Liberado de la influencia de ese collar, su impulso inicial fue devolvérselo a su dueño. Si bien antes no había podido contra la magia de esa cosa, ahora tenía una fuerte convicción. No solo había conseguido demostrarse a sí mismo todo el poder que poseía. No solo era el mago más poderoso de esa casa. Sino que había podido dominar fácilmente a la Señora Weasley. Si bien Molly se había revelado, al final era solo una puta más y encima había probado su culo. Su lugar prohibido y casi inexplorado.

Incluso su miembro se engrandecía ante tal recuerdo. Sin embargo lo mejor había sido cuando había conseguido que Susan superase sus inseguridades. Ella también había conseguido que superase a ese collar. Ese resplandor había conseguido que olvidase el odio que había en sus ojos y había logrado que su corazón y mente se despejase dando lugar a un único sentimiento poderoso. Tan poderoso como sus esperanzas de vivir tranquilo con Sirius. Su amor por Susan le decía que fuese a devolverle ese collar a su legítima dueña aunque también había una voz que abogaba por quedarse con él y con todos los secretos que esa cosa escondía.

Conforme se acercaba a la chimenea para volver a la casa de los Black, notó que el collar se volvía más agresivo. No solo ardía contra su pecho, sino que estaba comenzando a apretarle el cuello de una forma muy agresiva y a meterle ideas tentativas. Regresar y seguir su tiempo con Molly, abusar de la madura junto a su novia. Incluso atraer a Fleur a una espiral desenfrenada de sexo. Ningún pensamiento logró nada, cuando se acercó a la chimenea y se zambulló entre las llamas verdes para llegar de nuevo al hogar de los Black que se encontraba prácticamente deshabitado.

Sospechaba que únicamente debían encontrarse en la casa Sirius y Daphne. Uno como carcelero y la otra como huésped. Al menos esos eran los términos que Harry empleaba en su mente. La bruja rubia no deseaba estar en un lugar como Grimmauld Place pero era obligada por el director, Sirius igual solo que él debía comportarse como un adulto, algo que no deseaba del todo. Ignoró a su padrino que debía de estar en su dormitorio durmiendo o bebiendo mientras se masturbaba y se dirigió hacía el dormitorio que ambas chicas compartían.

Se adelantó el dormitorio de las chicas y encontró a la rubia tumbada en la cama en un estado de desnudez. No parecía alterada por verle, todo lo contrario que Harry, quien observaba a la bruja con deseo. El collar palpitó pero lo ignoró y dijo.

—Vengo a devolverte el collar—Daphne sonrió ante esto con previsión y simplemente asintió mientras murmuraba—Quítatelo…—tragó saliva. Sospechaba que no podría quitárselo—Vamos Potter…no seas cobarde.

Harry tartamudeó y dijo—No. No puedo…—el collar se aferraba a él con muchas ganas, como si fuese una lamprea con su presa. Casi le estaba arrancando la piel.

Daphne observó las marcas y el cambio de tono. Exhaustivamente dijo—¿A qué has venido Potter? Sigues siendo débil, no eres de mi interés—balbuceó la chica mientras observaba como el falo del chico se ponía tieso como influencia de esa cosa.

Con ira, sacudió el puño y dijo—Lo hice…lo hice con Molly…y Susan me vio. Ella y yo nos unimos…fue—suspiró perdiendo el fuego. Sacudió la cabeza y dijo más tranquilo—Una luz nos sacudió a ambos…se sintió bien.

Daphne arrugó la mirada al tiempo que murmuraba—Felicidades por la Señora Potter—Harry encontró ese comentario demasiado hiriente. El tono de voz de la bruja provocaba que fuese tomado como una broma o una ofensa directa. Daphne era una maestra en meterse debajo de la piel y el mago aún no lo había entendido del todo—¿Qué quieres Potter? ¿Un abrazo?

Enfadado de nuevo dijo—¡Cumple tu promesa zorra! —la instó mientras se quitaba el pantalón de la túnica de nuevo. Daphne lo miró y sonriendo dijo—¿Cuál?

—Tú dijiste que sí conseguía un harem…podría tenerte…Susan no se opondrá más…ambas permaneceréis bajo mi mando—instigó el chico con un tono autoritario que la rubia claramente notó.

—Fornicar con una anciana no es formar un harem Potter…Esperaba algo mejor de ti…—arrugó la nariz mientras pensaba—¿Molly Weasley? ¿Es eso lo que te pone Potter? ¿Enormes tetas? ¿Nalgas capaces de aplastar un pene? ¿Labios para zampar pollas? —Harry no podía con la excitación pero poco importaba. Siguió con la conversación.

—Todo eso ya lo tengo, Daphne—se dirigió a ella por su nombre. Recalcó—Lo he tenido y lo tendré—sospechaba que Susan acabaría convirtiéndose en una mezcla perfecta entre Molly y Amelia algo que no era para nada desdeñable—Pero no solamente necesito una madre…también una esposa. Y tú eres…—pasó sus ojos por toda ella—La mejor sin dudas. Eres hermosa, inteligente…educada…—no supo que más decir pero pudo ver que la bruja estaba mirándolo con un sonrojo.

Se mordió las uñas mientras decía—¿Susan entenderá esto? —claramente estaba dispuesta y Harry no iba a ser menos. Instigó esa corazonada que la rubia parecía sentir—Ella no me detendrá…nadie puede hacerlo. Tú lo dijiste…seré todo lo que tú quieras.

La rubia se alejó mientras murmuraba—No puedes hacer—parecía algo contrariada por el cambio de situación—Yo…yo no soy…buena para ti…Instigaré contra ti si no eres un mago fuerte…Buscaré el poder…Seré siempre la mejor…No puedo estar con nada peor—Harry pensó por varios momentos mientras la chica seguía diciendo afirmaciones que únicamente constataban el inmenso egocentrismo que Daphne siempre había sentido. Un ego que Hermione dejo claro tiempo atrás era la principal cualidad negativa de la rubia. Algo que para nada molestaba a Harry.

—Entonces…trabajaré para serlo—dijo sonriéndole mientras la tomaba entre sus brazos—Trabajaré para ser el mejor y tenerlas como reinas—Daphne simplemente añadió—¿Susan querrá compartir?

—Estoy seguro de que se podrá hablar…además—la agarró firmemente mientras le decía—Se puede hacer por separado también—la agarró, sujetándola sobre sus hombros mientras la transportaba a otro lado. La bruja pataleaba en una mezcla de alegría y estrés por el repentino impulso del mago.

—¡Te desplumaré! ¡No tienes dinero suficiente, Potter! —añadió intentando que esto no siguiese.

Harry sonrió mientras la tumbaba sobre una cama ajena. Extrañamente y a pesar de estar sobre su hombro, había sido Daphne quien lo había guiado, dándole pequeños golpes cuando intentaba entrar a un cuarto equivocado. Viéndola desnuda sobre una colcha mohosa, le dijo—No creo que tu primera vez deba hacerse en estas condiciones…—dijo el chico con algo de lástima. Ya había follado a Susan en un tren…pero hacerlo encima de una colcha podrida no le gustaba demasiado.

La rubia miró con los ojos abiertos mientras le advertía—Esperé por mucho tiempo Potter…así que al menos desvirgame ahora…quieres…Ya lo haremos en condiciones en otro momento—la rubia abrió sus piernas desvelando que sus labios inferiores estaban tan cerrados como una almeja y destilaban algo de jugos. Ningún cabello adornaba esas curvas algo que no llamó la atención del mago.

Encogiéndose de hombros dijo—Quitame esto y estamos en paz—suscitó el chico quien no deseaba llevar eso más al cuello. La rubia simplemente aludió con algo de sorpresa—¡Hombres! ¡Van de machos…de tener la varita más grande y mejor y luego no pueden con un poco de frialdad emocional! —no entendió el comentario pero lo dejo pasar mientras sacaba su pene y procedió a masturbarlo delante de la bruja. Daphne con incertidumbre, abrió sus labios esperando la acometida que nunca llegó.

Al contrario que había hecho con su trasero, Harry procuró su bienestar y con delicadeza fue insertándola hasta tener que atravesar su himen. La rubia ni se inmutó cuando su pene rompió esa telilla. Algo de sangre impregnó la sabana pero ningún sonido brotó de ambos.

Incapaz de aguantar el placer que sentía por ver todo lo ocurrido, Harry dijo—Te amo, Daphne—le salió de dentro. Por todo lo que había vivido, por cómo la chica jugaba con él…por su extraordinaria belleza. Ciertamente amaba verdaderamente a Susan pero estaba seguro de que Daphne se encontraba más cerca de su afecta que otras mujeres. Podía decir que incluso a Susie no le importaría compartir con ella.

La rubia no dijo nada sino que esperó hasta que su polla salió de su coñito. No había derramado gota pero poco importaba. Con el falo tieso, Daphne comenzó a masturbarlo mientras le instruía como quitarse el collar.

—Solamente concéntrate en mis labios, en mí—le hizo señas—Y quítatelo…—decirlo era más fácil que hacerlo. Harry podía concentrarse en el placer que esa mano le daba, en el cuerpo de la rubia que apenas había disfrutado e incluso en cómo desearía reventar ese coño y dejarlo lleno de jugos blanquecino. Pero no podía quitarse el collar. En un esfuerzo logró hacer algo pero se quedaba pegado a su piel. Sollozando le dijo a la chica.

—Usa tu varita…cortame esto—era un pliegue de piel que estaba pegado al collar. La magia se aferraba a su cuello y necesitaba ser liberada. Un hechizo seccionador podía destrozarle la tráquea pero poco importaba. Un corte sutil facilitaría el trabajo. Daphne observó eso y dijo—No creo que sea seguro…Es mejor que te relajes…

—No puedo relajarme—instó Harry quien sabía que la Oclumancia no era su fuerte—Hazlo…confió en ti…Te quiero Daph…confió en ti—La rubia blandió su arma y dijo con un hilo de voz—Diffindo—cortó un trozó de piel larga provocando que el collar saliese disparado hasta aterrizar sobre la cama. Parecía absorber la sangre de Harry e incluso se movía algo que extraño a ambos chicos. Un chillido de dolor se escuchó desde adentro del collar pero todo siguió igual tras unos momentos. La rubia también acabó diciendo con un hilo de voz—Yo también te amo Harry Potter…aunque cuando acabe esto no me querrás tanto—Harry no escuchó la última parte pero besó a la chica con devoción mientras le repetía.

—Te amo Daph…y cuando Susan y yo volvamos de ayudar a los Weasley haremos de ti una verdadera mujer—le dijo sonriendo al ver que la chica se sonrojaba por la implicación de Susan en esto. Fue a salir del cuarto mientras sonreía por ver que por fin tenía una familia. Daphne al verlo irse, sintió como el lazo mágico comenzaba a formarse, pero no era tan intenso como había pensado.

Había sobreestimado los sentimientos de Harry pero al menos esto serviría. Según los libros que había leído, una declaración de amor sería suficiente, junto con una pérdida de sangre en el lecho del señor de la casa. La rubia observó sus manos y vio como una joya se perfilaba en ella. Un enorme zafiro de color negro, tallado con imágenes de cuervos y perros. Mirando la joya, alzó el brazo y dijo en el silencio sepulcral.

—Lo siento Harry… De verdad…Todo es por mi familia…todo por Astoria—pensó con odio en lo que su madre y esas malvadas brujas le habían hecho antes de decir—Espero que el Señor Black y Madame Bones sean suficientes—la rubia supuso que la ministra llegaría a ver cómo estaba su cachorro preferido. Sonrió ante los apodos cariñosos que usaban esos dos. Era todo tan extraño. Dejó de sonreír y dijo—Kreacher…—el elfo anciano apareció y se quedó mirando extrañado a la chica.

—Kreacher sirve a la casa Black…usted no es de la casa Black…El amo traidor le dijo a Kreacher que usted era una invitada pura sangre respetable…no como el traidor y su jefa…traidores a la sangre Weasley en esta casa—el elfo había vuelto a su comportamiento errático. Daphne enfadada le dijo—¡Callate! Yo soy la dama Black ahora elfo estúpido…—mostró el anillo y le dijo—Liberá la casa de las protecciones que el traidor puso sobre esta noble vivienda…

Kreacher observó la ornamentación de la joya y con una devoción inusitada dijo—Vivo para servir a la noble casa Black—chasqueó los dedos y la casa tembló entera—Eso permitirá a los miembros de la casa Black regresar por desaparición Señora…La ama es una gran dama…mejor que el traidor y sus amigos…

Daphne alargó la mirada y mirando a Kreacher le dijo—Encárgate de que las hijas de la casa Black no destruyan la casa…—el elfo fue a desaparecer pero la bruja insinuó—Kreacher…cuida de Harry—el elfo extrañado asintió mientras desaparecía. Tras esto, la bruja comenzó a llorar en ese cuarto mohoso que una vez simbolizó el poder de una gran familia.

Harry descendió las escaleras para tomar el flu cuando vio como las llamas tomaban un color verdoso. Pensó que se trataba de Susan o de algún miembro de la Orden pero en cambio fue saludado por la voz chulesca de Bellatrix quien al salir del fuego bramó.

—¡He vuelto a casa! —parecía una niña recién llegada del colegio, algo que hizo que Harry incluso sonriese. La chimenea volvió a abrirse y emergió una mujer similar a Bellatrix junto con Narcissa. La madre de Draco observó detenidamente a Harry mientras con fastidio dijo—Acabemos esto Bella…

—Lo haré en tu honor—Andrómeda levantó la varita y dos ganchos metálicos atravesaron las muñecas de Harry colgándolo a la pared. Tras eso, Narcissa dijo—Kreacher—el elfo regresó a ver a las tres mujeres. Lloriqueó sobre las piernas de Bella y Cissa hasta que cansadas del espectáculo una de ellas ordenó tajantemente—Vuelve a levantar las protecciones…que nadie salga o entre en esta casa…Tenemos asuntos que tratar.

El elfo hizo lo que pidieron y con un simple chasquido provocó que las cadenas de Harry comenzaran a deteriorarse. No entendía porque el elfo lo estaba ayudando pero permaneció hasta que escuchó como Bella y la otra mujer se ponían en marcha dentro de la casa en busca de algo. La mortífaga rio mientras murmuraba—¿Querías una esposa sangre pura, Potter? ¡Te traemos tres! —sonrió mientras cortaba la túnica de Harry dejando una marca nueva en su piel.

Narcissa sonrió mientras decía—Cuidado con lo que deseas Harry…—Sonrió en una mueca vacía mientras se quedaba sentada en un sillón jugueteando con su varita y arañando la superficie pectoral del mago.