Era una noche calurosa perfecta para salir y mirar las estrellas, perfecta para una noche de excursión, como la que habían tenido Marinette y sus compañeros de clase.
Hace dos días...
—No olviden traer sus permisos firmados por sus padres el viernes para la excursión, quien no los traiga no podrá ir.—dijo la señorita Bustier al finalizar las clases.
—¡Ah, que emoción!—Alya dijo mientras elevaba sus brazos—Estoy segura que habrán muchas cosas para grabar y fotografiar, no crees chica?
—Sí, aunque estoy algo nerviosa,—dijo Marinette—ya sabes, el bosque de noche da miedo...
—No te preocupes, Mari—le aseguró la morena—solo son los mismos animalitos de siempre, aves, insectos, todo normal.
Mientras salían del aula vieron a Adrien y Félix en el pasillo.
—Por favor, Fél,—dijo el modelo mientras ponía sus manos en pose de ruego—haré lo quieras, sólo dí que irás a la excursión, por favor, por favor, por favor.
El otro rubio suspiró cansadamente.—Adrien, aprende a hacerlo tú solo, si no lo haces, no crecerás.
—No quiero crecer ahorita, quiero ir a esa excursión y si le digo a padre no me dejará ir, pero si tía Amélie interviene, estoy seguro que lo hace cambiar de opinión.
—Ya dije que no iré.—gruñó Félix.
—¿Por qué no irás Félix?—preguntó Marinette.
En ese momento ambos rubios voltearon a ver a las dos chicas que no habían notado.
—Creo que es bastante obvio, señorita Dupain-Cheng, no soy alguien del aire libre.—contestó el rubio.
—Pero será divertido,—sonrió la azabache—además será la primera vez que viajemos todos juntos. Creo que es una buena oportunidad para conocernos un poco más, ¿no?
—Me gusta lo poco que los conozco, gracias.
—Vamos, no seas así,—la niña miró a Félix con los ojos de una cachorrita y aunque el rubio no mostró nada en su rostro, en su interior esperaba que la periodista tomará una foto y se la mandará para enmarcarla y tenerla como reliquia familiar,—si...?—la niña volvió a hablar, suplicando y se dió cuenta que no había respondido nada y estaba a punto de ceder.
—Está bien.—suspiró.
—¡Sí, gracias Marinette!—dijo Adrien abrazando a la niña y ella se sorprendió por el repentino contacto.
—D-de nada A-Adrien.
Félix puso los ojos en blanco antes la escena.
Por otro lado Alya, que no había dicho nada, miró la escena detenidamente, su instinto de periodista le decía que aquí había una gran primicia.
⸻⊱❤️⊰⸻
El día viernes llegó y los compañeros de Marinette subían al bus que los llevaría al lugar para acampar, todos iban con ropas cómodas y ligeras ya que hacía calor.
Adrien fué el primero en entrar y rápidamente se sentó junto a Nino.
—¿Promocionando ropa de verano, bro?
Adrien se rió.—Nop, pero lo parece, en realidad es de hace un año, ropa que no pude usar porque no tenía oportunidad.
—Hmm, un día de estos voy a ir a tu casa para llevarme un poco de tu ropa.—dijo el moreno mientras ambos reían.
—Te agradecería mucho eso.—el modelo miró alrededor—¿Aún no sube Mari?—le preguntó a Alya.
—No,—respondió ella—ya sabes, llega tarde siempre.—suspiró mientras enviaba un mensaje a la azabache—¿Y don Graham de Vanily? No habrá venido con traje, ¿no?
—No te preocupes, me aseguré de vestirlo bien.—dijo Adrien con aires de suficiencia.
⸻⊱❤️⊰⸻
En su cuarto, Marinette seguía revoloteando de un lado para el otro arreglando sus cosas.
—Marinette, hija, si no bajas ya, llegaras tarde.—dijo su madre a través la trampilla de su cuarto.
—¡Ya voy mamá!—gritó la niña—Bien, creo que ya es todo.—tomó el bolso donde guardaba su ropa y bajó corriendo las escaleras, le dió un beso de despedida a su mamá y bajo a la panadería para despedirse de su padre y luego salir de casa dirigiéndose a la escuela.
Al llegar cerca del bus vió a un rubio familiar y lo saludo.
—Buenos días, Adrien, ¿aún no subes?
El chico la miró extrañado.—Lamento desilusionarla, señorita Dupain-Cheng, pero no soy Adrien.
Marinette miró nuevamente al chico y ni siquiera fue disimulada en sus acciones de inspección.
—¿¡Félix!?—chilló la niña.
—Sí...—susurró él—No es mi propia elección de ropa...
El chico llevaba puesto unos pantalones jeans negros hasta los tobillos, una camiseta holgada de manga corta blanca y zapatillas negras y llevaba un bolso cruzado de derecha a izquierda.
—Te ves muy bien,—dijo Marinette dándole un golpecito a su hombro—es bueno verte con otro tipo de ropa.
—Eh... ¿Gracias?—respondió él.
—¿Entonces...—continuó la niña—por qué aún no subes?
—Estoy preparando mi mente para un viaje de más de cinco horas con personas bullosas.
—No te preocupes,—le aseguró Marinette—nadie te molestara, seguro que se quedan dormidos en menos de una hora, vamos.—tomó al niño de la mano y subió con él, él fácilmente podría zafarse de su agarre, pero no quería hacerlo, así que se dejó llevar.
Cuando ambos subieron sus compañeros ya estaban sentados y conversando en sus respectivos asientos.
—Bien, chicos,—habló la profesora—tomen asientos para poder partir.—la profesora tomó asiento como copiloto.
Los niños se miraron.
—Supongo que nos sentaremos juntos...—dijo Marinette.
—Parece.
Ambos se sentaron, Marinette al lado de la ventana.
El viaje fue silencioso y tranquilo, con algunos hablando y riendo, Alya iba fotografiando todo lo que veía en el camino y también a sus amigos.
En algún momento Marinette sintió sueño, así que se terminó durmiendo en el hombro de Félix, él por su lado estaba repitiendo en su cabeza: no te muevas, no te muevas, como un mantra.
—Relájate, blondie,—se acercó Alya—creeme, incluso si pasa un huracán, ella no se va a despertar.—se rió.
—Es cierto lo que dice Alya, Fél,—comentó Adrien trepado en el asiento detrás de ellos—sólo relájate, no es que sea algo malo, ¿no?—Félix miró a su primo por un momento, él estaba sonriendo hermosamente hoy, como si tramara algo.
—¿Qué tramas, Adrien?—susurró, aunque no fue a propósito.
—¿Moi?—dijo teatralmente si primo—Nada, te lo aseguro.—pero esa sonrisa pícara no se iba.
—Ajá...
—Muy bien alumnos, ya hemos llegado,—intervino la profesora—tomen sus cosas y bajen con cuidado.
Félix palmeó suavemente a Marinette para que despertará.
—¿Ya llegamos?—preguntó medio dormida aún en su hombro.
—Sí.
—Gracias por despertarme, Félix.—la niña se paró y tomó sus cosas y Félix la imitó, ambos bajaron y se unieron a su grupo.
⸻⊱❤️⊰⸻
El lugar era realmente hermoso, contaba con una zona de senderismo, había un lago donde podías pescar y otro donde se podía nadar y bucear, y la zona de picnics era enorme, habían tantas cosas que hacer que no se podían decidir.
—¡Definitivamente debemos hacer senderismo!—arrulló Rose.
—¡Hagamos un picnic de noche con galletas y malvaviscos!—dijo Kim.
—Contemos cuentos de terror.—susurró Juleka.
—Tendrán tiempo para hacer todo eso,—habló la profesora—pero primero, guarden sus cosas en las cabañas que se les asignó.
Los niños se dispersaron hacia las cabañas, ya que no eran muchos, sólo ocuparon dos, guardaron sus cosas y salieron a dar una vuelta.
—¿Paseamos por el bosque, Mari?—preguntó Alya.
—¡Sí!—contestó la azabache—Quizás consiga la inspiración que me falta.
—Bien, vamos por Nino y los demás.
Ambas se dirigieron a la cabaña de los chicos, dónde ya estaban saliendo Nino, Adrien y Félix.
—¡Vamos chicos!—la morena se acercó a su novio y lo tomó del brazo—No queremos que la luz se vaya, ¿no?
—Eh... Alya?—preguntó cuidadosamente Marinette—¿Cuánto tiempo vamos a estar fuera?
—¿Una, dos horas?, algo así.—dijo la morena.
—Entonces déjame ir por algunas cosas.
Marinette estaba apunto de irse cuando Alya la detuvo.
—No te preocupes, ya estamos preparados, ¿verdad blondie?
Marinette vió al mencionado hacer una mueca y el modelo se rió.
—Sí...—contestó el británico—Y yo que prefería quedarme en la cabaña.—suspiró.
—Vamos, bro,—dijo Nino mientras todos caminaban—será divertido! Además, no quiero ser el único adulto aquí.
—¡Oye!—dijo Alya—Soy muy adulta,—aseguró la morena.
—No, no lo eres,—negó el moreno—en cuánto veas algo interesante te irás por ahí y te separarás.
—Bueno, yo... Trataré de..., no hacerlo...
—Y no hablemos de Adrien...—continúo Nino.
—¿Yo qué?
—Es la primera vez que vienes, estarás viendo todo y te separarás, te conozco, bro—dijo mientras ponía su mano en su hombro.
—Eh...—el rubio su mano a su cuello y sonrió nerviosamente—Sí, seguro haría eso.
—Ven, con Félix qui será más fácil vigilar a todos.
—¿Y qué es lo que haría Dupain-Cheng?—preguntó Félix.
Ante su pregunta, Nino señaló a otro lugar y todos siguieron su dedo hasta ver a Marinette, ella estaba parada lejos de ellos mirando hacia la copa de un árbol con su libreta en la mano dibujando algo muy concentrada.
—Se separó hace cinco minutos.—dijo Nino.
—Pudo haberse perdido,—dijo Félix caminando hacia ella.—E-.—llamó la atención de la azabache, pero ella lo calló poniendo un dedo en sus labios.
—Shhh,—dijo susurrando—mira,—señaló con su cabeza hacia arriba y Félix giro para ver, allí, en la copa del árbol había un pequeño pero hermoso pajarito de plumas blancas con las alas marrones y el pecho moteado en negro y gris—es un Passer domesticus, lindo, ¿no?
Félix hizo un sonido afirmativo pero en susurró, miró cómo la niña dibujaba rápidamente el ave y cuando terminó se volvió a él.
—Ya termine,—respondió calmadamente—podemos ir con los demás.—dijo caminando de regreso al lugar donde estaban y allí Félix se dió cuenta de que se había separado de los demás, la siguió y vió que no estaban tan lejos.
—¿Qué encontraste, Mari?—preguntó Adrien.
—Un Passer domesticus,—respondió mostrando su dibujo, el rubio le dió una mirada de no saber qué era—un gorrión común.
—Oh ya, eres bastante rápida dibujando, ¿no?
—Bueno..., ¿trabajo mejor bajo presión?
—Me lo imagino.—rió el rubio.
La tarde se pasó en ellos tomando fotos y grabando diferentes aves y animales que veían, Félix no lo iba a admitir, pero sí se divirtió en compañía de sus compañeros, además fue una bendición poder mirar a Marinette mientras dibujaba las aves que veían, al llegar a cierto punto se detuvieron para comer.
—¿Te diviertes, Fél?—preguntó Adrien mientras se sentaba a su lado.
—Quizás.—contestó el británico.
—¿Qué pierdes diciendo que sí?—se rió la morena.
—No lo molestes, Alya,—dijo Marinette sentándose con ella—quizás no está acostumbrado a estar tanto tiempo fuera.
—Bueno,—intervino Nino—no quiero entristecerlos, pero debemos volver ya.
Alya y Adrien se quejaron.
—Tenemos dos días más, dudes,—dijo y agregó riendo—el bosque no se irá a ningún lado.
Los niños volvieron por donde vinieron entre risas y juegos, por lo que cuando llegaron a la zona de cabañas estaban tan cansados que simplemente comieron su cena, se lavaron y se durmieron hasta el día siguiente.
⸻⊱❤️⊰⸻
Al día siguiente, el mismo grupito se levantó temprano y se iban a dirigir al lago, Rose había dicho la noche anterior que habían visto patos cerca de allí y ellos querían verlo.
—¡Oh, Dios!—chilló Alya cuando Marinette salió, ya que ella había salido antes para preguntarle el lugar exacto a Rose, quien ya se iba al lago a nada con las demás—¡Pero que bonita ropa, Mari!
Marinette llevaba una blusa crema con los hombros al descubierto y un short de tela con diseños de hojas y un cinturón negro con balerinas negras.
—Gracias, Alya.—ella estaba algo avergonzada de que la mirara tanto—Tu ropa también es muy bonita.
Alya llevaba una blusa rosa de manga corta holgada y shorts jeans con zapatillas negras y su bolso en la cadera.
Ambas fueron a ver los chicos, cuando se encontraron con una escena rara.
—Vamo, Fél, sólo sal y ya.—dijo Adrien hablando a través de la puerta cerrada.
—¡No!—graznó Félix—¡Me las vas a pagar cuando regresemos, Adrien!
—¿Qué pasa ahora?—dijo la periodista frunciendo el ceño mientras se acercaban.
—Es Félix, se está comportando ¡Como un niño!—dijo Adrien.
—¡No lo hago!—contestó el mencionado.
Alya miró a Nino y él suspiró.—Estábamos cambiandonos cuando Félix dijo "no me pondré esto" y ya, luego llegaron ustedes y ajá.
—No debe ser tan malo, vamos blondie, déjanos ver!—dijo Alya—Si no sales tú, nosotros entraremos.—dijo mientras abría la puerta.
—¡Espera!—Félix se interpuso para que la puerta no se abriera—está bien, saldré, dame unos minutos.
—Ben, así de fácil era.—dijo la periodista riendo.
Félix salió con una camiseta blanca de mangas cortas y un overol beige que quedaba más arriba de las rodillas y zapatillas blancas.
—Oooh,—dijo la periodista riendo—¿Quién escogió eso?
—Yop,—alzó la mano Adrien—¿Verdad que se ve lindo?
En ese momento se escuchó un clic del teléfono, Félix iba a gruñirle a Alya por la foto, pero cuando los chicos voltearon vieron que había sido Marinette quien había tomado la foto, la niña se sonrojo por vergüenza de inmediato por haber sido descubierta.
—Yo... Eh...—comenzó—Posiblemente no lo veamos con otro ropa jamás y yo... Uh..
—Pasame esa foto, por favor.—dijo Adrien seriamente—necesito enviarla a tía Amélie.
—¡No te atrevas!—dijo Félix.
—Listo.—dijo Marinette.
—Gracias, Mari.—ambos estaban ignorando a Félix.
—Ugh! Sólo vamos ya.—el rubio empezó a caminar hacia el camino del lago.
Todos caminaron a su lado hablando de cosas que él no escuchaba, sólo pensaba en que una foto suya estaba en el teléfono de Marinette, ¿debería estar feliz?
Al llegar al lago se cruzaron con los patos, gorditos, con plumas marrones, grises y blancos y algunos con la cabeza de color verde, ellos sacaron el pan que habían guardado y empezaron a cortarlo en cachitos y tirarlo en el agua, varios patos se reunieron a su alrededor y empezaron a comer el pan.
Uno de los patos salió del agua sacudiendo sus plumas, se acercó a Adrien y este le acercó el pan pensando en que eso quería, pero antes de hacer nada y pato empezó a perseguirlo y el rubio sólo corría asustado de él mientras sus amigos y su primo se reían de él.
—¡Chicos, ayúdenme no se queden allí!—gritó indignado Adrien.
—Bien, bien—dijo la periodista y se detuvo—¿Cómo se detiene un pato?
Ella se acercó al pato y le tiró un pedazo de pan y otro pato se acercó a ella a picotearla.
—¿Qué? ¿¡Por qué a mí!?—dijo la morena corriendo de los patos.
Marinette miró como Félix se reía a carcajadas sin darse cuenta así que sacó su teléfono y lo grabó unos segundos sin que él se diera cuenta y luego guardo su teléfono.
Los niños corrieron lejos de la zona del lago hasta alejarse de los patos.
—Jajaja eso fue muy divertido de ver.—se rió Nino y Alya golpeó su hombro—¡Ey! ¿Por qué fue eso?—preguntó frotando su hombro.
—¡Por no ayudarme!—dijo la morena recuperando el aliento.
—¿Y qué debía hacer? Si me acercaba me iban a picotear como a ustedes.—se excusó él moreno.
—En fin,—dijo Adrien sentándose en el suelo para descansar—supongo que eso cuenta como ejercicio, fiu!
—Cierto,—dijo Félix—ya no tendrás que preocuparte por las calorías y yo me divertí viéndote sufrir.
—¿En serio?—Adrien miró a su primo.
—Sí,—contestó Marinette—yo lo grabé.
—¿Qué-
—¿En serio? ¡Muéstranos!—los niños se acercaron a la azabache y ella reprodujo el vídeo, allí se veía a Félix riendo mientras que de fondo gritaban Alya y Adrien pidiendo ayuda.
—Necesito ese video,—dijo Alya—O... Mejor, envíalo al grupo de la clase!
—No,—dijo Félix—no lo harás.
—¿Por qué no? Es prueba de que hasta tú te diviertes.—dijo la periodista.
Antes de que Félix pudiera decir algo más, Marinette habló.
—Ya lo envíe.—dijo sonriendo y en segundos varios mensajes llegaron.
Chat: Clase akuma
Marinette envío un vídeo
Rose: que bueno que Félix se divierta!
Kim: de qué se ríe?
Marinette: Alya y Adrien estaban siendo perseguidos por patos.
Kim: y nadie grabó eso!?
Alix: debimos haberlos acompañados para verlo en vivo jajaja
Iván: Adrien siendo perseguido por patos jajaja eso es muy divertido de imaginar.
Adrien; no sé rían de mí :( jajaja
Alya: al menos mi desgracia trajo una recompensa, don Graham de Vanily riéndose, quién lo diría!
Félix resopló y sentó en el suelo.
—Ya que no podemos ir al lago, ¿qué hacemos ahora?
—Yo digo que vayamos al lago en el que se puede nadar, los chicos están allá.—dijo Alya.
—¡Bien!—Adrien se levantó y se sacudió la tierra—Tengo ganas de nadar.
—Primero debemos ir por ropa y toallas.—les recordó Marinette.
—Bien, veamos en treinta dónde siempre.
Y así los chicos se separan para ir por sus cosas.
