Lindo Cabello:
Luego de la pelea con Raijuta y la despedida de Yutaro, Kenshin, Yashiko y Kaoru volvieron al Dojo Kamiya para tomar el descanso que se merecían luego de esos agitados días.
Kaoru estaba bastante triste con la partida de Yutaro, perder así aun nuevo discípulo y más teniendo mucho talento la frustraba bastante, aparte aunque Yahiko nunca lo admitiría, le gustaba la idea que su primer discípulo tenga una especie de rival, incluso más que eso un amigo, para que no se sienta tan solo o más que solo, para que se relacione con chicos de su edad, sacada Tsubane.
Estaba tan metida en sus pensamientos Kaoru que no escuchó que tocaban la puerta, no fue hasta que el peli-rojo un poco preocupado entró sin más sorprendiendo a la chica.
- "Ke-Kenshin" –no estaba en ninguna situación comprometedora pero aun así que Kenshin entre a su habitación siempre la ponía nerviosa-
- "Kaoru-dono ya está la cena y vine a buscarla, toqué varias veces pero como no me contestaba entré, disculpe. ¿Estaba ocupada con algo que no debí haber visto?" –dijo esto sonriendo, ocultando sus propios nervios-
- "N-no Kenshin, solamente estaba pensando en lo sucedido hoy y no escuché que tocaste. Disculpa, en un momento voy"
El vagabundo salió un poco preocupado ya que vio a la chica un poco triste, no iba a presionarla pero seguramente necesitaba hablar, aparte aunque la presione no iba a contarle tan a la ligera sus preocupaciones y menos al frente de Yashiko, así que Kenshin se decidió a tomarse el atrevimiento de charlar con ella en la habitación de la chica cuando Yashiko esté durmiendo, y para ello ya iba a pensar la forma de cómo sacarlo de la habitación de ella y hablar tranquilos.
La comida transcurrió normal, aunque la tristeza por su nuevo amigo reinaba, ninguno dejó que eso les arruine la deliciosa comida que Kenshin les había preparado. Esto y la llegada de Sanosuke el cual nunca nadie podía aburrirse con él.
Kaoru lavaba los platos una vez que Sano salió de la casa, y ante la desaprobatoria mirada del ex -hitokiri, pero aun estando en desacuerdo aprovechó la situación y le pidió a Yashiko que duerma en su habitación esa noche, a lo cual tras el cuestionamiento del niño el vagabundo solamente le dijo que necesitaba hablar con Kaoru a solas, Yashiko sonrió con ironía y de "deseo suerte" al hombre, el cual se sonrojó pero no dijo nada para contradecirlo, luego las cosas se aclararían a la mañana siguiente.
El vagabundo miró a Kaoru que seguía lavando mientras tarareaba una hermosa canción. Desde que llegó al Dojo, Kaoru lo deleitaba inconscientemente con su hermosa voz, solamente que él la escuchaba a escondida, y en este caso la escuchó detrás de la puerta de la cocina para luego retirarse rápidamente cuando escuchó que había terminado su labor.
La noche estaba más espesa y la chica entró a su habitación luego de un largo baño el cual Kenshin no se molestó en prepararle sin importarle la hora. Se puso la yukata para dormir, se sentó frente al espejo y comenzó a secar su pelo para luego peinarlo, fue en ese momento que escuchó que alguien tocaba la puerta.
- "Adelante" –dijo un poco desconcertada, puesto que creía que todos ya dormían y como Yahiko iba a dormir en la habitación de Kenshin tampoco lo esperaba. La figura del peli-rojo la sorprendió, pero tratando de estar tranquila le sonrió y volvió a lo que estaba haciendo mientras le preguntó- "¿Sucede algo Kenshin?"
- "Quería hablar con usted Kaoru-dono, ¿está muy cansada?"
- "No no, adelante ¿de qué querías hablar?" –el chico entró y se sentó a su lado, haciendo que la chica se sonroje, él divisó esta reacción y sonrió para si también algo sonrojado-
- "La veo triste Kaoru-dono y como usted me dijo que cuando la fui a buscar para cenar estaba pensado en lo que sucedió hoy, entonces mi pregunta es si su tristeza se debía a Yutaro-dono" –Kaoru escuchó lo que decía Kenshin sorprendiéndose lo fácil que él fichaba, suspiró-
- "La verdad, has acertado" –y sonrió con tristeza- "perder a un posible discípulo y más aún perder un amigo para Yashiko me puso un poco mal, aparte que se tuvo que ir por una lesión grave que ni siquiera él se provocó eso también me enoja, porque no pude hacer nada" -su mirada era baja y sus ojos querían lagrimear pero no los dejó. Kenshin atendía respetuosamente-
- "No se mortifique, entiendo perfectamente cómo se siente pero la amistad que Yashiko entabló con Yutaro no se perderá nunca y menos la rivalidad de ambos, aparte yo sé que él volverá, ¿cómo no volver con una entrenadora tan talentosa y herm…. Paciente como usted?" –repuso rápidamente sorprendiendo a la chica ¿Cuántas veces la había hecho sonrojar ese hombre esa noche?-
- "Gracias Kenshin, yo también volvería a un lugar donde tu estés" –y sonrió mientras él se sonrojó nuevamente y siguió desenredando su pelo-
- "¿Quiere que la peine? La veo que está un poco liada con eso" –dijo cambiando de tema-
- "N-no te hagas problema ya he terminado" –y al ver un dejo de decepción por aparte del samurái sonrió, ella también quería que él siga ahí con ella- "¿y si te peino yo?"-Kenshin la miró sorprendido y ante la insistencia de la chica una vez que negó, sonrió y finalmente accedió, se desanudó el trapo que formaba su cola de caballo baja y el pelo se desparramó por toda su espalda-
- "Tu cabello es muy largo, me sorprende" –dijo la chica mientras se posicionaba de espalda a él y comenzó con su labor- "¡Wow! Es muy sedoso y no está tan enredado como el mío ¿cómo haces?"-el vagabundo lo contestó, no porque no quiera decirle sino porque ese toque de las delicadas manos de la chica y su cabello simplemente le dieron tal placer que estaba ajeno a lo que Kaoru hablaba- "¿Kenshin?" –sacando al chico de su propio mundo-
- "¡Eh! Disculpe, es que fue tan delicada la forma de peinarme que simplemente me relajé demasiado" –no iba decir todas las demás cosas que pensó en ese momento. Kaoru sonrió-
- "Me alegra que te haya relajado, lo mereces hoy nos salvaste de nuevo" –Kenshin la miró con ternura, y al escuchar su voz nuevamente atendió- "Aparte quería agradecerte…" –y ante expresión de no entendimiento del peli-rojo prosiguió- " "cuando Raijuta nos invitó a la mansión de Yutaro-kun, tú y él tuvieron una charla de ideales y cuando él te dijo su opinión sobre la disciplina del kendo y su idea de cómo cambiarla tu defendiste los ideales que yo te he dicho, y te quería agradecer, porque a pesar de que sé que son tonterías idealistas tú las sigues y siente que es lo correcto, y eso me pone feliz-
Kenshin tomó la mejilla de Kaoru, sorprendiéndola entonces sonrió y antes de cometer la locura que pensaba hacer suspiró y le dijo que no había nada que agradecerle, que él decidió seguirla porque él cree firmemente que el futuro que será mejor con ideales como los suyos y no con ideas de muerte y matanzas. Miró nuevamente a la chica que lo observaba atenta y con los ojos brillantes de felicidad, ante esto él solamente se acercó a ella y en un acto de conciencia besó su mejilla con fuerza separándose lentamente, se paró, le agradeció que lo haya peinado y deseándole buenas noches se fue para nuevamente no cometer el acto que quería que era besarla (y no en la mejilla como lo hizo) si no en los hermosos labios que tenía (y tomarla si eso era posible) y entró a su habitación viendo a Yashiko durmiendo en su futón.
Se sentó apoyándose en la puerta y se durmió en esa posición, mientras que Kaoru no pegó los ojos en toda la noche tras ese beso.
Fin
