LA PERSONA QUE ME AMÓ

1, 2, 3

Una vez más

4, 5,6

Se había vuelto a reiniciar las puntillas del reloj, su cuello dolía y sus piernas estaban tan rojas por la posición que estaba; su mirada estaba gacha, ni siquiera su cabello podía tapar la vergüenza de su rostro. Su cuerpo estaba cubierto con ese humillante traje tradicional, que si bien era de una fina tela, no dejaba de ser muy humillante. Sus pensamientos cambiaron al pasar las horas, días, semanas y cuando se convirtieron en meses ya casi todo fue borroso.

24, 25, 26

Allí estaba girando una vez más. Casi podía memorizar cuando el reloj daba una vuelta entera, al principio la trastorno un poco, pero luego entendió que el tiempo no se detenía y que su pena por dolorosa que fuera, no se iría tan fácilmente. Su mirada perla se elevó una vez como tantas veces lo hizo, miro la puerta deslizable de la estancia privada de su padre. ¿Y él? Estaba tras la madera fina y cubierta de ese fino papel.

El rito del perdón. Un método tan antiguo y ortodoxo que hace mucho no se practicaba. Consistía en estar en reverencia durante el tiempo que la persona ofendida lo desee. Tenían que usar una vestimenta propia de ese humillante ritual y recogerse el cabello para no ocultar su vergüenza.

La situación era bastante delicada, Hinata no solo había ofendido a su familia, también a su clan, el prestigioso clan Hyuga. Su vida como shinobi se había suspendido, Hiashi fue enfático con kakashi para decirle que su hija no daría misiones por un tiempo. Hasta para el prodigio peliplateado fue una gran sorpresa el rompimiento de su alumno, hasta donde el recordaba Naruto Uzumaki estaba muy enamorado. Cuando Hinata dejo la aldea, lo vio entrar en más de un bar y mirar al cielo musitando su nombre, entonces..

«¿Qué había pasado?»

El silencio de Naruto también era un misterio y el hermetismo que guardaba lo sorprendió tanto, que tomo la decisión de no preguntar.

«Debió ser muy delicado.»

Cuando el rumor llego a sus amigos más cercanos, no podían digerir la idea del rompimiento, con la excepción de Shikamaru y Sakura. Naruto termino contándole todo a su verdadero amigo, este no lo critico; las cosas ya estaban hechas y lo dejo llorar en su hombro por un rato. En cambio para Sakura era mucha vergüenza y culpa, tenía un secreto que lo corroía y a medida que pasaba los días y no ver a Hinata, ni a Naruto solo hizo que se arrepintiera cada día de sus actos; había sido hermoso si, una experiencia única, si. Su primera vez fue tan especial como ella siempre lo deseo, no fue con Sasuke, pero tenía la certeza que ni siquiera él hubiera podido hacerla vibrar como lo hizo Naruto.

Nuestro querido rubio impetuoso se había sumergido en un vaivén de sentimientos tristes y culpa. Aun recordaba el rostro sorprendido de Hinata cuando se lo dijo, aun recordaba cuando ella le pidió que la ayudara a romper el compromiso, aun recordaba el apretón de su suave mano bajo la mesa, para que callara y no le dijera nada a Hiashi. Cuando el líder Hyuga se alejó de él aquel día, fue la última vez que vio a Hinata. La bella peliazul no volvió a aparecer, aun podía recordar la desesperación en su mirada, esos ojos acuosos y perlas que le gritaban lo que él creía..

«Ayúdame..»

Con mucha vergüenza tuvo que decirle a cada uno de los invitados, que el compromiso se había roto y el matrimonio se había cancelado. Muchos tenían la curiosidad a flor de piel, pero cada uno de ellos optaron por el silencio, conocían a Naruto y tenían la certeza que debió haber sido sumamente doloroso. Su sonrisa se apagó, su mirada llena de luz poco a poco se vio apocada, por un lúgubre semblante. Naruto se sumergió en el dolor más profundo, más de una vez se posaba en los arboles cerca del clan, que quedaban cerca de la casa de ella, en las noches rogaba verla asomarse por la ventana, pero Hinata…

Nunca apareció.

Solo una vez escucho los gritos descontrolados de su ex futuro suegro, su rostro palideció y se enojó tanto porque todos eran dirigidos para Hinata. Desde el punto donde estaba pudo escuchar un sonido extraño y sabía perfectamente de que se trataba. Tuvo que contenerse para no ir a defenderla, pero con su vergüenza decidió irse. La situación era sumamente delicada y lo último que quería era empeorarlo. Desde ese día, Naruto decidió internarse en misiones cada vez más peligrosas, no quería estar en la aldea; aun podía escuchar esos horribles sonidos que lo trastornaron; lo llenaron de impotencia. Misiones de rangos A y S, cada una más peligrosa que otra, misiones largas, que lo mantenía lo suficientemente ocupado y agotado, para no pensar en sus culpas y lo arrepentido que estaba. Su cuerpo se vio envuelto de gallas, las cuales Sakura se encarga de curar con devoción. Siempre que él volvía, ella lo recibía en silencio y lo atendía. El hermetismo entre ambos era tan incómodo, cada vez que él iba al hospital, ella lo atendía y le dedicaba una sonrisa de culpa. En cambio él solo miraba al frente, encerrado en un círculo que lo lastimaba. Entonces dejo de ir…

Sin embargo, la fuerte kunoichi iba a visitarlo a su departamento para curarlo. Él no le abría, por más fuerte que podría tocar, pero eso no era impedimento para que ella no entre. Cuando lo hacía, la situación era triste; sus ojos jade miraban con tanta culpa, a su rubio amigo que siempre estaba mirando al cielo través de su ventana. Allí, mirando…

Al cielo sin decir una sola palabra.

Ella solo se arrodillaba y lo curaba. Las semanas pasaban, ella iba y lo curaba. Entonces, en una noche oscura se detuvo. Una gota fría llego hasta sus blanquecinas manos, elevo su mirada y su corazón se detuvo, cuando un ido Naruto lloraba, un Naruto roto lloraba tanto que sus manos taparon sus aguados ojos, haciendo que sus lágrimas salpicaran. Sakura se puso de pie y llevo sus manos a su pecho; Su ojos picaron y su respiración se volvió pesada. Naruto..

Su amigo..

El que siempre sonreía…

Estaba tan roto y lloraba en silencio.

Sus ojos también terminaron aguados y con mucha sinceridad solo pudo musitar una palabra.

-perdóname.

.

Hinata hubiera estado en ese humillante ritual solo unos meses, pero todo empeoro en su primera audiencia con los ancianos, para romper el dichoso compromiso. Ella solo estaba sentada al lado de su padre, con la cabeza gacha escuchando hablar a aquellas personas mayores como si la conocieran, como si tuvieran la certeza de saber lo que era mejor para ella. Ella solo atinaba a escuchar y no atreverse a verlos. Hiashi no emitía ningún sonido, pero sabía que estaba furioso; le había retirado la palabra desde aquella cachetada que le dejo la mejilla muy roja. Incluso fue encerrada en su habitación, no podía ni cenar en la misma mesa con ellos. Cuando exploto la noticia entre las delgadas paredes de su clan, fue tan humillante sentir las miradas puestas en ella, algunos con curiosidad pero la mayoría evitaban mirarla sintiendo lastima.

¡Debe casarse con otro miembro!

¡Es la única manera de recuperar el honor!

¡Es una vergüenza!

Frases como esas le decían, todos teniendo la veracidad entre sus labios. Hiashi solo guarda silencio y cuando la presión cayó sobre él, termino por aceptar un compromiso que ella pero..

-no lo hare…

Su voz fue casi imperceptible, pero todos en la estrecha sala la oyeron y quedaron en silencio. Sus ancianas miradas llegaron hasta ella, llenas de ofensa y superioridad.

-No lo hare…

Volvió a decir. Ella ya no quería involucrar a nadie más en todo ese gran problema. Durante años fue sometida a ofensas por su padre, ahora tendría que afrontar su juicio, en la soledad de la que había visto envuelta. Estaba sola.

La dura mano de su padre no dudo ni un segundo en callarla, con un bofetón delante de esos ancianos. Hinata solo ladeo el rostro y se mantuvo firme; sabía que la golpearía y esta vez no iba caer.

-¡cómo te atreves a contradecir nuestras ordenes!

Una voz seca de una mujer exclamo. Hinata nunca supo de quien se trataba, su mirada estaba puesta en el suelo.

-No lo hare.

Volvió a decir la valiente chica y cuando la fuerte mano de su padre volvió a pretender callarla, se detuvo a centímetros. Un anciano quien compadecido por la tristeza chica, le ordeno:

-¡ya basta!

Solo pudo salvarla allí, pero no después. Lo que paso en su casa fue mucho peor. Después de traerla con una fuerza innecesaria cogida del brazo, la arrastro hasta su habitación y la arrojo en medio de la habitación.

-¡tú vives por el clan, solo por clan!- le grito.

Ella sabía lo que se venía. Hanabi se tapó los oídos esa noche, lloro amargamente. Hinata solo contenía sus gritos de dolor mientras su espalda era masacrada y su piel se tornó de colores morados y verdosos. Su enardecido padre, descargo su ira y vergüenza en su joven hija, no la entendía, eso lo frustraba. Le molestaba su silencio, sus negativas; siempre obedeció, pero ahora, parecía querer molestarlo. Antes ella se miraba tan débil con una sola palabra de salida de sus labios, pero ahora, ella parecía soportarlo e incluso juro que no sentía nada. Él ya no tenía el efecto de poder en ella, Hinata parecía poder soportar todo el castigo en silencio y su voluntad era inquebrantable, lo supo porque no escucho:

¡Para por favor! O un sollozo.

Cuando termino de descargar toda su frustración. Cuando los palos se detuvieron y vio el kimono hecho pedazos por la espalda, supo que aquella hija sumisa que siempre estuvo dispuesta a hacer aceptada, se había ido.

Estaba tan cansado de aquel acto desalmado, Hinata se recompuso de la manera más frágil posible, su espalda estaba tan expuesta y el palo con sangre. Ella no emitió ningún sonido, solo se acomodó para arrodillarse delante de su padre. Este salió de la habitación de inmediato, él quería escucharla decir alguna cosa, pero su hija solo parecía decirle:

«No tiene la culpa»

Incluso el orgulloso Hyuga podía sentir y palpar la bondad infinita de la magullada joven, no podía creer que a pesar de los maltratos su hija siempre parecía estar compadeciéndolo y aceptando su castigo. Lo que vino días después fue algo inesperado, encontró a su hija entonando una canción- una de las tantas que su madre solía cantarlas- con una tijera en su mano y su hermoso azulino cabello tirado en el suelo. Los ojos de Hiashi se hicieron más mas grandes aun, su hija, su hermosa hija se había cortado su cabello en un acto de perdón y dolor, cuando sus miradas se cruzaron la escucho musitar:

-siento… no ser la hija que siempre quiso.

Ella no lloraba, pero esa extraña mirada de su hija, esa mirada lo traspaso de una forma tan dolorosa e hizo que se lamentara por los terribles golpes que le ocasiono. Hinata no lo juzgaba, ella sabía que su padre sufría, sabía que la única manera que ella ocupara el lugar que le correspondería era casándose con alguien de su clan, sabía que su padre quería salvarla de ser sellada, ella lo sabía…

Ella siempre lo supo.

Tuvieron que pasar 6 meses, para que su cabello volviera a pretender tener el largo, pero no solo fue ayuda de su genética. Hanabi venía a visitarla cada noche y le ponía un extraño ungüento en su cabeza. Nadie sintió mas el suplicio y sufrimiento de Hinata que la pequeña Hanabi; incluso e uno de sus desesperados días le grito:

¡por favor Neechan… obedece a padre!

Pero Hinata no dijo nada. Su hermana había dejado de sonreír y siempre la encontraba mirando al cielo nocturno de Konoha. Al principio no fue así. Atormentada por los dolorosos recuerdos y sueños, Hinata comenzó a caminar dormida e incluso a salir de su clan sin que nadie la notara, parecía tonto, pero era así. A veces soñaba con él..

Con él…

Con aquel hombre, que ni siquiera podía pronunciar su nombre.

Las burbujas salían, el agua era clara y muy fría, pero esto no importaba. Ambos estaban sumergidos en el lago donde tantas veces habían hecho el amor. Sumergidos no solo en el cristalino fluido, sumergidos en un hermosa relación que la hacía feliz, se miraron algo empañados y debajo de las aguas del lago él la beso; sus labios se abrieron para volverse uno y las burbujas salieron. Se separaron, ella sonrió; incluso él pareció también hacerlo. Se decían mucho con solo mirarse y allí ocultos debajo de la superficie, ella creo que todo eso se llamaba:

Amor.

Sus ojos se abrieron de a poco, el frio le calo los huesos. Ese día había nevado y grande fue su sorpresa verse a mitad del bosque. No fue difícil concluir que se había levantado como otras noches.

Se permitió llorar…

Se permitió quebrarse una vez más…

Por el…

Por Sasuke Uchiha.

Se abrazó a sí misma y lloro amargamente. Cuando estaba despierta trataba de no pensar en él, pero en las noches sus sueños la traicionaban, la hacían recordar los bellos momentos que paso a su lado; eso la frustraba. Tanto esfuerzo para que terminara soñando con él.

Los meses pasaron y el rostro de Sasuke se volvió borroso, aunque soñaba con el, ya su cuerpo permanecía en su hogar. El tiempo curo parte de lo que sentía, entendió que si ella se volvió sonámbula, era porque su conciencia quería huir de eso que siempre la atormentaba.

.

La puerta fue deslizaba, ella elevo tímidamente su mirada triste, su padre su puso al frente y con un ademan le dijo implícitamente que se retirara, aun adolorida obedeció. Sabía que ese era su último día, pero aun así su tormento no había acabado.

En la segunda audiencia, a ella no se le permitió ir, pero sabía que lo que se dijo de ella, no era nada bueno. Su padre solo atinó a decirle:

-Solo falta una.

Fue todo y se retiró. Él también había dicho que después de su castigo, ella podría seguir con su vida como shinobi. Tenía que prepararse para tratar de llevar una vida "normal". Después de todo, tenía que seguir viviendo u optar por sumergirse en el desamor y el dolor, pero no lo valía..

Él no lo valía.

Si resistió todos esos meses, no fueron por proteger a Sasuke, fue por proteger a su familia de sus pecados y las consecuencias que hubiera traído la verdad.

.

-Es bueno tenerte en nuestras filas de nuevo Hinata.

-muchas gracias Hokage-sama- dio una reverencia con una voz que él no conocía.

Grande fue su sorpresa cuando recibió un mensaje el día anterior, Hinata Hyuga se reintegraría después de casi 8 meses. Estuvo a punto de no reintegrarla, porque pensó que estaba "fuera de forma", pero termino por aceptar. Tenía la seguridad que Hiashi no fue muy sutil con su hija, durante tantos meses. A sus oídos llegaron rumores de lo duro que sería el castigo de la primogénita Hyuga.

-Ha pasado tiempo..

Su mirada la analizaba, la encontró más delgada y noto los centímetros que le faltaban en el cabello. A pesar que sonreía, sabía que su tristeza era infinita, pero…

Había algo más…

-lo sé- respondió

Hubo un breve silencio, seguido por una sensación de incertidumbre. Hinata parecía más silenciosa de lo común, de eso se dio cuenta Kakakshi. Aunque su rostro estaba oculto debajo de la máscara, Hinata sabía que Kakashi la estudiaba y no supo cómo interpretar eso. Ella quería preguntar, tenía curiosidad de como había estado la aldea y como estaban sus amigo y por…

-Naruto ha ido en una misión

La grave voz del hatake, la saco de sus dudas, lo miro asombrada.

«¿Cómo sabía que iba a preguntar por el?»

Él solo sonrió y ella escondió sus manos al verse descubierta.

-se fue en una misión de rango S

«¿Rango S?» pensó

No pudo evitar preocuparse y cuestionar tanto la decisión de Naruto. Esas misiones eran sumamente peligrosas, incluso para un ninja de su categoría.

-no debes preocuparte- ella se sonrojo- Es un gran shinobi y no ha sido su primera misión en ese rango.

Ella solo asintió, una presión en su pecho apareció y no sabía porque le picaba tantos los ojos.

¿él estaba bien?¿cómo sobre llevo todo?¿lo cuestionaron tanto como a ella?

Tantas preguntas sin respuestas, su padre se propuso tenerla incomunicada. Aunque entre sus sueños podía ver a Ino y a Shino. Era tan real.

-Hay unas personas que desean verte

-ehm..

La puerta se abrió y dos personas que ella conocía muy bien hicieron su aparición. No pudo evitar derramar unas lágrimas al reconocerlos.

-Kiba…Shino..

Ambos también estaban muy sorprendidos de verla, kakashi solo los llamo para una misión y para su sorpresa estaban delante de su desparecida amiga. Kiba fue el que hizo más notaria su alegría, Shino también estaba feliz, solo acomodo sus lentes y sonrió sin perder la postura.

-¡Hinata ¿Cómo has estado?!

-bien…bien Kiba-kun

Ella debía continuar con su vida.

¿Qué debería de hacer? Seguir llorando y lamentándose por sus pecados. No, ya no podía. Fueron días negros donde vivía con cada dolorosa palabra de Sasuke.

«tu y yo no somos nada…»

Vivía cada día con ese dolor, pero… cuando el tiempo paso y su rostro se volvió borroso, supo que debía seguir, aunque el dolor siga allí. Fueron tantas noches donde se cuestionó, si podría borrar esos recuerdos, y sobre todo….

Perdonar…

-Bueno equipo 8 tendrán su primera misión..

Ella trato de sonreír, igual que el reloj, el tiempo no paraba y su vida tampoco.

.

Hinata había optado por comentarle algunas cosas sobre el rompimiento de su compromiso, la sonrisa enorme de Kiba despareció casi de inmediato. Desde la decisión de su padre en mantenerla alejada de su vida como shinobi, hasta su futura sentencia que le aguardaba un futuro incierto.

-Entonces eso paso…- sentencio Shino

-si

-¡Tu padre es un desalmado!- bufo Kiba

-No Kiba-kun, la culpa fue mía porque no quise obedecer.

-¡Que no quieras casarte con Naruto no significa que haya tenido que aislarte de todo!

-¡basta Kiba!- callo sino. Él habia notado la incomodidad de su amiga, pero su amigo no- No debemos opinar acerca de las decisiones de la familia de Hinata.

-Tsk… Como digas…- se quejo

Hinata agradeció internamente por la intervención de su amigo, solo esbozo una pequeña sonrisa. Lo último que quería era hablar de lo doloroso, que fue pasar por todo esa penitencia.

-¡Hinata!...

Una aguda voz sonó. El equipo 8 detuvo su andar, voltearon y se encontraron con una risueña Ino. La hermosa rubio no podía ser más feliz de ver a Hinata, ella fue una de las tantas personas que se cuestionaron tanto ese "encierro" y también fue una de las pocas que…..

-¡Oh Hinata que bueno que estas aquí!- le grito y la abrazo

-Buenos días Ino-san- dijo y le correspondió el abrazo de manera forzada. Se sentía tan débil.

-Hinata.. Que delgada te ves- noto y Hinata se sonrojo.

Era verdad, había perdido algo de peso. La emocionada ojiazul se separó de ella y la tomo de las manos, estaba tan feliz de ver a Hinata en la calle.

-¡Que te parece si vamos a comer algo de parrilla!- propuso y le sonrió

-¡Oye Ino.. nosotros le habíamos invitado ir a comer dangos!- dijo Kiba

-Kya Kya…. Hinata prefiere la parrilla ¿verdad?

-yo…

-¿ya sé.. que tal si vamos a ambos?

-me parece Genial.. ¿verdad Hinata?…-

-bueno yo no ten..

-entonces vamos…

¿Quién podría decirle que no, a Ino?

Sin decir nada, los muchachos suspiraron y optaron por seguir a la impetuosa rubia; quien prácticamente jalo a su querida amiga, hasta un establecimiento de una deliciosa parrilla que los esperaba.

.

Hinata solo miraba la comida servida, Ino no había escatimado en gastos y había llenado prácticamente la mesa; con tantas carnes listas para estar a la lumbre de la pequeña parrilla en medio de la mesa. La peliazul escucho resaltar con tanto placer, a sus amigos por lo bien que olía el lugar, quizá era cierto, ella lo hubiera resaltado también, pero en otras circunstancias. Ahora solo quería e irse a su casa para preparar sus cosas. Kakashi les había encomendado una misión, si otras hubieran sido las circunstancias los hubiera enviado de inmediato, pero sabía que Hinata debía entrenar unos días, para poder observar su nivel.

-Iré a los servicios un momento- se disculpó Ino

- yo también..- la voz de Shino sonó

Akamaru estaba algo ansioso por los olores del lugar, pero para su mala suerte tuvo que permanecer fuera del establecimiento.

-akamaru también está muy feliz de verte- señalo Kiba y le sonrió

-yo también estoy muy feliz de verlo.

-¡Que te parece si después vamos juntos a ver a kurenai sensei..!

-¡hai! ¿Cómo esta mirai-chan?

-Es una niña muy fuerte, como lo fue su padre.

-Eso es bueno

Su mirada perla estaba tratando de seguir viéndose viva, pero incluso era tan difícil mantener una conversación. Se cuestionó mucho su salud mental, hasta los sonidos de los palillos de las otras personas en el establecimiento la molestaban. Aunque Kiba e Ino no lo notaron, apenas entraron muchos se quedaron viendo a Hinata, ella solo pudo fingir que ese dolor en su pecho no existía. Seguro todos ellos habían estado invitado a su boda.

-Hinata..

El contacto tibio de la mano de su amigo la hizo voltear a mirarlo. Kiba le dedicaba una mirada de añoranza y le sonreía, pero había algo más.

-Yo.. yo de verdad..te he extrañado mucho- bajo la mirada.

El temperamental Inuzuka, le daba un poco de pena expresarse así. La había extrañado tanto. Más de una vez había ido a buscarla, haciendo un escándalo por haberse quedado inconforme con la explicación de su Hokage.

-gracias..

En ese momento hicieron su aparición Ino y Shino, rápidamente ambos jóvenes deshicieron su agarre, el cual fue notado por el perspicaz Aburame. Él conocía de manera tan cercana, los sentimientos de su amigo y el profundo cariño de su amiga hacia ambos.

«Ha llegado tu momento Kiba» pensó

Quizá no era el momento, pero ¿Cuándo seria el apropiado?.

Ambos tomaron asiento en frente, pusieron la carne a asar con algunas verduras y el lindo momento empezó. Ino no paraba de hablar, Kiba tampoco y Shino, bueno el seguía siendo Shino. Hinata después de tanto tiempo sonrió de manera sincera, verse rodeada de sus amigos y la buena vibra que le brindaban la hizo sentir que no estaba sola; después de tanto tiempo, después de tantos días, noches y meses, supo que habían muchas personas que la querían. Durante todo ese tiempo, se había sentido el ser más pequeño y solitario, pero ahora, entre las sonrisas de sus amigos, supo que no era así, que nunca fue así.

-bueno, propongo un brindis..- dijo con una enorme sonrisa

Todos tomaron sus bebidas y vieron a Hinata, ella solo se sonrojo, una sensación muy bonita comenzó a rodearla, se sentía tan amada, sus amigos la querían y lo podía sentir, era real.

-brindo por el regreso de Hinata, ¡kapai!

¡Kapai!

Dijeron en un unísono. Los vasos tintinaron como un gesto alegre de los presentes en aquella mesa. Sus vasos se fueron quedando casi vacíos y la parrilla ya estaba lista. Hinata se sintió tan nostálgica, hace mucho que no comía acompañada; extrañaba tanto comer con los dos únicos familiares que aún tenían.

La conversación fue tan amena, mientras comían Hinaa se enteró poco a poco lo que estaba pasando en la aldea. Ella pudo notar que sus amigos trataban de no mencionar a Naruto, más de una vez noto que a Kiba se le iba a salir su nombre, pero por la intervención de Ino bajo la mesa lo callo. La comida en la mesa se fue quedando vacía, había sido un grato momento.

-Creo que no podré ir a comer dangos con ustedes- miro su reloj y suspiro la hermosa rubia- es casi mi turno en el hospital

-yo tampoco… tengo que arreglar un asunto en mi clan- la seria voz de Shino se escuchó.

-Entonces iremos Hinata y yo…- sonrió Kiba

-muchas gracias a todos por este recibimiento, de verdad muchas gracias- Su voz sincera y llena de alegría sonó. Allí estaba su reverencia, tan educada y apropiada como siempre.

Todos notaron que Hinata estaba a punto de llorar, porque su voz se quebró, pero no lo hizo.

-¡ya te dije que no quería venir aquí!

-¡kya ya hostigas con tanto ramen.. ramen!

«Esas voces»

Cuando Hinata elevo su mirada, grande fue su sorpresa de encontrarse directamente con esa mirada azul de tiempo atrás. El equipo 7 había regresado de una misión, Naruto solo quería ir a comer ramen pero Sakura se lo impidió.

«Quizá debió haberle hecho caso»

Naruto había detenido su avance, de manera casi imperceptible musitaba el nombre de la chica a la que había hecho daño.

Hinata…

Allí estaba, sentada casi en frente, luciendo tan linda como siempre. Había pasado meses de que no la había visto. Habían sido noches enteras, en que se posaba en el árbol para poder verla y ahora sin proponérselo la encontraba comiendo con otros de sus amigos. Para sakura no pasó desapercibida la reacción tan abrupta de su amigo, de venir quejándose todo el camino, de no parar hablar ahora estaba callado y su mirada estaba fija a una persona. Había pasado un largo tiempo para que Naruto volviera hacer lo mismo, para que volviera a sonreír y se había esforzado tanto para lograrlo; ahora su trabajo pareciera que se había ido al tacho. Solo bastaba que haya vuelto a ver a Hinata para silenciarlo, solo bastaba eso. Los presentes en la mesa también permanecieron en silencio. ¡Que incomodo!

-Hinata, ¿Cómo estás?- hablo Sai

Quien aún no había notado la situación tan tensa.

-ehm… buenas tardes Sai-san..-saludo tratando de lucir normal- Sakura-san.. Naruto-kun buenas tardes..

-Hola Hinata..- dijo Sakura- es bueno verte

-si.. gracias.

Hinata se sintió incomoda, Naruto estaba solo parado casi junto a ella y no parecía querer decir algo.

-parece que han disfrutado un ri…

-¿Cómo has estado?- interrumpió Naruto a Sakura

Su voz sonó seria e Ida. A Hinata la hizo estremecer, nunca había escuchado a Naruto tan serio.

-he estado bien…gracias por preguntar- su voz sonó tímida y él empuño sus manos.

-Hinata..

-¡Fue un gusto verlos!- se apresuró en decir-¡Nos vamos Kiba-kun.. Kurenai sensei nos espera!

No quería que su vida privada se viera más expuesta de la que ya estaba, sabia que Naruto no tendría tacto para preguntar ciertas cosas, sería mejor salir del lugar.

-¡si vayan.. yo pagare la cuenta!- se apresuró en decir Ino.

El ambiente era tan incómodo para todos, Naruto tenía la mirada clavada en una nerviosa Hinata quien evitaba mirarlo.

-¡Adiós Sakura, Sai, Ino, Shino-kun…Naruto-kun!

Incuso el tono de su voz cambio cuando pronuncio el último nombre, Hinata escucho a los demás despedirla pero no volteo a recibirlos.

¿Nunca han sentido ese escalofrío que recorrer tu ser, ese que parece entre mezcla de miedo y nerviosismo?

Hinata sintió esa sensación infinita cuando paso al lado de Naruto, quien permanecía en silencio, pero cuando ambos rozaron sus brazos una vieja sensación llego a sus fibras más sensibles. Hace casi dos años había pasado el secuestro de Toneri, hace un año y 8 meses se habían despedido en la puerta de volver con la promesa de volver y casarse, hace 14 meses ella se había besado con Sasuke, tan solo hace 8 meses ella estaba comprometida y hasta solo unos minutos ella se sentía feliz, pero ver a Naruto tan tenso y luciendo tan desencajado la hizo sentir culpable. Una vez más se sentía al filo del abismo, se sentía al borde de la locura y desesperación. Cuando ella termino de salir del lugar, Naruto permaneció en silencio y parado en el mismo lugar, Sakura se preocupó y los demás se sentían tan fuera de lugar. Todos sabían lo mucho que le estaba costando a Naruto superarlo, lo habían visto dejar de ser el mismo y cuando creyeron que todo había sido superado, todo se vino abajo cuando vio a Hinata.

.

El frio del lugar la recibió, el sol caía ya era un poco tarde. No había controlado el tiempo que estuvo con sus amigos compartiendo. Se sintió tan mal educada, al salir de esa forma tan intempestiva del lugar, tontamente pensaba que estaría preparada para ver a Naruto, pero todo era una gran mentira.

-Hinata..

Esa voz y el agarre la detuvieron. Ese toque y la textura de esa mano eran conocidas para ella. Kiba estaba a su costado, pero no fue impedimento para que Naruto se acercara, siendo consciente de lo mucho que le incomodaba. Ella volteo tímidamente guiada por el agarre. Ambas miradas se encontraron, tratando de encontrar respuesta a lo que estaba pasando, e incluso el perdón que ambos no se tenían. Naruto no se perdonaba y Hinata…

Hinata se sentía peor por ocultarle la verdad

-¿podemos hablar?- nunca había sonado tan serio y desesperado.

Hinata lo desconoció, ese no era el Naruto-kun que conocía. Incluso pudo jurar que se había vuelto más alto y su rostro se había vuelto más maduro. Shino salió tras Naruto, quizá era mejor que ambos hablen y que Kiba no se meta. Se acercó a su amigo y lo tomo del brazo para alejarlo. Hinata no respondía estaba tan nerviosa y eso fue suficiente.

-Sera mejor que lo dejemos solos- propuso mientras alejaba a Kiba, él solo tenía la mirada puesta en su temerosa amiga.

Él sentía tantas cosas.

-lo siento Naruto-kun, ahora estoy ocupada- se disculpó y trato de ser educada.

Desde donde estaba el temperamental inuzuka, pudo ver perfectamente como su amiga trato de zafarse, pero Naruto imprimió solo un poco de fuerza impidiendo que ella se fuera.

-Solo es un momento- volvió a insistir

Entonces fue la gota que derramo el vaso. Ver a Hinata asustada e incómoda fue suficiente para él. Se zafo del agarre de Shino y se colocó en medio de ambos liberándola del agarre del desesperado Naruto.

-Hinata ya te dijo que no quiere hablar contigo. No es el momento Naruto.

Ella se asustó por la intervención de su amigo y a pesar de que Kiba estaba cubriéndola, Naruto no dejaba de verla.

-Solo es un momento..

-¡Ella no quiere!- le grito

-kiba-kun cálmate por favor- lo último que quería un escándalo, ya era suficiente lidiar con las miradas de la aldea-¡vámonos si!- lo tomo del brazo

Aun así, el protector amigo no dejaba la ferocidad en la mirada. Sakura e ino salieron rápido del estableciente guiadas por el bullicio. Se encontraron a una Hinata asustada tras kiba y un Naruto bastante tenso con la mirada seria.

-¡qué está pasando aquí!- dijo Sakura

-¡Vámonos Hinata!

Entonces fue suficiente. Él pretendía llevársela de allí, pero no era tan simple. Apenas le dio la espalda a su amigo y poso su mano en la espalda baja de Hinata fue suficiente para desfigurarle la expresión de su rostro. Naruto lo tomo del hombro, hizo que se volteara y que encajo un fuerte puñetazo en el rostro, todos abrieron los ojos cuando kiba caía inconsciente con la nariz rota. Hinata se llevó una de sus manos hasta su boca, volteo a ver a Naruto quien estaba agitado. Entonces la abrazo..

La dejo sin aliento, Naruto la apego con fuerzaa a su pecho estrujándole la ropa y desordenándole el cabello. Ella no resistió mas y comenzó a llorar, podía sentir el latir triste de su corazón contra ella. Él estaba sufriendo tanto como ella, cargando una culpa que no era equilibrada.

-Perdóname… perdóname… no te defendí… yo debí haber recibido todos esos golpes- dijo con dolor y desesperación

Sus ojos azules estaban cerrando tratando de encontrar un poco de ese viejo sentimiento, pero…

No lo hallo…

-Naruto-kun.. Suéltame por favor…- pidió, la estaba dejando sin respiración. Su corazón dolía tanto.

El hizo todo lo contrario y la atrajo más contra su cuerpo. Hinata entendió que Naruto había tratado de verla y que para su vergüenza él había sido testigo de la paliza que le había otorgado su padre.

-Naruto-kun..porf..

-¡no!- su voz sonó tan desesperada.

Todos los presentes se miraban las caras, sin saber qué es lo que deberían hacer. Kiba seguía inconsciente a un lado y Naruto estaba tan desencajado.

-¡ya Naruto..!-la voz de Shino sonó y puso su mano en el hombre del joven rubio- Hinata no quiere hablar y desea que la sueltes. Todo tiene su momento, ya podrás hablar con ella.

Sakura e ino se acercaron para levantar a Kiba. Naruto soltó a Hinata y vio con vergüenza lo que había hecho.

-lo siento…-se disculpo

Cuando volteo a ver a Hinata, ella ya no estaba; miro a todos lados y no había rastro de ella.

.

Había tratado de enfrentar sus pecados, se aceptar sus culpas y olvidar, solo quería eso olvidar..

Sin embargo, todo se vino abajo cuando vio al que hubiera sido su esposo. Naruto estaba tan roto o más que ella. Solo basto unos segundos de distracción de su parte, para que saliera huyendo como una cobarde. Aun no podía verlo a la cara, no podía, pero lo que más le dolió fue ese sentimiento que aún estaba allí, ese sentimiento reflejado en sus ojos y que lo estaba matando por dentro. Quizá tanto como sus propios sentimientos que la mataban a ella. Sus raudos pasos la alejaron de él y de sus amigos, término yendo al lugar donde era su hogar. Avergonzada y triste, saludo a los que custodiaban la entrada. Había salido después de tanto tiempo y su suerte la golpeaba una vez con la verdad, con la difícil realidad. Solo quería ir a su cuarto, solo quería dormir y tratar de olvidar lo que paso.

Cuando la noche cayo sus ojos perlas se abrieron, se deslizo en el suave futon y tomo asiento, miro a través del pequeño espacio de su puerta que daba al jardín. La luna estaba en todo su esplendor, la luz se colaba y supuso que eso la despertó. Miro hacia la puerta, había una bandeja que estaba a un lado de la puerta, seguro Hanabi había traído su cena y como no contesto le dejo en la entrada.

Era tan buena hermana

Durante todo ese proceso, no la abandono. A pesar que su padre más de una vez le prohibió que no la viera, ella fue a verla; cuando le prohibió que no le hablara, ella le hablo; incluso cuando la encontró comiendo junto a ella, se ganó una buena cachetada pero Hanabi no retrocedió.

-Hanabi-chan…- casi lloró cuando reconoció uno de los tantos gestos de su hermana.

En la bandeja estaba su comida favorita y aquel té que la ayudaba a dormir. Ella lo toco y estaba frio. La pequeña Hyuga sabía que su hermana no dormía, le traía un té para que se relaje y pueda hacerlo. Cuando Hinata se cortó el cabello allí estaba Hanabi, escabulléndose por la noche colocándole ungüento para que le vuelva a crecer.

Todo se miraba delicioso, pero aun así no quiso comer y como tantas otras noches, fue hacia aquella habitación. Sus silenciosos pasos la llevaron hasta aquel lugar, el único en aquella enorme mansión. Deslizo la puerta, todo estaba vacío como siempre; tomo asiento en medio de la habitación y se abrazó a sí misma, cerró los ojos; trato se sentir aquella fantasmal sensación, que la rodeo el día que decidió terminar con Naruto. Cuando él murió, se llevaron absolutamente todas sus cosas y eso le dolía en el alma, no tener ni un simple recuerdo, alguna prenda o algo personal de su querido primo. Solo tenían fotos, las cuales le parecían tan frías porque no tenían su esencia…

La esencia de Neji Hyuga.

-niisan…- musito y lloro-¿estás ahí...?

Deseaba tanto, daría lo que fuera por poder sentirlo una vez más. Allí estaba la rota chica, llorando en medio de la habitación de aquel shinobi excepcional. Su triste llanto eran escuchado por la servidumbre de su casa, quien la escuchaban cada noche, cuando se encerraba en esa habitación. Ella elevo su mirada, tratado de mitigar los sonidos tristes que emitía. Quizá debería irse, ella solo deseaba una señal, algún indicio que Neji estaba en algún lugar. Se puso de rodillas y comenzó a orar; como todas las noches. Era egoísta, se sentía tan egoísta al querer que el volviera y no alcanzara la paz, la libertad que siempre deseo. Unió las palmas de sus manos, cerró los ojos y desde el fondo de su corazón oró por el descanso eterno de su amado primo.

-Neji Niisan….

El crujir de la madera la hizo caer, su rostro se estrelló contra el piso de madera de manera tan sorpresiva.

-ah- se quejó.

Una madera del suelo había cedido hundiendo una de sus rodillas. Con cierta dificultad la saco e hizo una mueca de dolor, la madera rota había rasgado su hakama y le había raspado su rodilla. Era una casona muy vieja y aunque se desvivían por darle el apropiado mantenimiento aun el tiempo se imponía ante todo. Se asomó al oscuro agujero y algo llamo sea atención, con cuidado hundió su mano y el tacto áspero la respingo, lo tomo y lo saco. Grande fue su sorpresa al encontrar un sobre. Miro a todos lados por el desconcierto, lo abrió y hallo un papel doblado con delicadeza.

Sus ojos se aguaron cuando termino de desdoblar y develar parte del contenido, su corazón se acongojo y sonrió, era hermoso, pero su expresión cambio cuando dio la vuelta al papel.

-no puede ser…

Sus cristalinas lágrimas cayeron en el delicado papel y su mano tembló, la otra cubrió su ahogado sollozo; su alma se rompió de a poco. Aquella desolación había vuelto y el desamor que solo podría corresponder, a un amor no correspondido la invadió.

.

-¡No puede pasar Hinata-sama!

Un grito tras la puerta le hizo arrugar el ceño, se puso de pie por la molestia que le ocasionaba. Su primogénita había entrado abruptamente a su estancia privada, ignorando la orden que se le había dado tiempo atrás de no hablarle y dirigirse hacia él.

-¡lo siento Hiashi-sama! Trate de detenerla…- se disculpó su fiel subordinado que custodiaba la entrada.

-déjanos solos- ordeno.

Aquel obedeció y salió de la habitación. Hinata tenía la mirada tan aguada y seria. Al parecer había estado llorando, noto; pero había algo más, había un toque de indignación.

-¡Dígame que esto no es cierto, padre!..

Esta agitada, tan rota y la compostura que había mantenido por meses, se rompió al lanzarse aquel papel encima de la mesa. Hiashi sorprendido y molesto por la osadía de su hija tomo el papel, suspiro e inmediatamente entendió a que se refería.

-padre..

-¿Qué es lo que quieres saber?..todo esta claro.

La mirada del líder Hyuga era seria, pero sorprendentemente su hija la enfrentaba de una forma triste.

-¡No es cierto!...¡ como pretendía hacer eso..!¿ con Neji… conmigo!..¡éramos hermanos!- le grito de una manera nunca antes vista

-guarda silencio…- le exigió, lo último que quería era que su clan sea testigo de un escandalo más.

-¿Por qué….?¿porque…?- lloro más y la voz se le apago- Neji solo quería ser libre… porque padre….- volvió a preguntar devastada por la verdad.

-él te amaba- sentencio y Hinata negó.

-No… él era mi herma..

-Estas equivocada.- la interrumpió- tú lo mirabas de esa forma…él nunca te vio como una.

-no…

-Incluso en aquellos días oscuros donde se sumergió en el más profundo odio, él nunca dejo de estar pendiente de ti… incluso cuando tus sentimientos eran dirigidos hacia alguien más.. él solo podría estar pendiente de ti.

Hinata bajo la mirada, avergonzada; sus defensas habían caído.

-pero.. pero porque… nos criamos como hermanos.

- era tu destino. Tenías que conservar nuestro linaje puro. Él era el candidato idóneo para ti, un prodigio.. el ninja de elite que tú ¡jamás! podrías ser- su voz sonó tan hiriente.

-padre..

-Alguna vez me sentí superior a mi hermano, por la posición en la que me encontraba, pero al pasar de los años y después de su muerte…. Neji hubiera sido el mejor prospecto Hyuga que haya nacido, en su sangre recorría lo mejor de nosotros… incluso siendo familia secundaria… supe que no estaban al mismo nivel..

-Neji nissan era alguien excepcional, él jamás estuvo…

-no me refería a ti- la interrumpió- me refería a Neji…. Tú no estabas a su nivel. Aun así.. él.. no siempre te veía desde abajo.

Sus piernas le fallaron y cayó. Los insultos de su padre dolían, pero no era comparado con el dolor de la verdad de Neji.

-Cuando se lo propuse él señalo que tú estabas enamorada de alguien más..

«él lo sabia»

-Recuerdo que dijo:

-Es un halago para mí tomar como esposa a Hinata-sama, pero a mi lado ella no sería feliz. ella ama a otra persona.

-¿Tu amas a mi hija, no es cierto?

Los sentimientos del prodigio Hyuga no habían pasado desapercibidos por el líder del clan. Neji se sentido expuesto e incómodo. Su tío parecer querer desnudar su alma.

-lo que yo sienta no importa… lo único que importa son los sentimientos de Hinata-sama- su voz seria sonó y le dolió tanto decirlo.

El amor es un sentimiento tan complicado, dolía tanto. Hinata no lo amaba, ella solo tenía ojos para aquel hombre que le cambio la vida y estaba seguro que le iba a corresponder, ella era alguien maravillosa.

-pero éramos familia.. eso..

- tu madre y yo también éramos primos..¿lo sabes?

-pero madre lo amaba.. ¿Ustedes no se criaron como hermanos?

-Nuestro matrimonio fue arreglado, tanto como lo hubiera sido el tuyo si Neji hubiera vivido.

-¡yo jamás..!

-¡basta!..- la callo- Neji era un hombre cabal, capaz de aceptar cualquier tipo de sacrificio por el clan.. tú solo eras una deshonra… ir en contra nuestras tradiciones.. Contra tus responsabilidades.. Primero el compromiso con ese muchacho.. Luego negarte a casarte para enmendar tus errores… Ni si quiera reconozco a la hija que crie.. a aquella que estaría dispuesta a aceptar su destino sin replicar. Te crie como una futura líder.. No como una…- tuvo que silenciar sus palabras apretando sus puños.

Hinata estaba segura que su padre la golpearía, pero ya no importaba.

-¿Acaso no importaba que Neji sentía?¿Acaso lo que yo sienta no importa padre?..- lo miro- Neji se sentía prisionero en estos muros y el sello en su frente… él se sentía…él solo quería ser libre….el solo quería la libertad que nuestras tradiciones le quitaron, las mismas que condenaron a su padre… mi tio.. tu hermano.

-¡cállate ¡

-que hará padre… ¿golpearme?... Si usted se siente mejor quizá debería hacerlo.. estuve tantos meses tratando de entenderlo.. pero nuestra familia tiene leyes arcaicas que no nos hacen felices…¿Por qué..? ¿Por qué tenemos que condenar a niños como Neji a soportar esa marca?¿porque..?

- es necesario… el Byakugan debe ser protegido

-¿y sus vidas..?¿Acaso no valen lo mismo que las nuestras?

-Nosotros somos la familia principal..- su orgullo sono

Hinata lo miraba, tratando de encontrar algo de empatía. Sabía que su padre le pidió perdón a Neji, pero hasta esos días seguía marcando a otros niños. ¿Dónde estaba la redencion?

-No… te equivocas… Todas valen lo mismo.. ¡Y no lo acepto!

-¡Hinata!- le grito cuando la vio salir de la habitación

Lo único que se llevo fue ese valioso papel, que le arrebato de una de las manos de su padre. Ella jamás lo aceptaría, jamás podría aceptar que hubieran seguido condenando a un destino que Neji quizá, no quería.

.

Ni siquiera el prodigio Hyuga sabia como terminaron en esa situación, se habían separado del grupo en esa guerra. Hinata estaba mal herida e inconsciente entre sus brazos. El cielo comenzó a oscurecerse pero no era por la noche, se acercaba una torrencial lluvia. Debía encontrar un refugio, activo su byakugan y a 500 mts encontró una cueva. La primera gota cayo en el rostro de la inconsciente Hinata y se preocupó. No paso mucho para que los goterones se hicieran presente, empapándolo rápidamente. Llevo a la estrecha y lúgubre caverna, dejo con delicadeza a Hinata sobre el suelo y se apresuró en reunir algunos leños. No le importo la lluvia, no le importo si tenía factores en contra, debía cauterizar la herida y curarla. Solo importaba la salud de ella…

De Hinata.

Él solo pensar en ella fuera a morir, fue el impulso para que no se rindiera, dejo el cansancio a un lado y siguió buscando la leña apropiada. Aunque su cuerpo amenazaba en desvanecerse producto de las arduas batallas, él siguió. Cuando reunió lo suficiente, su cuerpo estaba totalmente empapado, cómodo la fogata y el jutsu de fuego salió, después de todo él era un prodigio.

El fuego amenazo con apagarse, producto de la humedad de la leña o el viento que entraba. Su atención se concentró en la mal herida joven.

-Hinata-sama….

Su preocupación se acrecentó al sentir la fiebre en su frente, debía quitarle su traje. La vergüenza se quedó a un lado, con delicadez fue desprendiendo cada prenda; se sintió realmente avergonzado por su osadía, pero Hinata necesitaba una atención urgente. Extendió su ropa para que se secara contra el fuego y entonces vio su herida, era lo que más le preocupaba.

-Niisan…-musito entre la fiebre

Él se detuvo.

-¿Cómo esta Hinata-sama?

-me duele la cabeza…-dijo y cerró los ojos.

Debía actuar rápido, tampoco la desnudaría, mantendría su ropa interior y trataría su herida. Tomo un kunai de acero, lo calentó con el fuego y al poco tiempo se acercó a Hinata. Su mirada aperlada estaba asustada, no quería lastimarla.

-lo siento Hinata-sama.. pero esto va ha doler.

Hinata vocifero un grito de dolor y a Neji se le estrujo el corazón, sus manos tendrían precisión en batalla pero ahora estaban temblando. Hinata tomo una de las manos de su primo y la apretó con fuerza, las lágrimas salieron y Neji se detuvo. Solo era una pequeña herida al parecer, pero tenía profundidad.

-duele…-se quejó débilmente

-tranquila.. yo estoy con usted..

El destino era tan injusto, lo supo cuando la vio cerrar los ojos y apreciar la belleza de esa adolorida mujer. Nunca había estado tan cerca, su piel sedosa, sus delgadas cejas, sus carnosos labios y nariz perfilada. Era un atrevimiento si, pero no se contuvo, ignorando su posición; una de sus manos terminó en la mejilla de ella, para limpiarle una de sus lágrimas.

No quería verla llorar, odiaba desde lo más profundo de su ser verla llorar

-yo la cuido… siempre la cuidare… con mi vida.. Hinata-sama…mi Hinata..

Se sintió un gran imbécil, solo poder expresarle lo que sentía realmente cuando ella estaba inconsciente. Sabía que ella miraba a alguien más, sabía que no tendría su corazón, pero dejo de importarle eso, hace tanto tiempo. La amaba en silencio, siempre la amo, desde que la vio por primera vez. Ella estaba prácticamente desnuda a unos metros, pero lo último que le ocasionaba era un deseo un insano, o morbo, respetaba tanto a Hinata y la quería bien.

-te.. tengo frio..- dijo entre delirios

Neji había permanecido en la entrada atento si alguien los hubiera visto. Se acercó a ella y ahora el cuerpo de ella estaba frio, palideció cuando vio que los tenues rosas en su rostro se habían ido. Se frustro porque no tenía con que taparla. Su ropa estaba mojada y él estaba completamente empapado, sin dudarlo el comenzó a quitarse su ropa, sin temor al pudor o que si alguien los atacara, el solo quería salvarla.

Ella jamás lo supo, jamás se enteró que estuvo semidesnuda entre los brazos y cuerpo expuesto de Neji, ella no debía enterarse e incluso cuando Neji murió, se llevó ese momento tan íntimo a la tumba. Ella estaba entre sus brazos, podía sentir el contacto de su piel blanquecina y cremosa, a pesar de la inconciencia de la chica, la piel de Neji se erizaba con cada contacto. Se permitió olvidar su lugar, se permitió olvidar que ella no lo amaba; sus manos acariciaron su rostro y viajaron hacia la suavidad de sus brazos. Hinata tenía un cuerpo perfecto, unas curvas de infarto, pero eso era lo último que quería Neji; él solo quería una sola mirada, algún gesto de parte de ella que le dijera:

Te amo Neji..

Sonrió sintiendo lastima de sí mismo, jamás lo tendría porque ella no lo amaba. La vio abrir ligeramente los ojos y se sonrojo; musito la confesión que nunca le diría.

-la amo Hinata-sama.. siempre lo he hecho.

Tenía unas ganas incontenibles de llorar, ella pareció sonreír y volvió a cerrar los ojos. El mundo se estaba acabando afuera, pero eso dejo de ser importante, seguro moriría, pero lo haría feliz por haber compartido ese momento que quizá nunca tendría. Incluso en sus horas más oscuras, en esas que lo dejaron en la más profunda soledad; solo podía verla a ella. Solía dormir temprano con la esperanza de soñar con ella, con que tendría el valor de tomar su mano y tener una familia, con ella..

Con su Hinata

Quería despertar y verla a su lado, sin embargo con mucho dolor tenía que aceptar que nunca iba ser así, malgastaba energías entre sus fantasías, en el corazón de ella solo habia espacio para una persona y no era él.

La vio dormida, su cuerpo había tomado la temperatura correcta, estaba estable pero lo último quería era alejarla de su regazo. Uno de sus dedos se acercó a acariciar esos labios carnosos, deseaba besarla solo una vez..

Como tantas veces soñó..

-solo sería una vez….-musito con mucha vergüenza

Quizá era aprovecharse, pero estaban en medio de una guerra. Quizá él no volvería a casa, tan solo..

-solo será una vez… permítame soñar despierto…. Hinata-sama- acaricio su mejilla.

Se fue acercando, los latidos de su corazón eran fuertes; solo quería eso de ella, solo un beso, que le permitiera guardar en lo más profundo de su corazón, casi podía sentir el aliento de la chica..

-Naruto-kun…

Se detuvo.

Cerró los ojos y estos temblaron, su corazón dolió como nunca y sus labios terminaron en su frente. Seguro estaba soñando con él. Ella lo amaba, incluso en sus sueños; era tan doloroso no ser correspondido, pero seguiría amándola hasta su muerte y velaría por la felicidad que a él se le había negado.

.

-¿Por qué fui tan ciega..? Perdóname Niisan…

Sus lágrimas caían al suelo, se sentía tan tonta por no haber notado los verdaderos de sentimientos de Neji.

-eso.. no era un sueño.. ¿de verdad me lo dijiste?…

«la amo Hinata-sama.. siempre lo he hecho.»

-Yo soñaba con alguien.. y cuando despertaba no recordaba su rostro… Niisan…lo siento tanto.. Eras tu… siempre fuiste tu… Esa persona que me amó.. siempre fuiste tu.. porque no lo vi.. porque me negué a serte feliz como tú lo hiciste conmigo

Su voz sonaba rota, estaba desconsolada. La respuesta de su padre solo acrecentó su culpa. Su cuerpo tiritaba por la pena, el aire le faltaba y esa sensación que estaba caminando al filo de un abismo se acrecentó.

-Quizá debí haberme casado contigo… así hubieras sido feliz… así hubieras podido seguir con vida.. Quizá si yo te hubiera..

-¡tranquilo Jun!..

Una voz femenina la interrumpió, se limpió las lágrimas y su mirada triste cayó en una mujer con un niño pequeño.

-¡Ya quiero ver a papa!- dijo con una enorme sonrisa

Hinata no dejo a ver al niño, desbordaba tanta felicidad y energía, su madre también sonreía, pero lo que más le llamo la atención fue que el impetuoso niño no tuviera una pierna. A pesar del agreste camino, no dejaba que su madre la ayudara; era muy hábil con la muleta y por sus ropas parecían gente humilde. Reconoció que siendo una persona sana, le faltaban las fuerzas y las ganas de vivir, pero ese niño, tenía una sonrisa y una mirada de esperanza única. Ambos se detuvieron en una tumba no muy lejana, saludaron como si estuviera vivo al que seguro seria el esposo y padre en vida.

¿Por qué lucían tan felices?

Y ella venía a llorar y vociferar sus desgracias.

¿A Neji le hubiera gustado?

-Hinata…

Esa conocida voz las saco de sus cavilaciones, volteo despacio y encontró a un triste Naruto a pocos metros de ella. Tenia la mirada apagada y cargaba un ramo de girasoles.

-Naruto-kun… ¿Qué haces aquí..?- pregunto

A Naruto se le parto el alma al notar que ella había estado llorando, tenía la nariz roja y los ojos hinchados.

-Te vi pasar y pensé que estarías aquí…- se avergonzó- lamento mucho lo del otro día..

-No importa..- su voz sonó débil

El viento soplo y el silencio viajo del uno al otro, él tenía tantas preguntas, pero ahora tenía la certeza que no era el momento.

-Esto es para Neji…-extendió el muy bien adornado ramo

Hinata dudo en recibirlo, no quería provocar un mal entendido, ya ambos estaban sufriendo por toda esa situación.

-tómalo por favor..- rogo y las deposito en sus manos- Soy consciente que no deseas hablar contigo, pero… Hinata.. yo.. Delante de la tumba de Neji yo te pido perdón por todo el daño que te he hecho

Su voz arrepentida avivaron su llanto, Hinata apretó los labios sintiéndose tan miserable.

-Yo.. - bajo la mirada y apretó los puños- mis sentimientos aún no han cambiado…

-Naruto-kun..

-todo este tiempo me he dado cuenta de una cosa….¡jamás debí haber permitido que te fueras!.. Todo esto culpa mía- su voz sonó con impotencia y rabia.

Parecía que Naruto se odiaba.

-¡no Naruto-kun.. yo soy la única!...- se apresuró en decir y se puso de pie

No quería verlo tan roto, Naruto se había equivocado, pero era valiente y enfrento todo como el hombre sincero y real que siempre fue. Había llegado el momento de decirle la verdad, solo quería estar en paz consigo misma. Ya no podía seguir guardando su vergüenza.

-¡Yo soy la única culpable.. Naruto-kun yo te he

-de verdad deseo que seas feliz..- la interrumpió, la volvió a mirar y salió corriendo.

-¡espera Naruto-kun… no te vayas… - su espalda cada vez se hacía más pequeña y la distancia cobro notoriedad, su mirada estaba tan empañada..-por favor…

Sus ojos le dolieron, había estado llorando tanto que ya no podía mas, pero su corazón dolía tanto.

-¡vamos mama…. ¿hoy que habrá de cenar?!

-no lo sé.. creo que quedaron unos panes de ayer…

-Eso suena delicioso

¿Por qué…?

¿Por qué sonreían…?

Ella tenía una cena que la aguardaba y a veces mucha comida se desperdiciaba. En su casa nunca hubo necesidades, pero nunca fue feliz. Su mirada perla se concentró una vez más en la tumba de Neji, miro las flores que tenía entre sus manos. La sensación de desesperanza y culpa la atraían a ese abismo que había estado evitando.

.

Hoy su padre me otorgado su mano. Ni siquiera sé porque tengo que escribir esto, supongo que es porque no pudo hablar con nadie de lo siento. Durante tantos años me he dedicado a cuidarla y a observarla… amarla en silencio. A pesar que me sumí en la más profunda miseria, usted siempre me sonrió. Nunca olvidare el día, aquel día donde me preparo un almuerzo delicioso para mi cumpleaños, usted sabía que en esos días oscuros yo desee verla lejos de mí, pero usted.. Siempre estaba allí. Es estúpido decirlo, pero el odio que le tenía, no era más que una careta del profundo amor que le tenía, nunca la odie, me odiaba a mí mismo por no poder arrancar este sentimiento que estaba allí desde que la conocí. Su corazón le pertenece a otro y daría lo que fuera por ser esa persona…esa a la que usted mira entre las sombras, lo se…. Porque yo siempre la veo a usted.

Él solía dibujarla cuando nadie lo veía, cada momento compartido a su lado lo guardaba en su mente y cuando encontraba ese instante especial, la dibujaba. Aquel dibujo a carboncillo era del festival de fuego artificiales, el último al cual él le acompaño, nunca olvidaría esa yukata hermosa y de fina tela, ese tocado en su cabello. Los fuegos artificiales reventaron en el cielo, Hinata los miraba emocionada, pero su mirada estaba puesta solo en ella; aquel momento fue él que plasmo. Él pudo casarse con ella, pero la amaba demasiado, para aceptar que sus sentimientos solo eran unilaterales. Ella volteo y por primera vez sintió algo extraño, Neji la miraba como nunca y no pudo evitar sonrojarse, él lo noto y sonrió interiormente, quizá era lo único que obtendría de ella.

Un simple sonrojo….

Él hubiera podido irse, marcharse del clan y tener otra vida, pero no podía dejarla y solo por eso…

Él se quedó.

El viento soplaba meciendo su cabello, trayéndolo hacia delante. Era de noche y el sonido de esa enorme cascada no fue impedimento para que pensara lo que había pasado esa tarde. No podía seguir viviendo de esa forma. Un ave nocturna alzo vuela y ella lo noto, el viento seguía soplando, quizá era una señal. Era aquella que la invitaba a aceptar sus culpas, una que le hizo que hay personas que viven cosas aún peores y siguen teniendo esperanzas. Nuestros pecados no tienen por qué definir y hacer que nuestra vida futura miserable. Neji vivió una infancia trágica, perdió a sus padres, le colocaron un humillante sello y lo obligaron a obedecer. Quizá Neji pudo haber tenido otro final, aun así…

Su felicidad estaba en hacerla feliz.

A una mujer que no lo miro como hombre. Neji se conformaba con tan poco y se merecía todo. El destino que fue cruel con él. También fueron crueles con ella, también le rompieron el corazón y el hombre que alguna vez amo, no la quería. Ahora entendía que era eso que no la dejaba vivir, pero había encontrado la respuesta.

-Te perdono…- su voz sonó tan débil y sus palabras se le llevo el ventarrón que desacomodo su cabello

Extendió sus brazos cual ave, cerró los ojos. Su cuerpo se dejó caer, sentía que el viento atravesaba su cuerpo por la rapidez, la altura era considerable, pero miedo a morir era lo último que tenía. Durante todo ese tiempo había estado caminado al borde de un abismo, pero ahora Hinata Hyuga había saltado, abrazando sus pecados y hundiéndose en su miseria. El primer paso para cualquier cambio era el dolor. Su cuerpo choco contra el agua y se sintió uno con la turbulencia del fluido.

Había llegado la hora, después del perdón viene el olvido. El futuro era incierto, una sentencia la aguardaba, pero ansiaba tener eso lo que siempre Neji deseo.

Libertad…

El sello no estaba en su frente, pero lo tenía en su corazón.

Continuara…

Cinco mil años después… XD

Bueno aquí estoy una vez más. Si lo sé, Sasuke aún no aparece, pero lo que quiero dar a entender en este capítulo es a una Hinata sumida en la depresión y la culpa. A mi nada me costaría colocar una que otra escena cursi, colocar los celos enfermizos y todo lo demás; pero sinceramente no puedo. Trato de que esta historia tome un giro real, los seres humanos somos complejos y capaces de entender el sacrificio real cuando entendemos desde nuestra propia vida. Como entender la perdida y el dolor si no lo has vivido. Hinata sabía que Neji había sufrido, pero nunca había palpado el desamor a ese punto. Ella entendió que Neji la quería, quizá como nunca nadie lo hizo, pero el tamaño de su amor no tuvo medida y cuando entendió que él debió sufrir mucho, pudo darse cuenta que también tenía que avanzar como él lo hizo. Los seres humanos somos algo egoístas, quizá solo a veces deseamos no ver el sufrimiento de los que amamos y volteamos la mirada. Y la última parte me refiero a que Hinata si bien no fue sellada, su destino siempre estuvo marcado por ser heredera.

Gracias por su apoyo y su paciencia.

Este capítulo se lo dedico a una persona especial de la plataforma, la cual agradezco mucho por darme un espacio entre sus consideraciones. Esta pasando un momento delicado. mairim89. De verdad deseo que salga todo bien y no dejes de hacer lo que te gusta.

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