Me dirijo sigilosamente de regreso a la habitación, donde Stimpy sigue profundamente dormido, roncando sonoramente con la boca abierta.
Al verlo tan plácidamente inconsciente se me ocurre una idea perversa. Me bajo silenciosamente los pantalones de pijama y saco mi verga semi-erecta. Me acerco lentamente a la cara de Stimpy y rozo sus gruesos labios con la punta de mi pene.
Stimpy entreabre la boca, buscando inconscientemente lo que ha sentido. Aprovecho para meter la cabeza de mi verga entre sus labios entreabiertos. Stimpy la succiona por reflejo, aún dormido. Comienzo a bombear suavemente, metiendo y sacando la punta de mi miembro de su tibia cavidad bucal.
Siento que empieza a despertar cuando mi verga se endurece por completo en su boca. Abre los ojos desorientado al principio, pero en cuanto se da cuenta de lo que tiene adentro esboza una sonrisa y empieza a lamer y succionar con ganas.
- Buenos días, bello durmiente - le digo con una sonrisa traviesa - Veo que amaneciste con hambre de verga.
Stimpy asiente con los ojos entrecerrados de placer y sigue chupando con ganas, emitiendo sonidos húmedos y succionando con fuerza, enloquecido por tener mi duro falo en su boca desde temprano.
Yo agarro su cabeza con ambas manos y comienzo a mover las caderas, follándole la boca con envites lentos pero profundos, llegando hasta su garganta en cada embestida. Stimpy abre más la boca y saca la lengua, entregándose sumisamente al feroz uso que hago de su cavidad bucal.
Después de follarle la boca unos minutos y sentir que voy a correrme, saco mi palpitante verga bañada en saliva y babas y la restriego por toda su cara, dándole unas sonoras nalgadas en las mejillas con mi dura polla. Stimpy solo ríe excitado y me implora:
- Cógeme Ren... ábreme las piernas y métemela hasta el fondo. ¡Hazme tuyo!
Sonrío con malicia. Va a ser un gran día después de todo.
