Disclaimer Naruto no me pertenece le pertenece a Masashi Kishimoto.
Con el nuevo capítulo de Boruto decidi sacar mis propias teorías fumadas con la continuación de esta historia. No tiene nada que ver con los hechos canónicos(hasta cierto punto)y estaré contando mi propia versión de fan frustrada. 77-77.
Capitulo #3
Sarada se sentía frustrada. Había llegado de su entrenamiento con su madre que la había literalmente asesinado en sus prácticas de control de chakra. No dudaba que esa mujer era increíble, llevaba perfectamente bien su situación con sus hermanitos gemelos de un año ya, sus entrenamientos y su trabajo en el hospital.
Una kunoichi realmente impresionante.
—Sasa...—miró a uno de sus hermanitos que estaba arrastrándose en el suelo. Algo único en Daisuke —el nombre de uno de sus hermanitos— es que este tenía los ojos de su madre. Era el más activo comparado con Shunsuke que se mantenía en una esquina mirando el cielo azul.
Sarada amaba a sus hermanitos.
Con esas regordetas mejillas que ella amaba agarrarles.
—¡Sarada!¿Ya llegaste?—la voz de su madre la puso a sudar fuerte. No es que como que llevará un tiempo escondiéndose de su madre por el anterior brazo y pierna partida que le dejó en el entrenamiento satánico a la cual la obligaba. Pero personalmente, deseaba al menos un descanso.
Había chocado con Kawaki hacia unos días y no le había dejado sospechar mucho. Aunque estaba seguro de que él lo notaba. Sumire estaba igual que ella entrenando para volverse más fuerte. Shikamaru ahora era el Hokage y trataba de llevar a la aldea a mejores tiempos mientras se encargaba de todo lo que pudiera haber con referencia a los Outsusuki.
—Sara...—la mano de Shunsuke agarró su ropa y ella sonrió. Cargó a su hermanito de ojos negros que tenía una sonrisa en los labios y miraba a su madre que la había encontrado. «¡Shannaro Shunsuke!» gimió en su interior al ver la sonrisa en los labios de su madre.
—Ni creas que te escapas, Sarada. Aún te queda mucho entrenamiento por delante.—sus puños chocaron y la pobre adolescente empezó a sudar sabiendo lo que venía. Agradeció que la pelirrosa agarrara a los dos niños y los cargará dándole besos para aprovechar y escapar de su madre y su entrenamiento. —Shannaro, está niña siempre hace lo mismo.—pero la sonrisa no escapó de sus labios. —Daisuke, Shunsuke, me alegra que se portaran bien el día de hoy.—beso sus frentes escuchando la dulce risa de sus niños de cabelleras negras.
Los acomodó en la cuna y acarició sus cabellos negros. Tenían una sonrisa en los labios que la dejaba encantada. Tan inocentes y libres del pesar por el cual ella pasaba. Le preocupaba un poco cuando crecieran y como Sarada, preguntarán quien era su padre.
Salió del cuarto y observó la luna. Cerró los ojos y deseo que todo estuviera bien con su marido. Una vez más, el dolor de cabeza pulsaba en sí misma. Los hechos con Kawaki aún le pesaban en el interior y la confundían. Pero seguía confiando en Sarada. Ella era su hija. No dudaba de sus intenciones.
Suspiró y se metió en la cama. Miraba el techo y cerraba los ojos por el cansancio. No quería levantarse por ahora. Los niños estaban tranquilos, no tenía de que preocuparse. Así que solo se durmió.
Su cuerpo se erizó ante el toque de una mano en su rostro, sus ojos se abrieron para encontrarse con una mirada oscura y cálida, llena de una intensidad casi alebrestadora. El rostro masculino empezó a acercarse al suyo hasta que sus labios se juntaron en un apasionado beso. Era increíble la sensación que se desplegaba en ella al sentir esa lengua invadiendo su cavidad bucal.
Sus manos se enrollaron alrededor de sus hombros para acercarse más a él. Su tacto era el más infinito placer que podía paladear. La capa negra le era un estorbo que acabó en el suelo después de unos cuantos forcejeos. Sus labios se separaron y ella no pudo evitar sonreír.
—Sasuke-kun...no deberías estar aquí.—dijo la pelirrosa con la respiración algo acelerada.
—Puede que esto solo sea un sueño, Sakura.—respondió el hombre que atacó su cuello con besos y chupetones, causando que la mujer se arqueara en sus brazos. La mano masculina descendió hasta la intimidad de la mujer y empezó a penetrarla con dos de sus dedos.
Los labios de esta trataban de contener el sonido de sus labios ante las duras estocadas consecutivas en su interior. Los dedos de Sasuke se movían de adentro hacia afuera y abriéndola tanto como podía. Sacó sus dedos de su intimidad y lamió sus dedos dejando a la Uchiha con los ojos abiertos al ver la sensual forma en que ese hombre se alimentaba de sus jugos.
El Uchiha descendió sobre ella y empezó a amamantarse de sus pechos mientras acomodaba su erección contra los labios inferiores de esta. Se introdujo de una sacando un fuerte gemido unisono de ambos. Soltó sus pechos y empezó a balancearse en su interior lento y profundo.
Su miembro se movía tocando todas sus conexiones internas. Los labios femeninos soltaban gemidos una y otra vez mientras más le sentía en su interior. Sakura aferró sus piernas en sus caderas para aumentar el balanceó de sus caderas. Más rápido, más duro. El placer se extendía entre ambos. Los labios se fusionaron por el único placer de sentir como se tragaban sus gemidos y gruñidos.
El clímax los asaltó y pudo sentir perfectamente como la esencia del Uchiha la llenaba de una. Su corazón latió con fuerza y vio cuando el hombre se retiraba de su interior. Su miembro con sus esencias combinadas. Lo vio levantarse de la cama y dejó un suave beso en sus labios.
—¿Ya te tienes que ir?—preguntó con el corazón acelerado.
—Si.—fue su escueta respuesta.
—Cuidate, Sasuke-kun. Tienes que regresar por nuestros hijos sano y salvo.—el hombre sonrió y le dio un poke en la frente que hizo que las mejillas de la mujer se colorearan.
—Hasta la próxima vez,Sakura.—despidió el hombre saliendo de la habitación con un portal. La mujer se dejó caer en la cama cerrando los ojos y durmiendose.
Sakura se levantó de la cama, soltó un suspiro porque posiblemente todo lo que había pasado en la noche, había sido un sueño húmedo con su esposo. Sin embargo,sus ojos se abrieron de par en par cuando se colocó frente al espejo. Entre sus piernas estaba pegajoso y su cuello presentaba marcas de mordidas.
Estaba feliz al pensar en que realmente su marido había ido a verla. Y percatándose de algo...bajo la mirada. Sasuke y ella lo habían vuelto a hacer...
Sin protección.
Había dejado de tomarse sus anticonceptivos, antes del embarazo y después de su embarazo al no tener a su marido en casa. Y si las dos últimas veces habían tenido tanta puntería para dejarla embarazada. No negaba que era posible que pudiera quedar en cinta una vez más.
«O fascinante, ahora tengo que agarrar una pastilla del día después para evitar que se den cuenta de que Sasuke a entrado en la aldea tanto como quiere.» sacudió el pensamiento ya que aunque eso era cierto, la sonrisa de sus labios no pudo evitarse.
—Espero que estés bien, Sasuke-kun.—soltó al aire observando el cielo azulado de la mañana.
Sasuke miraba la fogata que estaba frente a él. Boruto estaba entrenando como el mismo le había asignado. Una vez más, se había escapado en la noche anterior para ver a Sakura. Nunca en todos sus doce años alejado de ella y de su hija había sido tan difícil.
Se preguntaba internamente si era por la actual situación en la que vivían. Había pasado un año desde que había dejado la aldea por petición de su hija. Y muchas veces se sintió dudoso de Boruto, pero al sentir la presencia de Momoshiki, y el recuerdo de las palabras de su hija.
Evitaban que dudará de sí mismo.
Cerró los ojos recordando las facciones dormidas de sus hijos, Sarada entrenando arduamente y su bella esposa. Sonrió hasta que vio como el pequeño rubio se acercaba a él con un cansancio notable. Bueno, lo había hecho entrenar todo el día sin darle tregua. Era evidente que estaría así de desastroso.
—Sasuke-san, estoy realmente muerto de cansancio.—cayó contra el suelo de tierra. Su actual guarida era a la intemperie de un bosque alejado a muchos kilómetros de cualquier civilización. —¿Deberíamos movernos mañana?—el azabache negó. No podían quedarse en un solo punto. A pesar de que sabía que nadie les estaba siguiendo por ahora.
Era mejor estar alerta.
Y sabía que pronto se encontrarían con los verdaderos problemas por venir.
«Sakura.» con ese pensamiento, se levantó de su lugar. Miró el cielo con la luna en su mayor ímpetu y recordó cada uno de sus momentos sabiendo que las cosas estaban a punto de ponerse realmente feas.
Un año.
Casi dos posiblemente.
—Vamos, Boruto, aún tenemos que seguir caminando.—el rubio quiso negarse, pero asintió levantándose del suelo. Al menos, tenía a alguien a su lado. Agradecía internamente a Sarada por pedirle a Sasuke que le creyera. Le debía mucho a ella realmente. De eso no tenía dudas.
Sakura vistió a sus dos pequeños Uchiha. Tenía que ir a trabajar al hospital y entregar algunos documentos a la oficina del Hokage. Una vez vestidos al igual que ella, salió de la casa dejando a Shunsuke y Daisuke con una niñera.
Había cosas que debía atender aunque no deseaba dejarles solos.
Por ello, le había pedido a Ino que le hiciera el favor.
Llegó a la casa de Naruto y tocó la puerta. Esta fue abierta por Himawari que al verla sonrió. Hacia un tiempo que no había podido ver a la pequeña por la cual velaba. Hinata no estaba allí para poder cuidar de su hija. Así que le hacía el favor de velar por el bienestar de la niña cuanto podía.
—Buenos días, Himawari-chan.—la niña sonrió al verla.
—Buenos días, Sakura-san.—la dejó entrar en la casa y se sintió tan desolado el lugar. Se lamentaba por la situación de la pequeña pero sabía que estaba siendo fuerte.
—Pasaba a ver cómo estabas, ¿Necesitas algo, Himawari? Sabes que estoy aquí para ti siempre que necesites algo.—la niña negó y le sonrió.
—Todo bien, gracias por su preocupación. Ahora me iba a entrenar con Inojin, Shikadai y Chou Chou.—la pelirrosa asintió. Sabía que la niña tenía mucho de sus padres y eso lo demostraba.
—Entonces me retiró,cuídate si.—la niña asintió y Sakura se retiró caminando al hospital. Sarada tenía que entrenar pero en ese instante no podía ayudarla con su entrenamiento. Tenía una cirugía programada para realizar y no podía fallar.
Un éxito al final del día.
Pero no pudo evitar que al abrir la puerta de la casa, está cayera contra el suelo y lágrimas empezarán a salir de sus ojos.
Extraño.
No sentía ningún malestar en si misma, solo una sensación de que algo estaba realmente mal. Sarada encontró a su madre en el suelo llorando. No sabía que le pasaba, así que la tomo por los hombros como pudo y la ayudó a entrar en la casa. La mujer se sentó en el sofá y miraba a la nada con ojos desorbitados. Ni siquiera la presencia de sus dos hermanitos pareció sacarla de la nebulosa en la que estaba hasta después de un rato.
En un lugar desconocido, un rubio y un azabache habían sido emboscados. El enfrentamiento era duro y difícil, parecía que no lograrían escapar de los que los cercaban. Sasuke vio el momento exacto en que uno de esos mini juubis se lanzaban contra Boruto y al este no percatarse por estar entretenido contra otro uso su amenotejikara y cambio de lugar.
El juubi lo atrapó y el Uchiha se vio rápidamente superado cuando el árbol lo dejó sin poder escapar. Espero que Boruto logrará escapar gracias a la invocación de Aoda para que le ayudará. Todo en cuestión de segundos a la par que su katana se enterraba en el que atacaba anteriormente.
Sus ojos quedaron abiertos y fueron cerrados por el rubio. Ahora, definitivamente lo había perdido todo. Sasuke estaba encerrado por su culpa. Podía percatarse de que se mantenía con vida. Y eso lo alentaba a buscar un modo de sacarlo de esa situación. Pero no sabía cuál sería la forma de lograrlo.
Empezó a caminar solo para ser empapado por una lluvia repentina, parecía que el mundo sabía de su pérdida. Ahora, no tenía cara para darle a Sarada cuando la volviera a ver. Su padre estaba sellado en un árbol y quién sabe cómo lograría sacarlo de allí.
Días y días, en realidad,no tuvo idea de cuánto tiempo había pasado hasta que se encontró con ese hombre. Para este, fue como encontrar un gato dejado al abandono, ninguna sonrisa y sin vista del Uchiha a su lado.
Nada bueno auguraba eso.
Y ahora le tocaba ayudarle a él.
Por el bien del mundo.
Hola y waaaaa, este capítulo escribirlo me dio lágrimas y lágrimas, pero aunque no lo crean, no estoy siguiendo todo el canon,y según la fecha, estoy actualizando antes de que salga spoilers o el mismo capitulo 5 de Boruto nwn así que si se parece a algo, realmente será un boom en mi mente.
El siguiente capítulo posiblemente tenga cosas más locas ya que lo estoy planeando ya. Espero que le haya gustado a pesar de todo y déjenme sus comentarios si les gusto o no, o si quieren continuación o no. Hasta la próxima nwn
Respondiendo reviews:
Manu Teorías: Me alegra que te haya gustado nwn (estoy en eso 77-77) sobre un segundo capítulo,me inspire y lo estoy escribiendo (y bueno, ya leí varias de tus historias,me faltan algunas actualizaciones)
