Lala Lulu: Hola! A verrr, hoy veremos un poco de cada pareja, momentos dulces entre tanto drama. Parece que hay luz al final del camino, no sólo para Vegeta, también Broly. Muchas emociones enele despertar de Vergeta. Seiya parece haber aprendido la lección. Uff confesión inesperada, agárrense mis cielas, pero también habrá zabrozura, sí señor. Castigo duro y rico con #ReiDitz *assdfghjkl baba_en_teclado jajajaja
¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!
No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…
"Soy Yo
Quien mira la lluvia y se acuerda de ti
Soy yo
También
A quien le haces falta y se siente morir
Soy yo
Soy yo
Quien por tu palabra ha empezada a sentí
Aquel
A quien en el cielo lo has hecho vivir
No le des más vueltas
Sin lugar a dudas
Yo soy
Soy yo
Quien busca el encuentro para ser de ti
Soy yo
Y soy
Quien todo lo ha dado sin pensar en mí
Yo soy
Aquel que una estrella del cielo te quiere bajar
Quien solo al tenerte despierta con ganas de amar
Quien más se te arrima
Y más te adivina
Soy yo
Si un día el universo completo tú quieres te doy
No olvides un loco en el mundo tú tienes, yo soy
Quien más te ha anhelado
Y más te ha esperado
Soy yo" Soy yo, Canción de Luis Miguel.
Capítulo 32
Serena tomaba aire, trataba de verse lo mejor posible para salir a buscar al Doctor. —Ahora vuelvo. —Habla suave, siente un pequeño tirón de su dedo.
Vegeta se aferra como puede a ella, sus finos dedos casi truenan en su agarre. —Espera, Serena…
Serena se gira, vuelve a acercarse. — ¿Te sientes mal? —Murmura y vuelve a su lado.
Vegeta niega despacio con la cabeza. —Necesito… Necesito decirte. —Trata de tragar, pero su garganta se siente seca.
Lo ve haciendo demasiado trabajo para tomar aire y hablar. —No Vegeta. No hagas esfuerzos. —Serena de deja un beso en el dorso de su mano.
Vuelve a tomar aire. —Escúchame Serena. —La mira fijamente. —Ésta vez… Vamos en serio. Ya… Ya no más vueltas o…—Lucha para mover su lengua. —O tonte-rías. Quiero comprometerme, quiero que seamos una pareja seria.
Lo escucha hablando despacio, su voz es débil, pero sus ojos negros son penetrantes. Serena niega un poco con la cabeza. —Jaja, ya, creo que las medicinas te están haciendo decir bobadas. —Una risita suave se le escapa, lo mira con dulzura, como si fuera un niño travieso.
—No. Somos novios y voy en serio. —Vegeta habla usando una gran bocanada de aire. Siente que Serena no lo toma en serio, aunque sus ojos azules brillan de ilusión. — ¿Somos novios verdad Serena? —Mueve sus dedos, busca entrelazar la mano de Serena. Se siente frustrado e inútil de estar así de debilitado.
Siente desesperación en su mirada, sus dedos se mueven con pesadez, así que Serena lo ayuda a entrelazarse con su mano. —Sí Vegeta. Somos novios. —Presiona los labios en línea recta, su corazón late fuerte y siente los latidos de Vegeta en la máquina acelerándose. Se frota el rostro y se decide a ir de una vez a buscar a los Doctores, también porque no quiere causarle otro paro cardíaco.
Afuera, en el pasillo todo el equipo daba vueltas en círculos. Esperan novedades, ruegan al cielo que si Vegeta despierta, que despierte lo mejor posible. Unos taconazos rápidos los hacen voltear.
Un par de ojos celestes quedan en shock junto a los demás. Una expresión de sonrisa, pero con el ceño angustiado, sus brazos reciben a la visitante inesperada.
—Setsuna. —Rei parpadea, ella se acerca junto a Mina, Ami y Lita. Pero alguien se hace lugar entre ellas, en tanto ven que Setsuna casi las pasa de largo.
— ¿Qué haces aquí? —Diecisiete la abraza sin dudar, se pone mínimamente de puntitas para envolverla completamente. La suavidad de su cabello, el aroma a su perfume y su shampoo.
—Apenas vi el accidente, tomé el primer avión aquí. —Setsuna siente su aroma mentolado y masculino, su abrazo aunque mínimo es tan firme. —No quería dejarlos solos. —Se alejan y se miran a los ojos.
Los hombres están algo confundidos. En tanto las chicas tienen la mandíbula y blancas como el papel.
—Oye, Diecisiete ¿Ella es la novia de la que tanto me hablas? —Nappa se acerca, recuerda que es una conocida de Serena. Le ofrece un saludo.
— ¡¿NOVIAAAA?! — Las chicas se caen hacia atrás. Un par de enfermeras les piden silencio.
Serena sale, limpia sus mejillas. —Necesitamos a los Doctores.
Nappa se gira sobre sus pies. — ¿Está bien? —Frunce todos sus gestos.
—Sí, sí. —Serena sonríe enorme. —Despertó y está consciente, con mucho dolor pero…Ay. —Un abrazo sorpresivo casi le saca el aire.
Nappa la levantan de un solo apretón, la baja. Todas sus tensiones se disuelven. —Ya mismo traigo al Doctor. —Sonríe de lado.
—Te acompaño. —Ami se toma de su brazo, se pone roja al ver la sonrisa de Nappa y cómo la toma de la mano.
Setsuna queda sorprendida por ése par. — ¿Oye Ami y ése señor? —Señala con el pulgar.
Diecisiete larga una risita en voz baja, se acerca a hablarle al oído. —Ése señor es mi el Director del Equipo y mi compañero de cuarto. Tengo toooda la información que necesites.
Serena recibe el alivio de todos, en medio de la felicidad, se asombra de ver a Setsuna ahí. — ¿Setsuna? —Se toca el pecho, mira de arriba-abajo, muy "íntima" con Diecisiete. — ¿Qué haces aquí?
Setsuna se acerca a Serena. —Por favor Serena, vine a acompañarte. Quedé muy preocupada.
Serena se inclina junto a los demás para ver ésas manos tomadas y escondidas de la vista. —Ajá…
Setsuna aclara la garganta, se suelta de la mano de Diecisiete. — ¿Dices que ya despertó?
—Sí, estuvo inconsciente desde ayer a la tarde, después del accidente, hasta hoy a la mañana. —Serena sigue explicando la situación. —Aunque su situación todavía es complicada.
Unas horas después de la carrera….
En el Resort, todos los reporteros hacían guardia entre la entrada del hotel y el Hospital. En la suite de Seiya, estaban los tres hermanos Kou reunidos. Miraban la retransmisión de la rueda de prensa después de la Carrera.
Yaten, cruzado de brazos apretaba el control remoto. Negaba con la cabeza, mientras escucha a su hermano negarse a subir al Podio con el trofeo. —No lo puedo creer ¡Era nuestra oportunidad! ¡Nuestra maldita oportunidad Seiya! ¡Ganamos la carrera!
Seiya se baja un trago de sake, está sentado en la alfombra, pasa su lengua por su labio partido, le arde. Hace gesto de asco. —No me sentía cómodo ¿Ok? Hubieras subido tú. —Rechista a un lado, observó a Serena de lejos, al pasar. La desesperación en sus ojos azules, su postura tan firme en tanto enfrentaba el desastre. —Me hubiera gustado que terminaran la Carrera. —Sisea al techo al beber otro trago y quemarse el labio. Toma la bolsa de hielo y se la deja en la cara.
— ¡¿Me hablas en serio Seiya?! —Yaten sigue despotricando. — ¡Mírate cómo estás! ¡El tipo te atacó y aun así dices eso! Creo que deberías ir a un hospital tú también y ver si el golpe no te afectó el cerebro.
Seiya patea a un lado, choca la mesita, hace pegar un salto a sus hermanos. — ¡¿Qué mierda quieres?! ¡¿Qué le desee la muerte?! —Lo señala con el dedo. — ¡Voy a decirte lo mismo que le dije a los reporteros y la rueda de prensa; Vegeta Príncipe nos salvó en la pista!
— ¡Chocó a su propio compañero en la pista! —Yaten sacude las manos, dibuja círculos en su sien, dando a entender la locura.
—Cree lo que tú quieras, pero yo sí voy a creerle a su Director de Equipo. —Seiya saca el pecho. —Nappa Príncipe empezó a hacer señas a los Directores de los equipos cuando algo empezó a andar mal con Broly. Tú lo viste, algo le pasó para manejar así.
—Nappa Príncipe, ése tipo… —Taiki gruñe entre dientes, casi sin querer. —Si Ami está con él, es porque es de fiar.
Sus hermanos quedan atónitos, no pueden creer lo que dijo. Yaten larga una risita irónica, se cubre un poco el rostro. —No bromees así hermano. Que ésos dos hayan entrado juntos a la fiesta no—
—Ami me lo dijo. —Taiki esconde su mirada, traga duro. —Estoy cansado, hablamos mañana. —Se va, azota la puerta y los deja en completo silencio y estupefacción.
—Estoy de acuerdo con Taiki. —Seiya habla con madurez, empieza a caminar a la cama.
Yaten detiene a su hermano con una mano en el pecho, su vista se afila. —Tú nos metiste en éste lío. Y ahora que podemos salir airosos, volver a ser los favoritos del público y los patrocinadores, sales con ésta mierda. —Los rayos que salen de sus ojos chocan entre sí. —Ganamos la Carrera. —Termina en un gruñido.
Yaten siempre fue el hermano de corazón frío, Seiya cree que la única vez que lo vio ser cariñoso o empático fue con un gato que tuvo de mascota hace tiempo. —Aun no somos los mejores, si no competimos contra los mejores. —De un manotazo le quita la mano. —Ganamos la Carrera, sí. Pero hoy Vegeta Príncipe demostró ser el mejor de nosotros. —Se inclina a la cara de su hermano. — Como viste, él no necesita usar a una mujer para sentirse superior. Así como lo hiciste tú con Mina.
—Maldito hipócrita ¿Y qué es lo que tu hiciste con Serena? —Yaten apuñala con el índice.
—Aprende del ejemplo. No esperes chocar contra una pared para madurar. —Seiya cierra la puerta doble de la habitación, le pone seguro por si acaso. Sí, Seiya puede decir que aprendió más de una lección.
Ahora, con Vegeta despierto después de casi 24 horas inconsciente. Los Doctores daban otra actualización. —…Lo subimos ahora para hacerle una resonancia magnética, sus sentidos parecen estar perfectos. Pero su presión arterial sigue dando algunos picos, en especial nos preocupa cómo se debilita su pulso de aratos. Pero queremos tomarlo como una recuperación a la desaceleración. Ahora seguirá en una habitación individual y pueden quedarse a hacerle compañía a la noche. Sólo les pedimos prudencia y que descanse lo más posible.
— ¿Creen que le lleve mucho ponerse de pie? —Tarble pregunta.
—Suponemos que una semana o diez días. —La Doctora lee su tableta. —Tengamos fe. Lo vemos con muchas ganas de irse de aquí y volver a casa.
—Gracias, de verdad gracias. —Tarble empieza a sonreír, ya quiere ver a su hermano el arrogante presumiendo de que es inmortal.
Gure se pone de puntitas y lo abraza, al fin lo siente liberar ése peso.
Nappa y Bardock estaban con Vegeta. —… Debes aceptar el tratamiento para el dolor. —Nappa negocia con la negativa que le dio Vegeta al grupo médico. — Sino tu mente estará demasiado metida en la molestia.
Bardock cruzado de brazos lo apoya. —Es cierto, Raditz pasó por lo mismo. Necesitas descansar correctamente, relajarte.
Vegeta los escucha, no puede creer que aun teniendo cada uno su pareja, se sigan congeniando como un matrimonio. —Me siento… Demasiado pesado, apenas puedo hablar… ¿Broly? —No puede disimular su auténtica preocupación en la voz.
—Broly ya se siente mejor. —Bardock le cuenta. —El Psicólogo Clínico dice que fue un ataque de pánico común, le dio medicamentos para cuando se sienta mal de nuevo.
Vegeta quiere rechistar, pero tiene la boca seca. Mira la jarra con agua en la mesita junto a su cama. —Quiero agua. —Lo pide con mala cara, porque hasta para eso deben ayudarlo.
—No, no. No te muevas. —Nappa lo regaña al verlo estirarse, le sirve el vaso y lo ayuda.
— ¡Agh! —Vegeta es empujado de nuevo a la cama. Bufa al cielo por el dolor.
—Que te quedes quieto. —Bardock lo volvía a recostar empujándolo del hombro.
—Grrr… —A Vegeta no le queda de otra más que aguantarse a éste par y aceptar su ayuda. Bebe el agua, se siente tan relajante.
—Supongo que lo de Broly, pudo haber sido por todas las cosas que le pasaron. —Bardock baja la vista, aun no lo han visto.
Mina estaba con las chicas, hablando en voz baja. Voltea la vista y ahí ve salir a Broly, ya cambiado con la ropa que le pidió. —Qué bueno verte. —Mina se acerca y le sonríe enorme.
— ¡Broly! —Kakarotto no se aguanta la euforia, se acerca de un salto.
—Sshhh, Kakarotto. —Raditz le tironea la oreja. Lo apunta con la vista para que no lo toque.
—Lo-Lo sientooo. —Kakarotto baja el tono y se aleja.
Broly frunce el ceño, siente mucha vergüenza. —Sí, ya puedo irme. Tengo que mantener el tratamiento y… —Exhala algo harto. — ¿Vegeta ya despertó?
—Sí. —Mina le responde, lo ve muy, pero muy agotado y especialmente agobiado. —Puedes sentarte y esperar… —Le señala las sillas, sabe que él no podrá estar tranquilo hasta ver que Vegeta esté bien.
Gure sonreía junto a Tarble, estaban viendo a Vegeta.
Vegeta toma aire, sus ojos lagrimean por el esfuerzo. — ¿Por qué no entran todos juntos de una vez y me dejan en paz? —Habla lento.
Tarble rechista, le afila la mirada. —Después del susto que nos hiciste pegar ¿Nos dices esto? La verdad que eres un maldito idiota. —Sisea en voz baja entre dientes, presiona sus puños.
Gure lo sostiene del pecho. —Sshhh, Tarble, esto es un hospital y tu hermano está muy delicado.
Vegeta frunce el ceño y hace un gesto de asco al escuchar a su cuñada hablar así. Rechista pesado. — ¿La Asociación de Carreras deportivas ya ha llamado?
—Hmp. Sí, pero solo para preguntar el estado de ustedes dos. —Tarble se endereza, acomoda su saco. Su hermano sabe muy bien las consecuencias de lo que hizo.
Vegeta exhala por la nariz, voltea su vista a la ventana. —Diles que apenas esté de pie, voy a tomar la audiencia que ellos quieran.
—No te preocupes cuñado. —Gure sale al rescate. —No sólo archivamos las grabaciones de video y audio de la Carrera. También tenemos a nuestro favor la pericia del choque, es obvio que lo hiciste para liberar el camino.
Frunce el ceño escuchando, a Vegeta también le preocupa qué dirá la Asociación con Broly. Parpadea grande, lo ve pedir permiso para entrar. Gure y Tarble se miran entre sí, no hace falta que nadie les diga, los dejan a solas.
Broly exhala, sus hombros están bajos, camina hasta la silla y se sienta. Entrelaza sus dedos. Escucha a Vegeta bufar enojado y quejarse de dolor.
—Agh, mierda. Que si has venido a velarme, déjame decirte que todavía me queda mucho. —Vegeta le aclara, parpadea varias veces, su vista arde.
—Hmp, podría pisarte la manguera de oxígeno y arreglamos eso. —Broly le frunce el ceño, se quedan mirando con la misma mala cara de siempre. —Sé que estás esperando explicaciones…
Vegeta queda en silencio, quiere saber qué le pasó y hasta qué punto lo afectó.
—Yo… Tuve un día, precedido de una noche de mierda. —Broly habla en voz baja, su garganta se cierra, todo su cuerpo se tensa. — ¿Tú has soñado o algo así con lo que nos pasó?
Vegeta presiona mínimamente los dientes delanteros. —No sé si… Si es momento de hablar de eso… —Toma aire de nuevo. —No lo he olvidado… Si ésa es la pregunta… —Mueve los dedos, quiere cerrar los puños pero no puede. —Sé lo que es perder el control y que tome el volante un monstruo escondido.
Broly abre grande los ojos, no se atreve a verlo. En verdad ninguno de los dos se atreve a verse vulnerables. —Tengo ataques de pánico, ya lo sabes. —Dice algo cortante e incómodo.
—Sí…Nunca te he preguntado ¿Cómo haces para ver la luz? —Vegeta lo ve algo confundido, al menos lo poco que puede deducir de sus gestos de piedra. Puede sentir sus dedos tronar. —He intentado… Alcohol… Mujeres…Adrenalina. —Recuerda a Serena abrazándolo desde la espalda y paseando en motocicleta, sus emociones se aceleran, es adrenalina, pero no es de ésa que se quema sin sentido. —A veces duele, porque a la vista le cuesta acostumbrarse a la luz, después de vivir a oscuras. —Mira a la ventana, siente que las entrañas se le retuercen de la vergüenza. Hace mala cara, porque se combina con el dolor que tiene en los músculos.
Broly mira al techo, el cuello le truena. Quiere salir de éste momento incómodo. —Voy a enfrentar las consecuencias. Te agradezco y te pido disculpas por tu estado actual. —Dice rápido, se levanta y abre la puerta.
—Ni se te ocurra. —Vegeta levanta el tono, trata de enderezarse, y casi se dobla del tirón en el pecho, además siente mareos y vuelve la cabeza a la almohada. —Ni se te ocurra renunciar ¿Cómo sabré que soy mejor que tu si todavía no te gano?
Broly se endereza, apenas voltea su vista por encima del hombro. Lo ve quejarse del dolor, dibuja una sonrisa de lado pero con el ceño triste. —"Ya demostraste ser mejor que todos nosotros Vegeta."—Confiesa en su mente, porque nunca se lo dirá en la cara. —Hmp, trata de no morirte. —Se va y azota la puerta. Se toma unos segundos antes de dar el primer paso ¿Qué cosas le dan luz a su vida?
—Hola ¿Quieres que te pida un taxi? —Mina le habla suave, todavía carga el bolso de Broly.
Broly se lo quita. —No, gracias. Ya hiciste demasiado. —Dice con tono serio, la ve desviar el rostro con tristeza. —No lo digo…No lo digo en mal tono. Ya sabes…Siempre creo que la gente me tiene maldad o lástima.
—Mmm, bueno, sé que no es fácil lidiar con la baja autoestima. —Mina camina despacio junto a él. —Serena es así, es algo tímida. Por pudor ya sabes, pero otras, cruza la raya y no ve lo hermosa y profesional que es…
— ¿Serena es así? —Broly niega con la cabeza. —No puedo creerte.
—Jajaja, sí. No sabes lo difícil que es a veces arreglarla o hacer que use bikinis. —Mina se cubre la boca. —Siempre le digo que tiene lindas curvas. Y mira nada más el hombre que se consiguió. Creo que todavía le falta tomar el toro por los cuernos, sabes. Aun si ella engordara un poco ¿Crees que de verdad Vegeta dejaría de estar loco por ella?
—Para nada… —Broly sigue caminando con ella hasta la salida, las charlas con Mina, sobre cosas pequeñas le sacan una sonrisa. Mete las manos en los bolsillos, siente el frasco de medicinas. —"Pon un poco de voluntad, nada más… No puede ser tan malo."—Se convence a sí mismo que debe empezar terapia y hacerlo para enfrentar verdaderamente a sus miedos. Sacarlos a la luz aunque duelan.
En la noche, después de que Vegeta despertó, Lita estaba muy ocupada en la pequeña cocina. Bardock se salía de bañar, le parecía raro. Creyó que iba a encontrarla acostada, él ya había ayudado a limpiar. Se pone una camiseta, unos bóxers y se acerca.
Lita estaba muy concentrada, armaba unos bandejas, seguía amasando y preparando más. Alguien toca su hombro. —Oh… —Se voltea, el aroma a cacao y almendras le sacan una sonrisa. Sin embargo sus ojos verdes están cristalinos de lágrimas. —Estoy haciendo galletas, galletas con chispas. —Limpia sus lágrimas pasando el rostro cerca del hombro.
Bardock frunce el ceño, la tristeza de Lita es tan tangible. La toma de las mejillas. —Lita… —La abraza, la detiene un poco de seguir cocinando. —No estás sola…
— ¡Ay Bardock! Te juro que no… Que no quería quebrarme así, delante de todos. —Solloza y tiembla, sus lágrimas caen en el hombro de Bardock. —Quería ayudar, aguanté, te juro que aguanté. —Se siente como una niña llorona.
—Está bien Lita, no te avergüences. —Bardock presiona la vista, el accidente de Raditz también está en su mente. —Fue horrible Lita, lo sé. Pero lo peor ya pasó. Eres fuerte, Jaja, hasta disfruté ver en las noticias como atropellabas a ésos fotógrafos.
Lita se tienta a reírse un poco. —Je, sí. Fue divertido. —Se aleja un poco para verlo, le deja un beso en la boca. — ¿Quieres ayudarme? Me parece lindo detalle, así levantar los ánimos a todos.
—Sí, les va a encantar, ya verás. —Bardock se lava las manos y se ubica detrás de ella. Pega su pelvis a su trasero de manera juguetona.
De vuelta en el Hospital, Raditz estaba con Vegeta. Le relataba bien el proceso de recuperarse de un choque a más de 200km/h. —…Los mareos serán normales, dejar de consumir tanta sal te va a ayudar a mantener la presión arterial en regla. Más que nada si quieres seguir entrenando—
—Ra-Ditz. —Vegeta escucha sus balbuceos incesantes. —No es… La primera vez que vuelco…
Raditz se cruza de brazos, sube sus pies a la cama de Vegeta, muy burlón. —Ajá ¿Y ya has chocado a propósito contra otro corredor para sacarlo del carril?
Vegeta toma aire, ya hasta se siente cansado de estar en cama. —Supongo que el karma, como le dicen… Si algo más hubiese pasado…
—No. —Raditz baja los pies, se pone un poco serio. —No compares.
—Cierto, tú estuviste… peor. —Vegeta dice con esfuerzo.
—No tuve tres paros cardíacos, ni me arriesgué para salvar a alguien. —Raditz lo ve rodar los ojos, como si lo que dijera fuera una mentira. —Qué raro eres… Desde siempre, hasta en la escuela. Siempre nos metíamos en líos, nunca me dijiste amigo, pero jamás me traicionaste ni me dejaste solo.
—Basta, por favor. —Vegeta sisea entre dientes. —Vienen aquí y me hablan como si estuviera al borde de ser velado. —Habla apenas separando los dientes, se siente ahogar un poco. Mira de reojo los niveles del oxígeno.
Raditz pone una mano en el hombro de Vegeta. —Vegeta, lo que quiero decirte es—
—Buenas ¿Cómo sigue el paciente? —El enfermero y Serena entran a la habitación.
—Gracias… A… Dios… —Vegeta jadea, siente el pecho pesado.
—Veremos el nivel de oxígeno. —El enfermero explica, anota los niveles. —Si aceptara la medicación para el dolor, no le costaría tanto trabajo respirar.
Serena lo ve poner los ojos en blanco, bien grosero y para que todo el mundo lo vea. — ¿Todo bien? —Habla suave con una sonrisa, ésa actitud de él simplemente le confirman, que Vegeta está más vivo que nunca.
—Sí… Casi…Me pide… Casamiento… —Vegeta bromea, casi no le da la fuerza para largar una risa.
—Oh, Vegeta… Tú y yo… —Raditz se acerca y sutil le hace tronar el hombro de un apretón. —Sabes que sería demasiado perfecto.
—Aaahh… —Vegeta frunce por el dolor. Se despide de Raditz, levantándole el dedo del medio.
—Jummm, si así estuviste con el hermano que es tu amigo; no quiero ni saber cómo te habrás llevado con Kakarotto. —Serena se cruza de brazos, deja trabajar al enfermero. Hasta entra una Doctora a atenderlo. Intentan convencerlo para tomar los calmantes. —…Vegeta, tienes que escuchar. Si tienes dolor te cuesta más trabajo respirar, es una ayuda para poder salir más rápido.
—Nunca he tomado… La salida fácil… —Vegeta insiste. —No quiero… Estar… Adormilado… Y el catéter… Tampoco me gusta… Quítelo…—Trata de ordenar a el grupo médico.
—Ni que lo digas. —Serena da un pisotón, tiene ganar de cumplir su amenaza de ponerle una almohada en la cara. —Bueno, ahora podrás cenar ¿Qué dices si después de cenar te ponen los analgésicos que necesitas? Sólo un poco, para que puedas descansar. Y si mañana puedes ponerte de pie, puedes ir al baño por ti mismo ¿No crees que será mejor? ¿Cómo irás ahora al baño si no puedes caminar siquiera hasta el baño?
Vegeta aprieta los labios, y con mala cara y sin decir no A, acepta. Después de comer y aceptar los analgésicos, Vegeta levanta una ceja al verla muy dispuesta a quedarse a pasar la noche. —No… Haaa, Serena… Deja que otro…No hace falta, no me estoy mu-riendo. —Su lengua se tropieza un poco. —Los enfermeros… Los Doctores son muy buenos…
Serena le quita la almohada extra que le puso para que pueda comer, lo deja bien acostado. —Uh-Uh, me costó mucho trabajo ganar la guardia nocturna, entre tu hermano, Nappa y Raditz…
Abre grande sus ojos, trata de levantar su mano y atrapar un mechón de su cabello. Tomar algo de ventaja de su cercanía. Pero sus intentos son frustrados, por el cansancio de levantar un mísero cubierto para comer. —No vas… A dormir bien aquí… —Su mano se toma de su brazo.
Serena mira su agarre, se queda cerca. Esos ojos negros la tragan al abismo, se muerde por dentro, porque aun en ésta situación él despierta sus sentidos. — ¿Tú crees que voy a poder dormir lejos de ti? —Pasa su mano por su mejilla, toca las vendas de su frente.
Se quedan mirando, Vegeta sube y baja su pecho, tratando de sentir el aroma de Serena en grandes bocanadas. Muy pesadamente, acerca sus dedos a los labios de Serena. —Tengo… Sed…—Relame un poco sus labios, la mirada de Serena brilla.
Ese tono grave hace crecer un remolino en Serena, una ola de calor la azota. Sus mejillas enrojecen. Necesita algo, por mínimo que sea para calmar esto. Busca el agua, bien fría bebe. Luego un trago grande, quiere hacer esto y espera no hacer un desastre. Une su boca con Vegeta.
Vegeta pone los ojos en blanco, bebe de ella, su boca le da el líquido frío y delicioso. Mete su lengua, jadea grande cuando la lengua de Serena acaricia la suya, calman su sed, apaciguan sus deseos. Los dos suspiran del gusto. —Hazte lugar… Aquí… —Vegeta le ofrece. —La camilla es grande…
—Jummm… —Serena mira los niveles de los latidos de Vegeta, están un poco acelerados, no le gusta. —Voy a hacerme un poco de lugar, nada más. No quiero apretar ninguna manguera o cable y que te haga mal.
—Grrr… —Vegeta gruñe, pero es un gruñido que se desarma al final. Siente a Serena con una mano apoyada en la suya, acomodándose para dormir, el cansancio y un poco del efecto de los analgésicos lo empiezan a dormir. Su boca aun degusta el beso, espera que ya no vuelva a pasar tanto tiempo sin besarla.
Tanto tiempo perdido, Serena siente que el beso no fue suficiente, como si hubieran pasado mil años para volver a besarlo. —"¿Qué hubiera pasado si no nos arreglábamos y él tenía el accidente? No. No quiero ni imaginarme lo arrepentida que estaría de haber perdido todo éste tiempo. Ya me siento arrepentida ahora mismo de haber sido tan necia y no creerle…"—Serena ve que puede acomodarse a los pies de Vegeta, se hace lugar, se acurruca con una manta. Y entre pitidos y respiraciones grandes del paciente a su lado, se duerme.
Kakarotto y Milk fueron los últimos en ver a Vegeta. Ahora volvían al hotel, habían pasado por el bar a beber una cerveza.
—Wow, qué día. —Milk se quita sus tenis, están en la sala de la Suite de Kakarotto. — ¿Broly todavía no llega?
Kakarotto baja la vista, tiene las manos en los bolsillos. —Me avisó que iba a entrenar hasta tarde, que le ayuda a despejar su cabeza. —Suspira y se queda mirando por la ventana.
Milk levanta una ceja, lo ve demasiado serio. —Qué bueno que Vegeta ha despertado ¿No te parece? Haaa, estrellarse contra otro ¿Puedes creer que alguien haga ésa locura? Espero que le des un buen golpe cuando vuelvan a entrenar, así deja de ser tan imprudente.
Kakarotto la escucha. Cuando entraron a ver a Vegeta, Kakarotto se limitó a quedarse en su lugar y en silencio. Pudo ver claramente la angustia de Milk por Vegeta. —"Y ahora… Además, Vegeta debe ser un héroe para ella."—Frunce la vista y se muerde el labio superior, odia estar pensando esto. Odia éstos celos que tiene por Milk, que a la mínima provocación se encienden ¿En verdad es tan inseguro?
Milk se acerca de puntitas, lo abraza desde atrás. — ¿Qué dices si vemos para pasar la noche juntos? Desde el accidente que no…
Kakarotto se da vuelta, la abraza y pasa un dedo por su mejilla. —Sabía que ibas a estar mal, y que no querrías estar con nadie hasta saber que él está bien.
Muy extrañada, ve el ceño triste de Kakarotto. — ¿A qué te refieres? —Enreda sus manos a su cuello.
Kakarotto siente que ella va a evadir el asunto con un beso. Pero él siente que ya no puede escapar de éste asunto, la toma de los hombros y la aleja. —Sabes muy bien de qué hablo. —Resuena su lengua en el paladar, trata de sonreír, de no dejarse llevar por éste fuego que crece en su pecho. Ésta leña olvidada, que sigue ahí astillando su mente. —Lo que sientes por él… O lo que sentías yo qué sé… —Hace un ademán en el aire. —Supongo que con todo lo que ha pasado, tal vez algo de tus sentimientos por él, siguen intactos… —Muestra los dientes, trata de sonreír. No está acostumbrado a dramas y asuntos serios, porque sólo sabe comportarse amigable y con simpatía.
Milk da un paso atrás, lo observa afligido. Se sorprende de verlo así, mostrándose vulnerable y hasta ¿Celoso? Sí, está totalmente fuera de su centro. —Kakarotto yo… —Decide dejar de comportarse como una niña, ya no escapar a la verdad. —Sé a qué te refieres Kakarotto. Y tengo que decirte algo…—Toma distancia, presiona el puño en su pecho. —Es mentira. Yo no estoy, ni estuve jamás enamorada de Vegeta… Sino de ti. —Milk no sabe qué esperar, su mente arma escenarios alegres, donde Kakarotto la toma en brazos. Sin embargo, lo siente enfriarse completamente, y poner la cara más seria y dura que jamás haya visto.
Kakarotto mueve la vista de un lado al otro, empieza a caminar en círculos. Se frota la frente, como si algo hubiera sacudido no sólo su existencia, sino la historia que tenía de él mismo. — ¿C-Cómo? Pero tu… Tú dijiste… —Rechista a un lado, toma aire para levantar el tono. — ¡Tú dijiste que él era el hombre del que te habías enamorado! —Ruge y se acerca hasta tenerla cara a cara.
Milk tiembla con la fuerza de sus gritos, verlo así de cabreado con ella es algo que jamás imaginó. — ¡¿Pero qué te pasa?! —Trata de tocarlo y él la aleja con desprecio. — ¡Creí que te pondría contento!
— ¡¿Contento?! ¡¿Contento Milk?! — Kakarotto sacude su puño, quiere romper la pared con él. — ¡Me mentiste! ¡Maldita sea! ¡Me mentiste por años!
Milk jadea ofendida. — ¡¿De qué mierda me hablas?! ¡Éramos niños! ¡Unos malditos niños! ¡¿Qué esperabas?! ¡¿Que dijera ahí, delante de todos, que estoy enamorada de ti?!
— ¡Carajo Milk! ¡No tienes idea! —Kakarotto se agarra de la cabeza, casi quiere arrancársela. —No tienes idea de cómo le afecta eso a un hombre de—Rechista tan fuerte que lastima la punta de su lengua. — Loco Milk, me he vuelto loco pensando una y otra vez en todo lo nuestro, nuestra historia como amigos. Una y otra vez sin ver una vía alternativa. Y yo ahí…—Su voz empieza a quebrarse. —Muriendo de la rabia. Porque creí que yo no te importaba de ésa forma ¡Mierda Milk! —Se sacude completo, la verdad ya no puede parar de brotar, la señala con el dedo. —Estoy enamorado de ti desde… Desde qué se yo, desde siempre ¡Maldita sea! ¡Creí que solo me querías como amigo!
Milk pone una mano en el pecho y lo enfrenta. — ¿Disculpa? ¿De pronto todo es culpa mía? —Termina en un grito, sacude una mano y rueda los ojos al techo. — ¡¿De qué mierda me hablas tú?! ¡¿Me dices que me amas?!—Lo empuja desde el pecho, como intentando tirarlo. — ¡Te revolcabas con cualquiera! ¡Y ni siquiera estoy segura de si todavía lo sigues haciendo! ¡Seguro estás ahora conmigo y tienes un listado de zorritas por detrás!
—Oh Milk. Oh no, no quieras meterte en eso. —Kakarotto habla con suficiencia, pone las manos en la cintura y se relame. —Porque yo tuve que aguantar a toda la parva de imbéciles con las que saliste ¡Uno más idiota que el anterior! ¡Dios! ¡No sé cómo hice para soportar el saber que estuviste en brazos de otro! ¡Que tu primera vez no fue mía! —Golpea su pecho con ambos puños, sus ojos negros, enrojecidos de la ira.
— ¡¿Qué esperabas?! —Milk siente el fuego crecer en su interior, y ya está cansada de reprimirlo. — ¡Querías que me quedara sentada, esperando el día que te decidieras a dejar de comportarte como un maldito mocoso! ¡Como un adolescente idiota que se revolcaba con la falda que se cruzara! —Se golpea el pecho con el índice. — ¡Al menos yo intenté seguir adelante, maduré y traté de armar una relación seria con algún hombre que sí quisiera algo serio conmigo! —Lo ve dar vueltas, con ganas de gritar enojado o estallar como una bomba. Él está en verdad cabreado con ella, y Milk no va a aceptar eso. — A ver, de acuerdo. Dime Kakarotto, explícame qué quieres de mí ¿Qué puedes ofrecerme además de tontear por ahí en la cama y fuera de ella? ¡¿Eh?! —Lo empuja de nuevo. —Luego te preguntas el porqué no dije nada, siempre te has preocupado por ser el más fuerte. Ahora entiendo tu obsesión por competir contra Vegeta.
— ¡No, estás equivocada! ¡Yo lo superé hace tiempo! —Kakarotto siente que le echan sal en la herida. — ¡Es él quien está obsesionado! ¡No soporta que alguien más joven lo haya pasado por encima! ¡No entiendo como todos lo defienden, incluso después de lo de Bulma! ¡Cómo hasta mi propio hermano parece preferirlo por encima de mí! ¡ÉL ES EL MALO, YO NO!
— ¡Por Dios Kakarotto! ¡Mírate de nuevo! ¡Mira lo superficial que ves las cosas! —Milk chilla, se frota el rostro, lo señala. — ¡Te acabo de decir que te comportas como un niño caprichoso y no te importa en lo más mínimo dejar de hacerlo! ¡¿Qué puedo esperar de una relación contigo?! —Milk se agarra de la cabeza, aquí era donde no quería llegar. La realidad sólo le demuestra que esto es un callejón sin salida. — ¡Respóndeme! ¡¿O vas a tardar otros 30 años en hacerlo?! —Observa cómo se frota las manos y sacude la cabeza, como si tratara de tomar las riendas de sí mismo. — ¡Deja que yo te responda con lo que yo he vivido a tu lado! ¡Jamás dejaste de tener una mirada infantil de las cosas! ¡Pero el tiempo ha pasado, es hora de que tomes responsabilidad de tus actos! ¡Lo único que veo es un mujeriego sonriente que no se toma nada en serio ni siquiera por la mujer que dice amar! ¡Y hasta me echas la culpa por tu cobardía! —Presiona los puños en tanto lo avasalla con su descargo. — ¡Estoy enamorada de ti! ¡Pero no soy una idiota! ¡Vi claramente que jamás llegaste a ser el hombre que esperaba que fueras!
Kakarotto baja la vista, los ojos de Milk destilan tanto odio que lo abren en carne viva. Si él hubiese sabido o si simplemente él no hubiera tenido tanto miedo de perderlo todo con ella ¿Por qué se conformó con su amistad? Levanta la vista, en los ojos de Milk empiezan a caer cascadas de lágrimas. La furia se diluye, es la primera vez que está consciente que le ha hecho daño, no se lo perdona. —M-Milk… —Acerca su mano, la tironea y la abraza.
—No vuelvas a tocarme. —Milk sisea, lo aleja con una sola mirada de desprecio. Es la primera vez que ella rechaza su abrazo.
El portazo lo deja a Kakarotto en silencio, por primera vez en mucho tiempo, pensamientos lúgubres cruzan su mente, mientras recuerda y repasa cada detalle de su relación con Milk. Tomó todo de una manera despreocupada e infantil, ella quería un hombre que fuera su roca, que la tomara en serio de verdad. —Tal vez… Tal vez tiene razón. Yo no soy lo mejor para ella. —Nunca se ha sentido tan derrotado.
Otra era la situación en la habitación de Diecisiete, tirado en la alfombra de la sala, entre sus brazos retenía a Setsuna, la besa sin descanso.
—Mmh, no creo… No creo que sea prudente. —Setsuna lo empuja, ya se hizo muy tarde. —Es mejor que me vaya y consiga una habitación en un hotel. —Trata de empujarlo y enderezarse.
—No, no, no, Nooo… —Diecisiete se sienta a horcajadas arriba de ella, para inmovilizarla. Atrapa una de las medias de Setsuna hacia atrás y se la quita. —Te vas a quedarrrr… —Ronronea y se tira a besar su cuello.
—Ay por dios, Jajaja. —Setsuna mete las manos debajo de su camisa. — ¿Y tu compañero de cuarto?
— ¡Pues que se aguante! Yo soporté mientras rompían las paredes. —Diecisiete ya no puede esperar, mete una mano debajo de la falda de Setsuna y quita sus bragas. Con la otra busca liberar su erección.
—Mmm… Qué atrevido eres. —Setsuna voltea la posición y se sienta arriba de él. —Estás muy sonriente.
—Por supuesto, son todas buenas noticias. —Diecisiete acaricia su muslo y ella sigue desabotonando su camisa. —Aunque… No sé cómo quedaron las cosas con Broly. Podrías atenderlo. —Se sienta, la toma de la nuca y la besa.
Setsuna saborea sus labios, trata de hablar a través de las succiones. —Mmm, no creo que sea conveniente. Él ya debe tener su propio Doctor. No quiero que se sienta obligado, tampoco sé si tengo espacio en la agenda.
—Mmm, Vaya. Cómo rechazas a los hombres. —Diecisiete abre la boca, mete su lengua. Ella responde con una lamida, sonríe de lado al ver sus mejillas rojas. —Tan tímida de pronto… —Humedece sus labios y sigue con el beso.
Setsuna cierra los ojos, ésa voz tan llena de deseo por ella la derrite. Siente su bulto apretarse contra su pelvis desnuda. —Oh, Diecisiete… ¿Tienes…Condones? Nnh, Dios…—Susurra entre gemidos.
Ésa voz tan profunda gimiendo en su oído, lo pone tan duro. —Siempre listo, como un bombero. —Le muestra una caja nueva que compró camino al Resort.
En la terraza de al lado, Ami y Nappa estaban recostados sobre unos almohadones, varias mantas y sábanas estaban enredadas, cubriendo la desnudez de sus cuerpos entrelazados. Aprecian el cielo, con algunas nubes pasajeras y el mar. —Mmm… La noche está tan tranquila. —Nappa mira de un lado al otro, ni un alma pasa por el lugar. —Mejor dicho, la madrugada… —Una mano indiscreta viaja por debajo de las sábanas, acaricia el vientre de Ami, busca su pecho.
— ¡Uh-Uh! ¡Claro que no Señor! —Ami lo regaña, se aleja y le agita el dedo. —Debes descansar, accedí a esto para pasar la noche juntos. Pero prometiste que nada de "acción".
—Grrr… Tú misma me has estado revisando. Ya estoy bien, fue un maldito desmayo, nada más. —Lo dice con un tono suave, la toma de la nuca y la presiona contra su pecho.
Ami escucha sus latidos y su respiración. Exhala con alivio. —Nappa, debes descansar, Aaahh…—Bosteza, sus ojos se cierran. Mira a la puerta, las cortinas que vuelan… Empiezan a respirar pesado mientras se duermen.
En una hamaca de tela, se mecían lento. Rei y Raditz habían tenido un "paseo nocturno" y veían las estrellas.
—Es extraño…—Rei habla recostada en el pecho de su novio. —Me siento cansada, pero quiero seguir despierta y saborear ésta calma. —Raditz le acomoda su flequillo. —Jeje, estoy pensando, entre los árboles del templo, poner una de éstas… Para pasar noches de Verano. —Se apoya un poco en sus codos, se acerca para besarlo. Esos ojos negros brillan al conectar su boca y al verla, pero éste silencio le advierte algo. — ¿Sigues muy preocupado por Vegeta? ¿Estaba muy mal?
Raditz relame un poco su boca, el sabor de Rei es exquisito. —Está normal, para lo que le pasó. Ninguna arteria ni vena estalló. La hemorragia es mortal al chocar en ésa velocidad. —Presiona un poco más su abrazo en su cintura.
Rei frunce el ceño, hace un pequeño puchero. —No sé qué hubiera hecho en el lugar de Serena. Lo peor es que es la segunda vez que le pasa, me volvería loca de tristeza. —Mete su mano debajo de la camisa de Raditz, sube hasta su pecho para acariciar la cicatriz grande en su pecho.
—Bueno él la sacó más o menos barata. —Raditz pone una mano arriba de la de su novia. —Necesita descansar. Espero que mi hermano no lo haya sacado de quicio, quiso entrar con Milk para verlo.
—Hmmm… Cierto, estuvo muy callado a la vuelta. —Rei piensa que casi ni lo vio sonreír.
—Sí, espero que no haya pasado nada. —Raditz peina el cabello de Rei entre sus dedos. —A veces se comporta como un mocoso inmaduro, en especial con Vegeta. Desde que éramos niños, es como si le molestara que yo sea su amigo.
—Ayyy, Raditz, es obvio. Eres su hermano mayor, te quiere mucho y siente un poco de celos de no ser tu mejor amigo.
—Jaja, puede ser… —Raditz lo imagina y hasta parece ridículo. —Cuando conocí a Vegeta, era un niño, pero no parecía un niño. Imagínalo con la misma cara pero más chiquito. —Los dos resoplan una risa. — Muy antisocial, jugaba a solas con sus soldaditos y en silencio. Creo que Vegeta odio a Kakarotto cuando él se acercó y le manoteo un pequeño tanque sin su permiso. Demostraba poco y nada, siempre en silencio. Hasta que un día yo me había metido en un lío, unos niños muy crueles se burlaron porque Kakarotto no tenía a su mamá para darle una tarjeta que había hecho por el día de las madres. Me metí de inmediato, eran más grandes, me rodearon y de la nada alguien taclea a uno.
— ¡Raditz! —El grito de Vegeta con sólo 8 años se hace presente en la mente de Raditz.
—De la nada… —Raditz sigue relatando. —Se pone de espalda con espalda conmigo, yo imité su postura. Mi padre me había enseñado algo, pero tenía cero experiencia verdadera.
— ¡Vamos, yo de un lado y tú del otro! ¡Confío en ti! —Sigue recordando a su amigo.
—Desde ése momento fui su persona de confianza y él la mía. Sé que nunca usa la palabra amigo. —Mira los ojos de Rei, tan púrpuras y brillantes. —Le ha pasado tanto Rei… Si supieras que ésas cicatrices en su cuerpo las tiene desde niño. Por eso me asombra lo que ha hecho Serena, ya no lo siento con ésa sombra pesada sobre él.
— ¿De verdad? —Rei parpadea en sorpresa. —Wow, pueden pasar como cicatrices de guerra muy fácilmente. —Vuelve a recostarse. —Pobrecito… —Se lo imagina de niño. —Pero ahora está bien… Muuuyyy bien. Las cicatrices no me molestan, es más, ni se ven cuando sale en traje de baño.
— ¡Oh Dios Mío! —Raditz la atrapa y le hace cosquillas en las costillas. — ¡Endemoniada Sacerdotisa!
— ¡Oh Raditz! ¡No! ¡Jajajajaja! —Rei siente que se ahoga de la risa.
— ¡Voy a mostrarte algo de disciplina! —La lleva en su hombro a la cama, la nalguea duro.
— ¡Auuu! ¡Arde! —Rei le da un puñetazo en la espalda que no le hace ni cosquillas. Es arrojada a la cama, su cabello revuelto y al acomodarlo para poder ver mejor, un ancho torso desnudo se hace presente. —Mmm, Raditz, mañana es otro día muy ocupado. Debes entrenar y reemplazar a quien falta en el Equipo. —Rei trata de decir autoritaria, pero su tono se diluye ante la polla descubierta de Raditz. —Tan duro… — Dice sin darse cuenta, traga duro.
—Oh-Oh, Rei… Esto no es ni la mitad de duro del castigo que vas a recibir. —Raditz la toma del tobillo, la arrastra hasta él. Sus manos desesperadas la desnudan. Ella trata de quitarle sus pantalones, dejarlo piel con piel. Pero él la mantiene de espaldas. —No, no… Castigo primero. —Atrapa sus manos, con la mano libre baja la funda sobre su virilidad.
Rei menea su trasero, puede zafarse del agarre de Raditz, pero goza más con dejarlo hacer. —Radiiiitz…—Gime al sentir su glande masajear su clítoris. Un tirón en su pezón la hace gritar y tirar la cabeza hacia atrás. Luego otro tirón, dejándolo ardiendo por más. La empuja para recostarla sobre las sábanas, sus pezones se alivian en la fresca tela. Sigue sintiendo ésa punta dura sacando la humedad de su centro.
Deja su trasero bien levantado, su cabello negro, su espalda tan blanca y fina. —Rei, qué mujer hermosa eres… Oh, qué exquisita. —Su punta es casi absorbida por el centro de Rei, ella se retuerce. Despacio sigue avanzando.
Rei se voltea por encima de su hombro. — ¿Ya no vas a castigarme? —Hace un pequeño puchero.
Los ojos de Raditz se afilan con ansias depredadoras, se inclina a ella un poco. Le abre la boca, la besa, sin piedad le saca el aire de los pulmones en el beso. Aleja sus labios, inhala fuerte, el perfume de Rei es un deleite. Sube y baja sus manos por la espalda, llena sus manos con la suavidad de su piel.
Rei ronronea del gusto, se retuerce debajo de Raditz, está tan rodeada por su calor, por su perfume masculino. Sus callos peinan su piel y la eriza. La inmoviliza de nuevo. —Ah, Ah sí ¡Sí Raditz! —Empiezan las embestidas, son duras, firmes. No obstante, sus caricias y su agarre en sus manos inmovilizadas tienen una carga de delicadeza.
Raditz ya no aguanta, ella pide más y se lo da. Firme sacude todo el cuerpo de Rei con el suyo. —Ah, Rei. Sacas el Demonio que hay en mí. —La nalguea, el grito es de placer. —Pides castigo, no puedo negarme ¡Ah sí! —Bufa al cielo, en cada golpe siente el interior de Rei derretirlo, sus jugos femeninos chorrean alrededor, hasta mojar la base de su saco.
— ¡Ah sí! —Rei gime en otra nalgada firme, muerde la almohada. Toma un poco las manos de Raditz para que no la suelte, lo rasguña un poco. Una mano de él baja a su clítoris, se lo pellizca. —Oh por amor a… —Rei siente el placer como reguero de pólvora incendiar su cuerpo.
—Eso Rei… Ahí vamos. Tómalo… —Raditz toma su ritmo, desata sus deseos y nada puede pararlo. Los gemidos lujuriosos los enceguecen, el aroma de sus cuerpos, el sudor se evapora entre tanto calor. Más cerca del límite, más rápido quieren alcanzarlo. El aire se les va. Raditz se pierde en las sensaciones, se deja llevar con Rei.
…
Los días pasaron con mayor optimismo, en especial para Vegeta. Está harto de estar postrado e internado. Ahora, con el alta médica, está sentado en el borde de la cama. Todavía tiene raspones visibles y algunos mareos y dolores de cabeza. Mira a Serena de lado, la escucha balbucear cosas que para él son tonterías.
—… Mmmm, si me preguntaban a mí, yo estaría del lado de la Doctora que sugirió no viajar todavía. Sé muy bien que no hay lugar como el hogar, pero… —Serena niega con la cabeza, sigue doblando unas camisetas, las mete en la maleta. —El viaje podría hacerte mal. Los cambios de presión pueden ser perjudiciales ¿acaso quieres que te echen de la Asociación de Carreras deportivas?
Vegeta se acerca despacio hasta ella. —En Tokio están nuestros Doctores de confianza, también hay bueno profesionales ahí. —Responde tranquilo, no quiere pelear después de haber conseguido hacer su voluntad. —Mi casa está ahí, la empresa. No puedo quedarme aquí, lo sabes.
Serena exhala por la nariz. —Solo pasaron 6 días ¿Y si nos estamos precipitando?
Vegeta la toma de sus mejillas, muerde su labio inferior por la tentación de ésa boca rosa. —Voy a seguir al pie de la letra tooodo lo que digan los médicos. Controlar mi presión arterial, el pulso, la frecuencia de los dolores de cabeza…
—A menos que digan algo que no te gusta, y vas y buscas otro que te dé la razón. — Serena frunce la mirada acusándolo.
—Ésa lengua tuya… —Vegeta mira a la puerta, por moros en la costa. Le deja un beso, la abraza completa mientras sus labios se mueven. —Se-Re-Na… —Lame su labio inferior, pide permiso para meter su lengua. Gruñe saboreando su lengua, su saliva… —Serena…Quédate en mi casa…
Serena abre los ojos, parpadea en medio del beso, lo aleja un poco. — ¿Qué? —Chilla como si hubiera dicho una locura. Se voltea y cierra el bolso. Niega con la cabeza.
Vegeta se encoge de hombros. — ¿Qué? ¿Qué tiene de malo? Ya te dije, voy en serio… —Piensa unos segundos. —Entre dos podremos ver mejor por mi salud.
—Nappa va a cuidarte, estoy segura que él se entusiasmaría mucho o tu "Hombre Ala". Puedo turnarme con ellos. Pero quedarme en tu casa… —Serena sigue en negativa.
—Quédate a vivir conmigo. —Vegeta la mira a los ojos.
Serena vuelve a negar, cree que es un impulso por todas las cosas que pasaron. —Es muy pronto para pensar en eso. No llevamos ni un año saliendo, eso sería imprudente y precipitado. —Intenta que la razón gobierne entre ellos. Da un par de pasos a la salida.
La sigue. —Oh… Oh-oh… —Vegeta se toma de la frente, se tambalea.
Serena sin pensarlo suelta el bolso y ofrece sus brazos para sostenerlo. —Vegeta ¿Estás bien? —Le toca la frente, trata de buscar su pulso. —Voy a llamar al Doctor.
—No, no… Agh… —Cierra un ojo, se frota la cabeza. Baja los hombros y se apoya suave en ella. —Qué bueno que estabas aquí —Hace un puchero poético. — ¿Te imaginas si estaba solo en mi casa y no había nadie para cuidarme? —Las habilidades teatrales de Vegeta siempre son emotivas cerca de Serena.
Pero la única emoción que tiene Serena ahora es la de indignación. —Wow, vaya, en verdad que la extorsión en su máximo esplendor. No puedo creerlo… —Se cruza de brazos.
Vegeta sonríe de lado, la toma de la cintura. —Anda… Quédate hasta que me recupere. Podemos tomarlo como un tiempo de prueba. —Une su frente con ella, sus latidos se aceleran, quiere apretarle el trasero, desnudarla contra el piso.
El calor la recorre y se concentra en un punto obsceno y peligroso para Serena. Quiere apretarlo contra la pared y hacer de las suyas. —N-No podemos…Porque… Tú… Ya sabes. —Habla agitada.
— ¿Qué? ¿Qué cosa? —Vegeta jadea, besa su cuello, sube despacio hasta su oreja. La escucha negar con un zumbido. —Anda, dímelo… —Murmura.
—Sabes que no podemos controlar… ÉSTO. Ésta aceleración… —Serena habla entre pausas, Vegeta insiste con sus caricias. Se pone roja. —Cuando nos tocamos… es difícil controlar… las ganas de tener… sexo. —Apoya sus codos, lo aleja y da un par de pasos hacia atrás. —Sabes que el Doctor dijo que no debes…
—Hmmm, veremos qué dicen mis Doctores en Japón. —Algo arrogante Vegeta le responde. La ve abanicándose el rostro. —Y si no… Creo que sería una buena oportunidad. Ya sabes, podemos aprender a controlarnos. Conectarnos íntimamente sin sexo. —Acerca una mano y peina su flequillo dorado. Ella voltea el rostro, se cruza de brazos manteniéndose dura en su negativa. —Pensar que me sermoneaste sin parar una vez, sobre conocerse, conectarse más allá del sexo. Y en la buenas y en las malas y más blah, blah, blah…—Dice frunciendo los labios para burlarse. — ¿Recuerdas ésa vez en el Hotel de Amor?
—Jummm, sí me acuerdo… —Serena lo mira de lado. —Bien. Pero prométeme que vas a seguir al pie de la letra lo que diga el Doctor, en el momento que te pases de listo, me voy.
—Serena, estoy seguro que podremos… Aprender a controlar La Prisa de Nuestro Deseo. —Vegeta la toma de la nuca, se agitan de inmediato. Los ojos de Serena se dilatan, los dos se alejan al sentir a Nappa buscándolos para irse. Va a ser difícil, pero no imposible. Quiere demostrarle que es más que sexo, también sabe que Serena aceptó por lo mismo.
…
¡Hasta el próximo viernes!
Saluditos…
OhaioIzumiKun: Muchas gracias por tu rw, has visto. Puros dramas. No fuiste el único disconforme, Jajaja. Pero ya más relajados y ¿BroMina como amigos? Hmmm, el tiempo dirá. Ahora es tiempo de paz. Todos nos desmayamos con el pobrecito de Nappa, Jajaja. Pobre hombre, de corazón grande y de acero. Gracias a Alá que el Vergeta pasó de juguetón a vivaracho XD Gracias por tu rw mi ciela! Que el Ki Lunar no te deje, jjajajaj.
Nita-chan84: Perdón por hacerte chillar, pues las heridas de estos dos son grandes, pero más grande fue su corazón. Les queda aprender a sanar entre todas las cosas, siempre están de pie. Quisiera tener un poco del enorme corazón de Broly y la fortaleza de Vergeta para devolverle a la vida los madrazos jjajaja. Quiero que Nappa sea mi papi, en más de una forma *c_mamut :v jajajaa Pobrecito, casi le da el patatús con todos los eventos inesperados. Parece que Mina, se ha puesto los calzones de Señora grande, tal vez ahora se deje de juguetear por ahí y se marque una senda al amorrrsssh… ¡Gracias por tu rw y tu tiempo! ¡Que el Ki de la luna te acompañe!
