Está historia se desarrolla cuando Adam aún era un niño pequeño y la Gran Agitación estaba en alza. Por culpa de esta última el guardaespaldas anterior del Rey Randor había muerto en combate, por tal razón Randor decidió hacer una prueba para elegir a su reemplazo lo más pronto posible. El sitio de la prueba era la ciudad de Eternos, el sitio más seguro en Eternia en este momento gracias al campo de fuerza que la protege de cualquier ataque, razón por la cual muchos civiles fueron a ver la prueba.
Esta era en cuestión una carrera de obstáculos combinado con varias arenas de combate a lo largo del recorrido repleto de trampas que lisiarían y hospitalizarían a los que cayeran en ellas, y eso en el mejor de los casos. Randor no se andaba con pequeñeces, su guardaespaldas debía ser el mejor en lo que hace, no puede permitirse un inútil.
Esta prueba había atraido la atención de todos los estratos sociales de Eternia, pues volverse el guardaespaldas del rey significaba ascender en la pirámide social y ganar un estatus similar al de un noble, básicamente mejorando sus vidas. Y entre el grupo que buscaba exactamente eso se hallaba un joven de piel de ébano bastante entusiasta y preparado, vestía una camiseta sin mangas azúl, un taparrabos rojo peludo, y unas botas de piel de color café. Este joven era Raenius, quien en un futuro sería conocido como Clamp-Champ.
El junto al resto ya se encontraba en la linea de salida junto al resto de los participantes esperando la señal de su rey para dar inicio.
Y así, tras la señal del rey dió inicio a la prueba y todos los participantes empezaron a moverse a través de la carrera de obstáculos, que incluían trampas en el piso para capturar, dardos con suficiente tranquilizante como para noquear a un oso de la Tierra al instante, martillos en péndulos enormes, gas nervioso, plataformas electrocutadoras escondidas en el suelo, animales rabiosos, etcétera, etcétera.
Como cabría esperar, varios participantes quedaron eliminados casi al instante, con muchos sufriendo heridas que habrían matado a una persona de la Tierra. Aún así varios lograron sortear los obstáculos y llegar hasta las arenas de pelea, incluído el joven Raenius, quien despachó como si nada a su oponente a pesar de este ser un Kaligar que lo doblaba de tamaño.
Al hacer esto se gano la atención de varios espectadores, sobretodo de los reyes y una joven chica de piel de ébano como el que se le quedo viendo maravillada desde el inicio de la prueba.
Tras derrotar a su oponente, Raenius procedió a moverse por otro circuito de obstáculos en dónde varios más fueron heridos mientras el esquivaba todos los peligros debido a sus súper sentidos que lo hacían reaccionar antes de que esas trampas estuvieran cerca de el.
Así llego a otra arena en dónde también despacho casi al instante a su oponente Humano de Targa como si nada, volviendo a ganarse los aplausos del público y la atención de los reyes y la chica.
— Es bastante bueno —Decía Marlena con un joven Adam sentado en su regazo.
— Sin duda —Reconocía Randor—. Duncan, ¿Quien es este tipo?
— Aquí pone que se llama Raenius, sin apellido —Contesto Man-At-Arms leyendo la lista de inscripción con su hija a hombros.
— ¿Sin apellido? entonces debe ser del pueblo común, sin duda alguna hay gente extraordinaria en todos los estratos sociales —Dijo Randor acariciando su barba.
— Tengo entendido que mami sería del pueblo común en su planeta, así que eso da validez a lo que dices, papi —Expreso el joven Adam.
— Es madre y padre, dilo como debe ser —Dijo secamente Randor sin siquiera molestarse en mirarlo entristeciendo de ese modo a Adam.
— ¡No le hagas caso a este cascarrabias, tu dime como quieras! —Dijo Marlena haciéndole cosquillas a su hijo para animarlo—. ¿Mejor?
— ¡Mejor! —Dijo Adam.
— El rey es muy malo con Adam —Le susurro Teela a su padre al oído.
— Y eso que esto no es nada —Le dijo Man-At-Arms igualmente al oído.
Y así prosiguió la prueba durante dos horas hasta que solo quedó uno de pie, quien obviamente se trataba de Raenius. Al ser el ganador subió por las escaleras que conectaban la última arena de combate con la plataforma en dónde estaban los Reyes de Eternia.
Una vez llegó se inclino frente a los monarcas en señal de respetó, entonces Randor se levantó y tomando la Espada de Gaz procedió a pasarla sobre sus hombros.
— En nombre del Rey Grayskull y su bendito linaje, así como de la gente de Eternia que hoy te mira, te nombró como mi guardaespaldas personal, levántate Raenius como un nuevo Defensor —Expreso Randor con solemnidad.
Raenius se levantó y alzó su puño cerrado al aire frente a la multitud que empezó a vitorear su nombre.
Una vez caída la noche los Defensores estaban celebrando la entrada de su nuevo miembro. Pero Raenius, si bien disfrutaba de la fiesta, decidió irse a un jardín tranquilo para descansar un poco, ahí se encontró con la chica que lo había estado viendo durante toda la prueba.
— Hey, yo te conozco, estabas entre el público que me vitoreaba —Noto Raenius.
— Que puedo decir, soy una gran fan —Dijo la chica.
— ¿Pero que haces aquí, acaso me seguías? —Pregunto Raenius.
— No, es que yo trabajo aquí, soy la jardinera del Palacio Real, soy Khalía, mucho gusto —Se presento Khalía.
— El gusto es mío, Khalía, soy Raenius, aunque eso ya lo debes de saber —Dijo Raenius frotando su nuca.
Khalía se rió con dulzura mientras disfrutaba de la compañía de Raenius.
— Déjame decirte, estuviste increíble ahí en la pista —Dijo Khalía—. Pero quiero saber una cosa, ¿Cómo es que lograbas esquivar todo lo que venía hacia tí tan fácilmente?
— Es porque tengo súper sentidos, nací con ellos y me han sido útiles desde siempre —Explico Raenius.
— ¡Guau, ya quisiera yo tener esos sentidos! sin duda me habrían ayudado mucho en el pasado —Expreso Khalía.
— ¡Hey, Raenius, vuelve aquí que la fiesta se está poniendo mejor que nunca! —Exclamo un Arten muy borracho—. ¡Y trae a esa lindura, que también merece divertirse!
— ¡Lo lamento por el comportamiento de mi amigo, el siempre se pone así cuando bebe! —Se disculpaba Raenius—, a este paso dudo que consiga una novia que le dure.
— Descuida, no estoy ofendida, en realidad lo encuentro divertido —Afirmo Khalía—, y tampoco creo que sea mala idea, a fin de cuentas es tu fiesta, y ninguna fiesta tiene sentido sin la estrella principal, así que vamos, hay que divertirnos esta noche.
A Raenius sin duda le había caído bastante bien y no quería separarse tan pronto, es por eso que la siguió a la fiesta.
Varios años más tarde.
— ¿Así que así fue como conociste a mamá? —Preguntaba Syrenne sentada en la silla junto a la mesa del comedor de su casa.
— Si, unas semanas más tarde empezamos a salir y dos años después nos casamos —Respondió Clamp-Champ.
— Debió ser divertido mientras duró, ¿Verdad? —Volvio a preguntar.
— Si, si lo fue, bastante diría yo, al menos hasta que ocurrió ese día —La expresión de Clamp-Champ se oscureció de pronto al igual que la de su hija.
— Si, ese maldito día —Dijo amargamente Syrenne—. Lamento recordarte ese tipo de cosas, padre.
— No te lamentes, ya han pasado años y debo superarlo, al menos aún te tengo aquí —Dijo Clamp-Champ posando su mano en el hombro de su hija.
— Lo mismo digo —Afirmo Syrenne—. Aunque, si me disculpas tengo que irme, John quiere llevarme a un lugar especial para nuestra cita y debo prepararme.
— Por supuesto, solo recuérdale que te traiga temprano o lo castraré —Expreso Clamp-Champ.
— No lo olvidaré —Y tras decir eso subió a su cuarto a prepararse.
— Ella es una buena chica, aún no entiendo por qué no quieres estar con ella —Dijo Clamp-Champ mirando una foto de el con una embarazada Khalía—. Si no te hubieras ido es posible que incluso ella siguiera con nosotros.
— No es que no quiera estar con ella, es que no puedo —Dijo Khalía en el Castillo Grayskull mientras veía a su ex-esposo y su hija mediante una bola de cristal.
— Sabes que puedes irte de aquí cuando quieras, ¿Verdad? —Le pregunto la Hechicera—, no es necesario que te mortifiques en este lugar, puedes volver con tu familia.
— Esa vida ya pasó para mí, además que dudo que mi regreso realmente les traiga alegría después de todo el dolor que les cause, al final mi lugar es junto a usted y el resto de las sacerdotisas —Afirmo Khalía con mucha tristeza.
— Yo no puedo estar con mi hija y con el hombre que amó por más que quiera por tener que proteger este condenado lugar. Y lo que más me duele es que ella va a tener que reemplazarme como la guardiana de este sitio y abandonar a su propia familia, tu en cambio eres libre de hacer lo que quieras, no cometas los errores que me ataron a este lugar, vuelve con tu familia antes de que sea tarde, pues es algo que yo ya no puedo hacer —Le dijo la Hechicera antes de irse.
Khalía se quedó ahí pensando sobre que hacer, lo único que tenía seguro es que deseaba que ese maldito día nunca hubiera pasado.
