Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
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Capítulo 16
16 de diciembre
—¿Me lo prometes?
—¿Acaso alguna vez he roto mi promesa?
—Nunca.
—Entonces no tienes nada de qué preocuparte.
Sonreí y abracé aún más su barriga, en donde descansaba mi hermanito.
Habíamos tenido que quedarnos en un hotel, no era una gran habitación pero tenía a mami y papi junto a mí, así que todo estaba bien.
Lo estuvo aún mejor ayer cuando papi le dijo a Tanya que no podíamos salir, ya que tenía que trasladarnos a un hotel.
—Puedes venir a cenar con nosotros —le dijo mami.
Ella no se presentó y eso estaba bien para mí, no quería compartir a mami.
Pero aun cuando estaba muy feliz, tenía que hablar con mami, me tenían que explicar por qué querían dejarme aquí.
Ambos se pusieron furiosos cuando les conté lo que escuché.
—Hablaré con Jenks, Aro y Riley.
Ahora papi estaba hablando por teléfono mientras mami estaba en cama conmigo, diciéndome que jamás me dejarían aquí.
—¿Entonces todavía me amas?
—Siempre te voy a amar.
—¿Aun cuando ella quiera estar cerca?
—¿Por qué crees que solo porque Tanya apareció yo dejaría de quererte?
—Me mandaste aquí con papi.
—Pensamos que sería bueno.
—¿Por qué?
—Por…
Papi colgó la llamada y se aventó a la cama junto a nosotras.
—Todo listo, ¿cuándo quieres decirles? Yo opino que hoy así nos vamos hoy mismo a casa.
—¡Sí! —Me puse de pie y salté en la cama—. Nos vamos a casa.
Ambos se rieron de mi baile, papi se paró y me cargó bailando también conmigo.
Mami solo se rio, pero después se quejó cuando mi hermanito se movió en su barriga.
…
—¿Cómo has estado?
—Bien, gracias, y ¿tú? ¿Cómo está Renée?
—Bien.
Miré entre el hombre del bigote y mami, papi dijo que tenía que ir a Port Angeles, algo sobre oficinas cerradas y que le debían un favor, por eso es que mami y yo habíamos salido solas.
Pensé que íbamos a tomar el desayuno solo nosotras dos, pero el hombre del bigote se nos unió.
Abrazó a mami y acarició su barriga.
—¿Por qué está comiendo con nosotras? —le pregunté a mami, haciendo que riera.
—No tiene nada de filtro igual que tú.
—Malas mañas se le tenían que pegar —respondió mami, pellizcando mi nariz y haciéndome reír—. Nos acompaña porque hace mucho que no tomo el desayuno con mi tío.
Miré al hombre del bigote.
»Es el hermano del abuelito, ¿recuerdas que te dije que Tanya era mi prima?
—Sí, lo recuerdo.
—Bueno, pues por eso está desayunando con nosotras, porque somos familia.
Volví a mirar al hombre del bigote, no había olvidado lo que dijo el domingo.
—Renée no está feliz de que estés aquí —dijo.
—Nunca lo ha estado.
Seguimos comiendo en silencio, podía verla a ella detrás de la barra, de vez en cuando volteaba a vernos.
Ya no me sonreía.
¿Acaso no le gustaba que mami estuviera aquí?
—¿Tu padre?
—Recuperándose de su operación de cadera, ya está mejor, aunque Riley quiere que tome rehabilitación cuanto antes, papá se niega.
—¿Aún sigue con esa?
—Es su esposa.
El del bigote asintió al mismo tiempo que ella se acercaba a nuestra mesa.
—Mi turno termina en veinte minutos —dijo ella acercándose—. ¿A dónde planeas ir?
—No lo sé, Edward comentó que a la plaza, quizás podamos conseguir algo menos…
—Estás comiendo una ensalada.
—Iba a decir algo menos saludable —respondió mami poniendo una mano en su barriga—, Alannah me contó de unas palomitas de caramelo que compartieron.
—Sabían muy ricas, ¿podemos compartir ahora tú y yo?
—Claro que sí, mariposa, todo lo que quieras.
—¡Sí! ¿Puedes subir al trencito conmigo también?
—Veremos.
Ella se alejó rápidamente.
—Debes entender que tú no entrabas en el plan de acercarlas —dijo el del bigote—, has complicado las cosas.
Mami abrió su bolso y de su cartera sacó cinco billetes de cien y los dejó frente a mí.
—En mi plan tampoco estaba que recibiéramos una jodida demanda para vinculación familiar, ni mucho menos que tú y tu familia fueran unos hijos de puta con mi Alannah, ¿acaso crees que no sé toda la mierda que han estado diciendo?
—Isabella…
—Mi plan no era ni siquiera volver a este pueblucho, pero ya que tú y toda la bola de idiotas que se creen que tienen la razón han sido los imbéciles de siempre, he tenido que regresar.
Tomando mi mano, nos pusimos de pie.
»Dile a Tanya que la esperamos en el auto, realmente me da náuseas estar rodeada de este olor a viejo y rancio.
Salimos del restaurante y nos dirigimos hacia la camioneta de mami, ella me ayudó a subir y acomodarme en el asiento trasero.
—Lo siento por la escena tan desagradable.
—¿Eso significa que vamos a casa?
—Pronto, aún tenemos que hablar con Tanya.
—¿Por qué? ¿No puedes mandarle un mensaje y decirle que no quiero ver su tonta cara?
—¿Cómo acabas de llamarla? —cuestionó levantando su ceja.
Sentí mis mejillas arder.
—Lo siento.
Mami suspiró y me acarició la mejilla.
—Sé que esto no es fácil, pero Tanya te quiere, a su manera.
—Nos dejó, a papi y a mí.
—Puede que tuviera miedo en ese momento, a veces ser una mami da mucho miedo.
—¿Muchísimo?
—Demasiado.
—¿Te dio miedo ser mi mami?
—Muchísimo, pero es muy diferente al miedo que Tanya pudo sentir.
—¿Por qué?
—La verdad, no lo sé, es muy difícil de explicar, es un miedo constante de lastimarlos, tengo miedo de hacer algo que pueda lastimarte y también de hacer las cosas mal para el bebé.
—Pero tú haces todo bien, mami.
—Intento hacer las cosas bien, pero siempre existe la posibilidad de equivocarme… por ejemplo, me equivoqué hace mucho tiempo cuando vine a vivir aquí, igual Tanya, tomó la decisión de no seguirlos, se equivocó y ahora quiere tener una oportunidad de poder estar en tu vida.
—¿Y si yo no quiero?
—Es válido, pero ¿no quieres al menos intentarlo? ¿Escuchar lo que ella tiene que decir?
—¿Y si me sigue sin querer?
—Eso es imposible, mariposa. —Me besó la nariz—. ¿Sabes por qué está tan enojada conmigo?
—No, ¿por qué?
—Porque ella te quiere tanto que teme que tú no la quieras porque yo ya soy tu mami.
—Pero tú siempre vas a ser mi mami.
—Siempre, pero ¿acaso no es bueno siempre tener más personas que nos quieran? Quizás si le das una oportunidad descubras que ella es más agradable de lo que crees.
No tuve mucho tiempo para pensar, pues ella apareció detrás de nosotras.
¿Review?
