Tras haber superado la tentación de ir a un bar a tomar un trago (por más tentador que fuera tener la calidez del alcohol fluyendo por sus venas, Ed no había querido ceder a ese deseo puesto que aún era algo temprano para comenzar a beber y, en el estado emocional en el que se encontraba, fácilmente podría excederse terminando en una terrible borrachera de las que Ed estaba tratando de huir desde su tiempo en la Tierra) Ed se encontraba en una cafetería tomando un café en una de las mesas que se encontraban a nivel de calle con una expresión perdida en su rostro. Había salido del departamento de Winry después del desayuno alegando que iba a aprovechar para comprar un libro que estaba en una de las bibliotecas de la ciudad aunque sólo lo había dicho para tener una excusa para pasar la mayor cantidad de horas posible alejado del departamento de ella porque su sola presencia lo estaba volviendo loco.
El día previo solo habían pasado poco tiempo a solas porque prácticamente se fueron a dormir en cuanto regresaron al departamento aunque en realidad Ed no había podido dormir muy bien al tener la cabeza llena de pensamientos acerca de su amiga. En la mañana sólo tuvieron una breve plática casual mientras desayunaban juntos pero al tenerla frente a él su corazón se había comenzado a acelerar y su mente le estaba gritando que se disculpara con ella, la abrazara y la besara para ya nunca volver a dejarla ir.
Sin embargo, Ed se aferraba a la pequeña parte de su mente que le recordaba que Winry estaba comprometida y que no había nada que pudiera hacer para evitar que se convirtiera en la señora Tringham causando que Ed se sintiera tan sofocado que tuviera que inventarse esa excusa para tener un tiempo para él solo, no sin antes ponerse algunos fomentos calientes en el brazo ya que Winry le había calentado algo de agua mientras desayunaban e incluso se había ofrecido a ponérselos a lo que Ed se negó aunque no por ello pudo evitar que su corazón se acelerara aún más al mismo tiempo que su nivel de culpabilidad aumentaba ante el gesto de su amiga cuando él se había estado portando como un imbécil con ella.
Desafortunadamente aún estando solo, en su mente seguían dando vueltas pensamientos acerca de Winry e incluso ahora se estaban cruzando en ellos las palabras de su hermano, deseando despertar en él la motivación de luchar por ella. Ed recordaba perfectamente la sensación de ser correspondido cuando había estado besándose con Winry y su hermano le decía que presentía que aún había sentimientos románticos de parte de la rubia hacia él pero en esta visita Ed no podía terminar de descifrarla. Sí, ciertamente él había comenzando la visita con una muy mala actitud pero a lo largo del día de ayer y la mañana de hoy Winry había pasado de la indiferencia a una actitud abierta y viceversa. Y esto lo tenía muy confundido, haciéndolo dudar de la actitud que tomaría la rubia cuando él le dijera de sus planes de cambiar de mecánico.
"Señor, ¿gusta que le traiga una taza nueva de café?"
Ed se sobresaltó ligeramente ante la voz de la camarera. "¿Eh?" Bajó su mirada hacia la mesa y recordó que su taza estaba llena y seguramente en este punto completamente fría. "¿Qué hora es?" Preguntó más para sí mismo mientras rebuscaba en su bolsillo.
"Es mediodía, señor." Dijo la camarera con una sonrisa amable.
"Oh, gracias." Ed se quedó pensando. Apenas tenía 2 horas desde que había salido del departamento de Winry y su mente era un completo caos a pesar de que su intención era pasar casi todo el día fuera hasta que pudiera darle algo de sentido a sus pensamientos pero sólo estaba logrando lo contrario.
La mesera se quedó parada ahí un tanto incómoda al no tener respuesta mientras jugueteaba con la bandeja que sostenía en sus manos.
Ed se dio cuenta y dijo. "Eh, ¿me puede traer la cuenta, por favor?"
"Claro, en un momento." Dijo la camarera antes de entrar a la cafetería.
Ed suspiró y se recargó contra el respaldo de la silla. Había tratado de encontrar una manera de cómo lidiar con Winry para así poder decirle sus planes tratando de herirla lo menos posible pero simplemente se estaba portando como un cobarde y un idiota al estar evitándola desperdiciando las últimas horas que estarían juntos y a su vez su corazón estaba doliéndole al pensar en todo el tiempo con Winry que estaba desperdiciando. No era fácil pero prefería estar cerca de ella aunque no supiera bien de qué hablarle hasta que llegara el momento de hablar del tema principal que lo había traído hasta su departamento.
"¡Hola, bien-!" Winry se detuvo al ver quien estaba al otro lado de la puerta. "¿Ed?" Le echó un vistazo a sus manos vacías. "¿No encontraste el libro que buscabas?"
Ed se llevó una mano a la nuca. "Eh… no. Al final no me convenció."
"Ya veo." La rubia se hizo a un lado para dejarlo pasar.
"¿Segura? ¿Está bien si me quedó aquí… contigo?"
Winry rodó sus ojos. "Si no estuviera bien, no te hubiera dejado pasar la noche aquí ¿no? Vamos, entra."
Ed entró y se quedó congelado. Ahora que estaba ahí no sabía cómo iba a pasar el tiempo.
"¿Té?"
"Eh… no gracias, acabo de tomarme un café."
"Bueno, entonces ponte cómodo."
Notando que Winry se dirigía a la habitación de pacientes (en la que Ed había dormido la noche anterior), Ed preguntó. "¿Tienes pacientes? ¿En domingo?"
"Generalmente no atiendo los domingos pero tuve que hacer una excepción."
Ed enarcó una ceja. "¿Un hombre?"
"¿Qué?"
"¿Tu paciente es un hombre?"
"Sí, ¿qué tiene?"
Ed frunció el ceño. "Conque una excepción, eh."
Winry lo miró con expresión molesta aunque una sonrisa burlona quería escarpársele por momentos. "¿Qué pasa? No me digas que te vas a poner celoso porque tengo a un NIÑO como paciente."
Ed se sonrojó. "¡No es eso!"
Winry se llevó las manos a la cadera. "¿Ah sí? Entonces ¿por qué me estás preguntando esto?"
Ed tragó saliva. "Porque-"
En ese momento alguien llamó a la puerta y Winry, tras dirigirle una mirada curiosa a Ed, fue a abrirla. "¡Hola, bienvenidos! ¡Cielos, Ben! Mira lo grande que estás."
Ed volteó a ver a la puerta y vio a una señora y a un niño de unos 10 años, ambos de cabello castaño.
"Oh, Winry disculpa que te molestemos pero la mano de Ben ha estado muy errática. Le dije que no anduviera por aquí jugueteando pero creo que algo se dañó."
Winry movió una mano de manera dimisiva mientras sonreía. "No se preocupe, señora Stuart. No me gustaría que Ben tuviera problemas mañana en la escuela."
Ed se quedó viendo la escena con una ligera sonrisa, orgulloso y feliz de ver a Winry siendo apasionada por su trabajo y manteniéndose como un alma caritativa que siempre le tendía la mano a los demás.
"Bien, síganme." Dijo Winry mientras comenzaba a dirigirse hacia el cuarto de pacientes.
"Gracias." La señora tomó a su hijo de la mano de carne y hueso y comenzó a seguir a Winry sólo que en ese momento notó la presencia de Ed. "Oh, discúlpeme, no lo había visto. Usted debe ser el novio de Winry, ¿no?"
Ed tuvo que ocultar la calidez que las palabras de la señora le provocaron al imaginarse algo que deseaba pero que no podía ser, antes de forzar una sonrisa en su rostro. "No, señora. Sólo soy un amigo." Extendió su mano hacia ella. "Edward Elric."
Los ojos del niño se iluminaron ante la mención de su nombre pero la señora no soltó su agarre y le dirigió una sonrisa de disculpa. "Oh, lo siento, Edward. Es todo un placer conocerlo."
"Mamá." Se quejó el niño, queriendo acercarse más a Ed.
"No, Ben, vamos a checar lo de tu mano. La señorita Winry nos está haciendo un enorme favor al atendernos el día de hoy así que no hay que desperdiciar su tiempo."
El niño hizo cara de puchero pero se dejó arrastrar por su madre mientras Ed agitaba su mano y le dirigía una ligera sonrisa.
La cita de Ben Stuart no llevó más allá de unos cuantos minutos por lo que Ed y Winry no tardaron en volver a quedarse completamente solos. Como Winry había ido a recoger los cables necesarios mientras Ed estaba fuera se puso a trabajar en el reemplazo de los cables de la pierna de Ed. Por su parte, Ed se dedicó a vagar un poco por el departamento hasta que no tuvo una mejor idea que sacar su nuevo diario de alquimista y ponerse a releerlo. Al inicio lo había hecho en el sillón de la sala pero su concentración no duraba mucho porque su mirada constantemente se desviaba a la habitación que Winry había designado como su taller personal, en el cual ella se encontraba trabajando en esos momentos.
Tras unos minutos de indecisión, Ed cerró su diario y fue al taller de Winry. Cuando atrajo la atención de la rubia tras varios golpes a la puerta abierta, le dijo. "¿Te importa si leo aquí?"
Winry lo miró extrañada antes de responder. "No hay problema, siempre y cuando no hagas ruido."
Ed sonrió ligeramente. "Creo que eso te lo debería decir a tí."
"¿Quién necesita la pierna?"
"Ok, sí, no diré nada." Dijo Ed encogiéndose de hombros para después sentarse en una silla de madera tras acomodarla en la pared opuesta a la que se encontraba Winry.
Aunque no lo diría en voz alta, Winry estaba teniendo problemas para concentrarse ahora que Ed se encontraba con ella en la misma habitación. Su experiencia con el automail la estaba salvando de cometer errores pero su velocidad se había reducido puesto que tenía que tomar silenciosas inhalaciones profundas de aire para calmar sus nervios y las mariposas que amenazaban con revolotear en su estómago y que definitivamente no deberían estar ahí.
Así pasó una hora hasta que, tras un cambio de posición de la pierna para tener mejor acceso a una parte específica, Winry pudo darse cuenta de que Ed se reflejaba en el metal del automail. No pudiendo resistir su curiosidad, fingió lubricar la parte de los dedos aunque su vista estaba centrada en el reflejo de Ed. Él no se había movido de la silla, el libro lo sostenía algunos centímetros por debajo de su rostro por lo que el libro le permitía una visión suficiente… de ella. En este punto Winry no podía fingir que había algo más que había atraído la atención del rubio ya que no tenía nada ahí que pudiera llamar su atención. Además, Ed hacía esta acción de manera "disimulada" ya que cada cierto tiempo enfocaba su mirada en su libro antes de devolverla a la posición previa.
En su adolescencia, cuando sus sentimientos hacia Ed habían comenzado a hacer su presencia, Winry había deseado por mucho tiempo que el rubio la viera como lo estaba haciendo ahora. Con una mirada llena de calidez y amor tan intensos que el simple hecho de sólo verlos reflejados en un objeto no borraran la existencia de ellos. Ciertamente había notado esa calidez durante las semanas que estuvieron conviviendo juntos en casa de Rose e incluso cuando la había besado por primera vez pero si algo le había enseñado esta última experiencia es que no podía fiarse de lo que veía porque quizás su corazón era el que la estaba haciendo ver cosas que realmente no estaban ahí. Por esa misma razón había borrado de su mente el pensamiento de creer que durante su primer beso Ed la había visto con amor así como se había negado a reconocer esa misma chispa durante su tiempo juntos hace unos meses.
Sin embargo… ahora que estaba volviendo a ver esa mirada en Ed sin que él supiera que lo estaba haciendo le daba más profundidad a esa calidez y amor. Lo hacía más… genuino. Él no sabía que ella lo estaba viendo por lo que no tenía por qué fingir y mirarla de esa manera. Así que… ¿finalmente había obtenido lo que en su adolescencia tanto había anhelado?
Esa realización liberó por completo las mariposas que había tratado de mantener a raya, las mismas que se habían vuelto locas cuando se estaban besando en la noche de Gala. El dolor, la amargura y la culpabilidad de lo que había sucedido esa noche y los malos recuerdos de su soledad le habían impedido disfrutarlas plenamente en el momento e incluso tiempo después cuando recordaba esa sesión de besos pero ahora quería ser un poco egoísta y disfrutar de lo que la mirada de Ed significaba.
Desafortunadamente, ninguno de los dos era libre de dar inicio a la historia de amor que el destino les había negado. Incluso ahora Winry podía notar la ironía de la situación ya que en estos momentos era Ed el que la miraba con cierta añoranza y, aunque por momentos ella quisiera hacer lo mismo, ella no le estaba dando la misma apertura con la que lo hubiera recibido gustosamente años atrás.
Pero dejando de lado todo eso… Winry se permitió sentir algo de la felicidad que a su yo más joven la hubiera invadido si hubiera visto esa mirada de Ed dirigida a ella, por lo que, sabiendo que Ed no podía ver su rostro desde esa posición, se permitió seguir con su trabajo con una sonrisa en su rostro.
En algún momento durante su labor con el automail, Winry perdió a su acompañante ya que Ed se levantó de su lugar y salió silenciosamente de la habitación sin hacerle ni una seña ni decirle una palabra. Aunque se percató del momento de su partida (por no poder resistirse a ver su mirada dorada reflejada en el automail) Winry no le dijo nada y siguió trabajando suponiendo que habría salido a pasear por la ciudad o que incluso estaba tomándose una siesta.
Para cuando Winry terminó el cableado de la pierna de Ed, ya habían pasado un par de horas por lo que se estiró en su silla antes de ponerse de pie. Consultando el reloj se dio cuenta de que ya eran casi las 7 de la tarde por lo que sería mejor que se pusiera a preparar la cena.
"Seguramente Ed habrá ido a comer a un restaurante." Murmuró para sí misma mientras veía el reloj. Suspiró. "En fin, creo que ya era mucho que hubiéramos desayunado juntos."
Resignada, Winry salió de su taller quitándose la bandana del cabello pero cuando la tela se aflojó y quedó en su mano, se detuvo en seco cuando se percató de la vista que la recibía.
Debido a que la sala y el comedor de su departamento estaban conectados, rápidamente pudo notar que la mesa estaba puesta con platos y vasos así como un par de cazuelas que descansaban en el centro de la misma. Y en el sillón de la sala se encontraba Ed sentado leyendo en esta ocasión un libro a comparación del diario de hace rato.
Al verla, Ed dejó el libro en sus piernas y le dirigió una sonrisa tímida. "Hey, ¿tienes hambre?"
Winry lo vio con la boca abierta por unos segundos. "¿Cocinaste tú solo?"
Ed rodó los ojos. "Obvio, a no ser que alguno de tus vecinos haya tenido ganas de venir a cocinar para una fanática del automail." Ante la sorpresa aún evidente en el rostro de Winry, añadió. "Oh, vamos, me viste cocinar en casa de Rose."
Winry jugueteó con su bandana con ambas manos. "Lo sé pero creí que era algo que pasaba únicamente en noches de luna nueva o algo por el estilo."
Ed rió. "Pues ya ves que no." Se llevó una mano a la nuca. "Sé que no he sido el mejor de los huéspedes así que quiero compensarte con una cena. Te hubiera invitado a cenar a algún restaurante pero sé que si hubiera intentado interrumpirte mientras trabajabas con el automail me ibas a golpear con tu llave."
La risa de Winry aligeró los nervios de Ed. "Seguramente." Dirigiéndole una sonrisa, añadió. "Gracias, Ed."
Ed correspondió su sonrisa. "Si quieres ve a cambiarte en lo que sirvo la comida."
"Bien." Dijo Winry antes de dirigirse a su habitación.
Después de cambiarse por una blusa blanca y un capri de mezclilla, Winry regresó al comedor y tomó asiento frente a los platos que Ed ya había colocado en su lugar.
"Espero que te guste." Le dijo con una tímida sonrisa antes de sentarse en el lugar de al lado.
Winry miró los platos que tenía frente a sí. En uno pequeño había lo que sin duda eran papas las cuales parecían estar embarradas de alguna salsa y, por los puntitos que podía notar, contenía algunas especias. En cuanto al tazón que fungía como plato principal, éste estaba lleno de pequeñas bolitas de carne en un caldillo blancuzco.
Con curiosidad, Winry metió su cuchara en el tazón y colocó una de las albóndigas en ella para poder elevarla y observarla mejor. "¿Albóndigas?"
"Algo así. Bueno sí, pero son diferentes de las albóndigas que conoces. Vamos pruébalas." Notando la indecisión de Winry, Ed rodó los ojos y se llevó a la boca una de las albóndigas. Cuando terminó de comerla, dijo. "¿Ves? No están envenenadas."
Winry soltó una risa nerviosa. "Lo sé, te creo. Es sólo que-" Se cortó y miró atentamente su platillo con expresión dudosa. Ciertamente lo que Ed había preparado en casa de Rose había estado bien pero la salsa blanca que cubría las albóndigas la hacía dudar. Nunca había visto algo así.
Tras un segundo más de indecisión, Winry suspiró y se llevó la cuchara a la boca. Tan pronto como lo hizo sus ojos se abrieron un poco más ante la sorpresa así que, cuando terminó de comerla, dijo. "Oh, Dios, no puedo creerlo. ¡Está delicioso!"
"Gracias por tu fé." Dijo Ed con tono sarcástico.
"Debes admitir que esto no es algo que se ve comúnmente por aquí." Le dijo con una sonrisa tras haber comido una cucharada de la salsa. "¿Cómo lo hiciste?" Analizó su tazón. "Creo que percibo algo de laurel y mantequilla aquí pero estoy segura de que no es lo único que le da este sabor."
"Oh, entonces ¿podemos decir que las Königsberger Klopse están aprobadas?" Preguntó Ed con una sonrisa engreída.
"Por supu- Espera ¿qué? ¿Qué cosa dijiste?"
"Königsberger Klopse." Repitió Ed con la misma sonrisa engreída. Tras unos intentos fallidos de Winry tratando de repetir sus palabras, Ed rió.
"Hey, no te rías." Dijo Winry con tono ligeramente molesto con el que intentó ocultar la sonrisa que quería formarse ahora que las cosas estaban más tranquilas entre ella y Ed. "No es mi culpa que te estés inventando palabras."
Ed se limpió una lágrima del ojo y respondió con una sonrisa. "No me las estoy inventando. Vienen del alemán."
Winry lo miró con curiosidad. "¿Es el idioma que hablan del otro lado del Portal?"
"Uno de ellos." Dijo Ed encogiéndose de hombros. "Lo hablan en un país llamado Alemania pero hay muchos otros idiomas más. Por ejemplo el italiano, francés, ruso y el inglés, el cuál, descontando una que otra diferencia, es prácticamente el equivalente de nuestro idioma aquí en Amestris."
"Wow." Winry bajó su mirada por un momento a su tazón antes de hablar. "Entonces, ¿qué significa esto?" Dijo señalando el tazón con la cuchara.
"Básicamente albóndigas."
"Ósea que hablaste como un loco simplemente para decirme que esto eran albóndigas." Dijo Winry con una ligera sonrisa burlona.
"Hey, no es tan fácil. A los alemanes les gusta complicarse la vida con sus palabras largas." Dijo Ed resoplando. "Klopse es lo que literalmente significa albóndigas mientras que Königsberger umm bueno es raro. König significa rey y berge montañas pero no tengo la más mínima idea del por qué llamaron así a este platillo." Después de llevarse una cucharada a la boca, añadió. "Lo único que importa es que están jodidamente deliciosas."
Winry rió. "Está bien. Tienes un punto, porque esto está realmente delicioso." Le dio una cucharada más a su tazón antes de señalar el plato de papas con un dedo. "¿Y esto qué es?"
"Kartoffelsalat."
"Salat… ¿ósea ensalada?"
"Así es."
"No entendí lo primero que dijiste pero supongo que básicamente eso significa que esto es una ensalada de papa, ¿no?"
"Bingo, muy bien deducido señorita Rockbell."
Winry le dirigió una sonrisa engreída antes de probar las papas. "Dios… esto también está delicioso."
Ed sonrió orgulloso de sí mismo. "Y tú que veías con miedo lo que había preparado."
"Cállate y déjame saborear esto." Dijo Winry mientras seguía comiendo.
Ed rió y siguió comiendo. Por unos minutos el único ruido que se escuchó en el comedor fue el chocar de los cubiertos contra los platos hasta que, tras una repetición del plato principal, el ruido de los cubiertos cesó por completo.
Winry exhaló alegremente mientras se recargaba contra el respaldo de la silla. "Vaya… creo que no había comido algo tan rico desde hace meses."
"Creo que me hice a la idea cuando te serviste más." Dijo Ed con una sonrisa.
"Pues tampoco te quedaste muy atrás, eh." Dijo ella también con una sonrisa en su rostro.
"Sólo me solidaricé con la causa."
Winry rió. "Sí, claro, lo que tú digas." Acomodó sus codos sobre la mesa para acomodar su rostro sobre sus manos. "Ahora dime, ¿qué fue lo que le pusiste?"
"Creo que vas a necesitar anotarlo porque fueron varias cosas." Dijo el rubio con una risilla. "Carne de cerdo, un poco de pan, anchoas, alcaparras, cebolla, huevo, harina, laurel-"
"Ok ok creo que te tomaré la palabra en otra ocasión. Estoy tan llena que no quiero ni moverme de mi silla para ir por algo para anotar." Ed rió y Winry continuó hablando. "Ahora más importante, ¿fuiste de compras? Por lo que me dices, con algo de suerte sólo tenía la mitad de los ingredientes que ocupaste."
Ed se llevó una mano a la nuca. "La verdad no estaba seguro de qué cocinar pero recordé que cuando regresé de la cafetería vi un mercado cerca de aquí así que fui a echarle un vistazo. Por suerte alcancé a llegar antes de que cerraran todo."
¿Cafetería? Winry pensó para sí pero prefirió no ahondar en la idea de que Ed se había mantenido alejado de ella al comienzo del día a propósito. Ya se lo imaginaba pero prefería mantener el buen ambiente que finalmente estaba volviendo entre ellos dos. "Ya veo… ¿cuánto te debo?"
"¿De qué hablas? No te pude invitar a cenar pero sí te estoy invitando la comida. Bueno, una parte de ella porque sí tomé algunos ingredientes de tu refrigerador."
Winry le sonrió. "Para mí significa mucho que lo hayas preparado todo tú mismo. Muchas gracias, Ed."
Ed se esforzó por controlar el sonrojo que esa sonrisa radiante le quería provocar. "No hay de qué. Y pues… bueno, espero que esto ayude a compensar un poco mi comportamiento." Confesó con una ligera mueca de culpabilidad.
Winry suspiró y apartó sus codos de la mesa. "No sé si creerte o pensar que esto se trata de uno más de tus arranques de bipolaridad."
"No es que sea bipolar, es sólo que…" Ed tragó saliva y le dirigió una mirada arrepentida. "no sé cómo comportarme contigo. Eres alguien muy especial en mi vida y pensar en que ya no voy a verte me duele y me hace perder la claridad de mis pensamientos y acciones."
"No tienes que pensar eso, Ed. No hay razón para que tengamos que dejar de vernos ¿no? Quizás no podamos vernos tan seguido por la distancia pero creo que estamos acostumbrados a ella. Así que no hay nada de qué preocuparse." Le dijo dirigiéndole una ligera sonrisa.
Ed tragó saliva mientras en su mente daba vueltas la idea de hablarle de la decisión que había tomado pero le costaba trabajo hacer salir las palabras de su boca. Sabía que era lo mejor para los dos pero realmente no quería hacerlo. Tenía que hacerlo pero no podía dar ese último paso decisivo.
Confundida ante el silencio de Ed, Winry decidió volver a hablar. "¿Sabes, Ed? No eres el único que tiene que disculparse." Llevó sus manos a su regazo y jugueteó con ellas mientras bajaba su mirada ligeramente. "Te ofrezco una disculpa por mi comportamiento de la otra noche. Ya sabes cuál. No tenía porqué haber hecho lo que hice pero… mi mente no estaba en su mejor momento. Y también creo que no estaría de más disculparme por mi comportamiento de estos días. Quizás tú comenzaste la pauta de cómo tratarnos pero yo la seguí y eso no fue correcto. No sabía cómo comportarme contigo y creo que no actúe como era debido. Perdón."
"Winry, mírame por favor." Winry levantó su rostro mientras apretaba sus puños sobre sus rodillas. "No hay nada que tenga que perdonarte. El que te debe mil y un disculpas soy yo, porque como soy un idiota te he lastimado varias veces y no sabes cuánto lo lamento… De verdad lo siento mucho." Le dirigió una mirada arrepentida antes de suspirar y continuar. "No sé cómo puedes aguantarme en tu vida."
"Ante todo eres mi amigo Ed. Te quiero mucho y créeme que siempre estaré dispuesta a ayudarte en todo lo que pueda."
Ed cerró sus ojos y agachó su cabeza. Tengo que decírselo. No quiero mentirle diciéndole que seguiremos siendo amigos cuando ya decidí no volver a verla.
"¿Ed?"
No obteniendo respuesta, Winry estiró su mano hasta que sostuvo la de Ed con la suya. Sorprendido, Ed abrió sus ojos, levantó su cabeza y dejó que Winry guiara su mano, haciendo que ambos colocaran sus codos en la mesa mientras que Winry sostenía su mano con las de ella.
"Hablo en serio, Ed. Sé que muchas cosas han cambiado comenzando con nosotros mismos pero yo siempre he tenido un cariño muy especial por ti y lo seguiré teniendo por toda mi vida. Ahora nuestras ocupaciones y nuestras vidas nos están llevando por caminos diferentes pero en mí tienes una amiga con la que podrás contar para lo que sea así que, por favor, no te apartes de mí. No importa que yo me vaya a casar o que tú estés saliendo con Rose." Winry sintió una punzada en su corazón pero trató de no mostrar esa sensación en su rostro. "Somos amigos y nuestra amistad vale mucho para mí. Por favor, no quiero perderte otra vez. No lo soportaría." Dijo con voz suave.
Ed miró los brillantes ojos azules de Winry, encontrando tanta sinceridad y cariño en ellos que sintió cómo su estómago se retorcía, haciéndole lamentar el haber cenado e incluso el no haber bebido más que una copa de vino ya que quizás el alcohol podría amortiguar temporalmente el dolor que se estaba aferrando con mayor fuerza a su pecho. Ya había cometido el error de ocultarle cosas a Winry y ahora no podía ni quería cometer el error de mentirle descaradamente. Su corazón latía intensamente al mismo tiempo que el dolor de su pecho se intensificaba, haciendo que su propio cuerpo le recordara lo mucho que deseaba aplazar lo más posible lo que tenía que decirle.
Pero, desafortunadamente, era hora de dejar de huir y afrontar la realidad. Lo haría en ese momento aunque su corazón se rompiera por completo esa misma noche.
Ed apartó su mano de las de Winry. "Lo siento, Winry. De verdad lo siento pero no puedo hacer eso."
Winry se quedó congelada por unos instantes. "¿Q-qué?... ¿Por qué?" Dijo con voz temblorosa.
Ed agachó su cabeza hasta que el flequillo ocultó su mirada. "Soy alguien egoísta, Winry. Muy egoísta. Al inicio quise convencerme de que podía hacerlo pero simplemente no puedo. No puedo conformarme únicamente con tu amistad. Así que…" Tragó saliva y alzó su mirada para toparse con los desconcertados ojos azules de Winry. Cada palabra que pronunciaba le dolía inmensamente pero tenía que decírselo de frente. Era lo mínimo que podía hacer por ella. Hablarle de frente y con sinceridad. "Vine a despedirme de ti, Winry. Este será el último mantenimiento que tendré contigo." Apretó su automail en un puño. "Estoy decidido a buscar a otro mecánico."
Las palabras de Ed causaron que Winry sintiera punzadas de dolor en su corazón y que sus ojos empezaran a escocer. "Ed, el hecho de que vaya a casarme no significa que vaya a descuidar mi trabajo. Tú bien sabes cómo soy con el automail así que no va a haber poder humano que me aparte de mi profesión."
Ed negó lentamente con la cabeza. "No es eso, Winry. Estoy más que consciente de que jamás encontraré un mecánico que siquiera se acerque remotamente a tus habilidades y trabajo pero por eso precisamente es que soy egoísta. Sé todo esto pero lo que me motiva a tomar esta decisión es tu matrimonio con Tringham… No puedo soportar el verte con otro hombre porque…" Inhaló profundamente, la vio fijamente a los ojos y habló con voz clara y segura. "Estoy enamorado de ti y lo he estado por mucho tiempo." Winry soltó un ligero jadeo de sorpresa. "Te amo, Winry. Por eso mismo prefiero alejarme y dejarte ser feliz como tanto te mereces porque sé que a mí lado no lo vas a ser, sobre todo cuando ya tienes a un buen partido esperando por ti. Yo sólo sé lastimarte y no quiero condenarte a vivir esa vida a mi lado a pesar de que lo que más me gustaría es pasar el resto de mis días contigo."
Winry se quedó callada por unos momentos mientras asimilaba las palabras de Ed. Me ama. Ed me ama. Entonces… ¿realmente no me equivoqué en lo que vi en su mirada durante nuestro primer beso? Un par de lágrimas silenciosas comenzaron a deslizarse por sus mejillas. "¿Por qué no me lo dijiste hace años?" Dijo con un murmullo puesto que su voz amenazaba con cortarse.
"¿Quieres saber la verdad? Pues bien, básicamente porque soy un maldito imbécil." Dijo Ed con amargura. "Comencé a darme cuenta de que sentía algo por ti cuando aún estaba viajando con Al pero pensaba que no tenía tiempo para esas cosas e incluso llegué a creer que se me pasaría con el tiempo." Soltó una risa amarga. "Como el buen idiota que soy así seguí, ignorando lo que sentía por ti e incluso apartándote de mi lado para no involucrarte en mis problemas y para no exponerte nuevamente al peligro esperando también que eso ayudara a que lo que se sentía desapareciera más rápido." Suspiró. "Pero obviamente eso no funcionó y en algún punto me di cuenta de que efectivamente me había enamorado de ti pero ingenuamente creí, que una vez que hubiera recuperado el cuerpo de Al, quizás con algo de suerte llegaría el momento adecuado para decírtelo."
"No sé qué decirte, Ed." Dijo Winry con tristeza mientras se limpiaba las lágrimas del rostro.
"No tienes que decirme nada, Win. No espero que correspondas mis sentimientos. Simplemente quiero ser sincero contigo y hacerte entender el porqué tomé la decisión que tomé."
"Pero no quiero eso, Ed. No quiero que busques a otro mecánico… No, no es eso. Más bien no quiero que te alejes de mí. Estos tres meses fueron difíciles y no sé qué haría si nunca más volviera a verte. Ya viví años temiendo que eso sucediera y no quiero volver a pasar por eso." Le dijo Winry con voz ligeramente temblorosa por las lágrimas que estaba tratando de mantener a raya.
Una lágrima se le escapó a Ed pero se apresuró a limpiarla rápidamente. "Es lo mejor, Win. Soy como una maldita bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento, lastimando a todos a su alrededor. Y no quiero que eso te pase. Ya no más. Tú eres alguien maravillosa que se merece toda la felicidad del mundo y no pienso ser la sombra de dolor y tristeza que empañe tu alegría."
Viendo la determinación de Ed de seguir con su plan, Winry se puso bruscamente de pie. "¡¿Quién eres tú para estar decidiendo lo que es mejor para mí?! ¡Nunca me has tenido la confianza suficiente para hablarme de las cosas que pasan por tu cabeza ¿y ahora se te ocurre confiar en mí para esto?! ¡Siempre quise apoyarte a ti y a Al y tú siempre me apartaste de su lado por más que me esforzara! ¿¡Y ahora quieres hacer lo mismo?! ¡¿Qué demonios pasa contigo?!" Dijo Winry con tono molesto.
Ed se sorprendió ante el arrebato de Winry pero trató de hablarle con tono suave. "No es que quiera decidir por ti, Winry. Es simplemente que, aunque tal vez no lo parezca ahora, esto seguramente se convertirá en el mejor camino que podamos tomar."
Winry se acercó a él y le dio una cachetada mientras nuevas lágrimas escapaban de sus orbes azules. "¡¿Por qué no me escuchas?! Ya te dije que no quiero volver a pasar por ese sufrimiento. ¡No puedo soportar perderte una vez más!"
"No me vas a perder, Winry." Respondió Ed con la mejilla adolorida al mismo tiempo que contenía el impulso de abrazar a Winry y limpiar sus lágrimas.
"¿Ah no? ¿Entonces cómo le llamas a esto?"
"Dejarte ser feliz." Respondió Ed de inmediato sin ningún atisbo de duda.
"¿Cómo voy a ser feliz no sabiendo nunca más de ti? ¿Cómo puedo serlo? ¡Eh! ¡Dímelo!" Viendo que Ed agachaba su mirada, dejó que su corazón y enojo hablara por ella. "¿Cómo voy a ser feliz sin ti, Ed? ¡Dímelo! ¿Cómo esperas que lo sea? ¿Cómo pretendes que sea feliz contigo fuera de mi vida, sobre todo amándote como lo hago?
Ed levantó nuevamente su mirada ante la sorpresa, ocasión que Winry aprovechó para dejarse caer de rodillas para agarrarlo firmemente de la camisa.
"¡Eres un maldito idiota!" Winry le dio un golpe en el pecho mientras sollozaba. "Siempre lo has sido y seguramente seguirás siéndolo para toda la vida pero a pesar de eso mi corazón se niega a dejarte ir. ¡Imbécil!" Dicho esto, se estiró y lo besó con brusquedad en la boca.
Aunque sorprendido, Ed alcanzó a corresponder por unos segundos el beso de Winry antes de que ella se apartara y recargara su rostro contra su pecho mientras seguía llorando.
Su mente le gritó que no lo hiciera porque eso simplemente le haría más difícil la despedida, pero Ed se dejó llevar por su corazón. Cuidadosamente se levantó de la silla y se arrodilló frente a Winry procurando no separarla de él. Colocó su mano de automail en la cintura de Winry para atraerla más hacia él, le dio un beso en la frente y comenzó a pasar su mano libre sobre la cabeza y el cabello de Winry, masajeando su cuero cabelludo y peinando de forma tranquilizadora el cabello de la joven, el cual estaba sujeto enuna coleta.
"No llores, Win. Por favor." Dijo Ed mientras un par de lágrimas se le escapaban.
Winry se apartó de él, dispuesta a continuar con la discusión pero se detuvo al ver las lágrimas de Ed. Sorprendida, llevó una mano a la mejilla del joven, limpiando una lágrima con su índice. "Ed…" Murmuró.
Ed cerró sus ojos, disfrutando de la caricia. "Win…" Suspiró. "Por favor… no puedo hacer esto…"
Ante sus palabras, Winry detuvo su movimiento de inmediato. Después esperó hasta que Ed abriera los ojos para darle otra cachetada. "Si prefieres huir antes de aclarar las cosas, pues bien. Hazlo, Edward. Al fin y al cabo parece que se te da muy bien eso de apartar a las personas que te quieren." Dicho esto Winry se puso de pie y se dirigió a paso apresurado hacia su habitación.
"Winry…" Murmuró Ed al mismo tiempo que se llevaba una mano a la mejilla dolorida mientras veía cómo la rubia se alejaba. No pudo evitar una mueca cuando la puerta de la habitación fue cerrada con un fuerte golpe.
Tras unos minutos de quedarse como un idiota viendo el camino que Winry había tomado, Ed suspiró, se sentó en el suelo cruzado de piernas y se recargó hacia atrás colocando sus manos en el suelo para poder ver el techo.
Su lista de errores no había hecho más que crecer desde que tuvo la idea de traer de vuelta a su madre y, por alguna razón, parecía que muchos de ellos estaban relacionados con su comportamiento con Winry. Ella siempre había dado lo mejor de sí para apoyarlo ya fuera con su automail u ofreciéndole simplemente su compañía. Siempre atenta para escucharlo cuando lo necesitara, lo cual definitivamente necesitó pero que obstinadamente se rehusó a aceptar constantemente. Él la había apartado e incluso podía contar con los dedos de una mano las ocasiones que había ido a Resembool y cuando lo había hecho había sido simplemente por cuestiones de automail o por problemas con la milicia. Casi siempre era ella la que viajaba para verlo mientras que él nunca había tenido siquiera la cortesía de ir a verla, a ella, a la chica y ahora mujer que se había robado su corazón desde hace mucho tiempo. Durante su tiempo de alquimista estatal se había dicho que lo hacía para protegerla, para no exponerla a otro Barry The Chopper pero el paso del tiempo le había enseñado el gran error que había cometido al sobreprotegerla restrigiéndole el acceso directo al enorme lugar que se había ganado en su corazón desde hace mucho tiempo.
Por si eso no fuera poco, hace 3 años se había dejado llevar por sus instintos y la había dejado así sin más, atreviéndose a besarla aún a sabiendas de que en una parte de su mente era consciente de que existía la posibilidad de que no pudiera quedarse en Amestris. Y, como cereza del pastel, la había dejado atrás sin siquiera despedirse, sin decirle lo mucho que significaba para él, sin decirle cuánto la había extrañado, sin disculparse…
Maldito idiota que soy. Se regañó Ed mentalmente cuando todos esos pensamientos lo llevaron a una importante revelación. Casi nunca había sido sincero con Winry. No le había hablado de tantas cosas que ella merecía saber y, lo peor de todo, es que ahora estaba repitiendo prácticamente el mismo gran error que había cometido hace 3 años. Se estaba despidiendo de ella sin darle todo el contexto, sin darle oportunidad de opinar impidiéndole ser realmente parte de la decisión. Sabía de antemano que estaba siendo egoísta al no sentirse capaz de ver a Winry casada con otro hombre pero ahora se estaba dando cuenta de la verdadera magnitud del egoísmo que estaba guiando sus acciones al esperar que Winry simplemente aceptara su decisión así sin más.
Inhalando profundamente, Ed se puso de pie. Tenía que hablar con Winry. Era una charla que había dejado pasar por mucho tiempo y que ya no postergaría más.
N/A: Hola por aquí!
Disfruté mucho poder escribir un momento más tranquilo y amigable entre Ed y Winry después de toda la tensión y hasta seriedad que ha habido entre ellos, aunque bueno al final tuvieron una discusión pero ahora prácticamente todo está sobre la mesa para que puedan hablar libre y sin tapujos y así decidir qué camino tomará cada uno.
Desafortunadamente el tiempo de espera entre este y el próximo capítulo será un poco más largo ya que el capítulo 15 será publicado en la que sería su fecha original de publicación, es decir el 6 de enero pero en compensación tendremos el capítulo más largo de toda la historia con unas 15k palabras (así que sí, definitivamente parece que esta vez Ed no se va a guardar nada).
Les agradezco mucho a los que se han unido a esta historia leyéndola y/o comentando y les deseo a todos que tengan una muy Feliz Navidad y un increíble 2024 lleno de alegría, amor y salud! Un fuerte abrazo a todos :D
Nos vemos en 2024!
Golden
