I almost do.
Echar raíces en otro lado.
Eso era exactamente lo que Bobby le había dicho. Que ya no podían seguir siendo amigos, que ya no quería que la vieran con él, que estaba cansada de las locuras en las que siempre terminaba por culpa suya, que no pensaba seguir viviendo tras su sombra cuando ella tenía mucho más motivos para ser reconocida. Al inicio todo aquello le había parecido cruel e indignante, como si le estuviera echando en cara que todo lo malo que estaba ocurriendo, todos los eventos horribles por los que habían tenido que pasar, eran culpa suya por ser quien era, por ser Skandar Smith, el único diestro de espíritu de toda la Isla, el hijo de la Tejedora, el único que necesitaba que las cosas cambiaran por completo. Al inicio le había insistido e insistido que no era su culpa, que jamás había sido su intención estar en ese tipo de situaciones, le había repetido una y mil veces que todo lo que estaba ocurriendo no era porque él realmente quisiera ser el centro de atención de todo el mundo en la Isla.
Pero ahora habían pasado semanas desde la última vez que Bobby le había dirigido algo más de una sola palabra, ahora ella realmente estaba echando raíces en otro lado, relacionándose con otros jinetes, apartándose por completo de su verdadero cuarteto, ni siquiera estaba pasando tiempo con Flo o con Mitchell porque eso sería lo mismo que acabar atrapada en todo lo relacionado a Skandar. La gente se negaba a hablarle por todos los rumores que había a su alrededor, cada día descubría nuevas y terribles cosas de su propia madre gracias a su tía Agatha, también su instructora del elemento espíritu de ese año porque aparentemente ninguno otro de los diestros de espíritu quisieron ir en contra de las amenazas del Círculo de Plata. Oh, también estaba todo ese tema: el Círculo de Plata, quienes estaban constantemente asegurándose no solo de aumentar y difundir más los rumores con respecto a su supuesta relación con los unicornios salvajes muertos, sino de arruinar por completo su entrenamiento como jinete y logrando que situaciones en las que había sido la victima fueran usadas para señalarlo como culpable.
Cuando Flo y él habían sido atacados por un jinete poseído por los instintos más salvajes de su propio unicornio, Skandar en cierto punto estaba terriblemente emocionado de que algo tan peligroso le hubiera ocurrido, no porque le gustase la atención que, evidentemente, seguía sobre él, no porque supiera que eso le ayudaría a demostrar su inocencia, sino porque asumió, se aseguró a sí mismo varias veces, que si algo tan peligroso le había pasado —no solo a él, sino también a Flo—, Bobby definitivamente tendría que al menos detenerse unos segundos a preguntarles cómo estaban.
—Ya te he dicho —Skandar sentía como el corazón se le destrozaba en miles de pedacitos mientras escuchaba las palabras de Bobby—, que no quiero estar metida en tus locuras.
Se quedo completamente enmudecido mientras la veía encerrarse en su habitación, escuchando solamente de fondo como Flo intentaba hacer que entrara en razón, que volviera hablar con ellos porque, lo quisiera o no, ya era parte de su cuarteto y por mucho que estuviera con otra gente no podía cambiar eso. No se dio cuenta de que se había quedado plantado ahí mismo, llorando a mares en completo silencio, hasta que Mitchell lo tomó de la mano con delicadeza y le dijo que ya era tarde y lo mejor era ir a dormir de una vez.
Se quedó al menos una hora recostado en la hamaca de Mitchell, mejor dicho, recostado sobre Mitchell, abrazándolo con fuerza, llorando sobre su torso, intentando respirar profundamente cuando así se lo pedía él, forzándose a dejar de pensar en Bobby y centrarse en cómo Mitchell acariciaba su cabello para tranquilizarlo un poco. En muchas ocasiones apreciaba tantísimo que Mitchell fuera un diestro de fuego, porque sus abrazos eran inmensamente reconfortantes, su cuerpo entero era como una mantita suave que acababa de salir de la secadora, un peluche suave y cálido que lo aliviaba muchísimo. Quiso realmente solo centrarse en él, o tal vez en Flo y la manera incondicional en la que lo estaba apoyando en absolutamente todo lo que estaba ocurriendo a pesar de que plateados y diestros de espíritus estuvieran destinados a siempre enfrentarse, pero sencillamente no es capaz, no puede simplemente cerrar los ojos y pensar en otra cosa que no fuera Bobby.
Y no es que considerara a Bobby más importante para él que Mitchell y Flo, por muy cierto que fuera que ella había sido su primera amiga y la que más lo consolaba con respecto a la nostalgia que sentía con respecto de su familia en el continente, Skandar sabía perfectamente que si de momento a otro Mitchell o Flo dejaran de hablarle, definitivamente estaría en una situación similar. No era capaz, sencillamente no era capaz de sobrevivir en la isla sin alguno de sus amigos, sin alguno de su cuarteto.
Se terminó yendo a su propia hamaca a pesar de que Mitchell insistió en que podía quedarse todo el tiempo que necesitara, pero sencillamente había dado por hecho que ya se estaba aprovechando demasiado de la amabilidad de su amigo. Las hamacas eran grandes y cómodas, pero sabía perfectamente que no estaban pensadas para aguantar a dos personas allí. Y es por eso por lo que se recuesta en la suya propia, a pesar de que eso hace que se sienta completamente solo, a pesar de que la tela de su hamaca este mucho más fría a pesar de las mantas y las almohadas. Se recuesta e intenta dormir todo lo posible, intenta que no se note que sigue llorando como un niño pequeño.
En algún punto siente a Mitchell bajándose de su hamaca para acariciarle la espalda, incluso le da un beso en la nuca. —Todo estará bien, lo prometo —le susurra acariciando su brazo, y a Skandar le encantaría creerle.
Skandar se estaba aferrando con todas su fuerzas a Flo, no creía que fuera capaz de hacer nada además de ello. La necesitaba, la necesitaba muchísimo en ese preciso momento y algo le decía que definitivamente Flo lo necesitaba de igual forma a él. Luego de haber visto toda aquella monstruosidad en la Fortaleza de Plata, luego de haber tenido que escapar por los pelos a los lomos de un unicornio salvaje, luego de haber descubierto como es que los unicornios salvajes eran asesinados… luego de todo aquello Flo y Skandar sencillamente se necesitaban el uno al otro, necesitaban llorar en el hombro del otro, necesitaban aferrarse al cuerpo del otro, asegurarse de que seguían allí, que estaban a salvo, que sus corazones seguían latiendo.
Skandar estaba tan destrozado que ni siquiera se sintió mal cuando Bobby sencillamente los miro unos segundos y luego decidió ignorarlos, sin importarle nada de los raspones que habían acumulado por todo el cuerpo, sin importarle sus rostros demacrados, tan solo frustrada por haber sido una nueva jinete poseída, tan solo espantada por todo lo que su propia unicornio hembra le había hecho sentir, tan solo centrada en que ni siquiera estaba segura de que quisiera volver a montarse a los lomos de Ira de Halcón.
Mitchell estuvo con ellos hasta la medianoche, tomando algo de chocolate caliente e intentando calmarlos todo lo posible, incluso les había preparado baños calientes a cada uno de ellos y había insisto que le avisaran de inmediato si es que notaban que tenían alguna herida importante que necesitase algo de cuidado. Mitchell dejó ropa limpia para Skandar en el baño y de alguna forma fue capaz de conseguir algo de ropa para Flo entrando a su cuarto sin que Bobby lo echara de inmediato.
Luego de haberles insistido mucho, finalmente Flo y Skandar aceptaron quedarse ellos a dormir en el cuarto de los chicos mientras que Mitchell se quedaba esa noche con Bobby. La idea inicial era que sencillamente cada uno durmiera en una hamaca, pero en algún punto de la madrugada, luego de haber estado removiéndose incomoda por horas, Flo decidió salir de la hamaca de Mitchell y dormir abrazada a Skandar por todo lo que quedaba de la madrugada. Y uno se aferra al otro, porque aquella noche, luego de todo aquello, se necesitaban.
Por otro lado, Mitchell se queda gran parte de la madrugada observando fijamente el cuerpo de Bobby. Evidentemente le comentó que se quedaría esa noche allí porque Flo y Skandar necesitaban estar juntos esa noche, por un momento le pareció que Bobby quería preguntar por ellos, que quería quitarse la máscara de no importarle nada… pero al final se queda callada y solo le desea buenas noches. Pero las luces ahora están apagadas, supuestamente todos deberían estar dormidos, pero sencillamente no es así. Mitchell sabe a la perfección que Bobby sigue despierta y que está intentando con todas sus fuerzas que no se note que está sollozando, lo que no sabía la diestra de viento es que Mitchell llevaba todo ese tiempo, todas esas noches, viendo como Skandar hacia exactamente lo mismo, por lo que podía identificarlo a la perfección.
Apretó con fuerza los puños, incluso clavándose un poco las uñas en las palmas de las manos. Contuvo sus ganas de ir con ella a abrazarla, a pedirle que vuelva a ser todo como antes, a pedirle que por favor deje todo esa tontería de echar raíces en otro lado. Quiere aferrarse a ella, quiere llevarla a la habitación donde están Flo y Skandar para que los cuatro puedan estar juntos, pero se aguanta todo ello, se aguanta las ganas de abrazarla, de hablarle, porque sabe que eso solo lograría que se apartara aun más de lo que ya estaba apartada en aquel momento.
A Mitchell le encantaría saber qué era lo que podía hacer para resolver la situación.
Los cuatro estaban agotados unas vez regresaron de su fallido intento de atrapar in fraganti al Círculo de Plata con respecto a su ataque en contra de los unicornios salvajes, que estuvieran vivos y de una sola pieza era sencillamente un milagro inexplicable. Que Bobby básicamente los hubiera rescatado también había sido un milagro, aunque este sí que tenía una explicación, bueno, en verdad tenía tres explicaciones: Mitchell, los sándwiches especiales de Bobby y una linda carta.
Skandar no se pudo creer que estaba ocurriendo cuando, luego de que cada uno se diera una ducha caliente para aliviar todo el estrés, Bobby movió su puf hacia donde estaba él desparramado, y se sentó de forma que quedó recostada sobre uno de sus hombros. El diestro de espíritu se aventuró a rodear la cintura de su Bobby con un brazo para acercarla más, ella respondió abrazándose más a él, rodeando su torso con un brazo y acercando sus rostros.
Ella se disculpa y él aprieta los labios con fuerza porque sabe que se va a romper a llorar de la alegría. Ella promete que no se volverá a alejar de esa manera, mucho menos por un motivo tan ridículo, él no sabe qué otra cosa hacer además de abrazarla con fuerza y ocultar el rostro en su cuello para permitirse llorar todo lo que necesitaba.
El agotamiento y lo mucho que lloran ambos consiguen que Bobby y Skandar se queden dormidos malamente y en un pésima posición en esos mismos pufs. Mitchell le pregunta a Flo si deberían de despertarlos para que vayan a dormir a las hamacas, pero a la diestra de tierra se le ocurre otra cosa. Mientras Mitchell se queda encargado de acomodar lo mejor posible los otros dos pufs, Flo sube a su cuarto a por almohadas y muchas mantas. Con toda la delicadeza del mundo colocan almohadas debajo de las cabezas de sus otros dos amigos, también los cubren con una manta. Flo se recuesta al lado de Bobby, no se contiene nada y la abraza con todas sus fuerzas, no sabe si la ha despertado o no, pero Bobby se mueve levemente para seguir con la cabeza recostada sobre un hombro de Skandar, pero dándole espacio a Flo para que hiciera lo mismo con ella. Mitchell, por otro lado, se recuesta junto a Skandar, es más discreto, a penas deja reposando un brazo sobre el torso del diestro de espíritu, sin contener en lo absoluto su sonrisa porque está terriblemente feliz de que todo finalmente se hubiera solucionado.
.
.
.
Un chico en Instagram le preguntó a la autora si es que Skandar escuchaba a Taylor Swift y la respuesta fue que sí, por lo que primeramente hice un fanart con respecto a esa idea, dibujando a Skandar llorando por la noche por todo el tema de que Bobby ya no era su amiga mientras escuchaba canciones de Taylor Swift, luego me emocione demasiado y terminé haciendo esto.
Sé que en el segundo libro la autora nos ha dejado muy obvio que Mitchell tiene tremendo crush en Jamie, pero he decidido ignorar eso porque el cuarteto junto me parece mucho más tierno.
