Está historia se desarrolla poco después de la lucha entre Moss-Man e Evilseed, y sigue a Teela, quien tratando todo lo Humanamente posible de evitar a Adam después de ese beso que Dakon hizo que se dieran, se escabullo en el laboratorio de su padre y por consiguiente logro oír algo que este estaba hablando con el Rey Randor.
— ¿Estás seguro acerca de lo que dicen sobre ese oráculo en el Mar de Cristal? —Preguntaba Randor.
— La persona que me ha informado es de fiar, nunca me ha mentido y dudo mucho que lo haya hecho ahora, por lo que si dice que ese oráculo es capaz de mostrarte a la persona que pidas sin importar el planeta o dimensión en la que se encuentre, se debe a qué es así —Afirmaba Man-At-Arms—. Randor, está es nuestra oportunidad de saber en dónde se encuentra ella.
— ¿Ella? —Dijo extrañada Teela.
— ¿Pero y si está muerta, Duncan? ¿Que pasaría si al preguntarle si puedo verla me muestra su cuerpo sin vida tirado en algún lugar lejano? mi corazón no soportaría eso —Dijo Randor con un notorio nudo en la garganta y a nada de quebrarsele la voz.
— ¿Prefieres entonces quedarte con la intriga y torturarte a ti mismo al no saber su destino? —Quería saber Man-At-Arms.
— Tan solo esperaré que esté viva y que allá dónde haya caído se encuentre bien, porque si pregunto y se encuentra muerta yo moriré ahí mismo —Expreso Randor saliendo de la habitación—. Aún así, gracias por intentar darme esperanzas, viejo amigo.
— ¡Testarudo cabeza dura! —Exclamo Man-At-Arms—, si fuera yo, iría en el acto a preguntar si mi hija se encuentra bien.
Teela se sorprendió enormemente al oír eso y aún más cuando proceso lo que oyó y entendió lo que estaban tratando de decir. Sin embargo hizo lo posible para no llamar a atención y espero a que su padre saliera de la habitación antes de hacer cualquier cosa.
— ¡La Princesa Adana puede estar viva! ¡A la mierda, la Princesa Adana puede estar viva, Adam necesita saber eso! —Dijo para si mientras salía solo para detenerse de golpe nada más cruzar la puerta—. Ahora que lo pienso, el rey menciono en dónde se encuentra ese oráculo, nada me impide ir primero al Mar de Cristal y preguntar sobre mi madre primero, total, siempre puedo contarselo a Adam después.
Lo que no se dió cuenta Teela mientras se iba es que Adam estaba justo al lado suyo, tapado por la puerta que acababa de abrir. Si bien no logro oír nada sobre Adana, pues recién llegaba, si pudo oír lo que Teela dijo al salir del laboratorio y la preocupación por ella creció en el.
— Lo que iba a preguntarle a Duncan puede esperar, tengo que evitar que cometa alguna estupidez —Dijo para si Adam—. ¿Por qué me tiene que gustar está loca imprudente?
Un "Por el Poder de Grayskull" más tarde y He-Man y Battle-Cat ya estaban tras la pista de Teela, quien se había subido a un Sky Sled y puso rumbo al Mar de Cristal.
— Veamos, el Mar de Cristal se encuentra a cien kilómetros de aquí en dirección noroeste, por lo que si aceleró llegaré dentro de una hora —Y procedió a acelerar.
Por suerte Battle-Cat era tan rápido que rompía la barrera del sonido nada más agarrar impulso, por lo que He-Man fue más que capaz de seguirle el ritmo.
Ya al cabo de la hora, Teela llegó al sitio indicado y sin perder ni un segundo más empezó a buscar hasta por debajo de las piedras para asegurarse de haber indagado en cada centímetro de la costa hasta encontrar al oráculo.
Al mismo tiempo, He-Man llegó y se encargó de vigilarla en caso de que pasara algo. No le hablo directamente porque en realidad tenía curiosidad sobre por qué vino hasta aquí y quería saber que la llevo a venir al Mar de Cristal, y conociendo a Teela, He-Man sabía que sería inútil preguntarle, cuando sin este tipo de cosas ella se queda callada por orgullo.
— Esto hubiera sido más fácil si hubieran especificado en dónde se encuentra ese oráculo —Se decía Teela para luego ver una cueva a lo lejos—. Tiene que ser ahí, no hay otro sitio.
— ¿A qué viniste aquí, Teela? —Se preguntaba He-Man antes de percatarse de que Battle-Cat estaba bastante inquieto y en una posición de ataque—. ¿Que sucede, acaso has sentido algo?
— Hay algo en este sitio que me pone los pelos de punta, algo aquí emana peligro —Aseguro Battle-Cat empezando a gruñir.
— ¿Pero que podría provocarte este esta… ¡Oh! —Reacciono He-Man al ver como el agua empezaba a burbujear cerca de Teela de forma violenta—. ¡Hora de entrar en acción!
Teela también se percató de que algo venía hacia ella, y con bastón y escudo en mano se encontraba ya lista para atacar a lo que sea que estuviera en el agua en el momento en el que asomara su fea cara.
Y dicha fea cara era la de Mer-Man, quien emergió encima de un enorme Kraken.
— ¡¿Que mierda haces tú aquí?! —Demando saber Teela.
— Eso debería preguntartelo yo a ti, esto es territorio de caza Leviatheano, los de la superficie no tienen derecho a estar aquí y pagarás con tu vida la osadía de haber venido —Afirmo Mer-Man apuntando su tridente directo a la cabeza de Teela.
De no haber sido por su escudo, Teela estaría muerta. Mer-Man, furioso de ver que ella seguía con vida ordenó a su Kraken que la atacara con sus tentáculos.
En ese mismo instante He-Man se puso en medio y corto el tentáculo del Kraken, el cual se empezó a estremecer del dolor con tanta violencia que Mer-Man tuvo que saltar de el para no caer vergonzosamente al suelo.
— ¡He-Man, Battle-Cat! ¡¿Que están haciendo aquí?! —Quiso saber Teela.
— Adam oyó lo que planeabas hacer y fue en busca nuestra para que te protegieramos —Le respondió He-Man.
— Ya puedes agradecerle cuando vuelvas a casa —Le dijo Battle-Cat.
Teela se puso roja como un tomate y quería que se la tragara la tierra antes que hacer eso. Pero tener a un Guerrero Malvado y un Kraken al frente hizo que olvidara eso al instante y tomara sus armas.
— Ustedes encárgence del Kraken, yo me ocuparé de romperle la cara a Mer-Man —Dijo Teela.
— Hecho —Acepto He-Man lanzándose contra el Kraken a lomos de Battle-Cat.
— ¡Hey tu, cara-pescado, me las vas a pagar por casi enzartarme la cabeza! —Exclamo Teela acercándose a Mer-Man con báculo y escudo en mano.
— No pienses que alguien como tú puede contra el Señor de Leviathae, te mataré y daré de comer tus restos a los seres del mar —Afirmo Mer-Man desenvainando su espada de coral.
— Quiero ver qué lo intentes —Le reto Teela corriendo directo hacia el.
Mer-Man trato de darle un tajo tan pronto se acercó, pero Teela, aprovechando el impulso que le dió al haber corrido, se agachó boca arriba y se deslizó justo debajo de Mer-Man, quien tenía las piernas muy separadas, y usando su bastón golpeó dichas piernas al pasar haciendo que Mer-Man cayera y su cara besara la arena. Pero no termino ahí, pues Teela se levantó lo más rápido que pudo y atacó a Mer-Man en la cabeza con su bastón con la esperanza de mínimo dejarlo inconsciente.
No resultó bien, pues el reaccionó a tiempo está vez y agarró su bastón justo a tiempo para no ser golpeado en la cara, y de un movimiento brusco se lo quito de las manos y luego le dió una patada en la rodilla para hacerle perder el equilibrio y así poder levantarse el.
— ¡Maldita Humana! —Exclamo Mer-Man poniéndose frente a ella con espada en alto y listo para darle un golpe fatal—, menos mal que nadie de mis súbditos está aquí presente, de lo contrario tu muerte hubiera sido aún más dolorosa.
— ¿Justo como esto? —Pregunto Teela sacando una daga de su bota y arrojándosela a Mer-Man directo a la cara.
Mer-Man esquivo la daga por muy poco, más al hacerlo se dejó expuesto, lo que Teela aprovecho para ponerse en pie, agarrarlo, y usando su propio peso en su contra, tirarlo de regreso a la arena mientras tomaba de vuelta su bastón.
Teela lo volvió a atacar, solo que esta ves en lugar de su cabeza decidió atacar a una área mucho más abajo que estaba desprotegida. Los gritos de Mer-Man se oyeron por todo el lugar e incluso He-Man y Battle-Cat se estremecieron al ver eso.
— Eso es pasarse, Teela —Le dijo He-Man mientras cortaba otro tentáculo del Kraken.
— Ni tanto, se merece más por intentar convertirme en comida de pulpo —Afirmaba Teela viendo a Mer-Man retorcerse de dolor.
— ¡Maldita pe…
— ¡Ni se te ocurre insultarme! —Le grito Teela apuntando con su báculo nuevamente a la zona baja—. ¡Lárgate de mi vista ahora mismo si quieres llegar a tener hijos algún día!
Viendo que ya había sido humillado bastante este día, y que acababa de ver cómo He-Man y Battle-Cat acabaron con su Kraken y se dirigían hacia el fue que decidió hacerle caso a Teela y marcharse cojeando del dolor en su entrepierna de regreso al mar.
— Sigo pensando que darle ahí fue pasarse —Decía Battle-Cat.
— De todas formas, ¿Para que has venido hasta aquí tú sola? —Quería saber He-Man.
— Oí que aquí hay un oráculo que te puede mostrar a la persona que quieras, y yo lo quería usar para saber sobre mi madre —Explicaba Teela haciendo que a He-Man se le hiciera un nudo en la garganta.
— Oh, ya veo —Si He-Man tuviera puesta una camisa en ves de una coraza en este momento estaría tirando del cuello de la misma—. Supongo que tienes derecho a saberlo.
— Gracias por entender —Dijo Teela empezando a marchar a la cueva en donde esperaba que se encontrará el oráculo—. Dile a Adam, que gracias por preocuparse por mi.
Horas más tarde.
«Me siento como una basura por haberte dejado hacer eso», pensaba Adam.
— Tu sabes que era necesario, ella no puede saberlo —Afirmaba la Hechicera.
«Es solo una estupidez, ¿Por que no puede saber que tu eres su madre?», demandaba saber Adam.
— Porque quiero que viva una vida normal lejos de Grayskull, por eso —Le contesto la Hechicera—. Ahora levanta la cabeza, que ella se está acercando.
— Teela, ¿Te encuentras bien? ¿Recuerdas algo de lo que pasó?—Preguntaba Adam.
— Tengo un black out bastante chungo y no recuerdo el por qué estaba en aquella playa, pero si recuerdo que He-Man afirmó que tú le avisaste de que iba a estar ahí, gracias por eso, no la hubiera contado yo sola —Contesto Teela.
— Es que me importas mucho y no me perdonaría de que algo malo te pasara si pudiera evitarlo —Se sincero Adam.
— Me alegra oír eso —Expreso Teela —, quizás algún día pueda devolverles el favor a ustedes.
— Bueno, podrías devolvermelo a mi yendo a cenar juntos a algún lado —Dijo Adam antes de percatarse— «¿¡Acabo de pedirle una cita!?»
Teela soltó una pequeña risa y luego le dio un suave golpe en el brazo a Adam.
— Esa fue buena, tienes futuro para la comedia, pero ya deberías saber que eso no va a ocurrir ni en un millón de años —Aseguro Teela yéndose de ahí solo para volver casi al instante—. Quiero que me recojas a las siete, el sitio corre a tu elección, ponte algo bonito.
— Es oficial, la haré mi esposa —Se dijo Adam.
— ¡¿Por que acepte y no me arrepiento, por que acepte y no me arrepiento, por que acepte y no me arrepiento, por que acepte y no me arrepiento?! —Se pregunto Teela roja como un tomate tan pronto estuvo lejos del alcance auditivo de Adam.
En el Castillo Grayskull.
— Perdoname, hija mía, ojalá las cosas fueran diferentes, para todos, incluida tú, Princesa Adana —Decía la Hechicera viendo la visión hecha por el oráculo en la que aparecía Adora acompañada de Catra en la Zona del Terror—. Lamento no poder traerte de vuelta y así pagar a Adam por todo lo que ha hecho por Eternia, y por mi hija, solo espero que algún día puedan volver a encontrarse.
