Un paso más cerca a tu realidad.

Capítulo 1: Suceso extraño.

mateo Ramírez, un chico de 17 años al cual le gusta el anime, la música, el arte y los videojuegos. Pero destaca su pasión por los videojuegos y el anime más que otra cosa, siempre tan emocionado por tener nuevas experiencias. Ha jugado juegos de supervivencia, de disparos y batallas campales. Incluso juegos de miedo, terror psicológico, novelas visuales y RPG.

Todo en su día a día era normal, iba a clases con naturalidad, tenía sus propios problemas, pasatiempos y trabajos escolares que para mala gana tenía que hacer. Se podría decir que tenía días en los que no importaba cuanto jugara, no se sentía a gusto. No sentía esa dicha de frescura al jugar siempre lo mismo y repetir ciertas acciones como si de un bucle se tratara. Puede que jugar sus juegos favoritos lo animaran, pero después de jugar los mismos una y otra vez, eventualmente le aburrirían. Mateo quería algo diferente, así que por todos los medios buscaba nuevos juegos que le dieran nuevas experiencias para sí mismo por Steam de una manera lenta y detallada. Hasta que finalmente lo encontró... ¿o la encontró?

Doki Doki Literature Club es un juego gratuito de simulador de citas que extrañamente llevaba etiquetado como terror psicológico. A mateo le pareció curioso ese detalle, así que decidió jugarlo y darle una oportunidad. Desde ese momento no pudo estar más que satisfecho con su búsqueda, el juego era famoso en el 2017. Sin embargo, este descubrió aquel juego 2 años después de su lanzamiento, dejando ese detalle de lado, el juego le fascino.

Le encantaron los personajes de aquel juego, sus cualidades y personalidades que podían ser fácilmente reconocibles e identificables. Rasgos que muchos deseaban ver en personajes de anime con ese estilo de juego, un simulador de citas. Sin embargo, aunque este lo había jugado por completo, se dio cuenta de lo que iba la novela. noto esos momentos donde se rompía la cuarta pared, y Mateo estaba consciente de que era parte del juego que Monika hicieran eso, de que esta estaba programada para realizar esos guiños a romper la cuarta pared. Sin embargo, al jugarlo por primera vez, Mateo realmente sintió ese sentimiento de misterio e inquietud de que ella estuviera viva de verdad.

Sentir que realmente el personaje estaba consciente de sí mismo y que todo era demasiado escalofriante para ser una simple novela visual. Al descubrir que debía borrar a monika para proceder en el juego, lo habían desanimado un poco ya que a pesar de todo lo que monika había hecho, tenía sus justificaciones en su propio punto de vista.

Aun así, Mateo no estaba de acuerdo con los métodos que uso Monika de borrar a sus amigas solo para estar con el jugador, a pesar de no ser reales como ella dice, entre comillas. Pero aun así, seguía apreciando a monika por conocerla poco a poco en el tiempo que pasaron en aquella sala vacía del club una vez que el guion se había roto. Aun cuando Mateo completo el juego y llego al final de este solo sintió un vacío existencial en su mente.

Siempre lo supo, todo juego tiene un final, aunque todo lo que paso en el juego con monika rompiendo la cuarta pared y dándole una compañía genuina a la cual poco estaba acostumbrado, sabia totalmente que todo estaba programado. Afirmar que Monika es o si es real seria puramente ficción. Sin embargo, Mateo estaba mentalmente preparado para aceptar ese hecho. A pesar de tener 17 años y de leer comentarios de como muchas personas se obsesionaban con el personaje de monika. Este no se sentía tan desesperado y comprendió la finalidad del juego.

Muchos hacían historias de una vida con ella o fantasías de como ella se volvía real y vivía junto a X persona por el resto de sus días.

Mateo era realista, pero aun así sentía aprecio por el juego. Incluso leía fanfics sobre el mismo, ya que le divertían los relatos que la gente narraba sobre monika y las chicas. Historias como de un personaje iba al mundo de doki doki o de como monika cruzaba a la realidad por azares del destino. Le sacaban una que otra sonrisa y una carcajada. Todo mientras escuchaba música y realizaba actividades de stream.

Un año después de que Mateo jugara Doki Doki Literature club, lo volvió a jugar para sentir esa nostalgia que le traía el juego. Mateo descubrió que podía obtener otro final mejor si pasaba tiempo con todas las dokis en sus respectivas rutas al guardar y cargar el juego varias veces en un punto crucial de la historia.

Esto no hizo más que conmover al chico de cabello negro, el cual había obtenido un hermoso final, con todos reunidos en el club. Mateo sintió como si el tiempo hubiera pasado tan rápido, y estaba satisfecho con ese resultado al que él había llegado.

Sin embargo, aún había algo que Mateo no podía sacarse de la cabeza y era el hecho de extrañar pasar tiempo con monika en aquel salón vacío, este quería ver si había algo más que no había notado en su primera jugada. Después de todo, cuando lo jugo por primera vez, fue el momento donde paso más tiempo con monika. Este desconocía si había algo que le faltaba por leer, No era un apasionado de encontrar secretos, pero de todas formas decidió en jugar nuevamente por tercera vez.

Sin embargo, esta vez Mateo no eliminaría a monika y decidió dejarla tal cual como estaba. Visitándola cuando podía, teniendo algunas conversaciones y opinando sobre monika en su mente sobre ciertas cosas, mientras veía como las líneas de dialogo que la chica de pelo castaño siempre decía se repetían nuevamente con el pasar del tiempo. Pero esto nunca desanimo a Mateo en averiguar si había algo más.

Todo esto era realizado mientras Mateo realizaba otra actividad, como dibujar o escuchar música. Al mismo tiempo que leía los diálogos de Monika y se sumergía en una lluvia de lectura visual. Este dejaba que su imaginación lo llevara a plantear teorías locas que lo entretenían y a veces mantenían su mente girando. Claro que Mateo sabía que el juego no era infinito, así que era normal que monika repitiera sus mismas conversaciones una y otra vez con el pasar de los días.

Estaba programada para eso, y era algo que él sabía muy bien. Sin embargo, Como toda realidad tiene misterios, esta vez Mateo experimentaría el mayor misterio que nunca podría haber imaginado.

En la actualidad nos ubicamos en el 6 de septiembre de 2020

La puerta de una habitación es abierta y al mismo tiempo es cerrada con extremos cuidado para no hacer mucho ruido. Mateo quien después de un largo día de escuela, decidió en lanzar su mochila al suelo, para luego lanzarse sobre su cama con fatiga. Se acomodo en lo que él llamaba su zona de ensueño, extrañamente su cama era su lugar preferido desde los lunes a viernes después de la escuela.

Un suave objeto que le da la comodidad necesaria para relajar su cuerpo y con ello sus preocupaciones escolares se disiparían como por arte de magia.

El sentimiento duraría unos 10 minutos, tiempo suficiente en el que se movía, se acurrucaba y acomodaba lo suficiente para sacar esos pensamientos de haber estado sentado en una silla de madera durante 8 horas. Una vez que quedo satisfecho, decidió levantarse y sentarse en su escritorio, el cual no era tan grande, pero era muy espacioso.

Encendió su ordenador y comenzó a organizar ciertas cosas que este tenía dispersas en su escritorio. Después de unos 4 minutos de orden, Mateo se sumergió en su computadora para realizar necesidades escolares básicas, como enviar por correo consultas a sus maestros sobre ciertos temas que lo tenían intranquilo, luego comenzó a indagar en videos de YouTube, después de eso fue a Twitch para observar a ciertos streams que a este le interesaban y para finalizar iba a dibujar un rato en su computadora, pero antes que nada se detuvo en un programa en específico.

"Doki doki literatura club…" dijo en un susurro Mateo, observando con detalle el juego que tenía en su barra de tareas de Windows. Ciertamente Mateo tenía interés en entrar para leer cualquier tema que Monika tenía para ofrecer. Aún seguía atento si algo extraño sucedía, pero hasta el momento no había nada nuevo.

Mateo daría doble clic sobre el ejecutable del juego y un mensaje apareció en su pantalla [¿Deseas ejecutar el programa como administrador?] Mateo daría clic en sí, y el juego se ejecutaría.

"Bien, donde deje esa cosa…" susurro Mateo buscando en su escritorio su cuaderno y lápices grafito. Mateo dibujaría un rato en tradicional, mientras escucha algo de música en su computadora. En el momento que encontró su cuaderno, lo posiciono de una manera cómoda en su escritorio y buscaría una canción llamada Catch the wave del aniversario de Hatsune miku.

"todo en orden, espera un momento… ¿Aun no abre el juego? Pensé que lo habi-" Justo cuando Mateo iba a terminar su frase, el juego aparecería en pantalla completa mostrando a la chica de cabello castaño, ojos esmeraldas y su característico uniforme escolar del juego sentada en aquel salón vacio.

"Hola de nuevo mateo. Te extrañe. ¿Estabas asegurándote de que el archivo de mi personaje estaba bien para mí?" Luego monika comenzó a detallar donde estaban ubicado su archivo de personaje accediendo a los archivos de Steam.

"Soy todo lo que queda aquí, así que solo quiero asegurarme de que no corras el riesgo de perderme… Después de todo, tengo mucho de qué hablar hoy".

Después de ese monologo de monika, esta comenzaría a hablar sobre las horas de sueño y de los universitarios que siempre se quedan despiertos hasta tarde sin ninguna razón aparente.

"Veo que está repitiendo una de sus conversaciones, si no me equivoco ella me hablo de eso hace 2 semanas atrás" dijo Mateo.

"Es curioso como siempre cuando entro al juego Monika detalla donde está su archivo de personaje. Claramente es una indirecta sobre la posibilidad de borrarla del juego… Pero obviamente no hare eso" dijo Mateo dirigiendo su mirada a su cuaderno, apoyando el codo de su brazo izquierdo en el escritorio, sosteniendo su cabeza con su mano izquierda, mientras que con su mano derecha la usaba para dibujar con su lápiz de manera vaga y dejándose llevar por su imaginación.

El tiempo pasaba y Mateo tarareaba una canción bastante pegadiza que escucho por internet. Trazaba líneas y curvas en su cuaderno de dibujo. Con movimientos suaves y no tan cargados comenzaban a tomar forma su boceto. Aquella figura semejante a una chica de cabello largo, una cinta que amarraba su cabello y un uniforme bastante simple. Claramente era monika sentada en una posición casual y Mateo estaba orgulloso de su trabajo. El boceto estaba listo, así que descansaría su mano mientras leía a monika.

Con un suspiro dejo su lápiz en el escritorio y se recostó en su silla. Estiro sus brazos mirando hacia el techo sintiendo como la poca tensión que tenia se iba y comenzó a bajar sus brazos para luego cruzarlos entre sí.

"Es una tarde tranquila" dijo Mateo mirando su ventana, por donde podía ver el cielo de un color anaranjado con ciertos detalles rojizos. "bueno… mejor sigo con lo mío" dijo nuevamente Mateo regresando con monika.

Pasaría aproximadamente 30 minutos leyendo a monika mientras escuchaba música llamada My Feelings de Doki Doki y realizaba unos retoques a su boceto.

"¡Bien, está casi listo!".

Con un suspiro y un movimiento de su cuerpo se levantó de su silla con una gran sonrisa.

"Hasta otra monika" dijo Mateo con algo de inocencia, decidiendo en cerrar el juego de Doki Doki literatura club y guardo su cuaderno de dibujo en un cajón de su escritorio.

Mateo estiro los brazos y su cuerpo sintió una gran satisfacción al poder moverse de su lugar. Este sin decir nada decidido en caminar hacia su puerta, la abrió y camino rumbo a las escaleras de su casa, pasando por el cuarto de su hermana menor.

"¿Mateo vas a bajar?" pregunto una voz femenina que Mateo reconoció.

Este volteo su mirada con curiosidad en la dirección de aquella voz, viendo a una chica de unos 14 años de cabello color negro que le llegaba hasta los hombros, una camisa blanca casi desabotonada y una falda a cuadros de color verde. Aquella chica se encontraba recostada en su cama y tenía una mirada despreocupada al dirigirse a su hermano.

"Si Amy ¿Por qué lo… preguntas?" respondió Mateo con el ceño fruncido.

"Podrías traerme un yoguuuuurt" dijo Amy con un puchero que la caracterizaba y Mateo lo sabía bien.

"…."

"Nop" dijo mateo secamente, procediendo a bajar las escaleras.

"¡Vamos mateo por favor!" exclamo la chica de cabello negro en un puchero.

Parra mala suerte de Amy, sus palabras fueron ignoradas al notar que su hermano bajo rápidamente las escaleras, provocando que está diera un suspiro.

"Eres un mal hermano…" susurro la chica sacando su teléfono para ver videos.

Lo primero que hizo Mateo al estar en el primer piso fue ir al baño, y después de unos 2 minutos. Después de lavarse las manos he ir de camino al refrigerador. Comenzó a observar detenidamente el contenido de esta, al encontrar lo que buscaba alzo su mano hacia un yogurt de vainilla, lo tomo y cerro el refrigerador. Al sacar una cuchara y emprender su viaje de vuelta a su habitación este comenzó a pensar en algo que lo dejo inmóvil durante unos momentos. Realizo una mueca de molestia y casi se podía oír un suspiro saliendo de su boca.

.

.

En la habitación de Amy, esta estaba chateando en su teléfono con su mano izquierda, mientras que con la derecha jugaba con su cabello. Sin previo aviso su puerta fue tocada, con algo de confusión se levantó y la abrió. No vio nada más que la puerta de su hermano cerrada y mirando al suelo solo pudo generar una sonrisa ganadora.

"Jejeje eres el mejor hermano" Dijo la chica tomando el yogurt y la cuchara del suelo con rapidez. Entrando a su habitación y cerrando la puerta con llave.

Mateo dentro de su propia habitación solo suspiro y sonrió en broma.

"ay… Para que están los hermanos…" dijo Mateo volviendo a su escritorio, pero se llevaría una gran sorpresa con lo que vio.

En su ordenador se había detenido la música que había puesto y en cambio se estaba reproduciendo un video de él con su familia. Era un video donde estos habían salido a acampar cerca de un lago. Se estaba reproduciendo una parte en la que Mateo comenzaba a molestar a su hermana Amy y ella haciendo lo mismo con Mateo. Lográndose ver una escena divertida en la que el hermano menor de Amy y Mateo les decía que pararan de molestarse. Mientras que los padres de estos se reían de aquella escena divertida entre hermanos.

Mateo al ver el video inmediatamente camina con rapidez cerrando el video, y con algo de confusión en su rostro no podía tener más que preguntas del como paso todo lo que acababa de presenciar.

'¡Que mierda paso? ¿Por que la música se detuvo y se abrió mi carpeta de recuerdos familiares! ¡No tiene sentido!' exclamaba Mateo en su cabeza sin poder creerlo.

"A no ser que… oh no" dijo Mateo con un suspiro cansado y un semblante algo molesto.

"Amy…" fue todo lo que Mateo dijo.

Este se levantó de su silla y abrió su puerta con decisión.

"¡Amy, Amy!" exclamo Mateo llamando a su hermana.

Después de unos segundos de espera, su hermana abrió la puerta de su propia habitación. Mateo vio a su hermana con una cuchara en su boca y rastros de yogurt se veían alrededor de la boca de Amy. Esta se sacó la cuchara de la boca y respondió.

"¿Qué sucede ahora?" pregunto algo desconcertada la pelinegra.

"¿Entraste a mi habitación y tocaste mis cosas? Porque si es así, no me da nada de gracia" reclamo Mateo de vuelta algo molesto.

"¿Que? ¡No!, ¿porque entraría yo a tu pieza?" respondió Amy.

Esta observa como Mateo la veía con los ojos entrecerrados.

"¡O-Oye deja de verme así! ¡No tengo nada que hacer en tu pieza! ¡Te juro que no hice nada!" exclamo su hermana tratando de defenderse.

Mateo solo suspiraría.

"Sea como sea, no vuelvas a hacerlo, si es que realmente lo hiciste y espero que no lo hayas hecho. Le preguntare a Alan después, así que adiós" dijo Mateo cerrando su puerta, dejando a su hermana con un rostro bastante confundido.

El adolescente pelinegro de 18 años solo logro suspirar, dejando su propio yogurt en su escritorio y enderezando su espalda. Ante esta acción repentina se oiría un Crack, dejando notar su mala costumbre de no enderezar su espalda siempre.

"ay diosito" dijo Mateo en un quejido, lanzándose a su cama sintiendo la suavidad de esta.

"Camita… eres como una nube. Aunque las nubes en la realidad no son blandas así que eres más como un malvavisco…" dijo Mateo entre susurros de satisfacción, casi olvidando del por qué estaba enojado.

Mateo miraría de reojo su computadora mientras se acurrucaba en su cama, cuando observo algo que lo dejo atónito.

El bloc de notas se había abierto, y unas palabras comenzaron a escribirse por sí solas.

"¿Que… carajos?" susurro Mateo levantándose rápidamente de su cama y sentándose inmediatamente en su silla. Su corazón se había acelerado por el hecho de que su ordenador se manejara solo.

"¿Abre… el juego por favor?" dijo mateo leyendo lo que decía el bloc de notas.

Las palabras no cesaron ahí, al instante más palabras fueron escritas ante el expectante chico de cabello negro.

[Abre Doki Doki Literature Club por favor…] Era lo que el bloc de notas había escrito de alguna manera que Mateo desconocía.

'Qué demonios… ¡Qué demonios! ¡Qué está pasando! ¿Acaso algún tipo de hacker está controlando mi computadora? ¡No entiendo nada!' se decía Mateo en su cabeza, colocando una expresión asustada y algo inquieta.

Mateo se levantó de su silla y abrió la ventana para tomar aire.

"Vamos Mateo… cálmate, piensa mejor las cosas" dijo Mateo hablando consigo mismo, casi llegando al punto de hiperventilarse.

Mateo trato de volver en sí y con un movimiento se sentaría en su silla. inhalando y exhalando de manera lenta pero repetida hasta calmar su respiración.

Sostuvo con firmeza su mouse, y lentamente cerro el bloc de notas. Se dirigió al ejecutable de Doki Doki Literatura Club y lo ejecuto como administrador

'No sé qué está pasando… ¡literalmente esto nunca me había pasado! Si esto es algún tipo de broma… no es divertido' se dijo Mateo mentalmente esperando lo peor, sin saber lo que pasaría de aquí en adelante.