Aclaraciones: Los personajes pertenecen a la maravillosa mente de Rumiko Takahashi, yo los utilizo para mis fines perversos.
Esta historia tiene contenido adulto, lee bajo tu propio criterio.
Disfruta la lectura.
"Derritiéndome en tus brazos"
Habitación temática
Capítulo 4: Dulce
InuYasha la miró fijamente con una media sonrisa, se encontraba sentado en la cama blanda y suave, la habitación olía excesivamente dulce que le llegaba a empalagar la garganta por su agudo sentido, aun así, estaba siendo interesante la experiencia en esta nueva habitación. Kagome se arrodilló frente a él introduciéndose un dulce mentolado a la boca, mientras ella lo saboreaba llevó la mano al pene erecto, con la otra mano apretó el lubricante para bañar lo que planeaba comerse.
InuYasha soltó un leve suspiro ante el contacto de aquel líquido ligeramente espeso, Kagome hizo un movimiento con sus dedos para esparcirlo y comenzó luego a deslizar la mano de arriba hacia abajo delicadamente, sintiendo como la zona se calentaba, efecto de su maniobra y del lubricante.
— ¿Te gusta así?—preguntó Kagome para saber si necesitaba aumentar velocidad o mantenerse como estaba, lo vio asentir, con los ojos entrecerrados y oscuros por el deseo. Ella se relamió los labios, disfrutando de contemplarlo gozar por ella. Sus suspiros se volvían cada vez más pesados e intensos.
—Métetelo en la boca—le rogó colocando su mano sobre la cabeza de ella, enredándolos en sus mechones oscuros. El dulce en su boca estaba ahora pequeño y se sentía refrescante, por lo que obedeció a su suplica, besó traviesamente la punta y luego, en un movimiento rápido toda la longitud. InuYasha sintió como la sensación mentolada hacia contraste con lo caliente de su miembro, generando nuevas sensaciones que no había experimentado. Estaba seguro que probablemente, esta sería una de las mejores chupadas de Kagome—Mierda…—Gruñó, echando la cabeza hacia atrás y moviendo las caderas hacia ella, disfrutando cada centímetro de placer que esa boca le estaba dando—¿Cómo… logras hacerlo tan bien?—murmuró inmerso en cada ola de placer que se acumulaba y tensaba más su miembro.
Kagome en respuesta hizo leve movimientos circulares con su cabeza, moviéndose de lado a lado el pene en su boca, el dulce se había terminado de deshacer. En la habitación solo se escuchaban los gruñidos y suspiros del hanyou así como el sonido de la boca de Kagome devorándoselo.
—Quiero irme en tu culo—ordenó, ella se apartó y se ubicó en posición de perrito sobre la cama, InuYasha se acercó por detrás, con sus manos apretó sus nalgas, sus garras se enterraron levemente abriéndola, disfrutando de la visión de Kagome mojada, ella ahogó un pequeño grito cuando la palmeo con fuerza medida—Hermosa…
—Mastúrbate para mí y échalo encima—le dijo haciendo movimientos con sus caderas invitándolo a derramarse sobre ella. Esta vez, InuYasha obedeció, acariciándose rápidamente con una mano y con la otra masajeando y apretándole un glúteo, la visión de ella así de dispuesta y entregada para él solo aumentaba más el autoplacer que se estaba proporcionando en ese momento, los movimientos que Kagome hacía con sus caderas generó un efecto estimulante, fue sorprendido por su propio gruñido intenso y su semen saliendo disparado para bañar a Kagome.
—Kagome…—fue lo último que pronunció antes de caer recostado al lado de ella, totalmente ido por el placer y esa desconexión sublime de quien era y el mundo. Sintió que lo abrazaba y lo llenaba de besos mientras él viajaba lejos envuelto en el goce de su orgasmo.
Cuando regresó, ella estaba de lado, con la mano apoyada en su mejilla, sonriendo dulcemente, le corrió suavemente el flequillo platinado, acarició con los dedos cuidadosamente sus cejas negras espesas y dibujó sobre su nariz.
—Bienvenido a la tierra.
—O el paraíso si estás tú…—ella no esperaba esa respuesta tan dulce por parte de él, sintió que sus mejillas se sonrojaban furiosamente. Él libero unas risas suaves.
—Acabamos de hacer cosas pervertidas y… ¿te sonrojas por lo que te dije?—la jaló de la mano, cayendo Kagome en su pecho, cubriéndola con sus brazos—Pequeña tonta.
—No esperaba tu respuesta—dijo retomando la compostura.
—Keh, a veces también puedo ser…
— ¿Tierno?
—Algo así.
Esta vez ella sonrió notando como las mejillas de él estaban tornándose rojas.
—Parece que te estas sonrojando—bromeó.
—Keh.
Se mantuvieron así, disfrutando de la compañía del otro y la piel desnuda en contacto. Más tarde podrían probar la salsa de chocolate que tenía esa habitación.
Continuará…
Hola, aprovechando que tengo más tiempo libre y la inspiración escribí este lemon que espero disfruten y dejen sus reviews, me encanta leerlos, me sirven de estímulo para seguir escribiendo y publicando.
Quizás pueda ser enredado pero lo aclararé, cuando el capítulo de la habitación temática de turno concluya pondré "Fin" pero si aún quedan elementos con los cuales quiera que jugueteen le pondré "continuará" jiji.
