Capítulo XXXIII: 25 de Enero, 2004
-No te hagas ideas, nos pueden ver-le dijo Frankie a su novio cuando vio a Jane y Bryan a través de la ventana de la cocina.
-Crees que no puedes manejarlo, ¿eh? ¿cuándo vas a aceptar el hecho de que no puedes resistir mis poderes de seducción?
Frankie estuvo a punto de decir algo pero no pudo así que simplemente negó con la cabeza, fingiendo que no había escuchado lo que Justin le había dicho recientemente. Reaccionó cuando pudo sentir que Justin metió la mano bajo el agua y tomó a su novio entre sus piernas.
-Justin, detente, es en serio-siseó Frankie y habló en voz baja-¿qué crees que estás haciendo?-
Sus palabras fueron ahogadas por suaves jadeos cuando sintió cómo Justin aplicaba presión, sintiendo su propio miembro endurecerse con tan solo un simple toque.
-¿Cuánto quieres apostar a que puedo hacerte chillar?-preguntó Justin en tono desafiante, Frankie no respondió, simplemente trató de alejarse pero su novio lo acorraló.
-Si alguien nos ve ¿cómo vamos a explicarlo?
El más joven metió la mano en los pantalones de su novio y tomó su erección.
-Entonces que sea rápido.
Frankie no tuvo más opción que ceder, después de todo estaba tan desesperado como su novio ¿cuánto tiempo había pasado desde la última vez que lo hicieron? ¿una semana? ¿dos? No estaba seguro y no es como si le importara tanto llevar la cuenta de los días en que no hicieron el amor. De un segundo a otro, estaba besando a Justin, haciéndolo rodar sobre su espalda, reclinándolo contra uno de los bordes del jacuzzi, luego de un par de minutos, Frankie se separó de los labios de Justin y comenzó a besar su pecho, Justin se acomodó de forma que quedara mirando a su novio, sus ojos verdes recorrieron su cuerpo con un amor tan sincero y una devoción que hacía que quisiera estar dentro de él cuanto antes, Frankie nunca imaginó que pedir una sesión de sexo oral lo haría tan vulnerable, sentía que no era digno de ser amado abiertamente por alguien como Justin, a veces pensaba que se merecía a alguien más, alguien mejor, alguien a quien cuidar y amar de la misma forma que él lo hacía, estuvo a punto de retractarse pero Justin lo ayudó a recostarse en el jacuzzi con solo la mitad de sus piernas sumergidas en el agua, Frankie simplemente se dejó hacer y permitió que Justin se encargara de él como debía ser.
Quería hacer esto y Justin no le negaría nada.
Sin dudarlo, Justin se inclinó y besó a Frankie, quien no pudo evitar elevar un poco sus caderas, gimió cuando su novio lamió y succionó la piel de su cuello, se apartó apenas notó que le había dejado una notoria marca, comenzó a trazar besos en los músculos de su pecho, Justin se incorporó, miró a Frankie y sonrió mientras sus manos se movían a los costados de su torso, sus pulgares se deslizaron sobre los pezones que adornaban cada pectoral. Frankie trató de no gemir pero fracasó miserablemente apenas su novio se inclinó una vez más y besó un pezón mientras su mano libre se ocupaba de atender el otro, labios y lengua descendieron por su estómago, lamiendo el camino que conducía a su ombligo, Frankie jadeó, pero fue abruptamente interrumpido por el siguiente movimiento de su novio. Justin se saltó de la zona donde Frankie más deseaba que su boca hiciera contacto, optó por acariciar sus muslos, besó su rodilla y volvió a subir, luego hizo lo mismo con la otra. Sintió ligeras cosquillas y eso hizo que las piernas de Frankie se contrajeran, Justin acarició los testículos que colgaban entre esas piernas dándoles un par de besos suaves y algunas lamidas.
Frankie estaba gimiendo de nuevo, se inclinó y puso una mano con cuidado en el hombro de su novio con ganas de tocarlo de alguna forma. Justin se encontraba entre sus piernas, a punto de practicarle un oral, dándole pequeños besos y lamidas a sus testículos y aferrando sus manos a sus muslos, Justin era demasiado bueno en esto y Frankie sintió que no valía la pena… su tren de pensamientos se detuvo cuando sintió la lengua de Justin deslizarse por sus testículos, siguiendo todo el camino hasta su pene, puso los ojos en blanco apenas un suave gemido escapó de sus labios. Justin besó la punta, succionando el líquido preseminal que ya se había acumulado allí.
-Bebé-aquella palabra salió sola de la garganta de Frankie-oh… ¡ooh~! Justin, amor, por favor, continua-Justin obedeció gustoso e introdujo la punta del miembro de su novio en la boca cuidando de no meter demasiado antes de estar preparado, por mucho que quisiera el miembro de Frankie lo más profundo posible de su garganta, tampoco quería correr el riesgo de atragantarse; no obstante, cada vez que movía la cabeza, aumentaba la posibilidad de resistir un poco más. Frankie movió su mano hacia la cabeza de su novio y sujetó su cabello en puntas ligeramente húmedo, no jaló ni lo obligo a introducir más de lo que podía, le costó toda su fuerza de voluntad y su autocontrol para evitar penetrar su boca y moverse entre esos suaves labios; sin embargo, ya estaba llegando al límite-oh, por dios… ngh… esto es tan perfecto… ah~ eres tan jodidamente bueno ¿crees que me dejarás así? ¿quieres que me corra en tu boca? ¡maldición! ¡joder!-
Justin introdujo su miembro hasta lo más profundo de su garganta y tragó a su alrededor, miro a su novio con los ojos abiertos, un poco sorprendido de sí mismo. Frankie se estremeció desde la base de la columna vertebral, su vocabulario se había limitado a partir de ese momento, las únicas palabras que sabía y podía decir era "más" y "Justin, bebé" junto con el ocasional "joder" que era añadido por si acaso. Tuvo que cubrirse la boca para evitar gritar a todo pulmón cuando se corrió dentro de la boca de Justin.
El joven actor sacó su miembro de su boca lentamente, lamió sus labios para quitar cada rastro de semen que Frankie le dio, se sentó en el borde de madera del jacuzzi mostrándole sin querer a su novio lo mucho que rogaba por él y sus caricias.
-Ok… creo que eso es todo por ahora, tranquilicémonos-dijo Justin aún sentado en el borde de madera del jacuzzi mientras miraba a su novio quien estaba tratando de recuperarse de su reciente orgasmo-además, no faltará mucho para que el descanso termine-
-¿Qué hay de ti?
-¿Huh?
-¿Qué hay de ti?-repitió Frankie mientras se movía al otro lado del jacuzzi y comenzaba a besar el rostro de Justin-¿qué vas a hacer con tu erección? ¿vas a tocarte en privado pensando en mí?-pasó un dedo por el endurecido miembro de su novio-déjame hacer realidad tus fantasías también-
-Hay muchas de ellas-confesó Justin con la voz temblorosa y un poco áspera tras haberle practicado sexo oral a su novio-y ya has hecho realidad una de ellas. Besarte, hacerte un oral en un jacuzzi, es algo que siempre he querido hacer contigo… sobre todo me gustaba pretender que mi mano era en realidad tu boca y pensaba en todas las cosas sucias que decías mientras me la chupabas-
Frankie colocó una mano alrededor del duro miembro de Justin, puso su mano libre detrás del cuello de su novio y lo abrazó para que pudiera susurrarle al oído.
-¿Qué tipo de cosas decía? ¿cuáles te gustaban más?
-La mayoría… la mayoría de ellas eran palabras sucias, pero lo que más me gustaba era la forma en que me alababas.
-Estuviste realmente increíble, mi amor-susurró Frankie en el oído de Justin, comenzó a acariciar su erección mientras enviaba escalofríos por la espalda de su novio-siempre tan bueno para mí, siempre haces que me corra tan fuerte, eres mi todo-
No tomó mucho tiempo, tal vez tres movimientos más de la mano de Frankie bastaron para que Justin se corriera en el estómago de su novio, arqueó su espalda mientras gemía su nombre.
Permanecieron así un breve instante, hasta que una mano tocó el hombro de Justin, éste elevó sus ojos verdes y se encontró con los suaves ojos azul plateado de su novio. Frankie tomó una de sus manos, la llevó a su rostro y besó su muñeca, sintiendo su pulso bajo sus labios. Justin sintió que su rostro se calentaba y no sólo por el agua y el vapor del jacuzzi, por desgracia, su momento fue interrumpido cuando escucharon la puerta del jardín trasero abrirse y vieron a Bryan salir de la casa, por lo que ambos chicos se apartaron antes de que el hombre pudiera notar su evidente cercanía.
-Aww, rayos, chicos. ¿Ya están disfrutando del jacuzzi sin mí?-preguntó Bryan.
-¿Qué sucede?-preguntó Erik que también llegó al jardín trasero.
-Frankie y Justin ya se metieron en el jacuzzi y no tuvieron la amabilidad de esperarnos-le contestó Bryan-¿puedes creerlo?-
-¡Hey, eso no es justo! ¡yo también quiero usar el jacuzzi!-protestó Erik.
Más tarde, Bryan y Erik se unieron a Frankie y Justin y ahora los cuatro se relajaban en el jacuzzi. Sólo tres de los cuatro actores se relajaban mientras Frankie, en su papel de Malcolm, leía las instrucciones del jacuzzi en un intento de ignorar los pensamientos de lo que había estado haciendo con su novio allí no hacía mucho.
-¿No se los dije? simplemente no puedes tener una preocupación en el mundo cuando estás en un jacuzzi-les dijo Bryan [en su papel de Hal] a los tres jóvenes actores en el jacuzzi con la espalda apoyada en el borde de madera y los brazos colocados encima-es como un viaje de vuelta al viejo saco amniótico-
Malcolm dejó las instrucciones a un lado y estaba a punto de unirse a ellos cuando, de repente, Polly salió de la casa y se acercó a Hal.
-Jamie va a estar dormido una hora más-dijo Polly mientras Hal tomaba una bebida que puso a un lado del jacuzzi-¿crees que podrías prestarme tu auto para un viaje al Lucky Aide?-
-¡Yo conduzco!-le dijo Malcolm mientras salía rápidamente del jacuzzi y fue a vestirse sin preocuparse por secarse primero.
-Oh, no. Estaré bien, en serio-le dijo Polly y volvió su mirada a Hal, Reese y Dewey que seguían dentro del jacuzzi-te ves tan cómodo y es realmente...-
-No hay ningún problema. Tengo las llaves, vámonos-le dijo Malcolm que ya se había vuelto a poner la ropa la cual se había mojado un poco, luego salió corriendo del jardín trasero con Polly detrás de él, de paso, Frankie aprovecharía ese pequeño viaje en auto para despejar su mente y tratar de no pensar en lo que él y su novio hicieron mientras estaban a solas en el jacuzzi. Hal entonces dirigió su mirada a Lois que salió a meter una bolsa de basura en el contenedor.
-Cariño, quítate un peso de encima-le dijo Hal a Lois desde su lugar en el jacuzzi todavía con su bebida en la mano.
-No, gracias-contestó Lois mientras cerraba el contenedor de basura-ya que has decidido que somos una familia donde cada uno hace lo que quiere, lo que yo quiero es no estar en el jacuzzi-
Hal puso los ojos en blanco y continúo sorbiendo su bebida.
-Estos chorros son geniales-le dijo Reese a Dewey-no pude escuchar ni una palabra de lo que dijo-
Dewey lo miró y reprimió una carcajada, ambos hermanos estaban en el cielo gracias a los chorros que ahogaban las quejas de su madre.
Mientras conducía, Malcolm llegó a conocer mejor a Polly y se entera de su terrible matrimonio y de que lleva doce años sin confiar en la televisión, además de que usa te para suavizar la ropa en vez de productos químicos. Ella le pide que la deje brevemente en casa de su exnovio, Danny, para poder conseguir algo. Tras unos breves minutos, Polly sale corriendo de la casa con una urna llena de cenizas, se sube al auto y le dice a Malcolm que conduzca.
-¿Qué?-dijo Malcolm un poco confundido.
-¡Dije que aceleres!-exclamó Polly enfadada, pisó el acelerador, las ruedas del coche chirriaron y pronto ambos se alejaron lo más rápido que pudieron mientras Malcolm gritó horrorizado.
-¿Qué hiciste?-le preguntó Malcolm a la mujer mientras conducía.
-Malcolm, dame un segundo para explicarte. No hice nada malo-respondió Polly abrazando fuertemente la urna contra su pecho-confía en mí, no corremos ningún peligro-
-Entonces quita el pie del acelerador-le dijo Malcolm. Polly hizo lo que le dijo y Malcolm detuvo el auto por un momento para poder hablar más calmadamente con ella-ok, ¿qué es lo que te llevaste? ¿qué es esa cosa?-
-Esto es mío. Me pertenece. Mi ex novio, Danny se lo llevó y no quiso devolvérmelo, y resulta que esta es mi madre-dijo Polly mientras sujetaba la urna.
-¿Tu qué?-exclamó Malcolm ahora más confundido que antes.
-Mi madre está aquí. Sus cenizas. Quería comprarle una urna más elegante-respondió Polly-pero aumentaron la matrícula en la escuela Wicca-
-Entonces, ¿por qué no podías simplemente pedirle las cenizas al tipo?
-No creo que eso sea una buena solución con Danny. Es un hombre muy problemático.
-¿Qué?
-Por favor, no se lo digas a tus padres, ¿de acuerdo?-le suplicó Polly-necesito que mantengas esto entre nosotros, ¿por favor? amo a Jamie y él me ama, y estaría destrozada si no pudiese verlo. Literalmente. Las emociones pueden comprimir los órganos, Malcolm. Así que, ¿puedes ayudarme en esto?-
-Bien-respondió Malcolm, luego volvió su mirada a la cámara-esto es raro, todo lo que sigo pensando es, es tan genial que esté conduciendo-
De vuelta en la casa Wilkerson, Hal seguía relajándose dentro del jacuzzi en el jardín trasero, cuando, en eso, Dewey se acerca a él y se para cerca del borde de madera.
-Papá. Se suponía que Noah y yo íbamos a jugar juntos, pero cuando llegué a su casa, no estaba. Esperé durante una hora, pero nunca apareció-se quejó Dewey ante su padre.
-No seas tan negativo-lo tranquilizó Hal sin salir del jacuzzi-tal vez se lastimó y lo llevaron al hospital, o tal vez su abuela murió-
Luego de decir eso, Hal vuelve a su relajación en el jacuzzi, Dewey salió del jardín trasero y volvió a entrar a la casa, cuando entra a la habitación que comparte con sus hermanos, descubre que Reese está conviviendo con Noah, haciéndolo sentir enojado y traicionado por ambos, su hermano y su nuevo amigo.
Más tarde, esa misma noche, en la cocina, la familia está cenando hamburguesas mientras Lois intenta alimentar a Jamie con papilla.
-Oh, vamos, Jamie. Aquí viene el avión-le dijo Lois a su hijo que estaba cómodamente sentado en el regazo de Polly-vamos, di "ah"-
-Vaya ¿sabes? creo que la tensión de mi cuello me estaba arruinando las papilas gustativas-comentó Hal con la boca llena-estas hamburguesas están increíbles, cariño-
-Pues gracias. Incluso con el queso, salieron menos de dos mil ochocientos dólares".
-¿Quién tiene la mostaza?-preguntó Malcolm mirando por encima de la mesa.
-No lo sé. Tal vez Reese la robó. Como roba todo lo demás-contestó Dewey enfatizando tales palabras.
-Bueno, a lo mejor le agrado más a la mostaza. A lo mejor la mostaza y yo nos divertimos más-le dijo Reese.
-¡Me robaste por completo a Noah!-exclamó Dewey aún enfadado con él.
-Whoa, no puedes cambiarme de tema así como así-dijo Reese levantando las manos-estábamos hablando de la mostaza-
-Y yo estaba hablando de Noah.
-Oh, vaya, qué gran chico. Es como tener un hermanito, ¿sabes? estaba tan orgulloso de mí cuando le di una paliza a Craig Jansen por él. Fue un lindo momento.
-Malcolm, ¿qué tal el viaje de hoy?-preguntó Lois mientras se secaba las manos con un paño de cocina-¿solo fuiste al Lucky Aide y volviste?-
-Sí-contestó Malcolm mientras dirigía su mirada rápidamente a Polly que estaba ocupada entreteniendo a Jamie sentado en su regazo.
-El Lucky Aide son sólo tres kilómetros y medio de ida, y sin embargo el cuentakilómetros misteriosamente avanzó veintitrés kilómetros-dijo Lois cruzando los brazos sobre su pecho y mirando a su hijo con suspicacia, intuyendo que algo andaba mal. Malcolm miró a Polly y luego a su madre.
-Bien, de acuerdo, después de dejar a Polly, conduje el auto yo solo-dijo Malcolm-lo siento. Estaba tan emocionado y quería presumir, así que conduje por el centro comercial-
-Bueno, gracias por ser honesto conmigo-dijo Lois, luego se movió del fregadero de la cocina y se acercó a Malcolm-ahora dame el permiso-
-¿Qué?-dijo Malcolm al tiempo que su madre le sacaba la licencia del bolsillo de su camisa.
-Dos meses sin conducir-sentenció Lois mientras Polly miraba la escena, no podía evitar sentirse mal por Malcolm.
-Mamá...
-Fuiste sincero conmigo, al menos como para no hacerme enojar y arrojar esto por el triturador de basura.
-Eso es tan injusto-protestó Malcolm, luego desvió su mirada hacia Hal que estaba ocupado devorando su hamburguesa-¿papá?-
-Malcolm, sabes que siempre estoy de acuerdo con tu madre-replicó Hal elevando su mirada hacia Lois-se mantenga o no en el mismo nivel-
Al día siguiente, Lois estaba sacando la ropa limpia cuando de repente le duele la espalda y hastiada, mira hacia el jacuzzi y tiene una idea: ordena que todos salgan de la casa. Una vez que los chicos y Hal están fuera, ella se mete en el jacuzzi para disfrutar de algo de tiempo a solas; sin embargo, se esconde bajo el agua cuando vuelven después de haberles negado la entrada al complejo de cine.
-Bueno, no sabía que se iban a agotar las entradas para la película-dijo Hal mientras caminaba de regreso a la casa con Malcolm, Reese y Dewey siguiéndolo-voy por el periódico-
-De todas formas no quería ver la película del perro-les dijo Dewey a sus hermanos.
-Bueno, veamos lo que veamos. Tengo que volver a las siete-dijo Reese-Noah y yo vamos a tenderle una emboscada a Kevin Teevens-
-¿Otro más? ¿quién cree que eres? ¿su verdugo?-le preguntó Dewey a su hermano mayor.
-A eso se lo llama ser un amigo.
-Bien, ¿qué quieren ver chicos?-preguntó Hal volviendo con el periódico en las manos.
-No me importa-respondió Malcolm-lo realmente divertido es que mi papá me conduzca hasta allí-
-Vamos. Hey, ¿qué tal esta? hay una reseña justo ahí-comentó Hal mientras se tomaba unos minutos para leer la reseña escrita en el periódico-me parece bien-cierra el periódico-vámonos-
Después de eso, los chicos y Hal salieron del patio trasero, sin embargo, mientras los chicos salían del patio trasero, Hal se detuvo por un momento pero a ninguno de ellos pareció importarle o notar que se había detenido.
-Psst, hey, Frankie-Justin llamó a su novio en voz baja haciéndolo elevar la mirada del suelo para mirarlo-mira, sé que estás molesto porque no puedes conducir por ahora pero... tengo una idea que podría ser emocionante para los dos-
-¿Qué puede ser?-preguntó Frankie aún molesto porque Lois le había revocado su licencia de conducir, Justin se aseguró de que Erik no estuviera escuchando su conversación, luego se acercó al oído de Frankie y susurró algo que hizo que el rostro del mayor se sonrojara.
-¡¿Te volviste loco?!-exclamó Frankie casi gritando en voz baja-no vamos a hacer nada así en la sala del cine-
-Oh, no finjas que no quieres-comentó Justin también en voz baja-puedes hacerte el inocente pero en el fondo eres tan pervertido como yo-
-¡Ah!-ambos chicos detuvieron rápidamente su argumento y volvieron sus miradas a Bryan quien se reía entre dientes, al parecer había detenido su camino para revisar si tenía todas sus cosas en orden, luego retomaron su camino de regreso al auto. El motor se puso en marcha y Lois por fin pudo salir del jacuzzi para tomar aire.
Más tarde, esa misma tarde, Reese se marcha a casa de Noah para golpear a un bravucón, Dewey va con Hal a otra sala de cine y Malcolm se dirige a la ciudad, sólo para ser confrontado por el ex novio de Polly, Danny.
-Malcolm, ¿verdad?-le preguntó Danny sujetándolo por los brazos.
-¿Quién eres?-preguntó Malcolm sintiendo un poco de miedo.
-Mi nombre es Danny. Creo que tomaste algo que me pertenece-dijo Danny con un tono de voz enojado e irritado mientras seguía sujetando a Malcolm por los brazos-¡¿creíste que no te encontraría?! ¡¿creíste que podrías escapar?! ¡¿crees que soy estúpido?! ¡¿crees que esto es divertido para mí?!-
-Yo... no sé qué pregunta responder-dijo Malcolm, Danny soltó los brazos de Malcolm mientras éste gruñía y se llevaba las manos a las sienes.
-Dolor de cabeza por sinusitis-dijo Danny-el dolor me pone furioso; la furia lo hace más doloroso, ¡y entonces simplemente te desmayas y no sabes lo que hiciste!-
-¿Cómo puedo ayudarte?" preguntó Malcolm.
-Quiero la urna que se llevó Polly.
-¿Quieres las cenizas de su madre?
-¡¿Te dijo que su madre está ahí?!-preguntó Danny gritando-¡mi padre está ahí adentro! mi padre, a quien yo quería, que se fue de cabeza para mi graduación. Esas son las cenizas de quien están ahí-
-Oh bueno...-Malcolm intentó hablar pero fue bruscamente interrumpido por Danny que le sujetó fuertemente por la chaqueta.
-Me vas a dar esa urna. Sé dónde vives, así que, escucha. Voy a ponerme una vacuna contra la alergia y justo después iré a tu casa por las cenizas-lo amenazó Danny, luego soltó a Malcolm y se alejó dejándolo temeroso y confundido.
Al día siguiente, en el jardín trasero, Hal y Lois se dan cuenta de que las algas crecen dentro del jacuzzi, haciendo que ahora parezca un pantano gigante.
-Bueno, mira la gran sorpresa que pasó aquí ¿vas a decirme que esto no fue una gran pérdida de dinero ahora?-le preguntó Lois a Hal esperando a que le diera la razón.
-Todo jacuzzi tiene un periodo de adaptación. Sólo se está adaptando a nuestra química corporal natural-le explicó Hal a su esposa.
-Hay una costra de algas de quince centímetros.
-El jacuzzi está bien-contestó Hal despreocupadamente mientras volvía a meterse en el empantanado jacuzzi sólo para demostrarle a Lois lo equivocada que estaba-¿ves? absolutamente perfecto...-una rana salió del agua pantanosa y comenzó a croar-oh oh-
En la habitación del bebé dentro de la de Hal y Lois, Polly estaba acostando a Jamie en su cuna, preparándolo para tomar su siesta cuando, en eso, Malcolm llegó y la confronta.
-Me mentiste-le dijo Malcolm.
-¿De qué hablas?-preguntó Polly mientras se acercaba a él.
-Acabo de ver a Danny, y dice que las cenizas de su padre están en esa urna-le dijo Malcolm.
-Pues sí, están-afirmó Polly.
-Entonces, mentiste.
-No, la verdad es que son las cenizas de mi madre, las cenizas de su padre, el springer spaniel que compramos juntos y un gato que tenía antes de conocerlo-dijo Polly mientras contaba con los dedos todos los ocupantes que alguna vez cuidó y amó y que estaban dentro de la urna.
-¿Qué?
-¿Sabes? cuando te mudas con alguien, mezclas tus platos, tus CD's...-explicó Polly pero fue interrumpida por Malcolm.
-Mira, él estaba actuando muy, muy aterrador. Como un psicópata peligroso. Sólo dime, ¿debo preocuparme?
-Oh, no. No-respondió Polly pero luego rápidamente cambió de opinión-sí-
-Oh, Dios. Muy bien. Tengo que pensar, ya se me ocurrirá algo-pronto, ambos se encontraban en el camino de salida de la ciudad en el auto de Hal-no se me ocurrió nada-admitió finalmente mientras conducía el auto.
-Estamos fuera de la ciudad, puedes encender los faros-le dijo Polly después de comprobar que nadie los seguía. Durante un rato, ninguno de ellos habló hasta que Malcolm habla en un intento de romper el tenso ambiente que los rodeaba.
-¿Estás segura de que Danny no irá a nuestra casa?-le preguntó Malcolm.
-Le dije específicamente que no nos encontraría ni a nosotros ni a las cenizas allí. Solo espero que compruebe sus mensajes-de repente, Malcolm y Polly se enfrentan a Danny que se escondió en el asiento trasero de Hal. Cuando los dos comienzan a discutir en la carretera, Malcolm se harta y toma la urna. Después de bajar la ventanilla, abre rápidamente la parte superior de la urna y vierte las cenizas en la carretera-¿qué estás haciendo...?-
-Malcolm, ¿qué?-dijo Danny incapaz de creer lo que había hecho.
-¡Dios, no!-exclamó Polly.
-Ya he oído suficiente-les dijo Malcolm ya enojado-¡estoy harto de que griten sobre las cenizas, cuando claramente no se trata de las cenizas!-
-¿Ah no?-Danny y Polly le preguntaron a Malcolm mirándose entre ellos y a él con cara de confusión.
-Yo creo que sí. El problema es su relación, ¡nunca van a superarla a menos que empiecen a hablarse como seres humanos!
Por primera vez en sus vidas, Polly y Danny se dan cuenta de lo mal que se han estado portando y que Malcolm tenía razón, así que los dos comienzan a hablar de sus problemas.
De vuelta en la habitación de los chicos, Noah había terminado de hablar con su madre al teléfono y se lo entregó a Reese quien estaba sentado en su cama.
-Bien, mi mamá dice que puedo quedarme a cenar-le dijo Noah a Reese mientras colocaba el teléfono a su lado.
-Genial-dijo Reese, en eso, Dewey entró en la habitación-oh, Dewey, Noah va a necesitar tu silla-
-Él no es tu amigo, Reese-dijo Dewey mientras ponía su mochila en la cómoda detrás de la cama grande-Noah sólo se hizo amigo mío para acercarse a ti. Y sólo te está usando para golpear gente por él-
-Reese, deshazte de él-le ordeno Noah.
-No, escucha. La semana pasada, tres niños le dieron una paliza-le dijo Dewey a su hermano mayor-él no es lo suficientemente fuerte como para vengarse de ellos, pero tú sí. Ya le diste su merecido a Kevin Teevens y Craig Jansen. Todo lo que queda es Todd Lemmon, y yo mismo me encargué de él. Aquí está un trozo de su camiseta-muestra un trozo de tela rasgada-aquí está su aparato de ortodoncia con parte de su diente todavía en él. Y aquí está mi hoja de suspensión por cuatro días-muestra un trozo de papel de color rosa que trajo consigo de la escuela para que Lois o Hal lo vean y sea firmado, aunque probablemente eso no pasaría.
-Whoa. En serio acabaste con él. Gracias, Dewey-le agradeció Noah tras ver lo que había hecho por él-vete al diablo, Reese-
-Espera. Entonces ¿se acabó? ¿sólo eso fui para ti? ¿un par de puños?
-Tengo algunos compañeros a los que puedes golpear por mí-le dijo Dewey a su hermano pero Reese negó con la cabeza.
-Es demasiado pronto.
En el hospital, Hal está enrojecido desde la parte superior de ambos brazos hasta partes del pecho y bajando hasta las piernas. Lo único que cubre su zona baja es su ropa interior.
-Tengo que decir. Sólo había visto esto en barcos-dijo el doctor después de chequear la condición de Hal-voy a tener que hacer algunas llamadas telefónicas sobre este caso-
Dicho esto, el doctor salió de su consultorio dejando a Hal y Lois solos por un par de minutos.
-Adelante, dilo. Sé que te mueres de ganas-le dijo Hal a Lois.
-¿Por qué siempre tengo que ser yo la aguafiestas?-le preguntó Lois poniéndose sentimental.
-¿De qué estás hablando?
-¿Sabes lo que es ser la persona encargada de decir "no" todo el tiempo? lo odio-dijo Lois.
-Cariño, dependemos de ti para eso. Eres la que evita que nos matemos-le dijo Hal.
-Sí, pero lo único que oigo siempre es "¿por qué no podemos?" y "nunca nos dejas" por una vez ¿no puedo ser la persona que tiene una idea divertida y espontánea?-preguntó Lois.
-¿Sabes qué? claro que sí. Adelante, Lois ¿qué tienes en mente?-le preguntó Hal, Lois permaneció en silencio tratando de pensar en algo, pero nada le venía a la mente.
-Bueno, no se me ocurre nada sobre la marcha-confesó. En eso, el doctor entró de nuevo en su consultorio con un botiquín lleno de diferentes tipos de cremas, pomadas y pastillas para tratar la infección.
-Muy bien. Esto debería detener el crecimiento de las algas. Esto quemará la capa externa de la piel. Y estas píldoras matarán gradualmente lo que esté alojado en tu uretra-le explicó el doctor a Hal mientras le señalaba una a una todas las cosas que había dentro del botiquín. Al oír esto, a Lois se le ocurre una idea descabellada y le quita el botiquín de las manos al doctor.
De vuelta a casa esa noche, Malcolm entra por la puerta del jardín trasero acompañado de Polly e inventa una excusa falsa para contarles a sus padres, sólo para ver a Reese, Dewey y Jamie sentados en el sofá de la sala viendo la televisión.
-¿Dónde están papá y mamá?-le preguntó Malcolm a sus hermanos.
-Todavía no están en casa-contestó Reese que, junto con Dewey, se voltearon para verlo.
-Dios mío. Esto es el destino-exclamó Polly aliviada mientras apretaba los puños ocultos en las mangas largas de su colorido sweter-dijimos "toc, toc" y éste es el universo diciendo "¿quién es?"-ella y Malcolm se acercaron al sofá, éste último saltó y tomó asiento junto a sus hermanos mientras Polly tomaba a Jamie en brazos-si preguntan, estuve aquí toda la noche-
Hal y Lois llegan a casa entrando por la misma puerta que Malcolm y Polly.
-Oh, chicos, su madre tiene una idea muy loca que quiere proponerles. Probablemente demasiado descabellada-les dijo Hal a sus hijos, luego le habló a su esposa-¿Lois?-
-Vamos a comer helado en la porcelana China-anunció Lois, los chicos la miraron fijamente como si de repente se hubiera vuelto loca, y Hal hizo gestos para que mostraran una respuesta más allá de esas expresiones.
-Vaya, que locura-comentó Reese mirando a sus padres y dirigiendo su mirada a Malcolm.
-Oh, genial-concordó Malcolm.
-Whoa ¿estás segura?-le preguntó Dewey a su madre con asombro.
-Te dije que estarían de acuerdo-le dijo Hal a Lois riéndose entre dientes mientras se acercaba a Polly para tomar a Jamie.
Frankie estaba en su camerino dándole un último repaso al guión del próximo episodio antes de volver a casa. De hecho, estaba tan concentrado que ni siquiera se percató de que la puerta se abría y alguien se aproximaba.
-¿Qué dem...?-para cuando Frankie reaccionó ya era demasiado tarde, sintió que su novio se colocaba detrás de él y le abrazaba, rodeándole la cintura con un brazo-Justin ¿qué haces aquí, bebé?-
-Vine a verte, ya te estaba extrañando-contestó Justin, apretando más la cintura de su novio y apoyando su mejilla en su cabeza.
-Sólo pasaron unos minutos, mi amor-dijo Frankie, sonriendo mientras correspondía el abrazo de su novio lo mejor que podía, rodeando sus hombros con su brazo libre-además, tenía que terminar de estudiar el libreto. Con todo lo que ha pasado hoy, no he tenido tiempo de continuar-
-Lo sé, te vi desde la ventana y parecías tan concentrado que no pude resistirme a entrar sin que lo notaras y abrazarte-dijo Justin que levantó la cabeza, la bajó hasta el rostro de Frankie y le dio un pequeño beso en la mejilla, haciendo que se sonrojara ligeramente.
-O-ok, pero quítate ya ¿quieres? tengo que terminar de leer el guión y me estás distrayendo-le dijo Frankie a su novio intentando apartarlo de un codazo pero le fue imposible debido al agarre cada vez más firme de Justin a su cintura.
-No lo haré a menos que me dejes darte un beso-le dijo Justin mientras fruncía los labios en un intento de besarle. Pero obviamente, Frankie se negó.
-Justin, no. Hablo en serio.
-Yo también estoy hablando en serio-le dijo el otro actor presionando más su espalda contra su torso sin soltar el agarre de su cintura-no voy a soltarte hasta que me beses-
-Agh...-Frankie suspiró ya frustrado, dejó el guion a un lado y se giró para poder estar frente a su novio-bien, pero solo uno ¿de acuerdo?-
Justin no contestó pero asintió, luego llevó una de sus manos al hombro de Frankie y la pasó por su cuello, haciendo que un escalofrío recorriera la espina dorsal del mayor, apenas el escalofrío se disipó, Frankie miró a su novio a los ojos, se incorporó como pudo y lo besó. Justin gimió de asombro y éxtasis antes de corresponder al beso, respiró agitadamente mientras llevaba su otra mano a la nuca de Frankie y presionaba sus caderas contra él tanto como le era posible, se inclinó hacia delante y reclinó la espalda baja de su novio contra el amplio sofá colocado en aquel camerino. Frankie se separó de su beso, con el pecho subiendo y bajando debido a la fuerte exhalación.
Inesperadamente, Justin pensó que no podía haber vista más hermosa como la que estaba teniendo en ese momento.
Salió de sus pensamientos cuando Frankie le tocó tiernamente la nariz, sonriéndole, entonces se inclinó hacia delante y volvió a besarlo esta vez permitiendo que sus brazos se envolvieran alrededor de la cintura de Justin, éste lo besó profundamente y sujetó con fuerza la nuca de Frankie. Ambos estaban demasiado inmersos en su acalorada sesión de besos que no oyeron que el teléfono celular de Frankie estaba sonando desde hacía unos minutos, sorprendido y con la guardia baja, Justin sintió una descarga de adrenalina recorrer su cuerpo, una mano sujetaba la cabeza de Frankie mientras la otra se deslizaba por debajo de su camisa para poder acariciar su pecho, Frankie se dio cuenta de lo lejos que estaban llegando y rápidamente separó sus labios de los de su novio para recuperar su aliento. Volvió en sí en cuanto oyó que su teléfono no dejaba de sonar.
-Um… ¿Frankie?-dijo Justin haciendo que su novio lo mirara de nuevo-c-creo que deberías contestar-
-No pienso lo mismo-contestó Frankie-nada me importa más ahora mismo que estar contigo-añadió para luego envolver con sus labios el labio inferior de Justin y lo besó nuevamente.
Por desgracia, el destino no estaba de su lado aquella noche, una vez más fueron interrumpidos por el ringtone del teléfono de Frankie, el cual volvió a sonar al cabo de unos segundos. Algo molesto por la interrupción, Frankie se apartó de su novio, se levantó del sofá, tomó su teléfono y fue a contestarlo a la pequeña habitación que tenía en el camerino. Justin permaneció sentado en el sofá en silencio, el único sonido que se oía en el camerino era la voz distorsionada de Frankie hablando por teléfono. Al cabo de unos minutos, la puerta de la habitación se abrió y Frankie salió de esta.
-¿Quién era?-preguntó Justin, mirando a su novio con preocupación.
-Mi mamá, estaba preocupada porque aún no he vuelto a casa y le molestó que no haya respondido a sus llamadas-respondió Frankie mientras tomaba sus cosas-lo siento, pero tendremos que dejar esto para otro día, tengo que irme ahora-
-Espera-dijo Justin, levantándose del sofá, haciendo que Frankie detuviera sus acciones-yo... te acompaño a tu casa, claro, si tú quieres... de paso, quiero disculparme con tu mamá por retenerte aquí más tiempo de lo debido-
-No creo que sea una buena idea, Justin-contestó Frankie. Esas palabras hicieron que el menor se sintiera un poco decepcionado pero entendió la razón por la que no quería que lo acompañara de vuelta a casa-oye, no me mires así. Um... podemos... podemos vernos mañana y continuar donde nos quedamos, ¿qué dices?-
-Sí, claro. Se oye bien-dijo Justin, Frankie le sonrió suavemente, se acercó a él y lo besó fugazmente por última vez-nos vemos mañana, amor-
-Te amo-medio susurró Frankie; sin embargo, Justin no alcanzó a oír lo que su novio había dicho y antes de que pudiera pedirle que lo repitiera, ya había salido del camerino.
