Capítulo treinta y uno

―despierta pecosa, ―unos suaves besos eran repartidos en el rostro de Candy.

―mmm, buenos días Terry, oh, Terry debes irte o te van a descubrir.

―aun no se despiertan, estas lista para este día.

―me parece mentira, aunque creo que es una exageración esta extravagante fiesta.

―posiblemente, pero es nuestro deber, además es justo que se te de el lugar que tienes dentro de la familia.

―solo fui adoptada.

―pero por el patriarca del clan y como tal debes ser tratada, ahora si me voy, pero antes haré aquello por lo que te desperté, y eso es saludarte como es debido.

―aja y ¿Cómo es eso?

―así, ―respondió el joven besando apasionadamente a su amada, dejándola sin aliento, teniendo que marcharse con un serio problema que tendría que resolver con una ducha helada.

Horas más tarde la mansión era un hervidero de actividad, empleados por todos lados, ante la atenta dirección de Elroy, Eleonor y Sofia.

―vamos pongan esas flores por allí, no olviden revisar que las mesas estén ubicadas en su sitio, ―la tía abuela daba órdenes a diestra y siniestra.

―todo esta quedando muy hermoso, ―alabó Eleonor, quien también ayudaba.

―no se puede esperar menos de la primera gran celebración ofrecida por el patriarca del clan Andrew, más tratándose del anuncio de la próxima boda de su primogénita, ―respondía Elroy con orgullo.

―iré a ver como avanza el arreglo de Candy, ―ofrecía Eleonor.

―no es que necesite mucho, nunca lo admití en el pasado, pero tiene una belleza natural que hace que no necesite gran cosa para estar regia, lo que es una ventaja tomando en cuenta lo mucho que esa niña detesta estarse arreglando, cualquiera diría que la sometemos a una tortura, ―comentaba con buen humor la anciana.

Ambas mujeres rieron, porque de hecho así era, aunque Candy no se atreviera a quejarse, para no contrariar a la tía abuela, era obvio para todos lo poco que apreciaba estar rodeada de profesionales de belleza tratando de hacerla lucir aún más bella.

―ya verifiqué todo sobre la comida y las bebidas, también revisé la cava de vinos, además del champagne, ―informaba Sofía.

―ya es hora que las dos vallan a prepararse, ―indicó Elroy despidiendo a las mujeres, ambas sonrieron y obedecieron rápidamente.

En la habitación de Candy, un ejército estaba encargándose tanto de ella como de Annie y Paty, todas ellas siendo mimadas y preparadas para lucir elegantes y preciosas en esa noche tan importante para todos.

―estas nerviosa Candy, ―preguntaba Annie.

―un poco, pero quizá mas emocionada que otra cosa.

―estamos tan felices por ti, ―expresaba Paty llena de alegría.

―te admiro Candy, yo en cambio estoy nerviosa por las tres, ―comentaba Annie, ―me parece que todo es un sueño, me alegro que puedas cumplir tus sueños.

―muchas gracias a las dos por su apoyo, pero ya verán que pronto estaremos en sus propias fiestas de compromiso, ―las jóvenes soltaron risitas de complicidad.

― ¡oh Candy!, estas preciosa, ―dijeron Eleonor y Sofía, que ingresaban a la habitación.

―gracias, ―respondió emocionada Candy.

―chicas están realmente muy bellas todas serán las más admiradas, ―agregó Eleonor viendo a Annie y Paty.

―muy cierto, Stear y Archie son realmente afortunados, ―completó Sofía.

Rápidamente la mansión estuvo lista para comenzar a recibir a los invitados, entre quienes estaban toda la elite económica de la ciudad, el alcalde, el gobernador, además de miembros del clan, amigos cercanos socios de negocios, sin olvidar un periodista y su fotógrafo del New York Times, (lo siento, los Leagan si están invitados, aparentemente se han estado portando bien).

No es que los novios estuvieran conformes, pero no se podía esperar menos, Candy era la hija del patriarca de una de las familias más poderosas del país y Escocia, por lo que su compromiso no merecía menos, esa fue una de las premisas dadas por la tía abuela y los mismos Duques.

Para ellos el poder ver cumplirse sus sueños era más que suficiente, pero gustosos cumplen con sus compromisos para con la familia, después de todo es lo menos que podían hacer al ser apoyados tan fervientemente por ellos.

La fiesta llevaba ya una hora de haber iniciado, todos los invitados disfrutaban de las atenciones de los meseros, siendo recibidos por la señora Elroy, Sara y Eliza se situaron convenientemente junto a la señora, así aprovechaban a darse a conocer a tan importantes invitados, claro ante la atenta mirada de esta no les quedo más que ser muy comedidas.

Al llegar el momento la señora Elroy anunció a Albert, Sofía y Candy, los tres bajaron las hermosas y elegantes escaleras, situándose al inicio de estas hicieron el anuncio del próximo matrimonio religioso de su primogénita Candice White Andrew, con el joven Terrence Graham.

Los suspiros al ver a la joven y preciosa novia se repitieron al aparecer el gallardo y apuesto novio, quien bajó en ese momento robando las miradas y el aliento de las féminas presentes, al estar frente a Candy, puso una rodilla en el piso, tomo la mano de su prometida y deslizó nuevamente el anillo que está ya usaba hacia muchos meses.

Richard estaba junto a Albert y Sofía, como padre del novio, no fue presentado, aunque todos sabían que era alguien importante, su porte era innegable, muchos lo reconocieron, pero sabiamente lo callaron.

Por lo mismo, nadie decía nada acerca de la carrera del novio, sabiendo que era el primogénito de una importante familia, pocos lo sabían con certeza, la mayoría solo podía especular, acerca del origen noble del actor, debido a eso sin decir nada, todos lo sabían de alguna manera.

La fiesta se desarrolló tal y como Elroy la planeo, convirtiéndose en el acontecimiento del año, claro hasta que se realizara la boda, ante la fuerte reprimenda de su padre, Eliza mantuvo su comportamiento lo mas adecuado posible, Neal en cambio no necesitó advertencias, ante la atenta guía de la tía abuela y el señor Leagan, el había madurado.

Lo que no se pudo evitar, fue que Eliza divagara acerca de su brillante futuro, en el que mencionaba a sus muchos pretendientes en la nobleza británica, espantando con eso a los posibles interesados presentes en la fiesta, sus padres tuvieron que darle otra reprimenda, para la joven era mucho más difícil encontrar un equilibrio entre su yo anterior y el que se le exigía en el presente.

Ajena a las lamentaciones de Eliza, Candy se sentía en un sueño, tan feliz que parecía en su propio mundo, aquel que compartía con su castaño, quien al igual que ella solo podía disfrutar, saborear su próxima vida juntos como un verdadero matrimonio.

―me dejas sin aliento pecosa.

―debo confesar que tu estas bastante apuesto también.

―voy a tener serios problemas para alejar a todos esos lagartos que planean robar tu atención atreviéndose a sacarte a bailar.

―debes estar preparado para rescatarme entonces, solo bailaré las piezas necesarias, sabes que tampoco me agrada la idea, de seguro que tu tendrás el mismo problema.

―pero yo ya estoy acostumbrado a librarme de atención no requerida.

―ja, ja, ja, eso vi, Eliza se quedó con la boca abierta, cuando la dejaste con la intención de hablarte.

―no iba a darle el gusto de decirme nada, lo menos que deseo es acabar bailando con ella por "cortesía", terminaría pateándola "sin querer".

―malo, últimamente se ha estado portando bien.

―eso es solo porque está a varios estados de distancia y no se ven, de lo contrario dudo mucho que su lengua viperina se controle por mucho tiempo, pero mejor sigamos disfrutando de nuestro baile sin recordar esas serpiente, que dentro de poco Albert vendrá a sustituirme, así que quiero aprovechar el tenerte entre mis brazos y causar envidia y celos.

―entonces hagámoslo juntos, que todas vean que eres mío y que no tienen ninguna esperanza.

―Candy, que posesiva, ―dijo con falsa sorpresa el castaño, sonriendo ante las atrevidas palabras de su pecosa, ―me encantas, sigue así.

La pareja continúo bailando, con sus miradas el uno en la otra, totalmente enamorados, haciendo que más de alguna o alguno suspirara ya sea de envidia o frustración, otros de anhelo, deseando tener algún día un amor similar.

―mírala, esta tan feliz que no ve otra cosa que no sea Terry.

―tienes razón Stear, lo peor es que son los dos, parecen estar en su burbuja, ―respondió Paty con una sonrisa.

―son una pareja encantadora, me alegra mucho que logramos llegar a tiempo para la fiesta, ―comentó Janice Cornwell.

―nosotros somos los más felices de su llegada mamá, ―decía Archie al tiempo que besaba la mejilla de su madre.

―hemos estado tratando de volver desde hace mucho, no soportábamos estar tan lejos de ustedes, nos perdimos tanto durante estos años, esperamos al menos poder disfrutar de los nietos.

― ¡mamá!, ―exclamaron los hermanos Cornwell.

―vamos no creerán que no sabemos que tienen planes para seguir a su prima en poco tiempo.

―bueno de hecho si, quisiéramos casarnos, pero primero terminaremos la universidad, ―respondió Stear, sosteniendo la mano de Paty.

―nuestras novias también se están preparando, se por la tía abuela que Annie está haciendo grandes esfuerzos y esta avanzando rápidamente, ―explicó Archie, con su mano en la cintura de su novia.

―viniendo de la tía Elroy es más que un halago, estoy encantada de que un día te conviertas en mi nuera Annie, igual que tu Paty, mis hijos han sido afortunados.

―nos halaga señora Cornwell, ―respondió sonrojada Annie, sin atreverse a decir nada más.

―estamos mas que agradecidas de poder soñar un futuro con unos jóvenes tan generosos, elegantes y…

―apuestos, no lo olvides Paty, ―interrumpió Janice, ―porque si algo tienen mis hijos es la belleza natural de los Andrew, razón por la que no dudaría que Candy lleve nuestra sangre.

Los señores Cornwell habían llegado a la mansión justo unos minutos antes del inicio de la fiesta, después de abrazar a sus hijos se dirigieron de inmediato a conocer a Candy y a sus futuras nueras, todos estaban gratamente sorprendidos con su presencia, finalmente la familia estaba reunida.

Los futuros esposos bailaron varias piezas, saludaron personalmente a sus invitados, aunque el mayor tiempo lo compartieron con Stear, Archie, Annie y Paty, además de algunas amigas de la escuela de enfermería y uno que otro de los invitados del teatro Stratford, improvisando una mesa en la que reunieron a todos sus amigos cercanos.

La noche pasó como un pestañazo, cuando se es feliz el tiempo parece volar, Candy y Terry apenas y recuerdan el haber posado para el periódico, no se dieron declaraciones, puesto que ya George se había encargado de entregarles una hoja en la que les respondían algunas preguntas que previamente enviaron.

Junto a ellos posaron Albert y su esposa, en otra sus primos y una mas con todos los Andrew y la pareja al centro, el periodista estaba eufórico, sabia que esa era una exclusiva por la que sería envidiado.

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Terry ingresaba al teatro, llevaba en su mano el New York Times, aunque no le gustaba que se ventilara su vida privada, se encontraba feliz con saber que se acercaba mas a poder convertir a Candy en su esposa ahora si con todas las facultades, se encontró a Robert y a su esposa, los saludó y caminaron juntos comentando sobre la fiesta, cuando escucharon unas suaves voces, seguramente cuchicheando sobre los chismes del momento.

―es decir que nos han mentido todo este tiempo, ―susurraba una de las actrices.

―pues claro, no ves que están apenas anunciando el compromiso, ―corroboró otra actriz.

―es de mala educación estar hablando a espaldas de los demás, mucho mas grave cuando se trata de sus propios compañeros, recuerden que es la compañía de teatro completa la que se ve afectada al final, ―recriminó Robert.

―bueno, no es que estemos diciendo nada malo, pues en realidad quien se portó mal fue Terry, mintiendo al decir que estaba casado, ―respondió altiva otra de las actrices.

―ahora entiendo porque es que no consiguieron mas que papeles de extra en la obra, si su lectura es tan mala, no es de extrañar que no se sepan los diálogos, ―retó la esposa de Robert.

―pero señora Hathaway.

―acaso negarán lo evidente, se han conformado con leer solo los titulares, pero no han leído la nota completa, si lo hubieran hecho sabrían que la que se va a realizar próximamente es la boda religiosa, puesto que Candy y yo estamos casados por el civil hace mucho tiempo, ―respondió un severo Terry.

El castaño no espero una respuesta, se despidió de Robert y su esposa, para dirigirse a su camerino, ignorando a las actrices, quienes recibieron una buena reprimenda, no era extraño que hubiera rumores, pero este grupito especialmente era de los peores y siempre estaban causando retrasos, por lo que darles una lección no estaba de más.

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En la mansión Paty, Stear y Archie se preparaban para regresar a Cambridge, para no perder clases, además de querer seguir trabajando de cerca en la fundación, Alistear y Janice los acompañarían, no queriendo separarse tan pronto de sus hijos.

Annie regresaría a Chicago con sus padres y la tía abuela al día siguiente, poco a poco la joven estaba ganando confianza y la elegancia característica de una mujer Andrew, claro el camino recorrido le había enseñado a que también hay que mantener los pies en la tierra.

Los Leagan por otro lado habían partido en la madrugada, con rumbo a California, como castigo a Eliza por espantar a posibles candidatos con su parloteo insensato, la joven iba mas que frustrada, puesto que ya se había hecho idea de visitar las mejores tiendas de New York y hacer toda la vida social que le fuera posible.

―debo confesar que tenia mis reservas en cuanto a tu futuro, ahora me complace ver que estas centrado en sus estudios y tu trabajo en la fundación.

―a que te refieres papá.

―recibir cartas, de Archie, así como de otros miembros de la familia, quienes notaron tu interés por ir al frente, no sabes cuanto nos preocupo la sola posibilidad Stear, no somos ajenos al ideal de quienes luchan, pero sabíamos con certeza que seguramente no regresarías si ibas.

―durante algún tiempo tuve la inquietud, aunque no la expresé tanto como la sentía, supongo que no disimulé mucho, aun así, estuvimos tan ocupados que no me dieron tiempo de pensar, tenía la idea romántica del heroísmo de defender a los inocentes.

―qué piensas ahora.

―que estaba muy alejado de la realidad, pues esa misma idea la tienen también los jóvenes que se enlistan en el bando contrario, muchos de ellos con mis mismos sueños e ideales, separados por sus diferentes gobernantes, sabes entre los soldados que recibimos están unos que son alemanes, es decir del bando contrario, pero escuchando su historia, me doy cuenta de lo equivocado que estaba.

― ¿alemanes?, y ¿Cómo lograron llegar aquí?, me refiero junto a los heridos de voluntarios estadounidenses.

―porque son estadounidenses papá, que por casualidades del destino estaban visitando parientes en Alemania cuando estalló la guerra y al igual que yo fueron influenciados por el idealismo uniéndose a la guerra en bando alemán, comprendieron tarde su error al estar a punto de matar a sus propios vecinos quienes estaban luchando al otro lado de la trinchera, fue solo una bendición que se reconocieran y entre todos lograron salir con vida, aunque no ilesos.

―pero, aun así, ¿cómo es que no los capturaron?

―al estar todos heridos, sus vecinos se pusieron de acuerdo y los ayudaron, les quitaron los uniformes y les consiguieron poner pantalones de soldados caídos, al llegar heridos y hablar inglés, supusieron que eran de los soldados voluntarios estadounidenses, así fueron enviados todos de regreso por estar con graves heridas.

―es increíble lo que me cuentas.

―más increíble es verlo, así hay tantas historias, me molestó mucho saber que, si no fuera por la ayuda que les brinda la fundación, muchos de ellos no tendrían apoyo alguno, por eso se que estoy haciendo lo correcto, ahora si estoy ayudando a quienes en verdad lo necesitan.

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―aquí tiene señora.

―gracias, deja las cosas por allí, mis patrones estarán complacidos.

―me imagino, dicen que los Andrew son de los mejores patrones, así que ya sabe si necesita que le llene de provisiones nuevamente, con gusto la atenderé.

La mujer ingresó en la casa, la cual estaba destinada para que los empleados pudieran preparar lo necesario para los patrones cuando estos tenían días de campo, pero en esta ocasión era una fiesta al aire libre lo que se estaba preparando.

―no importa cuanto lo intenten, no me daré por vencida, terminaré con los Grandchester.

Continuará…

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Hola, de nuevo les traigo un capítulo mas, estamos cerca del final de la historia, de por si mi salud ha sido pésima esta temporada, debo admitir que cada vez que estoy llegando a la etapa final se me hace mas difícil hacerlo.

Espero disfruten este capítulo, les agradezco infinitamente su apoyo y comentarios, tengan un feliz día, bendiciones.