Nada de Katekyo Hitman Reborn o Harry Potter me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Overconfidence Effect
Capítulo 3 - Takeshi
Estaba seguro de que había visto esos ojos en algún lado, pero no podía dar con donde o cuando. Lo peor del caso es que no creía que siquiera fuera impor-Crash.
- ¿Estás bien? - Solo Hayato podía preguntar eso con cara de pocos amigos viendo a alguien llevarse un posta a gran velocidad.
- Perfecto, estoy perfecto. - Ah. El chico otra vez. Y él esperando no volver a verlo. - ¡Ah!, ¡señor! - ¿Señor?, ¿señor?, ni siquiera tenía 15, por el amor a Dios, no era… ni siquiera era con él. Oops.
Fue aquí en donde sintió la presencia de alguien a quien no quería ver y tenía que salir corriendo cuando antes si no quería un problema. Desgraciadamente cuando miró, se encontró intercambiando miradas con el prefecto demonio, quien entrecerró los ojos. No se movió, perfectamente tranquilo en el techo de una tienda, y lo miró por un momento más antes de mirar a su lado, diciéndole que él no era importante en su mente en esta ocasión.
Sería para relajarse si no fuera porque el lado en el que se enfocó estaba Hayato con el chico que no habían visto en más de una semana. No creía que fuera Hayato el del problema, pero el hecho de que Hibari estuviera detrás de este otro chico no era buena cosa para ellos. Debido a esto, tomó a Hayato del brazo y jalo.
Cuando se detuvo, muy, muy, muy lejos, con sus pulmones ardiendo gracias al esfuerzo, lo primero que recibió fue un golpe con algo de metal en la cabeza y quejas y reclamos de alguien que no entendía el verdadero peligro en el que ambos habían estado.
Nadie entendía el verdadero peligro de lo que era Hibari hasta el momento en donde estabas bajo su merced.
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Se tapó la cara, se movió, hundió su rostro en el sofá… pero nada valió gracias al inclemente sol que no tenía reparo en despertar a nadie. Necesitaba conseguir cortinas o algo, estaba al borde de tener que pararse tan temprano, ni que estuviera yendo a clases…
Hizo una doble toma al estirarse y encontrarse con Hayato en frente, luciendo como una estatua sin alma, mirando algo entre sus manos fijamente como si tuviera todas las respuestas del universo y no pudiera descifrarlas.
Como toda persona curiosa, se levanto y miro disimuladamente. Luego tiró la precaución al viento y rompió la burbuja de espacio personal de Hayato, un par de coscorrones e insultos no era un precio tan grave de pagar, para ver los secretos del universo él también.
De todas las cosas que espero ver no fue ver un rollo gordo de billetes en una pequeña cajita de metal. Huh, al menos el mocoso era agradecido, suponía. No cualquiera regalaría tanta cantidad de dinero, si su vista no lo estaba engañando. ¿Tal vez esta era la razón del porque Hibari estaba interesado en el mocoso?, solo Dios sabría en que estaba metido o no…
- ¿Es suficiente para la renta? - Si era así, podían darse un festín por una vez.
Rompiendo la ilusión de ser una estatua viviente, Hayato movió la cabeza para mirarlo como si hubiera dicho la tontería más grande de su vida.
Quizas tenia mucha esperanza y eso no alcanza-
- Tres meses y un poco más.
-ría para tanto, no sería…
- ¿Cuánto?
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- No creo que vayamos a encontrarlo aquí, Hayato. - Le había tomado mucho tiempo convencer a Hayato de que no, no iban a devolver nada, que eso sería lo peor que podían hacer.
Más que hacer sentir mal al chico, cosa que era lo que funcionó con Hayato, no podían dejar pasar una oportunidad así. Le valía poco el cómo había pasado o porque, pero ya que les había caído tal suerte, ¿quienes eran para negarla?
- Tiene que ser un estudiante. - Y uno con padres ricos, porque eso tenía que venir de una mesada o ser la mesada misma.
- Puede que esté en un club. - Tenían tres días en esto, tres días perdiendo el tiempo, tres días demasiado cerca de Hibari.
No era como si estuviera ayudando mucho aparte de solo venir a dar un ojo mientras paseaba un perro o dos, pero seguía existiendo el peligro. Y lo último que quería era que alguien lo reconociera, prefería huir de Hibari a toda marcha a eso. Pero en un buen día como hoy preferiría ninguna.
- Si es un estudiante tarde o temprano tiene que salir. - Se encogió de hombros y no señaló que no lo había visto en uniforme cuando lo vieron y era una posibilidad de que ni siquiera fuera local o asistiera a esta escuela específicamente.
- Te veo en casa. - No tenía caso discutir nada con Hayato, tampoco convenía.
Por los momentos podían estar tranquilos. Solo esperaba que Hayato no fuera a llamar la atención de Hibari, y si lo hacía que no pasara a mayores. Técnicamente hablando, no había nada de malo en esperar a nadie, pero dado que Hayato llevaba días en esto y por mucho tiempo…
Realmente esperaba que Hayato no se fuera a meter en un problema.
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- Ya llegué. - Decir esto era tonto, quizas redundante.
Si Hayato estuviera aquí le diría algo, probablemente un insulto, pero respondería. No recibió nada esta vez y por eso sabía que estaba solo. Bueno, aún era relativamente temprano y ya que Hayato no estaba aquí… ¡no tenía porqué compartir!
Podían darse gustos ahora, gracias a Dios, pero lo que Hayato no supiera no lo mataría. Hace rato que no probaba chocolate, no tenía nada de malo que por una vez lo hiciera. No era su culpa que Hayato aun siguiera tontamente esperando agarrar aquel chico, o entender qué demonios pasaba por su cabeza, pero no iba a darse mala vida. Que Dios le devolviera el buen favor y todo eso, pero hasta allí.
Lavo su ropa, arreglo sus pertenencias, hizo la cena y comió, e incluso investigo un par de cosas.
Para cuando decidió acostarse y dormir, Hayato aún no había llegado.
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Pasear perros no era un mal trabajo, siempre y cuando no fueran un montón. Al menos, por lo visto, podía contar con esta clase de trabajo de ahora en adelante. No era tan malo, podría estar peor, pero aun así a veces no podía evitar fantasear con un campo de béisbol y batear pelotas. No se atrevía a intentarlo, no vaya a tener la mala suerte de ser reconocido incluso si ya habían pasado algunos meses, sería-¿Ah?
- No muerden. - Se limitó a decir al chico que había quedado helado ante el par de narices que lo olfateaban.
Si, debía de dar miedo, eran perros grandes. Por lo visto, los perros lo conocían porque no tardaron en agitar sus colas y buscar molestarlo para jugar u obtener un bocadillo.
- Se que no, pero me escondo de Hibari-san. - Esto fue dicho en un murmullo, como si explicara todo lo necesario.
Para él era justo eso y por ello no fue sorprendido de verse solo antes de poder atajar al chico y preguntarle porque Hibari estaba detrás de él.
Tal vez estaba saltando clases. Eran solo las 9 de la mañana, no sería la primera persona en escaparse de clases y luego ser arrastrado a la fuerza por un prefecto o su comité disciplinario. Nadie lo hacía una segunda vez, Hibari era terrorífico.
En fin, no era su problema.
Ahora solo tenía que esperar a que Hayato apareciera para decirle que el chico no estaba yendo a clases, si es que era un estudiante.
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Llegó y lanzó la mochila al sofá, sin molestarse en revisar o mirar, listo para-
- ¡Mira a donde lanzas esa cosa idiota de mierda! - Si hubieron más insultos, no los oyó.
En el sofá, con un par de vendas en la frente y en uno de sus brazos, estaba el chico que no había visto en una semana. Una semana. Echando humo por las orejas y dando toda la vista de un gato con mal genio, un cigarro entre sus manos casi al final de su vida.
- Una semana. - Una semana entera sin saber absolutamente nada. Nada.
En lugar de contestarle Hayato lanzó la mochila al piso con una patada, acabando el cigarro para luego matarlo con el cenicero. En todo caso, paso rato antes de oír:
- No pude venir antes, estaba indispuesto. - Movió su brazo vendado como alguna clase de prueba. - No era como si hubiera podido avisar de cualquier forma. - En eso, lo quisiera o no, tenía un buen punto.
- ¿Y que paso?, ¿Hibari? - Si fue Hibari no sería sorprendido si paso la semana en el hospital, estaría sorprendido de que solo fue una semana.
- En parte. - ¡¿Cómo que en parte?! - Fue más en las líneas de conseguirme con una mala banda que no acepto un no y luego apareció el señor de la noche y nos apaleó a todos, vivos y muertos. - La cara de pocos amigos decía mucho más de lo que Hayato debía creer.
- Hibari es peligroso. - Se lo había dicho más de una vez, y por la cara con la que estaba anunciando que Hibari le cayó a palos Hayato aún no consideraba al prefecto demonio un verdadero peligro. Tal vez solo lo consideraba una molestia.
Hibari estaría extasiado de saber ese pequeño dato.
- Obviamente. - Hayato rodó los ojos diciendo esto, bufando por lo bajo. - En fin, ya estoy aquí. Gracias por no incendiar el apartamento idiota. - Había esperado mucho…
- Ma ma… - No era tan incapaz, pero dudaba que valiera de algo discutir. - ¿Estás bien ahora? - Aparte de llamar a una ambulancia no sabría qué hacer si Hayato terminaba en el suelo muriendose o algo.
Hayato lo miro en silencio por unos segundos, contemplando algo. Luego, finalmente, respondió:
- Si, estoy bien. - Una pequeña sonrisa se formó al final.
Bien, ya no tendría que preocuparse por llamar a una ambulancia. Eso sería más que incómodo.
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Que gran diferencia era no estar preocupándose de la renta casi todo el rato, pensó para sí mientras mordía una hamburguesa.
- Se te va a enfriar. - Aviso al tonto chico haciendo solo Dios sabe que en la cocina.
Oyó el sonido de algo caer y quebrarse, lo cual fue muy extraño. No le dio mucha atención, porque sería solo una tontería que podía reponerse fácilmente. El problema serían los trozos de vidrio o lo que fuera en el piso si no se limpiaba bien. ¿Tenían una pala?, escoba había visto, pero no recordaba si había visto una pala….
- ¿Qué tienes allí? - Pregunto el tonto de ultima hora.
Cualquier respuesta que pudiera dar fue a parar en el camino viejo junto con la hamburguesa a medio comer. Y en lugar de auxiliarlo el culpable solo rodo los ojos y le paso un vaso de refresco de mala gana antes de sentarse y revisar que había traído de cena.
Hayato venía del baño, una toalla por los hombros, y sólo unos shorts grises, pelo mojado y pegado a la piel.
- ¡Hey! - No se volvió a ahogar con comida por pura casualidad. - ¿Tienes hambre?, puedes seguir limpiando después si quieres. - Espera, ¿limpiando?
- ¿No has sido tú? -¿ Hayato había traído a alguien a limpiar?, pero-
- Fui. - Fue lo único que le dijo Hayato como respuesta, como si no hiciera falta nada más.
Ojos color caramelo lo saludaron, por así decirlo. Un chico cubierto de polvo y por una vez solo con una franela encima y pantalones, mostrando piel blanca y cabello marrón vuelto un desastre.
- N-No hace-
- Solo ven y siéntate, te daré la mitad de la mía, ¿si? - En un completo 180, Hayato fue muy, muy amable con el nuevo chico, convidándolo como si fuera un niño pequeño a unirse a ellos.
Ay Dios Santísimo…
- ¿Nuevo amigo? - ¿No pudo haber sido cualquier otra persona?, ¿cualquier otra?
Si Hibari aparecía y los mordía a todos hasta la muerte culpaba a Hayato. De todas las personas que habidas y por haber tenía que traer a una a la que Hibari estaba buscando.
- Si-
- No-
Ambos se miraron, y uno finalmente se desinfló como un globo.
- ¿Supongo? - Todavía no dijo que sí, pero Hayato había dicho que sí.
- Hayato ya dijo que sí. - Estaba un tanto difícil escaparse de eso. - ¿Desde cuándo está aquí y dónde se metió?, no lo había visto. - Que no le dijeran que había escogido meterse en la cocina porque allí si era verdad que tendría una muerte prematura…
Ambos lo miraron. Uno queriendo matarlo y el otro en completa sorpresa. Oh uh.
- Solo vengo a ver como sigue. Hibari-san suele ser muy severo… - No me digas. - Y técnicamente es mi culpa, me estaba buscando a mi… - Tomo todo de si no bufar por lo bajo.
Le había advertido a Hayato lo que podía pasarle si obtenía la atención de Hibari. ¿Hizo caso?, no.
- ¿Es así? - Ignoro la mirada de muerte de Hayato. Lo último que querían era a Hibari aquí. - Como puedes ver está mucho mejor ahora. - No gracias a ti.
El chico entendió rápidamente, porque miro su regazo luego de soltar un bajo "oh".
- Tsk, no le hagas mucho caso a este idiota, eres bien-
- No, tiene razón. - Gracias a Dios. - Nada te hubiera pasado si no me hubieras buscado. No hace falta que me des las gracias por darte las gracias a mi manera, es hasta redundante, ¿vez? - Hayato se lo agradecería algun dia. - Será mejor que me vaya, ¡que te mejores!
- ¡Hey!, no le hagas caso a…
Algún día se lo agradecería. Incluso si no entendía lo peligroso que era Hibari.
