Está historia ocurre antes de que He-Ro y Fisto se conocieran, cuando esté último estaba en una misión en el Hemisferio Oscuro.
Este sitio, desprovisto de todo lo bueno, era poco más que un infierno en Eternia, el cielo era rojo sangre, la tierra gris y casi estéril en su totalidad, con muy pocas plantas creciendo aquí, todas ellas grises, espinosas y carentes de hojas, a diario llovía montones de ceniza producto de los volcanes en perpetuo estado de erupción, la lluvia era ácida como en el Hemisferio Luminoso, pero venía acompañada de rocas ardiendo, los géiseres de gases tóxicos eran más comunes que en el Hemisferio Luminoso, y lo peor sin duda era la fauna, pues casi todo en este horrible lugar eran Abominaciones, material para las peores pesadillas que pululaban por todo el lugar.
Para cualquiera que no supiera el porque, el simple hecho de saber que aquí vive gente normal sonaría hasta risible y completamente suicida, ya que nadie en su sano juicio viviría aquí. Pero hay gente viviendo en el Hemisferio Oscuro, gente que fue desterrada a esta zona por los crímenes más inenarrables y vomitivos que se puedan imaginar, y debido a ello sus descendientes, quienes claramente no son mejores que sus ancestros, pueblan el Hemisferio Oscuro reuniéndose en crueles y brutales pandillas que constantemente pelean por el poder.
Fisto había sido mandado a infiltrarse en una de estas pandillas, específicamente los Fighting Foe Men, una pandilla conocida por tener vehículos de calibre militar a su disposición. Y Fisto fue enviado a sabotearlos por órdenes del Rey Adam. Dos años le tomo ganarse la confianza de la líder de los Fighting Foe Men, pero al fin, tras tanto esfuerzo, había logrado ganarse un puesto en el círculo interno de la líder.
La líder en cuestión era una mujer bastante joven de piel oscura, Fisto le calculaba la misma edad de la hija de Clamp-Champ, a quien se parecía bastante, vestía una camisa negra que dejaba expuesto su abdomen, un taparrabos de cuero negro, medias negras tan largas que casi tocaban el taparrabos, las típicas botas de cuero usadas por casi todos, tenía el cabello atado en rastas y tirado todo para atrás, asimismo tenía un símbolo que representaba un Battle-Ram en su pecho y poseía un Katar como arma. Alrededor suyo estaban los otros tres miembros más importantes de los Fighting Foe Men; Dawg-O-Tor: Un hombre Humano de piel caucásica que pilotaba un Wind Raider y vestía una armadura verde sin mangas y un casco negro con visor naranja, Ditztroyer: Un hombre Gar que pilotaba un Roton y vestía una camisa sin mangas naranja, un taparrabos marrón peludo y una capa con capucha azúl, y la Doncella del Escudo Sherrilyn: Una mujer Humana de piel caucásica que manejaba un Attack-Trak que vestía una coraza roja y un taparrabos marrón, dejando expuesto el abdomen y teniendo un casco azúl con visor naranja. Estos tres tenían un símbolo en su pecho que representaban los vehículos que manejaban, asimismo tenían armas inspiradas en dichos vehículos, como una masa y un escudo para Dawg-O-Tor con forma de Wind Raider, un bastón con una sierra circular en la punta con forma de Roton y un rifle láser para Ditztroyer, y un rifle láser de doble cañón y un escudo con forma de la aruga de un Attack-Trak para Sherrilyn.
Todos estaban ahí reunidos para planear el ataque a la pandilla liderada por Kronis, quién antaño solía ser un Guerrero Malvado de Keldor, antes de que su maestro se convirtiera en Skeletor.
— Dime, Point Dread, ¿Crees que tenemos las de ganar? —Pregunto Dawg-O-Tor a la identidad falsa de Fisto.
— Va a hacer duro, pero mi espía dentro de la pandilla de Kronis nos ha dado una información vital —Revelaba Fisto—, para llegar donde nosotros Kronis debera cruzar el Cañon del Eterno Sufrimiento, dejándolo vulnerable a un ataque desde lo alto. Si atacamos justo cuando el y sus hombres pasen los acabaremos de un solo golpe.
— Me encanta esa idea —Reconocío Sherrilyn.
— ¿Alguna objeción, Kali? —Pregunto Ditztroyer.
Kali, quien estaba en su silla comiendose la pata rostizada de un animal para horror y asco de Fisto, tan solo miro con una cara engreida y confiada y dijo:
— ¡Me gusta, destruyamos a ese hijo de puta, entonces reclamaremos el control total de esta zona!
Los demás gritaron de emoción en respuesta, y se prepararon para la batalla que se avecinaba.
En el otro extremo de la zona, el espía de Fisto que no era otro que Man-E-Faces, quien se habia colado en la pandilla de Fisto hace tan solo un mes al dejar al borde de la muerte cerca de un bosque muerto a uno de sus miembros y haciéndose pasar por el gracias a sus trajes y máscaras mágicas, estaba viendo como Kronis conducía a sus hombres a una muerte segura contra los Fighting Foe Men de Kali, todo gracias a la información que pudo pasarle a Fisto sin que Kronis se enterará.
Kronis tenía la piel azúl, pero no era un Gar, ya que sus orejas eran redondas como las de un ser Humano, en cambio Kronis era un Alienígena que terminó en Eternia. Pero para ser un vulgar criminal había llegado lejos, considerando que su pandilla, aunque no tan provista de tecnología militar como los Fighting Foe Men, lo compensaba al superarlos veinte a uno. El como una escoria del calibre de Kronis logro amasar tal cantidad de seguidores era un completo misterio para Man-E-Faces.
— Así que este es el lugar, ¿Verdad, Scychor? —Pregunto Kronis.
— Así es, Kronis, los Fighting Foe Men nunca considerarían que alguien cruzará el Cañon del Eterno Sufrimiento para llegar a ellos —Mentía Man-E-Faces.
— ¡Ja, ja, me gusta oír eso, siempre puedo contar contigo, viejo amigo! —Exclamo Kronis.
A Man-E-Faces le dió asco esa respuesta considerando que solo pudo hacerse pasar por Scychor debido a que Kronis lo había enviado a una misión suicida contra los Fighting Foe Men. Si algo tenía seguro todo el mundo, es que no se podía confiar en Kronis.
El viaje por el Cañon del Eterno Sufrimiento no fue una experiencia placentera, ya el lugar hacía honor a su nombre, con los fantamas de los que alguna vez murieron aquí aún vagando sin poder dar descanso a au dolor. Los hombres de Kronis estaban aterrados de pasar por aquí, pero más les aterraba lo que les haría Kronis si trataban de huir. En cambio Kronis se mostro indiferente a los sufridos fantasmas a su alrededor, y Man-E-Faces tan solo estaba impaciente y esperando a que por fin llegara Fisto y así poder tender la trampa.
Por suerte para Man-E-Faces, los Fighting Foe Men ya estaban arriba del cañon, que esperando el momento de atacar a Kronis. Kali espero pacientemente a que Kronis estuviera en la mejor posición para poder ser emboscado. Cuando por fin ocurrio, Kali hizo sonar la alarma de su Battle-Ram para dar comienzo al ataque.
En cuestión de segundos los Fighting Foe Men cayeron sobre la pandilla de Kronis, matando en el proceso a varios de sus hombres, quienes pasarían a engrosar la fila de los fantasmas del cañon.
— ¡¿Que significa esto?! —Exigio saber Kronis.
— Con suerte, significara tu fin —Respondió Man-E-Faces revelando su verdadera identidad.
— ¡Man-E-Faces! —Exclamo Kronis—. Así que Scychor esta muerto, no me sorprende viniendo de ese inútil, y pronto tu lo acompañarás en la otra vida.
— Si, suerte con eso —Y cambió a Man-E-Robot para segarlo con un fuerte flash y así poder huir de ahí.
— ¡Kronis, es hora de que te unas a los fantasmas de este lugar! —Exclamo Kali bajando de su Battle-Ram y sacando su Katar para hacer frente a Kronis uno a uno.
— ¡Maldita mocosa, ¿Acaso no te das cuenta?, nos han tendido una trampa a los dos! —Afirmaba Kronis.
— ¿Está todo listo? —Pregunto Man-E-Faces.
— Totalmente, es hora de los fuegos artificiales —Respindió Fisto sacando un detonador y activandolo.
Entonces unos explosivos colocados ahí con anterioridad explotaron, causando un desborde que soterro a los Fighting Foe Men y a la pandilla de Kronis, sobreviviendo muy pocos. Entre esos pocos estaban los respectivos lideres de cada pandilla y los lugartenientes de Kali, quienes lograron por muy poco no ser aplastados en el proceso. Fue entonces que Ditztroyer vio arriba y miro a "Point Dread" al lado de Man-E-Faces, y fue entonces que se dió cuenta de que habían jugado con ellos como si fueran unos niños estúpidos.
— Es hora de irnos —Dijo Man-E-Faces.
— Concuerdo, una vez que salgan van a estar muy enojados —Afirmo Fisto mientras llamaba a Stridor
— Entendido, haya voy —Contesto Stridor.
— ¿Te llevo con nosotros? —Pregunto Fisto.
— No sera necesario, deje un Wind Raider escondido cerca de aquí. Te veo luego en Ciudad Grayskull, hay un monto de cosas nuevas que te has perdido y debes ver con tus propios ojos —Afirmo Man-E-Faces antes de irse.
— Cosas nuevas —Dijo extrañado Fisto—, bueno, supongo que las veré una vez llegué allá.
Y una vez Stridor llego el se fue de ahí tam rapido como pudo. Y justo a tiempo, pues una encolerizada Kali había estado escalando el cañon para llegar a el y matarlo. Pero cuando por fin llegó hasta arriba, Fisto ya se había marchado, dejándola solo con una inmensa furia por haber perdido a tantos hombres y vehículos y haber sido engañada como una tonta.
Kronis también huyó, sin realmente importarle la muerte de sus hombres, ya reconstruirá su pandilla, incluso si eso demora tiempo, ahora lo importante era huir y no ser atacado por los Fighting Foe Men sobrevivientes. Ya habrá otro día para pelear.
En cuanto a Fisto y Stridor, ellos empezaron su viajende regreso a Ciudad Grayskull, habían pasado ya dos años que Fisto no veía a su esposa e hija y estaba ansioso de volver a verlas, aunque puede que haya un inconveniente por el camino que requiera que el nuevo portador de la Espada del Poder vaya en su rescate. Pero eso es otra historia para otro día.
