XI. Té verde

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28 de septiembre

Habría significado un cambio en su rutina.

Se habrían dado al menos ya poco más de dos semanas y media de constantes reuniones con ambos de los jóvenes, esto mientras les daba la mano con sus temarios de la carrera, tarea que no resultó nada complicada, siendo que ambos eran en realidad listos. Adjudicándose, además, de alguna manera, el mantenerles al tanto de Eren Jaeger, al menos hasta donde le era posible o era de su conocimiento.

No dejando de lado la breve escena incomoda que se vivió en la sala dada la inesperada presencia de algunos compañeros de los muchachos en la primera mitad, los exámenes se acercaban ya y la lección del día se habría dividido en dos sesiones distintas, dados los apretados horarios de cada uno.

Consecuentemente, dejando tan solo a los azabaches al final del día.

«Mikasa» pudo distinguir de reojo en el cartón de uno de los vasos conforme el mayor colocaba el portavasos sobre la mesa y se instalaba en la silla de al lado.

Su oscuro cabello caía húmedo a los costados de su rostro, desprendiendo una fresca brisa, así como la fuerte fragancia amaderada se mezclaba en el ambiente con el emane de los calientes recipientes de las bebidas.

— ¿Qué es? — cuestionó Mikasa, habiendo alzado su cansada y curiosa mirada hacia el hombre.

— Té verde — respondió Levi Ackerman, desconcertando a la joven —. Regula el estrés y la ansiedad.

Tras el entrenamiento de aquella noche, tomando en cuenta el evidente nerviosismo que habría observado en la joven aquella misma mañana, se habría tomado la molestia de pasar por alguna de las tantas tiendas de té del campus antes de unírsele a la sala de estudios, esperando de alguna manera, el repaso resultase ameno o al menos tranquilo para la misma.

— ¿Haces algo para distraerte? — preguntó Mikasa después de un rato, admirándole de soslayo conforme escribe.

El mayor frunció el entrecejo, y pareció pensarlo por un momento.

— Hago ejercicio — se limitó a responder, cavilando.

No le sorprendía, mas no lo consideró realmente como una respuesta.

— ¿Y el recinto?

— No he ido en semanas — revela Levi, llevando su atención hacia la azabache—. Tú tampoco.

— No se ha dado la oportunidad — replicó Mikasa Ackerman, agachando ligeramente el rostro devuelta a sus apuntes.

Se ha sentido algo apenada, si es que de alguna manera se lo atribuía a sus sesiones de estudio... o hasta expuesta, dado las coincidencias de sus previos encuentros en la sala de música.

Pronto las notificaciones en la pantalla de su celular, y la apenas perceptible evidencia de cansancio en el rostro del mayor le harían tomar consciencia y regresar a la realidad.

Ugh, ya es algo tarde... Deberíamos seguir con esto otro día — soltó la joven, juntando y guardando sus pertenencias—. Se extendió un poco más de lo esperado... En verdad me sirvió el té. ¿Cuánto te debo?

— Nada, déjalo así — se negó el hombre, haciendo ademán con la mano —, fue por mi cuenta.

La respuesta consiguió desconcertar a la joven, mas no mostró realmente una reacción. Sin embargo, sonrió para sus adentros.

— Deberíamos ir al Concert Hall durante estos días...