Fue ese un dia de paz. Al menos para la Princesa Zelda.
Él mes de visitas había finalizado, Hilda y Frey se habían ido y no los volvería a ver hasta el otro año.
El personal del castillo se encontraba aliviado, incluso realizaban sus tareas con más animos.
Al parecer, solo a su Padre le agradaban sus visitas. Nadie además de él les extrañaba.
A pesar de lo que pasó.
《 Como Zelda se lo había propuesto, al día siguiente, después de la celebración de su cumpleaños, habló con el Rey acerca de su situación con el Príncipe del Norte.
No perdiendo ningún detalle, desde sus constantes chantajes, hasta aquel atentado por dormirla en pleno baile, al ojo público.
Por supuesto, Impa, como prometió, apoyó a su Princesa dando su testimonio. Y para su sorpresa, algunas víctimas salieron a la luz. Pues resulta que varias señoritas del castillo fueron constantemente amenazadas por el mismo tipo.
¡Increíble! Ni siquiera Impa sabía de eso.
Daphness, claro, no se lo tomó nada bien. Inmediatamente hizo llamar al muchacho con su Madre.
Zelda no supo nada más después de eso, ya que fue expulsada de la habitación y a puerta cerrada, no logró escuchar nada de lo que sucedió allí dentro.
Sin embargo, notó una gran diferencia en el comportamiento de ambos, Hilda y Frey apenas se le acercaban, además, de que pasaron el resto de su estadía en sus aposentos, casi sin salir.
Hasta que regresaron a su reino.
Zelda lo sentía por su Padre, él parecía muy apegado a Hilda y ella hubiese permitido un posible romance a futuro, de no ser por que la mujer era una arpía.
Pobre de su solitario Padre 》
Ella procuro hacerle la mejor compañía posible, intentando compartir más tiempo juntos. Para que no se sintiese solo.
[...]
Estaba por caer la noche y aprovechó un momento libre para leer aquel libro que le habían obsequiado.
Con cuidado lo colocó en su regazo, pues era viejo y aunque estuviese bien conservado, no se podía estar seguro.
Lo abrió.
"La Diosa y el Héroe del cielo"
...
"El tiempo no borrara esta memoria. Pues en manos de mis hijos quedara bien guardado y en sus sueños estará grabado.
A ti, querido niño que lees lo aquí escrito. Has de saber que la veracidad de los hechos aquí narrados, es auténtica. La historia de esta extraordinaria aventura, protagonizada por aquella que encarnó en un cuerpo mortal, la Diosa Hylia misma, en la mujer que después conocimos como Zelda"
...
0-0-0-
Por tradición, todas las mujeres nacidas en la cuna real, llevaban el nombre de Zelda. Esto solo aplicaba a las primogénitas, si había más descendientes, quedaba al gusto de los Padres.
0-0-0-
...
"El Héroe, nacido con espíritu de incalculable valor. Un joven aún inexperto, que se vió obligado a madurar al ser arrastrado por los vientos del destino.
La amistad que se había forjado desde su nacimiento, viendose transformada en el vínculo inquebrantable que selló al mal de tiempos antiguos y finalmente concluida en un amor que segira vigente hasta el final.
Ella y el Héroe estaran destinados a estar juntos y sus corazones clamarán el uno por el otro"
Zelda apartó el libro de golpe. En algún momento durante la pequeña lectura, escucho una voz suave que estaba repitiendo lo que leía.
-¿Hola?- ingenua e inocente, quiso probar suerte. Completamente segura del sonido que captaron sus oídos bien entrenados, no se podía equivocar. Absolutamente escuchó a alguien -¡Hola!- Volvió al llamar y volvió a permanecer silencioso.
3,4,5 veces dió vueltas a su habitación, buscando minuciosamente entre sus poseciones y sus muebles.
y nada.
¿Qué había pasado?
[...]
En Rancho Lon Lon.
Malón se movía como un huracán por toda la casa. Levantaba aquí y allá, ordenaba por acullá y limpiaba por doquier.
Esto sucedía en la vida diaria de la joven. Siempre hacendosa y rara vez perdiendo el tiempo. Al contrario de su Papá.
Link, admiraba eso. Contemplando la femenina silueta moviéndose a los alrededores, su caminar alegre y sin perder la sonrisa en el rostro. Esa alegría le llenaba con calidez
Desde que pisó el lugar, depues de mucho tiempo, su alma se llenó de paz, cosa que él buscaba con desesperación. Ya que los asuntos que le preocupaba en el castillo se resolvieron, no vió motivo útil en quedarse allí, por lo que pasaba la gran parte del tiempo en aquella pimtoresca granja. Donde fue más que recibido , Malon incluso le preparó su propia habitación.
y él era feliz.
Se concluyeron las labores del día. Entre estas, el levantamiento de cosas pesadas. Los servicios de Link fueron bastante demandados, trabajó todo el día sin parar. Tanta dedicación merecía ser recompensada y claro que Malon insistía en ofrecerle un pago, pero, él lo rechazó varias veces. Por esa razón, a manera de agradecimiento y de buena voluntad, ofrecíale exquisitas cenas.
Eso nos lleva a Link sentado a la mesa contemplando a su amiga. De vez en cuando dirigiéndose una sonrisa mutua.
Para Talón, él Padre, era evidente la atracción entre esos dos y constantemente molestaba a ambos preguntando la fecha de su boda.
Bastante incómodo para los mencionados. A cada ocasión que esto sucediese, rápidamente evadían la pregunta cambiando de tema.
Por ejemplo:
-Hize un delicioso pastel para el postre- anunció ella triunfante.
Los hombres de la casa celebraron este anuncio y se olvidó el tema anterior.
Ya cenando, los presentes tenían una agradable conversación.
-¿Viste a la Princesa está mañana?- preguntaba Malón a Link, pues ese día él ayudó con la entrega de varios productos en el castillo.
Él joven reflexionó en silencio recordando su mañana. Malon lucía extasiada por recibir alguna clase de afirmación, desafortunadamente, mientras estuvo allí, no hubo ni rastro de ella - No. Seguramente debe estar ocupada para siquiera salir de sus cuatro paredes-
- Es cierto, ahora que llegó a la edad casadera debe tener que revisar miles de propuestas ¿Piedes imaginar las palabras que lee todos los días? seguramente hay declaraciones tan apasionadas...- Su mujer interior tomaba uso de la razón, soñadora como cualquier chica de su edad.
- Tal vez hasta reciba chantajes- Murmuraba el joven, divertido -Si no te casas conmigo Princesa... exterminare todo- jugaba con diferentes tonos de voz tenebrosa -Casate conmigo o me comeré tu alma, se mi esposa o declararé la guerra-
- No eres nada delicado, Link, no podrías entender lo difícil que debe ser tener tantos pretendientes y no poder hacer felices a todos., Por fuerza, habrá muchos corazones rotos-
- No tiene que ser tan complicado. Basta con dar un simple "No, gracias" y listo-
-¡De ninguna manera!- anunció ella con pasión -Piénsalo bien... imagina que tu eres un Príncipe y varias doncellas quieren casarse contigo. Muchas de ellas son damas de buen corazón con buenas intenciónes ¿Podrías decir tan ligeramente "No, gracias" a todas ellas?-
-Deberían saber que no puedo elegir a todas. Lo mismo con la Princesa, cada pretendiente debe saber de antemano que no es el único que quiere casarse con ella. Perder siempre es una posibilidad-
-Suenas como todo un viejo sabiondo- Se mofó Ingo -Pareciera que ya sabes que se siente ser el perdedor-
Palabras que no tenían ningún motivo de ofensa. Más... una mirada fulminante, heló la sangre de los presentes. Link parecía otra persona, claramente molesto por aquel comentario.
-¡No seas grosero! - regañó Malon, dándole a Ingo un zape en la cabeza.
-¡Niña malcriada!- el golpeado, se levantó de la mesa y comenzó a perseguirla por alrededor de esta.
Talón se reía de buen humor, viendo como el viejo Ingo trataba en vano de alcanzar a su intrépida hija.
De momento, se olvidaron de lo sucedido, gracias a Malon. Se quedaría en un "resbalon" de lengua.
Link permanecia quieto en su lugar. Aquella burla por parte del hombre , le había llegado como una flecha inesperada y su sangre hirvió de ira.
Una memoria agridulce se activó. Hablando de perdedores...
《 Ambos amantes, conocedores del amor del otro y perdidamente enamorados a pesar de la situación que atravesaban.
Sabiendose el joven más feliz del mundo, ya podía saborear su futuro, con un hogar, una esposa e hijos ¿Qué mejor recompensa para el Héroe de Hyrule que una familia propia? una que nunca tuvo.
Envueltos en un abrazo que ninguno quería deshacer, era un momento tan dichoso que ardía en calidez.
¿Cómo no iba a ser feliz si era correspondido por el primer y único amor de su vida?
La joven era tan entregada que, delante de él, se quitaba su corona y todas sus joyas, anunciando que su forma de amar era como la de cualquier otra mujer normal y también, era una petición al muchacho, para que la tratase con cariño genuino y no con la altivez de una Princesa.
Si. Nada podría meterse en su camino.
O eso creían ambos.
Zelda tenía la fama de que sus sueños llegaban a ser proféticos. Y precisamente, una noche, de sorpresa, en su pecho, sintió como le clavaban una estaca en el corazón, esta fue seguida de una espantosa pesadilla que le advertía sobre el destino de su Héroe y el de ella.
Después de esa noche, se lo hizo saber a Link inmediatamente.
Ella le relató exactamente el mismo sueño que había tenido antes de que ambos se conociesen cuando eran niños. El mismo hombre del desierto, él mismo lugar y la misma traición cometida.
- No puedo comprender porque pasó ¿Algo no se habrá resuelto? - se preocupaba ella.
-Los sabios y tu se aseguraron de sellarlo ¿No? -
- Si, pero, esto que ví... fue como si, como si no hubiésemos terminado lo que se nos encomendó -
- No veo cual pueda ser el problema-
- Yo tampoco. Sin embargo, no me quedo tranquila. Anoche apenas y pude cerrar los ojos temiendo volver a ver lo mismo-
- Solo fue una fea pesadilla.Yo tambien las experimento seguido. Diria que es algo normal, considerando todo lo que hemos vivido -
- Pero, el dolor que sentí fue tan real... ¿Qué tal si estoy fallando...-
Link puso una mano sobre la boca de la joven, delicadamente, claro. Como caballero, no podía permitir que su Princesa se culpara a si misma.
Ella, movida por esta acción, calmó su estado nervioso para reemplazarlo por uno más sereno y cariñoso. No tenía por qué cargar al joven con más preocupaciones.
- Te diré algo. Si lo que viste, se vuelve a repetir... Me encargaré yo mismo de investigarlo- Las masculinas manos y su delicado toque, eran su debilidad.
- Pero, mi amor. Tu ya no tienes que hacer nada mas ¿No ves que te he pedido tanto?-
-Jamas me será suficiente. Si mi amada Princesa me lo pide, cumpliré todo lo que deseas, aún si es un capricho tonto-
Zelda sonrió. Mirándolo como si estuviese frente a ella alguna clase de ser divino.
¡Como lo amaba!
¡Como la amaba!
Ella esperaba ansiosamente una propuesta de matrimonio. Algun dia unirían sus vidas en una feliz familia ¡Que ilusión!
Pero la suerte los trató duramente.
Él castillo recibió a los seis sabios de visita. Con el mismo motivo de un fatídico sueño en común.
-El muchacho debe regresar. De no ser así, su época sufrirá la misma tragedia y Ganondorf pondrá sus manos sobre la trifuerza- Rauru, él sabio de la luz. Era el más preocupado por la situación.
-Link no puede quedarse aquí. Por mucho que me duela decirlo a mi- Saria, la sabía del bosque. Lamentaba profundamente sus palabras.
- Tenga valor, Princesa. Mi hermano es de corazón noble, estoy seguro de que comprenderá- Darunia, sabio del fuego, se forzaba a mantenerse firme. Pero sus ojos reflejaban enorme tristeza.
-Claro que yo desearía que se quedase con nosotros. Pero, después de todo, sigo preocupada por mi gente. Princesa... quien sabe que sería capaz de hacer ese hombre si no intervenimos- Naboru, sabia de las Arenas, mujer orgullosa e imponente. Por primera vez se le veía débil e incapaz.
-Debemos decírselo, Princesa Zelda. Yo también renuncie a él en su momento y estoy segura de que todos aquí nos lamentamos de venir a decir tan horrendas palabras. Ya que todos le tenemos profundo afecto a Link y a usted... - Ruto, sabia del agua, a pesar de su personalidad, se estaba mostrando genuinamente comprensiva y maternal.
La única que se mantenía en su posición y sin ningun remordimiento, era Impa, sabía de las sombras -Su Alteza...actúe con su cabeza y no con el corazón. Hay un reino entero en peligro y no hace falta sopesar las prioridades- Ella siempre tan directa.
Zelda rechazaría su puesto como Princesa, como sabía del tiempo... todo por no tener que saber nada de las responsabilidades y alejar al hombre que amaba.
¿Cómo decirle todo esto? ¿Cómo alejarlo de ella? ¿Como encontrar la fuerza para hacerlo?
Pues, no requirió esfuerzo revelar esto al héroe, él estuvo escuchando todo tras la puerta. No.siendo capaz de escuchar mas, irrumpió en el salón. Mirándolos a todos como si fuesen traidores, pero al mismo tiempo con tremenda angustia, suplicandoles ayuda.
Esto hirió sobre manera a la Princesa. Un dolor igual al de aquella puñalada en el corazón.
Con que eso significaba...
Antes de que ella dijese palabra, Link le pidió firmemente hablar a solas.
-Has escuchado todo...- comenzó apenada.
-¿Qué vas a hacer?- le interrumpió
Ese semblante tan dulce se amargaba a cada segundo. Ciertamente, no hacía falta sopesar las prioridades. El destino había dado su veredicto ¿Debería darle una respuesta directa? Viéndolo tan débil, queriendo aparentar fortaleza.
Todas aquellas muestras de cariño, los bellos recuerdos que hicieron en ese tiempo juntos... se destrozaron, cayendo al piso como cristales. Aunque Link, lo vió venir. Ser Princesa no debía ser fáci y el ya estaba preparado para su respuesta.
-Haré lo correcto por mi gente- sus palabras, antes musica para sus oídos, se volvieron cuchillas.
Dolía.
-¿Y nosotros?- Se atrevió a preguntar, de todos modos -Contéstame Princesa Zelda-
Abrió levemente sus labios, en un susurro -Es mi culpa-
Desesperado por una respuesta más clara, tomó a la joven de sus hombros con fuerza desmedida. La mirada que poseía era similar a la de aquel a quien llamaban enemigo. Y su voz, siempre tan amable...sonaba estridente, Iracunda y llena de dolor.
¿Por que?
-¿De verdad me vas a regresar? ¡¿como si no importara?! -
-Me estas lastimando- Ella hizo un excesivo uso de voluntad para no caer llorando a sus pies - No pudo elegirte sobre mi Reino. No hay forma de que cambie de opinión-
Zelda recordaría estas palabras hasta su lecho de muerte. Le harían agonizar.
- No quiero regresar- suplicó
-Aun si me lo pides tu. Mi decisión esta tomada-
-¿Y no tengo yo voz en esto?-
-No esta vez... Como dicen los sabios, ya que no es tu tiempo, no perteneces a este lugar-
Abandonando cualquier tipo de caridad, le sonrió de una manera cruel, burlándose - Tu hipocresía Princesa... justo ayer me jurabas todo lo contrario-
Sin ver otro remedio, tuvo que enfrentarlo -¿Quieres quedarte? Puedes hacerlo. Pero no pienses que podré seguir amando a un hombre egoísta que puso primero sus intereses antes que miles de inocentes-
-Eso es chantaje, su Alteza-
-Darunia me dijo hace un momento, que tu tenías un corazón noble. Lo escuchaste ¿se equivocó acaso? o ¿no recuerdas tus propias palabras? "cumpliré tus deseos aún si son caprichos tontos" -
-Entonces, ¿tanto desea que me vaya?-
Por piedad, un momento de caridad.
- Se que pido mucho, pero te suplico, que entiendas que no es por ti o por mi, es todo Hyrule ¿Podríamos vivir felices juntos a costa de los demás? ¿sabiendo que tantos ciudadanos perdieron la vida por que su héroe y su Princesa priorizaron su amor? ¡Escucha lo terrible que suena eso! tu y yo no somos esa clase de personas-
Link ya no pudo decir nada. En efecto, tenía toda la razón.
Lentamente, con el dolor de su corazón, reverenció a la Princesa - Si la Princesa Zelda de Hyrule desea mi regreso, cumpliré con mi deber como caballero y ejecutaré sus órdenes-
(Odio esto, lo odio todo) lamentó en su cabeza
-Dame la Ocarina Link. Yo, Zelda, la sabía del tiempo puedo devolverte a tu época, hace siete años. Ve y cumple con tu última orden-
Antes de terminar ese tormento. Se acercó a Link, susurrando en su oído -y como último acto egoísta...- dijole tomando su rostro para entregarle el último beso que compartirian.
Con sabor a salmuera, desagradable, amargo y salado. Aún así no le puso resistencia y todavía abrazó a la joven.
Aquel último acto de "amor" quedaría grabado como una herida permanente en ambos. Zelda por que lo amaba, Link como un recordatorio de no volver a cometer el mismo error.
Él amor de la Princesa trajo desdicha》
Malón e Ingo seguían corriendo por la habitación, este último ya muy cansado.
Link, después de de despertar de su memoria, acudió a terminar ese pleito infantil. Malon aprovecho el momento para traer el pastel, ya hacía rato que llevaba oliendo exquisito y solo alentaba el apetito.
Un sabroso olor a chocolate despertaba los sentidos. La joven siempre había cocinado con amor y ese postre no fue la excepción.
- No pudiste probar bocado del pastel del castillo ¿Verdad Link? espero haberme acercado al sabor que tenía ¿Qué te parece?-
-Ésta muy bueno- No mintió. Sin embargo... hace unos días, Zelda le había ofrecido de corazón una tarta de calabaza hecha por ella misma. Él había quedado maravillado por el sabor y no pudo sacarlo de su paladar. El pastel indudablemente estaba delicioso, pero aquella tarta tenía un puesto superior.
Inconscientemente se puso a pensar en la Princesa.
Otra vez.
-¡Qué gusto que te halla agradado! ¿Sabes? antes de este, hubo dos intentos fallidos ¿Verdad Papá?-
Talón recordó aquel acto atroz de su hija, que le hizo probar sus fracasos contra su voluntad, tembló como gelatina cuando en su memoria despertó ese horrible sabor.
Todos rieron de buena gana.
