Bienvenidos camaradas leales, xenos y sirvientes del caos, Soy BrunoAscar, esta historia transcurrirá en el milenio 42, sean libres de proceder:

POEMA DE CONFLAGRACIÓN

La arena ardiente era arrastrada por un suave viento, un gigante camina por aquel desierto, visitó varios mundos antes de siquiera escuchar del planeta volcánico al que arribó el cual ni siquiera tenía un nombre, planeta 23-45 era su denominación y era la parada final de su travesía por hallar uno de "los nueve", aprendió costumbres de xenos y lenguas blasfemas para llevar a cabo su incesante labor, usaba una armadura verde esmeralda, su presencia era inmensa y sus hombros anchos, un Marine Espacial, si hubiera sido cualquier otro Astartes hubiera sido reclamado por la inquisición con cargos severos de herejía por todo el conocimiento xenos se vio obligado a adquirir pero él era un Nacido del Fuego, un Salamandra, un héroe del capítulo, llevaba el nombre de su Primarca, Vulkan He´stan, Padre Forjador de los Salamandras y estaba ahí buscando "La Canción de la Entropía".

El aire del planeta contenía poco oxígeno producido por las incontables bacterias que vivían en los océanos hirvientes que bullían grisáceos y verdosos, los cielos eran oscuros llenos de gases que impedían la mayor parte del sol provocando que los haces de luz que penetraban colorearan el cielo de un tono anaranjado con motas grises, los volcanes constantemente activos se escuchaban en el horizonte mientras seguían expulsando humo negro y ardiente a la atmósfera.

Aquel sitio estaba desolado y carente de vida inteligente, buscar uno de los nueve era algo que siempre acarreaba un peligro constante pero no esperaba encontrar problemas en ese planeta o al menos así pensaba antes de llegar al sistema, cuando sus sensores indicaron la presencia de una nave eldar, esperaba que no lo hubieran detectado pues estos Eldar eran guerreros prominentes con cuchillas de filo monocelular capaces de atravesar una armadura Astartes hasta el hueso y armas de plasma muy superiores a las del imperio.

A la distancia vislumbró la entrada a la mina que buscaba, ingresó a las cavernas, gracias a su visión mejorada y a los sensores de su casco pudo seguir por los oscuros y amplios túneles que eran lo suficientemente grande como para que un Astartes en armadura de exterminador pasara por ellos, pronto llegó a una intersección, se decidió por la derecha, explorar esta mina le llevaría tiempo y aunque la información sonaba verídica jamás se puede estar seguro en su totalidad, habían pasado muchos milenios desde que Vulkan desapareciera y en ese tiempo alguien pudo haber saqueado el lugar y encontrado la reliquia como sucedió con el guantelete de la forja que tuvo que arrebatarlo asesinando un príncipe corsario Eldar de nombre Iath Bloodweaver. He´stan da un fuerte suspiro al verse en un callejón sin salida, grandes rocas obstruían el camino, por un instante pensó en dar media vuelta y explorar en busca de una nueva ruta cuando se percató que la zona no parecía haber colapsado en cambio resultaba casi cómico la forma tan ordenada en la que estaban dispuestas.

Tomó una granada perforante de su cinto y abriendo un orificio entre la roca con la lanza de Vulkan, colocó el implosivo, retrocedió varios pasos antes de que se accionara y las rocas volaran en todas direcciones abriendo un paso pero el camino seguía obstruido, repitió el proceso logrando crear un agujero a través de la roca.

Continuó su marcha por los oscuros recovecos siendo guiado por la más minúscula pista que le hiciera creer que iba por el camino correcto, habían pasado horas desde que había abierto la roca cuando llegó a una gruesa puerta de adamantio sin ningún símbolo en especial, algo había dentro podía sentirlo, sus corazones bombeaban inquietos ante la expectativa, clavó la lanza en medio de la puerta y usándola a modo de palanca usó todo su peso y fuerza para forzarla, en unos cuantos segundos la puerta chirrió al separarse violentamente.

Se revela una recámara inmensa de cuatro niveles recubierta por plastiacero, el lugar estaba atestado por forjas y aparatos con los símbolos del adeptus mechanicus los cuales difícilmente seguían operativos después de tanto tiempo sin recibir los ungüentos y letanías, la emoción inicial poco a poco se redujo mientras repasaba con su mirada las forjas y cada rincón en busca de su objetivo, pasaron horas en las que escudriñaba esa amplia estancia, nada daba la impresión de ser "La canción de la Entropía".

Se detuvo por un instante a reflexionar, estaba en el lugar correcto lo sentía pero había algo que no estaba viendo -¡Por supuesto!- clama sonriendo, la respuesta estaba tan clara que nadie hubiera reparado en ella.

Una pared lucía abombada dio unos golpes al plastiacero por varios metros y lo escuchó claro como el día, estaba hueco, el tiempo había deformado la pared al no tener con que apoyar el peso, dio unos pasos hacia atrás y usando el guantelete de la forja lanzó sus llamas contra la pared que rápidamente se derritió ante la potencia del lanzallamas.

Una estancia amplia se abrió ante él, había una máquina de montaje en el centro, varios servidores fríos e inactivos, en el centro un aparato permanecía cubierto por una lona gruesa, sus corazones retumbaron estremeciéndose en su pecho, tomó la lona y de un tirón desveló una caja rectangular, roma y con un cilindro en medio, el aparato era de la mitad del tamaño de un "Land Speeder", tocó el objeto y sonrió encantado, en su mente se debatía si dejar que el honor de estudiar esta arma lo recibieran los sacerdotes de Marte o los Tecnomarines del capítulo, poseía un panel en su costado izquierdo y un tanque de combustible en la parte posterior que rápidamente revisó, vacío.

Con una rápida mirada halló en una esquina varios objetos más cubiertos por una lona, al revisar se encontró con varios barriles de promethium, los rumores decían que "La canción de la Entropía" era un arma sónica por lo que si su intuición no le fallaba ese debía ser el combustible del arma.

-El Emperador me ha bendecido, pongámonos a trabajar.

Carga en un vagón minero la reliquia y seis de los contenedores para realizar unas pruebas para determinar la composición exacta del combustible que usaba el arma, empuja su hallazgo sobre los rieles hacia la salida, cuando estaba a unos trescientos metros se detuvo tomó uno de los contenedores y lo llevó consigo hasta la pared de roca, necesitaba más espacio del que abrió para hacer cruzar el vagón.

Se aproximó a los restos de la roca colocó el combustible en el suelo y de pronto su auspex le advirtió de la proximidad de visitantes, empuñó la lanza y fue a revisar, lentamente asomó la cabeza y los distinguió, eldars, al instante una ráfaga de disparos shuriken llegaron hacia él, se puso a cubierto regresando hasta la roca fundida y cruzando en un par de zancadas con sus perseguidores alcanzándolo rápidamente, ya del otro lado tomó el promethium y lo arrojó en medio camino y con su guantelete lo prendió en fuego provocando una gran llamarada y explosión que envolvió a los eldars y a él que logró protegerse gracias al manto de Kesare, cuando la combustión hubo terminado solo quedaron restos carbonizados y roca ardiendo.

-Ardan piratas- clama con fervor, reconoció a estos eldar en particular.

El bullicio de más eldar conmocionados por la muerte de sus compañeros inunda la caverna, He´stan, se reubica empujando el vagón de regreso pero desviándose para ocultarse por un momento mientras organizaba sus ideas, debía haber una partida completa de corsarios eldars, no estaban aquí por la reliquia eso era seguro, tuvo que recurrir a todo lo que tenía a mano, no conocía de la existencia de una letanía precisa para calmar el espíritu de esta máquina y tampoco llevaba ungüentos, planeaba dejar todo eso en manos de los expertos pero no tenía opción, proclamó una letanía y se dispuso a usarla.

-Vulkan He´stan- se escucha por las paredes –Muéstrate y terminemos de una vez con esto, sabes quienes somos, hemos venido a vengar a Bloodweaver- profiere el eldar mientras ordena a sus acólitos dispersarse –Salamandra, no te imaginas el gozo que sentí cuando uno de los míos te vio intercambiando palabras con ese mercante, el hombre no sabía lo que buscabas pero nos guió a tu destino, adivino lo que has encontrado, sinceramente no es de mi interés, lo que yo quiero es tu cabeza- finaliza al continuar buscando con su propio séquito que usaban espadas de energía.

-Pues ven a buscarla escoria xenos- clama el salamandra desde la oscuridad.

-Vayan- ordena con prisa.

Un grupo de seis corren en dirección del sonido y en medio de la penumbra una luz ardiente los sorprendió atrapando a tres de ellos en llamas, un golpe de puño derribo al cuarto quebrándole el cráneo, He´stan con su lanza atravesó al quinto, evadió los disparos del sexto y lo golpeó en las piernas derribándolo y clavando su lanza en el pecho.

El alboroto atrajo al resto de los xenos, una docena de ellos siguió la pista del gigante en armadura verde, cuando estuvieron todos llenando el estrecho pasaje lo activó, los eldars escucharon un ligero silbido que subió paulatinamente de volumen hasta que se convirtió en un sonido punzante y agudo acompañado de una ola de calor, el ruido se hizo insoportable, sus oídos y ojos sangraron mientras su piel hervía, en medio de desgarradores gritos los eldars sucumbieron con sus órganos internos licuados por la onda sonora.

He´stan se mostró complacido por la efectividad del arma pero horrorizado por la lenta y agónica muerte que ocasionaba, el aparato produjo un sonido chirriante, arrojó humo negro y se apagó violentamente.

–Debí de haber ofendido al espíritu máquina, espero que sea reparable- murmulla al empuñar su lanza y avanzar entre los restos de los eldars para encarar a los demás, debía mantenerlos lejos de la reliquia –Estoy listo, escoria, los enfrentaré en nombre de Vulkan y el Emperador.

La guardia del corsario se hizo presente a los pocos segundos con sus espadas de energía, detuvo la primera embestida con su lanza y de una sola patada lanzó lejos al eldar con las costillas rotas, dos más lo confrontaron al mismo tiempo, logró esquivar al primero, el segundo acertó un corte en el brazo pero el salamandra se protegió con su manto, de forma rauda movió su lanza golpeándolo en la sien con tal fuerza que le quebró el cuello, detuvo el siguiente ataque golpeando con su lanza en el abdomen y se deshizo del atacante con un corte en el cuello, el siguiente fue atravesado por el pecho, He´stan usaba el espacio cerrado para controlar a sus atacantes.

Quedaban tres eldar y uno especialmente exuberante, en definitiva era su líder, el Padre Forjador prepara su guantelete para otra ráfaga de promethium pero es detenido por disparos de una pistola Shuriken, tuvo que cubrirse con su manto para evitar los proyectiles, cientos de esta municiones volaban por todos lados iluminando el oscuro pasillo, esto permitió a los eldars acercarse, He´stan lanza una granada cegadora, se lanzó contra ellos decapitando de un solo movimiento a uno, el siguiente pareció recomponerse pero lo dominó con un golpe de su lanza logrando penetrar el tórax del alien de orejas puntiagudas, el próximo pudo defenderse pero la embestida del salamandra fue potente derribándolo en el proceso y pasó sobre el cuerpo aplastándole el cráneo de un pisotón, ya solo quedaban He´stan y el eldar líder enfrentándose en la penumbra.

El eldar denotaba ira en su mirada, guardó su pistola Shuriken y desenfundó sus dos espadas de energía –Asesinaste a mi padre- declara en su lengua apuntándole con una de las espadas.

-No me dio muchas opciones y tú correrás con la misma suerte si persistes- gruñe el salamandra respondiéndole en el mismo idioma.

-Uno de los dos lo hará, así debe ser.

El salamandra arremete para ser fácilmente repelido recibiendo un corte por encima de su gorguera, se protege de los ataques del eldar con maestría aunque no logra contraatacar, una de las espadas corta el casco desde encima del ojo derecho hasta el pecho solo el reflejo del Padre Forjador lo salvó, su visión se vio mermada haciendo inútil al casco en esa circunstancia, debía quitárselo pero se arriesgaba a ser atacado al hacerlo, detuvo más ataques con dificultad, consiguió empujarlo con el hombro, se quitó el casco en ese instante pero lo que temía sucedió, su oponente ya estaba encima de él, bloqueó una de las espadas con su lanza pero la otra se clavó en el pecho, debería estar muerto pero con un movimiento rápido colocó su manto en la trayectoria impidiendo que la hoja se clavara por completo a pesar de detener al ataque He´stan quedó a la defensiva.

Un ágil movimiento del eldar abrió una fisura en el antebrazo cortando la piel ónice del salamandra, He´stan pudo responder, una de las espadas se cayó de las manos de su enemigo, casi al mismo tiempo recibió un corte en su otro brazo y con agilidad lo golpeó en el rostro apartándolo de su lanza que terminó en el suelo, el Salamandra se hallaba en serios problemas, usó su manto para cubrirse mientras buscaba la forma de acercarse a la lanza de Vulkan, sus intentos fueron en vano, recibió varios cortes y la agilidad de su oponente le hacía casi imposible seguir sus movimientos, se hizo a la idea de que no podría recuperar su arma, tendría que vencer a su enemigo con sus propias manos, usar su lanzallamas no era práctico perdería su mano al instante que tratara de apuntar.

El eldar se lanzó contra el salamandra, He´stan apenas si logró evitar que la espada penetrara órganos vitales, entró por el hombro y se clavó en la pared, terminó con la espalda presionada contra la caverna, sintió un dolor aberrante mientras sostenía una mano para evitar que lanzara otra estocada y la otra para que no tomara su pistola.

-Se acabó Salamandra- pronuncia con un atisbo de arrogancia.

–En los fuegos de la batalla y en el yunque de la guerra me forjo- la piel debajo de las mandíbulas empezó a hincharse, acto seguido escupió el veneno que sus glándulas Betcher produjeron, la sustancia cayó en el rostro del eldar carcomiendo la máscara y cegándolo, entró en pánico al sentir el dolor, entre gritos se desploma aún con vida, se cubría el rostro mientras gemía de forma lastimosa, el salamandra se liberó de la espada, tomó su lanza y la clavó en el pecho para acabar con su dolor.

He´stan sentía la fatiga por el bajo nivel de oxígeno pero sus implantes lo mantenían en estado óptimo para el combate, recuperó su casco y se lo colocó recuperando todo el aire de sus pulmones, aunque su respiración seguía agitada debía volver a su trabajo -¡El Emperador Protege!- clama al tocarse el hombro herido.

Al final sale de la caverna y lleva su carga hasta la nave que lo trajo, una nave eldar había aterrizado a su lado, lucía vacía y en efecto así era, subió la reliquia a su nave y despegó orgulloso de su descubrimiento, cada vez el regreso de Vulkan dejaba de ser un deseo para convertirse en una realidad.

Gracias por haber leído ahora deseo escuchar sus opiniones, pueden atacarme con todo el veneno que tengan guardado, congraciarse con mi trabajo o exhortarme a mejorar, en fin saludos desde Ecuador y recuerden "El Emperador Protege".