UN LUGAR QUE TÚ Y YO CONOCIMOS

Un sonido lejano se hacía cada vez más fuertes, aunque el frio de esa mañana también erizaba su piel. Sus orbes perlas se abrían de poco y el sonido ajeno se hizo más audibles. La hermosa joven observo que a su lado no había nadie, su pudor se acrecentó cuando vio el estado de cuerpo hermoso; por instinto tomo la delgada sabana para cubrirse, miro a todos lados preguntándose:

«¿Dónde está Sasuke?»

Un grave sonido de regurgitación se escuchaba, provenía del baño. Con gran preocupación se puso de pie, con pasos lentos llego hasta el umbral donde provenía el sonido grave. La silueta arrodillada y jadeante del Uchiha se hizo visible, sus ojos se abrieron enormemente cuando él la miro, un hilo de sangre con saliva salía de sus labios. Su frágil corazón se estrujo al verlo en ese deplorable estado, el inodoro estaba lleno de vómito y rastros de sangre. Sasuke estaba enfermo y mucho. No paso mucho tiempo para que ella fuera a su lado, sin importarle el mal olor o el vómito fuera del inodoro.

-¿Qué paso..?- había tanta preocupación en su voz, su mirada de asombro de inmediato.

-No pasa nada… estoy bien- mintió. Odiaba hacerlo delante de ella, pero fue la mejor respuesta que encontró al ver la preocupación plasmada en su rostro.

-pero..¿y esto?- lo cuestiono al ver su mentira esparcida por todos lados.

-No deberías estar aquí…

-¿hace cuánto no has comido?- pregunto mientras le ayudaba a ponerse de pie, dejo a un lado su pudor puesto que la sabana que cubría su cuerpo empezaba a resbalarse.

Necesitaba sacarlo del baño, Sasuke lucia bastante débil y por un momento Hinata creyó que se rompería. «¿Desde cuándo esta así?», se cuestionó. Con delicadeza hizo que se sentara en su cama, estaba perfectamente ordenada puesto que en ese lugar no habían hecho el amor el día anterior, ni el primer día. El Uchiha jadeaba y su mirada estaba perdida.

-Recuéstate debes descansar..

Su pedido fue acatado de inmediato. Sasuke estaba jodidamente frágil hace dos días que no comía y la gran cantidad de alcohol en su cuerpo había hecho lo suyo. Sin embargo, su estado no fue impedimento para verla, Hinata acomodaba la almohada para su comodidad y la sabana para que no tuviera frio extrañaba tanto sus cuidados y su devoción al hacerlo. Los últimos días habían sido un infierno para él y tuvo sus consecuencias. La peliazul no lo noto, pero el esbozo una pervertida sonrisa cuando la vio girarse. La suave sabana dejaba ver su espalda desnuda hasta llegar a su hermoso trasero, era el pecado viviendo.

-¿ehm?

El Uchiha la jalo la sabana, el cuerpo de Hinata se vio completamente expuesto y los colores llegaron rápidamente a su rostro.

-Quiero verte… no te cubras- casi fue un mandato. Hinata buscaba cubrirse con sus manos sus senos y su femineidad pero la orden del hombre que estaba delante de él la hizo obedecer.

Sasuke devoraba el cuerpo de ella con la mirada, a pesar de que había conocido cada parte intima de ella, no se cansaba de verla. Hinata tenía la cara ladeada completamente roja; su mirada negra bajo del cuello, hasta ver esos enormes montes que tanto le gustaba comer; esos pezones rosados eran una invitación al pecado y estaban erectos, no sabía si era por el o por el frio pero no importaba; luego bajo hasta ver su abdomen plano, ese ombligo alargado era perfecto combinado adecuadamente esa estrecha cintura, no dejaba de verlo, a pesar que la noche anterior había pasado su lengua por allí, haciendo que la piel de su amante se erice; casi perdió el aliento al ver su femineidad, esa v que hacia junto con sus piernas era como una maldita obra de arte, el ligero vello púbico de la mujer no le desagradaba, la noche anterior había enterrado sus dedos y su carne vibrante dentro de ella.

-etto… no me siento cómoda- Su mirada negra cayo en el rostro de la joven, quien estaba evidentemente incomoda. Vio cómo se acuclillaba para volver a colocarse la sabana en su cuerpo.

-Mhp.. ¿Por qué?, eres mi mujer- había tanto orgullo y soberbia en su voz.

Hinata ladeo su rostro, cubriendo parte de sonrojo, no podía negarlo: ella se había vuelto su mujer, se había entregado totalmente a ese hombre. Los dedos del uchiha viajaron hasta la mano de ella. El simple roce de sus yemas contra la nívea piel de ella, otorgaba una sensación electrizante que recorría el cuerpo de ambos.

-preparare algo.. Descansa mientras tanto..—dijo muy suave

Si las circunstancias hubieran sido otras, lo más probable es que la hubiera desvestido y se hubiera fundido en ella, pero estaba jodidamente enfermo. Hinata suspiro tranquila al verlo relajarse, tenía la certeza que él no se había alimentado bien y eso la preocupaba mucha. Su primer objetivo era limpiar el baño, estaba hecho un desastre. La peliazul se puso la misma ropa que el día anterior, después de limpiar tomaría un baño largo.

El agua era muy reconfortante, quizá después de mucho no se sintió sucia por haber estado con Sasuke. Habían tantas marcas en su cuerpo, aun recordaba como fueron hechas cada una de ellas. Su cuerpo se erizaba, ante las sensaciones de la noche anterior. El hombre que estaba en la otra habitación, provocaba estímulos que ningún otro lo hacía. No pudo evitar sonreír con cierta ilusión y sacudió su mente tratando de alejar aquellos sentimientos, como la culpa y la responsabilidad. Después podría atormentarla si querían, por ahora solo quería sentir y porque no: ser feliz.

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-¿A dónde vas?..

Ella se respingo, volteo despacio encontrándose con la mirada acusadora del Uchiha. Hinata renegó de su mala suerte, esperaba salir a escondidas.

-etto.. iba ir a la aldea..- su suave voz no fue suficiente para calmar al hombre tendido en la cama.

-¿para qué?- su molestia no solo estaba en su voz también en su mirada

-iba por unos víveres y bueno yo…

-¿iras a verlo?

Hinata evito verlo, termino por asentir siendo incapaz de mentir. Sasuke la conocía lo suficiente para omitir algún detalle. Un tenso silencio inundo la habitación, aun no estaba acostumbrada a tratar ese tipo de relación con él. Le dio la espalda queriendo enfrentarlo, cerró los ojos esperando al grito o un regaño. Unos pasos apresurados resonaron, ella espero lo peor, sintió un agarre que la hizo girar. Su mirada aperlada hizo contraste con la mirada oscura de Sasuke, en segundos su cuerpo se vio preso entre la pared y del duro cuerpo del Uchiha, quien no tardo en devorar sus labios los labios de la peliazul con hambre. Él no dejo escapar un gemido ahogado de ella, metió su lengua abarcando cada parte de la pequeña boca de Hyuga. Con su única mano se apresuró a amasar uno de los senos de ella, centrando su atención en el pequeño pezón rosa, que se estaba empezando a erectar.

-Sa..Sasuke- gimió

La beso con más necesidad, el cabello de la joven se vio arruinado producto de la presión del hambriento beso. Ella busco apartarlo, pero él se apegó más a ella, su mano bajo de su seno hasta tocar su trasero por encima del vestido. Subió la tela con destreza, la piel de su mano toco con fuerza la piel suave de su pierna, deslizo su mano con perversión hasta tocar la liga de la braga. Los colores en el rostro de ella estaban a flor de piel, trataba de contener sus gemidos, cuando los besos de Sasuke llegaron a su cuerpo succionando con premura cada parte.

Ni siquiera sabía porque lo hacía, su razón no funcionaba y sus cálculos no servían. Cuando se trataba de ella, de Hinata, sus sentidos solo pedían sentirse dentro de su cuerpo. Quería que ella olvidara su vergüenza, que aceptara era suya y de nadie más. Algo completamente toxico, pero él no sabía cómo lidiar con esos sentimientos nuevos y tormentosos.

Estaba jodido, completamente jodido.

Su mano ya había apartado su braga, para amasar su nalga y volver a devorar sus labios. Era una tortura placentera, odiaba que Hinata se mostrara algo tensa a sus caricias, pero sabía que no era su culpa. Ella había sido criada de una manera diferente, tan tradicional y moralista, debía ser paciente. Sin embargo, ese olor a canela y miel lo volvía loco, nublaba todos sus sentidos impidiéndole respetarla. Lo supo, cuando su mano se dirigió de su trasero hasta su femineidad, delineando perfectamente esos labios mayores con dos de sus dedos, haciendo humedecérsela de una manera deliciosa.

-No tardes..- le susurró al oído, haciendo que su piel se erizara más.

Entonces se apartó, Hinata estaba algo anonadada por la repentina reacción de Sasuke. En cambio él, sonrió con orgullo al ver ese sonrojo, su ropa arrugada y cierta frustración en el rostro de ella porque no la siguió tocando. Ahora tenía poder sobre ella, Hinata no solo correspondía a sus besos y caricias, también deseaba ser tocada por él. Con mucha vergüenza la peliazul acomodo su ropa, para salir lentamente de la casa. Ella podía sentir la mirada ladina y soberbia del pelinegro.

Mientras caminaba hacia la pequeña aldea, el nudo de su corazón volvió. Nunca hubo oportunidad para ellos, nunca hubo ese pequeño instante para que las cosas fueran diferentes. Su historia se estaba escribiendo de la manera más difícil y triste; ella estaba enamorada, sus sentimientos por aquel rubio habían llegado a otro punto de la comprensión. Amaba a Naruto Uzumaki, quizá como nunca lo haría con Sasuke; Naruto era su primer amor, su base, su motivo para salir adelante, era la persona en que quería convertirse, pero no era el amor de su vida. Ahora lo entendía, lo supo cuando en aquella noche Sasuke la abrazo y trato besarla; verlo tan roto y desesperado le dolió en lo más profundo de su corazón. Implícitamente el orgulloso Uchiha le rogaba que no se fuera, no se lo decía porque también amaba a su tonto amigo; era tan doloroso para ambos expresar lo que sentían, ya que lastimaban al ser humano más bueno que tenían en común: el sonriente e impetuoso Naruto Uzumaki.

Una traicionera lágrima resbalo, pero la sensación de alivio inundo su cuerpo. Por fin, había aceptado sus sentimientos; había descifrado todo lo pasaba dentro suyo. Nunca iba a olvidar el amor y admiración que sentía por ese sonriente rubio, pero ahora estaba profundamente enamorada de Sasuke Uchiha.

«Lo siento.. Naruto-kun…. Sakura-san»

Su voz baja y llena de vergüenza se escuchó apenas, ya no había marcha atrás. Ella y Sasuke estaban juntos. Se habían resistido tanto en ese viaje, habían negado una y otra vez lo que sentían, pero las cosas estaban hechas. Quizá su querida amiga Sakura Haruno, no le volvería hablar, quizá Naruto rompería su amistad con Sasuke, quizá su clan la destierre y la selle, quizá pasen muchas cosas, pero ella estaba dispuesta a aceptarlo.

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Día 227

El otoño nunca más hermoso para la ilusionada joven, miraba el cielo oscurecido con nubes blancas, ocultando la gran luna llena de la noche. El frio variaba constantemente, pero particularmente en esa noche no lo hacía. Las últimas noches habían sido para conocerse, disfrutaba tanto estar con Sasuke. Sus caricias y besos por cada centímetro de su cuerpo, despertaban estímulos que la hacían explotar de placer. Había momentos donde el Uchiha solía tomarla con fuerza, pero había otros donde la tomaba con delicadeza como tuviera miedo a lastimarla. Cada rincón de la pequeña casa fue escenario de sesiones de pasión desenfrenada, Sasuke iniciaba todo, pero ella terminaba besándolo y acariciándolo suavemente. Sus manos temblorosas recorrieron cada parte del Uchiha, aunque su pudor se hiciera presente, se alejaba de inmediato cuando él la miraba profundamente y directo a los ojos, cuando la acariciaba el rostro, cuando apegaba su frente con la suya y cuando le decía:

«No tengas miedo..»

Siempre susurraba en su oído. La había escuchado tantas veces, pero le provocaba la misma sensación, inundando sus ojos con lágrimas de felicidad con una pizca de tristeza, haciendo que su corazón se acelerara y permitiéndose ser feliz sabiendo que estaba pecando.

Su mirada aperlada se concentró en el reflejo de la gran luna en la laguna. Se abrazó a sí misma, cuando un viento gélido soplo haciendo que los arboles bailaran a su ritmo. No pudo evitar sonreír, cuando sintió que él se acercaba y tomaba asiento junto a ella. Por un momento, observo detenidamente el perfil de la persona a la que se había entregado completamente. Ni siquiera sabía cuándo se había enamorada de él, solo supo cuando lo termino por aceptar. Sasuke era esa parte que le faltaba. Aparto su mirada concentrándose en la tierra bajo sus pies.

-¿tienes frio?- la voz ronca de él sonó.

Sasuke era un hombre de pocas palabras, pero su lenguaje corporal y el tono de su voz hablaban por si solos.

-No mucho..-respondió un poco cohibida.

-bien.

-¿ehm..?-estaba un poco sorprendida cuando él la jalo, haciendo que se ponga de pie junto con él.

Las miradas decían muchas cosas, a veces se preguntaba si Hinata se daba cuenta. Su mirada negra siempre observaba ese rostro bonito y dulce. Si bien disfrutaba verla llegar a un orgasmo, disfrutaba tanto escucharla gritar su nombre; no se comparaba cuando ella lo miraba, sonaba estúpido pero disfrutaba tanto su mirada puesta en él. Amaba ver esos ojos perlas temblorosos, llenos de brillo y pureza; le gustaba tanto ese sonrojo, cada vez que el rosaba con sus dedos la comisura de labios o cuando le acomodaba el cabello. Estaba completamente jodido. Había visto mujeres hermosas, siempre estuvo rodeado de todo tipo de mujeres, quizá más fuertes y decididas que Hinata, pero ella era la única que emanaba tanta pureza, devoción, bondad. Era tan trasparente, incapaz de mentir y su amor era autentico más allá de las apariencias. Él tenía la certeza que Hinata no se enamoró por como lucia, que no le llamo la atención su misteriosa personalidad. Sasuke sabía que esa frágil peliazul, había visto al ser que dejo de ser hace tanto tiempo. Todas las mujeres de su vida se acercaban por su apariencia. Si él hubiera nacido poco agraciado, estaba más que seguro que nadie se le hubiera acercado, pero, ella…

Su Hinata, vio que debajo de esas capas de petulancia y orgullo, existía un hombre solo y completamente roto. Ella noto lo que solo Naruto pudo ver. Él no se caracterizaba por ser un buen observador, de lo contrario se hubiera dado cuenta de la verdad de su hermano.

-Hay algo que deseo hacer- comenzó a deslizar el vestido, ella se estremeció pero no se detuvo.

-por favor..-lo miro suplicante y lo detuvo

No hacía falta las palabras, ella sabía lo que él quería. Sin embargo, su pudor y estar tan expuesta se lo impedían.

-¿Quieres… nadar conmigo?- allí estaba una vez más, ese sonrojo en su rostro.

-Mhp..

Ella se sacó los zapatos. No quería desnudarse, pero quería sumergirse con a su lado en ese hermoso lago. Sasuke la imito, se sintió patético y como un niño, cuando Hinata le tomo tímidamente de la mano para llevarlo hacia las aguas profundas.

Los sentimientos estaban en el aire. Hinata se sumergía y salía elegantemente como aquella vez que la vio cantando bajo la misma luna. Sasuke también lo hacía, sacudiendo su rostro y deslizando el agua de rostro con su única mano.

Entonces se acercaron..

Ambos estaban en el centro del enorme lago, disfrutando tanto las aguas frías. Las piernas de ambos los mantenían a flote, se movían en sincronía junto con sus manos. Ella sonreía y él solo la miraba. Hinata se aferró a él y Sasuke la atrajo con su única mano; sus piernas no dejaban de moverse bajo el agua. Él la escucho tragar tristemente, Hinata estaba triste.

-¿Por qué me duele…?- pronuncio con tanta pena- Mi madre decía que cuando se amaba debería ser feliz y siempre sonreír…. Pero… me duele tanto amarte.

Los ojos negros y profundos se abrieron enormemente ante la revelación, era la primera vez que ella lo decía. Su corazón dio un fuerte latido al escuchar los sinceros sentimientos de la joven. No pudo sentirse más miserable por verla en ese estado. Hinata estaba deprimida.

Ella lloro, pero esta vez amargamente. Lamentando su suerte y la forma en cómo se había enamorado. Se aferró más al cuerpo del hombre que amaba, temblando no por el frio sino por su pena. Él trato de apartarla, pero ella se lo impidió.

-No.. no quiero que me veas así..

-Escucha… soy el único responsable- su voz ronca y llena de sinceridad sonó.

Él deseaba cargar con toda la responsabilidad, lo sentía de esa forma puesto que el primero en pecar fue él. Quien puso los ojos primero, fue él. Ella tomo distancia, sin ocultar su asombro por sus palabras.

-Sasuke.

Los urgidos labios del Uchiha la callaron. Por ahora, solo quería estar con ella; después pensaría cual sería la mejor solución para todo. Era un beso lleno de pasión, con tanta necesidad como si su vida dependiera de ello. No paso mucho para que le mano de él, buscara amasar los senos de ella, acariciando con premura los pezones erectos de la chica. Odio la maldita tela que le impedía disfrutar de piel.

-mmmm…

Sus besos húmedos recorrían el cuello mojado de la mujer, haciéndola gruñir de placer. Amaba tanto ver esas microexpresiones, cuando la besaba en esa zona erógena; su boca podía sentir como sus poros se erizaban mientras chupaba su cuello blanquecido, ella solo cerraba los ojos dejándose llevar por las lujuriosas sensaciones. No paso mucho, para que los dedos de Sasuke buscaran esa deliciosa entrada bajo el agua.

-vamos..

Ella abrió los ojos cuando la jalo. Sasuke quería hundirse dentro de ella, se había vuelto adicto a su piel, sus besos, caricias y demás. Una vez en la orilla la tumbo, aun el agua los tocaba pero no importaba. Comió de sus senos por encima del vestido, no importaba si la tela estaba mojada, su deseo acrecentó más cuando vio que sus pezones se podían ver. Hinata abrió las piernas, producto de la pasión, retorciéndose por las urgidas caricias del Uchiha. Él se acomodó en medio, deslizo el vestido para entrar en ella. Hinata se respingo cuando rasgo parte de su vestido superior, Sasuke quería ver sus senos mientras que la penetraba, no pudo romper todo pero un seno salto mostrándose redondo y deseable para él. La penetro con fuerza haciendo que su espalda se arqueara, sus pantalones aún seguían puesto pero no importaba ya estaba dentro de su mujer. El vaivén empezó, fue tan satisfactorio encontrarla lubricada y lista para él. Ella gimió, por cada profunda estocada. Las manos de Hinata se aferraban a la tierra que resbalaban entre sus dedos, frunciendo el ceño y arrugando la nariz producto de la entrada y salida del enorme miembro.

-ah Hinata- su ronco gemido siempre la estremecida

Mientras él entraba y salía, el pudor volvió a ella. Se dio cuenta que estaban en medio de la noche, haciendo el amor salvajemente a fuera de la casa.

-¡ah Sasuke!.. espera

-¿ehm?..¿Qué pasa?- pregunto sin salir de ella

-vamos a dentro..aquí no..

-¡ahg!..Bien vamos- se quejó, tenía razón. No se perdonaría si alguien se atrevería a verla en ese estado.

Se puso de pie acomodando sus pantalones y su miembro, ella se puso de pie tratando de cubrir su seno descubierto. Quiso adelantarse pero él la tomo de la mano solo para besarla con pasión, ella no dudo en corresponder con algo de timidez. Se besaron tanto y con profundidad que se dirigieron compenetrados hasta su hogar, tropezando y con dificultad cerraron la puerta. Esa noche Sasuke le haría el amor y ella se entregaría completamente a él.

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Día 240

Sus días grises solo eran un recuerdo. Aun sentía culpa pero trataba de no pensar en eso, era feliz con Sasuke. Amanecer cada día a su lado, le provocaba una sensación de felicidad que jamás experimento. El uchiha era un hombre silencioso, pero con expresiones tan mínimas que eran un lenguaje que ya dominaba. Si bien, nunca le decía que la amaba, ella lo podía sentir en sus miradas temblorosas de su parte, en algunas nerviosas caricias, en sus pocos suspiros y en esas casi imperceptibles sonrisas que solía darle cuando le acariciaba el rostro. Amaba que la besara mientras dormía, a veces ella fingía y se preguntaba después: si él se daba cuenta. El amor estaba implícito entre ambos.

Ella quería prepararle algo especial, ya tenía claro que tipo de almuerzo iba a prepararle, pero deseaba también preparar un postre. Muy entrada la mañana, Hinata se adentró en el bosque, hace mucho había visto una planta de moras. Había caminado cerca de media hora, se sintió feliz cuando lo encontró. La planta era muy frondosa, tenía muchos frutos alrededor y era de altura regular. Una gran sonrisa se dibujó en el rostro de la joven, los frutos alcanzarían para preparar la tarta que deseaba; coloco la canasta en el suelo, para luego comenzar a recolectar los pequeños frutos del árbol. Más de uno se le reventaron en el sus suaves manos, ya faltaba poco solo querían sacar unos más, lamentablemente estaban en muy altos, se puso de puntillas estirando lo más posible su brazo. Sin embargo, una mano conocida tomo el fruto, Hinata volteo lentamente, encontrándose con el hombre amaba. No pudo evitar ruborizarse y hacer ese gesto de inocencia propio de ella.

-te levantaste temprano..

-no quería despertarte, ¿Cómo supiste que estaba aquí?- su voz tímida sonó.

Él guardo silencio, entonces estiro su brazo para darle el fruto que había cogido. Hinata tuvo intenciones de tomarlo, pero una extraña sensación recorrió su cuerpo cuando las pieles de manos se rozaron. Su mirada se dirigió al rostro de Sasuke, amaba tanto ver esa expresión de paz plasmado en su rostro; esa sonrisa escondida en su rostro sin expresión le decía muchas cosas, ella se ruborizo y escondió su rostro por timidez.

Ver esa sensación de pureza en ella, era algo a lo que se estaba acostumbrando. Con dos de sus dedos, la tomo de barbilla para que lo viera. La mirada aperlada seguía temblorosa y tímida con ese sonrojo que adornaba su rostro; era tan bella. La distancia se fue acortando, sonrió con orgullo cuando la vio cerrar los ojos despacio, esperando ser besada. La diferencia de tamaño no era un impedimento, se agacho lo suficiente para unir sus labios con la bella joven. El sabor de sus besos eran algo único, tanta ternura y amor. Hinata era la mujer que deseaba no dañar, se maldecía una y otra vez por haberla golpeado. Hubiera preferido cortarse el único brazo que tenía antes de tocarla de esa forma. Ella correspondía sus besos con tanta pureza y timidez. Ya le había dicho que lo amaba, en aquella vez donde le hizo el amor en una silla en la cocina; Hinata se entregaba completamente por mas bochornosa que fuera la posición, él sentado en la precaria silla- que casi se rompe- y ella encima de él, con las piernas abiertas recibiéndolo muy profundo y delicioso, gimiendo su nombre, recorriendo su espalda blanquecina hasta tocar sus nalgas, escuchándola jadear en su oído, sintiendo como el sudor de ella se mezclaba con la sudoración de él, era algo que nunca iba a olvidar.

«Te amo»

Había escuchado tantas veces esa palabra de parte: sus fans, su madre y de su amado hermano, de este último era el que más valor tenia para él. Sin embargo, viéndose allí besando a esa hermosa mujer de cabellos azulados, acariciándola con temor a lastimarla, supo que el "te amo" de ella, era el que más curaba sus invisibles cicatrices y el que lo liberaba de sus pesadillas. Sasuke Uchiha siendo tierno, tendría que ser una broma. Le gustaba tanto tomarla en cualquier parte de la pequeña casa, pero le gustaba más sentir esas sinceras sensaciones de parte de la pequeña mujer.

Se separó de ella despacio después de besarla con ternura, apreciando ese bello rostro sonrojado y con una tímida sonrisa. Hubiera dado lo que fuera por haberla conocido en otras circunstancias.

¡Maldito sea el destino por no haberle dado una oportunidad!

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Día 250

Su mirada negra estaba puesta en la durmiente chica, estaba completamente desnuda solo cubierta con una gruesa sabana. Le gustaba tanto verla dormir, la paz que emanaba lo atraía tanto desde que empezó su viaje, la veía dormir como un extraño y pervertido ritual durante las noches; cuando sus sentimientos se trasformaron, dejo de conformarse con solo verla, añadió tocarse hasta vaciarse. A veces se preguntaba ¿Cómo podía dormir tan profundamente?, Ella había paso por tanto: la carga de su clan, las innumerables veces que casi muere, las veces que trataron que abusar de ella; esto último hacia que su sangre hirviera.

El fuego amenazo con apagarse, hecho un leño grueso para atizarlo. Ella se removió y él volvió a cubrirla, le acomodo un mechón que cubría su rostro; quiso apartarse pero quería tocarla más, estivo tentado a besarla, se detuvo. Debía dejarla descansar, estaba seguro que iba despertarla para hacerle el amor; ella había tenido demasiado, se metieron al lago para "nadar" pero termino por desnudarla en medio del agua y para luego llevarla a la orilla para hacerle el amor. Esta vez el pudor de ella quedo en segundo plano, él se aseguró que besarla lo suficiente y en relajarla para que ambos se hundieran en la pasión. La oscuridad de la noche iba a cubrir su amor clandestino, allí en la orilla a las afuera de su casa, la hizo vibrar y la beso hasta que los dos llegaron al clímax. No paso mucho para que ella se durmiera, la cargo con cuidado para tenderla en la piel junto al fuego, le seco el cuerpo y los cabellos para cubrirla después con la manta. Siempre que dormía, lucia tan frágil. Sin embargo no era del todo cierto. Si bien Hinata no era la kunoichi más poderosa, su virtud más resaltante era algo que nadie poseía: su bondad.

De que valía ser el ser más poderoso de todo el mundo ninja, si no eres una buena persona, si eres incapaz de resolver las cosas sin utilizar tu propia habilidad más prodigiosa. La fuerza no lo era todo, lo supo por las sinceras palabras de su hermano:

«Ahora sé que tu pudiste cambiar a nuestro padre, a nuestra madre ..al clan Uchiha»

Sabía que su hermano no hablaba de fuerza, de poder; su amado hermano hablaba de amor, de dialogo. Él solo era un inocente niño en ese entonces, la única manera de que hubiera ayudado era hablando con el corazón hacia su padre. Una voz sincera valía más que jutsus aprendidos.

¿De qué le sirvió practicar tanto para matar a Itachi?, si lo sumió en la miseria más grande.

¿De que sirvió pelear hasta morir con Naruto, arrebatándole un brazo?, si se rindió con la bondad que emanaba su amoroso amigo.

Quizá no todo se resolvía hablando, pero considerarse un poderoso shinobi no era todo en la vida. Hinata no nació para ser kunoichi, tenía la certeza que ella prefería quedarse en casa, sintiéndose la mujer más feliz del mundo con recibirlo.

¿Había algo malo en ello? ¿Estaba mal que desaprovechara su potencial por una vida hogareña?

La respuesta era simple: No.

Ella quería ser bondadosa como su madre y fuerte como su padre, pero ese tipo de calificativos no encajaban en un mundo tan cruel.

Cada quien es dueño de su destino, Hinata nació teniendo un destino trazado, llego a un mundo donde le decían que hacer y hacia dónde ir. Era valiente para afrontar todo eso y no mandar al diablo a su familia. Se parecía tanto a Itachi, el nació en circunstancias similares pero su destino fue horrible. Su hermano decidió tomar un camino de muerte y sangre por ser el mejor. Él era un pacifista, aun así no tomo el mejor de los caminos. Estar al lado de Hinata le daba estabilidad emocional, querer verla sonreír siempre lo hacía esforzarse para ser mejor persona. Su bondad y luz, eran suficientes para quitarle parte de la gran culpa que tenía. Quizá si la hubiera conocido antes, él no hubiera tomado el camino de un criminal. Naruto era una buena persona, pero su bondad no era comparada con la de Hinata. Aun así, le debía todo a su amigo y así le pagaba.

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Día 268

No le agradaba la idea, pero termino por ceder. Hinata había convencido al gruñón Uchiha para que la acompañara a ver el gran pino que vieron meses atrás. Habían caminado cerca de media hora, ahora el camino era menos accidentado porque la nieve no cubría el camino. El invierno estaba a pocos días, apreciar el lugar en todo su esplendor era lo que deseaba. Había empezado su viaje observando muchas cosas horribles, pero ahora quería guardar en su memoria aquella vista espectacular que vio. El camino se hacía más empinado, el aire se sentía más puro, pero a medida que avanzaban la vista era una belleza. Sasuke miraba la espalda de la mujer que ocupaba gran parte de sus pensamientos, con el tiempo que llevaban juntos parecían cada vez más una pareja. Ella siempre trataba de que tenerlo contento, lo invitaba a recoger leña o vegetales silvestres; Hinata se daba cuenta cuando estaba molesto e irritado, le daba su espacio para que se tranquilizara solo, lo entendía más que nadie. Incluso un día la tonta Hyuga se atrevió a hacerle cosquillas, a él, al poderoso Sasuke Uchiha. Si bien trato de intimidarla mirándola horrible, no fue suficiente para evitar que ella se le lanzara encima haciéndolo caer de la silla; fue tan estúpido, verse de un tercer plano era vergonzoso, una dulce Hinata haciéndole. Le grito:

¡Ya basta Hinata, es estúpido!

Aun así, no fue suficiente. Hinata le hizo cosquillas en zonas que no pensaba que tenía y termino de dar una carcajada, fue tal que una lágrima salió de sus oscuros ojos. La peliazul se apartó, riéndose con todo el corazón. Ese día ambos compartieron una carcajada llena de sensaciones que descubrieron ese pequeño día. Ella se disculpó mientras se limpiaba las lágrimas de risa de sus ojos, pero se ruborizo cuando sintió el contacto de Sasuke en su rostro.

Él no dijo nada, solo la miro, pero sus ojos hablaban por si solos. La beso con ternura una vez más, apegándola hacia su cuerpo. Ese día se volvieron a unir, fue la primera vez que ella le hizo el amor a él, pudo sentirlo cuando ella lo monto por incitativa y lo acaricio lentamente; Hinata, Su Hinata…. le hacia el amor.

-ya casi llegamos Sasuke-kun..

Ella no pudo ocultar su felicidad al ver la cima, corrió hasta llegar. Sasuke suspiro, aun no se acostumbraba a tonta bondad e inocencia junto a él. La vista era hermosa, los árboles se miraban pequeños, pero perfectamente alineados, como un manto frondoso y verde. El sol caía anunciando el anochecer. Las paletas de colores en el cielo, era un bello lienzo de dios y la luz natural que caía en el horizonte, era la visión clara del equilibrio de la naturaleza. Él se colocó a su costado, viendo el mismo hermoso panorama. El viento soplo, ondeando su capa. Los cabellos de Hinata volaron al compas, algunos cabellos azulinos fueron a dar en el rostro serio del Uchiha; ella tomo todo su largo cabello entre sus manos y le sonrió. Los colores de la tarde solo resaltaban su pureza y belleza. Quizá no merecía ese ser tan puro y hermoso. Él se consideraba un ser horrible no solo por dentro, también por fuera. Preguntarse en algunas ocasiones, si su muñón le causaba repulsión, pero no. Hinata no veía al hombre intimidante y atractivo para algunas mujeres, ella veía al ser humano que alguna fue feliz dentro de él.

-alli esta nuestra casa Sasuke-kun..

La vio señalar emocionada.

«Nuestra casa»

Era cierto. Era la casa de ellos, la que había sido escenario de sus peores y más bellos momentos. En cada rincón de ese humilde lugar estaba plasmado el amor secreto que se tenían. Hinata era tan feliz en esa pequeña casa, de puertas viejas, ventanas rotas y de goteras en el techo y Sasuke.. él no se había sentido tan completo como cuando era un niño.

La peliazul miro los pájaros volando, no pudo evitar envidiar su libertad de ir a todas partes; recordó tristemente a Neji, la libertad era lo que el más deseaba y lo obtuvo acosta de su propia vida. Hinata vio hacia el horizontes, estiro los brazos cual ave y cerró los ojos sintiendo mejor el viento sobre su rostro, su cabello volvió a danzar al compas de este y trato se pensar lo que sintió ese ser amado al encontrar su camino… su libertad.

-me gustaría saber que se siente volar…

-Mhp..-sonrió al verla en esa posición de vuelo.

-me gustaría ser como un ave…

Los ojos perlas lo vieron directamente, ella no dejo su posición como un ave. Entonces él supo que ella hablaba en serio, no eran simples palabras vacías o del momento. No había vergüenza en su rostro, solo había una tristeza bajo un rostro de determinación y valentía.

-daría lo que fuera porque todo hubiera sido diferente..-su mirada se apartó, volvió a ver el horizonte y bajo los brazos.

Con esas pequeñas palabras cargadas de sinceridad, Sasuke supo que estaba dispuesta a enfrentar sus pecados.

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Día 278

El invierno ya se podía sentir, si bien aún no nevaba, la sensación térmica calaba hasta los huesos. La sensación cálida de agua aplacaba cualquier sensación de frio, Hinata se demoró demasiado calentando agua por el gran volumen, pero tuvo su recompensa. Ahora ella se encontraba dentro de la gran tina de madera, junto al hombre que amaba. Ambos estaban abrazados cómodamente, mirando las estrellas y la luna en el oscuro firmamento a través de la ventana. Hinata había aprendido a aceptar su cuerpo y ver la desnudes de Sasuke; a veces su pudor la traicionaba, pero estar desnuda abrazada con él, bajo la calidez del agua tibia era tan comodo. Los dedos del pelinegro bajo el agua acariciaba cierta cicatriz de la joven, el cuerpo de ella le parecía perfecto, habían muchas pero odiaba esa cicatriz en particular.

-Hinata.

-¿uhm?- respondió- ¿Qué pasa?- el tono de su voz cambio al ver el semblante serio de Sasuke.

El uchiha se sentó, apartándose de esa cómoda posición en la que estaba. Ambos se apartaron un poco para sentarse en la gran tina.

-¿aun sientes algo por Naruto?

Odiaba ver su cicatriz, odiaba saber que antes de él, ella amo fervientemente a un hombre que no sentía absolutamente nada por ella. En el cuerpo de Hinata estaba esa cicatriz de su encuentro con Pain, aquella vez que no le importo su vida, aquella vez que se permitió ser egoísta, mandando al diablo que primero debería ser su clan y su vida.

-¿Por qué lo preguntas..?

-solo contesta ¿aun amas a Naruto?- insistió, necesitaba saber. Naruto era un rival digno y saber que ella lo amó, lo hizo sentir inseguro.

-Si

Él volteo a verla inmediatamente, asombrado por su pequeña respuesta.

-Naruto-kun es mi primer amor… mi modelo a seguir y la persona en la que me gustaría ser- prosiguió- a pesar de que soy consciente que lo que hago está mal, que lo dañaría cuando se entere, de que quizá me desprecie y no vuelva a ver su sonrisa yo… yo lo amo.

Dos grandes lágrimas cayeron en el agua, haciéndose una con el agua tibia. Sasuke parecía entender sus palabras, ella era sincera y el amor por Naruto no se iría de la noche a la mañana.

-El amor es un solo sentimiento. El amor de madre, hija, hermana, amigo es el mismo gran y puro sentimiento. Han pasado muchas cosas, aun asi.. sigo amando y admirando a Naruto-kun más que a nadie.. él siempre estará en mi corazón con un hermoso recuerdo.. aunque.. aunque creo que pronto se volverá una pesadilla..-termino por decir tristemente

Cualquier duda que hubiera tenido hasta ese momento, termino por desaparecer. El llanto de la hermosa joven se hizo más audible, con su única tomo su rostro para secarle las lágrimas. El tiempo se acaba para ellos, ambos eran conscientes. La beso con premura, deseaba que olvidara; a pesar de ser consiente de los sentimientos de ella hacia su persona, sentía aun envidia que Naruto no hubiera salido de su vida, cuando él entro. Quería arrancarlo de su corazón y que solo él estuviera, era egoísta: si, era la primera vez que deseaba ser el primero en todo con una mujer.

-te amo Sasuke-kun

Todo paso muy rápido. Hinata termino encima de Sasuke, ya se había amoldado para él. Su unión era perfecta, no dejaban de besarse mientras ella subía y bajaba haciendo muecas de placer puro. Era tan delicioso hacer el amor en el agua, el chapoteo del agua cuando ella se movía era música para los oídos de ambos.

-Hinata

Su gemido ronco se escuchó, Hinata había aprendido a moverse y aceptarlo completamente. Ella arqueo la espalda dando mejor vista de sus senos, él quiso tocarlos y chuparlos pero se contuvo, toda su atención estaba en la nalgas de ella. La poca luz nocturna que entraba por la ventana hacia que la piel de Hinata fuera más blanca, incluso él podía jurar que brillaba. El agua tibia que cubría parcialmente sus cuerpos, era el complemento perfecto para ambos. No resistió mas, ver como los senos de ella saltaban hizo que se llevara a uno a la boca mientras acunaba el otro con su única mano. Su lengua envolvía el pezón rosa de la tierna chica, haciendo que esta gima muy fuerte y vaya más rápido.

-¡ahg!..si

-Sasuke..

Sus gemidos copiosos llenaron la pequeña habitación de baños, allí bajo las estrellas y la intimidad de la noche dos cuerpos se volvían unir; olvidando que estaba comprometida y que él era el mejor amigo del novio.

.

Día 350

El primer copo de nieve había caído hace tiempo, fue visto con ilusión por la ojiperla. El manto invernal termino por adornar todo. Los arboles estaban cubiertos y el lago termino por congelarse. Todo lucia bastante hermoso pero la situación no era así. La relación clandestina que tenía con el Uchiha se había enfriado como el clima. Si bien Hinata era consiente que el tiempo se les acaba, no entendía el repentino cambio de Sasuke. Hace unos meses cuando hacían el amor podía sentir su amor implícito. Sin embargo, a partir de unas semanas había cambiado mucho. No había miradas especiales, caricias tiernas, ni sonrisas. Él parecía bastante estresado e irritable, el silencio entre ambos volvió a reinar junto a esa incomoda sensación en el aire. Lo peor era cuando intimaban, Sasuke parecía fuera de sí, reclamaba su cuerpo con fuerza dejándole más una marca, la tomaba en cualquier lugar de la casa. Había días donde él parecía que no quería ni tocarla e incluso hablarle, más de una ocasión ella pudo sentir que su presencia le incomodaba, parecía que la evitaba.

«¿Qué le pasaba a Sasuke?»

-me voy.- su voz ronca y fría la saco de sus cavilaciones.

Algo no estaba bien, ahora él parecía querer estar más tiempo en sus "misiones" que con ella.

-¿Cuándo regresaras?- no le gustaba molestar, pero necesitaba saber.

-no lo sé, adiós..- su voz seca le hizo que sus ojos picaran

Desde que iniciaron esa relación, Sasuke no demoraba en sus misiones, regresaba al poco tiempo trayendo muchos víveres para que no tuviera que salir. La besaba con pasión siempre que salía y cuando llegaba la desvestía para hacerle el amor con desesperación, por los días privados de sus cuerpos. Ahora él invertía más tiempo afuera y cuando llegaba no le hablaba. Un día Hinata se avergonzó demasiado, esperaba un beso de su parte pero él salió sin despedirse; le dolió el corazón.

-¿Qué te está pasando Sasuke-kun?..-se preguntó mirando la puerta

Un mal presentimiento se posó en su corazón y las lágrimas delinearon sus mejillas.

.

«Yo pensé que nunca tendría un vínculo real con nadie… sabía que siempre estaba solo… me sentí mejor al saber que había alguien como yo… quería pasar a saludarte…eso me hacía feliz.. Pero no podía… estaba celoso de lo fuerte que era… por lo que te convertí en mi rival.. yo quería se igual a ti.. Empecé como nada más que.. Finalmente hice un lazo… fuimos en misiones como el equipo kakashi y te perseguí… con ganas de ser tan fuerte, tan genial..¡estaba muy feliz de conocerte!»

-Mhp.. idiota- bufo

«Porque soy tu amigo»

No… el no era su amigo. Él era un hijo de puta que sedujo a su futura esposa. Era un miserable por no respetar a su futura mujer y era un mentiroso por romper su promesa.

Su fuerte puño fue a dar el tronco del árbol haciendo que la nieve se caiga. El último mes había sido una tortura, el tiempo se le acaba y Naruto estaba constantemente en sus pensamientos. Aun recordaba su rostro cuando se despidieron de Konoha.

«Cuídala mucho teme»

-¡mierda!...-apretó el puente de su nariz y arrastro su cabello

Naruto no merecía esto, no después de la gran deuda que tenía con él.

«¿Por qué puso los ojos en ella?»«¿Por qué acepto esa maldita misión?»

Tantas preguntas, tantas respuestas obvias. Ahora era consciente del gran peso del pecado de ambos, habían sido infieles y gran parte de la culpa era de él. Hinata se había resistido innumerables veces a estar con él, a ceder a lo que estaba pasando, pero él no la dejo. Su deseo por la peliazul fue mayor que su promesa, que su amistad.

-¡joder!

Hinata, la mujer que amaba con locura no merecía lo que se avecinaba. No solo iban a enfrentar a Naruto y el clan de ella, todo Konoha se le iba venir encima.

-no Hinata..

Ella no merecía calificativos como zorra, puta, mujerzuela; era el ser más puro que había tenido en su vida. Hinata iba sufrir más que nadie, su decencia y reputación iban a estar en los suelos, pero eran consecuencias de sus actos.

Hinata o Naruto

Naruto o Hinata

«¿Qué debía hacer?»

Ambos eran importantes en su vida.

.

Día 360

Le dolía mucho la cabeza, estaba segura que estaba enferma. El vapor de la tetera salía deprisa, el té ya estaba listo. Se sirvió de prisa, necesitaba calmarse; estaba tan preocupada. No había dado ni dos pasos, la taza entre sus manos se cayó, tuvo suerte que no se quemara. La silueta del hombre que amaba estaba en la puerta, cuando lo vio tuvo una chispa de ilusión en su corazón pero se desvaneció cuando vio el semblante de Sasuke.

-Sa..sasuke-kun

La puerta tras Sasuke se cerró. La decisión estaba tomada y las consecuencias de sus actos estaban a punto de presentarse.

Continuara…..

Sasuke! ¿Qué rayos vas hacer?

Traeré la actualización pronto xD

Agradezco a las personas que leen votan y aquellos que se toman dos segundos para dejar sus comentarios. Los amo :3

skybluePetunia