Esta historia se sitúa durante la Gran Agitación, y sigue a un joven Perkaedo antes de volverse Man-E-Faces, el cual estaba a punto de iniciar su puesta en escena del día de hoy.
La obra en cuestión que iba a interpretar era una representación paródica y burlesca del más reciente enfrentamiento entre He-Man y Skeletor, en el cual el primero (Interpretado por uno de los actores de la compañía) se encontraba tratando de arreglar un talismán mágico que servía como llave de unas ruinas del Imperio Avatar con las capacidades telequineticas dadas por la Espada del Poder cuando Skeletor (Interpretado por Perkaedo) aparecía de pronto.
— ¡Nyah, tarado musculoso, tu intento de acceder a las ruinas será infructuoso! —Exclamo "Skeletor" con la voz más nasal y chillona que Perkaedo pudo hacer al tiempo que le tomaba diecisiete golpes de su Báculo de Estragos volver a romper el talismán—. ¡Tu caerás pronto, tal cual este viejo imperio! Oh, ¿Acaso quieres encogerte y temblar, musculitos? ¿¡Acaso quieres encogerte y temblar!?
He-Man tan solo se hecho a reír.
— Amenazas vacías y sobre-dramatismo, típico de un Guerrero Malvado, mejor ve a enterrar tu cabeza en la tierra, perdedor —Le dijo He-Man sin siquiera molestarse en mirarlo.
— ¡Demandó ser tomado en serio! —Exclamo Skeletor gesticulando de forma dramática.
— No.
— ¡Si!
— No.
— ¡¡¡¡SI!!!!
— ¡Jaja! no.
— Está es exactamente la razón por la que traicione a Eternia —Dijo Skeletor tras resongar.
— ¿El que huelas a suciedad y mugre? —Pregunto He-Man.
— Estoy bastante amargado y tú eres la razón —Afirmo Skeletor con los brazos caídos.
— Lo se, y no me importa.
Inmediatamente He-Man reconstruyó el talismán con Skeletor volviendo a romperlo, y así estuvieron un buen rato mientras gritaban cosas como "Reparar" y "Destruir" respectivamente.
Y así siguieron hasta que He-Man dejo de intentarlo y se fue del escenario mientras Skeletor seguía golpeando el talismán y gritando como un loco, solo para volver al escenario, está vez apareciendo detrás de Skeletor y rompiendo la cuarta pared al hacerle el gesto de guardar silencio al público, luego agarro a Skeletor de la cintura, lo elevó en el aire, lo lanzó arriba para atraparlo y hacerlo girar como si fuera la masa de una pizza y luego lo arrojó a un charco conveniente puesto.
Naturalmente el público empezó a reír, sobretodo Adam, quien de hecho si arrojo a Skeletor a un charco en la pelea real.
— Parece que el nuevo actor lo está haciendo bien, ¿Cómo era que se llamaba? —Preguntaba Teela.
— Creo que era Perkaedo —Contesto Adam.
— No es la clase de nombre que uno esperaría para alguien tan guapo —Dijo Teela.
— ¿No es un poco mayor para ti? —Le pregunto Dakon.
— Tan solo dije que es guapo, tampoco es como que quiera algo con el, alcornoque —Contesto Teela.
— ¿¡Cómo me has dicho!? —Pregunto indignado Dakon.
— ¡Alcornoque! ¿O que, acaso prefieres merluzo? —Quiso saber Teela.
— Por favor, comportense los dos, que estamos en público —Les pedía Adam poniéndose entre medio de ellos.
Siendo concientes de que ponían sus reputaciones en riesgo, ambos le hicieron caso y continuaron viendo la obra como si nada hubiera pasado.
Una vez finalizada Perkaedo fue a su camerino a quitarse el disfraz de Skeletor, cuando en ese mismo instante una enorme sombra emergió de la nada.
— Vaya que te gusta burlarte de la gente y sus desgracias, actorucho de cuarta —Dijo Skeletor emergiendo de la sombra—. Supongo que debo enseñarte a respetar a aquellos que pueden tomar represalias.
Perkaedo intento gritar para pedir ayuda, más su boca fue borrada por Skeletor, quien se acercaba cada vez más a el mientras lo arrinconada en una esquina.
— Me pregunto que debo hacerte, sin duda debe ser algo relacionado con tu profesión… mmm, creo que ya tengo una idea —Dijo Skeletor agarrando la cara de Perkaedo y levantandolo del suelo—. Es hora de que intérpretes el papel para el cual estás realmente hecho.
Una semana después.
Perkaedo no recordaba su encuentro con Skeletor, sino que en cambio solo recordaba haber tenido un accidente que le había lastimado el cuello y le obligaba a llevar puesto un enorme armatoste mecánico de color azul alrededor de su cabeza que solo dejaba ver su cara hasta recuperarse del todo. Pero ni aún así Perkaedo dejo de hacer lo que más amaba, y justo hoy se le había concedido el honor de hacer una presentación en vivo para los Reyes de Eternia.
— Hay que reconocer el compromiso de este tipo con su profesión para seguir actuando incluso así —Decía Clamp-Champ.
— Es lo que tiene cuando realmente amas lo que haces —Dijo Man-At-Arms.
— Aunque está tomando riesgos innecesarios, que estupidez arriesgar tu integridad física de tal forma —Decía Fisto.
— Mira quién vino a hablar —Dijo Adam—, ¿O acaso no fuiste tú quien se arrojó de frente contra un Grimalkin hace una semana?
— ¡Cállate!
— Reconoce que tiene un punto, Malcolm —Le dijo Man-At-Arms.
Luego de que terminara la puesta en escena y Perkaedo recibiera los aplausos de los ahí presentes, el propio Rey Randor decidió acercarse para estrechar su mano.
— Ha sido un gran espectáculo, espero que para cuando sea el próximo ya estés curado del todo y puedas hacerlo aún mejor —Dijo Randor extendiendo su mano.
— Con suerte así será, su Majest…
— ¿Estas bien? —Quería saber Randor luego de que Perkaedo puso la mirada en blanco y viendo a la nada justo después de estrechar manos.
— ¿Pero que rayos? —Se pregunto Clamp-Champ notando como Perkaedo tenía un temblor breve y como su mano se estaba tensando como lista para ejercer gran fuerza sobre la mano de Randor al tiempo que algo raro le pasaba a la cabeza que se estaba moviendo de forma antinatural hacia un lado—. ¡Su Majestad, apartese de el!
En un instante Clamp-Champ disparo su pinza directo a Perkaedo, el cual la detuvo como si nada con la otra mano mientras aplastaba la mano de Randor, momento en el que todos miraron con horror como su cabeza giraba 180 revelando una horrible cara de un ser monstruoso de piel verde y ojos completamente rojos.
— ¡Que demonios! —Exclamo Adam.
— ¡Sueltalo de una vez! —Grito Clamp-Champ activando el proceso de retraimiento de su pinza aprovechando que Perkaedo la tenía tensada para ser jalado hacia el y darle una puñetazo en el cara.
El impactó logro conectar, pero la fuerza no fue lo único que mejoro en Perkaedo con su transformación, también lo hizo su resistencia y dureza, razón por la cual la mano de Clamp-Champ termino rota al instante, momento en el que Perkaedo aprovecho para agarrarlo de dicha mano rota y arrojarlo contra un muro.
— ¡Pagarás por eso, infeliz! —Exclamo Fisto corriendo hacia el con su puño metálico listo para darle en la cara.
— ¡Espera, Malcolm, podrías darle al rey por error! —Le grito Man-At-Arms.
Afortunadamente Fisto le hizo caso y se detuvo a tiempo, momento en el que Hot-Shot y Marlena aprovecharon para dispararle a un distraído Perkaedo en la espalda, cosa que casi ni le hizo nada más allá de enojarlo y hacer que saltará por la ventana llevándose al Rey Randor consigo.
— ¡No dejen que escape! —Ordeno Man-At-Arms agarrando su maza y señalandole a Adam con su cabeza dónde podría irse para transformarse en He-Man.
Una transformación y una reunión con los Amos del Universo media hora después y todos ya estaban a la persecución de Perkaedo, el cual se movía a una gran velocidad para un ser Humano.
— ¿Pero cuánta fuerza le ha concedido esa forma? —Preguntaba He-Man.
— Ha saber, pero dudo que sea un problema para ti —Contesto Man-At-Arms.
— Obviamente, pero lo que de verdad me preocupa es a donde se está dirigiendo con el —Decía He-Man al ver que iban en camino a la Montaña Serpiente— ¿Que hiciste ahora, Skeletor?
El camino fue largo, pero finalmente llegaron a la Montaña Serpiente en donde fueron testigos de cómo Perkaedo abrió un agujero en su superficie para entrar a la base que yacía dentro
— ¿Estás listo? —Pregunto Man-At-Arms.
— Más que nunca —Contesto He-Man ocultando su furia con serenidad.
Para su sorpresa encontraron que no había guardias en el exterior ni nadie cuidando el agujero recién hecho por Perkaedo. Rápidamente deducieron que era una trampa y el propio He-Man se ofreció para ir solo y evitar que el resto saliera herido.
— ¡Muy bien, Skeletor, libera al rey ahora mismo o enfrenta mi ira! —Exclamo He-Man entrando a la Montaña Serpiente al abrir otro agujero en lugar de entrar por el hecho por Perkaedo.
— ¿¡No podías entrar por el que ya estaba hecho!? —Pregunto Skeletor exasperado al saber que ahora tenía que mandar a arreglar otro—. La juventud de ahora no respeta la propiedad privada de uno.
— Eso sería respetar tus dominios, y es algo que no pienso hacer —Dijo He-Man sonriendo.
— ¡Ugh, eres como un niño a veces! —Dijo Skeletor llevando su mano a la cara.
— ¡Dejémonos de charlas triviales, dime en donde se encuentra el Rey Randor y prometo no golpearte… mucho! —Exclamo He-Man tronando sus nudillos.
— Está justo ahí, tampoco hay que ponernos violentos —Contesto Skeletor apuntando con su pulgar justo a la izquierda de He-Man.
Al voltear vio al Rey Randor suspendido en una cadena y amordazado, por lo que rápidamente fue a liberarlo sin quitarle los ojos de encima a Skeletor.
— Descuide, Su Majestad, pronto lo sacaré de aquí y podrá reunirse con su familia —Dijo He-Man quitándole la venda de la boca.
— ¡No debieron haber venido aquí, esto es una distracción, vayan al Castillo Grayskull cuanto antes! —Exclamo Randor.
— ¿De que está hablando? —Quiso saber He-Man.
— ¡El no está realmente aquí, es una ilusión, el se fue con Perkaedo tan pronto entro conmigo! —Revelo Randor mientras la ilusión de Skeletor se desvanecía entre risas.
— ¡Mierda, mierda, mierda! —Exclamo He-Man mientras rompía las cadenas que sostenían al Rey Randor—, ¡No podemos perder ni un segundo más!
Entonces agarro al Rey, salto de la Montaña Serpiente y corrió lo más rápido que pudo hasta llegar a Battle-Cat y de ahí con los Amos del Universo.
— ¿Que ha pasado? ¿Por que tienes esa cara? —Preguntaba Man-At-Arms.
— ¡Fue una distracción, Skeletor se encuentra a las afueras del Castillo Grayskull! —Respondió He-Man dejando al Rey Randor al cuidado de los Amos del Universo y reanudando la marcha hacia el Castillo Grayskull a la máxima velocidad que Battle-Cat podía alcanzar—. ¡Que no sea tarde, que no sea tarde!
Varias horas después.
La Hechicera había estado dando buena batalla a Skeletor durante todo este tiempo desde dentro del Castillo Grayskull, pero el Malvado Señor de la Destrucción la había estado arrinconando cada vez más, no solo evitando que atacará a Perkaedo, quien estaba usando su nueva fuerza para abrir las puertas de mandíbula bajo las órdenes de Beast-Man, sino que también había logrado interferir la conexión telepática de la Hechicera con He-Man mediante un domo mágico que a la vez desviaba todos los ataques de la Hechicera directo al suelo lo más lejos posible de los Guerreros Malvados.
— Ha sido un intento loable, guardiana, pero en última instancia inútil, así que mejor tira de una vez la toalla y puede que considere dejarte vivir —Le decía Skeletor.
— ¿Enserio me crees tan estúpida como para creerte? —Preguntaba la Hechicera desde un balcón.
— Si, pero eso es irrelevante ahora mismo, pues de todas formas tampoco es como que te puedas librar de mí —Afirmo Skeletor.
— Tan pronto como He-Man llegue el va a romper cada hueso de tu cuerpo —Le hacia ver la Hechicera.
— Oh, créeme, lo sé, por eso tengo a mi lado a mi nuevo esclavo para lidiar con el musculitos una vez llegué —Decía Skeletor—, eso y varias docenas de Ogros, Grimalkyn y Manticoras a lo largo del camino hasta aquí, por no olvidar que el domo que bloquea tu telepatía funge también de escudo.
— Si… no creo que esos monstruos sean de mucha ayuda —Dijo la Hechicera viendo varios rayos amarillos emerger del suelo a la distancia—, y dudo que el domo sea capaz de detenerlo.
— Déjame adivinar, no lo están relantizando para nada, ¿Verdad? —Asumía Skeletor.
— En absoluto —Contesto la Hechicera—. Yo diría que estará aquí en cinco minutos.
— Tiempo más que suficiente para abrir esta maldita puerta, ¡Apresurate, esclavo!
— No puedo esperar a ver cómo He-Man te rompe la mandíbula por quinceava vez —Expresaba la Hechicera.
En cuanto a He-Man este se encontraba tratando de darle a un Grimalkyn con su espada mientras que con su mano libre detenía el aguijón de una Manticora, al mismo tiempo Battle-Cat mordía a un Ogro en el abdomen y lo zarandeaba como un muñeco de trapo.
— ¡Malditas bestias, no son más que un incordio! —Exclamo He-Man alzando a la Manticora por los aires para usarla como garrote viviente contra el Grimalkyn.
— ¡Por la Diosa, que asco! nunca vuelvo a morder a un Ogro —Exclamo Battle-Cat soltando a su presa y procediendo a lamer el suelo para quitarse el saber a Ogro de su lengua.
— Te advertí que no era buena idea, hay una buena razón por la que hacer ingerir carne de Ogro a una persona fue considerado un método de tortura en la antigüedad —Afirmo He-Man.
— Menos mal que tu padre prohibió esa práctica, eso es algo que no le deseo ni a mi peor enemigo —Dijo Battle-Cat.
— Será mejor que nos apresuremos, para este punto Skeletor debe de estar a nada de ingresar al Castillo Grayskull y aún nos quedan un montón de bestias por las que pasar —Decía He-Man.
— ¡¿Por que está tardando tanto?! —Demandaba saber Skeletor.
— Este está haciendo lo que puede, si lo esforzamos más se morirá —Afirmaba Beast-Man.
— ¿Y que? ¿Desde cuándo nos importa la vida de los esclavos? —Quiso saber Skeletor.
— Buen punto, jefe, ¡Más fuerte, esclavo! —Ordeno Beast-Man.
Perkaedo todavía era consciente de lo que le estaba ocurriendo, más era incapaz de mover un solo músculo para intentar librarse del control de Beast-Man, el cual era muy afortunado de que su poder funcionará en el, pues de lo contrario en este momento estaría siendo ahorcado.
— ¡¿Por qué se sigue tardando tanto?! —Demando saber Skeletor.
— Si realmente crees que la puerta de mandíbula cedería tan fácilmente usando solo fuerza bruta, entonces eres más tonto de lo que pensaba —Le decía la Hechicera.
— ¡Cállate si no quieres terminar como un pollo a la parrilla! —Exclamo Skeletor.
— Si, no va a ser el caso —Dijo la Hechicera riendo.
— Acaba de llegar, ¿Verdad?
— Míralo por ti mismo —Dijo la Hechicera sonriendo de oreja a oreja.
— Tu estaras bien jodido una vez te ponga las manos encima, Skeletor —Le aviso He-Man al otro lado del domo.
— Claro, si logras entrar, y buena suerte tratando de romper un campo mágico que absorbe todo ataque que le lancen —Le decía Skeletor.
He-Man entonces se puso a revisar el domo, viendo cómo continuaba incluso bajo tierra haciendo imposible entrar excavando, y al tocar el domo en si pudo notar como este de hecho vibraba, tras analizar la frecuencia de dicha vibración empezó a hacer vibrar su mano con la que sostenía la Espada del Poder en la frecuencia contraria, entonces realizó una estocada al domo y pudo empezar lentamente a atravesarlo para sorpresa y horror de Skeletor.
— ¡Apresurense con esa puerta! —Ordeno Skeletor preparando su Báculo de Estragos en caso de que He-Man abriese un hueco.
Al oír la orden de su amo, Beast-Man forzó a Perkaedo a su límite, provocando en el un gran dolor que lo hizo gritar como animal herido. Por esto el se la tendría jurada hasta el día de su muerte.
— ¡Malditos salvajes! —Exclamo la Hechicera.
— ¡Vas a pagar por lo que le hiciste una vez te ponga las manos encima! —Juro He-Man a medio terminar de abrir un hueco.
— Eso es si logras ponerme las manos encima en primer lugar —Expreso Skeletor creando cadenas mágicas que ancló a la Puerta de Mandíbulas para ejercer presión extra sobre ella—. ¡Beast-Man, tu también ayuda!
Viendo que la puerta cedía, He-Man redobló esfuerzos para cortar el domo, logrando hacerlo lo suficiente como para no necesitar hacerlo más, pues con una patada fue más que suficiente para terminar de abrir un hueco, el cual se expandió tanto que terminó disolviendo la totalidad del domo, dándole vía libre a la Hechicera para atacar a Beast-Man y retener a Perkaedo.
— ¡Oh, mierda! —Exclamo Skeletor.
— ¡No podrías haberlo dicho mejor! —Dijo He-Man dándole un puñetazo directo a la mandíbula que no se rompió únicamente debido a Skeletor se protegió mágicamente justo a tiempo.
— ¡Pagarás por eso, Neandertal Sarnoso! —Exclamo Skeletor.
Inmediatamente después formó un pequeño portal debajo suyo en dónde introdujo su mano hecha puño para que luego se formarán múltiples portales alrededor de He-Man de los cuales salieron réplicas de tamaño gigantesco del puño de Skeletor directos a la cara de nuestro héroe.
Al ver esto, He-Man alzo su espada y formó un campo de fuerza alrededor suyo, logrando de esta manera resistir el impacto inminente. Aprovechando esta oportunidad, Skeletor se levantó y fue corriendo hacia Beast-Man para despertarlo con un golpe de su báculo directo a la cabeza.
— ¡Despierta, saco de pulgas, ni pienses que voy a hacer esto solo! —Exclamo Skeletor.
— ¡¿Que… que demo…
— ¡He-Man se encuentra justo ahí, levanta tu vago trasero y ve a por el! —Ordeno Skeletor.
— ¡Si, mi señor! —Dijo Beast-Man levantándose y arrojándose ciegamente contra He-Man.
— Siempre es bueno tener idiotas con lealtad ciega, nunca tienes que preocuparte de que te traicionen, a diferencia de Evil-Lyn —Expreso Skeletor volteando a ver hacia Perkaedo—. Ahora, en cuanto a ti.
— ¡Ni lo pienses, Skeletor, no someteras a este pobre hombre a tus viles designios nunca más! —Exclamo la Hechicera lanzando una contramaldición en Perkaedo para devolverlo a la normalidad.
— ¡Libre, estoy libre! —Exclamo Perkaedo entre lágrimas.
— ¡Ni lo pienses, pajarraca, no perderé tan bien esclavo! —Dijo Skeletor volviendo a maldecirlo.
Entonces ambos se enfrascaron en un tira y afloja sobre el pobre Perkaedo, el cual sentía como su cuerpo y mente parecieran estar a punto de partirse en dos.
— ¡Basta… detenganse… duele… mucho! —Exclamaba cada que recuperaba momentáneamente la capacidad de hablar—. ¡Detengan… está… tortura!
— ¡Perkaedo! —Grito He-Man viendo aquel escenario—. ¡Déjalo en paz, Skeletor!
— ¡Si quieres llegar a mi jefe primero tendrás que pasar sobre m…
Battle-Cat se había lanzado sobre Beast-Man, dándole vía libre a He-Man para correr hacia donde estaban para salvar a Perkaedo.
— ¡Duele… basta! —Suplicaba mientras sentía como el hombre y la bestia batallaban dentro suyo mientras algo más se formaba con cada transformación.
— Esto se ha vuelto ridículo, me aseguraré de que nunca vuelvas a ser Humano, ¡Despídete de tu vida antigua! —Grito Skeletor atacando a la Hechicera.
El impacto logro darle, pero al mismo tiempo He-Man le disparaba a Skeletor con un rayo de su espada, impactando al mismo tiempo y cancelando su influencia sobre Perkaedo a la vez. Esto provocó que Perkaedo lanzará un grito de dolor al sentir a las dos fuerzas jalandolo en direcciones contrarias, provocando el surgimiento de una tercera forma para lidiar con su dolor, un forma robótica que sorprendió a todos ahí presentes.
— ¿Pero…
— Que…
— Demonios?
— Perkaedo, ¿Eres tú? ¿Te encuentras bien? —Le preguntaba He-Man manteniéndose precavido y a una distancia segura.
— El análisis del sistema determina que todos los componentes de mi cuerpo han dejado de estar sometidos al estrés y daño mágico en un 86.95% y subiendo —Contesto Perkaedo.
— ¿Quiere decir que estás recuperando el control de tu cuerpo? —Quiso saber.
— Afirmativo, a cada segundo el control sobre mi cuerpo se fortalece en 1.5%, en este preciso instante me he vuelto capaz de hacer esto —Entonces volteo a ver Skeletor y disparo un haz de energía del visor que antaño eran sus ojos que mando lejos al Malvado Señor de la Destrucción.
He-Man se hecho a reír al ver eso junto a la Hechicera y Battle-Cat, quien acababa de arrojar a un malherido Beast-Man al lado de su amo.
— ¿Algo que quieras añadir antes de pasar el resto de tu vida pudriéndote en una celda de Eternos, Skeletor? —Preguntaba He-Man crujiendo sus nudillos mientras todos los rodeaban.
Con su orgullo herido y no dispuesto a darle el placer de concederle el deseo de oír algo salir de su boca, Skeletor alzo su Báculo de Estragos y se teletransporto junto a Beast-Man de vuelta a la Montaña Serpiente.
— Vaya mal perdedor —Expreso Battle-Cat.
— ¿Que esperabas de el, que aceptara la derrota con gracia y dignidad? —Le pregunto He-Man.
— Bien punto —Reconoció Battle-Cat —. ¿Y ahora que hacemos con el?
— Buena pregunta, es una lastima que no sepa que contestar —Dijo He-Man viendo a Perkaedo.
— Llama a Duncan, juntos el y yo veremos si podemos hacer algo por el —Pidió la Hechicera.
— Me parece bien —Reconoció He-Man.
Al día siguiente.
— No me quiero ni imaginar el dolor que debió haber sentido ese pobre hombre —Decía Orko tras oír la historia.
— Ni que lo digas, el sentir como tú mente se desgarra de esa forma es una tortura que no le deseo ni a mí peor enemigo —Dijo Adam—. Ojalá logren curarlo de su maldición.
— Lamentablemente no se va a poder, hicimos todo cuanto pudimos pero nos fue imposible eliminar la maldición de Perkaedo —Afirmaba Man-At-Arms entrando a la habitación.
— ¿Es en serio? ¿Realmente no hay nada que puedan hacer? —Quería saber Adam.
«Como bien dijo Duncan, lo intentamos todo, pero las continuas transformaciónes que sufrió a manos de Skeletor y de mi han hecho que la Bestia y el Robot sean ahora una parte indivisible de el, cualquier intento de separarlos lo mataría», Les Explico la Hechicera.
— Pobre tipo, tener que pasar el resto de su vida cargando con eso —Expreso Cringer.
— Ojalá hubiese podido hacer algo, ¡Si tan solo hubiese sido más rápido! —Exclamo Adam golpeando la pared a su lado.
— Tranquilízate un poco, tampoco es como si no lograsemos algo, quizás no pudiéramos separarlo de sus otras mitades, pero si logramos que pudiera controlar sus transformaciones a voluntad —Revelo Man-At-Arms.
— ¿Encerio? ¡Genial! al menos eso es algo, ¿Y en dónde está por cierto? —Pregunto Adam.
— Está reuniéndose con tu padre en este momento, ya sabes, para disculparse por todo lo que pasó —Respondió Man-At-Arms.
— Pero el no tiene la culpa de nada, no tenía control sobre su propio cuerpo en ese momento —Dijo Cringer.
— Créeme, trate de explicarle eso, pero se empeño obstinadamente en que debía disculparse —Explico Man-At-Arms.
— Será mejor ir a verlo, quiero asegurarme al cien por ciento de que esté bien —Dijo Adam.
— Si, buena idea, además, también quiero ver cómo son sus transmisiones —Admitió Orko.
Una vez en la sala del trono de toparon con un arrodillado Perkaedo en frente del trono, en el cual un incomodado Randor con el brazo enyesado estaba sentado. Adam y Dakon también notaron que Perkaedo seguía manteniendo el cilindro metálico de color azúl sobre su cabeza.
— ¿Por qué sigue teniendo esa cosa en la cabeza? —Pregunto Orko.
— Porque sus cabezas Humana, Bestial y Robótica están fusionadas de una forma grotesca y espantosa, por lo que tiene que usar ese cilindro para no traumar a la gente a su alrededor —Revelo Man-At-Arms haciendo que Adam, Cringer y Orko se estremecieran al hacerse una imagen mental de eso.
— Perkaedo, ya te lo dije, no te guardo rencor por nada, no tienes nada que remediar —Le decía Randor.
— ¡Al contrario, por mi culpa su brazo está roto y le pudo pasar algo peor! yo provoque a Skeletor con mi obra y eso llevo a todo lo que pasó, ¡Por eso quiero redimir mis faltas al servirle como un Amo del Universo! —Exclamo Perkaedo.
— Encerio, Perkaedo, ya te dije que…
— Será mejor que cedas en esto, cariño, está claro que no va a dar marcha atrás en su decisión —Le dijo Marlena poniendo su mano sobre el hombro izquierdo de Randor.
— Pero…
— ¿Quieres perder más horas de tu vida tratando de convencerlo? estoy segura de que preferirías hacer cualquier otra cosa con ese tiempo —Decía Marlena.
— Okay ahí tienes razón —Reconoció Randor—. Felicidades, Perkaedo, se te será concedido tu deseo.
— ¡Gracias, mi señor! prometo que le serviré bien —Juro Perkaedo.
— Bueno, viéndole el lado positivo, al menos con esto tenemos un guerrero más en contra de Skeletor, algo es algo —Dijo Adam tras ver eso.
— Y quizá con algo de entrenamiento termine siendo un activo valioso —Dijo Man-At-Arms frotando su barbilla—, con eso y un apodo y ya sería un Amo hecho y derecho.
— El apodo la tengo cubierto, puesto que ahora tengo tres caras siento que un apodo adecuado sería del estilo Man-E-Faces —Decía Perkaedo haciendo su rotar su cabeza a altas velocidades para mostrar las otras caras antes de volver a la Humana—, ¿Que les parece?
— Por mi perfecto —Acepto Man-At-Arms—, el entrenamiento comienza mañana.
Y así comenzó la nueva vida de Perkaedo, quien si bien nunca abandono la actualización, si se dedicó en cuerpo y alma en su nueva misión de defender Eternia, volviéndose un gran y valioso activo para los Amos del Universo como el Gran Man-E-Faces.
