El ejército de los turbantes amarillos contaba con un mayor número en sus filas de lo que las defensas pudieron haber reunido, a pesar de que los ejércitos de Kousonsan y Kai se unieron para formar una cantidad considerable, seguían palideciendo ante el enemigo, por esa razón una buena organización y estrategia eran indispensables para conseguir la victoria, algo a lo cual el peliazul pidió a sus dos pequeñas estrategas para realizar.
- Tenemos un trabajo, así que por ahora solo hay que vigilar a distancia. – Señaló el peliazul, seguía adelante junto a Sei y de tal modo que los soldados iban detrás.
- Que aburrido. – La chica bostezó. - ¿Cuándo pelearemos?
- No es necesario por ahora, si encontramos un grupo grande de enemigos, es recomendable no pelear siendo un número menor.
- Bien~ - No era el mejor trabajo pero del mismo modo era una estupidez grande el pelear siendo un número pequeño. Por el momento seguían recorriendo el bosque por cualquier rastro enemigo o algún campamento, en ese momento hubo un ruido, Kai se puso atento.
- ¿Lo escuchaste?
- Jeje, parece que encontramos a nuestros invitados. – Sei estaba sonriendo, Kai señaló a los soldados que tomaran una distancia, ya ellos harían el reconocimiento, se acercaron por detrás de unos arbustos, asomando la cabeza, ahí pudieron ver un campamento donde encontraron a bandidos. – Se ven muy relajados ¿atacamos?
- No es bueno por ahora, deberíamos regresar e informar al respecto, es más seguro de esa forma. – Sei no tuvo de otra, primero había que informar por distintos lados para poder tener una estrategia lista. De ese modo hicieron su regreso al campamento para dar los informes y que las dos pudieran empezar a planear el siguiente movimiento.
No tardaron en regresar todos para dar los informes de modo que las dos estrategas pudieran idear el siguiente movimiento para acabar con aquella parte del ejército de los turbantes amarillos.
- ¿Pueden dar sus informes? – Preguntó Kousonsan. Así empezaron a informar lo que vieron, y había esa similitud en que encontraron campamentos enemigos, pero nada acerca del general a cargo que sería uno de los hermanos.
- Así que abarcan terrenos bajos. – Shuri se llevó la mano al mentón. – Eso podría ser de provecho.
- Es cierto Shuri-chan. – Hinari asintió. – Podríamos aprovechar que tenemos terreno alto para poder tomarlos desprevenidos.
- El caso es que tenemos que encontrar a su general, en tal caso acabar con este sería mucho mejor. – Señaló Sei, Kai estaba mirando al mapa.
- ¿Qué ve mi señor? – Preguntó Aisha. El peliazul mantuvo su mirada en este, entonces apuntó a cierto sector.
- Aquí. – Las demás dirigieron su mirada al punto que señaló Kai. – Este terreno, si lo observamos bien, parece ser idóneo para esconder a una persona importante. – Era un terreno llano y abierto.
- Ese fue el que exploramos. – Señaló Aisha. - ¿Está seguro de eso mi señor?
- Lo estoy. – Lo decía mayormente porque tiene la experiencia de las pandillas, de algún modo los pandilleros prefieren luchar en terrenos planos y abiertos. – Este sitio es el mejor para concentrar el ataque.
- Podemos realizar una estrategia con base en ese sitio. – Señaló Hinari. – Shuri-chan.
- Sí, entonces lo que vamos a hacer es…
Pasó un tiempo, los diversos escuadrones se estaban preparando para atacar al ejército de los turbantes amarillos, en lo que se preparaban, Kai estaba observando al frente con su arma en mano.
- Mi señor. – Aisha llegó por detrás. – Nuestros soldados ya se encuentran listos.
- Entendido. – Se dio la vuelta. – Acabemos con esto lo más rápido que se pueda.
- Sí. – Respondió la pelinegra con seriedad. Kousonsan comenzó a decir unas palabras para animar a su ejército en la batalla que estaba por venir, ya se había decidido que atacarían cada campamento que hubiera pero en general, el campamento llano donde estaría el general es donde Kai iría al ataque, acompañado de Aisha y Sei, Rinrin quiso acompañarlos pero fue designada al ataque de otro campamento, por más que se quejó, Aisha la obligó a atacar y Kousonsan se encargaría del último. De tal modo ya todos estaban listos.
- Muy bien, es hora, que pidan piedad. – Señaló Kai. Los grupos comenzaron a moverse para iniciar el ataque, Kai iba encima de un caballo junto a las dos chicas.
El campamento enemigo estaba tranquilo, sin creer que muy pronto iban a ser atacados por un ejército que no se esperaban para nada del mundo. Los soldados de los turbantes amarillos estaban muy tranquilos en aquel momento, sintiéndose satisfechos y victoriosos.
- ¡Eso, beban todo lo que quieran! – Estaban festejando luego de haberse apoderado de las aldeas cercanas, claro que sin idea de lo que estaba a punto de ocurrir. Una campana de alarma comenzó a sonar en ese momento, alertando a los soldados enemigos.
- ¡Nos atacan, es el enemigo! – La señal llegó demasiado tarde cuando vieron la caballería y varios soldados de infantería avanzar en ese momento, al haberlos tomado de forma desprevenida, no tuvieron tiempo de prepararse al respecto y tomar sus armas.
- Adelante, no permitan que contraataquen. – Informó Aisha, ella junto a Sei y Kai iban avanzando velozmente, el peliazul sonrió.
- Esta es la mejor forma de resolver las cosas. – Kai logró derribar a unos tres soldados, de tal modo la avanzada pudo apoderarse del campamento enemigo en cuestión de minutos.
- A fin de cuentas, siguen siendo bandidos. – Sei se hundió de hombros. En ese momento un soldado llegó para informar algo a Aisha.
- Parece que Rinrin y Kousonsan también lograron capturar los otros campamentos, pero no hay señal del general enemigo.
- Parece que nunca estuvo aquí presente para empezar. – Respondió Kai. De todos modos no fue una total pérdida de tiempo debido a los soldados que lograron capturar y entonces apresarían por sus crímenes.
En cuestión de tiempo terminaron volviendo a su campamento de reunión a dar informes de lo ocurrido mientras los otros soldados mantenían a los presos quietos, Shur y Hinari escuchaban atentamente.
- Así que el general enemigo no estuvo aquí.
- Que decepción, esperaba pelear contra él para ver qué tan fuerte es. – Rinrin se veía molesta.
- ¿Algún informe de los demás ataques a otros campamentos? – Preguntó Aisha, Kousonsan asintió.
- Sé de qué también los reinos de Gi y Go atacaron puntos estratégicos y lograron acabar con estos pero igual no obtuvieron rastro de algún general enemigo.
- Supongo que se están escondiendo, no deben de querer ser capturados. – Pensó la pelinegra, Kousonsan sonrió.
- Aprecio realmente que me prestaran su ayuda aunque no era obligatorio que lo hicieran.
- Era lo menos que podíamos hacer, debemos de proteger estas tierras después de todo. – Respondió Aisha de regreso. – Igual, es lo que mi señor hubiera hecho desde un principio.
- Hay que regresar el favor después de todo. – Sonrió Kai, con eso el ejército conjunto había terminado y entonces solo podrían regresar de vuelta a la ciudadela, así Kai junto a las chicas y los soldados avanzaron de regreso.
- No me quedé satisfecha, quería pelear más. – Empezó a quejarse Rinrin. – Onii-chan, cuando volvamos, entrena conmigo, por favor~ - Le hizo ojitos, Aisha golpeó a la pequeña pelirroja en la cabeza. – Auch.
- Rinrin, mi señor aún tiene muchos deberes por realizar, no tienes por qué molestarlo.
- SI tanto quieres entrenar, estoy aquí. – Se ofreció Sei. Kai estaba feliz de ver que al menos la batalla terminó sin muchos problemas.
- Kai-san. – Shuri se acercó al peliazul. – Respecto al resultado de la batalla… hay algo que me inquieta de todo esto.
- ¿Puedes decirme que es? – Preguntó este, la pequeña asintió.
- El hecho de que simplemente enviaran tropas a atacar sin ningún tipo de general, me hace creer que fue como una especie de prueba para observar el estilo de batalla de nuestras tropas… sé que puedo estar siendo paranoica, pero debe haber algo detrás de todo esto.
- Lo entiendo, igual se me hizo raro lo fácil que fue acabar con ellos, de todos modos, tenemos que estar atentos a lo que venga. – Ella asintió. Un tiempo después finalmente pudieron volver a la ciudadela y continuar con sus asuntos normales, ahora el peliazul de nuevo tenía toda una montaña de papeles por firmar, al verlos, soltó un suspiro. – Parece interminable…
- Jeje, no debe ser fácil ¿cierto? – Touka estaba al lado, para aligerarle la carga, ella apartó una parte de los papeles para firmar igual. – Mientras los dos hagamos esto juntos, acabaremos pronto.
- Gracias por todo Touka. – Sonrió Kai. Los dos comenzaron a firmar y revisar los papeles, con el paso del tiempo, la montaña comenzó a hacerse más pequeña hasta que finalmente no quedó ninguno, Kai estiró los brazos. – Hemos terminado… estos asuntos oficiales son toda una lata de hacer.
- Buen trabajo Kai-san. – Touka sirvió té a este, él aceptó.
- Igualmente Touka. – Se pudo relajar en aquel momento. - …
- ¿Tienes algo en mente? – Preguntó ella con curiosidad.
- Es solo lo de la batalla de esta mañana, que fue demasiado fácil.
- Sí, Pairen-chan también me había hablado de lo mismo, que cree que hay algo más al respecto. – Ella se sentó a un lado. - ¿Crees que haya otra batalla?
- Lo más posible, para eso necesitamos fortalecernos más para lo que esté por venir. – Señaló el peliazul, por ahora su ejército seguía siendo pequeño en comparación a las potencias de los otros reinos, así que para la siguiente batalla tenían que estar más que preparados para cuando llegue en ese momento.
- Mi señor. – Un soldado entró en aquel momento, el peliazul enarcó una ceja. – Acaba de llegar un mensaje de Kouchuu Kanshou, desea reunirse con usted.
- Kouchuu Kanshou… (Es otro general importante en la historia de los tres reinos, si de algo quiere reunirse conmigo debe ser importante… quizás conseguir su favor lograría darnos más fuerza.) Muy bien, nos reuniremos con él. – Fue su decisión, si algo podrían sacar de reunirse con ese general, les ayudaría en el futuro y un aliado más no estaría nada mal para él.
Kai y las chicas se pusieron en camino al territorio de Kouchuu para reunirse con este y tratar los asuntos respectivos, como ambos territorios son bastante cercanos, no había problema alguno y el viaje no sería largo, estaban avanzando en caballo en aquel momento.
- En serio mi señor, debió avisarme antes. – Reclamó Aisha, estaba algo molesta porque el peliazul no discutió con ella el asunto de la reunión.
- No creo que sea algún problema, ya que es solo una invitación.
- ¿Cómo puede asegurar que no es una trampa? – Preguntó ella.
- Confío en mis instintos. – La respuesta no fue del todo satisfactoria para la pelinegra.
- Igual creo que una reunión con Kouchuu será algo beneficioso. – Respondió Shuri. – ya que nuestros territorios son prácticamente vecinos, tener su apoyo es de gran utilidad e incrementaría nuestro ejército si sumamos a sus hombres.
- Si es fuerte, quiero pelear contra él. – Exclamó Rinrin, ya que parecía que era una decisión unánime, Aisha no pudo decir nada al respecto.
- Muy bien… pero la próxima vez avíseme igual mi señor, yo no puedo quedarme sin saber nada. – Fulminó a Kai el cual sintió escalofríos.
- Muy bien. – El viaje continuó, no les tomó mucho tiempo hasta que llegaron a la pequeña ciudadela parte del territorio de Kouchuu, solo tenían que ir a su castillo para hablar y entonces decidir los términos de la reunión, justo enfrente estaban dos soldados.
- Alto ahí ¿Qué asuntos tienen? – Preguntó uno de ellos. Kai mostró la carta que llevaba y este la leyó. – Entiendo, pueden pasar, Kouuchu-sama les recibirá en un momento.
El grupo entró al castillo para ir a esperar en la sala principal, era bastante sencilla, al ser un territorio pequeño, que su señor feudal cuente con poco era de esperarse, no es como una Kousonsan que posee gran parte y el apoyo del emperador.
- ¿En qué momento vendrá? Y al menos espero que traiga alcohol. – Exclamó Sei, Aisha la vio.
- Esta reunión no es para beber, solo esperemos que no exija demasiado. – Rinrin estaba observando por la ventana al jardín.
- Que aburrido es esperar… - Soltó un bostezo, en ese momento se asomó una figura, era una niña pequeña de cabello color lila. – Hola.
- … Hola ¿esperan a mami? – Preguntó esta.
- ¿Y esta niña? – Sei se asomó. - ¿Acaso será hija de alguna sirvienta de la casa?
- ¿Quieren jugar? – Preguntó, no parecía que iba a aceptar alguna negativa.
- Escucha, nosotros vinimos a…
- Aisha, espera ahí. – Kai se levantó, interrumpiendo a la pelinegra. – Hola ¿Qué trae a una pequeña aquí?
- ¡Quiero jugar! – Exclamó levantando los brazos, el peliazul sonrió, sujetándola en el aire. - ¡yaaay~!
- Claro, no creo que sea una molestia, vamos afuera.
- ¡Siii! – Esta se veía feliz, Aisha solo pudo soltar un suspiro mientras que Touka una risa.
- Kai-san parece ser bueno con los niños.
- Yo cuidaba a los hijos de un familiar hace tiempo, de ahí es que se cómo tratar con ellos. – Respondió, saliendo junto a la pequeña al jardín. – Entonces ¿Qué quieres jugar?
- Eh, esto, podríamos jugar a las atrapadas, atrápame si puedes.
- Muy bien, te voy a atrapar. – Empezó a perseguir a la pequeña la cual estaba riendo y divirtiéndose en lo que él iba atrás de ella, la escena realmente daba un aire bastante parental entre ambos.
- Oye Aisha ¿no te parece que Kai-kun sería un excelente padre? – Preguntó Sei lo cual sorprendió a la pelinegra.
- ¿A-A qué te refieres?
- Nada~ solo me imagino que quien se case con él será afortunado. – Sabía que se estaba burlando de ella, Aisha solo pudo sonrojarse levemente, no es que ella pensara en que su señor pueda ser el padre de sus hijos… pero se estaría mintiendo a sí misma si dijera que no pensó en ello.
- Te tengo. – Kai pudo agarrar a la niña y la levantó, esta estaba riendo muy divertida. – Ahora no puedes escapar.
- Jejeje eres muy bueno onii-chan.
- Soy fuerte y veloz.
- Juju, veo que se divierten con mi pequeña. – Escucharon una voz adicional, una mujer apareció en aquel momento, poseía un largo cabello de color lila y un vestido el cual acentuaba bastante su figura, dejando ver su busto en parte y parte de su muslo, todo acerca de ella gritaba que era bastante madura y sexy, Kai carraspeó su garganta.
- ¿Eres la madre de esta pequeña?
- Claro, me hace feliz que jugaras con ella. – Esta sonrió. – Permítanme presentarme, soy la señora feudal de esta tierra, Kouchuu Kanshou. – Se presentó, Kai solo soltó un suspiro.
- (Me lo esperaba…) Me llamo Sawamura Kai, señor feudal.
- Claro que lo sé, he escuchado todo acerca del enviado del cielo, me alegra que aceptara mi invitación y que igual sea más amable de lo que se habla.
- ¡Mami! – La pequeña corrió hacia su madre la cual abrazó. – Onii-chan es muy bueno conmigo, jugamos juntos.
- Eso veo Riri ¿lo quieres?
- ¡Sí! – Exclamó la ahora llamada Riri, Kouchuu sonrió.
- Entonces Sawamura-sama, empecemos la reunión.
Fueron a otra sala para hablar, esta tenía una mesa en la cual se sentaron los dos, su hija estaba afuera jugando ya que el asunto que iban a hablar era algo de adultos, le dijo que saliera ahí, del mismo modo Kai envió a Rinrin a entretenerla.
- Entonces Sawamura-sama, vamos a hablar. – Ella agitó su cabello. – No quiero que esto se alargue demasiado así que quiero ir al punto, estoy dispuesta a que nuestras ciudades colaboren juntas, tener una alianza en la cual nos apoyaremos con soldados y cuando una ciudad esté en peligro, la otra ayudará ¿Qué dices?
- Eso… entonces ¿sería prestar soldados cuando el otro lo requiera? – Preguntó él.
- Ese es el punto, después de todo cuentas con generales muy fuertes, las tres que van contigo son realmente fuertes, puedo verlo, e igual esa chica… - Miró a Touka la cual se puso tensa. – Ella tiene algo de especial igualmente… ir contra ti como un enemigo es un grave error que no deseo hacer, más que nada porque me preocupa mi hija… no quiero que se vea involucrada en una guerra y si ella puede ser feliz, es lo único que deseo como madre.
- Ya veo… - Se cruzó de brazos. – No tengo problema en forjar esta alianza, puedo respetar la alianza y sé qué harás lo mismo.
- Es bueno saberlo. – Ella sonrió. – Eso me quita un peso de encima, espero que tengamos una buena relación. – Extendió su mano para un apretón, Kai lo aceptó.
- Igualmente… ahora, no sé si sea el mejor momento, pero podríamos poner esa cláusula en acción. – La pelilila enarcó una ceja, ya entonces este le contó sobre los turbantes amarillos y que necesitan soldados para pelear.
- Entiendo, claro que puedo proporcionar ayuda ahora mismo, igualmente iré a pelear junto a ustedes, si no tienen problemas.
- Por supuesto, gracias por todo Kouchuu-dono. – Respondió Aisha con una reverencia, la mujer soltó una pequeña risa.
- No es por nada, y ya que seremos buenos aliados, no tengo problemas en que me llamen por mi mana, Shion.
- Muy bien, entonces Shion, un gusto. – Respondió Kai.
- Por supuesto, Kai-sama.
Luego de haber hecho esa alianza con Shion y ahora tener más ayuda a futuro, el grupo hizo su regreso a la ciudadela para continuar con sus actividades diarias, en aquel momento Kai había terminado sus deberes, entonces Aisha entró a su oficina.
- Mi señor.
- Aisha ¿necesitas algo?
- No realmente, solo vengo a reportar que hemos terminado con el adiestramiento diario de los soldados.
- Oh, buen trabajo. – Este sonrió, estirando sus brazos. – Igualmente ya terminé de firmar papeles… estoy agotado y quisiera hacer algo distinto.
- En ese caso mi señor ¿no desea ir a hacer una ronda de guardia? – Sugirió la pelinegra, aquello le pareció una buena idea.
- Claro, como actualmente Kousonsan llamó a Touka para beber té juntas y las demás están ocupadas, no tengo nada qué hacer.
- Entonces mi señor, vamos. – Salieron del palacio para comenzar a dar la vuelta por la ciudad, el peliazul necesitaba algo de aire fresco por lo que eso le iba bien.
- Buen día mi señor.
- Onii-chan, vamos a jugar.
- En otro momento. – La gente de esta apreciaba mucho a Kai debido a todo el esfuerzo que ha hecho por reconstruirla y mejorar la economía, Aisha se sentía feliz al verle ser la clase de señor que esperaba que fuera.
- (Sé que me lo repito constantemente, pero me alegra que mi señor sea buena gente, es lo que esperaba en cuanto a seguir al enviado del cielo.)
- ¿Están en una cita?
- Jeje, nuestro señor también parece ser un galán con las damas.
- ¿Eh? – Aisha escuchó esos comentarios de unas señoras lo cual la hizo avergonzarse, su rostro se puso rojo.
- (N-No es cierto, yo soy una guerrera, soy el arma de mi señor, yo jamás podría ser alguien de ese modo para él, yo…)
- ¿Aisha?
- ¡Wuaaah! – Fue sorprendida por la voz del peliazul que la despertó de sus pensamientos. - ¿S-Sí?
- ¿A que vino la sorpresa? – Enarcó la ceja, Aisha no podía sacar esos pensamientos y hacía que mirar a Kai al rostro fuera complicado.
- N-No es nada, lo juro… - Desvió su cara, entonces carraspeó su garganta. – E-Entonces, sigamos patrullando. – Se adelantó, Kai simplemente la siguió para continuar la patrulla. Ahora que le habían metido ideas, Aisha no podía dejar de pensar en que estar los dos solos si parecía alguna especie de cita, después de todo son hombre y mujer, pero ella se designa a sí misma como una guerrera, es un arma antes que mujer.
- Oh mi señor, tenemos exquisita comida aquí ¿quiere pasar? – La dueña de un restaurante les ofreció pasar.
- Aisha, ya que estamos aquí ¿Qué dices si comemos algo?
- ¿Oh? Claro. – Ella aceptó, Entraron al restaurante y se sentaron en una mesa, dejando su arma a un lado, esperaron un rato, entonces ella se fijó en algo. – (¿Eh? ¿Por qué solo hay parejas aquí dentro?)
- El día de las parejas dará inicio. – Anunció una camarera, dejando boquiabierta a Aisha.
- (¡Parejas! ¡Que diablos es esto!) – Cubrió su rostro. Ese día estaban haciendo un descuento especial a las parejas que entraran al restaurante y de tal modo recibirían comida especial hecha para ese único evento, la camarera comenzó a llevar platos, primero comenzando con un platillo de carne con forma de corazón.
- Disfruten~
- Wow, se ve buena. – Comentó Kai, por el otro lado Aisha no podía estar más avergonzada. – Vamos Aisha, comamos.
- S-Sí mi señor… - Comenzaron a comer, la pelinegra se fijó en la mesa de al lado, la mujer estaba alimentando a su pareja, haciendo que abriera la boca, las mejillas de Aisha se pintaron de carmesí, pasó una escena igual junto a Kai por su mente. – (¿Qué estás pensando Aisha? Nunca podría hacer algo así, pero… ¿acaso mi señor haría algo así?)
Kai continuó comiendo, entonces miró a la pelinegra, esta levantó el tenedor con un pedazo de carne.
- Esto… diga ah…
- ¿Aisha? – Solo podía alternar la mirada entre el rostro avergonzado de Aisha y el tenedor que estaba cerca de él, le tomó al menos unos treinta segundos de procesamiento para saber lo que estaba haciendo.
- N-No me deje así… - Exclamó con vergüenza, Kai asintió, también algo avergonzado.
- E-Está bien… - abrió la boca, aceptando el pedazo que le invitó Aisha, él realmente no esperaba que algo así se diera. – Es bueno…
- Gracias… - Ahora el ambiente entre ambos estaba realmente incomodo, al final que terminaron de comer, pagaron para luego salir. - … Y ¿le gustó?
- Claro… - Carraspeó su garganta. – Fue una buena comida.
- Me alegra… - Ninguno de los dos sabía que decir, ahora mismo Aisha quería golpearse a sí misma por generar una situación así, solo esperaba que Kai no piense en algo equivocado de ahora en adelante.
- Aisha, esta situación no nos calza bien. – El peliazul sonrió. – Fue divertido realmente, así que no me molestaría si lo repitiéramos en otra ocasión.
- ¿En serio? – Aquello sorprendió a la pelinegra.
- Claro, no hay nada de malo en que salgamos como algo más que solo señor y vasalla ¿no es así? Somos amigos después de todo.
- Amigos… claro. – Ella finalmente pudo relajarse y sonreír. – Si hay tiempo libre, podríamos volver a salir en otra ocasión.
- Por supuesto, además es divertido estar contigo.
- Es bueno saberlo… entonces ¿seguimos patrullando?
- Claro. – Los dos continuaron con su patrulla y Aisha estaba feliz de que pueda tener más oportunidad de salir con su señor, pero dentro de lo que cabe, ella no se conformaría con ser solo su amigo o su vasalla, buscaría algo más… y se esforzaría por conseguirlo.
- Onii-chan. – Rinrin se apareció en aquel momento que Kai estaba tranquilo tomando té, el peliazul dejó a un lado la taza. – Vamos a jugar.
- Rinrin, tus juegos siempre involucran cosas muy rudas. – Respondió él.
- Es que eres el único que me sigue además de Aisha y Sei pero ellas no quieren. – hizo un puchero, Kai soltó un suspiro.
- Bueno, terminé mi trabajo por ahora, así que no tendría problema ¿Qué quieres hacer? – Eso puso feliz a la pequeña.
- Jeje~ entonces salgamos al bosque.
Tal y como señaló ella, estaban a las afueras de la ciudad, no iban en caballo porque ella no lo consideraba necesario, según ella misma, descubrió un sitio secreto que quería mostrarle al peliazul, por lo cual estaban dirigiéndose a ese mismo.
- ¿Qué tan lejos se encuentra? – Preguntó él, la pelirroja volteó a verla.
- No muy lejos, sigamos. – Fue todo lo que respondió, así continuaron avanzando entre los árboles hasta que comenzó a verse la luz más adelante. – Es ahí, vamos.
- Ok, ya voy. – Siguió a la pequeña conforme más se fueron acercando al sitio, entonces una vez la luz se hizo clara, pudo observar de lo que se trataba. – Este lugar…
- Jeje, impresionante ¿no? – Se trataba de un lago cristalino, el agua era totalmente clara con una hermosa flora que lo rodeaba, parecía como un sitio paradisiaco dentro de ese bosque. – Encontré este lugar mientras hacía guardia y me pareció grandioso, así que quería mostrártelo onii-chan.
- Debo decirlo, es un gran lugar. – En ese momento Rinrin se quitó sus botas y metió los pies al agua.
- Ahhh… está fría pero rica, vamos onii-chan, mete los pies.
- Muy bien. – Hizo lo que ella dijo, igual se quitó sus zapatos y entonces metió ambos pies. – Es verdad, se siente fresco.
- Toma. – Ella le arrojó algo de agua, salpicándolo.
- ¡O-Oye, que me mojarás!
- Jeje, esa es la intención. – Ella sonrió de forma traviesa, Kai decidió seguirle el juego.
- Entonces haré lo mismo. – Igualmente le arrojó agua, continuaron jugando de ese modo, la pequeña realmente se estaba divirtiendo y es algo que Kai quería. Ella sigue siendo una niña, así que mantenerla en asuntos adultos no era lo mejor, igual deseaba que se comportara más como alguien de su edad por lo que momentos como esos eran realmente apreciados.
Un rato después, se calmaron y simplemente se quedaron descansando mirando al frente, la pelirroja se arrimó al lado de Kai, recostando su cabeza en el regazo de este mientras él acariciaba su cabeza.
- Jeje, eso fue divertido, gracias por venir conmigo.
- No hay de qué, incluso momentos de paz como estos son apreciados.
- La próxima vez podríamos venir con Aisha, Sei, Touka, Shuri y Hinari. – Sugirió ella, al peliazul le pareció buena idea.
- Por supuesto, podríamos hacer un picnic en este lugar, comer deliciosa comida y demás. – Los ojos de la pequeña se iluminaron.
- Eso me gustaría, es una promesa ¿sí? – Extendió el dedo meñique, Kai sonrió, entrelazando su dedo con el de Rinrin.
- Claro, una promesa. – Continuaron de ese modo durante un rato más, esa tarde fue lo más relajante que Kai había vivido desde que llegó a ese mundo y esperaba poder tener más momentos así.
Kai se encontraba realizando patrullaje por la ciudad, al menos podría decirse que la seguridad se había reforzado y varios crímenes menores habían sido detenidos antes de tiempo, así que simplemente era formalidad.
- Mi señor. – Escuchó a alguien llamarle, se trataba de un mercader. – Por favor, venga.
- ¿Sí? – Enarcó una ceja, fue con este para saber que problema tiene. - ¿Pasa algo?
- Ayúdeme por favor, una mujer no ha dejado de beber todo mi alcohol, a estas alturas pronto se acabará todo lo que traje. – Pidió a lloros, el peliazul se apiadó de este así que fue a descubrir de que mujer se trataba, así fue al puesto del mercader y pues… no estaba sorprendido.
- Oh, pero si es Kai-kun, hola~ - Sei estaba ahí sentada en una mesa con múltiples botellas vacías de alcohol. - ¡Otra más, por favor!
- Por favor señor, deténgala, se lo suplico. – Se suplicó de la camisa de su uniforme, este solamente soltó un suspiro.
- Yo me encargo. – Respondió en lo que el mercader le agradeció con todo, se acercó a la mesa donde estaba la peliazul que se encontraba ebria. – Sei, deberías dejar de beber, ya estás muy ebria.
- ¿Eh? Pero sí no he tenido suficiente, veinte botellas no es nada para mí, por favor Kai-kun, déjame beber unas cinco más~ Auch. – Le dio un golpe en la cabeza a la chica.
- Vas a dejar sin alcohol a este pobre hombre, ya hasta me pide de rodillas que te arrastre, así que terminas en este momento.
- … Buuu~ no es justo. – Hizo un puchero pero no fue suficiente para que Kai se apiade de ella. Ya entonces sujetó su mano para llevarla.
- Listo, no causará más problemas. -Le habló al mercader.
- Muchas gracias mi señor, se lo agradezco profundamente. – Se despidió de este y entonces ambos se fueron, la peliazul estaba que se tambaleaba.
- Wow, apenas y puedes caminar. – Tuvo que sujetarla fuertemente.
- Ah… es que bebí demasiado, lo siento Kai-kun… por llevarme de este modo.
- No es problema alguno, pero de este modo no podrás caminar bien, hagamos algo. – En ese momento el peliazul tomó a Sei y entonces la colocó detrás de él, haciendo que se sujete sobre su cuello mientras la llevaba en sus espaldas, eso la sorprendió. – Listo, ahora es más fácil.
- Kai-kun… no es necesario que me lleves de esta forma, puedo caminar.
- Tonterías, solo deja que te lleve a tu habitación de esta forma, tienes que dormir bien y luego te llevaré agua para que no te de una fuerte resaca.
- … Jeje, muy bien… - Ella no dijo nada más y se dejó recostar, Kai sentía dos cosas suaves presionándose contra su espalda pero no pensó en ello, Sei estaba ebria así que aprovecharse de ella no era correcto. – Kai-kun, gracias por ser amable conmigo…
- No es nada, somos amigos, así que es normal que nos apoyemos de este modo.
- Es verdad… anteriormente solo me la pasaba tomando trabajos temporales y siendo una guerrera ambulante, nunca antes pensé establecerme bajo el mando de un señor, pero… me alegra que sea contigo, siempre voy a ofrecer mi fuerza para que consigas tus objetivos… será mi objetivo en la vida de ahora en adelante.
- Jajaja, parece que el alcohol te hace decir cosas vergonzosas. – Exclamó el peliazul entre risas.
- Lo sé… pero es lo que siento realmente… ah… tengo sueño, quiero dormir…
- Muy bien Sei, duerme, cuando lleguemos a tu habitación, te dejaré descansar.
- Excelente… buenas noches… - Ella cerró los ojos, dejándose caer al sueño, Kai sonrió suavemente mientras siguió caminando con ella a sus espaldas.
- Buenas noches Sei. – La siguió llevando hasta el palacio para que pudiera descansar, Sei se había vuelto una gran amiga en ese poco tiempo que está con ellos y ella realmente ofrecería su fuerza a Kai, el camino fue silencioso pero ameno para él, la peliazul igual se sintió cómoda, puede decir que ha sido como un sueño para ella.
Aquí estamos con el quinto cap, si pasó un tiempo para actualizar pero los días si han sido pesados últimamente para mí con trabajos de la Uni y demás, ya esta parte solo puse un poco de antesala a batallas y el resto de interacción con las chicas, no pienso pasar aún directamente al asunto de los turbantes así que en el siguiente cap veremos más momentos entre Kai y las chicas ya que igual deseo desarrollar esa parte en las relaciones, por el momento eso es todo, nos vemos en el próximo cap. Saludos.
