War of Charm
Capítulo dos
Ya había pasado una semana. ¡Una semana!
Pasaron siete días completos desde que Mozu retó a Kohaku a una guerra de encanto, una competencia donde el primero en seducir a su conquista sería declarado como el ganador. Para ello, contaban con dos meses de plazo. El primero en conseguir una cita con su conquista y una foto besando a dicha conquista, sería vencedor.
Kohaku decidió darle el reto imposible a Mozu y le encargó conquistar a Homura, una chica seria que parecía estar obsesionada con Hyoga, uno de los deportistas estrella de su escuela, y era tanta su devoción a él que jamás miraría a otro hombre.
Sin embargo, Mozu se vengó de la peor forma. Dándole un reto no solo imposible, no solo insólito, era inaudito, inimaginable, y lo más absurdo que se le podía ocurrir a alguien: conquistar a Ishigami Senku.
Senku era el presidente del club de ciencias, un científico con grandes planes, grandes ambiciones y gran repulsión por todo lo que tuviera que ver con el romance. Todos sabían de sus rechazos tajantes a cualquiera que se atreviera a confesársele, incluso la bellísima estudiante de intercambio se rindió luego de meses sin conseguir que él aceptará ser su novio.
Hizashi Kohaku era una chica bonita, lo sabía, ya que su madre y su hermana eran preciosas y ella se parecía mucho a ellas. Bien, tenía una buena apariencia, pero hasta ahí llegaban sus encantos femeninos. Tampoco tenía experiencia con novios porque siempre estuvo concentrada en sus entrenamientos y apenas y sí tenía tiempo para salir con amigos, no iba a desperdiciar horas de entrenamiento con chicos que muchas veces ni conocía.
Una vez salió con Titan, un compañero del club de kendo, pero se aburrió terriblemente en el caro restaurante donde toda la gente la miraba mal por comer a dos manos, y rechazó una segunda cita, aunque quizás si no le hubiera sugerido llevarla a otro restaurante caro habría dicho que sí. El punto era que esa fue su única experiencia en el mundo del romance.
¿Y ahora se suponía que debía conquistar al chico más desinteresado en romance de todo Tokio?
Esos siete días se la pasó buscando excusas para ir al laboratorio, acompañando a su hermana, sacándole conversación a una chica del club y simplemente entrando a saludar a Chrome, pero nunca pudo cruzar más de diez palabras con Ishigami Senku. Él siempre estaba ocupado haciendo algo que se veía súper raro, y a veces se detenía a por lo menos decirle qué estaba haciendo, aunque ella no lo entendiera, pero otras veces estaba tan ocupado que le decía que le preguntará a alguien más.
Se la pasó el fin de semana intentando pensar otro plan, pero la verdad que se moría de aburrimiento y siempre prefería mejor dedicarse a entrenar. El torneo de kendo sería en exactamente dos meses.
Hoy, día lunes, volvió a intentar colarse en el laboratorio con la excusa de saludar a Chrome.
Se sorprendió al ver que, excepto por Senku, no había nadie más allí.
—¿Y Chrome? —le preguntó, sentándose en la mesa vacía frente a en la que él trabajaba, batiendo alguna clase de líquido violáceo en una fuente de cristal.
—Vino al club el profesor coordinador de las Olimpiadas de matemáticas, quería hablar alguna mierda sobre los alumnos que representaran a nuestra escuela este año o algo así. —Bostezó, batiendo con más fuerza el líquido—. Aparentemente este año ofrecerán un gran premio en efectivo a los ganadores, aparte de a las escuelas, así que muchos quieren participar, pero solo hay espacio para cinco personas, así que están planeando una especie de concurso.
—¿Y tú no piensas participar? —indagó, curiosa.
—Es obvio que ganaría, así que todos estuvieron de acuerdo en garantizarme un puesto sin necesidad de que vaya allá a perder mi tiempo. —La miró con una sonrisa arrogante.
—Ja, no me sorprende. —Cruzó los brazos con una sonrisa divertida—. Tus notas son de las mejores del país, lo único que te baja el promedio es educación física.
—Sí, sí, ni que me interese demostrar ser el mejor o una mierda de esas. —Dejó de batir por un momento, rascando su oído con el meñique—. No suelo participar, esta vez solo lo haré por el dinero.
Kohaku lo vio frotar su hombro con una mueca adolorida, antes de volver a batir su líquido raro.
—¿Necesitas ayuda con eso? —preguntó sin pensarlo dos veces.
Él la miró con curiosidad.
—Sí, de hecho. Hay que batirlo hasta que su contextura se parezca a la de un slime, más o menos, pero tienes que tener cuidado con no derramar nada, es un ácido lo suficientemente corrosivo para dejarte quemaduras en la piel o arruinar el piso y ganarme otro regaño del director. –Le tendió la fuente.
—Ya veo, seré cuidadosa. —Tomó la fuente.
No se preocupó demasiado por derramar algo, la verdad, siempre ayudó a su madre a cocinar, especialmente en cosas como esta, y nunca le fue difícil mantener las cosas en su lugar aun ejerciendo su gran fuerza y velocidad sobre estas.
Senku la miró atentamente, supervisando su trabajo, solo para acabar con los ojos muy abiertos cuando ella comenzó a girar el cucharón a gran velocidad, de forma consistente y cuidadosa, manteniendo el líquido dentro de los bordes en todo momento con una precisión asombrosa. Ni siquiera tuvo tiempo a salir de la sorpresa y ponerse a hacer otra cosa cuando ella de pronto apartó la mano y alzó el cucharón, comprobando la textura del líquido que ahora se veía mucho más viscoso.
—¿Necesita más, verdad?
—Sí… con tu absurda muñeca de hierro, es probable que solo necesite que lo batas otro minuto y ya estará listo.
—Ja, me han dicho que mis puños son de hierro, pero lo de mi muñeca es nuevo. —Sonrió alegremente mientras comenzaba a batir otra vez.
Él rio entre dientes y comenzó a sacar unos moldes de los cajones de su mesa, preparándose para usar la masa que tendría mucho antes de lo planeado.
Efectivamente, Kohaku logró la consistencia deseada en un minuto y lo ayudó a verterla en los moldes, y también a introducir cables dentro de la masa. A cambio, Senku decidió tomarse un tiempo para explicarle que estaba intentando crear un conductor de electricidad más ligero para su próximo cohete, que además mantuviera a los cables quietos en su sitio.
—Aunque sea solo por unos cuantos gramos, cualquier reducción de peso me es útil. Y, además, es mucho más barato.
—Ja, eres muy tacaño con el dinero, ¿eh? —Sonrió resignada.
—No hay suficiente presupuesto para el club de ciencia y no soy rico, ahorró en todo lo que puedo. Hablando de ahorrar, eres absurdamente fuerte, ¿verdad? Ayúdame a ahorrar energías y tráeme las cajas sobre ese estante. —Señaló un estante al fondo sin siquiera mirar, más ocupado en escribir unas notas en un cuaderno.
A Kohaku no le gustó del todo su tono mandón, comenzaba a sospechar que este tipo era escoria, pero de todos modos decidió que no le costaba nada y fue por las cajas.
Se sorprendió de que, a pesar de que las cajas eran no más grandes que un balón de vóleibol, pesaban bastante, pero no lo suficiente para que tuviera que llevarlas una por una. Senku pareció sorprendido de que pudiera llevar las dos con un solo brazo.
—¿Algo más? —le preguntó, un poco divertida por su sorpresa.
—Se nota que eres una leona realmente asombrosa, sí quieres más trabajo también apreciaría que vayas a la sala 2-B y le digas a Chrome que traiga su trasero aquí, necesito su ayuda y él no necesita practicar para esa estúpida competencia.
—Muy bien, le diré que… Espera, ¿cómo me llamaste? —Se crispó por completo—. ¡¿Leona?! ¡¿Cómo te atreves?! ¡No volverá a ayudarte, escoria! —Dio media vuelta y se marchó de allí.
Fue cuando ya estaba a unos buenos diez metros del club de ciencia que se dio cuenta de que acababa de echar por la borda su mejor oportunidad para acercarse a Ishigami Senku, y que además lo había insultado, por si no fuera poco.
—¡Mierda! —Estrelló la palma de su mano con fuerza en su frente.
¡Se le había olvidado por completo la tonta apuesta! ¿Cómo pudo ser tan descuidada? ¡¿Cómo iba a hacer esto ahora?!
Se fue al salón 2-B arrastrando los pies, maldiciéndose mentalmente.
Al acercarse más, vio al profesor coordinador ya en la puerta, despidiéndose de los alumnos.
—Y recuerden, este viaje nos hará estar dos semanas en otra ciudad, alojados en un hotel, así que deben pedir el permiso de sus padres —lo escuchó decir—. Si no les dan permiso, no tiene sentido que participen, así que traigan la nota firmada antes de los exámenes del próximo mes.
Kohaku se quedó inmóvil en su sitio, mirando al profesor marcharse y a los alumnos quedarse hablando entre ellos dentro del salón, pero sin mirar realmente. Su mente estaba fija en otra cosa.
Senku le dijo que él ya tenía un puesto garantizado para ir a esas olimpiadas, o sea que… él estaría dos semanas fuera de la ciudad. Dos semanas en las que ella no podría hacer ningún avance con él.
El concurso para decidir los otros cuatro puestos sería en tres semanas, y las olimpiadas serían una semana después de eso, lo que quería decir que Senku solo volvería cuando a Kohaku le quedaran solo unos días antes de que concluyera el plazo que Mozu le dio.
En otras palabras, solo tenía un mes para realmente intentar conquistarlo. O quizás… existía otra opción.
—Chrome. —Se acercó al novio de su hermana, que estaba hablando con sus compañeros del club de ciencias—. Te llama Senku, dice que te necesita en el club y que tú no necesitas practicar para el estúpido concurso.
—Sí, suena a algo que él diría. —Se levantó con resignación y Kohaku lo siguió hasta el club, extrañándolo—. ¿Quieres algo, gorila?
—Quiero hacerte una pregunta —le dijo, después de encajarle un fuerte puñetazo en la cabeza—. ¿Cómo puedo entrar a esas olimpiadas de matemáticas?
—¡¿AH?! —La miró como si estuviera loca—. ¡¿TÚ en las olimpiadas de matemáticas?! —Pareció a punto de reírse, por lo que Kohaku le encajó otro puñetazo en el mismo lugar.
—¡Ja, ni que fuera tan raro! Sabes que tengo muy buenas notas en matemáticas, es mi mejor materia luego de educación física.
—Bueno, eso es cierto. —Frotó su cabeza con una mueca adolorida—. Pero muchos quieren entrar a las olimpiadas este año, por el premio, y no creo que tú estés cerca de ser de los cinco mejores promedios de la escuela en matemática, aunque es cierto que tus notas allí son altas. Además, ¿por qué quieres entrar? Sé que también ganas dinero en torneos deportivos, ¿cuál es el punto de entrar a esto, entonces?
Kohaku abrió la boca para responder, solo para cerrarla al instante.
Ciertamente no podía decirle a Chrome que fue una idea que tomó sin pensar porque le dejaba más posibilidades de al menos intentar ganar una tonta apuesta contra el idiota más grande de la escuela.
—Mira, solo necesito que me digas cómo inscribirme —dijo, cruzando los brazos y mirándolo de forma amenazante. No se le ocurría ninguna excusa, así que si era necesario usaría la fuerza bruta.
Chrome pareció entender la amenaza tacita y se estremeció, decidiendo contestarle de una vez.
—Bien, te lo diré, no es como que crea que puedas entrar, de todos modos. —Bufó—. Haremos una competencia en tres semanas, a principios del próximo mes. Serán como unas olimpiadas internas, habrá una parte donde se use puro cálculo mental, y otra donde se usen papeles y lápices. Aparte de que sea la respuesta correcta, también debe ser resuelta con rapidez. El material de estudio está en la biblioteca, aritmética avanzada volumen ocho, pero para entenderlo necesitas haber leído el volumen siete también, que sé que no has leído porque no te lo enseñaran hasta el próximo año, y solo te enseñan una parte de esos libros, así que también deberás terminar de estudiar el volumen seis para entender todo. —Kohaku empezó a sudar frío—. Pero bueno, inscríbete al concurso, allá dentro está la hoja. Anota tu nombre y ya. —Le señaló el salón 2-B con una sonrisa burlona ante su cara de espanto y luego siguió su camino.
Kohaku tragó saliva.
Quizás demostrarle a Mozu que era un idiota… no valía tanto la pena…
Además, él no era tan insoportable, no había necesidad de…
"—Te dejé ganar en esa carrera, hermosa Kohaku-chan, pero parece que ni la victoria es suficiente para ablandar tu corazón. Sigo esperando mi beso de consolación".
Al recordar esas insoportables y asquerosas palabras, Kohaku crujió los dientes y se fue pisoteando al salón 2-B, buscando la hoja y tomando un bolígrafo directo de la mano de un nerd random para anotar su nombre en la lista de los participantes del concurso de eliminatorias, dejando a todos los allí presentes con las bocas abiertas.
Bien, quizás esto fuera lo más estúpido que había hecho en su vida, pero no pensaba retroceder.
Esa tarde, después de entrenar en su club, se encerró en la biblioteca a estudiar el dichoso volumen seis.
Sus amigas le mandaron un mensaje para salir y tuvo que rechazarlas, a lo que ellas le preguntaron por qué y Kohaku les confesó que estaba estudiando en la biblioteca. Eso las sorprendió tanto que de inmediato fueron corriendo a verla en persona.
—¡¿Estás enferma?! —le preguntó Amaryllis, preocupadísima.
—Aún no estamos cerca de la época de exámenes, no es normal verte aquí. —Kirisame tuvo más tacto en expresar su extrañeza al verla estudiando.
—Voy a entrar a las olimpiadas de matemáticas —admitió, terriblemente aburrida mientras observaba el libro, anotando algunas cosas que no entendía, pero parecían importantes.
—Sin duda estás enferma. —Minami le colocó una mano en la frente, siendo rápidamente apartada por Kohaku.
—Estoy bien, es solo que ofrecerán un gran premio en efectivo… —mintió, de forma no muy convincente.
—¿Y qué hay de los torneos deportivos? ¿Qué sentido tiene cambiar deportes por matemáticas?
Kohaku estrelló la cara contra el escritorio, gimiendo profundamente.
—La verdad… es por una apuesta. —Al diablo, les diría la verdad.
—Emm, señoritas. —La bibliotecaria se acercó con una mala mirada antes de que sus amigas pudieran interrogarla—. Si quieren conversar, que sea afuera, por favor.
Kohaku agradeció poder cerrar el libro y salir al parque con sus amigas, donde les contó la tontería que había apostado solo por querer demostrarle a Mozu que no era mejor que ella, aparte de todo lo que había intentado hasta ese momento.
—¡¿Tienes que conquistar a Ishigami Senku?! —Minami pareció a punto de desmayarse—. ¡Mejor le hubieras apostado que puedes guardarte la luna en el bolsillo, tendrías más posibilidades de conseguir eso antes que esa locura!
—Aunque Momiji Homura tampoco es una conquista fácil para el idiota de Mozu —señaló Amaryllis—. Pero, comparado con las posibilidades que tienes con Senku, él sale ganando.
—Mozu nunca cambia, desde la primaria es así de tramposo y despreciable. —Kirisame era la que llevaba más tiempo conociéndolo—. Me gustaría que pudieras vencerlo en su propio juego, pero debo decir que no tienes mucho a tu favor.
—Ja, ya lo sé. —Suspiró profundamente—. Acordamos que, si ninguno lo logra, intentaríamos con otras "conquistas", pero con menos tiempo, pero siento que al menos debo intentarlo. —Subió las piernas a la banca y abrazó sus rodillas, con una mirada pensativa—. No pienso retractarme a mi palabra.
—Así de terca eres, ¿eh? —Amaryllis y Minami suspiraron resignadas.
—¿No crees que igual es excesivo anotarte a las olimpiadas? —preguntó Kirisame.
—Si no lo hago, él se irá por dos semanas a otra ciudad y me quedaría poco tiempo después de que regrese. Y con Ishigami Senku necesito todo el tiempo que pueda conseguir.
Sus amigas intercambiaron miradas, antes de quedarse en silencio un largo rato, cada una pensando.
—Creo que tengo una idea —dijo Minami después de un tiempo, con una lenta sonrisa extendiéndose en su rostro—. Algo que puede matar dos pájaros de un tiro.
Al día siguiente, temprano antes de clases, Kohaku se coló en el club de ciencia una vez más.
Senku ya estaba allí, como siempre (había estado observando su horario en la semana anterior), y ella se le acercó con una mirada decidida y los puños apretados.
Él no pareció sorprendido de verla.
—Chrome no llega todavía —le dijo sin mirarla, rallando un pedazo de metal como alguien rallaría un queso.
—No vine por Chrome, vine por ti. —Eso lo hizo alzar la vista, incrédulo y quizás hasta fastidiado.
—¿Sigues molesta porque te llame leona? ¿Prefieres gorila, como él te dice?
—¡No, gracias! —Pisoteo con fuerza, antes de cruzar los brazos—. Ja, realmente me haces difícil disculparme por lo de ayer, pero a eso vine. Quiero disculparme, y además ofrecerte un trato.
—¿De qué se trata? —No dijo nada sobre su disculpa y fue directo al grano. Por alguna razón, eso hizo que le cayera mejor.
—Quiero entrar a las olimpiadas de matemáticas. Tú eres el mejor promedio de la escuela, enséñame. —Él alzó una ceja—. A cambio, te ofrezco mi ayuda incondicional para todo lo que necesites en tu laboratorio. Ayer hice un buen trabajo, ¿no es así?
—No voy a negar lo obvio. —Dejó el rallador de lado y rascó su oído con el meñique, mirándola con interés—. Desde que el grandulón de Taiju y Yuzuriha se hicieron novios, ya no lo tengo detrás de mí para usar sus hacks de fuerza sobrehumana tanto como quisiera, y reconozco que tu ayuda me sería útil, además de que eres mucho menos bruta que ese cabeza hueca. Sin embargo, no tengo tanto tiempo como para dar clases particulares. Solo puedo ofrecerte media hora, de lunes a viernes. Tómalo o déjalo.
Kohaku frunció el ceño. ¿Solo media hora? Mierda, había esperado al menos una hora… sin embargo, era mejor que nada. Esta vez no desperdiciaría su oportunidad.
—Muy bien, lo tomaré.
Él sonrió de una forma tan macabra que Kohaku sintió un escalofrió recorrerla.
Presentía que se había metido a hacer tratos con la persona equivocada…
—Muy bien, leona, empezará a usar tus servicios ahora mismo. Necesito convertir este metal en virutas, y lo necesito para hoy. —Le dio el pequeño trozo de metal y el rallador.
—Oh, está bien. —No parecía tan difícil.
—Este. —Senku señaló la barrita en su mano—. Y ese. —Señaló a un punto detrás de ella.
Kohaku volteó, sintiendo su mandíbula caer hasta el suelo al ver una barra de dos metros apoyada en una pared.
—¿Po-por qué no lo pediste ya hecho virutas? —preguntó, sudando profundamente.
—Es más barato así. —Sonrió con diversión, volviendo a rascar su oído.
Kohaku sintió una vena hincharse en su frente. ¿Por qué sentía que se estaba burlando de ella?
¡JA, estaba muy equivocado si pensaba que iba a amedrentarla!
Rallar el pequeño trozo de metal solo le tomó unos pocos minutos, luego Senku le indicó como ir cortando la barra y ella empezó a trabajar sin descanso mientras él trabajaba en su computadora, mientras los miembros del club de ciencia iban llegando, todos mirándola con extrañeza.
—¿Qué demonios se supone que haces? —indagó Chrome con una mueca de incredulidad apenas llegó y la vio rallando metal en su club.
—Les presentó a nuestra nueva adición al club de ciencias. —Senku sonrió malvadamente—. Esta leona estará mucho más por aquí, así que acostúmbrense a verla. —Al decir eso, finalmente se dignó a voltear a verla, quedándose con la boca abierta al ver que, con solo media hora, ella ya iba la mitad de la barra y ni siquiera parecía tan cansada.
Kohaku sonrió complacida ante su sorpresa, enseñando los dientes con un toque de ferocidad, sin quitarle los ojos de encima, como diciéndole un gran "¡JA!" con la mirada.
Era cierto que no estaba segura de poder conquistarlo, pero sin duda podría con todo lo demás que le impusiera. Había pocas cosas que no era capaz de hacer, y pensaba demostrárselo a esa escoria.
Todos verían de lo que era capaz, incluido el idiota de Mozu. Quizás no pudiera ganarle en esto, pero al menos lo haría temer la posibilidad de ser derrotado. No iba a caer sin pelear.
Continuará...
Tal vez xD
Holaaaaaaaaaaa :D
Nunca creí que actualizaría este fanfic x'D Así que, si queda alguien q aun lo recuerda, agradezcan mucho a mi querida Gaby por pedirlo como comisión! :'D
Espero q les haya gustado y q aun lo recuerden TTwTT
Por cierto, pase lo q pase con el manga, yo planeó seguir trayéndoles fanfics SenHaku y cada vez más!
Sigan amando a la OTP con orgullo :'3
Y no olviden q los amo con todo el kokoro! ;'D
Me despido!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
