Esta historia ocurre en un punto indeterminado del tiempo, en un lugar dentro del Vortice Temporal se hallaba el monasterio de los Señores Atemporales, maestros del tiempo y los lideres de los Guardianes Temporales como el Mighty Spector y demás miembros de la orden.

En este lugar el Mighty Spector estaba en un laboratorio Tecno-Mágico en frente de Haruka, la esposa de Slamurai petrificada por Ninjor. El proceso había sido más tedioso y difícil de lo que había supuesto inicialmente, pues llevaba ya años buscando una cura y no encontraba nada en las distintas eras que visitaba.

— ¿Que clase de hechizo utilizó Ninjor? —Se preguntaba frotando con sus dedos el espacio entre sus ojos—, ¿Cómo es que no encuentro una cura?

— ¿Te encuentras bien, John? —Preguntaba otro Guardián Temporal que acababa de entrar.

— Hola Julio, tan solo estoy cansado y frustrado, sigo sin saber que mierdas hizo Ninjor para petrificar a Haruka, ya que por más que he buscado e intentado, ¡No logro despetrificar a esta mujer! —Exclamo mientras golpeaba su cabeza contra la mesa de trabajo.

— Eso es duro, compañero —Dijo Julio—. Sin embargo estoy seguro de que podrás conseguirlo, te he visto realizar actos que se consideraban imposibles, como pelear y sobrevivir contra un portador de la Anti-Verdad en Apokolips, se que esto no esta fuera de tus capacidades.

— Gracias por la palabras de aliento, realmente las necesitaba oír hoy —Expreso Mighty Spector.

— Es lo mínimo que puedo hacer por el tipo que evito que fuera devuelto a mi tiempo para ser asesinado por esos senadores cobardes y ese maldito traidor de Bruto —Dijo Julio César—. Aunque me siento mal por ese clon que mandaste en mi lugar, nacer solo para morir apuñalado múltiples veces, ese es un destino cruel.

— El clon tenia muerte cerebral desde el segundo uno, no iba a mandar a alquien consciente a morir. Honestamente, los clones de los senadores fueron más difíciles de crear que el tuyo, al fin de cuentas estos tenían que poseer los mismos recuerdos que los originales y eso fue difícil de implantarselos —Explico Mighty Spector.

— Bueno, con eso me quedo más tranquilo —Dijo César—. En fin, solo pase para saludar, tengo una misión que cumplir, debo llevar a Peekablue de vuelta a su tiempo.

— Si que nos ha ayudado mucho esté último año —Dijo Mighty Spector.

— Si, por eso se ha ganado volver a su vida normal junto a su pareja —Dijo César—. Bueno nos vemos.

— Nos vemos —Se despidió Mighty Spector.

— Ah, casi se me olvida, los Señores Atemporales tienen una nueva misión para ti, tienes que ir a la Tierra durante la Era Arturica de Bretaña, parece que alguien quiere asesinar al Rey Arturo Pendragon antes de que consiga a Excalibur —Informaba César—. Ahora si, nos vemos.

— Bueno, supongo que el trabajo llama —Dijo Mighty Spector pasando su investigación y abriendo un portal hacia la Tierra.


Camelot, Bretaña, Siglo V D.C.

Tras llegar al tiempo previsto, Mighty Spector se hizo invisible con un dispositivo de camuflaje y empezó a buscar por la zona en busca de algo fuera de lugar.

«Este sitio es enorme, casi rivaliza con el Palacio Real de Eternos», pensó luego de pasar dos horas recorriendo sus pasillos.

Por mucho que buscaba no lograba encontrar en dónde se hallaba el asesino, tan solo veía caballeros en brillantes armaduras y sirvientes trabajando diligentemente. En eso se topo con dos caballeros hijos de Morgause Orkney, Sir Gaheris y Sir Gareth, quienes parecían hablar sobre algo importante

— ¿Oíste lo que pasó hace unos días? —Preguntaba Gaheris.

— Si, oí que el Rey Pellinore rompió la espada del Rey Arturo durante una justa, ¿Eso significa que Pellinore es más fuerte que Lancelot? —Se preguntaba Gareth.

— ¡Ni de chiste Pellinore es más fuerte que Lancelot, solo Gawain lo es! —Exclamo afirmativamente Gaheris.

Mientras seguían hablando no notaron que se les estaba acercando otro caballero, este caballero manco es conocido como Sir Bedivere, uno de los más leales Caballeros de la Mesa Redonda, pero que algo extraño le pasaba, una aura morada estaba cubriendo su cuerpo pero nadie más parecía verla, y se estaba dirigiendo al salón de la Mesa Redonda. Los dos hermanos intentaron saludarlo pero el solo los aparto bruscamente.

— ¿¡Y ha este que le pasa!? —Quería saber Gareth.

— ¡Menudo imbécil! —Exclamo Gaheris.

«Bueno, esa es mi señal», pensó Mighty Spector siguiendo a Bedivere.

Tras seguirlo hasta una zona apartada, Mighty Spector atacó de forma no letal a Bedivere, arrastrándolo hacia las sombras, ahí empezó a analizar que le pasaba. Unos dos minutos después llegó a una conclusión.

— Magia Vudú —Dijo Mighty Spector.

— ¡Un premio para el que hizo su tarea! —Exclamo un hombre detrás suyo que lo golpeó tan fuerte que lo mando a volar rompiendo el techo encima suyo.

Mighty Spector se recompuso en el aire y uso su lanza como tabla para flotar y ver quién lo había golpeado. Ahí vio a un hombre Haitiano de piel oscura vestido de un elegante traje púrpura de alta gala con un trozo de cuero negro cocido en la zona de sus ojos cubriéndoselos por completo y que estaba generando baldosas de energía mágica para usarlas como escaleras y así llegar hasta Mighty Spector.

— ¿¡Quien eres tu!? —Exigio saber Mighty Spector.

— Me conocen como el Padre de la Media Noche en mi Haití natal, pero tú puedes llamarme; Puppet Master —Se presentaba Puppet Master.

— ¿Se puede saber que tienes contra el Rey Arturo? —Pregunto Mighty Spector.

— Yo, nada, tan solo estoy haciendo el trabajo por el que me contrato alguien con mucho dinero y ganas de ver morir a Arturo antes de que llegue a su máximo poder —Revelaba a medias Puppet Master.

— En ese caso me veo en la obligación de detenerte —Expreso Mighty Spector sacando su pistola láser.

— ¡Te reto a que lo intentes, Guardián Temporal! —Exclamo Puppet Master sacando un martillo, unos clavos y unas muñecas vudú con forma de caballeros menores llenos de alfileteros.

Mientras ambos peleaban, en el Salón de la Mesa Redonda, un muy molesto mago anciano con larga barba blanca y túnica azúl estaba regañando al Rey de Bretaña.

— Vamos a ver, ¿Cómo es posible que rompieras a Caliburn mientras combatías contra el Rey Pellinore? —Quería saber un confundido y desconcertado Merlín.

— Al parecer está espada no era lo suficientemente perfecta como para resistir impactos de esa magnitud, necesito una espada más capaz para poder mantener mi reino —Decía Arturo sentado en su silla de la Mesa Redonda con los brazos sobre la misma y sosteniendo su mentón con ellos.

Su esposa, la Reina Guinevere, también estaba ahí, pero parecía aburrida e indiferente de lo que ahí se discutía. Ella llevaba un elegante vestido verde que resaltaba su hermosa figura que había suspirar a todos los Caballeros de la Mesa Redonda y que combinaba con su pelirrojo cabello que tenía recogido en dos moños con forma de caparazón de caracol a los lados de su cabeza.

El Rey Arturo tenía largos cabellos rubios como el oro que combinaban con su blanca piel y su creciente barba, su coraza gris con una capa roja unida a ella y con un símbolo de "X" en el medio con lo que parecían cuatro "L" arriba y abajo apuntando en direcciones opuestas que iniciaban desde esa "X", camisa sin mangas de cuello largo negra, pantalones rojos con un taparrabos marrón peludo y botas marrones con piel en la parte superior era lo que vestía el Rey de Bretaña. Además, debido a su fuerte físico, belleza sin igual y por su aura cuasi-divina hacia que los Ciento Cuarenta y Nueve miembros de la Mesa Redonda sin contarlo a el, además de su pueblo, lo vieran como un ser inalcanzable, sobretodo por el caballero que estaba más perplejo de haber visto a Caliburn quebrarse.

— Oiga, su Majestad Pellinore, ¿Cómo es posible que rompiera a Caliburn durante la justa? —Preguntaba entre murmullos un hombre joven de rubios cabellos en una armadura negra con temática de Dragón—. ¿Y que hace aquí de paso, por qué no está en su reino?

— Ni yo mismo lo sé, Sir Mordred, tan solo ocurrió de repente y sin previo aviso —Explico el caballero de cabello castaño en armadura gris—. Y respecto a lo otro, tu rey y yo llegamos a un acuerdo, por lo que ahora soy otro Caballero de la Mesa Redonda.

— ¡Como siempre nuestro rey conquistando los corazones de la gente! —Expresaba Mordred su admiración por su rey—, aunque dudo que esto le guste a los Hermanos Orkney.

«¿¡Cómo mierdas este perro asesino fue aceptado por el rey!?», pensaron Gawain y Agravain, hermanos de Gaheris y Gareth e hijos del Rey Lot de Orkney.

De vuelta con Mighty Spector, este se hallaba en problemas, pues Puppet Master estaba controlando a varios Caballeros de la Mesa Redonda y los estaba haciendo luchar contra el en los tejados del castillo. Mighty Spector no podía matarlos al ser inocentes, por lo que se estaba viendo superado por ellos, sin mencionar que Puppet Master constantemente estaba usando su martillo para arrojar sus clavos como proyectiles para intentar convertirlo a él también en otro esclavo sin voluntad.

Mighty Spector logro bloquear el impacto de dichos clavos con el escudo de uno de los caballeros, a su vez uso a dicho caballero como un garrote improvisado contra los otros, logrando alejarlos los suficiente como para recuperar su lanza y apuñalar las piernas de estos caballeros para que ya no intervengan.

— ¡Nada mal debo decir, mi buen señor! —Le halagaba Puppet Master.

— Guardaste tus elogios para el guardia de tu futura celda —Dijo Mighty Spector.

— Eso lo veremos —Dijo Puppet Master tomando la espada de un caballero y sacando de sus mangas unas cartas del tarot que empezaron a flotar alrededor suyo a modo de protección.

Otra vez en el Salón de la Mesa Redonda.

— ¡¿Estás bromeando?!, ¡Esa espada fue la que te permitió volverte el rey de Britannia, y ahora la estás desechando como basura! —Exclamaba Merlín.

— Un Rey perfecto no puede contentarse con una espada imperfecta, de lo contrario sería incapaz de defender su reino con eficacia de los Anglosajones y los Romanos que quieren subjugarnos, por no hablar de peligros como Morgana y su aquellarre, es por eso que necesito una mejor espada que Caliburn —Explicaba Arturo—. Así que, ¿Que me dices, viejo amigo, me ayudarías a conseguir una espada mejor?

— Supongo que no me queda otra, su Majestad —Respondío Merlín—. Pero a saber en dónde se podría hallar una espada semejante.

En ese instante las puertas del salón se abrieron y de ellas entro un caballero de cabello negro y una reluciente armadura blanca con una capa roja y un casco que dejaba al descubierto la boca de su andrógino rostro.

— ¿Que le está pasando a la Reina Guinevere? —Quiso saber Sir Gawain al ver el cambio de actitud que había tomado la reina al ver entrar a Lancelot.

— Lancelot siempre tiene ese efecto en la gente, a lo mejor no es nada, hermano —Dijo Sir Agravain.

— Lancelot, amigo mío, ¿Que te trae de regreso a Camelot? —Quería saber el Rey Arturo.

— He oído sobre el desafortunado destino de Caliburn, por lo que he vuelto con el propósito último de revelarle que la Dama del Lago que me adoptó de niño tiene en su posesión una espada sagrada de tal poder inconmensurable que no habría fuerza en la Tierra capaz de derrotarle, noble Rey Arturo —Revelaba Lancelot.

— ¿Es eso cierto, Merlín? —Pregunto Arturo.

— Es cierto que Nimue guarda muchos tesoros en su palacio debajo del lago, por lo que es muy posible que ahí se encuentre la espada de la que habla Lancelot —Dijo Merlín acariciando su larga barba.

— Si tal es el caso lo mejor será preparar una expedición a dicho lago —Decía Arturo levantándose de la Mesa Redonda—. Kay, Gawain, Mordred, ustedes vendrán con nosotros, entre más hombres seamos mejor nos irá, y de paso si alguien ve a Bedivere también díganle que se venga.

— ¡Así se hará, su Majestad! —Exclamaron los tres hombres.

— Hace tiempo que tú, Bedivere y yo no íbamos a una aventura juntos, Grillo, será bueno volver a como eran los viejos tiempos —Sir Kay solo podía dirigirse al Rey Arturo de esa forma debido a ser su hermano mayor adoptivo.

— Sin duda traerá recuerdos —Dijo el Rey Arturo con una sonrisa.

— Iré en una expedición con el Rey Arturo, Sir Kay, Sir Bedivere y Sir Lancelot, el Caballero del Lago, este debe de ser el mejor día de mi vida —Afirmaba silenciosamente Mordred—. Mi amada Cwyllog y mis hijos alucinaran cuando les cuente está historia cuando volvamos.

— ¿Pero que tus hijos no tienen dos años, como van a entender la historia? —Pregunto el Sarraceno Sir Palamedes.

— Siempre puedo contarles la historia conforme crezcan —Explico Mordred.

— ¡Solo asegúrate de volver de una pieza, Mord, no quisiera llevarles malas noticias a nuestros padres! —Dijo su hermano adoptivo Sagramore rodeándolo con su brazo izquierdo.

— Tranquilo grandulon, no pienso morir aún —Dijo Mordred.

Cuando acabo de decir eso vio de reojo como algo pasaba volando afuera de la ventana. Obviamente eran Mighty Spector y Puppet Master, quienes seguirán en su duelo. Mighty Spector atacaba sin pausa a las cartas que protegían a Puppet Master para romper su escudo, mientras Puppet Master seguía produciendo numerosos cortes en Mighty Spector, quien aún así no caía. Finalmente logro romper la última carta al coste de ser apuñalado en el corazón por Puppet Master.

— No lo hiciste mal, he de admitir, pero al final yo soy quien se alza con la victoria —Afirmo Puppet Master a punto de dar el golpe de gracia.

Pero sin que el lo supiera, Mighty Spector tenía un segundo corazón cortesía de su ascendencia Eterniana, el cual empezó a latir para reemplazar al apuñalado. Logrando así que Mighty Spector logrará esquivar el ataque de Puppet Master y contraatacará con su lanza, cortando el brazo derecho de Puppet Master de una sola estocada.

— ¡¿Pero, como?! —Pregunto Puppet Master cayendo de rodillas mientras trataba de detener la hemorragia.

— Los Eternianos tenemos dos corazones, eso sin duda es una ventaja sobre otras especies —Explicaba Mighty Spector—. Ahora, te espera una linda celda.

Y abrió un portal que se trago a Puppet Master cuando esté trato de huir. Al hacerlo todos los Caballeros de la Mesa Redonda se liberaron de su control.

— No está mal, ¿Pero podrías no apuñalar a mis hombres en las piernas a la próxima? —Le dijo una voz desde atrás.

— ¡¿Pero, como?! —Exclamo Mighty Spector al voltearse y ver qué se trataba del Rey Arturo.

— No soy un ciego ignorante, los ví pelear a través de las ventanas de mi salón, estaba a punto de unirme a la refriega cuando tú derrotaste a ese asesino, su color de piel me recordó a Sir Feirefis, Sir Farjelastis y Sir Levander, ¿Acaso también será de Zazamanc o de algún otro reino africano? De todas formas supongo que debo estar en deuda contigo —Explico Arturo.

— Tan solo hacia mi trabajo de defender la historia —Dijo Mighty Spector—. Y por cierto, el tipo dijo venir de Haití, una nación que aún no existe.

— Por lo que veo vienes del futuro, en tal caso me veo en la necesidad de preguntar, ¿Tendré éxito en mi empresa? —Pregunto Arturo.

— Encontrarás una espada mejor en ese lago capaz de canalizar la luz y el fuego a tu voluntad y la llamaras Excalibur, con ella te vuelves incomparable bajo los cielos y su vaina impedirá que tus heridas sangren —Revelo Mighty Spector.

— Es bueno saber eso. Pero mi pregunta tenía que ver con mi reino, ¿Logro convertir Britannia en un reino perfecto y eterno? —Volvio a preguntar.

— No puedo dar una respuesta a esa pregunta sin amenazar con cambiar la historia —Explico Mighty Spector abriendo un portal para si—, eso es algo que deberás descubrir cuando llegue ese día en Camlann.

Tras decir eso se fue sin decir más palabras, dejando a Arturo más confundido de lo que hubiese querido.

— ¿Que pasará en Camlann? —Se pregunto a su mismo sin saber que esperar del futuro.

«Camlann, ¿Me preguntó que pasará ahí?», Se pregunto Mordred en su mente tras haber visto los últimos minutos de la batalla escondido. «Sea lo que sea, estoy seguro de que el Rey Arturo nos guiara a la victoria, es lo mínimo que podríamos esperar de el».

Y tras pensar en esto, ambos hombres se fueron de ahí, listos para emprender la búsqueda de Excalibur.