Capítulo XXXV: 15 de Febrero, 2004
Aquella mañana de sábado, catorce de febrero, día de San Valentín, Justin paseaba frenético por su habitación incapaz de creer que por fin esto estaba sucediendo, estaba a punto de tener una cita con Frankie, su mejor y más cercano amigo, el único a quién podía confiarle sus más profundos secretos, el chico de sus sueños y al que amaba más que a nada en este mundo. La vida nunca antes había sido más dulce, se encontró un poco entregado a la idea de asegurarse de que Frankie disfrutara de su cita, pero sobre todo, de que pudieran compartir un precioso tiempo juntos.
Mientras daba vueltas por su habitación, Justin comenzó a trabajar en algunas opciones de dónde podía llevar a Frankie en su primera cita, podían ir al centro de la ciudad y quizás ver una película, pero rápidamente la descartó, sintiendo que debía hacer un pequeño esfuerzo extra por él. Además, si iban allí, ambos llamarían la atención de la gente, no solo por el hecho de que ahora eran novios, sino por el hecho de que ambos eran estrellas del espectáculo muy reconocidas y eso sí que sería un gran problema. Tal vez podían ir a otro lugar, uno que les guste a ambos y en el que nadie los juzgaría ni iría a invadir su intimidad solo por ser actores.
No pasó mucho tiempo antes de que su celular comenzara a sonar, sacando a Justin de sus preocupaciones y pensamientos, se dirigió a su mesa de noche, tomó su celular y contestó la llamada.
-Buenos días, amor~-Justin sonrió al escuchar la voz de Frankie en el auricular.
-Buenos días a ti también, cariño-le dijo Justin a su novio quien no pudo evitar soltar una risita ante el saludo-¿sabes cuál es mi parte favorita del día?-
-Hmm… no lo sé ¿cuál es?-preguntó Frankie del otro lado de la línea fingiendo curiosidad mientras intentaba reprimir su risa.
-Bueno, la mejor parte de mi día es despertarme cada mañana para ver tu cara o escuchar tu voz otra vez-dijo Justin para luego escuchar algunas risas de parte de su novio.
-Vamos, amor. No bromees con eso-se molestó Frankie, su rostro se sonrojó mientras quería aparentar como si aquellas palabras no lo hicieran sentirse abrumado.
-¡Pero es la verdad! cada vez que me voy a dormir, lo único que tengo en mente es que no puedo esperar ni un segundo más para despertar y ver tu cara, porque esa siempre fue mi motivación para seguir adelante incluso desde antes de convertirnos en lo que somos ahora-dijo Justin, entonces se percató de lo cursi que sonaba y no pudo evitar sentirse avergonzado de sí mismo-lo siento, no debí haber dicho eso, mi amor-
-Está bien, no hay nada de lo que debas avergonzarte, Justin-contestó Frankie con una sonrisa en la cara mientras sujetaba el teléfono con el hombro mientras terminaba de quitarse la ropa de dormir para poder ir a darse un baño antes de ir a su cita-por cierto ¿estás emocionado por lo que vamos a hacer hoy?-
-¡Claro que lo estoy! solo déjame tomar algunas cosas de mi casa, ir a mi auto e iré a buscarte en unos minutos-dijo Justin mientras colocaba el teléfono sobre la cama para poder tomar su sudadera y colocársela.
-Bien, nos vemos entonces.
-Estaré allí pronto, adiós, te amo~-rápidamente Justin cortó la llamada, guardó su teléfono en el bolsillo de sus jeans, abrió la puerta de su habitación y vio a su alrededor esperando que sus padres o hermano no hayan escuchado la conversación telefónica con su novio. Por suerte no había nadie cerca lo que le hizo dar un suspiro de alivio, con cuidado salió de su habitación y cerró la puerta tras él intentando no hacer ruido, en silencio cruzó el pasillo, fue al recibidor a tomar las llaves de su casa y de su auto, pero cuando estaba a punto de abrir la puerta…
-¿Vas a alguna parte?-Justin detuvo todos sus movimientos al escuchar la voz de su padre justo detrás de él, al parecer se había levantado más temprano que de costumbre ese sábado por la mañana-¿por qué tienes esa cara? Parece que hubieras visto un fantasma o algo así-
-Hola, papá… ¡b-buenos días!-lo saludó Justin con un tono de voz nervioso-¿qué… qué haces levantado a estas horas? normalmente no te despiertas tan temprano los sábados-
-No respondiste a mi pregunta, Justin-dijo Rick viendo a su hijo menor con una expresión seria-¿por qué estás vestido así? ¿vas a alguna parte?-
-Uh…-Justin no sabía que decirle a su padre, estaba en un dilema en ese momento, por un lado podía evadir sus preguntas y mentir como lo había estado haciendo por mucho tiempo, pero por otro, podía ser honesto consigo mismo por una vez y decirle la verdad.
-¿Y bien? sigo esperando una respuesta-Justin salió de sus pensamientos al oír la voz de su padre una vez más.
-Yo… voy a salir con Frankie-dijo Justin-voy a ir a buscarlo a su casa, iremos en mi auto y veremos en dónde vamos a pasar el día juntos-notó como su padre fruncía un poco el ceño, no creía nada de lo que estaba diciendo-¡es la verdad, papá! desde que salgo con Brittany, Frankie y yo apenas tenemos tiempo para estar juntos… como amigos, ¡desde luego! Es mi mejor y único amigo, y le prometí que iba a compensar todo el tiempo perdido-
-Está bien, te creo, hijo-dijo Rick haciendo a un lado su ceño fruncido-ve y diviértete con tu amigo, solo intenta no volver tarde-
-No puedo prometerte nada-pensó Justin pero en lugar de eso, dijo-sí, papá. Trataré de volver pronto a casa, bueno, nos vemos-
Luego de decir eso, Justin salió de su casa dando un suspiro de frustración mientras se cubría la cara con las manos, se sentía mal por tener que mentirle de esa manera a su padre pero no tenía opción, si se enteraba que estaba a punto de tener una cita con Frankie y que no solo era su mejor amigo sino también su novio, se vería en un gran problema, no solo con su familia sino con su religión y todo lo que esta representaba para él. Lentamente deslizo sus manos de su rostro y sonrió levemente, no era el momento adecuado para tener pensamientos negativos, hoy era San Valentín y lo iba a aprovechar al máximo.
Mientras conducía de camino a casa de su novio, Justin no pudo evitar recordar el momento en que le pidió a Frankie que saliera con él, incluso si no se refería a ello como cita, había sucedido hacía tan solo una semana, aún no podía creer que Frankie hubiera dicho "sí".
*Flashback*
A pesar de lo ocurrido no hace mucho, Justin seguía sintiendo que quería intentarlo, al menos intentar acercarse a Frankie de una forma más romántica, lo que lo llevó de nueva cuenta a la vez en la que le prometió que iba a compensar todo el tiempo perdido por "salir" con Brittany. Respiró profundamente, tratando de pensar en un buen enfoque, más específicamente, en una buena manera de hacer esta importante propuesta a su novio. Que se jodan todos si se burlaba de él por ello, o si lo rechazaba, lo entendería, si decía que no, pues era no.
Su palabra era inapelable.
Intentó no dejarse llevar demasiado por la emoción, se volvió hacia Frankie, quien ya había terminado de acomodarse la ropa, mirándolo fijamente por unos segundos antes de empezar a reunir el valor suficiente para hablar.
-¿Frankie?-preguntó Justin, éste elevó la mirada hacia su novio para observarlo, completamente ajeno al dilema emocional en el que se encontraba.
-¿Sí? ¿qué pasa?-dijo Frankie.
-Esto puede parecer un poco raro pero...-Justin vaciló, volviendo a mirar hacia el suelo de baldosas del baño en un intento de no sentirse tan avergonzado de tener que ver a la cara a su novio-¿recuerdas cuando te prometí que iba a compensar todo nuestro tiempo perdido porque estaba ocupado "saliendo" con Brittany?-
-¿Sí? ¿y?-dijo Frankie arqueando una ceja, confundido pero curioso por lo que le iba a preguntar-pero no entiendo el punto de todo esto-
-Bueno, el punto es...-Justin empezó a ponerse nervioso, podía sentir el sudor correr por su espalda y su corazón latir a mil por hora. Respiró hondo, se calmó y volvió a hablar-¿quieres tener una cita conmigo?-
Frankie no podía reaccionar a esa pregunta, se quedó sin palabras, su mente trataba de procesar lo que le acababan de decir.
-¿U-una cita? Como… ¿una cita romántica?-dijo Frankie, nunca se habría imaginado que terminaría en este tipo de situación con Justin. Pero necesitaba ser maduro en esto, rechazaría la propuesta amablemente, explicándole que no funcionaría, y lo dejaría pasar. Salió de sus pensamientos apenas escuchó a Justin hablándole de nuevo.
-Mira, sé que esto es muy extraño, y entenderé si no quieres hacerlo, amor. Pero quería seguir adelante y darle una oportunidad, vivir sin arrepentimientos ¿sabes?
Frankie no sabía qué decir, una parte de él se arrepentía de no haberle negado a su novio algo que parecía apasionarle.
-En primer lugar, un momento, Justin. Yo nunca he dicho que no, definitivamente nunca he dicho que no pero...
-¿Qué dices? ¿quieres intentarlo?-lo interrumpió Justin, sus ojos verdes se tornaron esperanzadores, un brillo apareció en ellos mientras observaba atentamente a Frankie. ¿Esto estaba pasando de verdad? ¿iba a aceptar tener una cita con él?-quiero decir, por supuesto que no tienes que hacerlo, sólo decía...-su cara se puso roja ya que realmente esperaba a que dijera que sí.
Frankie permaneció en silencio con sus manos entrelazadas a las de Justin, cruzándose entre ellas mientras se encontraba inmerso en una encrucijada emocional, sintió que estallaría en llanto en ese preciso momento, nadie lo hacía sentir tan apreciado y amado como Justin, y parecía tan genuino lo que estaba diciendo antes, sin dudas hacía que su corazón latiera ansioso dentro de su pecho.
-Sólo es una cita, sólo es una cita-se dijo Frankie mentalmente, probablemente aquello acabaría siendo incómodo y confuso. Luego las cosas volverían a la normalidad y ninguno de los dos tendría que lidiar con ese problema nunca más. Luego de lo que a Justin le pareció una eternidad, Frankie finalmente pudo darle su respuesta-sí, Justin. Lo haré, quiero tener una cita contigo-
-¡Genial! ¿qué te parece el próximo sábado en San Valentín?
-S-seguro... es más, ¡no tengo planes para ese día!-respondió Frankie nervioso, Justin no pudo evitar sentir que su sonrisa se hacía un poco más grande que antes.
-Es una cita entonces, te pasaré a buscar temprano, luego podemos ver a dónde podríamos ir-le dijo Justin.
*Fin flashback*
Por otro lado, internamente Frankie se encontraba frente al espejo del baño después de ducharse y vestirse con la ropa que usaría ese día, sintiendo que moriría de los nervios pues tendría una cita con otro chico, y no uno cualquiera, sino Justin, su mejor amigo, ahora oficialmente su novio. Salió de sus pensamientos cuando escuchó el sonido de una bocina, se asomó por la ventana del baño y vio un auto aparcado no muy lejos de su casa.
-Frankie, Justin ya está aquí-desvió la mirada al oír la voz de su madre que venía de la planta baja.
-Eh... s-sí, vi su auto... ya voy mamá-respondió el actor tratando de ocultar su nerviosismo, pues no podía revelarle a su mamá que tendrían una cita, aún no estaba listo para hacerle saber de su nueva relación con Justin. Rápidamente salió del baño cerrando la puerta tras de sí y bajó casi corriendo las escaleras, en cuanto llegó al recibidor, tomó sus llaves para poder entrar en caso de que regresara tarde de su cita.
-Entonces, ¿a dónde piensan ir hoy?-le preguntó su mamá desde la cocina haciendo que detuviera sus actos-me parece raro que quieran salir en un día como este, sabiendo que hoy es San Valentín-
-No estoy seguro, Justin no me dijo nada, probablemente lo decidamos en el camino-respondió Frankie-además ¿qué importa que sea San Valentín? nada nos impide salir como los mejores amigos que somos, ¿verdad?-
-No, tienes toda la razón, cariño. Tienen todo el derecho a disfrutar de este día aunque ninguno de los dos tenga novia-le dijo la mujer, se sobresaltó un poco al escuchar de nuevo la bocina del auto de Justin resonar por las paredes.
-Bueno, ya debo irme, no quiero hacer esperar más a Justin-dijo Frankie tomando nuevamente las llaves y guardándolas en el bolsillo de su chaqueta, abrió la puerta dispuesto a salir-nos vemos mamá-
-Adiós, Frankie. Diviértete con tu novio-bromeó Cristina quien se encontraba en la sala leyendo una revista. Frankie no pudo evitar que un sonrojo se apoderara de su rostro, había olvidado que su hermana mayor los visitaba de nuevo ese fin de semana.
-Por última vez ¡Justin no es mi novio! deja de molestarme con eso-le dijo Frankie molesto y asegurándose de que su madre no hubiera escuchado aquello.
-Si, sí. Lo que tú digas, a mí no me puedes engañar, hermanito-le contestó Cristina quien dejó a un lado su revista para observarlo desde el sofá de la sala-ya vete, no hagas esperar más a Justin~-agregó canturreando la palabra 'Justin' en esa frase. Frankie decidió ignorarla y salió de su casa, cerrando la puerta tras él.
Frankie logró disipar su enojo en cuanto se alejó de su casa y vio a su novio esperándolo junto a su auto, de inmediato corrió hacia él y lo abrazó con fuerza, feliz de poder verlo esa mañana. Tras un largo minuto abrazados, ambos se separaron sonriendo, y como si de un caballero se tratara, Justin abrió la puerta del acompañante para que su novio entrara en el auto, tras cerrarla, fue a ocupar su lugar en el asiento del conductor, encendió el motor del auto y se alejaron de allí.
Durante el viaje en auto, Frankie no pudo hacer otra cosa que regañarse mentalmente ¿en qué estaba pensando? ¿por qué aceptó? ¡¿por qué estuvo de acuerdo con esa loca idea en primer lugar?! debió ser más maduro y racional al respecto, como Malcolm, pero una parte de él sentía curiosidad sobre si su cita con Justin valdría la pena o no. Justin, por otro lado, se sentía como si estuviera caminando en el aire, estaba tan feliz, nunca espero que Frankie realmente estuviera de acuerdo con la idea de tener una cita, pero ahora mismo estaba a punto de llevarlo a una cita.
-Pero… ¿a dónde?-pensó para sí mismo mientras conducía.
-¿Qué hice para merecer esto? esto solo va a salir mal-trató de tranquilizarse Frankie, Justin se daría cuenta de la gravedad de su error al pedirle tener una cita con él, entonces lo perdonaría y podrían volver a estar juntos, todo volvería a ser como antes.
Antes de que se dieran cuenta de sus sentimientos por el otro.
Antes de que fueran lo suficientemente valientes para admitir cuanto se amaban.
Antes… antes de que se volvieran novios…
Por alguna extraña razón, le dolió el pecho y se entristeció un poco por ese pensamiento, así que, por ahora, siguió mirando por la ventanilla, preguntándose que rayos había planeado su novio para él.
Y luego, un recuerdo golpeó la mente de Justin, justo a lo lejos vio un anuncio de "Xtreme Park" en una valla publicitaria ¡solo pudo imaginar las cosas que podían hacer juntos! esta no iba a ser como alguna de las veces que habían ido ahí antes, porque ahora iban a compartir momentos juntos como una pareja.
-Ya sé lo que vamos a hacer-anunció finalmente Justin con absoluta confianza.
-¿En serio?-preguntó Frankie viendo a su novio con ansiedad.
-¡Sí! iremos a Xtreme Park.
-Oh, eso se oye divertido.
-¿Ah, sí? quiero decir, ha pasado un tiempo desde la última vez que fuimos allí, así que estoy seguro de que será genial-dijo Justin girando su cabeza hacia su novio con emoción genuina chispeando en sus ojos verdes.
Tardaron quince minutos conduciendo por la carretera, pero finalmente llegaron al parque de atracciones Six Flags, que recientemente había cambiado de propietario y ahora se llamaba "Xtreme Park" pero Frankie aún pensaba en él por su nombre original: Magic Mountain. Los dos habían pasado el día allí el decimocuarto cumpleaños de Justin y desde entonces, iban allí cada sábado que podían, se había convertido en una especie de tradición.
Eventualmente, los dos encontraron un espacio de estacionamiento que se hallaba algo lejos de la entrada. No es que les importara, pero eso acababa de darle a Justin una idea. Tras bajarse del auto, comenzaron a caminar hacia la entrada del parque, Frankie pudo ver toneladas de personas divirtiéndose, algunas con amigos, otras con familiares y también con sus seres queridos. También había muchas otras atracciones que no hubieran podido encontrar hace años y una montaña rusa que parecía tocar las nubes, se alzaba sobre las demás atracciones de "Xtreme Park".
En efecto, ese lugar no había cambiado en nada en absoluto.
De repente, salió de sus pensamientos al sentir como Justin lo cargaba en sus brazos con facilidad y lo llevaba hacia la entrada.
-¡Ah! ¡Justin, espera! ¿qué diablos estás haciendo?-preguntó Frankie con el rostro sonrojado apenas notó que su novio lo cargó en sus brazos y lo elevó por los aires. Justin no pudo evitar comenzar a reírse al ver la mirada de asombro en el rostro de su novio.
-¿Qué sucede? ¿te sorprendí?-dijo Justin juguetonamente colocando a Frankie de nuevo en el suelo, no estaban muy lejos de la entrada del parque de diversiones y estaban recibiendo miradas extrañadas de algunas personas alrededor.
-¡No puedes hacer eso sin avisarme! Casi me das un ataque de pánico-protestó Frankie.
-Lo siento mucho, pero realmente quería hacer eso-respondió su novio en un tono arrepentido mientras frotaba su nuca.
-Está bien, solo avísame la próxima vez que vayas a hacer eso-dijo Frankie tratando de ocultar su sonrojo producto de la vergüenza lejos de la vista de su novio-como si ese fuera el caso… espero que definitivamente vaya a ser cosa de una vez-pensó.
-Está bien, de nuevo, lo siento-se disculpó Justin, tomo su mano y Frankie sintió escalofríos recorrerle la espalda, pudo sentir que su rostro se calentaba y tuvo que mirar hacia otro lado por un segundo mientras Justin lo llevaba hasta la boletería en la entrada del parque, música pop alegre sonaba a través de los altavoces y ambos chicos escuchaban mientras aguardaban su turno en la fila de espera.
Pronto les llegó su turno cinco minutos después, Justin sacó su billetera y comenzó a pagar su entrada, pero Frankie lo detuvo.
-Yo pagaré hoy-dijo Frankie mientras sonreía, pero Justin negó con la cabeza y apartó la mano de su novio.
-Está bien. No me importa, además yo fui el que te pidió que vinieras a esto-respondió Justin, Frankie no discutió más con él cuando vio como sacaba veinte dólares y se los pasaba a la chica en la cabina, a cambio les entregó las entradas junto con unas tarjetas verdes laminadas.
Frankie las tomó y vio que las tarjetas decían "pase de por vida", luego dirigió su mirada de vuelta a la chica.
-Disculpe ¿por qué dicen "pase de por vida"?
-Oh, bueno, los clientes que vienen aquí con frecuencia obtienen un pase gratis para ellos y su familia-respondió la chica sonriendo, miró a Justin y rápidamente miró a Frankie-o para su persona especial-añadió mientras le guiñaba un ojo.
Frankie sintió un sonrojo incomodo aparecer en su rostro ante lo que aquella chica estaba insinuando, Justin aparentemente se dio cuenta de eso porque tomó a su novio del brazo y lo arrastró lejos de esa chica, tomando sus boletos mientras ambos entraban al parque de diversiones. Justin vio como Frankie miraba con asombro todos los juegos. Había pequeñas atracciones para niños, puestos de comida que ofrecían variedad de alimentos fritos, muchas atracciones llenas de gente que gritaba y chillaba esparcidas esporádicamente por todo el recinto, incluso había una rueda de la fortuna que parecía nueva con su estructura de metal brillante y sus carritos pintados de colores llamativos.
Se podían escuchar risas por todas partes y Frankie no pudo evitar pensar que esto era bastante agradable.
-Entonces-Justin se volvió hacia su novio-¿qué quieres hacer primero?-
Frankie miró a su alrededor y finalmente se decidió por la montaña rusa gigante.
-Vayamos a eso primero-dijo mientras señalaba la montaña rusa. Justin sonrió y lo llevó riendo y gritando todo el camino.
Subieron a la montaña rusa gigante y se unieron a casi todas las atracciones que "Xtreme Park" tenía para ofrecerles, incluso el así llamado "Remolino", habían estado dando vueltas por el parque durante más de dos horas y luego de montar en casi todas las atracciones y caminar alrededor, ambos tenían hambre, Justin quería probar algo de la comida frita que vendían en los puestos pero Frankie insistió en ir a uno de los restaurantes temáticos porque quería descansar un poco de todo el tiempo que ambos pasaron en las atracciones colocadas alrededor del parque.
Mientras caminaban hacia el restaurante, el sol alcanzó su punto más alto del día, proyectando sombras sobre algunas de las atracciones, tiendas y puestos de comida ubicados sobre el recinto del parque, Frankie no pudo evitar pensar que algunas cosas se veían un poco espeluznantes considerando que estaban a plena luz del día, pero a veces, si prestabas suficiente atención, se veían increíbles. Justin era una de aquellas cosas que encontraba increíbles ¿y cómo no si a fin de cuentas era su novio? Su piel contrastaba con los tonos amarillentos del sol dándole un aire misterioso y a la vez sus ojos verdes brillaban más que nunca en todos esos años que el joven actor llevaba conociéndolo. Su cabello oscuro ondeaba suavemente con la fresca brisa y Frankie pudo sentir su corazón latir con fuerza dentro de su pecho.
Fue entonces cuando sus ojos azules se dirigieron a las diferentes parejas que caminaban por el recinto del parque, algunas de ellas tomadas de la mano o caminaban abrazadas de forma muy afectuosa, y de pronto, se le ocurrió la idea de tomar la mano de Justin mientras caminaban pero a su vez muchas dudas y muchas preguntas invadían su mente: ¿Podría tomar la mano de Justin sin crear problemas o llamar la atención? ¿o eso significaría peligro? ¿a Justin le gustaría caminar de la mano con otro chico? Quizás no.
Frankie se limitó a mirar a su novio como un idiota, con muchas dudas en su mente, recordó las veces que lo había visto caminar de la mano con Brittany por el set pero también sabía que solo lo había hecho para fingir que estaban en una relación y que no había significado nada para él; no obstante, no pudo evitar sentir que quizás una cosa era caminar de la mano de una chica y otra (muy diferente) era caminar tomado de la mano otro chico.
Salió de su trance al sentir unos largos dedos entrelazarse con los suyos, como si extrañamente Justin hubiera adivinado lo que estaba pasando, fue entonces cuando Justin volvió su mirada hacia él y sonrió un poco.
Frankie no pudo evitar devolverle la sonrisa y trató de ignorar esos pensamientos en su cabeza que le decían que su novio tenía una sonrisa hermosa.
-Oye, tranquilo. No te alteres, mira ahí-Justin le señaló a su novio una pareja que caminaban abrazados a la vez que se tomaban de la mano, se miraban y sonreían al mismo tiempo-no tienen por qué preocuparse de lo que dicen los demás, caminan en silencio y nadie los juzga, nosotros podemos hacer lo mismo-
Frankie no habló, en cambio parpadeó y miró a su novio quien solo le sonreía, pudo sentir que el agarre de su mano se volvía un poco más fuerte y los ojos de Frankie se deslizaron hacia los verdes de Justin, pudo sentir su rostro arder una vez más.
Hecho esto, ambos retomaron su camino hacia el restaurante, Justin enfocó su mirada en su novio todo el tiempo, dejó que su mano trazara su rostro por un segundo y en su mente, Frankie se estaba volviendo loco y no sabía por qué. Se miraron el uno al otro por un segundo más y luego, Justin envolvió su brazo alrededor del hombro de Frankie tratando de abrazarlo como algunas de las parejas que vio caminando en el parque, y justo cuando estaban a punto de cerrar su distancia un poco más, pudieron escuchar dos voces femeninas hablando no muy lejos de donde estaban.
-¿Estás segura de que son ellos? Se parecen mucho, pero dudo que sean ellos.
-¡Lo digo en serio, amiga! No hay duda de que son ellos.
-Está bien, acerquémonos para ver si realmente son ellos.
Tanto Frankie como Justin se separaron cuando vieron al par de amigas acercarse a donde ellos estaban. A juzgar por su apariencia, ni siquiera estaban en la escuela media, la segunda chica, de baja estatura, aunque no más que Frankie, era un poco tímida y nerviosa, en sus manos sostenía un papel, su amiga, en cambio, llevaba un pequeño cuaderno y un bolígrafo, vestía una camiseta negra plana con el estampado del ícono de "Malcolm in the Middle" impreso junto con un pin de la película "Who's Your Daddy?" prendido en el lado izquierdo de su camisa y uno más pequeño que mostraba que era miembro de un blog de fans, lo mismo con su amiga, quien llevaba el pin en una de las correas de su mochila. Las dos chicas caminaron hasta quedar de pie unos metros frente a los actores que tanto admiraban, permanecieron ahí en un incómodo silencio por un momento, hasta que Justin rompió la tensión entre los cuatro, aplaudió y la sonrisa en su rostro se hizo aún más grande que la que le dio a su novio no hace mucho.
-¿Podemos ayudarlas en algo, chicas?-preguntó Justin mientras las observaba.
-Sí, queríamos saber si…-habló la primera chica pero su amiga, presa de la emoción y de los nervios, interrumpió su frase.
-Shh…-la calló al ver lo que estaba a punto de hacer-¡lo sabía! ¡sabía que eras tú!-
-¿Eh? ¿de qué estás hablando?-preguntó Frankie un poco confundido ante lo que estaba diciendo esa chica.
-Duh, ¿no es obvio? ¡ustedes son Frankie Muniz y Justin Berfield! sabía que tarde o temprano los encontraríamos aquí-respondió ella con entusiasmo, inmediatamente respiró hondo para contener su emoción, exhaló y volvió a hablar, pero esta vez con más calma-escuchen, eh, mi amiga y yo somos sus fans y hemos estado tratando de acercarnos a ustedes porque queríamos preguntarles un par de cosas-
-Lamentamos interrumpir su fin de semana juntos, pero esto no llevará mucho tiempo-continuó la otra chica-solo queremos hacerles unas preguntas para nuestro foro de fans de "Malcolm in the Middle" nos gusta mucho esa serie y tenemos dudas que aclarar, especialmente con Reese, el personaje de Justin-
-Pero antes de eso…-dijo la primera chica quien inmediatamente le entregó el papel que llevaba en las manos a Frankie, revelando que se trataba de un pequeño anuncio promocional (extraído de una revista) de la película que estelarizó el año pasado: Agente Cody Banks-¿te molestaría firmar esto? ¡por favooor~!-
Frankie accedió sin pensarlo mucho, tomó el anuncio que esa fan tenía en las manos y ella le prestó su bolígrafo para que firmara, mientras él realizaba esta tarea, la chica comenzó a hablarle y comentarle lo increíble que era, pero no le estaba prestando atención, más bien, su atención estaba enfocada en otra cosa o mejor dicho en alguien. Volteó sobre su hombro y notó como Justin estaba hablando con la otra chica que lo había llevado a un lugar más apartado para hacerle sus preguntas, ambos estaban sonriendo y ella parecía divertirse con lo que sea que Justin le estaba diciendo, no pudo evitar sentir que le hervía la sangre por los celos que comenzaban a gestarse en su interior, el interés que su novio comenzaba a darle a las fangirls se estaba volviendo molesto.
Luego de un intercambio de sonrisas, risas disimuladas y algunas palabras más, Frankie pudo ver que la chica le decía algo a su novio con cierta timidez mientras un suave sonrojo teñía sus mejillas debido a la vergüenza que sentía por lo que acababa de hacer. Lo que sea que le haya dicho a Justin, era una pena que no pudiera oírlo, pero por la expresión en el rostro de su novio, se notaba que estaba más que sorprendido.
-Whoa, no esperaba escuchar algo así y no es la primera vez que me pasa-respondió Justin con algo de incomodidad y nerviosismo en su voz-mira, estoy muy halagado, realmente lo estoy y si quisiera involucrarme con una fan, no dudaría que serías la primera pero… no puedo-
-¿Eh? ¿porqué no? soy yo ¿no es así? ¿qué hay de malo en mí?-preguntó la chica sintiendo una gran desilusión.
-No, no, no. No es lo que piensas ¡no hay nada de malo en ti!-respondió Justin en un tono amigable-no puedo estar contigo porque… porque ya estoy saliendo con alguien-
Frankie se quedó sin palabras por un momento ante lo que acababa de escuchar, una fangirl le había confesado sus más sinceros sentimientos a su novio y éste amablemente la rechazó. Sonrió sintiéndose aliviado y orgulloso, últimamente Justin estaba tomando en serio el rechazar cualquier propuesta o insinuación que las chicas tuvieran con él; no obstante, su sonrisa se esfumó cuando escuchó lo que su novio iba a decir a continuación.
-¿Qué?-murmuró la fan ligeramente confundida.
-Así es, tengo novio. Y está por ahí-respondió Justin, haciendo un ademán con la cabeza en dirección a Frankie.
Frankie se sintió avergonzado por lo que había dicho Justin ¿por qué? ¿por qué Justin le estaba haciendo eso? sin detenerse a reconsiderarlo, se disculpó con la chica frente a él quien seguía hablando animadamente pero a quien Frankie no le había prestado la más mínima atención, luego comenzó a caminar alejándose de allí, esperando que no hubiera más fans, reporteros o paparazzi alrededor del parque, si ese fuera el caso, entonces no sabría qué hacer para explicarles lo que Justin le había dicho a esa chica. Estaba aproximadamente a mitad de camino, cuando, de repente, pudo ver a Justin tratando de alcanzarlo y cuando finalmente lo hizo, tomó a Frankie del brazo mientras lo apartaba y lo llevaba a un lugar más privado, detrás de una de las atracciones.
-Frankie ¿qué rayos estás haciendo?-preguntó Justin preocupado y exasperado-¡no vuelvas a huir así!-
-Te gusta exponernos ¿no es así?-preguntó Frankie un poco molesto.
-No, solo me gusta exponerte a ti-dijo Justin enfatizando esa palabra-además, considéralo como una venganza por casi exponer que estamos saliendo en ese especial de Acción de Gracias-
-Mira, ya te dije dos semanas después de ese incidente que lo sentía ¿de acuerdo?-dijo Frankie recargando la espalda en uno de los soportes de la atracción en la cual ambos se escondían-tal vez esa noche me embriagué y confesé cosas de las que me arrepentí por completo a la mañana siguiente, pero si hay algo que nunca haría, es algo tan horrible como hacer una escena-
-¡¿Una escena?! ¡¿yo soy el que estaba haciendo una escena?!-exclamó Justin estupefacto-solo quería que hoy fuera una cita perfecta para nosotros no quería que unas estúpidas fans se interpusieran en nuestro camino-
-Lo sé… lo sé. No debí enojarme por eso-admitió Frankie-es solo que estaba tan asustado de que esas chicas creyeran que tú y yo estábamos saliendo y que lo que estábamos haciendo en efecto era una cita que me sentí herido por ese pensamiento, entré en pánico y me alejé…-se llevó las manos a su rostro y lo cubrió con ellas ¿qué había hecho? fue hasta allí con el firme propósito de esperar a que la cita no valiera la pena y que Justin se decepcionara al final ¿qué clase de persona era queriendo que su novio se sintiera mal por su decisión? Todo lo que Justin quería hacer era tener una linda cita y divertirse con él, y él como todo un imbécil lo arruinó-lo siento, Justin. Siento mucho haber arruinado la cita-
-No arruinaste nada-dijo Justin mientras quitaba las manos de su novio de su rostro y sonrió mirándolo fijamente-no creo que esas chicas vayan a creer lo que dije. Mira, yo también tengo miedo, no solo porque estoy en una relación con otro chico que además es mi mejor amigo en todo el mundo, pero también porque no sé cómo reaccionarán mis padres e incluso el mundo cuando lo sepan y… puede que quizás me haya excedido un poco, pero me gustó hacer que esas fans piensen lo que quieran sobre nosotros-
-Sí, me di cuenta-dijo Frankie riéndose, extendió su mano para tomar la mano de su novio. Los dos se quedaron de pie uno frente al otro, los únicos sonidos que había eran los sonidos de las atracciones del parque a su alrededor-lo siento, Justin-
-¿Eh? ¿"lo siento"? ¿porqué? ¿por qué te disculpas ahora?-le preguntó Justin arqueando una ceja confundido.
-Lo intenté, te juro que lo hice, pero ya no puedo más. Solo acepté tener una cita contigo porque quería que pensaras que esto era una mala idea, que no valía la pena y que aprendieras de este error. Quería que te dieras cuenta de que invitarme a salir fue una mala idea desde un principio-admitió, mirando hacia abajo avergonzado y apenado.
-Entonces, ¿por qué no dijiste que no?-preguntó Justin en un tono áspero y directo mirando a Frankie con una expresión neutral pero severa mientras apartaba sus manos de las de su novio-podrías haberme dicho no, y nos habríamos ahorrado toda esta humillación, pero en vez de eso, decidiste seguirme la corriente y aceptar-
-Sé que lo que hice estuvo mal, y no debería haberlo hecho.
-Sigues diciendo "no debería haberlo hecho" pero aquí estamos ahora, juntos en una cita que podrías haber rechazado fácilmente, Frankie. Entiendo que si no me lo dijiste fue para no lastimarme, pero también sé que no eres lo suficientemente estúpido como para forzarte a ti mismo a una situación como esta-Justin miró la cara de su novio como si pudiera leer todas sus emociones. Éste último trató de procesar lo que estaba diciendo. Luego, se calmó y preguntó una vez más con un tono lento pero seguro-Frankie, bebé ¿quieres continuar con esto o no?-
Quería una respuesta, una respuesta apropiada, lo último que quería era hacer que Frankie sintiera que tenía la obligación de hacer esto.
-Quiero hacer esto. Quiero continuar esta cita contigo-respondió finalmente Frankie. Sintió un par de brazos familiares envolviéndolo y atrayéndolo en un cálido y afectuoso abrazo, miró hacia arriba encontrándose con Justin abrazándolo con fuerza.
-¿De verdad? ¿lo dices en serio?-preguntó apartándose un poco para poder apreciar mejor a su novio.
-Sí, lo digo en serio-afirmó el joven actor con una sonrisa en su rostro. Justin chilló emocionado al tiempo que abrazaba a su novio una vez más.
-Oh, gracias, Frankie. ¡Muchas gracias! ¡eso me hace muy feliz!
-Estoy bien. Todo va a estar bien-pensó Frankie mientras sentía el cuerpo de Justin presionándose contra el suyo, haciendo que su rostro se sonrojara por el contacto.
-Vamos. Creo que aún tenemos muchas cosas más por hacer-dijo Justin separándose para ver a Frankie a los ojos, ahora sosteniendo sus manos-además, aún no hemos almorzado-
-Es verdad. Vámonos-dijo Frankie con una sonrisa, soltó una de sus manos, Justin lo llevó fuera de la parte trasera de la atracción donde se escondían y comenzaron a caminar de nuevo entre la multitud para llegar al restaurante. Honestamente, a Frankie no le importaba donde irían a comer ahora, mientras estuviera con Justin, estaba de acuerdo con hacer lo que él quisiera.
El resto de la tarde transcurrió sin más contratiempos, la noche se asomaba lentamente, lo que significaba que pronto sería la hora de cerrar y Justin quería terminar su cita con broche de oro: subiendo a la rueda de la fortuna. No podía dejar pasar esa atracción, había visto muchos programas de televisión y películas y tenía planeado realizar ese divertido paseo en ese increíble día y quizás, llevar las cosas a un nivel mucho mayor.
Tanto Frankie como Justin caminaron lentamente por el parque en un cómodo silencio hasta que llegaron a la rueda de la fortuna. Los dos se pararon en la corta fila tomados de la mano mientras esperaban un lugar para sentarse, Justin le dio un codazo a Frankie mientras señalaba la rueda de la fortuna con su mano libre.
-¿Quieres terminar la cita subiendo a eso? esta es la única cosa que aún no hemos montado.
Frankie simplemente se encogió de hombros ante la pregunta de su novio.
-Sí, claro-ya había llegado tan lejos con Justin, que sería una pena no ver cómo terminaría todo esto. Cuando llegaron, un hombre les indicó un pequeño carrito verde azulado.
-Ustedes están de suerte, chicos. Este es el último carrito disponible ya que será el último paseo de la noche.
No dijeron nada mientras se sentaban uno al lado del otro en el pequeño carrito, se pusieron los cinturones de seguridad y vieron como el mismo hombre ponía la barra. Una vez que se aseguró de que el carrito era seguro, se dio la vuelta y comenzó el paseo, moviéndose hacia el siguiente carrito, luego al siguiente, al siguiente, hasta que toda la rueda había terminado. Al final, la rueda daba vueltas y vueltas a un ritmo lento pero constante. Frankie se relajó mientras se acomodaba al lado de su novio, concentrado en el lugar al que se estaban. Ni siquiera se dio cuenta de que Justin estaba planeando algo en silencio.
Lentamente, el carrito comenzó a elevarse en el aire, Frankie por instinto tomó la mano de Justin, él la apretó y observaron cómo los tonos de naranja y amarillo se desvanecían y cambiaban a índigo profundo, púrpura y negro, las estrellas se esparcían lentamente por el vasto cielo y Frankie observaba todo con asombro. Siguieron adelante durante otro minuto más antes de detenerse en la parte superior, mirando por encima de los árboles que se extendían por millas y millas. También podían ver un poco de la carretera en la que se encontraban, no tenían miedo mientras se sentaban a mirar el cielo en silencio. Justin tenía una sonrisa en su rostro, feliz del lugar en el que se encontraba en este momento, en una rueda de la fortuna, sentado junto al chico que amaba más que a nada en este mundo... de pronto habló, arruinando así ese momento de paz.
-¿Frankie?-dijo Justin llamando la atención del otro chico, quien inmediatamente desvió la mirada hacia él.
-¿Sí, Justin?
Volvió a tomar su mano y lo miro con una sonrisa.
-Gracias. Por hacer esto conmigo, ha sido muy divertido estar contigo-dijo.
Frankie no pudo evitar que su rostro se calentaba al escuchar esas palabras mientras lo miraba a los ojos.
-De nada. Y gracias por sugerir esto en primer lugar. Sé que lo que nos llevó a esto en un principio fue bastante incómodo, pero realmente me divertí hoy y estoy feliz de poder compartirlo contigo-Frankie suspiró mientras recargaba su cabeza en el hombro de su novio de forma relajada. Justin, por otro lado, se encogió de hombros perezosamente.
-Sí… también me alegra haber hecho esto contigo-se le escapó una risita nerviosa mirándolo a los ojos. Observó sus iris de color azul-plateado, su corazón dio un vuelco mientras colocaba una mano alrededor de su cintura. Permanecieron en silencio durante unos segundos hasta que Justin volvió a hablar-hey, Frankie ¿cuántas estrellas crees que haya ahí arriba?-
-¿Quién sabe?-respondió Frankie mirando hacia el cielo estrellado una vez más sin aparta su cabeza del hombro de Justin-probablemente haya millones allí ¿por qué preguntas?-
-Solo… siento curiosidad. Debe ser interesante ser una pequeña partícula de polvo en el espacio.
-Sí-Frankie tarareó mientras cerraba los ojos por un minuto, disfrutando del momento-apuesto a que así debe ser-
-Pero también debe ser un poco solitario… ¿no lo crees?
Frankie abrió los ojos súbitamente y se separó para mirar a su novio quien se veía un poco desanimado después de tal confesión, miro a Justin con preocupación pero no dijo nada al respecto.
-¿Por qué dijiste eso?-preguntó Frankie aún preocupado.
-Supongo que aunque estuvieras rodeado de millones, en realidad estás solo. No hay nadie a tu alrededor para consolarte cuando estás triste o enojado-hizo una pausa mientras Frankie aún lo observaba, esperando a que continuara-nunca podrás vivir o experimentar un momento como este, un momento en el que simplemente puedas ser lo que quieras, donde no haya nada de qué preocuparse o pensar cuando estás con alguien a quien realmente le importas-
Frankie permaneció en silencio, simplemente volvió a tararear y no dijo una palabra más, no había necesidad de hacer tal cosa. Justin luego se movió un poco haciendo que su novio tuviera que hacerse a un lado un poco para que pudiera moverse en aquel reducido espacio.
-¿Qué estás haciendo?-dijo Frankie con cautela apenas el carrito comenzó a balancearse un poco otra vez, Justin no hablo y una vez que encontró lo que estaba buscando, sonrió y lo colocó en las manos de su novio. El joven actor tomó el objeto que Justin colocó en sus manos, lo sujetó con fuerza y descubrió que se trataba de un pequeño peluche de mono color verde azulado con un pequeño sombrero de profesor, lentes y una corbata. Frankie no pudo evitar sentir una sonrisa en su rostro y la risa burbujeó en su garganta-Justin… esto es… es tan hermoso… ¿dónde… dónde conseguiste esto?-
-¿Recuerdas cuando te dije que tenía que ir al baño cuando estábamos almorzando?-dijo Justin sonriendo.
-Sí.
-Bueno, en realidad fui a uno de esos pequeños juegos de feria, decidí jugar y terminé ganando. Vi este peluche y me recordó a ti cuando estamos grabando e interpretas a Malcolm, por eso tiene ese sombrerito, lentes y una corbata, porque eres muy inteligente y aprendes todo rápido, incluso si estas estudiando en casa con tu mamá… y el color… bueno, me recuerda al color de nuestros ojos y porque ambos son tus favoritos-Frankie se quedó atónito y sujetó el peluche con fuerza, nunca imaginó que Justin podría ser tan atento a los detalles de su personaje, y que en serio le importaba tanto como para saber qué tipo de colores le gustaban más. Sintió que las lágrimas se asomaban por sus ojos, pero rápidamente las quitó y simplemente optó por darle un abrazo a su novio, su rostro se sonrojó mientras observaba a Justin a los ojos quien comenzó a acercarlo aún más. Justin se inclinó aún más hacia el otro chico; sus labios se separaron cuando comenzó a atraerlo lentamente hacia él. Sus ojos se entrecerraron a medida que se acercaba más y más al rostro de Frankie-¿qué estoy haciendo? no deberíamos llegar tan lejos en nuestra primera cita-pensó Justin entrando en pánico; sin embargo, su preocupación se disminuyó al tiempo que ladeaba la cabeza.
Frankie estaba comenzando a impacientarse, atrajo a Justin hacia sí y sus labios se unieron en un beso, uno que envió escalofríos por la espalda de Justin. Su corazón latía con fuerza mientras lo besaba y lo abrazaba tan fuerte como podía. Justin tenía los ojos muy abiertos, no espera una ferocidad tan repentina venir del los ojos del contrario, pero a su vez, quería esto, había aceptado que esto era algo que había esperado por mucho tiempo. Bien sabía qué clase de persona era Frankie: increíble, inteligente, divertido y adorable. Desde luego, no era perfecto, tenía sus errores pero ¿acaso no todos los cometen? Sabía que no había vuelta atrás en esto y estaba perfectamente de acuerdo con eso. Justin comenzó a corresponder el beso, su cuerpo comenzó a moverse más contra su novio, sus piernas se separaron ligeramente cuando comenzó a moverse en el regazo del otro.
El corazón de Frankie se aceleró apenas abrió un poco la boca, su lengua comenzó a asomarse y presionar contra los labios de Justin, sin saber cuál sería la reacción del otro. Aceptó feliz, abriendo su boca para que su lengua se entrelazara con la suya, no le importaba lo desagradable y extraño que pudiera ser, sabía que ambos querían hacer esto ya que acordaron ir a esa cita.
Se separaron después de unos minutos solo para que Frankie se acercara al oído de su novio y susurrara las siguientes palabras.
-Gracias. Me encanta.
Permanecieron sentados así por unos segundos, mirándose a los ojos que brillaban no solo por las luces artificiales del parque sino por el amor que ambos se tenían. Y justo en el momento en que estaban a punto de compartir otro beso, el paseo se detuvo sacudiendo el carrito, ambos abrieron los ojos y miraron al operador de la atracción quien les estaba dando una mirada severa.
-¡Disculpen! Lamento si estoy interrumpiendo lo que sea que estuvieran a punto de hacer ¡pero tienen que bajarse ahora!
Parecía que estaban muy sumidos en el momento como para darse cuenta de que eran los siguientes en bajarse. Ambos se separaron uno del otro con sus cuerpos rígidos mientras salían del carrito, ganándose miradas inquisidoras de las demás personas en la fila.
-Qué vergüenza que gentuza como esta tenga acceso a este parque familiar-comentó una señora de mayor edad que esperaba para subir a la rueda de la fortuna acompañada de su nieta sin temor a ser escuchada.
-No los escuches, no los escuches, no los escuches…-se dijo Justin mientras caminaba aferrado a su novio, no quería escuchar más esos comentarios despectivos y; sin embargo, aquello era difícil para él.
Miró a su alrededor, la exclamación de aquella mujer había animado a las demás personas de la fila que los juzgaban a lanzar sus propias palabras de odio y desprecio hacia ambos chicos, no pudo evitar sentirse acorralado, su cuerpo se llenó de escalofríos, su respiración se tornó agitada, haciéndole sentir la necesidad de intentar tomar un poco de aire pero no podía, por alguna razón su cuerpo no lo dejaba, así que jadeó, luchando por mantenerse de pie mientras todo a su alrededor daba vueltas de manera peligrosa.
-Oigan, si quieren tener intimidad ¡vayan a otra parte! ¡no vengan a exhibir su amor anormal! ¡hay niños en este parque!-les gritó un hombre que con sus manos cubría los ojos de sus hijos pequeños.
Las lágrimas no dudaron en correr por los ojos de Justin, sus labios temblaban en un intento por pronunciar algo, aunque sea un sonido, una palabra.
Pero no podía.
Estaba completamente mudo.
Más bien, casi…
Ya que de sus labios no saldría nada más que un agonizante grito de dolor que dejaría a quienes estaban en la fila esperando para subirse a la atracción completamente aterrorizados, sorprendidos e incluso había algunos que siquiera les importaba. Pero a Justin no podía importarle menos, sentía que todo el peso de su cuerpo le dolía, como si en un instante se hubiera transformado en un millón de cuchillas que lo perforaban con el paso de los segundos, haciéndolo finalmente incapaz de soportarlo y cayó al duro suelo de rodillas.
Frankie se percató de lo mal que se veía su novio, de inmediato se arrodillo para estar a su altura y tomó su rostro entre sus manos.
-Hey, Justin, hey ¿está todo bien? ¿te duele algo? ¡cariño, escúchame! ¡estoy aquí!... estoy contigo, no le hagas caso a esos idiotas-dijo Frankie con extrema preocupación mientras rozaba su frente contra la de su novio con cuidado.
-Genial, lo que faltaba… otro par de desviados más-comenzó a murmurar con asco la señora que había iniciado todo el escándalo. Esa fue la gota que colmó el vaso para el actor, quien sin detenerse a pensarlo, abrazó a Justin para asegurarse de que no se viera afectado por lo que estaba a punto de decir.
-¡Si, sí! ¡somos un par de desviados! ¡¿y eso qué?! ¡¿tiene algún problema con eso, maldita ignorante?!-preguntó Frankie a aquella señora quien con expresión de fastidio tomaba de la mano a su nieta y se alejaba de allí bajo la estupefacta mirada de las demás personas en la fila-¡¿y ustedes que ven, idiotas?! Esto no es lo que parece ¿ya uno no puede pasar el día con un amigo o qué?-como pudo ayudó a su novio a ponerse de pie y ambos comenzaron a alejarse de allí, estando más lejos de la multitud, Justin finalmente pudo sentir que podía calmarse así que se apoyó contra la pared de una de las tantas tiendas instaladas en el recinto del parque para poder terminar de tranquilizarse.
-Lo siento. De verdad, lo siento, Frankie-se disculpó Justin tan pronto como logró establecerse-¡no sé qué me pasó! nunca había sentido algo así antes-
-Hey, no te preocupes. Está bien, acabas de tener un ataque de pánico, todo está bien ahora-lo consoló Frankie-además, no tienes que dejar que las palabras de esas personas te afecten, solo son un montón de idiotas que todavía viven en el pasado y que no se dan cuenta de que los tiempos han cambiado-
Justin sonrió levemente, no sabía que había hecho para merecer a Frankie pero estaba agradecido de tener a alguien más (además de Brittany) que lo apoyara y lo defendiera, eso le hizo ver que no estaba solo en esa lucha.
Ninguno de los dos dijo nada, solo se dirigieron hacia la entrada del "Xtreme Park". Justin (quien en ese momento se sentía mejor) cargó en sus brazos a su novio, el otro chico no se quejó al respecto mientras regresaban a donde estaban estacionados. Cuando llegaron, Frankie se puso de pie, abrió la puerta del co-piloto, se deslizó y se puso el cinturón de seguridad, Justin hizo lo mismo en el lado del conductor. Encendió el auto y comenzó a conducir el largo camino de regreso a casa con los ojos fijos en la carretera.
Fue entonces cuando Frankie abrazó con más fuerza el peluche que Justin le había regalado contra su pecho y miró a su novio en la recién aparecida penumbra producida por los faros de la autopista. Ambos sabían lo que sucedía, lo que pasaba por sus mentes y lo que querían hacer antes de llegar a casa, pero Justin tenía que encontrar un buen lugar primero.
Al poco rato lo encontraron, luego de una larga hora conduciendo por la autopista: un estacionamiento de un complejo turístico permanentemente cerrado y abandonado, sencillamente perfecto. Justin entró haciendo todo lo posible por no ponerse demasiado ansioso o nervioso mientras detenía el coche y estacionaba.
Durante largos minutos, ninguno de los dos habló o se miró, Justin se quedó mirando al frente con los ojos muy abiertos y la cara roja. Casi no quería mirar a Frankie, inseguro de lo que estaba pensando en ese momento.
-¿Justin?-preguntó Frankie, girando la cabeza para ver a su novio-¿vamos... a hacerlo?-
-¿Por qué? ¿no quieres?-preguntó, parecía tan sorprendido como él.
-Sí quiero. Pero ¿así es como vamos a terminar nuestra cita? ¿teniendo sexo en un auto?
-¿Por qué no? será una forma diferente de terminar una cita. Fuera de lo que vi en las películas y programas de televisión-le dijo Justin con una sonrisa en la cara, Frankie se quedó callado por un segundo, pensando en lo incorrecto que esto le parecería a la mayoría de la gente, pero también no podía negar que la idea en sí le resultaba interesante, y por primera vez en su vida, no iba a escuchar a su mente, sólo quería seguir a su corazón y darse una oportunidad.
Justin se inclinó hacia él, tomando el rostro de su novio entre sus manos mientras el rostro de éste se iluminaba, una sonrisa se dibujó en su rostro mientras lo besaba esta vez sin tener que preocuparse de ser interrumpido o que la gente los atacara con sus comentarios despectivos. También pudo sentir como Frankie le correspondía el beso, haciéndolo sentir aún más feliz, no cabía duda de que esa noche estaba siendo absolutamente increíble para ambos.
Ambos se separaron después de un rato, mirándose a los ojos, Frankie dejó escapar un gemido estremecedor cuando sintió las manos de Justin se posarse en su cintura, subiendo lentamente hasta su espalda mientras se inclinaba hacia su cuello, besándolo ligeramente.
-J-Justin...-gimió Frankie, con los ojos destellando de felicidad mientras se rendía a sus caricias. Justin seguía besando y lamiendo ligeramente la piel del cuello de su novio, introduciendo las manos ahora por debajo de su camisa para manosear sus abdominales ganándose más gemidos del contrario-¡Justin, espera!-exclamó de repente, provocando que el joven que tenía encima se detuviera de inmediato.
-¿Qué pasa?-preguntó Justin mirando a su novio.
-¿Quizás... quizás podríamos llevar esto allá atrás?-preguntó Frankie sonriendo, rodeó con los brazos el cuello de su novio mientras se movía contra él.
-Me encantaría-dijo desabrochándose el cinturón de seguridad y yendo a la parte trasera del auto. Vio cómo Frankie se subía después de él, y se sentó a su lado, observándolo atentamente mientras se colocaba frente a él.
Los dos se miraron incómodamente, hasta que Justin rompió el silencio con una risita nerviosa.
-De acuerdo, entonces... supongo que debería...-habló Frankie mientras empezaba a quitarse lentamente la chaqueta.
-Espera, espera-dijo Justin haciendo que su novio se detuviera en seco. Él lo miró preocupado.
-¿Qué?
Se quedó callado un rato, mordiéndose el labio inferior antes de responder.
-Quiero ser yo quien te quite la ropa-dijo Justin mientras desviaba la mirada hacia otra esquina del auto, inseguro de cómo iba a responder Frankie. Frankie, por su parte, se quedó sin palabras, no esperaba escuchar a Justin decir algo así, pero no se negó del todo a la sugerencia.
-Bueno, está bien, si tú lo dices...
Justin ya estaba impaciente por quitarle él mismo la ropa a Frankie, se arrastró hacia él, terminó de quitarle la chaqueta primero, jalando de ella para dejar al descubierto sus brazos y torso cubiertos de camiseta de manga larga, sus manos se dirigieron entonces a la tela de la camiseta, tomando el borde y comenzado a subirla lentamente por su pecho liso y lampiño.
Poco a poco, Frankie empezó a sentir como su cuerpo se exponía cada vez más a Justin, también pudo ver lo excitado que estaba Justin al ver su pecho desnudo, aunque no fuera la primera vez que lo hacía. Sus pezones se estaban poniendo duros y erectos al sentir como sus dedos viajaban hasta tocarlos, suavemente pellizcó los pezones de Frankie haciéndolo gemir suavemente, luego repitió el movimiento unas cuantas veces, siendo un poco más rudo y un poco más suave, Frankie miró a los ojos de su novio, mordiéndose el labio inferior al sentir como bajaba la mano hasta sus pantalones, desabrochándoselos rápidamente y bajándoselos, dejando al descubierto su pene cubierto por sus boxers. Justin se detuvo un segundo, mirando fijamente el trozo de tela de color negro que contrastaba con la nívea piel de su novio, no pudo evitar soltar una suave risita pensando en lo adorable que era.
-¿Qué?-preguntó Frankie poniéndose a la defensiva al oír reír a Justin.
-Nada, nada. Solo estaba pensando en el malditamente adorable chico que tengo por novio-explicó haciendo que el actor se sintiera más avergonzado de sí mismo. Luego se acercó a la prenda colocando sus manos sobre los muslos de Frankie, deslizándolas lentamente hacia arriba para enganchar sus dedos en el elástico del bóxer, quitándoselo por completo.
Una vez que logró quitarle los bóxers, Justin se quedó contemplando el cuerpo desnudo de su novio en su totalidad. Tenía la boca abierta y los ojos muy abiertos, incapaz de apartar la vista de lo que tenía enfrente.
-¿Qué sucede? ¿está todo bien?-preguntó Frankie, la mirada que tenía su novio sobre él le hacía sentirse un poco cohibido.
-Eres tan hermoso...-dijo Justin, viendo como el rostro de Frankie se sonrojaba una vez más.
-Ay, vamos. No bromees conmigo, ya me has visto así antes y nunca me habías dicho algo así.
-¡Lo digo en serio!... por alguna razón, te encuentro más hermoso que en las ocasiones anteriores- confesó Justin-¡eres absolutamente increíble! eres todo y una bolsa de papas fritas, Frankie. Eres lo que siempre he deseado...-se acercó, pasando sus manos por sus muslos sintiendo lo suaves y tensos que eran, tal contacto hizo que Frankie se estremeciera y reprimiera un gemido. Justin no pudo contenerse y se inclinó, besando la carne de las piernas de su novio, saboreando la suave y cálida piel bajo sus labios mientras lo hacía.
Se acercó más y más, hasta llegar a la entrepierna de su novio, podía oír los gemidos y quejidos de Frankie cada vez más fuertes y estridentes a medida que lo hacía, pero cuando estaba a punto de introducir su pene en su boca...
-Detente-exclamó Frankie súbitamente, provocando que Justin lo mirara apartándose un poco con cara de preocupación.
-¿Qué pasa?-preguntó Justin temiendo haber hecho algo mal.
-Nada, es que... Estaba pensando que no es justo que tú aún lleves tu ropa mientras que yo soy el que está desnudo-dijo Frankie sonriendo, mirando al chico mientras empezaba a ganar algo de confianza. Nunca había sentido tanta confianza mientras hacían el amor, bueno, si contamos aquella primera y única vez en la que tuvo la oportunidad de follarse a Justin, pero eso ya era otra historia.
-Oh... ya veo-dijo Justin dándose cuenta-bueno, ¿tengo que quitarme la ropa también o quieres...?-
-Quiero hacerlo, si no te molesta-dijo Frankie poniéndose encima de su novio, una sonrisa se dibujó en su rostro mientras acercaba sus manos para quitarle la sudadera, escuchando sus suaves gemidos y jadeos mientras lo hacía. Sus manos bajaron hasta el borde de su playera, subiéndola con facilidad para revelar su bien tonificado pecho, algo que le llamó la atención por un momento, luego desvió la mirada para salir de su trance y comenzó a explorar hacia abajo, viendo el erecto pene de Justin tensarse en sus pantalones, lo que hizo que Frankie tuviera más ganas de desvestirlo. Sus manos alcanzaron el borde de sus pantalones desabrochándolos y bajándolos por sus piernas, revelando sus bóxers azul oscuro, Frankie no pudo evitar verlo como una especie de referencia al color de sus propios ojos pero no dijo nada, en vez de eso empezó a bajarlos también, viendo como el pene de su novio se asomaba más y más antes de que finalmente saliera frente a su rostro. No le quitó los ojos de encima, viéndolo palpitar y gotear líquido preseminal mientras le bajaba cada vez más el bóxer hasta que, finalmente, ambos quedaron completamente desnudos.
Justin volvió a morderse el labio inferior, intentando ahogar un gemido mientras observaba a Frankie con una expresión de asombro dibujada en el rostro a su vez que recorría su cuerpo con la mirada.
-Y... ¿tienes algo que decir?-preguntó Justin con una risita nerviosa, sintiendo la mirada de su novio clavada en él. Si tenía que ser honesto consigo mismo, nunca antes se habían tomado su tiempo para apreciar el cuerpo desnudo del otro, ni siquiera la primera vez que hicieron el amor, simplemente estaban demasiado concentrados en su propio placer como para hacer algo así.
-Bueno, si me permites dar mi opinión personal. Creo que tienes un cuerpo absolutamente impresionante y hermoso-comentó Frankie con una sonrisa, colocando sus manos sobre los hombros de su novio y comenzando a pasarlas lentamente por su pecho y estómago, hasta detenerse en sus pezones de color rosa pálido que seleccionó como sus objetivos principales-veamos si los tuyos también son sensibles-Frankie se inclinó y comenzó a succionar uno de esos botones rosados, rozándolo y tironeándolo con los dientes, Justin no pudo ocultar la excitación que sentía en ese momento, su pecho subía y bajaba y su espalda se arqueaba mientras su novio continuaba con su estimulación-en efecto, son sensibles-añadió mientras sonreía.
Frankie utilizó su mano libre para trabajar en el desatendido pezón derecho de Justin, la estimulación extra hizo que se retorciera un poco bajo su peso, cuando Frankie decidió que había jugueteado lo suficiente con los pezones de Justin, se abrió paso por su estómago, dejando un rastro de besos a medida que descendía más y más. Justin se incorporó todo lo que pudo para ver cómo su novio hacía de las suyas con él, de repente, Frankie se detuvo en el ombligo de Justin, lo miró y sonrió satisfecho antes de acariciarle lentamente el interior de los muslos, sus manos se dirigieron hacia sus testículos y los hizo rodar entre sus manos, masajeándolos con la cantidad justa de presión.
-Mhm~ Frankie...-exclamó Justin mientras movía sus caderas hacia adelante, deleitándose con el placer que su novio le estaba dando-no me importa cuantas veces hagas esto; nunca me cansaré de decirte lo bueno que eres... eres muy bueno en esto, Frankie~ estoy tan contento de tener un novio como tú-sus gemidos y quejidos se hicieron más fuertes mientras seguía acariciándolo.
-¿Se siente bien?-preguntó Frankie, con la voz aún un poco baja mientras empezaba a plantarle besos a lo largo del ombligo. Justin simplemente tarareó, asintiendo temblorosamente, estremeciéndose al sentir sus besos en su cuerpo.
-Frankie, escucha. No tienes por qué hacerlo si...-lo interrumpió un beso en los labios que lo dejó mudo una vez más, pero por una buena razón.
-No digas tonterías, por una vez, déjame hacerte sentir bien contigo mismo~-dijo Frankie mientras sonreía, haciendo que el corazón de Justin latiera locamente dentro de su pecho una vez más. Entonces, Frankie se movió de nuevo hacia arriba para besar el pecho de su novio trazando su camino hacia abajo de su estómago asegurándose de dejar pequeñas mordidas y lamidas de vez en cuando. Frankie bajó hasta el abdomen de Justin, lo suficiente para alcanzar el objeto de su deseo, no pudo evitar relamerse los labios, el pene de Justin se erguía como una torre pálida bajo la luz artificial que se filtraba por la ventanilla empañada del auto, la punta goteaba más liquido preseminal como si fuera una llave de agua rota "bueno, es ahora o nunca" pensó sin dejar aviso antes de lamer lentamente el pene de su novio desde la base hasta la punta para luego metérselo en la boca.
Justin no pudo evitar mover sus propias caderas hacia delante, forzando a su pene a golpear la parte posterior de la garganta de Frankie, por suerte, luego de haber tenido sexo unas cuantas veces, Frankie se había entrenado a sí mismo para controlar su reflejo de arcadas, se las ingenió para tragar mientras el pene de Justin seguía en su boca.
-J-joder... Frankie...-Justin se retorció bajo la lengua de su novio, con los ojos en blanco mientras suaves ronroneos escapaban de sus labios. La contracción de su garganta combinada con el calor y la humedad de su boca eran demasiado para él, su cuerpo se sentía como en un enorme punto caliente, los gemidos de Frankie enviaban vibraciones por todo su pene, su cabeza se movía arriba abajo, controlada por las manos de Justin a ambos lados de su cabeza.
Sin embargo, tarde o temprano todas las cosas buenas deben terminar, y esa no era la excepción, Justin vio como su novio comenzaba a apartarse, se recostaba en el asiento trasero del coche con el trasero al aire, exponiéndole su entrada mientras lo hacía, Frankie le regresó la mirada a Justin con una sonrisa seductora, preparado para él y sólo para él.
-Vamos, Justin. Hazme tuyo~-suplicó Frankie. Justin no respondió, se arrastró sobre sus rodillas, su pene se balanceó ligeramente mientras lo hacía. Se colocó justo detrás de su novio a punto de introducir su pene por completo dentro de él, pero entonces se detuvo.
-¿Frankie?
-¿Qué pasa?
-Uh… ¿crees que… crees que tal vez podríamos hacer esto mientras estás frente a mí?-preguntó Justin sintiéndose un poco raro al respecto.
-¿Cómo? ¿así?-le preguntó complacido y se movió para terminar recostado sobre su espalda mirándolo. Abriéndose de piernas para él.
-Sí, exactamente así-respondió Justin alineando una vez más su palpitante erección contra su entrada. Lo miro a los ojos como si esperara a que se retractara, en su lugar pudo ver una mirada ansiosa que no había visto antes, no pudo evitar sentirse nervioso como la primera vez que hicieron el amor, y le preocupaba que le pasara algo y que pudiera arruinarlo.
-¿Justin? Mi amor, no te preocupes. Lo harás bien-dijo Frankie con un tono de voz tranquilizador, intuyendo porqué se había detenido en ese momento. Justin comenzó a introducir su miembro dentro de su novio, sus ojos se cerraron de golpe y su boca permaneció abierta mientras se encontraba gimiendo ante la familiar y estrecha calidez.
Pronto, Frankie se unió a él jadeando y gimiendo mientras sentía cómo el pene de Justin lo penetraba cada vez más profundo, mantuvo las piernas abiertas y los brazos extendidos mientras trataba de aferrarse a los hombros de su novio. Las manos de Justin sujetaron sus caderas con fuerza mientras penetraba a Frankie, deteniéndose un instante para ver sus ojos azules entrecerrados como los suyos y llenos de una pasión y un hambre que apenas podía creer.
-F-Frankie…-Justin empezó a hablar entre gemidos-te… te amo…-
-Yo también te amo, mi amor-pronunció Frankie mientras estampaba sus labios contra los suyos en un acalorado beso que hizo que Justin se excitara y se separara de él para luego embestirlo con toda la fuerza y profundidad que podía. Sabía que las paredes internas de su novio estaban más que dilatadas y que podría soportarlo. Los gritos de placer de ambos llenaron el auto sin importarles si eran audibles desde afuera, solo podían pensar en lo que vivían: algo grandioso-¡Justin, se siente increíble! Quiero más, sigue moviéndote… quiero sentir más~-gritó sintiendo como la erección de su novio lo penetraba una y otra vez llevándolo al séptimo cielo mientras sus uñas comenzaban a encajarse en su espalda.
-Frankie... ¡maldición, se siente tan bien! Estás increíblemente caliente... cómo me gustaría vivir dentro de ti si fuera posible-confesó Justin, la sensación de las paredes internas de Frankie ejerciendo presión sobre su pene le hizo estremecerse y gemir mientras seguía moviéndose dentro de él, el auto se sacudió ligeramente a la vez que entre los gritos de ambos se besaban intensamente, sus lenguas lucharon una vez más mientras lo hacían. Ya no les importaba lo que estaba bien o lo que "se suponía" que debía estar bien. Sólo pensaban en el otro y en lo felices que eran.
De repente, Justin cambió de posición y empezó a follar a Frankie contra el respaldo del asiento, con las manos paseándose por sus glúteos, presionándolos y masajeándolos, podía sentir y oír sus gemidos y jadeos por las caricias mientras seguía besándolo, todo mientras lo penetraba con más fuerza. Frankie se apartó jadeando, con la boca abierta mientras le salían gritos de éxtasis, el sonido de la piel chocando con piel era cada vez más fuerte en el interior del auto con las ventanillas empañadas.
-J-Justin...-gritó mientras sus piernas se envolvían repentinamente alrededor de su cuerpo-por favor... por favor... córrete dentro de mí... ¡estoy tan cerca!-sus ojos se cerraron de golpe una vez más mientras sus piernas ordenaban a su cuerpo que siguiera embistiendo más rápido y con más fuerza.
-¡Ahh! yo también, ya casi estoy...-Justin advirtió, su agarre sobre su novio se tensó cuando estaba cerca del límite-¡voy a correrme dentro de ti!-
Su cuerpo se tensó y se sintió sobrecargado de placer. Echó la cabeza hacia atrás mientras un aullido de placer surgía de él, seguido de su semen llenando el interior de Frankie, chorro tras grueso y cálido chorro de semen llenándolo, desbordándolo incluso mientras se introducía tan profundo como podía. El propio clímax de Frankie exprimió más su pene hasta la última gota en su interior, su cabeza se sentía difusa por el orgasmo, no se parecía a nada que hubiera sentido antes, el agarre de Justin se aflojó cuando sintió que las piernas del otro le soltaban la cintura, sus fuertes gemidos y gruñidos fueron sustituidos por jadeos y suspiros.
Al final, Justin abrazó a Frankie, ambos estaban recostados en el asiento trasero del auto. Sus ropas estaban esparcidas por el suelo y parte del respaldo mientras trataban de normalizar su respiración, ambos estaban exhaustos, desnudos y en el resplandor de su orgasmo pero una sensación de paz los invadía.
Justin se sintió como si lo hubieran enviado a un mundo completamente diferente al suyo, porque había experimentado un placer con el que no tenía comparación. En eso, sintió como una mano se acercaba para tomar la suya, incitándolo a mirar hacia la desordenada y sonriente cara de su novio.
-Eso fue increíble, estuviste increíble, amor-dijo Frankie.
-Te amo-fue todo lo que Justin pudo decir, sonriéndole al tiempo que acercaba su cuerpo al suyo en aquel reducido espacio.
Los dos ahora estaban acurrucados en aquel asiento, con sus pensamientos centrados solo en el otro.
-Yo también te amo, más que a nada-dijo Frankie de repente, apegándose con fuerza contra el cuerpo de Justin. Aquellas palabras hicieron que Justin casi derramara una lágrima, no pudo evitar sentirse el chico más afortunado del mundo, y ahora lo decía en serio, totalmente en serio.
Ninguno de los dos dijo nada durante un rato, ambos se dedicaron a calmarse después de toda la intensa actividad que habían realizado y disfrutar de la compañía del otro, hasta que la temperatura de sus cuerpos y del interior del auto comenzó a disminuir.
-Bien, creo que es hora de vestirnos-dijo Justin mientras se levantaba lentamente del asiento del auto, Frankie le siguió un poco después-es bastante tarde y tengo que llevarte de vuelta a casa antes de que tu mamá empiece a preocuparse y piense que te secuestré-
-No exageres, ella nunca pensaría algo así de ti-dijo Frankie luego de levantarse y sentarse al lado de su novio, recogió su ropa y comenzó a vestirse-además, si llegamos tarde, puedo entrar, recuerda que tomé las llaves de mi casa antes de salir-
-Es cierto, ya me había olvidado de eso-dijo Justin para luego retomar su tarea de ponerse la ropa.
Ambos actores estuvieron unos largos minutos terminando de vestirse, se acomodaron la ropa, salieron de la parte trasera del auto y volvieron a subir a sus respectivos asientos, anduvieron por la carretera y finalmente, tras una larga hora de manejo, llegaron a la calle donde estaba la casa de Frankie. Justin no pudo evitar tensarse ligeramente mientras se acercaba con el auto a la puerta de la casa de su novio. Sus manos se aferraron fuertemente al volante y sus ojos miraron hacia el horizonte tenuemente iluminado mientras se acercaba más y más, pero por suerte, consiguió detener el auto a pocos metros de la casa.
Por unos segundos, ninguno de los dos se atrevió a hablar o mirarse entre sí, al menos así fue hasta que Frankie habló para intentar romper el tenso clima que los rodeaba, sobre todo a su novio, quien permanecía con una mirada de shock desde que llegaron.
-¿Justin?-dijo Frankie tratando de llamar la atención de su novio; sin embargo, no obtuvo respuesta del otro chico sentado a su lado-ah, escucha, yo... tengo que volver a casa ¿sí? pero... nos vemos mañana ¿verdad?-Justin se quedó callado, no habló, ni siquiera se atrevió a dirigirle la mirada a su novio. Sus manos se aferraron al volante a la vez que dicho agarre fluctuaba con su corazón el cual se aceleró dentro de su pecho, su respiración agitada salía por sus fosas nasales y de vez en cuando sus ojos verdes miraban hacia el horizonte y otras veces se enfocaban en su agarre sobre el volante-de acuerdo… buenas noches-
De pronto, fue sacado de su trance cuando oyó que abrían la puerta del acompañante, volteó la cabeza hacia Frankie quien estaba a punto de salir pero logró reaccionar a tiempo, tomó a su novio de la muñeca y lo metió de nuevo al auto, haciéndolo cerrar la puerta en el proceso.
-Lo siento, pero no puedo dejarte ir así-habló Justin, saliendo por fin del trance en el que estaba sumido desde que detuvo el auto a unos metros de la casa de su novio-no puedo hacerlo, hay algo que aún no hemos hecho-
-Justin, ¿qué te pasa? ¿de qué estás hablando?-preguntó Frankie un poco confundido, habían tenido una hermosa cita, la habían pasado bien hace apenas un par de horas y ¿ahora se negaba a dejarlo salir del auto?-mira, lo que sea que te pasa, podemos discutirlo mañana en el trabajo ¿de acuerdo? ahora, por favor, déjame ir. Ya es muy tarde y tengo que volver a casa-
-Creí que esta era la parte de la cita en la que me das un beso de buenas noches antes de volver a casa ¿o acaso ni eso piensas hacer?
¿Conque de eso se trataba?... bueno, dos podían jugar al mismo juego. Frankie miró a su novio con la boca ligeramente abierta, pero entonces su expresión cambió y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro.
-¿Por qué debería hacer eso? ¿vas a morir o algo así si no te beso?-preguntó en un intento de gastarle una pequeña broma para luego bajarse del auto y caminar de regreso a su casa.
Ninguno de los dos se percató de que mientras hacían esa broma, no muy lejos de donde se encontraban un paparazzi estaba dentro de su camioneta y con su cámara enfocaba al auto de Justin. Llevaba toda la tarde esperando a que ambos actores aparecieran con el objetivo de tomar fotos para la revista para la que trabajaba y con ellas generar algún posible escándalo de la nueva proximidad que se había formado entre ellos, así que se apoyó contra la guantera del vehículo, apoyó su cámara comenzando a enfocar y desenfocar el objetivo mientras observaba a ambos actores interactuar en el auto.
-Sí ¿quieres comprobar que no es mentira?-contestó Justin a su novio, acto seguido comenzó a fingir que se moría mientras Frankie hacía todo lo posible para no reírse de tan patética actuación que al final terminó cediendo a la petición de Justin.
-Está bien, está bien. Te besaré, no te mueras-con ambas manos tomó el rostro de su novio atrayéndolo hacia sí para besarlo una vez más, esta vez fue lento, tierno y sin prisas, al fin y al cabo solo era un beso de despedida sin mayor intención que esa. Al ver eso, como pudo, el paparazzi comenzó a tomar unas cuantas fotos de Justin y Frankie besándose desde su posición. Pero a medida que pasaban los segundos, ese beso de despedida se estaba convirtiendo en uno más intenso y desesperado, por lo que Frankie decidió detenerlo antes de que todo se saliera de control-Justin... J-Justin...-intentó pronunciar Frankie pero no pudo debido a los besos que le estaba dando su novio-Justin... ya... ya basta... tengo... tengo que irme a casa...-le puso las manos en los hombros y lo alejó dejando solo unos centímetros de distancia.
Lentamente deslizó las manos de sus hombros, se dio la vuelta y abrió la puerta del acompañante dispuesto a salir del auto, pero Justin volvió a detenerlo.
-No, quiero otro-protestó haciendo que volvieran a quedar frente a frente, pero esta vez fue él quien besó a su novio. Sus labios se separaron una y otra vez, hasta que Frankie tuvo que detener a su novio tras un largo minuto de besarse sin parar.
-Basta. Ya me tengo que ir-dijo el actor tras separarse de Justin, dicho esto, volvió a abrir la puerta del acompañante y salió del auto.
El paparazzi enfocó rápidamente su cámara en el momento en el que Frankie salió del auto y lo vio hablando con Justin, enfocó el objetivo queriendo encontrar el momento justo para capturar la foto que necesitaba.
-Entonces. Nos vemos mañana ¿de acuerdo?-le preguntó Justin a su novio desde su lugar en el auto.
-Sí, pasaré temprano por tu casa a recogerte.
Nada más decir esa frase, el paparazzi sacó una foto y luego tomó varias fotos seguidas en las que se veía una secuencia de Frankie alejándose del auto de Justin y dirigiéndose hacia su casa. Siendo prácticamente los únicos en la calle a esas horas de la noche, no había nadie cerca para verlos.
O al menos, eso era lo que ellos creían...
Al día siguiente, en la secuencia de apertura, Hal llega a la cocina con un pack de seis cervezas que los chicos escondieron en el garaje y parece exasperado.
-Chicos, encontré la cerveza que escondieron en el garaje. Después de todas nuestras charlas sobre el alcohol, ¿aún creen que eso es genial? ¡Pues no lo es! ahora, ¡siéntense y observen!-los obliga a sentarse a la mesa-¡mírenme!-abre una lata-soy genial-bebe cerveza-¡mmm! a todo el mundo le gusta mi escena-Hal se embriaga y se comporta demasiado emocional debido al alcohol en su sistema-soy el hombre más groovy que alguna vez haya sido groovy-solloza-los quiero tanto chicos ¿quién quiere un abrazo?-al final se embriaga tanto que se sube a una silla y comienza a cantar karaoke usando su corbata como micrófono-turning Japanese, I think I'm turning Japanese I really think so…-
-Tardó bastante en encontrar la cerveza-afirmó Reese, revelando que escondieron la cerveza a propósito para que su padre la encontrara.
-Sí, pero valió la pena esperar-coincidió Malcolm con su hermano, encontrando la intoxicación de su padre bastante cómica y que, en efecto, valió la pena esperar para ver esa escena.
Era una noche aparentemente tranquila en la casa Wilkerson, o al menos lo que podría considerarse como tranquila, Hal, Lois, Dewey y Malcolm estaban sentados en la mesa de la cocina cenando, Jamie había sido colocado en su sillita y estaba siendo alimentado con papilla para bebés por Hal, cuando, de repente, Reese entró en la cocina con una sonrisa en la cara.
-¿Adivinen qué? conseguí otro aumento-le anunció Reese a su familia-el Sr. DeSilvio dijo que cuando limpiaba la suciedad de la máquina de procesamiento, vomité menos que cualquiera que haya trabajado ahí-
-Oh. Me alegro de que la carrera de alguien vaya por buen camino-comentó Hal con fingido entusiasmo mientras seguía dándole de comer a Jamie-puede que mi empresa ni siquiera exista dentro de un mes-
-Bueno, ¿qué tiene que opinar Nate? Él es bastante sensato en estas cosas-dijo Lois mientras ponía un trozo de carne en un plato al tiempo que Reese tomaba su asiento habitual junto a Dewey.
-Nate fingió su muerte y huyó del país-Hal respondió y luego miró a su hijo menor-¿no es así, Jamie? ¡sí lo hizo, da-da!-
De repente, la puerta principal de la casa se abre, luego se cierra de golpe y Francis, quien condujo a través del país en su camioneta de camino a la casa (perdiéndose su aniversario con Piama) caminó con pasos apresurados hacia la mesa de la cocina donde su familia todavía estaba cenando.
-¡¿Te parece que estas son las manos de un holgazán?!-le preguntó súbitamente Francis a su madre mientras le mostraba las manos para que pudiera verlas de cerca-¿ves lo duros que están estos callos?-
-¿Qué haces aquí?-le preguntó Lois un poco confundida.
-Esta mañana, por teléfono, dijiste que era un holgazán. Pues mírame las manos y admite que estás equivocada.
-¿Te estás mordiendo las uñas otra vez?
-¡Discúlpate!-le gritó Francis.
-No voy a disculparme por algo que dije que es cierto-Lois simplemente respondió.
-Esto es exactamente por lo que conduje ocho horas seguidas para llegar aquí. Para demostrar lo lejos que llegarás sólo para evitar una simple disculpa. No puedo creer lo retorcidas que son tus prioridades-le dijo Francis, en eso sonó su celular y rápidamente contesta la llamada-¿hola? oh, hola, bebé. Feliz aniversario. No, aún no me fui. Estoy saliendo ahora mismo. Ok-envía besos y cuelga, luego fue a buscar una silla para tomar asiento.
-Ver a Francis actuar así es realmente triste-le dijo Malcolm a la audiencia mientras miraba a la cámara-quiero decir, para él lo es. Para nosotros, es algo gracioso-
-Muy bien, Malcolm, ¡vámonos! tenemos que ir a trabajar-le dijo Lois mientras se levantaba de la silla y salía de la cocina, Malcolm se levantó rápidamente de la silla al tiempo que tomaba su chaleco del Lucky Aide-y no te olvides cambiarte los zapatos-
-Bien ¿puedo comerme mi cupcake en el auto?-le preguntó Malcolm, para luego volver su mirada a la cámara-lo iba a comer en el auto, sin importar si ella decía si podía o no-
En el Lucky Aide, Malcolm y Lois estaban en la oficina en la trastienda, Malcolm estaba de pie en una escalera, organizando algunos archivos y poniéndolos dentro de sus respectivas cajas, Lois le hablaba mientras verificaba que no se cayera o colocara un archivo en la caja incorrecta.
-Todo lo que digo es que si no pones los rosas y amarillos juntos por fecha, no los vas a encontrar después-le explicó Lois a su hijo-y sé que quieres vivir en los dormitorios cuando vayas a la universidad, pero te distraes con demasiada facilidad-
-No puedes criticar las decisiones que ni siquiera tomaré en tres años-le dijo Malcolm a su madre empezando a frustrarse.
-Está bien, te estás poniendo de mal humor. Vamos a tomarnos un descanso-sugirió Lois, Malcolm puso una carpeta encima de una de las cajas de archivos y saltó de la escalera-mira, sólo hemos hecho la mitad. ¿No te alegra que no te haya dejado ir al baño antes?-
Tras decir eso, Lois se alejó mientras Malcolm suspiraba y sacudía la cabeza con desazón. Craig entró en la trastienda una vez que Lois se fue y se acercó a Malcolm.
-Oye, Malcolm. ¿Quieres inscribirte en el equipo de softball?-preguntó Craig-es una oportunidad de ver al viejo Martillo de Satín en acción-añadió refiriéndose a sí mismo-ah, y cada temporada, tomo a un joven afortunado bajo mi tutela-
-Ya estoy bajo tutela-contestó Malcolm refiriéndose indirectamente a Lois.
-Si estás en el equipo, no tendrás que trabajar en el turno de mañana-le dijo Craig.
-Mi mamá trabaja en ese turno, me apunto-accedió Malcolm viendo esto como una oportunidad de alejarse de la ira y el control autoritario de Lois.
-Lois, ¿te inscribes al equipo de softball?-le preguntó Craig una vez que ella regresó.
-No necesito inscribirme, Craig. Voy a entrenar al equipo este año-respondió Lois. Malcolm escuchó esto con una expresión de shock, porque ahora sus esperanzas de escapar del control de su madre se habían derrumbado-sí, Stu iba a hacerlo. Pero su esposa volvió a dar a luz y arruinó sus domingos-ella observó la lista de inscripción-hey, Malcolm, vas a jugar. No puedo alejarme de ti ni siquiera los fines de semana ¿no es así?-
En la sala de estar de la casa Wilkerson, Reese estaba comiendo un bowl de helado de chocolate y Dewey quien estaba sentado a su lado, está comiendo un bowl de helado de vainilla.
-Es patético ver a Francis cuando está cerca de mamá-le dijo Reese a Dewey-es casi como si fuera su marioneta o algo así-
-Sí, es horrible cómo lo manipula-coincidió Dewey para luego volver su atención a su helado-vaya, ¡sí que me encanta este helado de vainilla!-
Reese tomó el bowl casi vacío de helado de vainilla de Dewey y lo cambió por su bowl lleno de helado de chocolate.
-¿Por qué alguien haría algo así?-le preguntó Reese.
-Bueno, hay cierto placer en controlar en secreto a alguien que es mucho más tonto que tú-contestó Dewey mientras se comía el helado de chocolate.
-Así que voy a ir tres días antes que él a la entrevista-le dijo Hal a Lois al volver a casa, ambos estaban sentados en la mesa del comedor, Lois lo escuchaba mientras se dedicaba a organizar la lista de inscripciones del equipo de softball del Lucky Aide-quiero decir, Nick no tendrá ningún problema en encontrar otro trabajo. El tipo es un ex-marine. Por supuesto, éticamente, se podría argumentar que está robando. Pero fíjate en el hip-hop-añadió poniendo un ejemplo para justificar sus acciones-ellos sintetizan música todo el tiempo. ¿Eso es robar o es arte?-
-Hal, tienes una familia. Ve a la entrevista-lo motivó Lois y luego volvió a su tarea-tengo que decidir si voy a poner a mi velocista zurdo en la parte superior del orden, o dejarlo de lado para que pueda batear detrás de los corredores y mantenerse fuera de la doble jugada-
Francis caminó hacia sus padres llevando una gran caja de cartón en sus manos y la estampó en la mesa frente a ellos.
-Listo. Veinte años de rompecabezas, de unir los puntos, maquetas de aviones y sucios haikus. ¿La gente holgazana hace este tipo de cosas?-le preguntó Francis a Lois-¡no lo creo! esto demuestra que me debes una disculpa-
-Francis, todo esto demuestra que tienes un problema obsesivo compulsivo-le dijo Lois.
-¡Mentiras sobre mentiras! tu castillo de naipes se va a derrumbar-le advirtió Francis, tomó la caja y se alejó.
-Oye, ¿sabes lo que era genial de Francis? como solía hacer todas esas locuras-le dijo Dewey a Reese.
-Sí, esas cosas eran impresionantes.
-Sí. Lástima que ahora no haya nada parecido. Excepto el deshuesadero de Kopelman-comentó Dewey despreocupadamente.
-¿Quieres decir, con todos esos perros salvajes?-le preguntó Reese.
-¿Recuerdas cómo Francis batió el récord al saltar la cerca y regresó con once viejas tapas de excusado? si tan sólo alguien tuviera las agallas para hacer eso ahora. Con "alguien" me refiero a ti-lo desafió Dewey.
-¿Tú lo crees?-preguntó Reese con asombro.
-¿Todavía sigue aquí?-le preguntó Lois a Hal luego de que Francis se marchara.
-Le dije a Piama que se fue esta mañana-le respondió Hal a su esposa, la puerta del jardín trasero se abre y Malcolm entra a la casa haciendo que Lois se voltee en su asiento para verlo.
-Mamá, al parecer no puedo entrar al equipo de softball. Ahora, antes de que vengas con lo que crees que son mis razones, déjame decirte cuáles son mis razones... es solo que tengo mucha tarea-le dijo Malcolm mientras le mostraba algunos libros de texto para justificar su excusa.
-No tienes que jugar-le dijo Lois.
-Siempre me dices que mis calificaciones son... oh, bueno, pues bien-dijo Malcolm sintiéndose un poco aliviado.
-Es una pena, porque podría haberte ayudado mucho con tus lanzamientos-dijo Lois con cierta decepción.
-¿Qué?
-Tus lanzamientos. No te arrodillas para atrapar la pelota. ¿Sabes? Los chicos de tu edad piensan que no necesitan aprender las bases, pero…-Lois trató de explicar pero Malcolm la interrumpió.
-Yo hago lanzamientos todo el tiempo. No hay ningún problema con mis lanzamientos ¿de dónde sacas estas cosas?"
-No importa, Malcolm. Como dijiste, tienes demasiada tarea de todos modos.
Al día siguiente, el equipo de softball del Lucky Aide estaba reunido en el campo practicando para su próximo juego mientras Malcolm (quien fue llevado allí obligatoriamente por Lois) estaba sentado en las gradas trabajando en sus tareas de la escuela, se detuvo por un momento para mirar a su madre brevemente y luego a la cámara.
-En cuanto averigüe cómo me hizo venir hasta aquí, me largo-dijo Malcolm pero rápidamente sacudió la cabeza-no importa, voy a ignorarla y a hacer mis tareas-
El árbitro le pasó la pelota a Lois, ella la lanzó al aire y bateó mientras se reía, luego dirigió su mirada a Malcolm sentado afuera en las gradas.
-¿En qué estás trabajando, cariño?-le preguntó a su hijo.
-Estoy terminando un trabajo sobre "Cumbres Borrascosas"-respondió Malcolm.
-"Cumbres borrascosas" ¿eh? hice mi tesis del último año sobre eso.
-No lo hiciste-dijo Malcolm con incredulidad.
-Espero que no te aferres a esa gastada opinión de que Catherine y Heathcliff son almas gemelas. Has captado la sutil hostilidad hacia el romanticismo, ¿verdad?-comentó Lois-quiero decir, Catherine está tan enamorada de Edgar como de Heathcliff. También llevó un mechón de su cabello a su tumba-
-Bueno, ¡duh!-dijo Malcolm, quien volvió a bajar la vista al papel donde estaba escribiendo su ensayo y borró su trabajo.
-¿Es aquí donde tienen a los prisioneros?-dijo una chica llamada Stephanie llamando la atención de Malcolm mientras se acercaba a él.
-¿Qué?
-Mi papá está en el campo de la izquierda-dijo Stephanie mientras señalaba hacia el lado opuesto del campo en donde el equipo del Lucky Aide estaba haciendo su práctica-le gusta vigilarme porque piensa que soy demasiado alocada. Por cierto, me llamo Stephanie-
-Yo soy...-Malcolm estaba a punto de presentarse pero de repente fue interrumpido por Lois.
-Malcolm, al campo. ¡Vamos! ¡vamos! ¡vamos!-lo llamó Lois desde el campo de softball-¡y más te vale que lleves una gorra!-
Malcolm se quejó, cerró su cuaderno y se dirigió al campo donde Craig ya lo estaba esperando.
-Sé que has oído rumores, y todo lo que puedo decir es que puede que me hayan buscado o no los Kyoto Crazy Phantoms-le dijo Craig a Malcolm-pero no te preocupes, yo juego para el Lucky Aide-se pone en posición para lanzar la bola-ahora, obsérvame bien. Porque trabajo a una velocidad de relámpago-
Tras decir esto, Craig se ajusta la gorra del uniforme, se pone las gafas de sol y sale corriendo ante la mirada confusa de Malcolm.
-Esta es para ti, Malcolm-exclamó Lois desde su posición, lanzó la pelota y la bateó hacia Malcolm, quien rápidamente se arrodilló para atrapar la pelota pero terminó rebotando y golpeándolo en la cara casi cayéndose de espaldas-inténtalo de nuevo. Aquí va otra-
Craig corrió rápidamente a atrapar la pelota después de ver la distancia a la que Lois la había lanzado.
-¿Está loca?-dijo Malcolm mirando la pelota que pasaba por encima de él por el aire-¿cómo espera a que...?-dejó de hablar cuando vio a Craig correr casi a la velocidad de un guepardo, lanzarse al césped del campo y atrapar la pelota. Luego se levantó y volvió a lanzar la pelota al árbitro que se la pasó de nuevo a Lois bajo la mirada atónita de Malcolm-Craig eso fue increíble-
-¿Qué esperabas? te dije que era bueno en esto-contestó Craig poniendo una mano en el hombro de Malcolm para luego salir corriendo de la zona de bateo.
Mientras tanto, Dewey desafía a Reese a superar una de las viejas travesuras de Francis, ambos caminan hasta la cerca del deshuesadero de Kopelman donde hay un gran cartel rojo que indica que hay perros salvajes y viciosos vagando por el terreno. Ambos hermanos se colocan frente a la cerca, Reese la toca un poco con los pies y, de repente, los perros empiezan a ladrar y gruñir al otro lado. Dewey retrocede un poco asustado.
-No lo sé, Reese. Si fuera tú, me acobardaría ahora mismo-le dijo Dewey a su hermano mientras los perros seguían ladrando.
-Dewey, ¿por qué siempre te peleas conmigo en estas cosas? si no me vas a apoyar, mejor vete-dijo Reese y pateo la cerca de nuevo-ok, entonces es bastante obvio que odian los zapatos. Anota eso-
De vuelta al campo de softball, Lois continuaba con su trabajo de entrenadora y ahora le estaba explicando la posición de bateo a Malcolm colocándose detrás y corrigiéndolo.
-Bien, recuerda... son las caderas, luego los hombros-explicó Lois mientras sujetaba tales partes del cuerpo de su hijo-es como ese bailecito que solías hacer en ropa interior-
-¿Qué te parece? al parecer la tienda 617 está pensando en presentarse al partido de la semana que viene-comentó un hombre llamado Mel, recostado contra uno de los postes de la cerca del campo-teniendo en cuenta lo que pasó el año pasado, es muy valiente de tu parte-
-Perdimos por tres rachas y tuvimos una barbacoa, Mel-dijo Lois mientras Malcolm se alejaba de allí-y no fue bajo mi supervisión-
-Entonces, ¿puedo ver el baile en ropa interior?-le preguntó Stephanie a Malcolm que pasó junto a ella.
-Sí, eso te gustaría, ¿no es así?-respondió Malcolm con un tono de voz sarcástico. Stephanie se rió y Malcolm se calmó un poco-¿te gustaría?-
-Cálmate. Ni siquiera nos hemos besado aún-dijo Stephanie.
-Malcolm, vámonos-dijo Lois interrumpiendo lo que su hijo iba a decir-tenemos que llevarte a tu doctor de acne antes de las cinco-
-¡Mamá!-exclamó Malcolm.
-¿Qué? está bien, a tu amiga no le importa eso. Mírale la cara, seguro que va al mismo doctor-dijo Lois mientras se alejaba bajo las miradas atónitas de Malcolm y Stephanie.
Esa misma noche, en la cocina de la casa Wilkerson, Francis seguía rebuscando en su pasado para demostrarle a Lois que no era un holgazán, pero por alguna razón, ella se negaba a decir que se equivocó y a disculparse. Ahora estaba sentado en una de las sillas de madera con los pies apoyados en el borde de la mesa y un viejo triciclo había sido colocado en el centro de la misma. La puerta del jardín trasero se abre y Lois entra cargando a Jamie con un brazo y una caja de pizza en la mano libre.
-Hola, madre-la saludó Francis con las puntas de los dedos de sus manos pegadas como una especie de villano de James Bond.
-Hola Francis. Creí que te habías ido esta mañana-lo saludó Lois mientras colocaba la caja de pizza sobre la mesa del comedor para acomodar a Jamie en su mecedora.
-Sí que me fui. Estaba a mitad de camino cuando de repente me acordé de la vez que tenía tres años y tú estabas enferma o eso dijiste y no podías llevarme a la fiesta de cumpleaños de Donnie Dinesco-le dijo Francis mientras bajaba los pies de la mesa y se daba la vuelta para enseñar el triciclo-así que monté en este triciclo tres kilómetros bajo la lluvia torrencial para llegar allí ¿soy un holgazán? yo creo que no. No me iré hasta que te disculpes-
-¿Todo lo que quieres es una disculpa? ¿eso es todo? bueno, deberías haberlo dicho hace una semana-le dijo Lois después de acomodar a Jamie, para luego llevar la caja de pizza hacia la cocina con ambas manos.
-Pero...-dijo Francis, no obstante fue interrumpido.
-Por lo tanto estoy oficialmente arrepentida. ¿Está bien?-dijo Lois en un intento de dejar el tema de lado dándole a su hijo mayor la disculpa más patética que pudo darle.
-¡No! ¡no está bien! eso no es una disculpa-exclamó Francis mientras se levantaba de la silla y se acercaba a Lois que estaba a punto de cortar la pizza que había traído a casa-esa es solo una de esas disculpas ingeniosamente diseñadas que suena como una disculpa pero no lo es. Ahora tienes que disculparte por disculparte. Y luego disculparte-
-¿Sabes cuál es tu problema? ¿sabes por qué no puedes aceptar mis disculpas? ¡porque no soportas ser feliz!
-¡¿Qué?!
-Tienes una adicción a los problemas. Necesitas tener caos en tu vida. Siempre lo has tenido. Quiero decir, mírate. Tienes un gran trabajo, un hogar, una esposa, y no puedes soportarlo. Tienes que volver aquí y pelearte con tu madre.
-Eso no es verdad. Volví aquí porque tú destruyes cualquier oportunidad de ser felices-Malcolm entró en la cocina y se mostró confundido al ver que su hermano seguía allí y que discutía con su madre-dile, Malcolm. Dile lo horrible madre que es-
-Tiene razón. Te insinúas en cada aspecto de nuestras vidas, para asegurarte de que no haya lugar en el que no seamos miserables. Pero no vas a convertirme en un infante idiota como lo hiciste con Francis-le dijo Malcolm.
-¡Sí!-coincidió Francis pero entonces algo hizo click en su mente y reaccionó-espera, ¿qué?-
-Voy a dejar el equipo de softball.
-No harás tal cosa, Malcolm. Tuviste la oportunidad de renunciar, pero ahora tenemos un partido. Te comprometiste con un equipo y otras personas cuentan contigo-le dijo Lois.
-No puedes obligarme a jugar-protestó Malcolm.
-No, pero puedo confiscarte el sueldo-le dijo Lois desafiante.
-¿Me vas a quitar dinero que es legalmente mío por un partido de softball?
-No lo sé. ¿Lo voy a hacer?
-Eres maldad pura.
-¿Cómo puedes dormir por las noches?-le preguntó Francis a su madre apretando los dientes mientras tomaba el triciclo y lo sacudía delante de ella.
Ambos, Malcolm y Francis salieron de la cocina molestos, Lois ignoro esto y continuo cortando la pizza, aún firme en que tenía razón en su afirmación y que no había motivo para retractarse, o así fue hasta que Hal apareció.
-Hal, ¿podrías hablar con los chicos, por favor?-le preguntó Lois sin mirarlo.
-Ahora no, Lois, tengo demasiadas cosas en la cabeza-respondió Hal.
-¿Cómo qué?
-Creo que soy un espía internacional, y ni siquiera sé de qué lado estoy. Podría ser un supervillano y ni siquiera saberlo-le dijo con un tono de pánico en la voz.
-Simplemente podías decir que no quieres ayudarme, Hal-dijo Lois con seriedad y se alejó ante la expresión estupefacta de Hal.
La tarde siguiente tuvo lugar el partido de softball, todos los empleados de Lucky Aide que conformaban el equipo estaban vestidos con sus uniformes para el partido y sentados en las bancas del campo esperando a que comenzara. Los únicos miembros del equipo que estaban de pie eran Lois (que, por supuesto, era la entrenadora) y Malcolm.
-Te ves muy atractivo con el uniforme-le comentó Lois a su hijo mientras acomodaba su camiseta de softball-me hubiera gustado que me dejaras llevarlo alrededor de los brazos-
Malcolm suspiró mientras ponía los ojos en blanco, en eso, Mel se acercó a las bancas.
-Bueno, buenas noticias para ti, Lois. Nuestro jardinero derecho estuvo jugando con una pistola de precios, se pegó una etiqueta en el ojo-dijo Mel mientras el resto de los empleados del Lucky Aide estaban ocupados estirando sus extremidades o acomodando sus equipos, excepto Craig quien estaba escuchando-nos falta un jugador. Tenemos que abandonar-
-¡Sí!-dijo emocionada y aliviada una de las mujeres del equipo.
-Bueno, que lástima-dijo Craig mientras da un suspiro-claro, los verdaderos perdedores... los fans-levantó su bate de softball-hoy no, Tonto-
-Eso es una tontería. Todos estamos aquí, todos llevamos uniforme, todos quieren jugar-protestó Lois, dirigió su mirada a Malcolm-Malcolm, ve al equipo de Mel-
-¿Qué?-dijo Malcolm confundido mirando a su madre.
-Oh, sí, qué gran favor-dijo Mel sarcásticamente.
-No, no, no, su forma de jugar ha mejorado mucho-le aseguró Lois, volvió a mirar a Malcolm-¿verdad, cariño?-
-Después de todo ese discurso de comprometerme con este equipo ¿simplemente vas a entregarme?-le preguntó Malcolm molesto.
-Malcolm, a todo el mundo lo pone nervioso hacer nuevos amigos. Sé tú mismo-le aconsejó Lois mientras colocaba una mano en su hombro-les agradarás-
Malcolm se dio la vuelta y se alejó, sin poder creer lo que su madre le había dicho. Minutos después estaba en el campo de softball, ahora con la camiseta roja de la tienda 607 en lugar de la azul.
-Voy a golpear esta bola tan lejos fuera del parque, que mi mamá va a desear nunca...-dijo Malcolm mientras sujetaba el bate con fuerza y miraba a la cámara, pero enseguida se dio cuenta de algo-espera, ¿qué tengo que hacer con las caderas?-
Por olvidar lo que Lois le había enseñado durante las prácticas, Malcolm falló el primer tiro.
-¡Strike uno!-gritó el árbitro.
-¿Qué?-dijo Malcolm y volvió a mirar a la cámara-bien, todo irá bien. Deja de pensar-
-Puedes hacerlo, cariño-lo motivó Lois mientras lanzaba la pelota de nuevo... y falló.
-¡Strike dos!
-Mira, no me hables, ¡¿de acuerdo?! ¡sólo lanza la pelota!-le dijo Malcom a su madre y volvió a mirar a la cámara-no puedo creer que ella haga esto. Odio que me trate así delante de todo el mundo. Es tan...-
-¡Strike tres!-dijo el árbitro llamando la atención de Malcolm después de que fallara el tercer tiro.
De vuelta en la casa Wilkerson, Francis seguía rebuscando entre sus viejas cosas para encontrar pruebas que demostraran a Lois que no era tan holgazán como ella creía, en eso, suena su teléfono y contesta mientras sigue con su tarea.
-¿Hola? no, pastelito, sigo aquí-le dijo Francis a su esposa quien le hablaba al otro lado de la línea-tengo algunas cosas más que resolver antes de irme, pero te prometo que celebraremos nuestro aniversario en cuanto llegue a casa. Claro, si sigues ahí-
De repente llamaron a la puerta delantera, luego sonó el timbre, Francis cortó la llamada y se dirigió a la puerta de entrada, la abrió encontrándose a tres niños parados afuera.
-¿Ya se fueron Reese y Dewey?-le preguntó uno de los niños.
-¿Irse a dónde?-preguntó Francis un poco confuso mientras guardaba su teléfono en el bolsillo de la camisa.
-Al deshuesadero de Kopelman, Reese va a romper el récord-contestó el niño.
-¿Va a qué?
-Todavía tengo uno que autografiaste para mi hermano. Probablemente pierda valor después de esto.
Mientras tanto, Hal estaba dentro de su auto aferrando el volante con fuerza, llegó de nuevo al edificio en el que intentó solicitar una entrevista de trabajo, pero esta vez, regresó allí para rechazar el trabajo en caso de que fuera a ser aceptado.
-Diles que no quieres el trabajo. No pienses en lo que te pueden hacer-dijo Hal tratando de darse un poco de valor-solo diles-abrió la puerta del auto y salió de éste, cuando llegó al lugar donde se suponía que estaba el edificio, descubrió que todo el edificio había desaparecido, pero decidió seguir con su plan a pesar de todo-u-uh, g-gracias por considerarme. Es muy halagador, pero he decidido quedarme donde estoy por ahora. Si las cosas cambian, se los haré saber-
Después de eso, Hal caminó hacia atrás lentamente y luego se alejó corriendo.
En el deshuesadero de Kopelman, Dewey junto a un montón de niños y preadolescentes estaban de pie en silencio fuera de la cerca, el único sonido que se oía eran los ladridos de los perros salvajes dentro del deshuesadero y los gritos de Reese.
-¡Lindo perrito!-gritó Reese aterrado desde el otro lado de la cerca. En eso, Francis llega al deshuesadero para confrontar a Reese.
-¿Dónde está?-le preguntó Francis a su hermanito.
-Parece que los pitbulls lo están llevando hacia los Dobermans. Es hermoso, en serio, la forma en que trabajan juntos-respondió Dewey. Dejó de hablar y ambos vieron como Reese saltaba la cerca cubierto de moretones y heridas, con viejas tapas de excusado alrededor de su cuello y brazos y aterrizaba de espaldas en el suelo.
-¿Lo logré? ¿sigo vivo?-preguntó Reese, metió la mano en el bolsillo de su pantalón y extrajo un trozo de tocino-¿por qué tengo tocino en mi bolsillo?-
Dewey apartó la mirada dando a entender que había colocado el trozo de tocino en el bolsillo de su hermano a propósito para hacer la persecución más peligrosa e interesante.
-¡Reese, maldición, loco idiota! ¿sabes lo que eres? ¡tu eres yo!-exclamó Francis, teniendo una repentina realización-mamá tenía razón. Nos encantan los problemas. Por eso hacemos cosas estúpidas e imprudentes como esta-
-¿De qué estás hablando? voy a ser famoso-dijo Reese todavía en el suelo.
-Esto no se trata de fama. Se trata de ponerte en peligro sin ninguna razón-señaló Francis-es una adicción al dolor y al sufrimiento. ¿Y sabes qué? he terminado con ello. Y tú también deberías hacerlo, porque no vale la pena-
-Para ti es fácil decirlo. Ya tuviste la gloria.
-¿Gloria? ¿crees que este estúpido y peligroso acto me trajo gloria? te mostraré lo que me dio-dijo Francis, se baja los pantalones y se agacha-horrible, ¿no? solo el del medio es funcional- todos hacen muecas de disgusto-ya me puedo ir, soy libre. Adiós y buena suerte-
-Once, doce... ¡consiguió doce! ¡Reese rompió el récord!-exclamó un niño y la multitud gritó eufóricamente.
-¡No importa! ¿es que no oyeron ni una palabra de lo que les dije?-exclamó Francis mientras caminaba de un lado a otro-¿están seguros de que obtuvo... ¿cuál es la diferencia? ¡ese no es el punto! lo que estoy tratando de decir es...-miró hacia la cerca del deshuesadero y luego hacia Dewey-dame el tocino. No quiero tener un asterisco en mi record-
De regreso en el campo de softball, el sol ya se había ocultado y el cielo estaba coloreado con unos cuantos tonos violáceos anaranjados, lo que indicaba que pronto iba a oscurecer. Los jugadores de la tienda 607 estaban ahora de pie fuera del campo, Malcolm era el único que seguía dentro y también Mel quien comenzaba a impacientarse.
-Niño, por favor, es la última entrada, te han ponchado cuatro veces, has lanzado seis pelotas voladoras, de alguna manera te has dado un codazo en la ingle. La buena noticia es que creo que todos nos vamos a reír de esto. Sube ahí, cierra los ojos y batea-le dijo Mel a Malcolm.
-Es porque ella sigue... mirándome, ¡a propósito! hay que darle una lección-dijo Malcolm refiriéndose obviamente a Lois que se estaba riendo no muy lejos de donde él estaba. Comienza a caminar decidido a hacer un último intento pero, en eso, Stephanie se levantó de las gradas y se aproximó a la cerca.
-Oye. Tu equipo va perdiendo dieciséis a uno. ¿Quieres largarte de aquí?-sugirió.
-Oh, a ella le encantaría que hiciera eso, ¿no es así?-le preguntó Malcolm a Stephanie, todavía concentrado en darle una lección a su madre por ser tan autoritaria con él-bueno, no voy a darle esa satisfacción. Va a aprender que no puede controlarme-
-¿Sabes qué, Malcolm? no salgo con chicos que están involucrados con otras mujeres. Especialmente cuando son sus madres-dijo Stephanie ahora perdiendo todo interés que ella había mostrado en él y se alejó del campo de softball-adiós-
Malcolm le restó importancia y se dirigió a la zona de bateo donde Lois lo estaba esperando. Colocó el bate listo para golpear la pelota de una vez por todas mientras resoplaba por la nariz con rabia.
-De acuerdo. Esta es tu última oportunidad-dijo el árbitro. Todos los jugadores del Lucky Aide se colocaron en posición, excepto Craig, cuyo teléfono móvil empezó a sonar y no tuvo más remedio que responder a la llamada. Malcolm apretó el bate mientras Lois se preparaba para lanzar la pelota, música rock sonó de la nada para cuando Malcolm logró golpear la pelota, asombrando a su madre y distrayendo a Craig de su llamada telefónica, quien rápidamente cortó y corrió a atrapar la pelota.
-Lo logré. Golpeé la pelota. No puedo...-dijo Malcolm hablando a la cámara, pero rápidamente se centró otra vez en el juego y empezó a correr-por fin, ¡esto le va a enseñar! ¡tiene que hacerlo! oh, vaya. No me importa, voy a ir con todo. Apuesto a que lo planeó todo para que acabara así. Ahora la única manera en que puedo anotar es si estoy dispuesto a taclear a mi propia mamá en su cara. No puedo hacerlo ¿y tú qué sabes?-
-¡Está fuera!-dijo el árbitro, terminando oficialmente el juego.
-Cariño, si vas a taclear a alguien, tienes que recordar hacerlo con el talón-le dijo Lois a Malcolm, quien lanzó un gruñido al darse cuenta de su error.
Más tarde, esa noche en la casa Wilkerson, Francis estaba en la sala de estar luego de que él y Reese regresaran del deshuesadero de Kopelman, ambos estaban cubiertos de serios moretones, mordidas de perros y heridas. Francis estaba hablando con Piama a través de su celular, su brazo izquierdo estaba envuelto en vendas al igual que sus piernas y trasero.
-¿No me escuchaste, Piama? conseguí catorce tapas de excusado. Rompí el récord otra vez-le dijo Francis a su esposa emocionado, sin embargo, Piama lo regañó por hacer una acción tan loca e imprudente. También se enfada con él por perderse su aniversario-¿sabes? mamá dijo que así era exactamente como reaccionarías-le gritó, sin extrañarle que se comportara de forma similar a Lois al enfadarse con él. Mientras continuaba discutiendo con su esposa a través del teléfono, la puerta del jardín trasero se abrió, Reese y Dewey entraron a la casa, Reese también estaba cubierto con vendas, algunos moretones y cojeando.
-Así que, estaba leyendo esta historia realmente interesante sobre comedores de vidrio...-le contó Dewey a su hermano mayor mientras caminaban-nah, no quieres escuchar eso-
-Dewey, ¿cuándo vas a aprender que yo soy el que toma las decisiones aquí? Continúa-dijo Reese queriendo saber más sobre lo que Dewey le iba a contar.
-Bueno, aparentemente el truco es...-continuó Dewey mientras ambos caminaban por la cocina hacia su habitación. Malcolm estaba sentado frente a la mesa de la cocina sujetándose la cabeza con ambas manos y con una expresión de decepción en el rostro, Lois entró en la cocina y se acercó a él.
-Bueno, esa fue una exhibición bastante vergonzosa la de esta tarde-dijo Lois parándose detrás de él.
-Mira, yo estaba...-Malcolm intentó explicarse.
-No pasa nada. No voy a preguntarte por qué te comportaste así últimamente, porque creo que lo sé-lo interrumpió Lois mientras tomaba asiento frente a él-estás celoso del nuevo bebé, y tienes razón, no te he prestado suficiente atención últimamente. Pero no te preocupes. Mañana vamos a salir, vamos a cortarte el cabello y a comprarte unas camisetas nuevas, solo los dos, ¿de acuerdo?-
-Gracias, mamá-dijo Malcolm sintiéndose un poco mejor.
Justin estaba comiendo un helado de chocolate en la ahora silenciosa cocina una vez terminada la grabación del episodio cuando Frankie cruzó el pasillo hacia la entrada de la cocina y se detuvo a escasos centímetros de su novio, quien al parecer no se había percatado de su presencia. Con pasos lentos pero seguros, Frankie entró en la cocina y se acercó a la silla donde estaba sentado su novio. Justin no se volteó ni se fijó en él, seguía disfrutando de su helado, Frankie lo miró por un breve instante, apretó las manos, inhaló profundamente por la nariz, exhaló lentamente y luego habló.
-¿Justin?
Justin dejó de comer su helado apenas oyó la voz de su novio detrás de él.
-¿Eh?-esa fue la única respuesta que pudo dar porque tenía la boca llena de helado. Frankie se acercó un poco más acortando la distancia entre ellos para abrazarlo lo mejor que pudo, tal acción casi hizo que Justin se atragantara con el helado.
-Eh... sólo quiero saber cómo te encuentras... ya sabes, después de ser mordido por perros salvajes y terminar cubierto por heridas de gravedad, quería comprobar que estuvieras bien.
-De acuerdo, ¿qué quieres ahora?-le preguntó Justin apenas terminó de comer y se dio la vuelta para ver a Frankie con un brazo amoratado recostado contra el respaldo de la silla y el otro apoyado en la mesa.
El caso es que hace tres días, antes de su cita de San Valentín, Frankie vio una chaqueta que realmente, REALMENTE, quería comprar pero que no podía pagar porque invertía la mayor parte del dinero que ganaba trabajando en la serie ayudando a su madre con los pagos de la casa y comprando comida. Así que se le ocurrió un plan: si le rogaba a Justin lo suficiente, tal vez él podría prestarle el dinero que necesitaba para comprar la chaqueta, sólo era cuestión de convencerlo.
-¿Eh?-ahora fue el turno de Frankie de quedarse mudo, sinceramente, no esperaba esa reacción por parte de su novio, cuando pensó en su plan, imaginó que Justin le devolvería el abrazo, le daría algunos besos suaves y gestos cariñosos pero al parecer eso no sucedió.
-Dije, ¿qué quieres ahora?-repitió Justin sacando a Frankie de sus pensamientos-es obvio que no has venido hasta aquí sólo para comprobar si estaba bien, así que suéltalo todo antes que tenga que forzarte a hablar-
-Mira, hay una chaqueta que quiero comprar pero no puedo pagarla. He estado ayudando a mi mamá a comprar comida las últimas tres semanas, pagando cuentas y tú ganas más que yo trabajando aquí-le explicó Frankie-la cosa es que... esta chaqueta cuesta sólo cuarenta dólares y...-
Antes de que pudiera seguir hablando, Justin sacó dos billetes de veinte dólares del bolsillo de su pantalón y se los entregó a su novio. Frankie los tomó, pero en cuanto lo hizo, Justin se los apartó.
-Te daré lo que necesitas para tu maldita chaqueta pero con una condición-le dijo el menor con expresión seria mientras apartaba la mano al notar como Frankie quería desesperadamente tomar el dinero.
-Justin, no, por favor-suplicó Frankie-no creo que pueda soportarlo, aún estoy adolorido por lo que hicimos en nuestra cita-
-¿Pero qué...?-Justin arqueó las cejas asombrado-¡¿quién te dijo que te voy a pedir algo así?! Quería decirte que te prestaré el dinero pero a cambio vas a lavar los platos la próxima vez que vengas a cenar a mi casa, así que...-le devuelve el dinero a su novio-¿tenemos un trato?-
Frankie miró al chico que tenía en frente un poco desconcertado, estaba más que seguro que terminaría exigiéndole algún tipo de favor sexual pero al parecer eso tampoco sucedió. Parpadeó un par de veces y volvió a mirar a Justin que seguía esperando una respuesta.
-Bien. Tenemos un trato-accedió Frankie, estrechó la mano de Justin sellando su trato, luego el menor le entregó su dinero y Frankie salió de la cocina.
