Una vez más, dentro del paisaje de su mente, Kai se encontraba entrenando con su lanza, en esta ocasión se había creado un enemigo incorpóreo con un arma el cual ayudaba a entrenar movimientos de batalla, el peliazul se encontraba lanzando varios golpes que este esquivaba o bloqueaba, en cierto momento dio una vuelta y logró darle en la espalda.
- Bien hecho chico. – La voz de Cu resonó en ese momento. – Estás empezando a mejorar, aunque claro, aún te falta para llegar a ser como yo cuando estaba en vida.
- Sé que me falta bastante para conseguirlo. – Kai soltó un suspiro. – Entrenar aquí en mis sueños está bien, de algún modo todo lo aprendido se queda en mi cuerpo cuando batallo ya despierto, debo decir que es un sistema conveniente.
- Tu sangre recuerda todo después de todo… aunque claro, sigues sin poder alcanzar el tope máximo de mi habilidad y eso sería usar el noble Phantasm.
- ¿Noble Phantasm? – Preguntó este con curiosidad.
- Es mi mejor ataque, una habilidad que puede llevarte a la victoria con un solo golpe, aunque para que logres alcanzarlo necesitas llegar primero al máximo de mi habilidad en combate, algo de lo cual te falta, mientras sigas entrenando y ganando experiencia en combate, llegará el momento en el que logres usarlo.
- Entiendo, si es un ataque devastador, es mejor usarlo con cuidado.
- Ahora mi estilo te pertenece chico, úsalo como más te convenga. – Todo empezó a nublarse. - Parece que estás por despertar, nos veremos luego chico, sigue disfrutando de tu suerte.
- ¿Cómo que suerte? – Antes de que pudiera decir algo más, todo se puso oscuro.
Kai empezó a abrir los ojos en ese momento, como no encontraron algún granero o templo para descansar, tuvieron que hacerlo a la intemperie, estaba recostado cuando dejaron sábanas en el suelo, pero entonces notó que lo sujetaban.
- (hmmm) – Al querer voltear a ver encontró un rostro cercano al suyo, Sei estaba justo durmiendo a su lado y lo qué es más, no dejaba de abrazarlo. – (¿Qué mierda? ¿En qué momento?)
- Ah… - Ella estaba sujetándolo con fuerza, lo cual no le permitía forma alguna de librarse, con su vista alcanzó a ver a las otras dos que seguían durmiendo, por lo menos eso era bueno para él, no deseaba saber cómo reaccionaría Aisha si les encuentra de ese modo.
- (Tengo qué hacer esto despacio y con cuidado.) – Comenzó a moverse con tal de que la peliazul no despertara, agitando su brazo como si de un fideo resbaladizo se tratara para lograr sacarlo del aprisionamiento que ella lo tenía pero al querer hacerlo, ella solo lo abrazó más y lo que es peor, sentía dos cosas suaves en este, eso lo sonrojó. – (¡Carajo! ¿En serio Cu se refería con suerte a esto? No lo creo.)
No tenía tiempo para seguir distrayéndose, el sol había salido y Aisha despertaría en cualquier momento, verlos en esa posición era una muerte segura y deseaba evitarlo a toda costa, solo pudo gruñir por debajo.
- (No hay una batalla que puedas ganar si no lo das todo… eso he aprendido cuando he peleado con otras pandillas, así que debo darlo todo.) – Nuevamente empezó a mover su brazo para liberarlo, Sei no deseaba ceder en su agarre pero él no iba a rendirse, siguió sacándolo cuando sentía que no había tanta presión como antes, eso hizo que sonriera victorioso. – (Esto acabará bien…)
Y cuando creía que todo estaba por terminar bien, de repente Sei hace algo inesperado y ahora no solo aprisiona su brazo sino todo su cuerpo, incluso usando sus piernas, eso lo dejó en una peor posición que antes.
- (¡Whaaaaat!) – No pudo evitar asombrarse en inglés, Chou'un Shiryuu, que oponente más formidable estaba siendo y ahora lo había atrapado en una pinza la cual no tenía forma de librarse.
- Ah… buenos días… - Y para empeorar las cosas, Aisha empezó a despertar, el peliazul solo podía sudar debido a lo que estaba por suceder. – Mi señor, buenos dí… - Y en ese momento se quedó callada al ver la situación, con Sei abrazando a su señor. – as…
- Esto… Aisha, puedo explicártelo, por favor, solo escucha.
- No hay necesidad de escuchar nada… solo sé… que… ¡Debo castigar a esa pervertida! – Y alzó su alabarda en ese momento, no cabe decir que fue un despertar bastante rudo.
Pasó un rato cuando todos despertaron, Sei tenía un gran chichón en su cabeza y estaba haciendo un puchero.
- No es justo, solo estaba durmiendo junto al enviado del cielo ¿acaso no puedo hacerlo?
- Con una pervertida como tú, eso no es posible. – Ella soltó un suspiro. – La próxima vez dormiré al lado de usted mi señor.
- ¿Eh? ¿Entonces quieres ser la que se acueste con él ahora? – Preguntó Sei de forma burlona, causando que la pelinegra se pusiera roja.
- ¡N-No quise decirlo de esa forma, no cambies mis palabras! – Le gritó, Sei solo pudo desviar la mirada sin abandonar esa sonrisa gatuna.
- ¿A dónde vamos ahora? – Preguntó Rinrin. Ya que el mapa actual que tienen está desactualizado, no hay forma de saber su siguiente destino, Kai se puso a pensar.
- Sei, viajabas anteriormente, seguro conoces algo por estos lugares. – Preguntó a la peliazul, ella asintió.
- Puedo decir que he sido una viajera errante durante unos cuantos años, aunque fue mayormente por la zona del norte, ya que servía bajo Enshou Honsho, ya luego que me fui, recorrí más por esa zona… pero creo tener una idea de este sitio, si hay una aldea cercana.
- Eso nos ayudaría. – Comentó Aisha. – Mi señor merece dormir en un mejor sitio.
- No es necesario Aisha, estoy acostumbrado. – Respondió este. – Entonces Sei, se nuestra guía.
- Claro. – Ella no perdió el tiempo y fue a abrazarlo. – Vamos entonces Kai~
- ¡Que lo sueltes! – gritó Aisha, el peliazul solo pudo soltar un suspiro. De esa manera siguieron con Sei al mando, ella por lo menos contaba con una mayor experiencia en viaje así que podía ayudar al resto, aunque claro que Aisha seguía teniendo desconfianza debido a su cercanía con Kai, eso podría parecer que estaba sintiendo celos… no, ella agitó su cabeza, solo se preocupa por su señor, que el enviado del cielo no caiga en manos de alguna mala mujer, solo quería ese bienestar para él, no había razones ocultas.
- Que raro… los campos están abandonados. – Comentó Sei, normalmente debían encontrarse campesinos que trabajaran en estos pero no se encontraba alguno.
- Ciertamente, no es natural dejar un campo que se ve bien cuidado. – Aisha igualmente sentía que algo estaba sucediendo. - ¿Vamos a ver al pueblo? – El resto asintió. Caminaron hasta entrar donde estaban las casas, lo extraño es que no se veía a nadie… como estuvieran abandonadas.
- Parece que abandonaron el pueblo. – Comentó Kai.
- Puede que haya fantasmas. – Expresó Sei de forma burlona, trayendo escalofríos a Aisha. – Oh… no me digas que le temes a los fantasmas.
- E-Eso no es verdad, no existen así que no debería darme miedo algo que no existe. – Ella se defendió, en ese momento Kai quiso jugar y se acercó a su oído sin que ella se diera cuenta.
- Buu.
- ¡Kyaaaah! – Soltó un grito femenino, Sei comenzó a reír.
- Bien hecho Kai. – Chocó palmas con el peliazul, Aisha se veía molesta por la broma.
- ¡No es tiempo para jugar! En cualquier caso, este pueblo ha sido abandonado, pero no sabemos por cual razón. – Comentó ella. – Es mejor que investiguemos esta aldea, quizás logremos tener una idea de lo que sucedió.
- Me parece perfecto. – Sei se fue por su lado en aquel momento.
- Yo iré con onii-chan. – Rinrin se puso al lado de Kai, el peliazul asintió.
- Espero estés bien por tu cuenta Aisha, ya sabemos que te asustan los fantasmas. – Respondió él, causando que ella frunciera el ceño.
- No es gracioso mi señor… busquemos por este pueblo. – Así empezaron a ver en las diversas casas. Kai y Rinrin se fueron por un lado.
- ¿Qué crees que encontremos onii-chan? – Preguntó ella.
- En una situación como esta, es mejor ver por cualquier pequeño cambio, no sabemos si fue una invasión de bandidos lo que causó que se tuvieran que ir y abandonar todo. – Observó en una alacena, aún se encontraban ingredientes. – Si se fueron dejando todo esto, es que tenían prisa.
- Deben ser bandidos, si los encuentro, acabaré con todos. – Declaró ella, Kai sonrió y acarició su cabello.
- Eso haremos… no hay que dejar que los malos ataquen a la gente buena. – En ese momento escucharon un sonido proveniente de una habitación. – Rinrin… haz silencio.
- Claro… - Ella solo asintió. Se movieron sigilosamente hacia una puerta, Kai miró a Rinrin la cual sostuvo su arma con fuerza, si era algún tipo de enemigo, necesitaban estar preparados en ese momento, con su mano el peliazul dio la señal mientras sostuvo la puerta, a la cuenta de tres iba a abrirla, así hizo el conteo, uno… dos… tres, entonces la abrió.
- Prepárate. – Ambos saltaron esperando ver algún bandido pero no fue así, sino quien estaba dentro era una…
- ¿Anciana?
- Menos mal no son bandidos… bienvenidos. – Esta sonrió, dejando confundidos a ambos en ese momento.
Kai y Rinrin volvieron al centro de la aldea donde igual estaban Sei y Aisha, al llevar a la anciana, ambas esperaron a que esta hablara sobre lo sucedido, se tomó su tiempo en ese momento.
- Este pueblo antes estaba lleno, la gente trabajaba en los campos, todos se esforzaban en sus trabajos, era un lugar prospero, pero entonces llegó ese grupo, eran bandidos que nunca antes habíamos visto pero estaban organizados de alguna forma y todos llevaban pañuelos amarillos en sus cabezas.
- pañuelos amarillos… - Kai se puso a pensar en ese momento, recordaba algo de la historia original sobre ese tipo de bandidos. – Turbantes amarillos…
- Veo que los conoces Kai. – Comentó Sei. – Da la casualidad que yo igual, es un grupo bastante grande de bandidos que se ha formado de la noche a la mañana y han estado atacando varias aldeas, prácticamente el emperador ha decretado a este grupo como una seria amenaza para el reino.
- Esos bandidos, si son demasiados y peligrosos, no podemos quedarnos sin hacer nada. – Comentó Aisha por debajo. - ¿Ha cuanto llegaron aquí? – Preguntó.
- Sucedió hace dos días, por suerte un par de chicas jóvenes ayudaron a la aldea a escapar antes de que pasara.
- ¿Por qué no fue con ellos obaa-chan? – Preguntó Rinrin, la anciana sonrió.
- Yo no tengo familia, he vivido aquí sola durante toda mi vida, así que no deseaba alejarme del lugar donde crecí, por eso opté por quedarme.
- Eso es peligroso, si los bandidos vuelven, estará en peligro. – Señaló Aisha, la anciana solo pudo sonreír.
- Me alegra que se preocupen pero fue la decisión que tomé, esas niñas también estuvieron en contra pero respetaron mis deseos, así que les estoy agradecida por ella… pueden dejarme aquí, es seguro que los bandidos no volverán. – A pesar de todo, no era bueno dejar a una anciana ahí sola, ya de ese modo se despidieron de ella mientras salieron del pueblo.
- No me gusta dejarla sola… - Comentó Rinrin por debajo.
- Es cierto, una anciana aquí sola es una vista muy triste. – Aisha miró al frente. – Siento que esos turbantes amarillos podrían volver a saquear este pueblo, si la encuentran…
- Sé a lo que te refieres Aisha. – Comentó Kai con seriedad. – Protejámosla. – La pelinegra sonrió.
- Mi señor… claro, eso haremos.
- ¡Sí, acabemos con esos bandidos malos! – Exclamó Rinrin, Sei soltó una pequeña risa.
- Ya que este grupo tanto ansía pelear, les seguiré el juego. – Kai miró a las chicas.
- Preparémonos entonces, puede que en cualquier momento ocurra el ataque. – Las demás asintieron y empezaron las preparaciones, sin saber que un par de figuras estaban observándolas desde atrás de unos árboles, estas se movieron rápidamente.
Se tomaron su tiempo para investigar los puntos de entrada del pueblo por los cuales pudieran llegar esos bandidos, la aldea se encuentra entre campos abiertos los cuales los aldeanos habían estado trabajando, hay una pendiente al suroeste y en el norte estaba el camino que llevaba hacia una ciudadela, si fueran bandidos, capaz y busquen atacar por la pendiente.
- Aisha, Sei, concentren sus fuerzas en la pendiente, Rinrin estarás cuidando la entrada norte.
- Claro onii-chan. – Ella saludó, así Kai estaría en el sur.
- ¿Puede hacer esto por su cuenta mi señor? – Preguntó Aisha con preocupación, este sonrió.
- Ya viste de lo que soy capaz, unos cuantos bandidos no son suficiente para detenerme.
- Lo que me preocupa es que sean demasiados para ti…
- Realmente estás preocupados por Kai, Aisha. – Comentó Sei, la pelinegra se sonrojó levemente.
- Deja de decir cosas que puedan malinterpretarse… bueno, es hora de poner en marcha el plan de mi señor. – Así se dividieron, nuevamente aquellas figuras observaron desde una distancia segura.
- Ya se movieron… ¿Qué hacemos?
- Hawawawa… solo seguiremos observando, si necesitan ayuda, saldremos ¿entendido?
- Claro, tú eres la que hizo el plan. – Esas figuras se movieron.
Kai estaba en la entrada sur donde estaban los campos, sujetando a Gae Bolg, no sabía en qué momento esos bandidos aparecían pero tenía que estar atentos, ya sabía que Aisha estaría preocupada por él pero ha entrenado lo suficiente en sus sueños como para no ser una lastra e igual los bandidos solo tenían números, no habilidad.
- (Es verdad… según lo que me contó Cu, él igual peleaba en desventaja contra grandes números y ejércitos y de algún modo salía victorioso… puede que este sea mi caso si es que llevo su sangre… eso estamos por comprobarlo.)
Pasó una hora, el peliazul continuó ahí sentado en un costado mientras esperaba algún tipo de movimiento, un leve soplo agitó su cabello, en ese momento abrió los ojos.
- Esta sensación… - Escuchó pasos, se levantó sujetando la lanza roja mientras vio al frente, un grupo de hombres que avanzaba hacia la entrada, todos ellos llevaban pañuelos amarillos sobre sus cabezas, el peliazul sonrió en ese momento. - Parece que decidieron venir por la puerta de atrás, puede que sean organizados pero siguen siendo bandidos sin cerebro.
Poco a poco el grupo se fue acercando hacia él, este tenía Gae Bolg al frente, entonces tomó un respiro hondo.
- Parece que estoy por revivir uno de tus recuerdos Cu… - No perdió el tiempo y entonces corrió hacia estos, a lo lejos el grupo de bandidos vieron a alguien correr.
- Alguien viene.
- ¿Quién es? – No pudieron reaccionar cuando este agitó su lanza y entonces… un par salieron volando. - ¡Que mierda!
- Hola, soy el comité de bienvenida. – Respondió el peliazul con una sonrisa divertida. – Es hora de bailar todos juntos.
- ¡Solo es un mocoso, acaben con él! – Exclamó uno de los bandidos, todos estos sacaron sus armas para matar a Kai pero no iba a caer sin resistir.
- Interesante, veamos si tienen lo necesario para acabar conmigo. – Lo retó, entonces unos tres se lanzaron a atacarlo, Kai se movió a un costado esquivando sus ataques, con su mano izquierda le dio un golpe en el abdomen para doblarlo y sujetó del cuello para lanzarlo contra los otros dos, un par más iban corriendo con sus lanzas, Kai saltó hacia atrás para esquivarlo y entonces lanzó a Gae Bolg el cual comenzó a girar, el golpe que recibieron en sus estómagos los mandó a volar, el peliazul volvió a sujetar su arma y con una vuelta, logró derribar a unos tres más.
- ¿Qué diablos pasa con este chico?
- Es fuerte.
- ¡No tengan miedo, es solo uno contra todos nosotros, podemos ganar! – Pobres, pensaban que los números son suficientes para darles la victoria, que equivocados estaban. Kai esquivó un ataque de una espada que iba directo a su cabeza y apoyándose del suelo estiró su pierna, dándole una patada al rostro a aquel bandido, se impulsó con las manos para saltar al costado y aterrizar de pie donde otros dos bandidos estaban, en ese momento lanzó a Gae Bolg al aire como distracción para estos, ya que tenían la vista en el arma, aprovechó y empezó a golpear repetidas veces a uno de ellos en el rostro, una vez la sangre salió volando, lo pateó para derribarlo y fue hacia el otro el cual agarró de su playera y lo levantó para arrojarlo al costado e impactara a un par más, ya entonces estiró la mano para sujetar su lanza de nuevo.
- Wow… ¿ves eso? – Las dos figuras observaban todos desde los árboles.
- Así que esa es la fuerza del enviado del cielo… creo que sabemos lo que debemos de hacer ¿no es así?
- Sí… - Su acompañante asintió. – Pongamos el plan en marcha Shuri-chan.
- Vamos Hinari-chan… - Y ambas se movieron. Kai continuó luchando contra los bandidos pero a pesar de todo eran un número grande y su resistencia no iba a durar para siempre.
- En serio… cuantos son.
- ¡Te tengo! – En ese momento recibió un golpe en el abdomen, causando que el peliazul se doblara. – Jeje, ya no eres tan fuerte…
Sabiendo que Kai ahora estaba agotado, los bandidos sonrieron victoriosos, ahora podrían encargarse de él, lo rodearon.
- ¡Esto es por todo! – otro sujetó a Kai y empezó a golpearlo, siendo demasiados contra él, empezaron a darle todo tipo de golpes, Kai solo podía recibirlos, empezando a sangrar.
- ¿Ven? No es gran cosa, ahora solo vamos a matarlo… - Los bandidos tenían a Kai en el suelo, este solo pudo ver como estaba a punto de sufrir una muerte, pero a pesar de todo, no dejó de sonreír. - ¿Por qué estás sonriendo?
- ¿Quieres saber por qué? Porque estuve ganando tiempo…
- ¡Mi señor! – En ese momento escucharon una voz y se vieron figuras que llegaron corriendo, Aisha saltó y con su arma logró derribar a un gran número de bandidos. – Kanu Unchou ha llegado, no dejaré que se salgan con la suya, bandidos.
- Jeje, es hora de divertirnos. – Rinrin golpeó con su arma el suelo generando un gran cráter que hizo derribar a varios bandidos, ella aprovechó para empezar a golpearlos, por su parte Sei se abrió paso entre ellos, la sangre que generaba la hoja de su alabarda al cortarlos salía volando alrededor de ella.
- Son solo bandidos de poca monta, pensé que darían un mejor espectáculo.
Las tres chicas continuaron enfrentándose a los bandidos mientras Kai se levantó, a pesar de las heridas, estaba sonriendo.
- ¿Estás bien? – Observó a dos chicas que se acercaron a él, una tenía el cabello rubio y llevaba un vestido beige con un gorro, la otra poseía cabello platinado con un vestido blanco y un gorro de punta.
- Me encuentro bien… ya esperaba a saber en qué momento saldrían.
- ¿Saldríamos? Entonces… - La rubia se veía sorprendida.
- Supe de su presencia desde hace tiempo. – Respondió el peliazul, ambas chicas se sonrojaron.
- Hawawa… parece que nos descubrieron Hinari-chan.
- Awawa… es verdad Shuri-chan, era de esperarse del mensajero del cielo. – Solo siguieron observando a que las otras tres acabaran con los bandidos para que finalmente todo estuviera tranquilo.
Al final aquel ejército de turbantes amarillos fue derrotado por las fuerzas de Aisha y las demás, Kai se encontraba descansando a un costado mientras aquellas dos chicas nuevas que llegaron trataban sus heridas.
- Con esto debería estar bien. – Respondió la rubia.
- Entonces… - Kai abrió un ojo. – Es mejor que hagamos las presentaciones ¿no?
- Es verdad. – Habló la primera en ese momento. – Me llamo Shokatsuryo Koumei, soy una estudiante de Suikyou-sensei, viajamos al escuchar acerca del mensajero del cielo y esto… quisimos ponerlo a prueba.
- Y yo soy Houtou Shigen, igual estudié junto a Shuri-chan y awawa… deseo servir al mensajero. – Kai tuvo la idea desde el inicio, no pensó que los dos estrategas más famosos de la historia de los tres reinos serían estas dos niñas, ya nada podía sorprenderlo.
- (Por lo menos aquí parece que Kongming no tiene un gusto musical…)
"En otro universo"
- Achu~
- Salud Kongming ¿pasó algo?
- No es nada… supongo que alguien está hablando de mí, pero no nos distraigamos Eiko-san, sigamos con los planes para tu concierto.
- Vale.
"Regresando con Kai"
- Esto… lamentamos no haber hecho nada desde el inicio… - Shokatsuryo se disculpó, Kai sonrió, acariciando su cabello.
- No es por nada, lo importante es que estos bandidos fueron derrotados y la aldea está a salvo.
- Ya terminamos mi señor. – Aisha se acercó, ahora viendo a las dos niñas que rápidamente se escondieron. – Estas chicas ¿dice que le ayudaron?
- Así es, cuando estaba en problemas, ellas idearon una buenas estrategia y trampas, tienen habilidad.
- Hawawa… gracias señor mensajero.
- Sawamura Kai, es mi nombre. – Respondió el peliazul, ambas chicas se vieron y sonrieron por debajo.
- Kai-san, realmente deseamos servir bajo usted, podemos hacer uso de nuestras habilidades como estrategas para que traiga la paz a este reino.
- Suikyou-sensei nos dijo que ya no había nada más que enseñarnos y que ahora debíamos conocer el mundo, podríamos haber ido a otro reino y servir a otro señor… pero las dos creemos que usted es lo mejor para nosotras, así que por favor, dejenos estar a su lado. – Expresó Houtou, Kai miró a ambas niñas y que realmente iban en serio, además ya conocía de lo que ambas eran capaces y con el grupo que estaba formando, si todo iba igual a la historia de los tres reinos que conoce, entonces debe seguirlo.
- Claro, ustedes dos serán una gran fortaleza para nuestro grupo. – Al escuchar sus palabras, las dos sonrieron.
- ¿En serio? Eso nos alegra… lo hicimos Hinari-chan.
- Así es Shuri-chan. – las dos estaban felices, en ese momento Kai se levantó. – Ya que vamos a servirle, puede llamarnos por nuestros manas, el mío es Hinari.
- Y yo soy Shuri, realmente nos encantará estar con usted, Kai-san.
- Por supuesto Shuri, Hinari. – Respondió este, ya se acercaron las demás.
- ¿Son nuevas compañeras? Rinrin es Rinrin, espero nos llevemos bien. – Ella siempre era directa, Aisha y Sei se vieron y pues igual dijeron sus manas, con la adición de Shuri y Hinari, el grupo había crecido cada vez más.
Pasado un rato y asegurándose que todo estaba bien, la anciana aseguró que esperaría al regreso de los demás aldeanos al pueblo, si se saben las noticias de la derrota de los turbantes, eso sería una realidad y entonces volverían, los demás no les parecía bien dejarla ahí pero estaba segura de que volverían, dicho eso, se fueron a seguir su camino.
- Así que igual están en un viaje. – Shuri y Hinari escuchaban a Aisha.
- Así es, estamos propagando los logros de mi señor, la noticia del mensajero del cielo necesita darse a conocer por todo el reino.
- Eso está bien… pero creo que deberíamos tener una ciudad donde quedarnos. – Sugirió Hinari.
- No siempre se podrá tener el dinero suficiente para continuar viajando, así que sugeriría que nos establezcamos en un sitio donde Kai-san logre ganar más logros notorios, después de todo, el mensajero del cielo es lo suficientemente importante como para tener ese privilegio. – Explicó Shuri, el peliazul miró al frente.
- Si nos quedamos en un sitio, no pasaríamos por más problemas de viaje, ya vimos que la orientación es complicada si deseamos llegar a un sitio.
- Mi señor… es verdad, ya llevaba pensando un tiempo donde sería la mejor opción el quedarnos en una ciudadela y continuar con nuestro trabajo.
- La pregunta aquí es ¿Dónde? – Comentó Sei, no parecía haber alguna respuesta cuando fue que Shuri recordó algo.
- Oye Hinari-chan… ¿recuerdas aquella ciudad que pasamos hace poco? – Preguntó la rubia, su amiga peliazul logró recordarlo.
- Es verdad… sabemos donde pueden ir. – Miraron a esta con curiosidad. – Lo cierto es que llegamos a una ciudadela que tuvo un problema con bandidos y resulta que su señor feudal huyó al no poder encontrar la forma de tratar con este.
- Eso es de cobardes. – Expresó Aisha por debajo. - ¿Acaso no tiene honor?
- Desde entonces es una ciudad que dejaron abandonada junto a sus habitantes pero si llegamos y damos el aviso de que el mensajero del cielo está con nosotras, eso podría traerles esperanzas. – Con esa explicación de Shuri, ya tenían un plan al respecto.
- Entonces sabemos a donde ir ¿diríjanos? – Señaló Sei, las dos niñas asintieron y así continuaron con su camino.
No fue un viaje de más de dos horas cuando lograron ver una ciudad justo a la lejanía, esta era grande y se notaba que seguía dentro del territorio, ya al adentrarse notaron algo y es que las calles estaban vacías, Aisha lo inspeccionaba.
- Se ve sucio… - Comentó por debajo.
- Con los problemas de bandidos que tienen, es obvio que no saldrían libremente a la calle. – Expresó Sei, ya en ese momento necesitaban hacer algo, fue que la pelinegra se puso al frente.
- ¡El mensajero del cielo está aquí, para salvar a esta ciudad! – Ante ese aviso las puertas comenzaron a abrirse y entonces vieron a los recién llegados.
- ¿El mensajero del cielo?
- ¿Es él realmente?
- ¡Aquí está, les presento a Sawamura Kai, el autentico mensajero del cielo! – Aisha presentó al peliazul que la gente vio con curiosidad e igual asombro, por su uniforme de poliéster que brillaba con el sol.
- Es verdad, está brillando.
- Tiene un aura celestial… es el mensajero.
- Jeje onii-chan, realmente te aman. – Comentó Rinrin, Kai solo pudo suspirar por debajo.
- (Sigo sin acostumbrarme a esto… pero veo que la existencia de un mensajero trae esperanza a la gente, más que nada a esos necesitados que buscan a alguien de donde aferrarse, si yo puedo ser esa esperanza que la gente necesita, por más que mi papel en este mundo sea foráneo, ya estoy involucrado en este mundo, así que debo cumplir con lo que debo de hacer.) – Kai miró al frente, a toda esa gente que se sentía abandonada y buscaba una fuente por la cual seguir adelante, él tenía ese trabajo ahora… Aisha lo dijo, es el mensajero del cielo, una leyenda la cual se ha transmitido, diciendo que esa sola persona traerá la paz y prosperidad al reino bajo un solo mando… la historia que conoce dice que es algo que se hará realidad pero la situación ha cambiado tanto, si es su destino… su papel de ahora en adelante, iba a cumplirlo. – (Entonces… hagamos algo muy vistoso.)
En ese momento, y para asombro del resto, Kai tomó a Gae Bolg y lo levantó en el aire, todos los habitantes, incluido las chicas solo podían ver lo que estaba a punto de realizar el peliazul, fue ahí que, al ver la lanza en el aire, esta comenzó a emitir un brillo rojizo debido al sol, Kai sonrió mientras se acercó y entonces levantó la pierna.
- (Veamos si eso que practiqué con Cu funciona aquí.) – En ese momento extendió la pierna y entonces pateó a Gae Bolg, la lanza comenzó a volar con tal velocidad mientras en ese momento Kai empezó a correr tras ella, dando un salto fue ahí que pudo aterrizar sobre esta y entonces empezó a volar mientras iba a toda velocidad.
- Wow… no sabía que Onii-chan podía hacer eso. – Comentó Rinrin por debajo.
- Shuri-chan, es algo que nunca antes había visto. – Comentó Hinari, su amiga asintió. Kai en ese momento tomó la lanza y aterrizó de pie antes de chocar contra el muro de una casa, así fue que volvió, parándose de frente a toda la gente con un rostro serio.
- ¡Soy Sawamura Kai! Cómo han presenciado, me presentaron como el mensajero del cielo, en realidad no soy más que un joven que llegó de repente, en realidad no puedo considerarme más que eso, no creo tener poder celestiales o conocimiento que pueda transmitirles, pero si hay algo que puedo hacer, es darles esperanza, junto a mis amigas aquí hemos viajado alrededor del reino para acabar con los bandidos, no conozco demasiado de este lugar pero si puedo asegurar algo… ¡Mientras esté aquí, nadie más va a sufrir! Así que haré uso de todo lo que esté a mi alcance para protegerlos, esa es mi misión como mensajero.
Al acabar con su discurso, la gente se emocionó, Aisha sonrió al ver a su señor ser como un líder, igualmente las demás estaban orgullosas de él.
- ¡Por favor señor mensajero, sea nuestro señor feudal! – Exclamó uno de los ciudadanos.
- Nuestro anterior señor nos abandonó por culpa de los bandidos, solo podemos contar con usted, así que protéjanos. – Prácticamente le estaban pidiendo que ahora se haga cargo de la ciudad y eso parecía ser una gran responsabilidad, vio a las chicas en busca de ayuda, Aisha pareció entender y se acercó.
- Entiendo que desean tener a un gran señor feudal, no dudo que mi señor sea un gran gobernante, si realmente quieren que esté a cargo, deberán confiar en él, y para mostrar nuestra confianza, prometemos acabar con el problema de los bandidos.
- ¡Gracias, muchas gracias! – La gente empezó a agradecer, por su parte Kai gritaba internamente a Aisha por solo avivar las llamas, la pelinegra tenía un rostro de victoria, en realidad no entendió el mensaje.
Al final se cumplió y entonces llevaron a Kai y el resto del grupo al palacio que perteneció al señor feudal, se llevaron todas las pertenencias valiosas de este, quedando solo documentos y demás de la ciudadela.
- ¡Es grande! – Rinrin empezó a recorrer todo el sitio en ese momento, Sei se puso cómoda.
- Realmente ya te volviste un señor feudal Kai, felicidades. – Soltó una risa, por su parte el peliazul gruñó por debajo.
- Gracias… - Expresó con ironía. – A decir verdad, no sé si pueda ser un gobernante idóneo, solo soy un joven normal.
- No digas eso mi señor. – Empezó a hablar Aisha. – Con sus palabras logró darle esperanza a la gente que una vez la había perdido, yo y las demás vimos que realmente tiene los dotes necesarios, por esa razón considero que eres el más adecuado, así nosotras le serviremos a usted como generales.
- Rinrin será general, asombroso. – Exclamó la pelirroja, ya no había escapatoria, así que Kai tuvo que aceptarlo.
- Está bien… lo bueno es que hubo clases de política así que podré hacerlo bien… e igual de chino. – Exclamó por debajo. – Empecemos por poner en orden a la ciudad, Shuri, Hinari, deseo que me ayuden con los asuntos internos, tenemos mucho qué hacer.
- Claro Kai-san. – Expresó Shuri.
- Ayudaré en lo que sea posible. – Hinari igual estaba decidida.
- Ya que al parecer no hay una fuerza militar, necesitamos entrenar soldados desde cero, espero que ustedes tres puedan conseguirlo. – Se dirigió a Aisha, Rinrin y Sei.
- Descuide mi señor, entrenaré a esos hombres para que sean maravillosos soldados. – Exclamó la pelinegra con seriedad, Rinrin asintió y Sei igual.
- A ponernos en marcha, hay que levantar esta ciudadela por más complicado que sea. – Así empezó el trabajo. Kai no pensó que sería un gobernante a tan corta edad pero la gente contaba con él, ya no solo peleaba como hacía antes, ahora era un símbolo para gente y necesitaba darles lo que ellos quieren.
En las afueras de la ciudad, entró una chica de largo cabello rojizo claro y ojos azules, se veía agotada luego de todo el viaje que hizo.
- Finalmente estoy aquí… escuché las noticias de que el mensajero del cielo ahora es el señor feudal de esta ciudad, veré si puedo presentarme… no, debo hacerlo, es mi destino. – Exclamó por debajo. Ella comenzó a recorrer las calles, veía a la gente feliz en las calles, según escuchó, pasó como una semana desde que este empezó a hacerse cargo, aunque claro que era un puesto extracurricular, aún no estaba siendo reconocido por el emperador, pero la gente lo quería como su señor. – (Es bueno ver a la gente feliz en este sitio, habla mucho de lo buena persona que es.)
Ya en ese momento se acercó al palacio, se encontraban dos guardias resguardando la entrada en ese momento, al ver a la chica, se pusieron al frente.
- Estás frente al palacio del señor feudal Sawamura Kai ¿Qué deseas?
- Quiero hablar con él… soy una viajera que ha pasado por muchos lugares con tal de conocer al mensajero del cielo, deseo reunirme con él. – Respondió, en ese momento uno de los guardias abrió la puerta para entrar, quizás informar de eso, pasado unos minutos este salió.
- Puedes entrar, no hagas algo brusco. – Respondió, ella asintió y de ese modo ya entró al palacio, ella vio por todos lados, estaba impecable y escuchaba a soldados entrenar.
- (Se ha establecido bastante bien en poco tiempo… el mensajero del cielo es asombroso.) – Ya entonces llegó hasta la entrada y avanzó hasta llegar al salón principal, tocando la puerta.
- Puedes entrar. – Exclamó Aisha al otro lado, la puerta se abrió, la chica entonces vio en el centro a Kai sentado y a sus lados estaban las demás, Rinrin, Aisha, Sei, Shuri y Hinari, en ese orden. - ¿Qué deseas hablar con mi señor?
- Esto… Sí. – Expresó de repente, ella se puso de rodillas. – He viajado desde lejos debido al destino que mi madre explicó, yo estoy destinada a trabajar junto al mensajero del cielo, debido a la sangre que recorre por mis venas.
- ¿Destino? – Preguntó Shuri, esta levantó la vista, observando a Kai con una sonrisa.
- Me llamo Ryuubi Gentoku, poseo la sangre del primer emperador… y quiero servirle, señor mensajero del cielo.
Cómo habrán notado, entramos ya a la ruta original, antes señalé que tendrá partes del primer juego, así será con esto que ahora ya se hará la ciudad para Kai como su gobernante y llegamos al final, Touka aparece y desea servirlo, no será la gobernante ¿o sí? Tenemos mucho por delante, me he tomado el tiempo porque deseo aprovechar varias cosas, igual constantemente siempre estoy investigando para mejorar algunas cosas respecto a la historia, no quisiera ser tan equívoco históricamente así que por eso los caps tardan en salir pero considero que hago un trabajo decente, al menos así me veo a mí mismo, por ahora es todo, nos vemos en el próximo cap. Saludos.
