enterizo de baño: En un planeta en dónde puede no haber agua para el baño, el enterizo crea rocío que permite la higiene de cada individuo. No son trajes de baño, sino diseñados para cada individuo.
sensor tácil: permite transferir una sensación de la piel del individuo al receptor del holograma. DMitr es igualmente muy sensualmente atrevido con lo suyo.
Salón asignado a la Preceptora
Momentos más tarde.
La preceptora esperaba a Dam Rea para hablar de los preparativos.
Los nuevos, claro está.
Con la venida de la Reina, había llegado la (nueva, cambiaba en cada ciclo, y la túnica era parte del ajuar de la Colomba después, un rarísimo honor) túnica de la Colomba, y ya estaba en proceso de ser ajustada a Niña Ro.Z.
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Cuando la Reina terminara la inspección de los Escuadrones, sería el momento de la Ceremonia de la Colomba, el final de la Niñez.
Todas las Niñas y Niños que pasarían la Ceremonia (entre los 16 y los 18 ciclos, la gran mayoría), dejarían sus lazos del pelo de la Niñez, para volverse Féminas y Seculares.
Algunos irían -posteriormente- a la Academia Estelar, y otros, a ser formados para su nueva vida como Seculares.
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Pero la Colomba, la portadora de la luz del final de la Niñez, se reuniría con las otras Colombas en una Ceremonia en Solaris, en dónde ellas mismas dejarían de ser Niñas, y entrarían en sus nuevas vidas como las Fortunatas, las Féminas bendecidas por el Logos Lucis, y sus mensajeras.
Y serían llamadas así hasta entrar en un enlace, o hasta que surgiera la nueva Colomba, en un próximo ciclo.
Igualmente, serían las primeras entre todas las Niñas y los Niños, en entrar al nuevo ciclo y sólo después de ellas, lo haría el resto.
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Muchas nunca volverían a sus hogares de origen.
Porque ser la Colomba era un gran honor, y muchas entraban en uniones en esos mismos días.
Y eso le esperaba a Ro.Z.
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Su vida ya había sido trazada.
Sería Colomba.
Viajaría muy lejos de su hogar.
Se uniría a su Primer Consorte.
E ingresaría a la Academia Estelar.
Con suerte, se perdería en el espacio (pero no del la cama de él, ¡claramente!, que era lo que él -y todos- parecían esperar).
¡O eso esperaba ella!
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Aunque sería una Segunda Consorte, entrar en el Núcleo de la Reina era todo un inesperado honor para alguien como Niña Ro.Z.
Y había que prepararla.
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Dam Rea llegó después de la reunión con la Reina, junto a sus acompañantes -todas Miz de su propio clan, ya que en el de su Primer Consorte no habían-, a discutir el asunto con Miz KirVa y el resto de las personas que habían llegado a su convocatoria: Asistentes, Modistas, Artesanas y de todos los ámbitos que pululaban en el hogar del Clan.
"Gracias a todas por venir", llamó su atención de su imparable cháchara, "cómo ya deben saber, La Reina ha considerado a Niña Ro.Z para ser la Segunda Consorte del Guardia Superior DMitr, de su propio núcleo", hubo un murmullo generalizado.
Algunos grititos y aullidos y suspiros ahogados se dejaron oír.
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DMitr gozaba de fama entre las féminas de ser tan serio como atractivo a los ojos, y más de una quiso ese rol para sí misma, en algún momento... y otras aún lo ansiaban, claro está.
"Quiero que revisen todos los baúles de todos los ciclos de Debutantes que encuentren, ¡y de cualquier parte!", movió las manos ampliamente, indicando que no dejaran habitación en la que no pidieran ver que podían utilizar, "algo de eso le puede servir... Reúnan lo necesario -de dónde sea-. Niña Ro.Z entrará al núcleo de la Reina en poco tiempo, y no debe parecer que la arrojamos al espacio sin nada... además de ser la Colomba, y su túnica debe quedar lista pronto, no podemos dejar mal al clan".
Niña Ro.Z mantenía una mirada fija, serena, fría y apacible ante todo eso, mientras traían la túnica blanca y se la ajustaban, para mostrar porque había sido escogida Colomba.
Algo raro había ahí, porque le pidieron usar un enterizo de baño -de esos apegados y del color de la piel- para ajustarle la túnica.
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Entonces, llamaron a la puerta, y Miz KirVa abrió.
Un nervioso asistente miraba con curiosidad al cúmulo de féminas reunidas en un solo lugar.
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"¿Ejem?", carraspeó Miz KirVa.
"El Capitán DMitr solicita audiencia con su prometida, Niña Ro.Z". Dijo con un hilillo de voz.
Murmullos excitados se oyeron en el salón.
Incluso Niña Va'Liz asomó, al ver el barullo.
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"¡Claro, que conecten la comunicación!", pidió Dam Rea.
Un holograma a cuerpo completo (¡Y qué cuerpo!; murmuraban algunas) se proyectó en el lugar.
DMitr, ya convertido en Capitán, estaba ahí de pie, una pequeña sonrisa que llegaba muy adentro de sus ojos.
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De pronto, Niña Va'Liz dio un grito y notaron que él observaba a NIña Ro.Z, apenas cubierta con la túnica blanca de la Colomba... que dejaba notar su cuerpo completamente.
Una de las Miz corrió a cubrirla, entre risitas.
"Capitán DMitr, felicitaciones por su promoción a Capitán. Soy Dam Rea, Primera Consorte de Lieg ErK", llamó su atención presurosa.
Su mirada de lujuria ya derretía los polos helados, y Ro.Z enrojecía como un atardecer brillante.
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"Dam Rea, mis saludos. Sólo deseaba saludar directamente a mi prometida, ahora que las Capitulaciones están cerradas... Aunque protocolarmente sigue siendo una Niña, el compromiso ya permite llamarla Miz, así que Miz Ro.Z, ¿cómo estás?, ¿hay alguna cosa que desees que tenga para tí en Solaris?".
Y al sonreirle, sus ojos brillaron.
Era evidente que Ro.Z era de todo su gusto.
"Yo... ¡es aún tan de improviso!, ni siquiera sé, Capitán DMitr. Es decir... yo...".
"No te apures, mi bella Ro.Z. Lo comprendo bien. No se toma a la ligera ingresar a una unión, sea la Primera o Segunda. Me comunicaré más tarde, pero hasta entonces...", y el holograma parpadeó, y Ro.Z supo que (¡atrevidamente!), activó el sensor físico, y ¡sintió el roce de sus tibios labios sobre los propios!.
Y la imagen se apagó.
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"¿Eso... es un beso?", murmuró, tocando sus labios, que aun tilimbraban, trémulos.
Un murmullo generalizado se elevó.
Suspiros ya no ahogados se oyeron.
Y Dam Rea sonrió.
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"Si, querida. Eso fue un atrevido beso. Y no dudo que se vuelva más atrevido conforme pasen los días... es por eso que no volverás a estar sola, de acá a tu partida... Muchos... se van volviendo atrevidos y a pedir cosas de sus prometidas, comprometiendo su prestigio con osadas solicitudes. Ellos... son así. Su pulso y temperatura suben, su corazón se acelera, sus ojos se dilatan y en sus mentes, sólo hay un deseo..."
"¡Nosotras!", complementó otra de las asistentes, una experimentada artesana, que había visto partir a sus dos Consortes, y los había renovado al poco tiempo.
Toda una acaparadora, le decían.
Pero había muchos en las mismas circunstancias, y eran una raza que no gustaba de la solicitud ni soledad.
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"Veamos que encontramos ya. ¡Qué traigan mis baúles de Debutante!, partamos revisando ya".
Y todas se desperdigaron a buscar sus propios baúles y cosas, para volver pronto, con muchas cosas... algo extrañas.
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Los días fueron demasiado vertiginosos como para poder llevar la cuenta de lo que pasaba en cada uno de ellos.
De partida, desde ese mismo día, estuvo en (¡muchísimas!) reuniones holográficas con su prometido (no podía decirle de otra manera, ya que estaba todo acordado), y comenzar así el cortejo formal, requisito previo a cualquier enlace.
DMitr estaba siempre ocupado, pero buscaba ese poco tiempo diario para ella.
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Era atractivo, evidentemente.
Sus ojos y su cabello tenían un tinte como los atardeceres, y su piel brillaba a la luz.
Su voz era otra cosa que tenía a su favor.
Era capaz de derretir cables... y caparazones, con su sensualidad.
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"Estoy muy deseoso de tenerte entre mis brazos", le decía, "entre nuestra ceremonia y la partida del crucero de instrucción en el que iremos, podremos viajar a las lunas. Sé que te gustará... arden de deseos de conocerte", le ronroneaba al oído, derritiendo sus transistores... y más de alguna cosilla por ahí.
Sus ojos parecían derretir su ropa, también. Y más de una vez se sintió (totalmente) desnuda ante sus ojos penetrantes y profundos.
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Pero, para evitar que eso pasara, siempre había una (o varias) acompañantes en esas reuniones, para evitar que el prometido solicitara cosas impropias (y solía pasar), como que la prometida se desnudara o le mostrara partes del cuerpo, usualmente cubiertas.
"Tus chaperonas parecen querer desnudarme", le seguía susurrando, pero no es un arma la que guardo, es mi deseo por tí, mi bella prometida... los días son eternos, y las noches frías sin tenerte a mi lado... Cuando estemos en el crucero, será todo más difícil, y es por eso que quiero más tiempo para nosotros dos... ansío el tiempo para conocerte íntimamente".
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Fue en una de esas reuniones holográficas que DMitr se conectó usando su enterizo de baño, pues venía saliendo de él.
Su cuerpo se mostraba completo.
Cada curva, cada recodo, cada... escama o lo que fuera.
Y Ro.Z (aún con ropa de día), enrojeció como un atardecer.
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"Espérame acá. Quiero mostrarte como estoy arreglando nuestro habitáculo", y desapareció de escena, ¡para volver con algo así como un pantalón negro muy corto y apretadísimo, que... nada le ocultó.
Y no llevaba nada más que unas gotas de rocío en su piel, totalmente desnuda.
"No tengo más habitáculo asignado acá, así que en vez de cambiarme, estoy adecuando el que ya tengo... De todas maneras, en el Crucero de Instrucción, pernoctarás conmigo en mi cabina, así que es mejor para que te acostumbres a tenerme a tu lado. Y por supuesto, antes que te inquietes, mi Primera Consorte tiene su propio habitáculo, en dónde puede estar todo lo sola que desee. Y, como dictan las costumbres, he evitado visitarla, desde que se cerraron nuestras capitulaciones. Pero si deseas algo de esto que está ya, sólo dímelo. Por ahora, buena noche, mi bella prometida".
Y la imagen volvió a titilar, y no sólo sintió sus ardientes labios, sino que sus manos en su cuerpo, y casi se desmayó.
"Él está que te derrite, y está derritiéndose", le dijo Dam Rea, que era la chaperona en ese momento, "¡eso fue muy atrevido!, pero mucho... ¡casi completamente desnudo!. Lo hizo para aumentar tu deseo, evidentemente... ¡Ay Ro.Z", no tienes a qué negarlo. Se vé en tus ojos. Hay deseo en tí. Ahora ve a cambiarte, y a dormir. Mañana debemos seguir revisando baúles, y están comenzando a llegar los regalos para la Colomba, debes recibir uno a uno, y agradecerlos debidamente".
Era en esas fogosas reuniones (en que Niña Ro.Z necesitaba sacudirse a sí misma para recordar que eso no iba a pasar), que el otro plan en marcha parecía flaquear.
Solamente como referencia visual, el bóxer negro de Dimitri en la película de VA.
