Esta historia ocurre cuando los hijos de Miro todavía eran niños, y sigue al mismísimo Rey Miro, junto a sus hijos y el bisabuelo materno de Valen en una tarea autoimpuesta que lo hizo ponerse rumbo directo a las Montañas Místicas.

— ¿Se puede saber que estamos buscando aquí? —Preguntaba un joven Randor.

— Verá, su Alteza, he oído que por esta región se esconden un trío de hermanas brujas que guardan un gran poder en sus manos, el Líquido de la Vida, el cual necesitamos para curar a nuestro rey —Respondió el bisabuelo de Valen.

— Y por eso nosotros estamos aquí, Meleón es un gran amigo de la familia y no podemos permitir que se muera —Dijo Miro.

— ¿Y se puede saber que hacemos nosotros aquí? —Pregunto Stefen.

— Un rey tiene que estar dispuesto a realizar acciones con sus propias manos y no depender de otros de vez en cuando, y es importante que ustedes entiendan eso —Contesto Miro.

— No hay forma en que podamos irnos, ¿Verdad? —Preguntaba Keldor.

— Que bien lo entiendes, Keldor —Dijo Miro sonriendo con descaro.

— Este va a ser un día largo —Expreso Keldor.

— Ni que lo digas —Estuvo de acuerdo Randor.

— Viendo el lado positivo, al menos será un buen ejercicio —Trataba Stefen de animarlos solo para fallar estrepitosamente.

— ¡Ese es el espíritu! —Exclamo Miro.

— Cuando volvamos a casa, me encargaré de hacerte pagar —Le aviso Keldor haciendo que Stefen tragara aire.

— Estén alertas, por esta zona habitan los temibles Arachna, si se descuidan se convertirán en su cena —Les advirtió Miro mientras entraban en un bosque.

Por instinto los tres niños se acercaron más a los adultos en busca de protección cuando oyeron eso.

— Descuiden, no permitiré que toquen a ninguno de ustedes —Juro Miro.

Entonces entraron al bosque y se pusieron en alerta ante el más mínimo movimiento en los árboles. Aunque quien estaba más preocupado era el bisabuelo de Valen, pues el nunca había tomado una espada en su vida, y se notaba con tan solo ver su lenguaje corporal.

— Cálmate, Malon, también pienso evitar que te pase algo malo —Le dijo Miro.

— Le agradezco el detalle —Dijo Malon.

Y tal como prometió, tan pronto un Arachna salió de la nada y trato de matar a Malon, Miro desenvaino la Espada de Kaz y corto al atacante de un limpio y preciso movimiento que acabo con su vida.

El haber acabado con un Arachna alertó al resto, quienes empezaron a rodear al grupo, momento en el que a Keldor se le ocurrió algo.

Fuerzas mágicas que todos le sirven, envuelvanos a todos y háganos invisibles —Conjuro Keldor logrando que ya no pudieran ser vistos ni oídos.

— Bien pensado, excelente reacción —Expreso Miro dándole un pulgar arriba.

— Ventajas de ser el único con cerebro —Murmuro Keldor.

— Mejor sigamos avanzando, no se por cuánto tiempo durará el efecto y tenemos mucho camino que recorrer —Expreso Miro.

Les tomo cerca de dos horas, pero finalmente lograron alejarse lo suficiente de los Arachna para que cuando el hechizo de Keldor se disipara ya no estuvieran en peligro. Aún así seguían alerta, pues solo un tonto bajaría la guardia después de eso.

— ¿Cuánto falta para llegar donde las brujas? —Quería saber Malon.

— A este paso, no mucho, afortunadamente —Respondió Miro.

Y tal cual como dijo, al cabo de nada llegaron hasta el lago en el que las hermanas brujas se encontraban realizando un ritual de reso a los Dioses Antiguos.

— Quédense aquí, no sabemos cómo pueden reaccionar —Les ordenó Miro mientras iba el solo.

— Espero que no cometa ninguna estupidez —Pedía Stefen.

— Es nuestro padre, da por seguro de que va a hacerlo —Le dijo Keldor con Randor asintiendo a regañadientes.

— Por favor, sus altezas, tengan una mejor opinión de su padre, es ridículo pensar que el hiciera algo que…

— ¡Por el Aliento de la Creadora! ¡¿Que acaba de hacer?! —Exclamo asustado Randor viendo lo que acababa de hacer su padre.

— ¡Maldito suicida enfermo! —Exclamo Keldor queriendo vomitar.

— ¿¡Por que, papá!? —Quería saber Stefen.

— Olviden lo que dije, este tipo esta demente —Dijo Malon.

Lo que habían presenciado fue a Miro habiéndose atravesado el pecho con su espada para sorpresa de las hermanas brujas.

— ¡Maldita! —Exclamo Miro.

— Hazme el favor y muerete de una vez, que tú simple presencia ofende a mi vista —Le pidió la hermana del medio.

— ¿Era necesario hacer que se apuñalara a si mismo, Medaea? —Pregunto la hermana mayor.

— Absolutamente justo y necesario, Sarafi —Contesto Medaea.

— Con este ya van cinco esta semana, y a este ni le dejaste decir una palabra, sería mejor no tener que enterrar a alguien cada que se presentan, ¿Sabes? —Expreso la menor de las tres.

— Ni lo pienses, Saria, no pienso permitir que ninguno de estos zánganos se lleve el Líquido de la Vida —Juro Medaea.

Las tres hermanas tenían la piel clara, ojos dorados y vestían túnicas largas que solo dejaban expuestas sus cabezas, manos y pies descalzos. En cuanto a apariencia individual, Sarafi era rubia, con el pelo largo y bien peinado, con la piel teniendo y ligero bronceado y su túnica era de color verde, Medaea tenía el cabello negro y corto, llegando hasta las orejas, su piel era la más pálida de las tres, dando la sensación de que nunca en su vida le dio el Sol y su túnica era azúl oscuro, y Saria tenía el pelo castaño, con pecas, la piel en un punto medio respecto a sus hermanas y su túnica era roja.

— ¡Pagarán por lo que le hicieron a nuestro padre! —Les grito Randor tras haberse dado cuenta de lo que realmente paso.

— Incluso vino con sus vástagos, bueno, supongo que al final tendremos que enterrar a más —Expreso Medaea lista para hacerle lo mismo a Randor.

— ¡Medaea, no! —Grito Saria tratando en vano de detener el ataque de su hermana.

Afortunadamente para Randor, Keldor contrarrestó el hechizo e hizo que la espada de Randor volara directamente a la cabeza de Medaea, quien la esquivo por muy poco.

— Atacar a niños enojados por lo que le hicieron a su padre, mira qué no podías caer más bajo —Expreso Keldor saliendo de entre los arbustos—. Tal parece que las Hermanas Brujas de las Montañas Místicas son unas soberanas cagarrutas barriobajeras.

— ¡¿Que nos has dicho, mocoso del demonio?! —Exigió saber Medaea.

— Lo siento, ¿Pero acaso tú infinitesimal cerebro de alcornoque es incapaz de procesar unos simples insultos? —Quería saber Keldor.

— ¡Te voy a…

— ¡Medaea, detente de una vez, no pienso permitir que sigas atacando! —La detuvo Sarafi al paralizarla con su magia—. Lo lamento tanto por el comportamiento de mi hermana, si acceden a retirarse de este lugar prometo curar a su padre.

— ¿Y si no lo hacemos lo dejaras morir? esto es prácticamente un ultimátum disfrazado —Afirmo Stefen.

— Ni se les ocurra aceptar, la vida de Meleón pende de un hilo, no podemos irnos de aquí sin ese líquido milagroso —Dijo Miro a duras penas estando de pie—. No me importa lo que me hagan, no me iré de aquí hasta que me entreguen lo que quiero.

— Ni aún colgandote por seis días te daremos en Líquido de la Vida —Le aviso Medaea.

— ¿Y si lo hago por siete días? —Quiso saber Miro.

— No hay forma en que puedas sobrevivir a eso —Le aviso Saria.

— No se atrevan a subestimarme, no hay nada imposible para un Grayskull —Afirmo Miro mientras le lanzaba una mirada a Keldor para que supiera que hacer.

Keldor lo miró y asintió con la cabeza.

— Haya tu, es tu muerte no la mía —Acepto Medaea.

— Veo que no hay forma de convencerlos, supongo que no hay de otra —Acepto Sarafi.

— Nunca ví a un Humano tan terco, tienes mis respetos, si logras sobrevivir te entregaré yo misma el Líquido de la Vida —Acepto Sarai.

Sin mas tiempo que perder, Miro uso una cuerda creada por Keldor (La cual había sido encantada para preservar su vida a toda costa) para atar un extremo a su cuello y el otro a una rama gruesa del árbol más alto que puso encontrar.

— No hay forma de que esto funcione —Afirmaba Malon viendo cómo Miro ya estaba colgando del árbol.

Siete días después.

— Maldita sea, realmente funcionó —Expreso Malon ya en el Palacio Real de Vaderia con el Líquido de la Vida en sus manos.

— Deja de perder el tiempo y ve a curar a tu rey —Le dijo Miro.

— ¿Entonces que pasará ahora con ese líquido? —Quiso saber un joven Karron.

— Naturalmente se lo vamos a devolver después de curar a su padre, de lo contrario sabrá la Diosa lo que nos harían si incumplieramos nuestra promesa —Contesto Miro—. Tranquilízate, apenas unas gotas serán necesarias para salvar la vida de Meleon, no tienes que preocuparte por nada.

— ¿Me lo promete? —Preguntaba Karron.

— Lo prometo —Respondió Miro.


Presente.

— ¿Si prometió devolver el Líquido de la Vida, por qué estaba en posesión de la familia de Maran durante la Gran Agitación? —Quería saber Adam.

— Keldor atacó el sitio y mató a las hermanas durante los primeros años del conflicto para hacerse con el Líquido de la Vida, más Randor y Karron lo detuvieron, fue entonces que su custodia paso a manos del hijo de Malon, Torgul —Explico Man-At-Arms.

— Solo para que al final yo acabará con ese líquido para vencer a Geldor, y lo único que conseguí al hacerlo fue volverlo efectivamente inmortal gracias al árbol que se creo —Expresaba Adam llevando sus manos a la cara de la vergüenza.

— No te mortifiques, nadie sabía que sobreviviría parasitando el árbol, y total, ya no importa desde que lo arrojamos al espacio, en este punto debe de ser una simple roca que dejó de pensar en la inmensidad del cosmos —Le decía Man-At-Arms—. Aunque admito tener curiosidad por saber que pasó con el árbol creado por ese líquido después de lo de Geldor.

— Dakon me avisó de eso una semana después de lo acontecido, resulta que el árbol sobrevivió y sin Geldor dentro ha empezado a dar frutos mucho más seguido y de mayor poder, tanto que por temor a efectos secundarios impredecibles a largo plazo han tenido que retirarlo de la colina de raíz y resguardarlo en un jardín especial en lo profundo del palacio —Revelo Adam.

— Es… interesante, ahora me dan ganas de analizar esa cosa —Reconoció Man-At-Arms.

— Veré si puedo convencer a Dakon de eso —Dijo Adam levantándose y retirándose—. Gracias por contarme la historia, siempre es bueno conocer estás anécdotas de la familia.

Y sin perder más tiempo se fue de ahí, con un respeto aún mayor por su abuelo y con ganas de estar a su altura.