Cada que vean un símbolo como este "(1)"; o cualquier otro número; tómenlo como una marca que usaré para señalar partes en las que ahondaré al final de todo el escrito. Todo con el fin de no ser invasivo con sobre explicaciones o cortar la narrativa
Mrs. Puss Have Her Needs. Capítulo 2
Eddie se encontraba sentado en una silla alrededor de la mesa del comedor. El felino, en actitud diligente y mostrando un alto grado de concentración, estaba esforzándose por darle sentido y comprender uno de los puntos de su tarea. Debatiéndose qué poner o la mejor manera de encarar el difícil ejercicio matemático que tenía en frente. Permaneciendo con la mirada fija sobre este último, y viéndose obligado a fruncir el entrecejo o reposar su cabeza sobre la palma de su mano antes de soltar un suspiro de frustración.
-Nop. Me apena decirlo, pero la verdad no tengo ni idea de cómo resolver esto.- Musitó el joven, arrojando su cabeza hacia atrás. Llevando ambas manos a su nuca mientras recostaba su cabeza encima del respaldo, el chico cerraría los ojos y expulsaría otro jadeo con la esperanza de que la inspiración le llegase finalmente.
No obstante, al momento de volver a abrir sus parpados, Eddie se encontraría con algo que lo sorprendería al grado de casi hacerle perder el equilibrio y caer; con todo y silla; de espaldas contra el suelo.
-¡Woah! ¡Mierda! ¿¡Son ustedes!?- Exclamó el felino con la mirada fija hacia la nada. Alzando sus orejas con pavor y erizándole todo el pelo de golpe. Incrédulo; y de cierta manera; algo preocupado por el hecho de reencontrarse y volver a notar aquella entremezcla de miradas atentas e incesantes que lo habían seguido y con las que había interactuado durante una parte muy concreta de su vida.
-Sí que ha…pasado algún tiempo. Francamente, no esperaba volver a verlos o charlar con ustedes luego de que…- Admitió, adaptando una actitud precavida. Misma que al poco tiempo pasaría a ser una llena de intriga y espolvoreada con algo de inquietud, tras recordar fugazmente el momento concreto y preciso en el cual sus interacciones para con su aparente público habían sido cortadas. Siendo la última, durante esa noche en la que él se había jurado tomar responsabilidades y asistir a su madre en su momento de mayor necesidad.
-¡E-en fin! Lo cierto es que llegan en buen momento.- Dijo de súbito, tratando de deshacerse de aquel mal presentimiento que el regreso de aquellos ojos invisibles podía suponer. Desviando la atención de los mismos hacia algo que fuese más inocente y más enfocado en el propio interés del felino.
-C-como pueden ver, esto de las Funciones matemáticas; y en especial la parte que habla acerca de los senos y eso; me está jodiendo y costando más de lo que me gustaría.- Inquirió, examinando brevemente una parte de su libro. Señalando la misma con el dedo, poco antes de voltear el apunte y exhibirlo ante la gente que lo veía de manera atenta.
-A-así que, ya que están aquí…en lo que espero que sea una visita corta… Pues, ¿Qué dicen acerca de darle una mano a su viejo amigo Eddie Puss? De esa manera, él obtendría una oportunidad para un mejor futuro ahora que está por acabar la preparatoria, ¿Eh?- Propuso, dándole una caricaturesca efusividad a la solicitud debido a su manera de mirar a la audiencia con una sonrisa obviamente forzada; agachar ligeramente las orejas en señal de súplica; y realizar un ademán de brazo similar al conocido "*We can do it!".
Pero por desgracia para el chico y sus aparentemente nobles intenciones de prosperar, lo único que él recibiría como respuesta por parte de su público sería silencio. Uno que no solo lo incomodaría, sino que además le sirvió para comprobar de forma irrefutable las sospechas que tenía respecto al renovado interés puesto sobre él y su día a día.
-Tomaré eso como un "No", entonces.- Declaró con disgusto evidente Eddie. Apartando la cara escrita de su libro de los ojos del público, volteándola para que quedase frente a él, y usando el grueso dorso y portada del apunte a modo de una muralla que impidiese que siguiesen molestándolo.
Ignorando deliberadamente; o intentándolo lo mejor que podía; Eddie optaría por volver a centrarse y tratar de reanudar nuevamente sus estudios. Más sin embargo, luego de haber pasado unos pocos segundos como foco de una indeseada y molesta atención, o de sentir como las miradas que lo seguían parecían haberse decidido a pasar por encima de su libro y observarlo con una supuesta expresión que decía "¿En serio crees que esto funcionara?". Al chico no le quedó de otra más que alejarse de sus deberes para así hacer una osada y firme declaración.
-Si están esperando que haga o intente hacer ALGO que pueda catalogarse como "Pervertido" o "Gracioso" con mi mamá, ¡JA! ¡Pues mejor vayan descartando esa idea, pervertidos! ¡Esos días quedaron atrás desde hace ya muuuuuucho tiempo! ¡Yo SOY un hijo decente! ¡Me PREOCUPO y soy responsable de mi futuro! ¡Tengo algo así como una especie de…! "Pareja", ¿Supongo? ¡Y no me podría importar menos lo que una panda de morbosos como ustedes quieran ver algo así! ¡Les puedo asegurar que ni ustedes, ni NADIE va a conseguir que yo retroceda, quién sabe cuántos años, y vuelva a babear por…!- Exclamó, decidido a esclarecer y dejar más que establecida su posición. Remarcando y enumerando los motivos que daban peso a sus palabras. Con los cuales él creía férreamente que sería capaz de deshacerse de la audiencia…al menos, hasta que una incursión repentina de su madre en el cuarto fuese la causante de parar en seco su monólogo y resquebrajar; aunque fuese levemente; parte de la solidez y seguridad para con dicha declaración.
-¿Acaso me dijiste algo, tesorito? Porque juraría que te escuche hablar justo ahora.- Interrumpiría y preguntaría la mujer, apareciéndose junto al hueco que separaba el pasillo de la entrada principal con la sala de estar ocupada por Eddie.
La felina se encontraba envuelta y cubierta única y exclusivamente por una bata de baño de color blanco. Misma que tendría ya una buena cantidad de años de uso y que por consiguiente, pecaría de contar con una seguidilla de desperfectos a causa del deterioro, los lavados y el uso constante dado por la mujer. Destacando entre los mismos la transparencia de la tela debido al uso recalcitrante y reiterado del blanqueador que buscaría mantener la pureza de su color. La falta de una apropiada retención o el cubrimiento de "Piel"; provocando, ya sea por el desgaste propio de las hebras o el ensanchamiento de áreas concretas en el cuerpo de su usuaria; tales como sus caderas o pechos. O ya de por sí, el hecho de carecer por completo de una debida sujeción tras el extravío del cinturón que, en consecuencia, acabaría siendo sustituido por una única pinza de madera fijada a pocos centímetros del entrecruce de los senos.
Dando como resultado a la suma de todos estos factores, una imagen en la cual Sabina; ligeramente mojada tras acabar su usual ducha luego de su jornada laboral; presentase ante la atenta mirada de su otrora resoluto hijo una silueta encantadoramente sensual; una visión clara de su prominente pecho carente de sostén; y un pantallazo tanto de su vientre desnudo, como del diminuto par de bragas tipo Thong negruzcas y llamativas que ella acostumbraba usar de forma frecuente.
-Y-yo…este… N-no, mamá.- Respondería con dificultad al hablar y un forzado y fingido aplomo el adolescente. Sin poder evitar que sus ojos se ensanchasen cual platos al intercambiar miradas con su madre. Abultándose sus pupilas de manera tal que acabasen por adoptar una forma circular, pero que no llegase al tipo de deformación que las mismas solían tener en el pasado. Sacudiéndosele los bigotes de forma instintiva, poco antes de reprimir un sonrojo y tragar una bocanada de saliva. -Yo solo estaba…f-frustrándome y desquitando parte de esa frustración por no poder resolver esta cosa de aquí. Jeje. ¡P-pero creo que ya lo tengo, así que…!- Se excusó, tratando de disimular su interés y encanto ante la visión que tenía frente a sí. Alzando nuevamente su libro con el fin de bloquear su vista, evitando así el contacto con su progenitora, a la vez que trataba de retomar sus estudios y crear una situación en la que le fuese sencillo y menos llamativo el poder darle una respuesta a las miradas acusatorias del público que lo observaba. -¡Muy bien! ¡Eso no prueba NADA! ¿¡Oyeron!? ¡Uno puede ser buen hijo, y aun así saber reconocer lo bella y bien conservada que sigue estando su madre aun teniendo la edad que tiene! ¿¡LES QUEDA CLARO!?- Inquirió, frunciendo el entrecejo y mostrando signos de enfado. Asegurándose de mantener un tono lo suficientemente bajo para pasar como un mero susurro desde la perspectiva de Sabina; pero a la vez alto como para distinguirse como un grito de reproche dado al público. -¡Así que, si ya les quedó claro que no estoy dispuesto a ofrecerles la reacción que buscaban! ¡Les estaría MUY agradecido que se fuesen y dejaran seguir con…!- Fue lo que alcanzaría a solicitar y exigir el muchacho, segundos antes de notar como parte de la luz que lo iluminaba por encima de la cabeza acababa de ser eclipsada y bloqueada por la presencia de dos voluptuosos y enormes bultos gemelos que él solo llegaría a distinguir y notar ya cuando prácticamente los mismos se le habían posado en la cabeza y hecho caer en seco sus dos orejas hacia ambos lados.
-Purr~ ¡Mi querido hombrecito responsable y trabajador~!- Comentó Sabina, acariciando levemente la barbilla y mejillas de Eddie con sus manos. Con el suave pelaje de su mentón posándose y rozando los tres pelillos que coronaban la cabeza de su hijo. Mientras dejaba que las vibraciones producto de los ronroneos calasen tan profundo en la mente; al punto de crear un eco debido a la cercanía con las orejas del joven. -Aun luego de cursar a la mañana, sabiendo que luego tienes que volver a una casa completamente solitaria y encargarte de los quehaceres de la misma… ¡Es sorprendente que todavía tengas la fuerza y voluntad necesarias para no descuidar tus estudios!- Exclamó, resumiendo y reconociendo con ellos los esfuerzos del día a día de su pequeño. Sin caer en cuenta del sonrojo que empezaba a poblar su rostro o de la aparente incomodidad que su cercanía y caricias comenzaban a provocar en el semblante de un Eddie incapaz de reaccionar. -Dime, ¿Quieres saber lo que los muchachos responsables y decididos cómo tú se merecen por todos sus esfuerzos~?- Preguntaría con ironía, sin poder evitar que su alterada percepción acerca del felino, provocase que su mente divagase levemente mientras esperaba la respuesta de este último. -Oh, vaya~ Aun luego de haberse duchado tras verse con Nymphie, todavía noto ese aroma impregnado en su pelaje~ Tentándome y haciendo que no pueda dejar de jugar con la idea de…- Musitó internamente, recuperando su compostura y volviendo en sí solo tras escuchar la voz de su hijo.
-¿Q-Qué…?-
Inmediatamente, sin mediar palabra más de la cuenta, Sabina procedió a rodear con sus brazos y acrecentar la fuerza de agarre ejercida sobre la cabeza de su hijo. Ofreciéndole un abrazo amoroso en el que, además de hacerle oír con una mayor claridad los ronroneos producidos por su garganta, daría a Sabina la excusa idónea con la cual denotar el voluptuoso par de pechos posados y presionados firmemente sobre la cabeza de un desconcertado y nervioso Eddie.
-¡Wah! ¡M-mamá! ¿¡Q-qué estás…!?- Objetaría en respuesta el joven. Siendo incapaz de evitar que su rostro se llenase de incertidumbre; que sus mejillas enrojeciesen con vividez; o tan siquiera de ofrecer otra palabra a modo de protesta, luego de que su insistente progenitora optase por recurrir a un rastrero truco que le permitiese seguir extendiendo el momento lo máximo posible.
-Mami lamenta tener que hacer esto, Eddie lindo~ Pero viendo que te resistes a la hora de recibir mis mimos…- Musitó en su mente la felina, a la vez que hacía serpentear levemente su brazo por los alrededores del cuello del chico. Escudriñando y palpando por medio de su mano el área entre los omoplatos y la nuca, buscando a tientas una zona específica de piel suelta. Misma que, al momento de ser ubicada, no tardaría en ser tomada y jalada de súbito por obra y gracia de sus garras. -Me estás dejando pocas opciones~- Musitó, siendo testigo de cómo las acciones del chico quedarían bloqueadas casi por arte de magia. Disparando en lo profundo de su ser un instinto primitivo que lo culminó a deponer su resistencia, ensanchar sus ojos y limitarse a esperar con paciencia el momento en el cual su madre tuviese suficiente y decidiese soltarlo de una vez.
-¿Ah? ¿¡Q-qué está…!? ¿Por qué no puedo…? ¿¡M-MOVERME!?- Se cuestionó el joven. Ignorando por completo la naturaleza de la acción o el motivo fisiológico de su reacción. Cosa que; en sumatoria con la creciente presión y cercanía de los suaves y cálidos senos contra su rostro, o los bochornos que invadían su cabeza; provocase que señalase a otro como el causante de su aparente incapacidad. -¡J-JODER! En verdad que ha pasado tiempo desde la última vez que tuve así de cerca los pechos de mamá. ¿Le han estado creciendo recientemente o ya eran así de grandes cuando…? ¿¡P-PERO EN QUÉ MIERDA ESTOY PENSANDO!?- Señaló, sin ser capaz de oponerse físicamente, pero conservando la suficiente estabilidad mental para reprocharse por aquella duda que le cruzó fugazmente por la mente. -¡Creí que yo ya había dejado de ser así! ¡Que desde hacía mucho había eliminado esa clase de ideas de mi mente! ¡Y-y sin embargo…!- Se recriminó, atinando a abrir su boca y propiciarse un mordisco en la parte inferior de sus labios, que lo ayudase a recobrar la compostura suficiente para decir… -Mamá…y-ya…- Finalizando a su vez su monologo interno. -¿¡POR QUÉ ES QUE ME EMPIEZA A EXCITAR Y COSTAR TANTO EL VOLVER A VERLA SOLO COMO MI MADRE!?- Cuestionó, incapaz de poder pasar por alto el color carmesí en su rostro, los ojos bien abiertos e inyectos en sangre, o la erección que había experimentado y mantenido, aun luego de que la mujer finalmente decidiese hacer caso a su pedido; retrayendo y alejando sus garras, al tiempo que retiraba sus mamarias de encima de él. Revelando momentáneamente el cómo luego de la experiencia, las dos pupilas de Eddie acabaron por deformarse; sobresaliendo de la parte blanca de sus ojos y adoptando una forma símil a la de un par de pezones erguidos que no dejaban de apuntar en dirección a su madre.
-¡Oops! Lo siento, cariño. Creo que me emocione un poco de más. Jeje~- Declaró la felina, alegre por la reacción que acababa de conseguir y el tiempo que logro pasar en cercanía de su hijo. -A veces olvido de que ya estás grandecito, y que seguro te da vergüenza dejar que mami te abrace como antes.- Comentó, agachando levemente las orejas. Sin dejar que la sonrisa picaresca en su rostro se extinga o que la mirada de incomodidad de su hijo fuese un impedimento a la hora de seguir frotándole las mejillas o dedicarle más ronroneos. -Juju~ Aunque por tu manera de actuar de ahora, veo que esto ya no parece inquietarte tanto como…- Musitó en tono risueño dentro de su mente ella, sin mostrar signos de querer ponerle un alto a las caricias. Cosa que obligaría a Eddie a reiterar su deseo de que lo dejase.
-N-no es eso, mamá. E-es que… Se me hace (Tragar) a-algo difícil concentrarme teniéndote…encima de mí.- Esgrimió en respuesta el chico, esforzándose en desviar su vista hacia un lado. Ocultando los signos que daban fe de su escandalosa excitación, mientras una idea no dejaba de rondarle la mente y empeorar sus síntomas. -¡J-jodeeeer! ¡Dame un respiro, mamá! Todavía puedo sentir claramente como tus enormes pechos desnudos se posaban encima de mí. Presionándose y…d-dejando una huella en mi pelo que con solo recordarla hace que…- Le recriminó a su madre y así mismo él, segundos antes de chasquear su lengua y mordisquearse el labio inferior con la esperanza de que el dolor le ayudase a deshacerse de su erección crepitante.
Satisfecha; y en menor medida culpable por la distracción que resultaba para su hijo; Sabina finalmente optaría por librar al muchacho de su agarre. No sin antes ofrecerle unas palabras y caricias finales a modo de despedida.
-Juju~ Está bien, amorcito. Ya te dejo tranquilo para que sigas ocupándote de lo tuyo.- Dijo al marchar hacia un costado. Manteniendo una mano posada sobre el rostro de su hijo hasta el último segundo disponible, haciendo que la misma le llamase la atención; tras ofrecer una leve caricia bajo el mentón al deslizarse; al grado de servir como una guía que condicionase el foco de su mirada. Forzando a Eddie a seguir la mano con sus ojos conforme esta se frotaba con su mejilla, mentón y mejilla opuesta, antes de despegarse completamente de él. -Mientras tú estás en eso, yo iré a preparar la cena, ¿Si?- Declaró la felina, procurando mirar hacia atrás por el rabillo del ojo. Sonriendo maliciosamente tras comprobar que su hijo le estaba viendo el trasero. Haciendo que sus esfuerzos por caminar por medio de la punta de sus pies; con el fin de resaltar sus posaderas y emular el paso de alguien que usaba zapatos de tacón; no solo resultasen fructíferos. Sino que crease también una distracción idónea que le permitiese volver a tomar desprevenido al chico. -Procura… "Terminar" rápido con eso, ¿Si, cariño~? No vaya a ser cosa que dejes a mami esperando demasiado~- Advirtió, alzando sorpresiva e imprevistamente la alargada cola que sobresalía por debajo de la diminuta prenda que la cubría. Valiéndose de la punta de esta última para así acariciar la parte media del rostro de Eddie. Sacudiendo con ello sus bigotes, a la vez que permitía que su trasero fuese completamente visible debido al movimiento generado por la base de su cola.
-D-de acuerdo, mamá.- Se limitaría a contestar el muchacho. Incapaz de pasar por alto las insinuaciones o "Situaciones Fortuitas" en las que los encantos de su madre salían a relucir. Obligándolo a tragar saliva y dar pie a una reflexión interna conforme veía de manera obsesa el cómo las caderas de la felina se alejaban poco a poco. -¡Ay, Santo Señor de los Gatos! ¡Ella habla de cena, y yo aquí pensando en llenarme solo con ese par de "Bollos Calientes" que tiene…!- Llegaría a articular Eddie, quién; al poco de haberse quedado a solas y advertido los pensamientos que le rondaban la mente; no tardaría en caer nuevamente en cuenta del hecho de estar siendo observado y vigilado por una serie de ojos invisibles.
Recordando para de esa forma la presencia de sus antiguos seguidores en la escena, el felino prontamente dirigió su mirada hacia ellos. Mostrándose avergonzado y nervioso, no solo por el hecho de haber echado por tierra sus declaraciones previas a la llegada de su madre a la escena. Sino también por la manera en que su séquito lo observaba con una imaginaria y acusatoria ceja alzada; prácticamente diciéndole por medio de una ironía muda "¿Qué era lo que decías antes?".
-¡Está bien! ¡BIEN! ¡Admito que quizás exageré con eso de haber sido capaz de deshacerme de TODO lo que mi mamá me hacía sentir cuando era pequeño!- Dijo a regañadientes y con un apenado rostro teñido de rojo por la entremezcla de enfado y decepción personal. Forzándolo a bajar las orejas y erizar parte de su cabello debido a la combinación de emociones.
-¡PERO! En mi defensa, el que me hayan visto de esa forma justo ahora, ¡Es debido a todas las jodidas y putas "Coincidencias" y "Accidentes" que me ha tocado vivir con ella en el último par de días!- Manifestó Eddie, llevándose una mano al rostro. Sujetando el diminuto espacio que tenía entre ambos ojos. Todo con tal de evitar el contacto visual con la audiencia y; ya de paso; ventilar algo de ira antes de comenzar a enumerar la lista de sucesos que habían hecho que su atención para con su madre volviese a surgir dentro de él.
-Claro, al principio fue poca cosa. Cosas de todos los días, en las que difícilmente se podría decir que hay algo "Malo" en ellas…- Comentó, viniéndole a la mente de manera inmediata el momento en el fin de semana en cual él; con un vaso de soda en la mano; pasaría por al lado del hueco que separaba el pasillo y la sala de estar. Topándose así con una visión que le llamase la atención.
A pocos centímetros de los ojos estupefactos y atentos del chico, se podría ver a Sabina posada sobre sus rodillas. Sacudiendo y meneando su trasero y cola al son de una canción que no paraba de sonar en los auriculares de diadema que llevaba, ella alzaba sus posaderas lo más que podía mientras tallaba en forma circular la alfombra bajo suyo (1). Ejerciendo una fuerza lo suficientemente grande o enfrascándose tanto en la tarea al grado de que ni siquiera el haber descubierto a su hijo observándola pareció importarle o ser un impedimento al momento de agacharse aún más; exhibiendo y elevando por ende todavía más sus caderas; tras vislumbrar y atacar una mancha concreta en la superficie aterciopelada.
-Fuuu… C-cuando notas detalles tales como el verla con poca ropa mientras las hace… ¡O-o usando ESE par de bragas en específico! ¡El cual le regale en X Festividad; en mis años más rapaces, cabe aclarar! ¡Y que desde el día uno ya dejó más que en claro que NO usaría debido al repelús que le causaba!- Añadió, sintiendo cómo el calor se apoderaba de él tras rememorar aquello y destacar el conjunto de prendas ligeras elegido por su madre aquel día y tarea en específico.
Compuesto por un Top blanco y escotado en forma de U; el cual dejaba entrever gran parte de los senos de la felina y jugueteando con la idea de exponer uno o ambos pechos no solo por la endeble oposición de las tiras que mantenían la prenda en su sitio, sino también por la frecuencia con la cual las mismas saltaban y tentativamente trataban de deslizarse por uno de los costados del antebrazo. Y claro, la diminuta pieza de hilo dental y tela regalada por Eddie en sus primeros años; cuyos tirantes debían de ir por encima de las caderas, pasando por debajo de la cola alargada de la mujer; llegando a cubrir tan siquiera una parte de sus áreas más escandalosas; pero dejándolas lo suficientemente remarcadas o visibles como lo era el diminuto y distintivo dibujo de la cara de un gato adornando la parte delantera de la prenda; y por el cual Eddie pudo identificar de forma inmediata la misma tras ver a su madre agachándose (2).
-Luego hace que cosas como el verla retomar sus viejas rutinas de ejercicio…- Dijo, haciéndosele presente el recuerdo de ver a su madre realizar una serie de estiramientos que la obligasen a denotar, fruncir, separar o articular por medio de diversas formas y poses sus pechos, trasero y entrepierna. Destacando más que nada la última de estas, puesto que la imagen de ver a su madre haciendo pasar su rodilla por detrás de la cabeza; separando lo más felinamente posible sus piernas y exponiendo con total claridad su feminidad oculta tras la licra; fue algo que se grabó a fuego en la memoria de un Eddie que difícilmente creyó que vería algo así por segunda vez en su vida (3).
-Lo ocurrido con la soda que me pidió que le diese luego de acabar… ¡La cual, aclaro! ¡ME ASEGURE DE NO SACUDIR NI AGITAR EN LO MÁS MÍNIMO!- Exclamó, continuando su remembranza al momento de hacerle entrega de la bebida a Sabina. Batallando con todas sus fuerzas por no enfocar su vista en la camisa sin mangas, abierta en la parte de abajo y con la leyenda "Bien Ajustada" solapada en la parte frontal. Al menos hasta el momento en cual la apertura y posterior derrame de la gaseosa no solo hiciese que se empapase el rostro de su progenitora, sino que la misma; con el fin de no desperdiciar y reducir el desastre; comenzase a beber a lo más que podía, sin importarle el hecho de estarse manchando o derramando gran parte del líquido espumoso sobre sí (4). Provocando que la prenda ya de por sí empapada, se manchara de gaseosa, al mismo tiempo en que dirigía sus ojos a las increíblemente firmes protuberancias que eran sus dos pezones. Estos últimos luchando y venciendo la presión ejercida por la tela de la prenda. Haciendo que el chico presenciase el momento en el cual una Sabina falta de aire soltaría un suspiro de satisfacción y esfuerzo tras acabar de vaciar la botella; ignorando aparentemente la connotación o imagen que trasmitía al sacar su lengua y abrir su boca lo más que podía mientras restos de líquido y burbujas le seguían adornando los bigotes, barbilla y rostro.
-Aquella vez en la que me pidió ayuda para rascarle la espalda…- Dijo, haciéndosele presente en la mente aquella ocasión en la que; en plena noche de películas familiar; una cansada Sabina le había pedido ayuda para lidiar con una comezón fuera del alcance de sus garras. Inicialmente reclinándose hacia el frente y despegando su espalda del respaldo del sofá. Permitiéndole a su hijo clavar sus garras sobre la espalda expuesta de ella. Haciéndole notar de forma descarada su desnudez en el área; debido a la blusa de parte trasera abierta que llevaba como ropa de entrecasa. Soltando varios ronroneos y susurros de disfrute que poco a poco acrecentarían la incomodidad de Eddie (5).
-¡Solo para que ella considere que era una FANTÁSTICA IDEA el estirar un poco su espalda luego de acabar! ¡Con la mala suerte de elegir mi entrepierna, no solo como el sitio en el que se recostaría; sino aquel en el que dormiría UNA PEQUEÑA E INCÓMODA SIESTA hasta que la puta película finalmente termino!- Masculló, mientras su versión del Flashback se sorprendía al ver a su progenitora adoptar una actitud más propia de los felinos más primitivos. Expresando la cercanía y comodidad con su persona, al punto de empezar a caminar en cuatro patas sobre el mueble. Avanzando de manera lenta y hundiendo sus garras en los cojines. Frotándose levemente contra el vientre y rostro del chico mientras ella ronroneaba y dibujaba un ángulo curioso con la espalda luego de alzarse su cola lo máximo posible. Todo para acabar con su acto de naturaleza animal, al dejar caer su cabeza sobre la entrepierna del joven y solicitarle a este último que siguiese rascándole la cabeza. Llevando a que acabase por dormitar y dejase al pobre Eddie en una posición que le impidió relajarse en lo que quedó de noche (6).
-¡Y ni siquiera me hagan empezar con la nueva manía que tiene de comer duraznos con crema como postres! ¡A la vez que tararea, UNA Y OTRA VEZ, la melodía de aquella canción que no hace más que despertarme recuerdos que me gustaría dejar atrás!- Protestó, ya con escasa paciencia y una agitación que lo llevó a enrojecerse, agachar las orejas y sufrir un tic en el ojo mientras trataba de negar la erección que no paraba de crepitar bajo el mantel.
Dándonos con ello el que sería el último de los recuerdos vividos por el joven en el último par de días. En el cual, se vería a la madre de este último separando a la mitad unos duraznos maduros y jugosos por medio de sus garras. Llevándose el dedo y garra usados a modo de cuchillo a la boca para así limpiarlo y soltar una que otra palabra de goce debido al sabor de la fruta. Antes de separar en dos el objeto, despojarlo de su corazón y colmarlo de una abundante cantidad de crema batida que dejase el postre a su gusto y permitiese dar inicio a su curiosa manera de comer el mismo (7).
Consistiendo esta última en una en la que la aspereza de su lengua felina tomaba un especial protagonismo. Permitiendo a la mujer desmenuzar y disfrutar al máximo del sabor de la fruta. Desgranando a base de lamidas rugosas al postre, mientras sentía como sus puntiagudas papilas se llenaban de sabor y hacían que su interpretación de la melodía de la clásica canción "99 Botellas de Leche en la Pared", fuese sumamente acorde y durase casi en la misma medida en lo que ella tardaba en dejar únicamente la cascara de la fruta entre sus zarpas. Despertando la imaginación de su hijo y desenterrando a su vez un recuerdo que involucraba un viaje que ambos tuvieron en un tren repleto y apretado (8).
-¡Ugh! Ni sé porque es que les estoy contando esta mierda a ustedes. ¡Pero HEY! ¡Es justamente por esto por lo que están aquí! ¿¡O NO!?- Reprochó Eddie, masajeándose los globos oculares con sus dedos en señal de frustración. Sacudiendo su mano para hacer énfasis en ciertas partes. Y acabar por dirigir una mirada directa y asqueada a los que todavía lo observaban; proyectando y descargando sobre sí todas sus frustraciones personales. -Me dan asco… ¡Y lo que es más! ¡YO mismo me asqueo por pensar de la forma en que lo hago! ¡Pero les voy a decir algo, y espero que se lo puedan grabar bien en la cabeza!- Declaró, dando un leve puñetazo por sobre la mesa. Haciendo temblar todo lo que había desperdigado en sus alrededores. Manteniendo una expresión austera y decidida. -¡Por más coincidencias y patrones que vea repetirse a partir de ahora…! ¡No habrá nada; y repito; NADA…! ¡Que me acabe de convencer y haga que deje de lado las convicciones y buenos hábitos que he adoptado por un bien mayor! ¿¡OYERON!? ¡Nada…! ¡Ce-ro! ¡Ni siquiera aun si de repente mi madre volviese y…!- Afirmó, al tiempo que repetía los golpes dados hacia el mueble con cada nueva palabra que decidía enfatizar. Cosa que provocó que el delicado florero de cuello largo, elaborado con cristal y ubicado en la parte media de la mesa se tambalease. Haciendo caer finalmente al mismo y provocando que toda el agua en su interior comenzase a extenderse y mojar los papeles encima de la mesa. -¡M-mierda! ¡Necesito buscar un trapo o unas servilletas antes de que…!- Alcanzaría a articular el muchacho, tras notar las consecuencias de sus imprudentes exageraciones. Destacando entre ellas, el regreso en escena de una Sabina que había reaccionado ante los golpeteos y el recién pronunciado grito de su pequeño.
-¡Eddie! ¿¡Estás bien!? ¿¡Qué fue todo ese…!?- Preguntó, al asomar su cabeza nuevamente en el sitio la felina. Identificando velozmente y tras aquel único vistazo, la razón tras el que hubo sido el último exabrupto por parte de su hijo. -¡Oh, cielos! ¡Mi florero!- Dijo, con la mirada fija en la decoración volcada.
-¡Fue un accidente estúpido, mamá! ¡Iré enseguida por algo para limpiar, así que…!- Afirmó el chico. Poniéndose súbitamente de pie, con la clara intención de ir hasta la cocina.
No obstante, a Sabina le hubo llegado una picaresca idea tras unos escasos segundos de reflexión. Haciendo que un imaginario foco iluminado apareciese al lado de su cabeza.
-¡N-no hay tiempo, Eddie!- Declaró, con una sonrisa de oreja a oreja decorándole el rostro. -¡Hay que actuar rápido si no queremos que tus libros y tarea se arruinen!- Afirmó, al momento de subir uno de sus muslos sobre el mueble. Captando el interés y generando intriga en el chico. -¡Así que, con eso en mente…!- Continuó, ya cuando hubo dado un salto y ubicado todo su cuerpo encima de la mesa. Sin dar explicación a lo que tenía pensado; la razón por la que sujetaba la tela que le envolvía los pechos; o el motivo por el cual su foco acababa de conseguir unos colmillos, un par de cuernos y una cola de diablesa; antes de que ella finalmente reanudase la conversación. -¡HABRÁ QUE ARREGLARSE CON LO QUE TENEMOS A MANO!-
Dicho eso, la mujer agacharía su postura y comenzaría a valerse de su bata de baño y senos para así reunir el agua y secar la superficie lo más rápido posible. Deslizando con ello sus voluptuosos pechos de modo seductor; alzando su trasero y cola lo más que podía; haciendo que la parte baja de la prenda se corriese y que solo las tiras del par de bragas que traía fuesen lo único que evitaba que la ilusión de desnudez que creaba fuese completa. Consiguiendo con su presto accionar evitar la destrucción de los apuntes y papeles, pero a la vez, provocar que fuese otro el motivo que hiciese que el corazón de Eddie no dejase de latir sin control.
-¡Yyyyyy…! ¡YA ESTÁ! ¿No crees que mami es alguien increíblemente capaz e imaginativa a la hora de resolver problemas, Eddie querido~?- Preguntó en tono victorioso. Posando sobre la superficie del mueble de forma embelesada. Los tirantes de la prenda colgando en el lado opuesto de sus codos; sus nalgas a plena vista; su larga cola balanceándose de lado a lado; y con una de sus manos alzándose, apuntando y ofreciéndole un símbolo de "Victoria". Todo mientras sus cejas subían y bajaban, dedicando una mirada traviesa e incitante a su hijo.
-E-eso…eso creo, mamá.- Musitó, con voz entre cortada y apenas audible Eddie. Clavando y no pudiendo despegar su mirada del espectáculo exhibido ante él. Sintiendo algo de baba a punto de caerse por el costado del labio; como sus bigotes se habían separado y contraído para formar tres pares de corazones; como sus orejas adoptaron una postura cabizbaja; o la manera en que sus ojos y pupilas habían vuelto a deformársele y así imitar la figura de un pecho más cercana a la del par que tentativamente estaba delante suyo. -Es algo…a-asombroso.- Continuó, mordisqueándose el labio inferior y sintiendo como el corazón lo amenazaba con escapar de su pecho y soltar por cuenta propia el aullido de lobo eufórico que él se esmeraba en reprimir. Todo sin notar como su mano; todavía aferrada al lápiz; se movía instintivamente y garabateaba la hoja donde hubo estado trabajando. -T-tanto que…que yo…- Articuló, poniéndose de pie y haciendo un sobrehumano esfuerzo por mantener la compostura ante la siguiente insinuación soltada por su progenitora.
-Por cierto~… La cena ya está lista y servida, corazoncito~… Así que cuando quieras, acompáñame y…- Llegaría a decir Sabina. Convencida de que aquello bastaría para resquebrajar los atisbos de resistencia de un Eddie que; muy para su desgracia; optó por pasarla por alto. Huyendo del sitio lo más rápido que pudo y al grito de…
-¡T-TENGO QUE IR A REFRESCARME UN POCO! ¡Y-YA SABES! ¡POR EL MIEDO QUE PASE!-
-¡Oye! ¡ESPERA!- Trató de refrenar ella, estirando su mano en dirección al felino. Sin darle importancia alguna al hecho de que su bata se hubo quedado pegada sobre la mesa, haciendo así que uno de sus pechos quedase expuesto y dejase entrever lo endurecido y excitado que se hallaba su pezón.
-¡Tch! ¡Este chico…!- Musitó por lo bajo y con disgusto. Frunciendo su entrecejo y colocando sus orejas a los lados en señal de enfado. Reduciendo la apertura de sus parpados y volviendo rajas sus pupilas, previo a mordisquearse el labio con los colmillos.
-Si bien tengo más que claro que YO soy la que está mal aquí, al estar tratando de seducirlo de forma tan descarada… ¡Eso NO es excusa para que él lesione mi orgullo y ego de esa forma!- Se quejó internamente, soltando un nuevo gruñido de enfado. Al tiempo que relajaba su postura, libre de la labor de mantener la pose seductora que tanto se había esforzado en adoptar aún a pesar de las prisas.
-Si hubiese sido Dicky… No… ¡LITERALMENTE CUALQUIERA QUE HUBIESE VISTO AQUELLO NO HABRÍA DUDADO NI DOS SEGUNDOS Y DE INMEDIATO SE HABRÍA ABALANZADO ENCIMA DE MÍ!- Agregó, descendiendo de encima de la mesa. Manteniendo la molestia presente en su rostro, aún y cuando se daba a la tarea de volver a acomodar su ropa o el florero. Recogiendo parcialmente los apuntes dejados por el muchacho luego de ello.
-Haaaa… ¿Pero a quién trato de engañar…? Creo que la razón por la cual eso no pasó debería ser algo más que evidente ya para este punto.- Dijo, adoptando una actitud más cabizbaja y triste.
-Obviamente los años no han sido tan generosos conmigo como yo creía… Por lo que, sin importar que tanto me esfuerce en re-crear aquellas situaciones que antes hacían emocionar a mi Eddie en el pasado…- Continuó, reconociendo de esa forma tanto su conciencia ante las supuestas "Travesuras Infantiles" de su hijo; como su intención a la hora de re-interpretarlas, dándoles un enfoque más moderno y con una marcada disposición por su parte.
-(Sollozo) La realidad es que ya no le apasiona o interesa centrar su atención en una mujer mayor y tan ridículamente desesperada como…- Se encontraría diciendo, ya con un principio de lágrimas amontonándose en la salida de sus lagrimales. Debatiéndose si debía seguir batallando o desistir de la idea de recobrar la atención de su niño. Tratando de aceptar la idea de que "Había Perdido su Encanto", al menos hasta ver algo en la arrugada y garabateada hoja de tareas que acabaría por llamarle la atención.
En ella, se podía ver como Eddie; tras haber quedado deslumbrado y embelesado por el cuadro en el que vio a su madre; acabó por modificar y dibujar de manera instintiva los gráficos que representaban las dos curvas de dos senos matemáticos. Transformando los mismos en una caricatura en la que se distinguía el rostro de Sabina; ocupando las curvas como una representación de sus pechos; y exhibiendo su grado de fascinación y deseo por ellos al garabatearse a sí mismo con su boca y manos posadas en los extremos de ambos senos.
-¡Oh! Jeje~… O bien, quizás estoy más cerca de lo que creí, y solo hace falta un poco más de esfuerzo antes de conseguir lo que quiero~-
Tras ello, la imagen se iría a negro. Dejándonos un cuadro final en el que la mujer articulaba una sonrisa malévola y felina. Dándole las gracias al dibujo que le renovó los ánimos por medio de un beso que dejase una marca de pinta labios sobre el rostro del Eddie garabateado. Quién por algún motivo, paso a exhibir un rostro más feliz de lo que había mostrado inicialmente.
…
Minutos más tarde, luego de lo que hubo sido la ducha más larga y fría que Eddie había tomado en mucho tiempo, veríamos al pobre chico conflictuado marchando en dirección a la cocina. Su rostro exhibiendo una expresión de preocupación y conflicto. Siendo presa todavía de una calentura que no hacía más que reforzarse debido al vapor que parecía emanar descontroladamente de su cabeza; creando la ilusión de que acababa de un jacuzzi caliente.
-Muy bien…tranquilo.- Empezaría a decirse a sí mismo. En un intento de reforzar su convicción antes de cruzar miradas nuevamente con su progenitora. -Ya tuviste un muy necesario "Tiempo Fuera"…lograste "Enfriar" un poco tus ideas…y le escribiste a Nymphie, preguntándole si estaría dispuesta a venir aquí y así tener una "Pijamada Privada" hoy en la noche. Así que…- Comentó el felino, secándose el pelaje de la cabeza. Sacudiendo el mismo con sus manos, hasta finalmente deshacerse del exceso de humedad. Recuperando su peinado habitual; compuesto solo por tres pelillos erguidos. -(Suspiro) Puedes hacerlo, Eddie. Solo mantente firme y… ¡No sucumbas a la tentación!- Recalcó, frunciendo el entrecejo y expeliendo una bocanada de aire de sus fosas nasales. Haciendo que sus pupilas pasasen a ser tajos negros. Adaptando una expresión llena de determinación, momentos antes de dar un paso por fuera de las sombras que lo envolvían.
Siendo iluminado por la luz proveniente del comedor, Eddie sería deslumbrado y vio como sus ojos y expresión; teóricamente decidida; comenzó a cuartearse en cuanto su mirada se posó sobre su madre. Provocando que sus pupilas se ensanchasen y pasaran a ocupar tres cuartas partes del espacio blanco en sus irises. Haciendo que sus orejas cayesen de forma inmediata; casi como si de una marioneta a la que le cortaban los hilos se tratara. Los pelos en su cabeza irguiéndose. Mientras tenía la impresión de que sus bigotes se le despegaban momentáneamente y de tal forma que; entre ellos y el hueco que dejaban en su rostro; diesen la impresión de ser tres pares de signos de exclamación.
-¡S-SANTO SEÑOR DE LOS GATOS!- Fue lo que espetó en su mente, mientras sentía como su mandíbula se abría de par luego de posar su vista en la mujer y ver el aparente cambio de ropa que decidió hacer antes de que él terminase su ducha.
Consistiendo en un Babydoll de un color rojo transparente. En donde el área de los senos abundaba en diseños de flores alrededor de los costados, y en cuyo centro; donde los pezones yacían; solamente había un doblez de tela que evitaba la completa desnudez. Bajo los pechos se apreciaba un ribete de satín, hecho con la intención de levantar lo que yacía encima suyo y complementar el arreglo formando una cadena de flores alrededor del cuerpo de su usuaria. Y más abajo aún; donde la línea de punto hecha con hilo negro acababa; se apreciaba el resto del conjunto. Formado por la translucida tela ligera, cuyo atractivo y característica principal consistía en los cuatro volados estratégicamente hechos bajo el entrecruce de los pechos. Los cuales creaban una línea donde la prenda sí poseía atisbos de cobertura. Llegando a ocultar; de forma símil a la que lo haría un taparrabos; la zona íntima de su portadora. Sin pecar del crimen que sería el no exponer la desnudez de sus caderas o la falta aparente de cualquier otra ropa que no fuese el conjunto en sí. Rematando todo con las delicadas tiras de tela que se posaban sobre los hombros; y que fácilmente parecían ser lo suficientemente largas como para permitir que la prenda se cayese del todo con solo alzarlas y soltarlas de una mala manera.
-¡Oh! ¡Finalmente "Viniste", tesorito~!- Comentó la felina, ataviada en el seductor conjunto antes descrito. Levantándose de súbito tras la llegada de su hijo. Posando ambas manos sobre la mesa adornada con velas, dos platos y utensilios elegantemente dispuestos. -Te tardaste tanto que incluso hasta me dio tiempo de poner a secar mi bata y ponerme mi ropa de dormir~- Denotó, marchando en dirección al horno. Dando la ocasión a Eddie de apreciar a mayor detalle la supuesta "Pijama"; que apenas y cubría pocos unos centímetros por debajo de su trasero y feminidad. Y ya de paso, sonreír mientras echaba la reacción de este último por el rabillo de su ojo achinado y delineado para la ocasión. -Me asegure de dejar todo en la parte baja del horno, para así mantenerlo bieeeee~n calientito~- Aclaró, ya estando junto al electrodoméstico en cuestión. Agachándose y exhibiendo parte de sus posaderas luego de entrecruzar sus piernas y bajar su alargada cola. Posando de modo seductor mientras retiraba con cuidado la bandeja. Todo sin dejar de espiar los cambios de expresión del minino que la observaba con el corazón acelerado y mordisqueándose con saña los labios. -Ya que sé que a ti…(Como a mami~)…te encanta comer sus salchichas alemanas, solo cuando tienen un caliente, tierno y abundante relleno en su interior~- Musitó, tras reincorporarse nuevamente su postura. Procurando que la parte media de su frase fuese dicha por lo bajo. Mientras sujetaba entre sus manos una bandeja llena de rollizos embutidos de carne, a los que no tardó en dedicar una olfateada. -¡Mmm-Hmm~! ¡Sip~! ¡Sin duda están bien a punto y más que listos para mí~!- Declaró, relamiéndose ligeramente los labios. A la vez que alzaba y bajaba las cejas y entrecerraba los ojos. Sin mostrar una intención aparente de querer seguir ocultando sus insinuaciones o dobles sentidos ante Eddie.
-Q…que… ¡B-BIEN! Mamá. JeJejEJejeJE…- Carcajeó en tono nervioso y forzado. A sabiendas del difícil e infernal esfuerzo que debería de hacer sí es que quería mantenerse firme durante el tiempo que durase la cena. -¡J-JO-DER! ¿¡POR QUÉ PONERSE ALGO CÓMO ESO SOLO PARA…!?- Se cuestionó, sintiendo como su polla comenzaba a reaccionar. Obligándose a tragar una abundante y espesa cantidad de saliva, antes de avanzar y posicionarse lo más rápido en su lugar designado dentro de la mesa. -¡P-PERO NO PASA NADA! Tú… ¡P-puedes con esto, Eddie! ¡Solo tienes que resistir hasta que Nymphie vea tu mensaje y venga aquí! ¡Luego de eso, solo deberemos cerrar bien la puerta, poner uno de mis dos colchones contra la puerta y darle MIL Y UN gracias a papá por haber invertido tanto dinero en hacer las paredes de los cuartos lo más "A Prueba de Sonido" que le fue posible!- Declaró, con un tic crispando en su ojo. Incapaz de retraer el colmillo que había hundido en su boca con tal de mantenerse cuerdo. Todo mientras apreciaba la ironía que había tras su cambio de actitud respecto a la que hubo sido una de las principales cosas que le hicieron ganarle antipatía a su padre y la insistencia de este por "No Corromper" a su pequeño al exponerlo a los gemidos y gritos que él y su esposa acostumbraban durante sus frecuentes e intensas sesiones de cariño.
Modulando su respiración mientras se limitaba a ver cómo su madre ocupaba la silla junto a él y repartía dos salchichas, un bistec y algo de ensalada para cada uno, Eddie trató de hacer todo lo que estuvo a su alcance para enfocarse en limpiar su plato e ir a encerrarse en su cuarto. No obstante, mucho se le dificultaría la tarea luego de oír como su madre; luego de soplar, lambisquear y morder levemente el embutido; le dedicó una serie de jadeos de goce y frasecillas a la comida que poco o nada dejarían a la imaginación (9).
-¡Mmmm~! ¡Pero que sabor~!- Musitó la mujer, habiéndole dado una mordida ligera a su comida. Posando una mano sobre su mejilla e inflando sus cachetes de gusto mientras trituraba la carne en el interior de su boca. -Todo…desde la gruesa piel hasta el centro es simplemente…- Continuó, llevándose la salchicha a la boca. Haciendo ingresar una buena parte de ella en su interior. Tomándose el tiempo para degustar la parte externa, por medio de una serie de lamidas circulares que Eddie difícilmente pudo pasar por alto. Todo antes de fruncir sus labios, revelar sus dientes felinos y dar una visión clara del momento en el cual separó una parte del aperitivo de forma elegante y seductora. -¡Mmm-HMM~! ¡MARAVILLOSO~! ¡No sabes hace cuanto que no disfrutaba de una salchicha así de buena, corazoncito~!- Declaró, siendo consiente respecto a la clase de reacción que sus acciones y palabras tenían en el joven junto a ella. Haciendo que sus pezones se irguiesen. Dedicándole a su hijo una seductora mirada y soltando un último comentario externo e interno mientras acababa de introducir una buena parte del embutido en su boca. -Te sugiero que trates de no perder el tiempo, cariño. Ya que con el "Hambre" que tengo, bien podría acabar por comerme "Tu" salchicha también.- -Jeje~ Dios…en verdad que soy terrible~ Pero viendo la forma en que me mira justo ahora, creo que sin duda valieron la pena todos estos preparativos~- Acotó, con un par de ojos en tajos arraigados y fijos sobre el muchacho. Ofreciéndole un par de subidas y bajadas de cejas; aderezadas con uno que otro parpadeo que presumiese sus largas pestañas. Rematando todo con una risilla juguetona.
Por su parte, Eddie, quién hasta ese momento hubo sido testigo de todo, no pudo evitar que sus garras se extendiesen de forma instintiva ante las interminables provocaciones que parecían no dejar que se relajase. Haciendo que la mano que había decidido emplear para mantener su polla bajo control acabase por herirle levemente una pierna. O qué; al momento de tomar su tenedor; terminase por errar numerosas veces en su intento de ubicar al utensilio. Malogrando y rasguñando la mesa debido a la falta de voluntad por parte de sus ojos cada que él trataba de desviar su vista de Sabina.
-S-si…(Tragar Saliva)…m-mamá. Y-ya voy…s-solo tengo q-que…- Respondió con voz tranca, nerviosa y entrecortada. Todavía incapaz de dilucidar la ubicación del cubierto. Sin caer en cuenta; o darle importancia; a al borde sobre el que de este último pendía luego de ser victimado y alejado a causa de sus erráticos y efusivos movimientos. Provocando que la desesperación se apoderara de él y lo llevasen a idear un muy mal plan. -¡Joder! ¿¡Saben qué!? ¡AL CARAJO CON LOS TENEDORES! ¡Si quiero terminar rápido e irme antes de que morir de anemia por la cortada o la sangre que no deja de demandar mi pene…!- Dijo con enfado. Decidiendo así darle un mejor uso al par de garras extendidas en su mano. Clavando las mismas sobre la rolliza salchicha; dispuesto a usar estas a modo de reemplazo del tenedor que había sido incapaz de hallar. -¡Tocará dejar de lado los modales, usar la cabeza y terminar con esto lo antes po…!- Exclamó en sus adentros, al momento de enfilar su comida a su boca lo más rápido que pudo. Sufriendo así un desafortunado accidente en el que; tras la caída del utensilio que había fallado en su nuevo puesto como equilibrista; él acabó por bajar su vista tras oír el ruido de metal chocando contra el piso; provocando que la comida que seguía una trayectoria fija por su mano acabase por estrellarse de lleno contra sus ojos. Haciendo que el felino quedase momentáneamente ciego y solo pudiese agradecer por el hecho de no haber acabado por sacarse los ojos con las garras debido al trozo de carne que se interpuso entre sus ojos y las mismas (10). -¡AHH! ¡M-MIERDA!-
-¡Oh, Dios! ¿¡E-estás bien, cariño!?- Preguntaría con preocupación Sabina. Sintiendo una culpabilidad inherente luego del accidente, pero agradeciendo que el mismo no tuviese consecuencias mayores a lo que sería la caída de una salchicha y un arrebato de frustración por parte de un Eddie enceguecido.
-¡E-estoy bien! ¡Solo…! Necesito un momento para aclarar mis ojos y… ¡Recoger ese jodido tenedor del piso!- Afirmó, enfadado con su estupidez, pero feliz por el hecho de que algo finalmente le hubiese servido para romper el trance en el que se hallaba.
Sabiendo que su hijo se encontraba bien; algo molesto, pero bien a fin de cuentas; y observando como una situación extrañamente familiar se le hacía presente por obra y gracia del destino, a Sabina no tardó en llegarle una nueva y picaresca idea. Una que conmemorase el que bien pudo ser el primer recuerdo que diese fe de la actitud "Jocosa" de su hijo en su juventud. Aprovechándose del hecho de que el utensilio hubo volado y acabado entre sus pies; de que su pequeño todavía no recobrase del todo su visión; o de que su entrepierna y el rostro de este último estuviesen casualmente alineados uno frente al otro conforme la búsqueda del tenedor continuase.
-M-muy bien…creo; y repito; CREO…que empiezo a distinguir algo y no solo ver todo con una mancha de grasa de por medio.- Comentó el chico, con la cabeza gacha bajo la mesa. Frotando sus ojos y parpadeando conforme la vista le volvía de manera paulatina. -Veo mi mano…distingo el piso de madera y… ¡La endemoniada cosa que tanto buscaba!- Relató. Sus irises recuperando la capacidad de enfoque. Permitiéndole dilucidar la ubicación del utensilio. Pero obligando al felino a lamerse el brazo y tallarse los ojos con el mismo antes de finalmente restaurar por completo su visión. -¡Muy bien! ¡AHORA veo! Así que, recojamos esa maldita cosa y…- Trataría de decir, segundos antes de que una fragancia invadiese sus fosas nasales. Haciendo que un centenar de feromonas abrumasen sus sentidos. Erizándosele el pelaje y achinándosele los ojos poco antes de caer en cuenta de qué era aquello. -¿Y-y esto…? Esa…fragancia. Esa dulce fragancia que me llega… ¿En dónde…es que la habré sentido antes?- Se cuestionó, ya con su mano estirada y sujetando el cubierto. Haciendo que cayese finalmente en cuenta del sitio donde se encontraba y de lo que yacía a pocos centímetros encima de su extremidad. -Oh…así que…es ESO…- Musitó, alzando la vista y dirigiéndola hacia el frente.
Encontrando con ello una visión clara y perfecta del par de piernas y coño abiertos frente a él. El Babydoll; única cobertura de su madre en ese momento; hecha a un lado debido a lo corto que resultaba. Dejando entrever un delicado hilillo de jugos y expeliendo la misma clase de feromonas que el chico sabía, Nymphie también solía producir durante sus momentos de mayor excitación.
-Je… Esta situación…esta pose…esta…fragancia. Todo me trae muchos…MUCHOS recuerdos…- Recalcó el joven, cerrando sus ojos. Deleitándose con el aroma que invadía y se extendía por debajo del mantel. Incapaz de ocultar la sonrisa que se le formó en el rostro. -De pequeño, sin duda habría dado lo que sea por estar en una situación así…pero ahora…siendo más consiente y a sabiendas del daño que le podría hacer a mamá si me acabo volviendo como uno de esos tipos que la acosan en el trabajo… Yo…- Afirmó, tratando de ponerse de pie. Notando como su erección; formada tras la exposición al aire y la vista; acababa de mandar deshilachar y mandar a volar un de sus botones. Reforzando para de esa forma la difícil decisión que decidió tomar. -Tendré que hacer este último sacrificio por ambos. Y rezar…no, ¡SUPLICAR A LOS CIELOS! que Nymphie no se tarde y venga lo antes posible.- Articuló, poco antes de tirar el resto de su cuerpo al suelo y asumir la postura de un corredor profesional; tratando de que su postura y la curvatura de su pene coincidiesen. Antes de oír una pregunta hecha por su progenitora.
-¿Eddie? ¿Qué pasa…?-
Tras ello, el muchacho daría un salto con sus patas traseras. Transformando las mismas en remolinos que, al momento de tocar la superficie, le permitieron adquirir una velocidad estrepitosa. La cual dejaría un rastro de humo tras de sí y dio la impresión de romper incluso la barrera del sonido. Más que nada debido a la tardanza con la cual la justificación de la salida hubo llegado a los oídos de la mujer.
-¡NO ME ESTOY SINTIENDO BIEN, MA! ¡V-VOY A DORMIR! ¡NOS VEMOS MAÑANA! ¡ADIÓS!-
Dando con ello un final a la cena, pero no con ello a las intenciones o planes que una todavía decidida y necesitada Sabina tendría para con el muchacho.
Cerrando este capítulo con la oportuna llegada de un mensaje de texto a la pantalla del celular de Eddie que ya se hallaba atrincherado en su cuarto.
Continuara…
Ya nos acercamos a la conclusión de este relato. ¿Qué ocurrirá a continuación? ¿Eddie cederá a la tentación (Dejando de ser un hipócrita)? ¿Qué le habrá escrito Nymphie? ¿Esta clase de tortura es peor que soportar un NNN? Nos leemos la semana que viene para así dar respuesta a estas interrogantes :3
(1): Referencia a la tira cómica número "17" dentro de las principales, o "10" del artista "NotSavino."
(2): Referencia a la tira cómica número "38" dentro de las principales, o "31" del artista "NotSavino."
(3): Referencia a la tira cómica número "41" dentro de las principales, o "34" del artista "NotSavino."
(4): Referencia a la tira cómica número "32" dentro de las principales, o "25" del artista "NotSavino."
(5): Referencia (En menor medida) a la tira cómica número "39" dentro de las principales, o "32" del artista "NotSavino."
(6): Referencia (En menor medida) a la tira cómica número "46" dentro de las principales, o "39" del artista "NotSavino."
(7): Referencia (En menor medida) a la tira cómica número "24" dentro de las principales, o "17" del artista "NotSavino."
(8): Referencia a la tiras cómicas número "21-23" dentro de las principales, o "14-16" del artista "NotSavino."
(9): Referencia a la tira cómica número "58" dentro de las principales, o "12" del artista "NotNotSavino."
(10): Referencia a la tira cómica número "1" dentro de las principales, o "1" del artista "Savino."
