Luego de treinta minutos los niños se encontraron el punto habitual y se dirigieron al lago para nadar, allí se encontraron con sus demás compañeros.

—Aaaah~ el agua está fresquita.—dijo Alya caminando por la orilla.

—¿Hacemos una carrera, Fél?

—No, no pienso meterme.

—¿Qué?—preguntó Adrien—¿Y qué traes ahí?

Antes de contestar, Félix sacó una manta, una pequeña sombrilla y se sentó y tomó un libro.

—Me quedo aquí,—sonrió.

—Bro, eso es aburrido.—dijo Nino.

—Para tí, no para mí.

Adrien y Nino se miraron y sonrieron con malicia.

—Bien,—dijo Adrien y ambos fueron a ver a Kim que estaba jugando voleibol con Alix.

—¿Qué pasa?—preguntó el chico.

—Verás...—comenzó Adrien.

⸻⊱❤️⊰⸻

Marinette se acercó a Félix y tomó su toalla para poder sentarse en la manta.

—¿No tienes calor?—preguntó la niña.

—No,—dijo Félix sin quitar su mirada del libro.

—También se puede bucear, ¿no quieres intentarlo?

—No sé bucear, Marinette.

El niño se dió cuenta de que la llamó por su nombre y quiso corregirse.

—Yo-

—¡Me llamaste por mi nombre!—sonrió la niña—¡No te atrevas a volver a decir "señorita Dupain-Cheng"!

El niño sólo la miró y asintió en silencio.

—Aún así, ¿no te gustaría al menos remojar tus pies? ¿O al menos sentarte en la orilla?—preguntó jugando con su toalla.

—Tengo un overol, Marinette,—él cerró su libro y lo guardó—tendría que quitármelo.

—¿Por qué no lo hiciste en la cabaña?

—Adrien no me dejó.

Justo cuando Marinette estaba riéndose, Adrien, Nino y Kim se acercaron.

—¿De qué te ríes, Mari?—preguntó Kim.

—De Félix dejándose molestar por Adrien.

Adrien se puso detrás de Félix y Kim delante de él, por alguna razón Félix tuvo un extraño presentimiento, pero cuando se iba a parar, Kim lo sostuvo de los tobillos y Adrien lo abrazó desde atrás.

—¿¡Qué creen que hacen!?

—¡Vamos rápido, rápido!

Nino estaba grabando mientras los dos chicos cargaban a Félix hasta la orilla y Marinette iba tras de ellos.

—Chico, eso es peligroso.—gritó pero cuando quiso detenerlos ellos ya habían lanzado a Félix al agua y ante el sonido sus compañeros volvieron para ver lo que había pasado.

Kim, Adrien y Nino estaba riendo.

—Listo!—dijo el dj haciendo el símbolo de pulgar arriba—tengo el vídeo.

—Pásalo, hombre!—se acercó Kim a él.

Félix salió del agua y tomó una gran bocanada de aire mientras trataba de equilibrarse para caminar hasta la orilla.

Marinette fue rápidamente a ayudarlo pero él la evitó con una gran NO y él se alejó hasta sus cosas, tomó una toalla y se secó lo mejor que pudo.

Marinette miró a Adrien con el ceño fruncido y las manos en las caderas.

—Yo... Sólo quería que se divirtiera.—dijo el rubio con una sonrisa nerviosa.

—No lo fue.—le dijo la azabache, ella se acercó a Félix—lamentó eso...

—¿Por qué? ¿Tú lo tramaste?—el niño estaba enojado aunque lo controlaba bien.

—No, pero-

—Bien, entonces no te disculpes por los demás.—él tomó sus cosas y se despidió—Me voy.

Marinette no dijo nada y sólo lo dejo ir.

El resto de la tarde fue muy aburrida, en opinión de Marinette.

⸻⊱❤️⊰⸻

En la noche, sus compañeros y Marinette estaban alrededor de una fogata, ya que habían obtenido permiso de la profesora.

—¿Y Félix?

—Sigue molesto con Kim, Nino y muy, muy molesto con Adrien.—respondió Alya con un suspiro.

—Ya me disculpé y él no me habla...—dijo Adrien triste.

—Voy a hablar con él,—dijo Marinette parándose—no sería bueno que esté solo.

Sin esperar una respuesta la niña se fue hacia la cabaña de los chicos.

⸻⊱❤️⊰⸻

En su cama Félix estaba sentado con su ropa habitual, estaba enojado, no tanto con su primo y compañeros, sino por el hecho de haber tratado mal a Marinette cuando ella quiso ayudarlo.

—¡Maldito orgullo!—refunfuñó.

El sonido de golpes en la puerta lo sacó de sus pensamientos.

—No iré, Adrien.—dijo y se acostó.

—Lamento decepcionarte,—dijo Marinette haciendo que el niño se levantará rápidamente—pero no soy Adrien.

—¿Qué haces-

—¿Vamos a caminar?

—Es de noche.

—Sí, bueno, dicen que el lago es lindo de noche...

—Te da miedo la oscuridad.

—Sí, pero... Si estás conmigo no me dará miedo...—susurró la niña—No tienes que estar solo, vamos.

El niño se levantó de la cama y tomó una linterna de su bolso u se la entregó y luego tomó otra para él.

—¿Sabes para dónde ir?—la niña negó con la cabeza—Bien, yo guío.

Ambos salieron y empezaron a caminar en silencio, se ayudaron con la luz de las linternas cuando llegaron a la parte sin luz del lugar.

—Aunque me gustó la ropa que escogió Adrien,—dijo la niña rompiendo el silencio—me gusta más tu ropa habitual.

—No tienes que decir esas cosas para hacerme sentir bien, Marinette.

—No lo digo por eso...

Él la miró y la vió bajar si cabeza.

—Mira hacia adelante,—dijo él—o te tropezaras.

La niña alzó su mirada y le asintió con la cabeza.—Bien.

—¿Sigues molesto con los chicos?—preguntó luego de unos minutos.

—No tanto.

—Ellos realmente se sienten mal, en especial Adrien, no quería molestarte.

—Está bien, yo le he molestado peor.

—¿Entonces por qué no fuiste a la fogata?

—Porque me siento mal.

—¿Por qué?

El niño suspiró y se detuvo cuando llegaron al lago.

—Porque le grite a alguien que quiero.

—¿A Adrien?—dijo la niña mientras ambos se sentaban en el muelle del lago.

—No.—evitó mirarla.

—¿Entonces?

—¿Eres muy curiosa, no?

—Lo siento...

—No, Yo-

Él la miró y suspiró. —Lamento haberte gritado, Marinette.

La niña lo miró y parpadeó hasta que comprendió.

—¿Te sientes mal porque me gritaste?—preguntó sorprendida.

—Sí, no fue mi intención.

—Está bien,—le sonrío—estabas enojado, no sé si me has visto enojada, pero soy igual o peor que tú...

—Creo que aún no he tenido el placer de verte enojada.

Ambos rieron.

—Me pregunto qué estarán haciendo los chicos ahorita.

—¿Por qué no vas a verlos?

—¿Y dejarte solo? Nop, eso no hace una buena amiga.

Él se acostó en el muelle y ella lo imitó.

—Las estrellas brillan mucho aquí.—dijo ella.

—Estamos en campo, casi siempre es así aquí.

—Es tan bonito, como para tomar una foto.

Ambos se quedaron un rato más mirando las estrellas y hablando de ves en cuando de las clases o de diferentes libros que Félix había leído.

Luego de casi dos horas, se levantaron y fueron a sus cabañas para lavarse y dormir.

⸻⊱❤️⊰⸻

El último día llegó y los chicos y chicas estaban tristes de pasar sus últimas horas en el lugar de acampar.

—¿A dónde vamos por última vez?—preguntó Alya.

—Deberíamos tomar una foto con todos.—dijo Rose.

—Eso ya lo hicimos ayer, Rose.—dijo Alix.

—No,—dijo la rubia risueña—no estaban Mari ni Félix.

—Cierto.—confirmo Mylène.

Los mencionados voltearon a ver a sus compañeros.

—Ah, cierto, no estábamos en la fogata.—dijo Marinette.

—¿Qué fueron a hacer, chicos?—preguntó Adrien sonriente.

—Sólo hablamos.—dijo Marinette.

—¿Por dos horas?—siguió el rubio y la niña se sonrojo.

—¿Qué insinúas, Adrien?—preguntó Félix molesto.

—Nada,—dijo el rubio poniendo sus manos a modo de escudo—sólo quería saber qué hablaron.

—Nada que te importe.

—Buen, bueno,—intervino Alya—¿Vamos a tomar esa foto o no?

Todos decidieron que la tomarían frente al lago con el muelle así que caminaron hasta allá.

—¿Quién tomará la foto?—preguntó Marinette cuando llegaron al lugar.

—Yo,—dijo Alya.

—Pero no saldrás.—dijo la azabache.

—Está bien,—desestimó la morena—no es tan importante, además, es sólo para que tú el blondie salgan, ya posen.

Todos posaron y por alguna razón Félix quedó al lado de Marinette.

—Blondie, más cerca.—dijo Alya haciendo una seña hacia la izquierda.

Félix resopló y se acercó más.

—Bien, así.—Alya tomó la foto—ya está.

Todos se arremolinaron a su alrededor para ver la foto.

—¡Que lindos!—arrulló Rose.

Algunos continuaron tomando fotos individuales y grupales alrededor del lago, asegurándose de que sí o sí estuvieran Marinette y Félix en ellas.

Luego de que todos fueran a almorzar ya era momento de regresar a sus hogares así que subieron al bus en el orden que llegaron.

Decir que todos estaban cansados era poco, apenas fueron arrullados por el vehículo en movimiento la mayoría se quedó dormidos, incluso Félix, menos una periodista que espero el momento perfecto para tomar una foto más para su colección.

⸻⊱❤️⊰⸻

El día lunes todos estaban temprano en el aula rememorando los sucesos del fin de semana, deseando que un viaje así vuelva a repetirse nuevamente, Marinette entró al aula creyendo ser la última como siempre, pero resultaba que Alya aún no había llegado, lo cual era raro, siempre estaba antes que ella, en el momento que Marinette pensó en la morena, esta apareció en la puerta super emocionada.

—¡Tengo el álbum lleno de fotos!—grito apenas entró.

Sus compañeros se arremolinaron a su alrededor para ver el álbum, era un álbum normal, con todas las fotos que habían tomado durante la excursión, fotos graciosas y fotos cuestionables también, pero hubo algo que llamó la atención de Marinette.

—Alya, ¿qué es Felinette?—preguntó la azabache.

—Deja te muestro,—la morena abrió esa parte que parecía un álbum a parte por todo el detalle y aspecto que tenía, allí habían varias, muchas fotos de Marinette junto a Félix, ya sea caminando, hablando, ¿riendo?, y comiendo juntos—no fue tan difícil tomarlas ya que siempre estaban juntos,—explicó la periodista—lo que sí fue difícil fue cuando fueron al lago, no pude tomar ni una foto porque no había luz y no podía usar mi flash.—dijo la morena molesta.

Marinette estaba anonadada y Félix, quien se acercó al oír "Féli", estaba igual o peor que la azabache.

—¿¡Estabas espiandonos!?—fue lo primero que dijo cuando salió de su estupor.

—No es espiar si están en la calle y yo los acompaño.—se defendió la morena.

—¿¡Escuchaste las cosas que hablamos en el lago!?

—No, claro que no, Mari,—la tranquilizó la periodista—estaban muy lejos y no pude oír nada...—dijo decepcionado.

Félix salió de su conmoción y miró a su primo, quien estaba como tonto mirando las fotos.

—¡Tú!—lo apuntó con el dedo—¡Tú planeaste esto!

—Eh... Sí,—dijo el otro rubio—era cansado ver cómo revoloteaban entre ustedes y no se decían nada, así que pensé en ayudar.

—Te voy a matar,—dijo sin vacilar—y nadie sabrá dónde estará tu cuerpo.—dijo acercándose rápidamente a su primo.

Adrien corrió hacia Marinette y se escondió tras ella.—Ayúdame, Mari, me quiere lastimar.

—Félix, no le hagas nada a Adrien,—el susodicho suspiró—sin mí.—agregó ella volteandose para ver al rubio.

—Esperen,—dijo Adrien—no todo fue mi plan, ¡también estuvo Alya, Nino y Kim!—él retrocedió hasta la puerta y corrió siendo perseguido por Marinette y Félix que gritaban "regresa aquí Agreste/Adrien!".