Está historia se sitúa durante la Gran Agitación, y sigue a un joven Adam en la noche de su treceavo cumpleaños, ignorante de lo que estaba a punto de ocurrirle.

El día había sido fantástico, una de las mejores fiestas que había tenido, y para mejorar la cosa no había habido informe alguno de actividad de Skeletor y sus huestes, por lo que incluso su padre había logrado asistir, y ahora en medio de la noche Adam no podía dormir porque aún tenía energía de sobra por todo lo dulce que comió, por lo qué se estaba moviendo de extremo al otro de su cuarto intentando cansarse sin éxito.

— Que aburrido —Dijo tras acostarse en su cama y mirar al techo durante un buen rato intentando dormirse—. A este paso va a amanecer y yo seguiría despierto, a lo mejor no debí comer tanto azúcar.

Unos treinta minutos después al fin empezaba a sentirse cansado y justo cuando estaba a punto de quedarse dormido un estridente ruido proveniente del pasillo lo saco de ese estado.

— ¡¿Que rayos?! —Exclamo Adam empezando a oír algo que parecía gritos que terminaban abruptamente.

Asustado busco en su habitación algo con lo que defenderse en caso de que lo que sea que estuviera pasando afuera de acercara a su habitación, encontrando una espada de madera que utilizaba para practicar con Teela.

— Si, esto servirá —Dijo Adam colocándose frente a la puerta con espada en mano.

Adam, Adam —Oyó decir a una voz incorporea dentro de su cabeza.

— ¡¿Que rayos?! —Exclamo Adam empezando a temblar.

Adam, se que puedes oírme, un gran mal se ha adentrado en el Palacio Real, tienes que evitar que consiga aquello que ha venido a buscar —Le dijo aquella voz.

Como cabría de esperar de un chico de su edad, en lugar de hacerle caso y salir de su habitación, Adam en cambio se atrincheró más colocándose en una esquina rezando para que aquel mal se largara sin hacerle daño a él o a sus seres queridos.

Adam, comprendo tu miedo y negativa a actuar, pero tienes que hacer lo que te pido, pues ese mal no piensa dejar a nadie con vida en este palacio una vez obtenga lo que ha venido a buscar, y si lo encuentra todos estaremos perdidos —Le explicaba la voz.

— Esto es solo una pesadilla Por fin me dormí y estoy sufriendo una pesadilla —Murmuraba Adam con las manos sobre sus oídos.

Lamento lo que estoy a punto de mostrarte, pero no me dejas opción —Dijo la voz haciendo que Adam viera imágenes de sus padres y Teela congelados con expresiones de horror en su rostro a merced de un horrendo ser con su calavera expuesto—. Ese ser va a matar a quienes amas si no haces algo.

— ¡No, no, NO, NO, NO! —Exclamo Adam temblando descontroladamente—. ¡No puedo ir, no sería de ayuda, tan solo me mataría en un santiamén!

No si logras conseguir lo que el busca antes, dirígete hacia donde se encuentra el mural del Rey Grayskull y revisalo bien —Le indicaba la voz—. Por favor, hazlo por la gente inocente que puede y va a resultar herida si Skeletor obtiene aquella arma.

— ¿Un arma? no me gusta para nada esto —Expreso Adam con la voz y el cuerpo temblando mientras se acercaba a la puerta para salir—. Voy a terminar arrepintiendome por esto, ya lo estoy viendo.

Tras salir, Adam fue con pies de plomo, temblando y con la espada en alto, listo para atacar a lo primero con lo que se encuentre.

De pronto vio a un Guardia Real al fondo, cosa que lo tranquilizó al pensar que este le podría ayudar, pero entre más se acercaba más notaba cosas raras, como el hecho de que estaba completamente inmóvil y en una extraña posición.

— ¿Ehh, estás bien? —Quería saber Adam acercandosele con cuidado.

Cuando Adam tocó al guardia sintió como si estuviera tocando las paredes del palacio, sin mencionar que no hubo reacción alguna, y cuando Adam finalmente lo vio al rostro vio con horror como el pobre tipo había sido drenado de su energía vital y reducido a fría piedra sin vida.

Esto es lo que pasará si dejas que Skeletor gane, Adam, lo que nos pasará a todos —Le dijo la voz mientras Adam contenía lo máximo posible las ganas de gritar.

Tras recuperar la compostura (O al menos un poco de ella), Adam prosiguió su camino hasta la Sala del Trono en dónde se encontraba el mural mientras reflexionaba sobre lo que hizo para terminar así, temblando con cada fibra de su ser sabiendo que si Skeletor lo ataca su simple espada de madera no lo protegería.

Una vez llegó a la Sala del Trono, fijo su vista en el mural que se encontraba justo detrás del trono medio ocultado por unas cortinas rojas.

El mural en cuestión era una representación de la batalla final entre los ejércitos del Rey Grayskull y Hordak a las afueras del Castillo Grayskull, con sus respectivos líderes enfrascados en cruento combate.

— Este mural siempre me causo pesadillas de pequeño —Dijo Adam en voz baja—. Ahora que por fin estamos aquí, ¿Que quieres que revise?

Revisa el área en la que está pintada la Espada del Poder, con suerte Skeletor aún no la habrá encontrado —Le explico la voz.

— No se que puede haber aquí, es solo una pintura en la pared —Decía Adam a punto de tocar la espada.

Cuando lo hizo el dibujo de la espada brillo con un resplandor plateado que hizo desaparecer esa parte de la pared, revelando que había una espada de verdad idéntica al dibujo ahí escondida.

— ¿Pero que rayos? —Expreso Adam agarrando la espada y procediendo a verla con detenimiento— ¿¡No me digas que realmente es la…

— Espada del Poder —Dijo una espantosa voz justo detrás de el—. Quién diría que estaba tan desesperada como para usarte a ti.

Cuando Adam se volteo para mirar a quien estaba detrás suyo se le helo la sangre al ver a Skeletor de cerca y mirar la carne azul putrefacta y la falta total de piel y carne en su rostro y esos negros huecos en dónde debían estar sus ojos teniendo en su lugar un brillo de un intenso rojo carmesí.

— Te seré honesto, me sorprende que no te hayas orinado encima al verme, supongo que eres levemente más valiente que el resto, aunque no es que importe al final del día —Dijo Skeletor golpeando a Adam en la cabeza con su báculo haciéndolo estrellarse contra una pared soltando la Espada del Poder—. Esto no debería estar al alcance de un niño.

— ¡No! —Grito Adam empezando a correr hacia la espada.

— ¡Bastante valor para alguien que estaba temblando de pavor hace unos instantes! —Exclamo Skeletor procediendo a electrocutarlo.

Para sorpresa de Skeletor, aún cuando estaba retorciéndose de dolor y gritando como animal siendo asesinado, Adam siguió moviéndose hacia adelante sin titubear.

— De tal palo tal astilla, ¡Y no podrías darme mas asco por ello! —Exclamo Skeletor con los ojos brillando más intensamente y aumentando la potencia de la electricidad hasta que Adam fue lanzado hacia la pared—. Haste a ti mismo un favor y no seas como tú padre, o de lo contrario sufrirás a manos de la vida como el.

Luego de escuchar los huesos de Adam romperse con el impacto, Skeletor dejo de prestarle atención al estar seguro de que ya no podría ni ponerse de pie luego de eso y procedió a tomar la Espada del Poder para si.

— ¡Al fin, con esto en mis manos podré asegurar mi justo derecho al trono de Eternia! —Exclamaba mirando fijamente la espada antes de levantarla—. ¡¡¡¡POR EL PODER DE GRAYS…

— ¡NO! —Grito Adam lanzándose sobre la espalda de Skeletor justo cuando terminó la frase de transformación.

Skeletor no entendía por qué pudo moverse tras romperse los huesos, pero la respuesta es simple, la adrenalina del momento hizo que Adam no sintiera dolor alguno y lo hizo levantarse más rápido. Gracias a eso Adam pudo tocar la Espada del Poder instantes antes de ser impactada por el rayo que los envolvió a ambos.

— ¡Quítate de encima! —Grito Skeletor tratando de quitarse a Adam de encima.

Pero cuando la luz de Grayskull se disipó y Skeletor pudo quitarse de encima a Adam noto como no solo no había nada diferente en el, sino que además la Espada del Poder se había partido en dos verticalmente de hecho, no le tomo casi nada darse cuenta de a dónde había ido el poder, por lo que Skeletor miro consumido por la furia como su sobrino reclamaba lo que tanto anhelaba.

Y en cuanto a Adam, cuando la luz se disipó de alrededor suyo había cambiado tanto que era casi irreconocible, ahora media dos metros, tenía músculos hasta en los músculos, su cabello había pasado de rubio oscuro a dorado intenso y vestía unos pantalones rojos con un taparrabos peludo de color marrón, dos brazaletes dorados y una coraza de batalla plateada con un símbolo que era una "H" fusionada con una "M" de color dorado.

— ¡¡¡¡YA TENGO EL PODER!!!! —Grito Adam a viva voz expulsando rayos por todo su cuerpo.

— ¡Maldito! ¡¿Cómo te atreves a reclamar lo que es mío?! —Exigió saber Skeletor preparando su Báculo de Estragos.

— Nunca fue tuyo, el mismísimo espíritu de Grayskull te rechazó, no te considera digno de su poder —Le reveló He-Man blandiendo la mitad de la Espada del Poder.

Pero entonces su nueva forma "Parpadeo", por decirlo de alguna forma, entre He-Man y Adam.

— Veo que tu tampoco eres tan digno —Dijo Skeletor al ver eso.

— No te confundas, esto solo está ocurriendo porque la Espada del Poder se dividió en dos, algo que solucionare al quitarte la mitad que tienes en la mano —Explico He-Man.

— ¡Quiero verte intentándolo! —Exclamo Skeletor listo para la refriega.

Todo el Palacio Real empezó a temblar violentamente por la fuerza de los impactos de estos dos, quienes destrozaban todo a su paso, atravesando paredes y el piso conforme más sé enfrascaban en su combate.

He-Man, al no tener entrenamiento alguno en las artes de la esgrima atacaba como un salvaje animal rabioso y errático, pero su velocidad y fuerza absurda hacían que incluso el experimentado y habilidoso Skeletor fuera puesto a límite con cada segundo que pasaba, a duras penas esquivando o bloqueando los golpes de su adversario sin tener las chances de alejarse lo suficiente como para poder conjuros sus maleficios.

Pero eventualmente He-Man se descuido, dejando una apertura en su defensa que Skeletor aprovecho para golpear el estómago de He-Man con una explosión de energía cortesía de su báculo, alejándolo lo suficiente como para iniciar un conjuro más complejo.

Entonces de la cabeza de Carnero en la punta del Báculo de Estragos emergieron cadenas de energía que se enredaron por todo el cuerpo de He-Man, instantes después Skeletor hizo fuerza y lo jalo pasando por encima suyo y a estrellarse directamente contra el suelo.

Pero eso no se terminó ahí, pues inmediatamente lo volvió a jalar y lo arrastró por el suelo en un círculo alrededor suyo mientras continuamente mandaba descargas eléctricas a través de las cadenas para maximizar el dolor que infligía.

Tras unos segundos haciendo esto remato estrellandolo contra una pared y procedió a asotarlo con las mismas cadenas.

Grave error, pues He-Man aprovecho un breve instante de retraso en los ataques para agarrar la cadena y jalar de ella, acercando a Skeletor lo suficiente como para poder darle un buen puñetazo en su inexistente rostro que lo mando volando a la otra habitación atravesando un muro de por medio y dislocandole la mandíbula, entonces aprovecho para agarrar la mitad de la Espada del Poder que podría Skeletor y que se le cayó.

— Okay, ya me hartaste, mocoso —Dijo Skeletor sin ningún problema del habla a pesar de que su mandíbula estaba colgando y tuvo que volver a colocarsela en su sitio con magia.

— ¿Cómo puedes hablar bien con tu mandíbula en ese estado? —Pregunto He-Man consternado.

De inmediato se arrepintió de haber preguntado eso, pues Skeletor aprovecho su distracción para darle justo en la cara con una explosión que lo mando volando hacia atrás, momento en el que Skeletor aprovecho para recuperar su mitad de la espada mientras intento en vano reclamar la otra, pues fue quitado de encima de He-Man por un revés de este.

Este tira y afloja por la Espada del Poder se extendió tanto que la forma transformada de He-Man empezó cada vez más a desaparecer por intervalos cada vez más largos. Viendo eso He-Man se empezó a preocupar y a volverse más desesperado por acabar cuanto antes el combate.

Esto, como cabría esperar, fue contraproducente, pues en su desesperación sus ataques de volvieron menos precisos para un Skeletor que ya se había familiarizado con su tosca forma de pelear, logrando esquivar varios golpes y conectando los suyos propios en forma de puños de energía en rápida sucesión, haciéndolo retroceder cada vez más hasta que Skeletor, haciendo uso de un puño del tamaño de su torso, golpeó tan fuerte a He-Man en el pecho que este se quedó sin aire y cayó al suelo tras atravesar varias paredes y terminar en el jardín real, provocando que su transformación de desestabilizara aún más.

Viendo que no iba a durar más tiempo así y con Skeletor acercándose, He-Man decidió que no le daría la satisfacción de conseguir por completo la Espada del Poder, arrojando su mitad con todas sus fuerzas en la primera dirección que vio para furia de su tío, el cual naturalmente trato de atraer la espada con su magia, más fue interrumpido por una enorme trozo de una pared que He-Man le lanzó a la cara, logrando que de esta manera aquella mitad se perdiera en el horizonte.

— ¡Maldito infeliz! —Exclamo Skeletor con sus cuencas oculares literalmente en llamas y disparándole a He-Man hasta hacerlo caer desde lo alto del Palacio Real—. ¡Desgraciado! ¡Esto solo ha ralentizado mi ascenso, encontraré tarde o temprano esa mitad de la Espada del Poder y toda Eternia pagará lo que me hicieron!

He-Man, quien tras estrellarse y volver a ser Adam, logro escuchar eso, sintiendo alivio de que Skeletor no consiguió la mitad de la espada, pero preocupado por qué eventualmente la consiga, pero no pudo más y cayó inconsciente del esfuerzo que hizo al intentar levantarse.

Al rato de que Skeletor se fuera de ahí despotricando y escupiendo bilis su hechizo se desvaneció, haciendo que todos los congelados volvieran a la normalidad, por lo que la Hechicera se apresuró a contactar a Man-At-Arms, quien se llevó a Adam de regreso a su cuarto antes de que alguien se diera cuenta de en dónde estaba.

— Pobre chico, la carga que te toco llevar —Expreso Man-At-Arms dejando a Adam en su cama—. ¿Que vamos a hacer ahora que la Espada del Poder se ha partido en dos?

Creo que la respuesta es obvia, tenemos que impedir que Skeletor consiga la otra mitad —Respondió la Hechicera.

— ¿Pero como? sin la Espada del Poder Adam no podrá transformarse en He-Man, y solo en ese estado puede hacerle frente a Skeletor —Le hacia ver.

Tu eres uno de los mejores, sino el mejor científico y forjador de armas que hay en Eternia, estoy segura de que con tus conocimientos y los míos seremos capaces de solventar este problema, al menos en lo que encontramos la otra mitad —Afirmo la Hechicera.

— ¿Acaso estás queriendo decir que…

Si, y se que serás capaz de llevarlo a cabo —Dijo la Hechicera.

— Ojalá estés en lo cierto, pues de lo contrario tenemos mucho que perder —Dijo Man-At-Arms.

Un mes después.

A petición de la Hechicera, Man-At-Arms había llevado a Adam al mismísimo Castillo Grayskull para revelar los frutos de su trabajo.

— ¡Este lugar es horrible, encaja mejor con Skeletor que con nosotros! —Afirmo Adam abrazándose a si mismo.

— Te acostumbraras —Prometió Man-At-Arms.

— ¿Y por que me has traído hasta aquí? —Quiso saber Adam.

— Porque era muy riesgoso entregarte esto el Palacio Real, fácilmente cualquier persona podría descubrir tu secreto —Respondió Man-At-Arms sacando algo envuelto en una manta de una caja—. Ten, la necesitarás para evitar que Skeletor consiga la otra mitad de la Espada del Poder.

Al agarrarla y quitar la manta se dió cuenta que se trataba de una espada con elementos de alta tecnología de colores verde y plateado, la cual tenía un círculo verde en la empuñadura con un símbolo rojo de una "H" fusionada con una "M" en el centro de este, los brazos de la empuñadura tenían una forma que a Adam le recordó a las patas de un Cangrejo o Araña y la base de la hoja era significativamente más angosta que el resto de la misma.

— ¿Que es esto? —Pregunto Adam viendo cómo la hoja de la espada de podía abrir y exponer un cristal verde con la forma de dicha hoja.

— Necesitas un medio por el cual canalizar el Poder de Grayskull, y si bien no iguala para nada a la Espada del Poder original todavía te va a servir bastante bien como reemplazo temporal, al menos hasta que reúnas las dos mitades —Explico Man-At-Arms.

— ¡¿Hiciste tú propia versión de la Espada del Poder?! ¡¿Cómo?! —Quiso saber Adam.

— No subestimes las grandes capacidades de Duncan, tan solo necesito un poco de ayuda de tu servidora y logro crear en tiempo record semejante proeza tecnológica —Afirmaba la Hechicera bajando las escaleras de la sala—. Adelante, intenta invocar el Poder de Grayskull y verás que tengo razón.

— Muy bien —Entonces se preparó y tras un profundo respiro grito—. ¡¡¡¡POR EL PODER DE GRAYSKULL!!!!

Entonces los brazos de la espada de abrieron y una sección dió un giro de 90 hasta que quedaron en forma de cruz, instantes después cayó el rayo y Adam volvió a sentir el Poder de Grayskull fluir por sus venas mientras se transformaba en He-Man.

— ¡¡¡¡YA TENGO EL PODER!!!! —Grito este a todo pulmón.

— ¡Si que me he superado a mi mismo! —Exclamo Man-At-Arms sonriendo—. ¿Y que tal? ¿Cómo se siente comparado a la primera vez?

— Pues la verdad es que no me siento tan poderoso como con la original, pero al menos mi transformación ya es estable, eso ya es bastante —Respondió He-Man mientras se movía y daba puños al aire.

— Naturalmente, como te dije, esta espada es solo un reemplazo que nunca podría igualar a la Espada del Poder, pero servirá en lo que encontramos y unimos las dos mitades —Explico de nuevo Man-At-Arms.

— Pero también por eso sería buena idea que recibieras ayuda, incluso el Hombre más Poderoso del Universo no lo puede hacer todo solo, y necesitarás toda la ayuda que puedas recibir para lo que se avecina —Afirmo la Hechicera.

— Si, tienes razón —Reconoció He-Man—. ¿Pero quién sería tan capaz de ayudarme en esto?

— Pues cuentas con mi apoyo en todo, y estoy seguro que los Defensores de tu padre también estarían dispuestos a ayudar al nuevo Campeón de Grayskull —Afirmo Man-At-Arms posando su mano sobre el hombro de He-Man

— No hay mejores guerreros en toda Eternia que ellos, sin duda alguna serán de gran ayuda en tu misión, pues se han vuelto expertos en frustrar los planes de Skeletor —Aseguro la Hechicera.

— ¿Pues que esperamos? ¡Hagamos el llamado y reunamoslos, que sepan que me he convertido en el nuevo Campeón de Grayskull! —Exclamo He-Man extendiendo el brazo con el que sostenía su espada al frente.

— Me gusta tu iniciativa —Reconoció la Hechicera—, sin embargo tendrás que ocultar tu identidad, no podemos ir por ahí gritandolo a los cuatro vientos.

— ¿Por qué? —Pregunto He-Man arqueando una ceja.

— Es peligroso para tus seres queridos que todos sepan tu identidad, bien podrían usarla para atacarte en donde más duele —Explicaba la Hechicera.

— Okay, eso no tiene sentido, Skeletor ya sabía tu identidad, iba a atacar a los tuyos hubieras revelado ser He-Man o no —Interrumpió la historia Dare.

— Y créeme, el bastardo lo hizo —Recordaba amargamente Adam—, pero se reservo ese conocimiento para si mismo, si no le hubiera hecho caso a la Hechicera hubiera tenido una laaaarga fila de infelices atacando a mi familia y amigos todo el día, todos los días —Explico Adam—. Al final si valió la pena guardar el secreto.

— Entiendo, viéndolo de esa forma tiene un poco de sentido —Dijo Dare con la Espada del Poder en sus manos—. Por cierto, ¿Cómo recuperaste las dos mitades?

— Esa es una historia bastante larga y complicada, tal vez te la cuente otro día —Contesto Adam levantándose y bostezando—. Hoy fue un día ajetreado y estoy hecho polvo, voy a irme a dormir, no te desveles, que mañana iremos al torneo en Vaderia y no quiero que vayas medio adormecido.

— Descansa —Dijo Dare para luego volver a mirar a la Espada del Poder—. Oye, ¿Y cuando fue el momento en el que los Defensores se renombraron como los Amos del Universo?

— Eso ocurrió el mismo día en que recupere las dos mitades, y sin duda fue un día bastante movido —Contesto Adam recordando aquella batalla—. Sin duda te la contaré luego de volver de Vaderia.

—Muy bien —Dijo Dare viendo el casco que Valen le dió para lidiar con su Agorafobia y las primeras prendas a parte de su taparrabos que se iba a poner en años—. ¿Por qué acepte ir? Ya no queda de otra, ojalá nada malo pase mañana.