¡Feliz Yuri-Navidad 3! Capítulo 2. Chiaki y Ringo

Sorpresa de Navidad en el Hospital

Departamento de Chiaki y Ringo – Víspera de Navidad

Ringo POV

Es una tarde tranquila en el departamento que mi novia y maestra, Takao Chiaki y yo, Aihara Ringo, compartimos a solo unos pasos de la enfermería y hospital de Saint Michael's donde actualmente estudio y ella da clases.

El día de hoy no hay clases, ya que es un día muy especial en todo el mundo. Aquel día mágico en que las parejas pasan su día juntas y comparten todo su amor caminando en la nieve, cenando, intercambiando regalos y haciendo demás cosas en pareja.

Se suponía que ese sería el plan para nosotras también, dado que esta sería la primera navidad que pasaríamos juntas desde que era niña. Y más importante aún, sería la primera navidad que pasaríamos juntas desde que nos hicimos novias.

Aún recuerdo muy bien aquellas navidades de mi infancia que pasaba con mi familia y la de Chiaki. En ese entonces yo todavía estaba en la primaria y Chiaki como mi adorada "prima" mayor de secundaria-preparatoria, era siempre quien cuidaba de mí y me acompañaba durante la noche abriendo los regalos, jugando con ellos y finalmente durmiendo a mi lado.

Las navidades junto a ella siempre fueron las más felices en todo el mundo. Sin embargo, todo cambió cuando Chiaki se fue a estudiar la universidad y desde entonces, he pasado el resto de mis navidades a solas con mi familia.

Y aunque claro que pasar la navidad con mis padres me hace muy feliz, me hacía ilusión volver a pasar una navidad a su lado como cuando era una niña.

Sin embargo, al ser Chiaki ahora una enfermera respetada y de alto rango en el hospital, no podía darse el lujo de faltar esa noche aun si quisiera, especialmente después de que varias enfermeras hayan solicitado el día libre para pasarla con su familia o pareja.

Y aunque la entiendo, no puedo evitar pensar.

– Es tan injusto ¿Por qué no le pueden dar la noche libre a Chiaki después de los años que lleva trabajando en el hospital?

Después de haberlo platicado juntas, acordamos que para que no la pasara sola, me fuera a casa de mis padres por esta noche para pasar la navidad con ellos y ya por la mañana que Chiaki regrese del hospital, pasemos la noche juntas.

Sin embargo, ahora que Chiaki se ha ido al hospital y yo me estoy preparando para ir con mis papás, no me termino de animar a hacerlo. Muy en el fondo, yo se que Chiaki es la única con la que deseo pasar este día.

"Quiero estar a su lado, no me agrada la idea de que este sola en aquel hospital atendiendo pacientes toda la noche. Conociéndola, seguro que ha pasado así todas sus navidades durante los últimos 8 años. Me pregunto ¿Cuándo fue la última vez que tuvo una apropiada cena de navidad?".

– Quiero hacer algo por ella, no quiero que este sola. Pero no puedo hacerla salir de su turno hasta que termine. ¿Qué puedo hacer?

Entonces se me ocurre una idea y tras hacer una breve llamada telefónica, salgo del departamento. Después de todo, sí hay algo que puedo hacer por Chiaki esta navidad.


Consultorio de Chiaki

Chiaki POV

La noche cae en el hospital de Saint Michael's mientras me encuentro atendiendo a una joven pareja en mi consultorio.

– Simplemente sigan el tratamiento que les he indicado y les aseguro que todo saldrá bien.

– Muchas gracias, enfermera Chiaki ¿Nos vemos el próximo mes?

– Por supuesto, que tengan una feliz navidad.

– Feliz navidad a usted también, Chiaki-sama.

La feliz pareja me agradece y una vez se han retirado, observo las luces navideñas brillando detrás de mi ventana. Desde allí arriba, observo a la joven pareja cuando sale del edificio y se dan un beso antes de entrar al auto e irse a su casa.

Aquella chica joven fue una alumna mía hace unos años y ahora esta felizmente casada e incluso con un hijo en camino. Van camino a casa de sus padres para pasar todos juntos la noche de navidad.

Observo con nostalgia cuando se retiran y aunque amo demasiado mi trabajo y lo hago con mucho gusto, una parte de mí no puede evitar desear haber pasado esta noche mágica con mi querida Ringo.

– Habría sido la primera navidad que pasamos juntas en casi 8 años ¿o serían 10? Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que ya no me acuerdo.

Habría amado pasar esta primera navidad juntas como novias, especialmente después de ver lo emocionada que estaba por ello y los mútliples planes que tenía para nosotras. Me rompió el corazón tener que decirle que debía trabajar esta noche, pero me alegra que lo haya entendido. Me consuela saber que al menos pasará la navidad con mis tíos, así que no estará sola. No como yo.

– Quizás el próximo año podamos estar juntas, si consigo a alguna enfermera de alto rango que me cubra.

Hablando de eso, mi enfermera asistente entra al consultorio donde me encuentro y me dice.

– Chiaki-sama, tiene a una chica que desea verla, dice ser su alumna.

– ¿En serio? Que pase por favor.

– Entendido.

"¿Me pregunto quien será? ¿Quizás alguna alumna que andaba por el hospital y decidió venir a desearme una feliz navidad? Eso sería muy lindo".

Me preparo para recibirla, pero quien entra es ninguna menos que.

– ¡¿Ringo?!

– Buenas noches, Chiaki.

– ¿Qué haces aquí? Pensé que estarías en casa de mis tíos.

– Eso iba a hacer, pero decidí ofrecerme como voluntaria para ayudar en el hospital esta noche. No fue nada difícil, ya que como varias de las chicas pidieron la noche libre para estar con sus familias o pareja, las enfermeras estuvieron muy contentas cuando les pregunté si podía ayudar.

– Ringo, pero ¿Por qué?

– Esta es nuestra primera navidad juntas como pareja, no quería que la pasaras sola.

– Ringo… ¿Estás segura de querer pasar tu navidad en un lugar como este?

– La verdad no me importa el lugar en el que estemos, siempre y cuando este contigo, Chiaki.

– Ringo.

Estoy tan conmovida, jamás en todos mis sueños pensé que Ringo renunciaría a algo tan preciado para ella para pasar su navidad aquí, conmigo.

Estoy tan emocionada que siento unas ganas urgentes de tomarla en mis brazos y besarla, pero justo cuando estoy por hacerlo, mi asistente vuelve a entrar al consultorio y nos interrumpe.

– Disculpe, Chiaki-sama…

Se interrumpe cuando ve lo cercanas que estamos Ringo y yo (casi al punto de besarnos).

– ¡Ah! Lamento si interrumpí algo, Chiaki-sama.

– Descuida, no interrumpes nada ¿Qué pasa?

– Acaban de hablarme de urgencias. Necesitan más personal que las apoye y me preguntan si puede apoyar en una operación en el quirófano programada dentro de media hora.

– Seguro, ya me encargo de ello ¿Estarás bien si te mando a urgencias, Ringo?

– ¡Completamente!

– Muchas gracias, Ringo-san – responde la asistente – En ese caso si gustas acompañarme, por favor.

– Entendido. Nos vemos más tarde, Chiaki.

– Seguro, Ringo.

La veo cuando se va con mi asistente, orgullosa de lo mucho que ha madurado.

– Ringo, en verdad has crecido mucho.

Guardo mis cosas y me dirijo al quirófano donde me necesitan. Será una larga noche para las dos.


Más tarde esa noche

Ringo POV

Han pasado unas horas desde que llegué al hospital y ya son cerca de las 2 de la mañana.

Durante toda la noche, las enfermeras y yo nos la hemos pasado atendiendo pacientes en las distintas salas del hospital, aunque siempre organizándonos y distribuyéndonos el trabajo para no agotarnos.

Después de haber estado varias horas así, finalmente se da un ligero momento de calma en el hospital durante el cual, las enfermeras y yo aprovechamos para sentarnos y descansar un rato.

Aunque al hacerlo siento que me estoy quedando dormida, así que me levanto para evitarlo.

– Iré por un capuchino a la maquinita ¿Gustan que les traiga algo?

– No, gracias, descuida.

– Esta bien, regreso en unos minutos.

– De acuerdo.

Voy hacia la maquinita al final del pasillo donde después de meter el dinero, espero a que se prepare mi capuchino algo cansada.

En definitiva esta no es la manera en que esperaba pasar mi navidad con Chiaki ni tampoco era mi plan cuando decidí venir a ayudarle. Sin embargo, aunque no la haya visto otra vez desde que la vi en su consultorio, me alegra mucho saber que al menos le estoy siendo de ayuda atendiendo a sus pacientes en el hospital.

– Ánimo Ringo, no te desanimes. Todo sea por ayudar a Chiaki.

Cuando se termina de preparar mi cappuccino lo bebo y me preparo para regresar con mis compañeras antes de que lleguen más pacientes.

Sin embargo al doblar el pasillo, me topo con.

– Chiaki.

– Ringo-chan, buenas noches ¿Cómo les esta yendo allá abajo?

– Yo diría que muy bien. Hasta hace unas horas los pacientes no paraban de llegar, pero ahora parece que las cosas se han empezado a calmar un poco, por lo que decidí venir por algo para despertarme.

– Ya veo, entonces ¿Puedo asumir que te encuentras en un tiempo libre?

– No exactamente.

– Genial, entonces ¿Te importaría acompañarme a uno de los consultorios del piso 5? Hay un par de pacientes que necesitan una consulta y ahora estoy muy ocupada con varios asuntos en mano ¿Te importaría encargarte de ellas?

– Por supuesto, vamos.

La acompaño hacia el elevador donde subimos y mientras llegamos, le pregunto.

– Y ¿Qué puedes decirme sobre estás pacientes?

– Son un par de hermanas gemelas, algo rechonchas y bastante grandes. Necesitan de tu ayuda para masajearlas y ayudarlas a mejorar su respiración. ¿Podrás hacerlo?

– Seguro.

– Bien, aquí estamos.

Llegamos al piso 5 y Chiaki me guía a uno de los consultorios al final del pasillo.

Sin embargo al entrar, noto que todas las camas de la habitación están vacías.

– Chiaki ¿Estás segura de que esta es la habitación correcta?

– Así es.

– ¿Dónde están las gemelas?

– Oh, ellas están justo… aquí.

Chiaki se sienta en una de las camas de la habitación donde botón a botón comienza a desabrochar la camisa de su uniforme de enferma, la cual abre revelando el enorme bracier que trae puesto, así como las enormes tetas que oculta detrás de él.

– Mira aquí están.

– ¡¿Eh?!

En ese momento deja caer su bracier, revelando las enormes y redondas tetas que tiene a la vista.

– Son tus gemelas favoritas. ¿No te encantan? Han crecido grandes y fuertes ¿No te parece?

– ¡Ch-Chiaki! ¿Qué estás haciendo? – alarmada.

– ¿Qué parece que hago? Estoy atendiendo a mis pacientes.

Dice eso llevando sus manos a ambas tetas y las empieza a masajear mientras las aplasta y observo.

– Estás gemelas han estado rogando por tu atención toda la noche. Quieren que las acaricies, las aplastes y las llenes con tus besos hasta que las exprimas o las hagas sentir mejor, lo que suceda primero. ¿Podrías por favor atenderlas por mí, enfermera Ringo?

– Ch-Chiaki.

Observo como se sigue masajeando y aplastando los senos, los cuales apenas caben en sus manos más grandes que las mías.

Al ver que los pezones rosados se le empiezan a parar, no puedo evitar excitarme y me acerco poco a poco con ella.

– Así, Ringo ¿Puedes sentirlo?

Toma mi mano izquierda para llevarla hacia su teta derecha y se la comienzo a masajear como hace un momento se lo estaba haciendo ella misma.

– Chiaki ¿Estás segura de que esta bien que estemos haciendo esto?

– Segura, no te preocupes por las demás, después de todo, creo que nos merecemos un pequeño descanso después de todo lo que hemos hecho ¿no es así? No se les va a caer el mundo porque desaparezcamos unos minutos.

– Pero… las chicas…

Me toma de la mejilla para que vuelva la mirada hacia ella y me dice.

– Por unos minutos quiero que te concentres en mí y solamente en mí ¿Sí? Después de todo ¿No es para esto que viniste aquí esta noche?

– No, yo no…

– Esta bien, Ringo, yo también deseo hacerlo. Esta es nuestra primera navidad como novias. Quiero mostrarte todo el cariño que te tengo y que no he podido mostrarte los últimos 8 años. ¿Puedes hacerlo? ¿Por mí?

– Chiaki…

– Oh, Ringo... ¡Oh!

Dicho eso nos acostamos sobre la cama con Chiaki debajo de mí y nos besamos abrazándonos si soltar en ningún momento sus tetas.

– Ringo… tus labios saben muy bien. Quiero me des más de ellos, quiero que también toques mis labios allá abajo.

– Cielos, Chiaki. En verdad eres una niña mimada.

– Así es, soy una niña muy mala, quiero que me castigues, Santa.

– Chiaki… Chiaki.

– ¡Ah, Ringo! ¡Aaaaaaahhhhh!


Una media hora más tarde

Al terminar de hacernos venir mutuamente, salimos de la sala donde estamos y nos arreglamos nuestros uniformes y peinamos lo mejor que podemos para que nadie note lo que estuvimos haciendo.

– ¿Estás segura de que esta bien que nos llevemos las sábanas de la cama?

– Seguro, nadie usa esta sala a estas horas. Además, no querrás que nadie encuentre nuestros jugos del amor embarradas en ellas ¿o sí?

– ¡Por supuesto que no!

– ¿Ya ves? Entonces confía en mí y deja que me las lleve a lavar en lo que vuelves a tu turno ¿de acuerdo?

– Entendido, Chiaki.

– Ah, y Ringo.

Antes de que me pueda ir, Chiaki me toma del brazo y me da un dulce y profundo beso en los labios.

– Nos vemos al final del turno, Ringo-chan.

– Igualmente, Chiaki-sama.

Me suelta y ambas continuamos nuestros respectivos caminos en el hospital. Todavía nos quedaba un largo turno por cubrir.


Al terminar la noche

Finalmente llega el amanecer y con él, llega a su fin nuestra jornada navideña en el hospital.

Tan pronto como checamos nuestra salida, ambas nos dirigimos hacia nuestro departamento, al cual llegamos en tan solo unos pocos minutos caminando al estar tan cerca del hospital donde estudiamos/trabajamos.

– ¡Ah, por fin!

Al llegar lo primero que hago es quitarme los zapatos, los cuales lanzo lejos y me voy directo hacia nuestra cama donde me acuesto boca abajo para descansar.

– No me levantaré hasta mañana.

– Pero si ya es de mañana, Ringo. Jeje.

O al menos es lo que intento hasta que siento el voluptuoso cuerpo de Chiaki acostarse encima del mío.

– Ah, el cuerpo de mi adorada Ringo es tan acogedor y cómodo.

– Muoh, Chiaki, no te acuestes encima de mí que me ahogas.

La hago a un lado mientras ella se mueve riendo.

– Perdona Ringo, pero en serio hay que quitarte esa ropa si quieres dormir a gusto.

– Me la quitaré mañana.

– Anda, no te pongas así. Ven, te ayudaré.

Chiaki me sienta sobre la cama y comienza a quitarme el uniforme desabrochándolo y levantando mis brazos y mis piernas para sacarlo.

De cierta manera mientas hace eso, me recuerda mucho a las noches de navidad que pasamos en mi casa, cuando se acababa la fiesta y Chiaki me llevaba a mi habitación para dormir.

Para esa hora yo ya estaba muy cansada y me iba directo a mi cama para ya dormir, pero Chiaki insistía en que primero me cambiara la pijama, por lo que antes de que me durmiera, me desvestía y ponía la pijama sobre la cama como lo hace ahora.

Sólo que ahora en lugar de ponerme la pijama, me deja así desnuda antes de quitarse la ropa también ella misma y acostarse a mi lado.

– Así está mejor ¿no te parece?

– Sí, mucho mejor. Muchas gracias por siempre cuidarme y atenderme, Chiaki.

– Muchas gracias a ti Ringo, esta noche diría que más bien fuiste tú la que fue a cuidarme y ver que estuviera bien.

– ¿De verdad? Realmente no siento que haya hecho mucho para ayudarte.

– No digas eso, fuiste una gran ayuda para mí y todas las enfermeras esta noche, especialmente cuando atendiste a las gemelas como la grandiosa enfermera que eres.

– Aunque eso no haya tenido que ver con la enfermería.

– ¿Tú que sabes? Te recuerdo que además de tu novia y tu "prima" soy tu maestra, así que como maestra te pondré un 10 por tu desempeño esta noche atendiendo a las gemelas.

– Muchas gracias (supongo) – algo avergonzada, pero sonriendo.

Poco a poco me voy quedando dormida entre los brazos de mi amada mientras acaricia mi cabello, pero antes de que lo haga me susurra.

– Gracias por haberme ido a acompañar esta noche, Ringo. En verdad me hiciste muy feliz. Prometo mañana compensarte con la mejor navidad que hayas tenido ¿Sale? Te amo mucho, Ringo.

– Yo también te amo, Chiaki.

FIN