Capítulo 18

POV Precia

Linith había querido volver a Uminari para celebrar nuestra luna de miel y pasar las navidades en el lugar donde nos conocimos e hicimos el amor por primera vez. Yo había estado tratando de mentalizarme, pues no había pisado esta ciudad desde que me marché a Roma con ella. Antes no podía recordar nada, pero ahora todos mis recuerdos habían vuelto a mi memoria y dolía demasiado. Había perdido a mi hija mayor, Alicia, en aquella explosión que a día de hoy seguía sin saber cómo se produjo. Fue todo muy extraño. Yo había ido a asegurarme de que las salidas de emergencia no estuvieran obstruidas en caso de que fuera necesario, pues nunca sabíamos cuándo nos haría falta usarlas. Mi hija estaba en la planta alta con los demás candidatos preparando sus experimentos. De repente hubo una explosión y ya no recuerdo nada más. Ni siquiera soy consciente de cómo caminé tantos kilómetros y llegué a la cabaña de Linith. Cuando desperté estaba aterrada. Por suerte, ella fue muy amable, generosa y comprensiva. Se hizo cargo de mis heridas y de mí sin poner pega alguna. La forma en que me cuidó, hizo que comenzara a sentir cosas extrañas por ella. Me sentía segura a su lado. Ella me daba paz y estabilidad. Ella se había convertido en mis pies y mis manos. Era mi guía. No sabía qué hacer sin ella. Le daba las gracias a cualquier deidad que hizo ponerla en mi camino. Nunca me imaginé que tendría una relación con una mujer, pero ella era simplemente perfecta. Permaneció a mi lado y, afortunadamente, ella correspondió mis sentimientos. Se hizo cargo de conseguirme un pasaporte y me fui con ella. Los primeros meses fueron realmente intensos. Había descubierto que yo era realmente pasional y ella igual. Éramos puro fuego juntas. Hacíamos el amor constantemente y en cualquier momento del día. Ella trajo a un amigo psicólogo a casa para que yo comenzara con la terapia para así poder recordar quién era en realidad. Comencé a recordar pequeños detalles. Un laboratorio, una explosión y dos rubias niñas. Sin embargo, no fue hasta hacía dos meses que recuperé la memoria completamente, provocando una fuerte depresión en mí. Alicia había muerto en aquella explosión y Fate había quedado huérfana. El descubrir eso me hundió por completo. Era consciente de que Linith quería venir para tratar de buscar a Fate y saber si se encontraba bien y cómo lo estaba haciendo. Yo me sentía horrible. Me fui del país sin saber si tenía familia y abandoné a su suerte a mi hija menor. Y yo, mientras tanto, estuve teniendo el mejor momento de mi vida junto a mi esposa, pues me había casado con ella porque ya no me imaginaba mi vida sin ella a mi lado. Era la peor madre del mundo. Yo era incapaz de salir de esta cabaña. Aquí me sentía segura. Linith se encargaba de ir a hacer la compra y traer lo que nos hiciera falta. Yo sólo salía para ver el atardecer y volvía al interior. Hacía unos días, Linith había salido muy tarde. Yo estaba fingiendo que dormía, pero ella se pensaría que lo hacía. Se marchó y volvió casi dos horas después. Me levanté y la esperé, dándole la bienvenida cuando regresó y, cuando le pregunté a dónde había ido a esas horas, me dio una caja de mis bombones favoritos. Al principio pensé que quizás había una pequeña posibilidad de que hubiese encontrado una amante ya que nosotras habíamos dejado de tener tanta intimidad desde que caí en depresión. Sin embargo, deseché esa idea rápidamente porque Linith era demasiado buena y se notaba que me amaba sin medida. Era otra de las razones por las que me casé con ella. Nunca me haría algo así. Ella me respetaba. Desde que recuperé la memoria, ella había hecho hasta lo imposible por hacerme sonreír nuevamente. En estos momentos ella estaba preparando un postre para más tarde mientras yo leía una novela de amor. Unos golpes a la puerta me interrumpieron la lectura. ¿Quién sería? Linith no conocía a nadie aquí. Quizás me había comprado algún regalo y venían a traerlo. Sonreí, pero esa sonrisa murió en mis labios al abrir la puerta y encontrarme frente a mí esos ojos borgoñas que conocía tan bien y que no había visto por más de tres años…

- Hola… mamá. –me dijo.

- Fate… –hablé en apenas un arrullo.

POV Fate

Ambas nos quedamos estáticas. Era real. Mi madre estaba frente a mí. Ella estaba ahí. Ella estaba viva. Estaba viva. Sentí mis lágrimas caer raudas por mis mejillas y mi labio inferior temblar. Ella comenzó a llorar también y se llevó una mano a su boca, ahogando un sollozo. Traté de hablar, de llamarla, pero ningún sonido abandonaba mi garganta. Nanoha me dio un apretón a mi mano y me soltó después de darme un empujoncito para que caminara hacia ella. Quise dar unos pasos, pero mis piernas no respondían. Sentía que caería si me movía. Mi madre sí dio un paso al frente y extendió su mano, de forma temblorosa, hacia mi rostro. Con duda y miedo, acarició el contorno de mi rostro. Cerré los ojos ante el suave, conocido, pero olvidado contacto, y me sentí caer al suelo.

- ¡Fate-chan! –me llamó la cobriza, pero antes de que ella pudiera tocarme, mi madre se dejó caer al suelo y me abrazó.

- Fate… Fate… Fate… –no dejaba de repetir– Perdóname. Perdóname. Lo siento tanto… Yo… –un desgarrador sollozo abandonó mi garganta.

- Mamá… mamá… –la abracé con todas mis fuerzas, con el miedo de que fuera un sueño y no estuviera de verdad conmigo– Mamá… ¿Por qué?

Ambas nos quedamos en el suelo durante varios minutos, sin separarnos. Nos quedamos abrazadas, llorando y dejando ir toda nuestra tristeza y dolor. Parecía que ninguna quería moverse por miedo a que la otra desapareciera de un momento a otro. Una mano fue puesta en mi hombro y miré hacia arriba. Era la esposa de mi madre. Esposa. Aún me resultaba extraño que mi madre estuviera casada con una mujer. Siempre pensé que era heterosexual porque estuvo casada con mi padre y, después de la muerte de él, nunca más vi a mi madre con una pareja.

- Será mejor que entremos. Aquí fuera hace mucho frío. –me dio una débil, pero agradecida sonrisa– Vamos, cariño. –ayudó a mi madre a ponerse en pie mientras que mi novia me ayudaba a mí.

- Nanoha…–volví a tomar su mano.

- Estoy aquí, Fate-chan. –limpió el rastro de mis lágrimas y vi que ella también estaba llorando. Llorando por mí.

- No llores, Nanoha… Tu hermoso rostro no está hecho para estar triste. –me abrazó.

- Te quiero, Fate-chan. –me dijo al oído– Y tu dolor es mi dolor. –la apreté contra mí– Vayamos dentro para hablar con tu madre, ¿de acuerdo? –asentí y tomé de nuevo su mano antes de entrar a la cabaña y seguir a mi madre y su esposa.

POV Precia

Mi esposa me llevó al interior de la cabaña y me senté en el sofá mientras que ella se quedaba de pie. Mi hija y esa cobriza chica entraron en la sala. Fate estaba en la cabaña. Mi hija estaba aquí. ¿Cómo? Miré a mi esposa, quien me miraba con mucho amor.

- Estáis en vuestra casa. –les dijo mi esposa– Iré a preparar algo de té. ¿Me ayudas? –se dirigió a la cobriza y ésta miró a mi hija.

- Estaré bien. –le susurró Fate y la oji lavanda asintió, marchándose con mi mujer a la cocina.

Fate se sentó frente a mí. Nos quedamos mirándonos en silencio unos minutos. Parecía que ninguna sabía cómo comenzar a hablar. Estaba completamente segura de que mi hija tenía muchas preguntas y no sabía si podría responderle a todas. Tomé una bocanada de aire y me decidí a hablar yo primero.

- Has crecido tanto… Eres muy hermosa, Fate. Pero en el fondo puedo seguir viendo a mi niña… –me interrumpió.

- ¿Por qué, mamá? ¿Por qué me abandonaste? –dijo con dolor y yo sentí que me atravesaban el corazón con una daga.

- Fate, yo… –jugué con mis manos, nerviosa– Yo no recordaba nada y tenía mucho miedo.

- Yo también tuve miedo, mamá. –habló seria– Me quedé sola. No tenía a nadie. Pasé de ser feliz contigo y… Alicia, a estar completamente sola. –bajé la cabeza– Le dieron mi custodia a tu hermano Jail. –me tensé.

- ¿Qué? –la miré horrorizada– No te hizo nada, ¿cierto?

- Eso ya no importa. Está en el pasado. –me levanté de un salto.

- ¿Qué te hizo ese desgraciado?

POV Nanoha

Acompañé a Linith a la cocina y preparamos algo de té por si la situación se tensaba más de lo esperado, pues a pesar de que habían llorado y se habían abrazado, sabíamos que Fate aún podía sentir resentimiento por el comportamiento evitativo de su madre en el pasado.

- Todo estará bien. –me sobresaltó la voz de la castaña– Todo estará bien. –me repitió– A pesar de lo sucedido, se aman. El vínculo entre ellas es muy fuerte. –miré hacia mi novia y la vi con gesto serio– Esperaremos unos momentos más e iremos con ellas. –asentí.

POV Precia

- ¿Para qué quieres saberlo? Podrías haberlo evitado, pero no, preferiste huir con ella, con tu esposa. –habló con rencor– Mientras tú estabas teniendo una vida de ensueño, yo estaba viviendo un infierno. –se levantó– ¡Nunca sabrás por todo por lo que tuve que pasar por tu culpa! –gritó.

- Fate… Yo…

- ¿Tú qué? ¡Me abandonaste! –mi esposa y la chica vinieron de la cocina al escuchar las voces.

- Yo no sabía quién era, Fate. Había perdido la memoria de la conmoción.

- Eso lo entiendo. Lo que no entiendo es que te fueras con ella. –señaló a Linith– ¿Por qué no fuiste a la policía? –comenzó a derramar sus lágrimas y yo me sentí horrible.

- Tenía miedo. –bajé la cabeza– ¿Y si había sido yo quien provocó esa explosión? No quería ir a la cárcel. –ella bufó– Esa es la realidad, Fate. Hui porque no recordaba quién era ni lo que había pasado. Linith me encontró y se hizo cargo de mí.

- Ya… Y tú, ¿por qué no acudiste a la policía? ¿Y si hubiese sido como ella pensaba? –le preguntó a mi esposa.

- Habría querido a tu madre igualmente, Fate. Amo a Precia y nada puede hacer borrar ese sentimiento. Desde el primer momento en que la vi, me enamoré perdidamente de ella. Yo tuve parte de culpa de que te abandonara. –la miré, ladeando mi cabeza– Estaba tan enamorada de ella, que no podía dejarla ir. La quería conmigo. La quería para mí. –me ruboricé– Yo soy más culpable que ella.

- Linith, no. –hablé yo– Fui yo quien te pidió que me llevaras contigo. Fui yo quien usé mi capacidad de persuasión para que lo hicieras. –ambas nos sonrojamos ante el recuerdo de lo que hicimos sobre la mesa.

- Da igual quién fuera. –dijo mi hija– El resultado fue el mismo. Tú te marchaste y abandonaste a tu hija menor a su suerte.

- Lo siento. –dije– Yo… no puedo decir otra cosa, Fate. Lo siento mucho.

- Yo también lo siento. Por suerte, ahora tengo a mi madre Lindy y a mis hermanastros Chrono, Hayate, Ginga y Cinque. –abrí los ojos como platos.

- ¿Lindy…Harlaown? –ella y mi esposa fruncieron el ceño.

- ¿Cómo sabes quién es?

- Fuimos compañeras en la secundaria. –asintió– ¿Qué pasó con Jail? Dime la verdad. –ella volteó la cara.

- Fate-chan… díselo. Dile todo por lo que has pasado. –le susurró la cobriza chica y mi hija negó– Fate-chan… –la miró con extrema dulzura y entonces entendí el tipo de relación que tenían– Fate-chan… –la animó de nuevo.

- Me maltrató. –dijo mi hija de repente y en un arrullo. Yo perdí el aliento– No me quería en su casa y, cuando su hija Cinque se marchó de casa con Ginga, comenzó a pegarme para sentirse mejor. –mis lágrimas cayeron raudas por mis mejillas– Me escapé y volví a Uminari.

- ¿Y cómo fue que Lindy es tu…madre? –ella bajó la cabeza y la cobriza chica entrelazó sus dedos.

- …

- ¿Fate? –un nudo en mi estómago se estaba instalando.

- Me adoptó cuando estaba en el hospital psiquiátrico. –abrí los ojos como platos.

- ¿Hospital… psiquiátrico?

- Sí. –murmuró y se calló, bajando de nuevo su rostro.

- Fate… –me puse de rodillas frente a ella– ¿Qué hiciste? –miré a la cobriza chica y estaba llorando– ¿Qué hizo? –le pregunté a ella al ver que mi hija no respondía.

- Ella… ella… –parecía tener un nudo en la garganta– Ella… intentó… –se calló, bajando la cabeza también.

- Me intenté suicidar. –me caí al suelo ante su confesión y comencé a negar– Me intenté suicidar. –repitió y me mostró sus muñecas, enseñándome sus cicatrices.

- No… –las miré horrorizada– ¿Por qué… hiciste eso?

- No quería seguir viviendo. Vivía en la calle, me hacían bullying en la escuela, no tenía familia… –un fuerte sollozo abandonó mi garganta y la abracé con fuerzas.

- Lo siento… lo siento… lo siento mucho, Fate. Si yo no hubiese huido… Si yo hubiese… Yo tendría que haberte buscado cuando recuperé la memoria, pero pensé que estarías con una buena familia y serías feliz. No quería irrumpir en tu vida y desestabilizarte… Fui una completa cobarde y… –me interrumpió.

- Ya no sirve lamentarse. El pasado no se puede cambiar. –murmuró mientras me devolvía el abrazo.

- Pero yo… yo tendría que haber estado a tu lado, recordara o no. Mi deber como madre era protegerte y no lo hice. Soy la peor madre del mundo.

- Estoy bien, mamá. –me separó de su abrazo y me miró con una sonrisa– Te perdono. –volví a llorar– Ahora tengo una familia, tengo buenos amigos… Tengo a Nanoha... –la miró con amor– Y tú estás viva. –limpió mis lágrimas– Ahora todo estará bien.

Estuvimos varias horas poniéndonos al día. Yo le expliqué lo que recordaba de la explosión y lo que ocurrió al despertar en la cabaña de Linith. Linith, quien había encontrado a mi hija y había ido a contarle la verdad para que pudiéramos volvernos a encontrar. Mi esposa era la mejor del mundo. Fate me contó sobre sus días viviendo en la calle, provocando mi llanto de nuevo. Mi hija había sufrido tanto… Y yo mientras tanto había tenido el mejor momento de mi vida. Yo había vivido una vida de ensueño junto a mi esposa mientras mi hija había sufrido maltrato. Si encontrara a mi hermano, lo mataría con mis propias manos por tocar un pelo a mi hija.

- Tenemos que irnos ya, mamá. –esas palabras me hicieron dejar de pensar y miré a mi hija.

- ¿Ya? –negué.

- Sí. Prometimos a nuestras madres no volver tarde. –sentí un pellizco en mi pecho al escucharla llamar mamá a alguien más, pero era Lindy. Jamás podría molestarme eso.

- Está bien. Saluda a Lindy de mi parte. –asintió– ¿Te veré pronto? –volvió a asentir y me sonrió. Extrañaba esa sonrisa desde que recordé todo– Gracias por perdonarme, Fate. –ella negó, restándole importancia. Fate era tan buena– Gracias por hacer feliz y amar a mi hija, Nanoha.

- Es ella quien me hace feliz a mí, Precia-san. –confesó totalmente enamorada y vi cómo se miraron a los ojos, perdiéndose en sus miradas. Carraspeé y ellas se sonrojaron.

- Vayan con cuidado. Quizás nieve pronto. –les advirtió mi esposa y éstas asintieron– Quizás podrían volver mañana a almorzar o cenar con nosotras. Pueden traer a su familia. Serán bien recibidas todas.

- Gracias. Lo pensaremos. –habló la cobriza– Ahora debemos irnos. –abracé a mi hija.

- Te quiero, Fate. –mi voz salió estrangulada por la emoción.

- Te quiero, mamá. Adiós. –se separó de mí y se marchó junto a la chica.

- Gracias, Linith. –dije al cabo de unos momentos– No tengo palabras para describir mis sentimientos ahora mismo. –me abrazó.

- Haría cualquier cosa por ti, Precia. Era cuestión de tiempo que encontrara a tu hija y la trajera hasta a ti.

- Te amo. –la besé.

- Ahora dime, ¿qué verdad hay detrás de Lindy y tú? –me tensé, pero ella me miró con determinación.

- Fue mi primer amor. –terminé confesando– Tuvimos una relación en la secundaria, pero nos separamos al entrar en la universidad porque estudiaríamos en diferentes lugares. Luego conocimos a nuestros respectivos esposos y se acabó. No hay más.

- ¿Sientes algo por ella todavía? –abrí los ojos en sorpresa por su pregunta.

- ¿Qué? ¡Claro que no! Te amo a ti. Solo a ti. Ella fue algo especial, bonito e inocente. Pero eso es un recuerdo nada más. No voy a dejarla por ti, Linith. Tú eres la única para mí. La única que posee mi corazón y cuerpo por entero.

Ella dejó salir un gruñido antes de lanzarse a mis besos y devorarlos. En cuanto reaccioné, la besé con las mismas ganas y la fui empujando hasta llevarla a la mesa. Estábamos de luna de miel, así que pensaba hacerle el amor sobre la mesa donde dimos rienda suelta a nuestra pasión por primera vez. La subí sobre la mesa y arranqué toda su ropa. La deseaba con todas mis ganas. Ella me había devuelto a la vida por dos veces. Le debía todo a esta hermosa mujer que se encontraba jadeando y gimiendo debajo de mí. Haríamos el amor salvajemente hasta caer totalmente desmayadas y extenuadas.

POV Fate

Nanoha me llevó hasta mi casa. No quiso entrar para que no se le hiciera más tarde. Yo deseaba con todas mis ganas que se quedara conmigo a dormir. Me había acostumbrado a dormir abrazada a ella y a despertar viendo su precioso y apacible rostro. Yo había estado sumergida en la oscuridad por mucho tiempo. Demasiado. Pero entonces llegó ella y me salvó con su luz y amor. Ella era un ángel caído del cielo. Ella era mi estabilidad. Ella era mi luz. Era mi felicidad.

- Gracias, Nanoha. Por todo. –negó– Gracias por llegar a mi vida y salvarme de la oscuridad. Gracias por esa luz que desprendes y que haces calentar mi corazón. Gracias por amarme de la forma en que lo haces. Eres perfecta, en todos los sentidos. –volvió a negar– Claro que lo eres. Nunca habrá nadie como tú y yo puedo sentirme realmente afortunada por ser tuya y tú ser mía en cuerpo y alma. –ambas nos sonrojamos al recordar nuestra lujuriosa noche– Te amo como estrellas hay en el cielo, Nanoha. –tomó mi rostro entre sus manos y me besó con tanta dulzura y amor, que me estremecí.

- Te amo con todo mi corazón, Fate-chan. Parece que es poco, pero es mucho. Te amo de manera incondicional y siempre será así porque no hay nadie más perfecta que tú. Tienes una bondad infinita. Eres la mejor persona que podría haber conocido. Gracias por quedarte a mi lado y elegirme como tu compañera de vida. –nos volvimos a besar mientras nos abrazábamos con fuerzas.


Saizoh: Ya sabes que no soy muy buena haciendo escenas lemon, por eso lo dejo siempre abierto a vuestra imaginación, porque a veces es mejor imaginar que leer y no ser lo que esperabas xD Sí, necesitaban irse a un lugar alejado para que Fate no acabara sobrepensando y volviéndose loca. Por suerte, no sólo consiguió relajarse y terminar aceptando la realidad, sino que además pudo avanzar en su relación con Nanoha. En todo fic NanoFate debe haber escenas tiernas. Es imprescindible xD Sí, en esta ocasión, los padres de Nanoha son bastante adinerados, pero a la vez humildes. Mira, ¿ves? Esa escena no la habría descrito yo si hubiese escrito lemon. Por eso es mejor que imagines todo lo que quieran hacerse xD Sí, ya se reencontraron y se dijeron lo que tenían que decir. En un principio pensé darle más drama, pero creo que Fate ya sufrió demasiado en este fic y necesitaba un respiro. Y no, no me olvidé de tu escena Cingin. Eso es para el próximo xD ¡Saludos, Saizoh!