Daphne lloraba en el cuarto. Tenía el guardapelo a su lado pero sabía que destruirlo era inútil. Esa cosa definitivamente repelía cualquier magia e incluso absorbía maleficios mortales. Se arrepentía de haber ayudado a esas brujas pero ya nada podía hacer.

Ella había sido una completa estúpida, una perra en todos los sentidos. Había maldecido a Fleur por envidia, la veela opacaba la atención que ella debía recibir. También el Señor Oscuro necesitaba su sangre para sus propósitos. Luego se había hecho amiga de Susan y de la Señora Weasley. Había ayudado a la pelirroja en sus venganzas contra Weasley y Granger. Incluso Dumbledore había confiado los secretos de Voldemort a ella. Todos habían pensado que había bondad en ella y no era así. Solo había usado a Susan para ganarse la confianza de ella y así estar más cerca para manipular a Harry. Incluso él la había tomado y con ello habían sellado su unión en esta maldita cama.

Al menos Kreacher protegía a Harry de daños extremos. Pero sospechaba que irían a por ella, después de todo era la única que podía confesar. La orden no podía entrar en la casa pero estaban alertados. Solo necesitaba un poco de ayuda. Salió del cuarto dispuesta a ayudar a Harry contra Narcissa. Ambos podían derrotarla fácilmente, sin embargo al doblar la esquina observó cómo la dama Malfoy se dirigía contra Harry. Nada más dar la vuelta escuchó la voz de una bruja. Se parecía a Bella pero era sedosa.

—¿El guardapelo, niña? —espetó sin preguntar. El collar yacía en la cama de la familia Black, sin ninguna cobertura. Tenía que alejarla de ese sitio.

—¿Por qué lo tendría yo?

—Bella lo dijo—repitió la mujer que era extrañamente similar a su hermana solo que con rasgos más alegres y menos diabólicos. —Ella lo dice y tú te lo crees—afirmó la chica Greengrass jugando con la bruja que debía de rondar los cincuenta o estar cerca.

Andrómeda observó pausadamente y dijo—Ellas decían la verdad…Yo debo obedecerlas…ellas me salvaron de mi esposo…

Daphne cuestionó—¿Qué hizo?

—Me embarazo…Un sangre sucia—repitió con asco—Ellas me advirtieron que no era de fiar. Tuvimos una hija…poderosa pero mestiza.

Daphne decidió sacar más información—¿Qué planean tus hermanas? Puedo ayudarte…

Andy guardó silencio mientras levantando la varita ordenó—Yo no soy estúpida, niñata… ¿el guardapelo? —contestó irritada. Daphne observó a la bruja brevemente sabiendo que el enfrentamiento era directo y que parecía razonar mal. Antes de que la bruja hiciese algo, la rubia lanzó un Imperius. Sin embargo su mente parecía cuadriculada en exceso y era imposible de descifrar. Algo le habían hecho a esa mujer.

—¿Te atreves a jugar con mi mente, estúpida sangre sucia? —gritó Andy empujando a la bruja rubia con sus manos. Daphne alarmada, le gritó—¡Eso hicieron tus hermanas! ¡Tú no me torturaste! —la rubia reconocía que esa mujer no había estado presente meses atrás cuando fue torturada.

—Incendio—una llamarada provocó que la bruja retrocediese quemándose parte de sus cabello rubios. Tras eso varias cadenas se aferraron a sus piernas y comenzaron a quemarlas, dejando marcas en su delicada piel. Daphne las cortaba pero parecían reproducirse con cada corte. Por instinto permaneció quieta y la sensación paró brevemente. Era uno de los trucos que Bella le había enseñado tiempo a atrás.

Giró la varita y envió volando el metal contra su dueña. Andrómeda siseó de dolor al tiempo que desaparecía las maldiciones que esos metales tenían imbuidos. Tras eso, comprobó que la rubia huía en otra dirección. La madura rápidamente centró su puntería y con furia encajó una fuerte explosión que derribó una pared hiriendo a Daphne.

—Solo eres una adolescente…—dijo la madura con lentitud mientras se acercaba—No puedes huir de esta casa. Nadie puede huir. —la rubia suspiró agobiada por verse superada. Sus maldiciones eran sofocadas o desviadas mientras que la mujer acertaba todo. Llegado el momento supo que algo malo ocurría. Los sonidos de explosiones en el piso superior habían sido sofocados. Ahora se escuchaban pasos, esperó a ver si alguien la ayudaba.

—Dime donde está el guardapelo—siguió indagando la dama. Daphne les escupió sangre en el vestido—No te tengo miedo zorra…

—Mis hermanas no son las únicas con crueldad querida…maté a mi esposo, hechicé a mi hija traidora…—dijo eso mientras lanzaba un encantamiento que comenzaba a marcar a Daphne como ganado. El dolor de un hierro ardiente palpaba contra su piel—A Bella le gustan más los cuchillos encantados pero opino que así es más práctico y preciso…

Chilló de dolor pero entre sollozos, escuchó el tono de voz Harry lanzando un encantamiento desarmador. La luz roja arrebató la varita a Andrómeda y está se giró amenazante. Harry se sintió pequeño ante la madura pero la miró sabiendo que tenía la superioridad. La mujer no tenía varita pero seguía siendo peligrosa.

Observó al chico de arriba abajo por unos minutos antes de decir—¿James? Pensé que los experimentos habían fracasado…—dijo la mujer extrañada por ver a Harry de pie usando magia. Harry esperó unos momentos y dijo—¿Usted es…la hermana de esas? —despectivamente.

La madura asintió mientras se acercaba sigilosamente—Mi hermana siempre hablaba bien de ti…una lástima que murieses ante Dumbledore…Parece que los experimentos de nigromancia funcionaron. Estás casi igual que cuando te conocí. Pero los ojos…—Andrómeda observó los ojos y dijo—No eres James Potter…

Daphne chilló desde el otro lado—Mátala…

Harry apretó la varita sabiendo que no era correcto. Esa mujer estaba hechizada por algo oscuro. Todo el mundo le había dicho que Andrómeda, la madre de Tonks era una buena persona. Pero parecía haber perdida la sesera.

—Soy Harry…Solo Harry Potter—era un discurso ensayado de hace mucho tiempo. Esperó hasta que el rostro de la dama se contrajo en una mueca de concentración—Eres el hijo de James y…—le costaba recordar al parecer—y esa niñita pelirroja. Una sangre sucia…—recordó brevemente.

Daphne observó esto y murmuró—Parece haber recuperado un poco de inteligencia—se levantó pero Andrómeda matizó diciendo—Esa sangre sucia hirió el corazón de mi hermana…pude verla frente al cuerpo de tu padre…acompañada de ese tipo parecido a una rata.

—¿Dónde está ese idiota? Dímelo

—Tengo que conseguir el collar…Bella y Cissy se enfadarán conmigo—Harry no entendía por qué cambiaba de actitud cada minuto. Decidió hacer psicología inversa—A Bella le gustará más ver el espectáculo que montare con esa rata…Podemos torturarlo por días Andy—ofreció el chico con algo de maldad.

—A Bella le gusta causar caos…—replicó la mujer—Pero no sé si torturar, le guste…ella es una buena chica…

Bufó la rubia y dijo—Idiota…—la mujer escuchó eso y rápidamente intentó atacar a Harry arañándole el brazo y provocando hilos de sangre. Greengrass había visto a través de los engaños y alzando su varita dijo—Haré lo que Bella no pudo hacer con los Longbottom…Crucio…—la maldición derribó a la mujer. Harry intentó socorrerla e incluso suplicar a la rubia pero las maldiciones siguieron lloviendo sobre la mujer en tandas de tres minutos.

—¡Para! ¡El dolor es insoportable! —recordaba bien el dolor que causaba esa maldición.

Daphne amagó diciendo—Son dosis curativas. No sé qué le han hecho esas perras…pero es necesario…—las maldiciones siguieron hasta que la madura se derrumbó en el suelo. Sus gritos eran entrecortados, parecía que la rubia no era capaz de provocar un dolor demasiado atroz. Harry examinó brevemente como Andy se iba convirtiendo en una mujer derrotada que únicamente gemía y gritaba mientras se retorcía en poses más propias de la enfermedad del tetanos.

—¿Crees que es necesario? —intervino el chico con lástima al ver que la mujer sollozaba y seguía recibiendo dosis. Dudaba de Daphne en muchos aspectos pero entendió que ella tenía la facultad para tratar con personas hechizadas mejor que él. Nunca hubiese atacado a Andrómeda de esa manera, aun sabiendo que tenía algún tipo de posesión.

Daphne únicamente bufó mientras soltando el conjuro, le avisó a regañadientes—Solo porque eres mi…mi esposo…no te da derecho a ordenarme Potter…—el chico la silenció con una mirada, haciéndole saber que no confiaba en ella del todo. La bruja se excusó diciendo—Todo lo hice por la seguridad de mi familia… ¿Sabes lo que es eso, Potter? —el chico se quedó callado pensando en cómo había puesto en peligro a sus amigos para proteger a Sirius.

—¿Cómo solucionamos esto? —vaticinó el chico dispuesto a colaborar con la bruja. Daphne arrugó la nariz en una mueca que no supo descifrar—Son tres…Una eliminada…

—¿Eliminada? —al ver que Andrómeda se retorcía en el suelo aun con dolores musculares severos. Daphne apuntó a ella—Desmaius. Incarcerous. Silencio—los conjuros se aseguraron de que no hiciese nada—Petrificus totalus.

—¿No es suficiente? —dijo con fastidio el chico—¿La prefieres muerta? Es una enemiga Potter…céntrate en esto… ¿Narcissa? —Harry avergonzado dijo—Traumatismo craneal leve. La golpeé contra la pared de la cocina…se recuperará pronto.

—Ocupémonos de ella—anticipó Daphne mientras descendía las escaleras junto al mago todo para ver cómo el lugar estaba reducido a escombros producto de las maldiciones del anterior duelo—¿Alguna idea?

—Tú eres la experta en magia—aleccionó Harry mientras andaba con cuidado a la espera de un ataque inesperado. El silencio en la casa indicaba que Bella se estaba tomando su tiempo en asesinar a su padrino. Le sorprendía que aguantase tanto en estado ebrio—¿Necesitamos a Sirius?

La rubia vaciló por momentos mientras decía—Convócalo…iré por el collar…Es lo que buscan…

—Es peligroso—alertó Harry—está maldito…

—Mejor con nosotros que con ellos…Manda un mensaje a todos necesitamos toda la ayuda que podamos encontrar…—la bruja corrió escaleras arriba para buscar el collar, Harry lanzó un nuevo patronus rápidamente intentando que alguien encontrase la forma de ayudarlos. Esperó a que la rubia regresase con el collar en el puño, algo de lo que no estaba seguro del todo.

—Esta cosa puede absorber hechizos y maldiciones—dijo la rubia sonriendo—Puede servirnos por si acaso…

—Puede que sí. Puede que no…—la voz de Bellatrix llamó la atención de todos. La mujer situada en lo alto de la escalera lucía más despeinada que de costumbre. Tenía marcas de garras en el cuerpo, así como un profundo mordisco. Su cabello era un desastre y todo su cuerpo estaba lleno de rojo sangre. Harry tragó saliva al imaginarse el destino de su padrino, sin embargo la misma bruja parecía agotada por algo. Respiraba entrecortadamente—Lo haremos a mí manera…Estoy harta de los modos de Lucius. El collar—apuntó a la bruja—O él muere.

Harry tragó saliva al ver que la varita lo apuntaba. Ambos se apuntaban, pero Daphne sonriendo apuntó también al joven mago. Eso atemorizó al chico visiblemente—Estoy de tu lado…Podemos matarlo y luego celebrar como nos gusta—indicó la bruja con una voz fría que heló a Harry.

Bella miró a la bruja brevemente antes de lanzar un conjuro que lanzó el collar por los aires, alejándolo de los tres—¡Crees que soy estúpida, Niña! ¡Tú madre debería estará orgullosa de que al menos hayas sacado algo de belleza…porque de lo demás! ¡Justita! ¿De verdad pensabas que no me daría cuenta de que Potter ha sido ayudado por alguien más? ¿Qué iba a derrotar a mis hermanas con facilidad? ¿Qué iba a escapar de la maldición de la crucifixión de Andy? Y ahora…las protecciones subidas de nuevo…Estamos en un nido de ratas queridos…solo uno saldrá de aquí esta noche…

Daphne tragó saliva mientras intentaba retroceder para alcanzar el medallón de nuevo. Harry intervino diciendo—Ríndete. Es una cárcel…Nadie puede salir de aquí…Estás acabada.

—Si os mato…Cissy puede sacarnos de la casa. La herencia pasará a Draco y ella como madre de un menor de edad podría hacerlo…—dijo la bruja con satisfacción. Daphne arrugó la nariz con desagrado—Puedo dejar caer las protecciones y Dumbledore podría pelear contra ti…

—¿Antes de que os mate? —siseó la bruja—Lo dudo. Además mi señor podría entrar también…solo tendría que llamarlo—sacó a relucir el brazo donde había contusiones pero se dejaba ver la marca tenebrosa. Ambos chicos tragaron saliva sin saber qué hacer, tras un rato de meditaciones, Harry sacó su varita—Engorgio—el conjuro engrandeció una losa que se interpuso entre los combatientes.

La losa se fracturó rápidamente pero Daphne aprovechó eso para lanzar los restos a la bruja que los evitó con facilidad—¿No os enseñan nada en Hogwarts? —instigó la bruja con una risotada—Tranquila querida…le prometí a tu madre que te traería igual que como te dejamos…eso significa quemada viva—Harry recordó el momento en el que encontraron a la rubia…ese fuego en la avenida de los Dursley. Esquivó un gran haz de fuego que comenzó a consumir lentamente los muebles y a sumergirlos en una atmosfera ennegrecida que poco a poco los agotaba.

Daphne lanzó un encantamiento de viento para disipar esa humareda pero el fuego no podía ser apagado por medios comunes. Ni el agua lograba hacer nada, además estaban tomando formas extrañas y asfixiándolo a la par que intentaba matarlos. Harry con miedo, esgrimió un consejo bastante malo—Dejarlo sin oxígeno…eso apagará el fuego…—la rubia fue a conjurar un casco burbuja para mantenerlos a salvo pero un destello los desvaneció a ambos.

Lo último que logró ver la chica fue a Harry desmayarse en el suelo. Ella siguió la misma trayectoria mientras veía como unas piernas caminaba entre ellos y susurraba algo, logrando apagar las llamas. Se sumergió en la oscuridad al tiempo que Bellatrix descendía la escalera.