PRIMAVERA

La fragilidad de su cuerpo era algo que siempre pudo observar, pero, ver el estado tan deprimente en el que se encontraba era algo que aún no se acostumbraba. La sudoración conjuntamente con los escalofríos se presentaron después de varias horas, él era el indicado para aplacarla. Tomo con sumo cuidado el pulcro paño, lo remojo en el agua tibia: delineo su frente, luego sus mejillas hasta llegar a su cuelo; casi por instinto bajo hasta la parte alta de su escote, la vio fruncir el ceño ligeramente seguro producto del frio.

Cuando toco su piel ardiente algo en él se encendió, pero no quería pensar en ello. Después de aquellas palabras, después de ese momento tan íntimo antes de la fiebre supuso en lo más recóndito de su ya despedazado, reconoció por fin que:

-agua..

Su convaleciente voz llamo su atención, su negra mirada bajo a ver una temblorosa mirada perla. Este pedido lo saco de una conclusión que no pudo terminar; sirvió el agua tibia en una taza de metal y le ayudo a tomarla.

Hinata se había vuelto en una obsesión visual para él. Ver como bebía; poder tocar sus labios con sutileza sin que ella lo notara, era un tipo de acto excitante para él.

-muchas gracias….- su voz sonó suave mientras se recostaba

-¿estas mejor?..- dijo con voz seca y despreocupada

-creo que mejor..

-tsk..-chasqueo la lengua

La miro, ella lucia consiente y aun con esa mirada de esperanza en su rostro.

«¿lo recordara..?» se preguntó mientras volvía a sumergir el paño

-me recuerdas a alguien que ame.. quizá aun amo..-trato de no zonas atrevida-.. me recuerda mucho a Neji niisan..

-¿De verdad?..- paso el paño una vez más sobre su frente-.. creo que estas delirando.. quizá tengas más fiebre

Ella negó y trato de sonreír

-no quisiera sonar grosera pero.. desde que empezamos este viaje pude notar algunas cosas…

-no me gustan las comparaciones Hinata..

-Lo siento.

-Solo por esta vez te lo permitiré..-ella pareció dudarlo-.. no te matare solo por compararme con tu primo..

-Aun recuerdo sus ojos.. podrían ser como los míos sin embargo, no lucían como los míos.. su mirada era triste.. sola.. perdida..

-¿eso que tiene que ver conmigo?

-ustedes miran igual..

Tal afirmación lo paralizo solo por un momento, luego volteo a verla: Hinata tenía los ojos cerrados y con lágrimas que ya se habían deslizado.

-Él cuidaba de mi.. tal como lo haces tú..- su aperlada mirada termino en el-..No pude salvarlo…Neji… es algo que no me he perdonado

Sasuke evadió esa mirada concentrándose en el paño que tenía en su mano, podia sentir la miseria y carga de ella.

«Cómo era posible que alguien como ella sonriera a pesar de tener una carga tan grande»

-lamento ser una carga..- su voz se rompió y sus ojos se aguaron-.. por mas esfuerzo que haga.. siempre terminare siendo una carga.. por mi culpa él se fue.. yo hubiera muerto ese día.. él merecía estar vivo en lugar que ..

-¡No digas estupideces!..- la interrumpió

Sus palabras con la voz quebrada era bastante deprimentes, Hinata no se perdonaba como quizá el tampoco con respecto a Itachi. Se acercó hasta estar junto con ella; una vez más el negro y perla se encontraron.

-No eres una carga….

Ella no entendió, si Sasuke siempre la tildo de esa forma tan despectiva

-jamás lo has sido Hinata..

-pero..

-lo que le paso a tu primo fue decisión propia.. así es la guerra.. es un acto despiadado lleno de decisiones rápidas y gran mayoría fatales..

Ella pareció meditarlo

-no eres una carga, jamás lo has sido.. para mí no eres una carga.. creo que jamás te veré como una..

Él no lo noto, pero ella el tenue color en sus mejillas no era producto de la fiebre. Después de tanto tiempo juntos pudo recibir el primer cumplido de la persona que estaba delante de ella.

-Gracias.. Sasuke-kun..

El sueño volvió a su frágil cuerpo y en ese momento él se atrevió a verla, quizá en un acto –de los pocos que tenía—se acercó más a ella, con mucha duda dentro de él, delineo su rostro con una sutil pero triste caricia.

-tú también me recuerdas a alguien…Hinata

.

Día 90

Hinata había preparado un delicioso almuerzo; se había esforzado bastante ya que estaba muy agradecida con Sasuke. Desde apenas dos días desde que volvieron ella pudo notar el cambio en su relación. Ahora podía sonreírle y recibir una simpática mueca de su parte.

«Sasuke-kun me agrada»

Su sensible ser estaba feliz de tener a lado a un gruñón Uchiha, Sasuke era buena con la limpieza: era organizado, ordenado y sumamente quisquilloso con sus cosas. Si bien Hinata era muy limpia y ordenada, él era muy superior que ella en ese aspecto.

El olor de un delicioso pescado asado, onigiris, sopa de algas y un té de jazmin inundaban la habitación. Era hora de almorzar. Hinata se apresuró en poner la mesa, escogió lo mejor de la vajilla, quería que todo quedara perfecto. Por un momento se detuvo a observarlo y las incomodadas comparaciones con alguien que casi ya no estaba en su mente surgieron.

«Sasuke no era de gustos simples como Naruto»

«Sasuke era tan diferente que Naruto»

Sacudió su cabeza tratando de pensamiento que tildo de poco apropiados.

-¡Sasuke-kun, ya está lista… a comer!..

Él la oyó perfectamente, volteo a ver y se encontró con la brillante sonrisa de ella en la puerta. Cuando Hinata volvió a entrar a la casa, Sasuke se quedó a pocos metros dudando de estar allí.

«Naruto..»

El nombre llego pero él no quiso pensar mucho.

.

A miles de kilómetros de alli, se encontraban dos amigos en las calles de Konoha.

-¿Qué pasa Sakura-chan?

-Necesito tu ayuda Naruto.. Tsunade me ha dejado mucho trabajo en el hospital y ahora kakashi- sensei quiere que haga una relación de pergaminos.. y no tengo mucho tiempo

-eso suena muy difícil dattebayo..

-¡vamos! Además aparte es para que te distraigas un poco, luces fatal..

Y no era un secreto para toda la aldea que Naruto se miraba realmente mal; tenía unos cinco kilos menos, su cara rebosante de alegría se había convertido en una pensante y ya no era atípico verlo en un bar tratando mitigar la lejanía con su amada prometida.

-¿la extrañas, verdad?..- la voz de la pelirosa sonó seria; ella también la extrañaba.

-no tienes idea… solo espero que este bien

Él se detuvo visualizando el cielo, quizá con la esperanza que ella también lo estuviera viendo. Las aves en el cielo le trajeron tristes recuerdos, la extrañaba y mucho. No había podido disfrutar mucho de su relación, solo habían recuerdos bellos de sus citas y sus besos, pero ni siquiera eso llenaban la sensación de soledad en su pecho. Se sentía amado y tristemente ella se tuvo que ir.

-¡vamos Naruto!...- sakura lo tomo del cuello- quita esa cara.. ¿Qué te parece si hoy tomamos un poco de sake?..

-no sé si sea buena Sakura-chan

.

-sabe.. hay algo que siempre me he preguntado..

-tsk.. dilo ahora- dijo mientras se servía otro vaso de sake

Ambos estaban muy ebrios, Hinata estaba tendida en suelo mirando el techo de la cabaña junto al mar mientras que Sasuke estaba recostado en la pared viendo sus enormes pechos y sus largas piernas.

-Sabe sasuke-san me he preguntado ¿Qué es? Lo que ven las mujeres de usted.. bueno.. no quiero decir que no se atractivo.. usted lo es..

-tsk..

- pero mi Naruto.. mi Naruto-kun es más lindo.. como lo extraño..

-parece que te gustan los imbéciles- sonrió

Ella negó y sonrió- no es eso.. lo que me gusta de él es su hermosa sonrisa.. esa energía… la esperanza en sus ojos. Lo admiro tanto.. y no dejo de soñar con el día en que pueda caminar a su lado pero.. yo siempre fui alguien triste.. siempre he sufrido en silencio pero verlo desde las sombras siempre me dio fuerzas para continuar..

«naruto-kun..»

«naruto-kun..»

-¡Sasuke-kun!...

Los fragmentos cayeron y la sangre comenzó a emanar.

Ella se alarmo al ver como el vaso de porcelana se había quebrado en la mano de Sasuke haciéndolo sangrar, rápidamente se puso de pie hasta ir donde estaba el botiquín. Cuando ella saco todo lo necesario se alarmo un poco al ver la herida profunda en la palma de su mano.

-le va arder..- le advirtió

Mientras ella lo curaba el evitaba mirarla, no quería ver esa expresión en su rostro. Ella comía con tanto gusto; ofreciéndole: arroz, sopa, onigiris, pero, tuvo que recordar aquellos días donde ella le prodigaba el amor que le sentía a su prometido, como consecuencia apretó la taza que tenía descargando quizá un poco de su frustración.

No le dolía, por puesto que no le dolía el ardor del ungüento; le dolía el orgullo, ese maldito sentimiento que estaba clavado en su ser antes de nacer. Hinata lucia muy preocupada, incluso pudo sentir el latido de su corazón acelerado por esa pequeña herida.

-ya está- dijo satisfecha- iré por la escoba para barrer todo, lo siento tanto debí darme cuenta que estaba defectuosa..

Él la vio cuando se alejó. No, la taza estaba perfectamente, lo que le molesto fue recordar aquella noche donde pudo ver de cerca como la dulce Hinata Hyuga tenía un sueño húmedo, ver esa como ella se estremecía por él, por su estúpido amigo.

Llego a una conclusión obvia, una que le dolía aceptar:

«tarde o temprano ella iba ser su mujer..»

-¿pasa algo?..- pregunto con inocencia al ver su rostro desencajado y un poco alterado

-no

Ella le termino por sonreír minimizando el aquel indescifrable rostro

«Quizá debió ser la herida»

Día 92

El rastro de la nieve era solo un recuerdo, el lago lucia hermoso conjuntamente con los verdes árboles y las flores que estaban a punto eclosionar. Una mirada triste estaba puesta en el reflejo del lago de una noche estrellada. Hinata se había quedado dormida, a pesar de tener muchas razones para salvaguardarse del ligero frio de la noche; no podía, parta ser más específicos no quería. No quería verla, estaba molesta con ella por algo en particular que paso esa tarde.

Tanto Naoko como Ryu se habían ido temprano porque ese día irían a un pequeño pueblo para comprar semillas, herramientas entre otras cosas. Hinata limpiaba todo el desastre que habían hecho los niños bajo la mirada penetrante del Uchiha: quien se encargaba de sacudir la piel (que permanecía al frente de la chimenea) que usaban como alfombra.

-Sasuke-kun

Leer sus gestos, sus dulces palabras e incluso el tono de su voz era algo fácil para el Uchiha. El tono de ese llamado denotaba: miedo a ser grosera y a un favor.

-¿Qué pasa?- dijo con ceño fruncido al ver la expresión en su rostro

-bueno yo…¿Quería pedirle un favor?

-habla..-exigió al ver como jugaba con sus dedos

-Bueno yo creo.. debería aparte.. bueno- el endureció su mirada-.. no me incomoda tu presencia es solo que yo.. yo no lo veo correcto que durmamos juntos..- termino por decir con un sonrojo

-Haz lo que quieras.

Sus pasos se enrumbaron a su casa, no tenía prisa por llegar. Abrió la puerta con suavidad, su mirada fue directo hacia donde yacía la durmiente Hyuga. No le tomo mucho tiempo a Hinata improvisar una cama junto a la chimenea, a pesar de poder sentir la palpable incomodidad de Sasuke, eso no evito para que ella hiciera un espacio especial para ella.

Las flores que adornaban la chimenea y la manera que había reubicado los pocos muebles que tenía era algo que no se esperaba ver; tenía un toque femenino. Viejos recuerdos llegaron a su mente, viejos recuerdos donde estaba su madre presente: Mikoto reacomodando los muebles de su amplia sala, de manera tan metódica y exacta, nunca olvidando las flores sobre las mesas o el incienso que suspendida de un extremo del adorno pendido en la pared, así era Mikoto: su madre.

Verla dormir se había vuelto en los últimos días en una especie de ritual habitual. Poder ver la forma natural en la que descansaba después de un día tan duro con esos niños, lo reconfortaban tanto. Sasuke era un hombre de un sueño ligero, podía dormir dos hasta una hora al día; si, lo estaba acabando, pero había pasado por tanto que dormir se había vuelto en algo poco habitual para él. Su mirada negra se perdía en el semblante tan lleno de paz de su angelical rostro, ver como sus jugosos senos se movían en acto natural; a veces le nublaba el juicio. Había momentos donde solía pensar que ella dormía por los dos, la razón:

«Se levantaba temprano con mucha energía»

Ahora tenía una razón para levantarse para un nuevo día y esa razón se llamaba Hinata Hyuga. Ella se había vuelto importante para él, pero:

«¿Qué tan importante era?»

En su vida había personas importantes y ordenándolas por jerarquía quizá quedaban de esta forma: Naruto, Sakura, kakashi y su grupo Taka. Eran los únicos que aún seguían con vida porque si la pregunta hubiera sido «¿Quién es la persona o ha sido la persona que más ha amado Sasuke?» la respuesta se escribe por si sola: Itachi Uchiha.

¿Pero, ella?

Tomo asiento a la distancia correcta para no despertarla, la miro. Su mirada negra estaba perdido en las curvas que se delineaban bajo las sabanas, en su cabello azul y negó. Se llevo la mano a su frustrado rostro.

«¿Por qué ya no.. porque ya no la miraba con morbo?»

Hinata paso de ser: una completa desconocida, de importarle un mierda, de ser una carga, una molestia. Ha convertirse en el ser más lo trastornaba.

Entonces escucho su suspiro

No podía trastornarse más al escucharlo. Poder vivir muy cerca de un ser: puro, casto, trasparente, sincero, gentil entre otras cosas es algo que ni siquiera hubiera considerado. La vida era cruel, el destino siempre fue cruel con él y seguía siéndolo ahora.

Un cumulo de sensaciones llegaron a su mente: su cuerpo, su piel, sus carnosos labios, su cabello, los lunares que conocía, su aroma, su sonrisa, sus ojos, su mirada y su voz, su patética voz.

Comenzó a sudar, apretó los dientes junto con sus labios; no debía ser ruido sino ella lo descubría. El vaivén de su única mano sobre la piel suave y lubricado de su miembro duro; necesitaba hacerlo sino se volvería loco.

«Hinata..» pensó

Una gota de sudor se deslizo por su rostro, ya faltaba poco para que su semilla saliera. La vio removerse. Sin embargo lejos de sentir miedo, él se mantuvo allí, seguía con ese vergonzoso vaivén de su carne caliente y dura. Contuvo su ronco gemido, llevo su mano hasta su visión y pudo ver todo lo que Hinata Hyuga le ocasionaba. Sintió: asco, frustración y rabia de sí mismo. A él le sobraban las mujeres, tenía la certeza que se iba a cualquier pueblo seducía a cualquier mujer, se la terminaría llevando a la cama. Las mujeres nunca fueron un problema, siempre supo liderar con sus acosadoras pero ahora el del problema era él.

.

Día 93

Ya entrada la mañana Hinata se levantó con una sensación extraña. Dirigió su mirada a la pequeña silla que estaba a unos escasos metros de ella, arrugo el ceño al tener la certeza de no haberla dejado de esa forma el día anterior. Su aperlada mirada viajo hasta donde estaba la cama de Sasuke: lucia vacía.

-¿Dónde estará Sasuke-kun?

Se levantó recogiendo su improvisada cama, sin embargo esa sensación en su pecho no se iba, esa sensación de sentirse observada y desnuda ante una mirada invisible. Sacudió la cabeza para despejar esa idea en su mente.

Las horas pasaban, Sasuke no aparecía. Hinata supuso que se fue a comprar algunos víveres o su trabajo habitual. La tierna Hyuga evitaba evitar esto último ya que no quería ver a Sasuke como un frio y calculador asesino, quería verlo de manera diferente quizá como un justiciero, aunque sus actos no era algo que ella aprobaría.

-¡Hinata-san, buenas tardes!

Ella sonrió al reconocer aquellas infantiles voces.

-uhmmm.. huele delicioso Hinata-san..- cerro los ojos apara perderse en el dulce aroma del almuerzo de Hinata

-Gracias Ryu-kun, tomen asiento por favor…

Ambos niños disfrutaban tanto la compañía de Hinata y sobre todo de sus deliciosos almuerzos.

A algunos kilómetros de allí, se encontraba un hombre confundido, un hombre lleno de dudas. Necesitaba estar solo, pediría un poco de tiempo para despejar su mente.

-Tsk…-chasqueo la lengua

Sonrió con ironía al darse cuenta de algo.

Él no necesitaba tiempo.

Él estaba huyendo de ella

De esa frágil y hermosa mujer que dada por sentado que lo recibiría con una cena caliente y una sonrisa.

.

Día 100

-Muchas gracias..- dio una reverencia y salió de la mano de la pequeña Naoko

-a Hinata-san le quedara muy linda esa ropa- afirmo

Ella solo le correspondio con una sonrisa.

Hinata se sintió tan mentirosa al responderle de esa forma. Su triste sonrisa escondía algo más, había paso una semana desde que Sasuke se fue, estaba tan preocupad. Desde la tercera noche de su partida ella no había podido conciliar el sueño con facilidad, siempre se quedaba dormida viendo por la ventana con la esperanza en el corazón de ver su sombra.

La pequeña Naoko caminaba muy a gusto tomada de su mano, ella había convencido a una triste Hinata en ir a su casa, la triste Hyuga había aceptado por educación porque sinceramente no quería ir. Fue recibida como un miembro más, la pequeña familia se había mesurado en preguntar por su hermano.

Al terminar la madre de Naoko y Ryu le ofreció algunos vestidos que no usaba, Hinata acepto con gusto; grande fue su sorpresa al poder ver las finas telas y lo poco de desgastadas que estaban. Entonces entendió que ese no era un regalo por causalidad, era una manera de agradecimiento por haber salvado a su pequeña y eso incluía el almuerzo. Eran gente muy pobre, como rechazar tan humilde regalo; por un instante pensó en hacerlo al ver como vivían pero no lo hizo, era lo mejor.

Tanto la pequeña como la peliazul se despidieron a la entrada de la escuela. Hinata le dijo que no podría dictar sus habituales clases porque estaba enferma; la inocente niña termino por creerle: Hinata lucia bastante cansada, con ojeras hasta un poco más delgada.

-habrá sido mi culpa..- musito con un hilo de tristeza que le quemaba la garganta

Era difícil contemplar la idea de que algo le hubiera pasado a Sasuke: era fuerte, hábil y muy poderoso.

.

Las hojas secas y las ramas dejaron de crujir. Al subir el primer escalón se detuvo; la mirada aperlada tembló junto con sus cejas.

-no puede ser..

Inmediatamente se apresuró en entrar.

-¡Sasuke-kun..!..

Su voz temblorosa con algo de añoranza sonó. Cuando estuvo adentro su mirada lo busco en cada rincón, pero no la hallo. Entonces vio una gran bolsa de víveres sobre la mesa y negó.

«No, Sasuke no se podría ir de esa forma»

Sus cabellos azulinos volaban producto de la velocidad en que corría; su frágil corazón retumbaba y sus ojos le picaban. Necesitaba verlo, solo una vez, para saber si estaba bien. Hinata hacia un lado las ramas que le impedían seguir corriendo. Su triste mirada lo buscaba pero solo se encontrabas con verdes árboles. Se detuvo un momento encontrándose rodeada por arboles tan parecido que incluso dudaba por la ruta donde hubiera venido.

Ya derrotada con esa sensación en pecho, decidió irse no sin antes secar una lágrima, una lagrima que brotaba de su esperanza de volver verlo. No muy lejos de allí, él la miraba; vio cuando llevo su temblorosa mano para secarse esa estúpida lágrima, la vio llegar corriendo buscándolo pero su reacción fue precisa y pudo esconderse; frunció el ceño al verla desparecer entre los altos árboles.

Su mirada se suavizo, tenía que mantener la cabeza fría ya no podía seguir involucrándose con alguien que no sería para él.

.

Día 103

La tapa de olla se movía al compás del curry, Hinata sonrió al sentir el rico aroma de su almuerzo.

-¿Qué estarás haciendo Sasuke-kun?

Sacudió de cabeza tratando de despejar de su mente al dueño de sus pensamientos. Concentro sus ideas en Ryu y la pequeña Naoko; estaba feliz por ella y su pequeña aldea. Se había logrado algo que la hacía feliz, se había construido una pequeña escuela y conseguido a un profesor; ahora los pocos niños que vivían allí podían recibir clases.

Suspiro profundamente, aunque los niños le habían prometido volver, ella sabía que no sería así. Los extrañaba y mucho, esos niños la hacían muy feliz, pero no podía ser egoísta. Si, ellos eran felices, ella también lo seria.

El curry estaba listo, saco la pequeña olla lejos del fuego, la abrió y degusto el vapor. Atrajo la olla de arroz blanco y la abrió. Hinata paseaba su nariz ambos aromas, esa era una manía que tenía, sentirse orgullosa de algo que le encantaba hacer: cocinar.

Sus ojos se abrieron al reconocer a la persona que estaba entrando por la puerta. Abrió casi por instinto su boca y su respiración se perturbo. Basto unos segundos para que su negra mirada la analizara: Hinata estaba sorprendida y contenta de verlo; eso lo hizo sentirse orgulloso. Ahora tenía un plan, tenía la certeza que funcionaria.

-¡Sasuke-kun que bueno que regreso!

Allí estaba una vez más esa hermosa sonrisa con los ojos cerrados y las mejillas sonrojadas. Su mirada bajo recorriendo el cuerpo de ella y entonces noto algo que lo hizo fruncir el ceño.

-Etto.. yo bueno, me regalaron esta ropa. La mama de Naoko-san me la regalo en señal de agradecimiento, permíteme tomar eso- dejo el plato de comida en la mesa y se apresuró a ayudarlo con la bolsa de víveres.

Hinata le ofreció una silla y le ayudo a quitarle su capa. Sasuke sonrió muy dentro, extrañaba sus atenciones, sus gestos y su premura para que se sintiera cómodo.

Habían dejado de almorzar durante más de una semana, mientras Sasuke comía no dejaba de verla; Hinata al parecer tenía muchas que decir, podía ver su sonrisa en cada palabra dirigida hacia él.

-Disculpa, al parecer no te he dejado hablar, ¿Cómo ha estado tu viaje Sasuke-kun?.

-bien

-Que bueno, que le parece si hoy le preparo algo especial. En la aldea venden unos deliciosos tomates y pescados..

-tengo algo que decir

-¿pasa algo?..- frunció al ceño por preocupacion

El ambiente se cargó con el mutismo de ambos y la incertidumbre de lo que Sasuke diría.

-Estaré de viaje durante varios días, veo necesario enseñarte a defenderte..

-entiendo..-termino por decir, ocultando su tristeza debajo del flequillo que tenia

-¿te gusto la comida?- le pregunto al ver que se ponía de pie sin expresión en el rostro

-si, estuvo bien..

Hinata no sabía si sonreír y sentirse mal a tal afirmación. Le dolió la manera tan fría y cortante en cómo se refirió.

.

-¡toma!..-

Hinata por reflejo tomo un largo y delgado báculo. Cuando estuvo entre sus manos pudo sentir la madera fuerte conjuntamente con una delgada capa de metal que la cubría, entonces la coloco en forma vertical a su costado: tenía exactamente su talla.

-eres hábil con los kunais, pero tu cuerpo de impide ciertas cosas… si la utilizas de forma correcta podrás hacer daño con el mínimo esfuerza.

Ella asintió.

-He visto como peleas, eres rápida pero no muy fuerte. Un combate cuerpo a cuerpo no es lo tuyo. ¿Alguna vez te han entrenado con ese tipo de arma?

-no

-Bueno.. empecemos.

Las horas pasaron entre enseñarle como pararse, sostenerse y la posición de sus manos para sostener correctamente el largo báculo. Hinata resalto el gran talento que tenía Sasuke, ver la manera tan seria, experta y metódica en la que le enseñaba; lo hizo admirarlo y respetarlo.

-Bien, separa los pies como te mostré..

-hai

Ella lo hizo pero no quedo muy contento.

-mete el estomago..-le ordeno

Hinata contuvo el aire, lucia muy graciosa.

-no te dije que contuvieras el maldito aire, acomoda más tu postura y eliminaras eso..

Ella lo volvió hacer pero no estaba conforme. Sasuke acorto distancia, con la parte superior de sus mano aplasto ligeramente el estómago de la peliazul y levanto dos centímetros una de sus manos.

-mejor.. ahora has los movimientos que te enseñe

-¡hai!

Sasuke la hizo practicar durante una hora un movimiento, aun no podía quitar de su cabeza la ocasión en que estuvo a milímetros de su mejilla al colocar su cabeza a la altura de ella para observar su visión; Hinata volteo por las cosquillas que sentía por su aliento. Cuando ambos se miraron pudo ver un hermoso sonrojo en su rostro y se vio obligado a alejarse. Ahora a una distancia prudente la miraba practicar de manera entregada. La idea en su mente era clara, ella se volvería en su camarada y sacaría esa estúpida idea de verla como algo más de su cabeza.

.

Día 110

-¡Ahhhh!..grito mientras se abalanzaba sobre su ahora sensei

Habían pasado siete días desde que empezaron a entrenar de manera ardua y continua. Sasuke resalto: la disposición que tenía ella por: aprender, su ferviente interés y la energía que tenía para continuar por mas caídas, golpes y herida en su cuerpo.

Sus movimientos eran agiles pero no tan precisos. Hinata se levantaba una vez más adolorida por la décima caída que tenía ese día. Sasuke era muy estricto y bastante malhumorado. Ella con clara ventaja con arma de largo alcance no era prácticamente nada contra él y su arma de menos de u metro. A pesar de no contar: con un brazo, con chakra o un tipo de jutsu, Sasuke Uchiha seguía siendo el ninja de elite de siempre y no le tenía ninguna contemplación al momento de atacarla, si bien se detenía para no golpearla no evitaba que ella se cayera.

Una vez más una jadeante Hinata tenía esa mirada de no darse por vencida, a pesar de estar en el piso. Su aperlada mirada pasó de ser suave a determinada en combate, Sasuke lucía más alto en sus entrenamientos que otro día habitual.

-es todo, levántate..

A veces ella deseaba que él le extendiera su mano para ayudarle a ponerse de pie, pero tristemente desde que inicio los entrenamientos no paso. Siempre Sasuke se iba dándole la espalda dejándolo allí tirada a un lado de donde suelen entrenar. Hinata era orgullosa, jamás pretendería mostrar lo que sentía al sentir su frialdad.

.

Día 112

-¡Naoko-san, Ryu-san!.. ¡Bienvenidos, no los espera!- se apresuró a la puerta sin contener su alegría

Ambos niños mostraron dos grandes sonrisas al verla. Habían extraño mucho a Hinata. El nuevo profesor era muy estricto pero no aburrido. Un objeto conocido por la peliazul capto su atención.

-¿eso es..?

-si Hinata-san, es un koto. Nuestro profesor no los presto y bueno como usted nos comento..

Ambos niños vieron la cara de ilusión de Hinata, parecía que sus ojos se pusieron vidriosos por un momento. Con algo de duda acerco su mano hasta tocar las frágiles cuerdas del instrumento «hace mucho que no lo tocaba». Su memoria rápidamente la llevaron a los pocos recuerdos felices de su infancia, recuerdos de su amiguita prohibida, recuerdos con su hermanita y de su madre.

Ninguno de los niños hizo algún ruido, ver la manera tan delicada en como acariciaba el instrumento era algo que no esperaban ver; ella lucia emocionada. Hinata se acomodaba el cabello y sonreía con nostalgia cuando puso el koto en su regazo.

-Puede tocar algo para nosotros..- pidió Ryu. Tanto su hermanita como él se pusieron enfrente de Hinata.

Había pasado años desde la última vez que alguien le pidió que tocara. No fue fácil dominar el koto; no, fue realmente difícil. Su mente divago en aquellos días donde se dormía con los dedos heridos y su mano entumecía, pero al final valió la pena; pudo tocar para su padre y por primera vez en su vida no recibió ninguna de sus dolorosas frases.

Su música término, solo vio a su padre de espalda mientras miraba su hermoso jardín. Hiashi Hyuga tenía los ojos cerrados, perdiéndose en cada nota que desprendía el koto. Hinata tenía tantos talentos pero no había duda que este era el que más le gustaba.

-¿le gusto, otou-sama?..

Quizá era una descortesía pero ella necesitaba saber, había practicado tanto. Entonces supo kamisama escucho sus oraciones, Hiashi volteo y solo asintió. No hacia falta decir o añadir algo, su padre era asi: de pocas palabras.

-muchas gracias..- estaba tan feliz por la implícita aprobación que termino por dar una exagerada reverencia-muchas gracias.

.

Día 113

La noche cayo, Hinata miraba las estrellas y la luna en el firmamento, estaba tan feliz. La peliazul le pidió a los niños sin podían dejar el instrumento solo por unos dias, a lo que respondieron que no había problema ya que su sensei se iría uno días a un pueblo lejano e iba demorar.

El tacto sobre: la madera y las tensas cuerdas le traían viejos recuerdos, entonces se dio cuenta que estaba llorando, llorando de manera silenciosa como solo ella podía hacerlo. Miro a la luna y una vieja canción vino a su mente. Empezó por la segunda cuerda, así debía ser.

La laguna, el bosque hasta el propio firmamento podían apreciar las dulces pero tristes notas, era tan perfecta la sincronía de cada nota junto a los precisos pero delicados movimientos de sus manos. La luna junto las estrellas parecían escuchar el triste canto acompañado de sus temblorosas notas, por un instante todos los sonidos se alejaron y solo quedo el sonido del koto y de la voz de Hinata:

Akai hana tsunde ano hito ni age yo

Ano hito no kami ni komo hana sashiteage yo

Akai hana akai hana ano hito no kami ni

Saite yureru darou ohisama no you ni

Nunca había creído en: ángeles, ni siquiera creía un kamisama, ni cualquier deidad en el mundo y sus culturas. Sin embargo, ver la escena de una Hinata iluminada por luz de la luna, ver su radiante cabello largo iluminado por el brillo, ver su rostro acongojado y lloroso, Sus lágrimas brillaban cuando caian y sobre todo escuchar su dulce canto lo hizo dudar sobre todo el concepto de pureza y castidad que tenía hasta el momento.

Shiroi hana tsunde ano hito ni age yo

Ano hito no mune ni jono hana sashiteage yo

Shiroi hana shiroi hana ano hito no mune ni

Saite yureru darou otsukisan no you ni

Otsukisan no you ni

Una triste canción que hablaba sobre regalar una flor roja por una blanca, regalársela a esa persona y ponérsela en el cabello. Era realmente triste pero realmente hermoso ver esa escena. «¿y donde sabia esa canción?», su madre la cantaba.

Entonces todos los planes que tuvo hasta ese momento, se fueron abajo. Poder palpar la pureza, la castidad y la fragilidad en un bello canto acompañado con una tradicional música fue algo que no espero encontrarse. Sasuke Uchiha estaba disfrutando como todo a su alrededor del bello espectáculo de Hinata Hyuga, del bello pero triste espectáculo. Nunca en su vida pensó que ese tipo de cosas removerían algo dentro de él; pero, lo que estaba enfrente a sus ojos era diferente, infinitamente diferente.

Le dolió el corazón cuando acabo. Hinata bajo su mirada secándose las lágrimas, ella pareció sentirlo y volteo hacia donde estaba. Se sintió avergonzada por su llanto, supuso que la había escuchado cantar pero no le importo.

-Sasuke-kun..- rompió el silencio en que había permanecido el lugar

Sasuke pudo jurar que incluso los arboles podían escuchar y sentir la pena de Hinata, por el mutismo en el que encontró el lugar. La vio pararse y dirigirse hacia él, dejando con cuidado el hermoso instrumento.

-Debes estar cansado, dejame ayudarle con eso…

Mientras más acortaba distancia y bajo la luz de luna, contemplo por primera vez lo sensible que ella era y admiro el hecho de no mostrarse de esa forma siempre. Cuando Hinata se acercó lo suficiente para tomar la pequeña bolsa, sintió su mirada puesta el ella. Entonces lo vio, vio una vez más esa mirada diferente de él hacia ella, se llevó las manos al pecho al sentir su corazón exaltado.

.

Día 116

Las flores se abrían, los pájaros cantaban y otros se posaban en el gran lago. El pasto en el suelo se hacía más verde y cada vez que el viento soplaba los arboles parecían comunicarse entre sí. Todo a su alrededor estaba rodeado de vida, estaban a casi de cumplir un mes viviendo en ese lugar. Era realmente hermoso poder vivir en un lugar tan tranquilo y silencioso como ese. El semblante de Hinata era bastante diferente a cuando iniciaron el viaje y el de Sasuke también. Sin embargo ninguno de los dos podía negar que había cierta tensión entre ambos. Una extraña sensación por cada roce casual, o tropiezo entre ambos, siempre el resultado era el mismo, se quedaban mirando por lapsos de tiempos hasta que ella siempre lo evitaba y se apartaba.

¿Se sentía rechazado?, por supuesto que sí.

No había día en no maldijera no haber llegado más tarde. Después de ese nocturno espectáculo, desde aquel día sus planes de verla como una camarada se habían ido a la mierda. Ya no, cada día que pasaba la miraba más como mujer. Había días donde solo quería largarse y no volver, pero luego estaba allí, ella estaba metida en su cabeza, ella y su bello cantos, sus gestos..

-será mejor que entremos..- advirtió al ver como las nubes se acumulaban el cielo amenazando con llover

Hinata se levantó una vez más y tomo posición.

-un poco de lluvia no nos hará daño sasuke-kun

El sonrió con ironía, Hinata se venía tan determinada. A pesar de tantos entrenamientos, hasta ahora la bella Hyuga no había podido darle ni un solo golpe y hacerlo caer. La veía y no podía creer que el ser que estaba delante suyo, que lo miraba tajante, decidido a no rendirse era aquel bello ser que canto de una manera tan memorable en una noche de brillante luna.

-tsk..

El báculo rompía en el viento y Hinata lo esquivaba. No falto mucho para que la lluvia llegara pero al parecer poco le importo a ambos. Hinata se había vuelto bastante rápida y bueno Sasuke: era increíble.

La lluvia caía con intensidad mojando a su todo a su alrededor. El suelo incluso se volvió resbaloso pero continuaron. Por un momento los dos se sintieron solos, solos en el mundo. Sasuke podía ver las disimuladas sonrisas que esbozaba Hinata al sentirse satisfecha al esquivar sus golpes mientras que la aperlada mirada observaba la sonrisa ladina del uchiha, lo estaba disfrutando tanto como ella.

Ella estaba completamente mojada, sus ropa se ceñía a su cuerpo y el cabello le pesaba «tenerlo largo es un problema» pensó pero continuo. Mientras que Sasuke además de empapado se estaba empezando a cansar, tener un solo brazo y manipular un arma larga era un problema.

Ya quería que la pelea terminara pero Hinata no mostraba ningún ápice de darla por terminada. Entonces decidió hacerla caer para dar por terminado todo, la lluvia se había vuelto pesada y el vapor de sus alientos le empañaba la vista.

«¡muy lenta!.. pero que»

El suelo retumbo. ¡por fin! después de tanto tiempo Hinata había logrado derribar a Sasuke Uchiha. Sasuke la miro jadeante y orgullosa, era hermosa. Ella le estiro la mano para ayudarlo pero él no se contuvo y la hizo trastabillar quedando a su lado.

-eso no es justo sasuke-kun…- su respiración era rápida

-será mejor que nos vayamos, odio la lluvia

Él se puso de pie, pero Hinata estaba tan feliz que no quería terminar aun.

-¡¿Qué demonios haces Hinata?!...-bufo

Con una gran sonrisa tomo la única mano y la larga manga del otro.

-hahahahaha…

Entonces giro, giro, una y otra vez. Sasuke sintió que se estaba convirtiendo en un niño de nuevo y Hinata lucia como una verdadera niña; girando y girando bajo la lluvia.

Sus cuerpos se mojaban a la caída constante de la lluvia, ella tenía un hermosa sonrisa y su cabello mojado se mantenía pegado a su cuerpo. Sasuke solo estaba sorprendido, no podía decir que estaba irritado pero si sorprendido.

-solo es lluvia Sasuke-kun..

Era una niña, afirmo. Sin embargo se mantuvo allí girando, girando en un acto inocente pero ridículo para él. Entonces cuando su mirada se clavó en ella se dio cuenta que ese pequeño ser que lo hacía jugar como un niño; lo hacía sentir feliz, feliz como hace mucho.

El agarre se aflojo y ambos salieron despedidos a una distancia considerable.

-¡mierda!..- se quejo

Sasuke había caído encima de una pequeña roca y le dolió. Mientras que Hinata solo se sentó y siguió riéndote.

-¡vamonos Hyuga!...-ordeno

Ella se vio forzada a contener su risa, grande fue su sorpresa al ver a través su empañada mirada a un Sasuke que le extendida la mano para ponerse de pie. Hinata siempre lo miraba de la misma forma: tan inocente y temblorosa, su negra mirada siempre se daba cuenta de eso. Por alguna secreta razón ella dudo en darle la mano pero lo hizo, Sasuke tiro y ella se dejó llevar por él, sin embargo se soltó apenas estuvo de pie.

Se apresuraron en entrar, la lluvia parecía no cambiar: seguía torrencial y se iba quedar así por un tiempo. Entre risas disimuladas entraron, Hinata buscaba con la mirada la tolla que tenían. Sasuke podía ve perfectamente el exuberante cuerpo de ella, la lluvia había hecho lo suyo y a pesar de haberla visto desnuda tantas veces, Hinata provocaba el mismo efecto en él.

Una inocente Hinata se volteo, encontrándose con el alto y fornido cuerpo de Sasuke detrás de ella. El aire se volvió pesado, una extraña sensación les recorrió el cuerpo ante el roce de sus cuerpos. Puso la toalla en su pecho y él la toma junto con las manos de ella. La respiración de ella se agito y la del Uchiha también, subió su mirada con esa sensación de acecho en su pecho y se encontró con la negra mirada que la estudiaba.

Algo estaba mal, Hinata lo supo cuando su cuerpo choco con la mesa y Sasuke a pocos milímetros de ella viéndola, acechándola, siguiéndola. Poder ver el cuerpo perfectamente marcado con esa v en su parte delantera, mojado y jadeante, la hizo sentir nerviosa. Sasuke sudaba testosterona, mientras que Hinata emanaba tanta feminidad con ese enorme busto que subían y bajaba producto de su respiración constante. El ambiente empeoro cuando el Uchiha subió su mano para rozarle el labio inferior. Ese sutil contacto fue suficiente para que ella huyera de esa sensual escena apartándolo una vez más.

-etto.. yo..-dijo tratando de respirar, sentía que le faltaba el aire- será mejor que nos sequemos.. Podemos enfermarnos.. Naruto-kun siempre me dice que el agua se puede volver en su contra..

Hinata volteo inmediatamente al escuchar un portazo, Sasuke ya no estaba.

-¡mierda, mierda.. tenía que arruinarlo..!- se quejó a unos metros de la casa

Se arrastró el cabello y apretó el puente de la nariz, estaba furioso.

-¡eres un imbécil Sasuke! ¡Qué demonios esperabas si ella sigue enamorada de él!..¡mierda!.

La peliazul salió inmediatamente, vio que la silueta de Sasuke se alejaba rápidamente bajo la torrencial lluvia.

-¡Sasuke-kun… vuelva!...- le grito

Él la escucho pero no obedeció, Hinata vio tristemente como desaparecía entre los árboles.

.

La caída de la lluvia a un se escuchaba, las gotas rebotaban en el tejado terminando por deslizarse por el vidrio de la ventana. La chimenea estaba encendida y cerca de esta se encontraba una pensativa Hinata que se abrazada las rodillas, negando constante mentalmente lo que acababa pasar hace un par de horas. Su cabello estaba seco y tenía ropa cómoda, pero no estaba tranquila. Un invisible miedo estaba dentro de ella, constantemente negaba a ideas fugaces y a ciertos ojos negros que sentía que la desnudaban, negaba su contacto, ese contacto que la hacía sentir tan, tan… vulnerable.

-¿Qué estás haciendo Hinata?

Cuando la torrencial lluvia menguo su volumen, Hinata abrió sus ojos. El fuego en la chimenea estaba a punto de extinguirse, se levantó rascándose un ojo con la pregunta de la hora y a qué hora se había quedado dormida. Un mal presentimiento se posó en su corazón, busco a Sasuke pero no estaba; tomo un lamparín y salió.

-¿Dónde estas Sasuke-kun?..

.

El suelo resbaloso la hizo trastabillar más de una vez, bajo la luz de la lámpara una desorientada Hinata se internaba en el mojado bosque. Su mirada preocupada y su corazón triste buscaban con desespero a Sasuke, Cuando la esperanza de encontrarlo casi se apaga volvió a revivirla cuando lo vio sentado recostado de un gran árbol.

-¡sasuke-kun!...

Su corazón se detuvo al notar lo enfermo que estaba.« ¿Cuántos horas había estado bajo la lluvia?», pero la pregunta se quedo en el aire, con mucha dificultad lo llevo con cuidado hasta su hogar.

-necesito que ayude Sasuke-kun…- le pido al ver que él no quería caminar

.

Se apresuró en avivar el fuego, echando dos leños y tizándolos. Se sacó el abrigo impermeable y recostó a Sasuke en la piel que estaba cerca de la chimenea. Rápidamente le saco la ropa ignorando su pudor, la desesperación con la que hacia alejaba cualquier tipo de vergüenza. Sasuke lucia mal, muy mal; su mirada negra llena de fuerza e intimidación, esa mirada que la analizaba y la desnudaba no estaba más, ahora era reemplazada por una casi gris y nublada.

Puso al fuego la pequeña tetera de metal, haría un té con limón. Su mirada viajo hasta donde estaba el. Ahora estaba seco, cubierto por una brazada y completamente desnudo; incluso cuando llego el bochornoso de sacarle la ropa interior no lo pensó dos veces en quitarsela y cubrirla con una tela. Hinata estaba muy preocupada. Mientras que Sasuke lucia distante e incluso aseguro que estaba deprimido.

Ya entrada la madrugada, Hinata se levantó del incomodo suelo y volvió a atizar la leña. Su respiración de detuvo y casi palideció al darse cuenta que Sasuke estaba tiritando. Entonces comenzó a toser.

-tiene fiebre..- dijo apenada, ella se sentía culpable.

Inconscientemente se sentía culpable y luego su razón le preguntaba «porque».

.

Día 117

Sasuke lucia mejor. Estuvo despierta casi toda la noche y parte de la tarde se la paso durmiendo. Eran cerca de la nueve de la noche, había sido difícil. Sasuke estaba muy debilitado, al parecer no se había estado alimentando bien, las pocas veces que estuvo consiente solo se limitó a comer y a beber. Hinata creía que ni siquiera él sabia en el estado en el que se encontraba. Había algo diferente en Sasuke, ya no era el mismo y la inocente Hyuga se dio cuenta.

Hinata se abrazó las piernas buscando protección. Era una noche hermosa nada que ver con la noche anterior. Desde el umbral de la casa volvió a mirar a Sasuke, estaba profundamente dormido, su respiración se volvió música para ella.

La luna era hermosa, Hinata resaltaba que desde ese punto remoto del mundo. Se podía apreciar mejor ciertas cosas: la belleza de los astros, el brotar de las flores, el cantar de los animales y el silencio. Sasuke no se había equivocado, era un lugar realmente mágico. Estiro una de sus manos tratando de tocar los rayos lunares que iluminaban todo. Estiro sus piernas he hizo su cuerpo hacia atrás buscando relajarse, luego miro el lago y tuvo la necesidad de darse un nadar.

Con algo de timidez volvió a ver a Sasuke, seguía dormido. Con cierta inocencia en su rostro, se puso de pie y cerró la puerta. Sus ropas cayeron de su escultural cuerpo, su piel se vio más blanca de lo normal y poco a poco se sumergió en una aguas que estaban cálidas estando de noche. Nado de espalda, se sumergió y salió haciendo que su cabello fuera de adelante hacia atrás producto del movimiento de su cabeza. Tallando un poco su cuerpo, Hinata sonrió al recordar hace mucho tiempo que Naruto la vio desnuda, sonrió ante la inocencia de su prometido pero su rostro se desfiguro al recordar la jadeante respiración de Sasuke sobre ella, su mirada y su sutil roce; necesitaba olvidarse y por eso nado más.

La sensación de dolor en la cabeza lo hizo gruñir, algo mareado se puso de pie.

-¡Hinata!...

Al escuchar el silencio abrió la puerta, su mirada negra miro a todas partes pero no la hallo. Camino adentrándose al bosque buscando, haciendolo con cierta molestia de que quizá ella ya hubiera hecho una estupidez. Un chapoteo en el agua lo hizo voltear y sus ojos se abrieron enormemente.

Entonces la miro emergiendo, nadando, sumergiéndose otra vez dejando ver como su bello trasero desaparecía y saliendo a flote con gran garbo con una hermosa silueta bajo la luz de luna. Trago grueso y busco ocultar su presencia tras un árbol. Las gotas de agua resbalaban por: su rostro, por sus pezones, por sus brazos como una suave caricia. A pesar de haber tenido muchas experiencias sexuales con ciertas compañeras; verla bañarse de esa forma era el momento más sensual y sugerente de su vida. Era una invitación al pecado, una incitación implícita a que nadara con ella, que se sumergiera a su lado. Su razón le decía que se fuera pero verla de esa forma, como el agua lo obligo a quedarse. En todo su viaje había deseado mucho de ella pero en ese preciso momento quería tocarla, poseerla y sentir por un instante la sensación de sus manos al colocarse encima de ese cuerpo desnudo y mojado, tenerla consiente y para él. Ella volvió a sumergirse; estaba encantada, su cara hablaba por ella. Al parecer había nadado mucho y se dispuso a salir, Sasuke no quito su mirada ningún instante en la manera sensual en como salía del agua. Hinata hizo un moño y lo apretó, el agua se deslizo por su espalada perdiéndose en sus suaves nalgas. Si fuera pintor él hubiera hecho un lienzo de ese preciso momento: el agua le llegaba hasta la mitad de su trasero, podía ver como su cuerpo se reflejaba como un espejo en las aguas del lago bajo la luz de luna. El poderoso y orgulloso Sasuke no pudo ver sus ojos palpitantes ante tan delicado y bello ser.

Seria Hinata Hyuga una deidad, alguna diosa o ninfa de esas leyendas que había escuchado en sus viajes. Era la personifación misma de la lujuria y del pecado, de la belleza y castidad.

Frunció el ceño al tener un punzante dolor en la entrepierna, su ronco quejido sonó. No quería dejar de verla pero luego como castigo de Kamisama vino a su mente, el: Naruto Uzumaki. La promesa de cuidarla retumbo en su mente y se vio obligado a irse.

-¡eres un imbécil Sasuke… no puedes.. ella es..ella será..!

El había perdido antes de luchar, había perdido desde que acepto esa estúpida misión; no podía luchar: ella sería su mujer, ella seria de Naruto Uzumaki. Sería el héroe de konoha quien tocara esa piel, sería él quien se sumergiera en la calidez de sus piernas, el besaría esos enormes senos, chuparía esos suculentos pezones rozados, los gemidos de ella serian para él, sería él quien la llenara con su semilla, sería él quien tendría sus caricias, sus sonrisas, gestos, cantos y atenciones seria él y solo el, quien tendría todo de ella desde su amor hasta su cuerpo y eso lo trastorno más de lo que ya estaba.

-¡ahggg…mierda!..- se quejó y estrello su puño contra en tronco del árbol mientras apretaba los dientes

Luego de perder su mirada se dio cuenta de algo, él tenía envida y mucha. La envidia lo empezó a corroer desde el primer momento que la empezó a ver como mujer; su mejor amigo casi su hermano tendría algo que él jamás poseería: a la mujer más hermosa que había visto en todo ese ancho mundo y hermosa en todos los sentidos. La perfección era un concepto que él creía que no existía pero ahora y más que nunca sabía que la perfección existía y seria para Naruto.

Continuara….

ME DOLIOOOO ESCRIBIR ESTO.

La canción de Hinata es del anime Dororo, me animé en incluirla por la sencilla razón porque la voz de la canción es de la seiyu Nana Mizuki, quien hace la voz de Hinata en japonés. Si desean escucharla búsquenla como la canción de mio-Dororo.

Dororo 100% recomendable.

YA SE ACABA LA CUARENTENA ESPERO TRAERLES MUY PRONTO OTRO CAPITULO. No Se olviden de comentar.

Me duele, me quema, me lastima todo esto. No sé porque lo hago

skybluePetunia