Capítulo 2: Los claros de las bestias
Abril del año 782 del calendario del rey dragón.
Punto de vista de Minato
-Ya solo nos queda por buscar algunos ogros de roca para recolectar las gemas que incrustan en sus cuerpos- Dijo Helen mientras sostenía en su mano una hoja con la lista de bestias de maná que queríamos casar.
Actualmente nos encontramos en el claro de las bestias, a bordo de una carreta halada por ovirraptors domesticados que rentamos en el gremio de aventureros, era uno en buen estado, lo que según Helen fue un alivio ya que no tuvimos que escuchar los reclamos de Ádam al gremio, estaba cubierto en su extensión por una tela blanca en forma semicircular que proveía sombra a toda la carreta, tenía dos asientos delante, el del conductor ocupado por Dúrden, y otro ocupado por Helen, detrás había espacio para seis personas, lo cual fue premeditado ya que estábamos usando ese espacio extra para los materiales que conseguíamos en el camino, además de los tres puestos que ocupábamos Ádam, Angela y yo en la parte trasera. Hace doce días, después de que pasara la prueba de los cuernos gemelos, descansamos un rato y terminamos pasando un tiempo juntos para conocernos mejor, en ese periodo me contaron en detalle sus planes, que consistían en regresar a Dicatén mientras en el camino recolectamos algunas piezas de valor que se puedan vender más adelante, el día después de eso iniciamos nuestro viaje.
-Entonces nos dirigiremos a la zona montañosa- Dijo Dúrden desde su asiento de conductor de la carreta
Escuchar esa conversación puso una gran sonrisa en mi rostro, cosa que no pasó desapercibida para Ángela
-¿Valla, tanto te alegra conocer un nuevo lugar?-
-Claro que sí, hay muchas cosas que quiero ver por mi mismo, he escuchado algunas historias sabes.-
-¿De verdad?- preguntó Adam -Por lo que he visto no creo que Ishbal y Dicatén sean tan diferentes.-
-Bueno siempre hay cosas nuevas para ver cuando estás de viaje, y además, antes no le di mucha importancia, pero entre más nos acercamos más ganas tengo de ver los famosos portales de teletransportación-
-¿Esas chatarras antiguas?, no me parecen la gran cosa la verdad, la mayoría son de uso estatal para fines militares y políticos, y los que se pueden usar por el público general son realmente costosos-
-¡En serio! Valla eso es decepcionante, pero aún así quiero verlos, son uno de los pocos artefactos que sobrevivieron al periodo de los reinos combatientes, tienen más de cinco mil años y nadie tiene idea de cómo se fabrican, en Ishbal hay algunos también, se llaman trenes, los artífices y magos incluso desistieron de intentar replicarlos por lo complejos que son-
-Increíble- jadeo Angela de manera burlona -no esperaba que te interesaran las cosas raras- sacándole una carcajada a todos y haciendo que ponga cara de enojo fingido.
-Bueno, cuando estaba en Fairy Tail solía leer muchos libros sobre runas, creo que en uno de ellos mencionaba los portales, así que le pregunté al maestro y él me contó más sFobre ellos, de ahí mi interés-
-¿Fairy Tail?- preguntó Ádam -creo que lo has mencionado antes, y también recuerdo haber escuchado ese nombre antes-
-Es cierto, yo escuche algo sobre ciudades destruidas y Fairy Tail-
Escuchar a Helen decir eso me sorprendió, no esperaba que nuestra infamia pudiera atravesar continentes, es más no quería que eso pasara, no, definitivamente no dejaría que pasara.
-Mmm. Creo que no estamos hablando de lo mismo, o tal ves escucharon mal, el Fairy Tail al que me refiero es el gremio al que pertenezco, somos bastante conocidos en Ishbal, definitivamente somos los mejores de Fiore, y si se habla de los mejores del continente siempre entramos en el debate-
-¿El mejor gremio?¿Eso significa que hay otros?-
-Oh vamos Ádam- interrumpió Helen casi desesperada -no puedo creerlo, antes de venir aquí les di a todos la información básica de Ishbal-
-De qué hablas, eso nunca pasó-
-Como sea, repetiré lo de los gremios por última vez, solo escucha quieres, a diferencia de Dicatén donde tenemos al gremio de aventureros como una entidad única, autofinanciada y autorregulada por diferentes autoridades, en Ishbal existen cientos de gremios en cada país, solo se puede pertenecer a uno de ellos a la vez y son principalmente lugares de reunión donde los magos del gremio pueden ir a pasar el rato, además cada gremio diariamente recibe cierta cantidad de encargos, o misiones como son llamados regularmente, las cuales son atendidas solo por los magos que pertenecen al gremio al que se le envió la misión. Estos gremios son dirigidos por una sola persona llamada Maestro, que tiene la potestad de aceptar y rechazar miembros, así como escoger a su sucesor y algunos otros deberes y derechos. Por último, existe el llamado ministerio de magia, que tiene jurisdicción en todo el continente y es la máxima autoridad respecto a los magos-
-Bueno por lo poco que escuché vienes de un lugar llamado Fairy Tail verdad- Dijo Ádam distraídamente, molestando a Helen y haciéndome sonreír.
-Así es- le respondí
-¿Y por qué quieres ir a Dicatén?-
-Me dirijo a Xyrus en el reino Sápin, planeo ingresar a la academia de magia- Decir eso me valió una mirada de parte de todos
-¡¿En serio?!- preguntó Ángela con emoción en su voz -que casualidad, nosotros también vamos hacia Xyrus-
-¡Quéééééé!¿De verdad?-
-Así es, allí nos reuniremos con otro integrante de los cuernos gemelos, qué te parece si vienes con nosotros todo el camino-
La nueva información me tomó por sorpresa así que me tardé un momento en recuperarme de la conmoción
-Ah… sí, claro, me encantaría ir con ustedes, si todos están de acuerdo-
-Me parece bien- Gritó Durden desde su lugar
-Estoy de acuerdo- Continuó Helen
-No eres tan débil como pensaba así que está bien-
Luego de escuchar a Ádam un bombillo se encendió en mi cabeza y mi expresión pasó de amistosa a una sonrisa siniestra en menos de un segundo
-En ese caso, creo que tendríamos que renegociar nuestro acuerdo de viaje, no les parece-
Ádam me lanzó una mirada aburrida y se quejó -Hombre no pasó ni un segundo y ya estas pidiéndonos dinero-
-Si que eres un hombre de negocios- dijo Helen, luego de reírse por lo bajo.
-Que puedo decir, no me vendría mal un poco de dinero sabes, pero como soy un tipo bondadoso estoy de acuerdo en dejar nuestro acuerdo intacto hasta que lleguemos a la próxima ciudad-
-Vaaalla, que bondadoso- bromeó Helen sonriendo, causando una reacción similar en todos menos en
Dúrden, quien tenía la atención puesta en algo más.
-Oigan- llamó la voz del hombre desde la parte delantera de la carreta mientras disminuía la velocidad -Algo está sucediendo más adelante-
Luego de escucharlo todos nos acercamos a la parte delantera para poder ver, nos detuvimos al borde de un acantilado de diez metros, más adelante había un grupo de personas corriendo hacia nosotros, se veían agotados y muy sucios, la ropa de algunos manchada con sangre y todos estaban desarmados o con armas rotas, desde mi posición podía distinguir el miedo en sus rostros y eso me preocupó, ya que no podía ver una posible causa para su situación. Entonces hubo una explosión justo detrás de ellos y del suelo emergió una criatura enorme, de alrededor de cincuenta metros de largo y aspecto parecido al de un insecto, tenia grandes antenas rojas, así como cuatro prominentes colmillos que sobresalían de su cabeza y rodeaban lo que parecía ser la boca del animal, que era enorme y llena con aun más colmillos, cuando la totalidad de su cuerpo estuvo fuera de la tierra comenzó a correr rápidamente haciendo uso de sus numerosas patas, mostrando en la parte superior de su cuerpo un exoesqueleto negro con cientos de magulladuras.
-Vamos a ayudarlos- ordenó Helen con firmeza -Prepárense para luchar, esa cosa es al menos clase S-
Después de escucharla extendí mi mano derecha y en ella apareció mi espada, rápidamente me puse al frente de la formación, con Ádam a mi derecha y Helen a la izquierda, tal como habíamos estado haciendo desde que comenzamos a viajar juntos, nosotros tres seriamos la principal línea de ataque, con Dúrden y Ángela como apoyos. Dúrden fue el primero en hacer un movimiento, creó una rampa para poder llegar al objetivo y al mismo tiempo permitir a los magos que escapaban ponerse a salvo. Helen y Ádam comenzaron a correr hacia los lados, rodeando a la bestia de maná, mientras yo mantenía mi posición.
-No lo ataquen desde arriba, no atravesaran su exoesqueleto- indicó uno de los recién llegados
-Ya lo escucharon- Grité, para luego comenzar mi encantamiento -¡Desintégrate, perro negro que merodea! ¡Mira alrededor tuya con horror y entonces clávate las uñas en tu propia garganta!¡BAKUDO NÚMERO 9, GOLPE!-
Entonces una luz roja rodeo a la bestia de maná, entorpeciendo sus movimientos, pero viendo que el hechizo que debía detener por completo a su objetivo no funcionó, decidí lanzar uno más.
-a ver si con dos hechizos aun puedes moverte ¡BAKUDO NÚMERO 4, CUERDA TREPADORA!-
Al decir su nombre una cuerda dorada salió de mi mano extendida y rápidamente se enroscó por todo el cuerpo del animal, deteniéndolo efectivamente, aunque se veía que no duraría mucho en ese estado. Aun así, Ádam, con su cuerpo de color oscuro y el cabello inmóvil, que indicaban que había usado su hechizo de endurecimiento, se acercó rápidamente y le dio una fuerte patada ascendente a la bestia de maná, haciendo que se elevara la parte delantera de su cuerpo y dejándola en la posición perfecta para el ataque de Helen, quien ya se encontraba en el aire, con su cuerpo envuelto en los fuertes vientos de su hechizo "Aria", el cual aumentaba enormemente su velocidad y fuerza. El ataque de Helen dio en el blanco, causando una gran herida vertical en el vientre de la criatura, que sangraba profusamente, pero no se inmutó, no parecía más débil o incluso más enojada que antes, no era que los ataques no le afectaran, simplemente no le importó recibir daño en su afán por matarnos. Finalmente se liberó de mis ataduras y se preparó para atacar a Helen y Ádam, pero esta vez era el turno de Dúrden -Excavación de tierra descendente- con este hechizo el suelo debajo de la bestia de maná se hundió, creando un agujero tan profundo que no se podía ver rastro de ella, permitiendo que mis compañeros se alejaran del lugar para reposicionarse, cuando vi que el aire de alrededor empezaba a llenarse de esferas de fuego reconocí el hechizo de Ángela y comencé a correr hacia el agujero mientras canalizaba maná en mi espada, otorgándole un filo de viento, en el momento en el que la bestia de maná asomó la cabeza para salir a la superficie aumenté mi velocidad y realicé un corte en su cara, terminando mi recorrido detrás del animal al otro lado del agujero, acto seguido las esferas de fuego que se habían estado acumulando cayeron sobre la criatura creando una explosión de fuego masiva capaz de carbonizar todo lo que estuviera en su rango, pero al parecer no a esta bestia de maná. Cuando el fuego se calmó pude verla aun en el agujero, pero rápidamente comenzó a moverse en zigzag hacia la posición de Ádam, quien recibió un gran impacto que lo hizo salir volando en la dirección opuesta.
-Vengan, niños olvidados, hijos del fuego…- Ángela comenzó un nuevo encantamiento al mismo tiempo que Dúrden curaba las heridas de Ádam y Helen confrontaba al animal, chocando cabeza con espada.
-Como un ángel caído extiende tus alas sangrientas, o diosa, abrázame para siempre y llévame contigo ¡FLY!- una luz turquesa rodeó mi cuerpo y comencé a volar y a prepararme para acompañar el ataque de Ángela, desde el aire toda la situación era mucho más fácil de ver, incluso podía distinguir todos los matices del lugar en el que estábamos, era un terreno mayormente llano, con sólo unas pocas elevaciones y descensos, todo cubierto por una tierra árida y claramente infértil, con algunos árboles estaca, que en realidad solo son formaciones rocosas con forma de árbol seco, al fondo del panorama se alzaban algunas montañas, dándome una sensación de peligrosidad que en realidad no hacía más que llamarme hacia la aventura -Sagrado cielo que cubre la Tierra, une tus formas y otórgamelas en una tempestad que cubra a todos mis enemigos con la luz de tu gloria ¡HADO NÚMERO 32, DESTELLO DE FUEGO AMARILLO!-
Justo cuando Ángela y yo terminamos nuestros encantamientos Helen fue empujada fuertemente hacia atrás por la bestia de maná. Inmediatamente comenzaron a aparecer cientos de pequeñas llamas de alrededor de veinte centímetros, cada una con piernas, manos y bocas y comenzaron a rodear a la bestia haciendo que esta se retorciera de dolor. Además, desde el aire cayó mi ataque, en forma de un rayo de energía canalizado a través de mi espada, impactando fácilmente en el objetivo con un golpe poderoso mientras las criaturas del hechizo de Ángela aún estaban peleando y haciendo todo lo posible.
Después del ataque combinado fui volando hasta donde estaban Ángela, Helen, Dúrden y Ádam.
-Bien hecho Minato, logramos dañarlo bastante-
-Aunque no parece ser suficiente- Dijo Helen, notando como aún se mantenía de pie
-Ya lo sé- le respondí -yo me ocupo, pero voy a quedar desmayado, así que les encargo mi cuerpo-
Decir eso hizo que todos me miraran con preocupación, pero no le di importancia, estaba bastante confiado y emocionado así que como una ocurrencia tardía agregué -Si esto sale mal no tienen permitido usarme como carnada ¡¿Está claro!?-
Un leve brillo parpadeó en mi espada y esta desapareció, luego extendí mi mano izquierda y en ella apareció un libro -bien, creo que era la página 78. Murmuré mientras lo ojeaba -¡No!, esta no es, entonces la 88, ¡Eso es, aquí está!- Alcé mi libro abierto con la mano izquierda, extendí la derecha hacia la bestia de maná y comencé a leer -Ven a mí, fuerza de aquel que lo desea todo, dime tu nombre, tristeza, odio, terror, plaga, calamidad, diez mil hombres desean tu poder, el mundo quiere verte llegar, desciende y deslumbra a todos los presentes con tu belleza ¡HADO NÚMERO 88, CAÑÓN RELÁMPAGO!-
Después de pronunciar el encantamiento una gigantesca oleada de energía blanca salió expulsada de mi mano, pude ver como el hechizo de Ángela junto con la bestia de maná eran consumidos por mi ataque, y sentí como la euforia del momento se reflejaba en mi rostro antes de desmayarme de agotamiento, me hubiera gustado ver los rostros de todos.
