Disclaimer

Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi de su obra Ranma 1/2. Sólo los utilizo para mi propio entretenimiento y el de los que leen. No obtengo ningún beneficio monetario por ello.


Se aceptan todos los comentarios y críticas que sean hechas con respeto. Comentarios ofensivos serán ignorados. Muchas gracias.


Campanas de boda

Ranma, descolocado por lo que hace un momento había oído, se fue corriendo por las calles de la ciudad sin saber muy bien que hacer o decir o adónde ir. Estaba completamente en shock y no podía pensar con claridad. Es decir, no podía pensar en absoluto. Su mente estaba en blanco. Mejor hubiese sido no haber ido a casa de Soun a intentar hacer las paces, así no se hubiese enterado de nada. Mousse y Akane serían en menos de un día, marido y mujer. Ella que era su prometida. Ése era su lugar no el de Mousse. Idiota. ¿Cómo podía decir semejante estupidez? Si él estaba ya casado aunque su matrimonio fuera un completo y rotundo desastre. Akane tenía derecho a buscar su propio camino y felicidad. ¿Cómo no podía aceptarlo?

– Maldito sea el día en que me encontré con ese viejo y me llevó a cometer la cantidad de errores que cometí. El más terrible de todos… – decía mientras golpeba una pared con los puños hasta que sangraron profusamente. Recordó su conversación con Ryoga y Shampoo hace tan solas unas horas y una mezcla de sentimientos, emociones en las que predominaba ante todo la ira, vinieron a su cabeza. Sentía que le explotaría en cualquier minuto. La condición en la que se encontraba lo llevó a alcanzar las fuerzas y el valor necesario para enfrentar la realidad.

– ¡Ukyo! – gritó mientras entraba a su casa. Su esposa estaba dormida en su habitación. Se sorprendió de que Ranma la llamara por su nombre y no por su apodo, como solía hacerlo. Sin duda, algo no trivial había sucedido. Apareció en la sala, despeinada y aún somnolienta. Ahí la esperaba Ranma, descompuesto.

– ¿Qué te dijo Shampoo ahora? – dio por hecho que era ella la responsable del estado emocional en el que se encontraba Ranma.

– La verdad. Ella y Ryoga sólo dijeron lo que pasó antes de mi viaje a China, viaje al que tú me acompañaste. Si realmente la amistad que tuvimos desde niños significó algo para ti, ¡espero escuchar la verdad de tu boca! – gritó descontrolado. Ukyo comenzó a respirar agitadamente.

– No sé de lo que hablas – le respondió nerviosamente, tratando de esquivar el asunto.

– ¿No sabes? Pues bien, te lo recuerdo: un hombre en el Café del Gato te confunde por una chica muerta que era hija de su maestro. Curiosamente, ese maestro apareció tiempo después por aquí con el famoso cuento de poder liberar a quienes tenían la maldición de Jusenkyo. Yo, el muy imbécil, confié en el viejo y me fui con él. ¿Y quién apareció en ese momento como por arte de magia? Mi ahora señora esposa la cual nos acompañó a pesar de que el anciano me había prohibido que alguien me acompañara. Pero, por alguna razón que creo empezar a comprender, permitió que fueras con nosotros. Evidentemente, ese alguien que no debía acompañarme no era nadie más que Akane. El resto ya lo sabes…

Ukyo bajó la mirada. Estaba visiblemente nerviosa. De repente, las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.

– No sé qué quieres que te diga – contestó al fin.

Ranma no podía creer lo que estaba escuchando. Temía perder la paciencia. No quería: a pesar de todo él seguía queriendo a Ukyo pero su actitud lo estaba desesperando. Por lo mismo, esperaba que lo que Shampoo le dijo no fuera cierto, al menos, no del todo. Aún tenía esa ilusión. Ranma suspiró profundamente.

– ¿Tú conocías a ese hombre desde antes, verdad? – gritó Ranma.

Ukyo seguía llorando. Esto suavizó en parte la actitud de Ranma quien moderó su tono de voz. Ella asintió con la cabeza.

– Sí pero créeme, yo no lo planeé. Las cosas se dieron sin que me detuviera a pensar en las consecuencias que podrían acarrear. Nunca fue mi intención herirte, sólo quería lo mejor para ti. Y para mí.

Ukyo comenzó a recontar la historia. Ella fue por Shampoo al Café por una de sus tantas peleas. Ahí se encontró con un hombre quien la llamó por otro nombre. Fue incómodo, ella no lo recordaba y no sabía de dónde podría haberlo conocido. Nunca lo había visto. Se sintió tan observada por él que decidió volver a su casa. No pasó mucho tiempo hasta que el hombre llegara hasta ahí para seguirla observando. Cansada por el acoso al que la estaba sometiendo decidió darle un escarmiento pero el hombre le dijo que ella era idéntica a la hija de su maestro que había muerto hace un tiempo atrás. Esa era la razón que lo tenía atrapado, por su apariencia.

– Qué pena por él – contestó Ukyo secamente para cortar la conversación. Cuando el tipo se fue, ella dio por finalizado el asunto. No esperaba volver a verlo nunca más.

No pasó mucho tiempo cuando llegó al restaurante un viejo chino quien, al verla, quedó pasmado. Inmediatamente comenzó a llorar. Al verlo así, le ofreció entrar y hasta comida gratis le dio como una muestra de empatía. No necesitaba decirle quién era, Ukyo ya lo sabía: era el maestro del hombre que había estado ahí un tiempo antes. El anciano le contó la historia de su hija, cómo un hombre de su aldea se había comprometido con ella y después la dejó por otra. Yun, que era el nombre de la chica, no lo pudo soportar y murió de tristeza unos meses después. Al escuchar el relato, Ukyo no pudo dejar de identificarse con la muchacha abandonada. La tristeza la invadió lo que fue notado por el viejo. Le contó su triste historia con Ranma; como ella lo adoraba pero él a ella no. Se desentendía de su compromiso. Al decir esto, Ranma se sintió mal pero no había más que él pudiera hacer. Él nunca correspondió al amor de Ukyo y, aunque al principio no se lo había dejado claro, ahora sí. Ella lo sabía.

– Lo sé, pero no puedo evitar quererte – le dijo desconsolada.

– ¿Qué pasó después? – preguntó Ranma bruscamente, volviendo la conversación a su cauce original.

Ukyo le contó que el viejo, conmovido por lo mucho que su historia se parecía a la de su hija, le ofreció hacer que Ranma se enamorara de ella. Según le dio entender, él tenía algunos conocimientos ancestrales que podían cambiar el corazón y los sentimientos de las personas. Cuando le preguntó donde estaba Ranma, Ukyo le indicó los posibles lugares en los que podía encontrarlo. Y lo hizo, a juzgar por lo que pasó después: el hombre llegó y le dijo que Ranma se iría con él a China.

– Si quieres que él te ame con toda el alma, ven esta noche – y le indicó el lugar por donde pasarían. El restcauo es historia sabida.

– Entonces, todo tu comportamiento en la cabaña ya lo tenías planeado – Ranma estaba realmente afectado por la revelación. No podía odiar a Ukyo. Al final, el gran responsable de toda la historia era él mismo quien, por su inmadurez, había jugado con los sentimientos de personas a las que realmente apreciaba. Pero tampoco esperaba que ella le hubiese hecho lo que le hizo.

– Al parecer, el viejo ese no era tan poderoso como decía. Si hubiese sabido que nos casaríamos pero aun así no llegarías a quereme, nunca hubiese aceptado el trato – dijo Ukyo sollozando –. Nunca dejarás de querer a Akane.

Ranma suspiró abatido.

– Eso ya es historia vieja: Akane se casará mañana con Mousse – Ranma estaba realmente desconsolado por todo esto.

– ¿Con Mousse? –. Eso Ukyo no se lo esperaba.

– Sí y no hay nada que yo pueda hacer para impedirlo. Es lo más triste de todo este cuento – dijo afligido.

– Perdóname. Lo único que he hecho es quererte, Ranma –. Éste la miró con una mezcla de dolor y decepción.

– Lo sé. Sin embargo, no era la forma. Todo el engaño ha herido a muchas personas. Todos terminamos siendo infelices: Tú, yo, Akane, probablemente Mousse. En fin, lo hecho, hecho está, no puedo volver el tiempo atrás y cambiar lo que pasó – Ranma dio por terminada la conversación y se fue a su habitación. Había sido mucho para una sola noche. Ahora necesitaba pensar y descansar. Aclarar sus pensamientos. Pero lo único que pudo hacer en ese momento fue lanzar con furia todo lo que se le puso por delante y posteriormente, llorar.

v. v. v. v. v

Shampoo se levantó temprano la mañana siguiente. Estaba más tranquila con respecto al asunto del túnel del amor y estaba dispuesta a comenzar a perdonar a Ryoga. Pero de a poco. Además, tenían que trabajar y ninguno de sus ayudantes estaba por ahí. No sabía dónde Ryoga había dormido por lo que se fue directamente a la habitación de Mousse para despertarlo. Y lo que vio no era lo que esperaba.

– ¡Pero qué es esto! – gritó espantada primero, encolerizada después.

En la cama de Mousse, él y Ryoga estaban durmiendo juntos. Ambos despertaron con los gritos. Shampoo estaba dispuesta a triturarlos a ambos en ese mismo momento.

– ¡Son unos desviados! – seguía Shampoo mientras Mousse se colocaba sus anteojos y miraba qué era lo tan terrible que había sucedido. Mayúscula fue su sorpresa cuando vio a Ryoga a su lado, aún aturdido por el sueño. Él se lo tomó con más calma.

– ¿Qué haces tú en mi cama? No recuerdo haber dormido contigo – le preguntó al marido de su amiga.

– En teoría sí. Shampoo me echó de nuestra habitación y bueno, tenía que dormir en algún lado. Además, este dormitorio fue mío alguna vez – respondió Ryoga recordando los tiempos en los que él y Shampoo comenzaban su relación.

– Ay Shampoo. Estaba tan cansado que no vi que él estaba aquí. De todos modos, no hicimos nada aunque pensándolo bien… – Mousse se acercó a Ryoga, fingiendo que intentaba besarlo. Ryoga trató de escapar como pudo.

– ¡Basta los dos de sus chistes! Si no recuerdan, hoy tenemos mucho trabajo para que la parejita esté con jueguitos ridículos – dijo Shampoo, todavía molesta por las niñerías de sus compañeros. Mousse dejó de jugar y se puso de pie de un brinco.

– Oh no. Hoy no trabajaremos – decretó resuelto.

– ¿Ah no? ¿Y quién lo ordena? – respondió Shampoo.

– Yo. Hoy es un día muy especial para mí y quiero que ustedes dos, a quienes considero como mi única familia aquí, me acompañen – dijo Mousse pensando que debían ser la familia más disfuncional que existía. Pero eran familia y se querían.

– ¿Y se puede saber por qué es tan importante? – Ryoga no entendía el por qué de tanto misterio pero agradecía que el anuncio de Mousse hubiese calmado la ira de Shampoo, al menos por un momento.

Mousse aclaró su garganta y, visiblemente orgulloso, contestó:

– Hoy es el día de mi matrimonio. Me caso amigos – dijo con una gran sonrisa.

Shampoo y Ryoga se quedaron con la boca abierta y luego miraron sorprendidos. Posteriormente, ambos rieron ante la broma de Mousse.

– ¿Y quién es la afortunada? – interrogaron.

– Akane Tendo.

Más rieron cuando escucharon el nombre de la escogida. ¿En qué mundo vivía Mousse? ¿Cómo iba a casarse con Akane? Pues, así era. Cuando Shampoo y Ryoga notaron que Mousse se veía muy serio y seguro de lo que decía, emperzaron a creerle.

La sorpresa era enorme. ¿Cuándo pasó todo? De un momento a otro Mousse pasó de estar loco por Shampoo a casarse con Akane. Era para no creerlo. Éste insistió; no era broma, ese día a las seis de la tarde él transitaría lentamente a la vida de casado. Y con Akane.

– Así es que, si no querías dormir conmigo, tendrás que hacerlo de todos modos algunos días, mi P-chan –, continuó Mousse con su fingido acoso a Ryoga.

Shampoo y Ryoga aún no se convencían de lo que escuchaban. ¿Por qué quería casarse con Akane? ¿Sólo por salvar el dojo? ¿Sentía algo más por ella? Mousse respondió que sí: un inmenso cariño.

– ¿Irán conmigo o no? – terminó el chico.

v. v. v. v. v

Kasumi entró en la habitación de su hermana pequeña en el preciso momento en que Akane terminaba de arreglarse. Se emocionó al verla.

– Akane, te ves preciosa – le dijo conmovida. Akane se lo agradeció. Llevaba un traje de novia tradicional japonés. No quiso dar explicaciones del porqué pero Kasumi lo sabía. Para su fallida boda con Ranma, Akane llevaba un vestido a la usanza occidental. Era claro que no quería ni recordar ni repetir el desastre anterior. Era mejor no predisponer las cosas usando un vestido similar.

– Akane ¿estás segura de lo que estás a punto de hacer? – preguntó Kasumi.

¿Por qué? ¿Por qué esa pregunta ahora? Lo que más le importaba a Akane era su familia. Haría todo por ellos. Parte importante de la vida de su padre era el dojo. Si tenía que casarse para salvarlo, lo haría.

– Lo estoy – dijo firme.

– Si no lo estás, aún estás a tiempo de arrepentirte. Y lo digo no sólo por ti sino por Mousse. Él es muy buena persona, basta ver lo que está dispuesto a hacer por ti. ¿No crees que él merece ser querido por alguien?

– Yo lo quiero. Claro que lo quiero – respondió Akane muy seria.

– ¿Igual como querías a Ranma?

Ranma otra vez. Agradecía la preocupación de Kasumi, sabía que lo hacía con la mejor de las intenciones pero no era el momento. Ranma era parte del pasado y Mousse era el presente y, en un poco de tiempo más, su futuro. No había necesidad de comparar.

– Son cariños diferentes. Ranma y yo hemos cambiado mucho. Somos más grandes y tenemos otras metas en la vida. Además, él ya está casado. ¿Qué puedo hacer contra eso? Nada. Tengo la oportunidad de ayudar a nuestro padre, Mousse nos dará una mano y eso es todo. Mi cariño hacia él es suficiente.

– ¿Y qué pasará cuando él quiera acostarse contigo, tener hijos? ¿Habías pensado en eso? ¿Te vas a negar? – Nabiki intervino desde la puerta. Ella siempre era la más realista y la más dura de todas las hermanas y sus dudas eran de lo más comprensibles. Akane se sonrojó. No, no había pensado en eso.

– Después lo veremos – respondió avergonzada.

– ¿Sabes qué? No me había dado cuenta antes de que Mousse es muy guapo. Más guapo que cualquiera de los pretendientes que has tenido. Si lo necesitas algún día, yo puedo hacer los deberes por ti – sonrió Nabiki mientras se marchaba. Desde la escala gritó –: Tu novio ya está aquí. No lo hagas esperar – y se fue. Akane y Kasumi no sabían si lo que su hermana les había dicho era cierto o una más de sus jugarretas. Con Nabiki nunca se podía estar segura de nada.

– Vamos Akane, ya es tiempo – la invitó su hermana.

Efectivamente, Mousse y los demás invitados estaban ahí. Era una ceremonia íntima, sólo para los más cercanos. Por eso, Akane se sorprendió de ver a su tío y primo presentes. Bueno, eran parte de la familia después de todo. Un emocionado Soun sollozaba mientras abrazaba a su pequeña. No era la boda que había soñado para ella pero así se habían dado las cosas y estaba contento por eso.

– Hija mía, te ves hermosa. Espero que seas muy feliz – y dirigiéndose a Mousse le advirtió –: más te vale que la trates bien, la cuides y la hagas feliz –. Mousse respondió que así lo haría. Luego se volvió hacia Akane y alabó lo bella que estaba.

– Gracias Mousse. Tú también te ves muy guapo – y, sin saber por qué, Akane miró a Nabiki quien la saludaba con la mano con cara de querer recordarle lo que habían hablado hacia un momento atrás. Akane se ruborizó y miró hacia otro lugar.

– ¿Qué te pasa? Te sonrojaste – observó el novio.

– No es nada. Debe ser la emoción – respondió ella, incómoda. Para su suerte, Ryoga y Shampoo estaban ahí.

– ¿Quién lo hubiese dicho Akane? Que te casarías con mi pretendiente y que yo estaría presente en tu boda – sonrió Shampoo. Akane sonrió de vuelta. Ya no tenía asperezas que limar con Shampoo. Ella estaba casada con uno de sus mejores amigos; Akane lo estaría con el mejor amigo de ella. Además era la única familia que Mousse tenía en Japón. Era como si fuera parte de su familia ahora. Sonaba extraño pero así era.

– Gracias por venir, muchachos – les dijo a ella y a Ryoga quien todavía no creía lo que estaba a punto de vivir. Él había intentado tantas veces conquistar a Akane. ¿Cuál habría sido la fórmula de Mousse para lograrlo? Fácil, abrir la boca, decir y hacer algo. Suspiró. ¡Qué tiempos aquellos!

– Vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? El flamante novio –. El tío Yasuhiro se aproximaba ¿Quién diablos lo había invitado?

– Buenas tardes señor. Sí, yo soy el novio. Mi nombre es Mousse.

– ¿Mousse? Qué nombre tan extraño. ¿Cuál es tu linaje? – preguntó el tío insistentemente.

– Vengo de China – fue la respuesta.

El rostro del tío se descompuso. ¿Soun se había vuelto loco?

– ¿Qué pretendes, Soun? ¿Has permitido que tu hija rechace a mi hijo para que se case con un chino? ¿Vas a dejar la tradición de nuestra familia en las manos de un chino? –. Yasuhiro sonó sumamente despectivo. Pero a Mousse no lo intimidaba.

– Señor, lo que usted está haciendo no es más que expresar xenofobia, algo bastante mal visto en estos tiempos. No sé qué clase de vida ha llevado usted pero vivimos en un mundo globalizado, somos ciudadanos del mundo. Además he vivido muchos años aquí en Japón. Soy más japonés que cualquiera de ustedes –. El tío se alejó murmurando algo que nadie entendió. Su hijo, en cambio, se acercó a Akane para desearle lo mejor. No pudo seguir con su discurso porque oyó los gritos infernales de su padre indicándole que fuera donde estaba él. Temeroso, así lo hizo.

– Se ve un buen chico. Espero que pueda un día salir de las garras de su padre – expresó Akane.

Nabiki llegó para interrumpir la conversación. Todo estaba listo, era hora para los novios de pasar al altar y así lo hicieron. Mientras se dirigían hacia el interior de la casa, Nabiki le guiñó un ojo a Mousse quien la miró completamente perturbado. ¿Se estaba dirigiendo a él? ¿Por qué razón? Como respuesta obtuvo una carcajada de parte de la chica.

Poco antes, en el restaurante de Ukyo, Genma le informaba a Ranma que, a esa hora, el matrimonio de Akane debía estar comenzando. Ranma lo miró desanimado. Si quería arruinarle el día, más de lo que ya estaba, lo había logrado.

– ¿Y qué haces aquí entonces? ¿No deberías estar acompañando a la que es como tu familia?

– Tú eres mi familia, hijo. Y quiero verte feliz. Tú estás enamorado de Akane; aún es tiempo de que acabes con todo esto – respondió Genma.

– ¿Y qué quieres que haga? ¿Qué me robe a la novia? –. Ranma estaba cada día más seguro de que su padre no estaba en su sano juicio y hablaba por hablar.

– No es una mala idea – sostuvo Genma.

Ranma sonrió fastidiado. Robarse a la novia. ¿Y después qué? Prometerle un futuro juntos cuando él tenía una responsabilidad asumida. Akane nunca lo permitiría tampoco. Genma no se caracterizaba por su ideas brillantes, al parecer.

– ¿Y es que no te puedes divorciar? – preguntó el padre. Ranma no alcanzó a contestar porque Ukyo venía entrando. Saludó a Genma y le preguntó si quería algo de comer. Él siempre estaba invitado. Genma le agradeció pero contestó que no podía quedarse: debía asistir al matrimonio de Akane. Además, un ambiente tenso se notaba entre su hijo y su nuera. Ukyo se sorprendió con lo dicho por Genma. Algo le había dicho Ranma la noche anterior pero no pensó que sería tan pronto. Genma abandonó el lugar mirando por última vez a su hijo. Si quería recuperar a su verdadero amor, ése era el momento. Después, no había tiempo para lamentaciones. Ranma quedó pensativo ante la mirada nerviosa de Ukyo.

– No pensarás seguirlo ¿verdad? – preguntó angustiada.

Ranma no respondió, sólo saltó por sobre la cocina y salió corriendo en la misma dirección en la que había ido Genma. Ukyo lo miró llorando mientras lo veía alejarse. Si Ranma quería vengarse de ella, sin duda lo estaba logrando.

En el matrimonio, las cosas no estaban funcionando como se había planeado. En primer lugar, porque el tío de Akane intervenía en cada momento cuando Soun o Shampoo decían algo. Mousse lo hubiese golpeado de buena gana pero no quería partir su nueva vida con un desastre en la que sería su nueva casa, delante de su suegro y cuñadas. Susumu trataba de controlar a su padre pero bastaba un grito de Yasuhiro para que dejara de intentar cualquier acción y comenzara a lloriquear, como solía a hacerlo. Shampoo hervía de ira cada vez que el tipo la interrupía y no se iba sobre él para molerlo a golpes porque Ryoga se lo impedía. Ryoga también pensó en callarlo en un momento determinado pero Akane le rogó con la mirada que no lo hiciera.

– ¡Puede alguien callar a este bípedo! – exclamó Shampoo con la paciencia agotada.

El espectáculo estaba saliendo tan parecido a la vez anterior. Finalmente, Nabiki doblegó a su tío al agregar algún tipo de somnífero a su vaso que lo hizo dormir profundamente. La chica sólo miró Akane como diciendo con la mirada: "me debes una." Akane suspiró. Todo estaba saliendo mal. No era justo.

Cuando ya las cosas se habían calmado y nada más podía suceder, sucedió. Un ruido infernal comenzó a sonar desde fuera de la casa. Alguien tocando un especie de gong, o algo así, se puso justo afuera de la puerta de entrada, haciéndolo sonar como si estuviera en el mismo infierno. Todos quedaron paralizados por el estupor ¿Es que no podían celebrar la ceremonia tranquilos? Nabiki se ofreció para ir a ver qué pasaba y, de ser posible, detener el escándalo.

– Mousse, esto no puede estar pasando. Es como si todos se hubiesen puesto de acuerdo para arruinar la boda – se lamentó Akane. Mousse la miró con una sonrisa y la abrazó. Todo estaba bien. Sólo debía estar tranquila y esperar a que Nabiki regresara.

– Me preguntó quién querrá detener la boda – dijo Shampoo e inmediatamente se llevó la mano a la boca. No podía ser Ranma. Mousse se sintió intranquilo.

– Iré a ver qué está pasando –. Ryoga salió tras Nabiki para tratar de ayudarla, de ser necesario. No lo fue. Antes de salir, Nabiki venía entrando con la noticia.

– Es Kuno Tatewaki, completamente despechado. Dice que no permitirá que Akane se case con nadie más que no sea él. Y no dejará de tocar su dichoso instrumento hasta que Mousse lo enfrente y lo venza.

Sólo eso faltaba. Ese loco haciendo una más de sus payasadas. Akane sabía que no se iría a menos de que se cumpliera su desafío. Mousse estaba dispuesto a pelear por ella pero Akane le pidió que la dejase salir a ver qué podía hacer.

– Dije que sólo me iría si el cegatón me derrotaba, cosa que evidentemente no sucederá – anunció Kuno. Mousse se acercó a él para comenzar la lucha pero Akane lo detuvo. Kuno tomó esto como un acto de cobardía y se dio por ganador: Akane no se casaría con nadie más que él. Sólo siguió tocando su gong. Akane perdió la paciencia.

– ¡Kuno Tatewaki! ¡Vete de aquí o te echo a patadas! – lo amenazó Akane aun cuando su acción arruinara su vestido. Era lo que menos le importaba. Kuno no se detuvo, siguió con su escándalo. Mousse le preguntó a su novia si quería que lo sacara de ahí pero ella no quería que por ningún motivo Mousse saliera herido.

– Por favor Kuno, vete – le rogó Akane tratando de mantener la compostura aunque se le estaba haciendo imposible.

– Si tanto quieres a mi Akane Tendo, lucha por ella – Kuno desafió a Mousse una vez más. Mousse entonces decidió aceptar el reto. Se quitó su chaqueta y empezó a alistarse ante la mirada horrorizada de Akane que temía que su boda no se llevara a cabo por estar el novio en el hospital. No fue necesario pelea alguna. Antes de empezar siquiera, Kuno cayó inconsciente por un golpe que recibió en la cabeza.

– ¿Qué pasó? – preguntó Akane soprendida. La respuesta la obtuvo pronto. Detrás de Kuno apareció Ranma, muy serio. Él había sido el autor del golpe. Akane no podía creer lo que veían sus ojos. ¿Qué estaba haciendo él ahí?

– Akane…

– Ranma…

En medio de ese diálogo sin palabras casi, Mousse sintió que sobraba. Akane y Ranma se miraron largo rato hasta que el segundo habló:

– Akane, sólo vine a desearte que seas muy feliz en tu matrimonio, de todo corazón – dijo con lágrimas en los ojos. Eso fue todo; dando media vuelta, se marchó, dejando a los dos muchachos totalmente perplejos. Mousse notó que los ojos de Akane brillaban de una manera diferente, como sólo Ranma los hacía brillar. Era hora de tomar una decisión y debía ser cuanto antes.

– Akane, si quieres, podemos cancelar el matrimonio – dijo, mirando hacia el suelo.


Algunas cosas importantes:

Actualicé antes de lo pensado porque estaré algún tiempo bastante ocupada y, como este capítulo estaba ya a medio andar, pues lo terminé y aquí está.

Gente que lee "No era vida antes de ti" : Perdónenme, los tengo abandonados y esperando desde hace ya un rato y no es justo porque en esta historia he dado miles de spoilers. Estoy en en último capítulo y se me ha hecho difícil poner el punto final. Soy un desastre, lo sé -_- Pero prometo terminarlo tan pronto como pueda: ténganme paciencia. Por favaaaaaaaaaar

Gracias a los que leen y han dejado sus reviews. Algunos me han dado ideas, así es que anímense no más a decirme cosas.