Amity Park: el futuro
Hace tiempo que no lo veo. Simplemente desapareció.
La ciudad se ha ido levantando poco a poco desde el último ataque. Sería lindo poder vivir en la ciudad, sin embargo vivo en las afueras. Ellos no saben que yo estoy viva y fuera de la ciudad. Lejos del peligro que son las personas comunes.
Caminar entre escombros ya se me hizo costumbre. Cuando estaba junto a él todo era mejor, a pesar de su mal genio siempre me mantenía a salvo y oculta de los demás.
Ahora estoy aquí, en las ruinas de un edificio, abrazando mis piernas, tengo hambre y estoy cansada, sigo esperándolo. Encontrar comida sin su ayuda ha sido difícil.
Cada vez que el iba a la ciudad ocurría un ataque pero a pesar de todo siempre regresaba bien, me traía de comer como para un mes. Obsrevo a mi alrededor, el paisaje es gris, algunos rayos caen, dejaron de asustarme hace tiempo.
Soy una chica de diecisiete años, mi nombre es Selenia, admito que estoy algo temerosa del saber que harán conmigo si me encuentran, tal vez me encierren en una enorme prisión y experimenten conmigo. Es lo malo de ser un fenómeno, un fenómeno creado por su propia familia y considerado un monstruo. Él me ve como una persona, alguien normal, como él. Hace dos años que no se de él, comienza a llover. Será mejor que me esconda. Pues a ella le encanta verme huir en la lluvia mientras dispara sus armas, Valerie me da más miedo si él no está.
Valerie la cazafantasmas más audaz y peligrosa, desde que su padre murió se ha hecho más insensible.
Mientras pienso en ella una luz de color azul me ciega en un momento. Cubro mi rostro con mis manos, estoy asustada y siento mi cuerpo temblar.
¿Acaso Valerie me encontró? Si es así, me asesinará, de eso estoy segura.
Abrí mis ojos esperando encontrar un arma frente a mi nariz, pero en cambio encontré a un fantasma, lo miré incrédula.
— Hola Selenia — saludó cambiando su apariencia de un viejo a un niño pequeño — Mi nombre es Clockwork.
— Con que tu eres el famoso Clockwork, ¿que quieres? — cuestioné algo nerviosa, pues a decir verdad él se había tomado mucho tiempo contándome del amo del tiempo.
— Por lo que veo te han informado sobre mí, bien, se que has estado sola — dijo paseándose a mi alrededor, bajé la mirada recordando hace cuanto tiempo me encontraba sin compañía — Contéstame una pregunta. ¿Te gustaría volver a verlo?
Me incorporé de inmediato y di un par de pasos hacia el fantasma con túnica púrpura.
— ¿Puedes hacer eso? —pregunté con una pequeña sensación que recorrió todo mi cuerpo llamada esperanza.
— Claro que puedo — respondió mirándome con una sonrisa de lado — Pero... primero contéstame.
— ¡Si! ¡Quiero verlo de nuevo! ¡Por favor! — exclamé a modo de suplica.
— Sólo necesito que hagas algo por mi — dijo esto mirando su báculo en forma de un reloj — Y te prometo que estarán juntos para toda la eternidad — concluyó esto acercándose a mi y tomándome del hombro.
— ¿Que tengo que hacer? — pregunté firmemente ante lo que había dicho el amo del tiempo.
— Es un minúsculo favor — comentó apretando un poco su agarre en mi hombro — Solo debes eliminar a alguien...
— Hace ya varios años que eso ocurrió y afortunadamente ya no me ha pasado— dije seria recordando aquel fatídico día en el que me convertí en un maldito monstruo — Ese día yo no...
— No pudiste controlarte — me interrumpió volando frente a mi y mirándome a los ojos — Lo sé todo, pero esta vez una persona te ayudará ¿Lo harás? — preguntó esto último con una sonrisa.
— ¿Nadie nos separará? — pregunté apretando mis puños y pensando en el lío en el cual me vería involucrada.
— Nada ni nadie — susurró el fantasma frente a mi mientras agitaba su báculo.
— Lo haré... — dije eso después de soltar un suspiro, al fin después de tanto tiempo... lo vería otra vez.
Amity Park : el presente
— Vamos viejo — insistió Tucker mientras caminábamos por la avenida principal — Sólo será un día, date un día libre.
— Por favor Tuck — dije algo fastidiado por la insistencia de mi mejor amigo — Sabes que no puedo, ahora que todos saben quien soy es más difícil salir de vacaciones.
— Pero irás con Sam — dijo esto en un tono algo extraño — Un fin de semana sólo para ustedes dos picarones — concluyó esto enarcando una ceja.
— ¡Basta Tuck! — exclamé algo asustado y nervioso — Yo jamás he pensado de esa forma en Sam — contesté sintiendo un notorio ardor en mis mejillas.
— ¡Vamos hermano! — dijo esto entre risas — Solo fue una broma.
— Vaya bromita la tuya — comenté un poco molesto.
Caminábamos hacia el ayuntamiento, pues aunque Tucker era alcalde le gustaba tomarse ratos libres caminado por la ciudad sin enormes guardaespaldas prohibiéndole todo.
Sin más visualizamos a una chica a lo lejos, su cabello era castaño y rizado, pude observar que parecía confundida, vestía una enorme chaqueta, parecía vieja. Sus jeans estaban algo gastados, usaba botas como las de mi Sam, en vez de una chica común pareciera que había salido de una película de guerra.
Al acercarme me miró de arriba a abajo, tenía ojos azules, por alguna razón me parecía haberla visto pero no recordaba de dónde, de pronto se me lanzó encima.
— ¡Eres tú, eres tú! — gritó abrazándome por el cuello y casi tirándome al suelo.
"Excelente otra fan" pensé algo fastidiado, y no es que no agradezca que me aprecien, si no que a veces no puedes caminar sin que te tomen miles de fotografías y no te dejen ni comerte un rico helado.
— Si, si, soy yo el gran Danny Phantom, ¿Que es lo que quieres? — dije alejandola de mi tomándola de sus muñecas.
— ¿No me recuerdas? Soy yo Selenia —m comentó frunciendo su entrecejo y confundiéndome a mí.
— No sé quién eres — dije bajando sus manos de mi pecho — Y por favor mejor vete — dije algo incómodo.
— ¿Como que no me recuerdas? — preguntó con la voz quebrada — ¿Eso quiere decir que Clockwork me mintió?
— ¿Quién? — pregunté sorprendido, pues a decir verdad sólo Sam Tucker y yo sabemos de la existencia del amo del tiempo.
— ¡Ese mentiroso de Clockwork! — exclamó la joven de cabellos castaños apretando los dientes.
— ¿Conoces a Clokwork? — pregunté tomandola de los hombros.
— Claro que conozco a ese mentiroso — respondió mirándome a los ojos — Él me trajo aquí.
— Pero ¿por que dices que es mentiroso? — no comprendía muy bien esa parte.
— Por que me dijo que estaríamos juntos de nuevo — dijo esto tomando mis manos — ¡Pero tu ni siquiera me recuerdas!
— ¿Te conocí en el futuro o en el pasado? — cuestioné temeroso de su respuesta.
— En el futuro, eso fue lo que Clockwork me dijo, he regresado diez años — sentí un nudo en el estómago después de escuchar la frase "diez años" — Tu me encontraste y me salvaste de una muerte segura en manos de Valerie.
— ¿Valerie quería asesinarte? — pregunté asustado.
— Si, tu me salvaste — dijo mirándome de arriba a abajo — Te ves diferente y actúas raro, pero aún tengo esperanza.
Me quedé callado mirando a aquella chica. ¿Exactamente de dónde venía? ¿Quién era en realidad? ¿Por qué Valerie quería matarla?
— ¿Como que me veo diferente? — pregunté intentando indagar un poco más.
— Estas siendo más amable conmigo, esta es la forma humana que usabas para entrar a Amity, pero tu voz es distinta y ...
— Vaya, vaya que tenemos aquí ¿una fan más? — escuché detrás de mi, era mi hermosa Sam.
— Hola Sam — sentí mis mejillas calentarse e ignore a la chica castaña con la que había estado platicando hace unos instantes.
— ¿Y no me vas a prsentar a tu nueva fan? — comentó cruzando sus brazos.
— Pues bien, ella no es una fan Sam, es algo más — eso hizo que su semblante cambiara inmediatamente — Conoce a Clockwork — dije algo preocupado.
La expresión de Sam cambio a preocupación.
— ¿Como te llamas? — preguntó Sam a la chica.
— Selenia — contestó ella algo seria, al parecer su humor había cambiado.
— ¿Selenia que? — indagó Sam.
— Sólo Selenia, no recuerdo mi apellido — espetó la castaña con los brazos cruzados.
— Bien acompañanos por favor — le dijo Sam extendiendo su mano.
— ¿A donde? — dijo ella frunciendo su entrecejo y mirando la palma de Sam.
— Sólo iremos por algo de comer — respondió Sam con una sonrisa.
La chica de ojos azules la miró, y con algo de duda la tomó de la mano.
Caminamos hacia la hamburguesa apestosa. La chica miró impresionada el lugar.
— ¿Nunca habías venido? —pregunté temiendo su respuesta, no entiendo para que pregunto si me da algo de miedo escuchar lo que dirá.
— Nunca había venido — solté un suspiro de alivio cuando dijo eso mientras en mi cabeza se escuchaba un "menos mal" — No cuando aún estaba en pie — comentó al último causando que mi piel se erizara, creo que hablé demasiado pronto.
Eso hizo que mi sangre se helara, no quería saber quien era la persona que la había salvado. Y si ese alguien era... No, imposible, él quita vidas, no las rescata.
Entramos y elegimos un lugar algo apartado, pues cuando adquieres algo de popularidad no se te quitan de encima.
Sam y Tuck fueron a ordenar mientras yo observaba a la chica frente a mi, me parecía haberla visto en alguna parte, en algún sueño ó un recuerdo. Pero seguía sin saber en donde.
En su mano traía una pulsera con unos diminutos engranes. Imagino que es uno de los nuevos artefactos de Clockwork.
La gente la miraba, pues ella se veía sucia y despeinada, llamaba mucho la atención.
—Bien aquí esta la comida — dijo Sam trayendo una charola con tres hamburguesas y una ensalada — Esta es tuya — dijo Sam ofreciéndole una a Selenia.
— ¿Como? — preguntó mordiendo su labio. — ¿Esto es para mi? — cuestionó mirando la hamburguesa frente a ella.
— ¡Claro! — respondió Sam con una sonrisa — Anda, come un poco.
No lo pensó dos veces y comenzó a devorar la hamburguesa. Los chicos y yo la mirábamos atónitos. Jamás habíamos visto a alguien comer así. De donde sea que haya venido esta chica estoy seguro que jamás había comido una de estas.
— Esta deliciosa — dijo entre mordiscos.
— Que bueno que te gusta — comentó Tucker mirando a la joven — ¿Siempre comes así?
— ¡TUCKER! — replicamos al unisosno mi hermosa novia y yo. Nos miramos y nuestras mejillas se tornaron de un peculiar color carmesí.
— ¡Hey tranquilos! Solo es curiosidad — contestó levantando las manos en forma de defensa.
— Yo... — interrumpió la chica — Jamás había comido así, lo único que había probado eran las sobras de las afueras de la ciudad, ó comida enlatada.
— ¿Las sobras? — cuestionó Sam.
— ¿Comida enlatada? — cuestionó Tuck.
— Vienes del futuro ¿cierto? — pregunté llamando la atención de mis compañeros.
Ella asintió con la cabeza. Me lo temía, ¿por que Clockwork la enviaría a esta época? ¿Que es lo que ella tiene que ver con esta línea del tiempo?
Sin más la campanilla de la entrada sonó sacándome de mis pensamientos, al voltear pude ver a una las familias más adineradas de Amity Park. ¡Genial! Los padres de Sam habían llegado a buscarla.
— No puede ser — Se quejó Sam frotando su rostro para después dejarse caer en la mesa.
— Sam, querida es hora de irnos — habló Pamela Manson con ese tono de voz tan peculiar.
Sin más Selenia se levantó de la mesa de una forma tan brusca que me alteró, de pronto apuntó con su mano a los padres de Sam.
— ¡ALÉJENSE! — gritó mientras de su mano una bola de energía ectoplasmisca de formaba. ¡Está chica no es una humana normal!
— ¡Espera! ¡¿Que estas haciendo?! — dije interponiendome entre ella y los padres de mi novia.
— ¡Ellos arruinaron mi vida! Ellos y Vlad Masters... — susurró esto antes de disparar.
Volver al pasado era algo extraño, todo era tan lindo y lleno de color. Hace tanto tiempo que no veía un paisaje así. El cielo azul, las personas paseaban tranquilas por la ciudad. ¿ Así será por dentro la ciudad de mi época?
Estos chicos son diferentes, Danny no es lo que Clockwork me dijo, pero no se que busque ese fantasma mentiroso. Quiero encontrarlo, eso es lo único que me importa.
Devoraba mi hamburguesa, ni la comida que él me traía era tan deliciosa. Les dije que yo sólo había comido sobras de la ciudad. Lo cual pareció sorprenderlos mucho. Estaba a punto de tomar de mi soda y fue cuando los vi a través de la ventana. Pamela y Jeremy Manson. Mi cuerpo se paralizó y sólo pude seguirlos con la mirada. Un sudor frío recorrió mi espalda. Jamás creí volver a verlos.
Al verlos entrar al restaurante por inercia me levante. Al ver que se acercaron donde yo me encontraba simplemente apunté con mi mano hacia ellos. El miedo me controlaba. Una bola de energía ectoplasmisca se formaba poco a poco.
- ¡Espera! ¿Que estas haciendo? - gritó Danny interponiendose entre ellos y yo.
- ¡Ellos arruinaron mi vida! - grité - Ellos y Vlad Masters.
Mi miedo fue más grande que mi control. Solté la bola de energía, ocurrió una explosión Sam y Tucker salieron corriendo hacia donde estaba Danny. Pude ver de entre el humo como la gente corría. Observé sus caras, tenían miedo... De mi.
Al voltear al lugar donde estaban aquellos monstruos, me di cuenta de Danny los había protegido con un campo de energía.
Salí corriendo del lugar, sólo corrí y corrí hasta que sentí mi respiración demasiado agitada para seguir. Me oculte en un callejón. Tenía miedo. Miedo de estar aquí, miedo de esta época, miedo de no estar junto a él.
Me cubri la cabeza con mi chaqueta. Tape mi rostro con mis manos, estaba temblando. Intenté quitarme la pulsera que me dio Clokwork pero fue inútil, no podría quitarmela hasta cumplir la misión.
Pero ¿Como matar a alguien que ha sido tan buena persona conmigo?
Escuche pasos detrás de los botes de basura que me ocultaban.
- ¿Selenia?
Me levante y lo vi.
- ¿Danny? - dije retrocediendo poco a poco, pues a decir verdad el chico que tenía frente a mí, no era el mismo del restaurante ni al que yo conocía.
- ¿ Por que atacatse a los padres de Sam? - Sin duda era Danny, a pesar de su cabello blanco los ojos verdes y brillantes y aquel traje negro y blanco. De pronto mi cabeza reaccionó a su pregunta.
- ¡¿Los padres de Sam?! - pregunté asustada.
- ¿No sabías que son sus padres?
- No, ellos... Ellos me hicieron esto.
- ¿Eres mitad fantasma verdad? - preguntó acercándose un poco.
- En sí, más fantasma que humana sólo por un pequeño porcentaje, tengo 61% ADN fantasma.
Danny pareció sorprenderse. Después bajo la mirada unos segundos.
- ¿Ellos están bien? - cuestione apenada y jugueteando con mis dedos.
- Si, están bien, pero quiero platicar contigo acerca de todo lo que ocurrió en tu época.
- No puedo decirte nada - bajé la mirada - Lo siento.
- Pero...
- Es la condición que Clockworc me dio para encontrarlo - lo interrumpi.
- ¿Al Danny que te salvó?
Asenti con la cabeza.
- Vamos a casa Sel,¿No te molesta que te llame así?
- No me molesta, pero yo no tengo casa aquí.
- Vamos a la mia entonces.
Lo miré sorprendida. Sin duda era diferente al él.
- Pero yo no...
- No aceptaré un no por respuesta - dijo dándome su mano.
Le di la mano algo apenada por lo que acababa de ocurrir.
- Supongo que puedes volar - dijo elevándose poco a poco.
- Supones mal, mis poderes sólo se hacen presentes cuando pierdo el control.
- ¿Pero acaso mi otro yo no te enseñó a cotrolarlos?
- No, él lo único que quería es que nadie me encotrara. El dice que soy muy especial y que no quiere que nadie me lastime.
Danny me miró sorprendido, como si no me creyera, pero era verdad, su otro yo me apreciaba mucho. Siempre me cuido a pesar de que yo fuera un fenómeno peligroso. Cuando él estaba, me sentía a salvo.
- Bien, pues yo te ayudare con tus poderes, pero para eso debes venir conmigo.
- ¿De verdad me ayudarás? - pregunté
- Claro, eres igual a mi.
Me tomó de la mano y me elevó poco a poco junto a él.
Pude observar la ciudad desde arriba y vaya que era bonita. Lo miré unos segundos. En su forma humana se parecían mucho, pero en su lado fantasma eran muy diferentes.
Al llegar a su casa un escalofrío recorrió mi esplada. Eran los Laboratorios Fenton.
- ¿Esto también existe en tu época? - me pregunto un preocupado Danny.
- No - dije mirando al suelo - Yo los destrui, yo... yo...
- ¡Danny! - se escuchó en la entrada.
- Jaz, ¿que ocurre? - preguntó el chico.
- Papá otra vez fallo en uno de sus experimentos, necesita tu...
Me miró de arriba a abajo, una chica de cabello pelirrojo que le llegaba a la mitad de la espalda. Con un traje color negro, blusa azul y una diadema negra.
- ¿Quien es ella? - preguntó curiosa y señalando a mi dirección.
- Ella es Selenia - dijo Danny volteando a verme - Es igual a mi, mitad fantasma.
La chica me miró, sin más se acercó y me rodeo con sus brazos.
- Seguro has pasado por cosas muy duras, espero y este abrazo te reconforte.
Me quedé estática, era la primera vez que un humano se me acercaba así, sin miedo. Correspondi a su abrazo, me acurruque en sus brazos y sin querer las lágrimas brotaron.
- Ya ya pequeña - susurró acariciando mi cabello - De ahora en adelante todo estará bien.
Me aparte poco a poco, me seque las lágrimas y la miré.
- Muchas gracias - dije con una sonrisa - Eres la primera persona humana que me abraza.
- ¿Humana? - cuestionó la pelirroja confundida.
- Si yo...
- ¡Danny! - gritó un hombre.
- ¡Ya voy! - Contestó el chico - Será mejor que lo ayude Jaz, ¿podrías mostrarle a Sel la ducha?
- Claro que si hermano yo me ocupó de ella.
Me tomó de la mano y me interno en aquel enorme edificio de ladrillo rojo. Al entrar me percaté que no era igual al de mi época, este tenía un toque hogareño. Lo último que recuerdo de ese lugar era que lo habían reconstruido, y lo que aquí es la sala en mi época estaba lleno de radares y luces.
Al entrar en su habitación me dio una toalla y ropa, al parecer era una pijama.
- La ducha esta por aquí, puedes usar esta pijama para dormir...
- ¿Dormiré aquí? - pregunté sorprendida.
- Claro que si, no dormirás en la calle, imagino que por el atuendo que tienes antes dormías en la calle.
Asenti con la cabeza. Ella me abrazo una vez más y me guió a la ducha. Al abrir la llave del agua, me di cuenta que esta se calentaba y tenías que abrir la otra para que la temperatura fuera como tu querías, esto era increíble.
Al sentir el agua tibia en mi cuerpo me relaje, me senté y deje que el agua me cubriera. Mi mente no dejaba de pensar en él, lo extrañaba, extrañaba su mal humor, su sarcasmo, sus fríos abrazos. Unas cuantas lágrimas me traicionaron y rodaron por mis mejillas.
Miré la pulsera en mi mano. A cambio de una vida lo volvería a ver. Me sentía mal, hacer esto no estaba en mis planes, asesine una vez, pero no lo recordaba bien.
Tomé el jabón y comencé a ducharme, al terminar me sequé lo más rápido que pude y me puse la pijama que Jaz me había dado.
Al salir al pasillo me sentí observada.
- ¿Danny? - dije buscando su habitación.
- ¿Que ocurre? - preguntó desde la suya, la cual estaba a dos puertas de la ducha.
- Disculpa ¿Donde dormiré? - pregunté asomando mi cabeza hacia su habitación.
- Oh es cierto casi lo olvido, dormirás aquí conmigo, mamá puso un colchón yo dormiré ahí y tu en mi cama.
- No puedo hacer eso Danny, es tu casa y yo...
- En estos momentos estas sola, quiero ayudarte... Por favor. - suplicó el ojiazul.
- Esta bien - dije culpable - Pero mañana me iré y buscaré a Clockwork para aclarar este asunto.
- Mañana será otro día, por ahora entra a la cama y descansa - dijo Danny.
Me dirigí a la cama de Danny, la verdad sentía que invadía su espacio. El apagó la luz y se acostó en el colchón del suelo. Miré al techo, jamás había dormido en un lugar tan cómodo.
Las sábanas eran suaves y cálidas. Pero algo faltaba...
Mis ojos se cerraron poco a poco, hasta que quede profundamente dormida.
- Selenia... Selenia...
Abrí mis ojos poco a poco, todo estaba obscuro, me senté en la cama, observé al suelo y Danny yacía dormido, miré el reloj en su buró, eran las 12:55 am.
- Tal vez lo soñe - me dije a mi misma, volví a acurrucarme entre las sábanas dispuesta a dormir.
- Selenia...
Me levante de un salto. Esa voz venía de mi cabeza, ¿acaso?
- ¿Eres tu? - pregunté en un susurro.
- Selenia...
Salí de la cama de inmediato, sin duda era su voz.
Comencé a caminar en los pasillos de la enorme casa de Danny, bajé a la sala y lo busqué.
- ¿Donde estas? - susurre.
- Selenia... Ven Selenia...
- Ya voy sólo dime donde estas - dije siguiendo la voz hacia el sótano. Estaba descalza y sentía el frío suelo en mis pies. Me acerque poco a poco a las escaleras del sótano.
- ¿Hola? - pregunté a la obscuridad.
- Selenia... Soy yo...
- Ya voy, espera no te vayas - suplique bajando las escaleras lo más rápido que la oscuridad me permitía.
Al llegar al final de la escalera observé una enorme puerta en forma de octagono con rayas diagonales de color negro y amarillo.
- ¿Hola? ¿Sigues ahí? - susurré algo asustada. Estaba en un laboratorio y eso me aterraba.
- Estoy detrás de la enorme puerta frente a ti... Ayúdame a salir.
- Pero, no sé como abrirla - dije jalando las pesadas puertas.
- Pulsa el botón...
Miré hacia un lado de la puerta y pude ver un enorme botón rojo. Ese debe ser, estaré con él, sin asesinar a nadie, lo haré.
Me acerqué al botón, sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Levante la mano y sin pensarlo abrí las puertas...
Un resplandor color verde me hizo cubrirme el rostro. Escuché una risa sádica y malvada, sin duda era él, lo había encontrado...
Al intentar ver en la luz me di cuenta que no era él. Una sirena comenzó a sonar.
Una silueta conocida emergió desde aquellas puertas.
- Hola Selenia...
- Vlad ¿Que es lo que quieres? - dije retrocediendo.
- Tu poder - dijo con una sonrisa de lado - Por lo que veo, pude engañarte al imitar la voz de aquel que te salvó la vida
- Ya te dije que yo no tengo el poder que tu mencionas.
- Tal vez de esta manera me lo des - se dirigió al portal y de ahí lanzó a la única persona que me protegió en mi época, yacía en el suelo inconciente y mal herido.
- ¡No! - grité - ¿Que le hiciste?
- Dame tu poder o terminaré de asesinarlo.
- ¡No, no, no! - tomé mi cabeza y comencé a llorar - ¿Por que le hiciste daño? ¡NO!
- Selenia, ¡Selenia!
Di un enorme salto, observé a mi alrededor, estaba en el cuarto de Danny.
- ¿Que ocurre por que estas así? - cuestionó un preocupado Danny.
- ¿Danny? - pregunté asustada y asombrada - ¿Donde esta Vald? - ese escalofrío no se iba, tan sólo pensar en lo que vi me formaba un nudo en la garganta.
- ¿También conoces a Vald Masters? - preguntó el ojiazul frente a mi.
- Si, el también estuvo el día en que me convertí en esto... ¿Pero que? - mis manos tenían guantes negros.
Me levante y me miré en el espejo del tocador. Mi cabello era gris y mis mechones violettas eran negros, mis ojos eran naranjas y brillaban como los de Danny en su forma fantasma.
- Es tu forma fantasma, ¿es la primera vez que la vez?
- Si, jamás me había visto asi - dije tocando mi rostro.
Sin más un aro de luz atravesó mi cuerpo, cuando me di cuenta había vuelto a la normalidad.
- ¿Pero y ahora que paso? - cuestione mirándome de arriba a abajo.
- Volviste a tu forma humana, vaya que tienes mucho que aprender Sel - Me dijo el ojiazul sonriente.
- ¿Tu me ayudarás? - pregunté con cierta alegría.
- Claro que te ayudare - dijo tomando mi mano - Seré tu guía.
- Gracias - dije algo apenada, sentía mis mejillas arder y estaba nerviosa, pero ¿Por que?
- Bien ahora hay que descansar - dijo el chico guiándome a la cama - Son las 1:15 de la mañana, duerme tranquila, aquí estoy.
- ¿Esperaras a que me duerma? - pregunté apenada.
- Bueno mamá lo hacia cuando yo no podía dormir, no veo por que no hacerlo contigo, después de todo esta no es tu época, debes estar asustada.
- ¿Puedo pedirte algo? - pregunté nerviosa.
- Adelante - me sonrió.
- Se que es tonto pero, ¿podrías dormir conmigo?
Danny pareció sorprenderse ante mi petición y era normal, ¿como es que iba a ceder a la boba petición de una desconocida?
- Antes de responderte te preguntaré algo...
Asenti con la cabeza.
- Mi otro yo ...¿lo hacia? - cuestionó el ojiazul - Es decir, que si mi otro yo dormía junto a ti cuando tenías miedo.
Sentí un nudo en la garganta al recordarlo.
- Él, no sólo hacia eso, me acurrucaba entre sus brazos, acariciaba mi cabello y me decía que el siempre estaría aquí para protegerme - dije casi con la voz quebrada, miré a Danny quien sólo me observaba callado.
- Bien, buenas noches - dije acurrucandome entre las cálidas sábanas.
De pronto sentí como entró a la cama conmigo. Me gire rápidamente y lo encontré con una dulce sonrisa. Sin más me abrazo y comenzó a acariciar mi cabello.
- Todo estará bien Sel, yo siempre estaré para protegerte - un nudo en mi garganta se formó mientras trataba de controlar las lágrimas que resbalaban por mis mejillas.
- Basta Clockwork - dije molesto.
- Dijiste que no te importaba la chica - contestó en tono burlón y haciendo unos malabares con su bastón.
- Ya te dije que me interesa su poder - comenté serio - Si sigues jugando así con sus sueños lo único que harás es desestabilizarla.
- Ahora me vas a decir que abrazarla en la noches y estar a su lado también es para obtener su poder - dijo casi riendo.
"Maldita sea Clockwork, tu y tus estúpidos comentarios" pensé, respire profundo.
- Tenía que ser convincente, necesito su confianza para obtener ese poder - comenté firme.
- Yo lo sé todo Dan, sé lo que esa chica guarda, sé que su poder es asombroso, pero ambos sabemos por que estas con ella...
- Necesito ese poder Clockwork, esa es la única razón - lo interrumpi sin siquiera mirarlo.
- Como digas...
Se retiro lentamente a observar el portal de la época en donde se encontraba Selenia.
Esa niña guardaba un poder tremendo, no por nada estaba en una de las pruebas de Clockwork.
La forma en la que la encotre fue mera casualidad.
Estaba sola, indefensa y asustada. La conocí desde antes de que ella supiera de mi existencia. Por ahora sólo me importa que este bien, esto que siento dentro de mi es extraño y me dan nauseas. Intenté asesinarla por lo que era, pensaba que tal vez así obtendría el poder infinito y destruiría el mundo.
Pero no pude, incluso su poder estaba fuera de mi alcance, la necesitaba a mi lado, no para protegerla si no... Para protegerme a mi mismo, sabía que si ganaba su confianza me consideraría un amigo, pero al pasar el tiempo, todo sobre ella era perfecto, ya no podía existir sin su presencia.
- ¿La quieres? - preguntó Clokwork descaradamente.
- ¡No digas estupideces! - contesté alterado - Quiero el infinito poder que yace dentro de ella - continúe tratando de calmarme - Sólo eso.
- Fingire que te creo Dan...
Lo miré y le lancé un gruñido.
El sólo sonrió.
Había amanecido ya, Selenia durmió como bebé, claro después de llorar casi una hora. La miré dormir, pobre quien sabe lo que haya pasado en su vida.
Me levanté poco a poco para que no despertara.
Sin querer la moví de más más y comenzó a despertar.
- Buenos días Sel - dije amablemente.
Ella se dio un ligero estirón. Aún tenía los ojos cerrados y comenzó a frotarlos. Después con una de sus manos comenzó a buscar mi rostro.
- Buenos días Dan... - susurró a mi oído mientras me daba un beso en la mejilla. Sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo, era imposible, no era cierto que Dan haya sido quién le salvó la vida. Esto debía ser un error un mal sueño de pronto la puerta se abrió, la miré sorprendido y asustado.
- ¿Danny? - ¿Que estas haciendo? - preguntó mientras sus ojos amatistas se inundaban de lágrimas.
- No es lo que tu crees Sam...
- ¡Entonces explícame! - dijo furiosa mi pelinegra.
Me hice intangible y me aparte de Selenia, tomé a Sam y escape junto a ella atravesando la pared hacia el laboratorio.
- Danny, dime que es mentira que no estas enamorado de ella...
- Sam por favor escucha...
- ¡No Danny! ¡Llego a tu casa para sorprenderte y te veo un tu cama con ella dándote un beso en la mejilla!
- ¡Ella me dijo Dan! - grité desesperado intentando que me escuchara.
- ¿Como? - preguntó Sam secando una cuantas lágrimas.
- Le dije buenos días Sel y ella se acercó a mi y me contestó buenos días Dan y después me dio un beso en la mejilla - dije sin parar siquiera para respirar.
- Debe ser una broma, tu versión malvada es eso, ¡malvada! - contestó Sam haciendo énfasis.
- Lo sé eso fue lo que más me aterro, si Dan es quién ha estado con ella todo este tiempo - continúe mirando serio a Sam - Eso quiere decir que ella debe estar involucrada en algo peligroso.
- O ella es lo peligroso - añadió Sam.
- Tengo que ver a Clockwork él me tiene que explicar todo esto.
- Pues hay que darnos prisa Danny no sabemos que pueda ocurrir con ...
De pronto un grito aterrador nos tomó por sorpresa.
Sam y yo nos miramos.
- ¡Selenia! - gritamos al par. Me hice intangible, tomé a Sam de la mano y atravece las paredes lo más rápido que pude. Al llegar a la habitación estaba vacía.
- ¡Selenia! - grité sin obtener respuesta.
- ¡Danny mira! - exclamó Sam mirando al suelo.
Al bajar la vista me percaté de un pequeño pedazo de plástico en forma triangular.
- Ember - dije mientras levantaba la plumilla del suelo.
- ¿ Para que se llevaría a Selenia? - preguntó Sam observando la plumilla junto a mi.
- No lo sé, pero hay que ir por ella...
- ¿Disculpa? - la miré sorprendido - Ella lo único que ha hecho es causar problemas desde que llegó, intento matar a mis padres y Dan esta detrás de ella, ¿Aún así piensas en ir a buscarla?
- Sam, ella no tiene la culpa de estar en esta época, Clockwork la trajo aquí por una razón, si mi malvado futuro esta tras ella es por algo muy importante ¿no crees? Además tu jamás te habías negado a salvar a una persona.
- Ella ya no es una persona es mitad fantasma y...
- ¿Quieres decir que por ser mitad fantasma ya no la consideras una persona?
- Danny sabes que no quize decir eso yo...
- Esta bien Sam - la interrumpi - Si no quieres ir conmigo iré yo solo, para mi ella si es una persona.
Me transforme, me hice intangible y sali volando lo más rápido que pude, no le di oportunidad de siquiera contestar. Me había molestado su actitud, jamás se había comportado así solo con...
- Valerie - mi cabeza reaccionó - Sam esta celosa de Selenia ahora entiendo todo - dije con una sonrisa.
Busqué por toda la ciudad, no había ningún rastro de ella.
- Maldición, donde pudo haber ido... La zona fantasma.
Me dirigí lo más rápido que pude al portal, al atravezarlo comencé a buscar pero no tube éxito.
- Vamos Sel, ¿donde estas? - dije preocupado.
-¡ Cuidado ! - escuché a mis espaladas.
- Al fin - lo tomé bruscamente del cuello, el fantasma de las cajas me ayudaría - ¿Donde esta Ember?
- Ella le ayuda a Skulker a evitar la profecía...
- ¿Profecía? ¿De que me estas hablando?
- De la reina de la zona fantasma.
- Cuentamelo todo...
No sabía donde me encontraba exactamente. Todo a mi alrededor era obscuro y con un ligero color verde.
Estaba atada de pies y manos con una soga algo extraña.
- ¿Que es lo que quieres de mi? - cuestione sonando enojada, no quería que supiera que tenía miedo.
- Evitar la extinción de la zona fantasma - contestó cortante.
- ¿Y yo que tengo que ver con eso? - continúe con tono enojado.
- Demasiado, eres una de las piezas clave - contestó la rockera.
- ¿Piezas clave? - Ella se acercó a mi de forma amenazante.
- Mira niña - dijo alzando la voz y tomándome del suéter - Tu vas a ser la culpable de lo que le pase a la zona fantasma - me levantó frente a su rostro - ¿Quieres saber? Bien te lo diré.
Me arrojó al suelo, caí de espaladas, hice una mueca de dolor, pues una roca había golpeado uno de mis costados.
- La profecía dice que dentro de diez años emergera de la obscuridad un poder inimaginable, un ser que será invencible, un fantasma capaz de destruir todo a su paso si así lo desea - volteó a verme - Esa criatura ó ser, será un error de los humanos, se supone que lo crearían para vencer al peligro que los amenazaba, pero no contaban con que su enemigo sería más inteligente que ellos y sería aliado de su creación para destruir a quienes le habían hecho tanto daño.
- ¿Quien es ese ser? - pregunté angustiada pensando en Dan.
- Creemos que es Danny Phantom - comentó seria -Es el único que ha sido creado por humanos.
- Pero lo de Danny fue un accidente...
- ¡Eso no importa niña! - gritó.
- ¿Entonces por que me quieren a mi? - dije fastidiada.
- El vendrá a rescatarte y entonces lo destruiremos - dijo la chica frente a mi comenzando a reír.
- El no vendrá por mi - dije bajando la miarada
- Claro que vendrá, no dejará morir a su novia - dijo levantando mi rostro.
- ¡Yo no soy su novia!- contesté enojada.
- ¿Entonces que rayos hacías en su cama? - preguntó cruzando los brazos.
- Eso es algo que a ti no te importa - dijo una voz.
Voltee lo más rápido que pude y lo vi.
- ¡Danny! - grité alegre.
- ¡Sueltala Ember! - gritó Danny apuntado con su mano a mi dirección.
- ¿Si no que? - cuestionó ella tomándome del cabello.
- Si no te arrepentirás - exclamó Danny mientras sus ojos brillaban aún más.
Me safe de su agarre jalando un par de mis castaños cabellos, caí al piso y fue cuando Danny atacó.
- ¡A ver si te gusta algo de esto! - gritó Ember lanzando un enorme puño de su guitarra, Danny lo esquivó fácilmente, después empujó a Ember dejándola en el suelo.
Se dirigió rápidamente hacia mi y con un par de sus rayos deshizo las sogas.
- Tenemos que salir de aquí Sel - Me tomó de la mano y cuando nos dimos cuenta un misil se dirigía a nosotros, una luz verde fluorescente nos rodeó y se escuchó una explosión. Abrí los ojos y me di cuenta que un escudo de energía nos había protegido.
Poco a poco el escudo que hizo Danny se desvaneció, lo miré asombrada pues jamás pensé que tuviese tanta fuerza.
- ¿A donde crees que vas chico fantasma? - dijo una voz algo tenebrosa - ¿Y por que crees que te llevarás a mi presa?
- ¡Ella no es tu presa Skulker! - gritó Danny ocultandome detrás de él.
De pronto una enorme máquina empujó a ese fantasma y lo dejó tirado por donde estaba Ember.
- ¡Sam! - gritó Danny con una enorme sonrisa.
- Sabes que pase lo que pase jamás te dejare sólo - contestó la pelinegra desde el interior de la máquina.
Miré asombrada a Sam, vaya que era increíble por eso Danny la amaba se ese modo.
- ¡No podrás escapar chico fantasma! - gritó Ember.
- ¡Ni tu ni tu novia! - gritó Skulker señalandome.
- ¡No somos novios ! - gritamos al par.
- ¿Entonces que rayos hacia en tu cama? - cuestionó Skulker.
- ¡Ya ven que no fui la única que pensó mal! - gritó Sam.
- Ella es mi presa chico fantasma, ya que es igual de rara que tu - dijo Skulker al mismo tiempo sacaba sus armas.
- ¡Yo no soy rara! - sentí como mis manos comenzaban a calentarse, de ellas comenzó a emerger un tipo de energía amarilla, lo lancé hacia ellos y una enorme explosión nos hizo volar.
Me sentí flotando por unos instantes y mi visión era borrosa. Sentí que alguien me jaló.
- ¡Selenia! - escuché - ¡Debemos salir de aqui! - era Sam jalandome de mi brazo para levantarme.
Aún desconcertada me levante lo más rápido que pude y entre a la nave Fenton junto a ella.
- Abrochate el cinturón - dijo encendiendo la enorme máquina. Hice caso a lo que me dijo, mis movimientos eran algo torpes y con trabajo pude abrocharlo. Al levantar la vista pude ver que había destruido totalmente la zona en la que nos encontrábamos.
- ¿Que hice? - susurre.
- ¡Eso lo explicaras despues! - contestó Sam pisando el acelerador y sacandonos a toda velocidad de aquel lugar.
- ¡Pero Danny! - grité asomandome por la ventana.
- ¡El esta bien, nos sigue de cerca! - contestó la pelinegra sin quitar la vista del camino.
Al salir de aquel lugar aterrizamos en los laboratorios de la casa de Danny.
Miré sorprendida y asustada a todo los rincones de aquel lugar. Como era posible que la entrada a ese lugar estaba en la casa de Danny.
Danny salió de aquella puerta y pulso un botón cerrandolo. Era igual al que había visto en mi sueño.
- Bien, ya estamos a salvo - dijo el peliblanco soltando un suspiro.
- ¿Pero que fue todo eso? - reclamó la chica de ojos amatista cruzando los brazos.
- Yo...y...Yo - tartamudeaba - No lo sé - dije al par que jufueteaba con mis dedos.
- ¡Nos debes una explicación! - dijo Sam alzando la voz.
- Sam no es necesario gritar - comentó Danny tomandola de hombro.
- ¡Quiero una explicación, de por que Dan esta detrás de ti y no sólo él, también parece que atraes a los fantasmas de esta época también! - gritó Sam.
- Yo no lo sé - dije con la voz quebrada, recordé las veces que Dan me decía que dejará de ser tan cobarde y que dejará de llorar. Me gritaba casi igual.
- Sam basta por favor - dijo Danny tratando de calmarla.
Lo miré con ojos cristalinos, no sabía por que decían eso de mi, yo lo único que quería era encontrar a Dan.
- Tengo que cumplir una misión - solté al fin - Les pido que me perdonen si he causado molestias - dije esto derramando una a cuantas lágrimas.
- No te creo, si es así dime cual es esa misión - espetó Sam.
- No puedo decirlo, esa es...
- La condición que Clockwork te dio para encontrar a Dan - comentó Danny - ¿Cierto?
Asenti con la cabeza, me sentía inútil en esos momentos, no sabía por que me perseguían a mi.
- ¿Por que alguien como Dan querría estar contigo? - cuestionó la pelinegra - Es un asesino sádico y sin piedad, no entiendo por que te protegería.
- El era un tanto agresivo conmigo...
- ¿Te golpeaba? - preguntó un preocupado Danny ya en su forma humana.
- No a ese grado - dije recordando ciertos momentos - Pero si me gritaba.
- Vaya - comentó Danny pasando sus dedos entre su cabello, se veía frustrado.
- Ahora si no les importa saldré a dar una vuelta - dije caminando hacia la salida.
- Tu no vas a ningún lado - dijo Danny parandose frente a mi. Lo miré a los ojos, eran tan azules y tenían cierto brillo.
- Vamos Danny sólo será una vuelta a la cuadra, necesito aire - dije desviando la mirada, pues a decir verdad me ponía nerviosa.
- Ya dije que no Sel - comenzó a caminar hacia mi - Si Dan era duro contigo yo soy todo lo contario, seré tu amigo - dijo sonriendo, cuando menos sentí me tenía rodeada con sus brazos. Sentí como mis mejillas se calentaban, estaba ruborizada.
- G...g... - tragué saliva - Gracias - dije nerviosa.
- Vamos Danny - interrumpió Sam - Tenemos que asegurarnos de que ningún fantasma pueda pasar.
- En eso tienes razón Sam - dijo Danny retirándose - Hay que protegerte - continuó poniendo su mano en mi cabeza.
- Bien, ahora dime como protegemos a un fantasma de otro fantasma - dijo Sam sin quitarme los ojos de encima - No podemos ponerle un reflector por que le haríamos daño.
- Bien, habrá que buscar una solución - dijo Danny sonriendo. Yo sólo sonreí.
- Vaya parece que Selenia y Danny se llevan muy bien.
- ¿Debería importarme? - pregunté sentado desde uno de los bordes del Castillo de Clockwork.
- Si, debería - dijo él, pude jurar que estaba sonriendo.
- Pues no me importa - respondí sin mirarlo siquiera.
- Bien, como quieras - agregó Clockwork encogiendose de hombros - Después de todo, ella tiene el futuro de ambos mundos en sus manos.
- ¿Que es lo que sabes? - pregunté.
- Yo lo sé todo Dan - dijo limpiando su bastón.
- Deja de alardear Clockwork - respondí molesto - Si sabes algo sólo dilo.
- Sabes Dan - comentó tranquilo - Hace un par de años ya me hubieras asesinado.
Abrí los ojos de golpe.
- Más sin en cambio no lo has hecho ¿ Por que? - cuestionó el fantasma del tiempo.
Me quede pensando en eso, tenía razón, me sentía vacio, ese algo me faltaba. Ya no sentía las mismas ganas de asesinar y de destruir todo a mi paso.
Pasar dos años en ese estúpido termo me había cambiado. ¡Maldición! no es imposible, yo no tengo sentimientos.
- Tu sabes todo ¿no? - dije levantándome poco a poco.
- Si, pero me gustaría escucharlo de ti - dijo al borde de la risa.
Me quede en silencio, no le daría el gusto de hacerlo.
- Bien, no lo digas, pero quedarte callado no siempre es bueno, recuerda lo que paso cuando Sam conoció a Gregor...
- No se de que me hablas - escupi con desprecio.
- Parece que Selenia se esta enamorando del Danny que ahora esta con ella...
- Así que, esa criatura será la más poderosa de la zona fantasma...
- Esta en lo correcto mi señor.
- ¿Y hay algún modo de saber como se puede obtener ese poder?
- Según la profecía quien intente tomar su poder se enfrentará a su protector, que será un ser casi con la misma fuerza.
- Bien, ¿Averiguaron de quien se trata?
- Creemos que es Danny Phantom...
- Jajajajajaja... Ese chico jamás sería alguien que quiera gobernar la zona fantasma, no hay rastro de maldad en él.
- Pero señor, él esta enterado de la profecía.
- ¿Y como es que sabe de eso?
- Se entero cuando fue a salvar a una chica...
- Déjame adivinar, a Samantha.
- No mi señor, ella se llama Selenia...
- ¿Selenia? Que extraño... Averiguen más sobre ella, tal vez sepa más de lo que creemos.
- Claro que si, ¿De cuanto será el pago?
- Vamos, por eso no te preocupes Skulker... El dinero me sobra.
- Como digas...Vlad.
Dos meses después...
- Bien, espero esto funcione - musito Jack Fenton colocando un cinturón alrededor de Selenia.
Al activarlo, ella no sintió dolor alguno.
- Creo que esta vez funciona - exclamó Sel dando un par de saltos.
- Bueno ya era hora - agregó Jazz - Ya te habían dado como 25 descargas antifantasmas.
- Lo siento por eso - se disculpó Jack rascando su cabeza.
- No se preocupe, ustedes han hecho mucho por mi, digo me han aceptado en su hogar y me han ayudado con esos fantasmas que me persiguen.
- Bueno tu has demostrado ser una buena chica, al igual que Danni - comentó Madie mirando a la chica de 14 años buscando en la alacena.
- ¿Que? - cuestionó Danni cuando vio que la miaraban - De acuerdo, si me quede con hambre.
Todos los presentes comenzaron a reir.
- Bueno creo que debo irme Danny - dijo Sam tomando su mano.
- Claro, te llevare a casa - contestó Danny de igual forma dando un pequeño beso en su nariz.
- Vayan con cuidado - les gritó Sel mientras ambos salían por la puerta.
- ¿Hacen linda pareja no crees? - preguntó Danni junto a Sel.
- Si, muy bonita - contestó Sel con un suspiro.
- Disculpa Sel...
- ¿Si Danni?
- ¿En tu época tenías alguien así? - cuestionó la pelinegra degustando un chocolate - ¿Un amigo ó un novio?
- Yo...yo... - la castaña miró a la ojiazul y agachó la cabeza.
- ¿Dije algo malo? - preguntó Danni poniendo sus manos en la cabeza.
- No no, es sólo que - Sel hizo una pausa - No te gustará saber la respuesta.
- Oh ¿De verdad? - preguntó Danni entrecerrando los ojos.
- De verdad - dijo Sel bastante seria.
- ¿Era Danny cierto?- musito la pelinegra cruzando sus brazos.
- ¿He? - dijo Sel abriendo los ojos como platos - No no no ¿Como crees?
- He visto como lo miras - comentó Danni - Seguro en tu época ó era tu amigo ó era tu novio.
Sel apretó los labios y desvío la mirada, ya que sus mejillas tenían un peculiar color escarlata.
- ¡Aja! - gritó Danni - ¡Lo sabía!
- No es lo que crees, mira te lo explicaré - contestó Sel tomando a Danni de la mano y llevándola al cuarto de su primo Danny.
- Bien ya cerré la puerta ahora dime que paso en tu época.
- Bueno, yo... - Sel la miró muy seria - Si, Danny era mi amigo, pero no es como tu lo conoces, él en mi época no se llama Danny, se llama Dan.
- ¡¿QUE?! - gritó Danni - ¿¡EL SÁDICO ASESINO SIN CORAZON QUE DESTRUYO AMITY PARK EN EL FUTURO!?
- ¡Shhhh! - dijo Sel mirando a todos lados - No grites Danni.
La asustada chica se llevó las manos a la boca.
- Lo siento - susurró Danni.
- Sabes aún no entiendo por que todos se asustan - comentó Sel - Él no es tan malo.
- Debe ser una broma - dijo Danni - He escuchado mucho sobre él, intento matar a Sam, Tucker, Jazz y a los padres de Danny.
Sel sintió un nudo en el estómago, eso ella no lo sabía.
- ¿Pero no crees que hubiera hecho lo mismo conmigo Danni? - le preguntó Sel tomando sus manos - Dan fue muy diferente conmigo, me protegió y evitó que me asesinaran - Danni abrió la boca ante el comentario de Sel.
- Juralo - exigió Danni - Jura que él te ayudó.
- Lo juro, me mantenía oculta de los que me perseguían, yo estaba asustada - comentó Sel con la voz quebrada - Estuvo conmigo siempre, con su mal genio y todo pero ahí estuvo.
Danni quedó sorprendida, si Dan era lo que su primo y sus amigos le habían dicho esta chica debía ser algo importante, pues si Danni estaba segura de algo era que Dan no poseía sentimientos humanos.
- Y ¿Como te encontró? - preguntó Danni, Sel la miró confundida - Es decir ¿Como lo conociste?
- Oh, eso - Sel tomó aire y lo soltó - Bien, la historia no es muy agradable que digamos.
- Oh vamos Sel, no diré nada ni de ti ni de Dan...
- ¡¿Conoces a Dan?!
Ambas chicas voltearon a la puerta, Jazz se encotraba parada en el umbral y tenía un paildo color.
- Jazz tranquila - dijo Danni - Te lo podemos explicar...
- ¡A mi nadie me explica nada! - contestó alterada - ¡Si tu conoces a ese monstruo seguro nos quieres hacer daño!
- Jazz no hables así yo...
- No, nada de lo que digas me hará cambiar de opinión - dijo Jazz retrocediendo, al mirar hacia atrás un arma yacía en una de las mesas del pasillo - Ese maldito estuvo a punto de matarme...
- Pero yo no lo sabía Jazz, me cabo de enterar por Danni...
- ¡No de nuevo, no pondré a mi familia en riesgo por nadie! - Jazz tomó el arma contra fantasmas y la disparo hacia Sel.
Danni trato de evitarlo pero el disparo fue demasiado rápido.
Sel recibió el impacto en el pecho, alcanzó a meter sus manos pero no logró mucho con eso y salió disparada por la ventana de Danny.
- ¡Selenia! - gritó Danni transformándose y volando rápidamente hacia ella.
Alcanzó a tomarla en brazos antes de que se golpeara contra el concreto.
- Oh no - se lamento Danni, pues su amiga se encontraba inconciente y con un poco de humo en sus ropas - Sel...
- ¿Pero que fue lo que pasó? - preguntó Danny volando hacia ellas.
- Jazz le disparó a Sel - dijo Danni con los ojos cristalinos - Creo que esta inconciente.
- ¿Pero por que? - cuestionó Danny volviendo a su forma humana.
- Por que es un peligro para nosotros - dijo Jazz desde la puerta trayendo el arma consigo.
- ¿De que estas hablando? - preguntó molesto hacia su hermana.
- Conoce a Dan, eso significa peligro...
- ¡Lo conoció en el futuro, ella no es de esta época! - dijo Danny alzando la voz - Piensa antes de actuar Jazz, me extraña de ti que siempre lo haces.
Danni recosto a Sel cuidadosamente en el suelo, se levantó y camino hacia ellos.
- Lo único que quiero es protegernos...
- Lo sé Jazz - interrumpió Danny más tranquilo - Pero puedes alterar el tiempo con estos actos.
- No sabemos si esto pueda atraer a Dan - comentó Daniela - Ella es muy importante para él.
Los tres voltearon a ver a la chica inconsciente en el suelo.
De pronto Selenia abrió los ojos, se levantó bruscamente y se quedó parada mirando a la nada.
Danny camino hacia ella.
- ¿Sel estas bien? - preguntó tomandola del hombro, al tocarla un escalofrío recorrió su cuerpo.
Danny confundido dio un par de pasos hacia atrás. Esa energía no era la de Sel, la conocía de algún lado pero no lograba identificarla.
- Sel estas bie...
- No te acerques - dijo Danny deteniendo a su prima.
- ¿Como? pero ¿por..?
El ojiazul miró a Danni serio y callado.
- A un lado chicos esto no me agrada - advirtió Jazz cargando su arma.
El silencio se hizo presente, las aves dejaron de cantar y el viento dejó de soplar.
Selenia volteó a verlos, sus ojos habían cambiado, ya no eran azules si no rojos, su cabello comenzó a moverse como si de fuego se tratara.
Jazz apuntó hacia ella sin vacilar. Danny y su prima retrocedieron poco a poco.
- No lo hagas Jazz - dijo Danny tratando de calmarla - No dispares.
- Y dejar que nos mate - contestó Jazz sin quitar la vista de Sel - ¡Olvidalo!
Jazz disparó por segunda ocasión a Selenia, pero esta vez no fue el mismo resultado.
Selenia colocó su mano frente a ella y detuvo la masa de energía, sin siquiera tocarla. Se quedo asi durante un par de segundos, cerró la mano e hizo explotar el disparo que le habían lanzado.
Jazz abrió la boca ante lo que había ocurrido, mientras que ambos chicos mitad fantasma no sabían que hacer.
- Esto es imposible - dijo Jazz apuntando de nuevo.
- ¡Ya no dispares Jazz! - gritó Danny - ¡Sólo vas a empeorar las cosas!
- No dejaré que les haga daño...
- ¡Ya viste lo que hizo con tu disparo! - gritó de nuevo el ojiazul - ¡Ni siquiera lograste tocarla!
- Esto es malo... Muy malo... - musito Danni asustada.
- Creo.. - comentó Danny - Creo que ya se quien es la criatura de la profecía...
- Esto se esta poniendo cada vez mejor...
Clockwork observaba el portal de la época donde estaba Selenia. El sabía lo que iba a ocurrir y vaya que a Clockwork le gustaba la acción.
- Creo que esto te gustará Dan...
Dan yacía en uno de los rincones del casillo de Clockwork, como siempre ignoraba todo a su alrededor.
- No fastidies...
Clockwork hizo una sonrisa de lado.
- Creo que ya se dieron cuenta por que estabas con ella...
Dan miró de reojo a Clockwork, fue cuando se dio cuenta. Selenia estaba fuera de control, eso no era bueno.
Bajo rápidamente hasta donde estaba el fantasma del tiempo. Debieron hacer algo muy mal para que Sel perdiera el control de su poder. Ella había perdido el control un par de veces, las cuales a Dan lo habían dejado en muy malas condiciones.
- ¿Que hicieron? - cuestionó Dan frente al portal.
- Vamos Dan son niños ellos...
- ¡¿Que hicieron?! - repitió Dan alzando la voz - ¡No saben en lo que se han metido!
- ¿Lo dices por experiencia? - preguntó Clockwork con una sonrisa.
- Esto no es un juego Clockwork...
- ¿Te preocupan tus amigos y tu yo del pasado? - cuestionó el amó del tiempo.
- Esto debe ser un error - Se quejó Vlad - Esa niña no puede ser la criatura de la profecía.
- Pero lo vio con sus propios ojos, el disparo no le toco ni un cabello - contestó Skulker.
- Tengo un plan - Dijo Vlad sonriendo de lado - Por lo tanto investiga todo lo que puedas sobre la profecía, como se evitará todo esto y en su caso... Como quitarle tanto poder...
A lo lejos Jazz estaba en un terrible aprieto pues Sel no le quitaba la vista de encima.
- Me da miedo su mirada - susurró Jazz a Danny.
- Te dije que no le hicieras nada - contestó su hermano - La energía que emana es demasiado poderosa, incluso para mi.
- ¿Que? - preguntó Danni - ¿Quieres decir que no puedes vencerla?
- No Danni, no podría contra ella. — comentó el joven fantasma.
- ¿Que haremos ahora? - preguntó Jazz.
Selenia comenzó a caminar hacia ellos, a cada paso que daba levantaba las pequeñas piedras que yacían a sus pies, era una energía negativa.
Los chicos estaban alerta pero en un abrir y cerrar de ojos aquella chica de ojos rojos se encontraba frente a Jazz.
- ¿Te gusta juzgar a las personas sin siquiera conocerlas? - preguntó Sel con una voz fria.
- Yo...yo... - Jazz no término de hablar, pues un fuerte dolor invadió su estómago, cuando menos se dio cuenta ya estaba entre los botes de basura que yacían fuera de su casa.
Sel había golpeado a Jazz en el estómago, lo suficiente para lanzarla 20 metros.
- ¿Como te atreves? - Dijo Danny transformándose.
- ¡Danny no! - gritó Su prima pero no le hizo caso.
Danny se lanzó contra Sel tratando de golpearla, pero casi al tocar su cara, la chica frente al él detuvo su puño con un sencillo movimiento atrapandola en su mano. Danny trataba de safar su puño del agarre de Sel, pero era demasiado fuerte.
Sin pensarlo dos veces lanzó a Danny contra un edificio tirando parte de él. Varios escombros cayeron sobre el chico.
- ¿Danny estas bien? - preguntó su prima asustada.
- Estoy bien - respondió el chico - Pero es demasiado fuerte.
- Tranquilo yo... - Danni no pudo continuar hablando pues recibió un rayo de parte de Sel.
- ¡Daniela! - gritó el chico fantasma incorporándose se inmediato.
Voló hacia ella y la tomó en brazos.
- Danni ¿están bien?
- Si, pero eso dolió - contestó la chica con una débil sonrisa.
- ¿Puedes estar de pie? - preguntó Danny.
- Claro que puedo - Dijo la chica soltandose de los brazos de su primo.
- Necesitamos atacarla los dos juntos - Dijo Danny poniéndose en guardia - Es muy fuerte.
- ¿De verdad? - preguntó sarcástica Danni - Ese rayo casi me parte en dos.
Selenia caminaba hacia Jazz, esta sólo trataba de huir. Al querer escapar la tomó del cabello y la hizo caer hacia atrás.
- ¡Jazz! - gritó Danny volando rápidamente hacia ella, pero fue muy tarde. Selenia ya la había atacado.
Un gritó de dolor escapó de la boca de la pelirroja en el suelo, Sel le había roto el brazo con el que le disparó.
- ¡No! - gritó Danny con la voz quebrada.
Se lanzó sobre Selenia logrando derribarla, Danny quedó sobre ella y la tomó de los hombros.
- ¡Sel, ya por favor! - suplicó el chico con la voz quebrada - ¡Tu no eres así, por favor controlate! - Un par de lágrimas cayeron sobre el rostro de la chica - ¡Controlate por favor! - decía Danny mientras le daba ligeros azotes contra el suelo.
- ¡Reacciona Selenia reacciona! - gritó Danny.
Una imagen llegó a la cabeza de Sel, era Dan herido, también la tomaba por los hombros.
- ¡Selenia, controlate! - decía Dan - ¡Debes ser más fuerte que el poder dentro de ti! - se veía mal herido - ¡Vamos! ¡Selenia!
Mientras Danny le suplicaba a Sel ella tenía la mirada pérdida y de sus ojos caían lágrimas.
Sel aún tenía la imagen de Dan.
- ¡Vamos Sel, yo sé que tu puedes! - fue lo último que dijo Dan.
Después todo se volvió negro.
- ¡Dan! - gritó la chica antes de liberar una enorme ola de energía que hizo volar a Danny.
Después todo fue silencio, Danny se levantó buscando a Jazz.
- ¡Jazz! - gritó con desespero.
- Estoy bien Danny - contestó la pelirroja aún quejándose - Dejando de lado que no puedo mover mi brazo.
Danny voló rápidamente hacia ella, la tomó en brazos y busco a su prima.
- Daniela ¿Donde estas?
Danni yacía en el suelo, estaba arrodillada y no le quitaba la vista a Selenia.
- ¿Que demonios fue eso? - preguntó la chica peliblanco incorporándose poco a poco.
- No lo sé - respondió el chico - Pero sea lo que sea, estaba fuera de mis límites.
- Jamás había visto tanto poder - comentó Jazz - Es incluso...
- Más fuerte que Dan - agregó Danny.
- Espera un momento - dijo Danni - ¿Eso quiere decir que ni Dan puede detenerla?
- Pues logró detenerla, por algo él sigue tras ella - dijo Danny mirando a Sel aún en el suelo - Y ahora sé por que...
- Ese enorme poder - continuó Jazz.
- ¿Como? - cuestionó confundida Daniela.
- Quiero decir que Dan quiere el poder de Sel - continuó Jazz - Es por eso que siempre a estado con ella, intenta averiguar como obtenerlo - concluyó antes de hacer una mueca de dolor.
Danni los miró sorprendida.
- Si Dan consigue el poder de Sel - agregó Danny - Será el fin de todo...
- ¿Que te parece? - preguntó Clockwork con una sonrisa - Lograron controlarla.
- Eso ya lo note - respondió Dan - Si no lo hubieran hecho estarían muertos.
- Que curioso ¿No crees? - cuestionó Clockwork acercándose a Dan.
- ¿Que quieres? - escupió Dan.
- Ella reaccionó pensando en ti - dijo el amo del tiempo con una sonrisa.
Dan alzó una ceja, miró al portal y sin querer una ligera sonrisa se le escapó.
Al darse cuenta que Clockwork lo estaba viendo, cambio su semblante y su seriedad regreso.
- ¿Y luego? - preguntó Dan, frío y cortante como siempre.
- Sabes lo que eso significa ¿cierto? - comentó Clockwork cambiando de niño a joven.
- Lo sé - respondió Dan - Soy quien podrá parar todo esto...
- ¿Pero que demonios sucedió allá abajo? - Dijo Vlad escondido tras un par de edificios.
- Esa chica - Skulker estaba atónito - Es... Es...
- La futura reina de la zona fantasma - cometo Vlad - Es ella, pero ¿Acaso la profecía no decía que eso sería hasta dentro de 10 años?
- ¿Entonces como explica lo que acaba de pasar? - preguntó Skulker aún mirando de lejos a la chica en el suelo.
- No tengo la menor idea, necesito investigar más sobre esa profecía - contestó Vald - Mientras tanto, lo mejor será investigar quien es esa chica y de donde viene.
- Entendido cualquier información se la haré saber - dijo Skulker retirándose.
Vlad se quedó observando un par de minutos más.
- Mi querida Selenia - dijo a si mismo - Tu serás la futura Reina y yo él futuro Rey, haré lo que sea necesario para estar del lado más poderoso y así, obtener mi venganza.
Todo era confuso, la gente corría, huían de algo, pero...¿De que?
- ¿Que sucede mamá? - preguntó la pequeña de 7 años.
- Tenemos que salir de aquí mi amor - decía la preocupada madre guardando un par de cosas en la maleta.
- ¿Sucede algo malo? - preguntó la niña confundida.
- Bridgette sólo tenemos que salir de aqui...
Las alarmas comenzaron a sonar, el peligro se acercaba.
- ¿Mamá?
- Vámonos ahora ¡ya, ya, ya! - gritó la preocupada madre tomando a la niña del brazo y corriendo a toda velocidad.
Al salir de la casa la pequeña pudo obrevar hogares incendiandose, se escuchaban explosiones a lo lejos.
- Mamá, ¿que sucede? - preguntó la pequeña mirando a todos lados.
- Sólo corre y no mires hacia atrás - respondió la madre corriendo entre escombros.
Ambas llegaron al refugio, ya todo era seguro.
- No sé cuanto tiempo estaremos así Bridgette pero tu tienes que ser muy fuerte mi niña, muy fuerte...
Poco a poco sus ojos se abrieron, observó su alrededor confundida.
Estaba en la habitación de Danny. Sus ojos azules observaron el techo. Lo último que recordaba era que Jazz le había disparado.
Trato de levantarse pero su cabeza comenzó a dar mil vueltas y volvió a recostarse.
¿Que había ocurrido? ¿Por que no era capaz de recordar nada? Millones de preguntas bombardearon su cabeza.
Volvió a hechar un vistazo en la vacía habitación. Todo parecía normal.
La puerta se abrió poco a poco, Sel levantó la cabeza para ver de quien se trataba.
Un par de ojos amatista la observaron curiosos.
- Sel, ¿Como te sientes? - era Sam, al parecer estaba algo preocupada.
- Bueno, me duele un poco la cabeza - contestó la castaña haciendo una mueca.
- Pero de ahí en fuera - preguntó la pelinegra pasando a la habitación
- ¿No tienes ganas de matar a alguien?
Selenia la miró confundida y asustada. La pequeña sonrisa que tenía desapareció.
- ¿Hice algo malo? - preguntó Sel temiendo la respuesta.
- Pues... - Sam abrió la puerta totalmente y ahí estaba Jazz, tenía una férula en su brazo y la miraba asustada.
- ¡Santo cielo! - exclamó Sel levantándose de golpe, lo cual ocasionó que las dos chicas al frente dieran un par de pasos hacía atrás.
Selenia las vio retroceder.
- Yo no... - camino hacia ellas pero estas retrocedieron de nuevo.
- Tienen miedo... - dijo Selenia con un nudo en la garganta.
- Es precaución - contestó Sam.
- ¡Tienen miedo! - dijo enojada - ¡Como todos ellos!
Dos aros de luz atravesaron su cuerpo y salió volando de ahí.
Ambas chicas quedaron sorprendidas pues había logrado dominar su transformación.
- Será mejor avisarle a Danny - dijo Jazz dirigiéndose a las escaleras.
Sel voló durante un rato, vio un edificio y ahí bajó.
Se acostó en la azotea de aquel lugar, observó el cielo y las estrellas comenzaban a brillar. Miró la ciudad, era muy hermosa a comparación de lo que era en su época, pues ahí sólo existían escombros.
- Dan - susurró para si misma - Te extraño,es tonto y estúpido como tu decías, pero esto que siento es de verdad.
Un par de lágrimas escaparon de su rostro. Las seco con brusquedad.
"Nadie te debe ver llorar, no muestres debilidad" eran las palabras que Dan le dijo.
- ¿Sel?
Dio un saltito y miró hacia donde venía la voz.
- ¿Danny? - preguntó Selenia - ¿Que haces aquí?
- Pues Sam y Jazz me dijeron que huiste. Sabes es fácil reconocer esa cabellera gris con mechones negros.
- Oh, ellas - espetó la chica sentándose en el suelo.
- ¿Que ocurrió?
- Me tienen miedo - contestó la chica de ojos naranjas abrazando sus piernas.
- Bueno, a Jazz le rompiste un brazo con un sólo golpe - dijo el peliblanco rascando su cabeza - Creo que es algo lógico.
- ¿Tu también me tienes miedo? - cuestionó la chica frente a él.
- ¿Tengo miedo? Pues si - contestó el chico provocando que Sel bajará la mirada - Pero no de ti, si no a que algo te pase.
- Danny... - susurró la chica de cabello gris - Yo lo siento tanto.
- No tienes por que disculparte, no eres culpable de ese poder dentro de ti, imagino que es muy difícil controlarlo.
- No se como eso sucede - agregó Selenia - Sólo pasa y no puedo controlarlo, a Dan estuve a punto de destruirlo un par de veces...
- ¿Eso es verdad? - preguntó Danny.
- Claro que si, pero él jamás se alejó, nunca, siempre permaneció ahí. Como tu ahora, al fin y al cabo son la misma persona.
Danny la miró algo sonrojado. Sel se acercó a él y puso su cabeza sobre el hombro de Danny.
- ¿Te puedo abrazar? - preguntó Sel algo sonrojada.
- C...Claro - contestó Danny abrazandola también.
- Te cuento un secreto - susurró Sel.
- ¿Que ocurre?
- Dan sabe como obtener mi poder...
- ¿Que? - Danny comenzó a preocuparse - ¿Lo sabe?
- Si, pero nunca lo a intentado, ¿es extraño no crees?
- Demasiado - contestó El ojiverde.
- Siento algo Danny...
El chico la miró, ella tenía una extraña sonrisa y soltó un suspiro.
- Dime que no es verdad - suplicó Danny - Por favor dime que es mentira.
- No puedo negar algo que es cierto.
- Vamos, tu no puedes...
- No lo puedo evitar - interrumpió Sel - Sólo lo siento y ya.
- Pero él es un monstruo, no tiene corazón - dijo Danny algo confundido.
- Él no es tan malo - dijo Sel con una ligera sonrisa.
- ¿Estas listo?
- Le dijiste que no me vería hasta que cumpliera la misión.
- Lo hará de todos modos - contestó el amo del tiempo clocando una pulsera en la muñeca de Dan - Lo ha hecho antes, lo hará ahora.
- Será extraño - contestó Dan mirando la pulsera en su mano - Verla de nuevo, hace un par de años que no...
- ¿La abrazas? - Interrumpió Clockwork.
- La enfrento - continuó Dan.
Clokwork ebozo una sonrisa.
- Niega todo lo que quieras Dan, pero yo sé que tu sientes algo...
- No tengo sentimientos - interrumpió Dan de una forma fría.
- Como te dije, niega todo lo que quieras... Yo lo sé todo y créeme que cuando lo quieras aceptar, ya será algo tarde.
- Y bien ¿Que averiguaste?
- De acuerdo a los registros, no existe ninguna Selenia.
- ¿Como? - preguntó Vald acercándose a Skulker.
- No hay nadie en todo Amity Park con ese nombre, ni en los alrededores.
- Bueno, eso lo dejaremos para después, ¿Que fue lo que investigaste de la profecía?
- Para eso la traje a ella...
- ¿Desiree? - la miró incrédulo pero después reaccionó - Deseo saber todo acerca de la tal profecía.
- Claro, así lo deseaste y así será.
De las manos de Desiree salió una especie de humo verde formando un espejo.
"Dentro de diez años, un enorme poder maligno se hará presente, esta criatura no tendrá ningún límite por hacer el mal, su protector será casi igual de poderoso"
Vlad, miró incrédulo aquel enorme espejo, donde sólo sombras representaban a las criaturas.
"Más sin embargo hay una forma de obtener el poder que se menciona, dentro de ella yace la fuente, para eso tendrás que asesinarla, pues si bien ese poder quieres tener, no has de dudar el mal hacer"
Vlad hizo una sonrisa de lado. Eso sería muy fácil, mientras la chica estuviera bajo control, podría asesinarla.
"Una cosa más, de el amor nunca de se debe hablar, pues aquel que posea el Corazón de Águila podrá eliminar todo aquel rastro de maldad y con ello su poder."
- ¿Corazón de Águila? - preguntó Vlad - ¿Que demonios es eso? ¡Deseo saber que es eso!
Desiree hizo un movimiento de mano y apareció humo rosado.
- Así lo deseas... - Desiree puso los ojos en blanco - Bueno ya sabes el resto.
Al terminar de decir esto el humo formó las sombras.
"Se conoce Al Corazón de Águila como el más valeroso en la zona fantasma, ya que es capaz se sacrificar todo por amor, quien posea el Corazón de Águila podrá anular todo rastro de maldad, incluido el enorme poder."
Vald estaba atónito, sólo eso podría quitarle el poder absoluto.
"El Corazón de Águila se fundirá con el Corazón de Fuego eliminando así todo poder maléfico que exista en este, sellando el pacto con El Beso del Descanso Eterno"
- Esto parece un tonto cuento de hadas - escupió Vald - ¿Quien podría estar enamorado ó en su caso amar a esta chica?
- Señor - interrumpió Skulker señalando una pantalla, era una imagen peculiar, en ella estaban Danny y Sel abrazados, un pequeño rastreador con cámara había seguido a la chica y fotografiado ese instante.
- ¡Daniel! - gritó Vald - ¡Esta vez no dejare que interfieras!
"Lo más seguro es que Sel esta algo mal de su cabeza", pensó Danny "Como podía sentir algo por Dan?" La mirada de la chica de ojos naranjas no engañaba a nadie, era demasiado obvia.
¿Pero Dan? Danny no lo creía de él pero si para nada. El no tiene sentimiento alguno, lo más seguro es que le hara daño. Si no a obtenido su poder seguro trama algo, algo muy grande.
- Sel, hay que ir a casa - dijo apartandose poco a poco de ella - Vamos, empieza a hacer frío.
- Un poco más Danny, no puedo ver a Jazz a la cara - dijo ella acurrucandose entre los brazos del ojiazul, ambos ya en su forma humana - No después de lo que le hice.
- Ya te dije que eso no fue tu culpa - dijo Danny levantándose - No pudiste controlarte.
- No sé como hacerlo - dijo ella bajando la mirada - No puedo contra este poder.
- Eso no es cierto - dijo una voz en la obscuridad.
Danny se puso en guardia de inmediato, esa voz, Danny comenzó a preocuparse, ¡No!¡Debe ser una broma! ¡Es imposible!
Selenia se incorporó de inmediato, miró a la obscuridad y sin más un par de ojos rojos aparecieron en esta, Danny miró a Selenia.
Se veía confundida y una ligera chispa se encendió en los ojos de esta.
El corazón de Sel comenzó a latir muy rápido, su pecho subía y bajaba, su respiración estaba acelerada, esos ojos, "¿Será posible?" pensó ella.
- Tu puedes controlarlo - dijo esa fría voz de nuevo.
Danny miró a Selenia, sus ojos se iluminaron y una enorme sonrisa se dibujo en su rostro.
- ¡Dan! - gritó antes de correr a toda velocidad hacia la obscuridad. Danny no hizo otra cosa más que mirar la escena. De la obscuridad emergió aquél a quién no quería volver a ver en su vida.
- Dan - susurró Danny.
Selenia corrió hacia este quien sólo se mantenía cruzado de brazos.
- Dan - dijo Selenia con la voz quebrada - Te extrañe tanto.
Al llegar hasta donde él estaba lo abrazo sin más. Dan sólo la miró, no reaccionaba, más sin en cambio la chica junto a él se acurrucaba en su pecho tratando de rodear su torso.
- ¡Comportate! - dijo Dan alzando la voz y retirando los brazos de Selenia de su cuerpo - ¡Déjate de tonterias!
Selenia lo miró sorprendida, después sonrió ligeramente.
- Olvidé que odias los abrazos - comentó acomodando su rizado cabello detrás de su oído - Hace tanto que no te veo que lo olvidé.
- ¡Hump! - musito Dan cruzando los brazos de nuevo - Ahora recuerdo por que a veces me fastidiabas.
Danny miró atónito a Selenia, ella le sonreía, "¿Pero que le pasa?" pensó Danny, "La acaba de rechazar y ahora la dice fastidio, pero ella le sonríe."
- Extrañe ese mal humor - dijo Sel tomando su mano - Estas de nuevo aquí.
- Si,si, ya - contestó Dan retirando su mano con brusquedad - Vine por un asunto importante.
- ¿Regresaste por mi? - preguntó Selenia con unos enormes ojos iluminados.
- No - contestó el - Sólo vine por algo de acción, tu no tienes nada que ver.
Danny miraba boquiabierto esa escena, Selenia parecía un dulce cachorro con su amo, un amo frío y cruel. Mientras los ojos cristalinos de la chica reflejaban un millar de sentimientos, los de Dan, permanecían fríos e intactos.
- ¿Que es lo que quieres Dan? - preguntó Danny aún en guardia - ¿Vienes a arruinar mi vida de nuevo?
- ¿En serio te crees tan importante? - respondió Dan mirándolo fríamente.
- ¿Por algo estas aquí no? - preguntó Danny en forma de burla.
- No estoy aquí por ti - escupió Dan - Algo esta a punto de ocurrir y yo debo estar aquí.
- Vaya, al menos sabes que tendrás batalla si haces algo mal - Comentó el ojiazul.
- Se que eres más fuerte Danny, pero no vine a pelear contigo, además me basta con saber que Selenia puede patear tu trasero sin agotarse - dijo Dan sonriendo ligeramente.
- Ella no haría eso - aseguró Danny.
Dan sonrió descaradamente dejando ver esos filosos colmillos.
- ¿Como lo sabes? - cuestionó el chico reaccionando ante esa sonrisa - ¿Como sabes lo que pasó?
- Por favor - contestó Dan mirando a Sel - La energía que desprende es demasiada, muy poderosa como para no ser notada, conozco esa energía desde hace ya varios años, es imposible para mi no detectarla.
Danny aún no confiaba en él, había regresado por algo pero aún no estaba seguro del porqué.
- Vamos a casa Sel - dijo Danny extendiendo su mano a la chica - Necesitas descansar.
- Pero y Dan...
- El no puede venir - interrumpió Danny - Es demasiado peligroso.
Dan mantenía su gesto serio, sólo observaba a la chica frente a él.
- Vamos Danny, yo soy más peligrosa aún - Comentó Selenia - Además ambos sabemos que soy más fuerte, si algo sucede no dudes que lo detendre.
Danny miró a su otro yo, algo tramaba, pues sólo estaba ahí, parado sin decir nada, necesitaba saber que tramaba, para eso era necesario tenerlo cerca.
- Ambos se quedarán en el laboratorio superior - dijo Danny bastante serio mirando a ambos - Y no quiero problemas.
Selenia asintió con la cabeza, mientras tanto Dan sólo se encogió de hombros.
- Bien, ¡vámonos! - Danny se transformó y alzó el vuelo.
Selenia se transformó de igual manera.
Dan la observó algo sorprendido.
Sel levantó el vuelo pero se detuvo cuando Dan se quedó ahí.
- ¿Que ocurre? - cuestionó Sel.
- Lo dominasnte - respondió él - Tu transformación, pudiste dominarla.
- Oh, eso - dijo Sel mirando a Dan - Danny me enseñó.
Dan miró a Sel a los ojos, una ligera sonrisa se dibujó en el rostro del chico de ojos color sangre, al igual que en el de ella.
Sin más Dan regreso a su seriedad, Selenia lo miró confundida pero al voltear atrás se dio cuenta que Danny los miraba.
- ¿Van a venir o no?
- Si, ya voy - dijo Sel tratando de alcanzar a Danny.
Ambos volaban lo más rápido que podían hacia el laboratorio.
- ¿Y Dan?
- Viene detrás de nosotros.
Danny miró de reojo, volaba justo detrás de Selenia.
Al llegar al laboratorio, Danny los hizo pasar.
- Entonces ¿por hoy dormiré aquí?
- Es lo mejor Sel - contestó Danny - Nadie debe verlos, mucho menos mis padres.
La chica asintió con la cabeza, Dan sólo se sentó en el suelo cruzando los brazos como siempre.
- Ya vuelvo, te traeré unas frasadas - dijo Danny saliendo de la habitación.
En cuanto Danny salió Sel se acercó a Dan. Se sentó junto a él y recargo su cabeza en los brazos de este.
- Gracias - dijo Sel suavemente - Gracias por regresar.
- Ya te dije que no es por ti - dijo Dan de una forma fria.
- Lo sé - dijo ella levantando uno de los brazos del hombre y acurrucandose debajo de este - Jamás es por mi, pero siempre estas aquí.
Dan la observó, hace tanto tiempo que no la tenía tan cerca, era extraño, sentía algo en el pecho, algo parecido a cuando asesinaba sin piedad, ¿Satisfacción? ¿Eso era? ¿Se sentía bien al tenerla cerca? Observó su cabello rizado, su cuerpo, ¿Como era posible que algo tan frágil como ella fuera tan peligroso?
Dan escuchó pasos fuera de la habitación, inmediatamente retiro su brazo de Sel y los volvió a cruzar, la chica lo miró confundida y se levantó, un par de segundos después la puerta estaba abierta.
- Bien - dijo Danny ya en su forma humana con un par de gruesas frasadas en las manos - Aquí están, descansa Sel y cualquier cosa no dudes en llamarme.
- Gracias Danny - dijo ella tomando las frasadas - Descansa, estaré bien no te preocupes.
Danny le lanzó una mirada a Sel, parecida a un ten cuidado.
Cerró la puerta de la habitación, Danny se quedó con ese sentimiento de duda, así que no dudo en encender una de las cámaras del laboratorio por si algo pasaba.
Bajo hasta la cocina donde tomó un vaso con agua, se sentía extraño, sentía algo en su pecho, parecía cariño y miedo al mismo tiempo, pero ¿Por qué?
Camino al la sala, ahí yacían Sam, Danni, Tucker y Jazz. Todos lo miraban.
- ¿Y bien? - preguntó la chica de ojos amatista.
- La encontré casi a las afueras de la ciudad - contestó Danny mirando su vaso, unos segundos después miró a su hermana - Se sintió mal por lo que te hizo.
Jazz miró a Danny, no pudo evitar sentir pena.
- Yo, lo siento no debí tenerle miedo, pero - dio un suspiro - Recordar lo que Dan estuvo a punto de hacernos y saber que ella lo conoce, no pude evitarlo.
- Pues debiste - contestó Danny algo frustrado - Ella no nos haría daño, mientras se mantenga bajo control todo estará bien, no deben atacarla ni hacerla enojar.
- Yo lo único que quería saber que es lo que tenía que ver con Dan - dijo Danni algo apenada.
- Si supieras te irías de espaldas - contestó Danny sin pensar.
Todos en la habitación lo miraron. Danny se lamentó por abrir la boca, había metido la pata.
- Pues dinos viejo - dijo Tuker rompiendo el silencio.
- Ella esta enamorada de Dan - soltó al fin.
- ¡¿QUE?! - gritaron todos al unísono.
- No digas tonterías - dijo Sam - ¿Como puede sentir algo por alguien que jamás va sentir absolutamente nada?
- Es verdad - confirmó Danny - Ella me lo dijo.
- No sé si eso es un Wow ó un Deagh - dijo Tucker frotando los brazos - Pensar en tu versión malvada hace que me escalofríos.
- Pues no será necesario que pienses en él - dijo Danny bastante serio - Danni tuvo razón.
- ¿Yo? - cuestionó la pelinegra - ¿En que?
- La energía de Sel atrajo a Dan.
- ¡¿COMO?! - gritaron de nuevo el cuarteto de amigos sonando más alterados.
- ¿Como lo sabes? - preguntó Jazz.
- Dan esta con Selenia en estos momentos - contestó Danny.
- ¡¿La dejaste sola con ese monstruo?! - preguntó Sam alterada.
Danny negó con la cabeza.
- ¿Entonces viejo? - cuestionó Tucker deseperado - ¿Donde están?
Danny señaló el techo con su dedo índice, Todos fijaron su mirada hacia este.
- En el laboratorio de arriba - soltó al fin.
-¿¡QUEEE?! - volvieron a gritar.
En el laboratorio Selenia yacía junto a Dan, recargada en los brazos de este. Sus ojos comenzaban a ceder ante el cansancio.
- ¿Puedo? - preguntó la chica ya en su forma humana.
Dan la miró, alzó una ceja y se encogió de hombros.
- ¿Eso es un si? - preguntó Sel mientras se acercaba a su pecho. Alzó los pesados brazos del hombre y se acurruco entre estos. Selenia amaba sentirlo cerca, su aroma ahora era diferente, antes era a tierra y sangre, ahora era muy parecido al de Danny.
Sus ojos buscaron el rostro de Dan, ahí estaba, no estaba alucinando, tampoco era un sueño. Tenía a su lado a quien ella amaba, no le importaba si él no sentía nada, a Sel le bastaba que su cuerpo se llenará de esa hermosa sensación. Amor.
- ¿Como es posible que lo quiera? - preguntó Tucker viendo la escena en su PDA, pues vincularla con las cámaras de seguridad era muy facil.
- Ni yo mismo lo sé - contestó Danny.
- Debemos hacer que entre en razón - comentó Sam - El sólo le hará daño.
- Lo se Sam, sólo espero que Dan no la lastime tanto - dijo Danny - O de lo contrario, ella nos lastimara.
Estoy aquí, en el pasado. Observo mi alrededor, sinceramente no recuerdo nada de esto, mis brazos la rodean, como la primera vez que la vi, como la primera vez que me acerque a alguien sin querer dañarlo.
Su cabello rizado cae sobre sus hombros, su rostro yace en mi torso, pongo atención a su pecho, sube y baja con dificultad. Esta dormida, lo más seguro es que tenga otra pesadilla. Decido mover un poco mi brazo, a modo de que despierte, sus párpados se abren con dificultad.
Levanta su rostro hacia mi, sus azules ojos me observan, son tan profundos y llenos de luz, pero en el fondo, hay confusión y miedo.
- ¿Pesadilla? - pregunto de forma fria.
Asiente con la cabeza, me observa un poco más, nuestras miradas se cruzan por unos instantes, decido no seguir con ello y miro a otra parte. Siento como vuelve a recargar su cabeza en mi pecho.
- Gracias - la escucho decir - Por... Estar aquí.
Dirijo mi mirada hacia ella, su mano justo en la D en mi pecho. No digas tonterías niña, jamás me agradezcas, es lo menos que puedo hacer, después de todo lo que ocurrió aquel día. Es lo que de verdad me gustaría que saliera de mi boca.
- Descansa - contesto sin más - Mañana será otro día.
No me arrepiento.
Ese día no pensé con claridad, hasta que la vi, ahí. Tenía la mirada pérdida, no tenía emoción alguna, su rostro estaba apagado. Después de tanto tiempo crei que jamás la volvería a ver.
Bajo la mirada, esta dormida, de nuevo. Hace ya un par de años que no la observaba dormir. A pesar de todo, siempre a mantenido una sonrisa en ese rostro, aquel que se a cubierto de lágrimas millones de veces. Si niña tonta, regrese por ti, aquel día jure cuidarte, aquel día en el que casi me destruyes, el día en el que te vi por primera vez con tanta ira y odio. Esos ojos, deseaban arrebatar más vidas. Fue ahí cuando comprendí lo que pasaría sí perdias el control.
Observar que eras peor que yo, había tantos cuerpos destrozados, la sangre impreganada en tus ropas. Aquella mirada, esa mirada. Jamás podré olvidarla. Sinceramente lamento lo que te hicieron pasar, pero jamás crei que fueras así. Me sorprendiste, hiciste cosas a la cuales yo jamás me atreví.
No tenías piedad con nadie. Hombres, mujeres, niños. Lo único que escuchaba eran tus gritos, esos desgarradores gritos llenos de rabia. Te tomé entre mis brazos, ignorando el caos, ignorando los cuerpos a nuestros pies, ignorando tu ira. Recibí varias heridas, pero no me importó, quería que regresaras, que reaccionarias ante lo que estabas haciendo. Después de esos eternos minutos, volviste.
Escucho pasos, son en el pasillo, seguro mi otro yo y mis "viejos amigos" vienen a asegurarse de que ella aún siga con vida. Con mi mano izquierda controló las frasadas que trajo Danny, las arreglo en el suelo a modo de cama, hago lo mismo con Sel, la colocó entre las frasadas, estarás más comoda ahí.
Cruzo los brazos y cuando menos pienso la puerta se abre. Tal como pensé.
- Hola - Dice mi otro yo algo nervioso.
Lo miró durante un par de segundos. Los chicos detrás de él se miran entre si.
- ¿Que quieres? - pregunto deseando que se largen.
- ¿Que tienes que ver con Sel? ¿ Por que ella te aprecia tanto siendo que no tienes sentimientos? - cuestiona el chico frente a mi.
Alzo una ceja, quieren saber.
- ¡Que te importa! - respondo ignorandolos.
- Necesitamos saber, es esencial para pro...
- Ella no necesita protección - interrumpo al chico - Ella puede sola.
- ¿Que es lo que sientes por ella? - pregunta esa fastidiosa chica, Sam.
Me incorporo de inmediato, ellos dan un par de pasos hacía atrás.
- Nada - digo fríamente, no te diré nada, si tengo un vago recuerdo de ti, es que ocupas los sentimientos para conocer a los demás, conmigo no Sam.
La chica de ojos amatista me observa decidida a sacar información, temo decirte que no conseguirás nada.
- ¿Quieres su poder no es así? - Pregunta mi vieja hermana, Jazz.
La observó de arriba a abajo. Puedo notar que tiene una férula, no dudo que Sel haya tenido que ver con ello.
- Por lo que veo provocaste a Selenia - comento mientras sus ojos se muestran sorprendidos.
- Eso no tiene nada que ver - responde firme, esta tensa - Tu quieres el poder dentro de ella, es por eso que jamás te has alejado, no sabes como obtener ese poder, esa es la razón por la cual estas aquí.
- Muy buena idea - digo comenzando a dar pequeños aplausos y después de un par de estos me detengo, les muestro una sonrisa torcida - Pero no es asi.
- ¿Como? - Pregunta confundida - Estas mintiendo.
- No, no miento - comento mientras doy algunos pasos alrededor de la habitación - Se perfectamente como obtener ese infinito poder, para eso tengo que matarla.
Me miran sorprendidos y me atrevo a decir que también asustados.
- Para eso - continuo - Tengo que abrir su pecho, ya que ese poder se encuentra detrás de su corazón, al retirarlo, ella morirá.
- ¿Por que no lo has hecho? - Pregunta Sam - Tu sientes algo por ella, es por eso que no la has matado.
Le lanzo una mirada seguida de un gruñido. ¿Como se atreve? ¿Ella que sabe sobre mi? No por que conozca al mi otro yo significa que me conoce a mi.
- No Sam - respondo frío - Tu no sabes nada sobre mi. No la he asesinado por una simple razón - digo tratando de sonar convincente - Ella debe llegar al límite de su poder para poder retirarlo - miro de reojo a Sel - Ese será el momento.
- ¿Entonces la asesesinaras? - Pregunta Jazz frente a mi.
- Quizá - respondo tratando de no pensar en esa imagen que se forma en mi cabeza.
- ¡Eres un monstruo! - exclama una chica muy parecida a Danny.
- Lo sé - contesto mirandolos a todos - Pero la chica que casi los mata, confía en este monstruo.
- ¡Esa información no es suficiente! - exclama Danny.
- Ese no es mi problema - respondo cortante - Si tanto quieren saber pregunten a Clockwork.
Me miran sorprendidos, es momento de que sepan todo, pero no por mi.
Abro los ojos, esta obscuro. Escucho sollozos ¿Que ocurre? Salgo de la cama decidida a saber que pasa. Abro la puerta y camino por el frío pasillo, al llegar a la sala me doy cuenta que es mamá.
- ¿Mami? - ella voltea, esta llorando - ¿Que pasa?
- Bridgette, temo decir... - da un suspiro - Que papá ya no regresará cariño.
- ¿Que? - un nudo se forma en mi garganta, mi pecho empieza a doler.
Me muestra su saco, esta bañado en sangre, cierro los ojos tratando de borrar esa imagen, pero no funciona. Siento los cálidos brazos de mamá.
- El dio su vida para cuidarte - susurra a mi oído - Para cuidarte de ese monstruo.
Se escucha una explosión, el suelo comienza a temblar.
Después todo es silencio...
Estaba decidido a saber todo, todo sobre Sel y Dan. Ese par ocultaban muchas cosas.
- Necesitamos ir con Clockwork lo más rápido posible - comento mientras bajo las escaleras hacia el laboratorio.
- ¿Estas seguro de querer saber todo Danny? - Pregunta mi hermosa novia siguiendo mis pasos - No sabemos que es lo que Clockwork nos dirá ¿Que tal si no es de nuestro agrado?
- Ellos ocultan algo - respondo parandome en seco - Lo sé, quiero saber que es lo que esconden y si Clockwork tiene las respuestas iré con él.
Dan no es de hablar mucho y con lo poco que dijo me dejó muy en claro que Selenia es muy importante para él. Aún no comprendo el amor de Sel, ella es una chica dulce y amable, muy tierna. Mientras tanto Dan es un maldito, un ser sin escrúpulos decidido a terminar con cualquier vida si así lo quiere.¿Como puede amar a alguien así? Aunque pensándolo bien, cuando Sel perdió el control pude sentir una energía maligna, mucho peor que la de Dan.
- Viejo - dice Tuck tocando mi hombro y sacandome de mis pensamientos - Prepárate para cualquier cosa, si quieres saber todo acerca de ellos, tal vez haya cosas que te lastimaran, si estas seguro que ellos esconden algo pues...
- Lo sé Tuck - digo con una ligera sonrisa - Pero sea lo que sea tendré que enfrentarlo.
Me paro frente al portal y dos aros de luz recorren mi cuerpo. Les lanzo una mirada.
- ¿Vienen?
Ambos asienten con la cabeza y suben a la nave Fenton. Llegó la hora de saber la verdad...
Siento cosquillas en mi nariz, abro los ojos pesadamente. Ya es de mañana. Un par de cabellos yacen en mi rostro, son los culpables de las cosquillas.
Me incorporo dándome un estirón, vaya que había dormido bien, pero... No recuerdo haber dormido aquí.
Observo a mi alrededor, lo busco por todos lados, ¿Será que fue un sueño? ¿Lo extraño tanto que lo imaginé? Abrazo mis piernas, me siento tan mal.
- Por favor no vayas a lloriquear.
Esa voz, sabía que no estaba loca. Me levanto de un salto y busco con la mirada. Ahí esta en un rincón, cruzado de brazos con esa mirada seria, esa mirada que me gusta tanto. Me observa, sus ojos me atraen demasiado. Ambos nos miramos por unos segundos. No lo pienso dos veces y me lanzó sobre él. Lo abrazo, siento su energía.
- Dan - susurro suavemente - No me dejes sola...
- Jamás - me responde con un tranquilo tono de voz.
Se forma un nudo en mi garganta, trato de que las lágrimas no salgan, pero no puedo evitarlo. Lo observo, su rostro es serio.
De la nada me da una ligera sonrisa. Amo cuando hace eso, es muy raro que lo haga. Lo abrazo con más fuerza, siento sus brazos rodearme poco a poco, ¡me esta abrazando! ¡Es la segunda vez que me abraza! Se siente tan bien, siento su respiración junto a mi cuello. No sabes cuanto esperé para esto Dan.
Siento como recarga su cabeza en la mía, esto es tan genial, han pasado años desde que lo hizo por última vez. Me aprieta un poco más, estos momentos son únicos y debo aprovecharlos al máximo. Me acurruco en sus brazos, no sabes todo lo que siento por ti. Tal vez tu no sientas nada, tal vez no tengas sentimiento alguno, incluso tengas que fingir algo que no sientes, pero lo que yo siento me hace feliz, se siente tan bien ser feliz.
Me aparto poco a poco, lo miro a los ojos, esta tranquilo, jamás lo había visto tan tranquilo. Acerco mi mano a su rostro y la poso en su mejilla. Es cálido.
Para ser un fantasma sin lado humano debería estar frío, pero no es así. Él me imita, pero lo hace secando el par de lágrimas que se escaparon de mis ojos.
- Gracias - respondo tomando su mano sin apartarla de mi rostro - Siempre has estado aquí.
- Sabes que conmigo no estarás sola - hace una pausa - No de nuevo.
Hace un movimiento con su pulgar y acaricia mi mejilla. Cierro los ojos y me concentró en su caricia.
Conocerlo fue lo mejor que me pudo pasar, a pesar de que todos le digan monstruo. Para mi jamás lo será. Lo miro de nuevo, jamás me cansaré de miralo.
Ese día, aún recuerdo ese día. Estaba obscuro, no podía ver bien y olía a tierra. Estaba segura que era polvo, entraba un poco de luz desde un pequeño hueco. Después miré a mi alrededor.
Todo estaba destruido, me levante y apenas pude sostenerme en pie. Había aparatos y computadoras destruidas. Di un par de pasos pero tropecé con algo y caí. Al voltear hacia atrás sentí mucho miedo y terror.
Era un cadáver, pero no sólo era uno si no dos. Pamela y Jeremy Manson. Ambos cubiertos de sangre. Sus ojos yacían perdidos.
Traté de retroceder pero el miedo me lo impedía. Me levante como pude y sali corriendo, un poco antes de llegar a la salida choque con un pilar. Cuando menos me di cuenta el lugar comenzó a caerse. Todo había terminado, moriría aplastada.
Fue cuando sentí que alguien me tomó del hombro y me jaló hacia atrás. En esos momentos el edificio se derrumbaba.
Observé los escombros. ¿Como había podido escapar de eso? De pronto recordé que había sentido un jalon, miré poco a poco hacia atrás.
Ahí estaba, un hombre mucho más alto que yo, se veía fuerte, su piel era de un tono ligeramente verdiazul, su cabello parecía una enorme antorcha de color gris y sus ojos, esos ojos rojos, los cuales parecían haber sido teñidos con sangre.
Di un par de pasos hacía atrás, sinceramente me daba miedo.
- Hola...
Dijo sin más, lo miré confundida ¿Es que acaso no quería matarme?
- ¿Hola?
Respondí confundida.
- ¿Sabes quien soy? - preguntó.
Negué con la cabeza. Era verdad, no tenía ni la más remota idea de quien era.
Me miró de arriba a abajo. Me extendió su mano.
- Soy Dan - dijo a modo de presentación.
- Yo... - dije tomando su saludo - No recuerdo quien soy, no recuerdo mi nombre.
Mi cabeza me dolía. Él me observó. Sin más levantó algo del suelo.
- Tu nombre es Selenia - dijo colocando algo en mis manos - Igual a esta flor.
- ¿Sabes quien soy? - pregunté tomando entre mis manos la delicada flor.
- Si, por eso salve tu vida, no podía dejar que algo te pasara.
- Pues muchas gracias - dije tomando su mano.
- Tenemos que irnos, pueden encontrarnos - dijo tomando mi mano con más firmeza.
- ¿Quienes? - pregunté asustada.
- Hay personas buscándote - dijo él tomándome en brazos y levantando el vuelo - Una de ellas, es Valerie. La cazafantasmas más peligrosa de esta ciudad.
- Pero... - pregunté confundida - ¿Eso que tiene que ver conmigo?
- Que ahora eres midat fantasma - respondió sin más, sentí un hueco en el estómago.
No podía creer lo que el me decía, ¿como era posible que yo fuera mitad fantasma?
Soy una chica, normal, común y corriente. Pero por algo él estaba aquí. Nos estábamos alejando de la ciudad.
- ¿A donde vamos? - pregunté mientras me aferraba a él.
- Lejos, donde no puedan encontrarte - dijo volando a una gran velocidad. Se escuchó una explosión. Comenzamos a caer. Después ya no recuerdo que ocurrió.
A veces me gustaría recordar mi pasado, saber quien era. Es extraño, no recordar nada antes de todo esto.
Aún estoy entre sus brazos, me siento protegida, que nada puede hacerme daño mientras este con él. Me acercó rápidamente a su rostro y le planto un beso en su mejilla. Me observa confundido. Mis mejillas se tornan de un color escarlata. Lo sé, es tonto, pero de verdad, lo he llegado a querer demasiado.
Sus ojos me fascinan, me acercó lentamente, mi nariz toca la suya, estoy nerviosa, por lo que me doy cuenta él también, su respiración comienza a agitarse, la mía también.
Estoy tan cerca de él.
Uno de mis traviesos rizos se escapa y cae frente a mi rostro. Él lo retira suavemente y lo acomoda detrás de mi oído. Siento sus dedos rozar mi piel, la cual se eriza al contacto.
No se que hacer, sólo quiero tenerlo así de cerca todo el tiempo.
Esto que siento es hermoso, esa sensación que recorre mi cuerpo cada vez que se me acerca, más aún teniendo su boca frente a mi. Es una maldita tentación, si, estoy enamorada de un asesino, de alguien que no tuvo piedad alguna en matar a cientos de personas. Aquél que destruyó miles de vidas en un par de horas. ¿Como puedo amar a alguien así? Amor, que palabra tan simple, para describir algo tan complejo. Me gustaría que tuviera sentimientos, que sintiera lo mismo que yo, él también debería disfrutar de esta hermosa sensación.
Lo miro a los ojos, esos ojos color sangre, aquellos en los que puedo ver los gritos de todas esas vidas que se extinguieron en sus manos. ¿Que me pasa? ¿Por que parece que eso me atrae? El dolor, el sufrir de alguien ajeno. Pongo una de mis manos en su mejilla y la acarició.
- Dan - digo en un suave susurro.
Algo en sus ojos se enciende, pareciera ser un brillo, un muy tenue brillo, una delicada luz de vela en el medio de una tormenta.
- Sel - contesta de la misma forma, alcanzó a ver sus colmillos, parecieran que tienen un brillo propio.
Amo cuando dice mi nombre. Quiero besarlo, no veo por que no, ya no soy una niña, estoy a dos meses de cumplir 18 años, estoy a punto de convertirme en una mujer adulta.
- Dan... Yo... - No sé que decir, ¿que debo decir? ¿Le digo que quiero besarlo ó sólo lo hago?
Esos ojos azules yacen frente a mi, siendo sincero, jamás le había prestado atención a ese brillo que tienen, sólo lo tienen cuando esta cerca de mi. Selenia esta enamorada de un monstruo.
De mi.
No me puedes amar Sel, eres muy especial como para querer a alguien como yo, pone una de sus manos en mi mejilla, es suave.
- Dan - susurra de una forma tan dulce, mi respiración es agitada ¿Que me ocurre? ¿Que es lo que ella tiene para que me ponga de este modo? No lo entiendo, hay algo dentro de mí que reacciona a su cariño, un ligero cosquilleo, se siente...
Bien.
Me siento bien teniendola tan cerca.
Es acaso que... ¿Puedo sentir algo por ella? Pero yo elimine mi mitad humana, yo asesine al Danny humano. ¿Como es posible?
Sé que me ama, eso no puede esconderlo, pero, yo no sé que se siente, pero tal vez lo estoy sintiendo ahora, será acaso... ¿Acaso es el hecho de que no la quiero lejos de mi?
¿De querer tenerla justo como ahora? ¿Frente a mi, ambos mirándonos, sin que nadie interrumpa? ¿Que se siente amar? ¿Es esto? ¿Nervios de tenerla tan cerca?
¿Observar sus labios y que trague saliva, sólo por evitar no tocarlos? ¡Maldición son tantas las preguntas a las cuales no tengo ni una sola respuesta!
- Sel - contesto de igual manera, ella suelta un suspiro.
¿Que es este cosquilleo? No logro comprender, ¿es posible que tenga algún sentimiento? ¡No! Soy un asesino, un asesino sin piedad, cruel, que no siente culpa alguna. Pero... Tan sólo el hecho de mirar esos ojos, esos ojos azules, aquellos que me observan con deseo.
No puedo dañarla así, debo dejar de pensar en ella de la forma en que lo hago. Ella se irá y será por mi culpa. Soy el único que puede acabar con su poder.
Soy el único que puede acabar con ella.
Estaba decidido a saber todo, sin importar nada, ni siquiera enfrentar el obscuro pasado de Dan.
Nos encontramos justo en la puerta del castillo de Clockwork. Admito que me siento temeroso de saber el pasado de ambos, pero es necesario.
- ¿Listo hermano? - cuestiona Tuck regresandome a la realidad.
- Listo - respondo firme ante mi decisión.
Entramos a ese enorme lugar, obviamente Clockwork nos espera. Nos acercarmos a él y nos recibe con una sonrisa de lado, transformándose de viejo a un niño pequeño.
- Siendo sincero creí que llegarían antes. - comenta paseando alrededor nuestro.
- Sabes por que estamos aquí - digo bastante serio - Muestranos.
Él me observa un segundo y después sonríe.
- Claro, pero no puedo detenerlo, así que tendrás que observar todo aunque algunas partes lleguen a dolerte - explica acercándose al portal.
- Estoy listo - contesto firme, eso que dijo me asusto un poco, hay cosas que me dolerá observar, pero necesito saber.
- Bien - dice agitando su báculo - Empezemos.
El portal comienza a cambiar y de aquél, comienza a salir una densa niebla que nos envuelve a Sam, a Tuck y a mi.
De pronto todo se hace negro, me siento flotar. Cuando abro los ojos nos encontramos flotando a las afueras de Amity Parck.
Sam y Tuck flotan junto a mi. Pero no vemos a Clockwork por ningún lado. Bajamos lentamente y tocamos el suelo, al parecer nadie nos puede ver pues si lo hicieran estarían gritando "Danny Panthom" en cuanto me vieran.
- ¿Viejo que hacemos aquí? - pregunta Tuck confundido.
- Bien al parecer Clockwork quiere que lo veamos de cerca - contesto caminando lentamente.
- Quiere que vivamos lo que ocurrió - contesta Sam.
Sinceramente eso no lo había pensado, ahora entiendo el porqué de las palabras de Clockwork, me dolerá observar algunas cosas.
Caminamos un par de calles y sin querer nos topamos con una pequeña niña de no más de 7 años de edad. Su cabello es castaño y sus ojos son azules. Obviamente me doy cuenta del parecido que tiene con cierta chica que cononzo.
Es Selenia.
Comenzamos a seguir a la pequeña, va dando pequeños brincos estilo caperucita roja, al llegar a su casa sus padres la reciben con los brazos abiertos.
Ella se ve muy feliz, lo cual a mi, me saca una sonrisa. Vaya que era una ternura. De pronto se escucha una explosión. Al decir verdad por la distancia en la que se encuentra estoy seguro que es en el centro de la ciudad.
Nos damos cuenta que las explosiones se acercan, miramos hacia donde estaba la familia feliz hace unos momentos, están aterrados.
Corren a un refugio subterráneo, nosotros sólo observamos, al acercarse las explosiones me doy cuenta que es Dan, aproximadamente de unos 17 años, tiene una malvada sonrisa y sus ojos reflejan satisfacción al hacer explotar el lugar.
Obviamente, nadie puede vernos, observo a la gente huir, gritar de terror. El miedo invade todo el ambiente.
No puedo creer que Sel sienta algo por este monstruo, de pronto el tiempo comienza a avanzar más rápido. Giro la cabeza hacia mi derecha y Clockwork esta junto a nostros.
- Todo comienza aquí - cometa regresando el tiempo a la normalidad.
La ciudad esta semidestruida, varios hombres han ido a pelear contra Dan, pero ninguno regresa, y entre estos estaba el padre de Sel.
Observamos la escena, ¡vaya! Ahora sé de que trata el papel de un observador.
Las explosiones comienzan de nuevo, seguimos frente a la casa, bueno lo que queda de ella, en la que sólo quedan dos habitaciones de pie.
- ¡Corre Bridgette corre! - grita deseperada una mujer joven, su cabello es rizado igual que el de Sel, pero sus ojos son verdes.
- ¿Bridgette? - pregunta Sam - ¿Están seguros que..?
Clockwork le lanza una mirada a Sam, era como un calla y observa. Sam asiente con la cabeza.
Ahora que pongo atención, su madre le dijo "Bridgette", ¿Que ocurre aquí?
Una vez más observamos a la madre y a la pequeña correr, pero esta vez es diferente, Dan nota la presencia de la madre ya que la pequeña se detiene a levantar su osito de felpa.
Se escuchan aviones cerca, el piso comienza a vibrar. A lo lejos vemos tanques de guerra. Vienen por Dan.
Sin vacilar Dan apunta a la mujer y lanza un rayo, el cual al alcanzarla ocasiona que se prenda en llamas. Ese fuego de color verde la calcina casi de inmediato. Todo ante los ojos de la pequeña que había hecho lo posible por alcanzar a su madre.
La pequeña cae de rodillas, mis ojos no pueden creer lo que ven, Dan es un monstruo cruel y sin piedad alguna, no le interesa nadie que no sea él. Miro a mis amigos, Tucker tiene una expresión de terror, y Sam, Sam tiene cerrados los ojos y puedo notar un par de lágrimas caer. Esto es horrible, debe ser horrible para un niño presenciar la muerte de su madre y aún más de esta manera.
La niña yace frente a su madre, sus ojitos están cubiertos de lágrimas.
- ¿Mami? - alcanzo a escuchar, esas palabras me destrozan el alma. ¡Ese maldito de Dan!
Los tanques apuntan hacia Dan, quien sólo sonríe descaradamente. Pero algo ocurre, su sonrisa desaparece al escuchar algo a sus espaldas. Es la pequeña sollozando, la observa sorprendido, como si no se hubiera dado cuenta de ella.
Los enormes tanques blidados apuntan sus cañones hacia Dan, los aviones dan varias vueltas antes de lanzar los misisles.
Pero la pequeña sigue ahí, ¿No piensan matar a un ser humano? ¿o si?
La niña no se mueve del cuerpo calcinado de su madre, Dan la observa enojado.
- ¡Sal de aquí! - grita para nuestra sopresa - ¡Huye! - repite el chico frente a nosotros.
La niña lo obsreva confundida. Sin perder tiempo los cañones se preparan, ya que Dan se había distraído.
- ¡Fuego! - grita uno de los soldados, Dan al escuchar eso, se lanza sobre la pequeña a toda velocidad, una velocidad impresionante, la toma en brazos y usa su intangibilidad para esquivar el ataque tanto terrestre como aéreo.
Una enorme explosión hace vibrar la tierra. Cubrimos nuestros ojos ante la cegadora luz. Después de unos segundos todo regresa a la normalidad. Abro poco a poco mis ojos y me doy cuenta que ni Dan ni la pequeña estan.
Comienzo a buscarlos con la mirada pero no tengo éxito.
- No los hallaras aquí - comenta Clockwork - Él se la llevó lejos.
Abro los ojos en señal de sorpresa.
- ¿Que? - pregunto perplejo - ¿Como que se la llevó lejos?
- ¿La salvó? - cuestiona Tuck - ¡Pero hace unos minutos había asesinado a su madre!
- Estoy confundida - interrumpe Sam - Se supone que no tiene sentimiento alguno ¿Por que salvar a una niña desconocida? ¿Por que salvarla después de acabar con lo único que tenía?
- Es mejor... - responde Clockwork -... Que lo observen ustedes mismos..
Nos transporta hasta donde ellos se encuentran, es un bosque que aún se mantiene en pie. El tiempo esta congelado. Dan tiene abrazada a la pequeña. Clockwork presiona el botón y el tiempo vuelve a avanzar.
Dan suelta poco a poco a la pequeña, ella esta asustada.
- Te... ¿Te encuentras bien? - pregunta Dan.
La niña sólo asiente con la cabeza, aún tiene en sus manos su osito de felpa.
- Y... y... ¿y tu? - pregunta la pequeña acercándose a Dan.
Dan la observa, de igual manera asiente con la cabeza.
- ¿Por que no huiste? - cuestiona el chico - ¿Por que no te fuiste de ahí cuando te lo dije?
- Yo... - la niña comienza a llorar - Yo tengo miedo, ya no tengo a mi familia - dice entre sollozos.
Dan simplemente no deja de mirarla.
Creo comprender el por que Dan no le hace ningún daño.
- Él y ella, son iguales - comenta Sam - Ambos están solos, por culpa de la misma persona, es por eso que Dan la aprecia y protege, ve su reflejo.
Sam siempre tan inteligente, es justo lo que yo estaba pensando, el también se quedó sólo, la diferencia es que esta niña es mucho más pequeña que él.
Aún no logro comprender por que hizo todo esto, tal vez nuestras líneas del tiempo sean muy diferentes y gracias a eso, yo jamás llegaré a comprender el dolor que ellos han sentido, tal vez descargó ese coraje cuando asesino a mi lado humano, y no sólo eso, también a media humanidad. Pero ella, causo algo que ningún otro, compasión y empatía. Dan sabe lo que es quedarse sólo, no tener a su familia, es algo que tienen en común.
- Tengo que llevarte a un lugar seguro - dice Dan sacandome de mis pensamientos.
- No - responde la pequeña - Tengo miedo, quiero quedarme contigo.
Los ojos de Dan se abren como platos, esta sorprendido y demasiado.
- ¿Por que? - pregunta el chico - ¿Por que te quieres quedar junto a un mons...
- Tu me salvaste - interrumpe con la voz quebrada - Quiero estar contigo.
Toma la mano de Dan, este solo la mira, esta estático, estoy seguro que no sabe que hacer. Para mi sorpresa, corresponde al apretón de la pequeña.
- Sabes... ¿Sabes quien le hizo eso a tu madre? - pregunta Dan.
- No lo sé - responde ella - Sólo vi cuando ella... Bueno... Sólo sé que tu me salvaste, eso me basta.
- No soy humano como tu, soy un fantasma - explica mientras caminan.
- Eso que importa - contesta ella - Me caes bien.
Ella le dedica una calida sonrisa, la cual, causa que las comisuras de Dan se levanten.
Ambos caminan por el bosque, él se ve preocupado. Sienta a la pequeña en una roca y comienza a construir una casa del árbol. No tardó más que un par de horas en levantar una acogedora casita. Ambos entraron y ahí se quedaron. Decidí asomarme en la ventana, ella dormía y él vigilaba. Estaba pensativo, mirando hacia la otra ventana. Observaba hacia afuera.
- No sé que hacer - dijo para si mismo - Ojalá, estuvieran aquí, me pregunto... ¿que harían ustedes? Mamá, papá... Jazz...
Pude ver que sus ojos estaban cristalinos, los cerró fuertemente y un par de gotas saldas cayeron. ¿Estaba llorando? ¿Dan? No podría creerlo si no estuviera viéndolo.
Se recosto junto a la niña y la abrazo, hundió su rostro en el cabello rizado de esta. Él no podía consiliar el sueño, ya que, al no tener su lado humano, no necesitaba descanso.
Bajé de la pequeña construcción y me acerque a mis amigos.
- Él la cuida demasiado - comento pensativo.
-¿Que viste ahí Danny? - pregunta Sam - Dinos.
- Dan, recuerda a su familia, no la ha olvidado como nos hizo creer, incluso, llora pensando en ella.
Sam y Tuck me miran sorprendidos, se dan una mirada y Sam se acerca a mi.
- Afortunadamente tu no sentiste ese dolor - cometa posando sus bellos ojos amatista en mi - Ellos han pasado demasiado, yo creo... - hace una pausa mientras mira la pequeña casa - ...Creo que él ha comenzado a sentir más que compasión y empatía por ella - la miro curioso - Amor. - responde sin más.
-¿Amor?- pregunto confundido - Se supone que él no tiene ningún sentimiento...
- Lo mismo te hizo pensar con su familia - interrumpe Sam - No estaba tan equivocada - una línea curva de dibuja en su rostro - Ambos de aman, aunque Dan trate de ocultarlo y se aferre a eso, no durará mucho antes de que lo acepte.
Juro por lo más sagrado que jamás crei que Dan llegara a tener ese sentimiento. ¿De verdad la ama?
Es más de media noche cuando Dan, sale de ahí cargando a la pequeña en brazos, su forma fantasma sería detectada de inmediato en cualquier refugio al que la lleve. Se transforma en aquel chico de 14 años que ya nadie recordaba.
-¿Como es que puede hacer eso?- pregunto sorprendido al mismo tiempo que los seguimos.
- ¿Transformarse? - cuestiona Clockwork -¿Seguro que quieres saber?
Asiento con la cabeza.
-Asesinar a tu lado humano no fue lo difícil, poseer el cuerpo aún después de muerto si lo fue.
Mis ojos se abren por el asombro, ¡uso el cadáver de mi lado humano como un disfraz!
Eso hizo que mi estómago doliera, definitivamente Dan, era un maldito. Es imposible que sienta algo.
Se viste sucio y desalineado. Llega al refugio más cercano, por suerte ningún detector de fantasmas se activa . Deja a la niña en la entrada y se retira, no sin antes asegurarse que ella sea aceptada. Clockwork nos hizo aparecer en la habitación en la que la habían dejado, un escalofrío invadió mi cuerpo. Es un cuarto de no más de 3 metros, una frasada en el suelo es todo lo que había. Ella esta ahí, dormida, soñando aún con aquél que salvo su vida. El olor es horrible, la han puesto cerca de la fosa común.
De pronto se despierta, talla sus ojos, es cuando se da cuenta que él no está, abraza sus piernas y su osito. Comienza a llorar, se siente sola.
Salimos de ese lugar, extrañamente me siento mal, ella es muy pequeña para entender todo lo que ocurre.
Miro a Clockwork de soslayo, me dedica una cálida sonrisa, aprieta de nuevo el botón y todo avanza de manera rápida.
Al día siguiente, todo parece normal en aquel lugar, es grande, hay muchas personas. Pero una niña se encuentra sola, observando su plato de comida, la cual parece engrudo. Lo hace a un lado. Camina hacia la cerca, se recarga en esta, observando el bosque a lo lejos, ese bosque, en el que había encontrado a alguien como ella.
—Mira es la huérfana —dice una chillona voz detrás de ella.
Bridgette los observa molesta.
—Si — dice un niño obeso —Es la tonta que salvo a su oso y mató a su mamá.
— ¡Eso no es cierto! —grita Bridgette —Ella...
—Ella murió por tu culpa — la interrumpe una chica con trenzas y dando un fuerte empujón tirando a Bridgette —Ese monstruo la mato por tu culpa.
Por alguna razón, la ira me invade. ¿Cómo es posible que le hagan eso?
Bridgette tiene un gesto angustiado, al intentar levantarse tira de la cerca y logra levantar un pequeño pedazo, por el cual puede pasar. Sin pensarlo sale huyendo por ahí. Corre lo más rápido que sus pequeñas piernas la dejan, nosotros la seguimos de cerca, a lo lejos escuchamos como los niños le gritan que morirá allá afuera. ¿Cómo pueden ser así? De pronto llega al bosque, busca la casita que ese chico había hecho para ella, camina varias horas, tiene hambre y esta exhausta. De la nada ve la pequeña construcción. Sube como puede con la esperanza de encontrarlo. Entra con una sonrisa, pero esta desaparece al percatarse que ese chico no esta ahí. Se recuesta donde hace un par de horas había estado.
Yo la observo desde la ventana, no puedo creer que se sienta más segura junto a Dan.
Han pasado al menos unas de horas, de pronto un par de explosiones nos toman por sorpresa, Bridgette se levanta de inmediato y observa por la ventana. A lo lejos en el cielo, se puede observar una figura peleando contra un par de aviones.
La niña sin dudarlo sale de la casa y corre hacia la dirección en donde se encuentra el enfrentamiento, una nueva explosión nos hace voltear hacia dónde ella se dirige. Es Dan, le han disparado y ha caído.
Todos corremos hacia dónde ella va. ¡Maldición esta niña quiere morir!
Una nube de humo cubre nuestra vista, en cuanto esta se dispersa, nos percatamos de un Dan algo herido pero aún de pie. La niña se acerca hasta él, y sin dudarlo se lanza para abrazarlo.
Dan se da cuenta inmediatamente de la presencia de la pequeña.
— ¿Pero qué haces aquí niña? — cuestiona evitando el abrazo.
— Yo... Solo quiero estar contigo, el lugar en donde me llevaste no me gusta .— sé queja Bridgette cruzando sus brazos.
— Tonta ahí estarías segura de...
Dan no termina de hablar, pues es interrumpido por un sonido, un misil se dirige hacia ellos. Dan mira a la niña.
—¡Corre! — grita antes de que el misil los alcance, pero es demasiado tarde... El artefacto los a impactado.
El misil había impactado, el humo y el polvo nos impedían ver, me acerqué un poco más, fue entonces que lo vi, un escudo de energía. Di un suspiro de alivio.
— Por un momento creí que... — dijo Tuck antes de ser interrumpido.
— ¿Que la dejaría morir? — pregunto Clockwork — Nadie lo ha llegado a conocer totalmente, incluido yo. Dan es un enorme signo de interrogación.
Los aviones dieron la vuelta al percatarse que habían fallado en exterminarlo. Dan deshizo el escudo, pude observarlos, él se veía preocupado, en cambio, Bridgette, se veía algo asustada.
— Tienes que alejarte de este lugar — hablo Dan levantándose — Si te quedas junto a mi... morirás.
Bridgette abrió los ojos como platos, apretó los puños fuertemente y bajó la mirada.
— Soy una inútil — esas palabras sorprendieron a chico frente a ella y no sólo a él, también a nosotros— Lo único que hago es estorbarte.
— ¡Deja de decir estupideces! — gritó captando la atención de la niña frente a él y de nosotros, vaya, no hay duda que es un malhumorado —No eres un estorbo... — hizo una pausa y suavizo su voz — Solo... solo eres muy pequeña para entenderlo.
No podía creer lo que escuchaba, Dan quería protegerla a toda costa, al parecer ella era la única persona con la que se identificaba, tal vez ella y él solo se parecían en eso. ¿O no?
Al terminar de decir esto apuntó con su mano hacia uno de los aviones, y sin dudar, disparó un rayo de ectoplasma, el cual al golpear al avión lo hizo explotar por los aires. La explosión hizo que Bridgette se cubriera el rostro. Algunos restos humanos cayeron cerca, pero solo Dan se dio cuenta de lo que eran pues, se habían calcinado por la explosión. Yo estaba más que sorprendido, para él, era tan fácil destruir las cosas, acabar con más vidas. Yo no podía imaginarlo siquiera.
— Lo mejor será que vuelvas al refugio — dijo Dan mientras apuntaba al cielo — Ahí no correrás ningún riesgo — al terminar de decir esto derribó al segundo avión.
— Si para ti es tan fácil derribarlos — hablo la niña llamando su atención — ¿Por que peleas con ellos? ¿Si sabes que de todos modos terminaras con sus vidas?
Mis párpados se abrieron en su totalidad, ella es muy madura para su edad, se da cuenta de muchas cosas a pesar de ser aún una niña.
— ¿No es obvio? — habló Sam — No es tan fuerte como dice que es.
– Yo creo — dijo Tuck — Que lo hace para que las personas se confíen.
Dan quedó mudo ante su pregunta, ya habían pasado algunos segundos, ella lo miraba con atención, tenía que decirle la verdad.
— Por que... — la miró a los ojos — Es divertido. — hizo una sonrisa torcida.
Eso hizo que un escalofrío recorriera mi espalda, inmediatamente mi cabeza imaginó a Dan riendo descaradamente mientras quitaba vidas.
— ¿Acaso dijo que es divertido? — preguntó una muy enojada Sam sacándome de mis pensamientos — Si que es un demente — espetó cruzando los brazos.
La miré unos segundos y moví la cabeza en señal de negación, aún recuerdo cuando maleza poseyó a Sam, no se da cuenta que yo hubiese hecho lo mismo. Amarla sin importar lo que hiciera.
Miré hacia dónde se encontraban Dan y la pequeña, Bridgette lo seguía observando, bajó la mirada y se acercó a él.
— Esas personas. ¿Te hicieron daño? — cuestionó la pequeña.
— No — respondió algo dudoso — Pero quieren hacerlo, es por eso que me disparan.
Pues claro amigo. ¿Como no? Si has asesinado a un tercio de la población mundial.
— Yo... quiero cuidarte —dijo ella con un suave tono de voz — ¿Puedo? — preguntó levantando ligeramente los brazos.
Dan no sabía de lo que hablaba, solo asintió, sin esperarlo, Bridgette lo abrazo. El chico de ojos color sangre se quedo estático ante el gesto.
— Esa niña, no sabe lo que tiene frente a ella — comentó Sam sin quitarles la vista de encima — Tiene a un monstruo.
— Vamos Sam — dije tomando su mano — Todos sabemos que ella no lo ve, ni lo verá así.
— Eso lo entiendo Danny, lo que no entiendo es, ¿Como puede amarlo?
— Eso lo sabrán más adelante — interrumpió Clockwork.
— Pues yo no creo que falte mucho — dijo Tuck señalándolos.
Al voltear casi me voy de espaldas, Dan la estaba abrazando, su rostro reflejaba un enorme dolor, tenía los ojos cerrados, por más que quisiera ocultarlo, ese dolor pareciera estar escrito en él. La pequeña solo lo abrazaba.
— Te quiero mucho — pronunció ella causando que Dan abriera los ojos de golpe — No volverás a estar solo — sentí un nudo en la garganta al observar los ojos de Dan, estaban cristalinos, pareciera que en cualquier momento las gotas saladas caerían.
Él, solo intensificó el abrazo, acurruco su rostro entre los castaños rizos de ella. Bridgette sonrió ligeramente.
— Vuelve al refugio — pronunció Dan con la voz quebrada – Si vuelves ahí estarás a salvo de...
— No quiero ir — suplicó Bridgette — Ahí me tratan mal y se burlan de mi, dicen que ... — Se aferro más a Dan — Dicen que mamá murió por mi culpa.
Dan se separó inmediatamente de ella, la observo detenidamente, sus ojos comenzaban a inundarse y su labio inferior temblaba.
— Sabes que eso no es cierto — habló Dan tomando sus hombros —Tú no tuviste nada que ver.
Bridgette aguantó las lágrimas, no les permitió ni siquiera asomarse. Mordió su labio inferior y tragó saliva.
— ¿Tú sabes quién le hizo eso? – cuestionó ella, aún aguantando el llanto — ¿Sabes quién es el monstruo del que tanto hablan?
El chico de ojos color sangre no dijo una sola palabra, se quedo ahí, callado. Su mirada estaba fija en la de la pequeña. ¿Cómo decirle que él fue quien acabó con su familia? ¿Cómo decirle que él acabo con el mundo como ella lo conocía? ¿Como?
Dan dio un suspiro.
— Si algún día lo encuentras — habló Bridgette — Mátalo.
Los ojos de Dan se abrieron al escuchar esas palabras, después apretó sus labios en una fina línea.
— Si supiera — dijo Sam con una sonrisa — Creo que ella lo mataría.
— Tal vez por eso dijo que a estado a punto de destruir a Dan — dije captando la atención de mis compañeros — Tal vez recordó que el los mató ¿Pero cómo es que aún así lo ama? ¿Por que solo cuando pierde el control del poder dentro de ella se comporta así?
— Pues tal vez a ella la ciega el dolor y es por eso que lo ha intentado matar — comentó Sam.
Siendo sincero no sabía el por qué ella lo amaba y odiaba al mismo tiempo, al parecer Selenia ó Bridgette, son un signo de interrogación aún más grande que Dan.
— Tienes que volver al refugio — volvió a hablar Dan — Ahí estarás segura.
— No por favor...
— Oye oye oye tranquila – dijo Dan tomando una de sus manos — Si regresas prometo verte aquí en el bosque cada tercer día. ¿Te parece? Así no te sentirás sola.
Me sorprendía demasiado la actitud de Dan. ¿Quién diría que aquel asesino cruel fue un chico que se preocupo por una niña desamparada? Pero no se comparaba con Sel, bueno Bridgette, su carita de ilusión es lo mejor que he visto en estos recuerdos.
— ¿Lo prometes? — dijo la pequeña sacándome de mis pensamientos y tomando aún más fuerte la mano del chico frente a ella.
— Es una promesa — dijo Dan con una ligera sonrisa. Una sonrisa que hasta a mí me hizo sonreír. ¿Por qué? No puedo hallar las respuestas a tantas preguntas, él es amable con esa niña, pero ahora en mi época se podría decir que es frío y cruel con ella. ¡Vaya!de verdad estoy confundido.
— Yo lo prometo también — respondió Bridgette con una sonrisa.
Ambos caminaron cerca del refugio. Dan no dijo ni una palabra en todo el camino. Bridgette saltaba por doquier, no había duda de que ella estaba más que feliz estando con él.
Se detuvieron unos metros antes de llegar, pues para los detectores sería fácil advertir la presencia del chico.
— Bien — dijo poniendo una rodilla en el suelo — Te veré pasado mañana, trata de no levantar sospechas. Te esperaré justo en este lugar. – tomó su mentón y levantó su rostro — Por cierto, me llamó Dan.
— Seré lo más discreta posible — dijo la pequeña lanzándose a sus brazos — Te lo prometo Dan.
Dan la soltó poco a poco y la vio alejarse, dio un enorme suspiro. No se apartó de ese lugar hasta que ella ingreso de nuevo en el refugio. Desde la distancia en la que me encontraba podía verlo bastante bien. Se quedo mirando al refugio unos minutos, después levanto sus manos frente a su rostro.
— ¿Que es lo que me pasa? — lo escuché decir — ¿Que es lo que tiene esa pequeña que me hace sentir bien? — Volvió a mirar al refugio — ¿Acaso comienzo a sentir algo?
Movió la cabeza en señal de negación, después salió volando de ahí.
— Cada vez que lo veo con ella se dispersa la duda que tengo — dice Sam justo detrás de mi.
— ¿Cuál es tu duda? — pregunto mirándola a los ojos.
— ¿Él aún tendrá sentimientos? — dice mirando al refugio — Yo creo que si, Dan comienza a sentir algo por ella, pero, cree que alejándola de él, ella estará segura.
— Estaba pensando lo mismo — dice Tuck acercándose a mi — Créeme que recordar lo que él estuvo a punto de hacernos, hace que un escalofrío recorra mi cuerpo, pero al verlo con ella... ¿Me pregunto si será la misma persona que intentó asesinarnos?
– Hay muchas cosas de la cuales aún no estamos al tanto — comento acercándome al refugio — Pero de verdad quiero averiguarlo.
— Y lo harás — comenta Clockwork detrás mío — Solo es cuestión de tiempo.
En un parpadeo ya habían pasado los días para que Dan y Sel se encontrarán, bueno Bridgette.
Podemos observarla a lo lejos, se escurre entre la cerca, y corre lo más rápido que puede. Nadie nota que ella no está.
Se dirige al sitio nombrado, ahí se sienta y espera. En su rostro hay una sonrisa, la cual desaparece después de estar tres horas ahí. Tiene su cabeza recargada en ambos brazos, se nota desanimada, da un enorme suspiro y se levanta, camina hacia la salida del bosque con la cabeza baja.
—¿Tan pronto te vas? — se escucha una voz a unos metros de ella.
Bridgette se gira de inmediato y a un par de metros está el chico que le cambio la vida, yace recargado en un árbol.
Sin pensarlo, corre hacia él y se lanza en sus brazos. Yo estoy atónito, ambos ríen. ¿Dan riendo? ¿Junto a una niña? Ver para creer, y lo peor de todo es que lo estoy viendo.
— Vaya — habla Tuck muy sorprendido — No puedo creer que sean el mismo sujeto.
— Ni yo — comenta Sam mirándolos con los ojos muy abiertos — De verdad ambos son muy similares.
La pequeña se acurruca en su pecho.
— Creí que no vendrías — dice con la voz quebrada — Creí que me dejarías...
—¿Sola? — pregunta Dan levantando el rostro de la pequeña frente a él — Nunca más estarás sola — comenta en un suave tono de voz.
— Te adoro — dice ella abrazándolo aún más fuerte.
Dan sonríe y le corresponde el abrazo.
Sin esperarlo el tiempo comienza a avanzar como una película. Todos miramos hacia dónde se encuentra Clockwork. Varias imágenes aparecen frente a nosotros. Imágenes en las que Dan y Bridgette ríen y se abrazan. Momentos que solo ellos conocen, o al menos Dan recuerda. Así pasa un año en menos de 10 minutos. Hasta que se detiene en un momento en específico.
Bridgette llora, de hecho llora con mucho sentimiento, está junto a la cerca.
— Vaya vaya ¿Miren quien está de llorona otra vez? — comenta un chico delgado y pelirrojo, una cuántas pecas resaltan en su rostro.
— ¡Déjame en paz Mike! — exclama ella limpiando sus lágrimas con brusquedad, por lo que se, Sel, bueno Bridgette está a punto de cumplir 9 años.
— ¿Que? — pregunta el chico frente a ella — ¿Tu amigo imaginario no vendrá para tu bobo cumpleaños?
— ¡Él es real! ¡Ya te lo dije! — grita ella bastante enojada.
— Si es verdad que existe. ¿Por qué no ha venido en 2 semanas? — dice el chico sorprendiendo a la niña, causando que sus párpados se abran por completo — Son los días en los que has estado aquí a diario, según tú, cuando él viene te escapas del refugio. ¿O me equivoco?
Bridgette baja la cabeza, no tiene nada que decir. Sin esperarlo una explosión en el bosque los toma por sorpresa. De hecho no estaba muy lejos del refugio, lo cual causa que las alarmas se activen y las personas que están ahí entren en pánico.
Un par de aviones sobrevuelan el área, Bridgette sabe perfectamente por qué están ahí, buscan a Dan. Una minúscula chispa de esperanza se enciende en su pecho, puede volver a verlo, pero también tiene miedo de que los ataques de aquellos aviones se lo arrebaten.
— ¡Dan! — grita sin pensar, y sin perder tiempo escapa de aquella cerca sin ninguna dificultad.
Lo único que quiere es encontrarlo. Tanta es su angustia, que no se da cuenta que la siguen.
Al internarse en el bosque, una espesa nube se polvo le impide ver con claridad. Camina esquivando la maleza que se enreda en sus pies, se escucha otra explosión, está vez es un avión que ha caído. No cae muy lejos de ella, pues un fuerte estruendo la hace cubrirse los oídos y caer de rodillas.
— Definitivamente está niña no le tiene miedo a morir — habla Tuck contemplando la escena — Sinceramente yo ya hubiera huido.
— Ella ya no tiene nada más que perder— comenta Sam llamando nuestra atención — Solo lo tiene a él, y parece que el miedo a perderlo es el suficiente para que arriesgue su vida.
Yo aún no comprendía bien todo esto, pero admito que, si Sam estuviera en peligro o hubiéramos estado en una situación similar, definitivamente habría hecho lo mismo que Sel en estos momentos.
—¿Pero qué demonios fue eso? — dice una voz detrás de ella.
Bridgette se gira rápidamente.
–¿Mike? — pregunta sorprendida mientras se incorpora — ¿Que haces aquí?
— ¡Rayos! — exclama Tuck —¡Este niño la siguió hasta acá! Tengo un mal presentimiento.
— Lamentablemente yo también hermano — comento pasando mis dedos entre mi cabello.
—¿No lo recuerdas? — pregunta el chico — Soy parte del escuadrón de rescate civil...
—¡Pero solo tienes 14 años! — exclama Bridgette haciendo un ademán con las manos.
—¿Y eso que? — reclama el chico — ¡Tú apenas vas a cumplir 9 y ya te quieres matar!
—¿Pero de qué rayos estás hablando? — pregunta Bridgette frunciendo él ceño.
— ¡Corriste directo hacia dónde están atacando! — exclama el chico señalando el lugar donde está parada — Es más que obvio que quieres morir.
— Estás loco — comenta Bridgette cruzando los brazos — Mi mejor amigo está en peligro y yo vine a verlo.
— Deja de inventar cosas Bridgette – dice el chico frente a ella — Él no exis...
El pelirrojo se queda callado y mira hacia el cielo.
—¿Mike? — pregunta la chica —¿Que ocu...
—¡Corre! — grita el chico huyendo a toda velocidad.
Bridgette voltea hacia atrás, su cuerpo se paraliza, por alguna razón no puede moverse, el miedo la invade, su corazón late al mil por hora. Un avión va de picada hacia ella.
Su vista se mantiene fija en la enorme bestia de metal envuelta en llamas, esa bestia que se dirige directo hacia ella.
Está demasiado cerca para huir, puede sentir el calor del fuego, en un abrir y cerrar de ojos una figura conocida se posa frente a ella, después un sonido ensordecedor invade todo el espacio.
Lo único que puede escuchar es el palpitar de su corazón. ¿Acaso sigue con vida? Sus ojos están cerrados, tiene sus manos sobre su cabeza, la única reacción que tuvo fue taparse la cabeza y hacerse bolita en el piso.
— Tranquila — le dice una voz familiar — Todo está bien.
Bridgette abre los ojos lentamente, una resplandeciente luz verde la hace entrecerrar los ojos. Al levantar totalmente la vista se da cuenta del enorme escudo de energía. Dirige su mirada frente a ella, ahí se encuentra el chico que le salvó la vida, de nuevo.
– ¡Dan! — dice con la voz quebrada y levantándose a tropezones, sus piernas aún tiemblan.
— Hola Bridgette — saluda el chico mientras deshace el escudo de energía – Disculpa la tardanza, pero estos dos se atravesaron — comenta con una sonrisa torcida.
— Lo que importa es que ya estás aquí — dice la chica rodeando su torso con sus brazos — Estás aquí conmigo.
—¡No puede ser! — interrumpe una voz, es Mike y está pálido — Es... es él — tartamudea mientras señala a Dan.
— Él es Dan — dice Bridgette sin alejarse de su amigo – Mi mejor amigo.
Mike comienza a retroceder y a temblar. Dan frunce el ceño y sus ojos color sangre no se despegan del asustado chico frente a él. Le dirige una mirada llena de ira, el chico no puede moverse.
— Es... es... — Mike no puede ni hablar — El monstruo — susurra para él.
Dan le sonríe de forma burlona, sabe lo que debe pasar, es inevitable. Bridgette no debe saber quién es, y este es un cabo suelto el cual él tiene que atar...
Esto no me gustaba nada, Dan tenía una mirada que causaba que hasta el más valiente temblara. El chico seguía ahí, paralizado del miedo, no podía creer que Bridgette estuviera junto al tipo a destruido a la humanidad y casi medio mundo.
— ¿Que ocurre Dan? — pregunta Sel ó Bridgette mirando a su amigo.
— Nada pequeña — dice Dan mirando al chico — Nada que yo no pueda resolver.
— Esto no me gusta hermano — dice Tuck mordiendo sus uñas.
— Oh, es bueno oír eso — comenta Bridgette alejándose lentamente — ¿Hay algo en lo que pueda ayudar?
— De hecho si Bridgette — habla el chico de ojos color sangre — Podrías ir al centro del bosque y traer unas ricas frambuesas, no te tardarás mucho, unos 20 minutos si acaso.
— ¿Frambuesas? — pregunta Tuck.
— Busca distraerla — dice Sam muy atenta a lo que ocurre — Esto se va a poner feo.
— ¡Claro! ¡Lo que tú quieras! — la pequeña se alejó feliz y saltando como un lindo conejito.
Dan se acercó al chico, el cual retrocedía a cada paso que daba el fantasma frente a él.
— Vaya — comenta Dan cruzando los brazos — Parece que alguien siguió a mi linda amiga — dice con una sonrisa de lado.
— ¡Monstruo! — grita Mike, lo cual causa que la sonrisa de Dan desaparezca — ¿Que piensas hacer con ella? ¿Que es lo que quieres de Bridgette?
— Definitivamente esto se va a poner feo — comenta Sam tomando mi mano. La miro de soslayo, pero nuevamente la discusión atrae mi atención.
— ¿Desde cuando te preocupa tanto? — pregunta el fantasma comenzando a enojarse.
¿Que cómo sé cuando Dan está enojado? Es muy sencillo, sus ojos brillan como las mismas llamas del infierno.
— ¡Desde el momento en que la vi contigo! — exclama el chico pelirrojo sacando un arma.
— Eso no funcionará — comenta Dan acercándose.
— Tú no eres humano — comenta Mike, lo cual hace enfurecer a Dan.
— ¡Cielos! — exclama Tuck — El pobre chico está en problemas.
Sin esperarlo el chico tiene a Dan frente a él. El pelirrojo yace en el suelo y el arma que tenía en la mano ahora yace en la de Dan, la cual de un apretón la destruye.
— ¿Humano? — cuestiona el chico de ojos color sangre, mientras estos brillan con mayor intensidad —¡¿HUMANO?!– grita lleno de rabia — ¡¿Me lo dice un mocoso de 14 que molesta a una niña de 9 años?! — lo toma de cuello y lo levanta frente a su rostro —¡¿HUMANO?! — grita de nuevo mientras lo lanza contra un árbol, que al impactar, los huesos del chico se rompen por aquel golpe tan brutal, Mike intenta gritar de dolor, pero nada sale de su boca – ¡¿Lo dices tú?! ¡¿El cual le dice a una niña por más de un año que ella tuvo la culpa que su madre muriera?! — Dan camina dando enormes zancadas hacia el chico, el cual trata de moverse, pero el dolor es tanto que se lo impide — ¡¿De verdad pensaste que ella no me lo contaría?! — lo vuelve a tomar por el cuello apretando su tráquea — ¡Si para que me consideres humano tengo que ser igual a ti...! — lo deja caer y antes de que toque el suelo de una patada lo lanza nuevamente contra otro árbol — ¡Jamás lo seré!¡Escuchaste!¡JAMÁS! ¡PREFIERO SER UN MONSTRUO!
Dan estaba envuelto en ira, sus manos temblaban ante el coraje. Era estúpido que alguien como ese chico le dijera lo que es la humanidad, era estúpido que le dijera monstruo cuando él y su mediocre pandilla molestaban a Bridgette siendo aún más grandes y fuertes que ella. Su respiración era muy agitada y apretaba los dientes haciéndolos rechinar.
— Jamás... — pronunció Sam — Jamás lo habíamos visto así — mi novia estaba temblando.
— Ni cuando trato de asesinarnos se puso así — agregó Tuck con nervios en su voz.
— Admito... — comento atrayendo las miradas de mis compañeros — Admito que si él hubiera peleado de esta manera contra mi, yo no hubiese podido ganar.
Lo admito, estaba muy nervioso. Se supone que yo lo vencí hace unos años, pero... ¿Por que? En estos momentos demuestra una fuerza superior a la que tenía cuando me enfrenté que con él.
— Tú... — alcanzó a decir el chico llamando nuestra atención antes de toser sangre — Tú... quieres a Bridgette...
Dan abrió los ojos completamente, toda esa ira se esfumó en dos segundos. Quedo pasmado ante esas palabras.
— ¡Eso no es cierto! — gritó el chico de cabello gris y dando un par de pasos hacia atrás.
— Claro... que lo es — habló Mike en el suelo — Lo suficiente para... — comenzó a toser aún más sangre — Para matar a quien podría alejarla de ti.
— ¡Eso es mentira! — grita Dan apretando los puños, no podía ser cierto, él no tiene sentimiento alguno — ¡Yo soy un asesino, un asesino sin piedad alguna!
— ¿Entonces por qué haces esto? — el pelirrojo trata de levantar su torso pero le es imposible y vuelve a caer — Esto lo hiciste por ella, lo hiciste porque te duele que la lastimen.
Dan estaba estático, no sabía qué decir. Se sentía ya aterrado ante la idea de ser alguien con sentimientos, pero tan solo en pensar que volvería a estar solo, tan solo pensar una vida sin esa niña traviesa. Eso lo aterraba aún más.
— Te dijo que había personas que la rechazaban — el chico apoyó un codo en el suelo y levantó la cabeza — Ella siempre estaba sola, decía que solo había una persona que la quería... tú.
Dan lo seguía mirando sorprendido, no decía nada, sólo escuchaba. Su cuerpo comenzaba a temblar, no podía dejarse dominar así. Tenía que hacer algo.
— Nosotros creíamos que se estaba volviendo loca... — Mike tosió, esta vez salió más sangre — Decía que el chico del bosque era su amigo, su mejor amigo... y que con eso le bastaba... que ella lo quería mucho.
El chico de ojos color sangre se llevó una mano al pecho. ¿Que era lo que sentía? Su corazón latía mucho, pero se supone que es un fantasma, se supone que no tiene corazón. Entonces ¿Que era lo que estaba sintiendo?
— Sabes que llegara quién la aleje de ti...
— ¡Cállate! — interrumpió Dan en un grito, ignorando las imágenes en su cabeza— ¡Eso no pasará !
— Claro que si — dijo el chico antes de caer en el suelo — Lastima que ya no estaré vivo para verlo, por qué me encantaría ver tu cara cuando te la arrebaten...
— ¡Cierra la boca! — gritó de nuevo — ¡Yo me encargaré de eso no ocurra! —exclamó Dan acercándose al chico.
— Ambos son iguales... — susurró el pelirrojo, Dan se detuvo en seco — Ambos ya no tienen a nadie, solo se tienen uno al otro... Están solos por culpa de la misma persona... Danny...
Después todo fue silencio.
Dan tenía la mirada en el suelo, sus ojos estaban cristalinos, al cerrarlos varias imágenes de él y su familia aparecieron en su memoria, las tardes familiares, las veces en las que su hermana mayor, Jazz, lo defendía, los viernes el los que Sam y Tucker iban a buscarlo para ir a la casa de Sam a ver películas. Varias gotas saldas cayeron humedeciendo la tierra a sus pies. Tenía la mandíbula apretada, ese nudo en la garganta no se iba. Miró sus manos.
— Tal vez... — tragó saliva — tal vez si... la quiero — levantó su rostro y seco sus lagrimas de forma brusca, tal vez si se lo decía, ella jamás se alejaría, aunque eso signifique estar siempre con ella, y que ella corra peligro por estar junto a él — Y por eso no dejaré que la alejen de mí. La cuidare sin importar nada.
En un segundo ya se había ido volando de ahí, en ese lugar solo yacía el cadáver del chico.
— Demonios — habló Tuck — Vaya que de verdad estuvo feo...
— ¡Pero lo admitió! — exclamó Sam — Dijo que la quiere...
— Dijo "tal vez", pero no lo confirmó — dijo Tuck molestando a Sam.
— Aún así — comentó Sam cruzando los brazos — Él cree que eso es lo que siente, pero, en nuestra época no es así con ella. ¿Por qué? Eso es lo que no entiendo.
Yo tampoco entendía esa parte, tal vez más adelante en estos recuerdos, podamos saber que es lo que ocurrió.
Mientras tanto Clockwork nos llevó al lugar donde estaban Bridgette y Dan.
Ella se encontraba feliz recolectando las frambuesas, incluso las elegía. De pronto Dan apareció tras ella. La observo detenidamente, sus castaños rizos se movían de un lado a otro seleccionando las pequeñas frutas que él le había mandado a traer. Con su dedo índice tocó su hombro, lo cual la hizo saltar.
— ¡Oh cielos ! — exclamó la niña girándose de inmediato —¡Dan me asustaste! — dijo colocando una mano en su pecho.
— Yo... — Dan la miró, esos ojos azules tenían un brillo especial, como si se tratara de un par de zafiros bajo la luz del sol — Yo...
— ¿Que ocurre Dan? — preguntó la pequeña bastante confundida — ¿No te gustan las frutas que elegí? Si quieres...
Dan no la dejo hablar, simplemente la abrazó. Hundió su rostro en los castaños rizos de Bridgette, podía sentir su calor, podía sentir aquello a lo que las personas "normales" decían amor, se aferró aún más a ella, su inocencia y dulzura lo había atrapado, se sentía como un gatito acorralado en un callejón, rodeado de enormes lobos, los cuales se hacían llamar sentimientos. La pequeña se quedo estática en un inicio, pero después correspondió el gesto, rodeo al chico frente a ella, sus pequeños brazos apenas alcanzaron a rodear el torso del joven que la abrazaba.
— Yo te quiero Bridgette — pronunció Dan con la voz quebrada, le costó tanto trabajo admitirlo , pero, imaginar una vida sin ella, una eternidad sin ella, simplemente no podía— Nunca te alejes.
— ¡Ajá! — exclamó Sam — Se los dije — continuó en tono triunfal.
— De acuerdo — dijo Tuck — Tenias razón.
Yo solo los mire de soslayo y moví la cabeza en señal de negación, si no es por que estamos en otra situación, habría podido jurar que Tuck y Sam apostarían.
Bridgette emitió una ligera sonrisa y abrazó aún más fuerte al chico frente a ella.
— Jamás te dejaré solo, eso ya lo sabías, y yo también te quiero — dijo esto dando un beso en la mejilla de Dan, lo cual causó que los ojos del chico se llenarán de sorpresa y un cosquilleo recorriera cada rincón de su ser — Y mucho.
— Yo te quiero aún más — dijo el chico de ojos color sangre, se separó poco a poco de ella hasta quedar de frente, decidió cerrar su promesa dando un beso en la frente de la pequeña — Jamás dejaré que algo malo te pase.
Esto es increíble, ni Sam, ni Tuck, ni yo lo imaginamos. Al parecer es como me lo dijo ella aquel día, él no es tan malo. Sel ó Bridgette, se ha encariñado con él, ha demostrado muchas cosas de la cuales nosotros jamás pudimos imaginar. Dan, has sufrido demasiado, al igual que ella.
— Ven vamos quiero mostrarte un lugar — dijo Dan cargando a Bridgette — Te gustará.
Salió volando de aquel lugar, obviamente los seguimos. Después de unos cuantos minutos llegamos a la costa, había un enorme acantilado, Dan sentó a la pequeña, pude notar que ella tenía los ojos cerrados, estaban bastante lejos de la ciudad.
— ¿Ya? — cuestionó ella algo impaciente.
Dan se sentó junto a ella y la abrazó.
— Bien, puedes abrirlos — confirmó con una sonrisa.
Bridgette abrió los ojos y quedo maravillada ante lo que yacía frente a ella. Nosotros no nos habíamos dado cuenta hasta que hicimos lo mismo que ellos.
Un hermoso cielo estrellado yacía frente a todos nosotros. Millones y millones de estrellas adornaban el enorme cielo encima nuestro.
—¡Wow! — exclamaron Sam y Tucker al unísono.
— ¡Esto es hermoso Dan! — dijo ella con la voz quebrada — ¡Es lo más hermoso que he visto!
— Sabía que te gustaría — Dan la rodeó con ambos brazos — Cada vez que nos veamos vendremos aquí ¿Te parece bien?
— ¿Que si me parece bien? — dijo Bridgette acurrucada en sus brazos — Me parece perfecto.
— Te quiero... — pronunció Dan — De verdad te quiero mucho.
— Por cierto — Bridgette sacó las frambuesas que había recogido en el bosque — No hay que desperdiciar, anda come — dijo ella con una dulce sonrisa en su rostro, Dan la miró unos segundos, de igual manera le respondió con una sonrisa, tomó una frambuesa y la comió.
Así pasó la noche, ambos se quedaron ahí abrazados y saboreando las frutas que la pequeña había recolectado, hasta que Bridgette se durmió. Esto de verdad es increíble, jamás imaginé a Dan como lo estoy viendo ahora, por lo que veo jamás perdió su lado humano.
Él no podía regresarla al refugio, sabía que buscarían en los alrededores y encontrarían el cadáver de aquel chico. De igual manera buscarían a Bridgette, si es que habían notado que ya no estaba.
Se quedó toda la noche junto al acantilado, sentía una enorme paz. Jamás se había sentido así.
Yo lo observaba desde unos cuantos metros, tal vez no pueda vernos, pero los fantasma sentimos nuestra presencia incluso si somos de otra línea temporal. Dan se veía tranquilo, tenía una sonrisa en su rostro mientras contemplaba el cielo encima de él.
— Al parecer por primera vez estoy haciendo lo correcto — dijo para sí mismo, ó eso fue lo que yo creí — De verdad me encantaría que estuvieran aquí, papá, mamá y Jazz, principalmente tu Jazz, ahora entiendo por qué me protegías tanto, tú amor de hermana mayor era inmenso, espero ser igual de bueno para ella — susurró mirando a Bridgette dormida entre sus brazos — Espero y estén orgullosos de mi.
Me sentí tan mal, Dan solo la tenía a ella, y yo, yo lo tenía todo. En cuanto llegue a casa, sé que ahí estarán mamá y papá esperándome, incluso Jazz. Sé que los fines de semana ahí estarán Sam y Tucker, pero al mirar esto, de verdad siento compasión, a pesar de lo que hizo, a pesar de lo que hará, por qué estoy seguro que esto no termina aquí, en esta época, solo la tiene a ella, a Selenia ó Bridgette, estoy empezando a creer que de verdad la quiere y que siente algo más que solo empatía.
— Increíble. ¿No lo crees? — pregunta mi hermosa novia detrás de mi.
— ¿Lo que está pasando? — cuestiono tomando su mano y mirando hacia dónde se encuentra Dan — Si, es increíble, jamás nos imaginamos esto.
— Lo sé — dice acercándose a mí — ¿Crees que por eso ella..?
— ¿Se enamoró de Dan? — ella asiente con su cabeza — Pues no te diré algo que no sé — contestó con una sonrisa — Pero creo que aquí lo sabremos.
La observo detenidamente, sus hermosos ojos amatista me vuelven loco, me acerco lentamente y toco sus labios, la beso sin pensarlo siquiera, la tomo de rostro y saboreo sus labios. ¡Los besos de Sam me embriagan!
Me separo lentamente de ella y la observo de nuevo.
— ¡Oigan estamos aquí! — grita Tuck mientras Sam y yo nos sonrojamos — Al menos aléjense más, sean discretos.
Sam y yo comenzamos a reír. Clockwork movió su cabeza en señal de negación y adelantó el tiempo.
Está vez se adelantó tres años, no entiendo a Clockwork, pero admito que todo lo que pasó frente a nuestros ojos en menos de 30 minutos pudo explicar algunas cosas. Los recuerdos nos mostraron una amistad honesta y sincera, imágenes de ambos contemplando el cielo, riendo, volando entre las nubes, incluso uno que otro beso en la mejilla y en la frente. Bridgette ahora tiene 12 años y Dan 21...
Ambos están el mismo lugar, mirando el cielo y de igual manera abrazados, pero ella llora...
¿Que es lo que ocurrirá está vez?
Aún los observo de lejos. Bridgette llora pero no sabemos por qué. Estos dos, son tan parecidos, a veces me pregunto, si ella era el destino que me esperaba de no haberlo cambiado. Tal vez después de que Sam murió, ella fue la mujer que la vida me envió para que yo pudiera ver que estaba en el camino equivocado, y tal vez así, no convertirme en aquel ser de destrucción que es Dan ahora, y digo tal vez, por qué no todas las líneas del tiempo son iguales.
— ¿Aún te sientes culpable? — pregunta Dan con una voz muy diferente a la anterior, vaya que ha cambiado, lo escucho más maduro. Aparte que está un poco más alto y su cuerpo ha tomado una forma más robusta.
— Si — contesta ella, de igual manera me sorprende pues su voz ya no es de niña— Aún me siento culpable, aunque no tuve nada que ver.
— Si sabes que no fue tu culpa ¿Por qué aún crees que si lo fue? — cuestiona Dan levantando el rostro de la chica ya que tenía la mirada en el suelo, y digo chica pues si bien lo noté, Bridgette ya no luce como una niña. Ya es toda una señorita.
— ¿Cuantos años dijo que tiene? — preguntó una sorprendida Sam.
— Dijo que tiene 12 — contestó Tucker — pero no parece de 12.
— Esa chica parece de 14 — dijo Sam observándola de arriba a abajo.
— Vaya qué si — dije sorprendido — Danni parecía una niña a esa edad.
Todos miramos de nuevo hacia dónde estaban los chicos sentados.
— Siento que Mike murió ese día por seguirme — dijo ella mirando a los ojos a Dan, quien solo apartó la mirada — Si tan solo...
— Si tan solo no te hubiera seguido no hubiera muerto — continúa el chico de ojos color sangre, acomodando el rizado cabello detrás del oído de la chica frente a él — Lo sé.
Bridgette asiente con la cabeza y se vuelve a acurrucar en los fuertes brazos de Dan. Sin duda Bridgette ya no es una niña, ahora no sólo ve a Dan como un amigo, si no como alguien muy importante, lo suficiente para descartar una existencia sin él.
— Ella cree que el chico murió por su culpa — comenta Sam.
— Literalmente lo fue — comenta Tuck, Sam y yo lo miramos algo molestos — ¿Que? De verdad lo fue — se defiende encogiéndose de hombros lo cual causa que Sam ponga los ojos en blanco.
— Sabes — habla Dan con una sonrisa algo maliciosa— A veces pienso, que ese chico te gustaba.
Bridgette se separa inmediatamente de Dan, sus párpados están muy abiertos y tiene una expresión de asombro.
— ¡¿Acaso estás loco?! — gritó Bridgette lo cual causó que Dan se sorprendiera — ¡¿Como piensas eso?!
— dijo esto casi como un reclamo, como si la hubiese ofendido, pero Dan yacía tranquilo, incluso con esa sonrisa en su rostro, Bridgette se había sonrojado.
– Pues — dijo Dan cerrando los ojos por un momento y aún sonriendo — Siempre piensas en él y en lo que le pasó, es muy obvio — dijo encogiéndose de hombros.
— ¡No! ¡Eso jamás! — exclamó ella cruzando los brazos y con un ligero puchero en su rostro acompañado de rubor.
— ¿Y bien entonces quien te gusta del refugio donde estás? — preguntó Dan haciendo sonrojar aún más a la chica.
— Nadie — dijo ella mirando al suelo. Ella no tenía tiempo de eso, ese lugar no parecía un refugio, si no un lugar en donde la gente trata de destruirse mutuamente.
— ¿Entonces por qué te sonrojas? — volvió a preguntar un muy divertido Dan.
— No lo sé — contestó muy seria — Jamás me había puesto a pensar en eso.
Dan la observó, su sonrisa había ido disminuyendo, se dio cuenta que su pequeña amiga estaba creciendo, ella no sería una niña para siempre, sabía que tarde ó temprano se enteraría de la verdad. Y eso era, a lo que más le temía.
— Bien vamos a llevarte a casa — dijo Dan ofreciendo su mano — No debes llegar muy tarde.
— Está bien — la chica de cabellos rizados miró a Dan y soltó un suspiro — Vámonos.
Dan la subió a su espalda y alzó el vuelo.
Volaban algo bajo, para ser exacto, encima de los árboles, la chica de ojos azules acariciaba las hojas de las copas, su mirada era tranquila, como un lago el cual refleja la luz de la luna, estaba sentada en la espalda de Dan. Observó al hombre frente a ella, hace tantos años que estaban juntos, era la única persona con la que podía ser ella misma, la única persona por la que sentía millones de cosas cuando lo miraba. ¿Pero que estaba pensando? Él es mayor que ella, es imposible que sienta algo por él, es su mejor amigo, pero también es el único que tiene. Puso ambas manos en la espalda de Dan, al tocarlo sintió un ligero cosquilleo, algo estaba cambiando. Algo en ella estaba cambiando. Su corazón brincaba cada vez que Dan decía su nombre, una sonrisa se dibujó en su rostro y movió la cabeza en señal de negación.
—¿Pasa algo Bridgette? — cuestionó Dan, sorprendiendo a la chica mientras ella miraba a otro lado tratando de ocultar el notorio rubor que teñía sus mejillas.
— Nada es solo que... — miró al cielo y observó las estrellas, causando que sus comisuras se levantaran — ¿Podemos ir más alto?
— ¡Claro! — dijo Dan elevándose lo cual causó emoción en la chica que llevaba en la espalda.
– ¡Más alto! — gritó Bridgette entre risas — ¡Hasta que pueda tocar las nubes!
— ¡Como usted siga señorita! — gritó Dan elevándose aún más.
Ambos se adentraron en un enorme banco de nubes esponjosas. Bridgette pasaba sus manos en estás, las cuales al tocarlas dejaban una estela de vapor. A la chica le encantaba observar el mundo desde arriba, al mirar encima suyo, veía las millones de estrellas, sentía que si levantaba la mano, podría tomar un puño de estás y llevarlas consigo a esa obscura habitación del refugio. La chica de rizos castaños y ojos color zafiro, reía sin parar, lo cual para Dan, era la melodía más hermosa que había escuchado en su vida. Esa hermosa risa era la razón por la cual seguía viviendo, escucharla reír, hablar, incluso llorar, aunque eso no le agradara del todo.
Dan le hizo una ligera travesura a Bridgette, dio un giro y logró hacer que la chica se soltara de su espalda, cayendo hacia la nada. Bridgette al principio se asusto, pero no era tonta, Dan jamás le haría daño, ni de chiste se atrevería a lastimarla. Así que solo cerró los ojos y sintió la brisa del viento en su rostro mientras caía, sintió unos fuertes brazos rodearla. Al abrir los ojos, Dan estaba frente a ella, él volaba de espaldas a una baja velocidad, mientras que la chica de ojos azules yacía recargada en el pecho de Dan. Ambos se miraban frente a frente. Dan suavizo su mirada y una sonrisa se dibujó en su rostro.
Ese rostro, lo había visto ya durante 6 años, como había cambiado, esa niña asustada y confundida, se había convertido en una valiente y extrovertida chica. Temía que todo esto terminara, esas tardes en el bosque, la primera vez que sintió un abrazo sincero fue gracias a ella, su calor, esos dulces besos que le daba en las mejillas, las noches junto a ella mirando el infinito y sobre todo, ese amor que emana de ella. Ella es todo para Dan, ella es toda su existencia.
—¿Cuantos años tienes? — preguntó Dan poniendo su mano en su barbilla fingiendo pensar.
Bridgette comenzó a reír de nuevo.
— No seas tontito — dijo ella dando un golpecito con su dedo índice en la nariz del chico — Yo tengo 12 ¿lo olvidas? Y tú 21 por si no lo recuerdas — termino esto último enseñando su lengua.
— Aún eres una niña — comentó Dan, lo cual causó que la chica frente a él frunciera el ceño.
— Ya no soy una niña — contestó algo molesta — En unos cuantos días cumpliré 13 y seré toda una adolescente — finalizó esto casi con orgullo en su voz — A lo que tú serás un viejo con 22 años.
— Oh, disculpe la osadía señorita Bridgette — dijo Dan algo burlón y enarcando una ceja.
— ¿Te estás burlando? — cuestionó la chica frunciendo el ceño.
— ¿Yo? — preguntó Dan con una cara de ofendido — No, yo no sería capaz de algo así — dijo esto último con sarcasmo en su voz .
— ¡Si te estás burlando! — exclamó Bridgette dándole un golpe en la cabeza con la palma de su mano al chico de ojos rojos.
Dan se sorprendió, e hizo una cara de "tú no te atreviste a hacer eso"
— ¡Me las vas a pagar! — dijo Dan con una voz algo tenebrosa, la cual Bridgette respondió con una sonrisa de lado.
— No te tengo miedo — contestó con voz retadora.
Sin avisar, Dan comenzó a hacerle cosquillas a la chica de ojos azules. Ambos reían sin parar. Bajaron al bosque en medio de risas, pero la de Bridgette desapareció cuando pasó por el lugar donde encontraron a Mike.
Dan se dio cuenta de inmediato, esos ojos azules se llenaron de nostalgia, y podría decirse que también de culpa, bajó la mirada y camino junto a ese lugar sin mirar. Dan la tomó de hombro y le dedicó una cálida sonrisa, lo cual hizo que la castaña respondiera igual.
— Gracias Dan — dijo ella llamando la atención de todos, pero principalmente la del chico junto a ella — Siempre estás conmigo, jamás me has dejado sola.
Ambos se abrazaron, Dan acaricio su cabello. Era tan suave, ese olor a frambuesas lo hipnotizaba, sus ojos color zafiro lo transportaban a un lugar lejos de todos aquellos gritos que lo atormentaban, todos esos gritos de aquellas personas a las cuales les arrebató la vida.
—Bridgette — susurró — Tú eres la que ha estado siempre conmigo — la castaña levantó la vista encontrándose con esos ojos rojos, estaban muy quietos — Yo soy el que debe agradecer.
Ambos se miraron unos segundos. Dan sentía un ligero cosquilleo al observar esos ojos azules, un hermoso y profundo azul. Él sabía que lo que sentía por Bridgette no era sólo un cariño común. Era amor, estaba más que seguro.
Ninguna persona antes había causado sonrisas en él, nadie se había preocupado por el monstruo que destruía al ciudad, nadie se había quedado contando estrellas con él hasta el , excepto ella.
Y por eso debía decirle la verdad, pero no ahora. Aún quería disfrutar unos días más, solo unos días más junto a ella.
Se acercó a su rostro y depósito un suave beso en su frente, lo cual ocasionó un ligero rubor en la chica de cabellos rizados.
— ¿Mañana? — preguntó Dan sonriéndole.
— Mañana — confirmó ella de igual manera — Aquí estaré.
Ella caminó rumbo al refugio. Dan la miro alejarse y como siempre, soltó un suspiro al verla entrar en aquel lugar.
— Aún no comprendo ¿cómo es que comenzó a asesinar a todos de nuevo? — preguntó Tucker observando todo junto a nosotros.
— No lo sé Tuck — hablé sin quitar la vista de mi futuro yo — Pero ojalá no sea lo que yo estoy pensando.
¿Y que es lo que estoy pensando? Sencillo, una tragedia, que los tanques lo encuentren y que como siempre ella este junto a él y algo le pase. Eso es lo que no quiero que pase.
En un parpadeo, Clockwork nos llevó a la habitación donde se encontraba Bridgette, la cual, estaba pintada de gris y había una ventana que daba a las montañas. Casi no se veían estrellas, ni siquiera la luz de la luna entraba en aquel lugar. Un colchón sucio yacía en el suelo y un par de frazadas encima. Ella estaba acostada en aquel colchón.
Tenía una pelota de goma, la cual lanzaba contra la pared y está rebotaba de nuevo a ella, quien la tomaba y de nuevo la volvía a lanzar.
— Estoy tratando — dijo ella para sí misma y dejando la pelota de lado— Trato, de verdad, trato de no pensar en ti Dan.
Soltó un suspiro y de dejó caer en el colchón.
— Bien, es más que obvio que está enamorada — comentó Sam — Y es lógico, el Dan que ha estado junto a ella todos estos años, no es el mismo al cual nos enfrentamos.
—Hasta se podría decir que es humano — dijo Tuck algo sorprendido.
De pronto un timbre nos hizo saltar, era parecido al de una prisión, afuera en el pasillo unos altavoces anunciaban la hora de cenar. Bridgette se levantó y camino sin ganas hacia este.
Abrió la pesada puerta de metal y salió dejando que está se azotara, al mirar atrás hizo una mueca de desagrado.
— Miren quién es — dijo una voz, la cual causó que la castaña pusiera los ojos en blanco — La culpable de la muerte de mi hermano...
— Ya te dije que yo no fui — interrumpió Bridgette con voz tranquila.
— Tú tuviste la culpa — dijo la pelirroja acercándose de forma amenazante a la castaña — Él te siguió aquel día...
— ¡Yo no le pedí que fuera por mí! — gritó Bridgette girándose y encarando a la pelirroja — ¡Yo estaba bien sin él!
— ¡Mi hermano hizo su trabajo! — gritó la pelirroja — ¡Era miembro del escuadrón de rescate civil!
— ¡Pues yo no tengo la culpa que un adulto sea tan idiota para mandar a un niño de rescatista! — gritó la castaña perdiendo el control.
— ¿Por que tú sigues viva y mi hermano no? — preguntó la chica — ¡No hay otra razón! ¡Tú lo mataste!
¡Ya cállate Angie! — gritó Bridgette —¡Dan siempre me protege a mi, solo a mí, así que yo no tengo la culpa de que él se haya ido a meter en una zona peligrosa!
— ¿Acaso..? — Angie, la chica frente a Bridgette retrocedió un par de pasos hacia atrás — ¿Acaso dijiste Dan? — preguntó la chica bastante asustada, se podría decir que incluso palideció.
— Oh, oh — dijo Tuck — Esto no me gusta nada.
— Siendo sincero a mí tampoco — comenté nervioso. —Al parecer todos saben quién es Dan, menos Bridgette.
— ¡Si! — exclamó la castaña — ¡Mi amigo se llama Dan, y él solo me cuida a mí, él me protegió del monstruo del que tanto temen, si encontró a tu hermano y lo mató es por qué Dan estaba conmigo! ¡Era más que obvio que no lo protegería!
Las dos chicas detrás de Angie también se veían bastante asustadas.
— Lo más seguro es que sea mentira — comentó una rubia de ojos verdes detrás de la pelirroja.
— Piensen lo que quieran — espetó Bridgette dando media vuelta — Siempre lo hacen — dijo continuando su camino.
Angie y las otras dos chicas se miraron entre sí.
— ¿Será verdad? — preguntó una de ellas — entrelazando sus manos, se veía preocupada.
— Primero tenemos que asegurarnos de que en verdad sea él — dijo otra casi susurrando — Pero en caso de que sea mentira...
— Juro que golpeare a esa tarada hasta matarla — dijo Angie apretando los dientes.
— ¡Eso no es justo! — exclamó Sam bastante molesta — ¡Ellas tienen más de 15 años y ella solo 12, no es justo! ¡Como me gustaría darles una paliza!
— Lo sé Sam— dije tomando su hombro y tratando de calmarla — Pero no podemos interferir.
— Todo es como debe ser – habló Clockwork, quien solo se había mantenido callado todo este tiempo, al parecer tampoco le agradaba mucho tener que repetir esta historia — Y así tiene que quedarse.
— No será muy lindo ver cuando intenten eso — habló Tuck — Aunque dudo mucho que Dan se los permita.
En eso Tucker tenía razón, Dan jamás permitiría que le pusieran un dedo encima a Bridgette, creo que sé hacia dónde va todo esto.
— ¿Y si es verdad? — preguntó otra captando nuestra atención, mientras miraba a todos lados.
— Entonces actuaremos — dijo la pelirroja — Y vengare a mi hermano con la muerte de una rara y del monstruo que lo mató.
Era totalmente injusto que tres chicas de 16 se metieran con una de tan solo 12. Eso me hacía hervir la sangre, pero lamentablemente, no podía interferir. Solo podía observar.
Clockwork nos traslada al comedor, casi me voy de espaldas, hay muchísimas personas aquí. A pesar de ser un sitio enorme, aún así es algo difícil moverse, es parecido al tren subterráneo en hora pico. Busco a Bridgette con la mirada pero no la encuentro. Miro a Clockwork con gesto confundido, después nos señala la puerta. Nos dirigimos a la salida y al atravesarla nos percatamos de que Bridgette está afuera del refugio sentada en el suelo, trae su charola con comida en sus manos. Estaba a punto de preguntar que hacía aquí hasta que escuché.
— ¿Y la niña extraña? — dijo una voz masculina cerca de la puerta.
— No lo sé — respondió otra voz, pero esta vez, femenina — Sinceramente estoy más tranquila sin ella aquí presente.
— Es muy extraña ¿no lo crees? — comentó el hombre.
— Demasiado, esa chica me da escalofríos — responde la mujer — Hace unos días escuche que se está volviendo loca.
— ¿De verdad? — cuestionó aquel hombre — Ojalá y se la lleven lejos, por culpa de ella murió un chico ya hace algunos años.
— Si escuché sobre ello — dijo la mujer — Ese monstruo no a atacado este refugio ni esta ciudad por años, y eso pasó cuando ella salió al bosque por su amigo imaginario, fue cuando el monstruo atacó al chico, eso fue su culpa y de nadie más, el pobre joven solo hacia su trabajo.
— Fue al bosque a ver a su amigo imaginario — dijo el hombre entre risas — Vaya que se está volviendo loca, y por esas tonterías una persona murió, deberían dejarla fuera del refugio, ella es un peligro para todos nosotros.
— Si eso sería lo mejor — comenta la mujer — Aunque a decir verdad, hubiese sido mejor que ella hubiera muerto aquel día.
Los chicos y yo teníamos un nudo en la garganta, esta gente era totalmente inhumana. ¿Cómo podían desearle la muerte a una niña?
Miré hacia dónde estaba Bridgette, tenía su cabeza agachada, su cabello cubría su rostro, pero me pude percatar de pequeñas contracciones en su cuerpo, estaba llorando.
— Cielos — habló Sam con voz suave — Pobrecita, ella no tiene la culpa de lo que ocurrió, ella es solo un ser inocente atrapada en esta cruel realidad.
— De verdad — dijo Tuck con la voz rota — Ella no tiene la culpa.
Bridgette se levantó poco a poco, dejó su charola a un lado, aún con comida en ella y camino por la parte de atrás del refugio, había un árbol cerca de su ventana, aquella pequeña ventana en la cual cabía. Trepó por aquel enorme árbol, se estiró y de un salto se aferró a al marco de esta, al pasar se quedo sentada mirando a la nada, sólo estaba ahí, yacía en ese colchón viejo y sucio, pues a diferencia de los demás, ella no poseía cama alguna.
— Dan — dijo con la voz quebrada — Te quiero demasiado, quiero estar contigo Dan, a ti no te importa lo que pasó, no te importa que yo sea huérfana, tú si me abrazas, yo lo único que quiero es que tú... — hizo una pausa — Que tú... — comenzó a sollozar —...me abraces — dijo esto quebrándose por completo y soltando el llanto más desgarrador que había escuchado.
Sentí un nudo en la garganta, demasiado difícil de deshacer. ¡Maldición! Jamás había visto a alguien sufrir de esta manera, y yo quejándome por un maldito examen ó por no poder vencer a un tonto fantasma, no sabía que había personas en peores situaciones que la mía, he sido muy egoísta.
Esa pobre chica lloraba sin consuelo alguno, al menos si yo lloraba mamá o papá, incluso Jazz estaban a ahí, pero ella, solo tiene a Dan, y a pesar de que ahora lo necesite más que nunca, él no puede estar con ella. Que injusta es la vida para esta chica.
Abrazó a su frazada, poco a poco el sueño la venció. La observé dormir, ahora entiendo a Dan, protegerla es lo único que le importa, y siendo sincero, yo también quisiera protegerla.
— Duro ¿no crees? — miré hacia atrás, era Clockwork.
— Demasiado — dije mirando a la chica otra vez.
— Hay cosas que no se pueden cambiar, y este tipo de cosas, son las que menos me agradan— dijo también mirando a la chica.
En un parpadeo ya era de día, los rayos del sol comenzaban a asomarse en la ventana, estos se posaron en el rostro de la chica, quien comenzó a abrirlos poco a poco. Al ver sus ojos sentí algo en mi interior, algo muy cálido. Son tan azules, es verdad que parecen zafiros.
Se levantó con los ojos hinchados, su cabello rizado estaba más alborotado de lo normal, una sonrisa se dibujó en su rostro.
— Ya falta poco para verte — dijo ella con una hermosa luz en sus ojos — Hoy tengo una pregunta para ti Dan.
Y diciendo esto se levantó, entró a su ducha, eso imagino ya que se escucha agua caer, aunque dudo mucho que sea caliente. Después de unos minutos sale con ropa diferente, está vez trae un short negro y una blusa color lila, se pone unas botas, parece que son de soldado, y de una caja de cartón, toma un suéter azul, es tejido, al parecer el estambre es grueso y a comparación de la demás ropa este no luce tan desgastado.
Nuevamente el timbre se hizo presente, pero esta vez para el desayuno. Bridgette sonrió y trepó a su ventana, de un salto llego al árbol, poco a poco bajó de este y caminó hacia la cerca.
— Todos están desayunando, eso quiere decir que estoy sola otra vez. Pero no por mucho.
Levantó un pedazo de cerca y por ahí salió, nadie se daba cuenta cuando Bridgette salía o entraba, hasta hoy, pues las chicas la comenzaron a seguir.
— Vamos Angie — susurró la rubia — no podemos perderla.
— Ya lo sé Rose — reclamó la pelirroja — No tienes que repetirlo.
— ¿Y si esa cosa nos ve? — preguntó la tercer chica, otra rubia pero ella tenía ojos marrones — Nos puede matar.
— Yo no creo que sea cierto — dijo Rose — Pero si lo es, solo nos queda huir.
— Primero hay que ver si es verdad, después decidiremos — dijo Angie apresurando el paso.
Al llegar a lugar Bridgette divisó a Dan, quien al verla se hizo invisible.
— ¿En serio crees que ese truco va a funcionar conmigo? — dijo ella entre risas — Sabes que te encontraré.
Bridgette comenzó a caminar alrededor del bosque estirando sus manos para atrapar a Dan, quien solo se escabullía mientras contenía la risa, pues si está se le escapaba, la chica de ojos color zafiro lo encontraría fácilmente.
Las chicas, llegaron unos minutos detrás de ella, por consecuente no notaron la presencia de Dan aún siendo visible.
— Parece que todo era mentira — dijo Angie observándola desde unos arbustos — Solo camina fingiendo hablar con alguien.
— Pero ¿Entonces cómo supo que el monstruo se llama Dan? — preguntó la rubia de ojos azules.
— No lo sé Anette — comentó la pelirroja — Lo más seguro es que lo haya escuchado en algún lado y de ahí lo sacó.
— Entonces ¿Cuál es el plan? — susurró Rose.
Angie miró a su alrededor y sonrió, tomó una gran rama, las dos chicas junto a ella hicieron lo mismo, pero con rocas.
— Esa tarada loca no se va a burlar de mí — dijo Angie apretando los dientes — Cuando les de la señal, nos lanzaremos hacia ella y la golpearemos lo más fuerte que se pueda. ¿Entendieron?
— Si Angie — dijo Rose — Nadie se burla de nosotras.
El trío de chicas estaban más que preparadas para atacar, solo aguardaban la señal de la pelirroja.
— ¿Listas? — preguntó Angie — Uno... dos...
Un grito por parte de Bridgette las hizo saltar, pero no fue eso lo que las hizo ponerse de un pálido color.
Ahí frente a sus ojos, estaba el ser que había causado miseria a miles de personas, Dan, ambos estaban riendo, pues al parecer el chico había asustado a la chica.
— Es... es...
— ¡Carajo! — grito a lo bajo — Es él, es verdad. — dijo Angie retrocediendo — Vámonos, no podemos estar aquí.
Rose y Anette estaban estáticas, al parecer habían entrado en shock, ni siquiera parpadeaban.
— No sean tontas — susurró Angie — Reaccionen, tenemos que irnos — dijo esto arrojando un par de piedrecitas para hacerlas reaccionar, pero al parecer no fue una muy buena idea.
— Escuche algo — dijo Dan incorporándose de inmediato y volteando hacia la dirección de Angie y las demás chicas.
Angie se quedó inmóvil, el miedo comenzó a invadir su cuerpo, estaba temblando y no podía controlarlo. Al parecer la chica frente a ella no estaba tan loca, de verdad conoce al monstruo y hasta es su amiga. Su respiración comenzaba a salirse de control.
Las otras chicas estaban igual que ella, solo se quedaron ahí, inmóviles, trataban de controlar sus nervios, pero les fue imposible al notar que Dan se acercaba con una bola de ectoplasma en su mano.
Sin esperarlo una ardilla salió corriendo de entre los arbustos donde se encontraban Angie y las demás.
Dan miro al roedor y después al arbusto, su mirada era fría, lo cual causaba escalofríos en las chicas. Inesperadamente el chico de ojos color sangre dio media vuelta.
— Tal parece que te asusto una ardilla — dijo Bridgette cruzando los brazos.
Dan le dedicó una sonrisa de lado.
— Al menos no le temo a los insectos — comentó riendo.
— ¡Oye! — reclamó la chica frunciendo su entrecejo — Esas cosas si son feas.
Al percatarse de que Dan estaba distraído, Angie y las otras dos chicas decidieron salir de ahí, corrieron lo más rápido que pudieron.
— ¡Maldición! Eso estuvo cerca — dijo la pelirroja — Tenemos que informar al director del refugio.
— ¿Que? — dijo Anette asustada — ¿Sabes lo que le harán?
— ¡Me importa un carajo lo que le hagan a esa tarada! — gritó tomando a Anette de su blusa — Ella va a pagar que su amigo haya matado a mi hermano.
— ¿Y si ella le dijo que lo hiciera? — interrumpió Rose llamando la atención de Angie — Después de todo, tu hermano la molestaba.
— Eso quiere decir — comentó Angie algo preocupada — Que hará lo mismo con nosotras.
—¿Que? Yo no quiero morir — dijo Anette algo alterada.
— Entonces hay que informar al director del refugio, así él podrá hacer algo antes que ella — dijo Angie caminando hacia el refugio — O si no ella nos matará.
Ambas chicas asintieron, y caminaron junto a la pelirroja.
Dan aún seguía jugando con Bridgette, le encantaba verla reír, era lo mejor que le había podido pasar, ella era como un cielo de Abril, el sol brillaba en sus ojos, alguien llena de luz, como una estrella brillante, había fuego en su corazón, era tanto su amor que pudo derretir la fría nieve en el corazón de Dan.
Él por mucho tiempo había sido todo lo contrario, como un cielo congelado, en una noche de Octubre, una obscura y fría tormenta, llovía en su corazón, aún más frío que la nieve, pues el recuerdo de lo que había hecho aún lo perseguía.
Como el odio y amor, como la luz y oscuridad, mundos apartes, el amor de Bridgette era como un veneno para Dan, al cual, él ya se había entregado por completo.
— Dan — la voz de Bridgette lo hizo salir de sus pensamientos — ¿Podemos ir al acantilado?
El chico de ojos color sangre le sonrió de la manera más dulce que existe.
— Sabes que si — se acercó a ella y la tomó en brazos, sin pensarlo levantó el vuelo. Jamás la había cargado así, era la primera vez que la llevaba como una princesa. Dan sentía algo en el pecho, algo imposible de explicar, pero esa sensación era muy familiar, parecida a la que había sentido por Sam, cuando eran unos chiquillos. Estaba enamorado de la chica de ojos color zafiro.
Al llegar ahí, la bajó con cuidado, ella lo miraba, y un ligero rubor teñía sus mejillas.
Ambos se sentaron y observaron el inmenso mar. El sonido de las olas chocando en las rocas era lo único que se escuchaba.
Bridgette se recargó en el brazo derecho de Dan. Había pasado ya tanto tiempo desde que lo conoció, pero hace unos mese su corazón se aceleraba al verlo. Sabía que eso no era normal, incluso, ahora que estaba a su lado, un cosquilleo se hacía presente. Observó su brazo, ya no era el chico que conoció, cada día que pasaba, Dan se veía mejor, más varonil, algo que sin duda, a ella comenzaba a causarle cierta atracción. Muchas veces pensó si eran las estúpidas hormonas de adolescencia, pero no era ese tipo de atracción, si no una muy diferente, a su lado se sentía en paz consigo misma, no había rejas, ni enormes puertas de metal. A su lado todo era, hermoso. Tenía que saber que era aquello que sentía, no lo dudaría más.
— ¿Puedo preguntarte algo? — cuestionó rompiendo el silencio.
Dan miro hacia dónde estaba el rostro de Bridgette. Ella de igual manera levantó la mirada, topándose con los ojos de Dan.
— Esto que siento ... — le mostró su mano, estaba temblando y una fina capa de sudor la cubría — Esto me pasa cada vez que estoy contigo — Dan la miraba atentamente, estaba bastante sorprendido — ¿Esto que siento es amor?
Dan abrió los ojos aún más, jamás espero esa pregunta por parte de Bridgette. No sabía qué decir, ¿cómo explicarlo? Si ni el mismo sabía la respuesta, así que recordó lo que una vez le dijo su hermana.
— El amor se puede sentir de muchas maneras — habló llamando la atención de la chica — por ejemplo, lo que tú sientes, puede que sean nervios, el amor, es... — hizo un gesto pensativo — Pensar en la felicidad de la otra persona antes que la tuya.
— ¿Como aquella vez que yo quería ir a cortar flores y tú no?
Flashback
Ya estaba harto de esperar, su cara lo decía todo, hasta que la divisó entre los arbustos.
— Ya vine — dijo la pequeña niña de 8 años esquivando las pequeñas ramas — ¿Me tarde?
— Solo una hora — dijo Dan con fastidio.
— Lo siento, es que no encontraba la flor adecuada — habló Bridgette con algo de culpa.
— ¿Es tan especial esa flor? — preguntó el chico cruzando los brazos.
— Si — dijo ella sacando una flor de su bolsillo —Es la tuya.
El gesto serio de Dan, pasó a ser uno muy sorprendido, una hermosa rosa roja yacía frente a su rostro.
— ¿Por que esa flor? — preguntó el chico.
— A pues por qué es del mismo color de tus ojos –dijo la niña con una dulce sonrisa.
— Oh, vaya — dijo Dan tomando la delicada flor.
— ¿Te gusta? — cuestionó Bridgette con los ojos muy atentos.
Dan solo asintió, aún estaba sorprendido.
— Si tú pudieras darle nombre a una flor. ¿Cuál sería? — preguntó la pequeña.
— No lo sé — dijo Dan aún distraído con la flor en su mano.
— Si yo le pudiera dar nombre a una flor sería... — Bridgette hizo un gesto pensativo — Selenia.
Dan levantó la vista e hizo una mueca.
— ¿Por que ese nombre? — cuestionó el chico de ojos rojos.
— Por que ese nombre me hubiera gustado a mí, para esta flor — contesta ella mirando una violeta, — Me parece lindo.
Dan le sonríe, poco a poco, ha comenzado a acostumbrarse a sonreír, ya que Bridgette lo provoca de una manera frecuente. Observa a la chica admirar las flores de su mano.
Ella lo ha cambiado...
Fin del Flashback
—Parecido — responde Dan — pero no son cosas iguales, es más como un sacrificio.
— ¿Como el que hizo mi padre? — pregunta ella causando en Dan un gesto de culpa, que por suerte Bridgette no nota. — Mamá me dijo que él se sacrificó por nosotros. ¿Eso fue amor?
Dan la observó, quería decírselo pero aún no era el momento, solo se limitó a darle un abrazo.
— Si — responde Dan en un hilo de voz— Es igual, yo también daría mi vida por ti, Bridgette.
— Tú ... — Las mejillas de la chica se tornaron de un color escarlata. — ¿Tú me amas?
Dan se separó inmediatamente de ella, Bridgette lo miró confundida, pero sin más una sonrisa se dibujó en el rostro de la castaña.
— ¿Acaso tú? — Bridgette se acercó a centímetros del rostro de Dan, por lo que ocasionó que el chico se sonrojara aún más de lo que ya estaba. — ¿Estás sonrojado?
— ¿Yo? — cuestionó Dan mirando a otro lado — ¿Que te hace pensar eso? — dijo esto entre risas.
— No lo sé — dijo Bridgette acercándose aún más al rostro de Dan, — Tus rosadas mejillas. ¿Tal vez?
Ambos estaban muy cerca, tanto, que la nariz de Dan casi tocaba la de Bridgette, sus ojos lo decían todo, ambos se amaban. Poco a poco la sonrisa de ambos desapareció. Los corazones de los dos, latían sin freno alguno, Bridgette se acercó aún más a Dan.
— Yo... — la chica de ojos azules tragó saliva — Yo... Dan... yo — bajó la mirada.
— ¿B-B- Bridgette? — preguntó Dan demasiado nervioso. Pues a decir verdad ella jamás se le había acercado tanto.
— Dan yo ... — ella levantó la vista, no sabía si decirlo, pero ya no se lo guardaría más, lo diría y ya — También te amo.
Los ojos de Dan se llenaron de asombro, incluso una sonrisa se le escapó.
— Quiero estar siempre contigo Dan — dijo Bridgette poniendo su mano en el hombro de Dan. Tenía dudas de hacer lo que estaba pensando, pero era lo que sentía, y no se guardaría más ese sentimiento.
Bridgette tomó a Dan por sorpresa, de hecho Dan jamás lo vio venir, pero estaba pasando. Un hermoso cosquilleo recorrió su cuerpo, el cuál, aún estaba estático por el gesto de la chica. La chica de ojos azules estaba frente a él, tenía los ojos cerrados, pero tan solo con sentir el calor de sus labios sobre los suyos, causó que Dan también los cerrara, dejándose llevar por ese mar de emociones y sentimientos en todo su ser. Era un beso, suave, puro, un beso lo suficientemente dulce para que Dan lo sintiera como la misma miel. Él abrió ligeramente sus labios, atrapando en ellos, el labio inferior de Bridgette, ambos se dejaron llevar por esa increíble sensación. Hasta que de una forma tan sutil como ocurrió, terminó.
Bridgette se apartó lentamente del rostro de Dan, quien aún tenía los ojos cerrados. Los abrió lentamente, visualizando a la chica se ojos azules frente a él.
— ¿Que fue eso? — cuestionó el chico con una enorme sonrisa en su rostro y con ojos de cachorro con sueño.
— Lo que siento por ti — contestó Bridgette con sus mejillas totalmente de un tono escarlata — ¿Estuvo mal?
Dan seguía sonriendo, negó con la cabeza y miró atentamente a Bridgette, quien solo mantenía la cabeza baja.
Se acercó a ella y levantó su mentón. Observo sus ojos azules, tenían un brillo que jamás había visto.
— Me has hecho el ser más feliz del universo entero — susurró Dan acercándose lentamente a ella — Yo también te amo, Bridgette – y diciendo esto repitió el mismo acto que Bridgette, sin pensarlo, estampó sus labios en los de la chica de ojos azules, quién sin dudar correspondió a ese dulce beso...
Teníamos la boca abierta, literalmente, Tuck y yo teníamos la boca abierta, Sam por contraparte, tenía una enorme sonrisa dibujada en el rostro. Dan estaba besando a Bridgette, pero también había confesado que la amaba, es mucho para asimilar en 5 minutos.
Nosotros los seguíamos observando desde una distancia considerable. Miré a Clockwork con una sonrisa en mi rostro, la cual desapareció al observar el gesto preocupado que él tenía.
— ¿Sucede algo malo? — cuestioné temeroso de saber la respuesta.
Me dedicó una mirada nostálgica, una ligera sonrisa y negó con la cabeza.
— Aún no — dijo con la voz entrecortada, lo cual me hizo un hueco en el estomago. ¿Era tan malo lo que sucedería más adelante?
Miré nuevamente la escena, ambos se miraban y sonreían, admito que por extraño que parezca, no quería que este momento terminara, pues, no sabría si lo volvería a ver. Una ligera sonrisa se dibujó en mi rostro, si, estaba sonriendo al ver a mi futuro yo, ser de nuevo alguien humano. A pesar de lo que hizo, y de lo que hará, ya no lo juzgaré, todo es por una razón, y si yo no sé cuál es la razón, no hablaré a menos que esté enterado de lo que ocurre.
— Ven, vamos a volar un rato — dijo Dan tomando su mano — Quiero estar todo el tiempo contigo.
Los ojos de Bridgette se iluminaron, tomó la mano de Dan, él la acercó a su pecho, la tomó de la cintura y alzó el vuelo.
Los dos reían, se veían bastante felices, Dan le daba pequeños besos en los labios, lo cual hacía a la castaña sonrojarse, estuvieron dando vueltas varias veces. Hasta que Dan la dejó en el suelo.
— Tengo una idea — dijo él muy entusiasmado — Espera aquí.
Bridgette aceptó y se sentó a la sombra de un enorme árbol. Observó a su amado alejarse. Soltó un suspiro y después un grito de alegría.
— Te amo tanto — dijo entre suspiros — No sabes cuánto te amo.
Los tres disfrutábamos de la escena, hasta que sin esperarlo Clockwork nos llevó al refugio. Lo miramos confundidos, con su barbilla señaló hacia en frente.
Los tres volteamos al mismo tiempo, eran las tres chicas, estaban paradas afuera de la oficina del director del refugio.
Nos miramos entre nosotros mientras esperábamos lo que iba a pasar. Una mujer de cabello negro hasta los hombros salió por la enorme puerta de metal.
— Pueden pasar — dijo con voz malhumorada — El director aceptó verlas.
Las chicas se miraron y asintieron al mismo tiempo. Ellas entraron y nosotros atravesamos la pared.
— Esto no me gusta — habló Sam.
— Bien — dijo el tipo en una enorme silla — Me han dicho que es algo urgente y que tiene que ver con nuestra seguridad. Las escucho.
— Bien, pues verá — habló Angie — Es sobre Bridgette.
—¡Demonios! — exclamó Tuck — ¡Tal parece que si le dirán!
El hombre enarcó una ceja.
— ¿La chica a la cual todos le dicen loca? — preguntó el hombre.
— ¡Vaya! — habló Sam con malhumor en su voz — Que manera tan linda de llamar a una chica — concluyó esto último con sarcasmo.
— Si ella misma — dijo Rose.
— ¿Que hay con ella está vez? — indagó el director mostrando mucho interés.
— Hoy decidimos seguirla, queríamos percatarnos que de verdad estaba mal — dijo Anette — Pero nos dimos cuenta de algo mucho peor.
— ¡Al grano! — exclamó el hombre impaciente.
Miré a Tuck y literalmente se estaba mordiendo las uñas.
— Ella conoce al monstruo — soltó Angie — Es amiga de Dan Phantom.
— ¡Cielos! — dijo Tuck— ¡De verdad lo hicieron!
El hombre las miró serio, entrelazó sus manos debajo de su barbilla y respiró profundo.
— ¿Están seguras de lo que están diciendo? — dijo el hombre levantándose se su silla, provocando un rechinido en esta — Es una acusación muy grave.
— Lo es señor — le dijo Angie muy segura — Nosotras lo vimos y estamos más que seguras que ella tuvo que ver con la muerte de mi hermano, como usted sabe, él la molestaba en aquella época, si ya era amiga de Dan, pudo haberle dicho que lo asesinara...
— Eso es aún más grave — interrumpió de nuevo el tipo — La estás acusando de homicidio.
— Lo sé — dijo ella — Pero no lo veo de otra forma.
Todo el ambiente quedo en silencio, de hecho se sentía totalmente tenso.
— Bien, estaremos vigilándola, de hecho lo haré yo personalmente. Haré recorridos durante la noche para que no pueda escapar, pero en caso de que lo haga y se vaya con él. Actuaremos.
Las chicas lo miraron confundidas.
— Asesinaremos al monstruo, llamaré a la cazadora mejor preparada de esta zona, la joven Valerie.
Las chicas no pudieron evitar sorprenderse, y yo no sabía por qué, ya que Valerie nunca fue tan buena, a menos que a raíz de lo qué pasó ahora sea una de las mejores, una cazadora de élite. Y si ella iría tras Dan, esto se pondría feo.
— Mientras tanto regresen a sus habitaciones, yo me encargo — comentó al mismo tiempo que volvía a su enorme silla forrada de terciopelo rojo.
Las chicas salieron al mismo tiempo, una más preocupada que las otras dos, pero ninguna dijo nada más al respecto. Solo se miraban de soslayo.
— ¿Será cierto director? — cuestionó la secretaria.
— Estoy seguro de que es verdad Tessandra — dijo el hombre sentándose de nuevo y mirando a la ventana — Desde aquel día en el que murió el chico lo sospeché, pero jamás tuve evidencia de que así fuera, yo creí que escapaba solo para estar sola, pero me equivoqué.
— ¿Que hará entonces señor ? — preguntó preocupada la mujer.
— Temo que le haré una dulce visita a mi bella sobrina — Tessandra bajó la mirada, debía hacer algo y advertir a la pequeña, de no hacerlo, el hombre frente a ella le desgraciaría la vida.
Nuevamente volvimos al bosque, Clockwork no tenía una buena cara, para ser honesto, no quería saber que era lo que nos esperaba.
Bridgette por otro lado tenía una enorme sonrisa en su rostro. A lo lejos divisó a Dan, se levantó de golpe y en cuanto él llego junto a ella se le lanzó encima dándole un abrazo.
— Te extrañe tanto — dijo ella acurrucándose en los brazos del chico.
— Pero si solo fueron un par de horas — comentó Dan riendo, pude ver una pequeña bolsa en sus manos.
— Para mi fueron días — dijo ella dándole un beso en la mejilla.
— Que romántico — dijo Sam a mi lado, juro que puse cara rara, pues Sam no es de ese tipo de chicas. —¿Que? — cuestionó mi novia de ojos amatista, al parecer se dio cuenta de la expresión de mi rostro .
— Tú no eres así — respondí tocando su frente, simulando revisar que no tuviera fiebre — ¿Te sientes bien?
— Claro que si — dijo retirando mi acción de un manotazo — Hay cosas que no sabes de mi, me gusta el romance a la antigua — dijo señalando con su barbilla hacia dónde se encontraban Bridgette y Dan.
Me encogí de hombros lo cual causó que Sam pusiera los ojos en blanco. Seguimos viendo a los chicos frente a nosotros.
— Sabes — habló Dan — Admito que junto a ti soy feliz.
Bridgette lo miró a los ojos, en ellos yacía un brillo imposible de explicar. Tal parece que todo lo malo que le había ocurrido lo había olvidado justo en este momento.
— Y por eso quiero darte un regalo — al terminar de decir esto tomó la bolsa que traía en su mano y se la entregó a Bridgette.
Ella lo observó atónita, jamás pensó que Dan le regalara algo. Al abrir el obsequio miró hacia adentro. Un rostro de sorpresa fue lo primero que noté seguido de una enorme sonrisa.
Metió su mano sin pensarlo siquiera y de aquella bolsa salió un hermoso vestido blanco con hermosos detalles bordados en dorado, acompañados de encajes qué realzaban la fina prenda. Pero no solo era eso, un abrigo del mismo color también yacía en la bolsa, la gorra estaba cubierta de un fino peluche blanco al igual que el final de las mangas y el borde de este.
— ¡Son hermosos Dan! — exclamó lanzándose a los brazos del chico — ¡Gracias, muchas gracias!
— Tiene buen gusto — comentó Sam a mi lado.
La miré de soslayo y volví a mirar la escena, una boba sonrisa se dibujó en mi rostro.
— No me agradezcas — dijo acurrucando a la castaña en sus brazos — Es lo mínimo que puedo darte, es más, considéralo como un regalo de cumpleaños, el cual es mañana, además de todo lo que hiciste por mi.
Bridgette levantó la mirada y lo observó con un gesto confundido.
— ¿Lo que hice por ti? — cuestionó la chica.
— Si — afirmó Dan — ¿Ó es que acaso no lo sabes?
Bridgette negó con la cabeza. Estaba bastante confundida.
— Me has hecho feliz Bridgette — contestó Dan en un suave tono de voz, lo cual ocasionó que los ojos de la castaña se llenarán de sorpresa — ¿Hay algo mejor que eso?
— ¿El hecho de que te ha hecho humano no cuenta? — preguntó un sarcástico Tuck.
Sam y yo lo miramos confundidos.
—¿Que? — cuestionó Tuck — Lo hizo humano, bueno casi.
Ambos negamos con la cabeza y seguimos observando lo que ocurría frente a nosotros.
— A decir verdad Dan, no lo sé — comentó ella con un ligero rubor en sus mejillas — Pero hay algo que si sé, tú me haces feliz también — afirmó esto último con una sonrisa, la cual fue correspondida. Se acercó lentamente a Dan y le plantó un beso. Está vez tardaron un par de segundos más en separarse. El sol comenzaba a esconderse entre aquellas enormes montañas y las estrellas hacían acto de presencia en el firmamento.
— Vamos ve a cambiarte — dijo Dan señalando unos arbustos.
Bridgette entrecerró sus ojos.
— ¿Como sé que no espiarás?
Dan hizo un gesto serio.
— Jamás te faltaría al respeto de esa forma — dijo cruzando los brazos y dando media vuelta.
— Bien al menos conserva algo de tu caballerosidad — dijo mi Sam de forma sarcástica.
— Jaja muy graciosa Sam — comenté poniendo los ojos en blanco.
La castaña sonrió y negó con la cabeza, se internó en los arbustos y después de un par de minutos traía puesto el vestido.
— Se siente raro — dijo ella mirándose de arriba a abajo — Es cómodo, pero raro.
— Lo he confirmado, tiene buen gusto después de todo — dijo Sam en tono triunfal.
Dan dio media vuelta y quedó atónito ante Bridgette, lucia hermosa. Jamás había visto algo igual, sus rizados cabellos caían sobre sus hombros como si de cascadas de chocolate se tratarán, aquel vestido hacía resaltar sus hermosos ojos azules.
—¿Que? — cuestionó la castaña al notar que Dan no había dicho ni una sola palabra.
— Eres hermosa — comentó el chico de ojos color sangre ocasionado que la castaña sonrojara.
Dan se acercó a ella y la tomó de la mano, mientras con la otra cubría sus ojos.
— ¿Que haces? — cuestionó la castaña.
— Ya lo verás — dijo él con una enorme sonrisa en su rostro.
Caminaron aproximadamente unos diez minutos, los seguimos de cerca, pero al llegar el lugar quedamos impresionados.
— ¡Oh cielos! — exclamó mi novia de ojos amatista — ¡Es precioso!
Era un lago, un enorme lago con el reflejo de la luna plateada en este.
Dan poco a poco, le permitió observar el hermoso escenario frente a nosotros. Al observar el paisaje los ojos de la chica se iluminaron ante el increíble paisaje.
— Es ... Es hermoso — comentó Bridgette caminando hacia este.
— ¿Te gusta? — preguntó el chico de ojos color sangre.
— ¡Me encanta! — exclamó la chica.
Tomó su mano y él comenzó a caminar sobre el agua, Bridgette lo miraba insegura.
—Vamos, no pasa nada, estoy aquí contigo.
La chica de ojos azules puso uno de sus pies sobre el agua, sus botas negras no se hundían, era extraño, comenzó a caminar sobre el lago, su rostro lo decía todo, estaba bastante sorprendida. Podía ver a travez del agua cristalina, como unos cuantos pececillos jugueteaban bajo sus pies. Miró a Dan, quién solo le sonreía de una forma cálida y dulce, que a pesar de que en su boca hubiera un par de colmillos, estos lucían inofensivos comparados con la forma en que sonreía.
— ¿Como es que..? — cuestionó la castaña antes de ser interrumpida.
– ¿Caminar sobre el lago? — dijo Dan sonriendo de lado —Es un secreto, pero si me sueltas te hundirás.
Al escuchar esto, Bridgette apretó más su agarre hacia la mano de Dan.
Ambos caminaron hasta el centro del lago, ya ahí Dan la tomó de una mano y de la cintura. Bridgette lo miró confundida, después de unos segundos lo comprendió. Ambos daban pequeños pasos, los cuales provocaban ondas en el agua. Un baile estaba teniendo lugar en ese hermoso lago.
— Sabes — habló el chico de ojos color sangre — Desde que te vi por primera vez, causaste algo diferente en mi, algo que jamás había sentido, o bueno, tal vez si, pero jamás creí volver a sentir algo similar — la chica frente a él lo miraba atentamente — Has logrado que vuelva a sentir amor.
La castaña no pudo evitar sorprenderse, mientras sus comisuras se levantaban.
—¿De verdad? — cuestionó Bridgette algo nerviosa.
— Si, solo tú has logrado esto — habló Dan acercando su rostro al de la chica — Solo tú.
Sin perder tiempo poso sus labios sobre los de la chica frente a él, eran suaves, cálidos. Sus besos se habían vuelto un vicio para Dan, necesitaba sentirlos, necesitaba ese amor que ella le daba, simplemente la necesitaba.
Se separó lentamente de la castaña, dejando ver un hermoso brillo en sus ojos azules.
— He decidido que quiero estar todo el tiempo contigo — Dan tomó aún más fuerte su mano y entrelazo sus dedos — Quiero que a partir de mañana vivas conmigo.
Una enorme sonrisa se dibujó en el rostro de Bridgette, sin dudar se lanzó a los brazos de Dan, quien correspondió de la misma manera.
— Dime que no mientes, dime que de verdad me iré de ese horrible lugar — comentó la chica con la voz entrecortada.
— Si mi florecita — afirmó el chico frente a ella — Mañana al amanecer nos iremos tú y yo, nos iremos muy lejos donde nadie nos encuentre ni nos moleste, seremos felices — dijo él con una sonrisa.
— Eres lo mejor que me ha pasado en la vida — dijo la chica de ojos azules soltando un par de lagrimas.
— Y tú lo más hermoso Bridgette — comentó Dan al mismo tiempo en el que le plantaba un tierno beso en la frente.
Ambos se abrazaron por un par de minutos más. Al finalizar su baile bajo el hermoso astro plateado, los dos chicos caminaron entre la penumbra del bosque que los había separado y unido durante todos estos años. Dan despidió a su musa de ojos color zafiro bajo la sombra de un enorme árbol, que los ocultaba de la mirada curiosa de la luna.
Todo era perfecto, nada podía salir mal, ambos estarían juntos para siempre, solo debían esperar unas horas. O eso pensé hasta que Clockwork habló.
— A partir de ahora, no podrán interferir aún si así lo desean, y no detendré ni adelantare el tiempo, todo lo tendrán que observar.
Esas palabras me causaron escalofrío y dolor de estómago. El miedo invadía la mirada de mis compañeros, ni siquiera yo sabía lo que venía.
Primero seguimos a Dan hasta unas montañas no muy lejos de ahí, se internó en una caverna, unas cuantas velas iluminaban aquel lugar. Me preguntaba qué hacía ahí, hasta que la vi, no pude evitar sonreír y sentir una corriente eléctrica recorrer mi cuerpo.
— Hola — dijo el chico de ojos color sangre — Ya regrese Sam — comentó mirando a la pequeña planta carnívora que mi Sam, aún en mi época, conserva en su invernadero. — Sabes hoy le confesé que quiero que este conmigo. ¿Genial no crees?
Todos mirábamos la escena, pero al voltear a ver a mis amigos, me percaté que Sam, tenía ambas manos cubriendo su boca y de sus ojos se querían escapar varias gotas saladas. Al parecer le había dado demasiada nostalgia. Lentamente me acerqué y la abracé, tratando de calmarla un poco.
— A partir de mañana ella estará con nosotros — dijo mi otro yo con una enorme sonrisa en su rostro — Ya verás Sam, ya no estaremos solos nunca más.
Lo observamos mientras se sentaba al borde de una roca, la cual yacía a unos cuantos centímetros de la entrada. Tenía una mirada tranquila, algo que jamás pude notar cuando lo enfrente.
En unos segundos ya nos encontrábamos en el refugio. Bridgette estaba en su habitación, guardando las pocas prendas que tenía, dentro de una caja de cartón. Una enorme sonrisa iluminaba el rostro de la ojiazul, cuando el sonido de la puerta la hizo saltar. La sombra de un hombre se hizo presente en el umbral de la puerta, Bridgette lo miró, estaba asustada, pero ni de broma lo demostraría.
— Esto no me gusta viejo — dijo Tuck mirando la escena.
—¿Quien es usted? ¿Y por qué está aquí? — cuestionó la castaña con voz firme.
El hombre frente a ella le dedicó una sonrisa torcida.
— Tal parece que piensas irte — comentó Jhon, el director del refugio.
— Así es — contestó Bridgette — Dejaré este horrible lugar.
— Vaya, así que es verdad — comentó el tipo dando unos cuantos pasos alrededor de la chica, quien solo se mantenía alerta ante cualquier movimiento del señor frente a ella — Te irás con Dan.
La chica no pudo evitar sorprenderse, sus ojos los demostraron, pues se abrieron ante el nombre de Dan.
—¿Como...
—¿Como lo sé? — interrumpió el hombre — Todos sabemos quién es Dan – dijo el tipo deteniéndose a unos cuantos metros frente a ella — Dan es el monstruo al cual todos temen.
La chica frunció el entrecejo.
—¡Miente! — exclamó Bridgette — Él jamás sería ese monstruo.
—¿Estás segura? — preguntó el hombre con una sonrisa, quien le lanzó un periódico a sus pies — Léelo — ordenó mirándola fríamente.
— Definitivamente esto no me gusta — volvió a comentar Tuck.
Bridgette lo miraba confundida y asustada, se agachó lentamente, y con su mano temblorosa levantó el conjunto de hojas arrugadas. Lo llevo lentamente hasta su rostro, rogando que fuera mentira, rogando que aquél chico no fuera el autor de todas esas masacres.
Pero no, ahí en el encabezado, con enormes letras negras, estaba escrito el peor texto que pudo haber leído en su vida.
"Otra masacre en Amity Park, Dan Phantom deja al menos 200 muertos y 600 heridos"
Al leerlo casi se va de espaldas, sus ojos azules se inundaron de numerosas lágrimas, las cuales no dudaron en salir. Al ver la fecha, se percató de que eso había pasado hace ya 6 años, pero, ¿Por qué hasta ahora se enteraba?
— Al parecer se ha enterado de quién es Dan en realidad — dijo Sam con algo de tristeza en su voz.
— Lo has visto por ti misma, él mató a tus padres — dijo Jhon casi riendo, al ver a la chica totalmente quebrada.
Ella lo miró, la nostalgia invadía sus azules ojos, y ese brillo sé opaco con su llanto.
— No — pronunció con un hilo de voz — No me importa — dijo firme y desapareciendo esas lágrimas se sus ojos — Él cambió, Dan es diferente, lo sé, él no ha asesinado a nadie desde hace mucho, él ya no es un monstruo – concluyó lanzando el viejo periódico a los pies del hombre.
— Vaya eso no me lo esperaba — comentó Tuck bastante sorprendido.
— Ha hecho lo imposible — dijo Sam llamando mi atención — Lo a perdonado.
Lo pensé por unos segundos, era cierto, perdono a Dan sin importar qué e él haya matado a sus padres, sin importar que haya terminado con el mundo como ella lo conoce, por qué a pesar de eso, Dan, le construyó uno para ella sola.
Al decir esto la sonrisa del tipo desapareció.
— Bueno — dijo acercándose a ella, — Tal parece que le has tomado cariño, y, él a ti — en un parpadeo la tomó de los brazos y la tiró al suelo — A ver si aún te quiere cuando ya no valgas como mujer — pronunció con una sonrisa torcida mientras sus manos tocaban los muslos de Bridgette, quien al darse cuenta trato de soltarse de su agarre, pero le era inútil.
— ¡Es un maldito! — gritó Sam caminado hacia el tipo, pero la tome del brazo, ella me miró y yo negué con la cabeza, mi Sam solo bajó la mirada, pues le recordé que no debíamos interferir.
— ¿Que hace ella aquí? — preguntó Tuck señalando a la puerta.
— Es la secretaria — dije asomándome por la puerta.
Tessandra, al parecer había seguido al tipo hasta allá, pero al darse cuenta de lo que haría, corrió lo más rápido que pudo a la sala donde estaba el sistema de seguridad, o eso alcancé a ver.
— ¡Suéltame! — gritó Bridgette desesperada, pues el tipo ya la estaba manoseando sin descaro alguno — ¡Eres asqueroso suéltame! — su voz comenzaba a cortarse, el llanto le ganaría en cualquier momento.
— Te haré mía — susurraba el tipo a su oído — Serás mía antes de que ese monstruo te tome.
— ¡Dan! — gritaba Bridgette entre sollozos — ¡Dan ayúdame!
El tipo se levantó un momento solo para despojarla de su blusa y su short, dejándola en ropa interior. Bridgette trató de escapar pero la tomó del cabello y la hizo caer nuevamente debajo de él.
— ¡No puedo ver esto! — exclamó Tuck mirando a otro lado.
— Él no vendrá — dijo Jhon manoseando de nuevo el delicado cuerpo de Bridgette — Jamás podrá atravesar el escudo anti fantasmas.
Bridgette estaba totalmente desesperada, sentía impotencia de ser tan débil y no poder defenderse. Las lágrimas inundaban sus ojos y el llanto se hizo presente.
– ¡Dan! — gritó una vez más.
— Él no te escucha, te haré mía y el ya no te querrá.
— ¡Es un maldito! — dije apretando los dientes, pues de poder hacerlo yo ya le hubiera partido la cara.
—¡DAN! — gritó casi desgarrando su garganta y quebrándose en llanto.
El hombre frente a ella comenzó a reír, y sin pensarlo desabrochó sus pantalones para por fin realizar tan aberrante acto.
Cuando de pronto un ruido ensordecedor se hizo presente acompañado de una fuerte explosión, la cual hizo volar por los aires a John, una nube de polvo y escombros cubrió todo el lugar impidiéndonos ver.
Bridgette solo se hizo bolita, no sabía que había pasado, pero haya sido lo que haya sido, estaba agradecida. Asomó su cabeza de entre sus frágiles brazos, un tanto lastimados por lo sucedido hace unos instantes.
No podía ver nada, empezó a toser por el polvo, pero dé pronto, entre todo ese polvo y los escombros, alcanzó a ver un enorme hoyo, por el cual entraba la luz de la luna, pero una silueta llamó su atención, se veía agitada, pues sus hombros subían y bajaban con rapidez.
— ¡¿Pero qué demonios pasó?! — gritó el tipo, quien se quedo estático al ver la silueta en el enorme hueco.
Un gruñido se hizo presente en la habitación, Bridgette sollozó.
Fue cuando unos ojos rojos hicieron acto de presencia entre la obscuridad...
Todos nos encontrábamos paralizados. Esa sombra producía un ambiente de terror, su agitado respirar era lo único que se escuchaba en la habitación.
Bridgette no le quitaba la mirada de encima, sostenía su blusa tratando de cubrir su cuerpo, aún estaba temblando, estaba asustada, pero aún así logró hablar.
— ¿Dan? — susurró, causando que la sombra mirara inmediatamente hacia la dirección de la chica.
Aquella silueta comenzó a caminar y al pasar por el enorme hoyo de la pared, la luz de la luna lo iluminó.
Esos ojos rojos brillaban con más intensidad de lo normal, su cabellera gris, formaba una llama la cual pareciera que en cualquier momento calcinaría a quien estuviera más cerca, su expresión, era de ira.
Se acercó a la asustada chica, quién al verlo no pudo evitar sonreír, él se arrodilló ante ella, acercó su mano a su rostro y acaricio su mejilla. Pero al notar el estado en el que se encontraba su delicada flor fue cuando una enorme energía empezó a emanar de él.
— ¿Quien se atrevió a tocarte? — cuestionó el furioso fantasma entre dientes.
Bridgette lo miró y sus hermosos ojos azules fueron opacados por el llanto, su mirada lo dijo todo, Dan se giró para encontrarse con el asustado tipo que lo miraba del otro lado de la habitación.
— ¡TU! — gruñó Dan lanzándose hacia el tipo.
— ¡No! ¡Aléjate de mi!¡Monstruo! — gritó Jhon, pero no logró nada con eso, al llegar a él, el fantasma le propinó un golpe lo suficientemente fuerte para que el tipo atravesará la pared de concreto.
— ¡PAGARÁS POR ESTO!— gritó Dan envuelto en rabia y golpeando la pared para tirar lo que quedaba de esta, mientras Jhon corría por el pasillo a tropezones y activando la alarma de seguridad— ¡TE MATARÉ! — gritó Dan siguiendo al tipo ante las miradas de terror de la personas que lo habían visto pasar.
— No presiento nada bueno — comente llamando la atención de mis compañeros.
Bridgette no daba crédito a lo que veía, seguía estática, hasta que una explosión la hizo reaccionar, era en el patio. Se incorporó y camino tambaleándose hasta el enorme boquete de la pared. Fue ahí que vio a Jhon corriendo por su vida, mientras Dan volaba a toda velocidad detrás del tipo.
La castaña tomo el vestido que aquel joven le había regalado hace unas horas, se lo puso como pudo y corrió lo más rápido que le permitían sus temblorosas piernas, entre empujones y gritos de pánico por parte de la gente que trataba de huir logró llegar a la planta baja.
Nosotros la seguíamos de cerca.
Al salir al patio a lo lejos vio a Dan tomar a Jhon de una de sus piernas mientras lo lanzaba contra una pared. La chica seguía parada sin decir nada, sólo observaba como el hombre del que estaba enamorada le daba su merecido al bastardo que quiso abusar de ella. Una vez que Jhon ya no se movió fue cuando Dan cesó los golpes.
— ¡Dan! — exclamó Bridgette captando la atención del fantasma quien se encontraba a unos cuantos metros de ella.
Él la observó, su mirada llena de ira cambió a una de nostalgia y culpa. Se acercó lentamente a la chica hasta quedar frente a frente.
— Supongo que ya sabes lo de tus...
— Shhhhh — lo silencio Bridgette colocando su dedo índice sobre los labios de Dan. — Eso no importa — habló ocasionado que el chico frente a ella se sorprendiera.
— Pero yo destruí a tu familia, destruí al mundo que te había visto crecer yo...
Bridgette lo hizo callar de nuevo, pero esta vez, posando sus labios en los de Dan, la forma más tierna de silenciarlo y de arrancarle un suspiro al chico de ojos color sangre.
— Dan — dijo ella al separarse — Tu eres mi familia... y mi mundo. — concluyó esto acariciando la mejilla del chico.
— Está es sin duda la mayor muestra de amor de todas — dijo Sam tomando mi mano — El perdón.
Yo sonreí y la abracé, mi Sam, yo te perdonaría todo, sin importar que.
— Bridgette — susurró Dan con un brillo en sus ojos imposible de explicar.
— ¡Ahí está! — gritaron a lo lejos.
Dan se giró inmediatamente encontrando a varios soldados detrás de él.
— Ponte a salvo — dijo él acariciando el rostro de la chica junto a él — Acabaré con esto y vendré por ti, después nos iremos lejos mi hermosa flor.
Bridgette asintió, corrió lo más rápido que pudo y se ocultó dentro del refugio, el cual ya estaba totalmente abandonado.
Fue entonces cuando empezó una batalla entre Dan y los soldados altamente capacitados para pelear con él.
Los soldados disparaban balas anti-fantasmas, las cuales Dan alcanzaba a esquivar algunas, pero otras si acertaban causando que el fantasma soltara gruñidos de dolor.
Dan no tenía piedad con ninguno de ellos, de hecho no les daba tiempo ni de gritar, de unos golpes lograba noquearlos, incluso matarlos.
Varios soldados lo rodearon y dispararon al mismo tiempo, pero Dan fue más rápido al crear un campo de energía para cubrirse, los disparos fueron tantos que levantaron polvo alrededor, todos se quedaron quietos, tratando de escuchar el más mínimo ruido para atacar, pero fue demasiado tarde.
Bridgette observaba de lejos, no podía ver nada a causa del polvo, solo escuchaba gritos provenientes de los hombres que yacían a la merced de Dan, pero en cuanto el polvo levantado por los disparos se disipó, pudo ver los cuerpos desmembrados de los que alguna vez fueron humanos. Cerró sus ojos tratando de olvidarlo, pero no podía.
— No me siento bien hermano — dijo Tuck con cara de náuseas.
— Tranquilo Tuck, ya pasará — dije palmeando su espalda tratando de calmarlo, pues a decir verdad yo también comenzaba a marearme al ver tanta sangre.
Cuando abrió los ojos divisó a Dan caminando hacia ella, su amor era tan grande que no le importó que fuera un asesino, no le importó ver cómo él mataba a decenas de personas, ella lo amaba, su corazón se desbocaba cada que lo veía, y está vez no era la excepción.
Ella salió de su escondite, y comenzó a correr hacia él, pero de pronto, un sonido ensordecedor y una pared de polvo se interpusieron entre ella y Dan. Ella estaba en el suelo, no sabía ni cómo había llegado ahí, abrió los ojos poco a poco, todo era borroso y confuso, trató de incorporarse, sus manos temblaban al igual que el resto de su cuerpo, empezó a toser a causa de la enorme cantidad de tierra. Cuando el polvo se disipó, le permitió ver lo que menos se imaginaba, Dan yacía herido en medio de un enorme cráter.
— ¡No! — gritó Bridgette levantándose y corriendo hacia Dan a tropezones — ¡Daaan! ¡No!
— ¿Pero que fue lo que sucedió? — preguntó Sam algo asustada.
— No es que, si no quién y creo saber de quién se trata— comente mirando al cielo.
Como pudo llegó hasta la orilla del cráter, este tenía un par de metros de profundidad. Se deslizó hasta llegar a él, le puso la mano en la espalda, apenas respiraba. Los ojos de Bridgette nuevamente se humedecieron.
— Dan, háblame por favor — habló con la esperanza de que él le respondiera. Pero nada ocurrió.
Lo abrazó y varios sollozos se hicieron presentes, no quería perderlo, era todo para ella.
— ¡Aléjate de él niña tonta! — dijo una voz femenina. Bridgette volteó de inmediato. Pudo ver a una chica en un deslizador, era de tez morena, ojos verdes y cabello aún más obscuro y rizado que el de Bridgette.
— ¿Quien eres? — preguntó la chica de ojos azules a la defensiva.
— Mi nombre es Valerie — respondió mientras su deslizador bajaba lentamente al suelo — La mejor caza fantasmas de Amity Park — Dijo esto con orgullo — Todos recordarán mi nombre cuando elimine a esa cosa — comentó mientras señalaba a Dan.
— ¡No dejaré que le hagas daño! — exclamó Bridgette interponiéndose entre la enorme arma de Valerie y de Dan — Si lo vas a asesinar, también a mi.
Valerie se sorprendió ante las palabras de la chica frente a ella.
— Lo más seguro es que uno de los duplicados de esa cosa haya tomado posesión de tu cuerpo, es por eso que lo defiendes — Valerie apuntó hacia Bridgette y Dan, la chica de ojos azules cerró los ojos y abrazo a Dan, si este iba a ser el fin, al menos estarían juntos. Escuchó el disparo, pero nada ocurrió.
Abrió los ojos lentamente, se quedó muda ante lo que estaba viendo, un enorme campo de energía color verde los rodeaba, eso había detenido el proyectil. Dirigió su mirada hacia el rostro de Dan, tenía un ojo cerrado y una sonrisa, una de sus manos sostenía el campo de energía.
— Tranquila — susurró — No dejaré que nada malo te pase.
— Dan — susurró Bridgette con ojos cristalinos — Estás bien.
— Claro que estoy bien — dijo incorporándose con algo de dificultad — Ese proyectil me tomó por sorpresa — dijo levantándose por completo — Vete de aquí Bridgette.
— ¡¿Que?! — cuestionó la castaña — No pienso dejarte...
— No te pregunté — interrumpió Dan— Vete, huye al bosque, yo te alcanzaré, puedo acabar con esto, pero es demasiado peligroso si te quedas.
— Dan — susurró Bridgette.
— Vete, en cuanto el escudo se desvanezca corre lo más rápido que puedas, yo te veré en ese arbusto de frambuesas — dijo esto con una sonrisa.
— Te amo — dijo Bridgette tomando su mano — Te veo allá.
Dan se acercó a ella y beso su mejilla.
— Yo te amo más — susurró al oído de la castaña. — Ahora vete.
La chica de ojos azules se preparó para correr, Dan deshizo el enorme escudo de energía y esa fue la señal para que Bridgette huyera.
Puso toda su fuerza en correr, varios tropezones se hicieron presentes, pues correr con vestido no era lo suyo, a sus espaldas escuchó varias explosiones, incluso sentía el viento que estás provocaban. Al llegar al bosque se detuvo a unos metros de la entrada. Volteó hacia atrás, a lo lejos vio a Dan peleando con esa joven de nombre Valerie. Ella disparaba varias armas diferentes y Dan hacia lo posible por evitar los proyectiles que estás le lanzaban.
— Tu puedes Dan — susurró para sí misma.
— ¡Tu! — escuchó una voz, la cual la hizo girarse para encontrar a Angie a sus espaldas — ¡Tu eres la que a causado todo esto!
Al terminar de decir esto decenas de personas salieron de sus escondites de entre los arbustos.
—¿Danny? — preguntó Sam confundida.
— No lo sé Sam — conteste igual o peor, pues no sabía que pasaría.
— ¿Que? — preguntó la chica de ojos azules bastante confundida.
— ¡Tu tienes la culpa de que ese monstruo este aquí...!
— ¡Él no es ningún monstruo! — interrumpió Bridgette.
— ¡Tu lo llamaste para matarnos! — exclamó una señora detrás de Angie, ocasionado que todos dijeran lo mismo — ¡Pero no lo harás si nosotros te eliminamos primero!
— ¡No! — gritó Sam tomándome por sorpresa.
Bridgette se asustó demasiado, querían asesinarla, comenzó a retroceder, pero cuando menos se dio cuenta, estaba huyendo por su vida, decenas de personas corrían detrás de ella con palos y piedras.
Sin darme cuenta Sam ya estaba corriendo detrás de ella, volé lo más rápido que pude y la tome por la cintura.
— ¡Déjame! — gritó — ¡Debo ayudarla!
— No podemos interferir — dije a su oído tratando de calmarla.
— ¡Déjenme en paz! — gritó Bridgette llamando nuestra atención, corría a tropezones tratando de esquivar las piedras que le lanzaban.
— ¡Pagarás por haber traído a ese monstruo hasta aquí!— gritó Angie.
Fue cuando ocurrió lo que Bridgette ya temía, su vestido se enredó entre sus piernas y cayó al suelo.
— ¡No déjenla en paz! — gritó Sam — ¡Danny debo hacer algo!
— No Sam, no podemos hacer nada — dije tomándola más fuerte por la cintura ya que trataba de escapar — Todo es... como debe ser — dije recordando las palabras de Clockwork.
Trató de levantarse, pero un fuerte dolor en su espalda la hizo gritar y caer de nuevo, Angie la había alcanzado golpeándola con una enorme rama.
Dan volteó inmediatamente, encontrando a la multitud rodeando a Bridgette, si ya estaba furioso, eso lo hizo ponerse peor.
— ¡Aléjense de ella! – gritó volando a toda velocidad hacia dónde estaba su pequeña flor. Pero algo lo tomó de la pierna y lo hizo detenerse. Valerie le había lanzado una garra metálica, la cual hizo que una fuerte descarga eléctrica lo hiciera gritar de dolor. Cada vez se sentía más cansado, pues no sólo lo electrocutaba, si no que también le hacía perder energía.
Cuando dejó de sentir ese horrible dolor cayó en un golpe seco al suelo, levantó su rostro buscando a Bridgette, la vio a unos cuantos metros, mucha gente la rodeaba, solo la escuchaba llorar, no tenía la energía suficiente para volar hacia ella, ni siquiera para lanzar un pequeño ataque.
— ¡Danny! — gritó mi dulce Sam rompiendo en llanto — La están matando — dijo sollozando, causando un enorme nudo en mi garganta.
— No podemos hacer nada — dije con la voz quebrada, miré a Tuck, quien solo miraba con ojos cristalinos.
— ¿Ya has causado mucho dolor no crees? — dijo Valerie poniendo uno de sus pies sobre la cabeza de Dan — Los Foley, los Manson y tu familia.
Dan abrió los ojos de golpe, estos se humedecieron.
— Ya es suficiente Danny, deja en paz a esa chica, has que ese duplicado la deje en paz — dijo Valerie aplastando la cabeza de Dan con su pie.
— Ella ... — susurró Dan — Ella no está poseída por nada — apretó sus puños, aún miraba a la gente golpear a Bridgette — Ella...
— ¡Basta! — lo interrumpió Valerie en un grito, el cual ocasionó que la gente se detuviera y volteara a ver hacia dónde ellos se encontraban — ¡Hace mucho que dejaste de ser humano Dan, tú solo eres un fantasma sin corazón! ¿Cómo podría importarte una simple humana? — exclamó aplastando con más fuerza la cabeza de Dan contra el suelo.
— No puedo más Danny, no puedo seguir viendo esto — decía Sam derramando lágrimas al ver la situación, estaba de rodillas y yo la sostenía. ¿Cómo puede existir gente así? Que tenga la cabeza tan hueca, como para culpar a una inocente chica.
Dan cerró sus ojos fuertemente, un par de gotas saldas cayeron, ya no escuchaba a Bridgette, ni un solo sollozo. Abrió uno de sus ojos lentamente, a unos cuantos metros, entre la multitud, pudo ver un charco de sangre, ese líquido rojo estaba en el suelo, impregnado en aquel vestido blanco que le había obsequiado por su cumpleaños.
Fue cuando algo dentro de él se rompió.
— Los que no son humanos — dijo Dan tratando de levantarse — Los que no tienen sentimientos ni corazón...
Valerie notó que algo andaba mal, así que comenzó alejarse de él poco a poco.
—¡SON USTEDES! — gritó envuelto en rabia y coraje, incorporándose de inmediato y liberando una poderosa onda expansiva de energía que mando a volar a muchos por los aires.
En un par de segundos Valerie estaba en el suelo, a unos metros Dan yacía parado con la cabeza baja.
— Los mataré — dijo sollozando — Mataré a todos los que nos hicieron daño — al terminar de decir esto se lanzó contra las personas que habían estado golpeando a Bridgette, Valerie estaba aterrada, decenas de cuerpos estaban siendo desmembrados por Dan.
Valerie no resistió y huyó del lugar, tan solo haber visto a varias personas sin cabeza y con el cuerpo a la mitad, mostrando sus intestinos, le provocó náuseas.
Dan por otro lado, aún no terminaba con todos, aún le faltaban personas. Mientras las asesinaba gritaba con rabia y dolor, de sus ojos aún caían lágrimas dé impotencia. Era tanto su coraje, que los hacía sufrir lo más que podía, les quitaba un brazo o una pierna, para que murieran lentamente desangrandose.
En un par de minutos había acabado con más de 80 personas. Hombres y mujeres que se habían encargado de hacerle miserable su estancia a Bridgette durante el tiempo que había estado en el refugio.
Después llegó lo peor, volteó hacia dónde estaba su delicada flor, se acercó lentamente, pero al verla, quedó destrozado. Un desgarrador grito de dolor se escapó de su garganta, cayó de rodillas junto a ella.
— No... — susurró a lo bajo — No me dejes — dijo esto rompiendo en llanto — Por favor ... — sollozo acariciando el rostro de Bridgette, el cual estaba bañado en sangre a causa de las heridas que los golpes le habían dejado.
Sam comenzó a sollozar de nuevo, esto era demasiado para ella.
Vio su cuerpo, estaba inerte, ni siquiera la escuchaba respirar, ni siquiera el palpitar de su corazón. Al mirar sus manos, estaban cubiertas de sangre, la sangre de aquella chica que lo había salvado, que lo había hecho sentir de nuevo, la que lo había vuelto humano nuevamente.
No podía creer lo que ocurría, solo quería verla reír otra vez, escuchar su voz diciendo su nombre, mirar el firmamento lleno de estrellas cada noche por el resto de sus vidas. Pero eso ya era imposible, Bridgette...
Todo era silencio, el llanto de Dan era lo único que retumbaba en mis oídos, ese nudo en mi garganta seguía ahí, aferrado, recordándome que yo estaba llorando totalmente destrozado. Tal vez en otra línea del tiempo, pero era yo a final de cuentas.
— Jamás había visto algo semejante — comentó Sam aún de rodillas, tenia sus manos aferradas a mis brazos — Esto es horrible — dijo aún soltando suspiros.
— Lo sé — comenté con la voz quebrada — No sé, como ambos han soportado todo esto. — continúe mirando hacia esa trágica escena.
— Esto es lo más aberrante que he presenciado — dijo Tuck acercándose a nosotros — Pero no entiendo por qué en nuestra época ella está viva.
Eso era verdad, esa duda aún me comía por dentro.
De pronto Dan se incorporó, juntó ambas manos, para nuestra sorpresa un destello emergió, en el medio de sus manos una energía color azul se hizo presente en forma de una pequeña esfera, pero no era cualquier azul, era del mismo color de los ojos de Bridgette.
Azul Zafiro.
— Espero y funcione — susurró el angustiado chico.
Colocó sus manos en el pecho de la chica, la pequeña esfera flotaba encima de ella, él comenzó a hacer presión y sin ninguna explicación la esfera se introdujo en el cuerpo de Bridgette, provocando una ligera contracción en su cuerpo.
Dan la miró con ojos de esperanza, pero nada ocurrió. Nuevamente formó esa esfera y de igual manera la introdujo en el cuerpo de la chica, así cuatro veces más, no sabía que trataba de hacer, hasta que lo sentí, la energía de Dan, había disminuido radicalmente. Se veía agotado y se le dificultaba respirar.
— ¡No es posible! — exclamé llamando la atención de Sam y Tucker.
— ¿Que ocurre? — preguntó Sam bastante atenta.
— Vamos viejo, dinos qué ocurre — comentó un desesperado Tuck.
— Intenta revivirla — solté al fin.
—¿Que? — cuestionaron ambos al unísono.
— Si — dije señalando a Dan — Esa pequeña esfera de energía no es igual a ninguna que yo conozca, esa energía es de vida, por eso el color es distinto, además de que Dan se agota cada vez que está se absorbe en el cuerpo de Bridgette, le está dando su vida.
— ¿Es eso posible? — preguntó Sam.
— Eso ni yo lo sabia, jamás imaginé que fuera posible pasar energía vital — me encontraba sorprendido al igual que mis compañeros.
Fue cuando un golpe llamó nuestra atención. Dan yacía en el piso, en su mano, sostenía una diminuta esfera, del tamaño de una pelota de golf, era toda la energía que le quedaba, la colocó en el pecho de Bridgette y la introdujo en ella.
Después, dejo caer su cabeza en el suelo polvoriento, fue cuando un ruido nos hizo mirar al cielo, era Valerie con su deslizador, se acercó velozmente a ellos.
— ¿Que intentas hacer Phantom? — dijo alejando el cuerpo de Bridgette unos metros de dónde estaba Dan — ¿No te bastó verla en este estado?
– Cállate — dijo el chico — Tu que vas a saber.
— Está casi muerta. ¿Que intentabas hacer?¿Terminar de matarla?
— Tu no sabes nada — repitió Dan incorporándose poco a poco.
De repente, de su mano emergió una esfera, vi el rostro de mi otro yo, de sus ojos caían gotas saladas, miraba fijamente a la chica en el suelo.
— ¡No dejaré que le hagas más daño! — exclamó Valerie cargando su arma.
— Te amo Bridgette — susurró.
Todos mirábamos atentos, cuando de pronto la pequeña esfera comenzó a crecer, no se detenía, hasta que llegó al tamaño de una pelota de playa.
— ¡No lo permitiré! — gritó Valerie disparando su arma en el rostro de Dan, quién solo alcanzó a lanzar la esfera, la cual se introdujo en el cuerpo de la chica inerte en el suelo.
Valerie arrojó un pequeño aparato al piso, el cual abrió un portal a la zona fantasma, Dan estaba herido en la cabeza, el disparo había tenido efecto a pesar de que apenas lo tocó, pero era lógico, estaba muy débil. Todo era borroso y se tambaleaba, como un boxeador noqueado, Valerie no tuvo piedad de él y de una patada lo arrojó al portal e inmediatamente después este se cerró.
— Todo ha terminado — dijo Valerie, mirando al suelo, levantó el pequeño aparato, cuando un ruido la hizo voltear.
— ¡No es cierto! — exclamé sorprendido.
¡Era Bridgette! ¡Estaba viva!
— ¡Está con vida! — exclamó Sam con lágrimas de alegría — ¡Está viva!
— Esto si es una sorpresa — dijo Tuck secando un par de lagrimas.
— Ya te vi llorón — dije dándole un codazo.
— ¡Imposible! — exclamó Valerie acercándose a la chica — ¿Estás bien? — pregunto inclinándose hacia ella, en cuánto la tocó un poco de energía de la que había visto anteriormente rodeó su cuerpo. Fue cuando su rostro lo dijo todo.
— ¿Que fue lo que hice? — preguntó mirando el aparato en su mano — Danny, le diste parte de tu vida y yo te disparé. ¡Soy una estúpida! — susurró mirando a la chica.
— Creo que se dio cuenta demasiado tarde — habló Tuck.
Valerie miraba a la chica en el suelo, fue cuando con cuidado la levantó y la puso en su deslizador.
— Ojalá puedas disculparme Danny — dijo mientras se elevaba poco a poco — Terminaré con lo que empezaste, la salvaré.
Se alejó velozmente en su delizador, dejándonos con la duda de saber qué pasó. En un parpadeo nos encontrábamos en un enorme cuarto blanco.
Miramos confundidos a Clockwork, quien nos señaló con su barbilla hacia nuestras espaldas. Al voltear vimos a Bridgette, estaba aseada y la heridas habían sido cubiertas con gasas. Su rostro se veía cansado, incluso se podría decir que preocupado. Aún tenía una de sus mejillas hinchada, había una férula en su brazo izquierdo y una más en su pierna derecha, incluso, le habían puesto clavos. Hice una mueca de dolor.
Quedamos mudos ante el estado en el que se encontraba, era grave, muy grave, vimos entrar a una enfermera, por lo que nos dimos cuenta revisaba que todo estuviera bien.
Después entro Valerie.
—¿Como está? — preguntó acercándose a la camilla.
— Estable — dijo la enfermera revisando un par de papeles — A pesar de que está en un estado algo delicado, sus signos vitales están estables. Aún no entiendo cómo sobrevivió a todo esto. — Hizo una pausa y después miró a la chica de tez morena. —Sabe señorita Valerie, ella debería estar muerta.
Valerie no pudo evitar sorprenderse, miró a la camilla y sonrió.
— Ni yo lo creo todavía — dijo posando una de sus manos sobre la de la chica de ojos azules — ¿Cuanto tiempo tardará? — cuestionó Valerie.
— Meses señorita, tardará meses en recuperarse y poder tener una vida normal — concluyó esto último cambiando el suero de la chica en la camilla.
— Te pondrás bien — dijo susurrando a la chica inconsciente — Ya lo verás.
— ¿Se puede? — llamó a la puerta una voz familiar.
— ¿Quien es usted? — cuestionó Valerie a la defensiva.
— Oh, es cierto lo siento — se disculpó jugando con su cabello — Mi nombre es Tessandra, estaba en el refugio 862, dónde estaba esa chica — concluyó esto señalando a Bridgette.
— ¿Usted fue una de las que la atacó? — preguntó Valerie comenzando a enojarse.
— ¡Oh no! — dijo colocando una mano en su pecho — ¡Claro que no! Yo fui a desactivar el escudo anti fantasmas del refugio, para que el chico pudiera pasar a defenderla.
— ¿Que hizo que? — preguntó la cazadora — ¿Por que hizo eso? ¿Sabe cuánta gente murió por hacer eso?
— Ellos no murieron por eso señorita Valerie — habló Tessandra muy firme — Ellos muerieron por lastimarla a ella, Jhon, el director del refugio intentó abusar de la chica, yo no tenía la fuerza necesaria para evitarlo, así que decidí que lo más conveniente era desactivar el escudo para que el chico fantasma pasara — dijo bajando la mirada, pero después de unos segundos la levantó — Él era su única esperanza.
Valerie estaba estática ante aquel relato, jamás imaginó que Danny hubiera defendido a la chica, creyó que ya no era humano. Pero tal vez, después de lo que hizo, tenga una oportunidad.
— Entiendo — habló Valerie caminando hacia Tessandra — Necesito hablar con usted, acompáñeme por favor.
Ambas se dirigieron a la salida, dejándonos algo confundidos.
Sin darnos tiempo a reaccionar, Clockwork nos había trasladado a la zona fantasma, a un lugar muy familiar para mi, el reino de Congelación.
Estábamos sobre la nieve y está misma caía sobre nosotros, había unas cuantas montañas alrededor, y a lo lejos, el reino de mi amigo. Fue cuando miré al suelo, ahí estaba Dan, tirado en la nieve, lo rodee poco a poco mirándolo un poco más de cerca, fue cuando me percaté que emanaba ectoplasma de su cabeza.
Jamás imaginé verlo así, tan débil, tan indefenso... Tan insignificante.
Abrió los ojos lentamente, dejando ver su peculiar color rojo, aquel rojo sangre. Dio un vistazo a su alrededor, pareciera que sus párpados se cerrarían en cualquier momento, una de sus manos había quedado a la altura de su rostro, hizo un ligero movimiento, cerró su puño atrapando un poco de nieve en esta.
Dejó caer su rostro por completo, hundiéndolo en la nieve, fue cuando lo escuché, estaba llorando de nuevo, estaba destrozado, pareciera que nada en el mundo pudriera consolarlo, daba gritos de dolor.
—¿Por que? — lo escuché sollozar — ¡¿POR QUÉ?! — gritó abrazándose a si mismo.
Ese nudo en la garganta apareció de nuevo, jamás sabré lo que se siente, tal vez seamos la misma persona, pero nuestros destinos fueron muy diferentes. Tan solo imaginar perder a Sam, no puedo, no sé que haría en un caso así.
— Lo único bueno — susurró llamando mi atención — Eras tu... mi pequeña flor — decía mientras de su boca pequeñas estelas de vapor reflejaban el frío que hacía — ¿Que caso tiene vivir? ¿Por que seguir aquí si tú ya no estás a mi lado? Ya no te escucharé reír, ya no volveré a ver las estrellas de la misma manera, el mundo no será igual sin ti. Ahora sin ti, todo se ha vuelto obscuro, y sin sentido.
Levantó su rostro, aún caían lágrimas de ellos.
— Si hay una razón para seguir aquí — dijo derritiendo la nieve que estaba en su mano, su rostro se volvió frío y serio, su mirada cambió y ese brillo que había en sus ojos, desapareció — Mataré a todos los humanos — comenzó a levantarse poco a poco — Si tu siendo tan buena te quitaron el derecho a vivir — hizo una pausa, se alcanzó a sostener en sus rodillas pues aún estaba débil — Yo tengo todo el derecho de quitárselo a ellos, siendo que son tan miserables, todo lo que es hermoso lo destruyen con su estúpida violencia, ha llegado el día de que alguien les devuelva el favor, te vengare Bridgette, cada humano que muera, será en tu memoria, seré ese monstruo al que tanto temían. Mi humanidad se ha ido contigo.
Me quedé perplejo ante lo que había dicho. Sin duda, ahora tenía el conocimiento de lo que había sucedido, ahora lo entendía todo. Entendía el por qué asesinaba sin piedad, sin remordimiento, sin culpa alguna de observar a los demás sufrir, entendí por qué se reía de los que huían por sus vidas, la sangre dejó de sorprenderlo desde este día. Todo lo había hecho en nombre de ella, no necesitaba otra razón, solo ella.
Lo vi caminar con dificultad, aún estaba herido y débil. La nieve le impedía caminar más rápido, pasaron al menos un par de horas cuando se dejó caer en la nieve, ya estaba agotado. Fue cuando escucho un ruido que lo puso en alerta y se incorporó lo más rápido que le permitió su cuerpo.
— ¿Quien eres y por qué invades nuestro territorio? — preguntó Congelación.
— Aléjate de mi — dijo Dan apuntando con una de sus manos al enorme lobo frente a él — Déjame solo — concluyó esto formando una bola de ectoplasma. Pero de pronto está desapareció y sin más Dan cayó de rodillas, algo que nos dejó desconcertados, inmediatamente después su cuerpo golpeó de lleno la nieve, sus ojos estaban cerrados, estaba inconsciente.
— Señor — habló uno de los lobos corriendo hacia Congelación —¿Se encuentra bien?
— Si, estoy bien — dijo colocando su diestra en el hombro de su compañero tratando de calmarlo — Ese chico es el que me preocupa — comentó señalando a Dan.
– ¿Por que? — cuestionó el enorme lobo blanco – ¿Acaso intentó atacarlo señor?
— No, no es eso — dijo caminando hacia Dan, se agachó y toco el cuello del chico — Está muy débil, apenas siento su pulso.
— ¿Que hacemos? — preguntó el compañero de Congelación.
— Hay que llevarlo al Reino...
— ¡Pero no sabemos si es peligroso! Podría atacar y...
— Y entonces yo lo detendré — habló el líder — Mientras tanto hay que ayudarlo, después pensaremos que hacer con él.
—Congelación siempre tal amable – comente con nostalgia, recordando aquellos ayeres, cuando me ayudó a controlar mis poderes de hielo.
Congelación cargó a Dan en sus brazos, y con mucho cuidado lo arropó con la enorme capa azul que cubría su lomo. Al llegar al Reino ingresaron a Dan en una cámara de recuperación, tal y como lo había hecho conmigo. Inmediatamente procedieron con los análisis para saber por qué se encontraba en ese estado.
Después de un par de minutos los resultados estaba listos.
— ¿Y bien? — preguntó Congelación entrando a la enorme habitación — ¿Cuál es el diagnóstico?
— Los estudios indican que fue por una pérdida excesiva de energía, fue en cuestión de un par de minutos.
— Eso quiere decir que...
— Así es Señor — comentó su compañero mirando al chico en el enorme cilindro — Le donó su energía a alguien más, llegó al límite, un poco más y hubiera muerto.
Congelación se acercó lentamente hasta el enorme aparato donde se hallaba el chico, poso las garras de su diestra en el fino cristal.
– Salvó una vida — comentó con una sonrisa — Alguien como él merece otra oportunidad. ¿No crees?
— Bien, es su decisión señor, lo que usted elija yo lo respetaré.
— Bien — dijo el enorme lobo caminando hacia el tablero — Hay que salvarlo — habló accionando el enorme botón de la máquina, la cual poco a poco empezó a restaurar la energía vital de Dan.
—Cielos — habló Sam — Estuvo a punto de morir por ella.
— Eso es amor — dijo Tuck.
Miré a Sam y tomé sus manos entre las mías.
— Yo haría lo mismo por ti Sam — dije sin dudarlo un poco.
— Oh Danny — comentó Sam mientras sus ojos se ponían cristalinos — No digas eso, yo no soportaría vivir sin ti.
Me acerqué a ella y pose mis labios sobre los suyos. Mi Sam, no sabes cuánto te amo.
Me separé de ella lentamente y besé su frente.
— ¡No se olviden que estoy aquí! — exclamó Tuck.
— Lo siento Tuck — me disculpé sonriendo como idiota, pues Sam me ponía así — No lo puedo evitar, Sam es tan hermosa que quiero besarla todo el tiempo.
— Si si — dijo Tuck pasando de largo — Para la próxima vez asegúrense que yo tenga a quién besar.
Sam y yo pusimos los ojos en blanco.
En un par de segundos ya nos encontrábamos de nuevo en el hospital donde estaba Bridgette, miré a Clockwork, apretó el botón de su báculo y el tiempo empezó a avanzar. Así, dejo pasar tres meses en 10 segundos.
— ¿Pero que..? — cuestione mirando al amo del tiempo.
— Calla y observa — me dijo sin más.
Le hice caso y al mirar a la camilla me percaté de que Bridgette se movió, sus ojos se abrieron pesadamente, ese par de zafiros contemplaron su alrededor, su expresión lo decía todo, estaba confundida.
— ¿Hola? — cuestionó incorporándose, pues las férulas y los clavos le habían sido retirados.
— ¡Despertó! — exclamó Sam.
Una enfermera estaba ahí y al verla se sorprendió.
— ¡Doctor! — gritó saliendo de la habitación a toda velocidad.
Bridgette se mostró aún más confundida, incluso me atrevo a decir que asustada.
— ¿Pero que ocurre? — preguntó Tuck.
— Ni yo lo sé hermano — conteste mirando atentamente lo que sucedía.
En un par de minutos el doctor ya se encontraba en la habitación revisando a Bridgette de pies a cabeza.
— Bien — habló el médico — Llame a la señorita Valerie.
Bridgette se asusto de inmediato, incluso trató de escapar, pero el médico la detuvo.
—Tranquila señorita — habló el doctor.
— No, ella me matará — dijo Bridgette con miedo en su voz.
— Vaya — exclamó Sam — Si que le tiene miedo.
El doctor frunció el ceño, fue cuando Valerie entró a la habitación.
— Hola — saludo a Bridgette,
— ¿Donde está Dan? — fue lo primero que escucho de Bridgette, sin embargo Valerie estaba tranquila.
— ¿Te refieres al fantasma que casi te mata? — cuestionó sentándose en la camilla.
— ¿Que? — preguntó Bridgette — ¡Estás loca!
— Acaso dijo ¿Que casi la mata? — preguntó Tuck señalando a Valerie.
— Claro que no — dijo Valerie igual de tranquila — Has estado 6 años en coma.
— ¡¿QUE?! — exclamamos mis compañeros y yo al unísono.
Valerie estaba mintiendo. ¿Por qué?
Todo eso que Bridgette recuerda en realidad pasó, nosotros lo vivimos también.
Los ojos de Bridgette no pudieron ocultar su sorpresa.
— ¡Es mentira! — gritó Bridgette con la voz quebrada.
— Obviamente — espetó Sam cruzando sus brazos, estaba molesta, muy molesta.
— Me temo que no — dijo tomando su mano — Hace 6 años tú y tu madre huían de la Ciudad, aquel a quien llamas Dan las atacó, mató a tu madre y a ti te arrojó contra una pared, causándote múltiples fracturas y lesiones, has estado aquí durante 6 años.
Bridgette negaba con la cabeza, no podría creerlo.
— ¡Es mentira! — gritó Sam asustándonos a Tuck y a mí — ¡No le creas!
— No te escucha Sam — dijo Tuck algo serio.
Sam solo lo miró apretando sus labios en una fina línea.
– No es cierto — dijo rompiendo en llanto — Dime que no es cierto.
— Lo siento pequeña, pero es la verdad — comentó Valerie incorporándose.
— Le hizo creer que todo lo que ha pasado ... — habló Sam.
— Fue producto de haber estado en coma — continuó Tuck.
Todos seguíamos confundidos. ¿Por qué Valerie le había metido de ese modo? ¿Que era lo que buscaba con todo esto?
— Bien por lo pronto te irás a casa — dijo Valerie confundiéndonos todavía más.
— ¿A casa? — preguntamos todos, incluida Bridgette.
— Si — dijo Valerie caminando hacia la puerta — Durante los ataques muchos niños quedaron sin padres, así que familias que habían perdido a sus hijos decidieron adoptar a los pequeños y mientras estuviste este tiempo en coma una familia te adoptó.
— Esto es muy sospechoso — dijo Tuck.
En cuanto abrió la puerta se me heló la sangre, un horrible escalofrío recorrió mi cuerpo haciéndome temblar, pero no solo a mí.
Tuck y yo miramos a Sam, estaba estática y con una expresión que lo decía todo.
— Ellos son tus padres ahora — dijo Valerie presentándolos.
La pareja caminó hasta donde estaba Bridgette.
— Hola nena — habló la mujer — Nosotros somos los Manson, bienvenida a la familia...
Seguíamos sin comprender que tenían que ver los padres de Sam con todo esto. ¿Por qué adoptar a Bridgette sabiendo lo que había pasado con ella?
Nos encontrábamos en la mansión, a decir verdad me trae muy gratos recuerdos de cuando pasábamos varios fines de semana en casa de Sam viendo películas.
Bridgette seguía explorando su nuevo hogar, obviamente su habitación estaba al otro lado de la de Sam, toda una enorme sala las separaba. Ella caminaba y trataba de memorizar los objetos para no perderse, pues siendo sinceros, la casa de Sam es enorme.
Volvió a su habitación algo cansada y aburrida de su nueva vida, sus "nuevos padres" estaban todo el día fuera, de verdad estaba agradecida que una familia con tales comodidades la haya acogido en su hogar. Pero ella aseguraba que le ocultaban algo, abrió la puerta de su habitación, todo era color rosado, las enormes sabanas con encajes, incluso ella traía un vestido rosa con encajes, en su cabeza había una diadema del mismo color con un enorme moño, unas medias blancas con zapatos negros de charol y un par de guantes blancos cubrían sus manos.
Toda una muñequita de aparador, así debía vestir todo el día, todos los días, era una de las reglas de la casa. Se asomó por su ventana, dejó caer su cabeza en ambas manos mirando el paisaje, un enorme escudo anti fantasmas de color azul rodeaba la ciudad y en las orillas yacía el letrero de Amity Parck.
Soltó un enorme suspiro, ella aún no sabía por qué no podía ir más allá del 3er corredor, era la única parte de la casa en la que estaba prohibido el paso, pero nosotros sí lo sabíamos, era donde se encontraba la habitación de Sam.
Fue cuando se escuchó el timbre. Se levantó de inmediato, se escabulló por todo el alfombrado corredor y se escondió detrás de un jarrón.
— Bienvenidos a casa, Señor y Señora Manson. — habló el mayordomo dándoles la bienvenida.
— Oh, muchas gracias Thomas — agradeció Pamela — Y nuestra pequeña mariposa. ¿Está en su alcoba?
— Si señora, ha estado dando vueltas por toda la casa, se quedó un rato en la biblioteca, pero no toco nada de ya sabe quién.
— Excelente — dijo la elegante mujer — ¿Nuestro invitado..?
— Los esta esperando en el despacho del Señor — habló el mayordomo guiando a los señores.
Bridgette bajó con sumo cuidado las escaleras, trató de caminar lentamente detrás de ellos pero al llegar a la enorme sala sus zapatos hicieron ruido, pues los pequeños tacones provocaban un enorme eco por toda la casa, idéntico al que hacia la señora cuando caminaba. Se los quitó con cuidado y los colocó al pie de las escaleras, sus pies tocaron el frío suelo, que a pesar de tener medias podía sentir lo helado que se encontraba el fino mosaico.
Al llegar a la enorme puerta del despacho se recargó en esta tratado de escuchar lo que hablaban.
— ¿Y bien Señor Masters? — habló Pamela — ¿Que fue lo que averiguo?
— Según los datos del laboratorio — se escuchó el sonido de una hoja de papel — Es positivo, su ADN tiene restos de energía ectoplasmica, es decir que es compatible.
— ¡Excelente! — exclamó el señor Manson — Eso quiere decir que podemos acabar con ese maldito.
— Claro que se puede — habló Masters — Podemos empezar esta misma semana con pequeños experimentos, lo indicado será analizar su sangre y observar la reacción que tenga al entrar en contacto con el ectoplasma.
— Me parece bien, ella es la salvación para lo que queda del planeta — habló Jeremy Manson — Al fin podremos hacer algo por este planeta y en memoria de ella.
— Nuestra querida Sam — dijo la Señora con la voz entre cortada.
— ¿Sam? — susurró Bridgette con el ceño fruncido.
— Señorita — se escuchó del otro lado del pasillo — Señorita Bridgette. — Era Thomas el mayordomo.
Bridgette camino lo más rápido que sus pies la dejaron hasta llegar a las escaleras se colocó un zapato pero al intentar ponerse el otro el mayordomo ya estaba frente a ella.
— Creí que estaba en su alcoba señorita — hablo Thomas.
— Si ahí estaba, pero decidí volver a dar una vuelta a la casa — dijo abrochando su zapato.
— ¿Me puede decir que hace abrochando su zapato al pie de la escalera? — Cuestionó el hombre de cabellos blancos.
— He... Pues yo...
— Thomas — dijo una suave voz — ¿Podrías buscar esa manta que tanto me gusta? La de cuadritos de colores.
Bridgette se asomó tratando de mirar a las espaldas de Thomas. Fue cuando la vio, era una señora algo grande de edad yacía en una silla de ruedas.
— Con mucho gusto — habló Thomas retirándose.
— ¿Quien es usted? — cuestionó Bridgette incorporándose y acercándose a la dulce señora.
— Se podría decir que soy tu abuela.
— ¿Abuela? — preguntó Bridgette con sus ojos llenos de sorpresa.
— Mi querida abuela — habló Sam con mucha ternura en su voz.
— En los dos días que llevo en esta casa, nadie me había comentado de usted — habló la castaña acercándose aún más.
— Bien, no soy muy sociable — habló la mujer con una sonrisa — Mi nieta y yo nos parecíamos mucho.
— ¿Su nieta? — preguntó la chica de ojos azules — ¿Acaso habla de..?
— ¿Sam? — interrumpió la señora — Si querida, de ella hablo. ¿Acaso nadie te a comentado nada sobre ella?
Bridgette negó con la cabeza, nosotros también queríamos saber por qué nadie se había tomado la molestia de contarle a Bridgette sobre Sam. ¿Que era lo que ocultaban?
— Sígueme querida — habló la dulce mujer — Te hablare de ella...
Las seguimos hasta una enorme habitación, la cual obviamente era de la señora frente a ella. Ambas pasaron y la invito a sentarse en un sofá mientras ella se acurrucaba en su silla de ruedas.
— ¿Que es lo que quieres saber de mi nieta? — cuestionó la dulce anciana.
— Bien, pues en primer lugar por qué nadie habla de ella y en segundo hem... ¿Por que yo?
La mujer de blancos cabellos dio un enorme suspiro.
— Mi nieta se llamaba Samantha Manson, tenía 14 años de edad cuando ella murió — hizo una pausa mientras sus ojos se ponían cristalinos — Ella era mi ángel — rebuscó en una de las bolsas de su chaleco, sacó un pedazo de papel y se lo tendió a Bridgette — Era ella.
Bridgette miró la fotografía, una chica de cabello negro y ojos amatista yacía en ella, tenía un estilo algo obscuro, pero en esa foto se encontraba abrazando a su abuela y ambas sonreían.
La castaña no pudo evitar sentir un nudo en la garganta.
Miré a Sam, sus ojos estaban húmedos, las lágrimas no tardarían en salir.
— Lo siento tanto — musitó Bridgette — No debí preguntar sobre ella.
— Tranquila querida — dijo la mujer limpiando una lágrima que rodaba por la mejilla de la chica de ojos azules — Es necesario que lo sepas.
— ¿Saber que? — preguntó curiosa.
— No es casualidad que te encuentres aquí — habló la anciana — Mi Sam y tu son más parecidas de lo que crees.
— ¿Como? — cuestionó la castaña — ¿Por que dice eso señora Manson?
— Oh vamos, por favor no me digas así, dime abuela, hace muchísimo tiempo que nadie me llama así — dijo la mujer con voz nostálgica.
Bridgette volvió a sentir ese nudo en su garganta.
— Abuela — dijo con la voz entrecortada.
La mujer de cabellos blancos sonrió, se acercó a ella y acomodó uno de los castaños rizos de Bridgette.
— Ambas se enamoraron del mismo chico — dijo la señora.
— ¿He? — alcanzó a decir Bridgette un poco ruborizada — ¿Pero por qué dice eso? ¿Acaso todo lo que recuerdo...?
— No lo sé a ciencia cierta — interrumpió la mujer — Pero estos dos días que llevas aquí, cuando paso por tu habitación nombras mucho a un tal Dan estando dormida.
— ¿De verdad? — preguntó Bridgette mientras sus mejillas se tornaban aún más rojas — Ellos dicen que Dan y yo jamás nos hemos visto, incluso que él trato de asesinarme, también que ataca la Ciudad constantemente, pero, no lo sé, muy en el fondo, no les creo nada.
—No es necesario creer en lo que los demás te digan — habló la dulce anciana — Solo cree en ti... y en tu corazón.
Bridgette se llevó su mano al pecho, su cara lo decía todo, estaba más que segura que conocía a Dan, mucho más de lo que la personas creen.
— ¿Pero aún no entiendo por qué dice que su nieta y yo nos enamoramos del mimo chico? — preguntó la castaña.
— Pues — la amable mujer se acercó a su buró y del cajón sacó un álbum — Mira esto.
La castaña se acercó lo suficiente para observar lo que había en ello, era la chica de hace unos segundos, Sam, y estaba con otros dos chicos, un moreno de ojos verdes, y un chico de piel clara y con ojos azules, un poco más claros que los de ella.
— Somos nosotros — habló Tuck con nostalgia.
— Aún recuerdo esa foto — dijo Sam abrazándome — Fue justamente unos días antes del accidente que provocó tus poderes.
— Es cierto — hablé con sentimiento, pues recordar todos esos buenos momentos, aquellos en los que todos reímos sin parar, recordar todos esos momentos felices me hacen sonreír, pero algo me deprime un poco, y es que Dan tal vez tenga un vago recuerdo de ellos, pero lo más seguro, es que la venganza y rencor por los humanos sea lo único que recuerda.
— Pero ninguno es el que yo conozco — dijo Bridgette sacándome de mis pensamientos.
— Oh querida — habló la anciana señalándome a mi en la foto — ¿Estás segura?
Ella miró la fotografía detenidamente, pasó sus dedos encima de ella, de pronto sus ojos se llenaron de sorpresa.
— Él era Danny — habló la mujer de cabellos blancos.
— Danny — susurró la castaña — Danny... Dan — habló mirando a la mujer.
— Vaya, ahora se llama así — dijo la mujer un poco sorprendida.
— Pero si él era un chico normal como yo... ¿Que fue lo qué pasó? — preguntó la chica de ojos azules.
— Hubo un accidente, sus padres eran expertos cazadores de fantasmas, tenían un laboratorio, habían construido un portal para entrar en la zona fantasma, pero al principio no funcionó, un día Danny decidió entrar a explorar, ya que Sam creía que sería fascinante descubrir lo que había en ese lugar, él entró y por accidente accionó el botón de encendido, fue cuando ocurrió — la anciana dio la vuelta a la página en el álbum de Sam, en ella había una imagen de mi siendo Danny Phantom — Danny obtuvo sus poderes, lo cual lo volvieron mitad fantasma, todo eso me lo dijo mi nieta, justamente un día antes de su muerte.
— ¿Mitad fantasma? — preguntó Bridgette muy confundida — Pero si Dan es Danny... ¿Donde está su lado humano?
— Eso es lo que más me duele recordar — dijo la mujer con mucha nostalgia — No lo culpo, él era solo un niño, tal vez no pensó bien las cosas.
Bridgette la miró confundida, pero después su mirada se suavizó, se acercó a la mujer frente a ella y colocó su mano sobre la suya.
— Si no le agrada hablar de esto — susurró la chica de ojos azules — Comprendo, no debe hacerlo solo por mi.
Miré a Sam, tenía sus ojos cristalinos, ella ama a su abuela, es su tesoro más grande, imagino que verla mal es lo peor para ella, y más aún si es por ella.
— ¿Estás bien amor? — hablé rodeándola con mis brazos.
— Si Danny — dijo secando un par de lagrimas — Estoy bien.
— Es necesario que lo sepas — dijo la mujer llamando mi atención — Danny tuvo una pelea con un fantasma en La Hamburguesa Apestosa, por error hubo una pequeña explosión, lo cual provocó que Danny volará por los aires y atravesara un portafolio, el cual tenía las respuestas de La Prueba de Actitud Académica, un examen que para Danny era algo difícil.
— Pero la hamburguesa apestosa está totalmente destruida, solo quedaron unos cuantos restos — habló Bridgette.
— Pero esa fue solo la primer explosión, ya que fueron dos — dijo la abuela de Sam acariciando la foto de su nieta.
— ¿Fueron dos? — preguntó la castaña muy sorprendida.
— Así es — dijo la anciana mientras asentía con la cabeza — Fue en la segunda cuando ocurrió la tragedia, el profesor se había dado cuenta que Danny había hecho trampa, así que lo citó a él y a sus padres justo en donde estaba la hamburguesa apestosa, Danny iba acompañado de Sam y de Tucker, después llego Jazz, su hermana mayor... — la mujer hizo una pausa — Fue cuando el restaurante explotó, quitándoles la vida.
— Pero... ¿Y Danny..?
— Él salió ileso — interrumpió la mujer — Sus poderes lo ayudaron a él, pero no logró salvar a su familia.
Bridgette se llevó ambas manos a su boca, no sabía todo lo que Dan había sufrido, así como ella, él también había perdido a su familia.
— Dan — susurró con la voz cortada y con lágrimas en sus ojos — Cuanto has sufrido.
— Es duro — la consoló la dulce mujer mientras acariciaba la cabeza de Bridgette — Pero lamentablemente así pasaron las cosas.
— ¿Que fue..? — dijo Bridgette en un sollozo — ¿Que fue lo que le ocurrió a Danny?
— Eso aún sigo sin saberlo — dijo la anciana con algo de decepción — Lo último que supe, fue que él se mudó con el multimillonario Vlad Masters, cuando él volvió, ya no era el mismo, era un ser incapaz de sentir algo — Bridgette la miraba atentamente, la mujer se acercó y acarició su mejilla — Pero tu mi niña, tú lograste lo imposible, hiciste que Dan volviera a sentir de nuevo, lo volviste humano...
— Pero... Yo no sé cómo lo hice — respondió la chica bajando la mirada.
— Lo hiciste dándole algo que jamás nadie se atrevió, ni siquiera mi nieta cuando aún estaba con vida.
Bridgette levantó la mirada encontrándose con aquellos ojos que la mistaban con ternura.
— ¿Que fue? — cuestionó la chica de ojos azules.
La abuela de Sam esbozó una sonrisa, y nuevamente acarició su mejilla.
— Amor — dijo sin más y causando que los párpados de Bridgette se abrieran por la palabra antes mencionada — Le enseñaste y le diste amor, eso fue lo que lo hizo cambiar, por eso dejó de atacar durante todo el tiempo que estuvo contigo, tu calmaste su ira, le devolviste su vida, eso fue lo que hiciste.
La chica estaba muda ante lo que había escuchado, de hecho todos.
— Mi amada abuela — habló Sam sacándome del trance — Siempre tan sabia.
— Si — hablé sin pensar, después reaccioné — Espera un segundo. ¿Tu abuela ya sabía que yo era Phantom antes que todos?
— Vamos Danny — habló Sam con una sonrisa — Ella jamás dijo nada, incluso cuando pasó lo del desasteroide.
Lo pensé por unos segundos, era verdad, bueno al menos sé que tengo una abuelita discreta.
— Usted dijo que lo último que supo fue que Dan... perdón, Danny se había mudado con Vlad Masters — Bridgette hizo un gesto serio — Es el mismo hombre con el cual estaban hablando mis padres hace unos minutos, eso quiere decir que...
—¿ Señora? — interrumpió Thomas tocando la puerta — Los Señores buscan a la señorita.
— Debes irte querida — dijo la mujer acariciando el rostro de su ahora nieta — Si te preguntan de qué hable contigo, diles que fue una plática de mis tiempos de rebeldía — concluyó esto guiñando un ojo.
— Lo haré —respondió Bridgette imitando el guiño — Gracias abuela.
Al salir se encontró con los Manson, quienes la miraban algo preocupados.
— ¿Que tanto estaban hablando? — preguntó la madre algo extraña.
— Pues de su época de rebeldía, los años 50 y todo eso — dijo la castaña con indiferencia.
— Oh solo era eso — Jeremy dio un suspiro de alivio — Está bien señorita, es hora de dormir, vamos a cenar que mañana será un gran día, iremos de compras al centro.
— Vimos unos hermosos vestidos y un par de pendientes con diamantes, estoy segura que se verán divinos en ti mariposita — habló Pamela mientras acariciaba la cabeza de Bridgette.
— Claro mamá y papá — habló haciendo una reverencia como si se tratara de una princesa.
— Vaya que tus padres son extraños — habló Tuck.
— Sé que en esta línea del tiempo ellos me perdieron, y puedo notar que me extrañan pero... — hizo una pausa mirando a sus padres alejarse junto a Bridgette — Ellos siempre quisieron que yo fuera así, como Bridgette, una princesa, una chica bien educada y bien vestida, me deprime un poco saber que para ellos, ella... es la hija perfecta.
— Oh vamos amor, yo te amo como eres — dije levantando su rostro y mirándola a esos hermosos ojos amatista — Eres hermosa y perfecta.
Le di un pequeño beso en los labios y seguimos observando, cuando menos nos dimos cuenta estábamos de nuevo en el Reino de Congelación.
Una enorme explosión llamó nuestra atención, nos acercamos lo más rápido que pudimos, al llegar al lugar nos percatamos de que había un enorme campo de batalla, era donde Congelación me había enseñado a controlar mis poderes de hielo.
— Bien hecho — escuché decir al enorme lobo blanco — Has controlado el enorme poder que yace en ti.
— Gracias — dijo una voz conocida, mis compañeros y yo tratábamos de ver a travez del humo que aún había, pero cuando lo logramos casi nos íbamos de espaldas.
— ¡Oh cielos! — exclamó Tuck sorprendido — Ese el Dan que conozco.
Dan estaba casi frente a nosotros, estaba más alto y se veía mucho más fuerte, incluso su cabello envuelto en flamas grises había crecido, lo suficiente para atarlo.
— Bien muchacho, estás listo, al fin tomarás venganza contra los que te hicieron daño — dijo Congelación posando su diestra en el hombro de Dan.
— Gracias por hacerme más fuerte — habló Dan mirando a Congelación — Traeré el infimapa, y vengare a los habitantes que murieron defendiéndolo.
— Ten cuidado, esa chica tiene armas muy poderosas.
— No te preocupes Congelación — habló Dan mirando al lobo — Valerie ya no es rival para mi.
Sin más Dan salió volando de ahí, buscó el portal más cercano y salió al mundo humano.
— ¿Cree que haya sido lo correcto señor? — preguntó uno de los compañeros de Congelación.
— No estoy de acuerdo con su forma de pensar — contestó el enorme lobo blanco mirando cómo se cerraba el portal por donde Dan había salido apenas unos instantes — Pero nadie tiene derecho a quitar algo tan valioso como el amor, ella era todo para él, creo que Dan tomará la decisión correcta.
Nuevamente Clockwork nos transportó al mundo humano, Dan yacía a unos 500 metros del enorme escudo, junto sus manos y una energía color verde comenzó a emanar, no se detuvo hasta que adquirió un tamaño enorme, era tres veces el tamaño de Dan.
— Llegó la hora de que paguen por lo que hicieron — y diciendo esto lanzó la enorme bola de energía de ectoplasma causando una enorme explosión acompañada de un estruendo que se escuchó a kilómetros de ahí.
Inmediatamente fuimos transportados a la habitación de Bridgette, se escuchó aquel horrible estruendo, causando que la castaña se levantara de un salto, corrió hacia la ventana y pudo observar cómo el enorme escudo anti fantasmas se desvanecía poco a poco, las alarmas comenzaron a sonar. Fue cuando una sonrisa se dibujó en su rostro.
Todos esperábamos atentos que haría Bridgette, de pronto la puerta se abrió.
— ¿Mariposa? — preguntó Pamela algo alterada.
— ¿Mamá? — Bridgette volteó a verla con cara de asustada — ¿Que ocurre?
— Rápido hija — habló Jeremy — Toma tu abrigo y vámonos.
— Si ya voy — Bridgette corrió lo más rápido que pudo, se puso el enorme abrigo y salió junto a sus padres.
— Un momento — habló Tuck — ¿No se suponía que justamente estaba esperando a Dan?
— Sería muy tonto de su parte demostrarles que recuerda todo y que no les cree absolutamente nada — habló Sam cruzada de brazos — Es muy inteligente.
Todos subieron a una enorme camioneta blindada, pero a Bridgette le pareció que algo faltaba, miró por todos los rincones de la enorme camioneta y no la halló.
— ¿Y la abuela? — preguntó preocupada.
— Hija ella ya está grande — habló Jeremy — Nos retrasaría y...
—¡¿Que?! — exclamó la castaña — ¿Piensan dejarla?
— No es eso mariposita es solo que ...
— ¡Están locos! ¿Piensan dejarla morir por qué ya está grande de edad? — Bridgette trató de bajar de la camioneta pero habían puesto el seguro.
— Lo siento — habló Jeremy — Tu eres la única que debe seguir a salvo.
— ¿Que? — cuestionó Bridgette — Pero...
No pudo continuar hablando, ya que un fuerte jalón la hizo caer hacia atrás, Jeremy había acelerado la camioneta a modo de salir lo más rápido posible se ahi.
— ¡Noo! — la castaña se levantó como pudo — ¡Regresen no podemos dejarla!— se asomó por la ventana y vio a esa dulce mujer en la puerta, sus ojos se inundaron y ese nudo en la garganta se hizo presente — ¡ABUELA! — gritó Bridgette rompiendo en llanto y golpeando el cristal de la camioneta.
Se sentó abrazando sus piernas, lloraba desconsoladamente, y mi Sam, bueno ella estaba más que furiosa.
— ¡Son unos hijos de..!
— Sam — hablé tratando de calmarla — tranquila.
— ¡No es justo lo que le hicieron a mi abuela! — gritó casi al borde del llanto.
— Tranquila amor, ya veras que no le pasará nada — dije tratando de consolarla un poco, incluso tratando de creérmelo pues no sabía si eso ocurriría.
La camioneta seguía su curso, y la castaña aún lloraba por su abuela, al llegar al refugio los Manson bajaron primero, Valerie los recibió.
— ¿Están todos bien? — preguntó Valerie mirando hacia dentro de la camioneta.
— Lamentablemente no pudimos traer a mi madre — habló Jeremy, un poco indiferente para mi gusto.
— Y ella ... ¿Está bien? — susurró Grey.
— Si ella está perfectamente — habló Jeremy.
— Bien, por lo visto tendremos que adelantar el proyecto — Valerie dio un suspiro — Tendremos que empezar con los experimentos.
Bridgette abrió los ojos de golpe, había escuchado lo que habían dicho, se quedó quieta un rato, Valerie se acercó a la camioneta y abrió la puerta donde estaba Bridgette.
— ¿Estás asustada? — preguntó Valerie posando su diestra en su hombro, la castaña solo asintió con la cabeza — Tranquila ya pronto pasará.
Valerie le ayudó a bajar de la camioneta, sus ojos azules recorrieron el lugar, una enorme cerca la rodeaba, como en el último refugio que ella recordaba, había un par de guardias platicando en la entrada, había gente que aún seguía llegando, y mucha más caminando por ahí.
— Es grande — dijo la chica de ojos azules.
— Si — dijo Valerie mirando alrededor — Bastante.
Cuando menos nos dimos cuenta Bridgette ya estaba corriendo hacia la cerca. Sus piernas daban todo lo que podían con tal de no caer por un tropezón.
— ¡Deténganla! — grito Valerie montando su deslizador.
Bridgette esquivó a los guardias que estaba en la entrada, y de un salto pasó la cerca que dividía el refugio. Al parecer escapar del refugio anterior le había dado demasiada práctica.
— ¡Hey! — exclamó Tuck — Ella debe ser muy buena en educación física.
Sam y yo pusimos los ojos en blanco, aunque a decir verdad, yo también lo pensé.
Valerie sin dudar fue tras ella. Pero Bridgette fue mucho más inteligente, supo escabullirse tanto de los soldados como de la cazadora.
Tras dar varias vueltas Valerie regresó con los Manson.
— ¿Que pasó? — habló Pamela —¿La encontraron?
— No — dijo la morena — Pero ya se dio aviso a las unidades de la zona, la están buscando.
— No le puede ocurrir nada — dijo Jeremy algo molesto — Ella es la única esperanza de este mundo.
— Lo sé señor Manson, Bridgette es la única compatible para fusionarla con poder fantasmal, por el momento solo contamos con 3 – dijo Valerie caminando al refugio.
— ¿Cuáles son? — preguntó Pamela.
— Hemos conseguido el poder de Maleza, Nocturno y Vortex — habló la morena muy seria. — Eran fantasmas lo suficientemente poderosos como para poder parar a Dan.
Esa palabra rebotó en mi cabeza, "eran", esto no me da buena espina.
— ¿Pero como obtuvieron su poder? — cuestionó la elegante pelirroja.
— Tuvimos que desintegrarlos molécula por molécula, literalmente, así su poder se transformó en energía sólida, la cual usaremos en el cuerpo de la chica, si es compatible lo absorberá y así acabaremos con Dan.
Mi piel se erizó al escuchar esas palabras. ¡Los destruyeron con tal de obtener su poder!
— Cielos — habló Sam sacándome de mis pensamientos — Creí que eso lo decía tu padre solo por decirlo, ahora sé que de verdad se puede hacer eso.
Jamás creí que lograran algo así, de verdad están desesperados mi pregunta es... ¿Tendrá los poderes de los tres fantasmas y es por eso que es tan fuerte?
— Por el momento alertaré a todas y cada una de las unidades de la Ciudad, daré su descripción para que la localicen fácilmente — habló Valerie montando su deslizador — Yo también la buscaré, no se preocupen, la traeremos sana y salva.
Valerie se alejó a toda velocidad en su deslizador, nosotros mirábamos sorprendidos, fue cuando Clockwork nos transportó al lugar donde estaba la chica castaña. Yacía escondida en un edificio que había sido desalojado, al ver que ninguna persona estaba cerca se asomó hacia el pasillo.
— Debo hallar a mi abuela — habló caminando lentamente hacia atrás. Se miró frente a un espejo roto que yacía en la vacía habitación, la identificarían de inmediato si la veían vestida así, pues el camisón rosa y el enorme abrigo la delatarían en un parpadeo, se dirigió hacia una pequeña cómoda, ahí encontró ropa de chico, la cual afortunadamente le quedaba solo un poco grande — Excelente — habló mirando unos pantalones negros de mezclilla y una sudadera azul, miró sus pies, traía unas valerinas color rosado, hizo una mueca de disgusto y buscó algo más apropiado. Después de haber revuelto la habitación logro encontrar un par de tenis color blanco, igualmente le quedaban un poco grandes, pero podía caminar y correr a la perfección con ellos.
Comenzó a caminar entre las calles con más gente, ya que si se iba por las más solitarias fácilmente la encontrarían. Muchas personas corrían, otras caminaban lo más a prisa que podían, todos buscando dónde esconderse, esconderse de ese monstruo llamado Dan.
No faltaba mucho para la mansión donde vivían, estaba a unas cuatro cuadras del enorme centro comercial, observaba a su alrededor, tratando de hallar el modo de llegar más rápido a la enorme casa, fue cuando un sonido ensordecedor la hizo caer de rodillas, mientras se cubría los oídos, el centro comercial había sido atacado y una enorme nube de humo le impedía ver que sucedía, la gente empezó a correr en varias direcciones, Bridgette trató de levantarse pero los empujones la tiraban de nuevo, uno que otro pisotón se hizo presente, pero no se rindió y se levantó como pudo.
Miró hacia el lugar del cual todos huían, buscando al causante del desastre, pero no tuvo suerte, tal vez solo lo atacó al azar. Comenzó a correr en la dirección opuesta, muchas personas la empujaban en su intento de huir, pero para Bridgette, era más importante hallar a su abuela.
La desesperada chica trataba de esquivar la mayor cantidad de gente posible, así pasaron unos diez minutos en lo que logró cruzar el alboroto.
Corrió con las últimas fuerzas que le quedaban, fue cuando la vio, la casa aún estaba intacta, se dirigió a la entrada y abrió la enorme puerta.
— ¡Abuela! — fue lo primero que gritó, pero una explosión justo detrás de ella la hizo volar varios metros hacia dentro de la casa, estrellándose contra uno de los sillones.
—Vaya que tuvo suerte — habló Tuck — Un poco más y la mesa estaría hecha añicos.
La castaña se levantó con dificultad, pues a pesar de haber chocado contra el sillón, eso no evitó que cayera al piso y se lastimara.
— Demonios — dijo entre dientes percatándose de un par de raspones en sus manos.
— ¿Bridgette? – escuchó una voz.
La mencionada se levantó de inmediato encontrándose con esa dulce mujer.
— ¡Abuela! — exclamó la chica corriendo hacia la dulce anciana.
— Mi pequeña — habló la mujer abrazando a la chica frente a ella — ¿Que haces aquí? Es muy peligroso.
— Regrese por ti abuela — respondió la castaña mientras tomaba las manos de su abuela entre las suyas.
— Oh mi pequeña — la mujer la abrazo de nuevo, pero sintió algo en sus manos, al verlas se asusto, pues tenían sangre, tomó las manos de Bridgette y las miró — ¡Tus manos!— exclamó asustada — ¡Están sangrando!
Bridgette movió la cabeza en señal de negación.
— No es nada abuela, solo un par de cortadas, es todo — habló con voz suave consolando a la dulce mujer.
— Me alegra tanto verte, creí que ya no te vería, eres tan diferente a ellos — dijo la mujer mirando a su nieta.
— Tenemos que irnos de aquí — habló la chica de ojos azules — Es un poco peligroso, aunque Dan jamás me haría nada — dijo esto último con una sonrisa.
— Hermosa por lo pronto hay que esperar a que pare — dijo la mujer deteniendo a su nieta — Vamos al sótano querida, ahí estaremos bien al menos hasta que él se canse un poco — concluyó tomando la mano de la chica — Después podrás verlo de nuevo.
Bridgette lo pensó un poco, pero después aceptó.
— ¿Que son unas horas más? — dijo empujando la silla de su abuela — Ya he esperado bastante, puedo esperar un poco más.
En un abrir y cerrar de ojos Clockwork nos había trasladado al lugar donde estaba Dan, sobre volaba la Ciudad de Amity Park, miraba a las personas con una mueca de disgusto.
— Los mataré a todos — y diciendo esto apuntó con su mano disparando varios rayos de ectoplasma causando destrozos a su alrededor seguido de numerosas explosiones.
Él comenzó a reír, y siguió disparando, vio que el enorme centro comercial aún seguía de pie, no dudo ni un segundo en lanzar una bola de fuego causando otra explosión, ver a la gente aterrada y huir por su vida, parecía gustarle, su rostro lo decía todo, estaba satisfecho con lo que hacía.
Comenzó a disparar a diestra y siniestra atacando a todos los lugares donde hubiera humanos, mientras de su boca se escapaba una risa sardónica.
De pronto algo lo golpeó por la espalda, seguido de una explosión. Al mirar hacia atrás vio un par de aviones que se dirigían a toda velocidad hacia dónde el se encontraba.
— Ya se habían tardado — comentó con una sonrisa, voló directamente hacia uno de ellos, mientras el avión disparaba todas las balas posibles en contra del fantasma que se dirigía hacia el, aquel chico de ojos color sangre tomó a uno de los aviones de la nariz dando un giro y no dudó ni un segundo en lanzarlo contra el otro avión, causando una colisión entre ambas naves, sin duda Dan era mucho más fuerte.
— Eso fue demasiado fácil — musitó el joven fantasma — Buscaré un poco de diversión entre esos detestables humanos — bajó poco a poco hasta que sus pies tocaron el pavimento, la gente huía entre gritos y empujones — Es hora de jugar un poco — dijo mientras sus colmillos se asomaban en una amplia sonrisa.
Tomó a una chica por el cuello, levantándola del suelo, aquella joven tenía el cabello pelirrojo, lo cual le recordó aquel día, en que aquellos humanos le quitaron la vida a su dulce flor.
— B- bájame — exigió la chica — No te ... hice nada...
— ¿Como sufrirás más? — preguntó Dan ignorando las exigencias de la joven — ¿Te corto una mano ó te quito la piel?
La chica de cabellos rojos abrió sus ojos mostrando terror ante las palabras antes mencionadas.
— Creo que será la segunda opción — dijo Dan sonriendo descaradamente — Disfruta tu dolor — concluyó esto tomando la piel de los brazos de la chica y rasgándola hasta que sus músculos se hicieron visibles, aquella joven daba alaridos de dolor, la gente que se había ocultado solo observaba, pues si al menos intentaban interferir sabían que les esperaba el mismo destino, la muerte en manos de aquel joven de ojos rojos.
— No puedo seguir viendo esto — dijo Sam mientras me abrazaba ocultando su rostro en mi pecho.
— Oye viejo, comienzo a sentir náuseas — habló Tuck un poco pálido.
— ¡Oye tu! — habló un joven rubio con voz temblorosa, el cual llamó nuestra atención.
Dan volteó a verlo, sus ojos se veían tan distintos, sin duda no era el mismo, algo dentro de él había muerto.
— Déjala — levantó su mano temblando — Tengo un arma y...
En un parpadeo, Dan ya estaba frente a el chico, el cual, solo dio un par de pasos hacia atrás, estaba aterrado y se le notaba en el rostro.
— ¿Que harás? — cuestionó el fantasma tomando el arma con una de sus manos — ¿Vas a matarme? — Dan comenzó a cerrar su mano, destruyendo el arma de un apretón.
Tomó al chico del cuello y lo levantó frente a su rostro, lo miró detenidamente.
— Tu me pareces familiar — habló el joven de ojos rojos.
— N-no sé... De q-que hablas — dijo el chico sosteniéndose fuerte del brazo de aquel fantasma.
Fue cuando Dan comenzó a reír, a decir verdad ese chico también me resultaba familiar.
— Hola Dash hace años que no te veía — los ojos del chico se abrieron por completo.
— ¿Dash? — preguntó Tuck mirando la escena — Esto se pondrá algo feo hermano.
— Al parecer tu futuro malvado aún guarda demasiado rencor — comentó Sam cruzando sus brazos.
— Y no lo culpo — dije causando que mi novia me diera un ligero golpe en la cabeza.
— ¿C-como es que sabes m-mi nombre? — cuestionó el rubio con algo de dificultad.
— Vamos — habló Dan — ¿No me reconoces? – dijo apretando aún más el cuello del joven.
— N-no — respondió Dash tratando de respirar.
— Soy uno de los chicos a quien molestarse varios años — comentó el joven de ojos color sangre — Mejor dicho, fui.
Dash lo miraba con terror, trataba de recordar pero no podía, no ante la situación en la que se encontraba.
— N-no sé q-quien eres — habló al fin, causando que Dan se molestara.
— Yo era Danny Fenton — dijo haciendo que sus ojos brillaran aún más y causando que el chico abriera sus ojos ante tal sorpresa — Pero puedo ver que sigues siendo el mismo idiota.
Levantó más a Dash y sin pensarlo lo lanzó contra un auto, causando que el chico gritara de dolor al estrellase contra este.
— Ay disculpa — dijo Dan en tono burlón mientras caminaba hacia el chico — ¿Te dolió?
Dash estaba más que aterrado, trataba de huir arrastrándose, ya que se había roto una pierna, podía ver su hueso desde aquí.
— ¡Lo siento Danny! — gritó Dash ocasionando que Dan se detuviera a un par de pasos — Perdóname, era un idiota, era joven, no sabía lo que hacía, pero por favor, no me mates.
Dan se acercó bruscamente hacia Dash levantándolo nuevamente del cuello, lo puso frente a su rostro.
— Danny murió hace tiempo — dijo apretando el cuello del joven — Mi nombre es Dan y yo me encargaré de acabar con ustedes, malditos humanos — Apretó con más fuerza el cuello del chico, rompiéndolo y al mismo tiempo quitándole la vida.
— ¡Oh cielos! — exclamó Tuck sobando su cuello.
Sam solo ocultó su rostro en mi pecho, creo que esto es demasiado para ella.
— Eso fue divertido — dijo sonriendo y mirando el cadáver del chico frente a él, de pronto lo lanzó contra los cristales de un edificio, ocasionando que estos se incrustaran en los restos de aquel que algún día fue el mariscal de campo de Casper High.
Nuevamente levantó el vuelo y comenzó a disparar lleno de ira, los rayos de ectoplasma explotaban al tocar el suelo o a las personas, dejando así solo los restos de lo que alguna vez tuvo forma.
— No los perdonaré jamás — decía mientras lanzaba fuego contra cada cosa que se movía — ¡Pagarán por lo que hicieron! — pude notar, que de sus ojos caían lágrimas, aún le dolía que Bridgette no estuviera a su lado. Pero admito que quiero ver su cara cuando la vea con vida, cuando vea que aquel sacrificio que casi lo mata, dio el resultado que él esperaba.
Clockwork nos transportó de nuevo a la casa de los Manson, ahí en el sótano, estaban Bridgette y su abuela, ambas yacían sentadas en un sillón aterciopelado de color vino.
— Pues parece que ya se calmó — habló la mujer de blancos cabellos.
— Si — contestó la castaña mirando al techo — Será mejor ir al refugio.
— Pero querida, ¿No quieres verlo? — cuestionó su abuela tomándola de las manos.
— Es lo que más deseo — dijo esto soltando un enorme suspiro — Pero no sé si es verdad que él y yo jamás nos conocimos — dijo esto último un poco desanimada.
— Pues vamos nena — la animó la dulce mujer — Nunca sabrás si no lo intentas.
Bridgette sonrió y se levantó decidida de lo que haría, buscaría a Dan y lo arriesgaría todo.
Ambas subieron a la sala, ella empujaba la silla de ruedas, la puerta y parte de la estancia estaban destruidas por la explosión.
— Querida deje mis medicinas en aquel gabinete, ¿serias tan amable en traerlas?
— Claro que si abuela — la castaña camino hacia el mueble cuando otra explosión la hizo caer. Quedó aturdida por unos instantes, pero en cuanto reaccionó se levantó de inmediato.
Una enorme nube de polvo yacía entre ella y su amada abuela, no veía casi nada y no dejaba de toser.
— ¡Abuela! — gritó Bridgette — ¡¿Puedes oírme?!
— ¡Aquí preciosa! — la voz venía se unos cuantos metros de distancia, fue cuando una luz de color verde llamo su atención.
— Todos morirán — habló el fantasma frente a la anciana.
La nube de polvo se disipó y fue cuando Bridgette logró verlo, ahí estaba, aquel ser con el que había soñado estos días, el único que siempre estuvo con ella, Dan. Fue cuando el joven de ojos color sangre apuntó con su mano a su abuela formando en esta una enorme bola de energía.
Bridgette corrió lo más rápido que la dejaron sus piernas, incluso hubo uno que otro tropezón.
— ¡NOOOO! — gritó interponiéndose entre el fantasma y su abuela — ¡No le hagas daño!
Dan se quedó estático, su rostro estaba lleno de confusión y sorpresa. Ambos se miraban, esos ojos color sangre de posaron el aquellos de color zafiro, ambas miradas se conectaron.
Poco a poco la esfera de energía redujo su tamaño para al fin desaparecer.
— ¿Dan? — habló la joven — ¿Me recuerdas?
Dan no contestaba, solo estaba ahí, parado, incluso pude notar que no parpadeaba.
— ¿Dan? — repitió Bridgette acercándose a él — ¿No me recuerdas? Soy...
— Bridgette — dijo al fin con una sonrisa en su rostro y con aquel brillo en sus ojos, aquel brillo inexplicable que se había apagado hace apenas unos meses.
— Dan — dijo ella con la voz quebrada – Si me recuerdas.
— Como olvidarte — habló el joven acercándose a la chica de ojos azules — Como olvidar a la mujer que me hizo humano, a la chica que me devolvió la vida.
— ¡Dan! — exclamó Bridgette lanzándose a los brazos del chico frente a ella — ¡Te extrañe tanto! — sollozó hundiendo su rostro en el pecho de él.
— Y yo a ti — dijo él hundiendo su rostro en los castaños rizos de la chica que yacía entre sus brazos, aspirando aquel aroma a frambuesas que lo volvía loco, ella aún olía a frambuesas.— Creí que habías muerto — habló Dan intensificado el abrazo.
La dulce mujer de cabellos blancos los miraba con una sonrisa, incluso me atrevería a decir que con ojos cristalinos.
— No puedo creer que vaya a decir esto — dijo Tuck llamando la atención de mi novia y yo — Pero me alegra que estén juntos.
Los miré detenidamente, somos la misma persona, pero tan diferentes, no sé si hubiera podido aguantar esta línea del tiempo así como él lo ha hecho ó como ella, ambos son muy fuertes. Demasiado fuertes.
De pronto algo llamó mi atención, un ruido en el cielo, al mirar vi a Valerie, esto no me gustaba nada, no quería saber que ocurriría, pero me juré a mi mismo que lo vería todo sin más.
Varios soldados aparecieron de la nada, eran como 50 o más, Dan se giró de inmediato colocando a Bridgette y a su abuela detrás de él.
— No de nuevo — habló la castaña.
— Está vez no será igual Bridgette — habló Dan — Te lo prometo — Tomó a Bridgette de la mano, ella lo miró preocupada.
Sin más los soldados comenzaron a disparar, Dan creó un escudo frente a ellos logrando detener las balas, pero de pronto sintió un jalón de parte de Bridgette, al voltear hacia atrás su mirada se llenó de rabia.
— ¡Dan! — gritó Bridgette — ¡Ayúdame!
Valerie había distraído al fantasma y se había llevado a Bridgette de un jalón, ahora se encontraban varios metros sobre la Ciudad.
— ¡TUUU! — gritó Dan lleno de rabia y desvaneciendo el escudo.
— ¡AHORA! — ordenó Valerie aumentando la velocidad del deslizador.
Una lluvia de balas se hizo presente, mis amigos y yo quedamos mudos ante aquel ataque. Una inmensa nube de polvo se levantó.
— ¡NOOOO! — gritó Bridgette pataleando en un intento por escapar de Valerie — ¡DAAN! — volvió a gritar pero esta vez con la voz quebrada.
Todos nos quedamos quietos, incluso Valerie se detuvo a cierta distancia, fue cuando poco a poco la nube de polvo se fue disipando, la abuela de Sam se encontraba a salvo, pero un escalofrío recorrió mi espalda al ver a mi otro yo, se había puesto en medio de las balas y de la mujer en silla de ruedas detrás de él, su cuerpo estaba lleno de agujeros y de estos emanaba ectoplasma, el cual comenzaba a crear un charco a los pies del fantasma...
Todos seguíamos al pendiente de lo que ocurría, Dan no se movía, tenía la cabeza baja, apenas pude notar que respiraba, de pronto él levantó la cabeza, tenía el entrecejo fruncido, se notaba que le dolía.
— ¡Dan! — gritó Bridgette, lo cual ocasionó que Valerie le diera un jalón haciéndola callar, la castaña la miró, estaba lo que le sigue de furiosa — ¡Me mentiste!
— Era necesario — habló Grey — Tu eres la única que puede destruirlo.
Los párpados de la chica de ojos color zafiro se abrieron ante las palabras de Valerie.
— ¡Estás loca si crees que le haré daño! — gritó la castaña — ¡Además de que yo soy solo una humana!, ¡¿Como crees que yo siquiera lograría tocarlo?!
— Eres la única que puede fusionarse con ADN fantasma, así que eso haremos — habló la morena — Serás igual a él y lo destruirás.
— ¡Estás loca! — gritaba Bridgette tratando de soltarse del agarre de Valerie — ¡Déjame ir!, ¡definitivamente estás loca!
Fue cuando Dan lentamente levantó su rostro hasta donde estaba Valerie, la morena lo observó, no le demostró miedo, pero en cambio Dan le sonrió.
— ¿Pero que..? — alcanzó a pronunciar Valerie antes de que sintiera algo a sus espaldas.
— ¿De verdad me creíste tan tonto? — habló Dan justo a su oído, Valerie no se movía, estaba estática, cuando vio al Dan de abajo este desapareció, la morena estaba más que sorprendida, era un duplicado, y no solo ella, también nosotros pues se veía bastante real — Vas a darme a Bridgette poco a poco, no intentes nada contra mí, si no quieres que te vuele los sesos — dijo esto último colocando su dedo índice justo detrás de la cabeza de Grey.
Poco a poco la chica movió el brazo con el que sujetaba a Bridgette, la castaña solo miraba, estaba perpleja ante lo que había ocurrido. Dan tomó a Bridgette con uno de sus brazos, mientras con el otro apuntaba a Valerie. Nuevamente se duplicó, pero está vez fueron 5, Valerie no sabía cuál era el verdadero, ya que como Bridgette también tenía un poco de energía fantasma, Dan logró duplicarla. Sin poder saber cuál era el verdadero Dan y la verdadera Bridgette, Valerie estaba indefensa.
— Jaque Mate — dijo Sam en tono triunfal.
Yo solo le sonreí.
Uno de los duplicados bajó hasta donde estaba la abuela de Sam, la tomó de la mano y usando su intangibilidad atravesó el suelo, Valerie rápidamente se acercó hasta donde había estado hace apenas unos segundos. Bajó de su deslizador y corrió hacia el sótano, cuando entro pudo ver a la señora, pero no había nadie más.
— ¿Donde están? — preguntó Valerie mirando a todos lados.
— Desaparecieron — habló la mujer.
— ¡Maldición! — exclamó la morena — Han logrado escapar.
Al salir de la enorme casa buscó por todos lados, pero fue inútil, ya no había nadie.
— Búsquenlos a toda costa — habló Valerie a los soldados —A ella la quiero viva, él no será fácil de vencer, así que tengan cuidado.
Alzó el vuelo en su deslizador y comenzó con la búsqueda. Mientras tanto Clockwork nos transportó hacia dónde estaban Dan y Bridgette.
Estaban a miles de kilómetros de ahí, en un lugar que no traía muy buenos recuerdos, el antiguo refugio de Bridgette.
Dan bajó poco a poco hasta tocar el suelo, traía al amor de su vida en sus brazos, ella solo se mantenía aferrada a él, no quería soltarlo, o quería separarse de Dan en lo que le restaba de vida. Solo quería sentirlo cerca, su calor, sus caricias, sus abrazos, si, tenía 13, ella sabía perfectamente que él era mayor que ella por 9 años, pero parecía no importarle, solo quería estar con Dan.
— Te extrañé tanto — habló Dan abrazándola aún más fuerte — Creí que no volvería a verte.
— Y yo a ti Dan — habló la castaña — Te amo.
Dan se alejó un poco de ella, quedando frente a frente, observó esos ojos azules, brillaban como la ultima vez que la vio, se acercó lentamente y plantó un beso en sus labios, aquellos labios que lo volvían loco, tan suaves, tan cálidos, eran como un extasis para el chico de ojos color sangre, como una droga a la cual te haces adicto y tienes que luchar por dejarla, pero Dan no pensaba dejarla, no ahora. Poco a poco sé separaron, mirándose a los ojos, ambos tenían un brillo único en estos, ese brillo el cual, solo ellos sabían el porque.
— Yo te amo más — dijo Dan acariciando su mejilla.
— ¿A donde iremos ahora? — preguntó la castaña.
— Pues...
— Vaya vaya — interrumpió una voz causando que ambos saltaran y que Dan se pusiera en defensa de inmediato — Que conmovedor, pero era más que lógico que vendrían aquí. ¿De verdad me creíste tan tonta? — dijo Valerie apuntando con una enorme arma — Ahora si eres tan amable, entrégame a la chica.
— Creo que hablaste demasiado rápido — dijo Tuck con una expresión algo seria mirando a Sam.
— ¡Aléjate de ella! — gritó Dan cerrando los puños y formando un par de esferas de energía.
— No te conviene hacer eso — habló la morena dando una señal, cientos de soldados aparecieron rodeándolo, todos apuntando hacia ellos, pues cientos de láseres cubrieron sus cuerpos— Ellos dispararán si yo sé los ordeno, tal vez tu sobrevivas, pero ella — dijo señalando a Bridgette — Ella no lo hará.
Bridgette comenzó a temblar, Dan volteó a verla, no sería tan fácil escapar, volver a duplicarse no serviría, pues ya lo habían hecho y no resultó.
— Iré con ella — habló Bridgette sorprendiendo al fantasma.
— ¡¿Que?! — exclamó Dan — ¡No! No lo harás, tiene que haber una forma de escapar, solo... solo déjame pensar...
— No tenemos mucho tiempo Dan — dijo Bridgette bajando la mirada — Me temo que tampoco tenemos opciones.
Dan la observó, acercó su mano hacia ella y levantó su rostro, sus miradas se cruzaron, una estaba llena de miedo y otra llena de preocupación, Bridgette desvío la mirada, pues sus ojos comenzaban a inundarse de lágrimas, empezó a caminar hacia dónde estaba Valerie, pero Dan la detuvo tomándola de su brazo.
— Te buscaré — habló con ojos cristalinos y con la voz entrecortada — Lo prometo — dijo esto último frunciendo el ceño.
Bridgette lo miró, de sus ojos cayeron un par de gotas saldas.
— Te esperaré — habló ella al borde del llanto.
Poco a poco se soltaron, Dan no le quitaba la mirada de encima, deseaba con todo su corazón no perderla. No de nuevo.
Caminó hasta donde estaba Valerie, quien increíblemente la tomó de rehén, apuntándole con su arma a la cabeza.
— ¡¿Pero que demonios haces?! — preguntó Dan algo alterado.
— Me aseguro que no nos sigas — dijo Grey cargando el arma — Si lo haces, le volaré los sesos — concluyó esto último con una sonrisa de lado.
Los párpados de la castaña se abrieron ante las palabras mencionadas.
Golpeó sus talones y el deslizador se hizo presente, elevándola por los aires. La chica de ojos color zafiro miraba desde las alturas a Dan, sentía como si le arrancarán el corazón.
— ¿Listos? — habló Valerie por un radio llamando la atención de Bridgette — Disparen.
— ¡Noooo! — gritó Bridgette tratando de soltarse del agarre de Valerie, pero una fuerte corriente eléctrica recorrió su cuerpo haciéndola gritar, para después caer inconsciente.
— Lo siento — dijo Valerie aumentando la velocidad del deslizador — Pero eres la única esperanza.
Mientras tanto Dan había recibido varios disparos, pero había aprendido algo nuevo en su entrenamiento, a descargar una fuerte ola de energía capaz de destruir cualquier cosa que hubiese cerca, incluso los humanos, se encontraba caminando algo mal herido, pero a su alrededor cientos de cuerpos desmembrados yacían en el suelo.
— Me las pagarás Valerie — habló Dan mirando hacia la dirección donde la mencionada había huido.
Clockwork nos transportó hacia dónde habían llevado a Bridgette, era un enorme refugio, pero en este, solo se observaban personas con una posición económica bastante alta.
Valerie estaba en el laboratorio y Bridgette amarrada a una mesa de operaciones, tenía varias agujas insertadas en sus venas, estás tenían sondas las cuales llegaban hasta una enorme maquina, y en esta, yacía la energía de aquellos tres poderosos fantasmas.
Después de unos minutos poco a poco esos zafiros se asomaron de entre sus párpados, miró a su alrededor, trató de levantarse, pero las esposas que la ataban se lo impidieron, fue cuando ella comenzó a asustarse.
— ¿Pero qué pasa? — preguntó tratando de soltarse — ¡Ayuda! — gritó tirando de las cadenas.
— Nadie te ayudará — habló Valerie entrando al laboratorio por una enorme puerta blanca que tenía varios seguros — Eres la única esperanza para la humanidad.
— ¡Ya te dije que yo no le haré daño! — gritó la castaña mientras tiraba con todas sus fuerzas de las cadenas.
— Eso no funcionará, solo vas a lastimarte, y eso de hacerle daño, lo tomamos en cuenta — dijo Valerie acercándose a la enorme máquina — Es por eso que junto con el componente fantasma hemos mezclado un químico que poco a poco te borrará la memoria.
— ¿Que? — cuestionó Bridgette con la voz quebrada — ¿Por que me hacen esto? ¡Yo no les hice nada! — gritó al borde del llanto — ¡No quiero olvidar! — gritó cerrando sus ojos para evitar que las lágrimas salieran.
— Lo siento — dijo Grey activando la máquina — Pero es por el bien de todos.
La enorme máquina se encendió, la energía que yacía en el enorme contenedor era enorme, está comenzó a avanzar por las sondas, introduciéndose en el cuerpo de la chica.
Un grito desgarrador salió de la garganta de Bridgette, pues la energía avanzaba lentamente por su cuerpo, Valerie solo cerró lo ojos, mientras la enorme máquina hacía su trabajo.
— Esto es lo peor que he visto — habló Tuck — Ella está sufriendo mucho, solo por que ellos tienen miedo de Dan, yo creo que si le hubiesen dejado a Bridgette — volteó a verme — Tu otro yo hubiera dejado todo de lado, habría dejado su venganza solo para ser feliz con ella.
Tuck tenía razón, su miedo fue más grande que su inteligencia, lo peor de todo, es que una inocente está pagando las consecuencias. Aún la observábamos, su cuerpo se retorcía, era como ver a alguien con un ataque de epilepsia, soltando gritos desgarradores lo cuales te hacían ver su dolor a la perfección. Su espalda se arqueaba tanto que creí que en cualquier momento su columna se rompería y que sus brazos terminarían dislocados ya que las cadenas los sostenían.
Así pasaron 10 minutos, entre gritos provenientes de la chica frente a nosotros, mi Sam se acurrucó en mi pecho mientras yo la abrazaba, esto era demasiado para todos, era igual de fuerte que cuando casi la vimos morir.
Cuando la energía había entrado en su cuerpo por completo, todo se calmó, ella dejó de gritar, sus ojos seguían abiertos y de estos caían unas cuantas gotas saladas, tenía la mirada perdida, su cuerpo tenía unas cuantas contracciones que la hacían saltar y si a eso le sumábamos su respiración entrecortada parecía que estábamos viendo una película de terror.
— Jamás creí que fueran capaz de hacer algo así — habló Sam — Están locos, todos — hizo una pausa mientras sus ojos se tornaban cristalinos — Todos están locos, mis padres, Valerie, esas personas que estaban con ella en el refugio... — la miré, sin duda ver todo lo que Bridgette había pasado comenzaba a afectarle — Nadie merece el perdón de ella.
La abracé aún más acurrucándola en mi pecho, la apreté un poco contra mi cuerpo, como si con eso, la protegiera de esta realidad, de este futuro que afortunadamente no había llegado.
Valerie se acercó y desató a Bridgette, ella seguía estática, no se movía. Respiraba con dificultad.
— ¿Y bien? — dijo una voz entrando al laboratorio.
— Aún tenemos que esperar 24 horas para asegurarnos de que la energía fantasma se absorbió en su cuerpo — dijo Valerie mirando a ese idiota.
— Me parece bien, avíseme en cuanto esto pase — dijo caminando de nuevo a la puerta.
— Si señor Masters — respondió Valerie sacando con cuidado las agujas del cuerpo de la chica.
— Necesitamos que ella aprenda a controlar ese poder — habló Masters — De lo contrario Daniel acabará con todos nosotros, además que se han invertido millones en este experimento — dijo esto último cerrando la puerta.
Ese idiota de Vlad, lo único que le interesa es el dinero, pero no la chica que yace ahí, en esa fría mesa.
— ¿Bridgette? — habló Valerie pasando una lámpara frente a los ojos de la chica, quien tenía las pupilas totalmente dilatadas — ¿Puedes oírme? — preguntó revisándola, la castaña solo asintió moviendo ligeramente su cabeza.
Sin perder tiempo un par de científicos la cargaron y la pusieron en una camilla, Bridgette seguía sin hacer ruido alguno, solo permanecía quieta.
— Tiene que descansar — dijo uno de los hombres inyectando en su brazo un líquido, el cual poco a poco la hizo dormir. — Solo nos resta esperar el resultado del experimento.
Valerie asintió con la cabeza y junto con el par de científicos salieron del lugar.
— No me parece nada justo lo que están haciendo con ella — habló Tucker ocasionando que Sam y yo lo miráramos — Si tan solo esas tipas no le hubieran dicho nada al director del refugio nada de esto...
— Nada de esto hubiera pasado — habló Clockwork detrás de nosotros y haciéndonos saltar — Todo es como debe ser, eso deben entenderlo, su destino ya estaba sellado. Al menos en esta línea del tiempo.
— Un momento — dije interrumpiendo a Clockwork — Eso quiere decir que en mi época...
— Si — afirmó él — En tu época hay una Bridgette con 7 años de edad.
Mis párpados se abrieron ante la sorpresa, lo cual también ocasiono otra pregunta.
— ¿Pero habrá algún problema si ambas se encuentran? — dije mirando al amo de tiempo.
— ¿Que fue lo que ocurrió cuando tú y Dan se encontraron? — preguntó mirando su báculo.
— Vamos eso ya lo sabes — dije algo desesperado y poniendo los ojos en blanco — Peleamos y pude vencerlo.
— ¿Ocurrió algo cuando lo tocaste o cuando estuviste junto a él? — preguntó de nuevo.
Lo pensé por unos segundos, de hecho no había ocurrido nada malo.
— Pues no — dije mirando al fantasma frente a mi — De hecho no ocurrió nada fuera de lo normal.
— Bien ahí tienes tu respuesta — me dijo él confundiéndome aún más. Me miró un poco y después comprendió mi cara de duda.
— Cada persona tiene una esencia única — dijo señalando a cada uno de nosotros — Tu y Dan tienen esencias diferentes, es por eso que no hubo alguna alteración en el tiempo.
Fruncí el ceño, pues a decir verdad estaba más que confundido.
— No son la misma persona — habló Sam — Quiero decir, tanto el ADN de Dan y de Bridgette han sido alterados, eso quiere decir que ya no son la misma persona que fueron antes, la Bridgette de nuestra época es distinta a la de la época de Dan. En pocas palabras son diferentes esencias, diferentes personas que han vivido diferentes experiencias.
Quedé perplejo ante la explicación de Sam, no sabía que eso podía ocurrir.
— Exactamente — habló Clockwork — Ya ninguno es el mismo, su esencia ha sido alterada, es por eso que el tiempo y la realidad las consideran personas diferentes, las dos Bridgette's podrían estar juntas y nada malo pasaría.
Al igual que Dan y Danny.
Todos estábamos sorprendidos, pues ya que ninguno de nosotros creía que eso fuera posible.
De pronto un grito nos hizo saltar, era Bridgette, sus ojos se tornaron de color verde, de nuevo su espalda se dobló hacia atrás, una alarma comenzó a sonar haciendo que Valerie y los doctores entraran corriendo.
— Hay que estabilizarla — dijo Valerie tratando de tomarla por las manos.
— ¿Pero que es lo qué pasa? — pregunte mirando la escena.
Los médicos hacían todo lo que estaba a su alcance por parar lo que sucedía, pero parecía que nada funcionaba.
— Rechazo al 10 por ciento — habló el médico, fue cuando lo comprendí, su cuerpo estaba rechazando el componente fantasma.
— Tenemos que hacer algo — decía Valerie tratando de controlarla.
— Rechazo al 60 por ciento — dijo de nuevo el médico.
Fue cuando una luz verde comenzó a emerger de su cuerpo, ella dejó de gritar y de un momento a otro como si se tratara de un flash nos cegó por unos segundos. Abrí los ojos tratando de ver, todos estaban quietos, Valerie había alcanzado a cubrirse los ojos. La chica en la camilla tenía los ojos cerrados y su respiración era agitada.
Los médicos y Grey inspeccionaron el lugar, buscando daños o algo parecido, pero no había nada.
— ¿Cuanto quedó en su cuerpo? — cuestionó la morena mirando a la chica en la camilla.
— El 10 por ciento — habló el científico con preocupación en su voz.
Valerie se quedó callada por unos segundos.
— Eso no nos ayudará en nada — dijo ella mientras miraba sus manos, estaba temblando — Necesitamos un poder más grande, pero al parecer estos fantasmas eran los más poderosos.
— De hecho nos falta uno — habló Vlad Masters en la habitación — Pero corremos el riesgo de que ella muera en el proceso, y no solo ella, si no que, incluso nosotros y la gente que enviaremos.
— ¿De que habla? — cuestionó Valerie mirando al hombre frente a ella.
— Hablo de Pariah Dark — dijo Vlad causando que los ojos de la morena se abrieran en su totalidad al escuchar aquel nombre.
— Eso es demasiado peligroso — dijo Valerie comenzando a caminar por la habitación como si se tratara de un león enjaulado — Tendríamos que mandar a cientos de hombres para conseguir ese poder.
— La vida de cien hombres a cambio de la vida de millones — habló Vlad posando su diestra en el hombro de Grey — Es un sacrificio que valdrá la pena.
— ¿Cuanto tiempo tenemos antes de que Danny..? — Valerie hizo una pausa y miró a la chica — ¿Antes de que Dan vuelva a atacar?
— Según los cálculos solo tenemos 24 horas — dijo el hombre mirando el reloj.
— Hagámoslo — habló Valerie mirando una foto de su padre — Reclute a los hombres necesarios para la misión, no podemos fallar.
— Muy buena decisión señorita Grey — habló Vlad caminando hacia la puerta y dándole la espalda a la chica de ojos verdes — No se arrepentirá — dijo esto último con una sonrisa de lado en su rostro...
Algo me daba mala espina...
Había comprendido absolutamente todo, por qué Bridgette había reaccionado así en nuestra época al ver a los padres de Sam, incluso cuando menciono a Masters, ahora no quiero imaginar cuando vea a Valerie.
— ¡Eso es! — exclamó Sam — ¡Ese es el poder que tanto mencionan!
— ¿Como? — pregunté confundido — ¿De que hablas? — pues a decir verdad me había tomado por sorpresa.
— El poder de Pariah Dark es el que yace en Bridgette — dijo señalando a la chica en la camilla.
—¡Es verdad! — exclamé comprendiendo todo — Ese día que atacó a Jazz la toque en el hombro, sentí una energía negativa, pero no solo eso, esa energía me parecía familiar, pero no recordaba de donde, ahora sé que es de Pariah Dark.
— Eso quiere decir que ... — alcanzó a decir Tuck.
— Que es imposible vencerla — dije algo sorprendido — La única manera es sellarla.
— Tal y como lo hiciste con el Pariah Dark de nuestra época — dijo Sam algo preocupada.
— Pero eso es imposible — habló Tucker — Para sellar a uno tendríamos que sacar a otro, no hay ninguna solución en eso — dijo esto frotando su rostro — Estamos condenados, es todo amigos, se acabó — dijo esto ultimo muy desanimado.
— No — dije muy seguro de mi — Debe haber una solución, debe de haber algún modo, Ember había dicho algo sobre una profecía, la cual hablaba de la futura Reina de la Zona Fantasma.
— ¿Futura Reina? — cuestionó Tuck — Pero para que haya una Reina debe de haber un Rey.
— Eso quiere decir que — habló Sam — Es posible que alguien sea tan tonto como para...
— Despertar de nuevo a Pariah Dark — dije con una cara de angustia que hasta Clockwork lo notó.
— ¿Pero quien sería tan tonto? — preguntó Tuck — Es único idiota fue Vlad, pero él a estado en el espacio por bastante tiempo, es imposible que haya regresado.
— No es imposible Tuck — habló Sam — Recuerda qué hay portales que se abren al azar, pudo haber alguna mínima posibilidad de que Vlad encontrará uno.
— Y de ahí llegar hasta está época y hasta el día de hoy — comenté preocupado — Pero aún si eso pasara, ¿cómo podría enterarse de la profecía y de quién se trata?
— ¡Vamos Danny! — exclamó mi chica de ojos amatista — Media Zona Fantasma lo sabe.
— Es eso tienes razón — dije pensándolo un poco — En ese caso debemos proteger a Bridgette, bueno, a Sel en nuestra época.
— Clockwork, ¿habrá alguna posibilidad de que adelantes el tiempo hasta donde Bridgette obtiene ese poder? — preguntó Sam.
— Claro que se puede — dijo el apretando su báculo — Ya me había extrañado que no me lo pidieran.
Y así, de un momento a otro Clockwork ya nos había transportado al segundo piso de Los Laboratorios Fenton.
— ¿Aquí? — pregunté algo confundido.
— Es aquí — dijo él oprimiendo de nuevo el botón para que el tiempo regulará su curso.
Varias personas corrían de un lado a otro, hasta que vimos llegar a Valerie.
— ¡La tengo! — exclamó sosteniendo en sus manos un cilindro enorme con una energía se color rojo.
— ¿Y los demás señorita Grey? — cuestionó Jeremy Manson.
— Lamentablemente no pudieron lograrlo, pero dieron sus vidas por las de muchos más — respondió Valerie.
Rápidamente se dirigió hasta donde estaba la enorme máquina, y con ayuda de un par de científicos colocaron la energía en un enorme tanque.
— ¡Accionen la máquina ahora! — gritó Valerie, dando la orden — ¿Cuanto tiempo nos queda? — cuestionó la morena.
— Solo tenemos 16 minutos — habló uno de los hombres quien mantenía un radar en sus manos — ¡Él se acerca! — exclamó angustiado.
— ¡Actívenla ahora! — gritó ella, la mujer cerca de la máquina la activo sin pensar. Bridgette seguía inconsciente, por lo cual fue más fácil manipularla.
De nuevo todo se repitió, sus gritos y su dolor, no podía verlo de nuevo, solo cerré los ojos al igual que mis compañeros junto a mi, está vez tardó un poco más, fue cuando sus gritos cesaron. Al terminar varios médicos se acercaron a ella, fue cuando todo se derrumbo ante ellos.
— No lo logró — dijo uno de ellos — No tiene pulso ni signos vitales.
– ¡IMPOSIBLE! — gritó Vlad entrando al lugar y azotando la puerta — ¡Ella era la única que podía lograrlo! ¡Tú me dijiste eso! — gritó señalando a Valerie — ¡Tu y los Manson!
— ¡Sabíamos que esto podía ocurrir! — dijo Valerie alterada — ¡Estamos perdidos! Dan viene directo a nosotros, nos matará y no tendremos oportunidad.
— ¡Regresen el dinero! — les gritó Vlad a Pamela y a Jeremy ignorando las palabras de Grey — ¡Teníamos un trato!¡Dos millones a cambio de la mocosa!
— ¡Nosotros te la vendimos! — gritó Jeremy — En cuanto pagaste te advertimos que no iba a ser nuestra responsabilidad si algo le ocurría.
— ¡Pues ya no! — gritó Vlad — ¡Quiero el dinero ahora!¡Esa mocosa está muerta y ya no vale nada!
Fue cuando el suelo empezó a temblar, todos miramos hacia la entrada, pero ese no era el lugar del que provenía la energía, dirigí la mirada hacia la mesa donde estaba Bridgette, sus ojos tenían un color verde fluorescente y su cabello se movía como si de fuego se tratara.
— ¡Lo logró! — gritó Vlad.
De pronto Bridgette se sentó en la mesa, sus ojos habían dejado de brillar, pero habían cambiado a color rojo, esos ojos que vi cuando atacó a Jazz, miró a todos ahí, quienes aplaudían por el éxito del experimento, fue guando ella nos tomó por sorpresa.
— Parece que todo a salido como esperaban — dijo con una voz fría.
Todos voltearon a verla, se quedaron estáticos, al parecer también sintieron escalofríos cuando la escucharon.
—¿Pero que ocurre? — preguntó ella bajando de aquella mesa en un salto — Hace unos momentos estaban contentos.
En la habitación nadie se movía, en cambio Bridgette caminaba entre ellos con una sonrisa torcida en su rostro. Nadie le quitaba la vista de encima.
— Bridgette por favor quédate quieta — dijo Valerie acercándose a ella lentamente.
— Creo que los he obedecido durante mucho tiempo, ¿no Valerie? — preguntó acercándose a un joven — Creo que a llegado el momento de que deje de hacerlo — habló levantando su mano a un lado del chico — Esta vez, yo estoy a cargo.
Y diciendo esto con su mano atravesó el pecho de aquel chico, dejando ver parte de uno de sus pulmones en la mano de Bridgette.
— ¡No puede ser! — dijo Sam abrazándome y escondiendo su rostro en mi pecho.
La gente comenzó a gritar y a correr por sus vidas, esto no era muy bueno, nada bueno. Bridgette soltó al chico, lo tomó de un brazo y lo lanzó contra unas computadoras ocasionando una explosión, quede mudo ante su fuerza, pareciera como si hubiera lanzado a un simple trapo. Miró hacia la salida, sus padres adoptivos estaban corriendo hacia está.
De un momento a otro ya estaba frente a los Manson, su velocidad era impresionante.
— Que... velocidad — dije sin ocultar mi sorpresa y llamando la atención de mis amigos.
— Así que...¿Les gusta ganar dinero? — preguntó sonriendo — Que mal que no lo podrán disfrutar — al terminar de decir esto pasó volando rápidamente junto a ellos, fue tan rápida que apenas la alcance a ver, cuando menos me di cuenta el cuello de los Manson había sido cortado, de este brotaba muchísima sangre.
— ¡Oh por Dios! — gritó Sam horrorizada al ver lo que ocurría.
— ¡Por todos los cielos esto es demasiado! — exclamó Tucker cubriendo su rostro.
Bridgette estaba haciendo algo que jamás imaginé, era peor que Dan, mucho peor. Desmembraba a las personas que trataban de huir, lanzaba rayos de ectoplasma haciendo explotar lo que tocara.
Fue cuando una explosión cerca de la cabeza de la chica la hizo caer, ella no se levantó. Cuando el humo se disipó pudimos observar a Valerie, ella le había disparado en la cabeza, literalmente le había lanzado una granada, pero eso solo la hizo quedar inconsciente, no acabo con ella por completo.
— ¿Que hemos hecho? — cuestionó al ver a la chica en el suelo rodeada de los cuerpos que había desmembrado.
— Tengo que destruirla antes de que reaccione — al terminar de decir esto golpeó sus talones, su deslizador se hizo presente y salió volando de ahí.
— Ella me da más miedo que Dan — dijo Tuck con una expresión de horror al ver el suelo lleno de cadáveres.
Fue cuando Bridgette comenzó a moverse, sus ojos se abrieron lentamente, en ese momento pudimos notar que Dan volaba afuera del edificio. Él se asomó cuidadosamente por la ventana.
— ¿Bridgette? — susurró al no escuchar nada en la habitación, fue cuando su vista se dirigió a la enorme máquina — No... — dijo mirando el tanque vacío — Pariah... — un quejido por parte de la chica lo hizo mirar al suelo — Bridgette, ¿que te han hecho? — usó su habilidad de invisibilidad y de intangibilidad para entrar sin ser visto. Se acercó a la máquina solo para corroborar lo que ya sabía.
— En efecto es la energía de Pariah — susurró Dan — Pero no solo es eso — dijo mirando la segunda cápsula — Y además de eso, ¿como obtuvieron su energía?
— Eso es el componente que borra la memoria, ¿no es así? — habló Tuck.
— Eso es Tuck — hable mirando a Dan, pues a decir verdad, su rostro lo decía todo, estaba más que preocupado.
La castaña comenzó a incorporarse, sus manos temblaban y apenas podía moverse, levantó su rostro, estaba más que claro que estaba asustada y confundida. Dan la miraba desde un rincón.
— ¿Donde estoy? — dijo levantándose y dando un par de pasos, pero algo la hizo caer.
Al voltear hacia atrás, su rostro de horror lo dijo todo, pues había tropezado con el cadaver de aquél que algún día fue su padre adoptivo.
Se levantó a tropezones y corrió hacía lo que había sido la puerta, pues el lugar estaba en muy mal estado. Estaba algo obscuro y al tratar de huir de ahí chocó con uno de los pilares que aún sostenían el lugar. Este comenzó a tambalearse y todo el segundo piso comenzó a caer, fue cuando Dan voló hacia ella sacándola de aquel lugar, mientras una nube de polvo nos impedía ver.
Cuando al fin la enorme nube de polvo se disipó, pudimos verlos.
Ambos estaban en medio de la calle, ella miraba asustada a Dan, él estaba frente a ella.
— Hola — dijo Dan mirando a Bridgette.
Ella lo seguía mirando, su rostro confundido y asustado lo decía todo.
— No lo recuerda, ¿cierto? — habló Sam a mi lado.
— Parece que no — dije mirando la escena y tomando su mano.
— ¿Hola? — preguntó ella aún mirándolo detenidamente.
— ¿Sabes quién soy? — preguntó Dan.
La asustada chica solo negó con la cabeza. Él la miró de arriba a abajo, obviamente se había dado cuenta que la segunda cápsula tenía algún componente químico para causar amnesia.
— Soy Dan — habló el extendiendo su mano a modo de saludo. Bridgette lo miró confundida, después de unos segundos y algo dudosa le dio la mano.
— Yo... — ella hizo una pausa y una cara de preocupación se hizo presente — No recuerdo quién soy, no recuerdo mi nombre — dijo ella soltando su mano y tocando la sien de su cabeza.
Dan la observó por unos instantes, apretó sus labios en una fina línea, fue cuando su mirada se fue al suelo, ahí yacía una maceta con unas flores.
— ¿Esas son...? — pregunté mirándolas.
— Violetas — habló Sam, mi experta en botánica.
Él se arrodilló y levantó una, Bridgette seguía ahí parada viendo a Dan.
— Tu nombre es Selenia — dijo Dan colocando entre sus manos la delicada violeta— Igual que esta flor.
— Es la mima flor que ella le mostró, incluso el mismo nombre con la que ella la hubiera llamado — dijo Sam mirando la escena.
— Muy curioso — dije mirando a ambos.
— ¿Sabes quién soy? — preguntó la chica bastante sorprendida.
— Si — respondió él — Por eso salve tu vida, no podía dejar que algo te pasara.
— Pues — habló la castaña mirando al joven frente a ella — Muchas gracias — continuó ella tomando su mano.
— Tenemos que irnos, pueden encontrarnos — habló Dan tomando con más firmeza la mano de Sel.
— ¿Quienes? — preguntó ella con angustia en su voz.
— Hay personas buscándote — dijo tomándola en brazos y alzando el vuelo, lo cual ocasionó que Sel se asustara aún más aferrándose como un gato arriba de un árbol — Una de ellas es Valerie, la caza fantasmas más peligrosa de esta ciudad.
— ¿Pero..? — cuestionó la castaña frunciendo el ceño — ¿Eso que tiene que ver conmigo?
— Que ahora eres mitad fantasma — contestó Dan, lo párpados de la chica se abrieron ante la sorpresa, su rostro mostraba mucha confusión.
— ¿A donde vamos? — cuestionó Sel aferrándose más a él, ya que empezaba a aumentar la velocidad de vuelo pues ya casi estaban a las afueras de Amity Park.
— Lejos — respondió serio — Donde no puedan encontrarte.
De pronto una explosión los tomó por sorpresa, causando que Dan perdiera el equilibrio y comenzarán a caer.
Al mirar hacia arriba, vimos a Valerie, ella había disparado.
Dan y Sel se impactaron de lleno contra el concreto. Dan tardó unos segundos en reaccionar, pero logró incorporarse.
— ¡Ya me tienes harto! — gritó Dan disparando rayos de ectoplasma contra Valerie quien los esquivaba lo más rápido que podía.
— ¡Ella no puede vivir! — exclamó la cazadora apuntando con una metralleta a Sel — ¡Es un peligro para lo que queda de la humanidad! — concluyó esto disparando.
— ¡Seel! — gritó Dan tratando de protegerla, pero algo lo dejó mudo.
La chica en el suelo comenzaba a levantarse, pero a pesar de los disparos de Valerie ninguna bala lograba tocarla.
— ¿Pero que..? — alcanzó a decir Grey.
Selenia comenzó a elevarse a unos cinco metros en el aire. Sus ojos brillaban totalmente rojos, tanto que este era el único color que se observaba en sus cuencas. Su cabello se movía como flamas, parecido al de Dan, pero este se veía más macabro. Sus piernas estaban juntas y sus brazos extendidos a los costados.
— Esto me da escalofríos — habló Tuck.
Valerie no dudó en seguir disparando, pero un enorme campo de energía invisible impedía que las balas cruzaran.
— ¡Pagarán por lo que hicieron! — gritó Sel emanando una poderosa ola de energía que mandó a volar a Dan y a Valerie.
— No, Bridgette — susurró Dan en el suelo abriendo uno de sus ojos.
— ¡Debemos aniquilarla! — gritó Valerie incorporándose lo más rápido que pudo y cargando su arma.
— ¡Déjala en paz! — exclamó Dan levantándose y caminando hacia Valerie con una esfera de energía en su manos derecha.
— No lo entiendes — dijo Grey — Ella tiene la energía de...
— Pariah Darck — continuó Dan — Lo sé.
— ¡Ella puede destruirte! — gritó Valerie tratando de convencer al joven fantasma de eliminar a la chica.
— ¡Lo sé! — gritó Dan aún mirando a Sel.
— ¡Puede acabar con el mundo si quiere! — volvió a gritar la cazadora.
—¡YA LO SÉ! — respondió Dan tras un gruñido mientras sus ojos brillaban aún más.
Así quedaron unos segundos en silencio, hasta que la chica frente a ellos les arrojó una esfera de energía lo suficientemente fuerte como para hacerlos volar más de 100 metros.
— Esto apenas empieza — susurró Sel con una sonrisa torcida en su rostro y volando hacia la el centro de Amity.
Mientras tanto Valerie trataba de recuperarse tras el ataque, y Dan solo observaba, no podía hacerle daño, a pesar de lo que llegara a hacer, no podía pensar siquiera en dañarla.
— Si tú no vas a hacer nada — habló Valerie mirando a Dan — ¡Yo si! — concluyó esto último montando su deslizador.
— Ustedes se lo han ganado — habló Dan haciendo que Valerie se detuviera en seco.
— ¿Que dijiste? — cuestionó furiosa la caza fantasmas.
— Ustedes provocaron todo esto — respondió Dan a la que alguna vez, en su adolescencia llego a querer — ¿Y ahora quieren destruirlo? ¡Ja! Si que son idiotas — dijo esto sonriendo — Tanto fue su afán de querer destruirme que no se dieron cuenta del daño que le hacían a ella y a ustedes mismos, ahora todos están condenados, ante un poder mayor que el mío, no podrás pararla, es invencible — concluyó esto último mirando hacia dónde se había ido Sel.
— Pues lo haré — dijo Grey cargando su arma — Así muera en el intento — Y diciendo esto montó su deslizador y se alejó de ahí.
— Pues morirás pero no le harás daño — habló Dan alzando el vuelo — No dejaré siquiera que la toques...
Mientras Valerie volaba a toda velocidad, Dan, hacia lo posible por alcanzarla y evitar que lastimara a Sel.
La morena miraba su radar, Selenia se encontraba a un par de kilómetros de ella, mientras que Dan a solo 1 kilómetro, pisó un botón en su deslizador, para que de este, emergiera un propulsor, el cual en un par de segundos la hizo volar a una velocidad aún mayor. A lo lejos pudo divisar un par de explosiones, la chica estaba cerca, cargo su arma, revisó sus granadas y su deslizador, todo estaba en orden y listo para atacar a Sel.
Dan por contraparte, había perdido de vista a la cazadora.
— ¡Maldición! — exclamó deteniéndose y mirando a su alrededor, buscaba la más mínima señal de la cazadora, fue cuando vio dos columnas de humo — Sel, no dejaré que te hagan daño — habló volando directamente a lugar con una velocidad impresionante — ¡No de nuevo! — exclamó aumentándola aún más.
— Eso es velocidad — habló Tuck, yo solo lo miré algo serio, ¿es que acaso Dan es más increíble que yo? — Por que me miras así hermano, lo es, solo digo la verdad — habló encogiéndose de hombros, parece que me respondió, solo puse los ojos en blanco y seguí mirando la escena.
Todos estábamos atentos a lo que sucedía, en ese momento, Clockwork nos transportó al lugar donde se hallaba Sel, no lo hubiera hecho, las nauseas y el mareo se hicieron presentes, incluso me recargué en mis rodillas tratando de no caer, Sam y Tuck no pudieron evitar vomitar, esto, esto era demasiado. No eran 10, tampoco eran 100, eran miles, miles de cadáveres regados por doquier. Mujeres, hombres, y lo que más me dolió, niños, pequeños niños de alrededor de 1 a 10 años, sus cuerpecitos desmembrados, sus ojitos perdidos, algunos no tenían estos, solo sus cuencas hablaban, decían todo lo que les había ocurrido. Tomé mi cabeza, el mareo no se iba, la impresión era demasiada, esto era demasiado para mí.
— ¿Se encuentran bien? — habló Clockwork.
— ¿Por que no nos dijiste nada? — cuestioné un tanto molesto y aún mirando mis pies, no quería ver nada más, solo, no quería observar lo que había ocurrido en ese lugar.
— Creí que lo soportarían — habló con tranquilidad en su voz.
— Dime que es una broma — hablé con dificultad, tratando de no vomitar — Tu estás acostumbrado a esto, yo no.
— Bien, no te mentiré — dijo flotando alrededor nuestro — Fue peor Hiroshima, pero esto es más que el Holocausto.
¿Escuche bien?¿Hiroshima?¿Holocausto? Esas son palabras mayores, esto es algo que de verdad no quiero que pase en el futuro, no en mi línea del tiempo.
— ¿Aún quieres continuar? — me preguntó mirando hacia una enorme avenida, en la cual me imagino que se hallaba Sel.
Mire hacia atrás mirando a mis compañeros, los cuales aún no se recuperaban de lo que habíamos visto.
— ¿Chicos? — cuestioné esperando su respuesta.
Ambos asintieron con la cabeza, seguimos caminando, Sam venía a mi lado, así que no dude en tomarla de la mano, aún se veía pálida.
— No creí que fuera tan horrible — habló mi Sam con la voz entrecortada.
— Yo... tampoco lo imaginé — dije mientras miraba el lugar totalmente destrozado.
Fue entonces cuando una explosión nos tomó por sorpresa. La enorme onda expansiva levantó varios escombros, lo cual, por reflejo, nos cubrimos, aunque estos nos atravesaron sin provocarnos daño alguno.
Al levantar la vista pudimos ver a Valerie dar varias vueltas por el lugar, mientras varios rayos de ectoplasma color rojo la seguían de cerca. Tomé a mis compañeros de la mano y volé rápidamente al lugar. Al llegar ahí nos recibió una ardua batalla entre Valerie y Selenia.
Mientras Valerie disparaba todo un arsenal, a Selenia la resguardaba un enorme campo de energía, la chica que alguna vez fue humana, lanzaba rayos en contra de la cazadora, lo suficientemente poderosos como para acabar con ella.
Fue cuando varios soldados, incluido en padre de Valerie, llegaron a lugar para apoyar a la cazadora.
Comenzaron a disparar hacia Sel, entre metralletas y lanza granadas, levantaron una enorme nube de polvo, lo cual nos impedía ver, los disparos de Sel cesaron, los soldados se quedaron quietos y en silencio, a la expectativa de ver lo que había ocurrido con la chica.
Fue cuando el suelo empezó a temblar. La nube de polvo se disipó y ahí entre varios escombros, estaba ella, con una expresión de molestia bastante notoria.
— ¡YA ESTOY HARTA DE USTEDES! — dijo esto dando un golpe en el suelo con una de sus manos, levantando así varios metros de tierra y escombros alrededor de ella, tan fuerte era que mando a volar a varios soldados que estaban cerca. Ella comenzó a volar, en sus manos se formaron dos esferas de energía de color púrpura — ¡LOS MATARÉ A TODOS! — gritó lanzando las esferas hacia los soldados, una tras otra. Los hombres corrían por sus vidas, pero no todos lo lograban.
— Tiene mucha energía — hablé llamando la atención de mis compañeros.
Después de varios disparos Selenia cesó, varios cuerpos yacían en el suelo, de los 500 soldados que eran, aproximadamente solo quedaban 100.
— Definitivamente no quiero que Sel se enoje en nuestra época — habló Tuck con angustia en su voz.
Selenia descendió poco a poco, comenzó a caminar entre los cuerpos, hasta que halló uno vivo. Lo tomó de cuello y le sonrió al pobre hombre que se moría de miedo.
Valerie, quien había alcanzado a huir, había regresado al lugar, para encontrar la peor escena del mundo.
—¡ALÉJATE DE ÉL! — gritó la morena cargando su arma y volando a toda velocidad.
Selenia notó que este hombre era de mucha importancia para Valerie, así que no dudó en sonreír.
— ¡DÉJALO IR! — exigió la cazadora apuntando con su enorme arma.
— Y... si no quiero... ¿que? — habló Sel con una sonrisa torcida.
— Te mataré — dijo Grey con el dedo en gatillo.
— Uy ¿en serio? — se burló la castaña. — Adelante, Valerie — respondió desafiante.
— Te lo advierto pequeño monstruo, te mataré, acabaré contigo — amenazó Valerie.
— Bien, hazlo, vamos, ¿que esperas? — volvió a insistir la chica que tenía a su padre del cuello.
Valerie seguía en duda de dispararle,
había hecho una promesa, hace algún tiempo.
— ¿No? — preguntó Sel — Bien, entonces...
Sin dudar ni un segundo arrancó el brazo del padre de Valerie, causando que el pobre hombre pegara un grito de dolor. Valerie quedó muda ante tal suceso, pero para Sel no fue suficiente, con el hueso que aún sobresalía del brazo perforó el ojo de aquel hombre que agonizaba de dolor.
— ¡ERES UNA MALDITA! — gritó Valerie disparando sin dudar.
Selenia arrojó al hombre lejos de ahí, y creó un campo de fuerza para no ser herida por las balas.
Valerie estaba llorando desconsoladamente mientras disparaba, tomó dos de sus granadas y se las lanzó a la chica. En cuanto estás explotaron voló rápidamente hacia dónde había lanzado a su padre. Lo tomó en brazos mientras se alejaba de ahí a toda velocidad.
— No creas que iras lejos — dijo Sel emergiendo de entre una nube de polvo y escombros.
Apuntó con su mano hacia dónde se dirigía Valerie con su padre en brazos.
— Muere — dijo creando una enorme esfera de energía roja, pero antes de dispararles alguien se adelantó y le disparó a Sel en la cabeza, haciendo que cayera inconsciente.
Dan quién ya estaba cerca sintió como la enorme energía de Sel se esfumaba.
— No — musitó Dan volando a toda velocidad hacia dónde se hallaba Sel.
Al llegar al lugar pudo ver a un hombre solo con la mitad del cuerpo y sus órganos afuera, traía un arma en su mano, con la cual había logrado disparar a Sel. Lamentablemente el hombre ya había muerto.
A un lado, yacía la chica inconsciente, Dan se acercó lentamente a ella, afortunadamente respiraba, lo cual hizo que soltara un enorme respiro de alivio.
Fue cuando escucho un ruido surcar los cielos, era Valerie en su deslizador, Dan rápidamente ideó un plan, para así poder proteger a Sel.
En cuanto Valerie bajó no dudó en cargar su arma, se dirigió directamente a la chica en el suelo.
— Hola Selenia — dijo apuntando a la chica inconsciente en el suelo— Y... adiós.
— ¡Valerie no! — gritó un Danny de 14 años interponiéndose entre ella y Sel.
— ¿Danny? — cuestionó Valerie con la voz quebrada — ¿Como es que tú?
— Por favor Valerie no le hagas daño — habló aquel chico de ojos azules, del cual alguna vez, Valerie estuvo enamorada. — Ella no sabía lo que hacía, ella estaba siendo controlada por otra energía, y por todo el odio y rencor que se escondió todos estos años en su corazón.
— Ella casi mata a mi padre — dijo la cazadora bajando su arma, se veía desconcertada al ver a Danny.
— Vamos Valerie ella no sabe lo que hace — suplicó mirando a la chica.
La cazadora se quedó pensando unos segundos, pero después cargó su arma y le apuntó a la chica.— No dejaré que acabe con más vidas, lo siento Danny — dijo al borde del llanto.
— Y yo juré que jamás le harías daño — dijo aquel Danny de 14 años.
— ¿Que? — cuestionó una confundida Valerie.
Fue cuando Dan recuperó su forma fantasma, apuntó con su mano a Valerie lanzando un rayo bastante fuerte como para lanzarla unos 20 metros y dejándola inconsciente.
Al mirar hacia atrás pudo notar cómo Sel comenzaba a moverse. Se acercó a ella y pudo percibir aquella energía de hace unos minutos.
— ¿Sel? — cuestionó Dan acercándose a ella.
Sin más una esfera de energía roja impacto de lleno contra Dan, lanzándolo contra un edificio y tirando parte de este.
— Selenia soy yo, ¡Dan! — gritó volando hacia la chica, estaba algo débil, ese ataque lo había dejado mal herido.
— Mucho gusto Dan — respondió ella con una sonrisa de lado — Ahora lárgate, me estorbas.
— No — gritó el lanzándose a la chica — ¡No dejaré que te hagan daño!
La tomó de los hombros y empezó a darle pequeñas sacudidas.
— ¡Selenia, contrólate! — gritó un desesperado Dan — ¡Debes ser más fuerte que el poder dentro de ti! — la chica lo miraba con lágrimas en los ojos — ¡Vamos!¡Selenia!
La chica frente a él seguía con la mirada perdida.
— ¡Vamos Sel! — gritó el chico dándole un ligero jalón — ¡Yo sé que tú puedes! — dijo esto último perdiendo la esperanza — Mi dulce flor — susurró dejando de mover a Sel y soltando su agarre.
Fue cuando la chica cayó hacia atrás con los ojos cerrados. Pasaron un par de eternos segundos.
— ¿Que..? — musitó levantándose lentamente y llamando inmediatamente la atención de Dan — ¿Que ocurrió? — dijo quedando sentada, fue cuando sintió algo en sus manos, al levantarlas a la altura de su rostro soltó un grito — ¡¿Que hice?! — dijo mirando sus manos cubiertas de sangre.
— Sel — habló Dan acercándose a ella lentamente — Tranquila, solo mírame a mí, por favor...
Pero antes de poder convencerla la chica de ojos azules inspeccionó el lugar, encontrando miles de cadáveres, sus ojos comenzaron a inundarse.
— No — susurró entre sollozos — ¿Que fue lo que hice? Yo lo hice, ¿cierto Dan? — dijo mirando al chico, esperaba una respuesta con aquellos ojos azules inundados de lágrimas y con su cuerpo tembloroso — ¿Dan? — volvió a preguntar mientras él la miraba, se acercó lentamente a ella, se hincó y la rodeó con sus fuertes brazos, — ¿Fui yo cierto? Yo acabé con todas esas vidas inocentes — dijo comenzando a llorar, Dan solo asintió con su cabeza, fue cuando la chica se quebró, de su boca salían gritos de desesperación — Soy un maldito monstruo.
— No digas eso Sel — susurró Dan aún abrazando a la chica — Tu no eres un monstruo.
— Hice todo esto Dan — decía entre sollozos y aferrándose al fantasma — Maté a muchísima gente.
—No fue tu culpa — habló él consolando a la chica — No fue tu culpa... — susurró abrazándola aún más y acurrucándola en su pecho.
— Ahora logro entender todo — hablé mirando a Clockwork — Creo que no necesito ver más, lo comprendo.
— Todo menos una parte — habló el fantasma del tiempo.
Lo miré con el ceño fruncido, adelantó el tiempo dejándonos en la entrada de la zona fantasma. El caballero de terror había salido a nuestro mundo. Cuando menos nos dimos cuenta, llego a un edificio abandonado a las afueras de Amity Park.
— Vaya, habías tardado — habló Dan saliendo de aquel lugar.
— La energía de mi amo me trajo hasta aquí — contestó el caballero del terror. — ¿Que le hiciste? — dijo poniéndose en guardia.
— Por favor — espetó Dan de brazos cruzados y poniendo los ojos en blanco — Yo no le hice nada, fueron los humanos.
— Eso quiere decir que...
— Será mejor que lo observes con tus propios ojos — habló Dan haciendo una seña para que lo siguiera.
El caballero del terror siguió a Dan, atravesaron varios muros, hasta llegar a una pequeña habitación, la cuál era de color lila, un sofá con un par de frazadas yacía en el medio de la habitación, y en ese sofá, estaba la chica.
— Dan — dijo la chica con cierta alegría en su voz — ¿Quien te acompaña? — cuestionó mirando al fantasma.
— No es posible — dijo el caballero del terror — Destruyeron a Lord Pariah y fusionaron su energía con la de está humana — habló acercándose a ella.
— Y aunque parezca difícil de creer — habló Dan colocándose detrás de la chica de una forma protectora — Es muy fuerte, podría decirse que más que Pariah.
El fantasma con armadura quedó atónito ante lo mencionado.
— Imposible — habló mirando a la chica.
— Ella fue la responsable de la masacre en la Ciudad hace un par de meses, donde murieron más de 5000 personas — habló Dan mirándola, sin en cambio la chica de ojos azules bajó la mirada — Ahora el mundo entero cree que es una amenaza, como una bomba que estallará en cualquier momento — Sel se abrazó a si misma. — Ella es lo suficientemente peligrosa como para que hayan creado un arma bastante poderosa como para asesinarla.
El fantasma de armadura sin nada más que decir, se acercó y se inclinó ante ella. — Mi señora, estoy para servirle — dijo esperando la aprobación de la chica.
— ¿Que? — preguntó ella mirando a Dan, — Pero yo no quiero esto.
— Es por tu protección — dijo él posando su diestra en el hombro de Sel.
— Disculpa — habló Sel llamando la atención del caballero del terror — Ponte de pie por favor — pidió ella, el fantasma de armadura obedeció sin dudar — Acepto tu propuesta, pero él también será parte de esto — dijo señalando a Dan.
— Lo que usted ordene mi señora — habló el fantasma de flamas violetas — Ahora tengo un nuevo amo — dijo inclinándose ante Dan.
— Tu deber será protegerla a ella y a su increíble poder, de todo aquel que quiera tomarlo por la fuerza — habló Dan muy firme.
— Así será — afirmó el caballero.
Fue cuando Clockwork nos transportó a Amity Park. Para ser más exactos, en los laboratorios Axion.
— ¿Está lista? — habló Valerie entrando a una enorme habitación.
— Si señorita Valerie — habló una chica de cabellos negros y grandes lentes.
— ¿Podrá matarla? — preguntó ella cargando una enorme arma, parecida a una bazuca, pero esta era de color dorado.
— Se lo aseguro señorita — habló un joven acercándose a ella — A ese monstruo y al fantasma que siempre está con ella.
— Perfecto — habló la cazadora admirando el arma — Acabaré con Bridgette y con Dan Phantom de un solo tiro.
— Claro eso es — comentó Sam — Ahora lo entiendo todo, Dan atacó Amity Park para destruir el arma con la que quieren acabar con Sel — dijo esto caminando hacia la imagen congelada de Valerie — Esa es la razón, Dan llega a la ciudad dispuesto a buscar el arma y acabar con ella, fue justo cuando llegamos nosotros, él no quería cambiar el curso del tiempo por qué así conocería a...
— Conocería a Bridgette — continuó Clockwork.
— Exactamente — afirmó Sam — Pero hay algo que no entiendo, ¿Como es que sabe de ti? — preguntó Sam al amo del tiempo.
— Por esto — dijo moviendo su báculo y transportándonos a otro lugar, siendo preciso, en un edificio abandonado.
— ¿Que es lo que quieres? — habló Dan mirando a una copia de Clockwork.
— Detén esto Dan — dijo el amo del tiempo — Si sigues buscando como protegerla podría ser peligroso para ti y para ella.
— Detendré los planes de Valerie — habló Dan dando media vuelta causando que su capa se ondeara — No permitiré que le haga más daño, ella no tiene culpa alguna que ese monstruo llamado humano le haya hecho algo tan aberrante.
— Por favor Dan — rogó Clockwork — Para todo esto de una vez, las consecuencias no serán de tu agrado, alguien tendrá que parar a Bridgette — dijo señalando a la chica dormida en el sillón — Y si esto sigue así, tu serás el único que pueda pararla, tu serás el único que podrá destruirla.
—¡Si no piensas ayudarme prestándome uno de tus medallones del tiempo entonces lárgate! — exigió Dan.
— Destruyendo a Valerie no protegerás a Bridgette, sabes que no es la única que la busca, por favor Danny...
— ¡MI NOMBRE NO ES DANNY! — gritó, en ese momento Bridgette se movió, pero afortunadamente no despertó — Ahora lárgate — dijo bajando la voz — Si no piensas ayudarme, no tienes nada que hacer aquí.
— Cuando logres comprenderlo será demasiado tarde — dijo Clockwork desapareciendo.
Dan se quedó cruzado de brazos un momento, después volvió a mirar a Sel, se acercó lentamente a ella y le dio un pequeño beso en la frente.
— No pienso dejar que te hagan daño, no de nuevo — dijo acariciando su cabeza.
— Bien ahora lo entiendo — dijo Sam satisfecha.
— Intente advertirle de todo lo que vendría pero no quiso escuchar — dijo Clockwork mirándonos a todos — Ahora ustedes están involucrados, ustedes y todos a su alrededor, deberán descubrir cómo parar todo antes de que sea demasiado tarde...
Fue entonces cuando una densa niebla nos cubrió, empezamos a caer y sentimos el golpe contra el suelo, al abrir los ojos estábamos frente al portal, estábamos en el sótano de mi casa.
— ¿Están bien? — pregunté a los chicos a mi lado.
— Si solo fue el golpe — dijo Tuck sentándose en el suelo y sobando uno de sus costados.
— Creo que deberíamos decirle a Clockwork que a la próxima nos deje un poco más pegados al suelo — dijo Sam con una ligera risa y sobando su cabeza.
— Tenemos que encontrar la forma de convencer a Dan de que nos ayude a controlar a Sel — dije poniéndome de pie — De lo contrario esto será un caos, más si Vlad se entera de su existencia y de la famosa profecía.
— ¿Pero como lo convencemos de destruir algo que siempre a protegido? — cuestionó mi bella azabache.
— Eso habrá que averiguarlo — dije caminando hacia las escaleras, había llegado la hora, ahora que sabemos el pasado de ambos, tenemos que saber cómo destruir lo más preciado para Dan, a su amada flor... Bridgette... claro, sin morir en el intento.
Dan seguía frente a mi, mis ojos aún miraban los suyos. ¿Por que me atrae tanto?¿Por que siento que lo conozco de toda una vida? Me acerco lentamente a él, su rostro está a escasos milímetros de mi, tengo las intenciones de besarlo, aunque admito que me da un poco de miedo. ¿A que me mate? Naaaahhh, miedo a que me rechace, eso no podría soportarlo.
Dan a sido todo para mí durante mucho tiempo, bueno, al menos los 4 años que lo conozco, aunque haya desaparecido 2, ha estado cuidándome de Valerie y de los que quieren el poder que tengo.
Cierro mis ojos, siento su respiración, acorto la distancia que nos separaba y poso mis labios en los suyos, son tan cálidos y suaves, una electricidad recorre cada centímetro de mi cuerpo y millones de mariposas revolotean en mi estómago. Me separo lentamente mientras mis párpados se abren, el tiene un rostro lleno de sorpresa.
Es entonces cuando se pone serio, me toma del hombro, parece que se molestó, bajó la mirada, es cuando me atrae hacia él, alza mi rostro con su mano.
— Sel — pronuncia en un susurro.
— Dan — hablo de la misma manera.
— No vuelvas a hacer eso — dice frunciendo su entrecejo, sin más se separa de mi, da media vuelta y desaparece alzando el vuelo.
Me quedo parada en el medio de la habitación, siento un horrible dolor en el pecho. Las lágrimas comienzan a salir, soy una estúpida, por un momento creí qué tal vez, correspondería, qué tal vez, me diría algo diferente, pero... creo que eso jamás pasará, ¿que esperaba? ¿Un abrazo y un apasionado beso? Él no siente nada, y nunca lo hará.
Camino hacia una de las ventanas, miro todo Amity Park, aquí es tan lindo, pero ese sentimiento que aún yace en mi está despedazado, sin pena alguna comienzo a llorar, total, si alguien pregunta, solo le diré que es por que no sé quién soy, eso siempre funciona.
Es cuando alguien toca la puerta, miró hacia está, nuevamente vuelven a tocar.
— Adelante — hablo desanimada.
— ¿Sel? — cuestiona Sam, se ve algo extraña, me mira... muy diferente.
— ¿Que ocurre? — pregunto girándome por completo.
— Solo quería saber si estabas bien — dijo pasando al laboratorio.
— Si, estoy bien — dije mirando de nuevo a la ventana.
— ¿Y Dan? — pregunta mirando a todos lados.
— Salió, dijo que no tardaría — conteste fingiendo indiferencia, pues aún me dolía lo que había dicho.
— Oh, bueno, al menos te avisó — dijo ella, escucho cómo se acerca, sus botas son igual de escandalosas que las mías— Sabes, te tengo una noticia, mañana irás a la escuela con nosotros.
Me giré inmediatamente quedando frente a ella.
— ¡¿Que has dicho?! — pregunté alterada, ¿escuela?¿personas?¿yo? — ¡Es demasiado peligroso que yo ande afuera! — grité, pues si algo llegaba a pasar causando que yo perdiera el control, jamás me lo perdonaría, volvería a asesinar, no podría con eso.
— Tranquila — dijo posando una de sus manos en mi hombro — Nosotros estaremos todo el tiempo juntos, Jazz se encargó de eso.
— ¿Escuela? — pregunté una vez más, más que para Sam, era para mí, no sé si podré adaptarme, la miré a los ojos, estoy segura que ella puede notar mi preocupación.
— Todo estará bien — dijo revolviendo mis cabellos, ¿desde cuando se comporta así conmigo? — Ya lo verás — y diciendo esto se retira.
Estaba sola en la habitación, de nuevo, suelto un suspiro mientras millones de preguntas me invaden, ¿será bueno para mi?¿si no me adapto?¿si me tratan mal?¿si mato a alguien?
¡Oh por todos los cielos! Esto es tan difícil.
Decido no seguir más en este lugar, dos aros de luz atraviesan mi cuerpo, me hago intangible y salgo volando de ahí, el viento pega directamente en mi rostro, escucho el trinar de algunos pájaros, veo un pequeño parque, es cuando decido bajar, me escondo en un callejón y vuelvo a mi forma humana, mientras camino al parque recuerdo las veces en que Danny me ayudó, bueno, hasta la fecha me ayuda con mis poderes, a veces, me pregunto si seré capaz de controlar ese "magnífico poder" que tanto mencionan, ni siquiera sé por qué lo tengo.
De pronto choco con una persona, ambas caemos al suelo, me incorporo inmediatamente y le extiendo la mano.
— Discúlpame — digo tomando su mano — Soy algo torpe, ¿estás bien?
— Tranquila no ocurrió nada — dice la chica levantándose — Oh cielos, mi pantalón nuevo está todo sucio.
Sentí mis mejillas arder, ¿que hice? Se ve que esa prenda es algo cara.
— Yo lo siento tanto — hablo apenada.— Pero no te preocupes yo lo llevaré a la tintorería, si gustas.
— ¿Harías eso? — cuestionó la chica — Bueno está bien, ¿vas en alguna escuela cercana?
— Ammm... yo... bueno... — me quedé sin habla por unos segundos, no sabía en que escuela me había inscrito Jazz.
— Bien, yo voy en Casper High, mi nombre es Estrella, mucho gusto — dijo saludándome co una sonrisa — Lo bueno que no chocaste con mi amiga Paulina, o se hubiera puesto como una fiera —.
dijo entre risas — Pero no te preocupes, mañana ve a buscarme a Casper High y ahí te entregaré mi pantalón.
— Claro — dije un poco más tranquila — Te veré ahí.
La chica de nombre Estrella se alejó entre la multitud, yo me senté en una banca, tratando de no pensar en lo que Dan me había dicho, si no, en el hecho de que mañana estaría en un lugar con mucha gente.
— Hola — dijo una voz, levanté la mirada y frente a mi había un chico rubio de ojos azules — Mi nombre es Dash — dijo a modo de presentación y estrechando mi mano — Me preguntaba si, ¿te gustaría comer un helado mientras damos una vuelta por aquí? — eso me hizo sentir extraña — ¿Que dices?
— Bueno... yo... — me quedé pensando en el hecho de que nunca he sido sociable, y que si mañana me va tocar estar con más gente, pues no hará daño un rato de convivencia — Si, vamos — afirmé causando que él chico sonriera.
Caminamos hasta un carrito con helados, el pidió uno de limón y yo uno de fresas con crema, dimos una vuelta al pequeño parque, platicaba cosas de futbol americano y de la escuela, me pregunto en cuál iba yo, a lo que respondí que no tenía mucho de haberme mudado y que hasta mañana conocería mi nueva escuela.
— Espero y vayas a Casper High — dijo mirándome de manera extraña — Me encantaría estar contigo todo el día, eres una persona muy amable y de esas que no encuentras por cualquier lado — dijo tomando mi mano, no lo niego, mis mejillas no tardaron en delatarme, soy muy tímida, y este chico, pues no es nada feo.
— De... ¿verdad? — cuestioné bajando un poco la vista y así evitar sus ojos azules.
— Lo digo en serio — dijo entre risas y levantando mi rostro con su mano, ambos quedamos muy cerca.
Fue cuando la gente comenzó a gritar, ¿que ocurría?
— ¿Pero qué pasa? — preguntó Dash mientras me tomaba más fuerte de la mano, lo cual hizo que volteara a verlo.
— No lo sé — dije mirándolo algo preocupada.
— ¡Ahí viene! — gritó un chico señalando entre la multitud.
Mis párpados no pudieron evitar abrirse ante lo que veía, mi cuerpo comenzó a temblar, esos ojos rojos estaban llenos de ira y cólera, él venía caminando lentamente, solo me observaba a mí, desde la distancia en la que me encontraba pude ver sus colmillos y como rechinaba los dientes, estaba lo que le sigue de furioso, sus puños estaban totalmente cerrados, fue cuando capté, miré a un lado mío, Dash aún me tomaba de la mano, Dan no me veía a mi, estaba viendo a Dash.
— Vámonos de aquí Selenia — habló dándome un jalón — Este tipo va a matarnos.
— No — dije soltándolo — Él solo quiere matarte a ti.
— ¡¿QUE?! — exclamó el asustado chico.
Fue cuando sentí un fuerte viento, cuando volteé una enorme esfera de energía se dirigía al chico, inmediatamente me pare frente a él, y con mis manos hice un campo de energía lo suficientemente fuerte como para detener el ataque de Dan. Un fuerte empujón seguido de un estallido hizo que casi perdiera el equilibrio, Dan había lanzado un ataque, ¡Y no se detuvo por mi! Mis sentimientos se fueron aún más hacía el suelo.
— ¿Que estás esperando? ¡Vete de aquí! — dije mirando a Dash, quién me veía atónito.
— ¿Tienes poderes? — preguntó con una sonrisa — Mis amigos se emocionaran al conocerte.
— ¡No! — dije borrando su sonrisa — Nadie debe saberlo, promete que será nuestro secreto, por favor — supliqué mientras veía que Dan no se acercara tanto.
— Está bien — dijo algo resignado — Lo prometo, pero, ¿tú estarás bien con ese tipo? — preguntó mirando a Dan.
— Si — dije sonriendo — Él es un poco sobre protector conmigo, por eso te dije que solo quería matarte a ti.
— ¡Oh vaya! — dijo dando la vuelta aún más asustado — Me voy, cuídate — y diciendo esto salió corriendo.
— ¡No escaparas! — gritó Dan volando hacia el chico.
—¡No Dan! — grité volando rápidamente hacia él — ¡Espera! — dije abrazándolo, lo cual ocasionó que ambos cayéramos, dimos varias vueltas antes de detenernos en el medio de una enorme jardinera.
Yo estaba un poco mareada, trate de levantarme, mis manos estaban lastimadas, unos enormes raspones yacían en ellas. Mi cuerpo temblaba y dolía. Fue cuando vi sus botas frente a mi.
— Dan — dije antes de dejarme caer, mis manos me dolían mucho.
— ¿Que carajos hacías con ese tipo? — cuestionó en un tono frío.
— Solo, me preguntó mi nombre y en que escuela iba, le dije que me acababa de mudar y que hasta mañana sabría en que escuela iría — dije sintiendo el césped en mi mejilla derecha.
— ¿Que hacías afuera? — volvió a preguntar.
— Solo quería olvidar — dije mientras sentía mi rostro calentarse y mi vista se ponía borrosa.
— ¡No puedes andar en la calle así nada más! — dijo elevando su tono de voz.
— ¿Me lo dices tú? — pregunté incorporándome lentamente y aguantando ese nudo en mi garganta — También le das miedo a la gente — dije haciendo una mueca y poniéndome derecha.
— ¡Por favor! — dijo acercándose a mi demasiado molesto. — Yo no soy un monstruo tan peligroso — cruzó sus brazos y me miró fríamente — ¡Para eso estás tú!
Esas palabras rebotaron en mi cabeza, y el sonido de un eco las acompañaba. Bajé la mirada evitando que me viera llorar. Sentí mi cara arder, mi visión empezaba a ser opacada por las lágrimas.
— Vámonos de aquí — dijo tomando mi mano, la cual retiré bruscamente.
— No — dije levantando la vista cruzándome con aquellos ojos rojos — No iré a ningún lado contigo — una enorme energía de color rojo comenzaba a emanar de mi cuerpo.
— Como quieras — dijo indiferente, dio media vuelta y se marchó volando rápidamente.
Todo ese enojo que yacía en mi, se esfumó, a cambio, varias lágrimas salieron de mi, su indiferencia sin duda alguna me lastimaba, su voz fría, parecían pequeñas y filosas agujas que se insertaban en mi alma.
Decidí caminar de regreso a casa, estaba bastante lejos, pero eso no importaba ahora, solo quería estar sola.
Después de tres horas, mis piernas me dolían, tenía hambre y mis manos aún estaban lastimadas. Decidí sentarme en una banca, en las afueras de un centro comercial. Fue cuando de pronto algo me tomó del brazo levantándome en el aire. Trataba de liberarme, pero no podía, al mirar hacia arriba, vi que eran tres fantasmas, buitres de color verde con... ¿sombreritos rojos?
— ¡Suéltenme!¡Pajarracos horribles! — grité furiosa.
— Eso crees niña bonita, jamás podrás escapar de nosotros — dijo uno en tono de burla.
— ¡Ella dijo que la soltaran! — dijo una voz llamando mi atención.
Al voltear a ver, pude divisar a un fantasma de cabello negro, ojos rojos y su piel era verde. Apuntó hacia los pájaros y de unos cuantos ataques estos me soltaron, empecé a caer al vacío, fue cuando ese fantasma me atrapó entre sus brazos.
Al llegar al suelo me bajó, lo miré confundida, ¿por qué se molestaría en salvarme?
— Gracias por la ayuda — dije dándole la mano.
— Oh no es nada — dijo él muy amable — Señorita... disculpe ¿cuál es su nombre?
— Selenia, mucho gusto — contesté cordialmente.
— Igualmente es un placer, mi nombre es Plasmius — dijo el hombre.
— Un placer Plasmius, tu voz se parece a la de un hombre que conocí y el cual no me gustaría volver a ver — dije soltando su mano.
— Oh, ¿de verdad? ¿Puedo saber el nombre del tan desagradable tipo? — cuestionó el fantasma.
— Vlad, Vlad Masters — dije un tanto molesta.
— Afortunadamente no soy ese tipo, soy solo Plasmius, es todo — dijo sonriendo — Bien, me retiro, un placer Selenia y si necesitas algo no dudes en buscarme, vivo en Wisconsin, en el viejo castillo abandonado del Rey de los Lácteos.
— Gracias Plasmius — me despedí haciendo un ademán con mi mano mientras aquel fantasma se alejaba, eso fue totalmente extraño. — Tengo que ir a casa — dije para mi, me acerqué a un callejón obscuro y ahí me transformé.
Volé solo un par de minutos, sin duda mi velocidad había aumentado considerablemente desde que Danny me ayudaba con mis poderes.
Al llegar a Los Laboratorios Fenton escuche algunos gritos, una voz que sin duda yo conocía muy bien. Cuando abrí la puerta me arrepentí de haberlo hecho.
— ¡Samantha sabía que eras tonta pero no tanto! — gritó Dan lleno de cólera.
— ¡Óyeme a mi no me hables así! — gritó Sam.
— ¡¿Como carajos se te ocurre inscribirla en tu escuela?! — cuestionó Dan apretando los dientes, "excelente" pensé, "ya se enteró".
— ¡Ella debe tener una vida normal entiéndelo de una vez! — habló Sam bastante fuerte.
— ¡Ella no debe salir así como así, ella no es normal, nunca será normal entiéndelo tú! — gritó aquel chico de ojos rojos, eso me había dolido, yo no soy normal y jamás volveré a serlo, creo que es algo que debo aceptar.
— Ella no tiene una vida normal gracias a ti Dan — gritó Sam — Si ella jamás te hubiera conocido...
— ¡Estaría muerta al igual que su madre! — contestó Dan, fue cuando volteó a verme, al parecer no se había dado cuenta de mi presencia. — Sel yo...
— Olvídalo — dije seria y aguantando las ganas de llorar — Voy a mi habitación — dije subiendo las escaleras.
— Eres tan sensible Dan — exclamó Sam con sarcasmo.
— No tengo sentimientos, eso ya deberías saberlo...
Fue lo último que escuche, seguido de alguien que salía por la puerta dando un fuerte golpe.
Camine por el pasillo hasta llegar a "mi habitación" la cuál literalmente era la de Danni, yo aún no tenía dónde dormir. Me recosté en la cama, tratando de dormir, tratando de no pensar en nada más.
— ¡Soy un estúpido! — grité dando un puñetazo al árbol frente a mí. — ¿Como pude decir eso? — dije dando otro golpe al árbol. — ¡SOY UN COMPLETO IDIOTA! — grité lleno de ira dando una patada lo suficientemente fuerte como para partir a la mitad ese enorme tronco.
Un fuerte estruendo se escuchó por todo el lugar en cuanto el árbol tocó el suelo.
— Eso no te lo discuto — dijo una voz detrás de mí.
— ¿Tu que demonios quieres? — pregunté lanzando un gruñido.
— Ya sé tú pasado y el de Sel — dijo acercándose a mí.
— ¿Y que esperas? ¿un premio? — pregunté sarcástico.
— Sé por todo lo que tuviste que pasar y ahora comprendo todo — dijo mirándome, ¿él que sabe? Jamás comprenderá todo lo que pasé. — Pero temo decirte que te estás equivocando, debes decirle lo que sientes.
— Yo no siento absolutamente nada — dije ignorando su mirada sobre mi.
— ¿Y el beso de hace rato? — preguntó haciendo que lo mirara de inmediato — ¿Vas a decirme que no sentiste nada? — desvíe la mirada, ¿pero como es que este idiota se enteró? Seguramente Sel lo comentó con alguien. — ¿Dan? — preguntó sacándome de mis pensamientos.
— Tu no lo entiendes — dije hablando fríamente — Jamás lo entenderás, eres solo un mocoso de 16 años, incluso Selenia en más grande que tu.
— Dan tu más que nadie sabes lo que deberá pasar con ella — dijo causando que recordara lo que sucederá tarde o temprano.
— ¿Y luego? — pregunté mirándolo enojando.
— Al menos demuéstrale el cariño que sientes por ella, que sepa que...
— ¡¿Que quieres que ella sepa?! — pregunté furioso — ¡¿Que la amo?! ¡¿Es eso?! ¡¿Que le diga que todo este tiempo he sido cuidadoso de no demostrar lo que realmente siento para que no este en peligro como la ultima vez ?! ¡¿Para que no intenten asesinarla por estar con un monstruo como yo?! — comencé a caminar de un lado a otro mientras apretaba los puños.
— Dan entiendo por lo que pasaste, por lo que tú y ella pasa...
— ¡NO! — grité deteniéndome y haciendo que ese mocoso cerrara la boca — ¡NO LO ENTIENDES AHORA NI LO HARÁS NUNCA! ¡ELLA CASI MUERE POR CULPA DE ESTOS MALDITOS SENTIMIENTOS!
— ¡Vamos Dan no te pongas así! — habló mi otro yo alzando la voz.
— ¡¿Entonces como?! — pregunté a punto de perder el control — ¿Lo tomo con calma? ¡¿Quieres que lo tome con toda la calma del maldito planeta?! ¡El saber que yo tendré que matarla me parte en mil pedazos!
— ¡Sé lo que pasaste Dan entiéndelo! — gritó Danny — ¡No es necesario que tú la destruyas!
— ¡Además la estúpida de tu novia la inscribió en su escuela! — dije tratando de mantener el control de la furia sobre mí.
— ¡OYE A SAM NO LE DIGAS ASÍ! — gritó haciendo que sus ojos brillaran aún más — ¡Lo hizo para que Sel convi..!
— ¡¿Conviviera con gente normal?! — pregunté perdiendo la paciencia — ¡Selenia no es normal! ¡¿Es tan difícil entender eso?!
— Lo siento Dan — habló ya más tranquilo — Sé lo que sientes por ella y también sé que es todo para ti, pero si tú no haces algo, lo haré yo — levantó su mirada hasta cruzarse con la mía — Yo la mataré antes de que ella lo haga en esta línea del tiempo.
— ¡¿Que has dicho?! — pregunté sintiendo como mi cuerpo comenzaba a calentarse.
— Lo que escuchaste no permitiré...
No lo dejé terminar, volé a toda velocidad directamente hacia él, cuando menos me di cuenta lo tenía contra un árbol apretando su cuello.
— Tu no la tocarás, si no quieres que te mate — dije apretando aún más mi agarre.
— Dan... — alcanzó a decir, de pronto sentí un dolor en uno de mis costados, salí volando un par de metros, ese maldito mocoso me había disparado un rayo. Cuando me levanté pude verlo parado a escasos metros de mi — Ya no tengo 14 años — cuando dijo esto lanzó su lamento fantasmagórico, el cual me mando a volar otros 500 metros más. Al parecer me confié demasiado, pero el no es el único que ha mejorado.
— Ni siquiera pienses en hacerme daño Dan — habló mi otro yo bastante seguro — He entrenado mucho.
Yo solamente comencé a reír, lo cual pude notar, hizo que se pusiera nervioso.
— Es la última advertencia Danny — dije levantándome y sonriéndole de lado — No te atrevas a tocar a Sel, si no estás dispuesto a morir, has visto lo que soy capaz de hacer, no te conviene que me provoques.
— Si así lo quieres — habló antes de lanzar otro lamento, pero yo ya estaba preparado.
Me lancé de nueva cuenta hacia él, pero esta vez, junte mis manos formando dos esferas de energía, las cuales no solo eran lo suficientemente poderosas como para herirlo de muerte, si no que, también anulaban el poder del lamento.
— ¡No es posible! — fue lo único que alcanzó a decir antes de que una enorme explosión nos envolviera, mis esferas de energía habían dado justo en el blanco.
Yo solo estaba ahí, de pie, mientras Danny yacía en el suelo, el polvo comenzó a disiparse.
— Te lo advertí Danny — dije dirigiéndome al mocoso en el suelo — No me provoques o podrías morir, literalmente — dije antes de soltar una risa sardónica.
— ¿Como..? — habló levantándose poco a poco — ¿Como anulaste mi lamento? — cuestionó bastante mal herido.
— No eres el único que a entrenado — dije bastante orgulloso.
— ¿Por que no quieres que nada le pase? — preguntó caminando lentamente hacia mí.
— Ya te lo había dicho, no es mi problema si no pusiste atención — hablé sin mirarlo siquiera.
— Sabes lo que pasará con ella, ¿por qué no lo aceptas? Ella tiene que morir...
Esas palabras me hacían hervir la sangre.
— Odio esa palabra — dije mirándolo a los ojos — ¿Matarla es la única opción? ¿De verdad es la única respuesta? La muerte es la salida más fácil para los cobardes que no quieren luchar. — Di media vuelta dándole la espalda — Y la palabra cobarde yo no la conozco.
Levanté el vuelo dejándolo ahí, algo confundido, pero ahora lo sabe, sabe que mis sentimientos hacia Sel son demasiados. El amor se ha cruzado en mi camino...
— ¡¿Que hiciste que?! — preguntó Danni.
— Lo que oíste — hable sin ánimo alguno.
— ¿Pero por qué lo hiciste? — cuestionó la azabache frente a mi.
— No lo sé Danni — respondí abrazando mis piernas — Yo solo ... — solté un suspiro — No lo sé — dije con la voz quebrada y aguantando el llanto.
— Oh vamos Sel, no te pongas así — dijo palmeando mi hombro — Él ya sabes... es un poco amm...
— Lo sé Danni — la interrumpí limpiando un par de gotas saladas que habían escapado — Yo sé que él no es alguien común, jamás lo he visto mostrar algún sentimiento humano, por un momento creí qué tal vez, sentía algo por mi, soy tan tonta e ingenua — dije lanzando una almohada contra la pared.
— Vamos Sel, no es el único hombre en todo el planeta — habló divertida tratando de darme ánimos — Verás qué hay muchos chicos que querrán estar contigo, mañana que entres a la escuela te darás cuenta.
— ¿Tu crees que eso pase? — pregunté con algo de esperanza, no la de tener novio, si no la de ser aceptada, para ser un monstruo peligroso, la posibilidad de ser aceptada es casi nula.
— Claro, Dash es uno de ellos, él va en la misma escuela en la que irás tú — habló caminando a su cama, yo no pude evitar sorprenderme. — Verás que mañana ese chico será el primero en buscarte — contestó guiñándome un ojo, lo cual hizo que me sonrojara.
— Lo dudo, se nota que Dash es un chico popular, jamás voltearía a ver a alguien como yo, además de que yo amo a otra persona — dije acurrucándome entre las sábanas, lo había dicho, y era cierto. Amaba a Dan como jamás había amado en los pocos recuerdos que yacían en mi mente. A pesar de todo, mi corazón aún latía desbocado tan solo con mencionar su nombre.
— ¿En serio amas a Dan? — preguntó la chica al otro lado de la habitación al mismo tiempo que cruzaba sus brazos.
— Si, ni siquiera sé cuando pasó — dije dejándome caer en la almohada que aún quedaba en mi cama ya que eso también era verdad, no supe en que momento comencé a sentir algo más que solo agradecimiento, algo más que solo una amistad.
— Pues lo mejor será que extingas ese sentimiento — respondió tomando la almohada que yo había arrojado hace ya unos minutos — Hay otros chicos y lo mejor de todo es que son de tu edad, Dan ya es un viejo...
— ¡Oye! — la interrumpí frunciendo mi entrecejo, pues ya que para mí él no era un viejo tal y como la chica de cabello negro lo había dicho, a decir verdad había algo en aquel hombre de ojos color sangre que me atraía demasiado. Su voz, su robusto cuerpo y aquella actitud fría hacían que Dan fuera único, el único en mis pensamientos para ser sincera.
— Vamos es la verdad, ¿cuantos años tiene? ¿Unos 25? Ya pasa los 20 tu apenas tienes 17 años, eres muy joven — dijo esto lanzándome la almohada.
Atrapé la almohada en forma de hamburguesa con mis dos manos, me quedé pensando unos segundos, eso era cierto, Dan es mucho mayor que yo, tal vez yo me ilusioné con él por qué no conocí a más personas y tal vez a Dan no le gusten las niñas inmaduras como yo, ¿y si a Dan le atrae alguien más? Sentí un nudo en el estómago cuando pensé eso, al igual que un nudo en mi garganta al imaginarlo con otra mujer, una hermosa y madura mujer, aún no sabía quién era aquella fémina, pero tan solo pensarlo, tan solo imaginarlo con otra, hacia que mi sangre hirviera a tal punto de pensar en asesinar de nueva cuenta.
— Oye Sel — habló Danni sacándome de mis tormentosos pensamientos — Ya duérmete, mañana ambas iremos a la escuela, te gustará, ya lo verás — dijo esto apagando la única luz de la habitación, una pequeña lámpara.
—Si, buenas noches Danni — dije acomodándome entre las suaves sábanas, tratando de dormir, tratando de no pensar en Dan, tratando de no atormentarme con la idea de que alguien más sería dueña de aquellos labios y de aquellos brazos los cuales hace apenas unas horas me rodearon a mí.
Cerré mis ojos, pienso en él, en estar dormida a su lado, mirándolo a esos ojos rojos. Como quisiera amanecer a su lado, entre sus fuertes brazos, estoy tan loca por ese hombre, que no dudó ni un poco que algún día mataré de nuevo, solo por él.
— Buenas noches, mi amor — susurré a lo bajo y con una sonrisa en mis labios — Mi Dan.
Han pasado al menos cuatro horas desde que casi mato a mi otro yo. Ese maldito mocoso me hizo perder la paciencia. Doy un suspiro mientras pienso en todo lo que Sel y yo hemos pasado, desde que ella se llamaba Bridgette. Para nuestra mala suerte jamás podremos estar juntos, ambos somos totalmente diferentes, más aún que ahora es un blanco fácil, ya que el poder dentro de ella es muy codiciado.
Sigo a las afueras de Amity Park, observó la urbe que yace frente a mis ojos, en mi época, no es igual, nada será igual.
Desde que conocí a esa niña mi vida dio un giro radical, jamás pensé que me podría enamorar siendo tal y como soy, un maldito monstruo. Es cuando recuerdo que hace unas horas le dije así a ella. Solo no quiero que se ilusione conmigo, no de nuevo, pero tan solo en recordar a ese tipo que estaba con ella hace unas horas y que tocó su mano, un ataque de ira me invade, nadie debe tocarla, ¡ella es mía!
Suelto un suspiro mientras acaricio el puente de mi nariz, nuevamente me contradigo, ¿que es lo que ella vio en mi? ¿que es lo que yo vi en ella? Me dejó caer en el suave césped, miro al cielo, hay unas cuantas estrellas, no es como aquel día en la costa, aquel día que ambos vimos ese millón de estrellas esparcidas por el firmamento.
Por más que quiera no puedo sacarla de mi mente, aún menos recordando lo que ocurrió hoy a primeras horas de la mañana, aquel beso, aquel en el que me demostró que aún me ama, tal y como ya lo hacía antes de perder todos sus recuerdos. Aún recuerdo el toque de sus dulces y cálidos labios, siento una enorme impotencia tan solo de pensar que los tube tan cerca y no pude saborearlos como la ultima vez, antes de que nos separaran.
Sin duda lastime sus sentimientos al decirle que no volviera a hacerlo. Lo pude ver en aquellos ojos color zafiro.
Si me hubiese dejado llevar por lo que siento, la habría besado sin importarme un carajo lo que opinaran los demás, pero no puedo hacerle eso, no soportaría perderla, una vez ya casi la pierdo para siempre, no me arriesgaré. Solo por qué los malditos humanos no aceptan nada diferente a ellos, son capaces de destruirlo todo, de nada les sirve ser alguien superior a los demás seres del planeta, si su miedo los ciega y los hace cometer millones de estupideces, de las cuales los muy imbeciles se arrepienten ya que ven el caos que han hecho. Tal vez alguna vez fui un humano común, pero ahora soy totalmente diferente, tal vez solo sea un fantasma, pero tengo más cerebro y racionalidad que muchos humanos aquí.
Me levanto lentamente, ya de pie, hecho un último vistazo a la ciudad frente a mí, levanté el vuelo sin pensarlo, me dirigí hacia ese lugar que no me traía muy gratos recuerdos. Después de un par de minutos volando había llegado a los Laboratorios Fenton. Atravesé la pared, busque en el laboratorio superior donde un día antes me había quedado con ella, pero no estaba ahí. Cerré los ojos y empecé a buscar su energía, fue cuando la hallé, pero no estaba sola.
Bajé al segundo piso usando mi intangibilidad, entonces la vi, yacía en una cama, en la misma habitación de la chica que se parece mucho a Danny. La observé detenidamente, sus rizos caían en su rostro, no pude evitar acomodarlos detrás de su oído, no pude evitar mirar sus labios, los cuales tenían un curioso pigmento color coral, un tono muy suave a decir verdad.
— ¿Tú qué haces aquí? — preguntó en un susurro la chica azabache, un tanto adormilada y... ¿molesta? — Después de lo que le dijiste todavía te atreves a buscarla, ella te a...
— Lo sé — la interrumpí, no necesitaba escuchar esa misma palabra tantas veces. Ella me ama, estoy totalmente consciente y convencido de ello.
— ¿Entonces que piensas hacer para remediarlo? — preguntó ella.
— Nada — respondí sin más, aunque por dentro deseara besarla en aquellos labios, los cuales se habían convertido en un tormento para mi.
— ¿Es en serio? — gritó a lo bajo cruzando los brazos.
— Si — volteé a ver a Sel, seguía dormida, me es tan grato verla así, tranquila y sin preocupación alguna.
Tomé su cama de un lado y la hice intangible al igual que yo.
— Si comentas algo de lo que hice — hablé para la chica detrás de mi — Juro que te arrancaré la lengua, ¿entendiste? — La chica de cabellos negros me miró sorprendida mientras asentía con su cabeza. — Bien.
Al terminar de decir esto volé hacia el laboratorio superior, atravesé el techo y coloque su cama cerca de una ventana. La miré dormir unos minutos más, solo me quedé parado ahí, en silencio, tratando de comprender cómo puedo sentir algo por ella, solo por ella y por nadie más. Incluso me pregunto cómo es que me había enamorado de Sam hace ya tantos años, ahora que la he vuelto a ver solo pude sentir algo por ella.
Repulsión.
Al parecer convivir casi toda una vida con Bridgette había cambiado mi forma de ver el amor, en mi adolescencia creía que Sam me amaba por ser tal y como había sido, mitad fantasma y mitad humano, pero no fue así, ella no me amaba en un inicio, solo éramos amigos, al parecer le empecé a atraer desde que fui diferente a los demás, desde que era mitad fantasma y no un chico común, así como a ella siempre le habían gustado las cosas fuera de lo normal.
En cambio Bridgette me conoció ya en mi forma fantasma, siendo un maldito monstruo capaz de acabar con todo a su paso. Y así me aceptó. Siendo tan solo una niña, su inocencia era tanta que creía que yo era su amigo incondicional solo por salvarle la vida, aunque la verdad solo la iba a abandonar en un refugio, pero su insistencia fue tanta que caí en su dulzura y cariño. Tenía una amiga, de la cual poco a poco me enamoré, cuando ella tenía 12 años comencé a sentir algo más que una amistad. No me importaba lo que pasaría, la edad no era un impedimento para mi, obviamente jamás pensaría de otra forma al ver a una niña de 12 años frente a mi, yo tenía 21.
Pero ahora que está frente a mi, con 17 años, verla convertida en una mujer, hace que mis pensamientos vuelen más allá de lo que deberían ser, tenía ganas de besarla, abrazarla y hacerla mía. Pero aún no era el momento, eso terminaría por empeorar las cosas. Solté un suspiro enorme, fue cuando ella comenzó a despertar.
— ¿Dan? — susurró mientras me miraba con aquellos hermosos ojos azules — ¿Ocurre algo malo?
— Si — dije serio, lo cual la hizo preocuparse.
— ¿A si? — preguntó incorporándose. —¿Que es?
— ¿Por que no estás durmiendo junto a mí? — cuestioné causando que sus mejillas la delataran.
— Este... yo creí que no querías verme — dijo bajando la mirada.
— No digas tonterías, ahora hazte a un lado — dije haciendo un ademán con mi mano. — Quiero dormir.
Sus ojos se iluminaron, como si algún deseo se le hubiera cumplido. Muy curioso.
Se hizo a un lado de la cama, me acosté a un lado de ella, al parecer tomé una mala decisión, ella tenía un short y una blusa muy delgada. Algo que sin duda me hizo sentir un poco incómodo, ya que sus curvas estaban más marcadas. No podía arrepentirme, no después de que ese estúpido chico se haya atrevido a tomar su mano, ella es mía y de nadie más.
Me acosté mirando hacia el techo, ella quedó a mi lado, se recostó en uno de mis brazos. Su cabello aun tenía ese dulce olor a frambuesas.
Fue cuando hizo lo inesperado, volteó su rostro hacia mi y me rodeó con su brazo, quedando totalmente junto a mi.
Acurrucó su rostro justo en mi cuello, su respiración hizo que mi piel se erizara totalmente.
Fue cuando no lo soporte más, tomé su muñeca y la quite de mi pecho, quedé encima de ella, la miré directamente a los ojos.
— Ya basta — dije frente a su rostro — Deja de hacer eso.
— Dan... ¿de que me hablas? Yo solo... te abracé — fue cuando me di cuenta de la posición en la que nos encontrábamos.
Nos miramos unos segundos, su rostro era lo más hermoso que había visto en mi vida, aquellas mejillas ligeramente ruborizadas. Lentamente mi mirada bajó hacia sus labios y de ahí a su cuerpo.
Mis instintos me ganaron, pose mis labios sobre los de ella, besándola con vehemencia sin importarme absolutamente nada, rápidamente me di la vuelta y la puse sobre mi, introduje mis manos bajo su blusa acariciando su omóplatos y trazando líneas imaginarias en su espalda. Ella correspondía a mis besos, nos separábamos unos cuantos segundos tratando de recuperar oxígeno, seguí besándola y acariciando su columna, fue cuando sentí que no tenía esa prenda femenina que cruza su espalda.
Sentí un increíble calor recorrer mi cuerpo y encendiendo una parte de mi ser en particular.
— Dan — susurró al tiempo que soltaba pequeños suspiros en mi oído, los cuales me estaban volviendo loco.
— Eres mía Sel, jamás te olvides de eso, siempre serás mía — susurré a su oído disfrutando de aquel rubor que cubría su rostro. Me sentía su dueño, yo era quien hacía que esas mejillas se ruborizaran, yo acariciaba sus muslos haciendo que pequeños gemidos se escaparan de sus deliciosos labios. Ni el estúpido chico que conoció el día de hoy la hará sentir así como yo en estos momentos.
No espere ni un minuto más, decidí tocar esos dulces bultos que emergían del pecho de la chica sobre mi. En cuanto toqué aquellos pequeños botones con las yemas de mis dedos sentí una placentera electricidad recorrer mi cuerpo. Ella soltó un dulce suspiro el cual se escuchó en el laboratorio.
Silencié sus labios juntándolos con los míos mientras acariciaba sus cimas. Ella comenzó a mover sus caderas, al sentir su feminidad pude jurar que mi pálido rostro se enrojeció, pues lo sentí arder, automáticamente respondí a sus movimientos haciendo lo mismo, mis manos bajaron lentamente hasta sus caderas.
— Te amo Dan — susurró a mi oído regresándome a la realidad. ¿Que estaba haciendo?
— Perdóname — susurré antes de sepárame de ella.
La tomé de la muñeca y le di una ligera descarga, la cual la hizo quedar inconsciente cayendo encima de mí. ¿Que carajos estaba pensando? ¿Estoy tan mal? La recosté sobre la cama, la miré un par de minutos más, está chica sin duda me haría romper ese juramento. Necesitaba relajarme, despejar mi mente, estuve a punto de hacerla mía, de hacerle el amor hasta el amanecer. Debo dejar ese sentimiento a un lado.
De nueva cuenta volví a poner su cama en la habitación de la chica de cabellos negros.
— ¿Hablaste con ella? — susurró esa chica muy parecida a Danny.
— No — dije serio — Solo la observé dormir — mentí viendo a Sel.
Me hice intangible y salí volando de ahí lo más rápido que pude, necesitaba olvidarme de ella, necesitaba olvidar esta noche.
— Selenia de verdad alucinas — me dijo Danni colocándose una sudadera.
— Oh Danni ese sueño fue tan ... — solté un enorme suspiro y me dejé caer de lleno en mi cama — Tan hermoso — dije abrazando la almohada en forma de patatas fritas, ya que la de hamburguesa por alguna razón no la encontré, debe estar bajo la cama. Pero la maldita almohada no importa, tan solo recordar sus besos y ese momento en el que sentí...
— ¿En serio soñaste que tenías un encuentro erótico con Dan? — cuestionó la pelinegra entre risas y regresándome a la realidad.
— Bueno ... — dije sintiendo mis mejillas arder — No así, erótico erótico. — dije cubriendo la mitad de mi rostro con las acolchonadas patatas fritas.
— Hubo agasajo, besos y uno que otro arrimón de...
— ¡Oh por todos lo cielos! — grité colocando la almohada en mi cara tratando de ocultar mi notorio rostro de jitomate. Hubo eso y podría decir que más, antes no pasó más allá, pero no me hubiera arrepentido.
— ¡Ajá! — la escuché gritar haciendo que diera un salto —
¡Lo sabía cochinota!
— Danni — dije entre risas — No me digas así. — quité la almohada de mi rostro y me levanté aún ruborizada.
— ¿Pues como no? Si ve nada más como te pones al recordarlo — dijo riendo — Oye, ¿Y si de verdad pasó?
Abrí mis párpados ante lo que había dicho.
— ¡No Danni! ¿como crees? — dije pensando en aquella lejana, muy muy lejana posibilidad. — De todos modos no me atrevería mirar a Dan a la cara después de lo que soñé anoche.
Miré a Danni, quién estaba totalmente paralizada, su rostro mostraba un notorio nerviosismo. Decidí darme la vuelta, fue cuando lo vi ahí parado, me miraba fijamente, sus ojos recorrieron mi cuerpo centímetro por centímetro, bajé la mirada para evitar encontrarme con la suya, apreté mis labios en una delgada línea mientras sentía como si mi rostro fuera a estallar. Mi corazón latía sin control y mi respiración comenzaba a delatarme.
— Bu... Buenos días Dan — tartamudeé controlando mi nervios.
— Sel — habló con aquella voz fría e indiferente de siempre.
Cuando levanté la vista ya no estaba. Di un suspiro de alivio.
— Vaya que te trae loca, ¿he? — dijo Danni colocando su mochila sobre su espalda, la vi con una mueca de "¿en serio?" Le arrojé la almohada mientras nos reíamos como locas — Vámonos, ó llegaremos tarde.
— Si, ya voy — conteste aún riendo y tomando una linda mochila que me regaló Jazz, traía un hermoso gato color negro.
Salí corriendo y buscando a Dan por los pasillos, pero no lo encontré. Al bajar totalmente las escaleras vi a Daniela parada en la acera, me hizo una seña y fue cuando comprendí, nos transformaríamos y volaríamos a la escuela.
No tardamos mucho, pero en aquellos eternos minutos no pude dejar de pensar en aquel extraño y vergonzoso sueño. El sentir sus caricias y recordar aquellos besos que me robaron en aliento, es cuando deseo que todo esto sea verdad y que Dan sea totalmente mío y de nadie más.
— ¿Lista? — cuestionó Danni haciendo que regresara a la realidad.
— Si — afirme segura.
Empezamos a caminar por aquél enorme pasillo, el cual daba directamente a la enorme puerta de la escuela Gasper High.
— Sel, tranquila — habló Danni tocando mi hombro — Estás tan nerviosa que tus ojos han comenzado a brillar de color naranja.
— ¿De verdad? — cuestioné asustada y tocando mi rostro — ¿Oh dios que haré?
— Tranquila — habló la chica azabache dándome un abrazo — Respira profundo y exhala lentamente — comentó mientras cerraba mis ojos y le hacía caso. — ¿Mejor?
— Si, estoy un poco mejor — respondí alejándome un poco de ella y abriendo mis párpados lentamente.
— Eso ya lo noté, tus ojos ya no brillan — habló colocando un mechón de mi cabello detrás de mi oído — Son aquellos hermosos zafiros que tienes por ojos.
— Gracias amiga — agradecí dándole un caluroso abrazo.
La tomé de la mano, como una pequeña niña que toma a su madre cuando tiene miedo, por que eso era lo que tenía, un miedo terrible a lo que yo llegara a ocasionar si perdía el control sobre mí.
Ambas atravesamos el umbral de la puerta, llene mis pulmones de aire. En cuanto entré y escuché que la puerta se cerró lo solté. Había muchos chicos y chicas en el pasillo, muchos reían y otro platicaban.
— ¡Hola Sel! — escuché entre todas esas personas, entonces lo vi.
— ¡Hola Dash! — grité haciendo un ademán con la mano.
El chico rubio llegó corriendo hacia mí. Miré sus lindos ojos azules.
— Los dejaré solos — dijo Danny con una sonrisa pícara y soltando mi mano.
— No Danni — suplique pero ya era demasiado tarde, ya estaba a varios metros de mí, lo único que pude notar fue un silencioso "Bye" de sus labios mientras se alejaba más y más.
— Selenia es un gusto encontrarte aquí — dijo dándome un cálido abrazo.
— También es un gusto Dash — dije correspondiendo al abrazo y tratando de evitar que mis mejillas me delataran.
— Oye, ¿todo bien con el tipo de ayer? — susurró a mi oído.
— Si, es muy sobre protector — dije entre risas ya que su aliento me había hecho cosquillas.
— Me alegra tanto que estés bien — comentó separándose de mi. — ¿Y cuál es tu aula?
— Aún no lo sé — dije colocando mi dedo índice sobre mi barbilla. Danni me había dejado sola y ni Danny ni Sam se aparecían.
— ¿Pues quién te inscribió? — cuestionó aún mirando los salones.
— Jazz Fenton — dije buscando a Sam, Tucker o Danny.
— ¿Eso quiere decir que conoces a Danny Phantom? — preguntó algo emocionado.
— Si, de hecho es amigo mío, pero no lo veo. Dijo que estaríamos juntos en las clases. — hablé aún buscando a Danny.
— Bien entonces yo ya sé cuál es tu aula — dijo mientras tomaba mi mano.
Lo miré mientras caminábamos en aquel pasillo rodeado de chicos, los cuales nos invadieron con miradas curiosas.
Al llegar al salón ambos entramos, todos estaban platicado y en cuanto nos vieron todos quedaron en silencio.
— Dash — habló una chica muy bonita, de ojos azules y tez morena — ¿Quien es ella? — cuestionó mirándome de arriba a abajo.
— Paulina, te presento a Sel, una amiga que conocí ayer — habló sin soltarme de la mano.
— ¿Selenia? — escuché una voz conocida, era aquella chica rubia del parque, si no mal recuerdo su nombre es Estrella — No puede ser, te inscribieron en la misma escuela — chilló acercándose a mi y dándome un abrazo.
— Parece que si — dije riendo nerviosamente, pues la chica de nombre Paulina no me quitaba los ojos de encima.
— ¿También la conoces? — preguntó la chica morena.
— Obviamente, tropecé con ella en el parque el día de ayer, mi pantalón nuevo se ensucio y ella dijo que lo mandaría a la tintorería — dijo separándose de mi y colocándose a mi lado — Me agradó la forma en la que contestó, cualquier persona me hubiese gritado que me fijara por donde camino.
— Bueno es que yo iba distraída — dije acomodando mi mochila — Es lo mínimo que podía hacer.
— Eres una dulzura Sel — chilló dando pequeños aplausos.
— Gracias — contesté apenada.
— Por cierto — habló Dash tomándome de la mano — Hay un pupitre cerca del mío, por si gustas sentarte.
— Gracias — dije caminando hacia este.
Me senté mirando el salón, era lindo y grande, la puerta se abrió dejando ver a tres personas que yo ya conocía, Sam, Danny y Tucker.
— ¡Hola! — grité haciendo un ademán con la mano.
— ¡Hola Sel! — gritó Tuck caminando hacia mí, mientras dos enormes hombres lo seguían.
— ¿Quienes son? — pregunté en un susurro.
— Son mis guardaespaldas — dijo con una mueca de desagrado.
— Oh vaya — hablé sin evitar sorprenderme.
Fue cuando sentí esa energía, una energía muy conocida para mi.
— Sel, ¿estás bien? — preguntó Dash llamado mi atención y tomando mi mano.
— Si, muchas gracias — contesté sonriendo, al mirar a Dash no pude evitar sentir un poco de miedo, Dan estaba parado justo detrás de él.
— No la toques — susurró al oído del chico rubio frente a mí — O te mataré...
Había entrado al aula junto con Sam y Tucker, Danni había dicho que traería a Sel hasta acá pero ni señal de ella.
Fue cuando la vi, estaba sentada junto a... ¿Dash? Aquella chica de cabellos rizados y castaños yacía junto al pupitre del rubio platicando amenamente. Ella volteó hacia dónde estábamos nosotros.
— ¡Hola! — gritó moviendo su mano llamando nuestra atención.
— ¡Hola Sel! — gritó Tuck caminando hacia ella junto con sus guardaespaldas.
— Parece que esto va bien, ¿no crees Danny? — cuestionó mi hermosa chica de ojos amatista.
— Pues por ahora no va mal — dije abrazando a Sam, entonces mi aliento se hizo presente. — ¿Pero que..?
Un ruido de donde estaba Tucker captó toda nuestra atención, uno de sus guardaespaldas yacía en el suelo, y justo detrás de Dash estaba Dan.
— Creo que hablaste demasiado pronto Danny — comentó Sam igual de sorprendida que yo.
— ¿Que haces aquí? — pregunté acercándome a él mientras todos caminaban hacia el lado contrario de donde yacía Dan.
El mencionado me miró muy diferente, se podría decir que algo preocupado, ¿Dan preocupado?
— ¡Suéltala! — amenazó a Dash.
— Dan — habló Sel levantándose lentamente y soltando a Dash — Está bien ¿si? Tranquilo.
— Colócate detrás de mi — habló el fantasma.
Esto no estaba bien, ¿por qué Dan seguiría a Selenia hasta aquí? Y más aún usando uno de los guardaespaldas de Tuck. Fue cuando un estallido y un sonido ensordecedor nos hizo caer al suelo, varios escombros de lo que era la pared de nuestra escuela cayeron sobre nosotros. No supe de mi por unos segundos, aún estaba aturdido por la explosión, buscaba a Sam y a Tuck. Una enorme nube de polvo nos impedía ver, me levanté como pude.
— ¡Sam! — grité desesperado, pues no sabía si aquello que acababa de ocurrir le pudo haber hecho daño — ¡Sam!
— ¡Estoy bien Danny! — al escuchar su dulce voz el alma me regresó al cuerpo.
Poco a poco la nube de polvo se disipó. Varios de los alumnos seguían en el suelo. Cuando menos me di cuenta Dan estaba frente a mi, su mirada no reflejaba otra cosa más que odio puro, me tomó del cuello impidiéndome respirar, a pesar de que yo tengo 16 años, él aún es más alto que yo.
— ¡¿DONDE ESTÁ?! — preguntó en un grito.
— ¡¿Quien?! — pronuncié con el poco oxígeno que había en mis pulmones.
— ¡Dan! — gritó Sam con angustia en su voz — ¡Bájalo por favor!
— ¡TU NO TE METAS! — gritó haciendo que Sam retrocediera, eso me hizo enojar.
De un rápido movimiento logre soltarme de él. Una vez ya en el suelo traté de recuperar todo el aire posible.
Al levantarme solo pude ver a un Dan colérico caminando hacia Dash.
Como era de esperarse mi otro yo buscaba a esa chica de cabellos castaños y ojos azules.
— ¿Que fue lo que ocurrió? — preguntó Tucker ayudando a su guardaespaldas.
— Al parecer alguien se a llevado a Sel — comente buscando en el aula — Pero ahora tenemos que salvar a Dash de las garras de Dan.
Los tres caminamos lo más rápido que pudimos, pero al llegar dónde estaban, Dan ya tenía al rubio del cuello de su chaqueta.
— Escúchame bien maldito mocoso — habló un furioso Dan — Más te vale que me digas a donde y quién carajos se la llevo ó voy a torturarte hasta que me digas algo, ¡¿Entendiste?!
— Por favor no me hagas daño — suplicó Dash — Yo no sé nada.
— Vamos Dan, déjalo en paz no sabemos de quién haya sido el ataque, no tenemos ni una pista — hablé tratando de convencerlo, pero parecía no ceder.
— No lo repetiré — dijo con un tono más impaciente — ¡Dime donde está!
— ¡Por favor Dan! — grité tratando de llamar su atención, lo cual, parecía totalmente imposible ya que cuando se trataba de Sel, nada, absolutamente nada lo hacía mirar a otro lado.
— Por favor — suplicó Dash.
— ¡Ya me tienes harto! — gritó Dan alzando su mano y formando una esfera de energía.
— ¡Dan para por favor! — grité tomando su brazo, él me miró de una forma que me causó escalofríos, fue cuando lo solté inmediatamente — Dash no sabe nada.
— No me sorprende que sigas siendo un mocoso estúpido — habló con un tono arrogante.
— ¡No vuelvas a decirme así Dan! — exclamé molesto.
Él hombre frente a mi solo me miró aún más furioso, levantó aún más al rubio el cual estaba más que asustado. Metió su mano en su chaqueta y de está sacó un sobre el cual me arrojó a mi.
— Ábrelo — ordenó sin dejar de mirar al chico.
— ¿Que? — cuestione confundido y con el sobre en mis manos.
— ¡QUE LO ABRAS! — gritó volteando a verme y haciendo que sus ojos brillaran aún más.
En cuanto abrí el sobre me quedé estático, en este, habían al menos unos 300 mil dólares.
—¡¿Eso fue lo que te dieron por ella?! — preguntó el fantasma bastante colérico.
— Lo siento, de verdad lo siento — suplicó el chico con lágrimas en los ojos.
— Oh, de verdad lo sentirás — comentó Dan preparando un ataque.
— ¡No Dan! ¡No lo mates! — grité llamando su atención — Al menos que nos diga quién fue.
— No lo sé solo me dejaron el dinero y una nota — habló el asustado chico.
— Estoy perdiendo la paciencia — habló Dan rechinado los dientes.
— ¿Quien te pago? — pregunté tratando de hacerlo hablar.
— No lo sé — contestó Dash.
— Bien si no dirás nada entonces te mataré — sentenció Dan preparando su ataque.
— No, no lo sé, te juro que no lo sé — dijo soltando unas lágrimas — Por favor no me mates no sabía que era tu novia.
Una mueca de desagrado seguido de un gruñido fueron la reacción de Dan ante las palabras del chico. Estuve a punto de reírme pero no era el momento indicado, si me atrevía a hacerlo estoy seguro que Dan me daría una paliza.
— Ella no...
— Vamos Dan ya se dieron cuenta — interrumpí con una sonrisa — Ahora vamos a la zona fantasma, tal vez ahí sepan algo.
— Maldito mocoso — dijo antes de lanzar a Dash contra la pared para alzar el vuelo y salir de ahí lo más rápido posible.
— Danny — habló Sam — Debemos seguirlo, si lo dejamos solo en la zona fantasma...
— Es capaz de destruir todo y a todos — hable transformándome en fantasma y tomando a Sam y Tuck para salir volando de ahí.
Volé lo más rápido que pude, al llegar al laboratorio el portal estaba abierto y Dan estaba a punto de entrar en este.
— ¿Que quieren? — cuestionó aún dándonos las espalda.
— Te acompañaremos — dije acercándome a él.
— ¿Para que? — preguntó aún sin mirarnos. Sam y Tuck habían abordado la nave Fenton.
— Por que también somos responsables de lo que le pasó — dije parándome a su lado.
— Como sea — musitó antes de entrar.
Al atravesar el portal aquel color verde nos rodeo completamente.
— ¿Por donde comenzamos a buscar? — cuestionó el fantasma a mi lado.
— La verdad, no lo sé — conteste haciendo que me mirara enojado — Pero podemos preguntar — dije sonriendo tratando de convencerlo de no matarme.
— Inútil — soltó antes de volar más al frente que yo.
Solté un suspiro, pero me puse en su lugar, si raptaran a Sam, no lo sé, creo que buscaría hasta en el mismo infierno con tal de encontrarla.
Fue cuando miré hacia abajo, ahí estaba una esperanza de encontrar a Sel. El fantasma de las cajas puede ser muy débil, pero cuando se trata de enterarse de lo que sucede en la zona fantasma es uno de los primeros.
— ¡Oye tu! — grité volando hacia él.
— Oye, está vez no hice nada — reclamó cruzando los brazos.
— No viene a atacarte — dije tranquilo — Solo necesito información, ¿no has visto por aquí a una humana de cabello castaño y ojos azules, de 17 años aproximadamente?
— No, no he visto a ningún humano — dijo negando con la cabeza — Aunque... tal vez haya escuchado de algún evento donde se requería a uno.
— Vamos por favor dinos, esa chica es importante para... uno de mis amigos — supliqué tratando de convencerlo.
— ¿Que te hace pensar que te lo diré? Chico fantasma — dijo en tono de burla, comencé a enojarme, pero en cuanto miré detrás del fantasma sonreí.
— No te conviene negarme información — advertí cruzando los brazos y sonriendo.
— ¿Que es lo que harás? ¿Golpearme como siempre? — preguntó algo ofendido.
— Te arrancaré la piel si no me das información — habló Dan haciendo que el fantasma frente a mi se girara de inmediato.
— ¿Quien eres tú? — cuestionó con voz temblorosa, vaya, al parecer todos le tienen miedo con tan solo verlo.
— Soy quien busca a la chica — respondió acercándose a él, en un parpadeo ya lo tenía del cuello — Si no quieres desaparecer, más te vale decirme dónde está — amenazó soltando un gruñido y en una de sus manos se formaba una esfera de energía.
— El... el príncipe Aragón aún busca su princesa — habló con dificultad — Supe que buscarían a una humana.
— ¿Donde está? — cuestioné tratando de recordar dónde estaba su reino.
— No lo sé, solo he visto a varios fantasmas dirigirse hacia el sur de la zona fantasma — habló señalando la dirección con su temblorosa mano.
Dan miró hacia dónde este señalaba. Cerró los ojos por un momento, después de varios segundos los abrió.
— Siento una energía humana, pero está muy lejos como para saber si es ella — habló dejándome atónito, ¿puede sentir la energía de los demás? — Vámonos — habló lanzando al fantasma de las cajas en un pedazo de tierra.
Volamos en dirección al sur de la zona fantasma, tras varios minutos logramos dar con un enorme castillo de color negro.
— ¿Puedes saber si es ella? — cuestioné esperando su respuesta.
— No, hay algo que me lo impide — dijo con un gesto demasiado serio para mi gusto.
— Bien hay que idear un plan para poder entrar — dije mirando el enorme lugar, pero cuando menos me di cuenta Dan caminaba directo a la entrada.
— ¿Danny tu malvado futuro enloqueció? — cuestionó Sam mediante un inter comunicador.
— ¡No lo sé pero tengo que detenerlo! — exclamé volando rápidamente hacia él.
— ¡Dan! — grité tratando de que parara, pero solo me ignoró.
Mi prepotente futuro y tonto yo fue a pararse justo en la entrada, obviamente llamando la atención de los guardias.
— ¿A donde crees que vas? — cuestionó uno de los soldados poniéndose a la defensiva.
— Eso no te importa — habló Dan pasando de largo.
— ¡No te lo permitiremos! — exclamó el otro soldado.
Puse los ojos en blanco, ahora tendremos que pensar cómo sacar a Dan de esta.
Un fuerte golpe me saco de mis planes, ¡Dan había lanzado a uno de los guardias! ¡Este tipo está loco! Fue cuando tomó al otro del cuello.
— ¡Dan para! — grité tratando de evitar lo inevitable, lamentablemente mi comentario no fue de gran ayuda, ya que terminó por acabar con aquel fantasma poniendo tan solo una de sus manos frente al mencionado y lanzando un rayo lo suficientemente poderoso como para desaparecerlo. — ¿Cuando será el día en el que no mates a alguien? — cuestione algo molesto.
— Dudó que ese día llegue — habló con una sonrisa torcida mientras caminaba a la puerta del castillo.
Los guardias que yacían en la entrada huyeron al ver lo que les había hecho a sus compañeros. Por alguna razón me sentía mal, sin duda Dan es mucho más fuerte, rápido e increíble que yo, pero a pesar de eso, al menos yo no he matado a nadie, al menos no en esta línea del tiempo.
Dan abrió la puerta del castillo de una patada. Vaya, este tipo no es nada sutil.
Para nuestra sorpresa, este se encontraba vacío. Caminamos lentamente por el enorme pasillo. Sam y Tucker venían detrás de nosotros con la nave Fenton. Un estruendo me hizo saltar, me giré inmediatamente buscado a mis amigos, los cuales se encontraban en una enorme jaula, lo bastante grande como para que cupiera la versión mejorada de la nave que mi padre había construido.
— ¡Sam! ¡Tucker! — grité volando velozmente hacía ellos, pero sin previo aviso, Dan me tomó del pie, regresándome a ese día en el que lo conocí, cuando el edificio estaba a punto de caer sobre mis amigos y él, me detuvo. —¡¿Que haces?! — cuestioné alterado.
— No seas idiota y piensa un poco — habló dándome un jalón y tirándome al suelo. — Si los seguimos tal vez el fantasma que haya decidido capturarlos sepa algo más. Piensa antes de actuar mocoso. — continuó mirando a mis amigos.
Sin esperarlo un par de cohetes emergieron de la enorme jaula haciéndola flotar.
— Bien, los seguiremos, pero si algo les pasa y no tiene nada que ver con Sel, entonces te mataré — hablé seriamente.
— Eso me gustaría verlo — habló sonriente y alzando el vuelo.
Seguimos el enorme cubo de metal por varios minutos, hasta llegar a otro castillo, este era mucho más grande que el anterior. La nave entró por la enorme puerta, mientas Dan y yo nos habíamos quedado afuera.
— Dan está vez hazme caso por favor — le dije casi suplicándole — Tenemos que idear un plan para poder entrar sin hacer el mismo alboroto del lugar anterior.
Mi futuro yo solo me miró de soslayo, después soltó un bufido.
— Bien — dijo algo resignado — ¿Que piensas hacer?
— Hay que escabullirnos — dije mirando a un par de guardias que vigilaban el castillo. — Atacaremos a esos guardias y nos pondremos sus armaduras, así pasaremos desapercibidos.
— Excelente idea — habló con sarcasmo — Por que mejor no nos colamos por la parte de atrás.— dijo señalando una pequeña puerta.
— Puede ser una trampa — conteste sonando obvio — Sería muy fácil entrar por ahí.
Dio un suspiro y asintió con la cabeza.
Nos acercamos sigilosamente a los guardias, Dan, sin avisarme siquiera tomó a ambos y choco sus cabezas, dejándolos inconscientes.
— Eso fue fácil — habló sonriente, yo solo negué con mi cabeza provocándole un gesto serio, una vez que nos habíamos puesto las armaduras, caminamos hacia la entrada del castillo.
— ¿A donde se dirigen? — cuestionó uno de los guardias.
— Vamos a... — un enorme cartel llamo mi atención, la boda sería hoy — A la ceremonia de nuestro Lord Aragón en el gran salón — hable lo más ronco posible para que no notara mi voz de muchacho.
— Está bien — habló aquel fantasma — Pero recuerden que cuando esta termine, deberán volver a sus puestos.
— Si señor — dije saludando al estilo militar mientras caminábamos.
Ya una vez dentro del castillo di un enorme respiro.
— Eso fue aún más fácil que colarse por la puerta de atrás — comentó Dan mirando a todos lados y buscando a esa chica de cabellos castaños.
— ¿Sientes su energía? — cuestioné esperando una favorable respuesta.
— Si — habló causándome un alivio interno — Pero es muy débil, no logró detectar el porqué.
Nuevamente nos movemos entre las decenas de fantasmas que se arremolinan en el gran salón. Unas trompetas llaman nuestra atención, los fantasmas ahí presentes voltean hacia arriba, en lo alto, un enorme balcón cubierto con cortinas negras llama mi atención. Estás comienzan a levantarse y de la obscuridad emerge el obstinado príncipe.
— Honorables súbditos y súbditas — habla con ese tono arrogante que tanto me fastidia, pues no sé me olvida que hace unos años intentó adueñarse de mi Sam. Y eso no lo he perdonado todavía. — Les agradezco infinitamente su presencia en este día tan especial para mí... — hace una pausa y voltea hacia atrás — Y para mi futura esposa.
De entre las sombras emerge aquella chica, lo primero que resalta es su corona, de color dorado y gemas verdes. Debajo de esta, yace aquella cabellera castaña y rizada, mientras unos ojos azules resaltan como un par de zafiros, se nota que ha derramado lagrimas, pues sus párpados ligeramente hinchados la delatan. Un enorme y esponjado vestido azul cielo cubre su cuerpo.
— Creo que esa corona te impedía encontrarla — susurro un poco divertido, pero algo llama mi atención, miro a Dan, pues su energía ha ido en aumento, lo suficiente como para que yo pueda percibirla.— No hagas ninguna estupidez — susurro tratando de que se calme, pues si se llega a alterar, como es su costumbre, nuestro plan fracasaría de inmediato. — Tranquilízate.
— ¿Como puedes pedirme eso? — susurra mientras cierra los puños y sus nudillos truenan ante la fuerza que aplica.
— Esa corona solo él puede quitársela, si haces algo...
— ¿Que? — cuestiona mirándome — ¿Se armaría un escándalo?
Es cuando una idea cruza mi cabeza. ¡Eso es!
— Dan, ya sé cómo sacar a Sel de todo este lío, pero primero debemos sacar a Tuck y a Sam de aquí. — hablo completamente seguro, ya que este plan no tiene falla alguna.
Me encontraba frente a la multitud, la cual me miraba de arriba a abajo. Después de la explosión en la escuela, no supe de mi por unos minutos, cuando desperté ya me encontraba en una de las habitaciones de este castillo. Una joven de nombre Michelle entró a la habitación, el aire se escapó de mis pulmones al saber que me casaría con un fantasma solo por que él así lo quería. Traté de escapar, pero la corona que yace en mi cabeza me lo impide. No pude evitar llorar al saber que quizás los chicos no me encontrarían y que terminaría casada con este tipo al cuál ni siquiera conozco, lo único que supe es que, según él, es un príncipe. Aunque yo no le veo nada de príncipe.
No negaré que en algún pensamiento fugaz, soñé con casarme. Pero definitivamente no así, no con un tipo como el que yace frente a mi, presumido y arrogante. Mi sueño era casarme con Dan, si lo sé, suena estúpido, ya que él jamás pensaría en algo como eso. Pero sí lo veía como una posibilidad muy lejana, ahora lo veo como algo imposible, pues si me caso con este tipo, dudo mucho poder volver al mundo humano.
— Ven acá lindura — comenta el tipo regresándome a le realidad — Deja que tú futuro pueblo te conozca.
Doy un par de pasos al frente hasta llegar al barandal del balcón, un enorme vestido azul parecido al de la Cenicienta me cubre hasta mis pies dificultando mi caminar, aparte de las zapatillas que Michelle me obligó a usar.
Nuevamente tengo ganas de llorar, tan solo de pensar que Dan y los chicos jamás me hallarán aquí. Y que probablemente me quedé casada con este tipo hasta que muera.
— Querida, ¿me acompañas al ala oeste? — dice el hombre frente a mi extendiendo su mano.
Asiento con la cabeza aguantando el llanto y tratando de sonreír. Tomo su mano y camino con él, ahora me doy cuenta que sus manos son muy delgadas, en cambio las de Dan son más grandes y robustas. Al atravesar las enormes puertas estás se cierran tras de mi. Doy un suspiro, por más que quiera no puedo dejar de pensar en él.
Mi rizado cabello cae sobre mis hombros, mientras trato de mirar al frente con total seguridad, no quiero que nadie me vea llorar, al menos no ahora. Es cuando mi estómago se encoge, a unos cuantos metros de mi, se encuentra un fantasma vestido de sacerdote con un libro en sus manos.
Es cuando sé que todo a terminado, mi patética existencia será así. Patética. Ni siquiera puedo transformarme, está estúpida corona me lo impide, me impide salir volando de aquí, me impide ser libre y regresar a su lado.
A lado de Dan. Aprieto mis labios en una delgada línea al mismo tiempo que estrujaba el pequeño ramo de flores en mi otra mano.
Llegamos frente a ese fantasma, quedo de frente al "príncipe" ese, mientras me toma de las manos. Él me mira de una manera la cual me dice que solo soy un peón. Un ser inferior el cual tendrá la dicha de ser "alguien" al desposarse con el príncipe Aragón.
La ceremonia da inicio, ni siquiera presto atención a las palabras del "sacerdote" el cual no ha dejado de hablar.
— Príncipe Aragón — menciona el fantasma regresándome de golpe a la realidad, esta maldita y cruda realidad — ¿Acepta por esposa a la señorita Selenia?
— Claro que acepto — responde sonriéndome de una manera que hace que un escalofrío recorra mi espina.
— Señorita Selenia — inmediatamente miro al sujeto que me ha mencionado — ¿Acepta por esposo a nuestro honorable príncipe Aragón?
Miro a mi alrededor, la multitud mira expectante.
— Yo... — pronuncio bajando la mirada — Yo...
Un portazo me hizo saltar. Todos nos giramos inmediatamente desde donde había provenido aquel sonido.
— ¡¿Como te atreves a robarme a mi prometida?!
Esas palabras hicieron eco en mi cabeza. Más aún proviniendo de aquel joven de ojos rojos, el cual miraba al príncipe con furia.
– Dan — musité lo suficiente como para que tanto el sacerdote y el príncipe voltearan a verme.
Mi secretamente amado fantasma caminaba por aquella alfombra roja imponiéndose a tal grado que incluso los valientes guardias habían quedado paralizados.
— ¡Ella no es tu prometida! — exclamó el arrogante príncipe interponiéndose entre la mirada del joven de ojos color sangre y la mía.
— Lo es — habló Dan caminado hacia Aragón — ¿No es así mi cielo? — habló con un suave tono de voz mientras me miraba, lo cual me hizo suspirar.
— Si, es cierto — hablé soltando ese diminuto ramo que yacía en una de mis manos.
— ¡Mentira! — gritó el escuálido fantasma.
— ¡No lo es! — gritó Dan soltando un gruñido mientras sus ojos brillaban con intensidad.
— Por favor ahora resulta que es tu prometida — dijo Aragón entre risas — Eres un fantasma maligno, puedo sentir tu energía, es imposible que alguien como tú pueda amar — concluyó esto con tono triunfal.
— Ella es mi prometida — comentó Dan de una manera tan única, que por un momento pensé que todo esto era real. — Y lo es, por qué está esperando un hijo mío.
Mis ojos no pudieron evitar abrirse totalmente ante lo que había dicho al mismo tiempo que mis mejillas ardían. Quedé totalmente paralizada, ninguna palabra salía de mi boca. ¿Acaso había dicho que yo estoy esperando un hijo?
Dan me miraba de una forma tan diferente, que de verdad por unos segundos creí que todo esto era real, que yo era su prometida y él venía en mi rescate. Pero todo esto era parte de un plan para sacarme de aquí. Algo que sin duda hacia que mi corazón se encogiera. Aunque, la mirada que Dan me brindaba en estos momentos era totalmente diferente, había cierto brillo en sus ojos, algo que jamás había visto.
— ¡Pero que horror! — gritó el príncipe sacándome de mis pensamientos — ¡Eso quiere decir que ya no es pura!
Comencé a asustarme por el modo en el que me miraba. Caminó hacía mi tomándome del brazo de una manera brusca.
— ¡Guardias! — gritó haciendo que de la nada salieran más de 50 de sus sirvientes armados rodeándonos a Dan y a mi.
— ¡Está boda se efectuará y yo seré Rey! — gritó dándome un jalón hacia él asustándome aún más — Y en cuanto a ti, amada mía — habló colocando una daga en mi cuello, tragué saliva al sentir el frío acero en mi piel— Después de la boda te sacaré a ese maldito bastardo que llevas dentro. No me importa si mueres en el proceso.
— ¡ALÉJATE DE ELLA MALDITO DEMENTE! — gritó Dan mientras una energía de color rojo emanaba de él. Y aquel brillo en sus ojos se había esfumando por completo.
— Eso no pasará — habló mirando a sus guardias — ¡Háganlo desaparecer!
Los más de 50 guardias se le fueron encima a Dan, mientras que Aragón reía a carcajadas. Una enorme angustia se hizo presente en todo mi ser.
— ¡Dan! — grité tratando de soltarme de su agarre, pero lamentablemente la maldita corona consumía mis energías.
Los fantasmas seguían atacado a diestra y siniestra, no lograba divisar a Dan. Sin más, el suelo comenzó a moverse, los candelabros y todo a nuestro alrededor comenzó a temblar.
Una potente onda de energía hizo volar a los guardias por los aires, poco a poco estos comenzaron a caer alrededor nuestro totalmente inconscientes.
Al mirar a Dan pude notar que sus ojos brillaban intensamente, algo que solo había visto un par de veces. Algo dentro de mí se encendió, mi cabeza comenzó a doler, de pronto varias imágenes se cruzaron por mi mente, yo corría, cerré los ojos y toque mi cabeza, otra imagen, estoy en el suelo y hay mucha gente alrededor mío. ¿Que ocurre?¿Por que estas imágenes llegan a mi cabeza? Caigo de rodillas mientras aún tomo mi cabeza, siento como si un martillo la golpeara. Otra imagen, hay sangre, mucha sangre y Dan está gritando. No comprendo lo que dice. ¿Eso cuando pasó?
— Maldita mocosa — grita Aragón jalándome — ¡Levántate!
— ¡Duele! — grito aún tomando mi cabeza, pero no por el hecho del jalón, si no que mi cabeza aún punza.
— ¡TE DIJE QUE TE ALEJARAS DE ELLA! — gritó Dan volando rápidamente hacia dónde yo estaba, en un parpadeo ya había mandado a volar a Aragón contra la pared. — ¿Te encuentras bien?
— Si, pero mi cabeza aún duele — hablé mirando a mi amado fantasma, obviamente no le iba a decir "amado mío".
— Solo tranquilízate, te sacaré de aquí — contestó mirándome seriamente.
— ¡¿COMO TE ATREVES?! — gritó el príncipe haciendo que volteáramos a verlo. Su cuello se alargó, mientras el resto de su cuerpo se deformaba. ¡¿Pero que rayos?! Comenzó a crecer y crecer hasta llegar a ser esa feroz bestia, la cual yo creía extinta hace miles de años. ¡Un maldito dragón!
Aún en el suelo traté de retroceder, pero me era imposible con este estorboso vestido.
Aquel enorme dragón soltó un rugido y sin avisar lanzó una llamarada directo hacia mí. Sentí un jalón en mi brazo izquierdo, cuando volteé hacia arriba Dan me tenía tomada de este. Al mirar hacia el dragón la flama quedó a escasos metros de mi, alcancé a cubrir mi rostro con mi brazo libre, tratando de evitar que la luz y el calor me dañaran. Dan me cargó como si de un costal de papas se tratara, alzó el vuelo dirigiéndose al techo, con su mano formó una esfera de energía y destruyó parte del tejado del enorme castillo.
Al salir de aquel horrible lugar se dio vuelta para mirar si la enorme bestia nos había seguido, y tal y como lo había pensado, aquella enorme lagartija mutante voló directo hacia nosotros.
— Dan — comenté comenzado a temblar.
— ¡Si ya lo vi! — exclamó preparando nuevamente un ataque en su mano libre. Pero fue muy tarde, la enorme bestia nos había dado un golpe con su escamosa cola.
Caíamos en picada hacia el agonizante bosque que rodeaba el lugar. De pronto comencé a flotar, una energía de color rojo me rodeaba. Bajé lentamente hasta que mis pies tocaron el polvoriento suelo. Levanté la vista, Dan flotaba como a 10 metros de altura, la energía roja rodeaba su mano y a mí. Él había detenido mi caída, me miraba tranquilo, como tratando de decirme que todo estaría bien. Aunque fuera una mentira.
Nuevamente un rugido se escuchó por el lugar, aquella bestia de color negro y grandes alas, se dirigía hacia Dan con una velocidad impresionante para su enorme tamaño. A pesar de que aquel joven de ojos rojos era muy fuerte, no podía evitar preocuparme.
— ¡ACABARÉ CONTIGO! — exclamó la enorme lagartija entré rugidos.
— ¡INTÉNTALO! — gritó Dan con una sonrisa de lado y poniéndose en guardia.
Suspiré al verlo así, ¿por qué? No lo sé. ¿Amor? ¿Admiración? No tengo ni la más mínima idea de lo que sea, pero esa sensación que recorre mi cuerpo cada vez que lo veo, es increíble.
La enorme bestia escamosa voló rápidamente hacia él. Dan junto sus manos formando una gran esfera de energía, demasiado grande a decir verdad, ya que, jamás había visto una de ese tamaño. En cuanto la bestia se acercó lo suficiente, Dan la alcanzó a esquivar y lanzó la energía directo en las alas del dragón. Un estruendo seguida de una explosión y una fuerte corriente de aire, dio como resultado que aquel animal cayera de lleno contra el suelo.
— ¡Si! — grité sin poder ocultar mi entusiasmo.
Dan bajó lentamente hasta quedar junto al dragón. Caminé hacia él, tratando de no tropezar con este estorbo de vestido. Al llegar a su lado miré al enorme animal. Estábamos como a 10 metros de él, sin duda era gigante.
— Lo hiciste — hablé tocando su brazo — Lo venciste.
— Aún no — habló mirándome, una sonrisa se dibujó en su rostro — Veo que se te dificulta caminar con esa cosa — comentó mirando la prenda que llevaba puesta.
— ¿Tu crees? — contesté con sarcasmo — No estoy acostumbrada a usar este tipo de cosas. — dije al mismo tiempo que levantaba el frondoso vestido.
— Déjame ayudarte — musitó colocando una rodilla en el suelo, tomó la tela de uno de los bordes y le dio un tirón, a modo de que el vestido se rompiera y llegara hasta mis rodillas. Sonreí al ver que podía caminar sin dificultad. Solo había un detalle, las valerinas que había en mis pies, y al no poder transformarme, obviamente mis botas jamás aparecerían.
— ¡Excelente! — comenté con alegría en mi voz — Ya podré caminar un poco mejor.
Algo llamó mi atención, una enorme cola se dirigía a nosotros.
— ¡Dan! — exclamé señalando a sus espaldas.
De un rápido movimiento me tomó entre sus brazos y de un salto me alejó del lugar. Un estruendo seguido de una nube de polvo fue el resultado del golpe de aquella bestia.
— ¿Dan estás bien? — pregunté mientras me colocaba en el suelo.
— Si, ahora escúchame bien — habló posando su diestra en mi hombro — Danny no ha de estar muy lejos, en caso de que este dragón se ponga aún peor, huye con ellos.
Un nudo en mi estómago hizo acto de presencia.
— ¡¿Que?! — cuestioné algo preocupada — No pienso dejarte...
— No te pregunté — interrumpió Dan— Vete, huye con ellos, yo te alcanzaré, puedo acabar con esto, pero es demasiado peligroso si te quedas.
Esas palabras hicieron eco en mi cabeza, al mismo tiempo que otra punzada se hacía presente en esta.
"No te pregunté. Vete, huye al bosque, yo te alcanzaré, puedo acabar con esto, pero es demasiado peligroso si te quedas."
Tomé mi cabeza mientras me quejaba, un dolor insoportable me recorrió desde la nuca hasta mis ojos.
— ¿Estás bien? — preguntó tratando de mirarme.
— No, bueno si, es un dolor de cabeza — dije tratando de abrir un ojo — ¿A que bosque quieres que huya? — pregunté mirando a mi alrededor con mi ojo derecho abierto — Si está todo seco.
— ¿Bosque? — cuestionó confundido el joven frente a mi — Yo jamás dije...
Se quedó callado, me miró como si estuviese buscando algo en mi. Le devolví una mirada confusa. Sus ojos parecían buscar alguna respuesta. Respuesta que yo jamás le di.
— ¡ACABARÉ CON USTEDES! — gritó el enorme dragón llamando nuestra atención.
— ¡Huye! — exclamó Dan formando un par de esferas de energía con ambas manos.
— ¡Debo ayudarte! — grité tomando la enorme corona con mis dos manos. Tiré con todas mis fuerzas, pero el maldito metal parecía no ceder.
— ¡HE DICHO QUE HUYAS! — gritó levantando el vuelo y distrayendo al dragón.
— ¡Selenia! — gritó Danny detrás mío.
Me giré inmediatamente, sabía a la perfección que me llevarían sin preguntarme.
— Debo ayudarlo Danny — hablé con la angustia impregnada en mi voz.
— No dejaré que te pongas en riesgo, si te pasa algo...
— No me pasara nada — lo interrumpí desesperada — Solo necesito quitarme esta corona. — dije tirando una vez más de esta.
— ¡No! — exclamó acercándose a mi — No te dejaré — me tomó del brazo y comenzó a arrastrarme a la nave Fenton.
— ¡No Danny! — grité tratando de aferrarme a lo que fuera con tal de no dejar solo a Dan.
Fue entonces cuando una explosión nos hizo caer hacia atrás. Quedé aturdida por unos segundos.
Cuando me levanté, la nube de tierra se disipó, pude ver al enorme dragón presionando a Dan contra el suelo.
— ¡DAN! — grité casi al borde del llanto, lo tenía contra el suelo y su enorme pata le impedía moverse.
— Así que, ¿Me vencerás? — habló la bestia escamosa — Dime, ¿Te duele?
La maldita lagartija aplasto aún más a Dan, hundiéndolo unos metros en el suelo.
Un grito de dolor escapó de la garganta de aquel joven que muchas veces me había salvado la vida. Y está vez no era la excepción.
— ¡NO! — grité sintiendo como mi cuerpo comenzaba a temblar, al mismo tiempo que un calor abrasador me invadía.
— ¡Sel tenemos que irnos! — exclamó Danny a mis espaldas.
— ¡DIJE QUE NO! — grité sin mirarlo.
Las pequeñas piedrecitas que yacían a mi alrededor comenzaron a levantarse. Esa misma sensación de calor me sofocaba, aún no sabía que ocurría conmigo.
— ¡Si eso te dolió, con esto te haré desaparecer! — habló la maldita bestia frente a mí.
Nuevamente ejerció presión contra el cuerpo de Dan, haciéndolo gritar de nuevo. Esto ya no lo podía tolerar, no más. Fue cuando una agradable obscuridad invadió mi vista.
Dan yacía bajo la pata del príncipe, ahora convertido en dragón. Había tratado de llevarme a Sel lejos de este lugar, pero se ha negado rotundamente. Una explosión nos ha tomando por sorpresa, me he levantado con algo de dificultad.
Es cuando me doy cuenta que pequeñas piedras se levantan en el aire. Miró extrañado a mi alrededor, ya que estas se mantienen suspendidas.
Mi vista se dirige a la chica de cabellos rizados frente a mí. Está parada ahí, Dan grita nuevamente. Inmediatamente me giro para ver lo que ocurre. El gigantesco dragón los tiene aprisionado y parece que lo ha vuelto a lastimar.
— ¡Oye tu maldita lagartija crecida! — gritó Sel llamando mi atención, ¿ella diciendo groserías? — ¡Ó lo dejas en paz! — habló comenzando a caminar hacia la bestia — ¡Ó lo lamentarás!
La enorme bestia comenzó a reír. ¿Pero en que rayos estará pensando Sel?
— ¿Que me hará una niñita como tú? — cuestionó Aragón al borde de la risa — Esa corona no te permitirá hacer nada.
Selenia me estaba dando la espalda, así que no podía verla a la cara.
— Oh, ¿hablas de esto? — preguntó tomando la corona de su cabeza y quitándola. ¡Se la había quitado sin esforzarse ni un poco! — Esto solo me estorba — la tomó con su mano derecha, mis ojos no podían creer lo que veían. ¡Había destruido la corona! ¡Una flama verde emergió de su mano y fundió el metal!
— ¿Pero que estás haciendo? — grité llamando su atención, cuando volteó a verme quedé paralizado. Sus ojos azules ahora eran rojos, como los de Dan y como en aquella vez que atacó a Jazz, pero todo su globo ocular, estaba completamente de color negro.
Se veía totalmente tétrico.
— Le enseñaré a esa porquería a no tocar a Dan —habló señalando con su mano al dragón, el cual sin duda no podía evitar su sorpresa al ver la corona destruida.
— Sel, ¿te sientes bien? — cuestioné aún bastante intrigado por sus ojos.
— Mejor que nunca — pronunció con una sonrisa torcida.
Un escalofrío recorrió mi espalda de arriba a abajo. Sin duda era ella, su aspecto era totalmente diferente. La energía que emanaba de ella no era nada parecida a la que uso cuando atacó a Jazz.
— ¡Oye estúpido intento de realeza! — gritó sacándome de mis pensamientos.
— ¡Suéltalo! ¡YA!
— ¡Maldita mocosa! — gritó la bestia soltando a Dan y dirigiéndose directamente a Sel a enormes zancadas.
— ¡TE HARÉ DESAPARECER! — exclamó la chica frente a mí, levantando el vuelo y dejando tras de sí una poderosa onda de energía, la cual casi me hace caer.
Pude observarla bien desde donde me encontraba. Aragón lanzó una llamarada contra ella, sin embargo ella no la esquivo, tragué duro cuando la vi internarse en el fuego. Para mi sorpresa y la del dragón, ella salió intacta de las llamas.
— ¡Imposible! — grité viendo como aquella joven salía de entre las llamas con una sonrisa y dirigiendo su puño lleno de estoplasma hacia el dragón.
El golpe le dio de lleno en la mandíbula mandándolo a volar varios metros. ¡Maldición! ¡Sin duda alguna su fuerza es mayor a la de Dan!
En un parpadeo ya se encontraba del otro lado, lista para recibir a la enorme bestia de nueva cuenta con uno de sus puños. ¡Carajo! ¡Ni siquiera la vi!
Una velocidad sin duda excepcional.
Está vez el golpe acertó en el estómago de la bestia. Esta, soltó un alarido de dolor mientras se estrellaba contra el castillo. El dragón cayó de lleno al polvoriento suelo. Y lentamente perdió su forma de bestia colosal.
Selenia camino lentamente hasta donde se encontraba Aragón. El obstinado príncipe yacía mal herido, tan solo un par de golpes bastaron para debilitarlo. Su rostro reflejó terror al mirar cómo se acercaba aquella joven de ojos tétricos. Trató de retroceder, pero la pared del castillo lo acorraló.
— ¡¿Quien eres tú?! — gritó Aragón tratando de alejarse de ella, — ¡¿Que cosa eres?!
Selenia se encontraba a escasos centímetros de él. Una sonrisa torcida se dibujó en su rostro mientras su mano apuntaba al alterado fantasma a sus pies.
— Soy la que te eliminará para siempre — habló de una forma que hasta a mí me dio escalofríos — Y lo disfrutaré — dijo esto último riendo como alguien que había perdido la razón.
Una esfera de energía de color verde apareció en su mano, lo único que alcance a escuchar de Aragón fue un "No", antes de que ella aumentara el tamaño de la esfera y la disparara contra él. Una enorme cantidad de energía fue liberada de un momento a otro por parte de Sel. Una corriente de aire me hizo perder el equilibrio y caer de rodillas y la enorme nube de polvo me impidió ver por unos segundos, cuando está se desvaneció, pude mirar lo que había causado.
La mitad del castillo había desaparecido, y con ello, Aragón. Aún no podía creerlo, lo había destruido, sin más, sin esfuerzo. Ella es más de lo que yo creí, será muy difícil destruirla y más aún tratar de controlarla.
— ¿Pero que ocurrió aquí? — cuestionó Sam llamando mi atención.
— Selenia destruyo al príncipe Aragón — dije señalando el lugar en ruinas mientras me ponía de pie. — Y parte del lugar.
— ¡¿QUE?! — exclamaron mis amigos al unísono.
Los tres miramos hacia dónde se hallaba ella, caminaba hacia dónde estaba Dan. Nosotros también comenzamos a caminar hacia ellos, al llegar ahí, Dan aún yacía en el enorme hoyo, al parecer estaba inconsciente.
— Mi dulce Dan — pronunció la chica de ojos extraños mirando a al joven y tomando su mano. Mis amigos y yo nos miramos de soslayo, pues aún nos era imposible creer que esto haya ocurrido. — Estarás bien — musitó de nuevo la joven frente a nosotros, se acercó a él y le dio un suave beso en la mejilla, puso su mano derecha en su pecho y esta comenzó a brillar de un color azul, ese peculiar azul que yo ya conocía.
La energía cubrió el cuerpo de Dan por completo. Aún me era imposible creer lo que veía, las heridas que tenía, desaparecían. Y no solo eso, al mismo tiempo que Dan se curaba, los ojos de Sel regresaban a la normalidad. Miré atentamente el rostro de mi otro yo. Abrió los ojos lentamente.
Sin más, Selenia de desmayó, cayendo en uno de sus costados, inmediatamente Dan se levantó de un salto asustándonos a todos.
— ¿Sel? — habló mirando a la chica en el suelo. Se puso de rodillas y retiro un par de mechones castaños que le cubrían el rostro.
— Ella, derrotó a Aragón. No fueron más de 4 golpes. — hablé observando al hombre, quien se miraba preocupado por la chica en el suelo. — Después sanó tus heridas, ella te ama demasiado.
— ¿Eso hizo? — preguntó tomando a Sel de la forma más delicada posible entre sus fuertes brazos.
— Tenlo por seguro — afirmé asintiendo con mi cabeza.
— Debemos irnos, antes de que alguien más llegue — habló levantando el vuelo con la chica en brazos.
Miré a mis amigos quienes asintieron con la cabeza y abordaron la nave Fenton sin decir nada más.
Alcé el vuelo, recorrimos un buen tramo hasta casi llegar a la salida, miré a Dan, aquel enorme hombre, jamás creí que algún día lo vería como en esos recuerdos que nos mostró Clockwork. Débil, indefenso y llorando de la manera más desgarradora posible que pude imaginar, llorando al cuerpo inerte de una joven, la cual ahora vive y le ha salvado el pellejo.
Volamos unos minutos más, al atravesar el portal, este se cerró detrás de nosotros. Nos dirigimos al cuarto de Sel lo más rápido posible. Dan la recostó suavemente en el colchón, la arropó y se sentó en el suelo junto a su cama.
— Pueden irse — dijo cruzando los brazos — Yo me hago cargo.
— Sam, Tuck — susurré para que nos dejaran solos.
— Como digas viejo — contestó mi gran amigo retirándose de la habitación.
— Yo... tengo que ir a regar mis plantas — comentó Sam también saliendo del lugar.
Dan y yo nos encontrábamos solos, a excepción claro, de la chica en la cama.
— ¿No escuchaste lo que dije? — habló en un tono de fastidio.
— Si, te escuché — dije sentándome frente a él, levantó la vista, creí que en cualquier momento me dispararía con sus ojos. — Pero quiero saber algo, ¿por que cuando estuve en la zona fantasma del futuro todos te querían matar? ¿Ó en ese caso, a mi?
Dan me miró un par de segundos, después soltó un suspiro.
— No te irás hasta que te lo diga, ¿cierto? — comentó un poco más tranquilo. Yo sé que me odia, pero no tanto. — Bien, te lo diré si en cuanto termine te largas de aquí.
Asentí con la cabeza, lo miré serio, aunque por dentro estaba emocionado de saber lo que había ocurrido. Pero obviamente no mostraría una sonrisa.
— Cuando los demás fantasmas se enteraron del poder de Sel, ellos no dudaron en intentar tomarlo. Yo por supuesto, la protegí de todo el que lo intentó. — nuevamente suspiró y cerró sus ojos — El fantasma de las cajas fue quien más se aferró a esa estúpida idea de tener el poder absoluto y controlarlo todo, se había vuelto más fuerte, ya que entrenaba todos los días para poder vencerme. Aquella tarde, Sel había salido del edificio para observar el atardecer, yo jamás la dejaba salir, pero ese día me suplicó dejarla ver cómo se escondía el sol. — Hizo una pausa y miró a la chica en la cama — Ella me insistió tanto que yo accedí, le di solo 5 minutos. — Nuevamente dirigió su mirada hacia mí — No habían pasado ni 3 cuando uno de sus gritos me hizo volar rápidamente hacia dónde se hallaba. El fantasma de las cajas la tenía del cuello, listo para asesinarla. Le lancé un rayo haciendo que la soltara, ella corrió hacia mí, sin pensarlo dos veces la puse detrás mío. Aquel aferrado ser, se lanzó sobre mi, me dijo algo que yo no pude tolerar — vi como apretó ambos puños — Dijo que una simple humana no merecía tal poder, y que cuando la matara, le abriría el pecho sacándole el corazón.
— ¡Cielos! — exclamé sorprendido, pues vaya que el futuro era aún demasiado para mí.
— Así es niño — habló mirando nuevamente a la castaña — El futuro de donde ella y yo venimos, es un maldito infierno. — cerró sus ojos y recargó su espalda en la pared — No me pude controlar, sin pensarlo tomé su mano y comencé a jalarla hasta que vi como su azulada piel se desprendía poco a poco igual que sus músculos y su hueso. Después introduje mi pulgar en su cuenca, aplastando su globo ocular haciéndolo gritar de dolor. Desde ese día no volvió a acercarse a ella, no si yo estaba presente — concluyó esto posando sus ojos color sangre sobre mi.
— ¡Vaya! — dije arqueando una ceja — No creí que el futuro fuera una especie de Apocalipsis por el poder — dije esto último levantándome.
— Hay muchas cosas que aún no sabes, te falta mucho por aprender al igual que vivir — de nueva cuenta miró a Selenia — Incluyendo saber amar.
Me quedé observando a los dos, él, un monstruo, un demente. Alguien que es capaz de matar sin vacilar, capaz de destruir solo por placer. Ella, ajena a la violencia, pero no sabe que es peor que aquel hombre que ha estado con ella la mayor parte de su vida.
— Por cierto, ¿cómo supiste que Dash? — pregunté mirándolo a los ojos.
— Fui por unas cosas, y lo vi caminando contando el dinero, él es demasiado estúpido como para robarlo. — contestó cortante.
— ¿Se puede saber que eran esas cosas por las que fuiste? — pregunté tratando de indagar más.
Dan desvío la mirada, soltó un bufido y del cajón de Sel sacó un pequeño paquete. Después me lo arrojó. Cuando lo tuve entre mis manos, sentí que mis mejillas ardían. Eran toallas sanitarias.
— Está a días de su periodo — habló desviando la mirada.
— Está bien — dije lanzándole el paquete de regreso — No vuelvo a preguntar.
Él nuevamente abrió el cajon dejando ese peculiar paquete en su lugar. Tanto sabe acerca de ella, que incluso sabe cuando eso le pasa.
— Los dejare solos — hablé dando media vuelta y saliendo de la habitación, dos aros de luz recorrieron mi cuerpo regresándome a mi forma humana.
Bajé las escaleras lentamente, pensado en lo que Dan me había dicho hace unos instantes. Me falta mucho por aprender, incluso saber amar. Levanté la vista, por la luz del día me pude percatar que ya estaba anocheciendo, aún no puedo creer que lo que ocurrió el día de hoy haya durado tanto.
Al llegar junto a Sam y Tuck los vi algo extraños. Ambos miraban la PDA de Tuck.
— ¿Ocurre algo malo? — cuestioné mirando ambos rostros que compartían complicidad, no, nada malo ocurre si los dos tienen esa cara.
— Hoy en la mañana escuche a Danni y a Sel conversar, justo cuando pase por ti — habló Sam mirándome algo nerviosa.
— De acuerdo — hablé sentándome junto a ellos — Debe ser importante si andabas de chismosa — dije entre risas.
— ¡Oye! — exclamó dándome un ligero golpe en la cabeza — No estaba de chismosa, lo escuché por accidente — dijo cruzando sus brazos.
— De acuerdo, de acuerdo — hablé levantando las manos en señal de defensa — ¿Que es eso que escuchaste por "accidente" que quieres contarme? — cuestioné haciendo comillas con los dedos cuando dije accidente.
— Que Sel había tenido un sueño extraño — dijo mirando hacia el suelo, pude notar que se ruborizó un poco.
— Bien, ¿que clase de sueño? — pregunté mirando a Sam.
— Ella soñó que Dan... — me miró nerviosa.
— ¿Que él que? — pregunté algo impaciente.
— Bueno...
— ¡Ella tuvo un sueño erótico con tu yo malvado! — exclamó un impaciente Tucker.
No pude evitar sorprenderme. Mis párpados se abrieron es su totalidad al escuchar esas palabras.
— Oh, vaya — hable aún en shock.
— Pero eso no fue un sueño — habló Sam mirándome aún con rubor en sus mejillas.
— ¡¿Que?! — cuestioné aún más confundido, apenas podía asimilar que esa niña tan dulce haya tenido ese tipo de sueños con Dan, ¡con mi otro yo!
— Hace unos días que Dan llegó a esta época, ese día ambos se quedaron en el laboratorio superior — habló Tucker mostrándome su PDA — Nosotros los vimos, bien al parecer ninguno se ha percatado de que mi PDA está vinculada a las cámaras de seguridad del laboratorio.
— Si, eso solo nosotros lo sabemos, fue como nos enteramos de que Sel había besado a Dan — contesté recordando aquello.
— Pues no solo captó eso, accedí al sistema de ayer para saber si algún fantasma había merodeado por aquí, pero encontré otra cosa muy diferente — me entregó aquel pequeño aparato electrónico — Mira por ti mismo.
Tomé la PDA de Tucker mientras ellos trataban de contener la risa. ¿Pero que rayos habrá captado está cosa como para que ellos dos estén así?
Miro el video, bien, es de noche. El laboratorio está vacío.
De repente Dan atraviesa el techo junto con la cama de Sel. De acuerdo esto comienza a ponerse extraño, o eso pienso hasta que él se queda mirándola por varios minutos, la observa dormir.
— ¿Querían que viera como la observa dormir? — cuestione mirando a ambos.
— Cálmate viejo, sigue mirando — habla Tucker aguantando la risa. ¿Pero que les ocurre?
Mi vista regresa al pequeño aparato en mis manos. Al parecer ella a despertado, mira a Dan, él le hace una seña y se recuesta junto a ella. Bien, lo admito, esto se está poniendo raro. Así pasan un par de minutos, de pronto el hace un movimiento brusco y queda sobre ella. Siento como mis mejillas comienzan a calentarse.
Lo que ocurre después simplemente no puedo creerlo, mi cerebro no lo asimila. La está besando, de una manera que hace que sienta mi rostro arder, de otro movimiento la coloca sobre él. ¡Oh por todos los cielos! Esto es demasiado, pareciera que estoy viendo una escena erotica de alguna película. Puedo observar cómo la acaricia bajo la fina ropa que cubre a la castaña. Sé que mi rostro está de mil colores, pues mis amigos no contienen la risa.
— No puedo seguir viendo esto — dijo cerrando los ojos y entregándole su PDA a Tucker — Esto es... demasiado para mi.
— Tranquilo hermano, ya vi el video completo, Dan no se atrevió a nada más — comentó calmándose un poco, mientras yo abría mis ojos lentamente.
Di un suspiro de alivio. Al menos no había pasado nada más.
— Lo que tratamos de decirte es que ninguno de los dos puede contenerse estando juntos — habló Sam aún ruborizada.
— ¿Y eso quiere decir que..? — cuestioné tratando de entender.
— Si ocurre algo más allá entre ellos y esto trae consecuencias... — habló Tuck tratando de explicarme.
— ¿Como cuales? — pregunté aún confundido.
— Un lazo aún más fuerte entre Dan y Sel — habló Sam un poco más tranquila — Si ellos, ya sabes... eso los uniría aún más, fortaleciendo lo que Dan siente por ella y dificultando la neutralización de Sel — explicó mientras yo me ponía a pensar en eso, sin duda Dan nos mataría a todos sin vacilar ni un poco.
— O peor aún — dijo Tuck causando que Sam y yo lo miráramos confundidos — Un primogénito.
Me levanté de un salto imaginado aquello.
— ¡Eso no puede pasar ni de chiste! — hable algo alterado — ¡Debemos evitar que ellos estén juntos!
— ¿De verdad crees que podrán evitarlo? — cuestionó una voz detrás de mi causándome escalofríos.
Al mirar hacia atrás todo el aire que había en mis pulmones se esfumó.
— Dan... — susurré mirando sus furiosos ojos rojos.
Aun seguía pensando en la manera que Sel había acabado con esa cosa, no solo derrotarla, sino también el hecho de haberlo destruido. Sigo sentado junto a su cama.
La observo dormir, lo que dijo en esos momentos, lo del bosque. Eso fue de aquel día, ese día que siempre odiaré. Al parecer dije algo similar, lo suficiente como para que confundiera mis palabras y recordara eso, ahora entiendo su dolor de cabeza. Sus recuerdos están volviendo.
Me levanto de la acolchonada alfombra color lila. Le doy un último vistazo, aún duerme, su energía se ha estabilizado, está vez los papeles cambiaron, ella... salvó mi vida.
Bajo lentamente las escaleras, es cuando escucho una peculiar conversación.
— Hace unos días que Dan llegó a esta época, ese día ambos se quedaron en el laboratorio superior — habló Tucker, yo aún seguía escondido detrás de la pared — Nosotros los vimos, bien al parecer ninguno se ha percatado de que mi PDA está vinculada a las cámaras de seguridad del laboratorio — ¡¿Cámaras de seguridad?! ¡Maldita sea! Lo más seguro es que hayan visto todo lo que ocurrió la noche de ayer. Bueno al menos eso explica cómo mi otro yo supo lo del beso. ¡Carajo! ¿Que haré ahora?
Aún sigo detrás de la pared, me asomo ligeramente, es cuando logró divisar que mi otro yo está mirando esa cosa, está avergonzado, ¡excelente! Ahora esos tres saben lo que ocurrió. ¡Maldita sea! ¡¿Cómo diablos no me di cuenta de esas malditas cámaras?! Trato de relajarme, o estoy seguro que podrán percibir mi energía. Comienzan a platicar, casi no presto atención a lo que dicen hasta que esa chica menciona algo.
— Si ellos, ya sabes... eso los uniría aún más, fortaleciendo lo que Dan siente por ella y dificultando la neutralización de Sel — ¡¿Que Selenia y yo que?! ¡Maldición estos mocosos se van a los extremos! Aunque, no lo niego.
Si he deseado que Selenia sea mía, incluso lo he pensado, he sido capaz de hacerla mía en mis pensamientos. Ella causa en mi, sensaciones muy difíciles de entender. Aún no puedo creer que esté enamorado de ella, de aquellos ojos tan azules, esos ojos que me hipnotizan. Pero esa maldita palabra me hace enfurecer.
— O peor aún — comenta Tucker sacándome de mis pensamientos — Un primogénito.
¡¿QUE?! ¿Es en serio? ¿Dijo un primogénito? ¿Un hijo? ¡No! Esto ya pasó los límites. Si eso sucediera no sabría que hacer, ¿que tal que esa criatura es más poderosa y le hace algo a ella? Todo por una estupidez. No me lo permitiría, antes lo mato. Aunque eso fue lo que le dije a Aragón para que la dejara ir.
— ¡Eso no puede pasar ni de chiste! — gritó Danny alterado, muy alterado a decir verdad — ¡Debemos evitar que ellos estén juntos!
¿Pero que le pasa a este idiota? ¿Él quien se cree que es para decidir sobre mi o sobre Selenia? Rápidamente me transporte hacia dónde mi otro yo se encontraba. Le daré una probadita de su propio chocolate.
— ¿De verdad crees que podrán evitarlo? — cuestione mirándolo furioso, pues tan solo el hecho de que su noviecita haya mencionado la palabra "neutralización" hace que me hierva la sangre.
— Dan — susurró con notorio nerviosismo — ¿Cuánto tiempo llevas ahí parado? — cuestionó esto soltando una risa nerviosa.
— Lo suficiente — contesté después de un gruñido. Sin pensarlo dos veces me transporte a un lado de Sam, la tomé del cuello elevándola a la altura de mi rostro, sus manos se aferraron a mi brazo mientras pataleaba.
— ¡¿PERO QUE HACES?! — gritó mi otro yo.
— Solo la voy a neutralizar — hablé formando una bola de ectoplasma en mi mano.
— ¿¡ACASO ESTÁS DEMENTE?! — gritó acercándose a mi.
— ¡DÉJALA EN PAZ! — exclamó Tucker levantándose del sillón.
— Un pasó más y la elimino — dije acercando la esfera al rostro de Sam. Ambos se detuvieron en seco.
—¿¡ACASO TE HIZO ALGO MALO?! — preguntó mi otro yo lleno de rabia.
— Es un peligro para la sociedad, hay que eliminarla antes de que haga una huelga en contra del presidente — hable en tono burlesco.
— ¡MALDITO! ¡SI LE TOCAS UN CABELLO TE JURO QUE...
— ¿Que harás niño? — pregunté mientras la chica en mi brazo trataba de soltarse.
— ¡TE MATARÉ! — gritó lanzándose contra mí al mismo tiempo que se transformaba en fantasma, fue entonces que le lancé la esfera de energía a él, causando una leve explosión.
Solté a Sam, dejando que cayera de lleno en el suelo, mientras un asustado Tucker me miraba estático aún frente al sillón. La chica comenzó a toser al mismo tiempo que trataba de recuperar el aliento. Caminé hacia dónde estaba mi otro yo, yacía en el suelo. Me paré junto a él y coloque mi pie en su garganta.
— La próxima vez que hables de neutralizar a Sel, piénsalo dos veces, por qué tal vez tú puedas darme batalla, pero ella — dije señalando a Sam quien aún se encontraba de rodillas tocando su cuello — Ella no podra, ¿está claro?
— ¡Eres un..! — alcanzó a decir antes de que presionara aún más su tráquea y lo hiciera callar.
— Si ya sabes que soy un maldito monstruo, ¿para que me provocas? — hablé quitando mi bota de su cuello. Me giré para ver a los otros dos chicos en la habitación — Piénselo dos veces antes de intentar siquiera tocarla. Si es que no quieren que les arranque las extremidades.
Di media vuelta dejándolos ahí, me tienen harto con sus malditas ideas de destruir a Selenia. Son solo unos estúpidos cobardes, no tienen las agallas para enfrentar lo que viene, si esto continúa así, lo que les espera terminará por matarlos.
Levanté el vuelo atravesando el techo, pase junto a la cama de aquella joven, la tomé en brazos haciéndola intangible también y me alejé de ahí lo más rápido que pude. Me juré que no dejaría que le hicieran daño, y no pienso romper ese juramento.
Me aseguré de que no nos siguieran, al parecer ninguno se atrevió a hacerlo. Tenía que llevarla a un lugar seguro, ¿pero a dónde?
Abrí mis ojos pesadamente, miré al techo el cual, no reconocí. Traté de levantarme pero un mareo hizo que ese intento fracasara.
Cerré mis párpados por unos segundos, en lo que aquel malestar pasaba. Debía saber en dónde me encontraba. Nuevamente los abrí, miré a mi alrededor, una habitación de color blanco y enorme me recibió. Las pequeñas lámparas que iluminaban la habitación estaban incrustadas en el techo.
Me incorporé lentamente, la cama era enorme, con mi mano toqué las hermosas y suaves sabanas que la cubrían, eran color lila. Me senté a la orilla de la cama, pude notar que el suelo estaba cubierto de una suave alfombra gris. Todo esto era hermoso. Pero aún debía saber dónde estaba y porque.
El sonido de la puerta al abrirse llamó mi atención. Unos ojos rojos fue lo primero que vi, estos me hicieron sentir un enorme alivio, ya que no podría ser nada malo si él estaba aquí.
— Vaya, estás despierta — habló Dan entrando a esa lujosa habitación.
— Si de hecho acabo de despertar — dije tocando la suave alfombra con mis pies — ¿Dónde estamos? — cuestioné ansiosa de una respuesta.
— Oh, ¿este lugar? — preguntó mirando a nuestro alrededor — Es nuestro.
— ¡¿Nuestro?! — pregunté asombrada, — ¿Pero como? — obviamente quería saber cómo había conseguido un lugar como este, no quiero que después nos echen por invadir alguna propiedad o algo por el estilo.
— Si te preocupa que nos hayamos metido así nada más, no tienes por qué hacerlo — en un pequeño buró había un papel, lo tomó y camino hacia a mí, cuando lo tube de frente me lo mostró — Lo compré para los dos — no pude evitar que mis párpados se abrieran en su totalidad, al igual que mi boca. Ambos involuntariamente. — Algunas viejas costumbres se arraigan — dijo con una sonrisa para después salir de la habitación.
¿Que rayos habrá querido decir con eso? Me quedé pensando un par de minutos, ¿como es que lo compró? ¿De donde sacó el dinero? Esto no debió costar solo un par de dólares. Y más importante aún, ¿como hizo el trato? ¿Amenazó al vendedor? ¿Poseyó a alguien?
Me levanté de la cama, justo a lado de esta había unas pantuflas, me las coloque e increíblemente me quedaban. Caminé hacia el buró y tomé el papel de hace unos instantes entre mis manos.
"Este documento acredita la compra del inmueble al joven: Dan Adams."
¿Dan Adams? ¿En serio se puso Adams? Dejé la hoja en el buró. Abrí la puerta y al mirar el lugar no pude evitar sorprenderme. Era muy grande, una espaciosa sala de color rojo estaba en la habitación, una cocina integral detrás de una barra que dividía la sala de la cocina, era todo un departamento de lujo.
— ¿Pero como? — cuestione mirando todo a mi alrededor.
— Ya te lo dije, las viejas costumbres se arraigan — habló llamando mi atención, yacía sentado en uno de los sillones con el control remoto en su mano, mirando la enorme pantalla de plasma — Además ya me había hartado de vivir con mi estúpido yo de 16 años.
— Pero si solo fueron un par de días — respondí caminando hacia él.
— Soy muy poco tolerante — dijo apartando la vista del televisor y mirándome. — Y si lo has notado mis gustos son muy especiales — añadió esto último mirando el televisor.
— ¿Adams? — cuestioné aún confundida por cambiar su apellido.
— No quería tener nada que ver con los Fenton — respondió sin dejar de mirar la pantalla — Es mejor así, que no sepan quién soy.
— ¿Y que les dijiste de mí? — pregunté sentándome en otro de los sofás, me encanta estar junto a él, pero en este momento se me hace inadecuado. — Lo digo por qué me imagino que preguntarán qué hace una señorita viviendo sola, y que se escuche la voz de un hombre dentro del departamento.
— Eso ya lo solucioné, vamos Selenia — comentó volteando a verme con aquellos ojos color sangre — Lo dices como si no me conocieras, sabes que soy un hombre de estrategia. La inteligencia va más conmigo. — dijo esto último dedicándome una de esas sonrisas arrogantes que tanto me gustan. — Tu tranquila, confía en mí.
— Está bien, confiaré en ti — dije regresándole la sonrisa, pero la mía era sincera.
— Por cierto, toma una ducha y ponte algo cómodo, compre un par de prendas que podrás usar estando aquí, ojalá te queden y te gusten — habló mirando al televisor.
Lo observé bastante sorprendida, ¿como carajos es que compró ropa para mi? ¿Pues cuánto tiempo estuve inconsciente? ¿Dos días? Y nuevamente me hago la misma pregunta. ¿Acaso poseyó a alguien para hacer el trato y comprar las cosas?
— Vamos, ya quítate ese horrendo vestido — comentó sacándome de mis pensamientos. Vaya, que malhumor.
Caminé nuevamente a la habitación, busqué el closet y una vez que lo encontré, me dispuse a buscar algo cómodo. En cuanto abrí las puertas me quedé ahí parada sin siquiera moverme, Dan había dicho "un par de prendas" pero yo no contaba con que el closet estaba totalmente lleno de ropa.
Había muchos pantalones, blusas chaquetas, tenis, botas, incluso pijamas, gorros y bufandas. ¿De donde sacó para todo esto?
Me decidí por unos jeans cortos, una blusa azul pastel y unos tenis tipo converse de color negro. Caminé hacia la puerta, al pasar cerca de un espejo noté como me veía, despeinada, sucia y con un vestido hecho pedazos y totalmente horrible.
Di un suspiro e ingresé al baño, de nueva cuenta me sorprendió. Había una tina enorme y este cuarto era bastante grande, al menos del tamaño que tiene la habitación de Danni. No pude evitar sentirme emocionada al estar en un lugar así de genial, aún no podía creer que yo iba a vivir aquí.
Poco a poco me quité cada una de mis prendas, abrí las llaves que estaban en aquella enorme tina y deje que el agua fría y caliente la fueran llenando. Cuando el agua estuvo tibia decidí ingresar en esta. Inmediatamente el agua relajó mis músculos, tomé un poco de jabón que yacía a mi lado, tomé una esponja y le puse una cantidad generosa, deslicé la suave esponja lentamente por todo mi cuerpo relajándome con el dulce olor a frambuesas.
Unos minutos más tarde salí de la bañera y me sequé con una suave toalla color lila. Me cambié y envolví mi cabello en la toalla. Al salir a mi habitación pude notar que había un balcón. Quite la toalla de mi cabello y la deje en un pequeño sillón que había en una esquina. Me acerqué al balcón y abrí las dos enormes puertas. Al salir vi la hermosa vista, todo Amity Park se veía desde aquí. El viento me daba de lleno en el rostro. Cerré mis ojos y me dejé llevar en mis pensamientos. Un bosque apareció en mi mente, yo corría alegremente.
Lo analice por unos segundos, esto no parecía un simple pensamiento, era más como un recuerdo. Un hermoso y verde bosque estaba frente a mi, yo corría y reía. Obviamente me veía más pequeña, llegué a un lago, vi mi reflejo en el agua cristalina, definitivamente ahora estaba segura de que esto era un recuerdo, antes de que todo esto pasara, lo de mis poderes y Valerie.
Mi cabello era más corto y yo tenía aproximadamente unos 9 años, es lo que podía observar en esa imagen en mi mente ahora. Yo estaba feliz, me veía muy feliz ya que reía y sonreía, ¡podía recordar mi risa! Es tan linda, es cuando me giro para mirar detrás de mi. "Ya sé que estás escondido por ahí" me levanté de la orilla del lago y me giré completamente. Miraba el bosque, el viento hacia que las ramas se mecieran a un solo ritmo. "Boo" escuché detrás mío. "Dan, me asustaste" vi su rostro frente a mí.
Fue entonces que abrí mis ojos. Ya lo conocía, desde hace mucho tiempo de hecho. ¿Pero como lo conocí? ¿Hace cuanto tiempo el ha estado a mi lado? Sé que mis padres murieron, eso es algo que no me duele tanto, ya que no los recuerdo en un 100 %, él me lo dijo pero jamás me ha dicho como. ¿Acaso Dan sabrá cómo fue que ellos murieron?
Una fuerte punzada invadió mi vientre, maldita sea, no ahora. Inmediatamente corrí al baño. Esperé un par de minutos, para después confirmar lo que ya sospechaba. Mi odioso periodo. Abrí uno de los cajones que están debajo del lavabo. Dan sabe mucho de mí, incluso cuando esto me sucede, así que no dudo que haya comprado algo para mi. Metí mi mano y efectivamente ahí yacía un paquete de toallas sanitarias.
Una vez colocada aquella pequeña esponjita ya me sentía más segura y cómoda. Aunque a decir verdad jamás me he podido sentir segura del todo estando en estos días. Nuevamente sentí esa horrible punzada. Hice una mueca de dolor tocando mi vientre con ambas manos, no sé si a todas la chicas les duela con la misma intensidad que a mí. Pero sinceramente siento como si me clavaran un cuchillo, odio esto. Tal vez mi utero piensa asesinarme desde adentro por no dejarlo concebir un bebé. Reí al pensar en eso.
Caminé con un poco de dificultad, pues el dolor disminuía, abrí la puerta de la habitación, atravesé la sala sin mirar a Dan y me dirigí inmediatamente a la cocina. Otra punzada de hizo presente, está vez más fuerte, tanto que había logrado que me doblara un poco recargándome en la barra.
— ¿Te encuentras bien? — preguntó Dan desde la sala, al parecer se dio cuenta de mi dolor.
— Si, es solo un cólico — dije esto cerrando mis ojos fuertemente, pues aquella punzada se intensificaba.
— Oh, ¡demonios! — exclamó, no tuve que abrir los ojos para saber que ya se encontraba a mi lado.
Sentí como me levantó, literalmente ahora me tenía cargando. Ya saben al estilo princesa.
— ¿Dan? — hablé abriendo mis ojos y topándome con los suyos.
— Ya sé lo que te pasa cuando esos días te llegan — habló caminando a la habitación — Y ya sé que hacer.
— Gracias — susurré con un tono apenas audible para nosotros dos.
Abrió la puerta y me colocó en la cama, me quite los tenis y me envolví en las suaves frazadas.
— Descansa, ahora vuelvo — habló saliendo de la habitación.
Si, tal vez parecía raro que él supiera que hacer cuando estoy en estos días "difíciles ". Pero para mí no tiene nada de raro, Dan a estado bastante tiempo a mi lado, estoy más segura de eso gracias al recuerdo de hace un rato. Por cierto, no recuerdo a que edad comenzó mi periodo.
Me hice bolita en la cama, de verdad me había empezado a sentir mal. Me dolía la cabeza y el dolor se hacía más fuerte. ¡Odio no tener cólicos normales! Recuerdo que hace un mes, le tocó a Danni. Esos tres días no supo qué hacer conmigo, me daba pastillas e incluso me ponía ungüento en mi cadera para que según ella, el calor que este provocaba disminuyera las horribles punzadas.
De nueva cuenta hice una mueca de dolor, con mis dos manos sobé mi vientre, si, ¿como no? Como si eso fuera a calmarlo, está enojado conmigo por no dejarlo concebir un bebé, pues estás mal, no pienso en eso aún, ni siquiera he estado con un hombre. ¡Es ilógico utero, piensa! Una sonrisa invadió mi rostro, estaba discutiendo mentalmente con uno de mis órganos. Voy a terminar en un manicomio.
Escuché la puerta, Dan había regresado, levanté la vista para encontrarme con aquellos ojos que tanto me gustan. Me dedicó una sonrisa de lado.
— Bien, toma — dijo extendiendo su mano con una taza en esta — Es chocolate caliente, te ayudará.
Me recosté en la cama, cuando tomé entre mis manos aquel recipiente me percaté de que este tenía unos cuantos bombones flotando.
Un detalle algo lindo para venir de Dan.
— Gracias — susurré antes de soplarle un poco al chocolate, si no lo hacía terminaría quemándome. Di un sorbo, aquel dulce sabor inundó mi boca, mis papilas gustativas estaban festejando ante el sabor, estaba delicioso.
— Espero y te ayude — dijo aún parado junto a mi cama — Te dejaré descansar.
— ¿Puedes quedarte? — pregunté sin mirarlo, di un par de sorbos más al delicioso líquido en la taza, pocos segundos después levanté la vista solo para encontrarme con un rostro sorprendido — ¿Por favor?
— ¿Para que? — preguntó frunciendo su entrecejo.
— Solo, no quiero estar sola — pronuncié antes de terminar completamente con el chocolate. Dejé la taza en uno de los muebles junto a mi cama. — ¿Puedes?
Él me miró unos segundos, después soltó un bufido.
— Está bien — habló resignado — Pero solo unos minutos.
— Excelente — respondí haciéndome a un lado — Siéntate — dije señalando un lado de la cama, esta era algo grande, así que no dudo que él quepa perfectamente.
Se colocó junto a mí, yo inmediatamente me acurruqué en su pecho, me rodeó con su brazo izquierdo. Me sentía tan protegida y segura así, era como si nadie pudiese hacerme daño. Lo amo, a pesar de cómo es, creo que no me importara lo que haga o deje de hacer, soy feliz a su lado y aquí quiero permanecer.
— Dan — hablé lo suficiente como para que él me escuchara — ¿Desde cuando me conoces?
Dio un suspiro, sentí que su cuerpo se tensó por unos segundos pero después se relajó.
— Te conozco desde que tú tenías 7 años — comentó dejándome totalmente atónita. ¡¿Desde que yo tenía 7 años?!
— ¿Te conocí donde había un bosque? — pregunté tratando de indagar más.
— No, te conocí a la afueras de Amity Park — eso hizo que me decepcionara un poco — Poco después si vivías cerca de un bosque — bueno, mi esperanza había vuelto. — ¿Por que tanta curiosidad?
— Bien, pues... — hice una pausa y levanté mi rostro mirando sus ojos — Parece que mis recuerdos vuelven.
Cuando dije esto sus ojos se iluminaron, una pequeña luz parecía haber aparecido en ellos. Tal vez él y yo vivimos cosas importantes, es por eso que creo que le agrada ó emociona que yo poco a poco recupere mis recuerdos.
— ¿Que más has recordado? — preguntó sin dejar de mirarme.
— Pues por el momento no mucho, hay veces que sueño cosas y otras veces la veo, no sé cómo explicarlo — respondí bajando un poco la mirada.
— Está bien, no te presiones — comentó abrazándome un poco, es bueno que Dan me abrace, me siento tan cómoda junto a él — Por ahora descansa.
Me acomodé en su pecho, di un enorme suspiro y cerré mis ojos, el dolor en mi vientre había ido disminuyendo. Creo que por primera vez dormiré tranquila.
Estaba más que seguro que esa chica es la criatura de la profecía. Eso que había ocurrido en la calle no era normal, ¡en nadie! Ni siquiera en Daniel.
Tengo que hallar el modo de atraerla hasta aquí y quitarle todo ese poder, ella no merece ser la futura Reina de la zona fantasma. ¡Ese solo puedo ser yo!
Ella dijo que odia la Vlad Masters, eso quiere decir que no puedo usar mi forma humana, al menos la muy ingenua confió en Plasmius.
He entrenado mucho tiempo estando fuera de esta época y de la tierra. Me he vuelto mucho más poderoso que antes, Daniel no podrá contra mi, ni con la ayuda de sus odiosos amigos.
Necesitaré más tiempo para convencerla, mientras tanto prepararé todo para quitarle ese preciado poder.
— ¡Skulker! — grité llamando al único que ha tenido lealtad conmigo desde que regresé.
— ¿Que ocurre? ¿Para que tantos gritos? — cuestionó el fantasma frente a mi.
— De hecho, solo te grité una vez — hablé un poco molesto — Necesito que vigiles los Laboratorios Fenton, es donde esa chica está, junto a Daniel y los demás. Estoy completamente seguro de eso.
— Bien, lo haré. Pero aún sigo esperando mi pago — contestó algo enfadado.
— ¡Tu pago de 3 millones de dólares lo tendrás cuando yo tenga a la chica en mis manos! — grité bastante molesto, ¿que se cree para andar presionándome a mí? Yo soy Vlad Masters, que no se le olvide.
— Por favor deja de ser tan histérico — comentó activando sus cohetes de propulsión — Cómprate un gato.
— ¡YA LÁRGATE DE AQUÍ! — exclamé ante su comentario, a lo cual el obedeció — ¡Y NO ME COMPRARÉ UN GATO! — grité antes de que se fuera, ese idiota me dijo lo mismo que Daniel hace años.
Está vez no dejaré que ese mocoso interfiera, ni él ni sus molestos amigos, si es necesario me desharé de ellos.
Obtendré el poder infinito, así sea lo último que haga.
Tenía a Sam abrazada, aún no podía creer lo que Dan estuvo a punto de hacerle. ¡Está demente!
— Danny, tranquilo — habló mi bella novia de ojos amatista levantando su rostro y mirándome — Dudo que él regrese.
— Lo sé — comenté mirándola a los ojos — Pero no puedo permitir que algo te pase — dije esto último tratando de deshacer un nudo en mi garganta, si algo le ocurriera a Sam, jamás me lo perdonaría.
— Nada me ocurrirá — respondió tomando mi mano — Sabes, entendí el mensaje de Dan — lo último que dijo me sorprendió.
— ¿Mensaje? — cuestioné confundido.
— Si Danny, él intentó decirte lo que sentiría si tú le quitabas a Sel — comentó acariciando mi mejilla — Lo mismo que tú si él me asesinaba.
Sentí un nudo en mi estómago, fue entonces que recordé las palabras que me Dan me hacía dicho, él no permitirá que algo le pase a esa chica de ojos azules. Lo mismo que acabo de decirle yo a Sam. Al parecer, ambos tenemos una debilidad.
— Tienes razón — respondí causando sorpresa en los ojos de mi amada Sam — Tiene que haber otra manera de controlar a Selenia, no necesariamente tenemos que destruirla. — Teníamos que pensar en otra manera de controlar a esa chica. ¿Pero como?
Hace como diez minutos que Sel se había quedado dormida. Pobre, se han de sentir horribles esos famosos cólicos. Solo con ver la expresión de su rostro sabía que esos dolores habían aparecido. Aún recuerdo cuando eso sucedió por primera vez...
Flashback
— ¿Aún te duele mucho? — pregunté mirando a Bridgette, pues desde hace un par de días me ha dicho que le duele el estómago. Solo espero que esos mal nacidos no le hayan dado algo en la comida o lo lamentarán.
— Si, aún me duele pero ha disminuido un poco — comentó la pequeña de 10 años frente a mi.
— Lo bueno es que ya te estás recuperando — hablé caminando hacia ella, pues había estado sentado en una roca pensando en qué le pudo haber hecho daño. — Lo mejor será irme y dejarte descansar.
— Tienes razón, tal vez necesite descansar — se levantó del tronco en el que había estado sentada, la miré unos segundos. Se quedó totalmente quieta, después vi como dirigió su mirada hacia sus pies. — ¿Dan?
Fruncí mi entrecejo acercándome a ella, fue entonces que pude observarla bien. Sentí un nudo en el estómago, yo tal vez había escuchado hablar a Jazz y a mamá sobre esto, podría decirse que sabía que hacer. Aunque en realidad no.
— Tranquila — hablé llamando su atención — Es algo normal — dije en un suave tono de voz, no quería que se asustara.
— ¿Por que estoy sangrando? — dijo mirando su pantalón, el cuál era de un tono azul claro, lo cual hacia que se notara mucho. — ¿Y por qué dices que es normal?
— ¿Tu mamá no te explicó nada? — pregunté tocando su hombro, quería que se sintiera segura conmigo.
Aquella dulce niña de ojos azules negó con su cabeza, bien creo que hoy será un largo día.
— Bien — tendré que explicarle todo lo que sé, al menos lo que recuerdo de la escuela, inhalé profundo y luego lo solté despacio — Eso que te está sucediendo no es peligroso, tampoco te vas a morir ó algo por el estilo — hablé tratando de calmarla — Eso le pasa a las niñas cuando se... bueno... cuando pasan a la etapa de la adolescencia — estaba muy nervioso, jamás en toda mi existencia pensé que tendría que explicarle esto a una niña — Tu cuerpo empezará a cambiar, para convertirse en un cuerpo adulto... un cuerpo de mujer. ¿Si me entiendes? — cuestioné fingiendo una sonrisa.
— Es decir que creceré y también mis senos y todo lo demás — ese comentario hizo que me pusiera aún más nervioso, bien tengo que calmarme.
— Si, eso pasará y esto te sucederá cada mes por varios años más — dije mirándola a los ojos — Te ayudaré y te explicaré como es esto.
— ¿En serio me ayudarás? — cuestionó con voz temblorosa.
— ¡Claro que te ayudare! Siempre te he ayudado, ¿no? — contesté sonriéndole.
— Gracias Dan — dijo abrazándome, la rodeé con los brazos tratando de que se sintiera cómoda conmigo, lo único que quiero es que este bien.
— Bien, ve al lago, quítate esa ropa sucia y date un baño, yo iré a conseguirte lo que necesitas — comenté separándome de ella y revolviendo sus castaños rizos — No tardaré — le dedique una sonrisa y levanté el vuelo, tenía que conseguir lo necesario para ella.
Volé directo a la ciudad, obviamente tendría que atacarla para ahuyentar a las personas y que no me vieran buscar toallas femeninas, además que con eso podría atraer a los aviones y soldados. Solté un bufido, esto podría atraerme más problemas, pero lo haré solo por ella, ni siquiera me atrevería a imaginar que algún pervertido del refugio se entere de que ella... de que ella se está convirtiendo en mujer. ¡Malditos cerdos! Si se atreven a tocarle un solo cabello. Los mataré sin dudar.
Había llegado a la ciudad, bien es hora, pero primero debo localizar un supermercado. Atacaré en la parte de almacenes, así no dañare la mercancía que busco.
Volé un par de minutos hasta que hallé uno. Apunté con mi mano, forme una esfera de energía y la lancé sin pensarlo. Una enorme explosión cubrió el lugar, la gente huía desesperada, empecé a atacar a los alrededores, así me aseguraba de que nadie se quedara cerca.
Una vez que me percaté de que ya no hubiese nadie cerca, bajé hasta la entrada del supermercado. Volé por los pasillos buscando esos peculiares paquetes. Hasta que los hallé, había muchos de estos, grandes y pequeños, regular y... ¿abundante? ¿Con alas y sin alas? ¡Pero que rayos! ¿por qué estas cosas tendrían alas? ¿Vuelan?
— ¡¿Quien anda ahí?! — dijo una voz, ¡maldición creí que por el ataque me dejarían libre esta zona! Tomé una canasta y metí todo lo que pude, me hice invisible y volé hasta donde estaba la ropa de niña, ya ahí también tomé todo lo que pude de la talla 10 a 12 años. Todo lo puse en aquella canastilla y salí volando de ahí. Mientras subía escuchaba las ambulancias y los bomberos.
— ¡Alto ahí! — gritó una voz ya bastante conocida para mí.
Al mirar hacia atrás me pude percatar de aquella joven en su deslizador.
— Valerie — susurré para mi, aceleré la velocidad, fue cuando me di cuenta que la estaba guiando hacia dónde se encontraba Bridgette, di un giro en la dirección contraria, aquella joven no se rindió. ¡Maldita suerte!
— ¡No lo repetiré de nuevo! — gritó apuntando una enorme arma contra mi, — ¡Alto ahí fantasma ladrón!
Me detuve en seco y apunté con mi mano hacia ella, no dejaré que se interponga en mi camino. Creé una esfera de energía lo suficientemente poderosa para matarla, la lancé contra ella, una fuerte explosión se escuchó por el lugar, pude ver cómo caía junto a su deslizador, si eso no la mató, al menos debió dejarla inconsciente. Retome el camino directo al lago. Debía llegar con ella, ya habían pasado más de 30 minutos, no podía dejarla sola tanto tiempo.
Al llegar al lago, pude verla en el agua. Se me escapó un enorme suspiro de alivio. Estaba a salvo. Bajé y me paré justo en la orilla del lago.
— ¡Bridgette! — la llamé, ella volteó casi de inmediato y como pudo nadó hacia a mí.
— Dan — comentó mientras salía con una enorme blusa que le cubría hasta arriba de las rodillas — Llegaste.
— Claro que llegué — hablé poniendo los ojos en blanco.
Ella rió un poco, bueno, al menos ahora estaba riendo y ya no se notaba tan preocupada por lo de su periodo. Si creí que ya había pasado lo bochornoso estaba muy equivocado. Tuve que leer el instructivo de esas cosas para saber cómo se ponían y que hacían. Una vez que ambos lo habíamos leído, aclaramos dudas como lo de regular y abúndate y lo de las alas. Ella se cambio detrás de unos arbustos, es muy inteligente, no necesitó ayuda para colocarla. Aprendió muy rápido, está creciendo muy rápido. ¡Carajo!
— ¿Lista? ¿Ya terminaste? — cuestioné sentado en una roca cerca de donde se hallaba.
— Si — habló tranquilizándome — Ya voy.
Salió de entre los arbustos con la blusa y el pantalón nuevo que le había conseguido. Se veía más tranquila y feliz. Y eso de igual manera, me tranquilizaba.
Encendí una fogata con uno de mis rayos, ambos nos recostamos cerca de un árbol, es verano y el viento sopla de una manera suave y cálida. Ella yacía entre mis brazos, los dolores habían regresado.
— Oye — susurré haciendo que volteara a verme — Tienes que regresar al refugio — dije provocando una mirada nostálgica por parte de ella.
— ¿Puedo quedarme esta noche contigo? — cuestionó, lo cual no me tomó por sorpresa. Ella a veces decidía quedarse conmigo, cuando se sentía sola ó desprotegida. Y no dudo que esta sea una de esas veces.
— Sabes que si latosa — respondí revolviendo sus castaños rizos.
— Gracias Dan — dijo esto último dando un suave beso en mi mejilla y acurrucándose en mi pecho. Lentamente sus ojos se cerraron, el cansancio la venció. Niña latosa, has cambiado mi vida. ¿Quién diría que yo sería el que tendría que decirte acerca de tu periodo y todo lo que conlleva? Te quiero tanto Bridgette. Le di un beso en la frente, mientras ella yacía profundamente dormida.
Lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Ella duerme de igual manera, entre mis brazos. Doy un suspiro, este maldito sentimiento comienza a invadir mi cuerpo, parte por parte, no creo poder deshacerme de él, pero al menos debo intentar controlarme. Miro a mi alrededor, ahora vivimos en un lujoso departamento, el cual costó 2.5 millones de dólares. Pero ella jamás lo sabrá ya que le dije al vendedor que era una sorpresa.
El timbre me saca de mis pensamientos, me hago intangible y me levanto de la cama de Sel. Camino por la sala, inhalo profundo y me relajo, dos aros de luz atraviesan mi cuerpo. Me miro al espejo, retiro un mechón negro que me cubre uno de mis ojos, jamás habría imaginado que tenía un lado humano. Hasta ese día en el castillo de Clockwork.
Nuevamente el timbre suena, si siguen así despertaran a Sel, y lo que menos quiero es que ella me vea en este estado.
Camino a la puerta y la abro.
— Joven Adams — habla el sujeto al cual le compre el departamento, si mal no recuerdo su nombre es Peter, es más bajo que yo, de cabello castaño y barba de candado, usa un traje negro y está parado frente a mi mientras sus ojos verdes me observan — Que bueno que lo encuentro, conseguí lo que me pidió — dice mientras me muestra una cajita de terciopelo — Fue algo difícil pero lo conseguí a un precio accesible — al abrirla me muestra un hermoso anillo de oro blanco con un zafiro incrustado en este con pequeños diamantes alrededor — Será el anillo de compromiso perfecto para su futura prometida.
— Muchas gracias señor Peter — comento mirando el anillo el cual es para Sel, obviamente no iba a ser tan idiota como para dejarla vivir sola, le dije a este tipo que tenía novia. Que pronto le pediría matrimonio y que cuando nos casáramos el departamento sería el lugar donde viviríamos y que sería sorpresa, fue fácil engañar al tipo con esa historia tan absurda. Y respecto al anillo, planeo colocar un nano chip, así rastrearé a Sel mientras yo esté lejos, con eso me aseguraré de saber dónde se encuentra en el momento exacto, — No sabe cuánto se lo agradezco, ¿cuanto le debo?
— Tan solo 1,269 dólares — dijo con una amplia sonrisa.
— Está bien — comenté fingiendo una sonrisa, me acerqué a una pequeña mesa, la abrí y saque 1300 dólares, salgo nuevamente y se los entrego al mismo tiempo que él me da la pequeña caja — Puede conservar el cambio — comentó sin más.
— Es usted tan amable joven Adams — responde sonriendo mientras se retira, una avariciosa sonrisa a decir verdad — Con su permiso.
— Propio — respondo mientras se aleja por el pasillo. Cierro la puerta y vuelvo a mi forma fantasma. Miro la joya en mis manos, si ella supiera la forma en la que conseguí el dinero, jamás volvería a hablarme. Pues poseer a un multimillonario de otro país, ya anciano a pocas horas de morir, para que le dejara toda su fortuna a su hijo no reconocido en otro país, no es muy grato que digamos, y menos aún porqué después lo maté. Lo difícil fue cambiarlo a dólares, pero después de saber que era herencia de mi "padre" recién fallecido, no hubo más preguntas.
Atravieso la sala y subo por las escaleras, arriba, en el segundo piso está mi habitación. Al entrar me dirigí al closet, guardé el anillo en un cajón en la parte de arriba de este, Sel es curiosa, pero jamás se atrevería siquiera a husmear por aquí. Suelto un suspiro, cierro el closet y bajo a la sala. Me siento en uno de los sofás, miro a la habitación de aquella joven de ojos azules.
A veces me pregunto, que habría pasado si nadie se hubiese enterado de que Sel y yo éramos más que amigos. Si la gente de donde estaba su refugio nos hubiera dejado en paz. Tal vez nada de esto estuviese ocurriendo. Tal vez, ella no tendría que matar a cierta persona para poder regresar a nuestra época. Y es sólo un "tal vez", ya que nada podrá cambiar lo que venga. De eso estoy más que seguro.
Seguíamos buscando a Dan y a Sel, hace ya dos días que no sabíamos nada de ellos. Jazz había estado buscando como detener a alguien con el poder de Pariah Dark, papá y mamá la habían estado ayudando en las investigaciones. Pero ninguno parecía hallar la forma de hacerlo.
Sobrevolaba Amity Park por tercera vez en dos horas. Ningún rastro de alguno de los dos. ¡Maldición! Si tan solo pudiera sentir la energía de Dan ó de Sel, tal y como mi otro yo lo había hecho aquella vez en la zona fantasma.
No tenía más remedio que regresar a casa, al llegar a esta me hice intangible hasta llegar a la sala. Fue entonces que lo vi.
— ¡¿Donde te habías metido?! — cuestione mirando a mi otro yo.
— ¡Y eso a ti que te importa!— contestó a la defensiva.
— ¿Pueden dejar de gritar? — dijo una voz muy familiar.
Me acerqué a él, Jazz estaba justo frente a Dan. Tenía algo en sus manos, algo muy pequeño a decir verdad. Lo tenía en la mesa, lo sostenía con sus dedos del brazo donde aún tenía el yeso y con la otra le estaba haciendo algo. Un momento, ¿desde cuando se lleva tan bien con él?
— ¡Listo! — exclamó levantándose del lugar con una sonrisa — Ya quedó, ahora solo espero que funcione.
— ¿Que están haciendo? — pregunté confundido y acercándome aún más a ellos.
Jazz me mostró su mano, en ella yacía un hermoso anillo con una gema azul en el centro.
— Bien Dan — habló mi hermana entregándole la joya — Es hora de ver si funciona.
Mi otro yo asintió, alzó en vuelo y salió de la casa usando su intangibilidad. Mientras tanto Jazz veía un reloj que traía en su muñeca. Y me vuelvo a preguntar, ¿desde cuando le habla tan bien?
El reloj en la muñeca de mi hermana emitía un sonido muy parecido al de un radar. Cuando Dan regresó la miró demasiado serio.
— ¿Y bien? — cuestionó mi otro yo — ¿Funciona ó no?
— Si — contestó ella con una sonrisa, ¿pero que le sucede a Jazz? ¿Desde cuando le habla tan bien? Creo que me he hecho esta pregunta al menos dos veces. Hace unos días no podía ni verlo a la cara.— Funciona muy bien, incluso pude rastrearte cuando te hiciste intangible e invisible — se acercó a él y colocó el reloj en su muñeca — Toma, ya está listo.
— Gracias — contestó Dan, ¿acaso le había dado las gracias a Jazz? Bien esto es más extraño de lo que pensé, volé tantas veces por Amity Park que seguramente estoy en otra dimensión. Si eso debe ser.
— No hay de que — respondió Jazz amablemente, ahora estoy más que seguro que esta es otra dimensión. — Saluda a Sel de mi parte.
Dan estaba a punto de irse, fue entonces que me armé de valor.
— ¡Oye! — grité para que me hiciera caso, ó al menos me pusiera algo de atención.
— ¿Que demonios quieres? — cuestionó después de lanzar un gruñido. ¡Vaya! Este tipo es un malhumorado, sigo preguntándome si yo soy igual.
— ¿Donde has estado? — pregunté acercándome a él — Los he estado buscando, a ti y a Sel. ¿Donde te la llevaste?
— Eres demasiado idiota si crees que te lo diré — comentó dando media vuelta y dejándome ahí. ¡Hijo de su..! Bien, cálmate, tranquilo Danny, respira.
— Sé que quieres protegerla, pero si algo ocurre al menos déjanos saber dónde están — hable más tranquilo — Ni siquiera sabemos si viven en la calle ó en las alcantarillas.
Una carcajada se escapó de mi otro yo. ¡¿Que diablos era tan gracioso?!
— ¿De verdad me crees tan estúpido como para dejarla vivir en condiciones tan deplorables? — cuestionó dándome cierta tranquilidad, al menos ella está en un buen lugar, creo. — Ella está bien, así que no tienes de qué preocuparte, nadie la encontraría en donde está, ni siquiera sospecharían que ella vive en un lugar así.
¿Pero que habrá querido decir? ¿Es que acaso la tiene en un lugar muy cerca? ¡Ni siquiera sé si vive en la casa de a lado! Tengo que seguirlo, sin importar lo que vea. Ó a donde vaya.
Levantó el vuelo y salió de los Laboratorios Fenton. Inmediatamente salí tras él. Cuando me asomé a la acera no lo vi, ni siquiera pude sentir su presencia. Miré a ambos lados de la calle, pero solo pude ver a un hombre de cabello algo largo caminando hacia la izquierda y a una chica rubia junto a un joven de cabello castaño del otro lado. ¡¿Pero que demonios acababa de ocurrir?! ¡Lo vi salir! Me elevé varios metros para buscarlo desde arriba, ¡pero nada!
Regresé nuevamente a casa, al entrar vi a Jazz. No me quedaría con la duda de lo que estaba pasando. Necesitaba investigar.
— Jazz — hablé mientras dos aros de luz me atravesaban regresándome a mi forma humana. — ¿Puedo hablar contigo?
Ella levantó la vista, dejándome ver sus ojos claros. Una mirada comprensiva seguida de una sonrisa me respondieron.
— ¿Es por Dan? – cuestionó mirándome tranquila.
— Pues... — comenté rascando mi nuca. Obviamente es por él Jazz. — Solo te quería preguntar un par de cosas. — De hecho varias hermana. ¿Por que te llevas tan bien con él? ¿Te poseyó? ¿Por que le ayudas? ¿Sabes dónde está Sel? ¿Te dijo algo? ¿Desde cuando lo has visto? ¿Que cosa le diste?
— Bien, él me dijo que no comentara nada, pero eres mi hermanito — dijo esto posando su mano sana en mi hombro — No podría esconderte nada. ¿Que me quieres preguntar? — comentó dándome una de aquellas miradas. Una de esas que solo Jazz tiene.
— ¿Por que eres amable con él? ¡Tu lo odias! — dije levantando mis manos al cielo.
— Bueno, Dan llegó hoy en la mañana. Estaba a punto de dispararle con la nueva arma de papá. Hasta que me dijo el motivo por el cual estaba aquí. — dio un suspiro y después continuó — Me pidió ayuda para un rastreador, uno tan pequeño que cupiera en un anillo.
— ¿Un anillo? — cuestione confundido.
— Así es Danny, yo al principio me negué, pero después de escucharlo, lo pensé durante unos minutos. — Se hizo hacia atrás en el sillón y posó su brazo en el yeso que envolvía al otro — Quiere saber dónde está Sel todo el tiempo, le dará el anillo como un regalo. Pero este, tiene el rastreador, podrá encontrarla incluso si usa su invisibilidad ó la intangibilidad. Está preocupado por la seguridad de la chica. Eso fue lo que me hizo cambiar de opinión.
— ¿Y tú le creíste? — cuestioné algo molesto y cruzando los brazos, pues no sabíamos si podíamos confiar en él.
— No lo hice por él, fue por ella — esas palabras hicieron que mi enojo se esfumara de inmediato — Sel ha sufrido mucho en esta época, y los fantasmas de aquí también quieren su poder. — bajó la mirada, dio un suspiro — Si tan solo supieran.
— ¿Saber que Jazz? — cuestioné preocupado por la cara que había puesto mi hermana, ella no es así.
— El poder dentro de ella no se puede obtener en su totalidad — habló dejándome perplejo — Si alguien quisiera su poder obviamente tendría que matarla, pero eso no le asegura a ese alguien que el poder no se esfumara de sus manos en cuanto lo tenga.
— Es decir que existe el riesgo de que el poder desaparezca...
— Una vez que esté fuera del cuerpo de Sel — concluyó mi hermana por mí, esto es malo, muy malo.
— Entonces si eso llegara a suceder... — hablé esperando la respuesta de mi hermana.
— Ella habrá muerto por nada — comentó causando que tragara saliva.
— ¡Pero Dan! — exclamé bastante asustado, pues si eso llegara a ocurrir estoy completamente seguro de lo que pasaría.
— Lo sé Danny, — comentó Jazz mirándome de la misma forma en la que yo la estoy mirando ahora, asustado — Será capaz de destruir todo y a todos.
— Esto se pone cada vez peor — comente pasando mis dedos entre mi cabello, estaba lo que le sigue de frustrado — Tenemos que estar al pendiente de ella. — si algo le pasa a ella, será el fin de esta época, mi época.
— Esa es la razón por la cual Dan vino aquí — comentó mi hermana sacándome de mis tortuosos pensamientos — Necesita nuestra ayuda, aunque se niegue a aceptarla del todo.
Le dediqué a mi hermana una mirada, una que solo ella y yo entendemos. Me levanté del sillón y miré al techo.
— Ahora vuelvo — dije antes de que dos aros de luz me recorrieran de arriba a abajo y salir volando de los Laboratorios Fenton. Necesito asegurarme de algo, y ese algo es que Vlad no este por aquí.
No sé dónde estoy, el paisaje es igual al de mi época, destruido, a lo lejos puedo notar que el escudo no está. Camino entre escombros, hay cadáveres alrededor.
— ¡Bridgette! — escucho gritar a alguien, una mujer. Lo cual hace que me detenga en seco.
Volteo a los lado buscando a la persona que gritó, pero no veo nada. Solo edificaciones destruidas y una que otra de pie, además de columnas de humo que se elevan a varios metros en aquel tétrico cielo gris y rojizo.
— ¡Bridgette! ¡Hija! — grita nuevamente la mujer, pero esta vez de una manera desgarradora. Un nudo en mi garganta se hace presente. — ¡¿Donde estás mi amor?!
— ¡Hola! — grito en busca de respuestas, pero nadie contesta, no al menos en unos minutos.
— ¡Bridgette! — grita de nuevo, está vez la escucho más cerca. Corro hacia la dirección donde la escuché.
Es cuando veo a una mujer, inmediatamente me detengo. Camino lentamente hacia ella. Me está dando la espalda, se escuchan sollozos, tiene sus manos cubriendo su rostro, su cabello es negro y rizado, trae puesto un suéter rosa pálido, una falda blanca, y unos zapatos negros. Toda su ropa, incluso sus zapatos están sucios, por lo que alcanzo a ver, también están rotos.
— ¡Disculpe! — habló alzando la voz para que me escuche — ¿Se encuentra bien?
— ¿Bridgette? — pregunta provocándome un nudo en el estómago — ¿Hija eres tú? — mis párpados se abren en su totalidad, al mismo tiempo que tragó saliva, ella levanta la cabeza y quita sus manos de su rostro.
— ¿Que ha dicho? — cuestiono con un nudo en la garganta.
— Mi niña — habla dando la vuelta lentamente — Mi niña está a salvo del monstruo.
Doy un paso hacia atrás, ¿cual monstruo? ¿Cual niña?
Es cuando escucho una sirena, varias luces se encienden, empiezan a buscar algo en el cielo. Miro hacia arriba, buscando alguna señal del monstruo que acaba de mencionar la mujer. Pero no veo nada, sólo nubes negras y grises en el rojizo cielo.
Siento un jalón, al mirar frente a mi está la mujer, me toma por los hombros y me sacude. El horror invade cada centímetro de mi cuerpo, acompañado de un escalofrío recorriendo mi espina. Aquella mujer está frente a mi, pero ella arde en llamas verdes, veo como su piel se calcina casi de inmediato, veo como se desprende de sus huesos y cae a pedazos. Mi rostro no expresa otra cosa, más que pánico y terror.
— ¡HUYE BRIDGETTE! ¡NO DEJES QUE TE ATRAPE! — grita mientras me sacude — ¡SÁLVATE HIJA! ¡SALVANOS!
El pánico me invade y la alejo de mi con un empujón, ella cae mientras se retuerce entre las llamas. Empiezo a correr en sentido contrario, es cuando veo que los cuerpos desmembrados empiezan a moverse.
— Sálvanos Bridgette — pronuncian mientras se arrastran detrás mío — Él nos hizo esto. — escucho a mis espaldas mientras trató de huir con todas mi fuerzas. Pongo toda mi esperanza en mis piernas, la desesperación comienza a invadirme. Mi angustia crece cada vez más.
Es entonces cuando siento un jalón en una de mis piernas. Caigo de lleno entre los escombros, aún siento que jalan mi pierna. Al mirar hacia esta un grito se escapa de mi garganta sin siquiera poder evitarlo. Un cadaver sin la mitad del cuerpo me tiene tomada de mi pie. Uno de sus ojos cuelga fuera de su cuenca sosteniéndose solo por el nervio óptico, su mandíbula dislocada de un lado se balancea mientas yo trato de soltarme.
— Él nos hizo esto y tú lo estás ayudando — habló el cadáver con algo de dificultad mientras su quijada se movía.
— ¡Suéltame! — grité con la voz quebrada — ¡No sé de que hablan! ¡Suéltame! — le exigí nuevamente en un grito.
— ¡Sálvanos! — gritó otro cadaver tomándome de mi brazo derecho, este tenía la mitad del rostro sin piel, mostrando su cráneo.
— ¡Sálvanos! — habló otro tomando mi brazo izquierdo, este mostraba su cerebro, no tenía la tapa del cráneo.
— ¡SUÉLTENME! — grité desesperada, empece a llorar — ¡SUÉLTENME MALDITA SEA!
— ¡Sálvanos! ¡Sálvanos! — gritaban en mis oídos una y otra vez.
— ¡SUÉLTENME! — grité levantándome de golpe. Mi vista recorrió el lugar donde me encontraba, la habitación de color blanco con un balcón me decían que estaba a salvo, pero ese temblor en mis manos y mi agitada respiración, eran la evidencia de una maldita pesadilla, ¡una puta pesadilla!
El sonido de una puerta abrirse de golpe ocasionó que saltara y apuntara con mi mano hacia esta.
— Tranquila — habló Dan levantando las manos en señal de defensa — Tranquila, soy yo — concluyó esto bajando lentamente sus manos.
Solté un suspiro, bajé mi mano colocándola en mis piernas. Dan se acercó a mí, se sentó en la orilla de la cama y me abrazo. Me acurruqué en su pecho. Comenzó a acariciar mi espalda, al parecer eso me tranquilizaba, tenerlo a mi lado, era lo mejor en estos momentos. A pesar de eso, aún seguía temblando.
— ¿Pesadilla? — preguntó con el mismo tono de voz que siempre usa, aquel tono cuando tengo una pesadilla.
— Si — susurré asintiendo con la cabeza.
— ¿Que fue está vez? — cuestionó acariciando mi cabeza.
— Una señora envuelta en llamas de color verde, gritándome "Bridgette sálvate" — hablé aún sintiendo ese escalofrío en mi cuerpo.
Dan, no me dijo nada, eso me preocupó. Él siempre trata de consolarme y decir que solo fue un mal sueño. Levanté mi rostro, al mirarlo sentí un nudo en el estómago. Su rostro reflejaba tristeza.
— Dan — susurré colocando mi mano en su pecho — ¿Sucede algo malo? ¿Que ocurre?
Él no me miró, seguía con la misma expresión y la mirada pérdida.
— Dan, ¿quien es Bridgette? — cuestione ansiosa, pues tan solo la mencione y él cambio repentinamente. — Contéstame por favor.
Su mirada se posó en la mía, aquellos ojos color sangre se veían cristalinos, como si aquellas gotas saladas amenazaran con salir en cualquier momento.
— Tú eres Bridgette — habló dejándome totalmente atónita.
— ¡¿QUE?! — fue mi único que pude pronunciar.
Entrevista a Selenia
He visto muchos especiales de preguntas en las que lo ponen como un capítulo más. Bien he decidido que yo fusionaré ambos. Ya que la primera vez que me lo hicieron me ilusione con que era un capítulo más y no quiero hacerles algo así. Bien sin más rodeos les dejo las respuestas de la joven más protegida por nuestro fantasma favorito, Selenia.
Caminaba tranquilamente por Amity Park cuando en mi celular llegaron muchas notificaciones. Eran nada más y nada menos que muchísimas preguntas y todas iban dirigidas para la chica a la cual yo estaba buscando.
Llegué frente al enorme portón que resguardaban a esos hermosos departamentos de lujo. El guardia de seguridad platicaba con una joven y estaba distraído, así que me colé por la puerta principal. Que nula seguridad, Dan debió conseguir un mejor lugar.
Entré al hermoso ascensor y pulsé el piso correcto, al menos Dan me había dado la dirección correcta. Vaya que fue difícil convencerlo.
Al llegar al piso en el que se encontraba la chica caminé por el pasillo hasta llegar a esas enormes puertas de caoba finamente talladas. Este hombre está loco, vaya que a gastado mucho en esto.
Toqué el timbre, pasaron solo un par de segundos cuando está se abrió ligeramente.
— ¿Hola? — preguntó aquella joven de ojos azules y cabello castaño.
— Hola — respondí saludando con mi mano — ¿Selenia? ¿No?
— Si, ¿como sabes mi nombre? — preguntó abriendo un poco más la puerta.
— Dan me lo dijo — contesté acercándome un poco a ella.
— ¿Dan? — cuestionó confundida. — ¿Pero como?
— Una larga historia entre él y yo — dije sonriendo, y vaya que era larga. — Solo te haré unas preguntas, son de tus fans.
— ¡¿Que?! — preguntó bastante sorprendida — ¡¿Tengo fans?!
— ¡Claro! — contesté mostrando mi libreta — ¿Bueno me dejarás hacerte unas cuantas preguntas?
— Bien, supongo que es para mis fans — contestó sonriendo — Pasa, adelante.
Al pasar al departamento pude confirmar que de verdad era hermoso, una elegante sala de color rojo nos esperaba justo en el centro frente a una enorme pantalla de plasma. Literalmente abrí mi boca al ver lo lindo que era todo. Dan tiene buen gusto, un muy buen y costoso gusto.
— Siéntate — dijo ella tomando lugar en un sofá frente a mi.
— Gracias y bueno, empecemos — dije sacando mi libreta.
Bien comenzaremos con las primeras preguntas y son las de... Franklinita
1.- ¿Que se sintió haber "soñado" ese sueño húmedo con Dan?
— ¿Pero como saben eso? — preguntó mientras un tono color carmín resaltó en todo su rostro.
— Tu solo responde — dije señalándola con mi bolígrafo.
— Bien, yo... amm... bueno — inhaló profundo y luego exhaló — Pues, fue lo más bonito que me haya pasado, Dan me atrae muchísimo. Ese sueño fue lo más cercano a tener una relación con él...
— ¿Relación? — pregunte mirándola pícaramente.
— No lo mal interpretes — habló haciendo un ademán con sus manos — Lo que quiero decir es que... fue lo más cercano a estar a su lado, es difícil acercarse a él. Si, Dan es sumamente atractivo y no he podido evitar pensar de forma... ya sabes. Como hombre.
— Bien en pocas palabras sentiste placer — hablé directamente.
— Amm... pues si — contestó rascando su nuca.
— Bien, pasemos a la siguiente pregunta...
2.- ¿Naranja o banana?
— Definitivamente Naranja — contestó sonriente.
3.- Si pudieras y puedes, ¿dominarías al mundo y que Dan sea tu caballero con un amor a escondidas?
— Pues, en esta época no me han hecho nada, aunque si lo hiciera... obviamente Dan sería mi mano derecha, y bueno si él quisiera... claro que lo amaría, no importaría si fuese a escondidas. — comentó soltando un suspiro.
4.- Si fueras un power ranger, ¿que color serías?
— Pues, el azul, siempre me ha gustado ese color. — respondió señalando un suéter del mismo color.
5.- ¿Cual es la fórmula secreta de la cangreburger?
— Bien, que yo sepa es vegetariana, esa es la fórmula secreta, no lleva carne. — dijo esto sonriendo.
— ¡Excelente! Ahora vamos con las preguntas de AryPhan
1.- ¿Que se siente que Dan realmente te ame?
— ¿Que Dan me ame? — preguntó bastante sorprendida — No estoy muy segura de ello, pero si eso fuera real, me siento como si estuviera montando un hermoso unicornio que pasea alegremente por un campo de flores y mirando un arco iris.
— ¿Ósea..? — cuestioné tratando de entenderla.
— Se siente hermoso sin duda alguna — dijo esto cubriendo sus mejillas.
2.- ¿Cuantas veces has intentado besar a Dan?
— Oh vaya, esa no la esperaba — dijo riendo nerviosa — Pues, al menos unas 15 veces si.
— Vaya que eres insistente — comenté sonriendo y pasando la hoja de mi libreta.
— Bien ahora las de ElizabethDemona
1.- ¿Como te has enamorado de Dan? Por qué ya no tienes pasado, quería saber cómo has llegado a amarlo a pesar de portarse tan frío y distante contigo.
— Bueno, al principio yo creí que era admiración ó algo por el estilo, no niego que a veces Dan si era muy frío y cruel, pero no todo el tiempo. Habían esos pequeños lapsos en los que era más cálido y dulce. Se podría decir que Dan tiene una actitud agridulce, a pesar de que yo no recuerdo quién fui ó quien soy, Dan ha estado ahí siempre. Me ha protegido y cuidado, siendo distante y poco afectuoso. Juro que creí que era agradecimiento, admiración, e incluso idolatría. Pero lo descubrí cuando desapareció, sentía que una parte de mi me faltaba, es como si el aire no me alcanzara. Sin duda lo extrañaba demasiado, no era como si extrañaras a un amigo. Es esa sensación de desesperación por ver a esa persona que te hace falta y que la quieres a tu lado. Es ahí cuando descubrí que me estaba enamorando de él, de esa fría actitud. Aquellos gestos que hace cuando se molesta, de su voz, su sonrisa destacando esos colmillos. — suelta como tres suspiros al mismo tiempo — Su brusquedad al decir las cosas, es presumido, muy arrogante pero encantador al mismo tiempo. Dan es muy inteligente, pero de igual manera tiene una fuerza brutal. Me enamoró todo de él. Absolutamente todo. ¿Ella que haría en mi lugar?
La miré perpleja ante lo que acababa de decir, vaya que está enamorada... y mucho.
— Bien, vamos con la 2da pregunta, y le haré tu pregunta, por eso no te preocupes — hablé mirando la libreta.
2.- ¿Que se siente tocar su cabello de fuego? ¿Lo has tocado?
— Si lo he tocado, y no es de fuego en su totalidad, el cabello de Dan es muy fino y suave, muy delicado también, son como hilos de seda... envueltos en fuego. Es por eso que parece que se puede atravesar fácilmente como si se tratara de una llama. Este es tibio dependiendo del humor en el que se encuentre. Cuando está en una batalla o demasiado enojado este sube su temperatura. Pero cuando está en un estado neutro es tibio.
— De acuerdo... vayamos a la siguiente pregunta...
3.- ¿No has intentado anteriormente robarle un beso mientras duerme?
— Jajajajajaja, ¿por qué preguntan eso? — cuestiona nerviosamente.
— Son tus fans, ¿que quieres hacer?
— Bueno... de hecho no lo intento, las veces que ha dormido junto a mi ó cerca de mi, lo he besado en los labios, lo más suave posible. Para que no sienta, he de admitir que sus labios son muy suaves.
— Genial, bien ahora pasemos a la pregunta más seria...
4.- Teniendo todo ese poder dentro de ti. ¿Nunca pensaste que si fueras completamente fantasma podrías llegar a controlar ese poder? ¿Y por qué Dan nunca a intentado entrenarte como lo hizo Danny?
— Si lo he pensado, esto de ser mitad monstruo no es muy grato para mi. Siento que al ser menos humana que fantasma, no resistiré del todo. Ya sabes, que moriré. Si fuera totalmente fantasma como lo es Dan, Pariah ó alguno de ellos podría con esta maldita carga fácilmente.
Y sobre lo del entrenamiento, no lo sé, supongo que no sería muy paciente con alguien que no sabe absolutamente nada. Dan es un impaciente de primera, en cambio Danny es todo lo contrario, es muy lindo y amable.
— ¡Excelente! Por el momento son todas las preguntas, muchas gracias por contestarles a tus fans. — dije levantándome y estirando mi mano.
— No hay de que, hice lo que pude — respondió levantándose y estrechando mi mano — Es que algunas si son bastante atrevidas.
— Oh, es cierto, esta pregunta me la hizo un chico — dije causando que me mirara curiosa.
— ¿Como se pronuncia tu nombre? ¿Así como se escribe?
— Oh, no. De hecho se dice Seline — respondió con una linda sonrisa.
— Muchas gracias por todo — dije caminando a la puerta.
— Hasta luego — dijo antes de que yo saliera del departamento.
Caminé por el pasillo observando las respuestas que había dado Selenia cuando choqué con alguien. Al mirar hacia arriba pude ver aquel rostro que yo ya conocía bien.
— Hola Dan — saludé al hombre frente a mi.
— Hola Kat — pronunció en un tono que me dio escalofríos. — ¿Ya te vas?
— Si, después nos veremos para entrevistarte a ti — dije tratando de controlar ese temblor que se hacía presente en mi cuerpo.
— Lo dudo — respondió de una manera cortante.
— Nos veremos, ya lo verás. Por cierto, una chica te manda un beso — dije riendo.
— ¡Deagh! — exclamó antes de seguir su camino.
Yo solo moví la cabeza en señal de negación, este hombre no cambia...
Listo espero y este especial de preguntas les haya resuelto alguna que otra duda. Ahora sí el capítulo.
Mi cerebro no reaccionaba a las palabras que habían salido de la boca de Dan. Trataba de asimilarlo, de verdad trataba, pero me era imposible. ¿Yo soy Bridgette? ¿Entonces no soy Selenia? ¿Que pasa? ¿Quién soy?
— ¿Bridgette? — cuestioné mirando a Dan. Mi rostro lo decía todo, estaba confundida, — ¿Quien soy Dan? — le pregunté con al voz quebrada al joven de ojos rojos que me miraba con nostalgia, ni siquiera me di cuenta en que momento se formó un nudo en mi garganta.
— Tu verdadero nombre es Bridgette — habló dejándome atónita, eso quiere decir que yo...
— ¿Entonces no me llamo Selenia? — cuestioné seria y aguantando el llanto.
— No — dijo él bajando la mirada.
— ¡¿Me mentiste?! — exclamé algo alterada, me aleje un poco de él pues si me había mentido en mi nombre no sabía en qué más lo pudo haber hecho — ¡¿Por que lo hiciste?!
— Sel, tranquila...
— ¡Mi nombre no es Selenia! — grité alejándome aún más de él. Mi respiración era agitada, mi cuerpo temblaba y mi cabeza comenzó a dar mil vueltas, tome mi cabeza con ambas manos. Fue entonces que sentí mucho calor, demasiado calor, traté de levantarme de la cama pero tropecé.
— ¿Estás bien? — cuestionó Dan acercándose a mi.
— ¡No te me acerques! — grité de rodillas en el suelo, a lo que él se detuvo, ni siquiera sé por qué me comporto así con él, ¿será el hecho de que me ha mentido? No, no es eso. Me duele que no me haya tenido la suficiente confianza como para hacerlo. Hablarme de mi pasado. ¿Que es lo que oculta? El calor no se iba, al contrario, se hacía más fuerte.
— Sel, cálmate — pronunció acercándose lentamente a mi — Todo estará...
— ¡NO! — grité tomándolo de la muñeca antes de que me tocara, ni siquiera lo miré — ¡Nada estará bien! — hablé levantándome sin soltarlo, aquel agradable calor aumentaba, inundando cada parte de mi ser. Una agradable obscuridad me envolvió. Al abrir los ojos me sentía otra, alguien capaz de hacer lo que sea. — Y ya nada lo estará — continúe dándole un empujón, lo suficientemente fuerte como para mandarlo directo a la sala.
Inmediatamente di media vuelta y salí por la ventana. Mi velocidad era otra, yo era otra. El viento me daba de lleno en el rostro haciendo que mi cabello se ondeará a causa de este.
Me sentía libre, sin duda alguna no era yo. Este poder es lo mejor que me pudo pasar. Nadie podrá párame ahora.
Dos aros de color rojo me atravesaron. Una intensa adrenalina se apoderó de mi. Creo que le haré una visita al traidor se Dash. Ese hijo de perra me las tiene que pagar. ¿Donde estás maldito?
Me detuve a la mitad de la cuidad, si yo fuera un adolescente idiota y engreído, ¿donde estaría? Vaya, si que es difícil pensar como un estúpido. Bajé lentamente hasta aquel parque donde me lo topé por primera vez.
— ¡Selenia! — escuché a mis espaldas, me di la vuelta para encararlo.
— ¿Que es lo que quieres Dan? — cuestioné con fastidio, pues a decir verdad no estaba muy contenta con él.
— No vayas a cometer alguna estupidez de la que después te arrepientas — comentó bastante serio y caminando hacia mi.
— ¿En serio? — cuestioné desafiante — ¿Como que?
— Como asesinar a Dash — comentó tomándome por sorpresa, ¿como carajos lo supo? — Por la cara que tienes parece que adiviné tus intenciones. — dijo esto quedando a un par de pasos de mi.
— ¿Y si así fuera que? — pregunté cerrando mis puños — Tu no podrías detenerme — dije con una sonrisa de lado.
— No me retes — dijo después de soltar un gruñido.
— Por favor — dije poniendo los ojos en blanco — No eres lo suficientemente fuerte como para enfrentarme. — respondí sonriente y colocando mis manos en mi cintura.
— No quiero hacerte daño — comentó provocando que mi sonrisa desapareciera, — Por favor, no hagas esto.
— ¿Así que no quieres dañarme? — pregunté mientras un nudo en mi garganta de formaba, apreté mis labios en una fina línea, — ¡¿Y el haberme mentido que es entonces?!
— ¡Quiero protegerte! — gritó el fantasma frente a mi.
— ¡¿De que?! ¡¿De quien?! — grité comenzando a enojarme — ¡¿Desde cuando no quieres que nada me pase?!
— ¡DESDE QUE TE CONOCÍ! — gritó aún más fuerte que yo.
—¡¿Y POR QUÉ?! ¡¿PARA OBTENER MI PODER ANTES QUE NADIE?! ¡¿PARA PROTEGERTE A TI MISMO?! — exclamé con todo lo que dieron mis pulmones al mismo tiempo que me acercaba a él y le daba un empujón — ¡¿POR QUÉ?! — Dan se quedó callado, bajo la vista y pude observar que apretó los puños — ¡CONTÉSTAME!
— ¡MALDITA SEA SELENIA! — gritó tomándome de los hombros y mirándome a los ojos — ¡¿NO PUEDES ENTENDER QUE NO QUIERO PERDERTE?! ¡¿NO COMPRENDES QUE QUIERO QUE ESTÉS A SALVO!?¡FUE MI CULPA QUE LA ÚLTIMA VEZ QUE TE DEMOSTRÉ LO QUE SENTÍA CASI TE ASESINARAN!— exclamó dándome una sacudida, su voz se quebró en la última palabra, me quedé callada mientras sus ojos se ponían cristalinos. — Eres todo lo que tengo — susurró bajando su rostro y soltándome lentamente. Me quedé totalmente estática. Es cuando apenas mi cabeza reaccionó a esa mirada empapada en gotas saldas. ¿Dan llorando? Ese hombre fuerte, valiente y sin ningún miedo. Ahora me mostraba su lado más débil, el cual yo creí que no existía. Escuché un sollozo. Bajé la vista inmediatamente y pude ver cómo su cuerpo presentaba pequeñas contracciones. ¿De verdad está llorando? Sentí un vacío en mi estómago. ¡Maldita sea! ¡Mi Dan está llorando! ¿Que mierda pasa conmigo? ¿Por que lo trato así? Él siempre ha estado conmigo, y si me ocultó cosas debió tener sus razones.
— No — susurré levantando su rostro, y efectivamente las lágrimas rodaban por sus mejillas, un nudo en mi estómago se formó al verlo así, soy una maldita mal agradecida, soy una estúpida, eso es lo que soy, ¿como puedo lastimar al hombre que amo? — No, Dan, yo no quise...
No pude decir nada, sus ojos, aquellos ojos rojos que me miraban, eran opacados por abundantes lágrimas. Acuné su rostro entre mis manos, ni siquiera me di cuenta en que momento cayó de rodillas frente a mi. Lo miré por un par de eternos segundos, de estos se escaparon un par de gotas, las cuales yo sequé con mis pulgares al mismo tiempo que acariciaba sus mejillas. Sin darme cuenta mi vista se ponía borrosa. Ese nudo en mi garganta se hizo aún más fuerte. Hasta que ya no pude contenerlas más.
— No, Dan — susurré con la voz entre cortada, sentí como aquellas gotas traicioneras caían por mi rostro, esta vez me dejé llevar por mis sentimientos, lo que en verdad yo quería decirle — No mi amor, no llores. No puedo ver que estés así. Por favor, no llores por mi culpa. — dije esto último secando una última lagrima de las mejillas de mi amado fantasma.
Sin más me acerqué a su rostro plantando mis labios sobre los suyos. Y como la ultima vez, creí que solo quedaría en ese infantil gesto. Estaba más que segura que me diría lo mismo que aquella vez en el laboratorio superior. Que no volviera a hacer algo así de tonto.
Me equivoqué.
Sentí como sus manos tocaron mi rostro, para así, acercarme más a él y profundizar aquel beso. Cerré mis ojos dejándome llevar por esas millones de sensaciones que Dan provocaba en mi. Abrí mis labios permitiéndole entrar, sentí su fina lengua recorrer mi boca. Jamás en mi vida creí que esto pasaría, nunca pensé que Dan me besaría de la forma en la que lo hace ahora. Un beso intenso, pero a la vez empapado de ternura. En ese momento sentí como ese enojo se esfumaba de mi, todo, absolutamente todo dentro de mi, se sentía bien, me sentía feliz. La persona más feliz del mundo. Esa era yo en estos instantes. Esa energía y adrenalina se escapaban de mi cuerpo.
Nos separamos tratando de recuperar el aliento, yo aún tenía mis ojos cerrados. Estábamos tan cerca, sentía como la punta de mi nariz tocaba la suya. Él aún me tomaba del rostro. Sentí como recargó su frente en la mía. Abrí mis ojos encontrándome con aquellos de color rojo, nunca pensé que él me correspondería.
— Me encantan tus ojos — susurré posando mi mano en su mejilla — Te amo Dan. Amo todo de ti.
Él me dedicó una sonrisa de lado, fue entonces que desvió la mirada.
— Perdóname — susurró formando electricidad en su mano, fue que me di cuenta de sus intenciones. Él hacia eso con las personas y hacia que cayeran inconscientes.
Con tan solo concentrarme un poco me hice intangible para que no me tocara.
Él se sorprendió.
— No dejaré que me desmayes con eso, no en el día más feliz de mi vida — susurré mientras nuevamente lo tomaba por el rostro y unía mis labios a los de él, está vez fue más rápido, me separé mirándolo directamente a los ojos — Quiero estar siempre contigo Dan. No importa lo que venga, siempre y cuando este a tu lado.
— La última vez te lastimaron — susurró con la voz quebrada, me tomó de la mano, apretando un poco su agarre.
— La última vez no tenía poderes — contesté dedicándole una sonrisa de lado — Ahora puedo defenderme — continúe entrelazando mi mano con la suya.
— Es por eso que temo por tu vida — dijo acomodando mi cabello detrás de mi oído — Ahora que tienes poderes, los cuales van más allá que los míos, temo que... — no dijo nada más, bajó la mirada tratando de ocultar lo que sus ojos gritaban. Tiene miedo a que me maten.
— Dan — hablé con un suave tono de voz, al mismo tiempo que levantaba su rostro tomando su mentón — Nada me ocurrirá, puedo lograr esto, pero solo si tú me ayudas a controlar este poder. — dije esto último mirándolo a los ojos.
— Jamás pensé que llegaría el día en el que me pidieras que te entrenara. — dijo apretando más el agarre de nuestras manos entrelazadas — No estoy seguro de esto — concluyó frunciendo su entrecejo.
— ¿Entonces? — cuestioné antes de soltar un suspiro — ¿Me ayudaras?
Dan bajó la vista aún con el ceño fruncido, apretó sus labios en una fina línea. Así pasaron los segundos más largos de mi vida. Hasta que por fin me miró.
— Lo haré — soltó al fin y dedicándome una sonrisa de lado, esas que tanto me gustan — Solo por qué tú me lo has pedido.
— Gracias — dije cerrando los ojos mientras una sonrisa se dibujaba en mi rostro. Después de tanto tiempo, después de todo, soy feliz. Jamás olvidaré este día... jamás.
— Pero... — pronunció el hombre frente a mi haciéndome abrir los ojos, un momento, ¿dijo pero? ¿Dan me acaba de decir "pero"? — Hay algo que debo confesar — habló mirándome directo a los ojos.
Eso me heló la sangre, ¿ahora que?
Sin más dos aros de luz atravesaron su cuerpo de arriba a abajo. Lo miré atónita, no pude evitar un suspiro ante lo que se hallaba frente a mi. Un hombre de largos cabellos negros amarrados en una cola de caballo y de piel ligeramente bronceada, yacía frente a mi en lugar de mi amado fantasma, aquel el cual, según yo ya conocía, incluso su barba se había vuelto de color azabache. Lo único que no cambió fue el color de sus ojos, aún seguían siendo rojos.
— ¿Tienes..? — alcancé a pronunciar antes de perderme nuevamente en el rostro de aquel hombre.
— ¿Un lado humano? — continuó el por mi, a lo cual yo asentí con la cabeza confirmando que esa era la pregunta que estaba a punto de hacerle — Parece que si — contestó con una bella sonrisa de lado. — Y... ¿que opinas?
— Que eres igual de guapo en tus dos formas — contesté con un ligero rubor en mi rostro.
— Sin duda eres lo mejor que me ha pasado — contestó envolviéndome en sus brazos. — Por favor no comentes nada, no quiero que se enteren de que tú y yo...
— Lo sé — dije entendiendo a la perfección lo que trataba de decir — Lo entiendo — susurré a su oído antes de darle un beso en la mejilla.
Ya había recorrido la mansión de pies a cabeza, no había rastro de Vlad. Aún así nadie me quitaba de la cabeza que ese loco podría haber regresado. Hace dos años que había ocurrido aquel incidente en el que se había quedado flotando en el espacio. Eso le pasó por ambicioso y egoísta. Más aún por meterse con mamá.
Salí de la enorme mansión abandonada, pensando en alguna posibilidad de controlar todo ese poder que yacía en Sel, además de que cada vez la curiosidad de en dónde estaba ese par era más grande. Seguía sin siquiera imaginar donde se la había llevado, más por lo que había dicho.
Decidí bajar y caminar un rato por las calles de Amity Park, no podía sacar de mi cabeza aquella imagen, esa en la que Sel moría y Dan nos mataba a todos, a cada uno de nosotros. Sin querer mis piernas me llevaron hasta la casa de aquella hermosa joven de ojos amatista y cabello azabache. Amo tanto a Sam que no puedo evitar buscarla cuando necesito algún consejo e incluso un abrazo. Sigo un poco asustado por la reacción que Dan tuvo para con ella. El querer asesinarla tan solo para que yo sintiera lo que él en estos momentos, me hace pensar en que es un asesino psicópata y debo eliminarlo. Pero por alguna razón no puedo. Tal vez ya no lo considero una amenaza desde que supe su pasado.
Ya no lo veo de esa forma. He dejado de verlo como el peor de mis enemigos. De hecho estoy empezando a verlo como alguien más cercano a mi.
Un amigo.
¿Por qué? Tal vez el motivo sea que ahora lo conozco un poco más, a pesar de que amarró con una soga de ectoplasma a mi familia, amigos y mi maestro, a un enorme contenedor de salsa altamente inflamable para que ellos murieran. He dejado de verlo como un enemigo.
Estoy convencido de que no siento lo que él, sé que jamás podré saber por lo que él pasó al casi perder a la mujer que ama. No imagino eso con Sam, no con mi amada Sam.
Solo puedo imaginar de lo que será capaz si algo le sucede a esa chica en esta época. Estoy más que seguro que el Apocalipsis se quedará corto.
Han pasado ya unos minutos desde que llegué a la casa de Sam. Sigo parado afuera de la puerta. No sé si tocar, pues sus padres aún desaprueban el hecho de que ella siga siendo mi "amiga" a pesar de haber salvado el planeta. Ellos no saben que somos novios, no podrían. Ya que estoy más que seguro, que la alejarían de mi, pues lo quiera admitir ó no.
Ella es una debilidad. Y lamentablemente hay muchos malditos que se aprovecharían de ello.
Doy media vuelta, y camino unos metros, aún con esa idea en mi cabeza. Pensando en cómo se pondrá Dan en cuanto ella muera. En como nos torturará. Doy un suspiro mientras cierro los ojos y sobo el puente de mi nariz. Admito que fue algo estúpido pensar que yo podría matarla, no lo supe hasta ese día en la zona fantasma. Jamás podría contra ella aún si utilizará todas mis fuerzas y las mejores armas caza fantasmas del mundo.
Abro los ojos y sigo caminando, perdido entre mis pensamientos. Selenia es una buena chica, tierna, amable, muy dulce y atenta. Durante los dos meses que estuvo viviendo con nosotros eso fue lo que resaltó en ella. Incluso quiso trabajar en la hamburguesa apestosa para ayudar con los gastos.
Pero tan solo con pensar que Valerie estaría ahí y no sabríamos cómo reaccionaría, no estábamos seguros de que fuera lo correcto. Así que no la dejamos por más que suplicara.
Selenia, su nombre sin duda representa ternura y dulzura. Una joven sumamente increíble. ¿Pero qué pasa conmigo? ¿Por que pienso así en ella? Tal vez es solo el estrés que esta situación provoca en mí. Ó tal vez me preocupa no saber de ella, digo, después de todo estuvo viviendo bajo mi techo durante algún tiempo. Si Dan supiera lo que pienso sin duda alguna ya estaría estrangulándome.
Una ligera risa se me escapa. Claro ahora me río, pero si de verdad Dan me estuviera matando no estaría del mismo humor.
Miro hacia arriba, he llegado a casa, pero es cuando mi sentido fantasma se activa. ¿Pero que..?
Alcanzó a ver una silueta dentro de mi casa, una silueta que yo ya conozco bien.
Ingreso sigilosamente a casa usando mi intangibilidad e invisibilidad. Inspeccionó cada cuarto, hasta que lo encuentro.
— ¿Se puede saber qué haces aquí Skulker? — cuestiono enfadado, ya que entren a husmear a mi casa me molesta demasiado.
— No te busco a ti chico fantasma — comenta ignorándome, bien he comenzado a molestarme aún más.
— ¡Entonces hazme el favor de largarte! — exclamé poniéndome en defensa.
— ¿Donde está? — cuestiona mirándome.
— ¿Que? — preguntó frunciendo mi entrecejo — ¿Quien? ¿De que hablas?
— La chica, ¿donde está la chica? — cuestiona acercándose a mi. Oh vaya, con que de eso se trata.
Me crucé de brazos y sonreí, lo cual no provocó un gesto muy amable en el cazador frente a mi.
— Eres demasiado idiota si crees que te lo diré — respondí sorprendiéndome a mi mismo. ¡Vaya! Eso sonó muy Dan. Al parecer mi otro yo no es muy buena influencia en mi vida.
— Mira chico fantasma — respondió un muy molesto Skulker — El asunto no es contigo, es con ella. ¿Donde está?
— No lo sé — respondí aún sonriendo, bien de algo sirvió que mi otro yo no mencionara nada acerca de su ubicación — Y aunque lo supiera no te lo diría — concluí formando una bola de energía en mi mano izquierda.
— Ya te dije que no quiero nada contigo — dijo apuntando un arma hacia mi — Ella es mucho más valiosa que tú.
— ¡Ya te dije que no lo sé! — exclamé molesto — Y no importa si la llegas a encontrar, ella no está sola — dije pensando en mi fuerte y poderoso yo del futuro.
— Así que su protector está con ella — dijo el cazador frente a mi con una sonrisa — Al fin alguien que me dará batalla.
— No sabes lo que dices — comenté bastante confiado, pues si a Skulker se le ocurría enfrentarse a Dan, sin duda mi otro yo lo haría añicos — No eres rival para él.
— Tú no eres rival para mi chico fantasma — dijo activando sus propulsores — Ni para mi, ni para el que me ha contratado, él regresó — dijo esto haciendo que un escalofrío me recorriera la espina. — Y más fuerte que nunca.
Sin más salió volando del lugar, yo aún seguía atónito y molesto por las palabras de Skulker. Si era cierto lo que había dicho debía advertirle a Dan que el Vlad de esta época buscaba a Sel, y los más seguro es que ya esté enterado del poder que ella posee.
Debo avisarle, pero...
— ¡¿Donde estás Dan?! — grité desesperado.
Necesito avisarle lo más pronto posible...
Miraba mi reloj mientras caminaba por la calle donde se hallaba aquel enorme edificio rojo. Al llegar a la puerta no dude en tocar. La puerta se abrió lentamente dejando ver a ese joven de cabello azabache y ojos azules.
— ¿Hola? — cuestionó el joven mirándome de arriba a abajo.
— Hola Danny, soy Kat y vine vine a realizarte unas preguntas — dije con una sonrisa y mostrándole la libreta donde había anotado todas.
— Sabes por el momento no puedo estoy buscando a una persona, es importante sabes — dijo esto último rascando su nuca.
— Vamos solo serán unas cuantas, ya después buscarás a Dan — respondí enarcando una ceja.
— ¿Tu como sabes de Dan? — preguntó sorprendido.
— Te lo diré si me dejas hacerte las preguntas — comenté sonriendo.
— Está bien — dijo de mala gana — Pero promete que me lo dirás — dijo señalándome.
— Lo prometo — hablé levantando la mano izquierda y colocando la derecha en mi pecho.
— Bien, pasa — comentó abriendo la puerta y dejándome entrar.
Al pasar vi la enorme sala, no dude en sentarme ya que Danny no me quitaba la vista de encima.
— Bueno, empecemos de una vez — dijo sentándose frente a mi — Entre más rápido mejor.
— ¡Excelente Danny! — exclamé con gusto. — Bien vamos por las primeras preguntas.
1.- ¿Que se siente volar y ser intangible por primera vez?
— Bueno, al inicio sientes un cosquilleo en el estomago, pero después te acostumbras — dijo esto con una ligera sonrisa — Pero sin duda es la sensación más increíble del mundo, te sientes totalmente libre.
.-2 Después de ver el pasado de Dan, ¿como se te ocurre decirle qué hay que destruirla? ¡Hasta yo te quise dar un sape!
— ¿Como que quiere golpearme? — cuestionó el joven mientras yo soltaba una carcajada.
— Es solo una pregunta de una fan, y un comentario — dije aguantando la risa.
— La verdad aún no lo sé, y creo que al decirle de nuevo... No sé cómo reaccionaría.
3.- ¿Que te pareció el video de ellos dos casi "haciéndolo", sabiendo que eras tú "yo futuro" con tales muestras de cariño?
— ¡Dios no necesito tener esa imagen en mi cabeza! — exclamó tapando sus ojos y dejándose caer hacia atrás en el sillón.
— Vamos, responde — dije aguantando las ganas de soltar otra carcajada.
— ¡Ay! ¡No lo sé! ¡Demasiado..! Ay por favor pasemos a la siguiente — dijo esto último frotando su rostro.
4.- ¿Que te pareció, en el pasado de Dan donde él se refugia tenga una planta llamada Sam? Ósea... es obvio que los recuerda a todos con cariño, es solo que no quiere demostrarlo. ¿Cual es tú opinión a eso?
— No sé si asustarme la verdad — dijo esto con un gesto algo serio — Aún no sé que pensar al respecto.
5.- ¿Con Sam han llegado a ciertos toqueteos inapropiados o no todavía?
— Pues verás... — comentó mientras un notorio color carmín cubría sus mejillas.
— Bien, bien, ya entendí — dije esto algo incomoda.
6.- ¿Celoso de que Jazz se lleve bien con Dan?
— Pues para ser sincero eso no me lo esperaba, con todo lo que intentó hacernos — dijo esto muy pensativo, después me miró y sonrió — Y obviamente no estoy celoso.
7.- ¿Te arrepientes de ser mitad fantasma?
— Hay ocasiones en las que si me gustaría vivir una vida normal — respondió esto con nostalgia en su voz, bajó la mirada un rato pero después la levantó con una gran sonrisa — Pero aprendí que no cambiaría mi vida por nada.
8.- ¿Dulce o salado?
— Depende — dijo sonriendo de lado.
— Mmmm okey — dije esto pasando a la siguiente hoja.
9.- ¿Piensas tener un futuro con Sam o es muy pronto?
— Bueno aún es algo pronto para eso, pero si lo he pensado.
10.- ¿Serias capaz de pedirle a Dan que te entrene si lo agarras de buenas?
— Para nada — contestó cruzando sus brazos.
11.- ¿Aún quieres ser astronauta?
— Si quiero, pero también tengo mis responsabilidades como héroe — comentó con una sonrisa.
12.- ¿No has pensado que si Dan está totalmente enamorado de Sel, eso podría ocasionarte lo mismo ya que son la misma persona técnicamente?
— La verdad yo no veo así a Sel— comentó desviando la mirada — La veo como una amiga — dijo esto sonriendo y mirándome de nuevo — Además yo solo tengo ojos para Sam.
— De acuerdo — dije esto pasando a la siguiente hoja.
13.- Cinco cosas que te gusten de Sam.
— Sus hermosos ojos, sus labios, sus manos, su inteligencia y el hecho de que me ame y me acepte como soy.
14.- Si maleza se apodera de Sam y esta vez para siempre. ¿La querrías igual? ¿Serías capaz de destruirla o dominar a si lado?
— Vaya esa si que está demasiado difícil — comentó riendo nervioso — No lo sé, jamás lo había pensado, pero dudo mucho que eso ocurra.
15.- Siempre quise saber, ¿tu traje de fantasma es permanente o puedes cambiarlo?
— Puedo cambiarlo.
16.- ¿Gato o perro?
— Hasta la pregunta ofende — dijo esto riendo — Obviamente perro.
17.- Si Reloj sabe todo, ¿no te molesta que nunca se aparezca en el momento importante donde uno no sabe que hacer? Por ejemplo, ¿Donde están Dan y Sel escondidos? Por qué él lo ve todo.
— Pues siendo sincero, no me molesta, ya que él es el amo del tiempo y es el encargado de mantener el orden el todas la lineas, todo debe transcurrir. Y todo es como debe ser.
18.- ¿Funcionaria pedirle a Desiree que le quite ese poder a Sel o que la vuelva humana de nuevo?
— No estoy muy seguro de eso la verdad — dijo esto pensando un poco — Desiree siempre modifica los deseos y no te da lo que pides.
19.- Danny no le tengas miedo a Dan, recuerda que técnicamente son el mismo ser pero con experiencias y sufrimientos diferentes. Trata de confiar un poco más, de aprender de los errores de él. Tampoco te sientas celoso de su fuerza o increíble aspecto.
— ¿Miedo a Dan? Si, como no — respondió entre risas — Y ya había dicho que no estoy celoso.
20.- ¿Como fueron los días con Sel y Dan cuando estuvieron viviendo en tu casa? No cuenta lo del video.
— Pues, ¿como te sentirías con tu versión maligna viviendo bajo tu techo? — cuestionó algo alterado — Así mismo me sentí yo.
21.- ¿Realmente te hizo reflexionar ese viaje de los recuerdos en el tiempo?
— Siendo totalmente honesto, si, pues uno nunca sabe lo qué pasa otra persona hasta que te pones en sus zapatos, tal vez no estuve al 100% en el lugar de Dan, pero observar todo lo qué pasó me hizo pensar en el que hubiera hecho yo de haberlo pasado también, no sé si hubiera resistido.
22.- Acéptalo, ¿estás celoso de que Dan sea más fuerte que tú?
— ¿De dónde sacan que yo estoy celoso de Dan? — preguntó buscando por todos lados — De verdad me gustaría saber de dónde.
23.- ¿Te gustaría que Dan te entrené?
— Ja, eso nunca.
24.- ¿Sabes como fue la interacción entre Jazz y Dan durante el tiempo que él se quedó en tu casa junto a Sel?
— Si, si lo sé — dijo cruzando sus brazos — Ninguno se hablaba.
25.- ¿Como se te ocurrió inscribirla en la escuela?
— Pues la pobre chica sufrió mucho, no tiene nada de malo que viva una vida normal.
26.- ¿Que harías si Sam se convirtiera en mitad fantasma como tu?
— Por un lado sería genial que Sam y yo pelemos lado a lado. Pero por el otro, no resistiría que algún tonto fantasma le haga daño.
— ¡Excelente! Eso fue todo Danny, gracias por tu tiempo — comenté levantándome y caminado a la puerta, cuando menos me di cuenta ya estaba frente a mi.
— Bien, me prometiste algo — dijo mirándome con esos ojos azules.
— Oh, es cierto — hablé riendo un poco — Dan y yo somos amigos, tenemos mucho en común, así que no te preocupes por eso. — me miró algo sorprendido pero aún así me dejó pasar.
— Por cierto, una fan te dijo que te ama — comenté saliendo de los Laboratorios Fenton.
— Dile que yo también amo a mis fans — respondió riendo.
Caminé por la calle aún riendo por la expresión de Danny. Aún le falta mucho que aprender.
¡Ahora sí el capítulo!
Hace un par de minutos que Sam y Tuck habían llegado y ya estaban igual de desesperados que yo.
— ¿Que haremos entonces hermano? — cuestionó Tuck mirando su PDA tratando de buscar a Skulker.
— No lo sé Tuck — contesté sentado en la sala mientras Sam me envolvía en sus brazos.
— Tenemos que encontrarlos viejo — habló mi amigo llamando mi atención — Hay que avisarles, yo no pienso morir si algo le llega a suceder a esa chica, ¡aún no he conocido al amor de mi vida!
— Relájate Tucker — dijo Sam un poco molesta — Creo qué hay cosas más importantes que el amor de tu vida, la humanidad es un ejemplo.
— Basta chicos — comenté levantándome del sofá — No quiero que estemos peleando.
— ¿Y se puede saber por qué están peleando? — preguntó mi hermana saliendo de la cocina con una lata de soda en su mano.
— Skulker estuvo aquí Jazz — dije mirando a mi hermana — Y está buscando a Sel.
— Bien, eso es lógico si ya está enterado del poder que ella tiene — dijo esto bebiendo un poco de líquido espumoso.
— No es solo eso Jazz — dije preocupado y preocupando a mi hermana.
— ¿Que ocurre Danny? — cuestionó Jazz acercándose a nosotros.
— Skulker dijo que él volvió — hablé mirando a Sam y Tucker — Y más fuerte que nunca — concluí esto mirando a Jazz. Al parecer mis ojos dijeron lo que mi boca no.
— Vlad — mencionó Jazz con un tono angustiado.
— Lo mismo pensé y...
— Y si Skulker ya le dijo sobre el poder de Sel irá tras ella — continuó Jazz caminando hacía mi y dejando su soda en la mesa. — ¡Tenemos que avisarles! — exclamó corriendo hacia el laboratorio superior.
— ¿Que le picó a tu hermana? — preguntó Tucker señalando las escaleras por donde subió. — ¿Desde cuando le importan tanto Dan y Sel?
— No tengo la menor idea — contesté siguiendo a Jazz por las escaleras.
Tucker y Sam subieron tras de mí, aún seguía pensando que haría Jazz para encontrarlos. Ella es muy inteligente, así que lo más seguro que es tenga un as bajo la manga.
Al llegar al laboratorio superior observé a mi hermana en una de las computadoras más grandes de todo el lugar. Sus dedos tecleaban a una velocidad que ni yo sabia, para hacerlo solo con una mano era impresionante.
— ¿Jazz? — cuestione tratando de llamar su atención — ¿Ocurre algo?
— Oh, es cierto — respondió ella dando media vuelta y quedando frente a mi. — Bien hermanito, ¿recuerdas el favor que me pidió Dan?
— Ajá — conteste cruzando los brazos y recordando aquel peculiar favor que mi otro yo le pidió a mi hermana. — ¿Que con eso?
— Bien, él no es el único con un rastreador — comentó volviendo a mirar la computadora — el nano chip que inserté en el anillo es de un celular.
— ¿De un celular? — cuestionamos mis amigos y yo al unísono.
— Si, de un celular — afirmó Jazz — Tan solo con ingresar el número en esta página web — dijo tecleando en la enorme computadora — Los tendremos en...
Todos miramos expectantes la pantalla la cual tenía una cuenta regresiva de 10 segundos.
— Tres... dos... uno... — pronunció Jazz y en cuanto esta llegó a cero apareció la ubicación exacta de aquel anillo. — ¡Listo! Ahí está la dirección — dijo señalando la pantalla, Tuck se acercó a la pantalla y le tomó una foto con su PDA. — Danny — pronunció mi hermana con preocupación en su voz — Dense prisa, avísenle a Dan.
Fruncí mi entrecejo y le dedique una sonrisa a mi hermana, aquella que solo ella y yo conocemos.
— Lo haremos — dije transformándome en aquel chico fantasma — Te lo prometo Jazz.
Tomé a Sam y Tuck de la mano, los hice intangibles y atravesé el techo para salir en busca de mi otro yo.
— ¿Tienes la dirección Tucker? — cuestioné sin quitar la vista del frente.
— Si hermano, es al oeste — cuando dijo esto inmediatamente gire hacia dónde él me había dicho.
— ¿Estás completamente seguro de que es hacia acá Tucker? — cuestionó Sam frunciendo el ceño.
— Bueno, eso dice la fotografía — contestó Tucker señalando su PDA.
— ¿Por que te extraña tanto Sam? — pregunte mirando a mi bella novia.
— Por que es una de las zonas más lujosas de todo Amity Park— contestó señalando frente a nosotros, y efectivamente podíamos ver los hermosos departamentos de lujo, al igual que varios residenciales.
— Eso debe ser un error — comenté confundido.
— Yo tampoco creo que eso sea posible, vivir en una de las zonas más lujosas de la ciudad, ni yo vivo ahí — dijo Tucker mirando hacia los departamentos.
Al llegar al lugar nos paramos sobre uno de los edificios, la fotografía que tomo Tucker, señalaba que este era el lugar exacto. Pero, ¿de verdad estarán aquí?
— Bien, habrá que buscar en cada piso, tal vez así los hallemos — dije haciéndonos invisibles e intangibles.
— ¿Eso no es allanamiento de morada? — preguntó Tuck algo nervioso.
— Vamos Tucker — habló Sam — No pueden vernos, si no abres la boca nadie notará que estamos ahí.
— ¡Oye! — replicó mi amigo de gafas negras, colocando sus manos en su cintura.
— Vamos chicos, no perdamos más tiempo — concluí atravesando el techo.
Era un edificio de aproximadamente 10 pisos. Tenían que estar en alguno de estos, ¿cierto? El último piso estaba casi vacío, solo unas cuantas cajas se encontraban en el lugar. Definitivamente no estaban aquí, ya tenían un par de días fuera como para que apenas hubieran unas cajas. Además de que revisamos los dos pisos, jamás me imaginé que estos departamentos tuvieran dos pisos.
Inmediatamente atravesamos al piso de abajo, y en cuanto lo vimos definitivamente sabíamos que no era de ellos, pues era demasiado lujoso como para que vivieran aquí. Una enorme sala frente a una pantalla de plasma fue lo primero que destacaron en la habitación. Y justo en medio una barra dividía la cocina de la sala.
Nuevamente pasamos al próximo piso, estábamos a punto de revisar las habitaciones cuando una explosión nos hizo voltear a las ventanas.
— ¿Por que presiento que están allá? — cuestionó Tucker.
— No eres el único que siente lo mismo — comenté tomando a mis amigos de las manos y volando lo más rápido que me permitieron mis poderes — Solo espero y no sea demasiado tarde.
Habíamos llegado al lugar de la explosión, pero nuestra sorpresa fue al ver a Sel atacando a un hombre.
— ¿Es que acaso volvió a perder el control sobre si misma? — cuestionó Sam con notoria preocupación.
— Espero y no sea así, de lo contrario nos destrozará — respondí bajando rápidamente hacia el lugar donde estaba.
Inmediatamente corrí hasta donde estaba ella, se preparaba para atacar con una enorme cantidad de energía, fue cuando me interpuse entre ambos.
— ¡Selenia no hagas esto! — grité colocándome justo en el medio.
— ¿Danny? — cuestionó frunciendo su entrecejo, un momento, si ella estuviera fuera de control, estoy seguro de que no podría reconocerme. — ¿Que estás haciendo aquí? — preguntó desapareciendo la esfera de energía.
— Soy yo quien debería hacerte esa pregunta — hablé caminando hacia ella. — ¿Que ocurre aquí? ¿Por qué estabas atacando a este hombre? — dije señalando a mis espaldas — ¿Y donde rayos está Dan?
— No estaba atacándolo...
— Le estaba ayudando a entrenar — habló el joven justo detrás mío.
Tucker y Sam abrieron la boca. ¿Pero que les pasa? ¿Es que acaso lo conocen?
— Lo siento amigo, pero no entiendo, ¿como es que tú le estabas ayudando a entrenar? Si eres solo un humano — comenté mirándolo de pies a cabeza, pues a decir verdad era mas alto que yo.
— Danny él es... — habló Tucker pero fue interrumpido.
— ¿Para que buscas a Dan? — cuestionó el joven frente a mi.
— Es algo que no es de tu incumbencia — dije dando media vuelta.
— Selenia — hable dirigiéndome a la joven de ojos azules, fue que entonces sentí algo dentro de mi, aquellos ojos me observaban divertidos, ¿por qué me mira así? ¿Por qué siento esto en el pecho? — ¿S-sabes donde está Dan? — ¿pero qué pasa conmigo? ¿Acabo de tartamudear?
— Si Danny — dijo esto luego de soltar una dulce risita. Lo cual me hizo sonreír también.
— ¡Excelente! — exclamé riendo nerviosamente — Llévanos hasta él por favor. — concluí esto rascando mi nuca, pero sentí algo raro, como si alguien me mirara.
Cuando dije esto, automáticamente Sam y Tucker golpearon sus frentes con la palma de su mano.
— ¿Que hice ahora? — pregunté confundido e ignorando esa sensación de ser observado, pues no sabía por qué habían reaccionado así.
— ¡Vaya vaya! — escuché esa voz justo detrás de nosotros — Creo que acabo de encontrar a mi presa.
Me giré inmediatamente hasta que logré verlo, aquel fantasma de fuerte armadura volaba justo encima de nosotros.
— ¡Ella no es tu presa Skulker! — grité colocándome justo frente a Sel, por alguna razón me molestaba que la tratara como un animal, como un simple trofeo.
— ¿Es en serio? — habló Sel cruzándose de brazos — ¿tú de nuevo?
— Así es preciosa, está vez no escaparás — dijo apuntando con una enorme arma a la joven detrás mío.
— ¡No lo permitiré! — exclamé formando dos esferas de energía ectoplasmica.
— ¡Oye tu! — gritó el hombre que hace unos minutos había estado a punto de ser atacado por Sel — ¿Que te hace creer que le harás daño a esa joven? Y peor aún, ¿de verdad crees que te la llevarás?
¿Quién es este tipo? ¿que se cree? Cuando menos me di cuenta ya estaba junto a la joven de rizos castaños.
— ¡Oye! — hablé con un tono de voz algo alto — No te metas. — dije señalándolo.
— Ella no irá a ningún lado Skulker, no mientras yo esté con ella — dijo esto rodeando con su brazo a la castaña, ¿acaba de ignórame? Este tipo me está colmando la paciencia. — ¿Cierto Sel?
— Pues... y-yo — tartamudeo Sel mientras un notorio sonrojo de hacía presente en su rostro, ¿pero que le ocurre? ¿No se supone que está enamorada de Dan?
— Mira hagamos algo – habló el tipo que tenía abrazada a Sel, ¿pero qué demonios me pasa? ¿Por que me molesta tanto? — Tú te vas, y no pateo tu oxidado trasero, ¿te parece?
Este hombre sin duda es un idiota, y demasiado confiado para enfrentar aún fantasma del nivel de Skulker, se ha hecho más fuerte durante todo este tiempo.
— ¡Ya te dije que no te metas! — exclamé de nueva cuenta.
— Vamos Skulker, decide — dijo sin siquiera mírame, ¡me había vuelto a ignorar!
— Eres demasiado insolente conmigo — respondió el fantasma con armadura de metal.
— Vaya, no has cambiado nada, ni aquí... — hizo una pausa, y lo que mis ojos vieron no podían creerlo, dos aros de luz lo recorrieron de arriba a abajo dejando a ese fantasma que yo ya conozco — Ni en el futuro — concluyó esto con una sonrisa de lado.
— ¡Pero que rayos! —exclamé ante la sorpresa de que ese tipo era Dan. Esperen... ¡Dan tiene lado humano! — ¡Eres tu! — grité sorprendido.
— ¿Es en serio viejo? — dijo Tuck nuevamente golpeando su frente mientras Sam ponía los ojos en blanco, bien al parecer ya se habían dado cuenta. Ahora entiendo su actitud.
— Sigues siendo un mocoso estúpido — dijo mi otro yo con un gesto de fastidio y dedicándome una mirada arrogante.
— ¡No me digas así! – exclamé señalándolo.
— Mira nada más — habló Skulker llamando mi atención — Otra presa más, mi colección de mitad fantasmas estará completa y al parecer son del mismo equipo. Pero primero me llevaré a la chica.
— No tengo nada que ver con el mocoso a mi lado — respondió Dan señalándome — Y parece que en el futuro eres menos idiota — dijo Dan caminando un par de pasos — Sabes que no puedes ganarme — concluyó esto sonriendo y mostrando sus colmillos.
— ¿Futuro? — cuestionó un confundido Skulker.
Dan caminó hacia mi y se posó a mi lado mientras me miraba.
— Cuídala mientras pateo su trasero de metal — habló en un tono apenas audible para ambos — Y ten cuidado con tus estúpidos sentimientos, te estoy vigilando.
Eso último hizo que en mi estómago se formara un nudo. No es posible que yo haya...
— ¡Oye! — gritó Dan hacia Skulker — ¿Que esperas? Ahí la tienes, atrápala.
— Oh, eso haré — dijo lazándose a toda velocidad contra Sel, pero antes de siquiera tocarla Dan ya estaba frente a la joven de ojos azules.
— ¡Te lo advertí! — exclamó Dan propinado un brutal golpe en la mandíbula del cazador, mandándolo a volar varios metros lejos de nuestra posición.
Todos los presentes nos quedamos con la boca abierta. No solo por la fuerza, si no por la velocidad con la que se movió. Ni siquiera me di cuenta cuando se alejó de mí.
— Dan — susurró Sel con ese brillo en sus ojos, aquel brillo empapado de amor.
El hombre frente a ella la miró con un gesto algo serio por sobre su hombro, para después dedicarle una sonrisa.
— Jamás dejaría que te pasara algo y lo sabes — dijo mirándola de la misma manera que ella lo hacía, esto es extraño. Dan jamás la miraría así, con amor.
— ¡Eso me dolió! — gritó Skulker volando nuevamente hacia Dan.
— Tu no entiendes ¿cierto? — habló Dan levantando el vuelo hacia el cazador, en cuanto estuvo frente a él Skulker intentó atacar, pero fue en vano, Dan lo esquivó fácilmente para golpearlo con su mano derecha en el estómago y enseguida darle una patada en la cara, provocando que Skulker de nueva cuenta saliera disparado y se estrellara contra un edificio. — ¡Estúpido pedazo de chatarra! ¡Estas colmando mi paciencia! ¡Lárgate antes de que te destruya! — gritó el hombre.
— ¿Por que piensas que te haré caso? — cuestionó Skulker levantándose con un poco de dificultad — ¡Esa chica es mía!
— En esa parte estás muy equivocado — habló Dan caminando hacia Skulker con una mirada llena de odio — Ella es mía, y no dejaré que un imbécil pedazo de chatarra me la intente arrebatar — dijo esto en un tono muy arrogante mientras golpeaba la palma de su mano con su puño.
— Si no soy yo será Vlad, no podrás contra él — comentó Skulker riendo y causándome un escalofrío al decir eso, había disipado todas nuestras dudas, Vlad había regresado. No sabíamos si podríamos contra él, mejor dicho si Dan podría contra él, por qué estoy seguro que ha estado entrenando y aunque yo tratara de detenerlo tiene mucho más experiencia que yo. Así que aunque me duela admitirlo, Dan es nuestra esperanza ahora.
— ¿Hablas del estúpido cabeza de queso? Por favor, él jamás podría ganarme — habló un muy confiado Dan.
— Vlad se ha vuelto bastante fuerte — dijo Skulker apretando un par de botones en su brazo.
— ¡Excelente! — exclamó Dan sonriendo de lado, — Así podré divertirme un poco.
— Te arrepentirás — habló el cazador activando sus propulsores — Tu y todos ellos... Dan — dijo esto último sonriendo y volando lo más rápido posible de ahí.
— Vaya que es idiota — comentó Dan cruzando sus brazos y poniendo los ojos en blanco — Puedo matarlo desde aquí.
— ¿Que? — cuestioné confundido y mirando a mi otro yo — Pero si ya está lejos.
— No lo suficiente — dijo esto mirándome mientras una sonrisa torcida se dibujaba en su rostro, después de esto chasqueó sus dedos.
Una enorme explosión nos tomó por sorpresa, a lo lejos restos de la armadura de Skulker caían en pedazos.
— Si duda eres un completo demente — comenté mirando al hombre a mi lado — Y... ¿como hiciste eso?
— No te lo diré — dijo esto dando media vuelta golpeándome con el borde de su capa y dirigiéndose a Selenia. — Estoy demente, ¿no? — comentó esto último sin mirarme siquiera.
Hijo de su... Tranquilo Danny, debes averiguar cómo hizo eso, al menos pudo detener a Skulker, aunque dudo que lo haya eliminado.
— Vámonos Sel — habló tomando a la castaña de los hombros.
— Ustedes no irán a ningún lado — hablé captando la roja mirada de mi otro yo — No sin antes decirnos dónde viven — dije esto señalando con mi dedo índice el pecho de Dan.
— ¿Insistes con eso aún? — cuestionó viéndome con fastidio y alejando mi mano de un golpe.
— Dan — habló Sel, escuchar su voz, empezaba a causar una extraña sensación en todo mi ser, inmediatamente la miré, pude notar que tomó la enorme mano de Dan entre sus dos pequeñas manos. — No sería mala idea.
— ¿Estás segura de ello? — preguntó mi otro yo mirando a la joven de ojos color zafiro, un momento, ella lo tomó de la mano y él no ha hecho lo posible para que lo suelte.
— Si, después de todo también están involucrados — comentó Sel mientras me miraba. Dan soltó un bufido, puso los ojos en blanco y después me miró.
— Irán con nosotros — dijo esto mirándonos a todos — Pero si llegan a decir algo ó cometer alguna estupidez tengan por seguro que...
— Dan — interrumpió la castaña — No te preocupes, ellos también son parte de esto, dudo que vayan a cometer algún error — dijo esto mirando al hombre a su lado, después volteó a mi dirección — ¿No es así Danny?
— preguntó dedicándome una sonrisa y mirándome con aquellos lindos ojos. ¡¿Pero que rayos está pasando conmigo?!
— Tienes toda la razón — contesté sonriendo, al mirar a Dan pude notar que literalmente quería matarme con la mirada.
— Vamos — dijo después de soltar un gruñido, tomó a Sel de la mano y levantó el vuelo, alto, ¿la tomó de mano? ¿Que ocurre aquí?
Volamos en dirección hacia los mismos residenciales en los cuales habíamos estado antes, se detuvo en el noveno piso, para nuestra sorpresa era uno de los departamentos que habíamos descartado debido a que era demasiado elegante para ser de ellos.
— Bienvenidos... — habló Sel sonriéndonos — A nuestra casa — cuando dijo esto su voz se notó bastante diferente, con demasiada alegría para ser exactos.
— Esto es impresionante — habló Tucker mirando a su alrededor.
— No puedo creer que ustedes vivan en un lugar así — comenté mirando cada detalle del departamento.
— Está lindo — dijo Sam sentándose en uno de los enormes sillones que yacían en el medio de la sala.
— Bien, ¿que es lo que tanto les urgía decirnos? — habló Dan cruzando los brazos y recargándose en la pared.
— Es cierto, por poco lo olvido — respondí caminando hacia mi otro yo. — El Vlad se está época aún es mitad fantasma y estoy seguro que sabe acerca de Sel — en ese momento miré a la castaña — Y no dudará en venir por ella.
— No podrá tocarle ni un cabello — habló Dan comenzando a enojarse — No si yo estoy a su lado.
— ¿Como estás tan seguro de eso Danny? — preguntó la joven de ojos azules.
— Skulker te busca, eso quiere decir que alguien con mucho dinero le ha pagado por ello, aparte de que él mismo lo dijo — comenté mirando a mi otro yo — Debemos buscar a Vlad y eliminarlo.
— Eso me interesa — dijo Dan con una sonrisa torcida.
— Mientras tanto tenemos que estar alertas ante cualquier señal de Vlad, ó de fantasmas que se le hayan aliado — comenté mirando a todos — Dan — continúe mirando al hombre frente a mi — Sé podrás con lo que sea, pero si necesitas ayuda, no dudes en llamarnos — mi comentario hizo que él me mirara de una manera diferente, se podría decir que muy sincera, para después asentir con su cabeza.
— Bien, nosotros nos retiramos — dije mirando a Selenia junto a mi versión "malvada" — Cualquier cosa, no duden en contactarnos.
Ambos asintieron después de intercambiar miradas, tomé a Sam y Tucker de la mano, los hice intangibles y atravesamos el techo para salir volando de ahí.
Yo ya había cumplido con mi parte, ahora solo restaba esperar cualquier señal de Vlad.
Así que el estúpido cabeza de queso sigue siendo mitad fantasma. Y como siempre el muy maldito tratando de conseguir poder. No debería parecerme extraño en lo absoluto. Él siempre ha sido así, una maldita rata que solo sale cuando le conviene.
Aún seguía parado en el mismo sitio, Danny se había ido hace tan solo un par de minutos. Me miró de una forma distinta, parecía que de verdad estaba preocupado por nosotros.
Pero tan solo recordar cómo miró a Sel. ¡¿Que mierda le pasa?! Parecía que había visto a su boba novia. A Sel no se le puede comparar y menos con Sam.
Más le vale a ese pedazo de imbécil no sentir nada por Sel, ó de lo contrario le daré la paliza de su vida.
— Dan — escuché su dulce voz mientras imaginaba como torturar a Danny.
— ¿Que ocurre? — cuestioné mirándola, ó mejor dicho mirando su espalda, yacía sentada en el sillón con la cabeza baja.
— ¿Moriré? — cuestionó haciendo que mi sangre se helara por completo. No pude evitar que esa imagen llegara a mi cabeza, aquella en la que casi la pierdo. Su rostro bañado en sangre con múltiples golpes y heridas. ¿Como olvidar ese día? No solo fue el más infeliz de toda mi existencia, si no que, también ese día fue su cumpleaños.
— No digas tonterías — hablé caminando hacia ella y tratando de anular aquella angustia que crecía en mi — Eso es imposible.
— Tengo miedo Dan — respondió con voz quebrada, ¡maldición! Me inquieta cuando llora. — No sé que pasará conmigo en esta época, ni cómo es que todo esto terminará.
— Vamos, no te angusties por algo que aún no ha pasado — dije parándome frente a ella y levantando su rostro, sus ojos azules yacían entre lágrimas. — Yo siempre estaré aquí para ti, no dejaré que nadie te toque — comenté con una sonrisa de lado, mi más sincera sonrisa.
— ¿Crees que yo esté lista para defenderme? — preguntó tomando mi mano la cual sostenía su mentón.
— No puedo decir si estás lista, ya que ese día en la zona fantasma tú me salvaste, ¿recuerdas? — comenté un poco más tranquilo.
— Ese día no era yo, ¿o si? — cuestionó aferrándose a mi mano.
— Para mi tú siempre serás la misma Sel — me acerqué a ella y le planté un beso en la frente. — Ahora descansa, yo estoy aquí.
— Gracias — dijo esto lanzándose a mis brazos, la rodeé apretándola un poco, no la quería lejos, anhelaba que siempre estuviera conmigo, sin más me miró directo a los ojos, y sin esperarlo unió sus labios a los míos, dándome así un dulce beso.
Saboreé aquellos suaves labios, eran tan dulces como la misma miel. Jamás olvidaré el día que me besó por primera vez, nunca lo haré. Ese es el día más especial de mi vida. Me alejé lentamente de ella, la tomé entre mis brazos y caminé a su cuarto, abrí la puerta dirigiéndome a su cama y la recosté en ella. La arropé y me dispuse a retirarme.
— Dan — habló muy suavemente, mire por sobre mi hombro, ella no me quitaba la vista de encima — ¿Te quedarías conmigo?
Esa pregunta sin duda ya me la esperaba, sonreí mientras quitaba mi transformación, nuevamente me giré para ir a su cama, en cuanto estuve en ella me recosté a su lado, la acuné entre mis brazos y nos cubrimos con las sabanas.
— Gracias — susurró acomodándose en mi pecho.
— Jamás lo menciones — dije en un susurro antes de besar su frente y cerrar los ojos.
Seguía con la misma duda desde que llegue a esta época, ¿que espera Clockwork de ella?
Ese inútil cazador ya había tardado, le dije que solo vigilará a la chica. Tan solo espero y no haya cometido alguna estupidez.
— ¡Oye! — escuché su voz a mis espaldas en la habitación.
— Tardaste demasiado — comenté dando media vuelta, al buscarlo no lo hallé — ¡¿Donde te metiste idiota?!
— Aquí abajo — habló llamando mi atención, un diminuto fantasma de color verde yacía a mis pies.
— ¡¿Pero que diablos?! — exclamé mirándolo — ¡¿Y la chica?!
— Un "¿que te pasó?" Bastaba para mí. — habló empezando a flotar hasta que llegó a la altura de mi rostro — La chica no está sola.
— ¿No me digas que Daniel te dio una paliza al grado de destruir tu armadura? — cuestioné bastante escéptico, pues tal vez ese niño sea fuerte pero no a tal grado.
— Él no fue, fue un tipo mucho más poderoso — comentó algo incómodo.
— ¡¿Que?! — exclamé ante el hecho de qué hay alguien más fuerte que Daniel — ¡¿Quien es?!
— Un tipo llamado Dan — habló mientras en su muñeca apretaba botones en lo que parecía ser un reloj — Tienen el mismo logo en el traje, pero a pesar de eso, él dijo que no tiene nada que ver con él chico fantasma.
— ¿Estás seguro de lo que estás diciendo? — pregunté confundido, pues tal vez este idiota se haya golpeado y todo fue parte de una visión.
— Ese tipo destruyó mi armadura, ni siquiera sé cómo lo hizo — dijo esto mientras una nueva armadura flotaba hacia él — Pero algo es seguro, el tal Dan cuida de la chica, no deja que nadie la toque.
— ¿Crees que sea..? — dije tratando de pensar en esa minúscula pero muy probable posibilidad.
— ¿El protector? — cuestionó Skulker ya en su nueva armadura — No tengo ni la más mínima idea, pero es muy fuerte y muy veloz, puede que sea más poderoso que tú.
— ¡Tonterías! — exclamé ante lo que había dicho — He entrenado durante todos estos años que he estado lejos de la tierra. Es imposible que exista alguien más fuerte que yo.
— Pues tal vez si existe, y no te dejará acercarte a la chica.
— Oh mi querido Skulker — dije sonriendo y pensando en un magnífico plan — Ella será la que vendrá a mi.
Aún seguía un poco asustada, aunque aún no comprendo de quién hablan. Ese tal Vlad, sería acaso el me convirtió en esto, pero, ¿por qué Danny dijo que aún es fantasma? Incluso Dan pareció comprenderlo.
Mi amado Dan, me ayuda a entrenar pero no es como Danny, Dan se contiene al atacar pero Danny no lo hacía, eso me preocupa un poco, pues si ese tal Vlad es tan fuerte, necesito que Dan me ataque con todo lo que tiene. ¿Pero como convencerlo? Es un poco necio y testarudo. Doy un suspiro mientras lo observo dormir, aparenta tranquilidad, aunque sé que está igual que yo, asustado. Hace ya un rato que me desperté y no he podido conciliar el sueño, hay algo que me lo impide.
Volteo a ver a Dan. ¿Como no amarlo? A pesar de todo no podría odiarlo, jamás. Él es todo lo que tengo en la vida, no importa si están Danny y los demás. Al final de cuentas creo que Clockwork nos regresará a nuestra época. Eso quiere decir que estaremos solo nosotros dos. Perdí la cuenta de cuantas veces lo he visto dormir, amo todo de él. Admito que su lado humano me desconcertó un poco, pero sin duda me encantó. Juro que jamás pensé que eso fuera posible, pero seguramente hubo algún cambio como para que eso ocurriera.
Retiro un mechón de su cabello negro el cual cae en una de sus mejillas. Acaricio su rostro, es suave comparado con sus manos. Observo aquellas pequeñas cicatrices que yacen es sus labios, sin duda los golpes le han dejado varías marcas. Miro su pecho, sube y baja tranquilamente, pongo mi mano en el y puedo sentir la calidez que emana de este. Aún me tiene abrazada, mis ojos recorren cada centímetro de su cara, esas cejas pobladas y esa pequeña barba que se asoma en su mentón. Su cabello negro y largo atado en una cola de caballo. No dudo ni un segundo en acercarme a él y darle un suave beso en los labios mientras mis ojos se cierran lentamente y el tiempo se detiene.
Con mi mano derecha acaricio su mejilla mientras mis labios yacen sobre los suyos, abro lentamente mis ojos y para mi sorpresa aquellos ojos de color sangre se asoman de entre sus párpados ligeramente abiertos. Me separe de él lentamente, sentí mis mejillas arder, pues por primera vez me había descubierto dándole un beso mientras duerme.
— ¿Que fue eso? — cuestionó con una ligera sonrisa.
— Lo que siento por ti Dan — dije bajando la mirada, pues a pesar de haberlo besado antes aún me daba un poco de pena.
— Sabes — habló tomándome del mentón y posando sus ojos en los míos — Me encanta lo que sientes por mí — dijo esto último acercándose a mi plantándome un beso.
Un beso el cual comenzó muy suave, pero sin darme cuenta este empezó a ser más intenso. Las manos de Dan acariciaban mis brazos, y lentamente pasaron a mi espalda. Con las palmas de mis manos acariciaba su fuerte pecho, no tenía control sobre ellas, de un rápido movimiento ya tenía mis dedos entrelazados en su cabello azabache. Era tan suave, su boca era sin duda alguna una adicción para mi, aquellos suaves labios acariciaban los míos, sintiendo así cada pequeña cicatriz que yacía en ellos. Sentí sus dedos recorrer mi piel debajo de mi blusa. Recorrían mi cintura haciendo que mi piel se erizara al contacto.
No podía dejar de besarlo, me encantaba esa sensación que recorría mi cuerpo al sentir sus manos en mi piel , al acariciarla de esa manera tan única. Mis manos se posaron en su cuello y de ahí bajaron a sus hombros, las deslicé lentamente quitando su chaqueta de color negro, dejando así al descubierto sus fuertes brazos.
Me separé un poco de él, mirándolo a los ojos, observé su cuerpo dejando escapar un suspiro, el cual él notó de inmediato.
— Acércate — susurró acariciando mi espalda con una de sus manos aún bajo mi blusa.
Obedecí a lo que me había dicho, y al estar lo suficientemente cerca me levantó para colocarme sobre su cuerpo.
— Pero...
— Shhh — me silencio colocando uno de sus dedos en mi boca. — Solo bésame — dijo esto último tomando mi rostro entre sus manos y acercándome a él.
No dudé en hacer lo que Dan me decía, simplemente no podía resistirme. Nuevamente mis labios estaban unidos a los de él. Esa sensación que recorre mi cuerpo, aquella que hace que mi piel reaccione ante cada toque de sus manos. Se siente tan bien.
Sentí como sus dedos trazaban líneas imaginarias en la parte baja de mi espalda. Poco a poco fueron subiendo hasta llegar al broche de cierta prenda femenina. No pude evitar que el rubor se hiciera presente. Me separé despacio de aquellos labios que me estaban volviendo loca.
— Dan, yo... — hablé en un susurro, pues no estaba segura de lo que pasaría después, aunque muchas veces he deseado a Dan como hombre, no sé si esté lista para ello.
— Tranquila — dijo sonriéndome de lado y mirándome de una manera, con la cual me hacía sentir segura. — Me detendré si tú lo dices, no haría nada que tu no quieras — susurró esto último a mi oído, su aliento me erizó la piel causando una sensación en mi cuerpo que nunca había sentido.
— Dan — susurré su nombre al sentir sus labios recorrer mi cuello, eran besos suaves y un poco húmedos, sus manos desabrocharon aquella prenda que rodeaba mi pecho, sus dedos se deslizaron debajo de ella y pude sentir sus yemas en la base de mis cimas.
Sin duda está era la sensación más hermosa que yo haya sentido en mi vida. Esa en la que un escalofrío recorre tu cuerpo de pies a cabeza. Un suspiro de escapó de mi cuerpo sin poderlo contener. Cerré mis ojos concentrándome en sus caricias, lentamente sus manos envolvieron a cada una de mis cimas haciendo así que un ligero gemido se me escapara.
Abrí uno de mis ojos, pude ver que en su rostro estaba dibujada la satisfacción, y una sonrisa torcida le hacía juego. Lo estaba disfrutando.
Con su dedo pulgar acarició aquel botón que había en mi seno, el cual encendido algo dentro de mi, como si algo sumamente cálido se esparciera en todo mi cuerpo, principalmente la parte baja de mi vientre. Su mano izquierda bajo lentamente por mi cintura hasta llegar a mis glúteos, los cuales no dudó ni un poco en tocar. Sentí un leve apretón en uno de ellos, lo cual causó que otro gemido de parte mía, yo sé que me dijo que él pararía en cuanto yo lo pidiera.
El problema es que yo no quiero que se detenga.
Fue cuando sentí algo muy peculiar, algo que yacía en mi entrepierna, si no mal recordaba estaba sobre Dan, sobre su pelvis para ser exacta. ¡Oh por Dios! Es... no lo puedo creer, esto es, no lo sé, no sé cómo describirlo. ¿Ardiente? Creo que esa es la palabra que logra describirlo, más no me atrevo a decirla, menos frente a Dan, decirle que eso es lo que es, él es ardiente.
Sin darme tiempo a procesar aún lo que estaba pasando por mi mente movió ligeramente sus caderas, fue cuando lo sentí aún más. ¡Esto es demasiado! ¡Siento que voy a explotar! Se acercó a mí oído repartiendo pequeños besos en mi cuello.
— ¿Te gusta? — susurró con un tono de voz el cual provocó que el rubor le diera color a todo mi rostro, ¿me gusta? ¿De verdad esto me gusta? No me gusta. ¡Me encanta! Sentirlo tan cerca de mi, en este modo, de saber que yo le provoco esas sensaciones, me encanta saber que yo soy la causa de que su "amiguito" este tan alegre.
Me acerqué lentamente a él, posé mis labios en los suyos, le di un suave beso, y muchos más recorriendo su cuello disfrutando de como el toque de mis labios le erizaba la piel. Cuando llegue a su oído le di un besito cerca de su oído.
— Todo de ti me gusta — susurré en oído causando algo que no me esperaba, un pequeño y casi imperceptible gemido se escapó de su boca. Eso fue la gota que derramó el vaso. Escucharlo hacer eso elevó la temperatura en todo mi cuerpo a una velocidad increíble.
Fue cuando ocurrió lo impensable, una enorme explosión en las afueras de la ciudad nos alertó inmediatamente. Me separé rápidamente de su rostro, aún quedando sentada sobre él, mi vista quedó fija en la ventana. ¿Será posible?
— Que alguien me diga que esto es una puta broma — comentó Dan entre dientes. Yo solté una ligera risa — ¿Que te parece tan gracioso?
— Escuchar que te molesta el hecho de que nos hayan interrumpido — dije sonriendo y recordando lo que había pasado hace apenas unos instantes.
— Me molesta — dijo en un tono algo serio — Y mucho — concluyó esto último mirándome a los ojos.
— Bien, yo también estoy decepcionada pero tendremos que ir a ver qué ocurrió — comenté posando mis manos en su pecho.
— De acuerdo — dijo colocando sus manos en mis caderas — Pero en cuanto regresemos a casa, no te me vas a escapar — comentó sonriendo de lado.
— Como si quisiera hacerlo — dije entre risas.
Nos levantamos rápidamente de la cama, yo me acomode mi ropa, él se transformó me tomó de la mano y salimos volando por la ventana. A lo lejos una densa columna de humo se elevaba por el cielo nocturno.
— Es ahí — dije señalando el lugar y transformándome, tal vez no serviría de mucho, pero al hacerlo me sentía un poco más segura.
Dan me observó un poco inseguro, pero después me dedicó una mirada tranquila.
Ambos nos dirigimos al lugar de donde provenía el humo, al tocar el suelo pudimos ver una edificación algo antigua y de su interior provenía fuego.
Dan en un rápido movimiento de su brazo, lanzo una ráfaga de viento apagando aquella construcción. Ambos nos quedamos quietos buscando con la mirada algo que nos dijera quien lo había provocado. Pero no había ni una sola pista, solo escuchábamos el crujir de madera que aún estaba al rojo vivo.
Fue entonces que una enorme red salió de la nada. Aquella enorme cosa se dirigía hacia mí con una velocidad impresionante.
— ¡Aléjate! —gritó Dan propinándome un empujón lo suficientemente fuerte como para volar unos 200 metros en el aire, daba unas cuantas vueltas cuando logre controlarme y sostenerme bien mientras flotaba. Cuando mire hacia abajo Dan yacía en la enorme red.
— Miren nada más — escuche aquella voz que yo ya conocía — No estaba equivocado — comentó Skulker saliendo de la obscuridad — Eres quién protege a la chica.
— ¡En cuanto salga de aquí te arrepentirás! — exclamó Dan con rabia impregnada en su voz.
— Dudo que logres eso — dijo levantando su brazo y apretando un botón, un grito por parte de Dan partió mi alma en dos, lo estaba lastimando. Una corriente de energía eléctrica recorría cada rincón de aquella red.
Inmediatamente me lancé contra el cazador formando una esfera de ectoplasma en mi mano.
— ¡NO LO TOQUES! — grité antes de que la esfera de energía lo tocara y provocará una explosión. En cuanto está sucedió di un salto hacia atrás y coloqué un pequeño escudo con mi mano.
Una fuerte corriente de aire provocada por la explosión hizo que una nube de polvo se levantara a nuestro alrededor.
Al disiparse, pude observar a Skulker en el suelo, pero Dan aún no se liberaba. Deshice el escudo y volé inmediatamente hacia él, pero al tocar la red un intenso dolor recorrió mi cuerpo haciéndome caer.
— Sel... — alcanzó a decir en un quejido.
Me levanté con dificultad y nuevamente toque aquella red, ese mismo dolor volvió a lastimarme. En mis manos sentía como si la red estuviera ardiendo al rojo vivo, mientras una corriente eléctrica me recorría el cuerpo con la misma sensación de quemarme. Intentaba romperla pero me era imposible. Solté un grito dejándome caer en en polvoriento suelo.
— Es inútil querida — habló una voz conocida, al mirar hacia atrás pude observar a ese fantasma que alguna vez me ayudó.
— ¡Plasmius! — grité incorporándome — ¡¿Que es lo que quieres?! — cuestioné tocando una de mis manos, pues la marca de la red yacía en ella.
— Lo quiero a él — en mi estómago se formó un nudo, ¿pero que..?
— ¡ESO JAMÁS! — grité apuntando con mi mano hacia él.
— ¿No? — preguntó en un tono burlón — Si así lo quieres... — cuando dijo esto sacó un diminuto control remoto de uno de sus guantes, en cuanto lo apretó Dan volvió a emitir un grito desgarrador, al mirar hacia atrás pude verlo retorcerse del dolor — Esto no solo lo lástima, si no que consume su energía y la usa en su contra — habló sonriendo mientras por mis mejillas caían lágrimas, — Entre más energía tenga él, mayor será el dolor y lentamente lo destruirá — volteé a ver a Plasmius demasiado furiosa, ¡¿quien se creía él como para hacerle eso a Dan?!— A menos que quieras que viva — comentó mirándome.
— ¡Deja de lastimarlo! — exclamé con la voz quebrada.
— Entonces ven tú conmigo — habló causándome un escalofrío.
— ¡¿Que?! — exclamé incrédula ante lo que había escuchado.
— ¿Lo quieres a salvo? — dijo esto aumentando la descarga que recibía Dan.
— ¡Basta por favor! — grité llorando — ¡O te juro que..!
— ¡¿Que harás?! — me interrumpió — ¡¿Vas a matarme?!
Nuevamente un dolor en mi estómago se hizo presente, ese pensamiento llegó a mi mente otra vez, la gente huyendo y gritando solo por mi mera presencia. No pude evitar tragar saliva sintiendo como una pequeña gota salada recorría mi mejilla derecha.
— ¡NO LO HAGAS! — gritó aquel joven que yacía en la red, inmediatamente me giré para verlo — ¡TU PUEDES CON ÉL! — dijo esto entre quejidos — ¡CONMIGO O SIN MÍ!
Esa última frase me erizó la piel, ¿sin él? ¿Una vida sin Dan? ¡No! ¡Él es mi todo! ¿Como puede pedirme eso?
— Lo haré — dije mientras me giraba para encarar a Vlad. Era más que obvio que ese era el tipo del cual hablaban, si no, ¿por qué se habría tomado tanta molestia solo por mi? Además de que el estúpido de Skulker lo acompañaba.
— ¡TE DIJE QUE NO! — escuché a mis espaldas un molesto Dan.
— Buena decision —habló apretando el control y parando las descargas de Dan, — Afortunadamente el tiempo que estuvo sometido en la red fue el suficiente para dejarlo bastante débil. — comentó sonriendo — Ahora tú... — apuntó con su mano y me lanzo un algo parecido a una soga — No opondrás resistencia — concluyó esto dándome una descarga lo bastante fuerte como para hacerme gritar y caer de rodillas.
— ¡ERES UN MALDITO! — escuché gritar a Dan.
— ¿¡Que harás Dan?! — cuestionó burlón el fantasma frente a mi — ¿¡Me matarás?!
— ¡Eso planeo! — exclamó esto último con una voz más débil.
— Pues me avisas — habló Plasmius dándome otra descarga, nuevamente solté un grito, pero no pude evitar caer completamente al suelo, al menos Dan estará bien, eso espero... fue entonces que todo a mi alrededor se hizo negro.
Por alguna razón no podía dormir, algo me mantenía despierto, y peor aún, inquieto. Me incorporé quedando sentado en mi cama. Tallé mi rostro con ambas manos, estaba frustrado. Algo dentro de mi me decía que saliera, me levante de la cama y me asomé por la ventana, pero algo llamó mi atención. Una columna de humo se disipaba, eso no estaba ahí hace unos minutos. Me transformé mientras salía por la ventana, inmediatamente fui en busca de Sam y Tucker. Al llegar a casa de Sam pude notar que estaba despierta. Di unos golpecitos en su ventana, muy suaves, para no asustarla.
Ella volteó a la ventana, y de forma rápida se acercó hasta ella y la abrió.
— ¿Danny? — cuestionó mi bella azabache. — ¿Que estás haciendo aquí?
— No podía dormir y pues, después me di cuenta de eso — le dije señalando a la tenue columna de humo.
— ¿No es por donde están..? — habló señalando el lugar también.
— Dan y Sel — dije continuando su oración — Hay que ir por Tucker y después vamos para allá — comenté tomando su mano.
— Si, hay que ir, no sabemos si puedan estar en problemas — respondió subiendo al borde de su ventana.
Ambos nos apresuramos en buscar a Tucker. Cuando lo encontramos él definitivamente no estaba preocupado por nada, ya que dormía plácidamente justo a lado de su nueva PDA.
— Tucker — hablé tratando de despertarlo — Tucker.
— Oh vamos nena, 5 minutos más cariño — balbuceó adormilado.
— ¡Tucker! — gritó Sam algo molesta.
— ¡Ahhh! — exclamó mi amigo dando un salto, después su vista se fijó en nosotros — Chicos, ¿que hacen aquí?
— Seguramente cuidado tú sueño — comentó una sarcástica Sam.
— Algo ocurrió cerca de donde están Dan y Sel — hablé mientras mi amigo se preparaba para salir — Hay que ir hasta allá.
— Sé que te preocupa tu otro yo y esa extraña chica — dijo Tuck acomodando su mochila — Pero antes de venir a gritarme pudiste llamar, existen los teléfonos viejo.
Puse los ojos en blanco y los tomé de las manos, los tres salimos lo más rápido posible de lugar para dirigirnos hasta donde había estado esa columna de humo.
Al llegar ahí lo primero que vimos fue un viejo edificio al cual aún le salía un poco de humo.
— ¡Viejo mira ahí! — exclamó Tucker señalando hacia abajo.
— ¡No puede ser! — exclamé ante lo que mis ojos veían, Dan estaba en el suelo envuelto en algo parecido a una red.
Aumenté la velocidad de mi vuelo para llegar lo más rápido posible hasta él.
Al tocar el suelo corrimos a su lado, afortunadamente aún podía sentir su energía, ¿no entiendo por qué no puedo hacer lo mismo que él? Sentir la energía a mayor distancia.
— ¡Dan! — exclamé poniéndome de rodillas junto a él — ¿Estás bien? ¿Que ocurrió?
Él abrió uno de sus ojos dejando ver el color tan peculiar de estos, Sam y Tuck cortaban la red que tenía encima.
En cuanto cortaron la mayoría de las cuerdas él se levantó de un rápido movimiento y tambaleándose un poco.
— ¡¿Que ocurrió Dan?! — cuestioné impaciente ante su silencio.
— ¡VLAD FUE LO QUE OCURRIÓ! — gritó causándome un escalofrío, eso significa que...
— Entonces Sel...
— ¡ESE MALDITO HIJO DE PERRA SE LA LLEVÓ! — gritó nuevamente mirando al cielo — Debo ir por ella.
— Estás muy débil para ir ahora Dan...
— ¡NO PEDÍ TU OPINIÓN FENTON! — gritó acercándose a mi — ¡IRÉ A BUSCARLA Y VOY A DESMEMBRAR AL MALDITO DE VLAD!
— ¡No estás pensando las cosas Dan! — exclamé frente a su rostro — ¡Si estás débil no ayudarás, solo nos vas a estorbar!
— ¡¿QUIERES QUE ME QUEDE AQUÍ PARADO SIN HACER NADA?! — gritó mientras una energía azul lo envolvía — ¡ERES IDIOTA SI CREES QUE TE HARÉ CASO!
Se alejó de mí al mismo tiempo que aquella energía se volvía más brillante. Fue cuando me di cuenta, tanto sus heridas como su energía se recuperaban. ¿Es eso posible? Cuando dejó de emitir esa luz volteó a vernos.
— ¿Que están esperando? — cuestionó comenzando a flotar — ¡Hay que buscar a ese maldito! — exclamó antes de darnos la espalda y volar aún más rápido.
Tomé a mis compañeros de las manos y levanté el vuelo, había llegado el momento de enfrentar a Vlad.
Abrí mis ojos pesadamente, mi cuerpo me dolía y mi cabeza me dio varias vueltas, lo peor era que aún ni siquiera me había incorporado un poco. Traté de mover mis brazos pero mis muñecas me dolían al igual que parte de mi antebrazo. Al mirar mis manos noté un artefacto en cada una de ellas. Eran dos enormes pedazos de metal. Cubrían completamente mis manos impidiendo que las moviera libremente, ya que pesaban bastante.
Me incorporé lentamente hasta quedar sentada. Mis piernas estaban estiradas frente a mi, y en medio de estas yacían mis manos cubiertas con esas cosas metálicas. Si fuera una chica común estoy segura que no podría levantarlas, pero no soy común, soy aquel maldito monstruo que mató a más de 5 mil personas, así que puedo levantarlas sin problema, aunque, no puedo moverlas con facilidad.
— Oh, has despertado — escuché su voz desde uno de mis costados. Al girar mi cabeza noté que estaba en una tipo celda, la cual tenía barras de energía como si fueran barrotes, lo más seguro es que sean contra fantasmas, — No tardaste mucho, me impresionas Selenia — comentó esto último con una sonrisa.
— ¿Que quieres de mí? — pregunté con el ceño fruncido.
— Directo al grano, ¿eh? Me agradas jovencita — comentó con una sonrisa mientras se paseaba frente a la celda — Quiero tu poder — habló parándose justo frente a mi.
— No soy tan poderosa como todos piensan...
— ¡No mientas! — exclamó después de un gruñido. — Aquel día que atacaste a la joven Fenton, te observé, nadie podía contra ti, así que obviamente eres más fuerte de lo que yo puedo imaginar, además de que también está la profecía — comentó dándome la espalda — Pero ese tema ya lo resolveremos después.
— Ellos me encontrarán — comenté con la voz firme.
— Con "ellos" te refieres a "él" ¿cierto? — habló mirándome por sobre su hombro. — ¿Crees que no me di cuenta la forma en la que lo mirabas? — continuó hablando mientras se daba la vuelta y quedaba mirándome de frente — Nadie se sacrifica por nadie — comentó dando un par de pasos hacia mi celda— Pero tú no lo dudaste ni por un minuto, es demasiado el amor que sientes por ese tal Dan.
— ¡Tu no sabes nada! — exclamé comenzando a enojarme, pues tan solo el hecho de que Vlad mencione su nombre me parece totalmente ofensivo.
—Lo ves — habló casi riendo — Así que te propongo un trato — dijo esto último con una enorme sonrisa — Prometo no hacerle ningún daño a tu adorado Dan.
— ¡No podrías vencerlo! — exclamé molesta y levantándome de un salto.
— Pero querida, casi lo destruyo hace unas horas — habló caminando hacia una enorme mesa, en esta había algo bastante grande, un arma parecida a un arpón — Y con esta preciosura, podré destruirlo, ya que esa flecha mi adorada Selenia, esta hueca en la punta y contiene ectoranium líquido, el elemento natural más poderoso contra los fantasmas, y en cuanto esté entre en su cuerpo lo desintegrará de la forma más dolorosa posible.
Un dolor en mi estómago se hizo presente. No podía creer lo que estaba escuchando, ¡¿que clase de loco es este?!
— Pero si quieres mantenerlo a salvo — comentó mirando el arma — Matarás a Samantha Manson, ¿Que te parece?
— ¡Eres un completo chiflado! — grité furiosa ante lo que había dicho — ¿Que daño te ha hecho Sam?
— Obviamente ninguno bella jovencita — respondió cargando el arma — Pero estoy más que seguro que eso dañará mucho a Daniel, y eso querida es lo que busco — concluyó esto con una sonrisa torcida.
¿Que hago ahora? No puedo asesinar solo así, jamás lo he hecho a propósito. ¿Dan ó Sam? Mi respuesta es demasiado obvia. Lo siento tanto Sam...
¿Como es posible que no haya podido escapar de esa estúpida red? Me siento tan impotente e inútil. ¡¿COMO DEJÉ QUE SE LA LLEVARA?!
Mi mandíbula se tensa al pensar en lo que ocurrió, en verla sufrir y sacrificarse por mí. Busco su energía pero no puedo hallarla, debe estar en algún lugar con un escudo o algo parecido. ¡MALDITO VALD! Si le tocas un cabello juro que te voy a descuartizar.
Miro por sobre mi hombro, Danny y sus inútiles amigos vuelan justo detrás de mí. No logro entender para que los trajo si solo son un par de ineptos.
— Dan, ¿estás seguro de que sabes dónde está? — esa simple pregunta me hizo hervir la sangre.
— ¿Que parte de tenemos que encontrarla no entendiste Fenton? — comenté irritado ante su cuestión.
— Oye tranquilízate — habló con ese fastidioso tono de voz — Te lo pregunto por qué sé que detectas la energía fantasma...
— No logro encontrarla mediante su energía — interrumpí a mi inmaduro yo de 16 años.
— ¿Entonces que hacemos dando vueltas a lo tonto? — esa pregunta me hizo detenerme en seco y pensar en si debía matarlo o no.
Miré por sobre mi hombro, al parecer notó mi enojo.
— Jamás les pedí que vinieran — gruñí mirando a trío detrás de mi — ¡Mucho menos tú! — exclamé señalando a mi otro yo.
— ¡Vamos Dan no es momento para pelear! — respondió el chico de ojos verdes frente a mi. — ¡Necesitas nuestra ayuda!
— ¿Ayuda? — comenté acercándome a él — ¡Estar distraído no es de ayuda! — exclamé tomándolo del cuello de su traje.
— ¡¿De que rayos estás hablando?! – cuestionó bastante irritado.
— ¿Crees que soy estúpido? — dije acercándolo aún más a mi rostro. — He notado como la miras, la estúpida sonrisa que se forma en tu rostro cuando la ves es la más clara señal, pero una cosa si te voy a dejar en claro — dije esto apretando su cuello, la desesperación de no poder respirar combinada con el no poder defenderse, ya que si lo hacía soltaría a sus amigos, eran bastante satisfactorios para mi — ¡Selenia es mía, ni se te ocurra volver a mirarla así, o te sacaré los ojos maldito mocoso! — exclamé soltándolo, mientras él tosía tratando de recuperar el aliento.
Mi pecho subía y bajaba rápidamente, estaba más que furioso, estaba harto de como mi estúpido otro yo la miraba. Di media vuelta sin mirarlos y aceleré el vuelo. Fue cuando algo me impactó. Di varias vueltas en el aire antes de recuperar el control y flotar mirando hacia lo que me había atacado. Por un segundo creí que había sido mi otro yo, pero el tipo frente a mi me provocó una sensación en el estomago, asco.
— Vaya vaya — habló mostrando sus colmillos — Así que después de todo Skulker había dicho la verdad, no son del mismo equipo.
El imbécil cabeza de queso flotaba a unos 20 metros de mi. Danny al igual que sus amigos solo lo miraban.
— ¡¿DONDE ESTÁ?! — cuestioné inmediatamente después de un gruñido.
— ¿Tan importante es esa chiquilla? — comentó para después soltar una risa burlesca.
— ¡Colmas mi paciencia! — dije formando dos esferas de energía en cada una de mis manos.
Sin más una explosión me hizo voltear rápidamente a mis espaldas. Danny y el par que lo acompañaban caían rápidamente hacia el suelo. Al levantar la vista la pude ver, ahí estaba. Ella había disparado. Sus ojos eran como hace unas horas, completamente negros y ese azul ahora era rojo. Pero, ¿por qué atacó? Se supone que en ese estado sabe lo que hace.
— ¡¿QUE LE HICISTE?! — grité mirando a Vlad. Una inexplicable furia invadía todo mi ser.
— Yo no le hice nada, ella tomó esa actitud repentinamente, solo con mencionar tu nombre — respondió en un tono burlesco, ¿mencionar mi nombre? Ella estaba en ese mismo estado cuando el estúpido príncipe Aragón me atacó. Tal vez este imbécil la amenazó conmigo.
— ¡¿Que le dijiste?! ¡¿Por que está así?! — cuestioné aguantando las ganas de golpearlo, necesitaba una respuesta clara antes de actuar.
– Te preocupas mucho por ella, ¿no es así muchacho? — cuestionó con una actitud aún más burlesca que antes.
— ¿Que tratas de decir? — dije comenzando a sospechar lo que él respondería.
— Sabes, de nada te sirve esa energía negativa que desprendes — habló causando que mi entrecejo se frunciera aún más — Si tu mirada lo dice todo, tus ojos gritan lo que tu intentas callar, el amor que sientes por ella.
¡Maldito hijo de perra! Se había dado cuenta.
— No sabes lo que dices cabeza de queso.— comenté tranquilo sin mostrar emoción alguna.
— Trata de esconderlo todo lo que quieras, pero ese brillo en tus ojos rojos, dice mucho Dan — al decir esto soltó una carcajada — Ningún fantasma que se llame maligno puede tener ese brillo que desprenden los tuyos, eres muy obvio muchacho.
Sin darme cuenta ya estaba soltando un gruñido y volando rápidamente hacia él.
Mi coraje ante lo que había descubierto era mayor que mi razón.
Pude ver que preparó uno de sus ataques y al lanzar el rayo me transforme en aquella nube de gas evitando su disparo.
— ¡¿Pero que rayos?! — exclamó antes de que mi puño golpeara de lleno su mandíbula. Voló un par de metros dando vueltas hasta que volvió a tener control sobre si mismo. — ¡¿Quien demonios eres tú?! — cuestionó sobando su quijada.
— Soy él que te asesinara si no la dejas en paz — respondí rechinando los dientes, mi furia ya era demasiada.
— Temo decirte que eso no pasará — comentó sonriendo de lado, — Ella tiene una misión ahora para salvar al amor de su vida — dijo esto apuntando un arma hacia mi — Tú — cuando lo dijo disparó esa cosa, detuve la garra metálica que me había disparado, pero una potente corriente eléctrica me recorrió de pies a cabeza.
El dolor era insoportable, ¿que carajos era esta cosa? Observé la garra y me di cuenta que estaba hecha de algún tipo de piedra, no era metal.
— Duele, ¿no es así? — dijo acercándose lentamente a mí, — Me parece increíble que no sepas que es ectoranium, creo que aún no lo conocías.
— ¿Ectoranium? — cuestioné aguantando el dolor.
— Así es muchacho, no importa que tan fuerte seas, el ectoranium es el elemento natural más poderoso del universo contra los fantasmas — habló tranquilamente frente a mi — Ahora, observa lo que hará tu novia.
Miré hacia dónde se hallaba Sel, no me había dado cuenta de que pelaba con mi otro yo. Le estaba dando una paliza a ese mocoso de 16 años, pero esto no estaba bien, ella no es así.
Danny alcanzaba a esquivar un par de golpes pero la mayoría Sel acertaba al estómago, su mandíbula y sus costillas.
Fue cuando ella soltó un grito lleno de rabia y estampó su puño contra el rostro de Danny.
Él se encontraban en el suelo tratando de levantarse, fue que vi que Sel caminó al lado contrario de Danny, al mirar hacia la dirección pude ver a Sam tratando de despertar a Tucker, al parecer se encontraba inconsciente.
— ¡SELENIA! — grité tratando de que me escuchara, pero no me hizo caso. — ¡SELENIA! — grité nuevamente pero de igual manera siguió su camino.
Al llegar frente a Sam la tomó del cabello y la hizo caer hacia atrás, aún así no la soltó y siguió caminando arrastrándola por el polvoriento suelo. ¿Pero que le pasa? Sel no les haría nada malo a ellos mientras esté bajo control. Fue entonces que la tomó del cuello y alzó el vuelo con la joven azabache colgando de su brazo.
— Sel... — habló Sam con dificultad — ¿Que.. q-que haces? — dijo aferrándose al brazo de la chica de ojos rojos.
— ¡Hazlo ya! — gritó Vlad bastante impaciente — ¡Mátala de una buena vez! — lo ultimo que dijo me hizo hervir la sangre. ¡Selenia no es juguete de nadie!
Ella levantó su mano formando una esfera de energía, una muy poderosa esfera de energía.
— ¡MÁTALA YA! — gritó nuevamente el estúpido cabeza de queso — ¡Ó YO MATARÉ A TU ADORADO DAN! — exclamó causando que yo entendiera todo, la había amenazado conmigo.
— ¡NO LO HAGAS! — grité tratando de llamar su atención, — ¡TU NO ERES ASÍ! ¡ERES MEJOR QUE ESTO, MEJOR QUE ÉL!
Ella parecía no responder a mis gritos, ¿como podría detenerla? Ella haría lo que sea por mi, con tal de mantenerme a salvo, fue que se me ocurrió la mejor manera de detenerla.
— ¡SELENIA! ¡NO HAGAS ESTO! ¡ME LO PROMETISTE! ¡PROMETISTE QUE NO VOLVERÍAS A MATAR A ALGUIEN! — cerré mis ojos a causa del dolor que la maldita cosa que tenía en el brazo me provocaba, no sabía si decirlo o no, pero era mi última oportunidad de hacerla recapacitar — ¡ESTÁ NO ES LA CHICA DE LA QUE ESTOY ENAMORADO! — lo había gritado, tal vez me había expuesto al decírselo, pero lo único que me importaba era que me haya escuchado.
Vlad soltó una carcajada, mientras apretaba más está maldita garra que me tenía atrapado.
— ¿De verdad crees que eso funciona...
Un disparo contra Vlad no lo dejó terminar, salió volando varios metros de distancia, al mirar de donde había venido el disparo una sonrisa se dibujo en mi rostro.
— No lo hiciste — dije con algo de dificultad. Mirando a la joven acercándose a mi mientras conducía a Sam hacia el suelo con algo de su energía.
— Te lo prometí — respondió acercándose a mi — Te amo Dan — al terminar de decir esto de un golpe rompió la garra de ectoranium que me tenía atrapado.
— Bien, ahora hay que darle una paliza a ese maldito cabeza de queso — volamos inmediatamente hacia dónde había caído, aún yacía en el suelo envuelto en humo.
Ambos aterrizamos frente a él, el muy maldito nos miro sonriendo.
Lo tome del cuello dispuesto a golpear su estúpida cara.
— ¡TE DIJE QUE NO ME PROVOCARAS! — grité lleno de ira preparando mi puño cubierto de ectoplasma.
— ¡Te lo advertí niña! — dijo esto mirando a Sel, y riendo.
— ¿Pero que..? — no pude terminar la frase, pues un empujón me hizo soltar a Vlad y caer a un par de metros de donde estábamos.
Al levantar la vista un escalofrío recorrió m cuerpo, seguido en un nudo en el estómago y en la garganta.
Mis ojos no daban crédito a lo que estaban viendo, Selenia se encontraba ahí parada, y una lanza la atravesaba en el abdomen. Se había quedado totalmente quieta y su mirada yacía perdida en la punta del arma. En ese momento el tiempo se detuvo para mi, en ese preciso instante, aquel momento que yacía frente a mis ojos, viendo cómo la sangre comenzaba a emanar de esa herida.
Una risa burlesca hizo eco en el lugar, Vlad se acercó a ella y de un jalón sacó el arma de su cuerpo. Ella emitió un ligero sonido, un grito el cual quedó atorado en su garganta, seguido de un par de pasos hacia atrás tratando de mantener el equilibrio mientras cubría su abdomen. Yo seguía inmóvil, no podía reaccionar ante lo que veía. Ella estaba herida de gravedad. Mi cuerpo empezaba a ceder ante el terror de perderla, mis manos temblaban al igual que mis piernas.
— ¡NO! — grité levantándome a tropezones — ¡NO! ¡TU NO! — en ese momento comencé a correr hacia ella , en ese instante mi mente estaba concentrada solo en la joven herida.
De pronto un golpe en el rostro me hizo caer, la mejilla izquierda me dolía. Me levanté lentamente y miré hacia dónde estaba Vlad, la ira me invadía completamente. El rostro de Sel gritaba dolor. Mi cuerpo empezó a calentarse, un calor insoportable me invadía de pies a cabeza. Me levanté mientras escuchaba la risa de Vlad. Fue cuando un grito de rabia escapó de mi garganta. — ¡MALDITO HIJO DE PUTA! — grité antes de lanzarme contra él y estampar mi puño de lleno en su rostro, haciendo que volara un par de metros, sin embargo no me detuve, lo seguí en el aire y al alcanzarlo lo hice estrellarse contra el suelo golpeándolo con mi rodilla en el estómago haciendo que soltara un alarido.
Una nube de polvo se levantó a causa del impacto, más no lo perdí de vista, yacía en el suelo y yo sobre él, mis puños se estampaban contra su rostro sin darle oportunidad de siquiera defenderse.
— ¡¿POR QUÉ MALDITO?! — gritaba mientras veía como su rostro empezaba a hincharse por los golpes que estaba recibiendo — ¡¿POR QUÉ ELLA MALDITO HIJO DE PERRA?! ¡¿POR QUÉ?! — al decir esto solté un zarpazo dejándole tres grandes heridas en la mejilla izquierda y viendo como el ectoplasma salía de sus heridas — ¡TE MATARÉ MALDITO! — me levanté formando una esfera de energía en mi mano listo para acabar con su patética existencia.
Pero algo me detuvo, una energía que yo conocía a la perfección. Al voltear hacia atrás me di cuenta de que Sel estaba en la misma posición a excepción de sus brazos, yacían a sus costados y ya no trataba de detener la sangre que emanaba de ella.
Al observar la herida de su espalda me di cuenta que esta comenzaba a cerrarse, pareciera como si de su piel saliera humo mientras cicatrizaba. Me giré por completo mientras sentía como esa energía crecía más y más. El viento había dejado de soplar, miré a mi alrededor, vi a Danny a lo lejos ayudado por Sam y Tucker a caminar. Todo estaba demasiado quieto.
Fue que un escalofrío recorrió mi espina, esa energía crecía aún más que la última vez. Estaba a punto de dar un paso hacia ella pero su cabello empezaba a moverse, dejaba de ser rizado y se hacía lacio, su cabello castaño se hizo negro y las puntas de este empezaban a tornarse de un color rojo. Su piel se hizo más pálida. Estaba ocurriendo de nuevo, pero esta vez era más fuerte, más de lo que yo soporté la última vez.
— Dan — escuche a mi otro yo detrás de mi — ¿que ocurre?
Levanté mi mano en señal de silencio, no sabía que más haría Sel, no sabía cómo reaccionaría ante esta cantidad de energía, sin duda alguna era más fuerte, si con menor cantidad logró herirme, con esta estoy seguro que podrá eliminarme.
— Está perdiendo el control — dije casi en un susurro — Y es más fuerte que la última vez.
— Pero puedes detenerla ¿no? — cuestionó Tucker.
Negué con la cabeza, no podía asegurar poder detenerla con tal cantidad de energía. No con esa cantidad.
— ¿Que haremos? — preguntó Sam con un tono angustiado.
— Evacuen a todos — hablé sin dudarlo — Si decide atacar no tendrá piedad con nadie — volteé a verlos — Háganlo lo más rápido posible — dije apretando los puños, ellos seguían inmóviles ante lo que había dicho — ¡Háganlo ya!
En ese instante una poderosa onda de energía nos mando a volar varios metros en el aire, mientras un grito lleno de rabia proveniente de la joven hacía eco en el lugar.
Di varias vueltas por el polvoriento suelo hasta que me detuve aferrándome con una de mis manos a una roca. Lentamente la onda de energía se debilitó. Levanté el rostro en busca de lo que yo ya esperaba. Y efectivamente, ahí estaba ella, flotando a unos 10 metros en el aire, con aquella energía de color rojo rodeándola. Solo espero poder darles el tiempo suficiente para que evacuen la ciudad, antes de que me mate.
No podía creer lo que mis ojos me estaban mostrando, una lanza me atravesaba, la punta de esta yacía frente a mi cubierta de sangre, sentía aquel líquido caliente emerger de la herida, la cual dolía horriblemente. Mis manos tenían ese líquido rojo. Empecé a temblar, fue que sentí como jalaban el arma a través de mi cuerpo, quise gritar, pero no ocurrió, en cambio un pequeño sonido se escapó de mi garganta. Sentí que caería hacia atrás y di un par de pasos para aguantar el equilibrio para que eso no sucediera. En cuanto el arma salió de mi abdomen, sentí como el líquido caliente emergía aún más, en un torpe intento de detener la hemorragia, coloque mis dos manos sobre la herida.
Guíe la vista hacia la herida, era bastante grande. La sangre brotaba sin que yo pudiera detenerla, fue que escuché la voz de Dan, intente mirarlo, pero no pude, oí un golpe en el suelo y a Vlad reír, seguro lo derribó. Él está en peligro y no puedo hacer nada, no puedo ayudarlo, mi vista se ponía borrosa, no solo por el hecho de que empezaba a sentirme débil, si no que las lágrimas también empezaban a brotar. No soy más que un simple fenómeno que tarde o temprano morirá, y hoy será el día. Cerré mis ojos, las lágrimas cayeron, mientras sentía como la sangre subía por mi garganta y escurría de mis labios, ese sabor invadía mi boca. Al abrirlos la obscuridad empezaba a envolverme, sentí como mi cuerpo empezaba a flotar, y el dolor desaparecía, me dejé llevar por la nube negra que me me impedía ver. Hasta que ya no pude observar nada más que eso, obscuridad total.
Me sentía flotar, no podía ver absolutamente nada. Pero ya no dolía, toque mi abdomen y ya no había herida por la cual preocuparme. Todo era calma, sin duda sentía que me dormiría en cualquier momento.
— Ellos pagarán — escuché a mis espaldas, pero no sabía quién había dicho aquello, pues todo lo que veía era obscuridad.
De pronto un resplandor de color rojo a mis espaldas llamó mi atención. Al girarme un escalofrío me recorrió. Era yo, pero diferente. Mi cabello y mis ojos eran completamente distintos, además de que mi piel era más pálida.
— Déjame ayudarte — dijo con mi voz, no había duda, era yo, ¿pero como?
— ¿Ayudarme? — cuestioné algo asustada.
— Toda esa ira, todo ese dolor, te ayudaré a sanarlos — dijo mientras flotaba hacia mí. Su sonrisa torcida sin duda causaba un escalofrío en mi cuerpo.
— Pero... ¿cómo harás eso? — pregunté mirándola más cerca de mi.
— Con venganza — dijo ofreciendo su mano — Pagaran por todo lo que nos hicieron — continuó sin dejar de mirarme.
— ¿Nos? — cuestioné mirando su mano.
— Nos quitaron todo, tu vida, tu memoria, tus sueños y tu familia — comentó causando que la mirara de inmediato al decir "familia". — Toma mi ayuda, yo acabaré con todo esto.
Bajé la mirada y de nuevo la levanté, y sin dudarlo más tome su mano. Una fuerte energía me recorrió. Cerré mis ojos mientras escuchaba como reía. Fue entonces cuando todo a mi alrededor se hizo blanco y una enorme paz me invadió.
Caminaba por las tranquilas calles de Amity Prak, disfrutaba del sol y del viento. Faltaba poco para la entrevista de ese fantasma gruñón. Al inicio se negó pero después, más a fuerzas que nada, aceptó.
Había llegado a donde él, ahora vivía con la joven castaña, bastante lujoso a decir verdad. ¿De donde habrá sacado tanto dinero este tipo? Sin más sentí como me tomaron del brazo y taparon mi boca. Sentí caer hacia atrás, cerré mis ojos y esa horrible sensación de vacío en mi estómago se hizo presente.
Cuando los abrí estaba en un lugar diferente. De hecho en una azotea.
– ¿Que acaba de pasar? – dije mirando a mi alrededor, fue que lo vi parado a un par de metros. – ¿Dan? ¿Fuiste tú? – pregunté mirando al joven de cabello negro y ojos color sangre.
–¿Quién más? No me arriesgaría a que te vieran conmigo. – dijo cruzando sus brazos y con un gesto duro.
– Uy que seriedad. – dije enarcando una ceja.
– Solo realiza las preguntas de una buena vez — habló mirando a otro lado.
— Bien, que genio — dije buscando las preguntas en mi libreta. — Bien la primera pregunta es de una chica llamada Angela.
-.¿Por que eres tan sexy?
Dan sonrío de lado y cerró los ojos.
— No lo sé, que ella me diga. — dijo mirándome.
—Bien, la segunda — dije yo mirando mi libreta de nuevo.
-.¿Puedes golpear a Danny?
— Cuando quieras. — responde riendo.
– Angela dice que te ama – dije yo leyendo lo que puso. Dan sólo me miró frunciendo el ceño.
— No me importa lo que sienta — dijo más serio que hace unos minutos.
.-¿Tienes parte humana?
— Eso es más que obvio. — contestó aún cruzado de brazos.
.-¿Prefieres tu parte humana o fantasma?
— Fantasma sin duda, me siento más cómodo así. — habló frío y cortante.
-.¿Tienes poderes nuevos? Si es así, ¿podrías usarlos contra Danny?
— Si, he desarrollado nuevas habilidades. Y claro que las usaría sobre él, más por como mira a Selenia. — dice esto último soltando un gruñido.
.-¿Saldrías conmigo?
— ¿Contigo? — pregunta señalándome.
— Obviamente no conmigo — respondo sintiendo mis mejillas arder — Es la pregunta de la chica.
— Oh ella, no me interesa — dice con su actitud indiferente se siempre.
.-¿Serías hijo de Vlad o no?
— Antes muerto que ser pariente de ese imbécil. — contesta molesto.
.- ¿Cual es tu postre y bebida favorita?
— Postre, pastel de frambuesas. Bebida, malteada de chocolate.
— ¿Es en serio? — pregunto al borde de la risa.
— Demasiado. — Contesta muy serio.
— De acuerdo — respondo evitando reír y continuando con las preguntas.
.-¿Por que estás más bueno que el pan?
— No sabía que me consideraban tan atractivo, así que supongo que es algo natural. — responde sonriendo de lado y de forma arrogante.
.¿Cuanto quieres a Sel?
— Lo suficiente para asesinar a quien intente tocarla. — habla bastante serio.
.-¿Eres pervertido?
— Sólo cuando es necesario. — dice esto mostrando una sonrisa torcida.
— De acuerdo... sigamos con las preguntas. — hablo mirando la libreta.
.-¿Y si te violo?
— ¿Tú a mi? — pregunta enarcando una ceja.
— ¡Que yo no! — respondo con mi rostro totalmente de color carmín, — Son las preguntas que te hacen. — digo esto último dando un golpe a la libreta en mi mano.
— Es tan gracioso que te pongas así. — habla y después suelta una carcajada.
— Sólo responde. — hablo seria y mirando a otro lado.
— Que lo intenten. — contesta con esa sonrisa burlesca.
.- ¿Tendrías hijos con Sel?
Inmediatamente me mira, vaya hasta que lo veo sorprendido.
— No estoy seguro de eso aún. No creo, no sé si nuestros poderes puedan hacer que lo que enjendremos sea más fuerte que ella y le haga daño. Si es así, entonces no.
.- Si te dieran a elegir entre estar con Sam para darle estabilidad a Sel (es decir que no arrebate contra ti cuando pierde el control y destruya todo) o estar con ella pero correr siempre el riego de morir gracias a Sel. ¿Cuál escoges?
Dan me miró serio un momento.
— Sé que Selenia es inestable en muchos sentidos. Y qué tal vez pueda destruir este mundo si así lo quiere. Pero sin duda, creo que prefiero morir en sus brazos a fijarme en Sam.
— Que hermoso. — dije en voz baja.
— ¿Que has dicho? — pregunta mirándome.
— Nada, nada. — hablo buscando las dos últimas preguntas.
.-¿Cuanto mides?
— En mi forma humana 1.98 cm. En mi forma fantasma 2.13 cm.
— Ya decía yo que tú altura no era normal. — dije mirándolo, pues si es bastante alto.
.-¿Has teñido sueños con Sel?
— ¿De qué tipo? — pregunta sonriendo.
— Ya sabes, de esos. — hablo sin mirarlo siquiera.
— ¿Sueños en donde la hago mi mujer? Si, como tres veces. — responde sin titubeos.
— Bien, es todo gracias por tu tiempo. — dije guardando la libreta en el pequeño bolso que tenía.
— No importa, ya extrañaba verte. — dice acercándose a mi y colocando su mano en mi cabeza.
— Es bueno ver a viejos amigos. — respondo sonriendo y palmeando su brazo. — Cuídate mucho y cuídala mucho.
— Lo haré, y gracias. — habla con una ligera sonrisa.
— ¿Por que? — cuestiono enarcando una ceja.
— Por Selenia. — responde sin más.
— Por ti, lo que sea — contesto sonriendo y dando media vuelta, — Sólo por verte feliz.
Selenia yacía frente a mi. Sus ojos ya no eran esos hermosos zafiros que yo conocía. Una sonrisa burlesca adornaba su rostro. Era otra, era esa mujer sin piedad, aquella que la ultima vez casi me mata.
Al mirar a mi derecha me di cuenta que este trío de ineptos aún estaban a mis espaldas.
— ¿Que hacen aquí? ¡Les dije que fueran a evacuar a la ciudad! ¡Esto no es un maldito juego! — grité lleno de impotencia. Este trío de niños no tenían idea alguna de lo que venía. — ¡Largo de aquí!
Los tres me miraron, parecían estar en shock. Danny, como pudo, elevó el vuelo tomando a ese par y alejándose de ahí.
Miré nuevamente hacia donde se encontraba ella. Seguía flotando, con la mirada fija en la nada, emanando esa brutal energía. No sabía si ella reaccionaría, no sabía si esta vez podría controlarla. Pero de algo estaba totalmente seguro. No dejaré que la vean como un monstruo, no dejaré que en esta época le tengan miedo. Así me cueste la vida.
Así pasaron un par de minutos. Hasta que sin que lo esperara me sonrío. Esa era la señal, esa en la que debía empezar a cuidarme.
— Nos volvemos a ver, Dan. — habló con esa sonrisa burlesca. — La última vez casi te mato, te prometo que esta vez si lo haré. — dijo ladeando un poco su cabeza a la derecha. Sin duda eso me dio escalofríos. Pues esa mirada, eran como estacas de hielo atravesando mi ser.
Fue que sin verla venir me dio un golpe en la mandíbula mandándome a volar varios metros, sin duda el suelo me recibió, su fuerza fue tanta que di varias vueltas antes de poder parar. Aferré mis manos al suelo, levantando una nube de polvo y tierra. Me incorporé de inmediato y lo más rápido que pude levanté el vuelo, pero no la vi.
Fue que un golpe en la espalda me hizo soltar un grito. Para de nueva cuenta caer al suelo. Ni siquiera pude meter las manos. Sin duda me había dolido, me levanté rápido sin perder tiempo. ¡Mierda! Era más rápida esta vez.
— ¿Que ocurre Dan? — la escuché decir entre la nube de polvo que había levantado al impactarme. — Anteriormente me habías dado más batalla, ¿acaso a dos años de no verme te hiciste más débil? — dijo apareciendo frente a mi sonriendo de forma burlesca.
— ¡Mierda! ¡Tu no eres así! ¡Reacciona! — grité con la esperanza de que tal vez lo haría. Pero eso se esfumó en cuanto empezó a reír.
— ¡Deja de decir estúpideces! — gritó aún riendo — Después de tanto tiempo, después de tanto daño. Es tiempo de que paguen. — comentó esto cambiando su semblante burlesco a uno serio. — Así que si estás dispuesto a defender a estos malditos humanos, tendré que matarte.
Inmediatamente me lancé sobre ella con mis puños cerrados. Tenía que detenerla. De la manera que fuera. Lancé varios golpes los cuales fueron esquivados fácilmente, varios ataques de esctoplasma, los cuales desvío con un par de movimientos de sus manos. Hice mi lamento fantasmagórico. Pero ella lanzó uno mucho peor. El de ella, era un sonido horrible, aquellos que te revientan los oídos. Ese horrible sonido me desestabilizó.
Cuando miré frente a mí, ya estaba ahí, sentí el golpe en mi mandíbula. Nuevamente con esa fuerza brutal, di varias vueltas antes de volver a tener el control. Sentí algo emanar de mi labio inferior, me limpié bruscamente el esctoplasma que salía de este.
— Eres un estorbo difícil de eliminar. — habló con el semblante serio. — Pero siendo sincera, me estas aburriendo. — levantó su mano, para así lanzar alrededor de 20 esferas de energía de un tamaño mediano.
—¡Mierda! — exclamé colocando un escudo a mi alrededor y evitando que me golpeara su ataque. Afortunadamente resistió lo suficiente. Desvanecí el escudo, y no la vi. —¡¿Donde se metió?! — dije mirando a mi alrededor.
— Eres muy distraído. — habló desde arriba de mi. — ¡Muérete de una vez maldito bastardo! — gritó formando una esfera de energía aún mayor que con la que acabó con Aragón.
Nuevamente formé el escudo. Su energía golpeó esa esfera de color verde que me envolvía, fue tan fuerte que de inmediato llegué al suelo. Confiaba en que mi escudo era lo suficientemente fuerte para resistir. Me equivoqué. A mi escudo de energía se le hizo una fisura, y eso fue suficiente para que todo se desvaneciera en un dos por tres. Sentí su energía golpearme, me quemaba. No pude evitar un grito de dolor. Sentía como hería mi piel al desgarrar parte de mi traje. Fue que todo a mi alrededor se hizo negro.
Al abrir mis ojos, me encontraba en medio de un enorme cráter, todo era borroso. Intenté moverme pero me fue inútil, mi cuerpo no respondía como yo quería. Nuevamente lo hice, moví mis manos y piernas a modo de levantarme. Obtuve un resultado mediocre, mis brazos temblaban al igual que mis piernas. Mi traje estaba desgarrado, mi piel herida y yo, débil. Me puse de pie con las fuerzas que me quedaban. Miré al cielo, buscando señal de ella, no la hallé cerca. Una explosión llamó mi atención, era en el centro, lo que tanto temía, estaba ocurriendo. Cerré mis ojos y me concentré en mi cuerpo. Sentí como las heridas cerraban, y mi cuerpo recuperaba su fuerza.
Cuando los abrí me di cuenta que aún recordaba como sanar. Esto lo podía hacer aún teniendo energía. Lamentablemente si esta se termina, será mi fin.
Levanté el vuelo y utilicé toda la velocidad que pude. Al llegar pude ver que aún había gente en las calles. Estos idiotas no evacuaron a todos. Fue que un impacto de energía me dio en mi costado derecho. Di un par de vueltas aún en el aire, hasta que recuperé el control.
— ¡Eres un maldito fastidio! — exclamó aquella joven de ojos rojos. Aún con su mano apuntando hacía mi.
—¡Para de una vez! ¡Tu no eres así! — grité en posición de defensa, — ¡Vamos Sel no quiero herirte! — digo sin quitarle la vista de encima.
— ¿Tú? ¿Herirme? — emite una carcajada — Hace unos minutos casi te mato. — Nuevamente su rostro se torna serio, — No podrás detenerme esta vez Dan. — dice esto apuntando con su mano, no quería hacer esto, aún no. Pero me está obligando.
— Entonces, vamos a pelear en serio. — hablo frunciendo mi entrecejo. Empiezo a concetrar toda mi energía.
Una enorme ira invade mi cuerpo, sé que en este punto ya no hay vuelta atrás. Así que me resigno a que ella no cambiará de parecer, a menos que yo lo haga.
Cierta aura obscura se apodera y emana de mi. Mis ojos se tornan como los de ella cuando atacó a Aragón, completamente negros y con ese color rojo en mi iris resaltando, ligeras líneas de color azul zafiro, las cuales brillan, recorren mi cuerpo.
Sé que mi aspecto es algo tétrico, pero no me importa. No puedo mantener este estado mucho tiempo, ya que consume bastante mi energía, pero aumenta diez veces mis habilidades, así que debo darme prisa. Lo siento tanto Sel, pequeña Bridgette perdóname por lo que haré. Pero no me dejas opción.
De un rápido movimiento ya estoy frente a ella, le propino un golpe en su mejilla derecha, con la suficiente fuerza para mandarla a volar varios metros antes de que un edificio la detenga en seco. De inmediato ella sale de entre los escombros y se dirige a mí, está vez mis sentidos son más agudos y puedo verla con facilidad, esquivo sus golpes e impacto su estómago sin piedad, cuatro golpes directos y una patada en uno de sus costados ocasiona que vaya justo a otro edificio. Nuevamente se dirige a mi pero esta vez con esferas de energía que lanza en mi dirección mientras se acerca. Las esquivo fácilmente y algunas las desvío de un golpe.
— Vaya, ahora si estas dando batalla — dice aún sonriendo, — Me gustan la batallas en serio, pero temo decir que aún no estas a mi nivel. — dice esto acercándose de golpe y dando un puñetazo en mi estómago, el cual me hace soltar un quejido, seguido de una patada en mi rostro, la cual me manda directo a otro edificio. —Vamos, ¡pelea en serio maldito imbécil! — grita frente a mi tomándome del traje y lanzándome al aire.
Inmediatamente recupero la postura y me voy directo su rostro, cinco golpes certeros en sus mejillas seguidos de una patada en la espalda la hacen caer de picada al suelo. Un estruendo seguido de una nube de polvo resultan del impacto. Inmediatamente bajo hasta donde está ella, aún no se levanta. La tomó de un brazo y la lanzó al aire. Con toda la velocidad que tengo la alcanzó y la tomó del cuello, patalea un poco y luego suelta varios ataques con su mano, los cuales de varios movimientos de mi mano logro desviar. Una patada por parte de ella en mi rostro hace que la suelte, lanza su lamento fantasma y me aturde un poco. Inmediatamente ya la tengo frente a mí dándome golpes a diestra y siniestra, siento como mi estómago duele y mi rostro arde. Uno de sus golpes me manda de lleno contra una casa, al verla llegar cerca de mi levanto ambas piernas propiciando una patada en su estómago. Suelta un quejido y algo de ectoplasma sale de su boca, no sé si eso es bueno o malo.
Pero no me detengo, inmediatamente la tomo de la cabeza y le doy varios golpes en el rostro y en el estómago. La suelto un poco en el aire y de una patada la mando nuevamente al suelo. Al bajar me percato de que ya se esta poniendo de pie.
— Vamos, ¿que esperas? Continuemos esto. — dice acomodando su cabello hacia atrás y limpiando el ectoplasma de su boca con su mano. — Hasta que te muestras como eres Dan. — habla con esa sonrisa burlesca.
Nuevamente me acerco y empieza un intercambio de puños y patadas, algunas aciertan, otras no. Pero en definitiva, es mucho más fuerte que la última vez y no sé cuánto tiempo más aguante en este estado.
Hace ya unos minutos que estamos evacuando a la ciudad, a decir verdad, Dan no se veía confiado esta vez. Hacemos lo posible para avisar que una amenaza bastante peligrosa viene en camino, pero es demasiada gente. Una explosión nos toma por sorpresa, es ella, se encuentra flotando a unos 500 metros de nosotros y ha atacado un edificio. Tal vez suene estúpido y jamás pensé que lo diría pero, ¿dónde está Dan? ¿Lo habrá eliminado?
Dispara varios rayos de ectoplasma, muchos edificios son dañados ante el ataque y las personas huyen presas del pánico.
— ¿Danny? — cuestiona Sam mirándome. — ¿Que hacemos?
La miré sin decir una palabra, no lo podría creer, no podía procesar que haya eliminado a Dan. Mi otro yo, mi fuerte y poderoso otro yo, ¿fue eliminado en unos minutos? Sentí un nudo en el estómago, sin Dan, ¿que hago? ¡¿Que carajo hago?! Necesitaré más ayuda, ella no me dará oportunidad siquiera de llegar al portal.
— Vamos viejo, di algo. — habló un preocupado Tucker. — Si ella eliminó a tu otro yo, no tenemos mucho tiempo.
Fue que nos dimos cuenta que no estaba atacando, al levantar la vista el alma me regresó al cuerpo. Dan yacía frente a ella. Solté un suspiro.
— Al parecer es más fuerte de lo que pensaba. — hablé llamando la atención de mis compañeros. — Aún tenemos que evacuar a mucha gente. Hay que darnos prisa. — dije dando la señal para movernos más rápido. No pasaron ni 5 minutos, cuando una energía maligna se hizo presente, y no era la de Sel, un horrible escalofrío recorrió mi espina.
Al mirar al cielo, divisé a Dan, sus aspecto y energía habían cambiado. Era una energía casi igual de maligna que la de Selenia.
— ¿Sienten eso? — habló mi bella novia mirándome algo preocupada.
— Definitivamente siento algo, y no es nada bueno. — respondió Tuck mirando el cielo.
— ¡Vamos! ¡Él se encargará de ella! — hablé mirando a Sam y Tuck, — Hay que evacuar a las personas y pedir ayuda a los demás fantasmas y cazadores. — dije dando media vuelta y proporcionándoles indicaciones por donde debía ir la gente.
Tan solo pasaron un par de segundos cuando explosiones y fuertes estruendos aumentaron en pánico en las personas. Al mirar al cielo pude ver una ardua batalla entre mi otro yo y Selenia. Ambos son muy fuertes, no sé si yo sería capaz de al menos poder darle un golpe. Un estruendo cerca de nosotros me hizo regresar a la realidad.
Selenia había impactado en un edificio a pocos metros de nosotros. Varios pedazos de concreto y vidrio caían.
Hice un escudo protegiendo a la gente que pasaba por ahí.
— ¡Vamos! ¡Huyan rápido! — grité para movilizar a la cantidad de gente que pasaba por ese tramo.
— Casi toda la gente a evacuado, en unos 10 minutos más habremos terminado. — habló Sam a mis espaldas, — Necesitaremos más ayuda, no sabemos si tu otro yo podrá contra ella.
— Hace años tu pudiste vencer a Pariah viejo. — comentó Tuck tomando mi hombro.
Bajé las manos desvaneciendo el escudo y mirando a la gente huir. Volteé a ver a mis dos amigos.
— No lo vencí Tuck, lo encerré. Dudo poder vencer a Selenia con el Exoesqueleto Fenton. — dije bajando la mirada. Me dolía admitirlo, pero me sentía un completo inútil. Ellos dos eran mucho más fuertes que yo. ¿Que podría hacer yo contra una energía así de poderosa?
— Danny, no estás solo. — dijo Sam levantando mi rostro. — Podemos con esto. Hemos podido con más y saldremos de esta situación. — una sonrisa se dibujo en mi rostro, mi Sam, siempre fuerte y no dejando que caiga.
— Siempre estaremos contigo viejo, y enfrentaremos lo que sea. — habló Tucker sonriendo, — Vamos al laboratorio de tus padres, tomemos varias armas y enfrentemos esto. — comentó cerrando su puño frente a nosotros y con actitud valiente.
— Gracias chicos. — dije mirándolos y tomando la mano de cada uno, — por estar siempre para mí, y jamás creí que diría esto pero, vamos, tenemos que ayudar a Dan.
Levanté el vuelo con ellos a mi lado. Volé al los Laboratorios Fenton lo más rápido que me permitió mi velocidad.
Al llegar a los ahí, no podía creer lo que veía, mi padres, mi hermana y Danni, estaban más que listos. Todos bien equipados con armas de todo tipo.
— ¿Pero como..? — cuestioné mirándolos a todos.
— Tranquilo Danny, Sam nos avisó. — habló mamá alistando su arma y viendo que todo estuviera en orden. — Nos explicó todo y descuida, estamos contigo hijo. — comentó mi madre con esa sonrisa, aquella que me dedicó cuando supo que era mitad fantasma.
— No pude evitarlo Danny. — dijo Sam levantando sus manos en señal de defensa y sonriendo.
— No tienes nada de que preocuparte Danny, tal vez uno sólo no sea rival para Sel, pero entre todos, podremos hacer algo. — comentó Jazz bastante bien equipada con el Pelador Fenton.
— Valerie ya viene en camino, le expliqué la situación. — dijo Danni transformándose. — Nos será de ayuda.
— No sé qué decir, no esperaba que ustedes... — ver que todos estaban dispuestos a ayudarme, jamás creí que los vería a todos así. Arriesgando su propia integridad por ayudarme.
— Danny. — habló papá tomando mi hombro, — Permite que te ayudemos esta vez, tal vez no tengamos los poderes que tienen Daniela y tu. Pero también es nuestro mundo y queremos ayudar.
Miré a todos a mi alrededor, sabían la gravedad de la situación y aún así, no aceptarían un no por respuesta. Sonreí y ellos también.
— Entonces, vamos. Es hora de enfrentar a Selenia. — dije levantando el vuelo y ellos saliendo de los Laboratorios Fenton.
Abordaron la camioneta Fenton mientras Danni y yo volabamos a unos metros por encima y delante de ellos. Había llegado el momento de hacer algo por nuestra época. Sin importar si eso era enfrentar a Sel y ayudar a mi otro yo. Los divisamos a lo lejos aún estaban peleando, pero antes de llegar la energía de Dan disminuyó de golpe. Me quedé estático viendo la escena, Dan comenzó a descender rápidamente.
— ¡Carajo! ¡DAN! — grité antes de acelerar mi velocidad hasta donde pude, me acerqué lo suficiente para atraparlo, pero lamentablemente la velocidad que llevaba no me permitió detenerme. Al ver que iba de contra un edificio me giré inmediatamente causando que mi espalda impactará con el concreto. Un grito de dolor salió de mi garganta, sostenía a Dan con todas mi fuerzas, pero un fuerte dolor en mi cuerpo nos hizo caer a ambos al vacío.
Ambos impactamos contra el pavimento, el dolor era insoportable. Al parecer Sel nos había atacado. Cuando levanté la vista divisé a Dan a escasos metros de mi, yacía demasiado débil y estaba inconsciente.
El ataque me había dejado herido, pero no lo suficiente como para no poder pelear. Fue que algo llegó al suelo frente a nosotros provocando una ligera onda de energía. Pude ver sus pies caminando hacia nosotros, vestía de forma muy diferente. Traía un traje totalmente negro con detalles naranjas. Su mirada era fija hacia mi. Su cabello negro con mechones rojos. No era la misma chica dulce y tierna que conocimos.
Caminó junto a Dan, al llegar a su costado lo miró por sobre su hombro. Con una actitud de superioridad que ni yo sabía que se podía tener. Siguió su camino hacia mi, me puse de pie lo más rápido que pude. Con un movimiento de su mano lanzó una esfera de energía impactando en mi hombro y tirándome de nuevo. Caí de espaldas emitiendo un quejido tocando la herida.
— No eres rival para mí. Renuncia ahora y tal vez no te mate. — habló mirándome y apuntando con su mano. Sin duda ya no era aquella joven dulce y amable.
Un rayo impactó en su espalda, seguido de varios más. Una ligera nube de polvo se levantó con el impacto de los rayos. La camioneta Fenton llegó a tiempo, se estacionó a escasos metros de mi. Bajaron Sam, Tucker, Jazz y mis padres. Un sonido en el cielo me hizo levantar la vista, era Valerie en su deslizador y Danni volaba a su lado guiandola hacia nosotros.
Sam y Tuck se acercaron corriendo hasta donde yo estaba. Me ayudaron a ponerme de pie y me llevaron a la camioneta Fenton.
— Por favor. — escuché a mis espaldas antes de llegar al vehículo. — ¿De verdad creyeron que podrían conmigo? — dijo Sel saliendo de entre la nube de polvo y con una sonrisa burlesca. — Sus armas no son nada contra mí.
Inmediatamente Jazz y mis padres se pusieron al frente atacado con todo su arsenal, Sel yacía parada a escasos metros y caminaba sin recibir daño alguno.
— Viejo esto es malo. — habló Tucker mirando lo que ocurría.
— No hay opción, tendré que ayudarlos. — dije volando hacia ellos y colocándome justo en frente. — ¡Cubran sus oídos! — grité antes de tomar aire suficiente.
Hice mi lamento fantasmagórico contra ella a escasa distancia, la hice retroceder unos cuantos metros. Pero no recibió mucho daño.
— ¡Demonios! — dije viendo que sólo la alcance a despeinar. — ¡Daniela! ¡Necesito ayuda! — grité llamando a mi prima, pero antes de poder reaccionar Sel levantó el vuelo a una velocidad impresionante.
Yacía en el cielo tomando a Danni del cuello. Mi alma se fue al suelo al ver como pataleaba tratando de safarse. Inmediatamente volé hacia ellas pero un escudo de color rojo las envolvió.
— Su- sueltame... — dijo Daniela en un hilo de voz. Apuntó con su mano directo al rostro de la joven frente a ella. Lanzó varios ataques pero ninguno tuvo efecto.
Cinco golpes directos en el estómago de Danni la dejaron sin aliento. Cuatro más en cada mejilla. De su boca empezó a emanar ectoplasma, la estaba lastimando y mis ataques a su escudo no lograban hacer ningún jodido daño.
Deshizo el escudo y antes de darme tiempo siquiera a reaccionar de una patada mando a Danni contra un edificio.
— ¡Danni! — grité volando hacia ella y atrapandola en mis brazos. — ¿Estas bien? ¿Danni? — pregunté angustiado pues tenía sus ojos cerrados.
— Lo... Lo siento, no fui de mucha ayuda. — alcanzó a susurrar. La ira comenzó a invadirme. Miré hacia donde estaba Sel.
— ¡Eres un monstruo! — le grité con un nudo en la garganta. Era demasiado enojo e impotencia ante esta situación. Pero en un segundo ya la tenía frente a mi.
— No me importa. — dijo esto lanzando un ataque el cual nos dio a Daniela y a mí. Sentí caer al vacío pero no la solté en ningún momento. Solté un grito ante el dolor que provocó el impacto del concreto en mi espalda.
Al abrir mis ojos miré a Danni entre mis brazos. Escuché explosiones a unos cuantos metros. Eran mis padres, Jazz, Tucker y mi querida Sam atacando a Sel. Valerie atacaba desde el aire. Me levanté como pude y volé hacia ellos.
Entonces ella los atacó sin que pudieran defenderse. A mis padres les lanzó varias esferas de energía, causándoles heridas profundas. Jazz fue golpeada de nuevo en su brazo herido y lanzada contra una pared. A Valerie de dos golpes le hizo perder el conocimiento, Tuck con un golpe en el rostro y mi Sam. Mi amada Sam, un empujón bastó para que se impactará contra un poste y la dejara inconsciente.
De nuevo éramos ella y yo.
— ¡Detente! ¡Mira el dolor que estas causando! — grité con la voz quebrada. — ¡Terminarás matando a todos! — concluí esto derramando un par de lágrimas. — Incluso a quién dices amar.
— Yo no siento nada por nadie, ninguno de ustedes me importa. Sólo quiero que paguen por lo que hicieron. — dicho esto voló hacía mi, impactando mi rostro con su puño. Me tomó de cuello y me elevó por los aires, mi cuerpo no resistiría otro ataque igual. Sería mi fin y el de mi época. Me soltó y me dejó caer lentamente al vacío, apuntó su mano hacia mí e hizo una esfera de energía. — Muérete de una vez imbécil. — pronunció lanzando la esfera de energía hacia mí, cerré los ojos, sería mi fin de todos modos. No pude hacer nada, nadie pudo hacer nada, ha llegado el fin de este mundo como lo conocemos. Me sostuve en el aire unos segundos, de todos modos caería.
Esperé el dolor en mi cuerpo, pero, no llegaba. Abrí los ojos, no podía creer lo que estaba ocurriendo, simplemente no me cabía en la cabeza por que Dan estaba frente a mi deteniendo el ataque de Sel. Su traje terminó de desgarrarse y un grito de dolor escapaba de su garganta. Todo quedó en silencio, solo pude ver como se desplomaba frente a mi. Uno de mis temores se había cumplido, Dan había sido derrotado.
Abrí los ojos, estaba en el pavimento. Escuchaba explosiones y gritos a lo lejos. Seguramente esos mocosos estaban siendo apaleados por ella. Me puse de pie como pude, sinceramente ya no tenía energía y ya no podía sanar, gasté casi toda en el tiempo que estuve peleando con ella. Al mirar alrededor pude ver a los demás, heridos en el suelo y sin moverse, definitivamente los había derrotado sin esfuerzo. Levanté la vista y vi como lo tomó del cuello y lo elevó con ella. Esto era malo.
Reuní las pocas fuerzas que tenía y levanté el vuelo, con suerte detendría su ataque, dándole oportunidad a mi otro yo de todavía dar batalla. Levantó su mano formando una esfera de ectoplasma, estaba a punto de matarlo. No me daría tiempo de atacar, solo había una manera de evitar que mi otro yo desapareciera. Me coloqué en medio del ataque y él. Recibí el impacto, solté un grito sintiendo como mi cuerpo era lastimado aún más, sentía como mi piel se abría al contacto con esa energía, quemaba cada fibra de mí. Cuando al final cesó la alcancé a ver, sus ojos, esos ojos rojos iguales a los míos, habían cambiado de repente al ver que mis labios habían pronunciando un silencioso "te amo". Un inexplicable brillo emergió desde lo más profundo de aquellos ojos, mientras una sonrisa en mi rostro se desdibujaba dejándome caer al vacío. Cerré los ojos, creo al final, ella estará bien. Hice lo correcto.
Un grito me hizo abrir los ojos, el lugar en donde me encontraba era totalmente blanco. Miré a mi alrededor, ese grito de dolor me erizaba la piel. No podía dejar de escucharlo, tape mis oídos pero me fue inútil, ¿que ocurría? ¿Por qué no podía dejar de escuchar ese grito? Un nudo en mi estómago se hizo presente, esa voz... ¿Dan?
— ¡¿Dan?! — grité buscando por todo el lugar, me encontraba flotando en una espacio totalmente blanco, no había nadie más. ¿Que ocurre aquí? ¿Será que ya me volví loca? Fue que todo a mi alrededor empezó a cambiar de color, se hizo gris, lentamente aparecieron nubes, sinceramente no sé qué pasa. Cerré los ojos de nuevo, al abrirlos me encontraba flotando, con mi mano frente a mi. Estaba volando, pero fue entonces que un ese nudo en mi estómago se hizo más fuerte, Dan yacía a unos metros de mi, gravemente herido, sus ojos me miraron mientras de sus labios se escapo un silencioso te amo" toda mi alma se quebró en mi pedazos al verlo caer y cerrar los ojos. Mi cerebro aún no procesaba lo ocurrido, pero algo era seguro, había perdido el control nuevamente y esta vez lo había dañado demasiado.
— No... no... — pronuncié viendo como caía a causa de mi ataque, sintiendo como mi corazón se estrujaba al ver que volvía a su forma humana y que quizá yo lo había matado. — ¡NO! ¡NO DAN TU NO! — inmediatamente volé hacia él, estaba cerca del suelo y no sabía si lo alcanzaría, mi cuerpo temblaba y mi visión se hizo borrosa a causa de las lágrimas. Mi desesperación se hizo más grande al ver que casi llegaba al suelo y yo aún no lo alcanzaba. Estiré mis brazos lo más que pude, mis dedos rozaban los suyos hasta que por fin pude tomar su mano lo jalé hacia a mí y lo abracé, di media vuelta para ser yo quien recibiera el golpe contra el suelo. Y así fue.
No dije palabra alguna en el momento en el que mi espalda golpeo el pavimento, fue tanta la fuerza con la que impacté, que un estruendo se hizo presente seguido de una nube de polvo. Dan yacía sobre mi, lo tenía abrazado como jamás lo había hecho. Una de mis manos en su cabeza con mis dedos entrelazados en su cabello negro y la otra en su espalda. A pesar del dolor que invadía mi torso permanecí quieta, ante cualquier señal de que él despertara. Sólo escuchaba mi respiración, mis ojos estaban cerrados no quería abrirlos y encontrarme con ese rostro al que yo había herido. Lo admito, la culpa me calcomia no debí dejarme llevar, no debí perder el control. ¡Soy una estúpida! Si él ya no despierta será por mi culpa, ¡por mi maldita culpa!
— Por favor... — susurré a su oído entre sollozos, — Abre los ojos, despierta por favor. — no recibí respuesta alguna, mi miedo se intensificaba mientras más pasaba el tiempo, — Perdóname, por favor perdóname... — no pude más y me quebré totalmente, lo había perdido y todo por no poder controlar esto que hay dentro de mi. ¿Por qué me tenían que elegir a mi? ¿Por qué no me dejaron ser normal? Yo no pedí esto, yo no les pedí que me hicieran esto. Soy un monstruo, eso es lo que soy. No soy humano, deje de serlo hace mucho tiempo. ¡¿Por qué yo?! — ¡LO SIENTO TANTO, DE VERDAD PERDÓNAME POR ESTO DAN! ¡SOY UN MALDITO MONSTRUO! — grité envuelta en lágrimas de ira contra mi misma, — ¿Como pude hacerte esto? Lastimé a lo que más amo en el mundo, le quite la vida a lo que más amo en este mundo. — susurré mientras lo abrazaba contra mí y acurrucaba mi rostro en su cuello.
Las lágrimas caían por mi rostro sin poder evitarlo y mis sollozos se hicieron llanto. No podía aceptarlo, no podía aceptar que yo haya acabado con lo que más amo en la vida.
— ¿Sel? — la voz de Danny me hizo sentir aún más culpable, — ¿Sel eres tú?— habló desde una distancia considerable. Volteé a ver de dónde venía la voz yacía flotando a unos cuantos metros.
— Lo siento. — fue lo único que pude pronunciar al verlo mientras mis ojos se volvían a inundar de lágrimas. — Perdóname, por todo lo que he causado. — dije llorando como una niña pequeña y aferrandome al cuerpo de Dan. — Lo siento tanto, los lastimé mucho. Perdónenme. — dije sin dejar de llorar.
— Tranquila, cálmate... Todo estará bien...— habló Danny acercándose a mi.
— ¡No! ¡Nada esta bien! — exclamé aún con ese coraje contra el poder que estaba en mi. — ¡Dan ya no está y es por mi culpa! — grité abrazándolo más fuerte. — ¡TODO ES MI CULPA! — grité con todo el coraje e impotencia que sentía. Fue que sentí algo dentro de mi, mucha calidez. Mis ojos no creían lo que veían, noté que una energía de color zafiro nos envolvía a ambos y esta emergía de mí. Miré mis manos viendo como esa luz se esparcia y sintiendo como esa calidez se extendía por todo el lugar mientras mis brazos rodeaban al hombre que aún yacía sobre mí. La luz se hizo más intensa hasta que cerré mis ojos pues se hizo cegadora. Y así como inició, se esfumó.
Me quedé estática sin saber que ocurría o que había pasado, miré a mi alrededor, Danny abría los ojos mientras miraba espectante a todos lados. Fue que sentí que Dan se movió, sentí un nudo en mi estómago, me quedé quieta ante cualquier movimiento o señal de que él despertaría. Mis ojos no se apartaban de él, de su cuerpo, sus manos. Solo esperando el más mínimo movimiento.
Entonces sucedió.
Movió sus brazos apoyándolos en el concreto a mis espaldas levantando su torso, fue que su mirada y la mía se cruzaron. Esos ojos rojos me miraron con sorpresa y con cierto brillo en ellos. Yo aún seguía sin poder decir nada, estaba perdida en ese infinito mar de sensaciones que él me provocaba y la inmensa alegría de que estuviera vivo.
— ¿Sel? ¿Estás bien? — cuestionó mirándome de arriba a abajo.
Mi única reacción fue llorar como niña de 5 años y lanzarme sobre él haciendo que cayera de espaldas.
— ¡Estas vivo! ¡Estas vivo! — repetía mientras me aferraba a su pecho, — Sentí que te perdería para siempre, soy una tonta, una tonta que no se supo controlar de nuevo, — continúe, me separé un poco de él para verlo a los ojos. — Perdóname, te hice mucho daño perdóname...
No supe en que momento ocurrió, solo sentí sus labios sobre los míos. Cerré mis ojos dejándome llevar por aquel sutil beso en medio de todo este caos. Caos que yo había causado, por el cual casi muere Dan, y casi termino con la vida de Danny y sus amigos. No sé si pude haber sido capaz de acabar con más gente inocente, no quiero imaginarlo siquiera. Siento una de sus manos en mi cintura, me da un ligero apretón, su otra mano está en mi mejilla mientras mis dos manos reposan en sus hombros. Jamás imagine que él iba a corresponder mis sentimientos, ¡nunca! ¡Ni en mis más locos sueños! Jamás me imagine esto, estar como ahora, besando sus labios y amandolo como nunca he amado a nadie.
Me separó de él abriendo mis ojos y encontrándome con aquella mirada tan hermosa. No logro entender que es lo que tiene Dan que me atrae tanto, ¿será su forma de ser? ¿Su forma de hablar? ¿Su carácter? ¿Que es lo que me gusta tanto? No tengo ni la más remota idea, pero estoy profundamente enamorada de él, y eso no cambiará jamás. Enamorada de su mirar, su sonrisa, su voz, sus virtudes y esos defectos que lo hacen tan perfecto a mis ojos. Para mi él es simplemente perfecto.
— Me alegra tanto que estés bien. — habla con esa sonrisa de lado que tanto me gusta.
— Dan, lo siento tanto. — dije acariciando su mejilla derecha, — Te amo. Te amo como jamás lo hice, te amo tanto y no sé si en mi pasado este sentimiento hacia ti ya existía. Pero lo que siento ahora, es más fuerte que yo. Eres el motivo de mis sonrisas, eres mi alegría. No importa lo que digan de ti, te amo tal y como eres. — hablé sin titubear un poco y enseguida le planté un beso en los labios. Él correspondió sin dudar. Segundos después me separé de él. — Me alegra tanto que estés bien.
— Sabía que podías hacerlo, sabía que podrías controlarte antes de herir a alguien más. — comentó acariciando mi mejilla.
— Vaya, ¿quien lo pensaría? — habló Danny desde cierta altura cruzando sus brazos, — Mi rudo y frío otro yo, siendo de lo más dulce con Sel, ver para creer. — concluyó esto bajando lentamente hasta donde estábamos nosotros.
— Eso no es asunto tuyo. — habló Dan sin siquiera mirar a Danny.
— Tómalo con calma Dan, — comentó Danny con una sonrisa de alivio, — Solo decía que es bueno ver que los dos están bien, y que todo esto por fin haya terminado.
— Esto aún no acaba, — habló Dan incorporándose y tomándome en brazos, — Vlad aún no esta muerto, seguramente escapó mientras todo esto sucedía, debo matar a ese maldito. — dijo esto último soltando un gruñido.
— Lo encontraremos. No será difícil ahora que sabemos que regresó y seguramente estará merodeando la zona fantasma. — comentó Danny mirando a su alrededor.
Bajé de los brazos de Dan, sabía que se preocupaba por mí salud, pero yo estaba perfectamente bien. Me preocupaban los demás, seguramente estaban mal heridos por mi culpa. Nos acercamos a Tucker, despertó en cuanto llegamos a su lado, no pudo evitar asustarse y apuntarme con su arma, Dan inmediatamente se colocó entre ambos.
— Bien, algo es seguro viejo, — dijo Tucker mirando a Danny, — Si Dan la protege es que nuevamente ha regresado a la normalidad. — comentó bajando el arma. — Vaya susto que nos diste Sel, de verdad creímos que acabarías con todo y todos. — habló levantándose lentamente y sonriendo de lado.
—Lo siento mucho Tucker, — hablé mirando al suelo, — lamento haberte lastimado, no tengo palabras para disculparme por todo el caos que causé. — dije mirándolo.
— Ya te disculpaste, eso es suficiente Selenia. — habló Dan mirándome por sobre su hombro un poco serio. — No tienes que estar pidiendo perdón a todo el mundo.
— Pero Dan, he causado un alboroto por nada y...
— ¡Vlad casi te mata! — exclamó interrumpiendo mi oración y dando media vuelta quedando frente a mi. — ¡Por primera vez agradezco que ese poder haya tomado control para sanarte! De no ser así, seguramente ya no estarías frente a mí. — dijo suavizando su voz en las últimas palabras.
¿Como había podido olvidar que esa lanza me atravezó el abdomen? Con mis dedos recorrí la zona donde ese objeto me había dañado, no había nada, ni siquiera una pequeña cicatriz. Sin duda este poder era mucho más grande de lo que yo creía. Pues el haber sanado una herida de tal magnitud, con todo y mis órganos internos, debe ser algo sorprendente.
Escuchamos un quejido, era Daniela, inmediatamente corrí a verla y me sentí horrible al verla en ese estado. Su rostro hinchado y parte de su ojo izquierdo cerrado, ¿que le hice? Al abrir los ojos y verme inmediatamente intentó atacarme con una esfera de ectoplasma.
— Danni, espera soy yo. — hablé colocando mis manos frente a mi tratando de detenerla. Ella bajó su mano lentamente y mirándome con miedo. — Lo siento tanto, de verdad disculpame. — dije sintiendo como las lágrimas caían nuevamente por mis mejillas. — Mírate, te hice mucho daño, perdóname. — hablé mientras limpiaba mis lágrimas.
— Sel, no tuviste la culpa, fue Vlad. Si él no te hubiera herido nada de esto hubiera pasado. — respondió Daniela mirándome con una sonrisa. Su mirada había cambiado, pero aún se le notaba el miedo.
— Déjame intentar algo, — dije colocando mis manos sobre ella, Danni me miró un poco dudosa, pero acepto, cerré mis ojos y me concentre en como me sentía cuando creí haber perdido a Dan, queriendo tenerlo de nuevo conmigo y dando todo de mi. Fue que sentí esa calidez, abrí mis ojos y una luz de color azul envolvía mis manos y también a Daniela.
— ¿Que es esto? — cuestionó viendo como su cuerpo se sanaba lentamente.
— ¿Funciona? — pregunté mirando como sus heridas cerraban y ella recuperaba fuerza, — ¡Si funciona! — exclamé con alegría al ver que podía hacer algo por ellos después de haberlos lastimado. Esa energía azul curaba sus heridas y le brindaba fuerza.
En menos de 5 minutos Daniela levantó el vuelo y de inmediato dio un giro en el aire.
— ¡Esto es increíble! — exclamó con una sonrisa y mirando su cuerpo, — ¿Quien pensaría que tienes habilidades curativas?
— Solo es cuestión de desarrollarlas, — habló Dan detrás mío. — Al inicio es difícil pero si te esfuerzas y eres persistente lo lograrás. Como Sel ahora, no sólo curó sus heridas, también las mías y las tuyas. — dijo esto colocando su mano en mi hombro. — Sé que puedes hacer muchas cosas, y sé que podrás con esto. — dijo esto último con una sonrisa la cuál dibujó una en mi rostro.
Después de curar a Danni, hice lo mismo con los demás. Con Danny fue fácil, después curé a Tucker, después Sam, al señor Jack y a la señora Maddie, también a Jazz, me disculpé con ella pues la había atacado ya dos veces, me sentía terrible, sané su brazo roto, al parecer funcionó pues se pudo quitar la férula y ya no le dolía.
Me disculpé con todos nuevamente, no podía dejar de hacerlo, me sentía terrible y muy culpable por lo que hice. Me sentía tan mal que no me di cuenta que aún permanecía en el mismo estado que cuando pierdo el control.
— Apenas lo notaste, ¿cierto? — habló Dan parado a unos metros de mi con los brazos cruzados. — Lograste controlar parte de ese poder, la mayor parte diría yo. — comentó caminando hacia mí.
— No puedo creer que haya controlado este estado, ni siquiera sé por qué perdí el control, — dije mirando mis manos. — Me dejé cegar por la ira, por el odio, jamás pensé que hubiera eso dentro de mi, no sé el motivo por el cuál actúe así.— comenté esto último mirando a Dan.
— Habláremos de esto después, por ahora, hay que ir a casa y descansar. — habló tomando mi mano y dedicándome una ligera sonrisa, — Ya puedes volver a tu forma humana.
Asentí con mi cabeza y regresé a mi forma civil. Su mano aún sostenía la mía, ese simple gesto me hacía inmensamente feliz. No ocultaba su sentir hacía mí y eso hacía que en mi estomago volaran cientos de mariposas. Después de lo que hice, después de todo lo que causé, Dan seguía a mi lado. Siempre ha estado ahí, junto a mí. Y espero sea así siempre.
Ahora ya todo estaba más tranquilo. Sel había logrado controlar gran parte de su poder, no todo pero si un 70% de todo lo que habita en ella. Dan se mostraba más cercano y comprensivo con la joven castaña. Aún estaba Vlad, el cual nos inquietaba un poco, pero sabíamos que entre todos podríamos detener cualquiera de sus planes. No podía creer lo que había pasado tan solo en estos meses. Lo recuerdo cómo si hubiera sido ayer, cuando conocí a la chica de ojos color zafiro y rizos castaños. ¿Quién diría que tendría a mi otro yo frente a mi sin ninguna discusión o pleito? Aunque no descarto su actitud apática y seria con la mayoría de nosotros. Pero, ¿que podía esperar de mi otro yo? Él se desarrolló en un ambiente muy diferente al mío. En una realidad bastante caótica a mi parecer, es normal que sea así, aparte de tener parte de Vlad.
Han pasado 2 meses desde el incidente en el que Sel casi nos mata a todos. Y hoy es cumpleaños de la castaña. Sam se ha mostrado bastante cercana a ella, le gusta ser hija única pero yo no descarto la posibilidad de que también le hubiera gustado una hermana o hermano. No falta mucho para llegar al departamento donde ellos viven, Selenia nos invitó a todos bastante emocionada, pues es el primer cumpleaños que festeja en compañía, y como ella dice "las mejores cosas de la vida, se disfrutan en compañía de quienes más quieres", y no niego que si le hemos tomado bastante cariño.
— ¿Crees que le guste? — pregunta Jazz por milésima vez en tan solo estos 20 minutos que llevamos de camino, mostrándome la caja de regalo donde se esconde un bello suéter tejido de color azul celeste.
— Calma Jazz, — hablo tomando su hombro. — Le gustará, ya verás que si, Selenia no es como Paulina y sus amigas, ella va a adorar ese suéter. — comenté sonriendo tratando de tranquilizar a mi hermana.
— Lo sé Danny, ella es muy agradecida con todos, después de que dijo que nos consideraba su familia, la veo como una hermana. — dijo Jazz tomando mi mano, — Después de todo ella no tiene a nadie, y no le hará mal tener una familia nuevamente. — concluyó esto sonriendo de la misma manera que yo. Jazz había pensado en la posibilidad de adoptar a Sel, pero no tenía mucho tiempo de que habíamos adoptado a Danni. Tal vez tendríamos que esperar más tiempo.
— Listo, hemos llegado. — habló papá estacionando la camioneta justo afuera del edificio en donde vivía ese par. — Estoy ansioso por probar ese dulce pastel de avellanas. — dijo emocionando bajando de la camioneta Fenton.
Cuando bajó inmediatamente mamá nos volteó a ver a Jazz y a mi.
— Recuerden no dejar solo a su padre junto al pastel chicos. — comentó mamá con una ligera sonrisa. — Ya saben cómo se pone con tanta azúcar.
— Eso tenlo por seguro. — dije abriendo la puerta para bajar del vehículo.
Todos llevamos un regalo para la castaña, pues no todos los días se cumplen 18 años. Sam y Tucker ya habían llegado con ellos, solo faltamos nosotros. Al llegar a la puerta mis padres tocaron, inmediatamente nos abrió Dan con una actitud indiferente, la primera vez que mis padres lo vieron fue cuando Sel curó sus heridas, mis padres decían que su voz era muy parecida a la mía y cuando lo vieron en su forma humana dijeron que el perfectamente podría ser mi hermano. Para no tener que explicar que ese era yo en un futuro alterno y que odiaba a medio mundo, les dije que era un viejo amigo y era prometido de Sel. Cuando vieron su actitud notaron que éramos muy diferentes y dejaron de preguntar.
— ¡Danny! — exclamó la castaña dándome un abrazo. — Muchas gracias por venir.
— No hay por qué agradecer, es tu cumpleaños. Es bueno pasarla bien en compañía de tus amigos. — comenté colocando el regalo frente a ella, — Feliz cumpleaños Selenia.
— Oh, no debiste molestarte. — comentó mirando la caja.
— Vamos Sel, no es molestia, al contrario, nos alegra estar contigo. — comenté brindándole una cálida sonrisa. Le entregué la caja en sus manos y le di un abrazo. — Feliz cumpleaños Sel. Disfruta de este día.
Me aparte de ella y le di unas palmadas en su hombro, después Jazz se acercó y le entregó el regalo emocionada. Mis padres hicieron lo mismo, Sam y Tucker también. Danni había llegado antes y ya le había entregado su obsequio. Todos platicaban y reían amenamente. Hasta que me di cuenta que Dan no estaba, comencé a buscarlo con la mirada y pude verlo en el balcón. En silencio me acerque a él, estaba recargado en el barandal.
— ¿Que quieres? — cuestionó con esa actitud tan peculiar que tiene.
— ¿No puedo observar la vista desde aquí? — comenté tratando de relajar la situación. — ¿Que te ocurre? Estás más gruñón de lo normal. — dije recargándome en el barandal, lo miré. Sus ojos color sangre yacían perdidos en algún pensamiento hasta que los cerró.
— Debo matar a Vlad antes de que la encuentre. — habló aún con los ojos cerrados.
Un nudo en mi estómago se presentó. Yo aún no me hacía a la idea de matar a alguien, y él, lo decía con tanta naturalidad, que me daba escalofríos.
— Vamos, sabes que lo encontráremos, además dudo que intente algo después de la paliza que le diste. — comenté antes de beber de la soda en mi mano.
— He visto a varios fantasmas merodear por aquí, seguramente ese imbécil comentó algo sobre sus poderes. — dijo abriendo sus ojos y mirando a la nada. — No se detendrá hasta que obtenga ese poder o hasta que yo lo mate.
Vlad había escapado, no sabíamos dónde estaba, no teníamos alguna pista o indicio que nos dijera si estaba en el mundo humano o en la zona fantasma.
— Y, ¿como se lleva Sel con Valerie? — pregunté recordando la ultima vez que se vieron, Sel le tenía miedo y Dan se veía molesto y parecía que la iba a atacar en cualquier momento.
— Mejor, está niña no es una desalmada como la que conocimos. — respondió con esa fría actitud.
— ¡Danny! ¡Dan! — exclamó Sel desde la sala, — ¡Vengan ya voy a soplar las velas! — dijo esto último con una enorme sonrisa.
— Claro, ya vamos. — dije sonriendo. — ¿Vienes? — cuestioné a mi otro yo.
— Claro, jamás volveré a perderme uno de sus cumpleaños. — comentó caminando hacia la sala.
Habíamos pasado por mucho en este par de meses. Ni siquiera sabíamos que nos esperaba en un futuro. Y no sé por qué pero, algo me decía que todo esto valdría la pena.
— ¿Acaso no es lindo? — preguntó Sel frente a mi con ese suéter que Jazz le regaló.
— A mi parecer, te queda un poco grande. — comenté mirando las mangas que cubrían sus manos.
— Solo un poco. Pero es lindo, ¿no? — dijo subiendo a la cama donde yo yacía recostado.
— Si, es lindo. — dije observando cómo se recostaba a mi lado y me abrazaba.
Ella dominó la habilidad curativa en tan solo unos minutos. Cuando a mi me tomó meses. Sin duda el poder de Pariah es mucho mayor que el mío. Acaricio su cabeza mientras ella yace a mi lado, no puedo ocultarle lo que siento. Sabe que la amo y que jamás me alejaré de ella. No entiendo que quiere Clockwork de ella o de mi, no sé cuáles sean su planes. Me quedo pensando unos minutos en las infinitas posibilidades, pero ninguna tiene alguna lógica. Miro nuevamente a la castaña en mis brazos.
— ¿Te gustó mi regalo? — pregunté pero no recibí respuesta. — ¿Sel? — dije incorporándome un poco para notar que se había quedado dormida. Tenía su mano derecha sobre la izquierda. Me levanté y la tomé en brazos para llevarla a su cama. Al llegar a su habitación y colocarla entre las sabanas miré su mano izquierda. Ahí yacía mi regalo, justo en su dedo anular. Ese anillo de oro blanco con diamantes y esa piedra del mismo color que sus ojos, un zafiro. Si le había gustado mi regalo. La arropé y deposité un beso en su mejilla derecha.
Me acerqué al balcón mientras ella dormía. Varias noches atrás no había dormido por cuidar que ninguno de esos malditos fantasmas se le acercaran. Hoy por fin podré descansar un poco mejor. Regreso a la habitación y cierro la ventana del balcón con seguro, hago lo mismo con las demás ventanas y la puerta. El padre de Danny o mejor dicho mi padre de otro tiempo nos obsequió un escudo ati-fantasma, lo encendí y tal y como pensé, funciona bien. Nuevamente me dirigí a su habitación para cerciorarme de que todo estuviera bien. Ella aún yacía dormida, me recosté junto a ella y la acurruqué en mis brazos. Nadie nos hará daño de nuevo, lo juro Bridgette.
Yacía en casa con mis padres y mi hermana. Por el momento solo nos preocupábamos por Vlad y sus planes. Aunque ya habían pasado seis meses desde aquel día, no dejábamos de preguntarnos cuál sería su siguiente estrategia para conseguir el poder de la joven de ojos azules. Selenia por su parte iba mejorando bastante, entrenaba sus habilidades con Dan o conmigo. Después de tanto insistir Dan por fin dejó que ella se integrara a la escuela junto a Sam, Tucker y yo, claro, obviamente con la condición de que no dejaríamos que ningún "imbécil", como Dan les decía, se le acercara en forma inapropiada. Jazz había estado investigando la ubicación de Vlad basándose en los portales que había en su Mansión y en nuestra casa, pero sin un resultado favorable, sabía esconderse muy bien, como la rata que es.
Dan y Sel ahora viven con nosotros en los Laboratorios Fenton. Hace un mes varios fantasmas atacaron el departamento donde ellos vivían con tal de obtener el poder de la chica, pero entre tanto ataque de ellos y por parte de Dan y Sel el lugar quedó hecho escombro. La gente del edificio fue desalojada y reubicados, pero ellos vinieron con nosotros. Por ahora todo va bien, ha estado tranquilo estos últimos tres días. Uno que otro fantasma se acerca, pero al ver a Dan inmediatamente se alejan, ¿y quien no? Con la cara que se carga, cualquiera evitaría acercarse a él.
Faltaba un mes y días para llegar a el fin de este año. Aún me pregunto qué trama Clockwork dejándola o mejor dicho, dejando a ambos en esta línea del tiempo. ¿Que debe pasar para que todo regrese a la normalidad? Vagaba entre esos pensamientos cuando escuché la puerta.
Me levanté de la cama y coloqué el libro de álgebra en el buró. De tanto cazar fantasmas había olvidado los exámenes y si tengo la oportunidad de estudiar, debo aprovechar. Ya que ciertas decisiones en el pasado habían dado origen a ese fantasma malhumorado llamado Dan. Mi otro yo.
Caminé por el pasillo hasta llegar al las escaleras, al bajar miré hacia la sala y ahí yacían las tres chicas que vivían conmigo. ¿Tres? Vaya, son demasiadas mujeres si contamos a mamá.
— Tardaron está vez. — comenté causando que Daniela y Sel voltearan a verme.
— Claro que tardamos Danny, estábamos en la biblioteca. — respondió Jazz con varios libros en las manos.
Inmediatamente Sel sacó de su mochila aproximadamente 8 libros.
— ¡La biblioteca es increíble Danny! — exclamó la castaña con una enorme sonrisa y notorio entusiasmo en su voz. — Hay muchísimos libros para leer, y me los puedo traer a casa siempre y cuando los regrese en cierto tiempo. ¿No es genial? — dijo mostrando los libros en sus manos.
Sonreí ligeramente, pues la joven de ojos color zafiro era la más entusiasta de las tres. Daniela por el contrario tenía una cara de aburrimiento que se notaba a más de tres kilómetros de distancia.
— Parece que tú no piensas lo mismo, ¿verdad Danni? — comenté viendo a mi otra hermana.
— Pues no, es algo aburrido, lo único que llamó mi atención fueron unos buenos cómics. — dijo sacando un par de su mochila.
— Daniela, la biblioteca es para estudiar, no para leer revistas de acción. — comentó Jazz un poco seria.
— Se llaman cómics Jazz, además siempre paso bien los exámenes, no sé por qué te preocupas tanto. — respondió Danni tomando su mochila.
— Eres mi hermana y te guste o no, te cuidaré. — dijo acariciando la cabeza de la azabache frente a ella. Daniela sonrío ante el gesto de Jazz y asintió con la cabeza tomando un libro de historia.
Miré a Sel quien miraba la escena con atención, había olvidado que ella no tenía algún hermano o hermana. Al menos eso creí hasta que tocaron la puerta.
Jazz abrió inmediatamente y no pudimos ocultar la sorpresa al ver a los Manson en nuestra puerta, más yo al ver a mi hermosa Sam. Y vaya que era extraño, ellos no suelen visitar a los Fenton y menos por voluntad propia.
— Buenas tardes, nos dijeron que aquí estaba una joven de nombre Selenia. — habló Pamela Manson con ese peculiar tono de voz.
¿Sel? ¿Por que la buscan a ella?
— ¡Sam! — exclamó Selenia al ver a mi hermosa novia, sin pensarlo corrió a abrazarla y mi Sam correspondió.
— Te tengo una excelente noticia. — dijo Sam mirando a Sel con una sonrisa que jamás había visto.
— ¿En serio? ¿Cuál es Sam? — cuestionó la castaña mirando a mi hermosa pelinegra un poco confundida.
— Pues nada más y nada menos que... — Sam hizo una pausa y nos miró a todos. — Antes de que lo sepas, quiero decirte que mi familia podrá ser adinerada, presumida y bastante superficial. — comentó Sam confundiendo a todos y causando un gesto de desaprobación en sus padres. — Pero créeme, cuando de verdad te digo que ellos jamás serían capaces de hacerte algo malo, como en tu época. — los padres de Sam se miraron y después miraron a su hija confundidos.
Sel bajó la cabeza, para después levantar la vista, sus ojos se veían temerosos pero a la vez curiosos.
Pamela dio un par de pasos hacia Sel y Sam. Detrás de ella su marido Jeremy la acompañaba.
— Princesa, nuestra solicitud para adoptarte fue aprobada. A partir de hoy eres nuestra hija y hermana de Sam. — dijeron esto mostrando un papel con un sello del alcalde de Amity Park, nada más y nada menos que de Tucker.
— ¡¿QUE?! — gritamos al unísono Jazz, Daniela y yo.
Dan definitivamente no aceptará esto.
Había estado dando vueltas en casi toda la zona fantasma, si Vlad estaba aquí no dudaría en matarlo. No lograba encontrar a esa maldita cucaracha, pero al menos les había advertido bien sobre mí. Se rumoraba de un fantasma sumamente poderoso que protegía a la joven con el poder infinito de Lord Pariah. Por alguna razón, me agradaba el hecho de que aún me consideraban peligroso y una amenaza.
Había dejado a Sel con Jazz en la biblioteca esta mañana. Dijeron que tardarían y regresarían a casa. Solo espero y este bien. No me gustan las sorpresas. Había recorrido bastante la zona fantasma, tanto que no me di cuenta del tiempo que ya había pasado.
Decidí regresar de nuevo a los Laboratorios Fenton, después de todo ahora Sel y yo vivimos ahí, no me agrada del todo, pero admito que su escudo anti-fantasmas es mejor que el que me dieron. Solo un par de meses más y compraré una casa a las orillas de la cuidad, entre menos gente viva a mi alrededor mejor, pero también tendré que asegurarme de que Vlad esté muerto para poder vivir tranquilo junto a ella.
Visualicé el portal a unos cuantos metros delante mío, volé aún más rápido y lo atravesé. Al tocar el suelo del laboratorio regresé a mi forma humana, los padres de Danny sabían de mi, mi otro y estúpido yo les inventó una historia en la que según él, Vlad había tenido que ver con mi otra mitad fantasma. Se lo creyeron totalmente, fue patético y humillante, al menos humillante para mi tener que ver con ese idiota.
Subo las escaleras pensando en la clase de tortura que usaré con Vlad. Al llegar a la cocina escucho demasiadas voces. Cuando llego al umbral de la puerta veo a Sam hablando con Sel y a los padres de Sam justo detrás de ellas. Es cuando escucho esa frase.
"A partir de hoy eres nuestra hija y hermana de Sam"
¡¿Pero que mierda acabo de escuchar?!
— ¿Y ustedes quienes se creen para tomar ese tipo de decisiones? — cuestioné caminando hacia ellos mientras una confundida Sel me observaba y los demás tenían el terror dibujado en sus caras. — ¡Respondan de una jodida vez! — exclamé llegando a ellos cuando siento las manos de Sel en mi pecho. Volteo a verla directamente a esos ojos color zafiro e inmediatamente esa ira en mi disminuye lentamente.
— ¿Pero que clase de modales son esos? — cuestiona el tipo rubio bien vestido causando que el enojo se apodere nuevamente de mi.
— Y esas palabras tan vulgares, se nota a kilómetros que no tiene principio alguno. — dijo la mujer pelirroja haciendo una mueca de desagrado a escasos metros de mi.
— ¡¿Que mierda acaban de decir?! — dije soltando un gruñido y dando un paso, nuevamente las manos de Sel me detienen.
— Tranquilo, por favor. — me dice mirándome de una manera, la cual evita que mate a todos. — ¿Podemos salir a dar un paseo? ¿Tú y yo? — cuestiona tomando mi mano.
— Está bien. — hablo después de soltar un suspiro. Doy media vuelta y me dirijo a la puerta.
— Iré a dar un paseo, no tardaré mucho. — habla Sel sin decir nada más, en a habitación nadie dice nada, al parecer han notado que no es buena idea decir algo mientras yo me encuentre aquí.
Atravesamos la puerta, esta se cierra detrás de nosotros y empezamos a caminar. Ella me toma de la mano, yo no me niego ante el gesto y la entrelazo la mía con la suya.
— No lo sabía. — habla haciendo que la mire, — No sabía que Sam, que ellos harían esto. Ni siquiera sé como lo lograron si en esta época yo no existo. — dice esto un poco seria.
— Tienen millones de dólares en sus cuentas, eso los hace poderosos. — hablo mirando al frente y aún tomando su mano.
— No quiero irme con ellos, no sé como son, a los Fenton los conozco pero a ellos... — se queda callada y su voz se corta al final, esto no es bueno.
— Solo diles que no quieres ir con ellos, verás que entenderán y te dejarán en paz, tú y yo nos iremos a vivir lejos, los dos juntos, ¿que te parece? — hablo mirándola y noto sus ojos cristalinos.
— Dan, eres mi familia, siempre lo has sido, he ido recuperando recuerdos lentamente y has estado conmigo desde que yo era una niña, — de sus ojos caen lagrimas y eso me estruja el corazón, — Siempre quiero estar contigo, no me importa tener una madre, un padre o una hermana, si te tengo a mi lado lo demás me es indiferente. — dice esto apretando más su mano con la mía.
— Entonces regresaremos a casa y les diremos que no irás a ningún lado y que te quedas conmigo. — hablo con una sonrisa de lado, y ella también me sonríe. Amo esa sonrisa, esa que me alegra los días.
Caminamos unos minutos más, es cuando me percato de algo, un auto pasa a una velocidad de maniaco, en el interior puedo observar a tres jóvenes que ríen. Estos imbéciles, luego se matan y sus familias les andan llorando, si supieran que es por qué son idiotas no les llorarían o, ¿quién sabe? los humanos son demasiado extraños.
— ¡Dan! — exclama Sel captando mi atención inmediatamente señalando unos metros al frente. — ¡Mira! — puedo captar el terror en la voz de Sel al ver como el auto de esos idiotas se dirige a toda velocidad contra una niña que cruza la calle.
— ¡Maldita sea! — exclamo soltando a Sel, me transformo lo más rápido posible y vuelo a la mayor velocidad que mi cuerpo me permite. Afortunadamente llego antes que el auto el cual al verme intenta frenar pero está muy cerca, me pongo de rodillas abrazo a la niña, estiro uno de mis brazos deteniendo el auto de golpe y causando que sus pasajeros se golpeen contra el parabrisas. ¡Mierda! ¡Estos idiotas casi acaban con la vida de una inocente! ¿Que habría pasado si yo no hubiera aparecido?
El tipo baja del auto tembloroso y dolorido, quejándose por el golpe contra el parabrisas. Camina hacia dónde estoy yo y me mira asustado.
— ¿Que cosa eres tú? — dice señalándome, — Deberías haber muerto por el golpe, ¡pero estás vivo! — dice casi gritando. Su rostro esta pálido y tiembla aún más que cuando bajó.
— ¡Santo cielo! — escucho a una mujer detrás de mi, — Joven, ¿se encuentra bien? — al voltear la mujer se pone pálida y sus ojos se abren al verme de pies a cabeza. Así son todos, mi aspecto les causa terror en segundos, solo hubo una persona que no me miró así, y esa fue Sel hace años. Es cuando recuerdo a la niña, observo entre mis brazos y ella asoma su rostro.
Mi sangre se va completamente al suelo y el aire se escapa en un instante de mis pulmones. No puedo evitar mirarla totalmente atónito, no puedo siquiera emitir palabra. Mi corazón late desenfrenadamente y casi se detiene cuando ella me sonríe. Mi cuerpo tiembla, no puedo creer lo que mis ojos miran, jamás imaginé esta posibilidad. Esos ojos, esos ojos color zafiro me observan curiosos.
— ¡Bridgette! — grita otra mujer, al mirar atrás la veo, nuevamente miró a la pequeña, es ella, es la misma niña que yo conozco, aquella que salve hace ya varios años atrás. — ¡Oh cielos! ¿Cariño estás bien? — dice la mujer detrás mío, cuando me levanto tomo a la pequeña en mis brazos mientras ella se aferra a mi pecho, la mujer me mira y sus ojos reflejan sorpresa, pero de un momento a otro su mirada cambia. — Lo siento tanto, ella corrió y no pude alcanzarla, si no fuera por ti ella... ya no estaría conmigo. — dice esto último con la voz quebrada.
— No se preocupe, hice lo correcto. — hablé aún sin poder creer lo que estaba pasando, aún no podía procesar que tenía a Bridgette en mis brazos, justo a la misma edad en la que la encontré, la misma edad en la que la conocí, siendo esa dulce niña inocente, al mismo tiempo que Selenia me mira desde la acera, asustada y confundida.
Las dos son tan iguales y distintas, casi el mismo físico, y digo casi por que el cabello de Sel es mucho más largo que el de la pequeña que aún yace en mis brazos. El color de piel que tiene Sel es mucho más claro ya que ella se la pasaba la mayor parte del tiempo escondida. Ella me observa confundida, seguramente mi cara dice lo que yo no he podido expresar.
— Gracias. — habla la pequeña Bridgette en mis brazos, esa frase capta mi atención en menos de un segundo, inmediatamente me transporta a ese día, el día en el que la salvé. — Gracias por ayudarme, y por salvar mi vida. Eres muy bueno. — dice esto último rodeando mi cuello con sus pequeños brazos, dándome un abrazo. No puedo evitar corresponder a su gesto, mis brazos la rodean y cierro mis ojos, aprovecho este momento para recordar lo que pasé con esa pequeña niña, los buenos y malos, pero sin duda hay más recuerdos buenos que malos. Su cálido abrazo termina y se separa de mi, — Eres muy lindo. — dice esto último dando un beso en mi mejilla y bajando de mis brazos para correr a los de su madre.
— Muchas gracias. — dice la joven de ojos verdes que me observa de una manera diferente, de forma muy cálida. — De verdad no sabe cuánto le agradezco. — comenta esto último cargando a la pequeña Bridgette entre sus brazos y dando la media vuelta para irse con ella. Bridgette me observa una vez más y me dice adiós con su mano. Ambas desaparecen entre la multitud, dejándome felizmente confundido pero lo suficientemente consciente para tomar una decisión.
— ¡Dan! — exclama Sel corriendo hacia mi, — ¿Te encuentras bien?¿Te hiciste daño? — pregunta mirándome de arriba a abajo y revisándome.
— Tranquila, estoy bien, — hablo tomando sus manos, sus ojos me miran preocupados, sin pensarlo le planto un beso en los labios. Al separarme de ella me mira sorprendida. — Te amo, y siempre querré lo mejor para ti. — hablé bastante seguro, lo había decidido, no hay marcha atrás, hoy nuestras vidas tomarían un rumbo distinto.
Hace ya bastante tiempo que habían salido, no sabíamos a donde estaban, los padres de Sam empezaban a desesperarse. Fue que se escuchó la puerta y vimos a ambos entrar.
— ¿Donde estaban? Nos tenían preocupados. — se adelantó a decir Jazz antes de que alguien más pudiera decir algo.
— Calma Jazz, solo dimos una vuelta por el vecindario y hablamos un poco. — comentó Sel con voz suave.
— Y tomamos una decisión, — habló Dan mirando a todos, admito que su voz aún lograba causar escalofríos en algunos. — Sel irá con ustedes, pero no por el momento.
¿Acaso escuché bien a mi otro yo? ¿La dejará ir con ellos? Por un momento creí que se pondría agresivo con ellos y les gritaría un millar de insultos.
— ¿Como? — cuestionó Pamela, — Ella es nuestra hija ahora y se irá con nosotros en este momento, además, ¿usted quien es para tomar decisiones que no le corresponden? — preguntó en tono molesto la mujer pelirroja.
Dan hizo una sonrisa torcida y después levantó la mano de Sel mostrando el anillo que le regaló en su cumpleaños.
— Ella es mi prometida. — esas simples palabras hicieron que más de uno abriéramos la boca ante lo que acababa de decir. Incluso Sel volteo a verlo mientras sus mejillas se tornaban de ese peculiar color escarlata. — Además creo que ya tiene la edad suficiente para decidir, y ambos decidimos que se irá en dos meses.
— ¿Como es posible que nuestra hija se haya comprometido con uno de tu clase? — preguntó el hombre rubio bastante indignado.
— ¿De mi clase? — la mirada de Dan cambió de una seria a una muy burlesca. — Puedo comprar un Yate ahora mismo si lo deseo, así que si hablamos de clases, ustedes están por debajo de mi.
Toda la sala quedó muda ante su comentario. Nadie tenía idea de cómo y cuándo Dan había conseguido tanto dinero. Sin duda había dejado a los padres de mi hermosa azabache bastante confundidos.
— Está decidido, ella se quedará conmigo dos meses más y después se irá con ustedes. — dicho esto Dan miró a Sel dando un beso en su frente y saliendo por la puerta sin decir nada más.
— Está bien, respetaremos la decisión de tu prometido. — Habló Pamela un poco irritada, al escuchar eso la castaña no pudo evitar ruborizarse aún más de lo que ya estaba. — Vendremos por ti en dos meses, está hecho. — la mujer pelirroja hizo una seña para que tanto como Jeremy y Sam la siguieran, le hice una seña a Sam de que la vería más tarde, lo cual lo captó a la perfección. — Nos veremos después. — dijo Pamela antes de abandonar el lugar.
— ¿Prometida? — cuestionó Danni mirando a Sel con una sonrisa pícara.
— ¡Les juro que no lo sabía! — habló la castaña bastante nerviosa y ruborizada. — Apenas me enteré de eso, de verdad que no lo sabía. — dijo esto último mostrándose un poco tensa.
— Tranquila, — dijo Jazz posando su diestra en el hombro de la nerviosa chica, — Es obvio que no lo sabías, bastó ver la cara que pusiste cuando lo dijo.
— Gracias Jazz, de verdad no pensé que fuera a decir eso, creí que el anillo solo era un regalo y ya. — dijo levantando su mano hasta su rostro y mirando la joya. — No tenía idea de que significaba compromiso.
— ¿A donde fue? — cuestioné mirando a la joven de ojos color zafiro.
— No lo sé, cuando sale así me es difícil saber a dónde va. — respondió Selenia con un tono nostálgico.
— Tranquila, ya regresará. — dijo Jazz colocando su mano en la cabeza de la castaña. — Mientras tanto, vamos a cenar y después iremos a dormir.
— Claro, está bien Jazz. — habló Sel caminando junto a Jazz a la cocina.
— Vuelvo más tarde. — dije transformándome y saliendo de los Laboratorios Fenton.
Volé durante unos veinte minutos, cuando a las afueras de Amity noté una energía muy peculiar. Al tocar el suelo me acerqué a él.
— ¿Y ahora que quieres? — cuestionó con ese humor que lo caracteriza.
— ¿Por que dejaste que se fuera con los Manson? — cuestioné sentándome a su lado en ese peñasco y mirando la urbe frente a nosotros.
— Eso es algo que a ti no te importa. — escupió cada palabra con enojo.
— Vamos Dan, hay un motivo por el cual la dejaste ir. — hablé tratando de que se abriera un poco conmigo, él también es parte de mi después de todo.
— Ella merece una familia. — dijo sin mucho ánimo, tal vez me atrevería a decir que con tristeza.
— ¿Es por eso que dejarás que se vaya con ellos? — cuestioné tratando de entender su punto, si no estoy mal Dan ha sido la única familia de Selenia, ella no ha convivido con más personas debido a su estado tan inestable, que claro ahora está un poco más controlado.
— Ella merece tener un padre, una madre y una hermana. — dijo sin mirarme siquiera, — Hoy, sin querer me topé con Bridgette.
— ¡¿Como?! — pregunté totalmente sorprendido. — ¿Hablas de..?
— Si. — confirmó interrumpiendo, — La misma Bridgette de 8 años de esta época. — fue que volteó a verme, es sus ojos pude ver algo que nunca había visto en él, nostalgia. — Verla con su madre, siendo feliz, sin duda eso me llegó. Quiero que Sel sea feliz, que le regresen lo que alguna vez le arrebataron. Por culpa mía. — dijo esto último regresando su vista al frente.
— Comprendo. — respondí mirando nuevamente la cuidad frente a nosotros. — Haría lo mismo en tu lugar.
Ninguno dijo algo más, él había tomado su decisión. Y aunque se veía que eso le dolía, tenerla lejos cuando ya se había acostumbrado a su presencia nuevamente, no cambiaría de opinión. Ahí me di cuenta que Dan, no es tan malo como parece, y es capaz de sacrificar su propia felicidad, por la de aquella joven que él tanto ama, aunque jamás lo haya aceptado abiertamente.
Miraba uno de los portales en mi castillo cuando ellos aparecieron detrás de mi.
— Has tardado mucho con tu trabajo Clockwork. — hablaron los observadores detrás de mí, sabía a que venían y por quién.
— Sean pacientes. — dije sin mirarlos. — Ustedes solo observan, el único que hace el trabajo aquí soy yo. — me dirigí hacia uno de los portales. — Está joven aún tiene por mucho que pasar.
— Sabes perfectamente que Selenia y Dan tienen que ser destruidos, de lo contrario provocarán la batalla más riesgosa en la zona fantasma cuando ella tenga que enfrentarse a Pariah Dark. — habló uno de los seres detrás de mi.
— Muchos podrían estar en riesgo — dijo el otro a su lado, — Humanos y fantasmas corren peligro con unos monstruos como ellos en cualquier época.
— ¡Basta! — exclamé fastidiado de sus palabras, — Sé lo que hago, además de que soy yo quien está haciendo todo aquí. — Di media vuelta mirándolos. — Todo saldrá como lo planeé, así que ahora, ¿por que no observan la puerta?
Ambos seres se miraron entre sí para hablar por última vez.
— Esperamos y así sea Clockwork, de lo contrario esto será una catástrofe. — comentó el observador de la derecha.
— Eso ya lo sé, — dije dando media vuelta nuevamente para mirar un portal frente a mí, — Por lo tanto lo sé todo.
Los observadores desaparecieron dejándome solo frente a ese portal, mostrándome un poco del futuro, esto sería divertido, hace milenios que no veía algo así.
— Esto es solo el inicio. — pronuncié mirando como Vlad liberaba nuevamente a Pariah Dark. — Y será bastante interesante...
