los berridos de Molly y su sonido impedían que se concentrase en otra cosa. Susan comenzó a subir la escalera por lo que Harry hizo acopio de toda su capacidad seminal y lo drenó todo dentro de la mujer.

Susan continúo subiendo las escaleras al tiempo que Harry seguía penetrándola con su miembro ya gastado. Molly no reaccionaba, únicamente sus tetas bamboleaban al ritmo de las incursiones de aquel aparato descomunal.

—Deberíamos parar ya—masculló Molly. El mago añadió—¿Está segura de que es suficiente? Mire como estoy—sacó su polla y la colocó en una de las manos de la bruja que la palpó con impresión. No solo por el tacto rígido y húmedo sino por lo grande que se había vuelto tras únicamente una corrida.

—¿Cómo es posible que esté así? —la Señora Weasley no comprendía como aquello era fisiológicamente posible. —El mérito es todo suyo—dijo Harry aunque sospechaba que la magia lo ayudaba en su tarea impuesta. Ningún hombre podría derramar tanto en tan poco tiempo, ese colgante le daba poder. Agarró una de las tetas mientras la bruja lo pajeaba.

—Señora Weasley…su hija la está buscando—sentenció Susan desde el otro rellano de la escalera. Aún estaban ocultos a su vista pero Molly por instinto soltó su rabo y dijo—Bajo pronto querida…

Intentó volver a meter sus mamas dentro de su vestido y de alisarse la parte de abajo, pero Harry se lo impidió. La puso de nuevo a cuatro ayudado por la poca resistencia de su lascivo cuerpo. Recordando momentos pasados, decidió ser duro con la bruja. Escupió en el trasero de la mujer y con curiosidad, comenzó a explorarlo usando su pene. Molly no pudo conversar adecuadamente con Susan debido a la intromisión. Sin palabras, fue fácil para Harry comenzar a horadarla.

—Me encargó yo Susan—dijo la mujer pero la chica no se dio por vencida. Subió las escaleras y pudo oír un enorme grito cuando Harry insertó todo eso dentro del ano de la mujer. Susan pudo ver cómo Molly era reducida a un desastre goteante al tiempo que su falo estaba dentro de ese trasero gordo.

La bruja pelirroja divisó a su novio golpeando a Molly al tiempo que usaba sus enormes mamas como estribos. Harry disfrutaba del trasero de la Señora Weasley con facilidad. La estricta dama había sido reducida a esto. Tras unos minutos, Harry siguió dándose placer con ese trasero hasta que Molly tuvo un orgasmo. Tras dejarla recuperarse, sacó su falo y lo situó sobre las acolchadas y rojizas nalgas de la mujer.

—Esto es…—Susan estaba indecisa. Sus ojos parecían a punto de llorar—Ha sucedido más…

Harry no supo que decir en ese momento viendo el dolor en el rostro de Susan. Sin embargo su magia si supo que hacer. Daphne tenía razón. La dominación era la clave, Susan era una chica ejemplar pero se necesitaba mano fuerte para guiarla. Si bien había superado su timidez seguía sin verse adecuada. Algo que Harry entendió al ver como la bruja miraba de improvisto a Molly.

—Sí…Sue. Ha sucedido antes y está es la última vez—advirtió Harry al tiempo que usaba las nalgas de la mujer como un masturbador—Va a seguir sucediendo…ambos sabemos cómo las brujas ven el sexo. Como un medio para obtener algo…riqueza, hijos poderosos, conexiones…Sin embargo…—observó a la chica y sin varita hizo que se aproximase a él—Sue siempre tendrás valor para mí…

—¿Me quieres? —dijo la chica con timidez. Harry asintió mientras usaba sus manos para agarrar una nalga y apretarla contra él—¿Por qué Harry? Yo no tengo nada…no soy una bestia…ni una muñeca para el sexo…ni tengo ambiciones...ni siquiera soy tan hermosa como Daph…Solo soy una huérfana…nada más.

Harry la agarró del cuello y le dio un casto beso en la frente y en los labios. Luego dijo con una sonrisa en el rostro—Yo también soy un huérfano y nada más—su mente se sobrepuso a lo que el colgante le insinuaba. Podía ver ese pequeño hilo de pensamiento surgiendo y muriendo repetidamente en su mente—En cuanto a lo otro…Si tienes ambiciones…si eres hermosa…—la bruja miró a Harry dudando pero este matizó—Quizás no tengas la belleza de Daphne o de Narcissa Malfoy—como claro ejemplo de brujas hermosas—pero eres mucho mejor en otros aspectos…—con una simple señal la besó mientras la apretaba para sentir esas increíbles mamas contra su pecho.

—Serás el salvador del mundo mágico…No seré suficiente para ti—espetó la bruja con una sonrisa ligera. —¿Crees que alguien será suficiente? —le devolvió la pregunta a lo que ella negó sonriendo—Nadie valdrá para ti…

—En efecto—secundó Harry—Nadie será suficiente para al menos vosotras dos sois suficientes para mí—rio mientras Susan lo meditaba y luego con algo más de alegría dijo—Unámonos…Mi Señor.

Harry dejó de sentir por momentos el poder del guardapelo en su mente. No sabía que lo había provocado pero le dio igual. Su pie consiguió hacer que Molly se tirase al suelo como si fuese una víctima caída. Susan rápidamente se posicionó encima de ella y metió su pene dentro. Harry no aguantó nada. Su excitación se vio ensombrecida cuando la bruja pelirroja rápidamente dijo—Hazlo. Lléname. Hazme tuya. Quiero ser tuya—palabras vacías surtieron efecto y él derramó esa semilla dentro de ella. La primera vez salió algo más. Era la primera vez que no conseguía hacerla acabar pero daba igual. Ambos reían y se besaban hasta que un impulso llevó a Harry a decir con total sinceridad—Soy tuyo, Sue…—un remolino de energía comenzó a fluir provocando que Susan derramase sus jugos al instante.

Extrañado dijo—¿Qué fue eso? —ya no sentía agotamiento y ese estúpido collar no le estaba manipulando. Deseaba devolvérselo a Daphne lo antes posible o destruirlo. Susan sobresaltada dijo—Ni idea. Tengo entendido que se requiere estimulación prolongada para que las chicas se…bueno se corran…Esa magia era diferente a la de los encantamientos de vibración.

Encogiéndose de hombros dijo—Sí. En fin me siento mucho mejor—sentenció—Creo que iré de vuelta a encarar a Daphne…

Susan con algo de sorpresa indicó—¿Ella te dijo que me dijeses algo? —no parecía tan sorprendida por ello. Harry decidió no matarle la ilusión y dijo—Sí. Ella te quiere mucho también—esa frase no resultaría rara para la pelirroja. Daphne realmente había querido que montase un harem y que ella y Sue se convirtiesen en esposas hermanas. No pensaba montar un harem pero si serían esposas hermanas.

Harry se vistió y dijo mirando a Molly—Limpiala y haz algo con ella…Iré a por Daph y luego nos uniremos los tres…

—Para siempre—anunció Susan sonriendo—Mi tía podría organizar los papeles en el Ministerio—le sonrió mientras se marchaba a por Daphne. Harry asintió pero duró poco mientras corría a por el flu, la pelirroja limpió y aseó a Molly e incluso modificó su memoria para que la bruja madura no recordase su presencia solo el polvo con Harry.

Susan incluso llegó a mirar el cuerpo de Molly y con un aire de inquietud dijo—¿Con que su trasero? Será pillo…—la pelirroja había captado la indirecta. Ambas brujas compartían más que unas enormes tetas y el color del cabello. Y pensaba demostrárselo a Harry pronto y además tendría una espectadora que se acercaba bastante al canon de belleza de las veela.

Molly con algo de sorpresa, observó a Susan detenidamente y dijo—¿Cuándo tiempo he estado aquí?

Sonriéndole le dijo—Unos minutos se desmayó después de un esfuerzo. Harry me lo dijo—inocentemente. Molly arrugó la nariz y desveló—Me duele un poco el culo…debe de ser la edad—la madura enmascaró eso pero Susan sonrió mientras asentía nerviosa. La Señora Weasley antes de marcharse murmuró—Bonito anillo Susan… ¿Ya estáis comprometidos?

La chica incrédula se observó las manos y dijo—¿Anillo? —observó que en el dedo anular de su mano derecha había aparecido una joya dorada con una singular piedra. Impresionada, dijo para sí misma—No puede ser posible…Daphne tenía razón…Pero pero…yo no soy virgen…

Molly observó eso, miró el anillo y comprobó de que se trataba. Tras eso le dijo—En realidad no tienes que ser virgen eso son manías absurdas de sangre pura…ya se lo expliqué a Daphne y Hermione hace meses…La magia es la que casa a los magos tras un acto sincero y mutuo de amor puro entre ellos…El Ministerio y sus administrativos únicamente hacen papeles para que quede constancia. Parece que la magia ha teletransportado la joya adecuada para ti—observó el anillo cuidadosamente y Susan pudo leer una escritura marcada mágicamente—"Señora Susan Amelia Potter" —el mensaje estaba en plateado y apenas era visible del todo.

—¿Por qué entre comillas? —preguntó la bruja a lo que Molly aludió—El Ministerio no tiene copia de vuestra boda…—le sonrió mientras le dijo—Te daré un regalo para la noche de bodas…ven…ven

Susan la siguió y la Señora Weasley comenzó a hablar—Como ya habéis tenido relaciones sexuales…creo que debéis de dar el siguiente paso de mutua confianza…aunque ese anillo que llevas ya demuestra la confianza que tenéis. Sí. Sí. Bueno como bien sabes no solo la vulva es hogar para un pene…algunos hombres desean otros lugares prohibidos…—Susan por instinto supo a qué se refería la mujer y enmudeció pero decidió escucharla mientras caminaban. Nunca estaba de más empaparse de la cultura anal tras ver cómo Harry abusaba de Daphne y de Molly por ese recoveco.