Capítulo 3: Xyrus

Abril del año 782 del calendario del rey dragón.

Punto de vista de Minato

Al principio solo era sonido ininteligible, pero lentamente pude distinguir la voz de personas hablando cerca, recordé lo que había sucedido y abrí los ojos lentamente, estaba acostado en una cama, envuelto por sábanas y con la cabeza apoyada en una gran almohada, miré al origen del sonido para notar que a mi derecha estaban Dúrden, Helen y Ádam.

-Parece que ya estas despierto-

Dirigí mi mirada a los pies de la cama y vi que el origen de aquella dulce voz era Ángela

-¿Dónde… dónde estamos?-

-Esto es una posada en Dabir, llevas cinco días inconsciente por agotamiento de maná-

Luego de escucharla puse una mirada de comprensión mientras me sentaba en la cama y el resto de los cuernos gemelos, que al parecer también la habían escuchado, se acercaron para ver como estaba.

-Niño, finalmente despiertas- Dijo Ádam

-Jajajaja, no le hagas caso a este idiota, el estaba muy preocupado sabes- Se burló Dúrden

-¿Estás bien?¿No te duele nada?- preguntó Helen, ignorando a los Hombres

-Si, creo que solo necesito comer algo-

-Eso está hecho- Dijo Ángela alegremente -De todos modos íbamos a ir a comer en media hora, y ya que vas con nosotros podemos aprovechar para hacer un poco de turismo-

Escucharla me levantó el ánimo ya que era la primera vez que pisaba Dicatén, así que sonreí y exclamé

-¡Vámonos ya!- para acto seguido dar un salto de la cama y comenzar a prepararme, sacándole una sonrisa a todos

El lugar en el que estamos es Monserrati, la ciudad más al sur de todo Dicatén, es bastante grande, principalmente dedicada al gremio de aventureros pero con un creciente nivel de comercio gracias a las negociaciones intercontinentales. La ciudad es casi como un laberinto, con caminos secundarias conectados entre sí y a su vez con las calles principales, dando la impresión de que no importa dondes estes puedes llegar al otro lado del lugar en minutos, todas las carreteras están cubiertas de adoquines color terracota, que en combinación con las coloridas casas y establecimientos podrían dejar sorprendido a cualquiera. Fuimos a comer a una taberna en la que, a juzgar por la reacción de algunos de los trabajadores al vernos, los cuernos gemelos ya eran clientes recurrentes, el lugar no era más grande que Fairy Tail pero el ambiente me recordaba a casa, con un montón de personas bailando, cantando, bebiendo y hablando por todos lados.

-¡Ahh! pero qué tenemos aquí, parece que finalmente regresaron de su viaje- Al voltear a mi izquierda vi a un hombre mayor que nos sonreía.

-Hey, viejo parece que te va bien en el negocio- respondió Ádam enérgicamente

-Ja, no tan bien como me gustaría, pero bueno, ya tendremos tiempo de hablar- Luego miró a una de las camareras y tranquilamente dijo -Búscales una mesa y atiéndelos, son conocidos mios-

El resto del día lo pasamos celebrando, comimos y bebimos, y con el pasar de las horas más y más jarras se vaciaban. Cantamos y bailamos, llevando nuestra fiesta a todos los que osaron entrar a la taberna. Contamos historias y nos reímos de cada pequeña tontería. Al final de la noche no pude evitar pensar que a pesar del poco tiempo que habíamos pasado juntos, al estar con los cuernos gemelos me sentía como si los conociera de toda la vida.

Al día siguiente reanudamos nuestro viaje, salimos de Dabir y en dos semanas llegamos a Eseño, era un país bastante rural y con la menor población de todo Dicatén, un tercio del país está dentro de los claros de bestias, pero como está localizado justo en medio de las dos grandes zonas neutrales, las bestias de maná de la región eran consideradas de las menos peligrosas del continente, causando una gran afluencia de aventureros con poca experiencia que venían de visita para mejorar sus habilidades, principalmente humanos y enanos. Una semana después llegamos a Luján, está vez viajamos por la costa del país, viendo las consideradas mejores playas del mundo, incluso yo sabía de ellas. Como una gran parte del territorio de la costa le pertenecía a grandes hoteles de lujo, acampamos la mayor parte del tiempo, pasando menos de un día en las ciudades que encontrábamos en el camino, así en todas menos en Varadero. Esta al ser el principal punto turístico del país estaba lleno de personas de todas las razas, habían humanos, elfos, enanos y Ska, precisamente fue ver a una Ska, o persona mitad animal, lo que me motivó insistir a mis compañeros para poder pasar unas pequeñas vacaciones y conocer a más gente. Después de un mes salimos de Luján y llegamos a Ávalon, aunque era un país sin claros de bestias, la númerosa cantidad de mazmorras y la gran crisis que sufrieron hace más de ochocientos años durante el calendario del festival del dragón lo convirtió en un país muy militarizado. El actual rey, Belisarius Cowl, a pesar de siempre abogar por la paz, es un hombre al que no le tiembla la mano a la hora de usar la fuerza, según Helen, Angria, un país vecino que en ese momento era tres veces más grande que Avalon, intentó invadirlos hace diez años, pero terminaron rindiéndose y perdiendo más de la mitad de su territorio. Una semana después llegamos a Paranda, el país tampoco tenía claros de bestias y todos los aventureros que llegaban al lugar lo hacían por las pocas mazmorras de la zona o sus famosos herreros, conocidos por estar entre los mejores del continente. Finalmente, después de otras dos semanas de viaje llegamos a Sápin, el reino humano con mayor población de Dicatén, al cruzar la frontera nos dirigimos a Darv, una de las ciudades más cercanas, donde para mi sorpresa y escándalo usamos un portal de teletransportación, realmente no pude contener mi emoción e hice todo un alboroto cuando me dijeron lo que haríamos.

-Bueno aquí estamos, está es Xyrus, la ciudad flotante- dijo Dúrden cuando salimos del portal -Ahora solo hay qué…-

Dúrden no pudo terminar su frase cuando sin querer lo empujé a un lado al correr hacia las casas más cercanas al portal, di un salto y me paré encima de un tejado, levanté la mirada y quedé maravillado con Xyrus, el lugar con el que había estado soñando durante los últimos tres años -trabajé mucho, ahorré dinero y me preparé para este momento, y finalmente aquí estoy, veamos que me tiene preparado está ciudad- con ese susurro miré abajo, a donde estaban mis compañeros de viaje que me miraban con rostros sonrientes, para luego saltar hacia ellos, correr y de alguna forma atraparlos a todos en un gran abrazo -gracias por traerme hasta aquí-

Momentos después fue Helen quien rompió el silencio

-Has estado viajando durante seis meses para llegar aquí, será mejor que no demores más en ir a la academia Xyrus, te queda una semana para inscribirte, y también se ve que tienes ganas de un buen descanso-

-Por desgracia para ti- interrumpió Ángela, sonriendo y guiñando un ojo mientras saltaba a la espalda de Helen, sorprendiéndola -No te dejaremos descansar, en dos semanas deberíamos haber terminado nuestros asuntos en Xyrus y luego nos iremos, tienes que ir a visitarnos a la casa de la familia Helstea antes de que nos vayamos-

-Eso, eso- continuó Ádam con una gran sonrisa -que no se te pase por la cabeza separarte de nosotros sin una buena despedida-

-Son buenos amigos nuestros así que cuando vayas no tienes que preocuparte mucho por ser formal- dijo Dúrden tranquilamente

Luego de despedirme comencé a dirigirme hacia la academia, mientras caminaba tranquilamente por las calles de la ciudad no podía evitar mirar a mi alrededor y tomar nota de todos los lugares que quería visitar más tarde. Aunque no había tanta gente como en Varadero me sorprendió ver algunos grupos de personas de diferentes razas que paseaban por la ciudad, siempre me quedaba embobado mirando a las mujeres elfas y Ska, curiosamente noté que no era así con las enanas -Supongo que ya superé la sorpresa inicial por ver una nueva raza- pensé para mi mismo -espera, ¿Eso no me hace racista, cierto?- estuve unos minutos debatiendo mentalmente sobre la situación hasta que decidí desechar la idea al ver frente a mí las puertas de la academia Xyrus. La primera puerta era solo la entrada al campus, el cual tenía algunos asientos repartidos por todo el lugar, cada uno acompañado de un árbol y conectados entre sí por caminos hechos con adoquines plateados, que probablemente se mantienen limpios con magia, hacia los lados había dos edificios con una arquitectura que parecía antigua, y entre ambos había un tercer edificio similar a los otros en cuanto a diseño, pero más grande que estos. Me dirigí al edificio más grande donde me encontré con un secretario que me ayudó a orientarme hacia la oficina de inscripciones. Una vez en el lugar, al ver que no había nadie esperando para ser atendido, decidí entrar a la oficina.

-Buenos días ¿Es esta la oficina de inscripciones?-

-Oh, buenos días- respondió una mujer que salió de debajo del escritorio -Si es aquí, mi nombre es Bell, en qué puedo ayudarle-

-Mi nombre es Minato, me gustaría inscribirme en la academia-

-Por supuesto, todos los que lo deseen pueden inscribirse pagando una pensión anual o si tienen alguna recomendación-

-Sobre eso, verá, yo soy de Ishbal y tengo una recomendación de alguien de allá, pero no se si es válida, si no lo es pagaré la pensión, supongo- al terminar de hablar extendí mi mano derecha y en ella apareció una carta sellada que le entregué a Bell

Luego de leerla ella continuó hablando - Ya veo es una recomendación válida así que no hay problema, solo necesita responder unas preguntas,llenar un formulario, firmar unos papeles y todo estará en orden-

Al escucharla se sintió como si quitaran un gran peso de mis hombros, la pensión era extremadamente alta al punto de que no muchos podían pagarla, yo solo logré reunir suficiente para tres ciclos escolares después de trabajar en misiones de Fairy Tail durante años, en realidad tener menos gastos me dejaba en una muy buena posición. Bendito sea el maestro y su idea de último minuto de darme una carta de recomendación.

Cuando terminamos de hacer la inscripción Bell me entregó una insignia metálica, explicandome su funcionamiento en los duelos y diciendome que es la prueba de que soy un estudiante de la academia así que debo llevarla enganchada en la ropa siempre que esté dentro de Xyrus, explicando que lo que diferencia a los estudiantes de diferentes años es la forma de la insignia, siendo la de primer año una simple franja metálica, también me dió indicaciones para conseguir mi uniforme, luego me dio un recorrido por todo el campus mientras me daba indicaciones generales sobre las materias de primer año y las reglas de convivencia de la academia, después de una hora salimos por una puerta lateral y nos dirigimos a los alojamientos de los estudiantes. Lo que sería mi casa durante los siguientes años, era un departamento en un séptimo piso, con un pequeño balcón y 3 habitaciones, sala-comedor, cocina y un dormitorio con baño, con pocos adornos y con lo justo y necesario para vivir en una casa

-Es un buen lugar- pensé al ver todo el departamento

-Y eso seria todo- dijo Bell antes de despedirse -Espero que su estancia en Xyrus sea satisfactoria, señor-

-Gracias- le respondí -Adiós señorita Bell-

Al quedarme solo, el único pensamiento que pasó por mi mente una y otra vez, sonando cada vez más fuerte fué -¡UN BAÑO Y A DORMIR!-