El torneo había finalizado, la tragedia había concluido, un mal sabor de boca, un pensamiento fugaz en Shizuru y algo que no podía recordar debidamente. El desenlace bajo las mismas expectativas de destrucción que años atrás acarreo Orochi.

Algo había desaparecido, de alguna manera nadie parecía muy seguro de lo sucedido, los luchadores se habían dispersado, el torneo celebraba un campeón impersonal. Para Kyo KOF había sido gran parte de su vida y ahora lo sentía tan lejano, los gritos de ovación estallaban y una sonrisa vacía enardecía la multitud. Algo no estaba bien, nunca estaría bien si estaba relacionado al torneo. Kyo se dispuso a alejarse de la celebración, las personas nunca parecían darse cuenta de los terribles eventos que envolvían la franquicia. Burdo entretenimiento alguien había dicho, no recordaba quien.

Una mirada fugaz erizo su nuca, solo era un lapso imperceptible que de alguna manera para Kyo nunca pasaba desapercibido, Yagami. Allí erguido y arrogante, entre la multitud, como una sombra acechante que no alcanza a resolver cuando atacar.

– Cuantos años Yagami…- pensó Kyo –Si no insistieras en buscarme, yo…- El pensamiento de Kyo se esfumo entre la mirada roja y penetrante de su rival.

El fuego de Yagami había regresado, renunciando a una vida lejos del yugo que traía su flama maldita. Había tenido la oportunidad de abandonar el legado de odio que crecía con las generaciones de su familia y se había negado. Que hubiese hecho Kyo si le ofrecieran renunciar a su propio fuego, acabar con la guerra interminable entre ellos dos, dejar atrás a Orochi, NESTS, lo acontecido. Con tantos años de conflicto, ¿habría abrazado tal resolución? Sentía en ese momento que sí y desprecio profundamente a Iori por no aceptar aquella oportunidad.
No comprendió que expresión fugaz había compartido con Yagami en ese instante, ya que este respondió ante el con una mirada irascible y reprochante, seguida de un frio desdén, tras el cual se perdió en la multitud.

–Me abandonas eh- rio Kyo por lo bajo, no sería este momento donde Yagami encendería su furia contra él, pero sabía que no pasaría mucho tiempo antes de sentir la amenaza en su espalda. Y si no regresaba, habría aprendido por fin algo de estas luchas sin sentido.
-No volver a verlo- un leve vacío en su pecho acompaño ese pensamiento, como si la sola idea le asustase. –Que pasa conmigo, ahora soy yo el demente-

-Hey Kyo, estas bien? Te ves afligido y a la vez sonríes, no te había visto antes tal emoción con la corona, rey- Bromeo Benimaru mientras abrazaba parcialmente a Kyo –Deberías descansar amigo. Y ya deja esa expresión desolada que una buena temporada de relajación te sentara bien- hablo bajo Benimaru. Kyo sonrió ante aquellas palabras y pensó en la extraña apariencia que debió haber plasmado para tal comentario.

–Solo estoy agotado Beni, no todos los días se inscriben espectros espacio-temporales al torneo. Dormiré un poco y estaré listo para el enfrentarlo de nuevo si es que se arrepiente de estar muerto-
-Pues yo salgo de temporada de combate querido amigo e iré a vacacionar bajo el sol, mi trabajo aquí está hecho y si alguien aparece buscando pelea, tendrá que broncearse en la playa primero- Ambos rieron y se adentraron en la densa multitud de ovaciones.

Algo desconocido oprimía el pecho del joven Kusanagi desde el ultimo combate, sin razón aparente había algo que no entendía ni recordaba, pero podía percibir. Aquel desasosiego no tendría una respuesta hasta entrada la madrugada en una noche de otoño.