Esta historia se desarrolla al mero inicio de la Gran Agitación, con el asalto total al Salón de la Sabiduría por parte de Keldor, y sigue a un joven Capitán Randor, quien ignorante de la identidad del líder enemigo, se abría paso junto a varios Defensores para llegar donde los Ancianos.
— ¿¡De dónde salió toda esta gentuza!? —Quería saber Stefen disparando en la cabeza a varios de ellos.
— ¡Ahora mismo eso no importa, lo importante es proteger al Consejo de Ancianos de estos infelices! —Exclamo Randor arrojando a un enemigo al piso con un balanceo de su hacha para luego dejarla caer con toda su fuerza en su pecho descubierto—. ¡Duncan, dime por favor que tienes un modo de despejar el camino más rápido!
— ¡Si, y recomiendo que se aparten si no quieren irse al otro lado con ellos! —Respondía Duncan mientras empezaba a sonar algo cada vez más fuerte.
No tardó mucho para que supieran de que se trataba y de inmediato se quitaron de en medio, momento en el que un gran haz de energía cruzo la sala, desintegrando a todos los enemigos que estaban en medio, abriendo así el camino para los Defensores.
— ¿Que les pareció? —Preguntaba Man-At-Arms entrando encima de la posición de artillero en un Battle-Ram manejado por Mekaneck.
— Que hice bien en nombrarte el nuevo Man-At-Arms —Respondió un muy impresionado Randor.
— ¿Que tan potente es ese cañón? ¿Será capaz de vaporizar la barricada que han hecho frente al Salón de la Sabiduría? —Preguntaba Stratos.
— Lamentablemente no, pero ya tengo eso resuelto, les presento a los Dragon Walkers —Contesto Man-At-Arms.
Se pronto oyeron el fuerte rugir de unos motores acercándose, momento en el que aparecieron unos vehículos extraños, pues la cabina del conductor tenía forma de Dragón de color verde y el resto del cuerpo era horizontalmente plano y alargado y tenía unos rieles en los que la cabina podía moverse de un lado al otro, a su vez ambos extremos eran sostenidos por piernas esculpidas de Dragón, los cuales al plantarse en el suelo permitían que el extremo del vehículo en el que no se encontraba la cabina pudiera ser utilizada como ariete al levantarse del suelo, girar 180 y actuar como un tajo horizontal de una Zweihander, momento en el que la cabina se movería hacia ese lado y utilizaría el otro de la misma manera.
Cuando los Dragon Walkers llegaron a la barricada, de una sola barrida la destrozaron junto a buena parte del suelo circundante y acabo con las vidas de docenas de enemigos cercanos, ya sea por la fuerza del impacto o la onda expansiva.
— Miedo me da saber que otra cosa podrías crear —Admitió Buzz Off.
— Solo pongo en práctica las enseñanzas del Maestro Dekker —Afirmo Man-At-Arms.
— Pues que buen maestro que fue —Expreso Ram-Man viendo el nivel de destrucción que los Dragon Walkers estaban dejando a su paso.
Con el camino despejado no perdieron más tiempo y se apresuraron al Salón de la Sabiduría, esperando que con suerte ninguno de los Ancianos hubiera sido asesinado a manos de Keldor.
— Mekaneck, revisa si hay enemigos dentro —Ordeno Randor una vez llegaron a las afueras del Salón de la Sabiduría.
Mekaneck acato la orden y procedió a estirar su cuello mecánico hasta llegar a una de las ventanas del Salón de la Sabiduría.
— Malas noticias, su Majestad, si hay, y son demasiados, en este momento tienen al Consejo de Ancianos de rodillas y con armas apuntandoles a la cabeza —Informo Mekaneck tras retraer su cuello a su posición inicial.
— Okay, no hay forma de poder entrar a lo bruto sin que terminen matando aunque sea a uno, así que debemos tomar otro enfoque para poder rescatarlos —Decía Randor tras hacer que todos se reunieran en un círculo —. ¿Alguna idea?
— Tengo una, ¿Que tal si por fin le damos uso a esto? —Preguntaba Stefen sacando unos piedras azabache con runas inscritas en las mismas.
— Stefen, dime por favor que no te volvieron a ver la cara de tonto con piedras mágicas falsas —Pedía Randor.
— ¡Eso fue solo una vez hace tres años! —Exclamo Stefen—, además me tomé la molestia de probar su autenticidad antes de comprarlas, juro que son reales.
— Si ese es el caso hagamos buen uso de ellas —Dijo Randor tomando una—. Prepárense, vamos a entrar.
Tras activar las piedras y comprobar que Stefen decía la verdad, el grupo entro a través de una ventana abierta para evitar ser detectados, momento que aprovecharon para eliminar uno a uno a las Tropas de Keldor mientras Ram-Man esperaba afuera, listo para derribar el portón y darles una ruta de escape una vez salvados los Ancianos.
— [Muy bien, síganme y procuren no hacer el más mínimo ruido] —Comunico Randor mediante lenguaje de señas aprovechando que entre ellos si se podían ver mientras sus respectivas piedras estén activas.
Conforme se acercaban más y más a donde tenían a los Ancianos atrapados, Randor y los Defensores se encargaban de mermar las fuerzas enemigas dentro del edificio matandolos cada que uno quedaba fuera de la vista del resto y procediendo a ocultar sus cadáveres.
— [Bien, tomen sus posiciones y a mi señal rescaten a los Ancianos] —Ordenaba Randor al finalmente llegar donde el Consejo de Ancianos.
— Si, lamento informa que ese no va a ser el caso —Dijo Keldor apareciendo en escena y chasqueando los dedos revelando que ninguno de los Ancianos era de verdad al ser nada más que ilusiones —. Los infelices se refugiaron en el Castillo Grayskull en el momento en el que inicio mi ataque, dejando a todos sus hombres a morir por ellos. Menuda desgracia al legado del Rey Grayskull, ¿No lo creen, hermanitos?
— ¿Keldor? ¿Que haces aquí? —Quería saber Randor.
— ¿Y como es que puedes vernos? —Preguntaba Stefen.
— La primer pregunta tiene una respuesta tan dolorosamente obvia que me voy a negar a responderla, y la segunda es aún peor —Dijo Keldor haciendo una demostración de su habilidad mágica para teletransportar a varios soldados suyos a su posición—, me ofende que hayan formulado semejantes preguntas.
— ¿Por que estás haciendo esto? —Pregunto Man-At-Arms.
— Okay, esa es una mejor pregunta, y la respuesta es sencilla, simplemente estoy tomando lo que por derecho me pertenece —Respondió Keldor sacando su espada dual y colocándose rápidamente en posición de ataque.
— No hay porque hacer esto, Keldor, podemos encontrar otra opción —Quería hacerle ver Randor.
— Lamentablemente para ustedes, realmente no la hay —Afirmo Keldor iniciando su ataque apuntando directo a la garganta de Randor para cortarle el brazo izquierdo.
De no haber sido por el rápido reaccionar de Stefen, Randor ahora mismo estaría manco.
— ¡Vaya, que tal la cosa! parece que el inútil olvidable se está volviendo útil —Decía Keldor en tono burlón limpiando sus manos de su propia sangre.
— Okay, eso fue un golpe bajo viniendo de tu parte —Le hacía ver Stratos.
— El siempre fue así —Dijo Stefen.
— ¿Que otra cosa esperabas, que mintiera? Eres literalmente el más insignificante de los tres, una nota al pie de nuestras páginas, y siempre serás únicamente eso —Afirmo Keldor.
— ¡Suficiente! —Grito Randor con hacha en mano—. ¡No voy a permitir que sigas insultando a Stefen, ni que sigas adelante con esta locura revolucionaria! ¡Voy a reacomodarte las ideas y luego pagarás por tus crímenes, con suerte y serán piadosos con tu castigo!
— Oh hermano, quiero ver qué lo intentes —Dijo Keldor usando Crono-Estasis en todos los Defensores dentro del Salón de la Sabiduría y mandando a sus hombres fuera del mismo para que nadie interrumpa su duelo—. Espero que seas capaz, pues nadie va a venir a socorrerte.
Al enfrascarse en combate se pudieron ver mejor las fortalezas y estilos tan opuestos entre si de los dos hermanos, pues donde Keldor atacaba rápida y ágilmente buscando generar la mayor cantidad de pequeños daños que se acumularán, Randor era un tanque completo y lento, aguantando y bloqueando todo ataque dirigido hacia el lo mejor que podía para luego contraatacar a la mínima oportunidad presentada.
— ¡Da un poco más de pelea! —Exclamo Keldor tratando de darle al cuello.
— ¡Tampoco es mi intención matarte, idiota! —Le hacia ver Randor desviando sus ataques con su escudo y permitiéndole por tanto golpear a su hermano con el lado plano de su hacha.
Keldor cayó al suelo al recibir un impacto, solo para revelarse de que era una ilusión una vez lo impacto, momento en el que el verdadero Keldor cayó desde el techo tratando de atravesar la cabeza de Randor, mes este reaccionó a tiempo y bloqueo el ataque con su hacha, y tras agarrar fuerza empujó a su hermano lo más lejos que pudo, con Keldor cayendo de pie más por suerte que por habilidad.
— ¡Vaya, se nota que has mejorado! —Decía entusiasmado Keldor antes de reanudar sus ataques—, ¡Pero si crees que con eso me podrás ganar no podrías estar más equivocado!
— ¡El que está equivocado eres tú por pensar que esto es todo lo que puedo hacer! —Dijo Randor golpeando fuertemente a Keldor en el estómago y aprovechando de que detuvo su ataque para intentar agarrar aire para tomarlo del cabello y aplicarle un suplex que lo dejo con la cara besando el suelo—. ¿Que te pareció esto? ¿Crees que es suficiente o necesito humillarte más?
— Odio cada vez que haces algo así —Dijo Keldor desapareciendo y reapareciendo junto a duplicados suyos.
— Esto es ridículo, Keldor, sabes perfectamente que el pueblo de Eternia no te aceptará como rey si sigues con esta rebelión —Intentaba hacerle ver.
— Esos desgraciados no me aceptarían de ninguna forma por mi herencia Gar, tal como paso incluso con nuestro padre, así que qué más da si llego al poder a través de la fuerza, lo único que me importa es reclamar mi derecho legítimo como el primogénito de Miro y heredero del Rey Grayskull —Dijo Keldor preparando su próximo ataque mágico.
— Lo que te hicieron fue injusto, pero no sé te ocurra pensar que por ello voy a hacer la vista gorda ante está locura —Dijo Randor listo para seguir con la pelea.
— Lo creas o no, no quiero matarte, así que mejor rindete de una vez y dejaré que tú y Stefen vivan, puede que los vuelva mis bufones reales, pero no quiero segar la vida de mis hermanos —Dijo Keldor pausando la preparación de su ataque.
— ¡Trataste de cortarme el brazo, cabrón! —Le reclamo Randor.
— ¡Menuda señorita delicada eres, Randor! Se puede sobrevivir a eso por si no lo sabías, tampoco hagas tanto drama por algo tan fácilmente reemplazable —Dijo Keldor gesticulando burlonamente.
Sin mediar más palabras tras escuchar eso, Randor se lanzo contra su hermano, cosa que fue respondida de la misma manera por Keldor, enfrascandose en un cruento duelo que se prolongó durante varios minutos hasta que un agotado Randor no pudo seguir y cayó al suelo rendido.
— ¡He de reconocer… que si sabes dar batalla! —Dijo Keldor tratando de reacomodar su brazo dislocado y tosiendo sangre—, pero el juego se terminó, rindete y perdonaré tu vida, de lo contrario…
— Nunca te he concedido la victoria, y no pienso hacerlo nunca —Dijo Randor.
— Que lastima, aquí se van bastantes años de convivencia fraternal —Decía Keldor preparando su espada para asestar el golpe de gracia hasta que vio como su hermano empezó a reírse—. ¿Encuentras tu final gracioso? ¿O que es lo que encuentras tan divertido?
— Que no te fijaste que encendí mi comunicador —Decía Randor preparando su garganta para lo siguiente—. ¡Ram-Man, entra y has pedazos todo!
— ¡Con mucho gusto, señor! —Exclamo Ram-Man entrando al abrir un agujero en la pared con una embestida y empezó a apuntar a Keldor—. ¡Siente el gran poder del Gran Krass!
Keldor, al estar agotado por la batalla solo podía mantener la Crono-Estasis con su magia, razón por la cual fue derribado por Ram-Man sin mucho esfuerzo, liberando a todos en el proceso mientras Keldor iba a parar chocando contra un pilar mientras vomitaba sangre por el impacto de Ram-Man.
— Hice bien en dejarte afuera en caso de emergencia —Decía Randor levantándose con dificultad.
— ¡Sabe que siempre puede contar conmigo, su Majestad! —Dijo Ram-Man feliz de la vida y llevando ambas manos a la nuca mientras sonreía.
— ¿Y ahora qué hacemos con sus soldados allá afuera? —Quería saber Stratos—, ellos podrían intentar salvarlo.
— Ya me encargue de eso hace un bueeeeen rato, no van a dar más problemas —Revelaba Ram-Man sonriendo aún más.
— En ese caso tan solo nos queda lidiar con este infeliz —Dijo Buzz Of preparando su hacha.
— No lo vamos a matar, el debe ser juzgado por sus crímenes, no asesinado cual vil animal —Le detenía Randor.
— Por muy tentador que sea el poder ver cómo sería ese juicio, no puedo permitir que eso ocurra aún —Se oyó decir a una voz femenina que rápidamente teletransporto a Keldor fuera de ahí.
— ¿Por qué tardaste tanto en sacarme de ahí? bien pudiste hacerlo antes de que ese idiota ariete Humano me embistiera —Le hacía ver Keldor.
— Y perderme ese espectáculo, ¡Por favor! ya deberías saber cómo soy para este punto —Decía Evil-Lyn.
— Como sea, al menos salí de una pieza, y todavía tengo que encargarme de esos desgraciados del Consejo de Ancianos, aún no puedo estirar la pata —Decía Keldor levantándose como podía.
— ¡Maldición, ese maldito infeliz se atrevió a escapar —Exclamo Buzz Off.
— Cálmate, Buzz Off, lo volveremos a ver tarde o temprano, ahora mismo tenemos otra cosa de la que preocuparnos —Dijo Randor levantando su antebrazo para callar a Buzz Off.
— ¿Que cosa, su Majestad? —Pregunto Stratos.
— ¡Encarar a esos desgraciados del Concejo de Ancianos por haber abandonado a sus hombres a su suerte! —Exclamo Randor—. Duncan, prepara un Wind Raider para ir al Castillo Grayskull, se acabó el tener que aguantar con la cabeza baja a esos infelices.
Ese día Randor, sin saberlo para ese tiempo, dió fin a una era y sentó los cimientos de una nueva, la era capitaneada por nada menos que su propio hijo aún por nacer.
