Capítulo 11

- Pero ahora que lo pienso: ¿Cómo es eso de que te envío a Rokstown? No entiendo… ¡Realmente eras tú la que estabas en el teatro! ¡No fue una alucinación! ¿Por qué no fuiste a hablar conmigo? Porque una persona como tú, nunca me dejaría en la inmundicia en la que vivía ¿o sí?

- Él se fue del departamento en el que vivíamos, yo temía por su seguridad ya que la primera vez que se fue y lo encontré en un parque me dijo que tenía pensado atentar contra su vida, tenía pánico de que nuevamente tuviera esa idea, debía hallarlo cuanto antes, por eso fui a Rokstown y cuando vi el anuncio de que estabas actuando, no pude evitar entrar y luego me percate de que me habías visto y pude notar como te sobrepusiste, tuve la certeza de que saldrías adelante, si me hubiera enterado por medio de los periódicos que seguías "desaparecido" sin duda alguna hubiera ido a buscarte, pero no fue así, después de un breve tiempo leí que te encontrabas de nuevo trabajando en la compañía de teatro y en ese momento la prioridad era que Albert no se llegara a lastimar.

- Albert, Albert, siempre fue Albert, primero en el colegio cuando lo nombrabas con admiración, después en tus cartas cuando lo encontraste amnésico y tuviste que vivir con él, no puedo olvidar que antes de despedirnos dijiste que "Albert te necesitaba" y hasta hoy sigue siendo Albert, me vuelve loco pensar que lo amas, pero estoy seguro de que no es así, dime la verdad mi amada pecosa ¿Lo amas?

Mi rubia parece sorprendida, hizo muecas de sorpresa ante mis impetuosos comentarios, pero de pronto parecía furiosa, se puso de pie poniendo una mano en su cintura y la otra la agitaba, señalándome una y otra vez.

- Pero que te estas creyendo Terrence Granchester, pareciera que tienes derechos sobre mí y eso no es así, si lo que insinúas es que Albert y yo tuvimos algo que ver mientras tú y yo estuvimos juntos estás muy equivocado.

Me levanto de inmediato tomando sus manos y colocándolas en mi cara para decirle:

- No mi pequeña pecosa, en ti confiaría mi vida entera, porque sé que eres toda rectitud, tú eres la única persona por la que pondría mis manos al fuego sin pensarlo, no es lo que quise decir, es sólo que me duele pensar que Albert tuvo toda esa cercanía contigo, me duele pensar que me perdí momentos preciosos a tu lado y simplemente me siento morir de que me digas que lo quieres a él y no a mí.

Hundo mi cara en sus manos profundizando la caricia y la sensación temblar, noto sus ojos cristalizados por la emoción, pero en ese momento la maldita chaperona hace un ruido para interrumpir nuestra cercanía.

- mmmjmm mjmmm

Nos separamos lentamente y volvimos a sentarnos uno al lado de otro, Candy hizo una señal para que la mujer se apartara.

- Por favor pecosa, di que me elegirás a mí, no ves que es nuestra oportunidad para estar juntos de nuevo, di por favor que sí.

- Terry nuestra oportunidad ya paso, ahora estoy con Albert y se espera mucho de mí, hasta la tía abuela se empeña en que sea una dama perfecta y me prepara como la futura matriarca, la época del San Pablo nunca volverá, simplemente nuestro amor no Estuvo destinado a ser para siempre- dijo agachando la mirada.

- No, mi hermosa tarzán pecoso, el destino nosotros lo construimos con nuestras decisiones y este es un momento definitivo que marcará nuestro futuro, pero de algo estoy seguro, mi amor por ti trascenderá esta vida, y seguramente se consolidará en la eternidad, no. . . . me dejes antes de comenzar, ya no quiero fingir que no me ocurre nada, que soy un nombre normal, común y corriente entre la multitud y que es feliz. Además, creo que te queda mejor el título de duquesa de Grandchester que el de matriarca- Sonrío de lado, sin poder ocultar mi profunda tristeza, ya que presiento que mi final se avecina.

- ¿Duquesa ha dicho? ¿Piensas dejar el teatro? ¿Tu padre te está obligando?

Mi pecosa no ha cambiado, a pesar de que sus modales se notan más refinados, aún conserva esa virtud de hacer notar lo que siente con sus gestos, su cara enrojece de ira, si, definitivamente es ira la que siente…

- No, no- levanto mis manos rindiéndome y sonriendo, - Mi papá me lo ha propuesto y no me parece mala idea, finalmente voy a envejecer y ya no tendré este bello rostro jajajajaja, los papeles que podrá hacer no siempre serán de galán- levanto mis cejas y sonrío coqueteándole, su cara se suaviza y comienza a sonreír - podré seguir en el medio como benefactor o produciendo obras, pero también tengo responsabilidades con mi padre, debo dejarlo descansar y asumir el cargo que quiere heredarme, finalmente para eso fui educado y estoy preparado para enfrentarlo, aunque no me veo como duque sin mi bella pecosa respaldándome.

- Me asombra mucho hasta que punto maduraste Terry y me da gusto que la relación con tu padre haya mejorado tanto.

- Y todo te lo debo a ti Candy, a la ocasión en que abordaste a mi padre en su carruaje, él me lo contó todo, oh, Candy, quiero decirte tantas cosas que he callado siempre, ¿Por qué nuestra relación tuvo tantos silencios? ? ? ? ¿Puedes explicarme?

- Yo no lo veo de esa forma, siempre he pensado que, aunque no dijéramos en voz alta nuestros sentimientos, ambos podíamos saber que era lo que teníamos en mente.

Se golpeo levemente su cabeza sacando de lado su lengua, me enternecen tanto sus gestos, ¡Dios mío, voy a morir de amor de tan sólo verla! Es la mujer de mis sueños sin duda alguna. Si esta es la última vez que la veré, le diré que pienso.

-Mi tarzán pecoso yo, yo te amo, no callaré, más, simplemente me vuelvo loco de pensar que tu corazón no me ha elegido, no quiero pensar que es a Albert con el que pasaras el resto de tu vida, por favor, te suplico que responde a mi pregunta: ¿Lo amas?

Ella se agacho, entrelazaba sus manos nerviosamente, pude notar que comenzaba a brillar su frente por el sudor, titubeo y sólo me dijo:

- Lo lamento mucho Terry, tú siempre estarás dentro de mi corazón y cada noche cuando estoy a punto de dormir, no puedo evitar pensar en nuestros encuentros en el San Pablo y también en nuestros silencios cómodos en los que podíamos pasar horas, mi corazón de alguna forma siempre será para ti, sin embargo, la vida avanzo, yo creí que no volverías jamás, cuando me enteré de la muerte de Susana, Albert estaba de viaje y yo por un momento creí que me buscarías, pero nunca llegaste.

Mi corazón se rompió de pronto, yo no podía buscarla de inmediato, sentí miedo, vi sus ojos llorosos e inspiro en mí que me acercará un poco más…

Agradezco los comentarios de:

SugarlyGrandchester

Y a todos los invitados.

Gracias por sus buenos deseos para mi mamá.