•. Pov Maki. ~ •
Tuve suerte de llegar puntual a las clases de la universidad, me encontré con el pequeño grupo de Kazumi apenas entré por la puerta.
—¡Nishikino- san!.— Un chico me llamó al verme, era su mejor amigo.— Únete, tendremos práctica hoy.
— ¿Habrá práctica?.— Pregunté desorientada, tomé lugar a lado de ella.
— El señor Yamanouchi nos acaba de avisar cuando llegamos.— Kazumi levantó su mirada y me contestó mucho antes que todos.
— ¿Deberíamos ir a cambiarnos y ponernos el uniforme?.— Uno de mis compañeros hizo la pregunta que nos dejó pensando a los demás.
— Claro que sí, por favor vayan a cambiarse y colocarse sus instrumentos.— Una voz fuerte nos tomó por sorpresa, era el profesor que había entrado y nos dió la orden.
Todos acatamos la indicación y me dirigí junto a Shouto a los vestidores de mujeres, aunque claro, las demás estudiantes iban frente a nosotras. Nunca me había sentido tan rara a lado de ella, era como una barrera que se interponia.
— Vamos a los casilleros de allá Nishikino-san.— Kazumi tomó mi mano antes de que me diera cuenta y caminó hacia uno de los vestidores en donde sólo lo cubría una pared delgada para dar privacidad.
Ambas nos dimos la espalda, no pensaba voltear a verla si es que ese era su plan.
Suspiré cansada, lo que menos quería era hablar de eso ahora, ya me encontraba tranquila con lo de Nico-chan y no planeaba atormentarme más.
Comencé a desabotonar mi camisa para ponerme el uniforme de enfermería, me la quité con silencio y sin hacer ningún ruido, busqué las prendas que estaban en el casillero frente a mi. Antes de ponerme la camisa, amarré mi cabello en una sola coleta.
— Supongo que te fué muy bien con ella.— Me dijo con un tono... ¿Molesto?.
Rápidamente terminé de vestirme y colocarme la bata, me giré para verla a la vez que levanté una ceja, no la entendía.
— ¿A qué te refieres?.— Pregunté extrañada.
— Por las marcas en tu espalda...— Contestó al ponerse su bata también.— Estuvieron muy ocupadas ayer.
Me quedé en silencio con esa clara insinuación, ¿qué debía responderle?. Me miró fijamente y me quedé callada.
Hizo una mueca y cerró fuertemente su casillero, estaba enojada. Intentó irse pero la detuve, un impulso me hizo hacerlo.
— ¿y por qué te enojas?, tú y yo no somos nada, no veo la razón para que te comportes así, Shouto.— Expresé con incomodidad, ella deshizo el agarré con un tirón brusco.
— Porque yo hubiera sido una candidata perfecta para ti, me esforcé para estar ahí.—
No tenía idea de lo que Kazumi tenía en el cerebro, pero claramente parecía ser basura.
— ¿Te importa mi felicidad?.— La encaré sin apartarle la vista.
— ¡Me importa!.— Frunció las cejas e incluso cerró los puños de sus manos.
— Si tanto te importara, respetarías mis decisiones y mi espacio. Estás siendo demasiado egoísta con tus deseos y ambiciones.— Me harté de sólo verla y ví esa expresión de sorpresa, ella misma no esperaba que yo se lo dijera.— Somos adultas, deja de hacer tus lloriqueos.
Fué lo último que le dije mientras hacíamos contacto visual, tomé mis instrumentos del casillero para después cerrarlo e irme del lugar, no me importaba dejarla ahí sola y probablemente llorando.
No me importaba volver a apartarme del pequeño grupo con el cual tenía poco socializando; porque el centro de atención era ella. No me importaba alejarme, no me importaba lo que dijera de mí tampoco.
Ya lo había vivido por bastante tiempo, ¿por qué no seguir haciéndolo?.
•~Pov normal ~•
La doctora Nishikino en pleno silencio tomó asiento lejos del grupo de compañeros que había hecho, se limitó a saludarlos. Vió como la Shouto entró después y se dirigió a su lugar. Los chicos se extrañaron de esa notoria distancia, pero se quedaron a lado de Kazumi.
El día fué habitual y común para la Nishikino, su único inconveniente fué la incomodidad y esa distancia que sentía al estar cerca de la Shouto, pero decidió por restarle importancia y dejar que las cosas fluyeran a su manera e incluso parecía ser que su compañera había entendido el límite.
Debido a lo ocurrido y el relajo que tuvo que pasar para estar con Nico, decidió por pedirle unos días de descanso a su padre en el hospital, más que nada también para que las cosas y la tensión se calmaran por un tiempo, aunque tenía algo pendiente qué hacer.
Coffe Miew - 4 pm. — (Hora laboral de Rin).
— Espero que esto sea bueno Maki-chan, estoy en mi hora de comida.—
El par de chicas estaban detrás de la cafetería en donde trabajaba la Hoshizora, incluso esta última salió vistiendo el informe; una camisa corta, pantaloncillos, un mandil verde común y una gorra con el logo del local Ambas tomaron asiento en una banca de concreto, pero Maki se puso de pie para hablar.
— Logré hablar ayer con Nico-chan, todo salió bien y regresamos.— Confesó con nervios y una sonrisa tímida, por supuesto su mejor amiga aplaudió y se levantó para darle un fuerte abrazo de la emoción.
— ¡Esa es nuestra Maki-chan!, estoy realmente feliz por ti.— Comentó con orgullo.
— G-gracias.— Correspondió el brusco abrazo que le estaba dando con alegría, Rin era de las pocas amigas de las cuales aceptaba abrazos con esa intensidad.
— ¡Bien!, si eso es todo, no te quito más tu tiempo, definitivamente esta fué una gran noticia se lo contaré a Kayocchin.— Dijo despreocupada tratando de regresar al café.
— ¡Espera!.— Maki se adelantó antes de que se fuera.
— ¿Uh?.—
— Te debo una disculpa a ti, Rin.— Pronunció débilmente, se sentía apenada.
— ¿De qué hablas Maki-chan?.— Se detuvo en seco y ladeó su cabeza.
— Sé que tus intenciones desde un inicio fueron ayudarme, y yo como una idiota simplemente te herí con mis estupideces.— Explicó con vergüenza, esforzándose pará darle la cara a su mejor amiga que claramente sonrió al verla y escucharla decir aquello.
— Admito que al inicio me dolieron tus palabras, pero después entendí que era tu miedo el que no te dejaba avanzar.— Cruzó sus brazos y dejó salir un suspiro de alivio.
— Fuí una idiota, lo siento.— Volvió a disculparse.
— Tal vez seas una idiota Maki-chan, aún así sigues siendo mi amiga y está bien aprender de tus errores, eso te hace crecer.— Rin tocó el hombro de la pelirroja con cariño.— Me haces sentir orgullosa.
— Enfrentaré mis problemas, lo prometo.— Dijo con una sonrisa.
— Perfecto.— Correspondió el gesto.— Me quedan unos minutos para volver.
— ¡Cierto!.— Maki metió la mano a su bolso y sacó lo que parecía ser un tipo cuadro.— Nico-chan me pidió que te entregara esto.
Se lo dió y se quedó viendo como Rin lo miraba en shock.
— ¡La firma de mi actor favorito!.— Comentó al ver una foto y firma en aquél objeto, lo elevó como si de un premio se tratase.
— ¿Desde cuando Nico-chan y tú son tan cercanas?.—
— ¿Acaso estás celosa?.— Se burló la atleta con malicia.
— ¡Claro que no!.— Aclaró avergonzada la doctora.— Eres una idiota.
— ¡Tengo que irme, nya!, nos veremos después.— Rin se despidió con felicidad para irse por la puerta del café, dejando a una Maki llena de tranquilidad.
El pendiente que había mantenido preocupada a la doctora Nishikino ya había terminado, pues aquél problema con su mejor amiga también le afectaba constantemente, fué consciente de su torpe actuar con ella.
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Ya habían transcurrido algunos dos años desde que Maki y Nico habían formalizado su relación amorosa, a decir verdad, lo llevaban de la mejor manera posible aunque tuviesen sus altibajos, ellas siempre buscaban la manera de solucionarlo. No solamente una ponía de su parte, ambas lo hablaban y daban lo mejor de si mismas.
La doctora Nishikino ya había tomado un puesto importante a lado de su padre en el hospital, ya no sólo era conocida por ser la hija de los Nishikino's; su desempeño en la profesión hablaba por ella. Para su suerte, la relación con su madre mejoró, aunque aún habían cosas en las cuáles chocaban, Maki ya no le tomaba importancia y era todo lo contrario, se preocupaba por si misma solamente.
Mientras tanto, la Idol número 1 de Japón se colocó como la artista más destacable en su actualidad, tendiendo su propia música, siendo invitada a varios show's televisivos de variedades y continuando con sus papeles en los doramas que tanto amaba interpretar.
En pocas palabras, ambas encamiban sus sueños de la mano.
La doctora esperaba pacientemente a su querida novia en el auto, habían acordado de que tendrían una cena y no sólo eso, Nico le presentaría una amiga a Maki.
— Lamento mucho la tardanza, Maki-chan.— La pelinegra abrió la puerta del auto para subirse y tomar lugar a lado de ella, aprovechando para colocarse el cinturón de seguridad.— Ven aquí.
Un pequeño y cariñoso beso acompañó el momento.
— Está bien, realmente no tengo mucho esperando.— Sonrió con amor y se dedicó a encender el automóvil para irse al restaurante.
— ¿Cómo estuvo tu día?.—
— Algo cansado, al salir me encontré con algunos fans tuyos.— Contó al girar el volante e irse derecho por la calle que conducía al centro de la ciudad.
— ¿De nuevo?.— Frunció las cejas con molestia.— Sabes que no me cuesta nada pedirte seguridad privada.
— No es molestia para mi, Nico-chan. Además, no me agrada la idea de que me estén cuidando, suficiente tuve con mis padres.— Dejó escapar un suspiro algo pesado sin si quiera mirar a su novia por el retrovisor, esos temas la ponían un poco incomoda aunque eran necesarios hablar.
— ¿Y qué volvieron a decirte ahora?.— Cruzó los brazos y en ningún momento apartó la mirada de Maki, estaba preocupada.
— Ya sabes...— Susurró mirando con concentración el camino.— Si tenías novio, tú dirección y si podría presentarte a uno de ellos.— Respondió automáticamente.
— ¿Y qué les respondiste?.— Nico tenía una mueca triste y desanimada.
— Nada, les dije que no tenía idea de tu vida privada.— Se encogió de hombros y respondió.
— No puedo creer la paciencia que tienes Maki-chan, la Maki-chan que conocía ya hubiera tenido un arranque de celos.— Bromeó.
— Supongo que es la costumbre.—
El interior del auto se quedó en total silencio, Nico no sabía que decir respecto a lo que había dicho la menor y lo extraño de todo es que Maki no hacía ningún gesto, sólo parecía cansada.
— Necesito esa paciencia, yo no puedo evitar mirar feo o hablarles grosero a las arrastradas de tus enfermeras.— Se expresó entre juego y molestia, ganándose una risa de su novia.
— Oh, porfavor, dices que ellas gustan de mi pero yo no soy capaz de notarlo.—
— Eso es porque eres mi tonta Maki-chan, eres densa hasta por los codos.—
— Tal vez sea porque sólo tengo ojos para ti Nico-chan, no soy capaz de ver a alguien más a mi alrededor.— Confesó despreocupadamente a la vez que apagaba el auto, ya habían llegado al estacionamiento del restaurante, era un día entre semana en la noche.
Nico se sonrojó bastante y ocultó sus nervios bajandose del auto, Maki siguió con la mirada a su novia y vió como la mayor abría su propia puerta para después tomarla del rostro y darle un amoroso beso.
— ¿E-era necesario que te bajaras del coche para hacerlo?.— Preguntó desconcertada y con media sonrisa.
— Tenía que tomarte desprevenida.— Confirmó orgullosa la mayor.
— Es peligroso hacer esto en la calle, podrían vernos.— Maki bajó del auto y revisó el perímetro, se sintió aliviada de ver que no había gente en el estacionamiento.
— Oye, Maki-chan.— Nico la detuvo antes de que se diera la vuelta quedando cerca de ella.
— Dime.—
— ¿De verdad estás cómoda con que sigamos con el juego de ser "amigas?.— Preguntó preocupada, atacando con sus orbes rubís a los violetas que intentaban evadir el contacto visual, pero era imposible.
— N-nico-chan...— Titubeó y atragantó sin saber que responder, esa pregunta le sorprendió tanto.
— Necesito saber cómo te sientes, porfavor respóndeme.— Suplicó interesada.
— Esto no es algo de lo que podamos hablar aquí Nico-chan, prometo que lo hablaré contigo cuando estemos solas o en algún lugar privado, ¿te parece?.— Sugirió la menor con tranquilidad y una sonrisa, no quería poner tensa a su novia y mucho menos si estaría con su amiga.
— Ahg, de acuerdo.— Hizo un puchero y seguido de eso, le sonrió, le parecía muy difícil enojarse con su novia.— Pero no te vas a escapar de esto Maki-chan, quedas advertida.
Uno de los teléfonos comenzó a timbrar, ambas urgaron en sus bolsillos y era el celular de Nico, la mayor tomó espacio y se alejó para atender la llamada.
Benditas llamadas, siempre salvaban a Maki de esas situaciones que eran difíciles de evadir. Se quedó mirando como la mayor hablaba por teléfono, no tenía idea de qué a hacer, ella era consciente de ese tema e incluso Maki había acordado utilizar la etiqueta de "amigas cercanas o mejores amigas" por el bien de su relación.
O tal vez por el bien de Nico, eso procuraba Maki; no quería dañar su imágen ahora que su novia estaba en la cima de su carrera.
Aunque era incómodo y poco agradable se esforzaba día con día en actuar así e incluso de cuidarse públicamente.
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Maki seguía la espalda de Nico, estaban buscando el lugar reservado y lo encontraron, una chica esperaba pacientemente en esa mesa, su instinto de querer tomar de la mano a su novia casi le ganaba; se dió cuenta de la gente que estaba ahí.
— ¡Nico-chan!, por fin llegas.— La jóven mujer de cabello cenizo y ojos ámbar se puso de pie para abrazar a la Idol que no dudó en corresponder el abrazo.
— Espero no haberte hecho esperar Kotori, lo siento mucho.— Sonrió la pelinegra, al voltear a ver a su lado, Maki estaba parada sin decir nada, aunque no es que ella quisiera actuar así, su ser asocial le impedía querer comportarse como Nico.— Te presento a Maki-chan, ella es ...
— ¿Nishiko-san?.— La recién conocida se dió cuenta de algo al ver a la doctora.— Conozco un poco de ti por mi madre, ella fué atendida en ese hospital y me dijo que recibió un trato muy profesional y agradable.
— E-es un placer, siempre procuro el bienestar de mis pacientes y brindar lo mejor de mí.— Respondió tímidamente la menor de cabellera rojiza.
Nico sonrió genuinamente, se sintió feliz de que Maki se esforzara por convivir, amaba cuando su novia introvertida y poco social trataba de incluirse en asuntos sobre ella, le encantaba ese gesto de amor.
— Soy Minami Kotori, y artísticamente "Minaslinsky.—
— ¿Minalinsky? — Al escuchar ese sobrenombre la menor abrió sus ojos de la impresión.— mi madre ama tu trabajo.—
— Lo agradezco, es un placer también conocer a una gran doctora.— Destacó la peligris con alegría, después de esa pequeña charla de presentación, las mujeres tomaron asiento y pidieron algo de comer.
Nico miraba por ambos lados buscando algo o a alguien.
— ¿Qué sucede?.— Preguntó curiosa la diseñadora de modas.
— Me habías comentado que vendrías con tu novio.—
Maki observaba todo mientras comía cómodamente, aunque a decir verdad; la doctora no hablaba mucho sólo respondía lo necesario por educación.
— Amm.. Cierto, ayer terminamos.—
— ¿Ehhhh?.— Nico se sorprendió y se preocupó.— ¿Todo está bien?.
— Me siento un poco mejor que ayer, descubrí que estaba viéndose con alguien más y ya no era lo mismo.— Platicó con tranquilidad.
— Lo lamento muchísimo Kotori, no tenía idea.— La mayor se sintió apenada por su reaccionar.
— ¿Y de dónde se conocen ustedes dos?.— Maki decidió por cambiar el tema, no quería que el ambiente agradable se tornara tenso e incómodo para las presentes.
— Nico-chan me contactó para diseñarle algunos trajes para sus presentaciones.— Contó emocionada la peligris.
— Después de eso me llevé muy bien con ella y decidimos mantener nuestra amistad, aunque es un poco difícil vernos fuera del trabajo.— Le siguió la mayor con una sonrisa.
— Casi siempre estamos ocupadas, pero aún así encontramos la manera.— Terminó por decir la modista con alegría. La doctora notó como ambas mujeres se sentían cómodas y parecían conocerse desde años atrás, admiraba que su querida novia haya hecho una amistad así de linda.
No tardaron mucho en terminar sus alimentos e irse del lugar, las tres chicas salieron del restaurante y la parejita acompañó a la Minami hasta su auto para que se fuera a descansar, después de ello ambas mujeres se encaminaron al auto de la doctora. Como un movimiento natural; Maki casi tomaba la mano de Nico que de nuevo; terminó apartandola al instante, pero esta vez la mayor se dió cuenta de eso.
— ¿Por qué no me tomas de la mano como alguien normal, Maki-chan?.— Se detuvo de golpe asustando a la pelirroja.
Se esperó unos segundos para responder.
— Estamos en un lugar público.— Respondió automáticamente sin pensarlo más.
— Vayamos a casa.— Se limitó a decir Nico con un tono molesto tomando su mano para irse caminando con apuro al automóvil.
— !N-nico-chan¡ ¡Espera un momento!.— La doctora como pudo siguió su paso con torpeza y sin lograr entender la actitud de su novia.
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— ¿Vas a dirigirme la palabra Nico-chan?.—
— A veces pienso que la que tiene vergüenza de mostrarse eres tú Maki-chan.—
— No te entiendo...—
Maki se extrañó del apagado semblante que tenía la mayor, ya estaban afuera de la casa de la última mencionada pero ambas permanecían dentro del coche para hablar; durante todo el trayecto estaban guardando silencio y la menor se atrevió a iniciar la conversación.
— Hablas sobre "cuidarnos públicamente", todo para no causarme problemas.— Giró su mirada, encontrándose con los preocupados violetas que la miraban intensamente.— Pero siento que la que no quiere problemas eres tú.
— ¿Eehhhh?.— Quedó totalmente desconcertada.
— ¡Estoy siendo muy directa Maki-chan!.— Algo estresada y cansada, la Idol decidió por bajarse del auto e irse a su casa. Obviamente la Nishikino se alertó e hizo lo mismo, siguiéndola para tomarla de la mano con apuro.
— Espera, espera, espera.—
— Debo de irme a descansar, mañana tengo una entrevista en tv a temprana hora.— Avisó Nico sin muchos ánimos de querer conversar.
— ¿No quieres hablar de esto ahora?.—
— Hagámoslo mañana cuando esté libre, ¿bien?.— Suspiró pesadamente la mayor y se puso de puntitas para darle un beso a su novia en los labios, apesar del tenso momento; Nico no se limitaría a las muestras de amor. Pero para Maki fué muy claro el ligero cambio de ánimo en ella.
— Bien, descansa Nico-chan.— No le quedó a la menor más que aceptar el acuerdo y despedirse de la pelinegra.
El par de chicas se alejaron con una pequeña sonrisa, tal vez sólo querían descansar y pensar mejor las cosas. Nico había tenido una semana llena de eventos y juntas con su empresa, mientras que para Maki aumentaba el trabajo y los deberes con el cargo del hospital.
La plática ocurriría al día siguiente y Maki tomó la mejor decisión para prevenirse...
— ¿Por qué siempre que vengo tienen que estar en "esas" condiciones?.— Preguntó la ojivioleta viendo como su mejor amiga reía nerviosamente al abrirle la puerta.
— Estas "cosas" pueden hacerse a cualquier hora del día, Maki-chan nya.— Rin la dejó pasar.— Kayocchin vendrá en un momento, fué a ponerse algo de ropa.
— Ahhh, bueno.— Rodó los ojos.— También es mi culpa por no avisar avisar antes de llegar.
— No te preocupes, ya estábamos acab—
— ¡No me interesa, Rin!.— Regañó Maki con las mejillas rojas.
— Toma asiento Maki-chan.— La atlética chica fué por una bebida a su cocina mientras que su amiga tomó lugar en uno de los sofás de la sala.— ¿Qué es lo que ocurre en esa cabeza dura?.
— ¿Y cómo es que sabes que vengo por eso?.— Enarcó una ceja.
— Humm...— Pensó seriamente al caminar y traer un té frío en su mano.— No sé, que vengas casi a las diez de la noche de la nada a mi apartamento me hace suponerlo naturalmente, no eres mucho de salir de casa y menos si es tan tarde.
— Ya entendí, ya entendí.— Algo indignada cruzó los brazos.
— ¿Y bien?.— Rin abrió su botella y comenzó a tomar de ella.
— Es sobre Nico-chan.—
La hoshizora sorprendida casi se ahoga con el té, tosiendo con dificultad para hablar.
— ¿QUÉ?.— Fué lo primero que dijo.— ¿Está embarazada?.
— Por el amor de dios, Rin.— Bufó algo molesta.— ¡No es eso!, y yo no tendría hijos para empezar.
— Waaaaa, ya estaba emocionandome con la noticia.— Lloriqueo desanimada.— ¿Entonces qué es?.
— Preferiría que Hanayo este presente para contarles.
— Bien, esperemos a Kayocchin.— Terminó sus palabras elevando su pulgar y una sonrisa gatuna.
La Nishikino se perdió en una pose pensativa y seria, fuera de que muy a sus adentros estaba feliz de ver a sus mejores amigas, se sentía inquieta e incluso ligeramente incómoda, la despedida con Nico la dejó preocupada.
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Buenas buenas mis ojitos, vengo dejando este corto capitulo que viene con los nuevos acontecimientos del NicoMaki, esta semana voy a actualizar constantemente como disculpa. Lamento por la tardanza, he estado ocupado y tuve un bloqueo de escritor tremendo, pero aquí andamos al 100. Que tengan bonita semana. (๑๑)
