Pequeña historia corta que mi imaginación creó de la nada.
Dudaba si publicarla o no porque he estado (y estaré) ocupada y no sabía cuánto tardaría en subir la continuación, pero me decidí y aquí está. Serán sólo dos capítulos por lo mismo.
Entonces, dejaré esto por aquí y me retiraré lentamente…
Se les quiere.
El joven pelirrojo había derrotado con facilidad a su contrincante, quien bajaba de la plataforma tocándose la espalda adolorido..
El vio como la última miembro del equipo se teletransportaba a la plataforma hasta quedar frente a el..
—Iori Yagami… —susurró la chica con una sonrisa juguetona en sus labios. Lo miró con atención y no pudo evitar sentirse un poco atraída por él.
El pelirrojo de alguna manera sintió que ella lo estaba subestimando; sonrió de lado.
—Espero que estés lista para ser derrotada.
Ella no cambió su expresión y tampoco dijo nada más.
Entonces la pelea inició .
—¡Ah! ¡Iku yo! —exclamó la chica para después ponerse en posición de defensa..
Iori analizaba sus movimientos al igual que ella.
El pelirrojo empezó lanzándole flamas que iban por el suelo, ella hizo un psycho reflector que le devolvían las flamas a Iori, quien se cubría para minimizar el impacto.
Mientras se cubría Athena se acercó corriendo hacia él para darle un golpe y una patada giratoria; al final intentó golpearlo de nuevo pero él encendió sus flamas una vez más y dio una vuelta golpeando a la chica provocando que perdiera el equilibrio y cayera al suelo, sin embargo se incorporó rápidamente pues el pelirrojo iba corriendo hacia ella.
Iori intentó darle un golpe pero Athena lo esquivó, él dio una patada baja que la derribó pero ella a su vez aprovechó la cercanía del joven para hacer una espada psíquica que lo golpeó y lo lanzó lejos, dandole tiempo de retroceder y ponerse en defensa nuevamente.
El pelirrojo volvió a lanzarle sus flamas pero Athena contraatacó lanzándole una psycho ball tras otra, los poderes de ambos chocaban entre sí.
Transcurrieron largos minutos y el tiempo estaba por acabarse..
Athena se acercó rápidamente al pelirrojo para darle una patada pero él logró cubrirse, entonces él contraatacó dándole un golpe fuerte utilizando todo su cuerpo y la chica cayó al suelo..
Yagami empezó a lanzar sus flamas impidiendo que ella se pudiera poner de pie mientras se acercaba a ella rápidamente, al final hizo un ataque giratorio con sus flamas encendidas que lanzó a la chica lejos causándole el daño suficiente como para que ya no pudiera continuar.
La pelea había acabado, el equipo de Iori había resultado vencedor..
Él bajó de la plataforma y vio como Athena se ponía de pie y bajaba también, pero ella lo miraba insistentemente.
Eso le extrañó, aún así decidió dejarlo pasar...
Media hora después…
En el abarrotado estadio todos se encontraban reunidos con sus equipos. Algunos estaban esperando a ser nombrados de nuevo y otros solo se encontraban observando los enfrentamientos que se desarrollaban.
Athena miró a Iori a lo lejos mientras ella estaba con sus compañeros de equipo. Tenía ganas de acercarse y entablar una pequeña conversación con él.
Sin darle tantas vueltas al asunto empezó a caminar hacia dicho lugar.
Una vez llegó no dudo ni un segundo en sentarse al lado de él. Iori no le dirigió la mirada y simplemente continuó mirando las batallas que se desarrollaban en la arena de combate.
–Ho-hola Iori… – saludó Athena intentando llamar su atención, al ver que Iori no volteaba a verla empezó a ponerse un poco nerviosa, se inclinó ligeramente buscando el contacto visual con él pero fue en vano.
Entonces prosiguió.
—Eh… realmente estuviste increíble en nuestro enfrentamiento, pobre Kensou, se quedó un poco lastimado pero…
—¡¿Qué demonios quieres?! —preguntó el pelirrojo interrumpiendo sus palabras.
—¿Uh?… eh… —ella vacilaba un poco al notar lo cortante de su respuesta, no esperaba una actitud tan fría de parte de él —Pues nada, solo quería felicitarte y desearte suerte para los próximos combates, es todo —sonrió.
—¿Crees que necesito tu suerte?, no seas tonta… y deja de ser tan molesta —contestó él.
Athena hizo un puchero y afiló la mirada mientras continuaba buscando el contacto visual con él, ¿cómo se atrevía a hablarle así?, si ella tan sólo intentaba ser amable.
—Oye, ¿cómo puedes tratar así a una chica tan linda como yo?, eres muy insensible —alegó ella mientras se cruzaba de brazos y continuaba con un pequeño puchero en sus labios.
—Haha ¿a ti quien te dijo que eres bonita?, además aunque lo fueras no me importaría, deja de molestar —se quejó.
—No bromees Iori ¿es que acaso no te gustan las mujeres? —lo miró desafiante, esta vez él le devolvió la mirada.
Iori tenía que admitir que ella realmente era una joven muy bella, pero eso no significaba nada, además le parecía tonta su arrogancia.
–Para mí ni siquiera eres una mujer, sino simplemente una mocosa – dictaminó severamente.
—¿Cómo puedes ser tan cruel? —lo miró ofendida.
Iori volvió a ignorarla y cerró los ojos mientras se relajaba en la banca, Athena se sintió desplazada y herida por las cosas que él le había dicho, iba a hacer que pronto se arrepintiera de haberla tratado así.
—Bien, discúlpame por haberte molestado… ya me voy —anunció ella al mismo tiempo que se ponía en pie.
Después de esas palabras Athena salió a la terraza dejando a Iori solo en la banca nuevamente.
minutos después:
Iori salió a la terraza a fumar un cigarrillo cuando se encontró con Athena recargada en el barandal, instintivamente rodó los ojos al verla ahí pues no pensaba encontrarse con ella en ese lugar.
—Demonios, ¿tu otra vez? —Musitó mientras se acercaba al barandal.
Athena lo miró de reojo mientras intentaba ignorar la manera en la que él le hablaba.
—Hmm… no es mi culpa que se te ocurriera venir al mismo lugar que a mi —hizo una mueca de disgusto.
—Pues ya que… —suspiró pesadamente, no iba a regresar solo por el inconveniente de encontrarse con ella.
Iori encendió su cigarrillo y empezó a fumar mientras Athena lo veía de reojo aún un poco ofendida por cómo la había tratado momentos antes.
Tenía tantas ganas de molestarlo, hacerlo enojar como venganza por haberla hecho sentir mal.
—¿Sabes Iori?, yo creo que nunca podrás superar a Kyo… —susurró Athena mientras continuaba recargada en el barandal viendo el sol esconderse.
Iori frunció el ceño al escuchar esa acusación tan tonta.
—¿Quien lo dice?, ¿una mocosa como tú? —resopló.
—Si, una mocosa como yo es suficiente para afirmar eso… podrás vencer a Kyo en algunas cosas, pero jamás lo superarás en todo —comentó con voz despreocupada.
—Y según tú, ¿en que es mejor ese imbécil que yo?, quizá sólo siendo un idiota —se rio con un poco de sarcasmo.
Athena lo encaró mientras se acercaba más a él, sus ojos se clavaron en los de Iori mientras una pequeña sonrisa se apoderaba de sus labios.
—Él es mejor tratando a las chicas… es algo que nunca lograrás superar —lo retó con la mirada.
—¿Y para qué querría yo superarlo en algo tan tonto? —cuestionó al mismo tiempo que tiraba el cigarrillo y lo pisaba con la suela de su zapato.
—Quien sabe… creí que te interesaba superarlo en cada aspecto —regresó a su lugar y su mirada volvía a perderse en los colores del atardecer.
—No estás bien enterada de nada, yo lo que quiero es matarlo —aseguró.
—Hazlo entonces… pero que sepas que Kyo morirá sabiendo que eres un miedoso que le tiene miedo a las chicas —sonrió de forma traviesa.
—¿Qué demonios te pasa?.
Athena cubrió su boca mientras soltaba pequeñas risitas divertidas, en cierta manera le gustaba tentar su paciencia.
—Deja de reírte como una loca —la sujetó de la muñeca haciendo que ella volteara su cuerpo hacia él pero aún seguía riéndose. Él no quería admitirlo pero estaba empezando a molestarse.
Por otra parte, ella decidió elevar su apuesta. No iba a retirarse de ahí sin una pequeña victoria.
—Iori… —mientras externaba esas pequeñas risitas su rostro empezaba a sonrojarse —Jamás superarías a Kyo besando a una chica, él si es muy bueno haciéndolo…
Por fin lo había dicho, era muy probable que ella saliera de ahí con la satisfacción de haberlo hecho enojar y quizá también con un beso de él, era tentador ver que pasaba.
—¿Besando a una chica? —la tomó esta vez de las dos muñecas haciendo que su postura permaneciera de frente a él —Ya entiendo, tú lo que quieres es que te bese… ¿no encontraste a alguien más que te cumpliera tu estúpido capricho?.
Athena sintió su sonrojo hacerse más intenso y ladeó su cabeza mientras lo miraba.
—Yo nunca he dicho eso Iori… solo te di un pequeño dato —sonrió —Creo que Kyo morirá sabiendo que era mejor que tú —hizo un poco más de fuerza hasta lograr escapar de las manos de él.
Ella empezó a caminar pero el pelirrojo la volvió a sujetar impidiendo que avanzara, estaba empezando a llenarse de cólera al escuchar como ella lo comparaba con su rival y peor aún, recalcando que este lo superaba.
—¡Ya me tienes harto!, que sepas que ese imbécil no me supera en nada y mucho menos en algo tan patético —gruñó.
Athena intentó liberarse de su agarre pero fue en vano, esta vez la tenía bien sujeta.
—Suéltame.
—No, nada de "suéltame", voy a darte lo que tanto querías y haré que te tragues tus malditas palabras —advirtió.
Athena empezó a sentir que los nervios la asaltaban, empezaba a arrepentirse de provocarlo.
—¿Qué di…
Y sus palabras fueron interrumpidas por un beso en los labios por parte de él.
Ella se quedó muy sorprendida cuando sintió ese beso ya que nunca pensó que sus provocaciones en verdad funcionarían, pero dentro de ella sentía una pequeña chispa que se encendía pidiéndole más, no podía detenerse ahora.
En el momento que el beso terminó, Iori la soltó agresivamente provocando que Athena se tambaleara un poco y tuviera que detenerse del barandal de la terraza, aún así esto no le importó en lo absoluto, ella estaba muy sonrojada por ese beso que acababa de recibir.
—Ya está, ahora espero que dejes de molestar —masculló el pelirrojo.
—Oh… Iori… —Athena lo miraba con los ojos entrecerrados y un rubor intenso en las mejillas —Aún… aún no lo haz superado —volvió a soltar unas pequeñas risitas divertidas mientras lo miraba.
Iori volvió a caminar hacia ella y la tomó por el cuello, no uso tanta fuerza pero si logró dejarla inmóvil, empezaba a salirse de sus casillas.
—A ver mocosa, en primer lugar ¿en que momento tú y el imbécil de Kusanagi se besaron?, ¿que no tiene novia? —la confrontó con la mirada.
Athena se mordió los labios al sentir lo rudo que estaba siendo él con ella, no quería admitirlo pero le gustaba.
—Él y yo… —hablaba con dificultad debido a esa presión ejercida en su cuello —Fue… en un reto —musitó.
—¿Todo esto por un estúpido reto? Ese beso que él te dio no podría llamarse válido, maldita mocosa —clavó aún más profundamente su mirada en los ojos de ella.
—Y aún siendo un reto… sigue besando mejor que tú —sonrió de forma traviesa aún estando en esa situación, quería provocarlo más y conseguir otro beso de su parte.
Y se le volvió a cumplir, pues nuevamente Iori le plantó un profundo beso en los labios. En este punto él ya ni siquiera sabía si estaba enojado por las provocaciones de ella o si realmente quería volver a besarla, sus labios húmedos se sentían tan suaves, temblaban inexpertos bajo los labios de él, era tentador continuar con ese pequeño juego.
Después de unos minutos los dos terminaron el beso una vez más. Athena aprovechó un segundo de distracción de Iori para empujarlo suavemente con ambas manos y salir apresurada de su acorralamiento.
—De acuerdo Iori, creo que iré a contarle a Kyo toda la verdad —exclamó Athena riendo divertida mientras caminaba apresurada hacia adentro.
Iori fue tras ella y como pudo la alcanzó, la jaló de la mano impidiendo que siguiera avanzando y la azotó de espaldas contra una pared, no había sido tan fuerte pero si lo suficiente como para que Athena se quedara sin aliento por unos segundos.
—Como sigas con esta estupidez voy a tener que darte una maldita lección —le advirtió Iori mientras pasaba la mano por detrás de su cabeza y la tomaba bruscamente del pelo acercándola a su rostro.
—¡Auch! —se quejó un poco ella mientras sentía la mano de Iori sujetando su cabello —¿Qué… qué lección me darás? —sonrió aún bajo las circunstancias en las que se encontraba.
—Depende, ¿qué ibas a contarle al imbécil de Kusanagi?, ¿eh?… ¿que te comí la boca? ¿A ti, su querida amiguita? —sonrió de una forma aterradora, incluso Athena empezaba a asustarse ahora.
—N-no… yo iba a contarle que aún no…
Y una vez más sus palabras fueron detenidas por otro beso, esta vez uno más apasionado.
Iori empezó a introducir la lengua en su boca, explorando toda esa cavidad húmeda y cálida, al toparse con la lengua de Athena sintió esta tan suave… no pudo evitar profundizar más el beso mientras sus labios entreabiertos se humedecían mutuamente y sus lenguas se deslizaban acariciándose entre sí.
Athena juntó sus piernas sintiendo un extraño cosquilleo bajar a su vientre, sus pequeños suspiros quedaban ahogados en sus bocas por los apasionados besos que intercambiaban.
Unos minutos después nuevamente sus labios se separaron y los dos se quedaron mirándose mientras intentaban recuperar el ritmo normal de su respiración.
—Anda, ve y cuéntale lo mucho que te gustó besarte conmigo —la retó Iori.
Athena lo miraba fijamente mientras el rubor en su rostro se intensificaba aún más, mordió sus labios mientras sonreía de forma provocativa, definitivamente no había tenido suficiente aún.
A Iori solo le bastó ver esa sonrisa coqueta para volver a apoderarse de sus labios como si tampoco hubiese tenido suficiente de ella.
Athena intentó cambiar los papeles y empujó a Iori mientras se besaban saliendo del acorralamiento en el que él la tenía sometida. Ella intentó invertir las posiciones y acorralar a Iori como él la tenía momentos atrás pero definitivamente él no se lo permitió. Los dos forcejeaban luchando por tener el control pero finalmente fue el pelirrojo quien tomó las riendas de nuevo.
Al intentar ponerla contra la pared una vez más, los dos se tropezaron con una banca de madera recargada en la misma. Ambos cayeron junto con la banca, pero esto en lugar de hacerlos detenerse sólo provocó que sus besos se volvieran más salvajes.
Athena lo rodeó con sus brazos por el cuello mientras sentía como él asaltaba su boca con la lengua. Una de las manos de Iori la sujetaba del cabello con fuerza y la otra mano se encargaba de acariciar sus piernas con desfachatez… sus labios no paraban de bailar una danza de pasión y lujuria.
Iori alejó sus labios de los de ella por unos segundos.
—Lo disfrutas ¿verdad?, esto era lo que tanto querías —se burló para después volver a besarla.
Athena empezó a bajar su mano lentamente hasta posicionarla en la entrepierna del pelirrojo, fue entonces que sintió toda su excitación presionando con fuerza entre sus pantalones. Sonrió satisfecha y mordió el labio inferior de Iori para que la dejara hablar.
—Al parecer tú también lo estás disfrutando, ¿no? —lo miró de forma traviesa mientras sonreía.
Él no respondió nada y simplemente la atrajo nuevamente hacia él para seguir besando sus labios. Los dos continuaron así por varios minutos hasta que Athena decidió que era suficiente.
Ella cortó el beso y giró su cabeza hacia un lado, no iba a continuar con esto, definitivamente había logrado lo que buscaba.
—Mmm… n-no… basta… —murmuró mientras lo empujaba suavemente.
—¿Ahora qué?
—Me dolió un poco la espalda —se excusó al mismo tiempo que se ponía de pie —Y-ya sabes, por la caída de hace unos momentos…
—Hmm… como quieras —resopló Iori poniéndose de pie también —Espero que hayas tenido suficiente y ya dejes de molestar con las estupideces que estabas diciendo.
Athena sonrió avergonzada.
—Iori, en realidad nunca he besado a Kyo —confesó.
Al escucharla decir eso el pelirrojo caminó hacia ella y la encaró mirándola con reproche.
—¿Que estás diciendo?.
Ella retorcía un mechón de su cabello al sentirse un poco nerviosa.
—Dije que… yo nunca he besado a Kyo, Iori… él tiene novia, ¿cómo iba a hacer eso?.
—Mentiste…
—Eh… bueno, fue una pequeña mentirilla que no hace daño a nadie —rio con nerviosismo —Además ahora estoy diciendo la verdad jeje… solo quería vengarme de ti por haberme tratado tan mal…
Ella retrocedía mientras Iori se acercaba a ella mirándola peligrosamente, lo había hecho enojar, eso era evidente.
—Y ¿entre todas las venganzas que pudiste elegir decidiste hacer esta estupidez?, explícame por qué.
Athena no podía avanzar más porque su espalda había chocado con la pared, ahora estaba acorralada mientras se enfrentaba a la mirada demandante con la que Iori la veía.
—B-Bueno, eres muy atractivo y… me besaste… —mordió sus labios y sonrió mientras lo miraba de forma traviesa. Estaba nerviosa pero no podía evitar ser honesta.
—Me utilizaste…
—Oh, n-no te lo tomes así Iori, déjame salir —lo empujó con las manos hasta salir de su acorralamiento y empezó a caminar.
Tan solo dio unos cuantos pasos cuando Iori la sujetó de la mano y la azotó contra la pared una vez más.
—Nghh… —se quejó Athena cerrando los ojos.
—Escúchame bien maldita mocosa, me utilizaste como una marioneta para tu propio beneficio y eso no lo voy a permitir, ¡esto termina hasta que yo lo diga!. —le reclamó.
—No lo creo Iori… —ella sonrió incluso encontrándose en esa situación, sabía que podía salir de ahí cuando quisiera y al parecer era el momento perfecto para hacerlo.
—No me vas a dejar así —gruñó.
Él estaba confundido al ver la manera en la que ella sonreía, parecía no importarle en absoluto esta situación a pesar de estar acorralada entre sus brazos.
Ella estaba muy confiada, era hora de irse apagando de golpe ese fuego que ella misma se había dedicado a encender. Esta pequeña venganza había terminado.
—Adiós Iori —dijo ella mirándolo de forma traviesa mientras empezaba a teletransportarse.
El pelirrojo notó como su cuerpo físico empezó a desaparecer dejando en su lugar un destello brillante que con los segundos también se esfumó. Apretó los puños y tensó la mandíbula intentando contener su ira al verla simplemente retirarse, ¿cómo se atrevía?.
—Esta me la vas a pagar…
.
~continuará
