Asalto Final
Alfa se encontraba sentado en el suelo junto con Delta y Épsilon en medio del bosque devastado por el bombardeo de hace algunos minutos atrás. Los tres se veían agotados y desanimados por todo lo que había ocurrido.
—¿Tenemos un reporte de la situación?... —preguntó este.
Delta asintió igual de desanimado que su comandante.
—La situación es un desastre, Alfa… De todas las cosas malas que nos han ocurrida hasta ahora, esta ha sido fácilmente la peor de todas… En tan sólo un par de minutos, perdimos a la mitad de nuestras fuerzas de un plumazo por culpa de esos aviones… Aquello significa alrededor de mil pokémon muertos o heridos entre los clones y nuestra reserva de pokémon naturales…
El Alakazam soltó un suspiro antes de seguir.
—Y con respecto a estos últimos, si es que hubieron pokémon naturales supervivientes, casi todos huyeron aterrorizados por las bombas… Por lo que quedamos somos aún menos… Según los cálculos preliminares tomando en cuenta las bajas que hemos sufrido antes de que llegaran esos aviones, no nos quedan más de trescientas tropas disponibles para continuar el ataque…
Alfa estaba horrorizado, de su hermoso ejército de pokémon a su mando de unos dos mil, ahora eran tan sólo una sombra de lo que alguna vez fue.
—¿Alguien sabe algo de Beta? —preguntó el comandante.
Épsilon negó con la cabeza.
—No hay rastro de ella. Asumimos que pereció durante el bombardeo—contestó.
—Por el Señor Uxie… ¿Por qué nos pasa todo esto? —contestó Alfa sintiéndose miserable y desesperado mientras se agarraba la cabeza con las manos— Este plan era casi perfecto, pero tuvieron que aparecer esos pokémon sobre evolucionados y ahora dos aviones de combate humanos de la nada… Y lo peor de todo es que no estamos más cerca de conocer el paradero de Jirachi que al principio…
—Respecto a eso, Alfa… Puede que todavía tengamos una última opción de salvar la situación—interrumpió Épsilon.
—Te escucho…
—Necesitamos saber el paradero de Jirachi, y si algo estamos seguros, es que no está con ellos en ese vehículo o si no habríamos sentido su aura hace rato. Pero basta con que capturemos aunque sea a un sólo humano que conozca su paradero para considerar la misión un éxito, aunque sea a través de una victoria pírrica…
—¿Qué propones? —preguntó Delta.
—Aún tenemos tropas de la última oleada peleando en los terrenos del edificio y que necesitan de nuestra ayuda. Por lo que propongo que lanzamos una última oleada, con todo lo que tenemos disponible a modo de distracción. Mientras tanto, una fuerza de tropas aéreas transportará con ellas varias unidades terrestres que procederán a saltar encima del vehículo de los humanos y sobre el edificio del viejo instituto. Ya que en algunos de esos dos sitios deben de estar presentes los comandantes de esas fuerzas, o al menos otros oficiales que conozcan la localización de Jirachi.
Delta se rascó la barbilla intrigado por el plan.
—Creo que estoy entendiendo… Si podemos enviar una tropa de asalto que pueda infiltrarse tras las defensas humanas y capturar aunque sea a un solo prisionero valioso, entonces todavía existe la posibilidad de que podamos complacer a nuestro Señor. Incluso si eso significa tener que olvidarnos de capturar a los usuarios de aura que tienen su interés—dijo este.
—Es un plan arriesgado…—respondió Alfa— Pero a estas alturas se nos están acabando las opciones. Pero aunque lo sea, por lo visto no nos queda otra opción que seguir con el plan de Épsilon. Pero para que esto funcione, vamos a necesitar que alguno de nosotros lideren esos dos grupos de infiltración.
—Yo me ofrezco para el asalto área sobre el vehículo humano—se ofreció Épsilon—. Si algún comandante importante está presente ahí, es muy probable que sea en ese sitio.
—Entonces yo dirigiré el asalto al edificio desde arriba para asegurarnos en caso de que los comandantes u otros oficiales estén ahí presentes—siguió Delta.
Alfa asintió a los dos algo más animado ahora que tenían un plan.
—Entonces mi labor será liderar la oleada final contra las defensas principales humanas. En donde procederé a ordenar la retirada una vez que me haya enterado de los resultados de la operación de infiltración y captura. Buena suerte a ambos… ¡Y que el Señor del Conocimiento nos lleve hasta la victoria!
Dentro de la sala de operaciones, los ánimos se encontraban todavía alegres por lo que había sucedido hace poco, especialmente entre los tres operadores de los sensores y equipos de comunicaciones. Ya que nadie en el interior de esa sala había esperado que aviones de combate aparecerían de la nada para ayudarlos de manera tan vistosa en su momento de mayor necesidad.
Cuando las bombas comenzaron a caer sobre las posiciones enemigas, buena parte de los defensores del Reino Espejismo se habían puesto a celebrar. Pero casi de inmediato tuvieron que regresar a la batalla ya que esta todavía seguía en curso al haber todavía clones y Metagross en la explanada del Instituto Meteorológico. Los cuales no desistan en su ataque a pesar de la confusión que se había sembrado entre ellos.
—Me imagino que habrán sido aviones caza provenientes de Ciudad LaRousse ¿No? —preguntó Hagen.
Steven se encontraba analizando la imagen fija de uno de los aviones en una de las pantallas de la sala.
—Por los distintivos de las alas y la cola, claramente son aviones de las Fuerzas de Defensa—aclaró el antiguo Campeón—. Eso que significa que de alguna forma nos han encontrado y que es cuestión de tiempo de que envíen más ayuda.
—¡Fantástico! ¡Entonces estamos a salvo! —añadió Jacuzzi alegre.
—No podemos cantar victoria aún—indicó Reika—. Todavía quedan enemigos en el campo de batalla, por lo que no estaremos seguro hasta que hayamos conseguido repelerlos a todos o que llegue más apoyo de las Fuerzas de Defensa. Pero aun así, hay que reconocer que nuestras posibilidades han mejorado considerablemente…—sentenció ella suspirando de alivio.
—¡Comandante! ¡Detectamos un nuevo movimiento de las tropas enemigas en el radar! ¡Parece que han decidido atacar con todo lo que les queda en una última ofensiva! ¡Esta es la oleada más grande de todas! —informó un operador de radar.
—Hay que reconocerlo…—comenzó a decir el comandante— Es admirable que todavía sean capaces de montar otro ataque tras la enorme paliza que recibieron…
El mayor tomó el comunicador de su asiento y habló de nuevo por los parlantes externos.
—¡A todas las tropas y a los pokémon, les aviso que el enemigo ha decidido atacar con todo lo que les queda y que vienen a reforzar a la oleada actual! ¡Sean firmes y valientes! ¡Nuestro enemigo ha quedado enormemente debilitado por el ataque de los aviones, por lo que resistan tan sólo un poco más más y habremos triunfado! ¡Esto no es más que un último intento desesperado de un enemigo ya vencido!
Hagen dejo el comunicador a un lado tras terminar de hablar.
—Esperemos que la munición nos dure la suficiente hasta que el enemigo se retire o que llegue más ayuda…
—¡¿Hasta cuándo van a seguir viniendo?! ¡Ni siquiera terminamos con esta ola y ya viene otra! —exclamó un soldado exasperado disparando su ametralladora ligera a varios clones que habían conseguido infiltrarse hacia ellos.
—¡Menos cháchara y siga disparando, soldado! —le increpó su superior.
No demasiado lejos de los dos, otro de ellos se acercó a un grupo de soldados y comenzó a repartir cargadores llenos para sus armas.
—¡¿Sólo dos cargadores?! —preguntó uno.
—¡Los siento, pero es lo que hay de momento! ¡Estamos bajos de municiones y tenemos que cuidar lo que nos queda! ¡En unos momentos iré a traer más!
—¡Esos aviones los reventaron a bombas, pero aún no se rinden! ¡Son unos monstruos! —declaró otro.
—¡No pierdan la calma! ¡Recuerden lo que dijo el comandante! ¡El enemigo está contra las cuerdas y por lo tanto este es su ataque final! —le respondió el suboficial de estos.
—¡Cuidado, desde arriba!
Un Skarmory y un Swellow se acercaron lo suficiente y dispararon dos ráfagas de Tajo Aéreo entre ambos. Una de las cuales le dio a uno de los soldados, cercenándole un brazo debajo del codo e hizo que cayera al suelo de la trinchera.
—¡Mierda! ¡Dispárenles a esos bastardos! —ordenó el suboficial.
Los soldados bajo su mando abrieron fuego y acabaron con los dos pokémon voladores.
—¡Le dieron a Morris! ¡Necesitamos a un médico!
Momentos más tarde Gardevoir se acercó junto a uno de los médicos de combate al soldado caído que se retorcía de dolor en el suelo sosteniendo el muñón de su extremidad cortada.
—¡Habrá que llevarlo a la enfermería! ¡Con Gardevoir deberíamos poder salvarle el brazo!
Después de aplicar un torniquete y otros analgésicos, Gardevoir ayudó a levantar al soldado herido con sus poderes psíquico y lo colocó con cuidado sobre una camilla junto con la extremidad cortada. Inmediatamente comenzó a ser transportado por dos camilleros.
—¡Debo seguir atendiendo a más soldados heridos, Gardevoir! ¡Acompaña a los camilleros y sigue los órdenes de los médicos!
—¡De inmediato! —respondió ella asintiendo para que la entendieran.
Gardevoir acompañó al hombre herido hasta que entraron por la entrada principal del Instituto Meteorológico al área de enfermería instalada en la recepción. La cual estaba llena de soldados heridos, vendados y recostados en el suelo siendo atendidos por Chansey. Mientras que en otro sector del recinto, varios médicos manchados de sangre en sus uniformes se encontraban realizando cirugías. Entre el personal asistiendo a los heridos se encontraba Jennifer trabajando en un uniforme igual de esangrentado junto a los médicos.
—¡Tenemos a un amputado aquí! —anunciaron los camilleros.
—¡Déjenlos ahí que estoy terminando acá! —dijo uno de los médicos terminando de cerrar unas suturas.
Los camilleros dejaron al herido en el lugar mencionado y procedieron a retirarse.
—¿Cómo estas aguantando, Jennifer? —preguntó Gardevoir a la Joy que estaba terminando de ayudar al médico con el paciente.
—Estoy agotada, pero no puedo detenerme ya que los soldados dependen de nosotros… Igual gracias por preguntar, Gardevoir—contestó ella tras su mascarilla quirúrgica.
—Bien, pasemos ahora al amputado para asegurarnos de que pueda recuperar su brazo—anunció el médico mientras pasaba al nuevo paciente—. Gardevoir, voy a preparar la herida para el procedimiento. Cuando te indique, aplica Pulso Cura para asegurar que la extremidad cortada vuelva a unirse a su brazo.
—¡Entendido!
Este no era el primer amputado que ella ayudaba a sanar durante esta batalla y posiblemente no sería el último. Pero sin importar cuantos heridos hubiese, Gardevoir se aseguraría de que la mayoría sobreviviera para combatir otro día junto con Jennifer.
Lucy lanzó otra descarga de Rayo, la que fulminó a otro pokémon volador desde su trinchera antes de detenerse un momento para descansar. Se sentía tan cansada por la duración de la batalla y habían tantos enemigos que se acercaban tanto por tierra como por aire a todo momento que hasta ahora no había tenido la oportunidad de invocar otra Danza Lluvia para facilitar su labor antiaérea.
Ella aprovechó de asomarse brevemente por el borde la trinchera y miró preocupada la batalla que estaba ocurriendo más adelante. En donde Arthur, Bruce y Rose todavía se encontraban luchando sin descanso contra el Metagross plateado que había conseguido Megaevolucionar de milagro. Los tres se veían extremadamente agotados por la batalla contra este, pero aun así, el pokémon enloquecido no desistía a pesar de la gran cantidad de heridas que tenía. Como si aquel enemigo en su arrebato iracundo tuviese energías ilimitadas.
Arthur le había dicho que se quedara en la trinchera atrás con los soldados en donde era más seguro. Pero ella estaba tan preocupada por su entrenador que se preguntaba si a lo mejor no había alguna forma de ayudarlo a romper el punto muerto que se había formado en aquel combate…
Pero antes que pudiese pensar en algún plan, más pokémon voladores comenzaron a acercarse a la trinchera y los soldados que la acompañaban comenzaron a dispararles. Lucy rápidamente salió de su estupor y volvió a unírseles con más ataques eléctricos.
Quizás se había portado mal con Arthur en el pasado y él la había castigado en consecuencia por su actitud. Pero aún así la Lanturn esperaba poder encontrar la manera de enmendar sus errores en esta batalla para así demostrarle a él lo mucho que a la Lanturn le importaba pesar de lo que había ocurrido en el Reino Espejismo.
Había llegado la hora. Era todo o nada en este último intento de salvar algo de esta batalla.
—Aquí Delta, estoy listo para comenzar la operación—informó el Alakazam telepáticamente.
—Aquí Épsilon, también estoy listo—dijo Épsilon montado a lomos de un Skarmory listo para despegar.
Alrededor de Épsilon habían dos Kadabra y ocho clones elegidos específicamente para esta misión que iban a ser llevados a lomos o sostenidos por las garras de más pokémon voladores. En donde un grupo similar acompañaba a Delta también.
—¡Este es el asalto final! ¡Mi última oportunidad! ¡Estos humanos pagaran por su insolencia y todas las humillaciones que me han causado! —pensaba Épsilon para sí mismo.
—¡Es la hora, compañeros! ¡Inicien el asalto y buena suerte! —indicó Alfa.
—¡Vamos! —dijo Épsilon a su escuadrón.
Los pokémon voladores echaron vuelo sobre los restos devastados de la arbolada circundante al Instituto Meteorológico y comenzaron a volar en su dirección. Con la bandada de Delta dirigiéndose al tejado del edificio mientras Épsilon apuntaba hacia el vehículo gigante que el enemigo utilizaba.
—¡Comandante! ¡Detectamos actividad inusual enemiga en el radar! ¡Veintidós pokémon voladores divididos en dos grupos se acercan al campo de batalla!
—¿Qué tiene de inusual eso? —preguntó Hagen.
Uno de los operadores le mostró las imágenes de una de las cámaras externas amplificadas al máximo. A pesar de la pérdida de la calidad en la imagen, era evidente que los pokémon voladores estaban llevando a otros más junto con ellos. Aquello podía significar tan solo una cosa.
Hagen tomo su comunicador.
—¡Atención a todas las unidades! ¡Una fuerza de asalto enemiga está intentando desplegar tropas desde el aire sobre nosotros! ¡Asigno máxima prioridad para derribarlas!
Una vez terminado de hablar, Hagen se levantó de su asiento, empuñó su fusil de asalta y se dirigió a Steven y a Jacuzzi.
—Existe la posibilidad de que el enemigo esté intentando hacer un golpe quirúrgico contra el Groudon para descabezarnos. Por lo que les ordeno que se escondan y no se muevan.
Los dos asintieron y procedieron a obedecer al comandante. Jacuzzi se escondió detrás de una consola nervioso y tembloroso, mientras que Steven procedió de manera profesional a ponerse a cubierto detrás de otra desenfundado la pistola que llevaba consigo.
—¡Procedamos a reforzar la entrada de la sala y prepárense para un posible asalto!
—¡Entendido mi comandante! —respondió Reika mientras todos ellos se disponían a mover cosas pesadas para bloquear la puerta de acceso.
Ante esto, el Baltoy de Reika se acercó a la puerta y comenzó a desplegar paneles de Reflejo y Pantalla de Luz en frente de los objetos.
—ESTOY PARA SERVIRLE, TENIENTE REIKA. LE AYUDARÉ A REFORZAR LA ENTRADA. NINGUNA ENTIDAD HOSTIL CRUZARÁ POR AQUÍ—le dijo.
—Gracias, Baltoy. Qué bueno que te tenemos aquí con nosotros—le respondió ella agradecida.
Mientras se acercaban al vehículo humano, Épsilon comenzó de a poco a sentir las señales de aura que provenían del interior. Sentía que habían algunos humanos posicionados a la espera de ellos en el interior. Particularmente, varios de estos estaban concentrados para proteger un lugar en particular. Posiblemente la sala de mando del vehículo. Por lo que aquel sitio debía de ser su objetivo.
Épsilon observó el exterior del vehículo y notó las entradas laterales que podían accederse desde el techo.
—¡A los pokémon voladores, procedan a dejarnos encima del vehículo! ¡Unidades terrestres, nuestro objetivo es la sala de mando donde están concentrados los humanos! ¡Utilizaremos las entradas laterales que están cerca de esas pasarelas con armas dañadas! —indicó a su escuadrón.
Pero el vuelo hacia el vehículo no fue fácil. Ya que a pesar de que las defensas antiaéreas habían sido debilitadas tras la llegada de los Metagross de Omega, de todas maneras les intentaban disparar desde abajo en gran cantidad. En donde un disparo fortuitito consiguió alcanzar a uno de los pokémon voladores, derribándolo a este y al pokémon que transportaba en dirección al suelo.
—¡Cuidado, maniobras evasivas! —exclamó Épsilon.
Sobre ellos se abalanzaron un Salamence lanzando un Lanzallamas contra ellos que consiguió dar de lleno y prender llamas a otro pokémon volador junto a su carga. Y desde el suelo, una descarga de Rayo fulminó a un tercero. Pero una vez superado estos le vía hacia el techo del vehículo se encontraba libre. Los transportes aéreos comenzaron a realizar un descenso sobre el vehículo y a volar a pocos centímetros de este.
—¡Ahora!
Los pokémon que montaban a lomos de los pokémon voladores comenzaron a saltar encima del techo. Mientras que los demás eran simplemente soltados por los pokémon voladores que los llevaban.
—¡Rápido, a las entradas laterales antes de que regrese el tipo dragón!
Ahora que estaban sobre su objetivo Épsilon podía tener una lectura mucho más clara del interior, en donde algo que le sorprendió gratamente fue reconocer el aura de un antiguo y molestoso enemigo.
—¡Sí! ¡Tenía razón! —exclamó el Alakazam para sí mismo deleitado— ¡Por fin te he encontrado! ¡Finalmente tendré mi venganza!
Inmediatamente procedió a comunicarse con sus tropas.
—¡Nuestro objetivo principal es capturar al comandante humano ubicado en la sala de mando! ¡Acaben con todos los que se nos interpongan en el camino!
De manera simultánea, el escuadrón de Delta se elevó sobre el tejado del Instituto, pudiendo el comandante Alakazam observar como este estaba compuesto principalmente por paneles de vidrio de apariencia frágil. Por lo que acceder desde arriba no debería de ser difícil.
Delta puso atención a sus sentidos psíquicos y localizó a un Dragonite y a un Tropius volando en la dirección de su grupo. El tipo dragón lanzó un torrente de fuego verde con Dragoaliento el cual falló en acertarle a algo por los pelos, pero el Tropius consiguió derribar a uno de los transportes voladores y al clon que llevaba con Hoja Mágica.
—¡Necesitamos entrar en el edificio ahora! ¡Que alguien dispare Hiperrayo contra el techo! —ordenó Delta.
Uno de los pokémon voladore obedeció y disparó dicho ataque a lo largo del tejado del Instituto Meteorológico. El cual rompió múltiples paneles de vidrio y acabó con varios soldados debajo de este. Lo que dejó como resultado una gran brecha abierta.
—¡A los pokémon voladores! ¡Suéltenos encima de la brecha!
Los transportes voladores descendieron en picada mientras eran perseguidos por los dos enemigos voladores, y una vez lo suficientemente cerca, la fuerza de asalto comenzó a saltar o a ser soltados a través del tejado.
Una vez que cayeron en el interior del cuarto piso del edificio, los soldados del Reino Espejismo se sorprendieron de ver enemigos adentro y abrieron fuego. Delta y los Kadabra desplegaron barreras de Reflejo y cubrieron a su escuadrón de los disparos. Disparos que comenzaron a ser devueltos con sus ataques.
—¡Limpien el área de aterrizaje! —ordenó Delta— ¡Una vez que terminen comenzaremos a buscar en el interior objetivos de valor para capturar!
Dentro de la enfermería el puñado de soldados que vigilaba el lugar comenzó a correr hacia las escaleras que daban al tercer piso.
—¡El enemigo se ha infiltrado por el aire al cuarto piso! —informó el oficial a cargo de estos después de oír lo que estaba ocurriendo arriba por su radio —¡No podemos permitir que lleguen a la enfermería o a la sala de seguridad con los civiles!
Detrás de los soldados, Timmy Grimm comenzó a correr para seguirlos junto a su Dusclops.
—¿Qué estás haciendo, Timmy? —preguntó Jennifer preocupada junto a Gardevoir. Las cuales acababan de terminar con éxito de ayudar en la cirugía del soldado que había perdido parte de su brazo.
Timmy se detuvo para responderle.
—¡Voy a ir a ayudar a los soldados junto con Dusclops! ¡También me iré a asegurar de que Brendan esté bien! —le contestó.
—Descuida, Jennifer. Yo lo acompañaré—dijo Gardevoir poniéndose de pie.
—¡Timmy! ¡Por favor ten cuidado también! —le imploró la Joy.
—¡No te preocupes, estaré bien con Dusclops y con Gardevoir! ¡Ya volveré pronto con noticias de Brendan!
Gardevoir se unió a ellos y los tres procedieron a subir por las escaleras. Timmy de manera incuestionable estaba muerto de miedo por lo que estaba ocurriendo. Pero en su deseo de demostrarle a Jennifer que podía ser igual de valiente que Brendan, se sintió motivado a ignorarlo y seguir adelante.
Afuera de la sala de operaciones se podían escuchar los disparos y los gritos de los soldados que intentaban defender el camino hacia esta. Mientras tanto, Hagen, Reika y los operadores de la sala estaban a cubierto con sus fusiles listos y apuntando hacia la puerta a la espera de cualquier noticia del exterior.
Los minutos pasaron y de a poco los ruidos de los soldados humanos afuera y sus comunicaciones por radio comenzaron a disminuir hasta que finalmente se perdió todo contacto.
—Mierda…—pensó Reika.
Momentos más tarde, un gran golpe azotó la puerta de la sala, la cual incluso llego a mover ligeramente los objetos colocados encima y sobresaltó a los presentes. Steven apretó con firmeza su arma mientras Jacuzzi temblaba de miedo.
—Prepárense…—musitó Hagen a sus hombres.
Otro golpe azotó la puerta y un tercero también. Finalmente, un cuarto impactó arrancó la puerta de sus bisagras y un clon de Hariyama y otro de Machoke procedieron a entrar al interior destruyendo las barreras de Baltoy con Demolición.
—¡Fuego!
A la orden los soldados procedieron a acribillar a los pokémon tipo lucha que cayeron derribados al suelo. Inmediatamente tras la puerta entraron un Alakazam y dos Kadabra. Las tropas del Reino Espejismo continuaron disparando, pero los tres pokémon tenían levantados delante de ellos barreras de que absorbieron los proyectiles.
En respuesta, los ojos de Épsilon se iluminaron con resplandor psíquico y procedió a romper el cuello de uno de los operadores de un solo gesto. A la vez, los dos Kadabra rápidamente apartaron sus barreras de Reflejo y dispararon un par de Psicorrayos que perforaron los torsos de los dos operadores restantes.
—¡No! —exclamó Reika.
—YO LA PROTEGERÉ, TENIENTE REIKA. NO SE PREOCUPE—informó el Baltoy saliendo detrás de su cobertura.
—¡Espera Baltoy!
El pequeño pokémon levantó un brazo en un intento de atacar al Alakazam. Pero en respuesta, sus ojos se iluminaron de nuevo y el Baltoy comenzó a ser levitado. Inmediatamente, el ser de arcilla fue aplastado por un poderoso impacto psíquico y su cuerpo quedó reducido a polvo y arcilla rota. De su interior emergió un cristal azul lleno de energía, y con simple movimiento de su mano, Épsilon trituró el cristal rompiéndolo en pedazos.
—Iluso… una criatura tan débil nunca iba a tener una oportunidad contra mí…—dijo el pokémon.
—¡Maldito! —exclamó Reika abriendo fuego de nuevo inútilmente contra las barreras del pokémon.
El Alakazam extendió su mano y la teniente fue alzada en el aire sintiendo que le apretaban el cuello a la vez que se le caía su arma de las manos.
—¡Reika! —exclamó Hagen preocupado.
—Nos volvemos a ver, humano… Primero cerca del Monte Cenizo y luego en el Bosque Prohibido…
Hagaen finalmente lo reconoció.
—¡Épsilon! ¡Suéltala ahora!
—Si quieres que la humana viva, tú y el otro humano detrás de la consola deben tirar sus armas hacia nosotros y levantar las manos. Es el fin humano. Lucharon bien, lo reconozco, pero es hora de que se rindan.
Hagen miro hacia Steven, el cual detrás de su cobertura comenzó a hacerle señas. Por lo que entendió, Steven aparentemente tenía un plan, pero era necesario que le siguieran el juego a Épsilon y que ganaran tiempo.
El comandante no tenía idea de lo que Steven tenía entre manos y la idea de rendirse le era inaceptable. Pero con tal de poder asegurarse de salvar a Reika, Hagen decidió tener fe en el Campeón y aceptar las condiciones del Alakazam.
—Está bien… nos rendimos…—declaró finalmente el mayor.
Steven y Hagen bajaron y deslizaron sus armas hacia los pokémon incluyendo la de Reika. Épsilon cumplió con su palabra y soltó a la teniente. La cual cayó al suelo respirando agitadamente.
—¡¿Qué vas a hacer con nosotros?! —preguntó Hagen levantando las manos.
—¿Qué es lo que vamos a hacer? —respondió el Alakazam— Aquella pregunta es muy interesante…—comenzó a decir en un tono presuntuoso.
—Metagross… ¿Puedes escucharme? —pensó Steven tratando de entrar en contacto con la mente de su pokémon. Al cual le había dado la orden expresa de percibir activamente con sus poderes en caso de que él quisiera hablarle a larga distancia.
En el interior de la amplia cafetería del Instituto Meteorológico ubicada en el tercer piso, los soldados del Reino Espejismo presentes, Andrés, Ángela y sus pokémon se encontraban enfrentándose en un tiroteo con los diez pokémon que se habían abierto paso desde el cuarto piso. Los cuales ocupaban posiciones dispersas a través de la sala para tener mejor acceso a cobertura.
Escondido detrás de una de las puertas de acceso a la cafetería se encontraba escondido Brendan, el cual intentaba pasar desapercibido al no tener pokémon a mano y estando armado solamente con una pistola.
Detrás de una mesa dada vuelta, Ángela se concentró de nuevo y arrojó un Psicorrayo contra uno de los clones. Pero Delta movió una Pantalla de Luz que había invocado y esta detuvo el ataque. Intrigado por lo que acababa de ocurrir, el Alakazam extendió su aura hacia la chicha y ella sintió el intento de ser sostenida psíquicamente. Recordando algunas de las cosas que su madre le había tratado de enseñar alguna vez, ella intentó levantar barreras mentales contra el pokémon pero estas fueron sobrepasadas rápidamente. Una vez superadas, el cuerpo de Ángela fue alzado con luz psíquica celeste ante las miradas preocupadas de Espeon y su Herdier.
—¡No!
—Interesante… Así que una cachorra humana psíquica… Serás un buen sujeto de prueba para el Señor Uxie…—musitó Delta.
—¡Suéltala bastardo! —exclamó Andrés furioso junto a Jack y a Boss, los cuales procedieron a dispararle una ráfaga de proyectiles con sus armas o ataques pokémon.
Con su mano libre Delta volvió a mover la Pantalla de Luz y esta bloqueó los disparos. Pero casi de inmediato un Lucario iracundo se abalanzó contra él desde un costado blandiendo un hueso de Ataque Óseo. En respuesta el Alakazam liberó su control sobre Ángela y se concentró en mover rápidamente una de sus varias barreras de Reflejo delante de su contrincante para bloquear su golpe.
Lucario procedió a preparar el puño de su mano libre y lanzó un golpe con Demolición contra la barrera. Esta se quebró, pero rápidamente Delta utilizó Teletransporte para apartarse a otro extremo de la cafetería. Inmediatamente el Alakazam manipuló con sus poderes una mesa desocupada de la cafetería y se la arrojó a Lucario, haciendo que fuese golpeado y lanzado contra una pared.
—¡Lucario! —exclamó Ángela preocupada.
Brendan comenzó a sentir pasos provenientes de las escaleras y vio a más soldados del Reino Espejismo llegar. Los cuales estaban acompañados de Timmy, su Dusclops y Gardevoir.
—¡Me alegro de ver refuerzos! —exclamó Brendan sintiéndose más aliviado— ¿Pero Timmy? ¿Qué estás haciendo aquí?
—No voy a dejar solo a mi Dusclops, Brendan —le contestó deteniéndose a su lado junto a los dos pokémon a la vez que los soldados entraban a la cafetería— Soy su entrenador después de todo y los soldados necesitan de su ayuda para proteger a los civiles abajo y a Jennifer.
Timmy procedió a intentar entrar a la cafetería junto con Dusclops, pero Brendan lo detuvo agarrándole de un brazo.
—¡Espera! ¡¿No me digas que vas a entrar ahí?! —le preguntó Brendan pasmado.
—¡Por supuesto, mi Dusclops va a estar allá dentro! Entiendo que no tengas pokémon ahora mismo, por lo que comprendo que quieras quedarte afuera ¡Nos vemos Brendan!
El otro chico tiró de su brazo y se soltó. El cual inmediatamente procedió a entrar a la sala junto a Dusclops y a Gardevoir. Estupefacto ante la osadía de Timmy, Brendan se quedó rumiando si quedarse donde estaba o entrar ante sus propios temores de resultar herido.
—¡No me puedo quedar aquí sin hacer nada mientras Timmy está allá por su cuenta! —decidió finalmente y procedió a seguirlo.
—De partida, a partir de ahora ustedes cuatro serán nuestros prisioneros y tendrán la oportunidad de conocer personalmente a nuestro Señor—continuó Épsilon respondiendo a la pregunta de Hagen—. El cual está muy interesado en conocer la ubicación de Jirachi.
—¿Y tú crees realmente que le diremos algo a Uxie así de simple? —preguntó Hagen.
—Esto no es un tema si ustedes le dirán o no. Es un hecho de que así será. Pero si son obedientes, quizás decida dejarlos vivir por más tiempo en vez de convertirlos en unos cascarones vacíos con su poder si se ve obligado a extraer la información que quiere a la fuerza…
Finalmente Steven pudo oír la voz de su Metagross.
—TE OÍMOS, STEVEN. PERO TE ADVERTIMOS QUE TODAVÍA ESTAMOS OCUPADOS LUCHANDO CONTRA EL ENEMIGO.
—¡Metagross, es urgente que te comuniques con Claydol y le digas que vaya a la sala de operaciones del Groudon de inmediato! ¡El enemigo ha conseguido infiltrarse hasta donde estoy y estamos intentando mantenerlo ocupado junto con el comandante!
—ENTENDIDO, NOS PONDREMOS EN CONTACTO CON CLAYDOL INMEDIATAMENTE ¡AGUANTA, STEVEN!
La comunicación con Metagross finalizó y ahora tan solo debían tratar de resistir un poco más…
Gardevoir y Delta se encontraban enfrascados en un forcejeo psíquico con sus poderes dentro de la cafetería. Los cuales estaban intentando romper las barreras mentales de cada uno mutuamente.
—¡Traidora! ¡Esclava de los humanos! ¡Deberías estar luchando para nosotros! —le increpó Delta.
—¡Nunca lucharé para alguien que quiera hacerle daño a Max! —respondió Gardevoir de regreso telepáticamente.
De manera simultánea, tanto Dusclops como Lucario que había conseguido recuperarse se encontraban batallando contra los dos Kadabra escoltas de Delta y el resto de los presentes con los demás clones.
El forcejeo entre los dos pokémon psíquicos llegó a un punto muerto y tratando de tomar la iniciativa, Delta utilizó Teletransporte para desaparecer y reaparecer detrás de Gardevoir y atacarla por la espalda con Psicorrayo. Ella predijo el ataque con éxito y antes que pudiese acertarle, ella misma utilizó Teletransporte para aparecer a un costado y disparar su propio ataque del mismo tipo. El Alakazam esquivó de nuevo teletransportándose y echó un vistazo alrededor del campo de batalla.
Delta pudo observar que claramente su avance se había estancado en esta sala y que ahora se había convertido una batalla de desgaste. Lo que no era bueno para sus probabilidades de éxito. Especialmente ahora que varios de sus clones yacían acribillados en el suelo ante el fuego de los soldados y los ataque de sus pokémon aliados.
Él debía asegurarse de atrapar al menos a un único prisionero sospechoso de tener información valiosa acerca de Jirachi y largarse lo más rápido posible con sus Kadabra. Incluso si esto significara dejar atrás a los otros clones a sus muertes. Total, ellos eran desechables. Ahora que lo notaba, uno de los soldados que había entrado hace poco parecía tener distintivos de oficial…
Pero antes de que pudiera seguir planificando, Gardevoir lo atacó de nuevo. Distrayéndolo de sus pensamientos y obligándolo otra vez a esquivar sus ataques.
Detrás de una mesa volteada de la cafetería, tanto Brendan como Timmy se encontraban uno al lado del otro intentando ayudar a los soldados y a sus pokémon disparando con sus pistolas.
—¿Así que decidiste unirte también? —preguntó Timmy después de disparar un par veces y ponerse a cubierto.
—¡No tener a mis pokémon no significa que no poder ayudar también! —contestó Brendan.
Este último procedió a levantarse de atrás de la mesa volteada, apuntó con cuidado y disparó tres disparos contra un clon de Sceptile. Uno de los disparos falló, pero los dos restantes lograron impactar el cuerpo del pokémon. Este gruñó de dolor y enfurecido, cargó y disparó una Energibola contra Brendan.
—¡Cuidado, Brendan!
Reaccionando de manera instintiva, Timmy se irguió y empujó a Brendan fuera del camino del ataque. Haciendo que este cayera al suelo. Timmy intentó arrojarse también, pero fue demasiado tarde y la esfera impactó y detonó sobre su costado. Debido a la cercanía con la explosión, la onda de choque golpeó también a Brendan y lo arrojó contra una de las paredes del comedor.
—¡Ack!
Sintiéndose adolorido en la espalda y algo aturdido por el golpe, Brendan comenzó a abrir los ojos y vio el cuerpo de Timmy colapsado en suelo y humeando.
—¡Timmy!
Brendan se arrastró por el suelo lo más rápido posible para ponerse a su lado. En respuesta a lo que vio, Brendan se irguió de rodillas cubriéndose la boca y sintiendo que el estómago se le revolvía.
—¡Por el amor de Arceus!
Buena parte del costado derecho de Timmy había desaparecido junto con el brazo completo. Dejando atrás una gigantesca herida sangrante que olía a carne quemada.
—Por favor… Brendan… Cuida de Jennifer y de Dusclops… —musitó adolorido Timmy en medio de tiritones antes de abrir los ojos con una expresión de extrañeza— ¿Papá?... ¿Mamá?... Al fin…
Tras decir aquello Timmy cerró los ojos, inclinó su cabeza a un costado y dejó de moverse.
—¡TIMMY! —gritó Brendan.
—Ya va siendo hora de que te llevemos con nuestro Señor—sentenció Épsilon—. Él nos solicitó que le lleváramos al menos a un humano como tú vivo para el interrogatorio, por lo que tener a cuatro de ustedes aquí es simplemente maravilloso. Pero aun así, el nunca especifico que los prisioneros tuvieran que estar intactos…
Los ojos de Épsilon se volvieron a iluminar y apuntó con su brazo al comandante. Inmediatamente, Hagen sintió como el codo de su brazo izquierdo era dislocado en la dirección opuesta. Hagen gritó de dolor mientras caía de rodillas al suelo.
—¡Hagen! —gritó Reika preocupada e intentó moverse hacia él.
—¡Quiera, humana! ¡Si mueves un músculo más, lo mato! ¡Que a mí me basta con llevarte a ti que pareces ser la segunda al mando para cumplir con mi misión! —ordenó el Alakazam apuntándolo ahora a ella y obligándola a detenerse.
Afuera del Groudon, Claydol detuvo lo que estaba haciendo, comenzó a elevarse sobre suelo y procedió a volar hacia el Groudon a toda velocidad.
—¡El dolor que sientes ahora no se compara en nada con las humillaciones que me has hecho sufrir, humano! —exclamó Épsilon furioso a Hagen— ¡Por tu culpa nuestras fuerzas han sido derrotadas en varias ocasiones! ¡Y por tu culpa fracasó mi magnífico plan de convertir el Bosque Prohibido en una nueva base de operaciones para mi Señor! ¡Quizás tu brazo te duela ahora mismo, pero tu dolor no ha hecho más que comenzar!
Los Kadabra que escoltaban a Épsilon comenzaron a mirar extrañados los alrededores.
—Señor Épsilon… Lamentamos interrumpirlo… ¡Pero un pokémon se está acercando rápidamente!
—¡¿Qué?!
Los tres se dieron vuelta junto con sus barreras para mirar en dirección a la puerta y le dieron las espaldas a sus prisioneros. En un instante, un Claydol apareció delante de ellos.
—¡Usa Sellar! —gritó Steven.
Los ojos del Claydol se iluminaron de color escarlata brillante y los tres pokémon tipo psíquico sintieron como el aura de sus cuerpos era parcialmente bloqueado.
—¡Desaparece! —ordenó Épsilon mientras extendía una mano hacia adelante.
Pero nada ocurrió de su intento de utilizar Psíquico en contra del Claydol.
—¡No! —exclamó Épsilon dándose cuenta de lo que había ocurrido.
—¡Ahora! —exclamó Steven mientras salía de su cobertura y corría hacia su pistola para volver a tomarla.
Hagen y Reika no tardaron en aprovechar de tomar la oportunidad también. La teniente primero tomó su fusil de asalto mientras el mayor hacía lo mismo con una sola mano y los tres abrieron fuego contra los pokémon distraídos. Reika y Steven acribillaron a un Kadabra cada uno, mientras que Hagen disparó una ráfaga de su arma contra el torso de Épsilon.
Los disparos de fusil despedazaron el frágil cuerpo del Alakazam, el cual cayó al suelo dejando caer sus cucharas.
—No... es… posible…—jadeó el pokémon estupefacto con sus últimas fuerzas antes de perecer en un charco de su propia sangre
El comandante soltó su arma, caminó adolorido sosteniendo su brazo roto hasta llegar al lado del cuerpo de Épsilon y procedió a escupirle encima con desprecio.
—Te merecías más que eso, hijo de perra…
—¡TIMMY!
Oyendo el grito de Brendan, Dusclops tornó la cabeza hacia donde sabía que estaba su entrenador. Por medio de sus sentidos espirituales, el tipo fantasma pudo ver que su alma estaba emergiendo desde atrás de la mesa en donde se había puesto a cubierto y esta comenzó a ascender hasta perderse de vista atravesando el techo de la cafetería.
—¡NO! —exclamó Dusclops afligido.
El pokémon escaneó la habitación y pudo ver al Sceptile baleado que le estaba costando mantenerse en pie. De todos los clones cercanos, aquél era el más probable de ser el culpable de la muerte de su entrenador. En respuesta, Dusclops se sumergió en el suelo y desapareció de la vista. Dejando solo al Kadabra con el cual había estado luchando hasta en ese momento.
Un par de segundos más tarde, Dusclops emergió detrás de la espalda del Sceptile y lo tomó por detrás con sus manos.
—¡Pagarás por lo que hiciste! —declaró.
Entonces el cuerpo del Sceptile comenzó misteriosamente a fundirse con el del tipo fantasma. Sobresaltado, este comenzó a agitarse y a patalear intentando zafarse. Pero rápidamente el tipo hierba comenzó a ser absorbido por Dusclops hasta desaparecer por completo en su interior sin dejar rastro salvo un poco de sangre de sus heridas esparcida en el suelo.
Como si nunca hubiese existido.
Mientras ocurría esto y notando que uno de sus Kadabra había quedado libre de oposición, Delta se puso inmediatamente en contacto con este.
—¡Ve hacia ese humano con distintivos en los hombros de allá y llévatelo a la base! —ordenó el Alakazam en un interludio de su combate con Gardevoir, señalando a su blanco con el dedo.
—¡Inmediatamente, señor!
Gardevoir vio que su enemigo había señalado a uno de los soldados y decidió actuar con celeridad. Ella se teletransportó en frente del oficial del Reino Espejismo antes que el Kadabra y utilizando sus poderes ella empujó al soldado fuera de su alcance. De manera casi inmediata, el Kadabra apareció y se encontró delante de ella en lugar de su objetivo.
—¡¿Qué?! —exclamó el Kadabra.
En una fracción de segundo, Gardevoir extendió la palma de su mano sobre la frente del Kadabra y disparó un Psicorrayo a quemarropa. El ataque perforó el cráneo de su oponente y lo mató al instante.
—¡Estúpida! —exclamó Delta enfurecido, encendiendo sus ojos con destellos de luz psíquica— ¡Arruinaste mi plan!
Lucario continuaba intercambiando golpes con su hueso de aura contra el Kadabra restante, pero este utilizaba hábilmente Teletransporte para evitar sus ataques y contratacar rápidamente. Eventualmente, el Kadabra pudo extender su mano e inmovilizar a Lucario rodeándolo con luz psíquica.
—¡Finalmente te tengo! —exclamó el Kadabra.
Pero de manera inesperada, las manos de Dusclops emergieron del suelo y sostuvieron las piernas del pokémon rompiendo su concentración. Inmediatamente la cabeza y el ojo del tipo fantasma aparecieron también de este.
—¡Ahora, Lucario! —dijo.
Viendo su oportunidad, el pokémon Aura se lanzó contra el Kadabra blandiendo su hueso. Y propinándole un solo golpe contundente, le rompió la cabeza y lo mató al instante.
A estas alturas, tan sólo Delta y unos cuantos clones quedaban en pie. Los cuales estaban comenzando a ser sobrepasados y terminados por ser baleados en su mayoría. En donde el Alakazam iracundo se encontraba de nuevo en un forcejeo psíquico contra Gardevoir. Pero ella sentía ahora que la fuerza de su enemigo la estaba comenzando a superar en esta ocasión.
Lentamente, el poder psíquico presente en el ambiente comenzó a incrementar tanto que sillas, mesas y otros utensilios del comedor comenzaron a elevarse por los aires y a girar alrededor de ellos en una especie de vórtice. Todos estos objetos, los cuerpos y especialmente los ojos de ambos pokémon estaban iluminados con energía psíquica.
—¡Ángela! ¡Espeon! ¡Necesito de su ayuda! —exclamó desesperada Gardevoir, la cual sentía que sus defensas mentales estaban sobre su límite ante el Alakazam enfurecido.
Decididas, tanto la chica como su pokémon corrieron hacia Gardevoir. Las cuales maniobraron durante el trayecto para evitar ser golpeadas por los objetos voladores. Finalmente, ambas consiguieron llegar al lado del pokémon de Max, se concentraron y ambas proyectaron su poder psíquico sobre Delta también.
—¡Es inútil, ustedes son demasiado débiles para enfrentarse a mi poder! —exclamó el Alakazam rodeado de una vorágine de poder psíquico.
—¡No nos subestimes! —respondió Ángela.
—¡Juntas formamos un equipo imparable! —añadió Espeon.
Las tres exclamaron y con ojos resplandecientes de poder arremetieron contra las barreras mentales del Alakazam. Superado en número, este comenzó a sentir como las suyas comenzaban a desmoronarse lentamente como una pantalla de vidrio agrietándose.
—¡Es imposible! ¡Soy un comandante de las fuerzas del Señor Uxie! ¡No puedo ser derrotado por basuras como ustedes!
Finalmente, las defensas de Delta colapsaron y acompañado de un alarido este quedó envuelto por la luz del agarre de Gardevoir. Ella cruzó sus brazos y extendiéndolos con un movimiento rápido hacia afuera, hizo que el cuello del Alakazam se retorciera y rompiese con un crujido. El cuerpo sin vida de Delta cayó al suelo, y junto con él, los demás objetos de la cafetería que habían estado flotando. Siendo aquél pokémon el último de su grupo de asalto en caer.
Gardevoir y Espeon jadeaban agotadas por todo el esfuerzo físico y mental de la batalla. Mientras que Ángela completamente fatigada colapsó en el suelo.
—¡Ángela! —exclamó Andrés descartando su arma.
El joven corrió hacia ella, se arrodilló a su lado y la tomó en sus brazos
—¡Ángela! ¡¿Estás bien?!
Ella lentamente abrió los ojos y lo miró al rostro.
—¿Lo hice bien, Andrés?... ¿Fui útil en la batalla?... —preguntó.
Andrés asintió.
—Sí, Ángela… Estuviste espectacular…
—Qué bueno…
Con aquellas últimas palabras ella finalmente perdió el conocimiento.
—¡Ángela! —exclamó Andrés de nuevo preocupado.
—¡Señorita Ángela! —exclamó esta vez Lucario acercándose junto a su Herdier
Uno de los soldados que había subido desde la enfermería se acercó a la chica y le tomó el pulso.
—Tiene pulso y respira bien… Creo que sólo está agotada. Aun así, deberíamos llevarla abajo para que descanse—indicó este.
—Gracias a Arceus…—suspiró Andrés aliviado.
En una esquina de la habitación, los presentes de la ahora silenciosa sala comenzaron a oír los llantos de dos seres.
—¿Qué es eso? —preguntó Gardevoir acercándose al origen de los ruidos.
Entonces detrás de una de las mesas ella pudo ver a Brendan y a Dusclops llorando alrededor del cuerpo pálido y sin vida de Timmy Grimm.
—¡Oh, no! —exclamó ella horrorizada.
Si se preguntan qué fue lo que hizo Dusclops con el Sceptile. Es básicamente una referencia a sus entradas del Pokédex en los juegos.
Poké Wars: La Persistencia terminará el próximo mes en el capítulo 17 y final: La Determinación de un Monje.
