Esta historia se desarrolla poco tiempo después de la llegada de Snout-Spout a los Amos del Universo, y sigue a este mismo mientras estaba a las orillas de un lago reflexionando sobre su vida y todo lo perdido ahora que era un Elefante Humano mecánico. En eso casi le da un disparo de Rio Blast, pues está estaba practicando su puntería y un disparo se desvió.

— ¡Fíjate idiota, que casi me vuelas la cabeza! —Le recriminó Snout-Spout.

— ¡No deberías estar prácticamente al lado de un polígono de tiros pa' empezar, compa, aún así lo siento! —Le dijo Rio Blast.

— ¡Que polígono de tiros ni que ocho cuartos, que esto es una reserva natural! —Afirmo Snout-Spout acercándose rápidamente a Rio Blast—. ¡Saca tu trasero de aquí ahora mismo!

— Vaya forma de comportarte, y mira que me disculpé —Dijo Rio Blast.

— Vaya disculpa de mierda fue esa —Expreso Snout-Spout.

— ¿Con que te crees el muy muy, eh paquidermo? 'amoh a ver si eres tan machito, si me me derrotas en una competencia de tiros acepto pirarme de aquí y nunca volver, pero si te gano tú te quedas calladito y te buscas otro sitio donde lloriquear.

— Acepto, ametralladora Humana, mejor ve empacando tus cosas para irte, que te voy a aplastar —Aunque decía eso en realidad no tenía fe en sus propias habilidades.

Al final Rio Blast terminó ganando por un margen de cincuenta a veinte a su favor. Sin embargo su victoria fue todo menos dulce al ver el estado tan depresivo de Snout-Spout.

— ¿Eh, compadre, por qué está tan aguitado? —Pregunto Rio Blast.

— Tan solo recordaba mi vida y lo patético que siempre he sido. Al final no me sorprende que perdiera, si siempre fui un bueno para nada —Expreso Snout-Spout.

— Oye, tampoco hables así de ti, dudo que seas un bueno pa' nada, tiene que haber algo en lo que seas bueno —Decía Rio Blast.

— No, siempre fue el peor en todo desde que tengo memoria, aún no sé cómo no me abandono la gente, bueno, algunos en realidad lo hicieron —Revelo Snout-Spout.

— Eso sonó feo, pero seguro que al menos alguien te consideraría su amigo —Esperaba Rio Blast.

— Hay dos a quienes considero seres queridos allá en Etheria, pero me preguntó si sabrán si sigo vivo, o si me aceptaran si me ven en esta forma —Respondió Snout-Spout.

— Si realmente te quieren te aceptaran como eres, si no, mandalos a la chingada, ¿pa' que estar con gente ingrata? —Le dijo Rio Blast.

— Ojalá tengas razón —Esperaba Snout-Spout.

— ¿Y como fue que te capturaron en primer lugar? ¿Y como es que conservaste tu Humanidad cuando el pobre Doodon ahora es más máquina que vato? —Quiso saber Rio Blast.

— Cometí el estúpido error de intentar ayudar durante el ataque de Hordak a Etheria, solo para que yo junto a otros dos terminaramos cayendo a manos de ese desgraciado que en lugar de matarnos nos uso de conejillos de Indias. Al final uno no sobrevivió y el otro quedó reducido a un Cyborg psicótico amante del fuego —Contesto Snout-Spout—. Y sobre porque conservo la Humanidad, ni siquiera yo lo sé, por algún motivo fui el único con quién fallo el chip inhibidor, quizás sea lo único que me ha salido bien en la vida.

— Míralo de esta manera, al menos tú tienes la oportunidad de recuperar tu vida, cosa que no puedo decir de Doodon, al final la suerte te sonrió a ti —Afirmo Rio Blast.

— Ojalá lo sintiera de esa manera —Decía Snout-Spout.

— Sabes que, olvidemonos de la competición, claramente no quiero hacerte sentir más depre de lo que ya estás, carnal, mejor vamos a echarnos una chelas y descargas tu frustración —Propuso Rio Blast—, Aún puedes chupar, ¿Verdad?

— Si, aún poseo boca y aparato digestivo, pero no sé si…

— ¡Que no se hable más, te vienes pa' acá conmigo! —Exclamo Rio Blast agarrando a Snout-Spout de la trompa y llevándoselo al bar más cercano.

Una vez ahí se emborracharon como si no hubiera un mañana y empezaron a soltar verdades.

— ¡Y te juro que el día en que lo encuentre a ese malparido hijueputa que lamentable es mi hermano lo voy a dejar como un pinche queso! —Exclamaba Rio Blast en alto estado de ebriedad.

— Que gracioso, hay alguien en la Horda del Mal que coincide con la descripción de tu hermano, incluso se apellida Blast —Revelo Snout-Spout riendo como Hiena.

— ¡Dime en dónde se encuentra ese hijo de su chingada madre para que le parta la maseta! —Exigió saber Rio Blast.

— ¿Por qué insultas a tu madre así? —Quiso saber Snout-Spout a nada de desmayarse.

— ¡Mi madrecita era una santa, con el solo comparto el mismo desgraciado padre con el que afortunadamente no me crié! —Explico Rio Blast.

— En ese caso busca por el Hemisferio Oscuro, cuando seguía en la Horda veía como el salía constantemente a hacer, yo que se, me cuesta siquiera pensar ahora —Y se desmayo.

Algunos horas después le regreso la conciencia y empezó a sufrir una fuerte resaca. Afortunadamente el cantinero tenía que lidiar con esto todos los días y le preparo una receta especial para eliminarla, sabía horrible, pero te quitaba la resaca de un solo sorbo.

— ¿Mejor? —Pregunto el bartender.

— Mejor —Respondió Snout-Spout—. Oiga, ¿Y mi compañero?

— Se fue hace casi como una hora, dijo que iría rumbo al Hemisferio Oscuro, no se porque, si tanto quería suicidarse perfectamente bastaba con un tiro a la cabeza —Contesto el bartender.

— ¡Ese maldito idiota! —Exclamo Snout-Spout levantándose para ir a buscarlo y con suerte aún hallarlo con vida—. Muchas gracias, señor.

Una vez fuera del bar, Snout-Spout se dirigió a los Sky-Sled en los que habían llegado y noto como faltaba uno, tras subirse al que aún estaba luego de absorber el agua de un pozo cercano para rellenar sus tanques, activo el localizador para rastrear al otro y empezar su búsqueda.

Tal como lo había mencionado el bartender, Rio Blast había ido al Hemisferio Oscuro, específicamente el Cañón del Eterno Sufrimiento.

— ¿Quien le pone estos nombres a estos lugares? —Se pregunto Snout-Spout.

No menos de cinco minutos después entendió el porque del nombre al ver a las almas en pena del sitio pululando por ahí sin rumbo fijo y sin descanso a su tormento, y mucho menos después de que gran parte del Cañón fue enterrado en el derrumbe provocado por Fisto y Man-E-Faces, lo que provocaba que los fantasmas estuvieran más histéricos y agresivos.

— ¡Dioses, en ustedes confío! —Expreso Snout-Spout al ver esa escena.

Tras sobrevolar lo que quedó del Cañón del Eternos Sufrimiento durante siete minutos en busca de Rio Blast, finalmente encontró su Sky-Sled estacionado cerca de un árbol muerto, y como unos quince metros a la izquierda al borde del cañón, encontró a Rio Blast derrotado y a punto de dejarlo caer a una zona no enterrada por las rocas por el Coronel Blast e Inferno.

— ¿Algunas últimas palabras, hermanito? —Pregunto el Coronel Blast siendo el quien sostenía a Rio Blast sobre el borde del acantilado.

— Si, tengo algo que decir, cuidado con el paquidermo arriba de ustedes —Expreso Rio Blast al ver a Snout-Spout venir en su rescate.

Snout-Spout embistió a Inferno con el Sky-Sled mientras saltaba de este para evitar chocar contra el suelo y verse atrapado en la explosión. Obviamente esto hizo que el Coronel Blast se distrajera, momento que Rio Blast aprovecho para agarrar su brazo y zafarse de su agarre al tiempo que le propiciaba un golpe a la cara haciendo que retrocediera.

— ¡Pagarás por eso! —Exclamo el Coronel Blast preparando sus múltiples cañones semejantes a los de su hermano menor.

— ¡Imitador barato, ni siquiera te molestaste en ordenarlos en otro orden! —Exclamo Rio Blast preparando sus cañones.

Aunque al final no hubo un tiroteo, pues Snout-Spout con un fuerte chorro de agua a presión golpeó al Coronel Blast y lo arrojó varios metros por el aire.

— ¿Se puede saber cómo te derrotaron estos inútiles? —Quiso saber Snout-Spout.

— Las desventajas de ir a pelear estando bien a pedo, compadre —Revelo Rio Blast.

En eso Inferno salió de los escombros del Sky-Sled más entusiasmado que nunca, listo para enfrentarse a opuesto total.

— ¡Has hecho avivar mis llamas, prepárate para recibir la quemadura por jugar con fuego! —Exclamo Inferno preparando sus lanzallamas.

— ¡Mira, escúchame, este no eres tú, es el chip inhibidor el que te está haciendo comportarte así, por favor detente, piensa en tu esposa e hijo allá en Etheria, recuerda el héroe que eres! —Le suplicaba Snout-Spout.

— ¡Prepárate para sufrir con las llamas de Inferno! —Grito Inferno sin que nada de lo dicho por Snout-Spout significase algo para el ahora.

— ¡Y el no es el único de quién deben preocuparse! —Les aviso el Coronel Blast reincorporándose.

— Yo le rompo la madre a mi hermano, tu encárgate del pirado piromaníaco —Dijo Rio Blast preparándose para un duelo al estilo del viejo oeste contra su hermano.

— Entendido —Snout-Spout no vio de otra antes de mirar a Inferno y decir—. Lo siento, pero deben ser detenidos.

— ¡Reducete a cenizas! —Grito Inferno liberando el combustible más inflamable del universo y prendiendo una chispa para que generara una llamarada tan intensa que hacía ver a las provocadas por el napalm como una brisa de invierno.

Snout-Spout se defendió como pudo arrojando agua a tal presión que si llegaba a golpear a Inferno lo partiría en dos, y aún así por poco la llamarada casi lo alcanza y sintió un calor sofocante tan solo agravado por el vapor generado por el choque de sus elementos.

Para liberarse le arrojó su hacha a Inferno, el cual al esquivarla hizo que se desviará el fuego y Snout-Spout lograda librarse para contraatacar disparando un chorro de agua con la fuerza de una roca lanzada con una honda contra la cabeza de Inferno, quien a pesar de tener un casco, sintió todo el golpe y cayó al suelo desorientado.

Al otro lado, Rio Blast y su hermano estaban esperando el momento oportuno de atacar al otro, mirando con detenimiento los movimientos de su rival para saber cuándo atacar y provocando al rival para que se descuidara y tuvieran un tiro libre.

— ¿Encerio piensas que puedes vencerme? No lo lograste hace unos minutos, no lo lograrás ahora —Afirmaba el Coronel Blast

— Eso es porque estaba bien al pedo, pero la putiza que me dieron me dejó sobrio, ahora seré yo quien se marque como el campeón —Aseguraba Rio Blast.

— Que tierno ver qué te crees tus propias mentiras —Dijo entre risas el Coronel Blast.

— Siempre fuiste una lacra, Nodius, nunca fuiste más que un vulgar malandro —Afirmaba Rio Blast.

— Mira quien viene a decirlo, Riolus, tu solo te uniste a los Marshalls de Starband porque nuestro padre nunca te vio como digno de estar a su lado, te uniste a la ley por puro despecho —Aseguraba el Coronel Blast.

— ¡Por favor! es demasiado obvio de que no me conoces en lo más mínimo, yo nunca buscaría la aprobación de semejante pobre excusa de ser Humano que fue nuestro padre, yo no soy tan patético como tú, buscando el aprecio de un padre criminal alcohólico y violento, me das pena —Afirmo Rio Blast.

— ¡Infeliz! —Exclamo el Coronel Blast a punto de disparar.

Sin embargo esto fue lo que Rio Blast esperaba, pues ese leve instante de indignación antes de levantar las armas fue lo que necesito para abrir fuego contra su hermano y dejarlo tirado en el suelo con la armadura destrozada.

— Mira que eres tan patético que ni siquiera te sometiste a una Cibernetización como yo, por eso nunca me ganarás si estoy sobrio, careces de la voluntad de hacer sacrificios —Dijo Rio Blast mirando el estado lamentable en que dejó a su hermano—. Es hora de que haga justicia y te deje pudriendo en una celda por el resto de tu vida.

Pero no pudo, pues Snout-Spout fue corriendo hacia el y lo agarro para llevarlo lejos.

— ¡Vámonos de aquí! —Exclamo Snout-Spout.

— ¡¿Que chingados te pasa?! —Demando saber Rio Blast.

— ¡Tan solo mira atrás de ti! —Le dijo Snout-Spout.

Al hacerlo vio como los fantasmas y docenas de Abominaciones estaban convergiendo atraídos por la breve pelea y cada vez eran más.

— ¡Al diablo con Nodius, vámonos a la verga! —Grito Rio Blast empezando a correr como alma que lleva el diablo mientras el Coronel Blast e Inferno eran rodeados por esas cosas.

Claro, como Inferno aún tenía sus sistemas funcionales redujo a cenizas a las Abominaciones y se llevó arrastrado al Coronel Blast huyendo de los fantasmas.

— ¡Nadie en la Zona del Terror debe de saber esto! —Exclamo el Coronel Blast.

De vuelta en el lago de antes, Snout-Spout y Rio Blast se sentaron sobre la orilla a descansar tras todo lo ocurrido.

— Gracias compadre, de no ser por ti ahora serie un alma en pena —Decía Rio Blast.

— No hay de que —Expreso Snout-Spout.

— Al final no eres tan inútil como decías, todo lo contrario, eres un verdadero héroe —Aseguraba Rio Blast.

— Gracias, es lindo escuchar eso de alguien, realmente casi nunca me lo han dicho —Dijo Snout-Spout.

— Olvidemos lo de esta mañana, ¿Amigos? —Quería saber Rio Blast extendiendo su mano.

— Amigos —Acepto Snout-Spout estrechando la mano de Rio Blast.

Y tras eso una turbulenta pero verdadera amistad nació entre los dos.