DISCLAIMER: Escribo por mero pasatiempo sobre personajes ajenos y cosas que quiero como quiero, por ende es gratis. La letra que aparece al inicio como al final del one-shot es de la canción "Love Song" de la banda de Hard Rock, Tesla.
ADVERTENCIAS que a huevo tienes que leer si eres lector quisquilloso: HEADCANON (por supuesto que hay OoC). Rojos. One-shot, temas delicados, shipeo cuestionable (romances sanos aquí no hay).
Disculpen cualquier errata que encuentren en la lectura.
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Red Border
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Love is all around you
Love is knockin' outside your door
Waitin' for you is this love made just for two
Keep an open heart and you'll find love again, I know
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Los celos eran un sentimiento muy extraño, tan volubles como incómodos, su intensidad variaba dependiendo de la persona por la que los experimentamos. No eran nuevos a estas alturas de mi vida, aunque tampoco podría decir que estuviera acostumbrada a ellos pues, antes al estar en una situación como en la que me hallaba, no hubiera recurrido al cosquilleo inquietante que nacía de mi estómago y que subía por mi pecho para terminar en mis manos, volviéndolas un poco temblorosas. Se trataba de una acumulación de muchas cosas; desde una confusión creciendo con lentitud hasta una rabia provocada por imágenes precipitadas, mismas que se colaban por mi mente una vez me dejaba llevar por la posibilidad de estar siendo… engañada. Dicho de otra forma más simple, las dudas infundadas ya comenzaban a causar un desequilibrio en mi persona, y si no lograba detenerme para seguir aparentando calma, las cosas no terminarían bien para la persona que estaba frente a mí.
La única razón por la que acepté mantener una conversación con la mujer que ahora tomaba tranquila de su café negro, casi tan cargado como estoy segura le gustaba a él, es precisamente porque el tema de la importante plática tenía que ver con ese mismo sujeto. Mis interacciones con los civiles no eran inusuales, al ser una figura pública llevando el ideal de una justicia en mis hombros y reconociéndome como la heroína que cuidaba de la integridad de la ciudad, muchas veces esto era protocolario. La gente que mantenía su afinidad hacía mi persona de vez en cuando se daba el tiempo de agradecerme con pequeños regalos, agradables charlas y gestos consecuentes a su buena voluntad. No obstante, no siempre podía darme el lujo de estrechar vínculos genuinos con la población cuando de un tiempo para acá, había predominado mi faceta reservada para proteger mis intereses egoístas.
Townsville estaba dividida entre aquellos quienes aún no perdían su fe en mí ni en mis hermanas, como en los que por el contrario, se sentían traicionados por nuestras elecciones personales. En perspectiva no podía culparlos, nosotras éramos conscientes de los riesgos que corríamos luego de comprobarles a todos que también podíamos dejarnos llevar por emociones erráticas, muy humanas.
Y aún así, a pesar de nuestros intentos por mantenernos al margen y preservar la dignidad que con recelo cuidábamos, había momentos como este en los que era interceptada por gente como ella…
Su nombre era Lena Baker, se presentó con un porte distintivo que las mujeres maduras eran capaces de ganar gracias a la experiencia de unos treintas ya muy abordados. Estaba segura que me llevaba por lo menos una década en edad, y la forma en la que su lenguaje corporal expresaba sus intenciones me hacía mantenerme muy expectante. Admitía sin pena que Lena irradiaba una elegancia hipnótica, y en cuanto a su belleza, ésta no se quedaba atrás cuando sabía vestirse y arreglar su rizada melena azabache cayendo por sus hombros descubiertos, dándole un aire de coquetería. Con las primeras impresiones, la describí en tres halagadores adjetivos; sensual, directa y astuta. No era un secreto que a las mujeres como ella les encantaba mostrarse letales y seguras de sí mismas en la presencia de otras a quienes consideraban una competencia. Una lástima, dado que yo no buscaba crearme enemigas y menos por cuestiones triviales. Por este motivo y por el tiempo que llevaba hablando con ella, otros tres adjetivos salieron a colisión en cuanto supe sus razones de encararme; se trataba también de una persona bastante cizañosa, mezquina e interesada.
—Debe ser complicado para ti lidiar con toda la ciudad juzgándote—dio otro pequeño sorbo a su taza, dejando perfectamente marcada la orilla blanca con el rojo intenso de su labial. En ningún momento dejó de observarme con sus ojos almendrados y delineados para darle una mayor fuerza a su mirada. Sabía que buscaba intimidarme con sus sutilezas, y estando en un lugar público como una cafetería, sabía que tenía ventaja sobre mi imagen si es que buscaba alterarme—. Admiro cómo puedes seguir con tu heroica labor a pesar del desprecio de los demás.
—¿Esto lo buscas relacionar de nuevo con él?—Pregunté sin perder más tiempo en rodeos que sólo a Lena le convenían para llevar la conversación a su favor y disimular su desdén—, ¿mi imagen pública actual por estar con ese hombre?
No cambió su semblante tranquilo y hasta engreído cuando se lo mencioné. Evidentemente buscaba que yo fuera quien lo dijera primero.
—No estoy aquí para atacarte, Blossom. Sé que somos un par de desconocidas para la otra, nunca me habías visto y la verdad yo no pensaba en ti más que en ese personaje del que todos hablaban. Siendo sincera me dabas igual.
—Por supuesto que no—le respondí con una delicada sonrisa, una que no buscaba ser ni cordial ni mucho menos amena, no cuando debía mostrar un carácter dominante luego de ser molestada—, pero te recuerdo que fuiste tú quien se sentó en mi mesa con mucha seguridad para contarme algo muy delicado. Dime, Lena, ¿que me busques ahora se debe a eso que tuviste que ver con Brick, no es así?
—Sabía que eras una chiquilla muy directa—soltó con calma sin borrar su sonrisa—, aunque tampoco buscaba disimular.
—Oh, no, descuida, lo hiciste bien como lo han hecho otras personas antes cuando se trata de él. Supongo que ahora debo acostumbrarme a que ustedes se crean con el derecho a hablarme con familiaridad cuando ya no pueden hacerlo con Brick—guié el sorbete de mi frappe a mis labios para terminar lo último que le quedaba. La miré atenta y entonces detecté por un segundo una pequeña molestia que reflejó en el movimiento de sus depiladas cejas—. No necesitamos ser pasivo agresivas, lo que sea que planees hacer estoy dispuesta a oírlo, igual ya he pagado mi cuenta. Necesitas desahogarlo porque genuinamente mereces sacar la frustración acumulada.
—¿Intentas aparentar control en esta situación?—Se burló en su tono—, no me malinterpretes, no busco pelear contigo y menos por un hombre… Aunque es lógico que pensaras de esa manera puesto que todavía te falta conocer más el mundo de los adultos.
—Mi comentario no era irónico, pero, ¿ya subestimando mi juventud? Es un discurso muy común para aquellos que buscan autoridad en la edad, por lo general ocurre cuando no encuentran otra forma de imponerse. Si debo ser franca, no creo que haga falta recurrir a tus años para tratarme de estúpida. Por supuesto, tampoco es que puedas hacerlo si el motivo de tu reclamo es mi relación sentimental con ese villano.
—El que estés a la defensiva me da la razón para verte como alguien inmadura todavía. No lo digo por superioridad, es un hecho que eres propensa a cometer errores cuando te dejas llevar por emociones fuertes e inestables que crees interesantes. La experiencia habla por mí—llevó un mechón de cabello detrás de su oreja para continuar con su altiva postura—. No, Blossom, no estoy aquí para ser tu rival. En serio me preocupo por ti, no puedo evitar verme en tu persona. Unos cuantos años atrás también estuve involucrada con ese criminal y créeme, no vale la pena desperdiciar tu valioso tiempo en alguien que se encarga de usarte para sus fines tan egoístas. Quiero imaginar que eres muy consciente de la naturaleza de ese hombre.
Ensanché mi sonrisa. Y aquí estaba de nuevo la sensación que carcomía mi estómago y la cual poco a poco me llevaba al límite. Sí, no era extraño que una mujer así tuviera un pasado con él, de ahí lo astuta, pues, ¿quién si no era alguien con sagacidad, podría involucrarse y haber mantenido algo de orgullo luego de conocerlo? Lena no era una civil cualquiera aunque tampoco me aventuraría a tratarla de villana. Quizá provenía de una familia con poder ya sea político, monetario o ambos. Si fue capaz de lidiar con Brick en su faceta caótica, lo más seguro es que se trataba de una mujer con conexiones delicadas. Desde luego, estaba ignorando a propósito el hecho de tratarse de un antiguo romance si es que esa definición aplicaba para el desgraciado con el que ahora salía.
Brick no era un hombre con… "pasiones desbordadas" que deseaba aliviar a toda costa con cualquier chica, adoptando esa imagen de mujeriego que otras pudieran tener de él. No, a decir verdad, no creía que fuera uno "tradicional" cuando entendías sus razones para comportarse tan galante con el resto. Antes de que yo sorpresivamente pudiera formalizar algo con él, ya sospechaba sobre su peculiar perspectiva en cuanto a sus interacciones con las demás. No le interesaba ni lo más mínimo estrechar vínculos emocionales con ellas, ni por apariencia. No era necesario que las embaucara con mentiras para obtener de éstas lo que otros hombres buscaban. Sin embargo, el sexo era sólo una de sus herramientas para lograr objetivos que veía más importantes. Al ir tratándolo, intuí que él no quería descubrir lo que era estrechar lazos emocionales con las personas, y lo confirmé la primera vez que traté con una de las tantas que regresaron despechadas al darse cuenta del poco valor que tuvieron para el cruel pelirrojo.
A pesar de lo que pudiera dar a entender, yo no buscaba cegarme sobre sus métodos. En nada me aliviaba saber que Brick solía involucrarse con mujeres únicamente por motivos vanos y hasta algo perversos si tomaba en cuenta que sus metas eran las de un ser sin remordimientos. No me hacía sentir especial a pesar de que él mismo me demostrara que yo no figuraba en la posición de esas antiguas conquistas. De hecho, la incomodidad con la cual me era difícil trabajar se debía no sólo a las mujeres que buscaban echarme en cara que se habían acostado con él, si no que también lidiaba con mi peso de conciencia gracias al nocivo manipulador del que me terminé enamorando… Aunque no dudara de ser correspondida, ¿hasta qué punto mis principios estaban siendo alterados por Brick? ¿Me era suficiente con ser querida a pesar de que fuera por el cinismo hecho individuo? No me enorgullece estar en una mejor posición que las demás, pero tampoco iba a mentirme y negar que eso, en el fondo, alimentaba un ego que se había exponenciado desde que admití mis sentimientos por él.
Brick sacaba lo peor como lo mejor de mí. Es cierto que me sentía más libre cuando estaba con él, mas eso traía efectos secundarios luego de un rato. Si me dejaba guiar por la adrenalina que significaba quererlo, acabaría consumiéndome por la misma y al final podría perder lo que alguna vez me costó construir. Yo no era la bondad encarnada como la población buscaba forjar en mi papel de superheroína, yo era como un ser humano más en esencia que no estaba exenta de cometer errores, en especial de manera consciente.
Y ahí me encontraba en mi mesa favorita de mi cafetería preferida; soportando una vez más la insolencia de aquellos que creían comprender mi situación. Lena sólo era la persona de turno que deseaba controlar mi vida porque seguían viéndome como una personalidad hecha a partir de sus necesidades. Pero, ¿podía culparlos? Por años esa fue la fachada que les hicimos creer y ciertamente los acostumbramos a sentirse parte de nuestras vidas. ¿De qué servía ser reservada a estas alturas cuando no actuamos a tiempo para trazar límites? Bubbles solía mencionar bastante esa fantasía frustrada de haber optado por alter egos que nos ayudaran a separar mejor nuestra intimidad de nuestro deber. Si hubiéramos sido heroínas con seudónimos, quizá otra historia sería… ¿Eso habría funcionado?
Tal vez no estaría frente a una vieja amante de mi actual pareja… Bueno, supongo también que no estaría saliendo con un villano, en primer lugar.
—Lo lamento, pero tu empatía me suena bastante forzada—no cambié mi tono de voz sereno y por más condescendiente que se escuchara, en el fondo estaba esa pizca de advertencia para ver si la pelinegra era capaz de detenerse y dejarme en paz—. Ambas sabemos que no te interesa lo que yo haga de mi vida. En todo caso, deberías admitir que lo molesto para ti es saber que Brick pueda salirse con la suya de obtener lo que quiere. Me queda claro que le tienes rencor.
—Es alguien despreciable y desleal—confesó sin contenerse encogiendo los hombros mientras se cruzaba de brazos—, y lo sabes a la perfección. Lo que no me explico es por qué eres parte de su juego, para nadie es un secreto que él desea aprovecharse de ti para conseguir favores.
—¿Favores?—Cuestioné alzando una ceja sin mostrarme realmente sorprendida por el rumbo que tomaba su argumento.
—Vamos, eres la líder de tu equipo, ¿no se te ocurrió que él se pudo acercar a ti para aprovecharse y optimizar así sus crímenes?
Fue lo primero que se me vino a la mente en cuanto ese imbécil me dirigió la palabra una vez nos reencontramos después de tantos años. Así que la conclusión de Lena no era exagerada si tomaba en cuenta que se trataba de uno de mis mayores enemigos. No obstante, seguía siendo una sentencia errónea. ¿Brick enamorándome sólo para tener una enorme ventaja en sus negocios sucios? Los años que pasó cortejándome debieron ser una mala inversión para esa estrategia, después de todo, se trataba de un hombre práctico, ¿por qué se ocuparía de mis sentimientos como plan si al final iba a posponer su verdadera meta al dedicarme todo ese tiempo ya que tardé en corresponderle? Era absurdo.
El que esa mujer pensara así, hacía que mis conjeturas sobre ella siguieran sustentándose. Lena no entendía la psique de un criminal porque no era una, sólo quería hacerse la interesante al involucrarse con ellos de manera superficial, ¿a cuántas no he visto así?, ¿a cuántas no me tocó capturar y encerrar por estar en el momento equivocado con la persona equivocada? Por lo que entendía de ellas, a veces les podía resultar muy atractivo y emocionante presumirse al lado del "tipo malo" porque su poder lo sentían como suyo. Desde luego, ese intercambio de favores sólo suele funcionar cuando la chica acepta un papel de adorno para ese tipo de hombres que pasan por encima de todos. Lena tenía algo de orgullo… o eso quería demostrarme, así que no era complicado intuir que no le había gustado ser usada y luego desechada por un malnacido.
Sí… y ese malnacido se trataba de mi novio, vaya reputación.
—Como mujeres que somos deberías ser la primera en estar en contra de esas actitudes tan bajas.
—No me trates como si te importara—la detuve en seco antes de que su discurso tomara un camino exhaustivo para las dos, pues ni ella era honesta con sus palabras ni yo un ejemplo de rectitud a este punto—. Si tomaste el primer paso de hablar conmigo para intentar hallar en mí una cómplice en tus deseos de venganza, debo detenerte aquí. No me interesan los detalles de tu pasado con Brick, lamento mucho por lo que tuviste que pasar pero, con todo respeto, el tipo de relación que llevamos y cual es mi opinión sobre él y sus cosas no te incumbe.
—Quiero ayudarte.
—No me conoces y no lo harás—sentencié con autoridad—. Si eso es todo, entonces debo irme, me cansé de escucharte desde que empezaste a usar argumentos de lo que debe ser correcto creyendo que con eso ibas a ganar mi simpatía. Te creí más lista, pero ya entiendo porque no pudiste salir invicta una vez te involucraste con este villano.
—¿Crees que tú eres quien maneja la situación? —Ya no había rastro de un semblante seguro, en cambio, su molestia se mostró en cada línea de expresión de su cara. Yo en cambio, no borré mi sutil sonrisa incluso cuando me levanté de mi asiento—. Veo que me equivoqué al pensar que tendrías sentido común. Como una niñata enamoradiza, te dejaste envolver por ese delincuente.
—¿Sentido común? Desde ahí está el error, señorita Baker… Como verás, el buen juicio no funciona en supervillanos y, aunque te sea difícil entenderlo, ni siquiera en superhéroes. Con los primeros no puedes ganarles o doblegarlos con simple diálogo o resoluciones pacíficas ya que son insensatos y unos trastornados… Mientras que con los segundos, no puedes esperar sentido común pues siempre estamos dispuestos a enfrentarnos con esos trastornados a pesar de correr el riesgo de contagiarnos por esa imprudencia. Los héroes arriesgamos nuestras propias vidas en causas perdidas ya que la maldad no es algo que se pueda erradicar con buenas intenciones. Señorita Lena, si alguna vez tu integridad física se ve afectada en medio del campo de mis batallas contra ese villano al que tanto desprecias, no dudes que voy a salvarte. Sin embargo, si tu orgullo depende de rencores de hace años, no es algo en lo que yo pueda ni quiera interferir.
No me molesté en observar su rostro de completa desaprobación y de absoluto rechazo. Ahí supe que su fachada de control se había caído mostrándose más volátil, de todos modos, no quise descubrir más de sus facetas por lo que decidí darle la espalda a la par que soltó algunos reclamos llenos de rabia y frustración. Sabía que no podía huir de los juicios y seguir como si no me importara cada oración llena de crudeza, por ello, aún con mi andar firme e imperturbable hacia la salida, los gritos de Lena se confundieron con las frases que muchos me soltaron en los últimos meses y que hicieron eco tanto en las paredes de la cafetería vacía como en mi cabeza misma.
—¡Él no te ama!, ¿¡no lo entiendes?! ¡Él finge hacerlo porque no conoce lo que es ser incondicional! ¿¡Te suena el que quiera siempre recibir algo a cambio por mínimo que parezca?! ¡Ese gran bastardo no conoce las cosas de otra manera! ¡El golpe de realidad que te espera será más fuerte del que me tocó a mí!, ¿¡crees que serás la última estúpida después de muchas que nos atrevimos a amarlo?!, ¿¡crees que tú eres especial sólo porque has logrado retenerlo por más tiempo?! ¡Ese sujeto no es diferente al resto de los hombres que se mueven en esa inmundicia de ambientes! ¿¡No eres tú quien llena la prisión de esas basuras?!
¿¡Por qué un falso romance ha sido capaz de vencerte?!
¿¡No tienes autoestima?!
¿¡No te queda algo de amor propio o es que todo te lo ha quitado él?!
¡Dilo, Blossom!
¿¡Por qué te traicionaste de esa manera?!
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A pesar de que ya había caído la noche, seguía haciendo calor como si fuera pleno día. El verano de este año había llegado con tal intensidad que a pesar de tener cierta ventaja al momento de refrescarme, no estaba exenta de sufrir bochornos por lo sofocado del ambiente. En días anteriores incluso tuve que congelar el baño de mi departamento, pues la escarcha en los azulejos me daba alivio antes de sumergirme en la bañera con agua levemente congelada gracias a mi aliento frío. Desde luego, no sólo era una rutina hecha para deshacerme del calor, también había estado repitiendo esa clase de baños para despejar mi cabeza del estrés.
Algunos piensan que el poseer habilidades sobrehumanas te hace responsable de un papel en concreto. El hecho de haber nacido como un ser superpoderoso automáticamente te convierte en un estándar dependiendo a qué lado de la balanza moral te inclines. Entonces, te otorgan más obligaciones, más problemas y más peso en la espalda porque eres algo extraordinario obligado a cumplir con sus funciones.
Y aún así, teniendo esa presión por parte de los ciudadanos, jamás me había sentido tan incómoda como lo estuve con esa mujer tan solo un par de horas atrás. Debía ser honesta conmigo misma; sólo iban unos pocos meses desde que salió a la luz mi relación con él, pero yo ya estaba exhausta de lidiar con todos, en especial con ellas…
Las silenciosas que con sus miradas cargaban envidias y prejuicios, las anónimas que con sus cobardías me escribían amenazas, las inseguras que con sus desplantes me juzgaban… y las arrogantes, que como Lena, me confrontaban para "advertirme". De todas, las últimas eran las peores y eso que no eran muchas realmente. Sin embargo, no me eran pesadas por sus intentos de dominar la situación jugando a ser soberbias, sino más bien, me eran insoportables porque eran tan osadas como para admitir sus sentimientos hacía Brick aún estando conmigo.
Por más que buscara evadirlas, imponerme ante sus acosos o detenerlas con unas pocas palabras para inducirles algo de miedo y prevenirlas de que a la próxima utilizaría la fuerza… Era casi de vida o muerte el que me hicieran saber cuánto seguían queriendo a mi contraparte a pesar de todo. Por supuesto, ni yo iba a dejar de frecuentar mis lugares favoritos ni tampoco me iba a poner a competir, no obstante, no era capaz de entenderlas… y sinceramente, esperaba jamás hacerlo.
Lena sólo quería provocar discordia para ver si así podía dejar un paso libre al camino que Brick había cerrado por mí. Aquellos insultos de despecho finales en realidad cubrían su verdadero objetivo de sembrar inseguridades. ¿No era esa la táctica más vieja de manual?
Resoplé una vez tomé mi bata para cubrir mi cuerpo al salir de la tina fría, aún tenía cajas que organizar debido a la próxima mudanza que haría y entonces recordé la razón por la que seguía tan confiada aún con todo este drama. Sonreí a consciencia de una emoción brotando en forma de cosquilleo por mi estómago, ni siquiera cuando me fui una temporada a Alemania, con la promesa de nuevas experiencias, fue así de intensa como ahora.
Miré mi reflejo en el espejo y me confronté como parte de la rutina que venía haciendo en estos últimos tiempos. Sincerarme era parte del mantra diario, así es como pude avanzar y aclararme con mi situación actual. El golpe de consciencia no significó tanto problema una vez comprendí que no debía privarme de mis emociones. Tenía tanto derecho a equivocarme como el resto, y si estar con Brick debía ser para mí un error o un acierto, a nadie más le debía incumbir aquello.
Amarlo era la forma más clara de demostrar que podía priorizar mis emociones por sobre las necesidades del resto y aunque todos intentaran hacerme sentir culpable no iba a ceder sabiendo que eso me traía felicidad.
Con aquello en mis pensamientos, salí por el pasillo hacía mi habitación cuando de pronto detecté una ligera corriente de aire haciéndome estar alerta. Levité para que mis pisadas sobre el piso de madera no fueran detectadas y me dirigí hacía la puerta entreabierta que estaba segura yo había dejado cerrada. En un rápido enfoque, puse mi visión de rayos X para averiguar si alguien estaba en la alcoba, pero al no ver a nadie, me dispuse a hacerlo en todo el departamento.
Agudicé el resto de mis sentidos, mas al momento de hacer un recorrido hacía mi sala, un escalofrío en mi nuca me instó a girarme abruptamente hacía el techo y encontrar así al causante de mi estado precavido. Arqueé una ceja… claro, esto era también parte de mi normalidad ahora.
—¿Lobo, estás ahí?—me mofé luego de observar con detenimiento la manera en la que llevaba una mano para peinar hacía atrás los mechones de cabello que le cubrían el rostro—. ¿Tú no sabes llegar como la gente normal hace a las casas de los demás, verdad?—Le cuestioné relajando mi postura a la vez que lo observa con reproche—, tienes una presencia tan fuerte que fácil se confunde con una "espectral", ¿te lo he dicho?
Descendió despacio con una sonrisa socarrona mientras me veía con ese par de ojos rojos destacando entre la ligera oscuridad de mi piso. Sólo la luz del baño y una pequeña lámpara en la esquina junto al televisor estaban encendidas, creando así una atmósfera algo tétrica para destacar su aparición.
—Y aún así lograste detectarla antes de que pudiera lanzarme sobre ti—soltó con descaro, acercándose para quedar a pocos centímetros, inclinarse un poco y continuar con el contacto visual.
—¿Me crees tu presa?—Reté sonriéndole de lado mientras llevaba mis brazos a mi cintura y ladeaba mi cabeza.
—Eres mi presa—aseguró una vez me tomó de la cintura y me pegó hacía él para susurrarme al oído en un tono seductor—; y vine a devorarte…
Le habría permitido besarme como era su intención, no obstante, un fugaz pensamiento intrusivo me hizo darme cuenta de un detalle que había pasado por alto. En un movimiento lo intercepté poniendo mi mano en su cara y lo alejé lo suficiente para que no me distrajera con su galantería.
—Espera un momento, ¿cómo se supone que entraste? —Aún con mi mano en su boca, bufó con frustración para luego alejarse por su cuenta.
—¿Por qué tienes esa costumbre de preguntar lo mismo?
—¡Porque tú no dejas de hacerlo!—Expresé consternada—, eso es grosero, ¿sabes? Hay una notable diferencia entre el agradable detalle de dar sorpresas con mi consentimiento previo a estar acosándome luego de entrar sin ser invitado.
No estaba molesta y él lo sabía, mas la insistencia de mis ojos escrudiñándolo quizá lo hizo sacarme de la duda muy pronto. Con su característica tranquilidad sacó una pequeña llave la cual pertenecía a la puerta de la entrada.
—La dejaste en mi departamento—explicó sin tanto rodeo—. Qué crueldad, y yo pensando lo habías hecho para darme acceso libre a tu espacio.
Eso último tenía un leve tono de reproche que obvio era más una burla viniendo de Brick. Él no era ese tipo de hombre que buscara victimizarse por cosas así. Por esa misma razón, me acerqué para tomar de regreso la copia que había olvidado entre algunas cosas que llevé en la primera parte de mi mudanza, sin embargo, en el momento que intenté agarrarla, Brick la alzó para luego volverla a guardar entre los bolsillos de su pantalón.
—Oye, devuélvemela—le pedí firme—, no tiene caso que la conserves si en tres días tengo que desalojar el lugar.
—Siguen siendo tres días en los que podré… ¿cómo lo llamaste? Ah, sí, acosarte—sonrió ladino ante su cinismo.
—¿Quieres tentar mis límites, Brick?
—Quiero tentar más que eso, Blossom.
Escondí un sonrojo al darle la espalda, ya conocía la manera en la que sus insinuaciones buscaban esas reacciones de mi parte. Sí, Brick coqueteaba conmigo por el gusto de verme desprevenida sin saber cómo responder al juego por mi torpeza en esos asuntos, no me podía acostumbrar. Era un rasgo el cual no había podido cambiar desde la primera vez que él empezó, la misma que marcaría nuestras peculiares interacciones luego de eso… ¿Cuánto había pasado desde entonces?, ¿4, 5 años?
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—Oh, en verdad te tomé por sorpresa, ¿no es cierto?—No se le quitó lo engreído ni con el sutil asombro en su mirada. Al darse cuenta de mi estado aturdido, rápido lo vió como una victoria en un juego de galanteo donde, claro, yo no sabía que estaba participando.
No pude responderle, me había quedado muda y en el fondo me sentí tonta por eso. Sabía que mis mejillas seguían ardiendo pero, ¿cómo recuperar mi estado neutral tras semejante faceta que mi enemigo jamás me había mostrado?
—Déjame en paz—le exigí una vez logré soltar aquel enunciado con firmeza—, no tengo tiempo para tus estupideces.
—¿Te parece una estupidez que haya sido franco contigo?—Relajó su mirada más no quitó su mueca burlona—. Lo repetiré sólo porque me pareció curiosa esa reacción tuya, Blossom; eres jodidamente atractiva. No me parece que me cago en mi orgullo al decírtelo ni tampoco que tú lo hagas al aceptar la verdad. Aunque… no tenía idea de qué fueras ese tipo de mujer que duda de sus atributos, ¿problemas de confianza, acaso?
—¿Eres imbécil?—Me molestó su conclusión, ¿pues quién se creía? Nunca he tenido problemas cuando tenía que hablar sobre mis cualidades, sólo que él no tenía razones para mencionarlas ni mucho menos ser sarcástico—. Sé lo que soy y valgo, mas no tengo la necesidad de escucharlo de ti o demostrártelo, ¿piensas que eso me eleva la autoestima?
Me escuchó muy atento –cosa que me desconcertó–, y ensanchó más su sonrisa mostrando sus dientes porque al parecer había quedado complacido por esa respuesta.
—Ahí está—señaló—, ese es el carácter que también me atrae tanto de mi maldita némesis.
—Deja de jugar conmigo—dictaminé muy seria—, me pones incómoda, ¿qué intentas ganar con coquetearme?
—No intento nada—se encogió de hombros—, siendo honesto, ni siquiera buscaba provocar en ti un sonrojo por un simple comentario que te dije en voz alta luego de estar observándote gran parte de la noche .
—Sé claro con tus intenciones, no tengo tiempo para tu sarcasmo u opiniones sin importancia.
—¿Pides claridad de alguien a quien, según tú, no le das importancia sobre lo que opine?, ¿además ya asumes que no lo digo en serio? Contradictorio…
—Sabes a qué me refiero, Brick—no volví a bajar la guardia, no ahora que estábamos algo alejados del resto en esa fiesta en la que desgraciadamente tuvimos que coincidir. Pero, claro, esto ganaba yo por haber aceptado la invitación de una amiga de la universidad luego de estar pasando una noche de viernes muy amena en su casa. En el fondo, yo también deseaba algo de diversión extra, así que no le fue complicado convencerme a pesar de que yo no conocía al anfitrión de la dichosa reunión.
El ambiente no era tan caótico pero tampoco era una velada tranquila. Aún así, no me molestó en absoluto, con que yo misma me moderara no habría problema con estar en lugares muy animados. Sabía relacionarme con las personas, tenía qué, puesto mi labor como personaje público no era únicamente a cuestiones heroicas, al final, socializar era parte de mi desenvolvimiento natural, en verdad disfrutaba de la compañía e interactuar con diversos tipos de personalidades… Por supuesto, si no contaba a mis odiosos enemigos.
—¿Volveré a obtener de ti ese adorable rubor si te convenzo de mis palabras?—Suavizó su voz, asimismo toda su expresión y lenguaje corporal parecía cooperar con una aparente postura inofensiva—, está bien, entiendo tu enojo. Acepto la propuesta de ser sinceros con el otro, veo que no te soy tan indiferente como quieres hacernos creer.
—Eso no es lo que…
—Me intrigas, Blossom, en todo—me interrumpió para luego poner uno de sus brazos a mi costado, quedando más arrinconada de lo que ya estaba en la pared—. Te has convertido en toda una mujer interesante, y hago énfasis en lo primero.
—Ya veo, buscas sexo. Mira que ni me sorprende que seas como esa clase de tipos—acaté luego de poner los ojos en blanco y disponerme a dejarlo ahí, pero él tenía otros planes y lo impidió sujetándome de las mejillas con la otra mano que le quedaba libre. Por supuesto, estuve a punto de apartarlo con agresividad y ponerme en modo de ataque, más su expresión me hizo quedarme en mi lugar.
—Tengo un ego también, bruja pedante del carajo—advirtió entre dientes mientras controlaba la fuerza que ponía en la presión de sus dedos contra mi rostro—, compararme con la bazofia que se te acerca para intentar cogerte o siquiera lograr que los notes sería un error de tu parte.
—¿Tanto así te herí?—Me atreví a mofarme.
—¿Herirme?—Repitió incrédulo, alzando un ceja que hizo cambiar todo su gesto amenazante a uno aburrido—, deja que te lo explique mejor… Sí, es cierto que me excitas bastante y posees encantos que me ponen duro de sólo fantasear con ello.
—Cerdo—volvió a encogerse de hombros, restándole valor a mi desagrado.
—Soy un hombre, pequeña idiota, uno con deseos. Ten eso en cuenta ahora que te acostumbres al hecho de que hemos crecido—luego continuó—, pero no, no es solo estar entre tus piernas lo que me motivaría a soportarte y querer ver tu fastidiosa cara más seguido de lo que quisiera. Es más que eso… Pero aún no logro descifrarlo. Soy curioso e intuyo que ambos le tomaremos gusto a esta clase cercanía.
—¿Por qué me gustaría este tipo de trato?—De un manotazo hice que dejara de tocarme—, eres un despreciable villano y toda intención que tengas es algo malo. No hay más que eso.
—Es cierto, me odias y yo te odio. El primer paso es estar en la misma sintonía, al tener eso en común vamos por buen camino.
—¿Entonces por qué quieres más de lo que debemos hacer y eso es derrotar al otro? —La pregunta lo hastió pues chistó los dientes mientras me observó con desaire.
—Porque ya no es mi propósito derrotarte, Superpoderosa. Hace años dejaste de ser el motivo de mi existencia. Aún así, quiero seguir conociéndote… y sé que tú también lo quieres hacer conmigo.
—No me interesas, deja esa pedantería.
—Mientes. Eres tan expresiva después de todo.
—Si tu justificación para molestarme es porque reaccioné por mero reflejo a tu estúpido comentario, entonces siento pena y asco por ti al crearte falsas ilusiones—su expresión me estaba cansando. Pues si no era ese menosprecio plasmado en sus cejas fruncidas, era una fastidiosa sonrisa engreída que denotaba superioridad. Además, la manera en la que no dejaba de estudiarme con esa mirada penetrante era muy agobiante para mí. Todo me comenzaba a hartar, no parecía entender que yo no lo quería cerca.
—Blossom, si tanto te asqueara como tanto quieres convencernos, ya me habrías mandado a la mierda con tus rayos láser—en eso volvió a agarrar una de mis muñecas para alzarla a la altura de mi cabeza y acercarse así peligrosamente—. Capto las señales que quiero entender…—susurró tentando de cerca mis labios, a la vez que con su mano derecha tomó muy delicado mi mentón. Pareció concentrarse en sus propios pensamientos intrusivos una fracción de segundos hasta que con descaro soltó—: Me pregunto… ¿Qué efecto tendrá tu beso en mí esta vez?
Y así sin más… lo hizo. Me besó. El muy bastardo invadió mi boca con rudeza. Una que me lastimaba a propósito y que con su lengua invadiendo mi boca buscaba dominar el contacto.
Suficiente. Yo tenía que golpearlo.
Y lo hice. Sin titubear, mis nudillos impactaron contra su mentón.
Acostumbrado como estaba a recibir puñetazos en la cara porque se trataba del sujeto más insoportable del mundo, permitió como si nada que mi puño lo hiriera aunque no hizo sonido de queja alguna. En segundos aprecié un rastro de sangre brotando de su labio inferior, ahí supe que también le había dado justo al piercing que sin dolor escupió al suelo una vez éste ya no tenía cómo sostenerse de la carne. Aprecié el ritmo lento pero constante de su regeneración, y con calma se limpió la sangre con la manga de su chaqueta, todo esto sin dejar de mirarme… divertido.
—No vuelvas a hacer eso, maldito infeliz—le amenacé con toda mi rabia y muy seria. Él, sólo se relamió los labios con su sangre aunque era obvio que no lo hizo para degustar el sabor de ésta precisamente. Soltó una risa triunfal.
—Voy a hacer eso y más—Lo detesté por su impertinencia pero lo aborrecí aún más cuando me señaló con su dedo a modo de decreto—: Ya sea por furia u otra cosa, provocaré esos sonrojos más seguido en ti. Los declaro míos de ahora en adelante, bruja maldita...
Lo cumplió. Las semanas posteriores fueron un reto para él y para mí una tortura. A veces ni siquiera se esforzaba, pues nunca me había sentido tan expuesta con un hombre y eso que no era torpe con ellos. Antes de Brick había tenido noviazgos algo serios, incluso más tranquilos, pero nada de esa estabilidad se le comparó a mi deseo de escoger el peligro porque al final yo no era tan sensata como todos, incluída yo, querían creer. Un par de meses después me acosté con Brick en otra fiesta, en ese Halloween… Y a partir de ahí ya no habría vuelta atrás.
Hasta hace poco por fin lo habíamos formalizado, luego de tanta distancia por mi parte me rendí ante lo que en realidad quería. Y aquí estaba ahora; a pocos días de irme a vivir con él en su departamento que con anterioridad compartió con sus hermanos, pero que ahora ellos también ya estaban estables con mis hermanas.
Una pésima elección que sólo nosotras estuvimos dispuestas a tomar.
—Estás muy pensativa—me sacó de mi trance en lo que terminábamos de apilar las cajas con todas mis cosas cercanas a la puerta del recibidor.
—Hoy conocí a un antiguo ex-ligue tuyo—no encontré otra oportunidad para hablarlo, tampoco encontré un modo adecuado para abordarlo y en cuanto menos lo pensé, ya lo había soltado—: Lena Baker, una madura de ojos miel a quien seguro podrás recordarla por esa manía de descubrir su escote cada vez que un mechón de su cabello le "estorba"—me daba la espalda y por su nula reacción no supe si continuar aunque no me iba a retractar tan fácil—. Bueno, parecía muy obstinada en ciertos asuntos, de casualidad, ¿sabes cuáles?
Quería escucharlo, saber su versión y no sólo lo que esa mujer me había comentado antes de que se rindiera conmigo y me hablara hostil.
—Los sé—dijo con simpleza, todavía sin voltear a mirarme porque parecía más concentrado e interesado en los discos viejos de la banda Tesla que tenía en mi mueble del estéreo.
—¿Y me los dirás?
—Eso depende hasta dónde quieras saber… o confirmar la información que ya tienes.
—Evito que me cuentes los detalles de tu pasado porque sé que no todo lo voy a poder aceptar, incluso me cuido de no saber de esas mujeres. Pero esto… me dejó muy intrigada.
—Por supuesto que te lo contó—Se detuvo por unos segundos hasta verificar su afirmación con mi silencioso asentimiento que apenas notó asomándose por sobre su hombro, luego continuó acomodando viejos casetes en la caja de al lado, imperturbable.
—Sácame de una duda, ¿por qué crees que ella lo hizo?
—Desesperación—estaba tan estoico, como si no estuviera hablando de algo relevante—, dejó que su juicio se nublara e intentó retenerme con eso.
—Brick, ¿no te afectó en lo más mínimo? —Sabía la respuesta y él era consciente que yo estaba al tanto. Aún así, ¿qué ganaba yo preguntándole? Supongo que era más un mecanismo de defensa por mi parte, el confirmar lo que conocía era un alivio siempre, así me sentía segura pues al conocerlo, sabía que yo estaba a su lado por mi propia cuenta y no porque él me estuviera manipulando con mentiras para que no lo dejara. Aún así, no dejaba de ser impactante su frivolidad cuando se trataba de admitir que le hacía daño a los demás a propósito—, ¿no sentiste algo de pena por ella?
—No.
Ahí estaba; tan tajante y claro que a cualquier otra persona aquello podría parecerle demasiado. De todos modos, debía reconocer su sinceridad… o cinismo. Quise entenderlo, ¿por qué se comportaba así?, ¿era un mecanismo de defensa el hacer tanto daño a otros para que éstos no pudieran hacerlo con él antes o después?
—¿Supiste que estaba mintiendo?
—No fue la primera en recurrir a ese típico cuento, pero sí la única que al parecer dijo algo de verdad.
—Y a pesar de que le hicieras eso, ella te siguió amando…
Entonces sólo así se giró para analizarme con una seriedad que en ocasiones me ponía nerviosa. Estaba tan inexpresivo que me fue complejo leerlo, ¿estaba molesto?, ¿había dicho algo indebido?, ¿cambiaba en algo al decirle eso?
—Blossom, ¿por qué la insistencia en hablar de ello?
¿Acaso lo estaba incomodando? Parecía imposible perturbarlo.
—Ella me dijo que la hiciste abortar, Brick, que era tu bebé…
—Estuvo embarazada, sí—ladeó su cabeza aún taciturno—, pero no de mí.
Cuando Lena me lo confesó había un rastro de amargura en su voz, no me pareció que le doliera, más bien era como si aquello le hubiera traído recuerdos no gratos por otra cosa, como esa sensación de fastidio que tienen algunas personas cuando pierden por poco un juego o cuando no cumplieron con llevarte un regalo que estabas esperando. Su semblante no fue el de una madre desconsolada o una mujer arrepentida, y aunque yo no pudiera entender a aquellas que han tenido pérdidas como esa, me era difícil empatizar con ella cuando fue otra impresión la que me dio, ¿Lena de verdad estaba afligida por ese hijo no nacido o porque nada de lo que había planeado en su momento salió como quería?
—Te creo—le aseguré, pues yo no estaba guiando la conversación para que me sacara de esa duda. Mi conflicto no se debía a la imagen de Brick embarazando a otras en el pasado, yo le creía así como lo hacía en los estudios del Profesor acerca de nuestra baja compatibilidad biológica con el resto de las personas, de todos modos, conocía lo meticuloso que era Brick con esas cosas y dudaba que un desliz así le hubiera pasado tan seguido—. Pero no es eso lo que quiero saber, lo que yo necesito es escuchar tu versión, ¿de verdad lo perdió por tu culpa?
—Sí—confesó sin un deje de remordimiento o vergüenza y me obligué a parpadear para no dejarme abrumar por ello.
—Sé que no sueles justificarte pero, de verdad, ahora es cuando lo puedes hacer, Brick. Quiero… No… Necesito saber por qué lo hiciste.
—¿Por qué? Porque no la quería.
—Esa no es una razón válida—susurré entre dientes sabiendo que podía escucharme a la perfección.
—Me era un estorbo y perdí la paciencia con ella.
Y yo era la que estaba perdiendo la paciencia aquí con él.
—¿Tanto lo hizo para que te deshicieras de un hijo que ni siquiera era tuyo?, ¿cómo fue?, ¿la obligaste a tomar algo, la maltrataste? —Estaba haciendo preguntas cuyas respuestas no deseaba descubrir en realidad, pero estaba tan consternada que era imposible para mí no hacerlas. Mi conciencia, mi sentimiento de culpa, me hostigaba para que me recordara con quien salía, con quien me metía.
—Error. Yo no moví ni un dedo para eso—fruncí el ceño confundida, luego procedió a explicarse mejor—. Ella fue quien tomó la decisión, el cómo lo hizo nunca me importó y por ende, no lo sé, aunque, era obvio que esa parte no te la iba a contar. Esa mujer lo hizo por sí misma porque le dejé en claro que no estaba interesado en jugar a la familia con ella, luego quiso hacerme sentir responsable cuando supo que no iba a tenerme aún sin un feto que le estorbara.
—No lo entiendo…
—Soy culpable de haberla orillado en su elección de no tenerlo, pero eso fue sólo porque le hice saber cuánto odio a las mentirosas que quedan preñadas para ganar simpatía y ventajas. De todos modos, se estaba aferrando tanto a su artimaña que estaba dispuesta a continuar de no ser porque le amenacé directamente—me miró a los ojos, atento a cada una de mis reacciones a su explicación—. Le dije que, de nacer ese bastardo y seguía dispuesta a joderme con él, me encargaría de hacer la vida de ambos muy, muy miserable. A ella por ser una molestia y a ese hijo suyo más por consecuencia que por intención, pues el que una madre use a su cría como instrumento para tratar de atormentar a un villano, hace ya la mitad del trabajo por mí al exponerlo a una gran mierda.
Eso tenía más sentido. Una vez más, mi intuición supo que Lena se había retratado así misma como la víctima que no era. Por supuesto, yo estaba más interesada en la perspectiva de Brick quien hasta el momento no tenía intenciones de quedar bien conmigo, de él podía esperar lo peor mas no por ello podía ignorarlo todo. Había detalles que, por más amor que le tuviera, no iba a poder pasar por alto. ¿Saber que tu pareja le había hecho daño a otras no era una señal de que eso puede llegar a pasarte? Si Brick demostraba ser tan ruín yo no debía confiarme. Aún así, ¿por qué estaba tan segura de que él no sería capaz de hacerme eso a mí? Era todo tan contradictorio que muchas veces temía haberme vuelto loca… si es que no lo estaba ya y no me había dado cuenta.
—Te sigue culpando como si hubieras sido tú quien la condicionó—continué más sosegada—, habla de ti como el asesino de su bebé y trató de convencerme que no me convenías.
—Seguramente—asintió muy indiferente—, sin embargo, no lo hace por su aborto. Eso es solo una excusa.
—Así es, te culpa porque no la elegiste a ella a pesar de amarte.
—¿Tú le crees, Blossom?—Cuestionó de repente a lo que negué retraída—, ¿entonces por qué sigues llamándole amor a la obsesión que en realidad me tiene?
—Porque aunque sea lo más lógico no me atrevo a cuestionar los sentimientos de los demás. Aún si dice amarte tan a la ligera o lo confunde con obsesión, no voy a negar que me hizo dar cuenta de algo en lo que no había reparado, y es que… no puedo juzgarla en cuanto a lo que provocaste en ella. Eres peligroso, Brick, y como Lena no estoy exenta de cometer locuras al tratarse de ti. ¿Sabes? Mi verdadera preocupación en todo este tema no era ni siquiera enterarme si eras capaz de ser el monstruo que ella intentó hacerme ver para que te tomara aversión… Mi conflicto es porque soy consciente de ese monstruo y te amo aún así. ¿Entiendes mi dilema?
Se acercó a mí aunque esta vez su tacto fue tierno al roce con mi mejilla. Luego pegó su frente a la mía y cerré mis ojos disfrutando de su varonil aroma inundando mis sentidos. Él me tranquilizó con una dulzura que no parecía digna de un hombre que hace unos minutos atrás admitía despreciar a otros al no encontrarles más utilidad. Sí, tal vez me dejaba envolver por ese egoísmo tan contagioso… o quizá siempre fui así de mezquina y aceptarlo era parte de mis temores también.
—La razón por la que eres la única a quien respeto y retengo con tanto cuidado, es porque sólo tú no has querido controlarme. Como mi enemiga sueles entender lo errático de mi naturaleza, pero como mi compañera… de quien tanto dependo y sería capaz de hacer cualquier cosa para mantenerte conmigo aún si eso implica acabar con todo… como mi amada mujer, me comprendes a pesar del choque con tus principios pues no intentas limitarme en nada.
—No puedo darte esa ventaja siempre, mi amor…—me sinceré—, algún día tendré que detenerte si cumples con tu promesa de llegar tan lejos por mí. ¿Hasta que punto voy a permitirte sobajar a los demás?, ¿qué tanto lo compensará tu tierno trato hacía mi persona?, ¿cómo mantener un equilibrio entre mi amor tan impetuoso y mi razón tan demandante?—No me contuve en posar mis manos sobre su rostro y mirarlo con un profundo cariño. Con toda mi vulnerabilidad al descubierto, finalicé mis interrogatorios—; ¿cómo sé… que no seré peor que ellas?
Besó delicadamente mis labios. Su cálido aliento me reconfortó despejando esa crisis momentánea, pues sólo me bastaba eso para seguir ignorando lo demás.
—Ya eres superior en ser la peor, querida, y por eso me tienes aquí.
—Vaya premio de consolación eres, patán.
—Un patán que te adora.
—¿Sí? Pues asumo con gusto la responsabilidad de sentir lo mismo.
—Ahí lo tienes, ¿te sirve esa explicación sobre lo que te hace distinta? No intentas culparme de caer tan bajo al amar a un hombre como yo a pesar de que sería muy sencillo hacerlo.
—Culparte sería darte un mérito que no mereces y más porque te encanta sentirte el que lo hace todo. Pero te lo dije, los sentimientos ajenos son algo que sólo le compete a cada uno. Yo elegí corresponderte y amarte así, no puedo negar parte de mi responsabilidad en todo esto.
A veces, lo más complejo es aceptar el desastre que una es y no tanto el saber de los crímenes de tu ser amado. Mis límites no me salvarían de Brick cuando la verdad era que yo no era tan buena. La aversión hacía sus actos no eran más que el disimular del asco que yo en ocasiones sentía de mi lado más oscuro. No era tan diferente a él y eso me asustaba. Sí, era cierto que ambos veíamos las cosas de maneras distintas, sin embargo, por algo estábamos juntos, por algo Brick veía en mí una especie de alternativa a su caos y yo lo veía a él como un respiro de tanta perfección impuesta. No sabíamos hasta dónde llegaríamos con esta relación, pero el alivio inmediato que nos dábamos era suficiente para apostarlo todo.
Me acurruqué en su regazo mientras yacíamos en el suelo de aquella sala semivacía con cajas a nuestro alrededor. Con mi cabeza junto a su pecho, me dejé arrullar con los latidos de su corazón y con la caricia que me obsequiaba en mi coronilla. Me consentí al dormir en su brazos sabiendo que con él estaría a salvo, por más ilógico que aquello sonara.
Él también era el único que no intentaba limitarme en nada. Irremediablemente, aún con toda esa vileza que le precedía, nada me hacía arrepentirme. Nada me haría traicionar esos sentimientos mutuos. Nada ni nadie, ni siquiera él, alteraría mi decisión de estar a su lado aún si eso significaba mi propia ruina.
Yo así le querría...
Por siempre.
.
.
.
.
.
Love will find a way
Darlin', love is gonna find a way
Find its way back to you
Love will find a way
Maldición, sigo viva... ¡Para su desgracia! (?) :D
Supongo esto cuenta como mi aporte anual aunque este año sí he estado más activa pero en Idilios Nocturnos. Esta vez les traigo por individual una nueva serie de escritos que como en los anteriores fics, trato mi HC ahora desde la perspectiva de las chicas. Comenzando con Blossom, la líder que todo mundo ama, ya ustedes juzgarán que tan incómodos -o no- están con mi manera de escribirla.
Verán, tratar un romance entre ella y Brick es complejo y más cuando él no es un villano redimido que se amolde a su visión de justiciera. Siempre lo repito pero me gusta hacer a los Rowdys como personajes inestables, así que el reto está en juntar a dos opuestos que para hacerlos funcionar, alguno tiene que ceder. Claro, es común ver a los chicos renunciando a su villanía para que las parejas tengan éxito, pero, ¿qué pasa cuando eso no ocurre? No estoy hablando de que en este HC las chicas se vuelvan malas pero casi (?), al final, no son el ejemplo de heroínas y eso les representa un conflicto en su día a día. Admitir que están fallando a sus principios por dejarse llevar ante sus sentimientos por el enemigo es el tema base de este fandom, lo saben aquellos que llevamos tiempo aquí pero cada autor lo ha tratado como quiere... y yo quiero de modos cuestionables.
Dato curioso, ¿por qué elegí una canción con tintes optimistas sobre el amor para este capítulo? Por la ironía, xD. Como si con abrirte al amor augurara sólo cosas buenas...
Blossom sabe que en algún momento le tocará confrontar a Brick si la situación así lo requiere, pero en el fondo no desea que eso suceda. Disfruta de esos momentos en los que son sólo los dos, mas tiene presente que no puede ignorar para siempre ese lado caótico de su pareja. ¿Cómo puede soportar esa carga? En parte, porque está enamorada, pero por otra, porque en el fondo no es el personaje más íntegro ni de cerca, mucho menos el más cuerdo si son muy críticos con ella. ¿Que no es la Blossom que algunos quieren leer? Miren, no lo siento, yo bien he dicho todo el tiempo que hago OoC porque quiero y puedo, al final son personajes a los cuales los hacemos crecer y ya desde ahí dejan de ser fieles al canon donde son unas niñas con una visión del mundo más amena por su inocencia. ¿Eso les sigue molestando a unos? Entonces... ¿¡Qué carajos hacen leyendo fanfics, por todos los infiernos?! Vayan y vean la preciosa caricatura y déjenos en paz con nuestras amadas porquerías.
Para el resto del fandom, mis aberraciones que ya estamos bien impuestos a la perversión de estos personajes, a ustedes sí espero que los haya entretenido. Y por si no regreso pronto, ¡les deseo felices fiestas y que este próximo año sea bueno para todos!
Domina Mortem
